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Programa de mano La Pavlova

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UN BALLET DE AVATÂRA AYUSO

CRÉDITOS

Una coproducción junto al Teatro Sánchez Aguilar, original de En Avant Dance Company. Financiada por El Rosado, con el apoyo de Arts Council England (Reino Unido).

• Dirección, Concepto y Coreografía: Avatâra Ayuso.

• Guion escénico y selección musical: Ignacio Vleming.

• Elenco: Jessica Abouganem (como Pavlova) y bailarines de En Avant Dance Company.

• Dramaturgia: Ignacio Vleming.

• Música: E. Lecuona, A Glazunov, L. Minkus, F. Kreisler, P. Lincke, A. Arensky, J. Sibelius, J. Bayer, A. Adam, C. Saint-Saëns, R. Drigo.

• Diseño de vestuario: Chino González.

• Diseño de luces: David Morejón.

• Diseño de escena: Ignacio Vleming y Avatâra Ayuso.

• Diseño sonoro: Avatâra Ayuso.

• Costurero: Edison Figueroa.

• Manager de producción escénica: David Morejón.

• Repetidores de ensayo: Cindy Cantos y Max McClure.

• Tramoya y utilería: Equipo Corp. El Rosado.

• Sombrerería: Reimun Mendoza.

• Consultoría Marionetas: Johnny Autin, Ben Thompson, Sandal Produccions.

BAILARINES DE EN AVANT

Hombres

• Max McClure

• Pedro Cabrera

• César Peñafiel

• Bismark Apolinario

• Pedro Moscoso

• Álvaro Monar

Mujeres

• Jessica Abouganem

• Cindy Cantos

• Choileen Aguirre

• Melina Velázquez

• Doménica Morán

• Marina Robinson

• Dallyana Román

• Laura Mancillo

• Jamel Burgos

• Gema Molina

• Dora Agila

• Jacqueline Velarde

• Milena Reyes

• Claudia Játiva

CELEBRAR EL NACIMIENTO DE UN BALLET

Pensar que en un lugar del mundo hoy se está creando algo ya es emocionante. Si a eso le sumamos que es un ballet y sobre una de las más grandes bailarinas de la historia y en Guayaquil, la emoción es mayor.

Anna Pavlova, la incomparable Pavlova como la llamaban, fue una especie de misionera de la danza que bailó por los cinco continentes de manera continua, recorriendo por ejemplo América del Sur en sentido horario y anti horario y con espectáculos en grandes y pequeñas ciudades. Sus giras eran tan agotadoras que muchas de sus bailarinas no resistían el ritmo y se iban, pero ella sabía que si no llevaban su arte a esos lugares, esas personas no podían conocer lo que era el ballet. Gracias a ella fue que personalidades como Frederick Ashton, uno de los coreógrafos fundadores del Royal Ballet conocieron el ballet. “Verla sobre el escenario fue mi fin, me inyectó con su veneno y desde el final de esa noche quise bailar” cuenta el coreógrafo. Y quién iba a decir que hoy en Guayaquil, lugar de nacimiento del gran Ashton, se estrena un ballet dedicado a Pavlova, un homenaje muy redondo. Además desde lo personal este estreno me llena de emoción y orgullo, porque me siento una especie de cupido. En un viaje a Chile conocí a la coreógrafa Avatâra Ayuso y su ballet Nijinska creado para el Teatro Municipal de Santiago. En su momento recuerdo pensar: “esta coreógrafa sería ideal para Jessica”. Así que le escribí a Jessica Abouganem, directora de En Avant Dance Company, le dije algo así como que tenía que conocerla y contactarla. Y lo mismo le dije a Avatâra, que tenía que conocer a Jessica. Esto fue en octubre de 2024. A la semana estas dos mujeres dinamitas ya estaban comenzando a trabajar en La Pavlova.

Un ballet enormemente desafiante por lo que significa no solo crear un ballet completo, sino sobre un personaje como Pavlova y en una compañía independiente, como lo es En Avant Dance Company. Pero estas dos mujeres, sin duda, con el espíritu de La Pavlova, no le temieron a los desafíos y se embarcaron en esta misión que hoy podemos ver.

Hay un detalle que me parece especial: sobre la escena tendremos 250 pares de zapatillas. 250 bailarinas donaron sus zapatillas en desuso y son reutilizadas para esta producción. Imaginar ¿quién las usó?, ¿qué bailó con ellas?, ¿cómo se sintió cuando lo hizo?, me hace pensar en que parte de su espíritu también puede estar hoy acompañando esta noche de homenaje, a la gran Pavlova.

Prof. Mag. Lucía Chilibroste

DESCRIPCIÓN DE ESCENAS

Este ballet cuenta la historia de Anna Pavlova. De orígenes humildes, la famosa bailarina creó su propia compañía y se convirtió en una de las artistas más influyentes de la Belle Époque. Admirada por creadores como los cineastas Charlie Chaplin, Lois Weber o el coreógrafo Frederick Ashton, llevó el arte del ballet a las cuatro esquinas del mundo y actuó en Guayaquil en 1917, donde la vió bailar el poeta Medardo Ángel Silva. Dedicó su vida a la danza y a causas humanitarias. Murió a los 49 años tras ayudar a los pasajeros de un tren atrapado en la nieve.

Escena I. El noticiero

La directora de cine Lois Weber enciende el proyector. En la pantalla se resume la vida de La Pavlova.

Escena

II. La infancia

Con diez años, Anna Pavlova ingresa en la Escuela Imperial de Ballet del Teatro Mariinski, en San Petersburgo. Allí coincide también con el joven coreógrafo Michel Fokine. Su maestro, Enrico Cecchetti, descubre su talento.

Escena III. La fama

Junto a Vaslav Nijinski, Anna Pavlova forma parte del elenco de los Ballets Rusos de Serguéi Diaghilev. Entre los admiradores aparece un joven Frederick Ashton. Finalmente, la bailarina crea su propia compañía de ballet con el apoyo emocional de su marido, Victor Dandré.

Escena IV. El Paraíso

La Casa de la Hiedra es el refugio de Anna Pavlova en Londres. En un aviario se encuentra con los pájaros exóticos que trae de sus viajes por el mundo.

Intermedio (15 minutos)

Escena V. Los rituales

Antes de subir al escenario, Anna Pavlova tiene una extraña premonición. Luego recibe la visita inesperada de Charlie Chaplin y Lois Weber.

Escena VI. Las giras

Anna Pavlova viaja por todo el mundo con su compañía. En México baila un jarabe en una plaza de toros y en la India se interesa por las danzas tradicionales. También pasan por China, España y Egipto.

Escena VII. El último tren

Una noche de invierno, el tren en el que viajaba Anna Pavlova queda atrapado en la nieve. La bailarina cedió su abrigo a los más necesitados y días más tarde muere a causa de una neumonía.

Escena VIII. La muerte

La noche en que murió Anna Pavlova, en el teatro donde debía bailar sonó “El cisne”, la pieza de Camille Saint-Saëns que Fokine había creado para ella.

LA MÚSICA DE LA PAVLOVA

Anna Pavlova (1881-1931) llevó el arte del ballet a todos los rincones del mundo y, con él, también difundió la música del Romanticismo y de la Belle Époque. Junto a su compañía viajó por Latinoamérica durante la Primera Guerra Mundial. En México bailó un jarabe en una plaza de toros, en puntas y vestida de china poblana; y en Cuba la vio el compositor Ernesto Lecuona, quien le dedicó el “Vals de la mariposa”. No fue la única pieza musical marcada en el imaginario del público por los movimientos vibrantes de la estrella del Mariinski. “La libélula”, de Fritz Kreisler, se hizo conocida gracias a su interpretación con un traje de alas, y la “Gavota Pavlova” de Paul Lincke recibió ese nombre porque ella la incluyó en su repertorio.

Pero quizá sea El cisne, de “El carnaval de los animales” de Camille Saint-Saëns, la obra que la mayoría de los espectadores asocia con la artista. Llegó a bailarla más de 4.000 veces con la coreografía que Michel Fokine creó específicamente para ella bajo el título “La muerte del cisne”. Quizá pueda entenderse como la más universal de las “danzas de la muerte” que se popularizaron en una Europa cuyas fronteras estaban cambiando al ritmo de los tambores de guerra. Así como también son danzas de la muerte: “Vals triste” de Jean Sibelius y el final del primer acto “Giselle” de Adolphe Adam. Los críticos de su tiempo decían que nadie sabía fallecer en el escenario como Anna Pavlova.

Incluimos fragmentos de otros títulos fundamentales de su repertorio, que hoy forman parte del canon del ballet gracias a ella: “Las estaciones” de Alexander Glazunov, “Paquita” de Ludwig Minkus, “Noches egipcias” de Anton Arensky, “Arlequinada” de Riccardo Drigo y “La muñeca encantada” de Josef Bayer.

Anna Pavlova entendió que el Gran Ballet Imperial no podía seguir presentándose de la misma manera. Los teatros competían entonces con el cine y el cabaret. Al igual que Serguéi Diaghilev, decidió representar obras más breves o fragmentos de los títulos que había coreografiado Marius Petipá. Su compañía fue el canto del cisne de una época, a la vez que anunciaba un mundo nuevo, en el que la danza académica y la música clásica se hicieron universales.

PIEZAS MUSICALES POR ORDEN DE APARICIÓN

1. Vals de la mariposa. Ernesto Lecuona. Thomas Torino, piano.

2. Las estaciones (fragmento). Alexander Glazunov. Real Orquesta Nacional de Escocia, dirigida por José Serebrier.

3. Paquita. Polonesa y Mazurka. Ludwig Minkus. Orquesta Nacional de la Ópera de Sofía, dirigida por Boris Spassov.

4. La libélula. Fritz Kreisler. Orquesta Sinfónica de Londres, dirigida por Richard Bonynge.

5. Gavota Pavlova. Paul Lincke. Orquesta Sinfónica de Londres, dirigida por Richard Bonynge.

6. Noches egipcias. Anton Arensky. Escena de coquetería. Orquesta Sinfónica de Moscú, dirigida por Dmitry Yablonsky.

7. Vals triste. Jean Sibelius. Orquesta Filarmónica de Berlín, dirigida por Herbert von Karajan.

8. Arlequinada. Serenade (arreglo para flauta y orquesta). Riccardo Drigo. James Galway (flauta) y la Orquesta Filarmónica Nacional, dirigida por Charles Gerhardt.

9. Jarabe tapatío. Felipe Alonso Partichela. Mariachi Vargas de Tecalitlán.

10. La muñeca encantada. Josef Bayer. Orquesta Sinfónica de la Radio Eslovaca, dirigida por Andrew Mogrelia.

11. Giselle. Final del primer acto. Adolphe Adam. Orquesta Sinfónica de la Radio Eslovaca, dirigida por Andrew Mogrelia.

12. El carnaval de los animales. El cisne (arreglo para chelo y orquesta). Camille Saint-Saëns. Stéphane Tétreault (chelo) y la Orquesta Sinfónica de Québec, dirigida por Fabien Gabel.

VA LIGERA, VA PÁLIDA, VA FINA, cual si una alada esencia poseyere. Dios mío, esta adorable danzarina, se va a morir, va a morir… se muere.

Tan aérea, tan leve, tan divina, se ignora si danzar o volar quiere; y se torna su cuerpo un ala fina, cual si el soplo de Dios la sostuviere.

Sollozan perla a perla cristalina, las flautas en ambiguo miserere… Las arpas lloran y la guzla trina…

¡Sostened a la leve danzarina, porque se va a morir… porque se muere!

Medardo Ángel Silva (Guayaquil, 1917)

AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

Investigación: Archivo Pavlova del Royal Academy of Dance (Londres), Jane Prichard (Curadora del Victoria and Albert Museum, Londres), Tony Dyson, Ian Knowles, Lucía Chillibroste y Ruth Brill.

Por su creatividad y espacio de ensayo: Espacio de Creación Sa Nau (Barcelona) y bailarines Alejandra Ubilla, Leonardo González, Ayelén Matalia, Pedro Mohana y Lambrini Mita.

Por sus donaciones para escenografía: Sue Wyatt (Reino Unido), Teatreros (España), Colin Wills y Verónica Lewis (Reino Unido), John and Avril Hurst, bailarinas de la Escuela Carmina Ocaña Pablo Saboye (Madrid- España), otras bailarinas profesionales de España y Ecuador que quieren quedarse en el anonimato.

Por ayudar en todo aquello que hizo falta: Andrew Hurst y Encarnación Vigario Salmerón.

Quisiera dedicar esta función a la memoria de nuestra querida bailarina

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Programa de mano La Pavlova by Teatro Sánchez Aguilar - Issuu