El espejismo llamado
Turquía ís mule consideró el pa peDurante años se óc za rata y de avan da sulmán más dems actuales gobernantes lo ro, en realidad, loen un sitio donde la reprehan convertido tante. Sin embargo, aún sión es una conse están dispuestos a alzar hay disidentes qula realidad del país, como la voz y contar ecen en estas paginas. los que apar ko en Estambul Por Témoris Grec inella Fotos Italo Rond
“M R. BR OWN ”
. Trata a los ciudaogante y despótico n o cada vez más arr nos siempre, no sólo cuando sirve elt vu ha se , an og bre la utilizaiderados ciudada nistro, Recep Erd “Nuestro primer mi rca absolutista. Queremos ser consel gobierno nos consulte al decidir so co”. líti tria e danos como un pa sucede lo contrario. Queremos qu s reconocemos en algún partido po ro nuestros votos. Pe blicos y democracia directa. Ya no no ción de espacios pú
35 AÑOS | INGEN
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i eres un estudiante, tu vida romántica es del interés del gobierno turco. No es una broma, por ejemplo un reporte de la Policía puede informar que un alumno hombre “tiene una relación sentimental con A., quien vive en la misma escuela. Aparentemente se separaron porque A. es del pueblo kurdo”. Otro dice que una joven “se metió en una pelea dentro de la escuela por una relación sentimental. Es cercana al estudiante de segundo año K., con quien continúa su amistad”. Varios “perfiles morales” más, dados a conocer el 6 de enero por el diario Milliyet revelan que hay jóvenes de sexos opuestos que “van por ahí tomados de la mano” . Controlar la vida de la gente hasta en sus casas se ha convertido en una de las obsesiones recientes de políticos como el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, quien abrió un debate nacional el pasado 6 de noviembre: “Nadie sabe lo que está ocurriendo en esos lugares (apartamentos y dormitorios estudiantiles donde viven personas de ambos sexos). Todo tipo de cosas deshonrosas pueden estar pasando ahí. Entonces, los padres pegan de gritos preguntando ‘¿dónde está el Estado?’. Estamos tomando medidas para mostrar que el Estado está ahí. Necesitamos intervenir”. Su llamado a que los habitantes denunciaran estas situaciones “irregulares” fue respondido esa misma noche y caseros pidieron a sus inquilinos que denunciaran estas conductas. El 7 de noviembre en Gálata y Cihangir, dos zonas muy bohemias —del tipo de las colonias Roma y Condesa, en D.F., o Palermo en Buenos Aires— ubicadas en la mitad europea de Estambul y habitadas por jóvenes y extranjeros, en una sola noche la Policía revisó y cerró 48 hoteles y residencias. Sospechaban que a las parejas que ahí vivían
no se les pedía demostrar que eran matri- poder desde 2002, logró desmontar una monios, así que enviaron a los huéspedes a democracia represiva y corrupta, tutelada por generales a base de golpes de Estado, la calle. Ese mismo día, Erdogan se había defen- para reemplazarla por una democracia de dido de las acusaciones de interferir en la mayorías electorales con instituciones efecvida privada: “Si lo hubiéramos hecho, no tivas y crecimiento económico, en la que el seríamos el partido que ha recibido el voto islamismo radical no era un problema. de uno de cada dos individuos. La vida privada de la gente está bajo nuestra o Erdogan era garantía, pero hay el primer ministr or gran modernizad el o m formas de vivir leco o ad r de consi gítimas e ilegítimas. que parecía podía de Turquía, un país Tenemos deberes”. n un Islam
EL LÍDER DE LA PRIMAVERA
racia co mezclar la democ resista. tolerante y prog
Erdogan no es primer ministro de una nación fundamentalista como Arabia Saudí o Irán, sino el gran modernizador de Turquía, el país que era descrito en Occidente —y por él mismo— como la fórmula mágica para mezclar la democracia con un Islam tolerante y progresista. El dirigente turco se entusiasmó con la idea de convertirse en la luz a seguir por los pueblos de la llamada “Primavera árabe”. En septiembre de 2011, apenas después de que el dictador Muamar Gadafi perdiera el poder en Libia, y las cosas parecían estabilizarse en los primeros tres países de las revoluciones —Egipto, Libia y Túnez— Erdogan hizo una gira para repartirles a militares por un lado, y a islamistas por el otro, consejos e instrucciones. El proceso de insurrecciones en Oriente Medio había planteado un problema: los pueblos estaban rompiendo el modelo de dictaduras nacionalistas que se impuso en los años 50 y 60, pero los movimientos extremistas islámicos querían tomar el turno. ¿Qué alternativa existía? En ese momento la respuesta estaba en la República Turca donde Erdogan, en el
O eso es lo que el mundo quería pensar.
¿PAÍS SIN CORRUPCIÓN? No se puede decir que Erdogan haya tenido siempre encandilada a la mayoría de la sociedad turca. Desde un principio, sectores de la izquierda y del nacionalismo se sintieron avasallados por quien describían como un sultán autoritario. Entre los liberales muchos dudaban, pero el crecimiento económico, la satisfacción de los empresarios, la llegada de compañías extranjeras y la promesa de integración en la Unión Europea los motivaba a conceder el beneficio de la duda. Al final la integración nunca se cumplió. En primer lugar por los obstáculos interpuestos por las potencias europeas, y en segundo porque las reformas políticas y judiciales que hizo el gobierno no lograban alcanzar los estándares. Los que querían oponerse al gobierno enfrentaban un eficaz sistema represivo, del que eran víctimas favoritas abogados y periodistas, así como los miembros de los partidos de la minoría étnica kurda. La presión era tanta que, por ejemplo, la prensa empezó a ocultar los malos pasos
1. BURAK SAYIN
2. HÜRREM SÖNMEZ
3. “MISS JADE”
4. FRITZ M.”
“Erdogan cree que todo el mundo debe seguir al líder, al sultán otomano. Como en los tiempos de los otomanos, el sultán sabía más que todos y la gente debía seguirlo sin cuestionar. La metáfora de que Erdogan es un sultán es cierta”.
“Yo era una niña durante el golpe de Estado de 1980 y siempre crecí bajo ese hecho. Nuestra familia siempre nos decía que no nos metiéramos en asuntos políticos porque tuvimos muy malas experiencias por eso, mucha gente tuvo una vida difícil por esa causa”.
“Antes no había esperanza, pero la respuesta de la gente nos la devolvió. Trabajo en el local, no lejos de la plazaTáksim, y la gente corre para huir del gas lacrimógeno y la Policía. Yo los dejo entrar para protegerlos”.
“Yo me veo como una persona pacífica, nunca me metí en algún tipo de protesta en toda mi vida. Pero esta vez de pronto nos hallamos a nosotros mismos afuera, sólo por ver las cosas malas que estaba haciendo la Policía”.
28 AÑOS | PERIODISTA
39 AÑOS | ABOGADA
39 AÑOS | GERENTE DE RESTAURANTE
31 AÑOS | PRODUCTOR DE DOCUMENTALES
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, su partido político y n ga do er de s s A los ojo los que ganan la e qu a ic if gn si ia s que democrac n su voluntad a lo ga n po im s le es orías. eleccion respetar a las min de ad id es ec n n si pierden, de los gobernantes. “Durante los últimos 11 años, los medios turcos no han escrito sobre corrupción”, admite Ertugrul Özkök, uno de los columnistas más reconocidos del influyente diario Hürriyet. El caso del grupo Dogan Media Holding del magnate Aydin Dogan, propietario de Hürriyet y numerosos periódicos, radios y televisoras, es un ejemplo elocuente: antiguo aliado de Erdogan, se distanciaron cuando sus periodistas destaparon el caso “Deniz Feneri” (Faro Marino), que implicaba el financiamiento ilegal del partido de Erdogan a través de una fundación caritativa alemana. Debido a ello, el ministerio de Finanzas acusó en 2009 a Dogan Media Holding de evasión y le impuso una multa de cerca de 500 millones de dólares. Como el mensaje no pareció quedar claro y la investigación continuó, vino una segunda sanción por 2 mil 500 millones de dólares. Esto forzó un acuerdo que implicó el retiro de Dogan de los medios —ha vendido casi todos— y el abandono de toda crítica. Ésa era la forma de tratar con grandes medios. Si se trataba tan sólo de un periodista molesto, simplemente le fabricaban delitos para meterlo a la cárcel. Explica Özkök, “la prensa turca ya no hace periodismo de investigación. Se lo dijimos a los estadounidenses y los europeos, pero no querían oírlo. Sólo ahora lo entienden. Los acontecimientos de (el parque) Gezi, el movimiento político más importante de la historia turca, les abrió los ojos”.
ISLAMISMO CON PIEL DE LOBO El argumento de que casi un 46.6% de los electores votó por su partido en los últimos comicios legislativos, de 2011, es uno de los
1. “KÜSKÜNOTU”
24 AÑOS | ESTUDIANTE DE LETRAS CLÁSICAS
“Ellos simplemente no saben qué hacer respecto a las mujeres. Creo que es normal para ellos, porque su discurso siempre se dirige contra las mujeres, no quieren que estemos en los negocios ni en la vida social”. 114
preferidos por Erdogan a la hora de desechar las críticas que provienen del 53.3% que no votó por él. A sus ojos, democracia es que los que ganan les impongan su voluntad a los que pierden, sin necesidad de respetar a las minorías. Y su estilo es confrontar a los turcos: “Primero que nada, dividen a la comunidad en dos partes”, explica Hürrem Sönmez, una abogada de 39 años que ha llevado casos de periodistas injustamente presos. “Dicen que una parte de la población son ‘ellos’ y los demás, los ‘otros’. Todos los días se repite el discurso del primer ministro culpando a la otra parte de la sociedad”. Dos ejemplos de prohibiciones, el de la cohabitación de ambos sexos y el de las restricciones a la venta y el consumo de alcohol, le sirven al periodista independiente Burak Sayin para ilustrar la manera en que se divide a la sociedad: el primero promueve que los turcos denuncien a sus vecinos ante la Policía, en tanto que la política sobre bebidas “es aislante y polarizante: se quiere separar a quienes usan alcohol y condenarlos a (encerrarse en) espacios limitados, porque creen que va contra las reglas del Islam”. Las constantes declaraciones de Erdogan contra los usuarios de alcohol provocan que “la gente que ni siquiera piensa acerca del consumo de alcohol empiece a indignarse y a sentir odio contra los usuarios”. En particular, uno de los temas que más preocupación causa es la postura del gobierno ante las mujeres. Küskünotu es una panadera y estudiante de Letras clásicas que prefiere no dar su nombre verdadero por temor a represalias. Se identifica, en cambio, con el nombre de una planta que muere al ser tocada. Se queja de que el ministro de
2. SEL DA BOGAZL IYANL IOGLU 32 AÑOS | PROFESORA
“La principal razón de las protestas es la dictadura del akp, especialmente la actitud represiva de Erdogan. La lucha no es sólo por una pequeña área verde, también por la pequeña libertad que teníamos antes”.
Economía, Zafer Caglayan, “dijo que si las mujeres no trabajaran y se quedaran en casa a criar hijos, este país no tendrá tanto desempleo, porque las mujeres ocupan los puestos de los hombres”. En junio de 2012 Erdogan declaró que el aborto —legal dentro de las 10 primeras semanas y, si la vida de la madre está en peligro, hasta la vigésima— es un “asesinato”. A partir de ello los médicos de los hospitales públicos hostigan y obstaculizan a las mujeres que quieren interrumpir el embarazo. En enero de 2013 el primer ministro declaró que la planificación familiar era parte de un complot “para borrar a la nación turca del escenario global”. Dijo que el que las familias tengan sólo “uno o dos hijos es la bancarrota”, por lo que formó una comisión gubernamental para impulsar que las familias tengan un promedio de cuatro (como en la suya) o cinco hijos. Su proyecto de largo plazo es crear “generaciones de buenos musulmanes que hagan grande a Turquía”. “No les gusta la gente de mentalidad liberal como la mía”, dice el periodista Sayin, “porque quieren crear una generación que los obedezca y siga sin cuestionamientos de ningún tipo”. El modelo único que les apetece “es un buen musulmán, respetuoso de las políticas de capitalismo de mercado, que consuma todo el tiempo y no haga preguntas después de comprar y votar”. Deniz, un editor de video que también prefiere usar un seudónimo, no cree que la vocación piadosa de los gobernantes sea auténtica: “Utilizan al Islam para llevar más poder a sus manos, tener votos cada cuatro años y seguir haciendo sus negocios. No creo que el akp (organización de Erdogan) sea un partido, es más bien como una compañía que sólo trata de hacer dinero como todas las demás compañías”. El discurso religioso, en cualquier caso, existe y tiene un formidable impacto social. Antes del movimiento popular del parque Gezi —del que hablaré más adelante—, dice Özkök, “había tal retórica islámica en Turquía que el país se percibía como un Estado islámico clásico”. Pero Gezi demostró que
3. YASIN DURSUN
4. “M R. WHIT E”
“La gente ahora es más consciente de lo que pasa y sigue luchando. Ya no nos quedamos callados como antes, salimos a protestar a pesar de que la policía es bestial: estaba en un bar en Táksim y empezó a tirar gas lacrimógeno y balas de goma”.
“El (equipo de futbol) Besiktas y quienes lo apoyamos participamos en las manifestaciones porque nuestros principios son la justicia social y la libertad de expresión. Mientras caminábamos a mi novia y a mí nos dispararon con balas de goma”.
25 AÑOS | COCINERO
25 AÑOS | TRADUCTOR
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“no hay sólo una Turquía, no es un monolito y no cabe en el traje que Erdogan le quiere poner. Tiene también una cara moderna, de gente con un estilo de vida occidental”. ¿A qué se refiere con estilo de vida occidental? Unos pueden pensar en consumismo y mercado, pero aquí significa una vida laica (en el sentido de que la religión no es lo más importante), tolerante y abierta al mundo. “Por muchos años, el estilo de vida occidental ha sido despreciado pero sí, tengo un estilo de vida occidental”, admite Özkök. “Pero antes (de Gezi) había tal atmósfera que casi nos forzaban a sentirnos avergonzados de él. Sólo ahora entienden que los laicos somos verdaderamente democráticos”.
máscaras Es la noche del 27 de diciembre. Los bordes del parque Gezi están custodiados por hombres en ropas de calle, situados a lo largo del perímetro, para impedir que alguien entre. A unos poco metros, en la plaza Táksim, una joven se pone de pie junto a luminosos y plateados “árboles de fin de año” [aquí no se celebra el nacimiento de Cristo] y empieza a gritar contra la corrupción del gobierno, varios de cuyos miembros han sido involucrados en un complejo escándalo de fraudes, sobornos y otras fechorías. Los numerosos agentes vestidos de civil la detienen, algunos transeúntes protestan, hay empujones. Aunque ella no cometió hay delito, la orden es arrestar a cualquiera que proteste. Ciudadanos que se han colado por su cuenta a Táksim tratan de formar grupos, pero los pelotones de agentes antimotines ya han bloqueado las calles que desembocan a la plaza, y están listos para lanzarse contra ellos. Se colocan sobre Istiklal, una avenida peatonal repleta de personas, flanqueada por tiendas, restaurantes y centros nocturnos, que ahora es un campo de batalla. Táksim y Gezi son el centro de Estambul y el corazón político de Turquía, como la plaza del Zócalo de México o la de Mayo, en Buenos Aires. Ahí tuvieron lugar las manifestaciones de protesta de cientos de miles de personas que llamaron la atención del mundo, entre el 28 de mayo y el 18 de junio de 2013. Desde que a base de cargas de antimotines, cañones de agua tóxica y gas lacrimógeno en cantidades que probablemente no se han visto en otros países, la Policía logró reconquistar ese espacio, a los ciudadanos les han prohibido expresarse ahí.
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Hoy, la consigna es desalojar la avenida Coincidió con la visita de Estado que reaIstiklal pero la gente, impedida de llegar a la lizaba a Turquía el mexicano Enrique Peña plaza que considera suya, se resiste a aban- Nieto. Era un martes de madrugada, el 17 donar también las calles. Forma barricadas de diciembre, cuando Peña Nieto y su muaquí y allá. Desde las torretas de camiones jer dormían en Ankara, la capital. La Policía blindados lanzan chorros de agua. Otros realizó una serie de operativos para arrestar Jeeps, que también cuentan con protección a 52 personas. Entre ellos estaban los hijos metálica, tienen aberturas en el techo que de tres de los ministros más importantes sirven a los tiradores para disparar. Dentro (Interior, Economía y Medio Ambiente), de las balas de caucho hay un líquido con el director del Halk Bank (el banco del gotinta y aroma fétido, para marcar al receptor bierno), el dueño de una gran constructora y facilitar su posterior arresto y un destacado alcalde del partido oficial. Una vez más, el uso de gases lacrimóge- Todo esto bajo cargos de corrupción y con nos es exagerado. La estrechez de la ave- el aderezo de que el banquero escondía en nida y la altura de los edificios impide que el viento los disperse. es de sus Les importa poco la as el arresto de tr presencia de cientos tr co del director del ban de personas que están ministros, el de su partido, comprando o comien- gobierno, y un alcalde itución de do por ahí. Tan poco n ordenó la dest ga do er que a veces arrojan jefes policiacos granadas de gas den29 comandantes y las detenciones. tro de los locales donde involucrados en han visto claramente que hay gente comiendo, no opositores. A los clientes los pillan con las manos en las prendas y a los comensa- el sótano, en cajas de zapatos, 4.5 millones les, con la boca abierta y el tenedor cargado. de dólares en efectivo. El vástago del minisDesde la primavera de Gezi, las máscaras de tro de Interior guardaba otro millón. Fue un gas son el complemento de vestuario de pre- golpe directo al círculo cercano de Erdogan. ferencia: no salgas sin ella. Pero quienes las La respuesta de Erdogan fue contundentienen son una minoría. te: tras asegurar que todo se trataba de un complot internacional, no contra él, sino contra Turquía, ordenó la destitución inLIDERAZGOS En un principio, en ese ya legendario mayo mediata de 29 comandantes y jefes policiade 2013, el pequeño grupo de jóvenes que cos involucrados en las detenciones. Dos acampó en Gezi tenía un motivo ambienta- semanas después, la purga había alcanzado lista: oponerse a la destrucción de un parque a más de un millar de agentes en todo el país. donde se planeba levantar un centro comer- Después procedió contra los fiscales que se cial, precisamente en una zona de Estam- habían atrevido a tocar a los suyos: Zekeribul donde faltan áreas verdes y abundan las ya Öz, el procurador general de Estambul, tiendas. Hasta ese momento, los proyectos denunció que la Policía había desobedecido urbanos del gobierno habían sido impuestos nuevas órdenes de aprehensión que él había sin tolerar oposición. Pero la violencia exa- girado y dijo que funcionarios del gobierno gerada con la que los antimotines calmaron lo habían tratado de intimidar. la protesta causó indignación en todo el país. Cuando las autoridades renunciaron a Antes de la revolución sepultar Gezi bajo concreto, ya era tarde Erdogan ganó su primera elección en 2002 porque las reivindicaciones se acumula- con la bandera de la lucha contra la corrupban. Medio año después, el foco se dirige ción. En ese entonces el país vivía una sevehacia la corrupción: una segunda crisis de ra crisis económica, atribuida a los manejos gran magnitud que vino a dañar todavía más fraudulentos de los políticos de los años 90. la imagen de lo que se había considerado el Después, de eso, ganaría dos comicios más liderazgo renovador de Erdogan. de forma consecutiva.
Hasta entonces, Turquía había estado dominada por una casta de generales que se creía facultada para poner en orden a las autoridades civiles, que veía en los sectores islamistas a un enemigo y que dio varios golpes de Estado. En el último, en 1997, destituyó a Erdogan como alcalde de Estambul y encarceló cuatro meses. Por su parte, el poderoso clérigo Fetulá Gülen tuvo que salir del país, en 1999, para evadir una orden de arresto bajo el cargo de querer instaurar un régimen islámico. Los dos dirigentes se encontraron unidos en la desgracia. Fue una alianza natural. Erdogan aportó su carisma y un nuevo partido con amplias bases sociales, mientras que Gülen utilizó su potente comunidad de simpatizantes creada, según el periodista turco Ahmet Sik, siguiendo el modelo de la prelatura católica Opus Dei: una gran red de escuelas que se extiende por los altos niveles de la iniciativa privada, los medios de comunicación e instituciones públicas como los jueces y la Policía. Juntos consiguieron superar todo tipo de obstáculos para llegar al poder, conservarlo e incluso desmontar las estructuras de control de los militares. Lo hicieron mediante el procedimiento de meter a prisión a oficiales y civiles supuestamente involucrados en conspiraciones golpistas, con base en pruebas dudosas. Los fiscales encargados eran gülenistas que, ya de paso, encarcelaron a reporteros que investigaban los manejos de la comunidad y su líder, como el propio Ahmet Sik, quien pasó un año entre rejas en 2011 y, al ser arrestado, gritó: “Aquellos que osan tocarlos (a la gente de Gülen), ¡los queman!”. Cada una de sus tres victorias electorales (2002, 2007 y 2011) hizo sentir a Erdogan más autosuficiente y menos necesitado del apoyo de la red gülenista, tan hambrienta de poder como él mismo. Una vez que consiguieron domar a los intelectuales,
los militares y los jueces, decidió que era el momento de convertirse en el gobernante absoluto. Después de una serie de escaramuzas en el último par de años, Erdogan empezó a dar golpes bajo el cinturón cuando planteó el cierre de las escuelas del movimiento Gülen, uno de los pilares del poder económico y político del grupo. La reacción del religioso, a cual coincidió con la visita de Enrique Peña Nieto, no fue improvisada: la ola de detenciones fue la consecuencia de investigaciones secretas llevadas a cabo durante 14 meses. Las acusaciones involucran sobornos millonarios, fraudes en licitaciones públicas, asignaciones irregulares de contratos y compra-venta de permisos de construcción en áreas protegidas. También hay cargos por falsificación de documentos para otorgar la nacionalidad turca, por la colaboración para que empresarios iraníes hicieran transacciones ilegales por decenas de miles de millones de dólares, así como contrabando de oro y venta ilegal de objetos arqueológicos. “Mi partido es del color de la leche. Les vamos a romper las manos a los que lanzan insultos contra mis ministros”, declaró Erdogan el 23 de diciembre. “Este proceso será la lucha de independencia de la nueva Turquía”.
CAMBIOS PROFUNDOS Erdogan no conoce la retirada: su mejor defensa es lanzarse hacia delante arrasando con lo que encuentre, aunque sean las reformas que él mismo impulsó para modernizar Turquía. En enero el parlamento procesó iniciativas para darle al akp mayor control sobre el poder judicial, para cerrar sitios web sin que sea necesaria la autorización de un juez, y para castigar con hasta tres años de cárcel y multas de hasta un millón de dólares a los médicos que brinden cuidados de emergencia sin permiso del gobierno. Eso,
según la organización Doctores del Parque Gezi, está destinado a impedir que los heridos en las manifestaciones sean atendidos en los hospitales... a menos de que quieran ser arrestados. Prosigue también, en paralelo, el proceso de islamización del país, que incluye llamados a convertir la catedral de Santa Sofía — que durante siglos fue el mayor templo del mundo cristiano, y actualmente es un museo— en mezquita. Es una etapa difícil para los jóvenes turcos. Temen una victoria de Erdogan pero también la de Gülen, que ha demostrado el poder de manipular las instituciones del Estado a su voluntad. Sin embargo, lo que ocurre no es “sólo un enfrentamiento entre el primer ministro y el movimiento Gülen”, aclara el periodista Özkök, “se trata de un cara a cara dentro del islamismo que se está dando en todo el mundo. Al final de ese proceso, o los islamistas obsoletos que no se pueden reconciliar con la democracia van a imponerse, o vencerán esos demócratas cuya religión es musulmana. Se ha sofocado el concepto de musulmán democrático”. De camino a las elecciones municipales en marzo, y a las presidenciales en agosto, el futuro de Erdogan, de su partido y del país dará algunas vueltas en este año. En todo caso, sin embargo, en la sociedad se han registrado cambios fundamentales que definirán el rumbo a largo plazo. “Sentí que mi identidad cambió. Tenía una antes de Gezi, otra durante y otra después; me sentí capaz de levantarme por algo importante, como la libertad. Es una chispa que se ha encendido para la joven generación turca”, opina el periodista Burak Sayin. Él y la abogada Hürrem Sönmez dicen haber crecido en una Turquía en la que las familias, que habían padecido la represión militar en los golpes de Estado, les recomendaban mantenerse alejados de la actividad política para evitarse problemas. A partir de Gezi, dice Sönmez,
EL LÍDER ERDOGAN Erdogan ganó su primera elección en 2002 con la bandera de la lucha contra la corrupción. En ese entonces el país vivía una severa crisis económica, atribuida a los manejos fraudulentos de los políticos de los años 90. Después de eso, ganaría dos comicios más de
forma consecutiva y aún se mantiene en el poder, aunque en agosto vienen nuevas elecciones presidenciales. Fue considerado como el gran promotor del avance y el cambio en Turquía, un país islámico moderado en donde la democracia parecía imperar.
Pero después de las protestas multitudinarias que se realizaron el año pasado en todo el país, y que fueron reprimidas de forma violenta, diversos organismos locales e internacionales han denunciado la intención del mandatario de eliminar esos avances democráticos.