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Intifada Hip Hop

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Intifada Un ejército de jóvenes palestinos han optado por tratar de cambiar su mundo de violencia, pobreza y discriminación a través de un hip hop con alto contenido político.

Por Témoris Grecko / Ramala, Cisjordania

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fuerza de su argumento (reforzado por las banda de Lyd; y System Ali, un grupo oriEn una tierra asediada y empobrecida imágenes que le añadió Jackie Salloum, ginario de la ciudad de Jaffa en el que condonde los habitantes de origen árabe vidirectora árabe-estadounidense del doviven —y se enfrentan— israelíes de origen ven encerrados por un muro o son somecumental Slingshot Hip Hop, en un video árabe, judío y ruso. tidos a una discriminación sistemática, y casero disponible en YouTube) es tal que en la que su actividad económica padece activistas de movimientos populares de por el estrangulamiento del gobierno isEstados Unidos y Europa la han converraelí y por la guerra civil que enfrenta a tido en himno de lucha. las facciones palestinas, se ha desarrollaLos padres de Muhammad Mugrabi viSus autores son los mc’s de dam, un do un poderoso movimiento que ha advían en 48 antes de la guerra, pero la dequirido la forma de una intifada hip hop, rrota palestina los expulsó de sus hogares grupo de la ciudad árabe-israelí de Lyd rebelde y a la vez propositiva. cuando eran niños. Se mudaron a la parte (Lod), el iniciador y detonador de este Es un movimiento que sorprende porde Jerusalén de mayoría árabe, Jerusalén movimiento que en una década suma ya que a pesar de la alienación que sufren los Este. Desde Jerusalén Oeste, de predomás de 60 grupos activos en Cisjordania, jóvenes locales, y a diferencia del hip hop minio judío, los tanques israelíes entraGaza y “48” (como llaman muchos palesmás comercial de Occidente, su carácter ron en su ciudad en 1967, tras lo cual la tinos a los territorios que conforman el no es misógino ni gangsteril, ni sus intéranexaron a su país, y mantuvieron el resactual Estado de Israel, constituido tras pretes enloquecen con las cadenas de oro, to de Cisjordania bajo ocupación, y ellos la guerra de 1948). los coches de lujo y las rubias-objeto. tuvieron que huir de nuevo. La Palestina histórica, la que existió por Estas bandas musicales apoyan el comLlegaron a Shu’fat, un campo de refusiglos hasta que la onu la dividió tras la Sebate a la violencia contra las giados que la onu había creamujeres, proponen a las jódo un año antes, para albergar venes que se rebelen ante a tres mil personas, pero el reel machismo, llevan a canovado conflicto lo saturó con bo programas educativos y 30 mil. Entre ellos estaba la faartísticos como alternativa milia de Muhammad: “No saa las drogas y la delincuenbemos cuándo nos forzarán a cia, trabajan por formar geirnos de nuevo”, dice él. neraciones conscientes de Mi encuentro con este mc, lísus derechos y, en algunos der de la banda G-Town, de 22 casos, tratan de superar la años de edad, ocurre en la ciubrecha de desconfianza con dad palestina de Ramala, en los judíos mediante la realiun momento en el que está suzación de diversos proyecmamente ocupado como ortos en conjunto. ganizador de “Basta es basta”, Además, han generado un festival de música y danza una atmósfera candente en que convocó a cientos de mula que las chicas que bailan chachas para crear conciencia en los conciertos son musulsobre los problemas de la vio“Meen erhabe?” (“¿Quién es el terrorista?”), del grupo DAM manas que se cubren de pies lencia de género. Son las misa cabeza (sólo dejan visibles mas chicas que, al final del el rostro y las manos) con pañuelos mulevento, rodearán al chico para pedirle augunda Guerra Mundial, es del tamaño de ticolores, blusas que rezan “Am I Sexy?”, tógrafos, con las cabelleras cubiertas con Haití, pero las realidades de sus habitanjeans ajustados y botas de cuero. velos blancos, negros, floreados, azules, tes árabes cambian mucho de un lugar a El detonador fue una canción poderosa rojos, violetas y verdes. otro. No es la misma, por ejemplo, la que y polémica, “Meen erhabe?” (¿quién es el Shu’fat es un sitio complicado: técnicaenfrentan los palestinos que viven en 48 terrorista?), que fue mente, está dentro de la demarcación mu(Israel) y los que están en Cisjordania o descargada más de nicipal de Jerusalén que Israel creó tras la Gaza. O entre los árabes israelíes, pues Los integrantes un millón de veces anexión, por lo cual la Autoridad Nacional unos radican en ciudades bien establecide la banda palestina de hip hop, en su primer mes Palestina (una especie de gobierno en fordas, como Jaffa y Acre, y otros radican en G-Town, obserdisponible en intermación para lo que será el hipotético Estalas más marginadas, como Lyd y Ramle. van el muro israelí de “seguridad” net, en 2001. Árabes do Palestino) no tiene autoridad ahí. Pero Para tener un panorama más amplio del desde el camde otros países, cotampoco la ejercen los israelíes. hip hop palestino, entrevisté a tres bandas po de refugiados Shu’fat, el área mo Jordania y Egip“Se les hace fácil ignorarnos por lo que de espacios distintos: G-Town, del cammás pobre y dento, la han adoptado somos”, explica Muhammad. “Hay mupo de refugiados palestinos Shu’fat, una samente poblada de Jerusalén. como símbolo de chísima violencia y problemas de drogas. especie de limbo urbano y político entre reivindicación, y la No hay policía de ningún tipo, ni paCisjordania y Jerusalén; dam, la exitosa

G-TOWN: DESDE EL GHETTO:

“¿Quién es terrorista? ¿Soy yo el terrorista? ¿Cómo puedo ser el terrorista cuando tú me has arrebatado mi tierra? ¿Quién es terrorista? ¡Tú eres el terrorista! Me has quitado todo lo que poseo mientras vives en mi propia tierra.”

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lestina ni israelí, ni servicios sociales, salvo unas clínicas, a pesar de la sobrepoblación, porque esperan que nuestras vidas sean tan difíciles que nos den ganas de irnos. Los asentamientos israelíes nos han rodeado ya, como Neve Ya’acov y Pisgat Ze’ev, al norte, y Anatot, Almot y Ma’ale Adumim, al sur: sólo esperan que nos vayamos”. La aparición de estos nuevos asentamientos judíos ha causado que los palestinos de Shu’fat sean considerados como un peligro para ellos. Para aislar el campo, los trabajadores lo están rodeando con el muro, llamado “de seguridad”, con el que Israel separa (y se anexa de facto) las zonas de Cisjordania que sus ciudadanos han ocupado de aquellas habitadas por árabes. “Es un ghetto”, dice Muhammad, “y de ahí la G de G-Town”. De acuerdo con las estadísticas del ayuntamiento de Jerusalén, Shu’fat es el área más pobre y densamente poblada de la municipalidad. De esto habla su canción “Vengan a visitar nuestro barrio”: “Tenemos chicos / tenemos ancianos / tenemos drogas / tenemos un muro / siempre está oscuro / incluso durante el día.” Muhammad hace hip hop desde que tenía 15 años y, tras fundar G-Town, su primera aparición profesional fue en 2006. Está consciente de que el hip hop palestino es especial. “No hablamos de chicas, de dinero ni de coches impresionantes, ¡porque no tenemos coches! Y aunque algunos los tengan, no es de eso de lo que nos interesa hablar: estamos más preocupados por nuestros problemas políticos. La música puede traer una revolución, hará que se despierte la juventud palestina, que sea consciente de la situación y recuerde su historia, el exilio, la pérdida de nuestra tierra. También queremos romper el estereotipo sobre los palestinos, la gente alrededor del mundo cree que somos terroristas, queremos demostrar que somos normales”. En diciembre de 2008, un año antes de nuestra entrevista, los palestinos de Cisjordania se sintieron aplastados cuando el

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ejército de Israel lanzó su ofensiva contra Gaza. Muhammad y sus dos compañeros de G-Town, Muhammad Abo Oun y Alaa Barhamiye, pensaron que tenían que hacer “una canción que le diera esperanza a la gente” de allí (Gaza), y la titularon “Mañana”: “Ya tuvimos suficientes ayeres / necesitamos un mañana / suficientes penas / ¡no más! / ¡no más! / Lávate la cara, Gaza / que nos dejen estar bien / es un mundo loco, loco / en el que vivimos / ¿qué es lo que ocurre? / por favor, ¡no lo hagan otra vez!” “No queremos ir a tirar piedras (contra los soldados israelíes) y que nos den un tiro en la cabeza”, dice el mc, y por eso usan la música como una forma de acción política, de “enseñarle a los jóvenes cómo luchar por sus derechos”. Sin embargo, Muhammad no cree que se acerque el final de la violencia. Es lo que me dijo también la mayor parte de la gente con la que pude hablar, tanto judíos como árabes. “Los israelíes no quieren escuchar, no entienden, porque desde niños les enseñan una historia que no van a abandonar sin más ni más. Habrá guerra y morirá mucha gente. Sólo entonces entenderán cómo hacer la paz. Nadie quiere guerra. Pero a nosotros no nos queda más que resistir”, agrega Muhammad.

Esta página: Muhammad Mughrabi, integrante de G-Town, da autógrafos a sus fans. Página opuesta: G-Town durante el festival “Basta es basta”, celebrado en la ciudad palestina de Ramala.

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El hip hop palestino no es misógino ni gangsteril. Estas bandas apoyan el combate a la violencia contra las mujeres, realizan proyectos educativos y, en algunos casos, intentan superar la brecha de desconfianza con los judíos. SYSTEM ALI: UNA MEZCLA EXPLOSIVA

No es que sea imposible entenderse. System Ali es una banda grande para ser de hip hop, con nueve miembros, todos israelíes: cuatro instrumentistas (violín, guitarra, bajo, batería) y cinco mc’s. Sus orígenes sociales, étnicos y religiosos complican las cosas: tres árabes, cinco judíos y un uzbeko, musulmanes, judíos y ateos, chicos marginados unos, otros de clase acomodada. Su sede está en Jaffa y la mayoría vive allí, pero otros radican en Tel Aviv, la ciudad conurbada frente a la que los jaffavíes se sienten discriminados por su desventaja económica. “No sabes lo difícil que ha sido mantenernos juntos”, me dice Liba Ne’eman, una violinista judía de 20 años que siempre tocó música clásica hasta que descubrió el hip hop. “Yo no escribo las letras ni me siento representada por lo que cantan los mc’s”, confiesa, “porque no es mi historia personal. fotos: témoris grecko

Pero sí me siento identificada, muy conectada con ellos”. Neta Wiener, un joven de 22 años al que la barba hace lucir mayor, juega el papel de integrador del conjunto, lima asperezas, los hace hablar, llegar a acuerdos. Nació en un kibbutz (granja colectiva judía) y desciende de una familia que escapó del horror nazi en Viena. Apoyado en su acordeón, este mc explica que cantan en cuatro idiomas: hebreo, árabe, ruso e inglés. “Es importante que no cantemos todo en hebreo o todo en árabe”, interrumpe Yonatan Kunda, el bajista judío de 22 años. “Judíos y árabes tenemos que oírnos unos a otros. No para enfrentarnos, ni para renunciar a lo que pensamos, tan sólo para expresarnos y ser escuchados, para romper las barreras entre las diferentes comunidades étnicas de Jaffa y de Israel. Los judíos y los árabes nos encontramos todos los días en las calles de Jaffa, pero no nos mezclamos”. El 27 de diciembre de 2008, cuando los aviones israelíes bombardeaban Gaza, los integrantes de System Ali convirtieron un

concierto en Jaffa en recital de poesía improvisada: “No podíamos cantar mientras destruían las casas de la gente”, explica Neta. El evento, que fue reseñado por bloggers locales, inició con un minuto de silencio por las víctimas. Músicos y público se unieron en protesta. De ahí salió la canción “Jaffawie”, sobre la conexión entre Jaffa y Gaza: “Voy camino al peligro otra vez / miro mi vida / y de pronto me doy cuenta / de que no importa a dónde vaya / el horror siempre me va a encontrar / y no importa si lo quiero / siempre habrá una guerra.” La diversidad de System Ali también es de temperamentos. Amneh Jarushe, una árabe de 19 años, es una mc y compositora que parece demasiado tímida para ser hiphopera. Además, la primera impresión que uno se lleva es que su madre, siempre presente, con un velo sobre el cabello, está ahí para vigilarla (después uno siente que la mujer hubiera querido hacer lo mismo que su hija ahora, y su relación con los demás integrantes es de camaradería). Todo cambia cuando Amneh participa en el ensayo, en el estacionamiento 81


subterráneo de un edificio de oficinas, en el barrio de Montefyori, en Tel Aviv. Y todavía más al verla cantar en una presentación en Barzilay, una famosa sala de conciertos alternativa: segura, con el micrófono en mano, Amneh es poderosa, marca el ritmo y suelta la voz en “Casa abandonada”, una canción en la que se manifiesta contra la violencia dentro de su comunidad y pide a las jóvenes musulmanas que no dejen que las casen, que permanezcan en la escuela y escojan su propia vida. El choque más fuerte se da, sin embargo, entre Muhammad Aghwani (22 años), nacido en Jaffa, y Enver Setibragimov (21), originario de Tashkent, Uzbekistán. Aghwani es un guerrero: un siglo atrás, su familia vino de Gaza para combatir a los turcos, que en aquel entonces dominaban Palestina. Su actitud es militante y comprometida. Setibragimov nació en la minoría rusa de su país, hijo de un musulmán y de una judía. Inmigró a Israel sólo con su madre. Su identidad es confusa: uzbeko de lengua rusa, con influencias religiosas disímbolas, vino muy pequeño a un país donde le exigen hablar hebreo. Neta recuerda: “Lo primero que vieron ellos dos (Aghwani y Setibragimov) en el pizarrón, cuando llegaron al salón de clases, fue: ‘Prohibido hablar árabe o ruso’.” ¿Sería esto algo que los hiciera compartir una identidad? Una tarde, Aghwani llegó con una canción nueva, “Olvida”. Escribió sobre las cosas de las que el Estado de Israel le exige desprenderse: su cultura, su historia, su idioma. Se hizo una promesa a sí mismo de que no olvidará: “Soy un árabe de los países semitas. Mi madre es una árabe de Jaffa. Y si tú dices que pertenezco al pasado, soy el pasado, el presente y el futuro”, me dijo. Setibra-

prefieren llamarme Mugrabi, porque no Arriba: La banda suena árabe, en lugar de Muhammad, paSystem Ali durante un ensayo. Este ra no asustarlo”. grupo se caracÉl también se confronta con Aghwani: teriza por tener tres integrantes los dos son palestinos, pero sus perspectiárabes, cinco juvas chocan. “Él se queja de que han matado díos y un uzbeko, judíos, musula amigos suyos y de que la policía lo detiemanes y ateos. ne por ser árabe”, dice Mugrabi. “También Abajo: El muro de “seguridad” han matado amigos míos, yo también soy en el checkpoint árabe y me detiene la policía por eso, no de Qalandiya, por donde deben me tratan como a un ciudadano igual, me pasar los palesdiscriminan. Pero odiar no resuelve nada. tinos que cruzan entre Jerusalén Con paz podemos ayudarnos unos a otros. Este y Ramala. La gente del otro lado (territorios palestinos) también puede venir aquí a encontrar trabajo y ganar el dinero que necesita. Todo el mundo necesita tener esperanza. Con amor, podemos dar más pasos hacia adelante, y llegar todos a un mejor lugar”.

DAM: PARA LA GENERACIÓN QUE VIENE

Muchos palestinos de Gaza y Cisjordania están resentidos con los que viven en 48 (descendientes de aquellos que lograron permanecer en sus casas tras las guerras de 1948 y 1967), porque su nivel de vida es mejor (en los territorios palestinos, por el contrario, se padece el estrangulamiento económico que Israel utiliza como instrumento de presión) y porque, a ojos de algunos, se resignaron ante el yugo israelí. Otros, además, critican con

“La música puede traer una revolución, hará que se despierte la juventud palestina, que sea consciente de la situación y recuerde su historia, el exilio, la pérdida de nuestra tierra”, dice Muhammad Mugrabi, líder de la banda G-Town. gimov no opinaba igual. Sus antecedentes le pesaban en la vida, él sí quería quitárselos de encima, integrarse a su nueva realidad. “La discusión fue fuerte al principio”, dice Neta. Pero los dos mc’s se sentaron a colaborar “y de ahí salió una pieza (‘Olvida’) en la que los dos puntos de vista se expresan y coexisten”. Aun así, la perspectiva de Aghwani es sombría. Dice no creer en la paz entre árabes y judíos. Y al enterarse de que mi colega, Catalina Gayà, es española, le pregunta si sabe de al-Andalous (el nombre que le dieron los árabes a Andalucía cuando la dominaban). Ella respondió que sí, que España había sido musulmana durante siete siglos. “Y lo volverá a ser”, sentencia Aghwani. El quinto mc también se llama Muhammad Mugrabi, como el fundador de G-Town, y tiene 22 años. A los 14 decidió que no seguiría el camino de amargura y confrontación que estaban tomando varios de sus amigos, porque “quiero una vida mejor para mí, para mi familia y para todos”. Ganó el tercer lugar en una competencia internacional de judo en Roma y es instructor de tenis en un club judío, donde todos los aprecian, “pero me molesta mucho que, cuando llega un nuevo miembro y me lo presentan, 82

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fuerza a los grupos musicales que colaboran con sus similares israelíes o tienen tratos con judíos, independientemente del contenido de su discurso político. dam ha recibido este tipo de ataques. En el festival “Basta es basta”, sin embargo, el público de Ramala los recibió con grandes aplausos y coreó sus canciones (a pesar de que Tamer y Suhell Nafar, que habían salido al extranjero, estaban representados por dos sustitutos, y de los tres mc’s de la banda sólo estaba Mahmoud Jreri). Para fortalecer el lazo con su audiencia, desde el escenario lanzaban un grito que respondía la gente en las butacas: “dam jayeem! Min Falestin!” (¡Aquí viene dam! ¡Somos de Palestina!). “dam significa ‘eternidad’, en árabe, y ‘sangre’, en hebreo”, me dice Tamer (30 años, líder de la banda, mc desde 1997 y considerado el primer hiphopero palestino) días antes del festival, “de manera que es ‘sangre eterna’, como que estaremos aquí para siempre”. dam también es el acrónimo de Da Arab mc’s (los mc’s árabes), por eso se escribe con mayúsculas. Aunque el grupo fue creado en 1999, cuando Tamer invitó a su hermano Suhell (26 años) y a su amigo Mahmoud (27), fue hasfotos: témoris grecko


“Esto es para los niños en este gran mundo perdido, que no saben lo que pasa; apenas abrieron los ojos, vieron lágrimas; apenas abrieron el corazón, sintieron dolor; apenas se nos sumaron, vieron que estamos separados. Judíos, cristianos y musulmanes, ninguno de estos grupos quiere entender al otro. Cada cual asegura que será el único en ir al cielo y mientras tanto, hacen un infierno de nuestras vidas. Pero ustedes son distintos de nosotros, sus corazones aún son puros, así que no dejen que la suciedad los toque, sigan pidiendo una vida plena de igualdad. Y si alguien les pide odiar, digan ‘no, yo soy el niño de hoy, la transformación del mañana’.” Fragmento de la canción “Queremos educación”, del grupo dam

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ta 2006 que apareció su primer álbum, Dedication. Otros hiphoperos me habían dicho que tenían ya cuatro cd’s, pero son compilaciones piratas, aclara Suhell: “A veces, yo he ido a buscar nuestros discos para descubrir nuestra última producción.” Los conocí en el estudio donde grababan su segundo álbum oficial. “Meen erhabe?” los hizo famosos desde 2001, sin embargo. La letra es directa y no da concesiones, con líneas como éstas: “¿Quieres que me atenga a la ley? / Tú eres el testigo, el abogado y el juez / seré sentenciado a muerte” / “Debes haber olvidado / que enterraste a mis padres / bajo los escombros de nuestro hogar / y ahora que mi agonía es inmensa / me llamas terrorista”; “No estoy en contra de la paz / la paz está en contra de mí / me va a destruir” / “Peleamos por nuestra libertad / pero tú has convertido eso en un crimen / y tú, el terrorista / me llamas terrorista”. Los miembros de dam escuchan atentos el hip hop político de Estados Unidos y encuentran similitudes entre las situaciones que ahí se describen con las propias. Suhell explica que si en Gaza se sufre la guerra, en 48 los árabes padecen una “ocupación mental parecida a la que 84

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sufren las minorías de africanos y mexicanos en Estados Unidos”. El sistema educativo que establecieron los israelíes “nos enseña todo sobre su historia, y cuando aprendo eso, me siento menospreciado, (los palestinos) no valemos nada. Las páginas que arrancan de nuestra historia, las ponemos en nuestras canciones”. Todos ellos vienen de una ciudad que se llama oficialmente Lod, en hebreo, pero que para sus habitantes es coloquialmente Lyd. Es “el mayor mercado de drogas de Medio Oriente”, describe Suhell, “son comunes los ‘cajeros automáticos’: una pared con un hoyo, metes la mano con el dinero y la sacas con la mercancía”. Es considerada como una población mixta, árabe y judía, pero “hay un muro que separa el kibbutz judío, rico, y nuestros barrios pobres”. Aunque pagan impuestos al Estado de Israel, los servicios públicos son malos y hay un descuido generalizado, aseguran los miembros de dam, quienes formaron parte de una campaña que tuvo éxito en conseguir la construcción de un puente para atravesar un sector donde había 13 vías de tren paralelas, cerca de una escuela. “Pasaban 250 trenes al día y esto provocó 13 muertes”, dijo Suhell. Sólo cuando realiza-

ron un documental Los integrantes sobre el tema hubo de dam durante un concierto. Esuna reacción de las te grupo palestiautoridades. no de hip hop fue creado en 1999 y “Para los israese volvió famoso líes”, dice Tamer, en 2001 gracias a su combativa “nosotros somos canción “Meen un cáncer. Así se dierhabe?” (¿quién es el terrorista?) jo en el Parlamento. Nos llaman un cáncer porque somos una bomba demográfica para ellos, como árabes dentro de Israel, porque tenemos bebés”. Mientras grababa en el estudio, Tamer estaba alerta a recibir una llamada, la señal de que debía correr al hospital para ver el nacimiento de su primer hijo. “A bebés pequeños y hermosos los están llamando bomba demográfica y amenaza demográfica para la mayoría judía”, reiteró Tamer. En “Nacido aquí”, DAM canta: “Sucede simplemente que a la ciudad no le importan los árabes / porque el gobierno tiene un deseo / un máximo de judíos –en un máximo de tierra / un mínimo de árabes –en un mínimo de tierra”. A pesar de los abusos cometidos contra los palestinos, y que quedan documentafoto: latinstock

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lestinos. Y el mundo se quedó quieto, no hizo nada. Unas semanas después, dos con elocuencia en las imágenes que ilustran el viun palestino se coló en Tel Aviv y estalló con una bomba que traía. Dejó 21 deo de “Meen erhabe?”, resulta inevitable cuestionar víctimas, chicos jóvenes, los mató. Veintiuno contra miles de palestinos, y a los miembros de dam si no están haciendo una apode pronto el mundo se detiene y dice ‘paremos la guerra, paremos el asesilogía de los asesinatos de judíos inocentes mediante nato, paremos el terror’. Y nos pareció que esto era algo injusto, como cerrar ataques palestinos indiscriminados contra objetivos un ojo y abrir el otro. Y que era como legitimar el asesinato de paciviles. En esa canción, la banda atribuye lestinos, pero combatir su reacción.” responsabilidades: “Tu incesante violación Algunos hipho“No creo que sea correcto hacerlo” (un acto terrorista como ése), del alma árabe / finalmente la preñó / mira peros palestinos han puesto en aclara Suhell. “Pero lo entiendo totalmente.” nacer a tu hijo / su nombre: Bombardero Suimarcha prograLos mc's de dam se manifiestan en contra del racismo y aseguran cida / ¿y así lo llamas terrorista?” mas educativos para combatir la “No es terrorismo, es la reacción a una acque no están en contra de los judíos, sino de los actos del gobierno adicción a las droción”, ataja Suhell. “Hay muchas circunsisraelí. Están a favor de convivir, aunque, acota Suhell, “primero que gas y la violencia entre las generatancias que llevaron a un hombre con una nos dejen existir y después hablamos. Primero tenemos que hacer ciones más jóvebomba a hacerse explotar.” esto más parejo y después podemos hablar sobre coexistencia”. nes. Y sus letras no son las típicas Tamer cuenta la historia de “Meen erhaEn sus inicios como mc, Tamer recibió la protección de un hiphode este género. be?”: “En 2000, el ejército israelí atacó la pero judío y entre sus seguidores hay muchos más judíos. “A veces ciudad de Jenín y asesinó a más de mil patocamos para los objetores de conciencia” ( judíos-israelíes que se rehusan a hacer el servicio militar; a los árabes-israelíes no los reclutan)”. Y no sólo cantan contra el sistema, “lo hacemos porque nos vemos obligados, pero también escribimos sobre el amor”, dice Suhell, quien añade que su compromiso va más allá de la música: “No es nada más salir al escenario y después irse a dormir, seguimos haciendo trabajo para cambiar las cosas.” “No estamos en plan de, ¡hey, somos hip hop, vamos a liberar Palestina, traeremos a los refugiados de regreso!”, reconoce Tamer, “somos realistas, es más difícil que eso. Así es que tratamos de echar a andar las mentes de la juventud para que no caiga en drogas o abandone la escuela, o haga cosas malas que maten nuestra lucha”. Suhell continúa: “Por eso impulsamos proyectos con la gente, hacemos talleres de música, de video y otras cosas con los chicos.” Con sus amigos, crearon una organización informal que se llama Khota (paso), con la que realizan trabajos comunitarios en Lyd y en Ramle, otra ciudad árabe-israelí. Esto tiene una vocación de cambio en el largo plazo, porque por ahora, con el diálogo estancado y los sectores extremistas ganando posiciones tanto entre israelíes (con la coalición del partido derechista Likud en el poder) como entre palestinos (con la influencia creciente de los fundamentalistas de Hamas), pocas personas piensan que una solución pueda estar próxima. “No creo que mi generación vaya a ver la paz, tal vez la siguiente”, lamenta Suhell. “Nuestras canciones son para los más jóvenes, con la esperanza de que cada generación conozca mejor sus derechos y pueda alcanzar un mejor arreglo”. fotos: afp

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