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La complejidad de la función policial requiere de una serie de mecanismos e instrumentos que garanticen su actuación dentro de un marco de respeto a los derechos humanos y con un alto grado de eficiencia operacional. Por su naturaleza, las corporaciones policiales se ven involucradas en acontecimientos que las desvían del objetivo para el que fueron creadas: proveer de seguridad a la comunidad. Ante ello, se realizan acciones tendientes a hacer más efectiva su intervención mediante el equipamiento, la utilización de tecnologías, la selección y profesionalización, la modificación de modelos de intervención y la implementación y fortalecimiento de la carrera policial, entre otras. Para regular el comportamiento del elemento policial se han implementado una serie de códigos basados en valores conductuales que permiten al elemento de policía ejercer su actividad con sentido de legalidad y fortalecen la vocación de servicio y lealtad institucional garantizando ante la sociedad su actuación. El presente trabajo, dirigido a profesionales y estudiantes de la seguridad pública, establece de manera sencilla las bases en la implementación de los códigos deontológicos en una corporación policial, a partir de la experiencia del autor a su paso por diversas instituciones de seguridad pública y en las aulas universitarias. El libro se integra por tres capítulos a saber: Filosofía, Ética y Moral; Seguridad Pública e Instituciones de Policía y Ética y Deontología en la Función Policial e incluye una serie de inscripciones a pie de página que permitirán una más fácil lectura y comprensión de los temas.

Ramiro González López

ciencia policial

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Ética en la función policial

Ramiro González López

Ética en la función policial

ciencia policial

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ÉTICA EN LA FUNCIÓN POLICIAL


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH

María José Añón Roig

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia

Ana Cañizares Laso

Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga

Jorge A. Cerdio Herrán

Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México

José Ramón Cossío Díaz

Ministro de la Suprema Corte de Justicia de México

Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot

Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Owen Fiss

Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

José Antonio García-Cruces González Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED

Luis López Guerra

Juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

Ángel M. López y López

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla

Marta Lorente Sariñena

Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

Javier de Lucas Martín

Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia

Víctor Moreno Catena

Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

Francisco Muñoz Conde

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Angelika Nussberger

Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)

Héctor Olasolo Alonso

Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)

Luciano Parejo Alfonso

Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

Tomás Sala Franco

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

Ignacio Sancho Gargallo

Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

Tomás S. Vives Antón

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia

Ruth Zimmerling

Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


ÉTICA EN LA FUNCIÓN POLICIAL

RAMIRO GONZÁLEZ LÓPEZ

Ciudad de México, 2018


Copyright ® 2018 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch México publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com/mex/

Director de la colección:

Francisco de Antón y Barberá

© Ramiro González López

© EDITA: TIRANT LO BLANCH DISTRIBUYE: TIRANT LO BLANCH MÉXICO Río Tiber 66, Piso 4 Colonia Cuauhtémoc Delegación Cuauhtémoc CP 06500 Ciudad de México Telf: (55) 65502317 infomex@tirant.com www.tirant.com/mex/ www.tirant.es ISBN: 978-84-9169-707-7 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicasde-empresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


A Maribel, Fary, Lizbeth, Brenda y Ramiro. A mi madre.


Índice AGRADECIMIENTOS.............................................................................................. 11 PRESENTACIÓN...................................................................................................... 13 PRÓLOGO................................................................................................................ 17 INTRODUCCIÓN.................................................................................................... 23 Primera parte FILOSOFÍA, ÉTICA Y MORAL 1. BREVES APUNTES HISTÓRICOS SOBRE FILOSOFÍA...................................... 25 1.1. Origen.......................................................................................................... 25 1.2. Etapa presocrática........................................................................................ 26 1.3. Etapa socrática............................................................................................. 28 1.4. Etapa medieval............................................................................................. 31 1.5. Etapa moderna............................................................................................. 33 1.6. Etapa contemporánea................................................................................... 35 2. ÉTICA Y DEONTOLOGÍA................................................................................. 37 2.1. Filosofía, objeto de estudio y disciplinas integradoras................................... 37 2.2. Ética y moral................................................................................................ 38 2.3. Fuentes de la ética......................................................................................... 44 2.4. Los actos humanos, la razón y la libertad..................................................... 46 2.5. Los valores y su jerarquía............................................................................. 48 2.6. Diversos tipos de deberes.............................................................................. 55 Segunda parte SEGURIDAD PÚBLICA E INSTITUCIONES DE POLICÍA 1. LAS INSTITUCIONES DE SEGURIDAD PÚBLICA............................................ 57 1.1. Origen y concepto de policía........................................................................ 58 1.2. Funciones básicas de la policía...................................................................... 60 1.3. Breves apuntes sobre el desarrollo histórico de la función policial................ 62 2. EL ROL SOCIAL DE LAS CORPORACIONES DE POLICÍA............................. 67 Tercera parte ÉTICA Y DEONTOLOGÍA EN LA FUNCIÓN POLICIAL 1. ÉTICA Y DEONTOLOGÍA EN LA FUNCION POLICIAL................................. 69 2. VOCACIÓN DEL POLICÍA................................................................................. 73 3. DERECHOS HUMANOS Y FUNCIÓN POLICIAL............................................ 76


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Índice

4. CORRUPCIÓN EN LOS CUERPOS DE POLICÍA.............................................. 79 5. DIVERSOS TIPOS DE RESPONSABILIDAD DEL POLICÍA............................... 83 5.1. Responsabilidad civil.................................................................................... 83 5.2. Responsabilidad penal.................................................................................. 84 5.3. Responsabilidad administrativa.................................................................... 84 5.4. Relación entre la ética y otros tipos de responsabilidad del elemento policial................................................................................................................ 84 6. CÓDIGO DEONTOLÓGICO POLICIAL........................................................... 85 BIBLIOGRAFÍA........................................................................................................ 87


AGRADECIMIENTOS Especial gratitud para la Dra. María de la Luz Lima Malvido, y el Dr. Octavio Orellana Wiarco, no solo por la distinción de su amistad sino porque han enriquecido con el prólogo y presentación respectivamente, el presente trabajo. A los Drs. Gerardo Palacios Pámanes y Rafael Aguilera Portales por haber dedicado parte de su tiempo a leer el proyecto de libro; las sugerencias y recomendaciones que me hicieron, fueron por demás importantes para la conclusión del mismo. A la Dra. Hilda Marchiori, a quien además de admiración, profeso profundo respeto. Al Lic. David Galván Ancira, Dr. José Luis Prado Maillard, Dr. Juan Manuel Acuña Zepeda y Mtro. Oscar Paulino Lugo Serrato, quienes en su oportunidad, me han brindado la confianza para crecer profesionalmente en mí Facultad de Derecho y Criminología. Al Dr. José Zaragoza Huerta, quien sin saberlo, ha sido constante motivador para que el trabajo que ahora presento, haya visto la luz. Con respeto al C.P. Alfonso Nava Díaz, Rector de la Universidad de Matehuala por abrirme las puertas de su institución y honrarme con su amistad. A mis maestros, todos.


PRESENTACIÓN El trabajo que tienes en tus manos, estimable lector, es una oportunidad para que navegues en las aguas poco exploradas de una particular e importante temática relativa a la función de la ética y deontología en el desempeño de los elementos de los cuerpos de policía. El Autor de esta obra tiene años dedicados al ejercicio profesional de la abogacía, de la docencia en el campo de la criminología y del derecho. También se ha desempeñado como funcionario público en el quehacer de la administración en el campo de la Seguridad Pública. A nuestro juicio, la sólida preparación, experiencia laboral y la trayectoria en el mundo de la academia, avalan la presente investigación, misma que aparece expuesta con sencillez y claridad. En la Introducción de este trabajo se nos promete y se nos cumple que este ensayo jurídico es comprensible para cualquier interesado en el tema de esta obra; en efecto el lenguaje es claro y sencillo, invita a su lectura. El trabajo, que me honro en presentar, se divide en tres partes: La primera dedicada a la filosofía, la moral y la ética; la segunda, a la seguridad pública e instituciones de policía, y la tercera, al papel de la ética y la deontología policial. En la primera parte vemos desfilar a los principales Filósofos del mundo occidental. Pitágoras, Sócrates, Platón, Aristóteles, quienes en la antigua Grecia sentaron las bases de lo que se denomina Filosofía idealista, basados en que el hombre “conoce” la “idea” de las cosas pero no su intrínseca naturaleza; y de aquellos que sostenían lo contrario, es decir, que al hombre si le es dable conocer la esencia de las cosas y de ahí su Filosofía realista. Estos primigenios planteamientos se han venido replanteando a través de los tiempos, así en la edad media, San Agustín y Santo Tomas, reviven el idealismo y el realismo con otras vestiduras; y en la Edad Moderna Descartes, Kant y Hegel, profundizan en el saber Filosófico. En la edad contemporánea, sobre todo del siglo XIX. A nuestros días, aparecen el positivismo, el utilitarismo, la fenomenología, el existencialismo, etc., como nuevas explicaciones del mundo y del hombre. Ahora bien, es de admirarse como en esta obra, en una forma compendiada, sencilla y precisa se nos ilustra de ese devenir constante del pensamiento filosófico de una manera tan sutil que casi sin darnos cuenta nos va preparando para la temática sobre moral y ética.


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En esta primera parte su autor también nos muestra en que consisten los conceptos fundamentales de la moral y la ética, los cuales, nos aclara el maestro González, son términos que con frecuencia se emplean como sinónimos, o bien, indistintamente, pero que tienen un contenido diferente. Así, la “moral es un conjunto de normas relacionadas con el bien y el mal “en tanto que la ética, apoyándose en Gutiérrez Sáenz la define como “La ciencia practica y normativa que estudia racionalmente la bondad y maldad de los actos humanos” Ambas definiciones abordan el carácter bueno o malo de la conducta humana, la moral hacia una perspectiva interior, hacia su conciencia; la ética, con una visión externa, en la proyección de la conducta positiva hacia sus semejantes para una convivencia armónica. Aparece una interesante lista de valores y virtudes éticos que el autor nos pone en consideración y que da precisión a su exposición. En la segunda parte dedicada al tema de las instituciones de seguridad pública, se le concede especial espacio a la policía, considerándola como el brazo armado del Estado por medio del cual se ejerce de forma importante el control social a fin de lograr para los individuos una convivencia en armonía y paz. La policía cuya función represiva, en el abanico de tareas que se le encomiendan, representa, contra lo que podía imaginar el ciudadano común, solo una mínima parte de su actuar. En efecto, el maestro Ramiro González, nos hace ver “que el 80% de la actividad de las corporaciones policiales no tienen relación con el cumplimiento de normativas penales” sino que cubren funciones en el campo vial, en emergencias individuales y colectivas, en desastres provocados por la naturaleza, la negligencia o el dolo humano, etc. Encontramos en la obra información sobre el nacimiento y desarrollo de la institución policial en Europa y en México. Digno de cita especial se refiere el hecho de que recientemente y obedeciendo a una filosofía que da un giro fundamental a la concepción de la policía como una institución de la autoridad, el Estado de Nuevo León, la concibe como un instrumento de la sociedad civil, de ahí que recibe ahora el nombre de “Fuerza Civil “sustituyéndose a la secretaría de Seguridad Publica que se inspiraba en una filosofía de corte autoritario. En relación a este toral tema de la policía, el autor se plantea las siguientes preguntas: ¿Qué espera la sociedad de la policía? ¿Cuáles son las funciones de las instituciones policiales?


Presentación

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Las respuestas las encontrará el lector en el desarrollo de esta obra, lo que dejo a su curiosidad. En la tercera parte de este trabajo encontramos la definición de deontología como: “conjunto de normas relacionadas con los deberes u obligaciones relacionados con una actividad profesional”. Nuestro autor detalla los principios constitucionales que regulan la función de la policía: de legalidad, de objetividad, de eficiencia, de profesionalismo, de honradez y de respeto a los derechos humanos. Aparecen desarrollados temas como el de vocación de los elementos policiales y en este tópico señala a nuestro juicio un punto toral en la materia policial y es el que se refiere al servicio policial de carrera como punto de apoyo para crear, fortalecer y conservar instituciones policiales, denominadas democráticas, es decir, al servicio del pueblo, un escalón que supere aquellas que aún prevalecen, en forma importante, en el ámbito nacional como órganos al servicio del aparato institucional. El espinoso problema de la corrupción policiaca es abordado y resuelto, a nuestro modo de ver, con propiedad. Nuestro Autor nos indica “Los esquemas reactivos de las corporaciones no cambian por arte de magia” En efecto cuando nos explica que el tránsito de ese modelo reactivo a uno proactivo, de índole democrático, llevara tiempo y requerirá de autoridades y ciudadanía. En efecto, nos hace ver que para agosto de 2012, las corporaciones policiales a lado de los diputados tenían el nivel más alto de desconfianza ciudadana (consulta mitofsky). Así, también el barómetro global de Corrupción de 2013 colocaba a las instituciones de policía del país como las Instituciones mexicanas más corruptas, con un 73%. Entre las medidas que el autor propone para combatir la corrupción coloca el rubro de una buena selección de personas, como primer paso. Coincidimos con el autor, agregado que esa selección debe empezar por los mandos superiores y medios, pues de otro modo, una buena selección de policías operativos al arribar estos a un cuerpo manejado por mandos corruptos, en unos días ellos corrompen a sus subordinados, y el que se niegue a ingresar al sistema de corrupción, cuando menos es hostigado y marginado a las tareas más peligrosas. Podemos agregar que la corrupción policiaca, es en nuestro país, parte de la corrupción generalizada que afecta los derechos fundamentales de todos los habitantes. En este sentido encontramos un documento de las Naciones Unidas donde aparece lo siguiente: “Este fenómeno maligno se


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da en todos los países grandes y pequeños, ricos y pobres pero sus efectos son especialmente devastadores en el mundo en desarrollo. La corrupción afecta infinitamente más a los pobres por que desvía los fondos destinados al desarrollo, socava la capacidad de los gobiernos de ofrecer servicios básicos, alimenta la desigualdad y la injusticia y desalienta la inversión y las ayudas extranjeras. La corrupción es un factor clave del bajo rendimiento y un obstáculo muy importante para el alivio de la pobreza y el desarrollo”. El autor dedica un especial cuidado en detallar los diversos tipos de responsabilidad en que puede incurrir la policía, desperdigados en toda clase de ordenamientos legales desde niveles federales, estatales, y municipales, así como de materias civil, administrativa, laboral y penal. Felicito al maestro Ramiro González por la oportunidad que nos brinda su trabajo de incursionar en los tema de la ética y la deontología policial, que poco son tratados por nuestros especialistas. Torreón, Coahuila, a mayo de 2017 DR. OCTAVIO ALBERTO ORELLANA WIARCO


PRÓLOGO Con un gran gusto elaboro el prólogo de la obra Ética y Deontología en la Función Policial de Ramiro González López, a quien conozco por su dedicación a la docencia y formación de nuevos operadores de justicia y por su actuación en el servicio público; tareas que requieren de gran sensibilidad. Una obra didáctica, sencilla y de fácil lectura que será un documento que pueda servir de base para la formación de elementos policiales en la ética policial. El autor diseñó una publicación focalizada en un tema que cobra importancia, ahora más que nunca, en momentos en los que la policía tiene que transformarse con miras a integrar un cuerpo científico capaz de trabajar en el sistema penal adversarial con un enfoque de derechos humanos. Es así que en el artículo 21° Constitucional se establece que la investigación de los delitos corresponde al Ministerio Público y a las policías, las cuales actuarán bajo la conducción y mando de aquél en el ejercicio de esta función. E igualmente se determina que las instituciones de seguridad pública serán de carácter civil, disciplinado y profesional. El Ministerio Público y las instituciones policiales de los tres órdenes de gobierno deberán coordinarse entre sí para cumplir los objetivos de la seguridad pública y conformarán el Sistema Nacional de Seguridad Pública. Esto nos remite al cuestionamiento del viejo paradigma de la actuación policial vinculada al ejercicio de un control represivo de la criminalidad y cómo cambiarlo por otro que surge a fines de la década de los ochenta, cuando los países inician procesos de redemocratización o de retorno a la democracia con miras hacia los intereses de la comunidad. Transformar a la policía será una tarea de años ahora que en el panorama regional destaca la crisis de la gestión policial, ya que primero debemos cambiar las reglas éticas con las que se establece la relación laboral centrada en la eficiencia del servicio y control, por un nuevo modelo cuyo epicentro sea el desarrollo humano policial, en el que no sólo se les ofrezcan plazas a los elementos, sino un proyecto de vida. Así se podrá dejar atrás una moral meramente normativa, orientada sólo por normas y reglas, y avanzar hacia una ética de profundas convicciones y compromisos. Cuando en un país se ha establecido que la policía privilegie en función la vigilancia, la represión y la contención de conductas delictivas para proteger los intereses del Estado, cambiar no será una tarea fácil, ya que habrá que convencer ahora a la ciudadanía que la seguridad es también función de


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la comunidad y que no se necesita sólo su apoyo, sino que se requiere, más que involucrarse, aliarse con la policía para la salvaguarda de sus derechos, ya que ahora hay que construir una nueva matriz de relaciones gobiernosociedad-policía que oriente a las nuevas estructuras. Hasta que se logre este cambio podremos hablar de Seguridad Ciudadana. Se trata de crear un espacio de articulación donde todos manifiesten sus valores y motivaciones, explícitos y no, que orientan y presionen los cambios y transformaciones en una policía. Partimos para lograrlo de un primer problema consistente en que cada uno de los componentes o referentes sociológicos de la actuación policial —la organización, las autoridades y la sociedad misma— son portadores de visiones, formas de concebir los roles y valores distintos. Sin duda, se requiere ahora un cambio en que la sociedad civil, el gobierno y los elementos policiales interactúen con un patrón valórico igual, a fin de llegar a entrelazar intereses comunes para dar realmente origen a un cambio paradigmático. El segundo problema es que cuando la comunidad no ve satisfechas sus expectativas de seguridad, por desgracia acude a figuras que se radicalizan, como los grupos de autodefensa o las acciones de linchamiento. Un tercer problema es que la ciudadanía ha dejado de creer en la policía, y esa desconfianza deteriora los planes y obstaculiza la transformación que se quiere ahora lograr. Y el cuarto problema es que el aumento de la criminalidad organizada transnacional está generando la tentación de buscar esquemas verticales donde la seguridad siga siendo un arma del estado para lograr estabilidad, lo que ha llevado a varios países latinoamericanos incluso a acudir a la aplicación de estados de excepción. Es muy peligroso que un estado democrático no ponga las reglas y límites a la actuación policial y a la comunidad. No es fácil que ambas partes se transformen, confíen una en la otra y que emprendan una necesaria tarea coordinada y apegada a la legalidad y respeto de un estado de derecho. Esta nueva empresa es sin duda una labor titánica y el tema sobre el que Ramiro nos hace reflexionar, la piedra angular en esta posible transformación. La policía tiene ahora una demanda de ajustar sus actuaciones a estándares internacionales que le permitan dar un enfoque diferencial para quienes requieren de protección y ayuda. Los cuerpos policiales deben conocer los lineamientos que contienen los elementos mínimos que se necesitan cuan-


Prólogo

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do tienen enfrente a una menor, a un discapacitado o una indígena. Cada tipología victimal tiene distintas necesidades y es el policía, como primer contacto, quien tiene que atenderlas. Ahora tiene la policía nuevas responsabilidades: el Código Nacional de Procedimientos Penales incluso les da algunas difíciles de cumplir si no cuentan con una excelente capacitación que les dé nuevas competencias, guiados por protocolos de actuación que les permitan una acción uniforme, cuidando en la individualización de sus respuestas las condiciones de las víctimas y victimarios en los casos concretos. El autor al abordar estos temas es crítico, cuidadoso en lo que emprende, escrupuloso consigo mismo y manifiesta un profundo sentido de la ética, que le permite entrar a su análisis. Éste es uno de los pocos temas que no van a pasar de moda o de los que podamos prescindir ya que, como él bien lo menciona, conjunta elementos que dan atributos a los profesionales en su actuar. La primera parte de su libro, la filosofía, ética y moral, explica los conceptos y objetos de estudio, lo cual nos asegura una comprensión epistemológica clara para el estudioso de estas materias y nos presenta diversos enfoques, fuentes de conocimientos y valores, su jerarquía y definición. En la segunda, el autor habla de seguridad pública e instituciones de policía, el origen y concepto del término policía, las funciones básicas de los cuerpos policiales y el desarrollo histórico de la actividad policial. Menciona por último el rol que las corporaciones policiales cumplen en la comunidad, donde se vislumbra un acercamiento del autor al cambio paradigmático que separa la vieja noción de la seguridad pública de la seguridad ciudadana. La tercera parte está dedicada a lo que yo llamaría la piedra angular de la aportación del autor: la ética y deontología en la función policial. Las reflexiones que se hacen y el compromiso que su lectura genera servirán a los lectores para asumir sus responsabilidades y hacer parte de su vida diaria el código deontológico policial. Dice el autor: en su actuar, el elemento policial debe comprender que el objetivo de su conducta es servir a la sociedad en un marco de respeto a los derechos humanos, por lo que sus acciones deberán siempre estar ajustadas o encaminadas a dichos fines. La cifra negra de la criminalidad, como lo muestran las encuestas de victimización de la región, es muy alta: la sociedad no denuncia. En México el porcentaje de cifra negra según la encuesta del año 2013 asciende a 96%. Y una de las razones de la no-denuncia es la falta de confianza en los cuerpos


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policiales, como bien lo menciona el autor presentándonos resultados provenientes de otra encuesta realizada. Como reflexión final diremos que les pedimos a los elementos policiales respetar los derechos humanos de la sociedad, pero aún no hemos podido ofrecerles un proyecto de vida (vivienda, comida, educación para la familia, becas) a ellos, que son garantes de nuestros derechos humanos, para que se puedan concentrar a esa magnífica función que los dignifica y nos da paz y tranquilidad a todos. Por ello, como se pregunta el autor, ¿cómo exigirle a una persona que transmita seguridad si vive insegura? Indudablemente en esas condiciones el policía está en una situación de vulnerabilidad. Muchos elementos enfermos, con problemas cardiacos, diabéticos, portadores de VIH, obesos, con problemas graves de estrés, intentan cumplir con su función con sueldos a veces miserables que no les permiten dar sostén a sus familias, ni pagar servicios médicos, ni tener vacaciones, ni dedicarse concentrados a su función. El compromiso debe ser de ida y vuelta. El deber ético que las instituciones gubernamentales adquieran frente a los elementos policiales es fundamental si realmente queremos que sean capaces de comprometerse éticamente, construyendo ambos un marco de referencia entre los miembros de la institución que guiará su comportamiento con la sociedad. Si avanza la región en la creación de centros de desarrollo humano policial que puedan detectar riesgos, más allá de calificar miembros en activo o aspirantes como aptos o no aptos, la autoridad se vería obligada a integrar planes de intervención integral de desarrollo humano para elementos en activo y no detonar despidos masivos incongruentes cuando por el trabajo algunos acabaron enfermos y discapacitados. Y para los aspirantes, a determinar racionalmente cual debe ser su adscripción por sus competencias y nivel de riesgo, si se detectara. Por eso coincido con el autor cuando dice que el elemento de policía debe transmitir a la comunidad confianza y credibilidad, debe ser coherente en el pensar y actuar, e incluso en el sentir; pero no es posible exigirle a una persona que transmita seguridad si vive en la incertidumbre. Es necesario antes dignificar la profesión policial y modificar el esquema laboral para permitir al elemento su desarrollo personal, profesional, económico y social. En un ejercicio profesional revisé todas las leyes de seguridad pública de los estados y sólo se encontró una norma que faculta al elemento policial a acudir a consulta médica durante el servicio con el mismo médico de guar-


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