TRABAJO DE CASTELLANO VOLUNTARIO: TEXTO CON ARAGONESISMOS ¡Ay quién pudiera tan hermosa figura en sus ojos contemplar! Comprenderme podría, quizás. Rizos carmesí recorrían su pálida tez hasta llegar a su ferviente busto, poco insinuado tras sus vestidos propios de dama de alta cuna. Finos dedos, delgados y largos cubiertos de las más hermosas piedras preciosas que la riqueza física de un hombre pueda adquirir. Caderas relajadas, piernas estilizadas, y esos bellos labios. Labios teñidos con el rojo más ardiente que el de la propia sangre, maniobrando sonrisas educadas, sonrisas de seducción. Lástima de ojos bizcos. Pero la dama, en resumen, seguía siendo atractiva. Después de un letargo de más de dos meses, mis aquejadas tripas sufrían por algo que digerir. “¡Embustero, perro sarnoso, no me tientes con bocado si no me ofreces tenedor!” Oía de cuando en cuando. Mi misión era evidente, debía aprovecharme de la dama de ojos juguetones. Besar su cuello, lamer su piel, probar su sangre. De entre la multitud del banquete nocturno, me deslicé entre señoras y caballeros parloteadotes, jóvenes y damas danzarines y muchachos y doncellas del servicio, para reunirme con ella: - Si algún Dios se aventurara a afirmar belleza más exquisita que la vuestra, reiría de su infinita ignorancia.- Rió la dama, y arqueé mis ojos besando su mano, para presentarme.- Me llaman Conde de Salcristán. - Me obligáis a presentarme. Soy Eleonor, hija del General Auriosto. Muchos son los valientes que me dirigen la palabra en busca de mi fortuna. ¿Debo pues dispensar de vuestro favor ahora? - Intentáis desalentarme de un propósito que no pertenezco. Soy hombre de pasiones, no busco riquezas más que las placenteras para mis sentidos.- Ella se mostró curiosa de mis palabras, y un tanto altiva, pero el juego era temprano.Déjame contarte historia de mis viajes, más allá del París en el que vivimos, que escuchando atentamente a mis proezas, caeréis ante la dulzura de mi labia y mi disposición ante el peligro. Ella escuchó muy atenta, y yo narré los hechos. “Bajo las montañas que separan el bello París de la franca España, recorría sediento de cualquier manjar las sendas del río Ebro. Mi montura no mostraba mejor condición que la mía, mas soy hombre bueno y, no quise dejarle perecer de hambre. Acabé con su vida. .”-Oh, que determinación más grande, no debió ser fácil-.” - Ternera… ¿Por qué de vacuno? Oh, qué manjar. “Y no lo fue. Continué mi camino por seis días más, hasta que me encontré con el Hambre insistiendo en mi puerta. Medio muerto, mi destino parecía sellado, y agonizante por los senderos me arrastraba, ¡Cuando de pronto! ¡Pasos ejecutados por enormes pezuñas se acercaban a mí! ¡Dientes afilados como navajas gruñían por mí! ¡Aullidos de muerte reclamaban mi pobre alma! ¡La Muerte vino por mí!” - Beeeeeeeee. “-¿Qué era aquello? ¿Qué sucedió?- Aquello era un monstruo mandado por el mismismo diablo, criatura horrenda sedienta de mis entrañas. Pero le planté cara, porque soy un hombre valiente.” - ¡Fuera oveja inmunda, ensucias mis ropas! ¡Fuera, fuera! ¡Alguien, ayuda! - ¡Co! ¡Deja la res, mangante! - ¡Es ella la empedernida, vos llevaros la! “Entonces, la criatura postró sus ojos en otro objetivo, y corrió a él sedienta. Mas yo, soy un hombre justo, y acudí en su ayuda. -¿Y acabasteis con ella?- Querida, paso a paso, la historia, continúa.” - ¡Como se atreve rata inmunda de pradera a dejar suelta a tan agresivo animal! - Estate tranquilo que mi res no te va tozar. Más agresivo es un barbo muerto en mi morral. - ¡Espere! ¡Espere buen hombre! Con mal pie hemos encabezado nuestra amistad. Me hayo perdido por estos gloriosos senderos que vos también camináis, ¿no seriáis tan buen compatriota de darme cobijo o bocado? Os lo agradeceré de buen grado, más breve que tarde. Promesa es, porque la verdad es que soy hombre honrado. - Con tu honradez no mecho un cuscurro pan a la boca mañana. - ¡Esperad! ¡Os lo suplico! Creed en mi juicio, que a Dios pongo por testigo, ¡que no quiero volver a pasar hambre!
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- Aguarte un momento, no tengas pena. Vente conmigo pa’ casa. - ¡Gracias, gracias! “Y brindándole a aquel mozo de cuadra mis saberes, llegamos al acuerdo de emprender juntos el viaje, donde le aguardaría refugio y comida. Porque querida, soy un hombre sabio. -Y qué gran hombre, si acepta usted mi cumplido.-”. - El camino es un tanto laborioso, ¿no cree? - Y labrado está mi trasero. Anda calla y tira palante. - Pero llevo días sin comer, y mis piernas no consiguen levantarse del suelo. - Pos zagal, arrastraté. - ¡También llevo días arrastrándome! - ¡Mecachís la mar! ¡Quién me mandaria mí! ¡Ala! Súbete a cordetas, pero calla. - Gracias. “Y mil zancadas o más di, hasta llegar a nuestro cobijo, cuando el hombre agotado caía rendido al suelo, mas soy un hombre fuerte y me ofrecí a llevarle cargado. - Verdaderamente eficaz.-”. - ¡Por fin vislumbro luz en este tenue lugar! - Anda, sentate ahí y comete un plato de farinetas pa’ calentarte el cuerpo. - Cualquier potaje de la pobreza hará bien en mi y mis tripas. - Ah claro, me voy a callar… - ¿Dónde podré descansar, si me es tan amable? - Pos afuera con el ganao. - ¿Perdone? - Hay que echarle un ojo a las reses de noche, que hay mucha gente suelta con la mano mu’ larga. Y con eso pagarás lo que tas comido. “Viendo tan cansado como estaba al lugareño, me ofrecí de vigía para la oscura noche, y como tal, me postré atento a posibles amenazas. Porque soy un hombre con disciplina, conseguí aguantar la noche en pie, para la mañana siguiente salir sin hacer ruido y despertar al pobre hombre. Marché por donde había venido, con un amigo más en el corazón y esperando mi desdichado destino.” - ¡Jodoooo! ¡Será jeta que ma robao!
- Entonces, Conde Salcristán, ¿no volvió a ver a aquel hombre al que salvó la vida?” No, por desgracia. Pero regué de experiencias mi vida, y saqué valiosa lección de todo aquello. Agité mi copa llena de vino tinto y sonreí. Esta dama sería mía, lo sabía.” - ¿Cuál? Bien profunda y hermosa sería. La miré pensativo y le expliqué, con palabras complejas, que una lección se comprende si uno la vive, y que en vano podría contarle mi experiencia. Ella me miró y rió. - Vamos, usted puede lograrlo. Al fin y al cabo, sin duda, es un hombre falaz. … Y mientras mis tripas rugían de nuevo, pensé: “Maldita la bizca”.
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TEXTO CON ARAGONESISMOS: ¡Ay quién pudiera tan hermosa figura en sus ojos contemplar! Comprenderme podría, quizás. Rizos carmesí recorrían su pálida tez hasta llegar a su ferviente busto, poco insinuado tras sus vestidos propios de dama de alta cuna. Finos dedos, delgados y largos cubiertos de las más hermosas piedras preciosas que la riqueza física de un hombre pueda adquirir. Caderas relajadas, piernas estilizadas, y esos bellos labios. Labios teñidos con el rojo más ardiente que el de la propia sangre, maniobrando sonrisas educadas, sonrisas de seducción. Lástima de ojos bizcos. Pero la dama, en resumen, seguía siendo atractiva. Después de un letargo de más de dos meses, mis aquejadas tripas sufrían por algo que digerir. “¡Embustero, perro sarnoso, no me tientes con bocado si no me ofreces tenedor!” Oía de cuando en cuando. Mi misión era evidente, debía aprovecharme de la dama de ojos juguetones. Besar su cuello, lamer su piel, probar su sangre. De entre la multitud del banquete nocturno, me deslicé entre señoras y caballeros parloteadotes, jóvenes y damas danzarines y muchachos y doncellas del servicio, para reunirme con ella: - Si algún Dios se aventurara a afirmar belleza más exquisita que la vuestra, reiría de su infinita ignorancia.- Rió la dama, y arqueé mis ojos besando su mano, para presentarme.- Me llaman Conde de Salcristán. - Me obligáis a presentarme. Soy Eleonor, hija del General Auriosto. Muchos son los valientes que me dirigen la palabra en busca de mi fortuna. ¿Debo pues dispensar de vuestro favor ahora? - Intentáis desalentarme de un propósito que no pertenezco. Soy hombre de pasiones, no busco riquezas más que las placenteras para mis sentidos.- Ella se mostró curiosa de mis palabras, y un tanto altiva, pero el juego era temprano.Déjame contarte historia de mis viajes, más allá del París en el que vivimos, que escuchando atentamente a mis proezas, caeréis ante la dulzura de mi labia y mi disposición ante el peligro. Ella escuchó muy atenta, y yo narré los hechos. “Bajo las montañas que separan el bello París de la franca España, recorría sediento de cualquier manjar las sendas del río Ebro. Mi montura no mostraba mejor condición que la mía, mas soy hombre bueno y, no quise dejarle perecer de hambre. Acabé con su vida. .”-Oh, que determinación más grande, no debió ser fácil.-” - Ternera… ¿Por qué de vacuno? Oh, qué manjar. “Y no lo fue. Continué mi camino por seis días más, hasta que me encontré con el Hambre insistiendo en mi puerta. Medio muerto, mi destino parecía sellado, y agonizante por los senderos me arrastraba, ¡Cuando de pronto! ¡Pasos ejecutados por enormes pezuñas se acercaban a mí! ¡Dientes afilados como navajas gruñían por mí! ¡Aullidos de muerte reclamaban mi pobre alma! ¡La Muerte vino por mí!” - Beeeeeeeee. “-¿Qué era aquello? ¿Qué sucedió?- Aquello era un monstruo mandado por el mismismo diablo, criatura horrenda sedienta de mis entrañas. Pero le planté cara, porque soy un hombre valiente.” - ¡Fuera oveja inmunda, ensucias mis ropas! ¡Fuera, fuera! ¡Alguien, ayuda! - ¡1) Co! ¡Deja la 2) res, 3) mangante! - ¡Es ella la empedernida, vos llevaros la! “Entonces, la criatura postró sus ojos en otro objetivo, y corrió a él sedienta. Mas yo, soy un hombre justo, y acudí en su ayuda. -¿Y acabasteis con ella?- Querida, paso a paso, la historia, continúa.” - ¡Como se atreve rata inmunda de pradera a dejar suelta a tan agresivo animal! - 4) Estate tranquilo que mi 2) res no te 5) va tozar. Más agresivo es un barbo muerto en mi 6) morral. - ¡Espere! ¡Espere buen hombre! Con mal pie hemos encabezado nuestra amistad. Me hayo perdido por estos gloriosos senderos que vos también camináis, ¿no seriáis tan buen compatriota de darme cobijo o bocado? Os lo agradeceré de buen grado, más breve que tarde. Promesa es, porque la verdad es que soy hombre honrado. - Con tu honradez no 7) mecho un 8) cuscurro pan a la boca mañana. - ¡Esperad! ¡Os lo suplico! Creed en mi juicio, que a Dios pongo por testigo, ¡que no quiero volver a pasar hambre! - 9) Aguarte un momento, 10) no tengas pena. Vente conmigo 11) pa’ casa. - ¡Gracias, gracias!
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“Y brindándole a aquel mozo de cuadra mis saberes, llegamos al acuerdo de emprender juntos el viaje, donde le aguardaría refugio y comida. Porque querida, soy un hombre sabio. -Y qué gran hombre, si acepta usted mi cumplido.” - El camino es un tanto laborioso, ¿no cree? - Y labrado está mi trasero. Anda calla y tira 12) palante. - Pero llevo días sin comer, y mis piernas no consiguen levantarse del suelo. - 13) Pos 14) zagal, 15) arrastraté. - ¡También llevo días arrastrándome! - ¡Mecachís la mar! ¡Quién me 16) mandaria mí! ¡Ala! 17) Súbete a corderetas, pero calla. - Gracias. “Y mil zancadas o más di, hasta llegar a nuestro cobijo, cuando el hombre agotado caía rendido al suelo, mas soy un hombre fuerte y me ofrecí a llevarle cargado. - Verdaderamente eficaz.-”. - ¡Por fin vislumbro luz en este tenue lugar! - Anda, 18) sentate ahí y comete un plato de 19) farinetas 20) pa’ calentarte el cuerpo. - Cualquier potaje de la pobreza hará bien en mi y mis tripas. - Ah claro, me voy a callar… - ¿Dónde podré descansar, si me es tan amable? - 13) Pos 21) afuera con el 22) ganao. - ¿Perdone? - Hay que echarle un ojo a las 23) reses de noche, que hay mucha gente suelta con la mano 24) mu’ larga. Y con eso pagarás lo que 25) tas comido. “Viendo tan cansado como estaba al lugareño, me ofrecí de vigía para la oscura noche, y como tal, me postré atento a posibles amenazas. Porque soy un hombre con disciplina, conseguí aguantar la noche en pie, para la mañana siguiente salir sin hacer ruido y despertar al pobre hombre. Marché por donde había venido, con un amigo más en el corazón y esperando mi desdichado destino.” - ¡26) Jodoooo! ¡Será jeta que 27) ma robao! - Entonces, Conde Salcristán, ¿no volvió a ver a aquel hombre al que salvó la vida?” No, por desgracia. Pero regué de experiencias mi vida, y saqué valiosa lección de todo aquello. Agité mi copa llena de vino tinto y sonreí. Esta dama sería mía, lo sabía. - ¿Cuál? Bien profunda y hermosa sería. La miré pensativo y le expliqué, con palabras complejas, que una lección se comprende si uno la vive, y que en vano podría contarle mi experiencia. Ella me miró y rió. - Vamos, usted puede lograrlo. Al fin y al cabo, sin duda, es un hombre falaz. … Y mientras mis tripas rugían de nuevo, pensé: “Maldita la bizca”.
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ARAGONESISMOS: En realidad lo que he hecho es proponer a un personaje aragonés y otro que no lo es. Igual no hay muchos aragonesismos, pero por no forzarlo tampoco he querido cambiar cada palabra por una típica maña. Así que así ha quedado. 1) Co 2) res: Cabeza de ganado. 3) mangante: Ladrón. 4) Estate: Estarse de ese modo. 5) va tozar: Va ha tozar. Embestir. 6) morral: Mochila del pastor. 7) mecho: Me echo. 8) cuscurro pan: Un cuscurro de pan. 9) Aguarte un momento: Espera un momento. 10) no tengas pena: No temas. 11) pa’ casa: Para casa. 12) palante: Para adelante. 13) Pos: Pues. 14) zagal: Chico, mozo. 15) arrastraté: Arrástrate. 16) mandaria mí: Me mandaría a mí. 17) Súbete a corderetas: Subirse a caballito. 18) sentate: Siéntate. 19) farinetas: Gachas. 20) pa’ calentarte: Para calentarte. 21) afuera: Fuera. 22) ganao: Ganado. 23) reses: Cabezas de ganado. 24) mu’ larga: Muy larga. 26) Jodo 27) ma robao: Me ha robado.
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TEXTO EN NIVEL ESTÁNDAR: ¡Si pudieran ver lo que yo veo! Seguramente me entenderían. Pelo rizado de color granate sobre su blanca piel, llegaba hasta sus grandes pechos, los cuales se insinuaban poco con sus ropas de mujer rica. Finos y delicados dedos llenos de anillos aparentemente caros. Caderas, piernas y labios hermosos. Esos labios color rojo como la sangre, que hacían sonrisas educadas, sonrisas seductoras. Lástima de ojos bizcos. Pero la mujer, en resumen, era sexy. Después de una pausa de más de dos meses sin comer, mis tripas empezaban a quejarse. “¡Dame de comer, rastrero!” Oía de vez en cuando. Mi misión estaba clara. Tenía que aprovecharme de esa mujer de ojos juguetones. Besar su cuello, lamer su piel, probar su sangre. Esquivando a la multitud del festejo de aquella noche, me reuní con ella: - Guapa. Me llamo Conde de Salcristán. Ella rió. Soy Eleonor. ¿Eres uno de esos hombres que busca mi dinero, sabiendo que soy hija del General Auriosto? ¡Para nada! Soy un hombre apasionado del amor.- dudó ella- Déjame conquistarte. Te contaré mis grandes aventuras en las que he luchado y visto mundo. No podrás evitar quererme cuando acabes de oírlas. Escuchó atenta y me dispuse a contar: “Debajo de los Pirineos, andaba cerca del río Ebro. Pasaba un hambre infernal, y mi caballo no parecía estar mejor. Pero como soy un buen hombre, no quise que terminara así su vida, y le despaché. - ¡No parece fácil!” - Ternera… ¿Por qué de vaca, si de caballo está más buena? “Y no lo fue. Seguí mi camino, pero el hambre me impedía ejercer ninguna fuerza. Y justo entonces, ¡una bestia voraz se acercó a mí! - Beeeee. “- ¿Una bestia? ¿Qué pasó? Le planté cara, porque soy un hombre valiente.” ¡Quita bicho! ¡Me manchas! ¡Oye! ¡Deja a esa oveja ladrón! ¡Ella es la que me busca! “La bestia cambió de objetivo y se dirigió a un pastor que allí estaba. Pero yo soy un hombre justo, y le ayudé. - ¿La mataste? Cariño, paciencia. La historia continúa:” ayudas! -
¡Desgraciado, cuida a tu rebaño! Tranquilo, que no te hará nada mi oveja. Más agresivas son las espinas de un pez muerto. ¡Espera! No hemos empezado bien. ¡Pero soy un hombre honrado y te devolveré el favor si me Con tu honradez mañana seguro que no como. ¡Te lo suplico! ¡No quiero pasar más hambre! Tranquilo, tranquilo. Está bien, ven conmigo a mi casa. ¡Gracias, gracias!
“Y ayudándole con mi cultura, quiso seguirme y fuimos juntos en el camino. Le guiaría donde poder descansar y comer. Porque cariño, soy un hombre inteligente. – Y qué gran hombre.” -
El camino cansa ¿eh? Y cansado está mi culo. Cállate. ¡Pero estoy cansado! Mis piernas ni se mueven. Pues te arrastras. ¡También llevo mucho arrastrándome! ¡Maldita sea! ¡Quién me mandaría…! ¡Venga! Súbete a mi espalda. Gracias.
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“Y mucho recorrí hasta que llegamos, pero aquel hombre no podía más con su alma, y me ofrecí a llevarlo a cuestas. Porque soy un hombre fuerte. –Verdaderamente eficaz.” ¡Por fin, agua en el desierto! Siéntate ahí y come, que te calentará el espíritu. Está bien, incluso comida de pobres servirá. Sí… ¿Y dónde dormiré? Fuera, con el ganado. ¿Perdón? Hay que vigilarlo, o algún ladrón se llevará botín esta noche. Será tu forma de pagarme. “Yo, viendo tan cansado al hombre, ofrecí a vigilar su rebaño para que pudiese descansar. Y estuve toda la noche despierto, porque soy un hombre con disciplina. Por la mañana, por no querer despertarle, me fui del lugar con muy buen recuerdo de la amistad que había hecho.” -
¡Joder! ¡Me ha robado el muy ******!
Entonces, ¿no le volviste a ver? No, desgraciadamente. Aunque me llenó aquella experiencia, y me hizo crecer como persona. Revolví mi bebida y le sonreí. - ¿Cuál? Debe ser fascinante. Le miré pensativo y le dije que no podría entenderlo, porque ella no lo había vivido. Claro que puedes intentarlo. Al fin y al cabo, eres un hombre embustero- rió ella. … Mis tripas rugieron y la maldije.
NOTAS/ ACLARACIONES: · Me han ayudado con los aragonesismos. Soy de Valencia, y no llevo aquí más de un año, así que me resultaba muy complicado saber como expresar algo sin forzarlo o que quedara demasiado evidente. Le pedí ayuda a la pareja de mi madre, le pongo en los créditos porque me ha sido, de hecho, de gran ayuda. José Sicilia Soler. Él tan solo me ha ayudado a “traducir” lo que ya estaba escrito. · El texto se me ha alargado un poco, lo siento. · Creo que en algunas partes el texto resulta confuso, si es así, por favor no dudes en preguntarme.
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REBECA VIZARRO GUILLร N 1ยบ BACH. B
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