JUNIO 2017
El fin de la Revoluciรณn cubana LA DICTADURA DE MADURO
Por Stalin González , Freddy Guevara , Juan Andrés Mejía y Miguel Pizarro CARACAS — “La generación dormida”. Esa era la forma en la que se solía hablar de nosotros. Con nosotros nos referimos a aquellos que nacimos a fines de los años 80, durante la decadencia de la democracia en Venezuela. Para nuestra generación, la idea de un país pujante solo era una referencia de los libros. Desde que éramos niños nuestra realidad ha sido la de un país plagado de corrupción, delincuencia y desigualdad. Hugo Chávez llegó al poder a fines de los años 90, en medio de un clima antipolítico, con una promesa de cambio. Vivimos nuestra adolescencia en medio de la polarización entre quienes lo adversaban y quienes lo apoyaban. Unos no reconocían los errores del pasado; los otros se empeñaban en dividir a los venezolanos. En el año 2006, la Revolución bolivariana obtuvo su mayor victoria electoral hasta hoy. El debate político parecía arrojar un claro ganador. Chávez se sentía tan fuerte que la recién aprobada constitución se le volvía una camisa de fuerza. A finales de ese año, en una demostración de autoritarismo, ordenó cerrar Radio Caracas Televisión, la estación de televisión más importante del país, y convocó un referendo para reformar la constitución. Con el entendido de que bajo ese escenario los jóvenes no teníamos futuro, miles de estudiantes salimos a las calles de todo el país. No hablábamos de izquierda ni de derecha, levantamos las banderas de la libertad, la democracia y la reconciliación nacional. Nos organizamos en movimientos y alianzas estudiantiles nacionales y actuamos con una fuerza tal que logramos llenar el vacío que había en la conducción política del país. Fue así como en diciembre de 2007, Chávez fue derrotado electoralmente por primera vez. Diez años después del despertar de nuestra generación, llegó el momento de escribir un nuevo capítulo en nuestra historia: el ca-
pítulo en el que los venezolanos vencemos de manera definitiva a la dictadura e iniciamos el camino de la reconstrucción nacional. Muchos de los que fuimos parte del movimiento estudiantil en 2007 llegamos a la Asamblea Nacional en las elecciones de 2015, apoyados por los votos que millones de venezolanos le dieron a la oposición. Ese resultado mostró que Venezuela ya no está dividida entre oficialistas y opositores, sino entre una gran mayoría que quiere cambio (80 por ciento según las encuestas más respetadas del país) y una cúpula corrupta y privilegiada que se aferra al poder. Esa mayoría está en las calles de Venezuela protestando el golpe de Estado del gobierno chavista contra una Asamblea Nacional democráticamente electa. Diez años después del despertar de nuestra generación, llegó el momento de escribir un nuevo capítulo en nuestra historia: el capítulo en el que los venezolanos vencemos de manera definitiva a la dictadura. Otras cosas también han cambiado. La comunidad internacional sabe que en Venezuela no hay democracia. Así lo han expresado la mayoría de los países de la región en la Organización de los Estados Americanos (OEA). Y no hay democracia porque no existe separación de poderes, hay más de cien presos políticos, miles de perseguidos por pensar distinto y un gobierno que se niega a realizar las elecciones consagradas en la constitución. Sin embargo, la mayor diferencia entre la Venezuela del año 2007 y la de 2017 es la situación en la que se encuentran la mayoría de los venezolanos. Nicolás Maduro ha hundido al país en la peor crisis económica de su historia. A pesar de que el Banco Central de Venezuela ha dejado de publicar los datos económicos, organizaciones como el Fondo Monetario Internacional estiman que la inflación de este año será de 720,5 por ciento y en 2018 se ubicará en 2068,5 por ciento; además el porcentaje de pobreza pasó del Por favor, pase a la página siguiente.
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Fisuras en el chavismo
48 al 81,8 por ciento. Hoy cuatro de cada diez venezolanos no comen tres veces al día. Por primera vez en mucho tiempo han aparecido fracturas internas en en el chavismo. Personas que durante años fueron miembros de confianza del tren ejecutivo de Chávez, como Jorge Giordani y Héctor Navarro, han elevado su voz de protesta. Movimientos sociales de izquierda como Marea Socialista han hecho lo propio. Más recientemente, la fiscal general declaró que en Venezuela se había roto el orden constitucional. Quienes llegaron prometiendo socialismo e igualdad, hoy son ejemplo de un totalitarismo represor, que, ante la posibilidad de perder sus privilegios, utilizan cualquier treta que les permita aferrarse al poder. Hasta el momento han sido detenidas más de 1200 personas y unos 30 fallecieron en las manifestaciones durante el mes de abril y mayo. La represión y la violencia proviene no solamente de los organismos de seguridad del Estado, sino también de grupos armados y protegidos por el gobierno. El 1 de mayo, el presidente Maduro, como reacción a la ola de protestas, anunció que convocará a una constituyente comunal para cambiar la constitución de 1999 y legitimarse. Se trata de otro golpe del gobierno contra lo que queda de democracia. No solo eso, su movida busca abolir el derecho al voto universal, directo y secreto conquistado por los venezolanos tras décadas de opresión. Este giro, junto con el retiro de Venezuela de la OEA, confirma la
dirección dictatorial tomada por el gobierno chavista. Nuestra respuesta: hace diez años vencimos a la reforma constitucional que pretendía instaurar una dictadura moldeada a la cubana. Pese a la represión, nos mantendremos movilizados pacíficamente hasta restablecer el orden constitucional en Venezuela y que se anuncie un calendario electoral. Este debe incluir las fechas de las elecciones regionales correspondientes a 2016 y de una elección presidencial anticipada en 2017, para recuperar de manera democrática, justa y libre nuestro futuro. Exigimos la restitución de las funciones constitucionales de la Asamblea Nacional que han sido usurpadas por el Poder Judicial; libertad de todos los presos políticos y apertura de un canal humanitario.
Nicolás Maduro junto a los miembros de Tribunal Supremo venezolano.
Caracas: tiro de gracia a la democracia La anulación de las competencias de la Asamblea Nacional venezolana, el traspaso de estas al Tribunal Supremo de Justicia —controlado por el chavismo— y la asunción de poderes extraordinarios en materia penal, militar, económica, social, política y civil por parte de Nicolás Maduro supone un mazazo institucional de una gravedad extrema, sin parangón desde que comenzara la crisis institucional en Venezuela. Es un auténtico golpe de Estado para el que no cabe la más mínima matización. En un continente donde la democracia ha avanzado espectacularmente desde que dejara finalmente atrás regímenes de los años setenta y ochenta, el retroceso de Venezuela hacia una dictadura constituye una tristísima noticia y arroja preocupantes sombras sobre el futuro del país que de ninguna manera merece quedarse al margen del sistema de libertades felizmente mayoritario en la región. La Asamblea Nacional es el órgano legislativo legítimo según establece la Constitución venezolana —diseñada e impulsada, por cierto, por el propio Hugo Chávez— y fue democráticamente elegida por última vez en las elecciones de diciembre de 2015. Como presidente del país, Maduro está obligado no solo a reconocer los resultados, que dieron una abrumadora victoria a la oposición, sino a colaborar institucionalmente con la Cámara por el bien y la gobernabilidad de Venezuela. Pero el mandatario no ha hecho nada de esto, sino que ha intentado, desde el primer momento, saltarse la legalidad con todo tipo de argucias. Estas han incluido el recurso a un fantasmagórico parlamento alternativo o la aprobación de los presupuestos despreciando por completo el parecer de la Cámara. Finalmente, ha ordenado a la justicia, intervenida completamente por el chavismo, un proceso indefendible desde el punto de vista legal que ha terminado con la inhabilitación total del Parlamento. Algo inconcebible en cualquier país que aspire a ser reconocido internacionalmente
como una democracia. En este contexto no pueden extrañar las durísimas declaraciones del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, y el informe de la misma organización que exige unas elecciones. En palabras de Almagro, “de una dictadura se sale por elecciones”. La ruptura del orden constitucional amparada por Maduro y los suyos supone un peligrosísimo punto de no retorno en la fractura creada en Venezuela por el chavismo. A pesar de los llamamientos serios a la cordura y al diálogo reiterados durante meses por perso-
Maduro se ha negado tozudamente a cumplir los requisitos mínimos que hicieran posible siquiera buscar el entendimiento y ha acelerado el incumplimiento de la ley nalidades e instituciones internacionales y al intento de mediación del Vaticano, Maduro se ha negado tozudamente a cumplir los requisitos mínimos que hicieran posible siquiera buscar el entendimiento y ha acelerado su resistencia al cumplimiento de la ley en una estrategia que ha finalizado con el golpe dictatorial, anulando la Asamblea Nacional. Hoy Venezuela es un país aislado del resto de sus vecinos, con presos políticos, la oposición perseguida, el Parlamento suspendido y la economía destruida. Este es el verdadero legado de Nicolás Maduro y el chavismo. Algo que no merecen los venezolanos, a quienes no se les puede negar el derecho, como exige la OEA, a elegir a sus gobernantes en unas elecciones libres.
Maduro se quita la careta
Por JAVIER CREMADES
La anulación por parte del Tribunal Supremo de Venezuela de los poderes de la Asamblea Nacional, el Parlamento que debería poder representar a todos los venezolanos, ha llevado a Maduro a alcanzar un punto de no retorno en su diabólica aventura de poder. Durante todos estos años, desde dentro y fuera de Venezuela, muchos, incluidos destacados dirigentes de la oposición, han apelado constantemente a las reglas de juego constitucionales para exigir un tipo de conducta u otro por parte del poder Ejecutivo. Una y otra vez caían en la trampa de Maduro que, revestido con la túnica de la democracia, nunca tuvo intención alguna de someter su poder a ningún tipo de control distinto del que ejercían las distintas familias internas de su régimen. Fue Moisés Naím, también en EL PAÍS unos días antes de las últimas elecciones al Parlamento, quien sugirió que la estrategia de Maduro ante el previsible triunfo de la oposición -que finalmente se produjo en términos aún más abultados de los esperados, sería aceptar el resultado, vistiéndose hábilmente con la “túnica de la democracia”. No hace falta ser un afinado constitucionalista para saber que ni entonces ni ahora existe en Venezuela un solo atisbo de división de poderes. Allí no queda un solo juez inamovible, el Parlamento nunca ha podido ejercer verdaderamente como tal, y la prensa ha sido sometida o brutalmente amedrentada. Mientras tanto, una sola mano ha mecido la cuna de todos los venezolanos, decidiendo sobre su última suerte y fortuna. La libertad arrebatada, arrollada por aquellos que decían querer empoderar a la gente y resolver objetivas injusticias históricas de un país siempre en construcción. Desde entonces, cuantos venezolanos han recordado aquellos tiempos, “cuando éramos felicites y no lo sabíamos”. El colapso del suministro por corrupción e incompetencia, la imposibilidad de imponer el orden público y la constante denuncia internacional, han ido jalonando el desgaste del tirano. Son muchos los que han luchado y lo hacen hoy para revertir las cosas y construir el futuro. Pero los políticos opositores, apoyados en una millonaria legión de ciudadanos armados con las armas que necesitan WiFi para funcionar, no han podido hacer otra cosa que escribirlo en una barra de hielo. La conducta que realmente se ha mostrado más efectiva ha sido la de los opositores
en la cárcel que, con su fuerza y dignidad, han sabido mostrar al mundo lo que de verdad se escondía en ese gran país infectado por una nueva mutación del viejo virus de la dictadura comunista. Se equivocaron de enemigo al llevar a Leopoldo López a la cárcel. Él levantó, desde Ramo Verde, la bandera de todos los presos de conciencia y comenzó una estrategia que, tan costosa para él, ha llevado finalmente al régimen contra las cuerdas. Hoy Maduro se ha visto en la necesidad de quitarse completamente la careta, forzando a sus marionetas judiciales a prevaricar en perjuicio de la libertad y el bienestar de más 30 millones de seres humanos que hablan español. Javier Cremades es abogado, miembro del equipo de defensa de Leopoldo López
EN junio de 2015, la policía brasileña encargada de investigar la macrotrama corrupta de la petrolera estatal Petrobras arrestaba, en su lujosa casa de São Paulo, a uno de los empresarios más poderosos de Brasil, Marcelo Odebrecht. El mundo económico brasileño se echó a temblar; el mundo político, también. Y no han parado desde entonces de hacerlo. Los secretos que podía guardar el presidente de la mayor constructora de América Latina, con 168.000 empleados, y con ramificaciones en 28 países, entre otros, en Venezuela, Colombia, Perú o EE UU, eran de tal calibre y de tal potencia que podían, por si solos, derribar presidencias o hacer caer Gobiernos en toda la región. DURANTE muchos meses, Marcelo, un hombre pagado de sí mismo y de carácter fuerte, se negó a aceptar el regalo envenenado de la Fiscalía brasileña: confesar lo que sabía –esto es: a quién había sobornado para conseguir contratos golosos– a cambio de rebajar la condena. Pero la situación en caída libre de la empresa, sobre la que pesaba una prohibición de presentarse a concursos públicos, más las pruebas recogidas por los investigadores (la carpeta olvidada de una secretaria en la que figuraban los nombres y apodos de los políticos sistemáticamente sobornado constituyó una de las más concluyentes) le hicieron doblegarse. Aceptó cantar y delatar a cambio de rebajar diez años la condena (de 19 años). Con él, otros 77 altos cargos de la empresa se prestaron también a dar nombres, fechas y cuantías a la policía a cambio de años de libertad. Además de pedir perdón públicamente, la empresa también se avino a pagar la mayor multa impuesta a una compañía acusada de corrupción: 3.500 millones de dólares, repartidos entre los Gobiernos de Brasil, EE UU y Suiza (países que también investigaban a Odebrecht por sus prácticas corruptas). A cambio, dejaba de estar proscrita y volvía a poder concursar a obras públicas, su principal fuente de ingresos. Pero una vez que las investigaciones se hubieron puesto en marcha, nada iba a impedir que el torrente de revelaciones siguiera arrasándolo todo. Desde EE UU y pasando por las fiscalías locales, ya afecta, fuera de Brasil, al presidente colombiano Juan Manuel Santos y a varios expresdientes de Perú, incluso ha rozado al mexicano Felipe Calderón. “Odebrecht empleó una secreta, pero totalmente funcional, unidad de
Marcelo Odebrecht, presidente de la multinacional con ropa de presidiario en Brasil.
Al descubierto, los tentáculos de la Obedrecht negocios de la empresa –un departamento de sobornos, por decirlo de alguna manera– que sistemáticamente pagó cientos de millones de dólares para corromper a funcionarios del Gobierno en países de los tres continentes”, afirmó en diciembre de 2016 Sung-Hee Suh, fiscal general asistente de la División Criminal del Departamento de Justicia norteamericano. El secreto de sumario impuesto a las confesiones de los más de 70 altos cargos (incluida la de Marcelo Odebrecht) se levantó a mediados de abril de 2017. La acertadamente llamada Confesión del fin mundo salpicó a todos los espectros de la política brasileña: cargos del pasado, jóvenes promesas, gobierno (especialmente gobierno) y oposición. “No ha habido en Brasil una sola campaña electoral sin una caja B”, alerta un ejecutivo en uno de las decenas
de vídeos publicadas por la Fiscalía brasileña. Y eso es solo el comienzo. Se trata solo de la información del país y ninguna de las acusaciones ha sido demostrada por un tribunal. Lo que esconda la declaración de Marcelo Odebrecht, que trataba con presidentes y ministros de muchos países, es dinamita pura a punto de estallar. Esto es lo que se va conociendo de las diferentes investigaciones:
Argentina En Argentina estaba muy instalada la idea de que el caso Odebrecht era un problema del kirchnerismo. Durante los 13 años en el poder de Néstor y Cristina Kirchner la multinacional brasileña hizo grandes negocios y, según la investigación judicial, aportó a Por favor, pase a la página siguiente.
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Santos: pleno respaldo de su Gobierno. “intermediarios” en Buenos Aires 35 millones de dólares que le permitieron acceder a contratos por unos 278 millones de dólares. Sin embargo, el escándalo ha dado un vuelco inesperado y ha tocado de lleno el entorno del presidente actual, Mauricio Macri. El jefe del espionaje argentino, Gustavo Arribas, íntimo amigo del presidente –hasta el punto de que le alquila el departamento de lujo en el que vivía antes de trasladarse a la residencia oficial– vio obligado a declarar ante la justicia argentina por unas transferencias de casi 600.000 dólares que le hizo en 2013 Leonardo Meirelles, la persona que utilizaba habitualmente Odebrecht para pagar sus sobornos. La hipótesis que manejó La Nación, el diario que publicó la noticia, es que se trataba de una coima (un soborno) por la obra del tren Sarmiento, en la que participaba el primo de Macri, Ángelo Calcaterra.
Odebrecht reconoció haber pagado durante dos décadas un impuesto revolucionario a la principal guerrilla colombiana a cambio de tener garantizada la seguridad en el territorio mientras construía una autopista entre el centro del país y la costa del Caribe. El Gobierno argentino desmintió indignado esta hipótesis y Macri defendió a su amigo: “No entiendo de dónde sacan la vinculación con Odebrecht, es un cuento”, llegó a decir.
Brasil A medidados de abril de 2017, el tsunami Odebrecht sacudió la política brasileña: se levantó el secreto de sumario sobre las 78 confesiones y comenzó el torrente de acusaciones a políticos de toda índole: izquierdas, derechas, oposición, gobierno... Aunque el Tribunal Supremo, que investiga la mayoría de estos casos aún no ha confirmado ninguna de ellas, el juez Edson Fachín, encargado del caso, ha pedido investigar a ocho ministros del actual gobierno de Michel Temer. La fiscalía general también quiere investigar a los tres últimos presidentes, Fernando Henrique Cardoso, Lula
da Silva y Dilma Rousseff. El actual presidente, Michel Temer, figura como posible cabeza de una de las muchas tramas corruptas del entramado de Odebrecht, pero goza de inmunidad: en Brasil, a un presidente no se le puede juzgar por las cosas que hiciera antes de llegar al cargo.
Chile El país no figuraba en un principio en la lista de Estados alcanzados por la trama corrupta, pero la policía chilena registró a principios de marzo la sede de Odebrecht en Santiago para incautarse de documentación. El fiscal general de Chile, Jorge Abbott, anunció que uno de los miembros de su equipo viajaría a Brasilia y declaró a los medios de comunicación su interés en hablar con “cierta gente” en relación a hechos “que podrían haber ocurrido en Chile y que eventualmente podría constituir delito”.
soborno de funcionarios y pertenencia a una organización criminal.
México
Colombia El gerente de la campaña del presidente Juan Manuel Santos, Roberto Prieto, reconoció el pasado mes de marzo que Odebrecht les había financiado de forma irregular pagando los carteles electorales en 2010: “Yo ordené los afiches operativamente con plata de Odebrecht. Es una realidad. Eso fue una operación irregular”, afirmó Prieto. Ante las declaraciones, el presidente colombiano difundió una declaración institucional a través de Twitter en la que condenaba esa financiación, pero no la negaba. Santos se limitó a asegurar que no estaba al tanto de los pagos y pidió que se investigase y sancionase a los responsables de las irregularidades. El nombre del presidente vinculado al caso Odebrecht ya había aparecido en boca de la Fiscalía, que aseguró que parte del dinero recibido como soborno por un exsenador detenido a principios de año “habría” terminado en la campaña presidencial de Juan Manuel Santos en 2014. En febrero, el fiscal salió a matizar ese condicional y explicó que respondía únicamente al testimonio de un exsenador detenido, Otto Bula, pero que no había prueba física de que ello ocurriese, por lo que pidió que se investigase, un reclamo que ha hecho el propio presidente. Mientras, el Gobierno en pleno salió en defensa de Santos. El pasado 14 de enero fue detenido el excongresista del Partido Liberal Otto Bula, acusado de recibir una comisión de 4,6 millones de dólares por favorecer a Odebrecht
en la concesión de una carretera. A partir de la declaración de Bula, la Fiscalía emitió el comunicado matizado después. Sin embargo, el exsenador se desdijo luego de sus palabras, afirmando que nunca las había pronunciado, en una declaración escrita dirigida al Consejo Nacional Electoral, el organismo encargado de la investigación. Las ramificaciones colombianas del caso se extienden incluso a la guerrilla de las FARC. Según la revista Veja, una de las principales de Brasil, la compañía de Odebrecht reconoció haber pagado durante dos décadas un impuesto revolucionario a la principal guerrilla colombiana a cambio de tener garantizada la seguridad en el territorio mientras construía una autopista entre el centro del país y la costa del Caribe. El fiscal general de Colombia, Nestor Humberto Martínez, viajó el 16 de febrero pasado a Brasilia para reunirse con el procurador general de Brasil, Rodrigo Janot, y seguir indagando en la investigación sobre el caso.
Ecuador Ecuador también se ha visto afectado. Funcionarios del Gobierno recibieron pagos por 33,5 millones entre los años 2007 y 2016. La Fiscalía ecuatoriana ha pedido ayuda a España para tomar declaración a Rodrigo Tecla Durán, un implicado detenido en suelo español que puede aportar información sobre elcaso Odebrecht en Ecuador, según informó EFE. Durán es investigado por presunto lavado de capitales,
Odebrecht reconoció haber pagado 10,5 millones de dólares en sobornos a “altos funcionarios de una empresa controlada por el Estado [mexicano]”. Los representantes de la constructora brasileña admitieron en diciembre a las autoridades judiciales de Estados Unidos que el pago de sobornos se hizo entre octubre de 2013 y finales de 2014 para ganar contratos con una compañía de la que no revelaron el nombre. La Secretaría de la Función Pública (SFP), que se encarga de investigar las acusaciones de corrupción en contra de funcionarios, dijo que investigaría el caso. Petróleos Mexicanos (Pemex, la petrolera paraestatal) también se pronunció públicamente en favor de revisar tres grandes contratos que otorgó a Odebrecht y por los que obtuvo 39 millones de dólares en beneficios. Entre ellos la construcción al norte del país del gasoducto Los Ramones, de 450 kilómetros de longitud, y el acondicionamiento de un terreno donde se levantará la refinería de Tula (Estado de Hidalgo). En el tiempo en que se pagaron los sobornos, Pemex era un actor central en la apertura del sector energético mexicano. A finales de enero, Arely Gómez, la titular de la SFP, dijo que el caso de los sobornos de Odebrecht a funcionarios mexicanos es una de sus prioridades, pero no presentó ningún avance en la investigación. A principios de este mes de abril, la fiscalía mexicana citó a declarar al exdirector de Pemex y a otros 17 empleados de la empresa estatal que participaron en contratos con la constructora. Por su parte, la petrolera ha publicado los contratos firmados con Odebrecht. La ramificación mexicana del caso atañe incluso al expresidente Felipe Calderón (en el poder entre 2002 y 2006) con la publicación de un correo electrónico de una filial de la constructora para intentar que Lula da Silva intercediera ante Calderón para beneficiar la inversión brasileña en México.
Panamá
Así como ha pasado con República Dominicana, la firma Odebrecht ha cerrado un acuerdo verbal con las autoridades de Panamá para, en primer lugar, pagar una indemnización por la trama de sobornos en el periodo 2010-2014 y, en segundo lugar, co Por favor, pase a la página siguiente.
El Gobierno de Lima ofrece una recompensa de 100.000 soles (unos 30.000 dólares) por informaciones que conduzcan al apresamiento de Toledo laborar en la investigación si es necesario. Según informó la Fiscal General panameña el pasado 12 de enero, la constructora brasileña pagará como reparación 59 millones de dólares.
Perú La trama de corrupción de Odebrecht salpica a varios expresidentes peruanos. La Fiscalía anticorrupción solicitó 18 meses de prisión preventiva para Alejandro Toledo, presidente del país entre 2001 y 2006. A Toledo se le acusa de haber recibido 20 millones de dólares en sobornos de Odebrecht, a la que habría favorecido en la carretera Interoceánica Sur, que une Perú y Brasil. Toledo, residente en París, negó en una entrevista al programa Cuarto Poder haber recibido los sobornos denunciados. En febrero un juez ordenó detenerlo y emitió una orden de captura internacional. El Gobierno de Lima ofrece una recompensa de 100.000 soles (unos 30.000 dólares) por informaciones que conduzcan a su apresamiento. El expresidente, casado con una mujer judía con pasaporte israelí, recibió el pasado mes de febrero un portazo de las autoridades de Israel, que negaron la entrada al país. El presidente actual, Pedro Pablo Kuczynski, pidió a su homólogo estadounidense, Donald Trump, que deportase a Toledo, que cuenta con permiso de residencia en Estados Unidos. En los últimos meses el Gobierno de Perú ha congelado las cuentas bancarias, propiedades y vehículos de ocho empresas brasileñas, incluida la constructora, y el Congreso ha aprobado modificar la Constitución para que los delitos continuados de corrupción no prescriban. Kucyznski ha llegado a reconocer el impacto de la trama sobre las cuentas peruanas: “No podemos negar que el ‘caso Odebrecht’ es un freno a la econo-
mía”, declaró a principios de marzo. Toledo no es, sin embargo, el único expresidente peruano salpicado por la trama de corrupción de Odebrecht. La situación judicial del exmandatario Ollanta Humala, que dirigió el país entre 2011 y 2016, se enmarañó tras la revelación del diario brasileño Folha de Sao Paulo de que la empresa había entregado tres millones de dólares a su campaña presidencial y una declaración, difundida en Twitter por un exprocurador anticorrupción, en la que Marcelo Odebrecht confirmaba que había entregado tres millones de dólares a Humala para financiar la campaña electoral de 2011 del expresidente. Antes de estas revelaciones, la justicia peruana ya investigaba desde hace meses a Humala por lavado de activos en el financiamiento de sus campañas. La trama salpica también a un expresidente anterior, Alan García, que presidió Perú en dos etapas (de 1985 a 1990 y de 2006 a 2011). El jefe del grupo especial de fiscales para el caso en Perú, Hamilton Castro, incorporó a principios de este mes de abril a García en la lista de investigados por supuestas irregularidades en la concesión, en 2008, de dos tramos de la línea uno del metro de Lima. En marzo Perú mandó detener a un alto cargo de la Administración Humala, Juan Carlos Zevallos, que presidió el organismo de supervisió de infraestructuras, por recibir presuntamente 750.000 dólares para favorecer la ejecución de dos tramos de la Carretera Interoceánica sur, la
misma que implica a Toledo. Además, en enero las autoridades peruanas detuvieron a su llegada de Estados Unidos a Jorge Cuba, viceministro de Comunicaciones durante el segundo mandato presidencial de Alan García, predecesor de Humala. La Fiscalía acusa a Cuba de obtener dos millones de dólares por ayudar a Odebrecht a quedarse con la licitación de unas obras de metro. En suelo peruano, en abril se ha detenido a Félix Moreno, presidente de principal puerto peruano, el de Callao, acusado de recibir dos millones de dólares de sobornos de la compañía Odebrecht. Pero no solo por la corrupción ha salpicado Odebrecht la vida de los peruanos. La Administración peruana tuvo que cancelar en febrero el contrato para construir el Gasoducto del Sur, cuya inversión de 7.000 millones de dólares ha sido la mayor en infraestructura en la historia de este país. El consorcio encargado de la obra, encabezado por Odebrecht, no contó con la financiación necesaria para terminarla. Fue multado.
República Dominicana Odebrecht pagará en este país y a lo largo de ocho años los 184 millones de dólares que se comprometió a entregar al Estado dominicano en concepto de compensación por los sobornos que la compañía admitió haber pagado en el país para obtener contratos de obras públicas. La Fiscalía reveló, según recogió Efe, detalles del acuerdo
El gran desafío: remover la impunidad endémica
A lo largo de ocho años, Odebrecht pagará los 184 millones de dólares Estado dominicano en concepto de compensación por los sobornos firmado con la empresa brasileña, alcanzado el pasado 20 de enero, por el cual esta se comprometió a abonar dicha cantidad. Según el acuerdo, “dicho monto será desembolsado paulatinamente en un plazo de 8 años, mediante pagos anuales parciales hasta enero del año 2025, iniciando con un primer abono de 30 millones de dólares, desembolsado a la firma del acuerdo el pasado miércoles”. Destacó que, además de Brasil, República Dominicana es “el único país latinoamericano que, a la fecha, ha logrado una compensación que duplica el monto de los sobornos reconocidos”.
Venezuela Según el detalle del caso abierto por la justicia norteamericana, en el caso de Venezuela, los pagos fueron de 98 millones de dólares a varios intermediarios que dijeron tener acceso directo a compañías públicas. El objetivo de Odebrecht era obtener infor-
Por HÉCTOR E. SCHAMIS La historia comienza con un simple juez en la ciudad de Curitiba, estado de Paraná en Brasil. Se trata de Sérgio Moro, quien en marzo de 2014 emprendió la investigación conocida como Lava Jato. Era una compleja red de sobornos distribuidos entre políticos a cambio de contratos con Petrobras. El esquema tenia como actor principal al holding privado de petróleo y construcción Braskem-Odebrecht, esta última la empresa constructora más grande de América Latina. Odebrecht era una cancillería paralela; el mercantilismo casi en estado puro. Con operaciones en todo el continente americano y en África, sus contratos de obra pública en otros países eran parte central de la política exterior de Brasil. Recuérdese la presencia de Marcelo Odebrecht, hoy cumpliendo una condena de 19 años, en la inauguración del puerto de La Habana en enero de 2014. En su discurso, la presidenta Rousseff destacó al presidente de la compañía tanto como a Raúl Castro y los otros mandatarios presentes. Aquel evento fue una placa radiográfica del caso, la metáfora de algo más profundo. Es que la investigación de Moro documentó 10 mil millones de dólares como valor de regreso al fisco y produjo miles de allanamientos, 120 condenas en primera instancia, cientos de acuerdos de delación premiada a arrepentidos, 1.000 millones de dólares bloqueados por la justicia, el procesamiento y encarcelamiento de funcionarios, políticos y ejecutivos. El dedo de Moro empujó la primera ficha de este dominó. Entre las consecuencias políticas más serias se incluyen tres causas contra Lula y su familia, cuya primera sentencia se espera en marzo; el impeachment y destitución de Dilma; y luego la remoción y encarcelamiento de quien presidió aquel proceso en la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha. Hoy, todo ello amenaza la estabilidad del presidente en ejercicio, Michel Temer. Pero también se trata de un dominó con ramificaciones internacionales y con un final por demás incierto. Ocurre que Odebrecht se declaró culpable y entabló un acuerdo con autoridades judiciales en Estados Unidos y Suiza por 3.500 millones de dólares en multas. Ello por haber sobornado a funcionarios de una docena de gobiernos en África y América Latina por más de 788 millones de dólares. El caso se halla bajo jurisdicción del distrito de Nueva York—que hizo mención a la existencia de una unidad autónoma, suerte de “Departamento de Coimas” dentro de Braskem-Odebrecht—y contenido por el Acta de Prácticas Corruptas en el Extranjero de 1977, ley de Estados Unidos que se aplica con importantes grados de extra-territorialidad. El monto del acuerdo sería el más alto de la historia e incluye a 77 ejecutivos de Odebrecht que se acogieron a cooperar con la justicia bajo la figura de arrepentimiento. Se especifica que los arrepentidos deben colaborar con el juzgado, la oficina del fiscal y la división de fraude del distrito de Nueva York en todo lo que se les indique, incluyendo divulgar la identidad de los funcionarios sobornados. Dichos nombres no se han dado a conocer. No todavía, dicen los expertos, pero aseguran que ocurrirá. Sí se ha dado a conocer la lista de doce países, la operatoria y los montos de las coimas: 35 millones de dólares en Argentina, 29 en Perú, 33.5 en Ecuador y 92 en la República Dominicana, por citar solo cuatro ejemplos. Cuando se conozcan los nombres de los corruptos habrá funcionarios de gobiernos nacionales, estaduales (o provinciales) y municipales. Odebrecht tenía una estrategia eminentemente política. Conocía qué decisiones se tomaban a qué nivel, es decir, los tipos de obra pública que pertenecían a diferentes instancias del Estado. El caso ilustra la lógica política en este proceso. He sugerido con anterioridad analizar la corrupción como forma de dominación, o sea, como régimen político. Es que ya no se trata de un simple funcionario que paga un sobreprecio para quedarse con la diferencia. Lo nuevo es la transnacionalidad de la corrupción, la magnitud de los recursos involucrados y su capacidad de capturar—literalmente—la política. Es el poder lo que está en juego en esta historia, es decir, el control del Estado. En la América Latina reciente ello se lograba sobre el trípode de boom de precios (o sea, recursos excesivos), corrupción y perpetuación. Pero se vive un tiempo diferente. El cambio de precios ha desacelerado la economía, reduciendo la tolerancia social a la corrupción y haciendo la reelección indefinida más difícil. El gran desafío de América Latina hoy es quitarle la política a la corrupción para tener democracia. Para que ello ocurra, probablemente antes deban caer todas las fichas de este dominó.
Por ALVARO FUENTE CUANDO triunfó la revolución cubana, la comunidad homosexual sufrió la crudeza y la intolerancia de quienes pretendían construir un nuevo estado como así lo dejó bien claro Fidel Castro en su discurso del 13 de marzo de 1963. “Nuestra sociedad no puede dar cabida a esa degeneración”, aseguró tajantemente. El Gobierno los enviaba, sin cargos ni juicio y sin ningún tipo de explicación o justificación, a las Unidades Militares de Ayuda a la Producción, las UMAP, donde les sometían a trabajos forzados, entre maltratos y vejaciones, junto a otros sectores considerados inadaptados sociales, desviados, extravagantes o contrarrevolucionarios. Se creía que el trabajo y un régimen estricto serviría para rehabilitarlos pero acabaron consiguiendo, en realidad, desatar una ola de persecución y marginación contra la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGBTI) en Cuba. Antonio pasó once meses en uno de aquellos campos de trabajo cuando apenas contaba con 18 años después de ser detenido por “peligrosidad social”. Era estudiante de magisterio cuando fue denunciado por un familiar suyo “por llevar depiladas las cejas”, recuerda. Y no se olvida de aquellas jornadas bajo el sol de aquel 1966 cortando cañas de azúcar, donde se compatibilizaba el trabajo con charlas de concienciación y diversos tratamientos que pretendían cambiar la orientación sexual de los homo-
sexuales internos. “Allí estábamos mezclados homosexuales, disidentes o traidores con gente de las artes y la cultura, incluso coincidí con un joven Pablo Milanés. Mi gran suerte fue encontrarme con un vecino que cumplía allí como oficial de guardia y me protegía en cierto modo, pero las vejaciones a otros reclusos eran continuas. Dos compañeros del barracón se suicidaron por la humillación diaria que recibían, los tratamientos de choque donde se hacían todo encima y las malas condiciones de vida”. Aunque reconoce que el precio más caro que pagó fue el ver truncada su carrera como maestro de escuela ya que el Gobierno cerraba las puertas a la educación o al estudio. “No permitían a los homosexuales impartir clases para evitar dar mal ejemplo a los jóvenes por muy afines que fuéramos a la revolución”, recuerda, En 1971, el Congreso Nacional de Cultura y Educación declaró la homosexualidad como una desviación incompatible con la revolución, así, no podían ni trabajar en el mundo de la educación, ni en el universo de la cultura, decisión que daría pie a la institucionalización y sistematización de la homofobia, generando una represión de la homosexualidad que marcaría durante décadas el devenir de la isla. El colectivo LGBTI se vio envuelto en un entorno marcado por la marginalidad, el peligro y la prostitución, incluso a pesar de que en 1979 el Gobierno inició el proceso de
despenalización para las relaciones entre personas del mismo sexo. Desde entonces, Cuba ha enmendado alguno de sus errores, tanto a nivel político como social y la situación de esta comunidad se ha vuelto más visible, aunque los prejuicios sociales han logrado mantener a esta comunidad en la exclusión y el rechazo durante años. No fue hasta 1997 cuando se modifica el Código Penal cubano y se eliminan las últimas referencias discriminatorias hacia la homosexualidad. Tras la Revolución, el Gobierno enviaba a los homosexuales, sin cargos ni juicio, a las Unidades Militares de Ayuda a la Producción, donde realizaban trabajos forzados, entre maltratos y vejaciones, junto a otros grupos considerados inadaptados sociales, desviados o contrarrevolucionarios “En los noventa ya estábamos menos perseguidas que entonces, pero nos manteníamos en las sombras ya que aún existía discriminación. Somos diferentes, y la gente rechaza todo lo raro. Antes nos llegaban a repudiar en la calle y ahora ya hay cierta tolerancia, pero sigue habiendo agresiones. A mi me abrieron la cabeza a pedradas en pleno parque de la Fraternidad”, cuenta Laila, una mujer transexual de no más de 40 años. “Mis padres me echaron de casa cuando comencé a vestirme femenina. Tenía 15 años. Sola, distinta y sin el apoyo familiar. No me quedaba otra opción que recorrer de noche el malecón y la Habana
Tras la Revolución, el Gobierno enviaba a los homosexuales, sin cargos ni juicio,donde realizaban trabajos forzados, entre maltratos y vejaciones, junto a otros grupos considerados inadaptados sociales desviados o contrarrevolucionarios Vieja buscando el sexo transaccional, con quien fuese, a cualquier precio. Aunque el precio más caro lo pagué yo infectándome de VIH, no sabíamos nada de protección sexual”.Para Laila, que hoy trabaja de contable en una empresa, es notable que la percepción y el trato hacia los homosexuales en Cuba ha cambiado durante las últimas décadas. Incluso Fidel Castro moderaría su discurso casi 50 años después, asumiendo la culpabilidad por las represiones cometidas contra las lesbianas y los homosexuales durante su revolución. “Fueron momentos de una gran injusticia, ¡una gran injusticia!”, dijo en una entrevista al periódico mexicano La Jornada en 2010. Pero no ha sido hasta hace unos años cuando se ha reconocido a la comunidad LGTBI gracias al respaldo del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), institución pública creada en 1989 dedicada a la educación e investigación sobre la sexualidad humana. A partir del 2000, comenzaron a aplicar iniciativas dirigidas hacia las personas con orientaciones no heterosexuales. Un enfrentamiento a la norma político social establecida por la revolución, pero que se está consiguiendo implementar sin hostilidad ninguna. Desde hace diez años el centro es dirigido por la psicóloga Mariela Castro, hija del actual presidente Raúl Castro, quien se ha caracterizado por una postura claramente distinta a su tío Fidel y se ha levantado como una figura clave en la lucha contra la discriminación y la exclusión. “Se esperaba que la revolución cubana no tuviese ningún defecto”, pero “me molestaba que la revolución no fuese capaz de superar los prejuicios homofóbicos”, aseguraba la doctora Castro justificando su total implicación en las varias iniciativas legales que pretenden garantizar los derechos de las personas con diversidad sexual. Desde este organismo, “se ha ido educando en temas sexuales y ha comenzado a reconsiderar la actitud política tradicional hacia la homosexualidad donde se acompañan de un grupo de acciones de sensibilización con el objetivo de ir rompiendo los prejui-
cios y estereotipos que aún prevalecen en la sociedad cubana”, indica Liset Imbert, especialista del centro. Como ejemplo, gracias al Cenesex, el Gobierno cubano aprobó en 2008 una ley que permitía la cirugía de reasignación sexual y los tratamientos hormonales financiados por el Estado. No fue hasta 1997 cuando se modifica el Código Penal cubano y se eliminan las últimas referencias discriminatorias hacia la homosexualidad Jeny solo tiene buenas palabras para una Cuba actual que está viviendo otra revolución en cuestión de libertad sexual a pesar de que sufrió durante años la incomprensión de su familia, amigos y de todo aquel que se cruzase con ella por la calle hasta tal punto que intentó suicidarse dos veces. “Era el hijo maricón de una familia católica en Pinar del Río. Mi padre me golpeaba cada vez que alguien le comentaba que me veía con ropa ajustada y maquillada. Mi madre quiso apoyarme un día, pero mi padre le estuvo dando golpes hasta que se desmayó. Me fui de casa por no matarle. En La Habana conseguí acabar mis estudios de administrativa, eso sí, vestida de varón, y hoy trabajo como funcionaria en una oficina y considerada una compañera más, una mujer más. La ayuda psicológica que me dispensaron en el Cenesex me salvó la vida, y me animó a seguir por mi camino”, reconoce Jeny. Al contrario que Laila y Jeny, un gran porcentaje de los transexuales en el país no tienen participación dentro de la sociedad cubana, ni siquiera en la toma de decisiones. “La tolerancia hacia los homosexuales y bisexuales se ha acrecentado bastante en los últimos años, pero aún no ha ocurrido lo mismo con los transgénero”, asegura Malú Cano, coordinadora de la red Trans Cuba, un colectivo que agrupa a más de tres mil transexuales, travestis y transformistas de toda la isla. “Muchas mujeres trans han perdido la vida y, en el fondo, está el estigma y la discriminación de la sociedad. A partir de las campañas, talleres y jornadas hemos avanzado en la aceptación de la diversidad sexual, pero continúan muchas formas de discriminación que también son violencia”, asegura. Desde el escaparate facilitado por el Cenesex, han dado una visibilidad a un verdadero problema de exclusión con la intención de integrar también a las parejas de las personas transgénero y donde trabajan otras vulnerabilidades como ante el VIH, enfermedad que azota con especial dureza a esta comunidad. Adela Hernández hizo historia al convertirse en la primera persona transgénero en ostentar un cargo público en 2012 como concejal electa. Adela, después de haber logrado el puesto, se autodenominó como “un transexual revolucionario que ahora representa a 500 electores”. Una afinidad sin
rencores al estado cubano a pesar de que tres décadas atrás había sufrido su represión cuando fue encarcelada durante dos años por peligrosidad social dada su orientación sexual. Andy Aquino, técnico especialista del mismo centro, trabaja sobre todo con transexuales, travestis y transformistas. Asegura también que hay más tolerancia, pero que sigue habiendo discriminación en distintos ámbitos y por ello “es necesario trabajar por la educación integral de la sexualidad. No es una opción para lograr el desarrollo humano, es una necesidad imperante para garantizar la felicidad”. Considera que aún queda mucho trabajo por delante, especialmente a la hora de combatir la persistente homofobia en la sociedad cubana. Quedan asignaturas pendientes. Una de ellas, la discriminación laboral. Así lo cree Amaury, un joven homosexual que sueña con ser diseñador de moda. “Todavía quedan muchas barreras sociales que nos afectan para conseguir trabajo, lo que empuja a los más jóvenes a prostituirse”, dice. Ello, pese al avance que significó la inclusión de la no discriminación por orientación sexual en el Código del Trabajo aprobado en 2014. La mayoría de sus opciones laborales legales tienen que ver “con la actuación o el estilismo, arreglos de peluquería y maquillaje”, enumera. En su caso trabaja como modisto, diseñando o arreglando ropa, y varias noches a la semana actúa como transformista con el nombre artístico de Nuvia en alguno de los antros y cabarets de la ciudad nocturna más animada y canalla. “Como hemos comprobado, esta lucha es difícil, por eso aún tenemos mucho qué hacer, mucho qué luchar, mucho qué gestar y crear”, afirma Mariela Castro, quien sostiene además que la institución que lidera no pretende imponerse a la sociedad, sino ganar espacios cada día en ella. Por su labor al frente del centro, la ONU premió el pasado año a la hija de Raúl Castro por defender a los homosexuales en Cuba con el premio Únete al Compromiso con la Igualdad y la No Violencia de Género, del Sistema de las Naciones Unidas en Cuba. Respecto al matrimonio igualitario planteado por Mariela Castro, aún no existe consenso político ya que aún se ve como un desafío a las limitaciones de las viejas estructuras de poder. Pero el primer paso esta dado: ya se ha celebrado la primera boda homosexual en la isla. El 13 de agosto del 2011, coincidiendo con el octogésimo quinto cumpleaños de Fidel Castro, Wendy Iriepa logró casarse con su novio dentro de la máxima legalidad ya que fue operada en 2007 gracias a la gestión del Cenesex, logrando así su carnet de identidad que la clasifica como mujer.
En esta foto del 8 de enero de 1959, Fidel Castro le habla a sus partidarios en la base militar Columbia, hoy conocida como Ciudad de la Libertad, en Cuba
EL DIA que Barack Obama y Raúl Castro comunicaron su voluntad de restablecer los vínculos diplomáticos entre Estados Unidos y Cuba, comenzó a vivirse el último capítulo de la Revolución en América Latina. Me refiero a esa que se escribe con “R” y que llegó al poder en Cuba el Año Nuevo de 1959, dando origen a un sueño que se expandió por todo el continente, y que en la isla determinó la vida de varias generaciones. Al menos 30 movimientos guerrilleros surgieron en Latinoamérica desde entonces hasta fines de los años 80. La Revolución cautivó a los mayores artistas e intelectuales de su época, y una novelística esplendorosa brotó bajo su sombra. Casa de las Américas, en La Habana, fue por décadas el lugar de encuentro de estas inteligencias. Hasta el cristianismo participó de su embrujo justiciero con la Teología de la Liberación. Los cubanos suelen discutir acerca de cuándo perdió su encanto la Revolución. Algunos dicen que a comienzos de los setenta, tras el caso Padilla, con la sovietización del “Quinquenio Gris”, cuando hasta los edificios se hicieron con los planos de Jrushchov y se instaló el concepto de “desviacionismo ideológico” para todo aquel que pensara o deseara algo fuera de la norma establecida. Según otros fue en 1989, con la Causa Número 1 —que terminó con el fusilamiento del general Ochoa, uno de los tipos más respetados de la Revolución— y la caída de la URSS. El Período Especial, que vino después y duró casi toda la década, no se les olvidó nunca más a los cubanos. Desapareció el petróleo, escaseó la comida y el tiempo que tenían luz eléctrica era tan breve que, en lugar de hablar de apagones, hablaban de “alumbrones”. Hasta gatos salían a cazar para comer.
El petróleo y la comida volvieron a Cuba con la llegada de Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela. Chávez vio en Fidel la figura de un padre y un modelo. Quiso seguir sus pasos reviviendo a su manera el sueño de la Revolución que agonizaba, agregándole el apellido de “bolivariana”. Compró gobiernos en toda América Latina mientras el precio del crudo estaba en las nubes y los sumó al llamado socialismo del siglo XXI, cuando lo cierto es que el capitalismo ya había triunfado en todas partes y lo suyo no era más que la triste caricatura de un hecho histórico que se apagaba. La Revolución ya no tenía artistas ni intelectuales ni poesía ni fe. Pero, si hubo algo que definió siempre a la Revolución cubana, fue su enfrentamiento con los Estados Unidos. Por eso cuando Raúl Castro apareció en la televisión a fines de 2014 diciendo que restablecería relaciones diplomáticas con el imperio, movido en gran medida por la pérdida de la ayuda económica de Venezuela —que bajo el mando de Nicolás Maduro y con un petróleo en baja se sumergía en una crisis nunca vista—, lo que habíamos entendido por Revolución entró en su recta final. Desde entonces, he pasado buena parte del tiempo en la isla, casi dos años y medio, para vivir de cerca y reportear ese proceso de cambios. Acercarse a Estados Unidos implicaba también abrirse al mercado. Al renunciar a la lógica de la Guerra Fría (en la que Fidel demostró ser un estratega inigualable), Obama optaba por seducir a los cubanos confiado en que la oferta de progreso material, desarrollo individual y acceso a la información conseguiría lo que el bloqueo y la confrontación no habían logrado en más de medio siglo. “La muerte de Fidel apuró los cambios”, me dijo el empresario
chileno Angel Domper, exmarido de Celia Guevara, la hija menor del Che Guevara. “Los cambios suceden a una velocidad difícil de percibir para alguien que no está metido en este cuento. Ya no tiene vuelta atrás. Por ejemplo, ejecutivos de la organización Trump —entre los cuales pudieron haber estado Ivanka Trump y su marido, Jared Kushner— estuvieron en La Habana tiempo antes de que Donald Trump ganara las elecciones, negociando la compra de los hoteles Neptuno y Tritón”, sostiene Domper. Desde el reinicio oficial de las relaciones hasta ahora, Obama visitó La Habana cautivando a sus habitantes; Mick Jagger le preguntó en español a un público enfervorizado: “¿Las cosas están cambiando en Cuba, verdad?” y todos respondieron “¡Síííí!” a voz en cuello; el acceso a internet pasó de existir solo en ciertos hoteles a encontrarse en la mayoría de las plazas del país y ya hay una decena de nuevos medios periodísticos en la web —El Estornudo, Periodismo de Barrio…— liderados por jóvenes que han ido perdiendo el miedo y que lentamente están conquistando lectores en la isla. Todas las semanas abre un nuevo restaurante y murió Fidel Castro, la única figura capaz de mantener cohesionado el poder político. La épica que dio origen a la Revolución le resulta enteramente ajena a los jóvenes de hoy. Sus preocupaciones son otras, bastante parecidas a las de sus coetáneos del resto del continente. No experimentan las ansiedades del capitalismo —las escasas posibilidades de consumo no se lo permiten—, pero comparten buena parte de sus referencias pop, con las que ya conviven a través de los smartphones. Escuchan reguetón, se cortan el pelo como los futbolistas famosos y ni siquiera se saben de memoria las consignas a las que entregaron la vida muchos de sus abuelos. A comienzos de este año aparecieron unas grúas en el puerto de La Habana, donde está proyectada un terminal para cruceros, apartamentos exclusivos y un hotel cinco estrellas. Los habaneros no veían grúas como esas desde la construcción del Hotel Cohiba, inaugurado en 1995. Según Daniel Alonso, director general de Desarrollo e Inversiones, en 2017 esperan sumar 4020 plazas hoteleras a las 67.000 existentes, con miras a alcanzar 104.000 para el 2030. En la primera planta del Manzana Kempinski, el primer hotel cinco estrellas plus que será inaugurado en la isla, abrirán tiendas Versace, Armani, Montblanc y L’Occitane. “Cuba se ha convertido en el paraíso de la moda, por eso quise venir aquí”, declaró el empresario italiano Giorgio Gucci. Semanas atrás fui al Teatro Trianon a ver la obra Harry Potter, se acabó la magia, del director Carlos Díaz. La sala estaba llena. Los amigos que me la habían recomendado me dijeron: “Una puesta en escena de este tipo era inimaginable hasta ayer”. En ella aparecen personajes que se refieren de manera directa a las carencias materiales y a la falta de libertad que impera en Cuba. Fidel nunca permitió algo así. Ya el año 1961 estableció su criterio en un famoso discurso realizado en la Biblioteca Nacional durante un encuentro con los intelectuales: “¿Debe haber o no una absoluta libertad de contenido en la expresión artística?”, se preguntó. “El artista más revolucionario es aquel que está dispuesto a sacrificar hasta su propia vocación por la Revolución”, respondió. “El pueblo es la meta principal. En el pueblo hay que pensar primero que en nosotros mismos. Y esa es la única actitud que puede definirse como una actitud verdaderamente revolucionaria (…) Dentro de
Barack Obama y Raúl Castro sellaron el principio del fin de la Revolución Cubana,
la Revolución, todo; contra la Revolución, ningún derecho”, dijo. Pero esas palabras pertenecen a la primavera de la Revolución. Actualmente, el gobierno solo piensa en su supervivencia. Los miembros de la generación que llegó al poder el año 1959 están casi todos muertos. Quedan Raúl Castro, Ramiro Valdés, Machado Ventura y un puñado más. “Como viene un cambio en Cuba, las mafias del resto del mundo están atentas, esperando ver qué pedacito del pastel se van a quedar”, me dijo Rosa María Payá, la hija de Oswaldo Payá, el líder de la resistencia civil cubana muerto en un accidente de tránsito en 2012. Este proceso de degradación no es nuevo, pero ahora se encuentra en una etapa terminal. Nadie habla de socialismo. Es notorio el renacer de una nueva burguesía. Ese pequeño grupo que está protagonizando los cambios viaja con frecuencia, tiene internet en sus casas (hay empresas piratas que lo instalan) y le sirve de fachada a dineros provenientes de afuera. Muchos extranjeros han comprado propiedades a través de testaferros cubanos, porque aún no está permitido que lo hagan por sí mismos. Los precios de los bienes raíces se han multiplicado por dos o tres en los últimos dos años. En el barrio El Vedado abundan las mansiones y departamentos en restauración. En la zona de Miramar existen bares donde las únicas personas negras que se ven son los guardias de seguridad: tipos grandes y macizos como los que custodian las discotecas en Nueva York o París. Hace pocos días fui a uno de esos —el Mio & Tuyo—, y cuando quise llegar al área donde se encontraban las mujeres más admirables, uno de esos bouncers me detuvo poniendo su brazo sobre mi hombro. “De aquí para allá es VIP”, me dijo. “Para pasar debes comprar una botella de whisky Chivas Regal o ser socio del club”, agregó. Y yo pensé: terminó la Revolución. La mayoría, mientras tanto, apenas es capaz de percibir esta incipiente apertura económica, sus posibilidades de negocio y su germen de desigualdad. En las provincias aún no hay rastro de ella. Esa diminuta burguesía que emerge gasta en un día lo que el resto gasta en un mes. Viaja, se reúne en los nuevos restaurantes, convive con extranjeros y especula respecto del futuro que viene, mientras el resto se las arregla para subsistir en la carencia, aunque pocas veces en la desesperación. En Cuba abunda la pobreza, pero no la miseria. Los jóvenes talentosos, al llegar a cierta edad, se van. El caso de los deportistas es el más notable. Hace poco la selección de béisbol del país jugó contra Israel y perdió. “¡Eso no puede ser, chico! ¡Es una vergüenza! Si pudieran jugar por nuestra selección los pelotePor favor, pase a la página siguiente.
Viene de la página anterior.
“Esta Revolución nos dio alas y a continuación nos puso un techo” ros que tenemos repartidos por el mundo, seríamos los mejores del planeta, pero basta que se vayan para que no los dejen jugar para Cuba”, me explicó Alexey, un fanático con quien conversé en el Parque Central. De los médicos que parten a prestar servicio en el extranjero son cada vez menos los que regresan. Margaret es una cuarentona de familia comunista que acaba de montar un hostal en la Tercera Avenida en la zona de Miramar. “Esta Revolución nos dio alas y a continuación nos puso un techo. Yo le debo el haber aprendido a volar, pero no me dejan hacerlo. ¿Frustrante, no?”, me comentó. “El mito [revolucionario] no da para más. Ya nadie cree en nada. Conseguir llamar a un plebiscito es muy importante para generar ese ambiente de transformaciones, que aún no está, porque todo
sigue muy cerrado”, dijo María Payá. Lo cierto es que todavía no irrumpe en Cuba nada parecido a una oposición capaz de reunir el descontento. Son muy pocos los que hablan de democracia y derechos humanos. A las mayorías les preocupa saber cuando aparecerá la papa en el mercado, si sube el precio del tomate o conseguir huevos antes de que se acaben. El cambio del sistema político aún no es un tema que cale en la población. Cuesta encontrar a alguien que defienda al gobierno, tanto como a quien reclame su caída inminente. Los miembros de la disidencia tienen en el exterior un eco que todavía no consiguen adentro de su comunidad. “El momento para este plebiscito sería después de marzo de 2018”, cuando ya está programado un cambio de gobierno, “un proceso que aún es solo una transición entre ellos mismos”, asegura Payá. Es difícil augurar cuánto tiempo subsistirá el régimen, por evidente que resulte la muerte del espíritu que lo originó. “Yo pensé que era una varita, pero era una lágrima. ¡Sal, lágrima hija de puta! Vine a despedirme, a decirte adiós. ¡Se acabó la magia! Una parte de mí te quiere escupir. Otra te quiere dar un abrazo”, decía uno de los personajes de Harry Potter, se acabó la magia. Y cuando se cerró el telón, el público aplaudió de pie.
En busca de un mar de turistas LA HABANA — En el Parque Central de la capital cubana, los bancos de piedra bajo la sombra y las elegantes palmeras atraen a los turistas que beben mojitos y a los lugareños que se reúnen para disfrutar de la brisa. Este punto de encuentro, en el centro de la ciudad, está rodeado por largas filas de coloridos automóviles cromados de los años cincuenta. Sin embargo, han comenzado a circular vehículos más utilitarios en torno a la plaza: los de equipos de construcción que están transformando viejos edificios en hoteles de lujo. A medida que la relación entre Cuba y Estados Unidos se estrecha, el desarrollo de bienes raíces se beneficia. “Muchos edificios que durante años estuvieron deshabitados parece que pronto se convertirán en hoteles”, comentó Belmont Freeman, un arquitecto cubanoestadounidense radicado en Nueva York. “Ahora, se pueden ver grúas en sitios de construcción. La burocracia cubana está facilitando las cosas y los desarrolladores extranjeros de hoteles finalmente pueden avanzar estos proyectos”. La flexibilización de las restricciones de la empresa privada por parte del presidente Raúl Castro, el mejoramiento de las relaciones con Estados Unidos y la necesidad de financiamiento —el producto interno bruto de Cuba se contrajo en 2016, por primera vez en más de 20 años, según las cifras oficiales— han motivado cambios rápidos en muchas áreas. Los hoteles cubanos de lujo todavía deben sortear varios obstáculos derivados de la demanda y su éxito. Los servicios públicos no siempre son confiables, la pobreza es generalizada y visible e incluso obtener ingredientes para la preparación de alimentos con calidad de restaurante implica sortear obstáculos. No obstante, la industria hotelera se ha visto estimulada. Más de cuatro millones de turistas visitaron la isla en 2016, un 13 por cien-
Una boutique frente a viviendas locales de La Habana. Desarrolladores extranjeros están transformando en hoteles de lujo algunos edificios antiguos de la ciudad.
to más que en el año anterior, según el Ministerio de Turismo de Cuba. Entre los visitantes, 614.000 eran estadounidenses, lo que constituye un aumento del 34 por ciento en comparación con el año anterior. El área alrededor del Parque Central es una zona privilegiada respecto al auge de las remodelaciones de antiguas estructuras de La Habana. El hotel que encabeza la ola del segmento de lujo es el Gran Hotel Manzana Kempinski, de 246 habitaciones y que se encuentra en una galería comercial de estilo europeo restaurada recientemente y que se extiende una cuadra. Del otro lado del Parque Central se encuentra el Hotel Inglaterra, que abrió en 1875. Una gran variedad de hoteles de lujo están a corta distancia, todos administrados por el grupo francés Accor y el Iberostar de España.
El dilema con los haitianos en RD La República Dominicana, que comparte un tercio de la isla Hispaniola con Haití, ha sido el sueño de dominación, objeto de depredación, ocupación y tabla de salvación para los haitianos a través de la historia. Como siempre, en esa relación de odio y amor, el pordiosero siempre detesta al limosnero. Hoy día los dominicanos cargan, socorren, las miserias de más de un millón de haitianos que viven, sin acoso ni sobresaltos en el el providencial territorrio dominicano. Vienen por la libre, pasan a través de la frontera y se establecen, sin muros que saltar ni túneles que encubran el tránsito. Aún en los peores momentos durante el trujillato (el imperio dictatorial de Rafael Leónidas Trujillo del 1930 al 1961) a los haitianos nunca se les obligó, bajo ninguna forma de esclavitud, a trabajar en los ingenios azucareros dominicanos. Venían obligados sí, por el hambre y las precariedades endémicas que han sufrido, a raíz de la sangrienta revolución de indepedencia del 1803, mediante la cual no sólo acabaron con el dominio francés, sino que barrieron con SUCRE VASQUEZ todo vestigio de civilización, ciencia, instrucción, y con los medios eficaces de producción agrícola e industrial. Era Haití, antes de ese salvaje aunque hermoso, proceso de la libertad, una de las colonias más ricas de América, con gran producción de azúcar, algodón, cocoa, y entonces los bosques de la isla Hispaniola, incluyendo naturalmente Haití, estaban llenos de pájaros, árboles y animales. Abundaba el ganado porcino y vacuno. Ahora ni huesos ni sombra, la deforestación impera en los montes haitianos, con un panorama de tierra arrasada. Sin embargo, el campesino dominicano hinca la tierra, cría el ganado, aún en los predios del sur, condenados a la sequía, por la gran muralla geográfica de la Cordillera Central, que rebota los vientos alicios, soplo benéfico que viene del norte cargado de humedad. Combinada la buena actitud para el trabajo con la dulzura del dominicano, determina que hoy por hoy la República Dominicana exhiba una prosperidad y crecimiento ejemplares, propulsado en gran medida por el turismo (se reciben cerca de cuatro millones de turistas y unos US$4 mil millones que ingresan a la economía fruto de la industria sin chimeneas), gracias a la generosidad de la tierra (el Valle del Cibao, el segundo más fértil de la Tierra, sólo superado por el Ganges, en la India, tiene capacidad para alimentar a 50 millones de personas) y a los diversos escenarios climáticos y ambientales, desde el Valle de Constanza con su temperatura y campiña de ribetes alpinos hasta la belleza del Valle de Neiba, donde se cultivan frutos tan exóticos como uvas para vinos, y cuéntase con el segundo lago más grande de América, sólo superado por el Tititaca de Bolivia. El natural espejismo de una tierra próspera atrae, ahora como en el
pasado, a los haitianos que vienen a la República Dominicana en búsqueda de mejores condiciones de vida, de abrir una brecha para vivir. Así las cosas, en las calles dominicanas se observan brigadas de haitianos trabajando la construcción, otros vendiendo cocos, jugos, con puestos de frutas, en los mercados con sus puestos, sin que nadie los maltrate, ni los humille y mucho menos los arresten, o le pidan papeles. Viven y trabajan con tranquilidad y las remesadoras dominicanas ya tienen personal haitiano que hablan creole para procesar las remesas de dinero hacia Haití. Buscar fragmentos de la pobreza, de la vida paupérrima de los bateyes azucareros, igual para dominicanos y haitianos, para armar un infame documental de la supuesta esclavitud de los haitianos en la República Dominicana no sólo es un acto de panfletismo fílmico, oportunista, sino una enorme injusticia con un país, que desde los momentos mismos de la colonización ha sido tierra de hospitalidad, que heredamos de nuestros antepasados aborígenes. Tiene derecho, por otra parte, la República Dominicana a mantener control de su frontera con Haití, no sólo para controlar la inmigración ilegal, sino el trasiego de drogas y armas que entran prácticamente sin control a esa tierra, desprovista de recursos modernos de vigilancia y control. A diario salen hiatianos, con razón, empujados por las precariedades en su país, a jugarse la vida en el mar, para encontrar, cuando logran sobrevivir, por respuesta un duro portazo cuando llegan, por ejemplo a Miami, porque las fronteras doradas del Imperio están cerradas para los pobres caribeños, mientras la República Dominicana, en sí mismo un país pobre, comparado con la riqueza de las grandes potencias, recibe sola la carga de la pobreza haitiana , que es un bochorno para la civilización occidental, que se hace de la vista gorda con esa pobre gente, esclava de la ignorancia y la marginailidad, que es el origen de la verdadera esclavitud, en todos los planos que se la mire.
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De qué se nutre el populismo Por CAS MUDE Tenemos que hablar de una palabrita que parece ubicua en estos tiempos. Todo el mundo la utiliza: hombres y mujeres, e incluso en boca de niños la he oído. Hablo, por supuesto, de populismo. En la actualidad es imposible leer un artículo sobre política sin toparse con ella. Prácticamente todas las elecciones o referendos se encuadran en la pugna entre un populismo envalentonado y una clase dirigente en horas bajas. No hay espacio para nada más. No me malinterpreten: el populismo es un concepto útil para comprender la situación política actual de Europa y de muchos otros lugares, pero solo si se cumplen estrictamente dos condiciones. En primer lugar, debe definirse con claridad. En segundo lugar, para entender la situación política, hay que acompañarlo de otros conceptos. Por desgracia, no es eso lo que suele hacerse cuando hoy en día se habla de política y de populismo. El predominio de la lente populista conlleva que veamos demasiado populismo y demasiado poco no populismo. Ese concepto, que se utiliza de muchas maneras distintas, suele estar desprovisto de una definición clara y más bien alude, sin concretar, a formas de hacer políticas irresponsables o heterodoxas, como prometer de todo a todo el mundo o expresarse de forma campechana. Ni una ni otra son privativas del populismo y, en realidad, están bastante extendidas en el conjunto de las campañas políticas. Lo mejor sería definir el populismo a partir de los rasgos que señalo a continuación. Es una ideología que observa en la sociedad una división fundamental entre dos grupos homogéneos y antagónicos los «puros» y la «élite corrupta»—, y que postula que la política debe expresar la voluntad general del pueblo. Considerar el ‘Brexit’ y las elecciones de EE UU como victorias del populismo es exagerado El populismo es tan monista como moralista. Los populistas creen que el conjunto del pueblo comparte unos mismos intereses y valores, y que la diferencia esencial entre este y la élite es moral: de ahí la contraposición entre lo «puro» y lo «corrupto». Presentan la política como una lucha de todos contra uno, de uno contra todos, algo que, irónicamente, refrenda el relato predominante en los medios, que muestra a un populismo envalentonado contra una clase dirigente en horas bajas. No cabe duda de que el populismo constituye un aspecto importante de la política contemporánea: los partidos populistas están presentes en la mayoría de los parlamentos europeos y, tanto en países europeos como americanos, hay presidentes y primeros ministros populistas. Sin embargo,
gran parte de esos partidos y políticos no son únicamente populistas, ya que conjugan esa tendencia con otros rasgos ideológicos. Los de izquierdas combinan el populismo con algún tipo de socialismo (pensemos en Syriza en Grecia o en el chavismo venezolano), en tanto que los de derechas lo unen al autoritarismo y el nativismo (pensemos en el presidente estadounidense Donald Trump o en Geert Wilders, de los Países Bajos). Antes de que apareciera el populismo de izquierdas, a los populistas de derechas se les llamaba más bien «derecha radical», no populistas, aunque lo más apropiado sería hablar de una combinación de ambas cosas, es decir, de una derecha populista radical (o, si se prefiere, de un populismo de derecha radical). Sin embargo, no estamos únicamente ante una cuestión académica. Como los medios occidentales suelen observar el actual cuestionamiento de la democracia liberal pasándolo exclusivamente por el tamiz del populismo, se centran principalmente en los sentimientos antisistema de políticos ajenos al mismo. De ahí que los medios de
Hay que colocar el marco populista donde le corresponde. Es un rasgo importante en la política contemporánea, pero otros factores, como el autoritarismo y el nativismo de Trump y Wilders son igualmente importantes comunicación no tardaran en celebrar la victoria que obtuvo el «populismo bueno» del primer ministro holandés Mark Rutte frente al «populismo malo» de Geert Wilders. Sin embargo, de lo que no se hablaba es de que Rutte, líder del Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD), y Sybrand Buma, líder de Llamada Democristiana (CDA), habían ido tiñendo su campaña de autoritarismo y nativismo. Tanto uno como otro se presentaban como defensores de los valores cristianos y holandeses, que incluían cosas como cantar el himno nacional o la tradición racista de Zwarte Piet [Pedro el negro, el paje que, acompañando a San Nicolás, reparte regalos en Navidad]. El portavoz parlamentario del VVD, Halbe Zijlstra, con el apoyo de compañeros de viaje laicos e izquierdistas, llegó incluso a insinuar que los huevos de Pascua estaban amenazados por el islam y los musulmanes. Y Rutte fue un paso más allá, al poner en el punto de mira a inmigrantes y refugiados con una campaña basada en la idea de «actuar con normalidad», que daba a entender que hasta los descendientes de inmigrantes son, en el mejor de los casos, ciudadanos holandeses en periodo de prueba. Con el pretexto de frenar a algunos, los políticos vacían de contenido el sistema democrático No obstante, en tanto que la mayoría de los medios apenas veía nada en las elecciones holandesas, en el referéndum del Brexit y en las elecciones de EE UU veían demasiado. Ambas consultas se consideran ya, de forma rutinaria, victorias del populismo, lo cual constituye, como mínimo, una exageración, y puede que algo peor: una falsedad. Aunque el Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP) fue fundamental a la hora de conseguir que los partidarios de la «salida» superaran la barrera del 50 por ciento, el deseo de abandonar la UE fue siempre predominante entre los conservadores. De ahí que muchos británicos no votaran en contra de una «élite Trump:n populista de derecha. corrupta», ya fuera británica o europea, sino que más bien, en la misma línea que una parte considerable de la élite tory, votaran por liberal, el autoritarismo y el nativismo son, como mínimo, la recuperación de la soberanía nacional, tal como ellos la entienden. igual de importantes que el populismo. Además, aunque los políticos tradicionales incorporan sobre todo tintes populisDel mismo modo, y a pesar de todas las exageraciones, las elecciones tas a su retórica electoral, lo que están introduciendo en sus presidenciales estadounidenses de 2016 fueron, ante todo, unas elec- políticas son elementos autoritarios y nativistas, como se ciones presidenciales más, en las que los republicanos votaron a los puede observar en las respuestas que se han dado recienterepublicanos y los demócratas a los demócratas. Puede que el pop- mente a la crisis de refugiados y al terrorismo, en cuestiones ulismo indujera a cambiar de bando a algunos enfurecidos obreros que van desde el acuerdo entre la UE y Turquía hasta el esblancos del llamado “corazón de EE UU” y que su voto hiciera caer tado de emergencia en Francia. del otro lado a sus estados y, con ellos, los resultados electorales, pero sólo constituyeron una minúscula minoría de quienes votaron Si queremos entender verdaderamente la política contema Trump. La gran mayoría de sus votantes le votaron por razones poránea y proteger la democracia liberal, ha llegado el tradicionalmente republicanas como el aborto, la inmigración, los momento de centrarnos en todos los aspectos que plantea impuestos y, sobre todo, el partidismo. el desafío de la derecha populista radical, incluyendo los procedentes del propio sistema político, no sólo del populisEn resumen, ha llegado el momento de colocar el marco populista mo que hay extramuros, porque, con el pretexto de expulsar donde le corresponde. Sí, el populismo es un rasgo importante de la a los «populistas», la clase política, sin prisa, pero sin pausa, política contemporánea, pero no todas las formaciones antisistema está vaciando de contenido el sistema democrático liberal. son populistas, y los partidos populistas no sólo se nutren de populismo. En realidad, para comprender adecuadamente a políticos como Cas Mudde es profesor titular en la Escuela de Asuntos Trump y Wilders, y el desafío que representan para la democracia Públicos e Internacionales de la Universidad de Georgia.
Si no somos solo animales, entonces ¿qué somos?
Por Roger Scruton Los filósofos y teólogos en la tradición cristiana han considerado que los seres humanos se distinguen de los demás animales por la presencia en su interior de una chispa divina. Esta fuente interna de iluminación, el alma, no puede nunca captarse desde el exterior y de alguna manera está alejada del orden natural, quizá en vuelo hacia un lugar sobrenatural cuando el cuerpo ya no funciona y muere. Los avances recientes en la genética, la neurociencia y la psicología evolucionista han destruido por completo esa idea. Así, han hecho surgir la pregunta de cómo llenar ese espacio. Claramente, aunque somos animales y por lo tanto estamos limitados a la red de la causalidad que nos hace parte del reino animal, no somos solo animales. Hay algo en la condición humana que sugiere que requerimos un trato especial. Casi todo el mundo cree que matar a un ser humano inocente es un crimen, pero no lo es el matar a una inocente lombriz solitaria. Además, la mayoría de las personas creen que las solitarias no pueden ser inocentes: no porque siempre sean culpables, sino porque la distinción entre inocente y culpable no es aplicable a ellas. No son el tipo de cosa adecuado para ello. Nosotros, en cambio, somos el tipo correcto. ¿Y qué tipo es ese? ¿Hay otros seres, animales o de otra clase que también pertenezcan a él? ¿Y qué sigue? Estas preguntas están en el centro de los cuestionamientos filosóficos actuales, como sucedía con los antiguos griegos. Distinguimos a las personas del resto de la naturaleza de mil maneras y construimos nuestra vida en consecuencia. Creemos que la gente tiene derechos, que tiene soberanía sobre su vida y que quienes viven esclavizando o maltratando a otros niegan su propia humanidad. Ciertamente, hay un fundamento para esas creencias, como lo hay para todas las tradiciones morales, legales, artísticas y espirituales que toman lo distintivo de la vida humana como su punto de partida. Si, como mucha gente cree, hay un Dios, y ese Dios nos hizo a su
imagen y semejanza, por supuesto nos distinguimos de lo natural, al igual que él. No obstante, hablar de la imagen de Dios es una metáfora del hecho que debemos explicar, y que es que damos al ser humano un trato de cosa aparte, algo protegido por un aura sagrada: en pocas palabras, no una cosa, sino una persona. Al final en lo que consiste nuestra libertad es en la responsabilidad de responder por lo que hacemos. Gran parte de la filosofía del siglo XX trata la cuestión de cómo definir este hecho en términos laicos, sin basarse en ideas religiosas. Cuando Sartre y Merleau-Ponty escriben sobre le regard (la apariencia) y Emmanuel Levinas lo hace sobre el rostro, están describiendo la manera en que los seres humanos se distinguen de aquello que los rodea y se dirigen uno al otro con exigencias absolutas, que no podrían ser objeto de ninguna “cosa”. Wittgenstein argumenta algo similar cuando describe el rostro como el alma del cuerpo, al igual que lo hace Elizabeth Anscombe cuando describe a la acción intencional como la aplicabilidad en cierto sentido de la pregunta: “¿por qué?”. Los seres humanos viven en una rendición de cuentas mutua, cada uno responsable ante el otro y cada uno objeto de juicios. Los ojos de los otros se dirigen a nosotros con una pregunta ineludible: “¿por qué?”. Sobre este hecho se construye la base de los derechos y deberes. Y esto, al final, es en lo que consiste nuestra libertad: en la responsabilidad de responder por lo que hacemos. Los psicólogos evolucionistas cuentan otra historia. La moralidad, sostienen, es una adaptación. Si los organismos compiten por recursos, una estrategia de cooperación tendrá más éxito a largo plazo que una estrategia de egoísmo puro. Así, las características colaborativas de un organismo se seleccionarán con el paso del tiempo. Todo lo que es especial de la condición humana puede entenderse de esta manera: como el resultado de un largo proceso de
La filosofía tiene la tarea de describir el mundo en el que vivimos: no el mundo como lo describe la ciencia, sino el mundo como se representa en nuestros tratos mutuos, un mundo organizado por el lenguaje, donde nos encontramos de yo a yo de adaptación que nos ha dado la ventaja insuperable de la moralidad, que nos permite resolver nuestros conflictos sin pelear y ajustarnos a las demandas que nos asedian por todos lados. El sorprendente equipamiento moral del ser humano —incluyendo los derechos y deberes, las obligaciones personales, la justicia, el resentimiento, el juicio, el perdón— es un depósito formado tras milenios de conflictos. La moralidad es como un campo de flores debajo del cual hay miles de capas de cadáveres apilados. Es un mecanismo evolucionado mediante el cual el organismo humano procede a lo largo de la vida, sostenido en todos los flancos por vínculos de interés mutuo. Estoy bastante seguro de que el panorama pintado por los psicólogos evolucionistas es cierto. Por otro lado, también estoy seguro de que esa no es toda la verdad, y que deja de tomar en cuenta justo lo más importante, que es el sujeto humano. Los seres humanos no nos vemos unos a otros como los animales se ven entre sí, como compañeros de especie. Nos relacionamos unos con otros no como objetos sino como sujetos, como criaturas que se dirigen unas a otras desde el “yo” hacia el “tú”, un punto que Martin Buber hizo central a la condición humana en su celebrada meditación mística Yo y tú. Nos entendemos a nosotros mismos en primera persona, y debido a esto dirigimos nuestros comentarios, acciones y emociones, no a los cuerpos de otras personas sino a las palabras y las apariencias que se originan en el horizonte subjetivo, el único lugar donde pueden estar. Este misterioso hecho se refleja en todos los niveles de nuestro lenguaje y está en la raíz de muchas paradojas. Cuando hablo sobre mí mismo en primera persona, enuncio proposiciones y aseveraciones sin fundamentos y sobre las cuales, en muchísimas ocasiones, no puedo equivocarme. Sin embargo, puedo estar completamente equivocado sobre este ser humano que está hablando. ¿Cómo puedo estar seguro de que estoy hablando justo sobre ese ser humano? ¿Cómo sé, por ejemplo, que soy Roger Scruton y no David Cameron con delirios de grandeza? Para no hacer el cuento largo: hablando en primera persona podemos hacer declaraciones sobre nosotros mismos, responder preguntas y participar en razonamientos y consejos de maneras que sobrepasan los métodos normales de descubrimiento. Como resultado, podemos formar parte de diálogos fundados en la seguridad de que, cuando tú y yo hablamos sinceramente, lo que decimos es digno de confianza: “decimos lo que pensamos”. Esto está en el corazón del encuentro Yo-Tú. Por lo tanto, como personas habitamos un mundo de la vida que no es reducible al de la naturaleza, como tampoco la vida en una pintura es reducible a las líneas y los pigmentos que la componen. Si eso es cierto, entonces le queda algo por hacer a la filosofía, dándole sentido a la condición humana. La filosofía tiene la tarea de describir el mundo en el que vivimos: no el mundo como lo describe la ciencia, sino el mundo como se representa en nuestros tratos mutuos, un mundo organizado por el lenguaje, donde nos encontramos de yo a yo. Roger Scruton es el autor de varios libros, el más reciente de ellos es “On Human Nature.”
Por PABLO DE LLANO EL ESCRITOR Héctor Feliciano utiliza la analogía de un amor unilateral para explicar la –para él– “ilusa” intención de anexión de Puerto Rico a Estados Unidos. “Los anexionistas alegan ante todos que tienen novia en Washington. El problema es que la novia no sabe que tiene novio en Puerto Rico”. Hace unas semanas la representante sin voto del país caribeño en el Congreso de Estados Unidos presentó en Washington la solicitud de admisión de Puerto Rico como estado número 51. El nuevo gobernador, el tecnócrata conservador de 37 años Ricardo Rosselló, hijo de un anterior gobernador, se ha propuesto el reto de incorporar a la isla a la nación vecina como miembro de pleno derecho. “Pero se han inventado un amor reciprocado sin consumar desde la Guerra Hispanoamericana”, dice Feliciano. “A Puerto Rico nunca, nunca el Congreso le ha propuesto nada de nada, ni conversado nada con ellos, y menos matrimonio”. Para Rosselló, la fusión con el vecino es la salida a la bancarrota. Puerto Rico, una nación de tres millones y medio de habitantes y unos 100.000 millones de dólares de PIB, debe 73.000 millones. 48 horas después de su toma de posesión, el 4 de enero, el nuevo gobernador viajó a Nueva York y se reunión con cercanos al presidente electo Donald Trump. Rosselló necesita que el Departamento del Tesoro le dé un préstamo que provea a Puerto Rico de liquidez para pagar nóminas y pensiones. Mientras tanto su gobierno negocia con los acreedores que compraron bonos de su deuda. La Administración de los Sistemas de Retiro acordó con un grupo de bonistas congelar una partida de fondos en una cuenta para garantizarles su inversión. “El desafío real del Gobierno es poder operar. El debate sobre el referéndum de anexión en este momento no es importante”, opina el historiador y profesor de la Universidad de Puerto Rico Pedro Reina Pérez, que ve el discurso anexionista de Rosselló como una mampara que intenta velar urgencias perentorias de gestión. La intención de Rosselló, que ganó en noviembre con un 41% de los votos, es convocar un referéndum en 2017 sobre si el país debe incorporarse a Estados Unidos, independizarse o seguir como Estado Libre Asociado. Lo más probable es que ganase la opción anexionista, pero igual de probable es que el Congreso de Estados Unidos, dominado por los republicanos, ignore la petición. “¿Quién se cree que van a querer incluir a una colonia latina, quebrada y de tendencia al voto demócrata?”, lanza la pregunta retórica el sociólogo Emilio Pantojas. Washington no parece inclinado a cumplir el deseo del gobernador. Lo se-
Rosselló: habla con firmeza.
Rosseló se faja con EE.UU. ante la caótica crisis guro es que no dejará de apretarle para que Puerto Rico pague. La Junta de Supervisión Fiscal –nombrada por el Congreso de Estados Unidos– ha impuesto un plazo a la isla para que presente un plan de recortes y de liquidación de la deuda. Rosselló negocia una prórroga, mediante la quiebra, que le permita idear su estrategia mientras la Junta refrena a los acreedores. Un tercio de ellos son los denominados fondos buitres. La economía, que colapsó hace una década por la retirada desde Washington de los beneficios fiscales que atraían a las grandes compañías americanas y se enganchó al respirador artificial de los préstamos y la
emisión de deuda, lleva en recesión desde 2006 excepto una leve subida en 2012– y 2017 no promete ser mejor. “La economía está en su peor depresión en más de cien años y va a caer todavía más. Habrá medidas de austeridad. Más gente va a migrar”, avanza el economista José Caraballo. La escapatoria hasta hoy ha sido irse a Estados Unidos, sobre todo a Florida. En 2004 Puerto Rico tenía 350.00 habitantes más que en 2015. La isla ha perdido un 10% de población, de la gente más joven, la que se requiere para que un país remonte. Pero sin esa ola de migración el nivel de pobreza estaría en el 51%, cinco puntos más que la
“No puede pretender ser un modelo de democracia cuando tiene discriminados a sus ciudadanos de Puerto Rico, negándoles el derecho a la igualdad política, económica y social bajo la bandera americana” - Rosselló
cifra actual. Caraballo, presidente de la Asociación Puertorriqueña de Economía Política, considera que la isla necesita autonomía fiscal, herramientas para manejar su deuda como una moneda propia que devaluar o soberanía para declarar una suspensión de pagos. La Junta nombrada por Washington, según él, “está compuesta por personas que trabajan para el mercado financiero”. Reina Pérez afirma que la Junta ”tiene como única encomienda cobrar el dinero que Puerto Rico adeuda”. Cuando a Puerto Rico le urge repensarse como país, EEUU le coloca en la puerta de casa al cobrador del frac. Muchos en Puerto Rico ven la asignación de una Junta de supervisión como una confirmación de la naturaleza colonial del estatuto Libre Asociado. Feliciano apunta un detalle esclarecedor. La ley del Congreso estadounidense que incluyó la formación de la Junta, en un principio, ni siquiera se previó en dos lenguas. Se ignoró el español. La crisis económica permanece y a fuerza de tiempo y profundidad ha adquirido también el cariz de crisis política. Colonia desde 1898, cuando España lo perdió a manos de Estados Unidos, Estado Libre Asociado desde 1952, Puerto Rico vuelve a mirarse al espejo para buscar su identidad y además un futuro viable. El gobernador Rosselló cree que tiene su bala de plata. La anexión. Otros creen que su revólver no tie-
ne pólvora. La deuda de 73.000 millones de dólares que asfixia a Puerto Rico ha cargado de razones a la corriente anexionista, encabezada ahora por el nuevo gobernador de la isla caribeña, Ricardo Rosselló. El mandatario se ha comprometido a intentar en sus cuatro años de mandato que su país se convierta en el estado número 51 de los Estados Unidos de América. “La crisis está directamente relacionada con el colapso de la colonia”, afirmó Rosselló, que considera que el estatuto actual de Puerto Rico como Estado Libre Asociado a Estados Unidos mantiene a la isla en una situación de subordinación desigual que se corregiría, en su opinión, con la incorporación de pleno derecho de su país a la vecina primera potencial mundial. Rosselló tiene 37 años y es el primero gobernador hijo de un exgobernador en Puerto Rico. Su padre, Pedro Rosselló, dirigió el país de 1993 a 2001. Conocido popularmente como Ricky Rosselló, estudió en el Instituto Teconológico de Massachusetts y ha sido investigador en células madre. Tiene ante sí el reto de lidiar con una crisis aguda de deuda que provocó en 2015 los primeros impagos de una corporación pública de Puerto Rico y ha causado la emigración de más de 200.000 ciudadanos en un país que apenas supera los tres millones
y medio de población. El desempleo supera el 12% (en Estados Unidos no llega al 5%) y el PIB per cápita es 28.000 dólares (53.000 en Estados Unidos). Por la mastodóntica deuda de Puerto Rico el Congreso de Estados Unidos aprobó el verano pasado la ley Promesa, que protegió provisionalmente a la isla de sus acreedores pero le impuso una junta de supervisión fiscal formada por congresistas de Washington. Un día después de tomar posesión en Puerto Rico, el nuevo gobernador viajó a Washington para empezar a cabildear apoyos para la anexión a Estados Unidos. En su discurso, el líder del Partido Nuevo Progresista responsabilizó a su antecesor Alejandro García Padilla de la sumisión de la economía puertorriqueña a la junta supervisora y criticó a Estados Unidos: “No puede pretender ser un modelo de democracia cuando tiene discriminados a sus ciudadanos de Puerto Rico, negándoles el derecho a la igualdad política, económica y social bajo la bandera americana”. Puerto Rico está en una situación de emergencia. El sistema de pensiones se está quedando sin fondos, la caja para pagar los suelos públicos se seca en febrero, según expone el popio Rosselló, y el sistema de salud se encuentra igual ante el precipicio fiscal.
Respiro con la quiebra Por Mary Williams Walsh
LOS líderes políticos de Puerto Rico se movilizaron para acogerse a una protección por bancarrota en el tribunal federal de quiebras; con esto, la isla se ha convertido en la entidad gubernamental más grande de Estados Unidos que busca negociar con sus acreedores en los tribunales. La isla sufre una grave recesión desde 2006, y los gobiernos anteriores profundizaron la deuda al solicitar préstamos para cumplir con sus gastos operativos. Los esfuerzos para obtener concesiones de sus acreedores han fracasado y, en los últimos dos años, Puerto Rico ha solicitado la ayuda de Washington. Hace poco, el presidente estadounidense Donald Trump escribió un tuit diciendo que no debería implementarse un “rescate” en el caso de Puerto Rico. La isla tiene una deuda aproximada de 120.000 millones de dólares en bonos y debe reestructurar su sistema de pensiones, lo que supera a la situación de Detroit en 2013, cuando esa ciudad se declaró en quiebra porque acumulaba una deuda de 18.000 millones de dólares en bonos y partidas de jubilación. El caso de la isla no puede definirse formalmente como una quiebra, ya que Puerto Rico no puede acogerse al Capítulo 9 de la Ley Federal de Quiebras usada normalmente por los gobiernos locales. Por eso el gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, solicitó ayuda en virtud de la nueva ley federal para gobiernos territoriales insolventes denominada PROMESA (Puerto Rico Oversight, Management, and Economic Stability Act).
La jueza del Distrito Sur de Nueva York, Laura Taylor Swain, designada para atender la bancarrota. El siguiente paso fue la designación de la jueza del Distrito Sur de Nueva York, Laura Taylor Swain, por John Roberts, presidente de la Corte Suprema de Estados Unidos, para manejar la bancarrota de Puerto Rico. Rosselló dijo que la isla tuvo que acudir al tribunal de bancarrota porque no tenían forma de seguir prestando los servicios públicos esenciales y cumplir con las obligaciones exigidas por sus acreedores. Un plan fiscal de cinco años emitido este año establece gastar alrededor de 800 millones de dólares anuales para afrontar los pagos principales y los intereses sobre la deuda de bonos, que tiene un valor nominal de unos 73.000 millones de dólares. Para poder cancelar de forma solvente la deuda deberían hacerse pagos de 3500 millones de dólares al año. El plan fiscal del gobernador también requiere cambiar todas las pensiones de los trabajadores actuales del gobierno. Los jubilados
Por Héctor Feliciano
Vergüenza ajena da advertir cómo un distraído desasosiego se ha apoderado de parte de la población del país y un sentimiento de desconcierto se ha instalado entre los políticos de Puerto Rico. La verdad es que no esperaban la enorme bofetada política que Estados Unidos les propinó en los últimos dos años. La Casa Blanca, la Corte Suprema y el congreso nos recordaron que el país no es ni Estado ni Libre ni Asociado; que, desde 1898, no es más que la colonia latinoamericana de un imperio candoroso convencido de que, gracias a su pasado de sujeción a Inglaterra, es incapaz de poseer ninguna; que hasta el día de hoy Puerto Rico es una nación sin Estado, ni carne ni pescado. Tanto el gobierno como las cortes estadounidenses han imposibilitado siempre el establecimiento de un verdadero gobierno propio y la resolución de su condición colonial. Cuando Puerto Rico anunció en 2015 que acumulaba una deuda impagable de unos 69 mil millones de dólares se le recordó que el congreso le prohibía declararse en quiebra. Luego, Obama y los legisladores no quisieron considerar ayuda financiera para el país, a pesar de que, al mismo tiempo, abogaban con magnanimidad por un plan internacional de rescate para Grecia y que ya en 2008 habían adelantado 50 mil millones de dólares para salvar a General Motors. Colmando la torta territorial, la Corte Suprema reiteró este año en sendas decisiones la ausencia de soberanía fiscal y jurídica de Puerto Rico subrayando su sometimiento directo al Congreso. Estas circunstancias han creado la situación política de mayor trascendencia en medio siglo que, junto con la elección de Trump y de un gobernador en Puerto Rico, abren nuevas oportunidades. En verano, el congreso estadounidense, con arrogante despreocupación, aprobó una nueva ley, forjada bajo la presión de los fondos de inversión. Con el fin de ocuparse de los
Puede que a Puerto Rico le espere, una vez más, el inmovilismo secular y el aplazamiento de la separación definitiva de ese trasnochado costal colonial que tanto pesa sobre el atribulado espíritu del país
acreedores, Washington estableció, en un acto de desprecio hacia los puertorriqueños, indignante hasta la médula, otro esperpento imperial de gobierno directo por la metrópolis: la Junta de Supervisión Financiera y Administración, conocida más correctamente como Junta de Control Fiscal. Se trata de una agencia de cobros con poderes plenipotenciarios, compuesta por siete miembros no electos sino nombrados por el congreso y la Casa Blanca para manejar el gobierno y las finanzas de Puerto Rico. Para no quedarse cortos en el desdén de Washington por los gobernados, la ley no prevé la traducción al español de los miles de documentos que la junta generará. Como era de esperar, las dos primeras reuniones de los siete no se han celebrado en Puerto Rico, sino en oficinas en Wall Street. El congreso actuó como siempre ha hecho, cumpliendo y reafirmando la misma leyenda negra: los puertorriqueños son ineptos incapaces de gobernarse y administrar sus finanzas, de planificar su propio futuro, menos aún de negociar con el Fondo Monetario Internacional o instancias mundiales. Y todo ello, concluye el mito, a pesar de las numerosas oportunidades que el desprendido pueblo estadounidense les ha brindado. Así, se reproduce la infantilización que perpetúa el sistema de subordinación que gobierna a este país curioso, bello y esforzado que produce sobresaltos de identidad telúrica y gran música bailable para sí y para el resto de América Latina, mientras su soberanía cuelga como un capricho del congreso estadounidense. Una nación peculiar, ni naranja ni limón, donde la normalidad radica en que sus habitantes no se ponen de acuerdo sobre su historia y conciencia nacionales. Aquí, cada facción política —independencia, autonomía o anexión— celebra sus propias fechas patrias con próceres excluyentes, que esbozan tres historias contradictorias cada una aún sin conclusión. Las empresas estadoun-
idenses repatrian cada año 32 mil millones en ganancias de inversiones directas. Los puertorriqueños poseen una identidad nacional de fuerte arraigo, un idioma materno, en el que se escriben estas líneas, un equipo olímpico propio. Pero eso no parece ser suficiente para hacerlos una nación. Y, paradójicamente, aunque detentan un pasaporte estadounidense, no son ciudadanos estadounidenses con plenos derechos ni participan en las elecciones presidenciales estadounidenses. Como apuntó Rexford G. Tugwell, último gobernador estadounidense de la isla en 1947, “el verdadero crimen de Estados Unidos en el Caribe es hacer a los puertorriqueños menos hombres de lo que nacieron para ser”. Ante la creación de la junta se ha alzado en Puerto Rico profunda crítica, resistencia y cólera. Pero esta posesión y sus leyes no serían posibles sin la complicidad y la subordinación de algunas capas de su sociedad. Muchos, apocados —los invadidos hoy por el desconcierto y el desasosiego, los que interiorizan la leyenda negra nacional—, temen a ese mar ancho y ajeno que es el mundo y al igual que tantos otros pueblos prefieren quedarse, a como dé lugar, con la tranquilidad de lo conocido, en este caso, el cercado dentro del cual Estados Unidos rige sus asuntos. Y, para que la realidad no cambie, le buscan la vuelta a las cosas con su peleíta monga, suave, silenciosa, haciéndose los desentendidos sobre la junta y la condición colonial. Para esas capas sociales, la historia de cinco siglos, diferente en ello a la del resto de Hispanoamérica, ha transcurrido, primero, dando esa pelea vana con España y, en los últimos cien años, con Estados Unidos. Han toreado a las metrópolis, sin querer asumir plenamente una vida libre y por cuenta propia. En este nuevo ambiente político, sin embargo, los puertorriqueños tienen que agarrar fuertemente el hilo de este laberinto en sus manos y decidirse a encontrar la salida. Hay que deshacerse de esa mentalidad que nos hace buscar y encontrar soluciones en el eterno subsidio y su consecuente acatamiento. La disconformidad con la junta, su fiscalización y las exigencias civiles, puede ayudar a transformar esta crisis económica en una crisis política para obligar al ejecutivo, al congreso y a los partidos puertorriqueños, adictos a la colonia y al oleoducto monetario del asistencialismo, a concluir estos 118 años de subordinación. Se trata de aprovechar esta oportunidad excepcional, con un presidente Trump que no querrá la integración a Estados Unidos, para requerir la libertad que solo ofrece la soberanía nacional, el ser admitidos a sentarse en la mesa con los mayores, y no instalados como clandestinos, o anexados y coartados bajo una identidad fantaseada, en la mesa baja donde juegan los chicos. De lo contrario, a Puerto Rico le espera, una vez más, el inmovilismo secular y el aplazamiento de la separación definitiva de ese trasnochado costal colonial que tanto pesa sobre el atribulado espíritu del país. Héctor Feliciano es escritor y periodista puertorriqueño.
Predominan los dominicanos en la zona de NY LOS INMIGRANTES dominicanos han desplazado a los puertorriqueños para convertirse en el grupo latino más numeroso en Nueva York, de acuerdo con un estudio dado a conocer por el Centro de Estudios Latinoamericanos, Caribeños y Latinos de la Universidad pública de la ciudad (CUNY). De acuerdo con el estudio “Población Latina de Nueva York, 1990-2015”, basado en los datos del Censo, para el 1990 la comunidad puertorriqueña en Nueva York era de 861,000 personas, o el 49% de todos los hispanos, cifra que se redujo a 701,000, o el 28%, para el 2015. Para ese periodo entre el 1990 y el 2015, mientras se reducía el número de boricuas, hubo un incremento que duplicó a la población dominicana, que pasó de los 349,000, o el 20% de los latinos, a 723,000 quisqueyanos en la Gran Manzana. Los dominicanos son ahora el 29 por ciento de la población de hispanos, pasando a ser así el mayor grupo, lugar que antes ocuparon los puertorriqueños, que emigraron en grandes cantidades en la década del 50 a Nueva York, que tradicionalmente ha sido el hogar del mayor número de boricuas fuera de la isla. Los mexicanos permanecen como el tercer grupo mayoritario latino en la ciudad, con un alza, en el mismo periodo entre 1990 y 2015, que fue de 58,000 (3% de los latinos) a 377,000 (15%). Les siguen, según el estudio, realizado por el profesor Laird Bergad, director del Centro de Estudios Latinoamericanos, Caribeños y Latinos, los ecuatorianos, que pasaron de 85,000 a 223,000 y los colombianos, con un alza que fue de 92,000 a 102,000, todos en el mismo periodo de tiempo. Indica además que para el 2015, más del 32% de los hispanos vivían en El Bronx (que en general tiene un 56% de población latina) mientras que el 21% estaba radicado en Queens, el 21% en Brooklyn, 17% en Manhattan y sólo un 4% en Staten Island. Los datos revelan además que para el 2015, el 38 por ciento de los puertorriqueños en
la ciudad estaban en El Bronx, mientras que el 46% de los dominicanos habían convertido este condado en su hogar, que por muchos años había sido el Alto Manhattan, desplazando también así a los boricuas. El 56% de los ecuatorianos y el 70% de los colombianos están en Queens, donde además se concentra el 21% de los mexicanos, que tienen presencia además en Brooklyn y Manhattan. Los dominicanos han sido el grupo más grande que ha llegado a Nueva York después del 1970 y son los únicos que no han experimentado undeclive en la década de 2000 al 2009. Muy pronto los latinos dominarán Nueva York en términos de números: para 2020 es muy probable que superen a la población blanca y afroestadounidense de la ciudad, de acuerdo a un estudio del Centro de Estudios sobre América Latina, el Caribe, y Latinos en el Centro Posgrado (The Graduate Center, CUNY) de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY, por sus siglas en inglés). Pero el estudio también encontró otro patrón fascinante: mientras el número de mexicanos y dominicanos crece exponencialmente dentro de la ciudad, los puertorriqueños, ese grupo tradicionalmente asociado con Nueva York y por décadas la comunidad más grande de latinos dentro de ella, están huyendo de su hogar. Mientras los latinos como un todo crecieron de un 24% de la población de Nueva York en 1990 a un 29.4% en 2015 (solo unos cuantos puntos porcentuales debajo de los blancos no hispanos, quien son un 32%), el porcentaje de puertorriqueños ha disminuido de un 49% de todos los latinos en la ciudad a un 28%. En el mismo periodo, los dominicanos pasaron a ser el grupo latino más grande en toda la ciudad: alcanzaron ser un 29% de los hispanos, apenas superando a los puertorriqueños. Los mexicanos también crecieron su presencia de manera impresionante: pasaron de un 3% de la población latina en 1990 a un 15% en 2015. Luego vienen los
Espaillat: primer congresista de origen dominicano. ecuatorianos (9%) en cuarto lugar y los colombianos (4%) en quinto, constituyendo las cinco nacionalidades latinas más grandes en Nueva York. Hay varias razones por las que los boricuas están disminuyendo su presencia como grupo en la ciudad: una es el cambio reciente de patrones de inmigración de la isla. Aunque los puertorriqueños están huyendo de su patria en números históricos debido a la crisis financiera, están evitando mudarse a Nueva York y haciendo el centro de Florida (especialmente Orlando) su nuevo destino. A su vez, los puertorriqueños han tenido una tasa de natalidad baja en comparación con otros grupos latinos, dice Laird Bergad, un profesor distinguido del Colegio Lehman y el Centro Posgrado en CUNY, el director del Centro de Estudios sobre América Latina, el Caribe, y Latinos, y el autor del reporte. “Los puertorriqueños han estado aquí por mucho tiempo y han hecho un proceso de aculturación que incluye usar anticonceptivos y tener menos hijos”, dice el autor de este estudio. “Y es más, como muchos otros grupos inmigrantes antes que ellos, están mundándose a los suburbios ahora que en algunos casos tienen el dinero para hacerlo”, continúa. “De hecho, si tomas en cuenta toda
el área metropolitana de Nueva York, los puertorriqueños todavía son la nacionalidad latina más grande”, aclara Bergad. Pese a esto, su disminución en la ciudad misma puede tener efectos reales en la política local. El cambio demográfico invariablemente se traduce a un cambio en votantes inscritos en Nueva York. De acuerdo al estudio, en 1990, un 70% del electorado latino era de Puerto Rico y los puertorriqueños eran un 13% de los votantes en toda la ciudad. Para 2015, los puertorriqueños eran solo un 40% del electorado latino y un 10% del de toda la ciudad. Al mismo tiempo, los dominicanos aumentaron de 10% a 26% de los posibles votantes latinos. A su vez, pasaron de un 2% a un 6% del electorado de toda la ciudad. Esto, dice Bergad, ha generado cambios profundos a nivel política en la ciudad. Décadas atrás, los latinos que lograban ser elegidos en el Concejo Municipal casi siempre eran puertorriqueños. Pero ahora un creciente número de ellos son dominicanos y la ciudad acaba de elegir a su primer representante dominicano en el Congreso, Adriano Espaillat. El hecho de la evolución demográfica en la ciudad es un punto clave del reporte de CUNY, pero es solo una parte pequeña de un completo estudio sobre todas las nacionalidades latinas la ciudad de Nueva York. Estos son otros hallazgos del trabajo hecho por los investigadores de CUNY. Colombianos: se gradúan de la universidad más que cualquier otro grupo latino Los colombianos tuvieron una tasa de gra-
duación de universidad de un 27% en 2015, superior a la de todas las otras comunidades latinas (puertorriqueños, dominicanos, ecuatorianos y mexicanos) cuyas tasas fluctúan entre 13% y 15%. A su vez, el porcentaje de colombianos que no se graduaron de la escuela secundaria era mucho más bajo (20%) que el de todas las demás nacionalidades latinas, incluyendo puertorriqueños (29%), dominicanos (40%), mexicanos (44%) y ecuatorianos (20%). Este dato está impulsado por un impresionante número de inmigrantes colombianos (es decir, los que nacieron en el extranjero) que asisten y se gradúan la universidad. En 2015, un 52.9% de los hombres colombianos nacidos en Colombia se graduaron de la universidad, así como un 45.3% de las mujeres colombianas nacidos en Colombia. Estos números son mucho más altos que los de los mexicanos (15% de los hombres y un 18% de mujeres), puertorriqueños (24% y 26%), ecuatorianos (26% y 33%) y dominicanos (29% y 33%). Las tasas de graduación universitarias para los latinos nacidos en EEUU fueron más alta en todas las nacionalidades. Una razón para esta diferencia que vemos con los colombianos, dice Bergad, tiene que ver con la naturaleza de inmigración de Colombia. Nunca se debe generalizar demasiado, advierte el investigador, pero los colombianos que se vienen a EEUU tienden tener más educación en su país y un poco más de dinero. Por esto, se les hace más fácil a entrar a universidades en EEUU. El descenso del ingreso de los mexicanos
nacidos en EEUU Casi todas las comunidades de latinos nacidos en EEUU experimentaron un incremento en sus ingresos de 1990 a 2015, excepto una: la de los mexicanos. Los mexicanos nacidos dentro de este país ganaron 56,653 dólares al año en 1990, pero para 2015 la cantidad había disminuido a 42,000 dólares al año. La razón de eso, dice Bergad, es muy simple: la edad. Los mexicanos nacidos en EEUU tienden ser muy jóvenes y por eso no ganan mucho dinero. “Cuando tienes solo 18 años, no puedes ganar lo que gana alguien de 30 o 40”, dice. A comparación, los colombianos y puertorriqueños incrementaron muchísimo de 1990 a 2015; los colombianos, especialmente, ganaron $87,500 al año en 2015, un brinco impresionante de $57,912 en 1990. publicidad La desigual proporción de hombres y mujeres entre los inmigrantes Entre todos los grupos latinos en la ciudad de Nueva York, hay un desequilibrio de géneros. Mientras hay más hombres que mujeres entre ecuatorianos y mexicanos, entre dominicanos, puertorriqueños y colombianos, las mujeres son más. En 2015, se contabilizaron 139 hombresmexicanos por cada 100 mujeres, y 134 hombres ecuatorianos por cada 100 mujeres. En todos los otros grupos, las mujeres son la mayoría: hay 100 puertorriqueñas por cada 76 hombres de su país, 100 dominicanas por cada 74 hombres de esta nacionalidad, y 100 colombianas por cada 72 colombianos.
Abierta de par en par la Casa Dominicana Por ANA MARCHENA la casa dominicana fue el sueño de un grupo de dominicanos por más de 45 años, que compartimos la idea de tener un lugar en el cual pudiéramos congregarnos para rendir tributo a nuestra cultura, confraternizar e
interactuar entre nosotros y la comunidad puertorriqueña, junto a otras comunidades migrantes residentes en Puerto Rico. Muchos proyectos, muchas ideas y muchas promesas se tejieron y destejieron en el telar de este sueño. Cada gobierno de turno, de uno u otro partido político, nos ofrecía hacer realidad este sentir de nuestra comu-
nidad, incumpliendo todos de manera sistemática y consistente. Los primeros atisbos de materialización ocurrieron durante el gobierno de Luis Fortuño, quien entregó al alcalde de entonces, Jorge Santini, en la Placita Barceló, las llaves de lo que sería la casa dominicana: la antigua escuela Gautier Benítez de Villa Palmeras. En ese acto se consumó todo, no volvió a mencionarse la casa dominicana y el proyecto quedó en la entrega simbólica de las llaves. Es durante la incumbencia de la Alcaldesa Carmen Yulín Cruz Soto que, por su gestión y compromiso particular con esta comunidad, se asignan los fondos mediante la aprobación de la legislatura municipal, 2.3 millones de dólares, para
En Puerto Rico podemos decir, sin dudas, que contamos con un verdadero centro cultural y educativo que sirve no solo a nuestra comunidad, sino a todos aquellos que han solicitado y solicitan el uso de estas facilidades. Ha sido un milagro hecho realidad
la remodelación del edificio que albergaría la sede de la casa dominicana soñada. El Ing. Pachín Ramírez, conocido por su amplia trayectoria y aportes en la comunidad dominicana en Puerto Rico, y uno de los ideólogos de la casa dominicana, junto al Ing. Víctor Cabrera (QPD), los periodistas Sucre Vásquez y Rubén Presbot, entre otros, es a quien la alcaldesa designa como enlace para recibir la custodia de la casa dominicana; participando este en todo el proceso de remodelación y construcción. Pachín visitaba a los ingenieros y arquitectos y, por instrucciones de la alcaldesa, se ocupaba de que cada detalle fuera en cumplimiento con las normas de la construcción y con las necesidades de la comunidad dominicana. Finalmente, el 26 de agosto de 2016 se inaugura la casa dominicana en una emotiva y concurrida actividad en la nueva sede de Villa Palmeras. La Alcaldesa ofreció un conmovedor discurso del por qué ella guarda un agradecimiento especial hacia el
pueblo dominicano, en virtud de que sus abuelos fueron migrantes puertorriqueños trabajadores de la caña en la República Dominicana, trabajo que les permitió sostener a la familia en Puerto Rico. Tras el discurso, y ante una numerosa au-
diencia y cobertura de toda la prensa, tanto dominicana como local, entrega al Ing. Pachín Ramírez la llave maestra del edificio y nombra, de manera sorpresiva, a este como presidente de la junta de directores que tendrá a bien la administración del local. Entre lágrimas y abrazos, Pachín recibió las llaves y el homenaje de ser albacea de este anhelado recinto. Desde entonces, la casa dominicana ha sido receptáculo de recitales, foros, talleres, ferias de empleo, salud, presentaciones de escritores y sus respectivas obras, charlas culturales, históricas y educativas. Se ofrecen clases gratuitas de alfabetización, ciudadanía e inglés. Uno de los proyectos más importantes ha sido el establecimiento de la biblioteca virtual Casa Dominicana, con unas 30 computadoras conectadas a la red cibernética que sirve para que nuestros niños tengan acceso a la red y puedan hacer sus tareas y trabajos escolares. Hasta esta fecha, han asistido unas 15,000 personas, en su mayoría estudiantes de ascendencia dominicana de las 7 escuelas circundantes, quienes son los más beneficiados al recibir un servicio educativo completamente gratuito. Además, los estudiantes reciben apoyo educativo y orientación en varias materias y participan en actividades cocurriculares. En Puerto Rico podemos decir, sin dudas, que contamos con un verdadero centro cultural y educativo que sirve no solo a nuestra comunidad, sino a todos aquellos que han solicitado y solicitan el uso de estas facilidades. Ubicada en la calle Sagrado Corazón, en el centro de Santurce, este centro cuenta con amplios salones equipados, salón para conferencias, estacionamiento, áreas de almacén, de juegos infantiles, vigilancia las 24 horas del día. Nuestro propósito y compromiso, es convertirla en un ateneo dominicano en Puerto Rico para que ilumine con la luz de nuestro acervo a todos los que nos sentimos orgullosamente dominicanos.La Casa Dominicana es de todos.
Anfiteatro al aire libre en Altos de Chavón, en República Dominicana.
Altos de Chavón, joya artística dominicana Entre la histórica Santo Domingo, la primera ciudad fundada por los conquistadores de América hace más de 500 años, y la turística Punta Cana, el viajero se topa con uno de los tesoros de República Dominicana: Altos de Chavón. Si tuviéramos que elegir un lugar, la joya de la corona de la isla caribeña, este sería sin duda Altos de Chavón, porque ofrece al viajero mucho más que las clásicas pulseras del todo incluido y playas repletas de turistas provenientes de Punta Cana. Un sorprendente capricho urbanístico y arquitectónico de calles adoquinadas, piedras coralinas, maderas nobles y hierros forjados por laboriosas manos artesanales, convertido en un dinámico centro de arte internacional: ha servido de refugio
Altos de Chavón, joya artística dominicana
e inspiración a incontables creadores de todo el mundo, generando un escenario único y diferente a lo que uno espera encontrar en este país caribeño. Altos de Chavón es una réplica de una típica villa mediterránea del siglo XVI, que fue construida en 1976 y cuya leyenda asegura que fue un regalo de cumpleaños de un acaudalado empresario a su hija. Se encuentra en lo alto de una frondosa colina sobre el río Chavón, al que debe su nombre, testigo y compañero de viaje que discurre a sus pies. Un cauce majestuoso y de pasado cinematográfico: ha servido de escenario de rodaje de numerosas películas, entre ellas, Apocalypsis Now, de Francis Ford Coppola. Un paseo por sus serpenteantes calles y recovecos permite realizar un viaje a la Italia renacentista de Miguel Ángel, Rafael y Leonardo Da Vinci, así como descubrir una pequeña villa convertida en epicentro cultural para habitantes, turistas y artistas de todo el mundo. Este capricho arquitectónico acoge estudios y talleres artesanales de variadas disciplinas –la llamada Ciudad de los Artistas–, el Museo Regional de Arqueología, galerías de arte, la iglesia de San Estanislao (consagrada en 1979 y sede de los restos del patrón polaco, enviados por el Papa Juan
Vista del río Chavón, desde Altos de Chavón, en República Dominicana. Pablo II), así como la prestigiosa Escuela de Diseño Altos de Chavón. Es también conocido su gran anfiteatro con capacidad para 5.000 personas, donde se celebran conciertos de todo tipo y que inauguró en 1982 el gran (y ecléctico) Concierto para las Américas, por el que desfilaron desde el mismísimo Frank Sinatra hasta Buddy Rich o Carlos Santana. Después, han pasado por su escenario solistas como Elton John, Juan Luis Guerra o, más recientemente, Marc Anthony. Contemplarlo vacío bajo el sol dominicano impresiona igualmente.
Altos de Chavón también permite disfrutar (y llevarse como recuerdo) de uno de los grandes atractivos de la República Dominicana: la hospitalidad de sonrisa sincera de sus habitantes y el son caribeño que corre por sus calles, estrechas y sinuosas. Tiendas de moda, joyas, regalos, puros, afamados restaurantes y bares musicales, cafés y hasta alguna discoteca. Todo impregnado con ese estilo caribeño que garantiza un flechazo instantáneo –y una relación eterna–entre el visitante y este hermoso enclave dominicano.
Salto La Jalda, la cascada más alta del Caribe, tiene casi 123 metros de altura. Salto La Jalda, la cascada más alta del Caribe, tiene casi 123 metros de
Miches, donde todos los caminos llevan al Océano
Un camino termina en Esmeralda, una playa de arena blanca y aguas cristalinas en cuyo fondo se encuentra un arrecife visible desde la costa. Sientes como si estuvieras dentro de un afiche publicitario que te invita a escapar a un lugar que aún no está lleno de turistas. Ese afiche va a llenarse de gente. El Four Seasons está planeando abrir un centro turístico de diez complejos en 2019 llamado Tropicalia, el primero de esta cadena hotelera en la República Dominicana. La empresa está evitando un mercado que ya está sobrepoblado en Punta Cana y Puerto Plata para tener la posibilidad de hacerse de un punto de apoyo cerca de playa Esmeralda. El concepto es un centro turístico en un entorno virgen. Sin embargo, Miches se aprecia mucho mejor al natural, sin embellecer, cerca de los campesinos que han cultivado esta zona. Miches es un pueblo de 30.000 habitantes que se dedican principalmente a la agricultura y la pesca. Los ritmos del día giran al compás de la subsistencia dentro de la abundancia de la naturaleza. La mayor parte de los micheros se levantan temprano y salen a pescar. También cuidan los plátanos, la yuca, los pollos y los enormes puercos que crían para los banquetes navideños. “Un michero nunca se muere de hambre”, dice Yonattan Mercado, quien nació aquí y trabaja para el ministerio del Medio Ambiente. “Siempre tienen un cultivo, un pollo, algo y, si no, el vecino sí lo tiene”. El sentimiento de estar en medio de la nada llega fácilmente en la comunidad de hogares sencillos y tierras de cultivo, donde los niños corretean a las gallinas en el patio al frente de la casa. Sin embargo, ese es solo parte de su atractivo. Miches también tiene una abundancia de atractivos naturales que convierten la zona en una mina de oro para Instagram. En otoño pasado, exploré dos de los lugares más sobresalientes: Montaña Redonda y Salto de la Jalda, la cascada más alta del Caribe.
Un recorrido sinuoso El primero, Montaña Redonda, es una montaña con paisajes espectaculares de la ciudad de El Seibo y del océano. El camino para llegar a la cima de la montaña es de terracería, pedregoso y sinuoso. Los campesinos llegan a la cima a caballo, la mayoría con el fin de cuidar de sus arrozales y platanares. Aunque el ascenso a la montaña no es fácil ni a caballo ni en auto, le recompensa es valiosa y solemnizadora. Por favor, pase a la págima siguiente.
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Hay columpios que van y vienen de un lado a otro de la montaña. Dependiendo del lado en que uno esté, puede incluso volar por encima del océano o la provincia de Seibo, que parece interminable. También hay bancas, perfectas para ver el atardecer
“Llegar a la cima de la montaña fue muy aterrador debido al camino”, explicó Marlene Sánchez, quien estaba de visita de la capital, Santo Domingo. “No me animaba a mirar por la ventana ni ver nada a mi alrededor. Sentía que la camioneta se iba para atrás”. Sí, Sánchez tenía miedo de camino a la cúspide y, al llegar, se podían escuchar sus gritos. Pero porque estaba columpiándose. En la cima de la Montaña Redonda, hay columpios que van y vienen de un lado a otro de la montaña. Dependiendo del lado en que uno esté, puede incluso volar por encima del océano o la provincia de Seibo, que parece interminable. También hay bancas, perfectas para ver el atardecer. Los gritos de Sánchez dejaron de escucharse poco tiempo después y en breve pedía a su madre que se subiera al columpio. “Aquí dejo de pensar en todo”, dijo la madre de Sánchez, Miledys Herrera. “Los columpios son un poco escalofriantes. Una siente un poco de miedo y de diversión por partes iguales”. También hay un restaurante casero donde se puede comer pescado local con plátanos machos, acompañado de una cerveza bien fría.“La sensación de estar allá arriba es indescriptible”, dijo Herrera. “Una recuerda
la magia; se siente niña de nuevo”. Una excursión a las cascadas Montaña Redonda es encantadora, pero es aún más gratificante la recompensa que se siente después de la caminata a Salto La Jalda, la cascada más alta del Caribe. El grupo de cascadas se encuentran tras recorrer doce kilómetros de árboles, ríos, piedras y lodo. La caminata no es fácil y muchos no la terminan. Sin embargo, residentes locales como Jonas Mota, de 17 años, dicen que pueden hacer el trayecto en una hora y media con sandalias. Para los visitantes, la ida puede tomar unas cuatro horas largas y agotadoras y las mismas de vuelta. Algunos visitantes hacen arreglos para ir en helicóptero, pero no es tan divertido. “Vengo aquí para olvidarme de mis problemas”, dijo Mota, quien creció en la provincia de Hato Mayor, justo debajo de las cascadas. “He venido acá desde que tengo 12 años. Vengo aquí, nado, me echo una siesta y algunas veces traigo vino de piña”. En el área se cultivan aguacates, naranjas, limones y cocos. En septiembre está listo para cosecharse el cacao, dulce y pulposo. Las naranjas eran ácidas pero jugosas y los aguacates tan maduros que se podían pelar La vista desde un mirador a medio camino de la excursión a Salto La Jalda. Después de la primera mitad de la sesión, llegas a
una pequeña zona para acampar donde hay una casa de tres pisos que pareciera estar en medio de la nada. Una bandera dominicana ondea en lo alto hasta el atardecer, cuando se dobla y guarda. No hay agua para tomar aquí, pero es un lugar ideal para descansar. En este punto de la caminata todo es verdor, a donde quiera que uno mire. No hay edificios ni carros, únicamente la selva tropical. El mayor reto es la segunda mitad del trayecto. El camino hacia arriba es estrecho y la pendiente pronunciada. Para entonces, la cascada se deja ver, con el rocío en la cima y que cae hacia un río. Aunque desde ese punto todavía falta una hora y media de caminata. Los árboles ayudan a subir, a través de pequeños recovecos. Después de escalar por una pendiente muy inclinada, llegas a un pequeño claro. Ahí puedes oler el agua dulce de la cascada: lo lograste. La Jalda provoca amnesia: con solo estar frente a ella te olvidas de las picaduras de mosquito, de todas veces que caíste en el camino y del dolor en los pies. Por un momento, has llegado a un lugar sagrado como salido de un cuento de hadas.
Lineisy Montero:la modelo uno en el mundo.
“Feas” dominicanas que ahora son las top supermodelos Por LUIS FAJARDO Lineisy Montero e Ysaunny Brito son estrellas dominicanas de las pasarelas internacionales. Las supermodelos dominicanas que causan furor en la industria global de la moda no siempre fueron mujeres exitosas. Muchas empezaron siendo pobres, ignoradas y, a los ojos de muchos de sus conciudadanos, incluso feas, por cuenta de lo que ellas mismas describen como el racismo imperante en su país. Una situación que contrasta marcadamente con el espectacular reconocimiento que están recibiendo a nivel internacional. La revista Vogue, el oráculo de la moda, sentenció que las dominicanas, muchas de ellas negras, han reemplazado a las rubias brasileñas y rusas como “las modelos de las que todo el mundo está hablando”. Lineisy Montero, Ysaunny Brito están entre las dominicanas que dominan las pasarelas europeas. Sus rostros aparecen en las carátulas de las principales revistas de la industria y son la imagen de las campañas publicitarias más sofisticadas. Una situación que pocas de ellas se habrían podido imaginar hace apenas unos meses. Lineisy Montero, la modelo número uno en el mundo en la presente temporada, apenas llegó a las pasarelas internacionales en 2015. Por favor, pase a la página siguiente.
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“Es un trayecto muy fuerte. Una disciplina muy fuerte. Hay que tener fe”, dice Ysaunny Brito
Ysaunny Brito: es un camino muy duro.
Lineisy Montero es la modelo más buscada de la actualidad en las pasarelas.Ella y su colega supermodelo Ysaunny Brito son negras. “Yo sufrí de racismo en mi propio país”, dice Ysaunny Brito. “Un país de negros no puede ser racista”, se queja Brito. ¿No apreciaban sus compatriotas su belleza? “No. Vinieron a apreciarla luego de que alguien afuera lo hizo. De verdad les abrió los ojos que no hay que ser blanca para ser bella”, asegura. Una industria cambiante Por supuesto, el racismo en la moda no se limita a Republica Dominicana. La inmensa mayoría de las modelos internacionales son blancas, y la llegada de estas caribeñas al pináculo de la fama es parte de una revolución de imagen en esa exclusiva industria. Janelle Okwodu, la periodista de Vogue que escribió un artículo que subraya los recientes éxitos de las dominicanas, no se sorprende con que estén de moda. “Las modelos dominicanas siempre han sido parte de la conversación”, dice. “En el pasado tenían chicas excelentes como Arlenis Sosa, Rose Cordero y Omahyra Mota. Ahora tienen a Lineisy Montero y a Ysaunny Brito, que son increíbles”. Y llegaron en el momento indicado, dice la comentarista. “Estas chicas han llegado al reflector en un momento en que los directores de casting y diseñadores están a la búsqueda de belleza moderna, multicultural”. “La nueva generación de modelos de la República Dominicana representa eso, pero también es que son simplemente muy buenas modelos, que hacen que la ropa luzca muy bien”, puntualiza Janelle Okwodu. El descubridor En muchos casos, el camino de estas modelos desde el anonimato a la fama ha pasado por la empresa de un descubridor de talentos en Santo Domingo, Sandro Guzmán. Su agencia, Ossygeno Models Management, las encontró caminando en la calle o en eventos nacionales de modelaje organizados por Guzmán. “Hemos conseguido más de 60 contratos internacionales, incluyendo tres entre las 50 más cotizadas del mundo”, le dice a BBC Mundo. Reconoce que su trabajo de abrirles paso en la industria se ha hecho más expedito a medida que crece su fama. “Al principio era súper difícil . Ahora es mucho más fácil por el éxito de las dominicanas. Lineisi Montero, por ejemplo, tuvo 67 desfiles esta temporada, más que ninguna otra modelo. Nunca una mujer negra y menos latina había ocupado la posición número uno en la cantidad de desfiles. Tiene la campaña de Chanel, Givenchy y Prada”. Guzmán piensa que, en parte, el éxito de sus compatriotas se debe
a la diversidad étnica del país, que hace posible que cubran muchos estándares distintos de belleza. Lo mismo opina Carlos Lamarche, comentarista dominicano de la moda, radicado en Nueva York. “Es la mezcla étnica de africanos, tainos, y europeos. La imagen de la modelo dominicana no te remite a un solo lugar. Tenemos modelos que parecen de Etiopía, o podrían ser de India”, dice. Pero Lamarche asegura que hay tambien factores prácticos. “La República Dominicana está cerca a Nueva York, es más fácil que una chica venga acá, no es lo mismo para una aspirante a modelo de Brasil o de Rusia. Muchas tienen casas de familia o amigas en donde pueden quedarse mientras buscan el éxito”. La carrera, advierte Lamarche, es muy difícil. Las modelos llegan con un contrato pero sin garantía alguna de ingresos. Tienen dificultad para conseguir visas y luego para subsistir mientras buscan su momento de estrellato. “Son jóvenes, pero como muchas de ellas necesitan sacar a sus familias de la pobreza, se esfuerzan. Se dejan guiar, tienen disciplina”, asegura Lamarche, quien en este momento trabaja en la realización de un documental, “Dominicanas”, sobre la historia de estas modelos. ¿Pero cuántas modelos dominicanas alcanzan su sueño profesional en el exterior? “A niveles de superestrellas hay unas 12. En cuanto a modelos firmadas por agencias en Nueva York, París, Milán o Londres, debe haber unas 300, incluyendo hombres”, estima Lamarche. Son pocas las personas escogidas, pero para ellas las oportunidades que se abren son enormes. “En un 95% son chicas muy humildes. Con esto pueden viajar, cambiar el destino de sus familias”, dice Sandro Guzmán. Y por supuesto, está la contribución que hacen a cambiar algunos paradigmas racistas en su país y en el extranjero. “En República Dominicana crecieron con el bullying de ser la más alta de su curso, que no tienen el cabello ‘bueno’”, apunta Lamarche.Sandro Guzmán está de acuerdo: “Estas mujeres en República Dominicana no son catalogadas bellas. Claro, una vez triunfan en el extranjero, son aceptadas”. Ahora han logrado llegar a la cumbre de su profesión. El consejo que le dan a las dominicanas que quieran emularlas, es de tener paciencia. “Es un trayecto muy fuerte. Una disciplina muy fuerte. Hay que tener fe”, dice Ysaunny Brito.