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A la opinión pública nacioanl sobre represión a comunidad LGBT Nuevo León

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A LA OPINIÓN PÚBLICA NACIONAL Monterrey, N.L., Febrero 19 de 2013 Las y los integrantes de la comunidad lésbica, gay, bisexual, transexual, transgénero y travesti (LGBT) de Nuevo León, en los últimos meses hemos sido víctimas de acciones represivas por parte de algunos elementos de la Policía Federal y de la Agencia Estatal de Investigaciones. Los operativos que llevan a cabo de manera conjunta (federal y ministerial) en diferentes establecimientos de diversión nocturna en busca de estupefacientes o armas, han sido el pretexto perfecto para intimidar, golpear, retener (ilegalmente) y extorsionar a quienes han tenido la desgracia de estar en el momento en que ellos/as llegan. Esta situación ha sido reiterada y en casi la totalidad de los negocios donde la comunidad LGBT se divierte por las noches. El más reciente caso sucedió el pasado jueves 14 de Febrero aproximadamente a las 11 de la noche. LOS HECHOS: En el negocio denominado PARKING CLUB (ubicado en la calle de Allende entre Guerrero y Juárez en el centro de Monterrey) y mientras se desarrollaba en su interior el concurso Miss Gay Universe, aproximadamente 30 elementos de las corporaciones de la policía federal y ministerial irrumpieron (ahora sabemos que fueron 15 agentes del ministerio público federal) en dicho local exigiendo a los encargados que cesaran la música y encendieran las luces. Quien iba al frente de este operativo (una mujer que se identificó como agente del ministerio público federal) dio instrucciones para que los asistentes fueran revisados en sus pertenencias e identificaciones. Acto seguido, los elementos procedieron de manera prepotente en contra de los clientes. Además de palabras soeces como “pinches putos, lo que hacen son actos inmorales que violan la ley”, así como: “vestirse de mujer está penalizado federalmente…”, al tiempo, otros agentes gritaban que estaban ahí por una denuncia anónima de venta de droga en el establecimiento. En este punto cabe aclarar: nosotros, como cualquier ciudadano, no estamos en contra de los operativos que nos den seguridad, lo que condenamos es la forma de hacerlo; pasando por alto el respeto a los derechos humanos, los cuales están consagrados en las Constituciones federal y local y que ellos (los elementos policíacos) están obligados jurídicamente a garantizarnos a todos los ciudadanos. Una vez que tuvieron control del lugar, de los clientes y personal, siguieron con las revisiones, ocasionando un temor generalizado, además de que sustrajeron pertenencias de quienes ese día concursaban. Les robaron accesorios, dinero en efectivo, etc.


Posteriormente subieron a más de 70-setenta personas a varios autos que no contaban con ningún número de identificación (al decir de los propios retenidos) y los trasladaron a una oficina que se encuentra en las inmediaciones del Parque España. De lo que tenemos conocimiento pleno también (por existir varios testigos que lo corroboran) es el caso de uno de los concursantes que fue golpeado, despojado (además de sus pertenencias) del vestuario, y torturado al colocarle una especie de electrodos en los testículos para finalmente abandonarlo semidesnudo y sin calzado en la Ave. Morones Prieto. El resto de los retenidos, insisto, retenidos pudieron salir libres una vez que dieron dinero cuyas cantidades fluctuaron entre los 500-quinientos hasta los 2,000-dos mil pesos por persona, es ocioso decir que no se les entregó recibo alguno por la cantidad entregada. Las preguntas lógicas, son: 1.- Si el operativo se llevó a cabo para buscar estupefacientes o armas ¿por qué no hay detenidos puestos a disposición de alguna autoridad? 2.- Si la agente del ministerio público y los elementos argumentan que había menores de edad ¿dónde están los detenidos por esta falta? 3.- ¿Algún mando superior jerárquico supo u ordenó este tipo de operativo vejatorio? 4.- ¿Existe consigna para agredirnos a los/as integrantes de la comunidad LGBT de manera sistemática? Y de ser así ¿de quién? A todas estas y otras preguntas pedimos, le exigimos a la autoridad correspondiente, las respuestas. Los hechos que aquí se narran superan en grado superlativo el abuso de autoridad de que hemos sido objeto los/as integrantes de la comunidad LGBT en los últimos meses. No es el único caso, ya que esto se ha repetido en diferentes locales donde la comunidad gay acudimos a divertirnos. ¿Quién dio la orden de semejante acto de represión en contra de gays, lesbianas, transexuales y travestis? Hace muchos años que no sufríamos tal asedio de la autoridad y nos da temor fundado de que siga sucediendo sin que nadie haga algo por frenarlos. Ayer acudimos a la Comisión Estatal de Derechos Humanos a dar cuenta de lo sucedido el 14 de Febrero, recibimos su apoyo, el cual se traducirá en una investigación de oficio, sumándose a ésta, las denuncias que los directamente agraviados interpongan (guardando la confidencialidad que el caso amerita) y de esta manera realizar la recomendación pertinente y fincar responsabilidad jurídica a los y las elementos que hayan infringido la ley.


Ese mismo día, ayer, recibí una llamada telefónica del Lic. Javier Stein Velasco de la oficina de la Lic. Lía Limón, Subsecretaría de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, quien nos comenta de la atención que le van a dar a lo sucedido en contra de la comunidad LGBT; más tarde me llamó el Lic. Ricardo Moreno Tenorio del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) quien me pide que signemos un acto de reclamación vía electrónica para conocer de los hechos y que les competen resolver como institución por estar involucrados servidores públicos federales. Ante la gravedad de lo sucedido pedimos respetuosamente la intervención del Lic. Rodrigo Medina de la Cruz, Gobernador Constitucional del Estado de Nuevo León, así como del ciudadano Procurador del Estado, Adrián De la Garza (de él depende la AEI) del Dr. Manuel Mondragón y Kaib (de quien depende la policía federal),así como también del ciudadano Procurador General de la República (de quien depende la agente del ministerio público federal) para que tomen cartas en el asunto y cuiden de la integridad de quienes estamos dando la cara y denunciando los actos de represión de que fueron objeto más de 70-setenta personas. Finalmente queremos establecer: 1.- No estamos en contra de los operativos, como tampoco criticamos a las instituciones a las que pertenecen los elementos policíacos represores; estamos, eso sí, consternados de lo que algunos malos elementos realizan en contra de la sociedad y que es contrario a lo que muchos de sus compañeros han hecho a favor de la comunidad, perdiendo incluso la vida en el cumplimiento de su deber. 2.- No puede seguirse estigmatizando a quienes salimos en la noche a divertirnos, tratando de invisibilizarnos y connotando o asociando a la noche con lo clandestino y que por lo tanto si algo nos pasa es lógico o nos lo merecemos. 2.- ¿Tenemos miedo?, SÍ, pero también es cierto que pasamos del temor a la indignación y, por lo tanto, a la denuncia pública. De recibir represalias por denunciar lo sucedido en contra de la comunidad LGBT, está por demás decir hacia donde apuntaría su autoría.


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