EDITORIAL
Escribe: Álvaro López Melián tdefondo@yahoo.com
Hagamos una paz que acabe con todas las guerras
D
icen un antiquísimo proverbio chino que
La historia de la humanidad está manchada
“el simple aleteo de una mariposa puede
por los estragos y las tragedias que ocasionan las
cambiar al mundo”. Y creo que tiene ra-
guerras. Millones de personas inocentes han si-
zón. Tal vez porque nunca podremos alcanzar
do sometidas a las más terribles atrocidades en
a comprender la secuencia interminable de he-
nombre de la “justicia”, la “integridad territorial”
chos, aparentemente desvinculados, que acaban
o la defensa de los “intereses nacionales”. Pero,
generando grandes cambios.
¿qué justicia puede haber en la destrucción de vidas inocentes? ¿Qué nobleza se encuentra en
Trataré de mover mis pequeñas “alas”, hechas
el derramamiento de sangre y la crueldad? ¿Qué
de palabras y sentimientos, una vez más, para
“intereses nacionales” pueden ser más importan-
unirme a ustedes a través de estas pocas líneas.
tes que la vida de la gente?
Sobre todo porque veo, a fuerza de tantos años vinculado a la información, que la paz del mundo vuelve a estar amenazada.
Son solamente excusas perfeccionadas a lo largo de los siglos por personas egoístas que promueven las guerras debido a inconfesables inte-
Nuevamente los “tambores de la guerra” se
reses económicos y personales. Y ahora, más que
hacen sentir en distintos lugares del planeta, au-
nunca antes en la historia, multiplicando su men-
menta sin límites el gasto militar, y unos y otros
saje y sus acciones gracias a una prensa cada día
toman posiciones cada día más irreductibles.
más corrupta y falta de valores éticos.
Anunciando a los que conocen algo de la historia humana que más temprano que tarde la vida, la
Sin embargo, aquí y allá, y aunque todo lo di-
suya y la mía, nuevamente, se verán amenazadas
cho sea una verdad, surgen voces que se levantan
por armas cada día más terribles y sofisticadas. Y
en medio de la oscuridad, contra la estupidez de
ahora hasta con armas nucleares de consecuen-
las masas beligerantes e irreflexivas y desafían,
cias imprevisibles.
aún a costa de sus propias vidas, los mensajes de
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