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CARIBE MAGAZINE, JUNE 2018

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El Presidente saliente de Cuba, Raúl Castro, levanta el brazo al dejar instalado en el cargo a su sucesor, Miguel Díaz-Canel.

Persiste la desesperanza

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Por AZAM AHMED A HABANA — Las calles estaban llenas de gente que hacía sus cosas, empujando carritos de fruta por estrechas calles laterales, recorriendo las explanadas iluminadas por el sol, esperando impacientemente en los cruces peatonales de transitadas intersecciones. El nuevo presidente de Cuba —el primer mandatario en décadas que no forma parte de la familia Castro— estaba hablando. Sin embargo, nadie parecía escucharlo. Las televisiones en la estación de autobuses estaban sintonizadas en otros canales, mientras las cafeterías donde se transmitía su primer discurso como presidente lucían vacías. Los radios, por lo menos los que estaban en los lugares públicos, no recibían mucha atención. En medio de otro momento histórico en una isla que ha experimentado varios sucesos por primera vez en los últimos años, la designación de un nuevo presidente esta semana ocurrió con poca fanfarria en la capital. En cambio, parecía que un sentimiento colectivo de apatía permeaba La Habana, una sensación que el gobierno mismo pareció fomentar hasta cierto punto. No hubo grandes eventos públicos para marcar la llegada del presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el abanderado de una nueva generación de líderes, ni se veía ningún cartel para festejar la ocasión. En vez de eso, la muy esperada transición fue un asunto tranquilo y

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ilusiones son terribles en Cuba. No puedes ilusionarte porque nunca sabes qué va a pasar y nosotros ya nos cansamos de la decepción”. En Cuba, hay un grave desfase entre los cambios en el gobierno y los cambios en la población.

cuidadosamente manejado, cubierto por el formalismo silencioso de una ceremonia modesta ante la asamblea nacional del país. “En otros países, cuando se elige a un nuevo presidente, hay un cambio de una manera u otra”, dijo José Luis Armenteros, de 28 años, un psicólogo que se tomó una pausa para fumar la tarde del 19 de abril, el día en que Díaz-Canel se hizo presidente. “Aquí, llega un presidente nuevo y nadie cree que las cosas cambiarán”. Estaba parado bajo el sol acompañado de su amigo Ulises Menéndez, electricista, que asintió en silencio y agregó: “Las ilusiones son terribles en Cuba. No puedes ilusionarte porque nunca sabes qué va a pasar y nosotros ya nos cansamos de la decepción”. En Cuba, hay un grave desfase entre los cambios en el gobierno y los cambios en la población. Después de que Raúl Castro relevó oficialmente como presidente a Por favor, pase a la página siguiente.


Viene de la página anterior. su hermano Fidel en 2008, impulsó reformas sin precedentes para abrir la economía y explorar un nuevo futuro. Eso incluyó establecer un acuerdo para hacer las paces con Estados Unidos, lo cual preparó el camino para un torrente de visitantes estadounidenses adinerados que ahora, bajo el mandato del presidente Trump, está disminuyendo drásticamente. quí en la isla, muchos se sienten desanimados por tantas promesas con tan poco impacto en su vida cotidiana. Expresaron un sentimiento de desesperanza, una decepción más profunda debido a toda la anticipación que la precedió. ¿Esas reformas económicas? Algunas no se han materializado, mientras las más exitosas —la emisión de licencias para comenzar pequeños negocios— casi se han estancado conforme el Estado decide cómo continuar. ¿El acercamiento con Estados Unidos? El presidente Trump acabó con él, por lo menos en cuanto al tono. Incluso se han apagado las válvulas históricas de escape de la isla: las visas y la migración sin papeles a Estados Unidos. En el más reciente golpe, la embajada de Estados Unidos en La Habana redujo en gran medida su personal y dejó de emitir visas a los cubanos después de que decenas de sus empleados se enfermaron misteriosamente debido a ataques de origen desconocido, como los describe el Departamento de Estado estadounidense. Eso ocurrió después de que el gobierno de Obama frenó abruptamente la vía que utilizaban los cubanos que intentaban llegar a Estados Unidos: antes de dejar el cargo, Barack Obama puso fin a la política de “pies secos, pies mojados”. Esta permitía que los cubanos que lograban llegar a suelo estadounidense o a

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los cruces fronterizos sin una visa se quedaran en Estados Unidos. Ahora, la decisión del gobierno de Trump de cerrar muchas de las funciones de la embajada estadounidense en La Habana está haciendo aún más difícil que los cubanos se dirijan a Estados Unidos. Sin un oficial consular en funciones, los cubanos tenían que viajar a Colombia a principios de este año para solicitar sus visas, un esfuerzo costoso si se considera que sus salarios promedio son de un dólar al día. Ahora, ese medio también ha sido bloqueado; la emisión de visas para los cubanos que esperan visitar a sus familias en Estados Unidos se está realizando desde Guyana. “Hay miles de padres que tienen hijos en Estados Unidos y que no podrán visitarlos”, dijo una doctora cubana, quien habló con la condición de mantener su anonimato, pues ella y su pareja están intentando irse del país sin permiso. “Con Obama, hubo un gran avance porque se restablecieron las relaciones. Ahora, solo por el capricho de Trump, las cosas han empeorado”. Aún no está claro exactamente cómo se desarrollará a largo plazo la revocación que Trump prometió de las políticas del gobierno de Obama. Algunos turistas estadounidenses en Cuba dicen que no tomaron nuevas medidas para venir a la isla después de la apertura de las relaciones entre ambos países. Sin embargo, el impacto inmediato del gobierno de Trump se ha sentido de igual manera. Muchos estadounidenses prefieren no ir, debido a la decisión de Trump de aumentar las restricciones de viaje a Cuba o por miedo a los misteriosos ataques contra el personal de la embajada, que provocaron que el Departamento de Estado emitiera una advertencia de viaje. Durante el primer trimestre de 2018, las visitas a la isla por parte


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lgunos sienten que están en una olla exprés o en una pecera, viendo el mundo desde los confines de Cuba, pero sin poder participar

Viendo la transición de poder de Raúl Castro a Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el 19 de abril Náyade Triniño Ginori, una profesora de 44 años que se unió a la ola de oportunidades en el sector privado como guía turística, dice que no ha organizado un recorrido con estadounidenses desde junio pasado. Cuando encabezaba recorridos, ganaba casi 100 dólares diarios, una suma enorme en Cuba —cien veces su salario estatal como profesora—. “A causa de las políticas del nuevo presidente estadounidense, me quedé sin trabajo”, comentó. Por ahora, ha decidido volver a dar clases, con un salario un poco mejor que el de antes, pero que no se compara con lo que ganaba con su empleo en el sector turístico. Para los cubanos, el sentimiento de estar atrapados no es nada nuevo. Muchos se quedaron en el país durante los momentos más difíciles porque no pudieron encontrar la forma de irse o debido a su compromiso con los ideales exaltados por Fidel Castro. No obstante, algunos sienten que están en una olla exprés o en una pecera, viendo el mundo desde los confines de Cuba, pero sin poder participar. Una noche reciente, Alejandro Rodríguez, de 29 años, un DJ popular en La Habana, estaba viendo con envidia su página de Facebook. Sacudió la cabeza y dijo: “Él ya se fue, ella ya se fue”, repasando los amigos que se habían ido de la isla. “La gente se está yendo como puede”. Mientras seguía leyendo las actualizaciones, se detuvo. “Este chico acaba de pedir asilo político en Francia en su escala hacia Rusia”, dijo con admiración reticente. “Qué buena idea tuvo”. a sola idea de una transición política a un nuevo presidente cubano le parece poco lógica, particularmente porque cree que se conservará la misma realidad. “Ni siquiera sabía que ocurriría esta transición y apuesto a que la mayoría de mis vecinos tampoco lo sabía”, dijo. “No es que no sea importante. Es solo que, suceda lo que suceda, lo que pasa en el gobierno no nos beneficia acá abajo. Así que no es importante”. A él, como a otros miembros de su generación, el futuro le parece

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de estadounidenses que no sean cubanos disminuyeron casi un 60 por ciento, de acuerdo con cifras gubernamentales. Para los cubanos que habían tenido la suerte de encontrar trabajo en la próspera industria turística, los resultados han sido devastadores.

una preocupación distante, quizá más una idea que una realidad. Con tanta reforma y tan poco cambio, la vida cotidiana es donde la esperanza empieza y termina. Mientras el nuevo presidente tomaba la batuta de manos del expresidente en la Asamblea Nacional esta semana, los residentes del vecindario de La Ceiba recurrieron a otras formas de entretenimiento. Se reunieron en un parque descuidado para aprovechar el nuevo lujo relativamente nuevo del internet público que llegó a La Habana en los últimos años. Fue durante la mañana, con jóvenes bien aliñados que veían sus celulares mientras respondían mensajes o charlaban con familiares en el extranjero. Cerca de ahí, estacionados afuera de la bodega del vecindario con algunos amigos, Luis Ernesto Rodríguez, de 28 años, hizo un recuento de su día. Como obrero, ayuda a construir y terminar casas, un trabajo irregular con el que gana menos de 80 dólares al mes. Sin embargo, hoy estaba de descanso. “La gente para la que trabajo no puede pagar los materiales, ¿entonces qué hago?”, dijo. “Aquí, se vive día a día”.Los hombres de mayor edad trabajaban a lo largo de la periferia del lugar erosionado, recolectando basura o reparando autos.“Los jóvenes de hoy son diferentes de nosotros”, dijo Alberto González, un recolector de basura de 54 años, cuyo carrito estaba lleno de botellas de vidrio y desperdicios. “No vieron de primera mano los beneficios de la revolución que iniciamos”. Él y por lo menos algunos miembros de su generación creen en el acuerdo social de Cuba. Han vivido mejores épocas y, para ellos, trabajar con la prosperidad común en mente es más que solo palabras. Aun así, la vida es difícil. Con su salario base de casi 10 dólares al mes, González tiene pocos lujos. La cerveza cuesta un dólar, después de todo. Aunque de alguna manera resiente que los jóvenes y las mujeres se sienten en el parque sin trabajar, lo entiende.“Actualmente”, dijo, “no hay nada para los jóvenes”. Hannah Berkeley Cohen y Ed Augustin colaboraron con este reportaje.


En mayo de 2016, cuando Miguel Díaz-Canel era vicepresidente y Raúl Castro el presidente, en un desfile en La Habana íaz-Canel parece un hombre

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Por CARLOS MANUEL ALVAREZ IUDAD DE MÉXICO — El jueves 19 de abril, en vísperas de su cumpleaños 58, Miguel DíazCanel recibió en el Palacio de las Convenciones de La Habana un presente que el castrismo jamás le había regalado a nadie: la presidencia del Consejo de Estado de Cuba. Puede tratarse de un obsequio peligroso, una bomba de mecha corta. A lo largo de la Revolución, nombramientos de menor jerarquía le han explotado entre las manos a los agasajados, haciéndoles añicos los cuerpos y enviándolos al puesto de desguace al que van a parar ciertos líderes comunistas de segundo orden. Díaz-Canel parece un hombre tan consciente de la larga tradición de cancilleres y ministros que nacieron alrededor del año cero de la historia de Cuba —es decir, de 1959— y que justo por esa razón cayeron de repente en desgracia, que difícilmente haya habido alguna vez otro presidente que iniciara su mandato con más apatía y cautela que él. Tomó posesión casi a su pesar, al menos en apariencia. Lucía aturdido con semejante regalo, como si no pudiera aceptarlo, como si el pantalón obsequiado no fuese su talla de cintura. Pero también parecía alguien a quien le daba pena o terror hacerle un desaire a la persona que con tanta dedicación había guardado esa pieza exclusiva para él. Me recordó cuando alguien de dinero en Cuba quería tener una deferencia conmigo y me llevaba a comer

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tan consciente de la larga tradición de cancilleres y ministros que nacieron alrededor del año cero de la historia de Cuba —es decir, de 1959— y que justo por esa razón cayeron de repente en desgracia. langosta. Se suponía que tenía que disfrutarlo, pero no era lo mío. El sastre que es Raúl Castro entalló ese traje sin chamarreta para su pupilo disciplinado. Desde 2013, cuando lo ascendieron a primer vicepresidente del Consejo de Estado, Díaz-Canel tuvo tiempo suficiente para adaptarse a la idea; bien pudo haberse repetido para sus adentros que ya era el jefe en funciones. No importa que todavía no lo fuera, nadie se iba a enterar de su travesura. Si él no lo permitía, la Seguridad del Estado, que husmea en todas partes, no tenía por qué meterse en su cabeza. Sin embargo, el anuncio formal lo agarró bajo presión. No es para menos. El tiempo político de Cuba funciona con una lógica particular. Puede decirse, sin faltar a la verdad, que así como se sabía desde hace varios años que Díaz-Canel iba a sustituir a Raúl Castro en la presidencia del país, no se supo nunca hasta el último momento quién era el elegido.


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n Cuba muchos ansían que Díaz-Canel esté simulando y mintiendo, guardando la forma ante sus superiores y esperando el momento justo, que es ya.

l hecho reviste implicaciones especiales porque es la primera vez, desde que se aprobó la Constitución socialista en 1976, que el mandatario de la isla, un ingeniero electrónico, tiene influencia nula sobre las Fuerzas Armadas. Esta brecha quizás pueda abrir un camino inédito de disputas, de lucha de egos, o al menos de desavenencias entre los funcionarios que detentan el poder formal de la diplomacia y el Estado y los generales y coroneles que controlan el poder fáctico del Ejército, los conglomerados económicos y los eficientes aparatos de vigilancia ciudadana. Los cargos de presidente del Consejo de Estado y de ministros y de primer secretario del Partido Comunista tampoco recaen ya en la misma persona, una situación que promete extenderse hasta 2021, cuando Raúl le entregue a su heredero las riendas del órgano rector de la vida nacional. Los reportes de la prensa extranjera suelen fallar con frecuencia en sus predicciones sobre Cuba porque la información concerniente a los asuntos gubernamentales siempre se ha movido entre lo predecible y lo misterioso, ente el conservadurismo burocrático pausado y los golpes de efecto repentinos. Los resultados de unas elecciones pueden planearse con cinco años de antelación y también pueden cambiar en el último segundo. Díaz-Canel debe haber pasado cada uno de los días en que fue primer vicepresidente del país atrapado en esa cuerda esquizoide, mezcla virtuosa de planificación e incertidumbre que viene a ser como la última prueba del videojuego psicológico del totalitarismo cubano. Son los obstáculos que los padres fundadores les pusieron a sus hijos más valiosos, hasta encontrar al hombre nuevo definitivo, una tarea que les tomó casi sesenta años. Díaz-Canel llegó exhausto al final y el 19 de abril apareció en cámaras con el semblante de un sujeto que, más que comenzar un mandato, parece concluirlo. La frase de cierre del discurso de despedida de Raúl, en cambio, no fue un enérgico “¡Patria o muerte!”, o un optimista “¡Viva la Revolución!”, sino un contundente “Ya acabé”, algo nunca visto u oído en actos tan solemnes, sacándose un peso de encima. Cuba parece representar una carga tal que quien cede el mando se va feliz y quien lo recibe no quiere recibirlo del todo. “El compañero general de Ejército Raúl Castro Ruz (…) encabezará las decisiones de mayor trascendencia para el presente y el futuro de la nación”, dijo Díaz-Canel en su intervención, como quien no acepta completamente su regalo, o como quien sabe que aunque el regalo es suyo pueden volvérselo a quitar. Su discurso estuvo marcado por la falsa emoción y por constantes evocaciones al pasado histórico, o más bien a cierta interpretación oficialista de este; una suerte de comodín para los funcionarios públicos que no encuentran nada relevante o juicioso que decir sobre esas dos interrogantes eternamente pospuestas, el presente y el futuro de Cuba. No son pocos los dilemas y las malas prácticas que Díaz-Canel deberá corregir en adelante y a las que más le vale encontrarles solución: el proceso de unificación monetaria, una relación estatal plausible con el sector privado, un posible proyecto de reforma constitucional, el trato violento a la oposición política, el paso de los huracanes sobre la isla, el conflicto diplomático de los supuestos ataques sónicos, las turbas juveniles que van a chillar a los foros internacionales, el fantasma de Fidel Castro, el gobierno de Donald Trump. A diferencia de otros países, donde la gente espera que los

políticos no simulen o mientan en sus campañas de candidatura y sus discursos de toma de posesión, para luego darse cuenta de que justo una vez más eso fue lo que hicieron los políticos, en Cuba muchos ansían que Díaz-Canel esté simulando y mintiendo, guardando la forma ante sus superiores y esperando el momento justo, que es ya. Su entrada en la historia pasa por el riesgo personal y depende únicamente de cuánto se aleje su gestión de sus padres políticos, no importa que deba seguir reivindicándolos en el discurso. Las transiciones empiezan con un demagogo y los cubanos sabrán entender. En un país clausurado para todos, suena como que este hombre tiene todavía una oportunidad. Carlos Manuel Álvarez es periodista y escritor. Su libro más reciente es "La tribu", un conjunto de crónicas sobre la Cuba después de Fidel Castro.


La herencia triste de la Revolución Por MARTIN CAPARROS

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quella tarde, cuando nos subimos en su Lada oficial, Díaz-Canel puso un casete de Fito Páez, empezó a repiquetear sus dedos sobre sus rodillas y me dijo: “Ya estás en Buenos Aires”; la canción que canturreaba se llamaba Circo Beat. Aquella tarde no estábamos en Buenos Aires, sino en Santa Clara, Cuba, y Miguel Díaz-Canel andaba en jeans gastados y camiseta del Che pero no tenía el pelo tan largo como me habían dicho ni había hecho todo lo que se decía. Sobre él corrían, ya entonces, las historias. —No, eso yo no lo dije. Me dijo, por ejemplo, cuando le conté que un amigo en La Habana decía que él se había declarado “el secretario de todos, de los obreros, los estudiantes, los campesinos, los homosexuales”. —No lo dije, no, pero yo siempre he dicho que tenemos que dar un espacio para todos, trabajar para todos, ¿me entiendes? Me dijo aquella tarde, hace ya más de veinte años. Yo estaba escribiendo sobre Cuba para una revista argentina y su dueño, industrial farmacéutico con negocios en la isla, me había conseguido un privilegio único: que me mostraran el mausoleo del Che Guevara, cerrado, en obras todavía. Para eso tuve que ir hasta Santa Clara, a unos 300 kilómetros de La Habana, su lugar. Miguel Díaz-Canel era, entonces, el primer secretario del Partido Comunista provincial y por eso me recibió, me contó cosas, me sacó a pasear, me alojó en una casa para funcionarios extranjeros, me hizo sentir como un ruso que había llegado tarde. Cuando caminamos por el centro de la ciudad, personas lo paraban, lo interpelaban con retintín caribe: -Oye, Díaz, a ver para cuándo terminan con el camino aquel que tú dijiste. Le dijo, por ejemplo, un vecino, y él se paró para darle explicaciones. Otros lo saludaban, le preguntaban algo, lo trataban de cerca. “El secretario Díaz-Canel —escribí entonces— es alto, bien hecho, mucho deporte encima. Tiene 36 años y un diploma en ingeniería electrónica, pero siempre estuvo en política y fue parte del equipo del ahora canciller Robertico Robaina en la Unión de Juventudes Comunistas. Los cuadros dirigentes cubanos están empezando a renovarse: de los quince secretarios provinciales, ocho tienen menos de cuarenta años. En principio, los nuevos no tienen diferencias ideológicas serias con sus mayores, pero en muchos casos se manejan distinto. Después de una época en que funcionó bastante el modelo soviético de burócrata encerrado, los nuevos buscan el contacto, la discusión. Y además, me parece, esta nueva generación ha sido capaz de inventarse una épica de la gerencia: frente a sus mayores, que hicieron revoluciones heroicas, su trabajo de producción y distribución podría parecer menor. —¿Y no tienes cierta envidia de aquellos años, de lo que ellos hicieron? —¿Por qué? En estos momentos difíciles, organizar una zafra, lograr la recuperación económica, convencer a la gente de que

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Díaz-Canel: misión imposible.

o que arruinó las experiencias comunistas fue, sabemos, la ineficacia, la paranoia, la concentración de poder, la “dictadura del proletariado”. Pero fue, sobre todo, esa ambición magnífica, imposible: la de ser todo para todos

dé todos sus esfuerzos por la Revolución también es una batalla que vale la pena pelear. Hacer la revolución fue importante, fundamental, pero construir el socialismo también puede ser la pelea de una vida”. Fueron paseos muy ilustrativos, y el mausoleo me impresionó con sus masas de mármol y de bronce, su pretensión de eternidad, diez metros de Guevara con boina y metralleta. Pero la revelación — burlona, chiquitita— vino poco después. Díaz-Canel me llevó a una reunión. Un año antes un huracán había asolado la provincia y, desde entonces, los responsables de las empresas y servicios provinciales se reunían con él tres veces por semana: desde allí la manejaban al detalle. —Esta semana no hemos tenido ningún caso de hepatitis. La diarrea bajó de 308 a 259. Informa uno y otro dice que se encontró carne salada en mal estado y otro que el agua sigue saliendo turbia y otros hablan del caso de un recién nacido que murió, de la disminución de los apagones, de recuperar los atrasos en el plan de helados, de lo bien que va la producción de ron, de la llegada de veinte baterías para micros escolares. —Nosotros en la funeraria estamos dentro de las cifras. Tenemos siete cajones, que nos pueden alcanzar para diez días más. Díaz-Canel opina, cita cantidades, da órdenes menores: —Bueno, hay que aumentar la producción de repostería. Atención, que con las vacaciones va a subir la demanda. Después discuten cómo van a hacer para darles algo de comer a los chicos que tienen viajes largos en los micros escolares: es un lío pero están dispuestos a solucionarlo, no puede ser que esos muchachos pasen hambre. Después Miguel Díaz-Canel, el joven pelilargo, se tornó un funcionario atildado, siempre obediente, siempre dispuesto, que se fue volviendo el heredero de la diarquía de los Castro. Entonces creí que había entendido: allí, en esa reunión de


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espués el joven pelilargo se tornó un funcionario atildado, siempre obediente, siempre dispuesto, que se fue volviendo el heredero de la diarquía de los Castro.Después siguió subiendo: fue ministro de Educación Superior, vicepresidente del Consejo de Estado, esas cosas. Ahora es el primer mandatario en más de medio siglo que usa otro apellido.

funcionarios provinciales y datos burocráticos estaba la explicación de todo. Lo que arruinó las experiencias comunistas fue, sabemos, la ineficacia, la paranoia, la concentración de poder, la “dictadura del proletariado”. Pero fue, sobre todo, esa ambición magnífica, imposible: la de ser todo para todos, hacerse cargo de cada detalle, proclamar que el Estado debe garantizar el bienestar de cada ciudadano. El capitalismo siempre fue más astuto: consiguió hacernos creer que ese bienestar era la responsabilidad de cada uno, que si a alguien no le va bien en la vida es culpa suya: que el Estado debe ofrecerle ciertas bases y después cada cual que se arregle. No podría haber dos sistemas más opuestos: uno te deja librado a tu suerte so pretexto de la libertad y consigue perpetuarse; el otro te promete todo en nombre de la igualdad y falla porque todo no se puede. —En el capitalismo, si alguien no tiene un ataúd la culpa es suya, por no poder comprarlo. Aquí, en cambio, la culpa es de Fidel. Eso es muy difícil de sostener, ¿no?

—Sí, claro. Pero tú no sabes la satisfacción que te da cuando ves que va saliendo bien, que la gente va viviendo mejor. Eso no se paga con nada, chico, con nada. Pasó hace más de veinte años. Después el joven pelilargo se tornó un funcionario atildado, siempre obediente, siempre dispuesto, que se fue volviendo el heredero de la diarquía de los Castro. Ya entonces mostraba su ambición; ya aquella tarde me contó cómo, un año antes, se había ganado el favor del primogénito organizándole de la noche a la mañana un “gran acto de masas”. Después siguió subiendo: fue ministro de Educación Superior, vicepresidente del Consejo de Estado, esas cosas. Ahora es el primer mandatario en más de medio siglo que usa otro apellido. Pero se diría que las diferencias con sus excomandantes no van mucho más lejos. Leo, en estos días, artículos de amigos cubanos que lo miran llegar sin sombra de esperanza; ellos, por supuesto, lo conocen y dicen que va a seguir por el mismo camino de estos años: que nadie podría llegar tan alto en el escalafón de su aparato sin dar fidelidad garantizada. Así que es, suponen, muy improbable que el sistema cambie. Y entonces yo no puedo dejar de recordar esa otra noche — Moscú, mayo de 1991— en que Vodimir Natorf, el exsecretario de organización del partido Comunista polaco, bebía vodka con limón, me hablaba del fracaso de los comunistas y me decía que habían cometido muchos errores, pero ninguno tan decisivo como “actuar como si el hombre fuera intrínsecamente bueno, como si existiera un hombre ideal, perfecto, utópico”. No lo es, por supuesto. Pero tampoco sirve actuar como si fuera tonto, como si hubiera que hacer todo en su lugar, pensar y actuar por él. No le gusta, se rebela un poco. Y, si no encuentra otras vías, puede incluso creer cosas tan raras como que la rebeldía, la libertad, el camino a la felicidad pasan por Miami. Esa es, ahora, la herencia triste de la “Revolución cubana”. Martín Caparrós es periodista y novelista argentino. Sus libros más recientes son “El hambre” y “Echeverría”. Vive en España y es colaborador regular de The New York Times en Español.


Revolucionario sin bagaje militar Por AZAM AHMED Y FRANCES ROBLES

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finales de 2014, Cuba y el gobierno estadounidense de Barack Obama acordaron restablecer las relaciones diplomáticas después de décadas de estancamiento y disputas. Las embajadas fueron reabiertas, más estadounidenses comenzaron a viajar a la isla y se reveló un poco más aquello que se pensaba estaba escondido tras una cortina en Cuba, aislada de buena parte del mundo desde la Guerra Fría. Raúl Castro con Miguel Díaz-Canel Bermúdez en julio de 2016. Aunque seguía habiendo un misterio. El sucesor de todo el control ha corrido a cargo de algún Castro Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, era, en acompañado de personas leales que combatieron a su buena medida, un desconocido. lado en la revolución. Una delegación estadounidense que visitó la isla a “Díaz-Canel sencillamente no es una figura conocida principios de 2015 buscó aprender más de él y le en Estados Unidos y, francamente, tampoco es tan preguntaron qué pensaba de la Revolución que definió conocido en el resto de América Latina”. la situación política de Cuba y su lugar en el sistema Daniel Erikson, exfuncionario del Departamento de mundial? Estado estadounidense. “Nací en 1960, después de la Revolución”, le Resultó que la oposición más efectiva a los hermanos respondió al grupo, según aquellos presentes, incluida Castro fue el tiempo. la representante demócrata Nancy Pelosi. “No soy la Raúl Castro heredó el poder de manos de Fidel en mejor persona para contestar sus preguntas sobre el 2006; este falleció una década después a los 90 años. tema”. Raúl puso en marcha las reformas más ambiciosas en Ahora, como líder, Díaz-Canel deberá hacer algo de décadas y después orquestó otra: pasarle la batuta a una malabarismo. Muchos esperan que sea un presidente nueva generación. de la continuidad, en gran medida porque llega a la Después de abrir la economía a la inversión privada y al sombra de Raúl Castro cuando este seguirá al mando emprendedurismo, de relajar las restricciones de viaje del Partido Comunista de Cuba. Aunque el nuevo hacia y fuera de Cuba y de restablecer los lazos con el presidente también deberá encontrar cómo revivir la gran enemigo cubano, Raúl Castro seleccionó a Díazeconomía de la isla en momentos en que el actual líder Canel para suplirlo. estadounidense, Donald Trump, ha echado para atrás el Pese a esfuerzos recientes de volverlo una figura más deshielo. Además, Díaz-Canel deberá poder manejar conocida, Díaz-Canel sigue siendo una incógnita tanto las frustraciones de una población cubana impaciente en casa como fuera. En 2012 lideró la delegación cubana con el ritmo de los cambios en la isla, y hacerlo sin para las Olimpiadas de Londres y acompaño a Raúl tener el peso de las credenciales revolucionarias del Castro a una conferencia internacional en Brasil. Pese apellido Castro a sus espaldas. a ello “es alguien que ha estado muy poco expuesto a Estas han sido clave para el poder político en Cuba figuras políticas o culturales de Estados Unidos”, dijo desde 1959. En los años posteriores prácticamente Daniel Erikson, exfuncionario del Departamento de


Díaz-Canel Bermúdez y su esposa, Lis Cuesta, esperan para votar a los nuevos integrantes de la Asamblea Nacional el 11 de marzo de 2018 en Santa Clara.

Estado estadounidense. “Sencillamente no es una figura conocida en Estados Unidos y, francamente, tampoco es tan conocido en el resto de América Latina”. Desde que Díaz-Canel fue nombrado primer vicepresidente en 2013, los cubanos y quienes estudian la política cubana han buscado averiguar más sobre él, revisando sus antecedentes como líder del partido en las provincias de Villa Clara y de Holguín y como ministro de Educación Superior para encontrar pistas sobre cómo será su presidencia. En cada uno de esos puestos, según quienes lo conocían en su momento, Díaz-Canel ha sido un líder efectivo aunque silencioso, en ocasiones con tendencias progresistas. Muchos lo describieron como alguien que sabe escuchar; otros lo calificaron como accesible y libre de la rigidez o la lejanía de otros líderes partidistas. También ha sido un defensor implacable de la Revolución y de los principios y políticas que esta ha conllevado. Se han compartido anécdotas que dan cuenta de sus cualidades de hombre común: como que iba en bicicleta al trabajo en vez de usar un vehículo oficial cuando había escasez de gasolina, que defendió los derechos de un club para personas gays en Santa Clara ante protestas y que escuchó con paciencia a los académicos quejarse –en ocasiones sobre él– cuando era ministro de Educación Superior.

Hace poco, fue uno de los principales impulsores de la conectividad de internet en Cuba con el argumento de que la nación no debía cerrarse al mundo exterior. Aunque se mantiene en la línea partidista, quienes lo conocen dicen que no se adhiere a la creencia de que Cuba puede evitar la modernización requerida para participar en la economía global. Aunque en Cuba el péndulo político no es solo blanco y negro; no son suficientes las definiciones convencionales de quién es progresista y quién es de línea dura. Los líderes pueden ser ambas y Díaz-Canel es ejemplo de ello. Es visto como alguien dispuesto a escuchar las ideas de otros, pero cuando era joven encabezó una campaña para acallar a estudiantes que leían y discutían literatura no avalada por el Partido Comunista, según quienes lo conocían en ese entonces. El año pasado fue filtrado un video de Díaz-Canel dirigiéndose a un grupo de oficiales partidistas. En ese video critica a Estados Unidos, con la sugerencia de que Cuba no tiene que “dar nada a cambio” por el deshielo negociado por Obama. También reacciona contra un sitio web por ser una plataforma “muy agresiva contra la Revolución” y declara que lo van a cerrar. “Que digan que censuramos, está bien”, se escucha en el video. “Aquí todo el mundo censura”. Por favor, pase a la pégina siguiente.


Ese video fue visto como una manera para que Díaz-Canel apuntalara sus credenciales frente a las facciones y cuadros de línea dura del gobierno, aunque un vistazo a su carrera demuestra que no ha dudado en confrontarse a actividades que son desaprobadas por el gobierno. íaz-Canel creció en la provincia central de Villa Clara, a unas tres horas Díaz-Canel a su llegada a una cumbre entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos de La Habana; es hijo de una y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea, en 2015. maestra y de un obrero. Estudió ingeniería eléctrica en la Universidad Central de Las siempre sospechó que fue aquel oficial del Partido Comunista que hablaba poco y escuchaba a fondo Villas, donde mantuvo una vida política activa. Desde joven fue considerado una estrella en ascenso quien había utilizado sus conexiones en La Habana y en Managua para ayudarlo. del Partido Comunista de Cuba. Se sumó a la Unión de Jóvenes Comunistas, la liga Juan Juan Almeida, de 52 años, recuerda haber juvenil del partido, en la que destacó. Después trabajó escuchado el nombre de Díaz-Canel unos años después como guardia de seguridad de Raúl Castro. Según durante conversaciones con su padre, un hombre un amigo de ese entonces, eso le permitió mostrar su destacado del Partido Comunista en ese entonces. lealtad a la causa y acercó a Díaz-Canel tanto a Raúl A decir de él, su padre mencionó al ahora presidente como a Fidel Castro. Estuvo tres años en el Ejército, cubano una noche en 1993 después de una reunión en clave del poder en el país, y continuó su ascenso en el la que los oficiales discutieron posibles líderes futuros de la isla. José Ramón Machado Ventura, de la vieja partido. En sus veintes fue nombrado el vínculo del partido guardia comunista, propuso a algunos jóvenes, entre con Nicaragua, en ese momento el único otro gobierno ellos a Díaz-Canel. comunista en la región, por lo que el cargo era de “Raúl respondió: es confiable, pero muy joven”, recordó Almeida que le dijo su padre. “Esa fue la primera vez importancia para el gobierno. Rodolfo Stusser, de 72 años, recordó reunirse con Díaz- que oí el nombre Miguel Díaz-Canel”. Canel en los años ochenta cuando trabajaba como doctor De ahí en adelante lo escuchó con bastante frecuencia, durante la guerra civil nicaragüense. Stusser sentía que dijo. Se movía de un puesto destacado a otro, incluido los otros médicos no se tomaban en serio el trabajo y cargos provinciales en los que se hizo su reputación de flojeaban. Justo cuando empezaba a aclimatarse a la un funcionario efectivo y leal. vida en Nicaragua, le avisaron que sería enviado a otro Díaz-Canel llegó al cargo de primer secretario en la lado. Acudió a quejarse a la embajada de Cuba, donde provincia de Villa Clara durante el periodo especial, se topó a Díaz-Canel, quien le ofreció darle aventón en cuando la ayuda que llegaba a Cuba desde la Unión su auto. Stusser aprovechó el trayecto para presentar Soviética fue abruptamente cortada después del colapso sus inconformidades y enlistar lo que consideraba del bloque. injusticias en su contra. Recordó que el recorrido de En ese entonces, Díaz-Canel iba en bicicleta al trabajo y no en el vehículo con aire acondicionado al que tenía cuarenta minutos fue casi terapéutico. “Solamente me escuchó”, dijo Stusser. “No dijo nada y acceso como líder partidista. Es algo que aún se discute en Villa Clara y en la capital, Santa Clara. eso me ayudó”. Poco tiempo después, Stusser vivió un revés de fortuna: Almeida hijo, quien también terminó yéndose a Estados se le permitió quedarse en Nicaragua y un funcionario Unidos, dijo que él y Díaz-Canel tenían muchos amigos que le había dado largas acudió a verlo. Stusser huyó en común, particularmente músicos y artistas a quienes en 2010 y ahora vive en el sur de Florida. Dijo que el ahora presidente había ayudado en sus carreras.

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“Era algo demagógico”, dijo Guillermo Fariñas, disidente reconocido y psicólogo cubano que creció junto con Díaz-Canel en Villa Clara. “En cuanto a la gasolina, estaba en su bicicleta, pero había autos con los de seguridad atrás de él. Era algo de manipulación del pueblo”. Fariñas recuerda que una noche cuando estaba hospitalizado se fue la electricidad, en la era de los fuertes apagones y escasez en los noventa. A eso de las tres de la mañana, Díaz-Canel, primer secretario de la provincia, acudió al hospital y visitó cuarto por cuarto para revisar a los pacientes y disculparse por el apagón. Incluso entonces se sabía Castro con Díaz-Canel durante una sesión de la Asamblea Nacional en La Habana, en 2013. que Fariñas era disidente. Estaba en el hospital recuperándose de Díaz-Canel también tiene un hijo que es músico y vive una huelga de hambre. “Cuando estaban afuera de mi habitación escuché a los agentes de seguridad en Argentina, dijo Almeida. “Se junta con la clase intelectual, va a conciertos estatales que le decían: ‘No, ahí no entre. Está un y es cercano a los jóvenes”, dijo Almeida. “Todas contrarrevolucionario'”, recordó. “Díaz-Canel dijo: las personas que conozco que tenemos en común ‘¿De qué hablan, de no entrar ahí? ¡Claro que voy a hablan muy bien de él. No hablan de él como alguien entrar!”. Díaz-Canel lo hizo, le dio la mano a Fariñas y dijo: “No dictatorial”. n Santa Clara, Díaz-Canel es recordado por hablemos de política”. utilizar pantalones cortos cuando casi todos Los dos hombres conversaron un poco antes de que los oficiales del partido vestían atuendos más el ahora presidente saliera para visitar al siguiente paciente. formales, y por dejarse el cabello largo. “Se junta con la clase intelectual, va a conciertos y es “Mi impresión es que lo que hizo fue hacer política”, dijo Fariñas. cercano a los jóvenes”. También recordó que después de la graduación DíazJuan Almeida, hijo de un líder del Partido Comunista Sus creencias tendían a lo liberal, según los habitantes Canel fue profesor y funcionario partidista en la de la ciudad. Apoyó a uno de los únicos clubes para universidad y se sumó a una campaña nacional para personas homosexuales en el país, El Mejunje. Cuando combatir las “tendencias negativas” en Cuba. abrió hace décadas era un sitio polémico. Pero Díaz- “Intentaron convencer a la gente de que si no eras un Canel, quien llevaba a sus hijos al club cuando había verdadero comunista tenías que ser sancionado”, dijo actividades infantiles ahí, respaldaba el sitio cuando Fariñas sobre Díaz-Canel. “Era el líder de eso en la universidad”. había controversias. “Nos apoyaba cada vez que había una queja”, dijo Es la dualidad de Díaz-Canel, dijo. Era accesible, Ramón Silverio Gómez, el director del club. “Era un amigable y moderno; se reunía con los locales, jugaba aliado. Y un día que lo vi me dijo: ‘Cuenten con mi básquetbol con los jóvenes y escuchaba rock. Al mismo tiempo, era un defensor incansable del comunismo y de apoyo y entendimiento'”. Aunque algunos ven en anécdotas como esas la la Revolución dispuesto a silenciar a cualquier crítico. construcción de un personaje, alguien menos genuino “Era muy activo, muy militante y muy incondicional de lo que otros creen. Claro, iba en bici al trabajo; pero respecto a su lealtad al régimen”, dijo Fariñas. detrás de él siempre iban guardias de seguridad en Ed Augustin colaboró con el reportaje. vehículos.

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Las razones detrás de la crisis de la aviación cubana

Rescatistas en la zona donde cayó el Boeing 737, de casi cuatro décadas de antigüedad, con más de cien personas a bordo, el viernes 18 de mayo.

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Por AZAM AHMED Y KIRD SEMPLE IUDAD DE MÉXICO — El avión Boeing 737 que se estrelló el 18 de mayo en las afueras de La Habana y que causó la muerte de 111 personas tenía 39 años de antigüedad. La aeronave había cambiado de dueño varias veces; pasó de operadores en Estados Unidos a Canadá y de Camerún al Caribe.

“De hecho, yo volé ese avión”, dijo John Cox, dirigente de la consultoría Safety Operating Systems, que dio seguimiento a los propietarios de la nave y descubrió que su primer dueño la obtuvo en 1979, cuando era nueva y pertenecía a Piedmont Airlines, su antiguo empleador. Aunque la causa del accidente no se ha especificado, el avión es un poderoso símbolo de la aquejada situación de la industria de la aviación en Cuba. A medida que aumenta el turismo en la isla, es difícil para la aerolínea nacional cubana adquirir suficientes aviones para satisfacer la demanda y mantener su decrépita flota. La economía cubana ha estado en muy mal estado desde hace mucho tiempo; los expertos dicen que los problemas que aquejan al sector de la aviación provienen de los mismos obstáculos que han asolado al país durante décadas: una mala gestión económica y el embargo que Estados Unidos impuso a la isla hace más de cincuenta años. Los problemas de Cuba han empeorado tanto que, hace unas semanas, el país suspendió la mayoría de sus vuelos nacionales por preocupaciones de seguridad en su flota. Para mantener en funcionamiento el sector de la aviación, los funcionarios se han visto obligados a rentar aviones de empresas extranjeras que a veces usan aeronaves con décadas de antigüedad, como la que se estrelló y se incendió justo después de haber despegado el viernes, suceso en el que murieron casi todos los pasajeros y tripulantes. Una empresa mexicana relativamente desconocida que tiene tan solo tres aviones en su flota le había rentado el viejo Boeing 737 a Cubana de Aviación. Algunos analistas de la industria de aviación se mostraron desconcertados después de saber qué tan vieja era la aeronave. “Ese es uno de los aviones comerciales más viejos de los que haya escuchado que aún estuvieran en funcionamiento”, dijo Richard Aboulafia, vicepresidente del Teal Group, una empresa de consultoría de aviación y aeroespacio con sede en Fairfax, Virginia. Aunque los funcionarios mexicanos dijeron que el avión había pasado las inspecciones de seguridad en noviembre, es uno de solo cien de su modelo que aún están en uso en todo el mundo, lo cual refleja las opciones limitadas que el gobierno cubano tiene para seguir operando la aerolínea del Estado. “No se sabe si la aerolínea sobrevivirá”, dijo George Farinas, un piloto retirado de Delta que trabaja como inspector de aviación civil y está escribiendo un libro acerca de la historia de Cubana de

Aviación. “En este momento está viviendo una gran crisis”. Farinas señaló que los funcionarios cubanos ya habían decidido no trabajar con la empresa mexicana Damojh Aerolíneas, también conocida como Global Air, después de que la tripulación que acompañaba el avión rentado se perdió en uno de los viajes. No obstante, después decidieron lo contrario, “quizá porque estaban desesperados”, comentó. Adel Yzquierdo Rodríguez, el ministro de Transporte de Cuba, dijo el 19 de mayo que Cubana había rentado el avión durante menos de un mes a través de Damojh y que, según el arreglo de alquiler, el propietario mexicano era responsable del mantenimiento de la aeronave. Los analistas a veces no están de acuerdo sobre qué factor tiene mayor peso en las dificultades de la industria cubana de aviación: si el embargo estadounidense o el historial de mala gestión económica del país. Algunos expertos dicen que las sanciones han afectado la capacidad de Cuba para obtener acceso a los vendedores y el financiamiento necesario para adquirir nuevos aviones. Los cubanos han argumentado eso muchas veces; culpan a las sanciones impuestas hace décadas de que haya aviones viejos, incluidas aeronaves hechas en Rusia para las que es difícil encontrar repuestos. “Si no fuera por el embargo, podrían acceder al robusto mercado de capital para financiar aviones occidentales”, dijo Samuel Engel, vicepresidente sénior de ICF Consulting y experto en la industria internacional de aerolíneas. Sin embargo, muchos analistas dicen que, aunque hacerlo conlleva un proceso, Cuba sí tiene acceso a ese tipo de mercados, así como a otros aviones. “El embargo sí desempeña un papel en la capacidad reducida de Cuba para hacer negocios, pero hay políticas para promover la venta de aviones”, dijo Dallas Woodrum, un socio de Akin Gump en la oficina de la firma en Washington. “Que los negocios decidan aprovecharlo es otra historia, y también es una cuestión de su tolerancia a los riesgos y del tipo de recompensas que vean”. Cuba también sufre de un problema de flujo de efectivo que


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l embargo sí desempeña un papel en la capacidad reducida de Cuba para hacer negocios, pero hay políticas para promover la venta de aviones. El desafío es que no gestionan bien a la industria”. obstaculiza aún más la compra de productos internacionales, una derivación de las sanciones, pero también de una mala administración económica, según los críticos. “El desafío es que no gestionan bien a la industria”, dijo Emilio Morales, presidente de Havana Consulting Group, con sede en Miami, el cual se enfoca en la economía cubana. “Los negocios requieren capital y financiamiento para mantener los aviones”. Ramiro Santana Martínez, de 46 años, un obrero que vive a unos 45 metros del lugar del accidente, dijo que estaba cerca de su casa cuando escuchó la explosión, y que después hubo otra de inmediato. Se unió a vecinos y desconocidos que se reunieron en el lugar donde se encontraban los escombros ardientes del avión para buscar sobrevivientes. Santana dijo que los cuerpos calcinados, algunos desmembrados, estaban esparcidos por todo el lugar, y que algunos habían caído lejos de ahí. Los funcionarios cubanos dijeron que tres mujeres sobrevivieron, aunque su condición era “extremadamente grave” ; una de ellas murió el lunes 21 de mayo. Entre los más de 100 muertos había 99 pasajeros cubanos, dos argentinos, una mexicana y dos sarahuis. Murieron, además, los seis integrantes de la tripulación, todos mexicanos. Frances Robles colaboró con el reportaje desde Key West, Florida, y Paulina Villegas, desde Ciudad de México.


Vista del Teleferico surcando los cielos en su recorrido por la zona oriental de Santo Domingo.

Teleférico mover en Santo Domingo

El Teleférico de Santo Domingo tiene capacidad para transportar, por hora, seis mil personas en ambos sentidos

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ANTO DOMINGO. El presidente Danilo Medina el Teleférico de Santo Domingo, el primer sistema de transporte masivo de pasajeros tirado por cables del país con el que se beneficiarán más de 287 mil personas de los municipios Santo Domingo Norte y Santo Domingo Este. El sistema propicia un ahorro de tiempo y dinero para los usuarios, la seguridad, la calidad y calidez de la nueva etapa de transporte interconectará con el Metro de Santo Domingo, pues los usuarios podrán con un mismo pasaje (a través de una tarjeta) abordar ambos sistemas. El Teleférico de Santo Domingo está diseñado para transportar 6,000 pasajeros por hora, unos 54,000 al día, en las 195 cabinas que tendrá, y que girarán constantemente con un promedio de 12 segundos por compartimento. Cada cabida fue diseñada pensando en personas que se trasladan en sillas de ruedas.El sistema nunca se detiene y que el cable que soporta las cabinas se mueve a 18 kilómetros por hora. Cuando el cable llega a cada estación, el movimiento lo controla un grupo de poleas que reduce la velocidad a 0.22 metros por segundo. La capacidad del sistema es de tres mil personas por hora, por sentido, con el cable girando a 18 kilómetros por hora y 215 cabinas de 10 pasajeros sentados . En total por hora el Teleférico de Santo Domingo tendrá capacidad para transportar seis mil personas en ambos sentidos. El Teleférico de Santo Domingo cuenta con cuatro estaciones ubicadas en un trayecto de cinco kilómetros. Estas estaciones son Gualey, Los Tres Brazos, Sabana Perdida y Charles de Gaulle. Opera de 6:00 de la mañana hasta las 10:00 de la noche, los siete días de la semana. Es el mismo horario en que operan las líneas 1 y II del Metro de Santo Domingo. En la actividad se recreó el trayecto que haría una trabajadora de Sabana Perdida, el cual le toma una hora y una inversión de US2.80 por día. Ahora con el teleférico ese trayecto lo hará en media hora y tan solo con 80 centavos de dólar.

El Presidente Danilo Medina (al fondo) encabeza el viaje inaugural del Teleférico de Santo domingo el 22 de mayo.

Aspecto de la plataforma de abordaje del Teleférico de Santo Domingo.


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ABUCOA, Puerto Rico — Rafael Surillo Ruiz iba camino a San Juan cuando se dio cuenta de que todos los semáforos acababan de apagarse. Surillo es el alcalde de Yabucoa, una de las primeras comunidades que fueron azotadas por el huracán María en septiembre, y durante meses ha cabildeado con funcionarios federales estadounidenses, funcionarios locales, funcionarios de servicios… con quien sea que pueda ayudar a los miles de votantes de su zona a recuperar la electricidad. Cuando se dirigía al norte para otra reunión, las llamadas que recibió de casa confirmaron sus peores sospechas: no solo su ciudad montañosa, con pantanos verdosos y una costa escabrosa, era la que no tenía electricidad; toda la isla estaba a oscuras. Era un mal augurio, incluso para un hombre que llevaba meses frustrado y con recelo. “La mitad de nuestra población aún no tiene electricidad”, dijo Surillo un día después de ese apagón del 18 de abril; recordó también la mañana siguiente al impacto del María, cuando salió de su centro de operaciones y avistó un ayuntamiento destruido, hogares devastados, así como los cables y postes eléctricos tirados en las calles y en el campo. Después del apagón, al darse cuenta de que la isla aún tenía un sistema eléctrico frágil y defectuoso, pese al dinero y el tiempo invertidos en la recuperación, aseguró: “Duele en nuestros corazones y almas”. Después del María y del huracán previo, Irma, Puerto Rico ha quedado prácticamente fuera de la era moderna. Incluso ahora, con funcionarios que dicen que el esfuerzo de reconstrucción de 2500 millones de dólares ha resultado en que el 98 por ciento de los consumidores de la red tengan electricidad de nuevo, hay tramos del campo en toda la isla que quedan sumidos en una oscuridad total cada que cae el sol, con algunos puntos de luz aislados gracias a generadores privados. (Alrededor del 60 por ciento de los habitantes de Yabucoa ya tenía electricidad el 1 de mayo). Las partes restauradas de la red también son poco fiables, como dejó claro ese apagón de mediados de abril, pues fue la segunda falla

masiva en una semana y la cuarta desde febrero. Buena parte de los esfuerzos de recuperación se han centrado en las dificultades de la autoridad eléctrica de la isla y en la contratación, políticamente desastrosa, de Whitefish Energy Holdings, una contratista pequeña y sin experiencia con sede en Montana y vinculada al ministro de Interior del gobierno de Donald Trump. Aquí en Puerto Rico la percepción de que el gobierno en Washington es desdeñoso y prácticamente indiferente a la situación de la isla se intensificó cuando la visitó el presidente y les lanzó toallas de papel a los damnificados. Un análisis de la reconstrucción de la red eléctrica, a partir de cientos de documentos y entrevistas con decenas de servidores públicos, expertos en servicios y ciudadanos en toda la isla, muestra que una serie de decisiones tomadas por las autoridades puertorriqueñas y las estadounidenses descarriló los esfuerzos. Tomaría meses recuperar el camino. Es posible que el daño humano y económico resultante de todo ese tiempo sin electricidad sea irreparable. Cuando la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) contrató a Whitefish para la reconstrucción, no pidió asistencia directa de proveedores de servicios de Estados Unidos continental que, durante décadas, han movilizado a trabajadores de manera rutinaria para ayudarse entre sí en la recuperación de desastres pequeños y grandes. A la vez, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias estadounidense (FEMA) tomó una decisión inusual: en vez de asesorar a Puerto Rico para que aceptara esa ayuda de los proveedores, FEMA convocó al Cuerpo de Ingenieros del Ejército… que nunca había reconstruido una red eléctrica después de una tormenta y que reconoce que no se había preparado para asumir las labores en Puerto Rico. El resultado fue un enredo caótico de misiones que se solapaban entre sí y de una coordinación con varios tropiezos. Además de esos problemas, la red estaba corroída y tenía un mantenimiento paupérrimo. La AEE, como todo Puerto Rico, está Por favor, pase a la página siguiente.


Yasmín Morales Torres al lado de lo que queda del hogar de un familiar suyo, en Yabucoa.

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ovimientos de bolsa y acciones poco idóneas dejaron a la AEE en bancarrota, con una deuda de 9.000 millones

María y de los retos que supone el paisaje escarpado de Puerto Rico. l nuevo jefe de la AEE, Walter Higgins, dijo que estaba en comunicación con municipios descontentos, pero que el daño catastrófico en los terrenos montañosos hacían el trabajo “más difícil que cualquier otra restauración alguna vez vivida en Puerto Rico o, quizá, en cualquier parte”. Por su parte, FEMA indicó que el esfuerzo avanzó con rapidez, aunque reconoció que las últimas partes —el “kilómetro final”— fueron especialmente complicadas. Para Torres, un hombre que ha sobrellevado muchas tormentas como parte de Con Edison, las fuerzas humanas post-María eran casi igual de retadoras que las naturales. “De verdad, pensé que Sandy era la peor tormenta de mi vida”, dijo Torres. Pero comparado con María, resultó ser “pan comido”, precisó, pues “hay una cantidad de complejidades inmensas más allá de las que Sandy representaba”.

E Viene de la pág. anterior en bancarrota y no mantenía un inventario suficiente de piezas de remplazo y otros suministros clave. Las piezas enviadas desde Estados Unidos tardaron y se quedaron varadas en puertos maltrechos. El terreno es tan difícil de navegar que para remplazar un solo poste de luz se requieren un helicóptero y todo un equipo de instaladores de líneas. Los intentos parecían encaminados a salir mal. “Nunca he visto algo así; no en una nación desarrollada”, dijo Ed Muller, exejecutivo energético cuyo equipo de generadores y de transmisión ha pasado por inundaciones provocadas por el huracán Sandy en Nueva Jersey y daños severos por tormentas en Jamaica y terremotos en California. En el Caribe, dijo, “los huracanes llegan con regularidad, siempre lo han hecho. Movilizas a la gente y te las arreglas. Y no hemos hecho eso”. Muchos expertos y servidores públicos también lamentan la decisión —tomada en buena medida para acatar la ley de asistencia federal en caso de desastres— de reconstruir una red de pobre diseño casi igual a como era. “El sistema que tenemos ahora en Puerto Rico es vulnerable a un huracán, y esto va a suceder otra vez”, dijo Rolando Ortiz Velázquez, alcalde de Cayey y dirigente de la Asociación de Alcaldes de Puerto Rico. Pasó más de un mes para que la AEE resarciera su decisión de no pedir asistencia mutua a proveedores de servicios. Sucedió a finales de octubre, cuando la reconstrucción parecía atorada, después de que el gobernador puertorriqueño, Ricardo Rosselló, se reunió con su par neoyorquino, Andrew Cuomo, quien ya había gestionado la recuperación de Sandy y otros desastres naturales. Cuomo recomendó solicitar la ayuda. Pasarían semanas más antes de que empezara la movilización; a principios de noviembre comenzó a llegar la primera oleada de tres mil trabajadores de cableado y servicios de todo Estados Unidos. Ese primer grupo era muy neoyorquino; casi todos pertenecían a Con Edison, a la Autoridad Eléctrica de Nueva York y a otras organizaciones de ese estado. Carlos Torres, el recién jubilado jefe de tormentas y emergencias de Con Edison, fue elegido por Rosselló para encabezar la restauración y reformular los esfuerzos. Había mucha culpa que repartir, así como muchas denuncias cruzadas, después de la devastación del María. “Malo, muy malo”, dijo Ortiz Velázquez, de Cayey, ante la pregunta de cómo veía el programa que, señaló, varias veces incumplió con plazos y promesas. “No han escuchado a las comunidades y no les han dicho la verdad”. Casi todos los involucrados mencionaron el inmenso poder del

Una red corroída

El 20 de septiembre, cuando el huracán María se acercaba a la isla, Cecilio Ortiz García tuvo una premonición de lo que estaba por llegar. El profesor de la Universidad de Puerto Rico, campus Mayagüez, durante los últimos años ha estudiado junto con algunos colegas el declive de la AEE y de la red eléctrica. “Cuando María llegó”, dijo Ortiz García, “se topó con un sistema que ya estaba arrodillado”. Para las cinco de la mañana del 20 de septiembre prácticamente todas las luces de la isla quedaron fundidas. La electrificación de la isla comenzó a finales de 1800, cuando los barones del azúcar y el tabaco comenzaron a permitir el acceso de municipios locales a los sistemas, dijo Ortiz García. Luis Muñoz Marín, el activista que se convirtió en el primer gobernador de la isla en 1948, construyó la red e hizo de esta el orgullo industrial de Puerto Rico. Hacia finales de los cincuenta ya había helicópteros llevando postes y cableado a las zonas más remotas de la nación. La caída empezó cuando Muñoz fue derrotado en las urnas, en 1968. A decir de Ortiz García, desde entonces los dos principales partidos puertorriqueños han usado a la AEE como un organismo clientelar y no como un centro para la excelencia técnica; es una opinión compartida por quienes han batallado con la agencia. Juan Alicea Flores, exdirector de la AEE, recuerda que cualquier grupo que estuviera en el poder entregaba una hoja organizacional para la empresa que tenía varios nombres de personas con vínculos políticos. “‘Tú estás a la cabeza, pero el equipo es nuestro’, decían”, recordó Alicea. La AEE sufrió otro golpe después de que construyó refinerías petroleras y plantas de combustibles fósiles, ubicadas principalmente en la costa sureña, poco antes de la crisis petrolera de 1973; esas apuestas de construcción terminaron devastando financieramente a la isla. Más recientemente, movimientos de bolsa y acciones poco idóneos dejaron a la agencia en bancarrota, con una deuda de 9.000 millones de dólares. Como resultado, las plantas en el sur se han vuelto lo que Ortiz García llama un “cementerio de óxido”. El cable conductor de las torres de transmisión viejas debe saltar por cordilleras forestales para llevar la electricidad al norte, a la zona densamente poblada Por favor, pase a la página siguiente.


de San Juan. Las torres y, por ende, todo el sistema, quedan extremadamente vulnerables a los vientos fuertes. os expertos en servicios que hicieron inspecciones después de María observaron lo que quedaba del logro del exgobernador Muñoz: el anclaje a terreno (barras de acero revestidas en concreto) que sujeta los cables y sobre el cual se levantan las torres de transmisión estaba corroído, de acuerdo con Jeffrey Miller, ingeniero del Departamento de Energía estadounidense. Otros servicios que usan esas anclas tienen protocolos para realizar las inspecciones y reparaciones de manera

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Miembros de una brigada trabajan restaurado redes eléctricas en Puerto Rico.

regular; la AEE no, dijo Miller. “Tomando en cuenta la edad de todo el sistema, no me extralimito al decir que hubo un culpable de que se cayera la mayoría de los cables de transmisión”, dijo Miller, aunque señaló que los fuertes vientos de altura también tuvieron que ver. En una visita reciente a Palo Seco, una planta eléctrica en la zona de San Juan, se apreciaba un desastre corroído y mugriento con turbinas destazadas y oxidadas, como si fuera un proyecto personal de renovación a un auto que alguien dejó abandonado frente a su casa. Los sistemas de distribución locales no estaban mejor. Los trabajadores encontraron cables inexplicablemente enredados y equipo inhabilitado encima de postes de madera podridos. Durante esa visita a Palo Seco, el subdirector ejecutivo de la AEE, Justo González, dijo que una restructuración reciente forzó la mano de obra del proveedor de servicios porque la deuda se enfocó sobre todo en restricciones financieras. “Se olvidaron del mantenimiento”, dijo. (Higgins, el nuevo director de la agencia eléctrica, indicó que ahora está contemplado en el presupuesto el mantenimiento de Palo Seco y señaló: “Estamos trabajando para realizarlo”). Las carpas azules repartidas por FEMA aún cubren los techos dañados de hogares que requieren reparaciones en el sureste de Puerto Rico. By Tim Chaffee and Veda Shastri Sin pedir asistencia mutua Sin importar lo impredecibles que son las grandes tormentas, la industria eléctrica tiene todo un acervo de posibles medidas posdesastre. Dado que cada empresa sabe que podría ser la siguiente en necesitar ayuda, raramente se dificulta el conseguir suficientes trabajadores por medio de asistencia mutua. Unos diez mil trabajadores de veintiún estados estadounidenses viajaron a Texas y a Luisiana después del huracán Harvey del verano pasado, de acuerdo con el grupo industrial Edison Electric Institute. Y después del doble azote de Irma y María, las Islas Vírgenes Estadounidenses tomaron la acción estándar de convocar a un contratista y a unos ochocientos trabajadores de los estados. De hecho, varios expertos —entre ellos dirigentes de los principales grupos de la industria— dijeron que no recuerdan otro caso en el que una proveedora eléctrica no pidiera asistencia mutua después de que una tormenta grande devastara su red. En Puerto Rico “lo primero que deberían haber hecho es [pedir]

la asistencia mutua”, dijo James Lee Wit, quien dirigió FEMA durante el gobierno de Bill Clinton. ¿Qué tan grande era el reto? Puerto Rico tiene una distribución bastante montañosa de alrededor de 3800 kilómetros de líneas de alto voltaje, 342 subestaciones y 48.000 kilómetros de líneas de menor voltaje que van hacia vecindarios y hogares, de acuerdo con la AEE. María dañó el 80 por ciento de ese sistema. Pero el 28 de septiembre, ocho días después de que el huracán tocó tierra, dos decisiones paralelas dejaron en un terreno desconocido a la que sería una reconstrucción monumental. En una conferencia telefónica con la AEE, funcionarios de servicios y del gobierno ofrecieron su asistencia colectiva: “Estamos listos para ayudar”, dijeron, de acuerdo con Mike Hyland, vicepresidente sénior de la Asociación Americana de Energía Pública, que estaba en la llamada. Sin embargo, recuerda que los funcionarios de la AEE dijeron que iban a contratar a Whitefish para la restauración de todo el sistema. Con ello, la AEE apostó todas sus fichas a una empresa pequeña que apenas si tenía empleados de tiempo completo. “Ninguno de nosotros había oído algo antes sobre Whitefish”, dijo Jonathon Monken, reservista del Ejército que fue convocado a la sala de operaciones de FEMA y es director sénior de Resiliencia de Sistemas de PJM Interconnection, que se encarga de las redes eléctricas de varios estados estadounidenses. Al mismo tiempo, FEMA lanzó su propio pedido al Cuerpo de Ingenieros del Ejército para proveer las reparaciones de emergencia a la red. FEMA ya le había dado una tarea que sí cumple de manera rutinaria: llevar todos los generadores eléctricos de emergencia para los hospitales, clínicas, plazas centrales de ciudades y otras instalaciones. Pero ese cuerpo “nunca había reparado una red eléctrica de esta magnitud como parte de una respuesta a un desastre”, dijo su comandante, el teniente general Todd Semonite. Aunque había movilizado a un “pequeño contingente” a Puerto Rico antes de María para revisar el daño potencial, no “podían predecir” que recibirían la tarea de restaurar la red, añadió. Tanto FEMA como el Cuerpo de Ingenieros del Ejército dijeron que no tuvieron voz en la decisión de la AEE de contratar a Whitefish. Ante la pregunta de por qué FEMA convocó al cuerpo, Por favor, pase a la página siguiente.


Escolares de Aguadilla aplauden al encontrar luz en el salón de clases, mientras el profesor enciende un abanico.

En la planta de Palo Seco, hay un ambiente de desastre corroído y mugriento con turbinas destazadas y oxidadas, con décadas de atraso recuentos, es exactamente lo que reinó. En la práctica, todos los involucrados debían rendirle cuentas a la AEE (o Prepa), según Miller, del Departamento de Energía. “Prepa quería administrar todo el proceso de restauración”, dijo Miller, pero “empezaba a trabajar en una línea y no la terminaba”. La autoridad “parecía no saber qué estaba sucediendo y más bien saltaba de lado a lado para apagar pequeños fuegos” y no el incendio. urante los primeros días, mientras los oficiales de la AEE batallaban en medio del lodo y la oscuridad para que la red volviera a ser funcional, resultó que la autoridad ni siquiera había reservado gasolina suficiente para mantenerse en funcionamiento en caso de emergencia. “Pasamos cinco o seis días buscando cómo conseguir gas”, dijo González, el subdirector de la agencia, “llamamos a gasolineras para que ofrecieran arreglos especiales para nuestros empleados. Fue una batalla”. Ángel Figueroa Jaramillo, presidente de la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego, dijo que se encontró con equipos de empleados de la AEE trabajando sin dirección, en espera de instrucciones. “No había trabajo”, dijo. “Los hombres estaban ahí parados durante días en espera de saber qué hacer”. Higgins, el nuevo director de Prepa, dijo que esta “tiene un plan de emergencia y los empleados lo conocen”. Ya que pasó la tormenta y se restablecieron las comunicaciones, dijo, “se sumaron todos los esfuerzos para hacer el mejor uso posible de cada persona”. Por su parte, el cuerpo de ingenieros se movilizó tan rápido como lo permiten las regulaciones federales, a decir del teniente general Semonite. No obstante, agregó que, incluso después de invocar las medidas de emergencia para agilizar el esfuerzo, fue hasta el 19 de octubre que le dieron al cuerpo el segundo de los grandes contratos de restauración. Y los contratistas primero tenían que revisar los daños antes de empezar las labores. En febrero, los equipos del principal contratista al que recurre el cuerpo del ejército, Fluor, regresó a su lugar de origen entre críticas de que estaba trabajando muy lento. Fluor ha defendido su trabajo. Rosselló dijo que la burocracia del cuerpo resultó en inmovilismo durante una emergencia que requería acciones rápidas. “No tenían ningún sentido de urgencia; siempre había una excusa burocrática”, afirmó el gobernador. Torres, de Con Edison y quien se volvió el segundo del gobernador para la restauración, dijo en sus comunicaciones con los alcaldes que los retrasos en la entrega de millones de piezas —una responsabilidad del Pentágono— demoraron en varias ocasiones el restablecimiento de la luz en las comunidades desesperadas. La comandanta Catalina Carrasco, vocera de los cuerpos del ejército, dijo que sabía de la preocupación del gobernador y añadió que desde un inicio se dejó claro que el esfuerzo sería tardado por “el extenso daño causado por los dos huracanes, los retos del terreno, el estado del sistema de la red antes de las tormentas y las largas distancias que debían recorrer los materiales de restauración para llegar a la isla”. El trabajo se complicó aún más por lo estricta que es la ley federal. La ley Stafford, que rige los rembolsos de FEMA, exige en la mayoría de los casos que la reconstrucción se haga con especificaciones previas al desastre. En Puerto Rico, eso significó

D Lea Crager, portavoz de la agencia, dijo: “Debido a la magnitud de la tormenta y a la devastación causada a la red, sabíamos que la reparación y reconstrucción de esta sería un esfuerzo conjunto”. El revuelo político desatado por la contratación de Whitefish complicó mucho el tema. En un inicio, los cuestionamientos se enfocaron en Ryan Zinke, el secretario de Interior estadounidense, cuyo hogar está en Whitefish, Montana, donde se encuentra la sede de la empresa. Zinke y la compañía dijeron que eso no interfirió en que esta obtuviera el contrato, aunque el hijo del secretario trabajó durante un verano en Whitefish. Más allá de las preguntas sobre si la empresa tenía la capacidad, el furor aumentó debido a la redacción poco clara del contrato por 300 millones de dólares, el tamaño del margen de ganancia de la compañía y una amenaza hecha desde la cuenta oficial de Twitter de Whitefish de retirarse de San Juan después de que la alcaldesa de la capital puertorriqueña expresó su preocupación. Whitefish se disculpó poco después. Ricardo Ramos, entonces director de la AEE, ha hecho comentarios discrepantes sobre por qué no solicitó la asistencia mutua. “Siempre fue mi intención llamarlos”, dijo Ramos en una entrevista reciente. Pero hasta que reciben el rembolso de FEMA en casos de asistencia mutua, los proveedores de servicios deben pagar directamente cuestiones como los alimentos o el hospedaje de los trabajadores de cableado. En octubre, Ramos le dijo a The New York Times que no quería agotar los fondos de emergencia de la AEE con el pago a esos grupos de ayuda mutua mientras esperaba el rembolso. (Trump había declarado que FEMA repagaría todo el trabajo de emergencia en Puerto Rico, mientras que Whitefish aseguró que no necesitaba un pago anticipado). Ramos dijo que la AEE no iba a poder conseguir las habitaciones de hotel, los alimentos, el combustible y otras necesidades para los trabajadores. Ramos mencionó que no se arrepentía en absoluto. Por el contrario, el gobernador Rosselló reconoció que su gobierno se quedó corto, que debería haber tenido “algún tipo de acuerdo ya preestablecido”, además de un fondo para los pagos de asistencia mutua. “Ahora ya lo sabemos”, dijo. Una respuesta en cámara lenta Sin importar qué se dijo o no y qué se hizo o no, la duplicación de tareas, sin proveedores de servicios experimentados que han coordinado y realizado esas labores durante décadas y en diversas tormentas, fue una receta perfecta para el caos. Y eso, según los

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Imperaba el desorden en los trabajos de reparación del sistema electrico recrear componentes eléctricos que parecían salidos de una cápsula de tiempo de los años cincuenta y sesenta, como en el caso de un cable Brigadas conjutas de de transmisión obsoleto llamado el norteamericanos y “especial puertorriqueño”, cuyas boricuas reparan una partes tuvieron que ser reconstruidas línea con el recurso de desde cero, dijo Miller, del Departamento de Energía. helicóteros. se sentimiento de dar vueltas sin moverse hacia ninguna dirección se evidenció en la experiencia de veinte trabajadores de cableado que llegaron a la isla desde Lakeland, Florida, después de ser subcontratados por Whitefish. Llegaron con la idea de subirse a sus vehículos, que habían zarpado desde Florida diez días antes que ellos. “Cada mañana esperaba la llamada de que podíamos ir a recogerlos”, escribió Charlie Russell, el supervisor de Lakeland Electric, a sus AEE, para que reconectaran su ciudad, pero rompió una regla de Macondo: no mantuvo en secreto esas labores y le avisó a la AEE. jefes. Esperó y esperó. Los puertos dañados de Puerto Rico, cerrados El organismo clausuró sus esfuerzos, dijo, con la excusa de que después de la tormenta, ahora estaban atiborrados de contenedores. eran medidas de seguridad. Russell pidió en su hotel que le dieran la ubicación de las oficinas Fue entonces, en medio de un progreso atorado, que Rosselló se de la AEE; fue caminando, acompañado de un colega que habla reunió con el gobernador neoyorquino, Cuomo, en una habitación español, a una oficina distrital a 3 kilómetros del hotel. Los en el centro de convenciones de San Juan el 26 de octubre, más de guardias de seguridad no los dejaron pasar. Intentaron de nuevo cinco semanas después del huracán. Rosselló estaba acompañado el día siguiente. Se reunió con un supervisor de la AEE, pero este de algunos de sus principales funcionarios para temas de no tenía ninguna tarea que los trabajadores de Lakeland pudieran emergencia; Cuomo iba con dos asesores y con Gil Quiniones, el director ejecutivo de la Autoridad Eléctrica de Nueva York; realizar. Lakeland Electric estuvo en Puerto Rico durante veintidós días, Ricardo Ramos, el entonces director de la AEE, no estaba presente. de los cuales los trabajadores laboraron dos y medio. Y la cuenta, El gobernador puertorriqueño expresó su frustración y repitió lo que probablemente pagarán los contribuyentes, suma 820.271,25 que todos sabían: pese a la llegada de los funcionarios federales y de los contratistas, no había electricidad en prácticamente toda dólares. la isla. Una isla que se adapta n una entrevista reciente, Cuomo —quien aspira a un Conforme pasaba el tiempo, las personas en Puerto Rico adoptaron tercer mandato— ignoró las sugerencias de que su nuevas rutinas, sin electricidad. involucramiento en la recuperación de Puerto Rico tenía En los montes cercanos a San Lorenzo, Sylvia Martínez fines políticos. Dijo que él y Rosselló compartían un despertaba a las 3:30 cada madrugada para poner a hervir agua en vínculo por otra tormenta anterior: Cuomo tiene una fotografía una estufa de gas y llevarla a su baño para ducharse —con ayuda enmarcada en su oficina junto al padre de Rosselló, Pedro, cuando de un recipiente de plástico— antes de iniciar su largo trayecto este era el gobernador puertorriqueño, en un albergue durante el al trabajo. Le agarró el gusto a las comidas de preparación fácil: huracán Georges en 1998. (En ese entonces, Cuomo era secretario galletas saladas con queso untable. Mildoel Rodríguez dependía de Vivienda estadounidense). de velas para poder ver una vez que anochecía en las empinadas Fue en esa reunión que Cuomo le insistió a Ricardo Roselló que colinas cerca de donde vive, en Cayey. Cerca de Humacao, al este, pidiera la asistencia mutua. Para Rosselló, profesor de Ingeniería Luz Rivera realizaba las sesiones de estudio de la Biblia con sus Biomédica que no llevaba tanto tiempo en el cargo, “era cuestión amistades a la luz de una linterna. de primeras impresiones”, dijo Cuomo. “Me dicen: ‘Ok, solo una Quienes podían costearlo terminaron pagándole a trabajadores no pregunta’”, recordó Cuomo, “¿Qué es una solicitud de asistencia autorizados para que escalaran los postes, conectaran los cables y mutua?”. recuperaran la electricidad para ciertas casas y vecindarios. En San Quiniones fue quien explicó, con Sandy como ejemplo, que Juan, Alejandro Cubiñá le pagó 500 dólares a un trabajador para implicaba el despliegue de trabajadores de emergencia para la arreglar los cables que proveían de luz a su negocio, un vivero. “Es restauración inmediata de la red y un rembolso total de FEMA. la manera Macondo”, dijo Cubiñá, en referencia a aquellos modos Fue entonces que Rosselló dijo sí. Poco después, el gobernador y factores escondidos que dirigen la vida en la ciudad de Cien años puertorriqueño ordenó la expulsión de Whitefish y la AEE canceló de soledad, de Gabriel García Márquez. el contrato. Whitefish se quedó para terminar algo de trabajo, Ortiz Velázquez, el alcalde de Cayey, comenzó a organizar incluida la reparación de cinco líneas de transmisión, que un plantillas de trabajadores no oficiales, incluidos empleados de la portavoz de la empresa asegura fue hecho con éxito. Whitefish después demandó para recuperar más de 100 millones de dólares

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que asegura que aún le deben.

Progreso precario

El helicóptero de colores blanco y amarillo se avistaba desde una cresta hacia el sur. Debajo iba un pino de 10 metros de alto —un poste para electricidad— colgado de una soga de 30 metros de largo. El piloto, Andrew Chan, oriundo de Portland, Oregon, iba hacia el norte por el valle montañoso para dirigirse a una zona rocosa saliente donde los trabajadores de servicios esperaban al lado de una cerca de alambre de púas derribada, un poste eléctrico caído y una casa de techo color rosa. l camino de gravilla y concreto camino a esa casa en San Germán, al oeste de Puerto Rico, era demasiado traicionero para un vehículo de carga pesada. Por eso Chan estaba pilotando el helicóptero.Chan bajó despacio el poste hacia un hoyo en el piso mientras dos trabajadores de cableado, Ron Overbye y Brock Stigall, jalaban las cuerdas para que quedara en su lugar. Con el uso de un controlador, Chan desconectó la soga y voló de regreso hacia el sur; desapareció por el risco para recoger un segundo poste y el cable conductor que lo conectaba al otro recién erigido. En total, a los dieciocho trabajadores les tomaría una semana regresarle la luz a treinta hogares en este terreno poco accesible, según el mayor Michael Meyer, portavoz del cuerpo de ingenieros. Y esos eran apenas dos de 41.000 postes que ese grupo dijo haber enviado hacia la isla, con ayuda de la agencia de logística del Pentágono, así como los 7300 kilómetros de cable, más 36 millones de partes de reparación. Después de la solicitud de asistencia mutua de la AEE, interpuesta el 31 de octubre, quienes estaban en el terreno se apresuraron para recuperar el tiempo perdido. Torres, de Con Edison, llegó a San Juan a principios de noviembre y, junto con el cuerpo de ingenieros y la AEE, estableció un cuarto de control, designó a equipos de gestión para siete regiones de la isla y unificó la estructura de comando. Para el 17 de noviembre, ese primer contingente llegado desde Nueva York había logrado restaurar parte de la electricidad en la capital. (Ese mismo día Ricardo Ramos presentó su renuncia ante las presiones por haber otorgado el contrato a Whitefish). Para inicios de enero, después de que quedó firmado todo el papeleo de la asistencia mutua, ya estaban en la isla trabajadores de Florida, Illinois, Kentucky, Maryland, Michigan, Ohio, Oklahoma, Texas, Wisconsin, entre otros. Ahsha Tribble, la subadministradora de FEMA para la región que incluye a Puerto Rico, dijo que la agencia hizo “avances increíbles” y que “para finales de abril, el 78 por ciento de la transmisión ya tenía energía, y seguimos respaldando a Prepa en el trabajo de emergencia para restaurar la luz”. Aun así, pende sobre todo el progreso la sombra de la ley Stafford. En el trabajo que se ha hecho hasta ahora, el tendido eléctrico nuevo —así como el viejo— está sobre riscos y debe cruzar montañas del sur al norte para mover la electricidad. No se han construido nuevos campos solares que podrían alejar a la isla de los combustibles fósiles y resultar en redes eléctricas más resilientes, pese a las demandas de hace años por parte de grupos ambientalistas e industriales.

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Más allá de las figuras gubernamentales optimistas, ¿qué tanto ha avanzado la restauración eléctrica? En la isla aún hay apagones constantes y casi 900 generadores temporales, de acuerdo con testimonios dados ante el Congreso estadounidense, por lo que no es fácil estimar realmente qué tanto ha avanzado el trabajo o qué tanto durarán las reparaciones hechas a la red. os errores por parte de contratistas supervisados por la AEE han resultado en los recientes apagones en toda la isla: un árbol que fue talado para abrir camino cayó sobre un cable; un conductor eléctrico activo que se quedó colgado a la intemperie tuvo un corto, y equipamiento que quedó demasiado cerca de otro cableado provocó otro corto. En otro caso, un componente en la subestación de Monacillos, en San Juan, se sobrecargó y se incendió. Debido a que al sistema aún le hacen falta generadores y líneas de respaldo, cada falla termina por tumbar prácticamente toda la red. Lo que es innegable es el júbilo que hay cuando finalmente llegan los vehículos de proveedores de servicio a una zona. En febrero, en la calle Buenos Aires, en San Juan, una multitud se reunió en el hogar de Julie Angulo Ramos mientras un auto con trabajadores de cableado provenientes de Wisconsin se acercaba para restaurar la electricidad en esa calle. Uno de los trabajadores, Josh Blankenberg, se trepó al poste metido en un canasto y conectó las guías que estaban arriba. La calle se iluminó. La gente gritó, rezó, bailó, rechifló. “¡Gracias a Dios! ¡Gracias a ustedes!”, dijo Angulo a los trabajadores. Para otros la espera ha sido más larga. Fue hasta los primeros días de abril que los trabajadores de Commonwealth Edison, de Chicago, conectaron el hogar de Mildoel Rodríguez, en Cayey. Otros aún están esperando. Luz Rivera, quien lideraba las sesiones de estudio de la Biblia con linterna cerca de Humacao, todavía no tiene electricidad; ni el personal de la AEE ni del gobierno local le han dicho cuándo volverá a tenerla. Y en las afueras de San Lorenzo, donde desayuna las galletas saladas con queso untable, Martínez aún se despierta en la madrugada para llevar la cacerola de 11 litros a la estufa de gas y hervir el agua. Después conduce durante más de una hora hacia su trabajo, cuando aún no amanece, y la única luz visible es la de las estrellas de la Osa Mayor.

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“¿Ya \

le damos a papá su pasaporte o en el aeropuerto?”, le preguntó José López, de 55 años, a Magaly López. “No, lo va a perder”, respondió ella, de 56 años. “¡Y que no haya líquidos! ¿Sí empacamos la medicina de mami?”. Su madre, Emma López, comió algo de arroz y frijoles de un recipiente de plástico; sería su última comida antes de dejar la suite en Queens. Enrique, de 81 años, y Emma, de 75, no solo estaban dejando el hotel; estaban por iniciar un trayecto difícil y, para sus hijos, preocupante: tomarían un vuelo a Puerto Rico, cinco meses después de que la devastación del huracán María los forzó a dejar su hogar. Omaira López, la hija menor, se sentó sobre la única y abultada valija de sus padres para intentar que cerrara. Omaira, de 44 años, estaba particularmente callada ese día. Le preocupaban el alzhéimer de su madre y el derrame que su padre había sufrido dos semanas antes. Omaira y sus tres hermanos, que viven en Nueva York, temían que llegara este día; estaban preocupados por cómo vivirían sus padres en una isla que sigue en proceso de recuperación. Sin embargo, la pareja había anhelado su regreso desde que tuvieron que dejar Puerto Rico en octubre. Regresar del exilio Más de 135.000 puertorriqueños han dejado la isla en los seis meses que han transcurrido desde que el huracán María azotó la nación, hacia el final de septiembre. Muchas familias han cambiado de manera permanente sus domicilios o han inscrito a sus hijos en colegios de Florida, Texas o Nueva York. Sin embargo, muchos otros salieron con planes de regresar. Para

ellos, el viaje al norte solo era un descanso del caos que reinó inmediatamente después del huracán: la falta de electricidad, hospitales que no funcionaban y las largas filas para conseguir gasolina o comida. Aún es demasiado pronto para determinar cuántos regresarán, pero algunos ya han empezado a retornar a su patria. Para muchos de ellos, el regreso después de meses de exilio es un momento emocionante, aunque no deja de ser algo amargo. Tienen que lidiar con una isla que sigue devastada, un lugar donde los apagones son frecuentes, muchos negocios no han reanudado sus actividades y los montes están repletos de carpas que funcionan como techos temporales. Los puertorriqueños de mayor edad, como Enrique y Emma, son particularmente vulnerables en esa inestabilidad. Más del 23 por ciento de la población en Puerto Rico tiene más de 60 años, una cifra que está muy por encima del resto de América Latina. Y es un número que probablemente aumentará porque muchos jóvenes han abandonado la isla. Regresar, a su edad y con problemas de salud, fue un acto de fe para Enrique y Emma. Dejaban atrás el cuidado médico al que tenían acceso en Nueva York para vivir en las difíciles condiciones existentes en Puerto Rico, la isla que añoraban pese a que, por el momento, no podía satisfacer sus necesidades. El bienestar de los padres Mientras Omaira más se acercaba en su auto al aeropuerto internacional John F. Kennedy, en marzo, más emocionados estaban sus padres. Detrás venían Magaly y José, peleándose sobre si realmente iban a permitir que sus padres se subieran al avión. Magaly quería que se quedaran en Nueva York, donde todos los hijos podrían estar cerca; pero José había cedido a los deseos de sus padres y fue quien les compró los boletos. “Lo veo como un tema de seguridad”, dijo Magaly. “No me importa qué opina mi padre. Se va a caer”.


En Aguadilla, como en el resto de la isla, aún son notorios los estragos del huracán.

“Se cae aquí”, respondió José. “Bueno, pero aquí lo podemos rescatar y cuidar”, dijo ella. “Se la pasan sentados en el hotel llorando porque quieren ir a casa”, reviró el hermano. Magaly se hartó: “Entonces, ¿nada más los vamos a botar a Puerto Rico?”. El principal problema que enfrentaron Enrique y Emma después del huracán fue el colapso del sistema de salud. Los hospitales no tenían electricidad de forma constante y el calor podía ser mortífero para los enfermos y las personas mayores. Preocupada por el estado de salud de sus padres, Omaira los subió a uno de los vuelos de ayuda humanitaria hacia las zonas continentales de Estados Unidos. Durante los primeros meses, Enrique y Emma se trasladaron entre los departamentos de sus hijos; dormían en las camas de ellos, que a su vez pernoctaban en sillones. En noviembre, Enrique y Emma obtuvieron acceso al programa de atención estadounidense para proveerles vivienda temporal en hoteles. Se mudaron a SpringHill Suites en Queens, aunque nunca se acostumbraron a estar ahí y comenzaron a rogarle a sus hijos que los llevaran de regreso a Puerto Rico. Emma, quien usualmente no hace mucho alboroto, se quejaba constantemente del frío y de pasar días que le parecían eternos asomándose por la ventana del hotel mientras pasaban los vagones de la línea 7 del metro. “Yo no quiero esto. Yo quiero volver ya”, le dijo Emma a Omaira en febrero. “Pero me quieres secuestrada aquí. Te voy a echar la culpa a ti”. “Cuando yo era pequeña ustedes me protegían”, le respondió pacientemente su hija menor, quien es maestra en programas de educación especial. “Ahora yo los protejo”. tropezó en una calle de Manhattan y tuvo que ser ayudado por dos personas para poder levantarse.

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n febrero pasó cuatro días hospitalizado por influenza y después sufrió una hemorragia cerebral que dejó temblorosas sus piernas. Enrique, muy parlanchín y que cautiva a cualquiera con sus monólogos, ahora arrastra sus palabras. “Quiero morir allá, no aquí”, dijo Enrique, acostado en la cama del hotel. Se alcanzaba a ver en su estómago una de las muchas cicatrices por las cirugías. “Nueva York es para gente joven”. Enrique estaba más débil que como estuvo después del huracán, aunque no cedía e insistía en regresar a casa. José decidió que no tenía sentido desafiar a su padre y que los acompañaría de regreso a Puerto Rico. “Dije: ‘Ya estuvo’. Vamos a comprar los boletos, vamos para allá y nos las arreglamos”, explicó. ‘Contando las horas’ En el aeropuerto, los asistentes trajeron sillas de ruedas para Enrique y Emma. Omaira y Magaly se quedaron viendo, entre lágrimas, el ingreso de sus padres y José, a la zona de control de seguridad. “Estoy contando las horas para volver”, dijo Emma desde la sala de espera de JetBlue, mientras tenía las manos entrelazadas. Eran las 23:30 y la sala estaba repleta de murmullos en español de otros puertorriqueños que estaban a punto de abordar el vuelo. Enrique y Emma no durmieron en el avión; estaban demasiado emocionados. La primera vez que Enrique se subió a un avión también fue en un vuelo de medianoche. Tenía 17 años y fue a Nueva York, donde vivió y trabajó durante décadas. Ahora regresaba a casa, para quedarse. A las 4:10 de la mañana, el avión aterrizó en una pista del aeropuerto de Aguadilla, un pueblo cercano a la playa en el noroeste de la isla. Los pasajeros aplaudieron al piloto, algo que para muchos es una tradición cuando llegan a la Isla del Encanto. “Me pareció que estuve tres años en Nueva York”, dijo Emma Por favor, pase a la página siguiente.


Emma padece alzhéimer y Enrique sufrió un derrame durante su estancia en Nueva York, donde se hospedaron en esta habitación de hotel en Queens.

Viene de la página anterior. mientras iba en la silla de ruedas. Enrique fue el último pasajero en dejar el avión; le respondió a su esposa levantando los pulgares. “A comer unos huevos fritos porque María se llevó nuestra comida, café y todo”, le dijo el padre, emocionado, a José. La última vez que Enrique y Emma estuvieron en el aeropuerto Rafael Hernández no había luz, no servían los cajeros automáticos y había muchas personas buscando cómo escaparse de la isla. Ahora había electricidad; las ventanas incluso estaban empañadas por el aire acondicionado. Los efectos del huracán fueron visibles en cuanto el sol comenzó a ascender por detrás de las desgastadas banderas del aeropuerto. El techo de un hangar estaba incompleto. Se veía una gasolinera cerrada con los anuncios metálicos en el piso. Había carpas a modo de techo sobre decenas de hogares. En una isla donde 100.000 hogares todavía no tienen electricidad cualquier progreso es tortuosamente lento. Los ingenieros seguían reparando una represa importante en Aguadilla que se fracturó durante el huracán. Pronto comenzaría a ser racionado el servicio de agua potable en la zona por las reparaciones, pero Enrique y Emma aún no sabían eso. Su casa de dos pisos está prácticamente al lado de la autopista más larga de la isla, en un vecindario donde todavía se escuchan los ladridos de perros y los cacareos de las gallinas. El hogar, de concreto, sobrevivió los peores efectos del huracán, aunque la puerta delantera —de madera— estaba rota. Llegaron a eso de las seis de la mañana para encontrarse con el esposo de Omaira, Álex Martínez, de 43 años, quien se había quedado a vivir en el primer piso. Enrique y Emma vivían en el

segundo, que solo es accesible por medio de una escalera al lado de la casa. Estaban de regreso en su hogar 148 días después de dejarlo. “Yo creía que no iba a volver nunca aquí”, dijo Emma después de abrazar a su yerno, quien seguía algo dormido. “Me tenían secuestrada”. Enrique, ansioso por entrar, cojeó hasta la escalera. Se agarró del barandal oxidado con su mano izquierda, levantó el pie derecho y estuvo a punto de no alcanzar el primer escalón. Tomó un respiro e intentó de nuevo. Se meció un poco, antes de recuperar el equilibrio. Emma soltó un grito cuando lo vio y le pidió ayuda a José. “Deja que lo haga solo”, le dijo él a su madre. “En unos días ya no voy a estar aquí para ayudarlo”. Cuando Enrique construyó la casa hace dos décadas, después de jubilarse, no tenía cómo prever que las escaleras se volverían algo peligroso. Sus hijos le han pedido desde hace años que se mude al primer piso, pero se niega a hacerlo. Cuando por fin logró subir, Enrique revisó la casa. Algunas pantallas de las ventanas tenían hoyos por las ratas que habían estado en el lugar durante un tiempo. La bomba de agua estaba rota e iba a ser necesario arreglar la estufa. Enrique movió el interruptor de la luz. Por lo menos había electricidad.

Cálida bienvenida Al día siguiente ya se había corrido la voz por el vecindario y muchos sabían que Enrique y Emma, la pareja que llevaba 56 años de matrimonio, habían regresado.


“No pensaba que en Puerto Rico iba a pasar un fenómeno como María”, dijo él. “Fue un fenómeno, pero qué importa. Estamos vivos, Una muerte en la familia

Enrique y Emma no durmieron en el vuelo hacia Aguadilla porque dijeron que estaban muy emocionados. Los vecinos comenzaron a llegar al patio, un sitio de reunión donde antes siempre había carambolas y plátanos. Ahora la tierra estaba hecha un desastre; había aguacateros y árboles de mango arrancados de raíz. El huracán destruyó el gallinero y murieron la mayoría de las cuarenta aves que tenía Enrique. “Qué bueno verlos y darles la bienvenida”, dijo Carmen Escobar, quien vive en la misma calle. “Siempre que necesitaba unos huevos frescos venía para las gallinas de Quique”, añadió, usando el apodo de Enrique. “No pensaba que en Puerto Rico iba a pasar un fenómeno como María”, dijo él. “Fue un fenómeno, pero qué importa. Estamos vivos, estamos vivos”. Escobar, de 61 años, también estaba reajustándose a estar de regreso en la isla. Había pasado tres meses en Colorado con sus hijas antes de regresar el 31 de diciembre, cuando volvió a tener electricidad en su casa. Otros vecinos estaban recién llegados de Miami, Dallas y Pensilvania. Escobar dijo que su salón de belleza apenas tenía clientes y que sus ingresos por la renta de algunos espacios de su casa a los turistas no eran mucho; la industria turística de la isla aún no se recupera. “El gobierno no ha hecho nada para promocionar el turismo”, se quejó Escobar con Enrique. “La gente necesita saber que ya tenemos electricidad y agua”.Antes de irse, le recordó a Enrique y a Emma que llenaran el tanque de agua: el gobierno comenzaría a racionarla la siguiente semana.

El día siguiente, José llevó a sus padres en auto al otro lado de la isla para visitar a la hermana de Enrique, Carmen López, en Río Grande. Carmen, de 75 años, vive en la misma casa de color verde azulado en la que creció su hermano antes de irse a Nueva York a sus 17 años, en 1954, después de la muerte de su padre. En Nueva York, Enrique trabajó en el bar del hotel Pierre de Manhattan y enviaba buena parte de sus ingresos a su madre y hermanos en Río Grande. Conoció a Emma, costurera que también migró desde Puerto Rico, y se casaron. Enrique vistió la chaqueta blanca y corbata negra del Pierre por casi cuarenta años hasta que le dio pancreatitis; después de una experiencia cercana con la muerte se jubiló en 1991 y regresó a Puerto Rico. “Me han dado 20.000 tormentas, pero yo he sobrevivido todas”, le gusta decir a Enrique. No había visto a su hermana en casi dos años. Mientras Emma veía las fotografías de otros familiares e intentaba recordar los nombres, Enrique y Carmen intercambiaron sus historias del huracán. “Pasamos cinco meses sin electricidad en Mameyes”, dijo Carmen, hablando de su vecindario. “Aún recuerdo que llegó el 14 de enero a las tres de la tarde, y todavía viene y se va”. Enrique escuchó con atención cuando Carmen le contó que un vecino mayor había fallecido. Y después Carmen soltó una noticia aún peor: su esposo, Ramón Ramírez, murió una semana después del huracán. Ramón tenía diabetes y le dio un ataque cardiaco después de pasar varios días en una casa hogar sin electricidad. Tenía 74 años. Enrique mantuvo su mirada en el piso, callado. Fue lo más silencioso que había estado desde su regreso a Puerto Rico. Las escaleras Unas dos semanas después de que Enrique y Emma regresaron a su casa, y unos días después de que José regresó a Nueva York, Omaira López me llamó. Me dijo que Enrique había sido hospitalizado. “Me llegó una llamada suya y estaba arrastrando las palabras más que de costumbre”, explicó Omaira. “Me dijo: ‘Tengo el pecho apretado, como que no puedo respirar’”. Omaira llamó a su esposo en Puerto Rico y él trasladó a Enrique a la sala de emergencias, donde pasó seis horas. Sus problemas respiratorios se habían agravado por dificultades con la transición en Puerto Rico. En ese tiempo, sin que nadie pudiera atenderla, Emma dejó abierta una llave de agua; el tanque se quedó vacío y no tuvieron agua potable durante días. Luego se descompuso su frigorífico, probablemente por los apagones. Enrique seguía batallando con la escalera. Omaira tenía la sospecha de que eso lo tenía tan ansioso, que se le dificultó respirar. “Creo que tuvo un colapso nervioso”, dijo Omaira, quien viajó a Puerto Rico unos días junto con su hermana. “Está bien emocional. Nunca lo había visto llorar. Ayer, estaba sollozando”. Aun así, Enrique insiste todos los días en subir los dieciséis escalones que lo llevan a su casa. Luis Ferré-Sadurní es un reportero para la sección metropolitana de The New York Times oriundo de San Juan, Puerto Rico. Su cuenta de Twitter es @luisferre.


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Por CARLOS RIVERA GIUST

poco menos de dos años de haberse legalizado el uso medicinal de la marihuana en Puerto Rico, 24,681 personas se han certificado como pacientes, 26 mil solicitudes han sido sometidas en el Departamento de Salud (DS) y 65 establecimientos cuentan con la licencia para poder operar, lo que representa un rápido crecimiento en una industria relativamente joven. Según los últimos datos sobre el impacto del cannabis en la economía de la isla, para julio del 2017, la industria generó unos $35,900 millones aproximados y sobre mil empleos, cifras que se creen han aumentado significativamente. Ingrid Schmidt, presidenta de la Asociación de Cannabis Medicinal (PRMCA, por sus siglas en inglés), explicó que cada inversión que se realiza en la industria del cannabis se queda en la isla y favorece a otros sectores económicos. “Todo se hace aquí, por lo que el dinero se queda aquí. Esto no se puede exportar, ni importar. Aquí todo se cultiva, se manufactura y se vende al paciente. No solo tienes el impacto directo en los establecimientos dedicados específicamente al cannabis, sino a todo su entorno. Todas estas compañías necesitan sistemas de riego y abono, seguridad, mercadeo, entre otros”, comentó. Igualmente, la presidenta indicó que existe otro impacto económico aun más importante y del que nadie habla. “Estos pacientes que estaban postrados e incapacitados de trabajar, cuando empiezan a disfrutar de calidad de vida, vuelven a reinsertarse en la fuerza laboral porque se sienten en la condición de salud suficiente para poder volver a trabajar y a correr sus negocios. Este medicamento los ayuda a sentirse mejor y les cambia todo su entorno porque se sienten capaces de reinsertarse al mundo nuevamente y de una manera proactiva”, mencionó. Por otro lado, la manufactura representa sobre el 40 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) de Puerto Rico y dentro de ese porcentaje se incluye la producción del cannabis medicinal. No obstante, la industria ha sido excluida de incentivos gubernamentales dirigidos a fomentar la manufactura. De acuerdo con Schmidt, la producción de marihuana, a pesar de ser un negocio agrícola, ha sido privada de poder acogerse a beneficios como los que establece la Ley de Incentivos Contributivos Agrícolas de Puerto Rico, donde podrían certificarse como “Agricultores Bonafides” y recibir exenciones en el pago de arbitrios en la compra de artículos que serán utilizados en el negocio o en el pago de contribuciones sobre la propiedad mueble e inmueble. “Existe mucho desconocimiento sobre el tema y es por eso que la PRMCA se encarga de establecer reuniones con los secretarios y agencias correspondientes para educarlos y presentarles alternativas que nos puedan beneficiar”, dijo la también empresaria. Aunque el cannabis ha logrado alzarse con éxito en medio de la crisis económica que atraviesa la isla, el abogado Cristian

Bernaschina, copropietario de la clínica Cannasense en Hato Rey, sentenció que el proceso para obtener los permisos suele ser complicado y que el acceso a capital es casi imposible. “Es una industria en crecimiento y cuyo potencial económico ha sido evidenciado. El gobierno debería ser un facilitador y no complicar el proceso. Además, otro de los limitantes es que como a nivel federal no se considera al cannabis como un producto que se pueda vender, la banca tradicional no quiere entrar en el negocio, limitando el acceso a prestamos o algo tan sencillo como una cuenta de cheques”, acotó. Por su parte, Christian González, fundador de la página Moña -dedicada a orientar y educar sobre los beneficios del cannabis-, expresó que, hasta el momento, el cannabis es la única industria

en el país en crecimiento y cuyos recaudos económicos podrían aportar a mejorar la crisis que se enfrenta. “En la industria se sabe que lugar donde se aprueba el uso medicinal, tiene miras a lo recreacional. Los recaudos económicos que trae esta industria son multimillonarios y no creo que Puerto Rico sea la excepción”, opinó

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a producción de marihuana, a pesar de ser un negocio agrícola, ha sido privada de poder acogerse a beneficios como los que establece la Ley de Incentivos Contributivos Agrícolas de Puerto Rico “Cualquiera no puede expedir las licencias” Tras la controversia que se ha suscitado ante eventos y ofertas donde se promueve la certificación de pacientes, Antonio Quilichini, director ejecutivo de la Junta Reglamentadora del Cannabis Medicinal del DS, aclaró que cualquiera no puede expedir las licencias y que para que puedan ofrecer la certificación, deben contar con el aval de la agencia. Quilinchini explicó que para obtener una identificación, un médico autorizado debe recomendar el uso de cannabis medicinal. Luego, el paciente deberá solicitar su registro en la Oficina de Cannabis Medicinal.


Desasosiego en la Isla del Encanto

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Por PATRICIA MAZZET

iles de manifestantes se unieron a un paro nacional en la capital de Puerto Rico el 1 de mayo que terminó en caos después de que la policía lanzara gas lacrimógeno y gas pimienta para poner fin a un tenso enfrentamiento con algunas de las personas que protestaban. Los manifestantes se reunieron para demostrar su rechazo al cierre de escuelas, aumentos a las colegiaturas universitarias, así como a posibles recortes a las pensiones y otros beneficios. Al tiempo que la isla se reconstruye después del paso del huracán María, que devastó la economía y causó éxodos de puertorriqueños, quienes protestaban dijeron que temen que las medidas de austeridad diezmen lo que resta de la clase media y que obliguen a más habitantes a abandonar la isla. “Es demasiado”, dijo Carlos Cofiño, un estudiante de Ciencias Políticas de 20 años, mientras se preparaba para marchar. “Necesitamos expresar nuestra indignación y hacerle saber al gobierno que hay gente que está sufriendo”. Los manifestantes se reunieron en diversos puntos de San Juan y marcharon hacia la avenida Ponce de León, conocida como la Milla de Oro, en el corazón del distrito financiero. Rodeados por los edificios corporativos de los bancos y rascacielos cubiertos de vidrio, se concentraron en una tarima a la mitad de la calle y gritaron la consigna “¡No nos detendrán!” mientras se escuchaba salsa a todo volumen. Una pelea alrededor de la tarima obligó a policías cercanos con equipo antimotines a replegarse, antes de que una llovizna calmara brevemente los ánimos. Los 75 años de ‘El principito’, el libro que se convirtió en industria Alrededor de una hora después, cuando los principales contingentes comenzaron a dispersarse y la policía parecía lista para retirarse del lugar, los agentes se enfrentaron a una docena de manifestantes, muchos de ellos eran jóvenes que sostenían escudos de madera, vestidos de negro y con el rostro cubierto con pañuelos, que acabaron saliendo del área entre el caos y el gas lacrimógeno. El Departamento de Seguridad Pública afirmó que trece personas fueron arrestadas y quince policías resultaron heridos por proyectiles o fueron afectados por el gas.

“Este tipo de violencia daña la buena imagen de Puerto Rico”, dijo el gobernador, Ricardo Rosselló, en una conferencia de prensa la tarde del 1 de mayo. Rosselló dijo que el grupo más pequeño de manifestantes había manchado la protesta al arrojar “proyectiles” a los policías. Las fuerzas de seguridad se habían replegado para intentar aminorar la tensión, dijo el gobernador, pero el “vandalismo” continuó. Una protesta similar efectuada el año pasado también en el Día Internacional del Trabajo terminó violentamente y resultó en daños a la propiedad; este año, los encargados de las tiendas se prepararon al cubrir las ventanas con madera y protecciones para huracanes, y al cerrar sus negocios. Cofiño condujo su auto durante dos horas desde Mayagüez, al oeste del país, hasta la capital para protestar por un incremento en la matrícula en la Universidad de Puerto Rico, en la que el costo por cada crédito escolar pasará de 56 dólares a 115. El aumento a las colegiaturas fue ratificado el 30 de abril por un consejo de control federal, la Junta de Supervisión Fiscal, que supervisa las finanzas del gobierno en bancarrota de Puerto Rico, el cual tiene una deuda de 72.000 millones de dólares debido a una recesión económica que ha durado once años. La ira de la mayoría de los inconformes del martes está dirigida a la impopular Junta de Supervisión Fiscal, la cual es vista como poco democrática. Los líderes electos de Puerto Rico están sujetos a que la junta y un juez federal manejen la bancarrota de la isla en tribunales. “Es una entidad que no fue elegida por el pueblo de Puerto Rico”,

dijo Edwin Morales Laboy, vicepresidente de la Federación de Maestros que organizó a sus miembros para asistir a la protesta. Participar representaba perder el salario de un día, ya que el gobierno no declaró el 1 de mayo como día festivo. No obstante, los maestros aseguran que no tuvieron más remedio que protestar, dado el plan del Departamento de Educación de Puerto Rico de cerrar 280 de alrededor de 1100 escuelas públicas en la isla este verano, con el argumento de que hay una cantidad baja de alumnos. Esto ocurre después de que el gobierno de Rosselló cerrara 179 escuelas el año pasado. “Nos enteramos a través de la prensa”, dijo Lourdes Torres Santos, de 31 años, quien imparte clases en República del Perú, una secundaria que cerrará. “Muchos de los maestros lloraron”. Torres prevé que perderá su trabajo en las próximas semanas.


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Por GUSTAVO VELEZ n 1762 el filósofo JeanJacques Rousseau publicó su libro en el que expuso el concepto de contrato social, que aborda el tema de la libertad e igualdad de los individuos bajo un estado instituido por medio de un contrato social. Entre las décadas del 1940 y 1950, mientras se creaban las condiciones para el despegue económico e industrial de Puerto Rico, la sociedad de aquel entonces fue capaz de pactar dentro de un “contrato social” que hizo posible el proceso de crecimiento que la isla vivió en las décadas subsiguientes. El entendido social y las instituciones creadas durante aquellos tiempos fuero claves para lograr el “milagro económico” de la entonces isla empobrecida del Caribe. El pasado 1 de mayo, mientras veía nuevamente las imágenes de los disturbios y las protestas en Hato Rey, me preguntaba en qué momento y por qué se rompió el contrato social que una vez tuvo la sociedad puertorriqueña. Entender esa ruptura debe darnos luz para buscar nuevos mecanismos que permitan retomar algún tipo de entendido social que le permita a nuestro pueblo pactar en torno a unos elementos básicos y poder encaminar un proceso de recuperación económica. Teorizo que el contrato social puertorriqueño se rompió en algún momento entre 1970 y 1980, justo cuando el modelo económico ideado en la década de 1950, conocido como “Manos a la obra”, empezó a agrietarse. Mientras la capacidad de crecimiento de la economía comenzaba a mermar, de forma paralela se dio un proceso de desgaste político-institucional, dando paso a la politización extrema de la gestión gubernamental. El comienzo en 1968, de la alternancia en el poder de las dos fuerzas políticas principales, que aún hoy rigen nuestras vidas, abrió paso a una etapa nueva en la joven “democracia” puertorriqueña. El gradual debilitamiento económico a partir de 1980 dio paso a que sectores del país no gozaran plenamente de los beneficios del progreso creado por “Manos a la Obra”, provocando un aumento en las desigualdades sociales y la creación de la pobreza estructural de un 40% de la población. La posibilidad de lograr una sociedad de oportunidades para todos se desvaneció según se estancaba el viejo modelo industrial ideado décadas anteriores. Así se juntaron dos procesos, que a mi juicio provocaron el rompimiento del “contrato social”, el fracaso del proyecto económico y el colapso gradual del proyecto político y

Falta un nuevo contrato social en Puerto Rico

del modelo de autogobierno habilitado en 1952 mediante la Ley 600. No es casualidad, que ya a finales de 1980, el entonces gobernador Rafael Hernández Colón, heredero del ideario desarrollista creado por Luis Muñoz Marín, dijera que Puerto Rico era ingobernable. Así entramos a la década del 1990 y saltamos a la primera década del nuevo siglo, en pleno desgaste y manteniendo viva la economía con emisiones de deuda y la expansión del gasto gubernamental. Con el fin de darle vida artificial al modelo, los gobiernos agotaron

todas las herramientas de política fiscal que proveía el ELA. Así quebramos al Banco Gubernamental de Fomento, los Sistemas de Retiro, la Autoridad de Energía Eléctrica y las demás corporaciones públicas. Aún sin contrato social, caímos en la trampa de pensar de que podía haber bonanza económica sin los fundamentos sociales y productivos correctos. Mientras una parte de Puerto Rico disfrutaba de los últimos beneficios que podía producir el viejo modelo antes de quebrar totalmente, el otro Puerto Rico, se hundía más en la pobreza


Urge una transición hacia un nuevo modelo de gobernanza, abierto y participativo hacia todos los sectores

de funcionar. Urge una transición hacia un nuevo modelo de gobernanza, abierto y participativo hacia todos los sectores, si es que queremos aspirar a una verdadera democracia funcional y representativa. Garantizar acceso a las oportunidades: Las nuevas políticas fiscales y económicas deben asegurar que haya igual acceso a oportunidades de todos los sectores. El sistema contributivo, en proceso de reforma, debe orientarse hacia ese objetivo. Cultura de diálogo y transparencia: Llevamos demasiado tiempo en conflicto y divididos alrededor de las ideologías políticas, y en clases sociales. El país debe comenzar a dialogar, dejando a un lado las divisiones. Igualmente, hay que instaurar una cultura de transparencia en la gestión pública. La gente necesita volver a creer en su gobierno y las instituciones. Todo lo anterior suena idealista, pero prefiero soñar despierto a aceptar una realidad que sólo garantiza nuestro fracaso como pueblo. Las reformas estructurales

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y la marginación. Desde mi perspectiva, así se fueron creando las condiciones para la total polarización social, económica y política en la que hoy estamos atrapados y sin una salida visible en el corto plazo. Cualquier posibilidad real para poder salir de la actual encerrona fiscal y económica va a requerir que podamos habilitar un nuevo contrato social, que permita aglutinar todos los sectores del país detrás de un nuevo proyecto histórico. No conozco ninguna sociedad con los problemas que tiene Puerto Rico que haya salido de su

crisis, sin unos entendidos sociales básicos, para poder salir del estancamiento. Dicho eso, expongo cuatro componentes básicos de ese “contrato social”. Aceptación de culpas: Ante la sensación de frustración que ha causado el dolor creado por las medidas de austeridad a ser implementadas, es importante que todos los responsables directos e indirectos de la actual crisis hagan una introspección y se pidan disculpas públicas. Romper el modelo partidista: El modelo de gobierno partidista excluyente, ha dejado

inalmente, la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) aprobó los planes fiscales del gobierno central, y las principales corporaciones públicas. Pese a semanas de negociaciones, la JSF terminó aprobando su propia versión del Plan Fiscal, ante la falta de acuerdos para que el gobierno adoptara la totalidad de las medidas recomendadas por el ente federal. El conflicto entre la JSF y el gobierno, se concentró principalmente en la reforma laboral, los recortes a las pensiones de los empleados públicos, y otros recortes fiscales, considerados demasiados fuertes por la administración de Ricardo Rosselló. El organismo federal creado en julio de 2016, por el Congreso mediante la ley Promesa, entendió que sus propuestas eran esenciales para lograr los objetivos del estatuto federal. Luego de décadas de mala gestión gubernamental, el saneamiento fiscal del país y reestructurar la deuda, es esencial para rehabilitar la capacidad de crecimiento de la economía local. Es evidente que después de dos décadas de mala administración pública, de endeudamiento masivo, y docenas de impuestos nuevos, que nos guiaron a la quiebra gubernamental, se requerirán medidas dolorosas y costosas en todos los sentidos. Por mucho tiempo, fuimos muchas las voces que advertimos, que era necesario implementar las reformas que hoy nos impone un ente externo creado fuera del marco “democrático’’ del país. Por favor, pase a la página siguiente.


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Viene de la página anterior

l “fuego cruzado” entre la Junta y el gobierno, unido a la demagogia, han impedido que el pueblo entienda la importancia de las llamadas reformas estructurales como componente esencial del Plan Fiscal.

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e provoca vergüenza saber que pudimos haber sido nosotros mismos mediante la concertación, los autores no de un Plan Fiscal, sino, de un Plan Económico y de País que nos devolviera a la ruta del desarrollo. Desde mi perspectiva, el “fuego cruzado” entre la JSF y el gobierno, unido a la demagogia, han impedido que el pueblo entienda la importancia de las llamadas reformas estructurales como componente esencial del Plan Fiscal. Cuando se habla de reformas estructurales, nos referimos a un cambio radical en las estructuras e instituciones que han sostenido y regido el funcionamiento económico y gubernamental del país durante las últimas cinco décadas. Esas estructuras, como lo son el tipo de gobierno y el modelo energético, entre otros, que fueron de avanzada y efectivas en un momento histórico determinado, hoy dejaron de funcionar. Reformar el conglomerado de instituciones es esencial para que de la misma manera que Puerto Rico logró un despegue económico e industrial a partir del 1948, hoy lo pueda volver a repetir. Reforma fiscal: Busca cambiar la manera en que el gobierno usa los recursos fiscales.

El gobierno lleva demasiado tiempo gastando mucho más de lo que ingresa, lo que abonó al uso desmedido de deuda y a su vez provocó la quiebra. Reforma energética: El modelo energético descansó por más siete décadas en un monopolio gubernamental, que se alejó de su misión principal, y los malos manejos lo llevaron a la quiebra. Hoy, la reforma propuesta por el gobernador busca privatizar la producción de energía y la diversificación de las fuentes energéticas para reducir sus costos y fortalecer la competitividad de Puerto Rico. Reforma social: Por décadas el gobierno federal y local han provisto docenas de programas de beneficiencia social, que han creado un nivel de dependencia de cerca del 60% de la población. En un cambio radical a esta filosofía, el gobernador Rosselló anunció una nueva política pública que promoverá el que las personas que reciban el Programa de Asistencia Nutricional (PAN), tengan que buscar empleo. Reforma contributiva: Luego de varios intentos fallidos por las administraciones anteriores, el sistema impositivo continúa siendo uno ineficiente y confiscatorio que fomenta la evasión contributiva a la misma vez que desalienta el trabajo. En una primera etapa, la propuesta del gobierno busca reducir las tasas contributivas,

incluyendo (individuos y corporaciones), reduce el IVU entre negocios, así como a la comida procesada, entre otras medidas, con el propósito de ampliar la base contributiva y dejar más dinero en el bolsillo del consumidor y las empresas. Reforma laboral: La más controversial de todas las medidas, es la reforma laboral que impone recortes drásticos en los beneficios que hoy gozan los empleados como lo son los días de enfermedad, las vacaciones, el bono de Navidad y la Ley de Despido Injustificado entre otras medidas. De todas las reformas, ésta junto a la reducción de las pensiones, posiblemente sea la más dolorosa. El objetivo es equiparar los beneficios laborales a los de otras jurisdicciones federales y otros países, para junto con el resto de las reformas descritas, fortalecer nuestra competitividad global. Esta medida, posiblemente requiere un poco más de pensamiento y análisis, para evitar que sus resultados no derrote el efecto de las demás reformas. La implementación efectiva de estas reformas será esencial para dejar atrás la larga depresión económica y la quiebra de Puerto Rico. Hay que mirarlas de forma integrada y no por partes. Su ejecución junto al resto del Plan Fiscal parecen ser el reto más grande que hayamos tenido en nuestra historia reciente.


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Grito contra la dictadura de Ortega en Nicaragua

AMBRIDGE, Massachusetts — Hace cuarenta años, el 10 de enero de 1978, mi abuelo fue asesinado a escopetazos en Nicaragua. Pedro Joaquín Chamorro fue un periodista y líder de la sociedad civil que se Por MATEO JOAQUIN CHAMORRO opuso a la dictadura dinástica de la familia Somoza. Los historiadores señalan su asesinato como el detonante principal de la caída del régimen dictatorial. La figura de mi abuelo ha perdurado como un símbolo nacional de las libertades públicas y por esa razón, como su nieto y como historiador de la Revolución sandinista, siento la obligación de alzar mi voz. Las protestas que están barriendo mi pequeño país centroamericano representan un rechazo nacional contra Daniel Ortega y su ambición descarada de perpetuarse en el poder, junto con su familia, a cualquier costo. Es todavía incierto si Ortega, el actual líder autoritario de Nicaragua, está experimentando una crisis terminal. Ya sea este el principio del fin o no, lo cierto es que Constantes manifestaciones en Nicaragua contra el Gobierno de Ortega. Ortega enfrenta ahora una nueva realidad. Hasta el momento, las su esposa, Rosario Murillo. Nada de esto es nuevo para nosotros. represiones gubernamentales hacia las manifestaciones populares Durante el siglo XX, tres Somoza violaron sistemáticamente han dejado a más de treinta personas fallecidas. El asesinato de los derechos humanos y aprovecharon su control estatal para una de ellas, el periodista Ángel Gahona, fue captado en video y enriquecerse junto con sus allegados. A pesar de los abusos, la transmitido a todo el mundo, al igual que ocurrió en 1979, cuando élite tradicional de Nicaragua (uno de los países más pobres y se grabó el asesinato del corresponsal de la ABC Bill Stewart a desiguales del hemisferio) aceptó la construcción de la dictadura porque prometía estabilidad y porque implementó políticas manos de un oficial de la Guardia Nacional somocista. El pueblo salió a las calles en protesta a los recortes de los programas económicas favorables a sus intereses. A cambio, los Somoza de la seguridad social. Sin embargo, la censura mediática y la pidieron que no se les cuestionara su poder. El lema, para ponerlo violenta represión por parte del gobierno convirtieron una protesta de manera sencilla, podría haber sido: “Háganse ricos, pero no se cívica en una rebelión popular inmensa. Incluso después de que metan a la política”. el gobierno anulara las polémicas reducciones a las pensiones, Este modelo, que el régimen actual ha emulado de manera la agitación social siguió intensificándose. Eso se debe a que las estudiada, resultó ser una receta para la tragedia. protestas no solo responden a una política particular, sino que La dictadura somocista, apoyada por Estados Unidos, trajo cuatro también buscan combatir el autoritarismo. décadas de relativa paz a un país marcado por una larga historia Ya no queda huella del Ortega revolucionario marxista que cultivó el apoyo de trabajadores, movimientos sociales progresistas e de revoluciones y guerras civiles. Sin embargo, la estabilidad se intelectuales. Ahora Ortega se apoya en alianzas tácitas con la élite pagó con el cierre de todos los canales políticos para propiciar empresarial y el liderazgo conservador de las Iglesias católica y un cambio. Cuando los nicaragüenses decidieron que ya estaban evangelista, que, hasta los recientes disturbios, habían apoyado y hartos, no encontraron otra alternativa que el derrocamiento legitimado al régimen en nombre de la paz social y la estabilidad violento de la dictadura. Frente a un pueblo insurrecto, Anastasio económica. Nicaragua ha sido de los países más estables de la Somoza Debayle —último de su clan en el poder— se rehusó región y ha evitado la violencia pandillera y el narcoterrorismo a renunciar e intentó aferrarse al poder con fuerza bruta. En las que han agobiado a otros países centroamericanos. El precio, sin vísperas de su derrocamiento en julio de 1979, aproximadamente embargo, ha sido demasiado alto. 40.000 nicaragüenses murieron. Ortega, figura clave del Frente Ortega ha estado sembrando las semillas de este conflicto desde Sandinista de Liberación Nacional que tumbó a Somoza, sabe muy su regreso al poder en 2007. Durante los últimos once años, ha bien cómo termina este cuento. cooptado todos los poderes del gobierno, apropiándose de las instituciones del Estado y de las fuerzas de seguridad. Se ha Los nicaragüenses tienen un derecho humano fundamental de mantenido en el poder a través de un sistema electoral de partido expresarse libremente y de elegir a sus líderes de gobierno. Al único luego de romper todos los candados constitucionales a la violar esos derechos, mostrando una indiferencia despiadada a la reelección. Ha preparado y posicionado a sus hijos para el futuro vida humana, Ortega y su esposa se han demostrado incapaces de liderazgo del gobierno y, en 2017, instaló en la vicepresidencia a gobernar democráticamente.


Seguirán hasta que se les devuelvan sus derechos y logren justicia para sus muertos

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l pueblo en la calle, mientras tanto, ha demostrado que la indiferencia se acabó. El gobierno no ha podido impedir que caigan los rótulos y propagandas, incluyendo algunos de los estridentes “árboles de la vida”, las enormes estructuras metálicas erguidas en las calles por Murillo como símbolos del mandato divino de su gobierno. Nicaragua nunca volverá a ser la misma. Ortega y Murillo tendrán que reconocer que cualquier solución realista y sostenible a esta crisis tendrá que contemplar el fin de sus pretensiones de establecer otra dictadura dinástica, como la que asesinó a mi abuelo. Para romper el ciclo histórico de autoritarismo, guerra civil e intervención extranjera, todo diálogo que surja como resultado de esta crisis debe responder a esta nueva realidad y orientarse hacia un retorno a la democracia. La comunidad internacional

debe exigir que los responsables de los crímenes causados por la represión rindan cuentas y que todos los sectores de la sociedad nicaragüense —sobre todo los universitarios y los jóvenes que dieron inicio a este momento de cambio— sean representados en la mesa de negociación. Para mí, la política nicaragüense es un asunto personal. Pero igual lo es para todos mis compatriotas que han perdido seres queridos en luchas pasadas y presentes en búsqueda del país que ellos merecen. No se detendrán hasta que se les devuelvan sus derechos y logren justicia para sus muertos. Mateo Jarquín Chamorro es historiador nicaragüense y candidato al doctorado en Harvard.

Miles de participantes en la marcha convocada por la Iglesia Católica de Nicaragua y sectores populares.

Nicaragua en rebeldía con Ortega

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Por FRANCES ROBLES

ASAYA, Nicaragua — A decir de muchos nicaragüenses, el revolucionario ahora enfrenta una revolución en su contra. El levantamiento que llevó al ascenso del presidente Daniel Ortega, así como sus luchas durante la Guerra Fría con Estados Unidos, comenzaron aquí, en Masaya, hace cuarent+a años. El hermano de Ortega falleció luchando en este poblado y aún está erigido un puesto de vigilancia de la vieja guardia nacional para conmemorar la insurrección que llevó al poder al movimiento sandinista. En días recientes, ese mismo puesto de vigilancia fue quemado y vandalizado. Los manifestantes incluso han readoptado un famoso dicho

de la guerra civil que han grafiteado en paredes, una advertencia burlona para Ortega. “Que se rinda tu madre”, dice. Frente a la pareja presidencial (la vicepresidenta es también la primera dama) que controla prácticamente todas las ramas del gobierno y los medios, los jóvenes nicaragüenses han puesto en marcha su propia versión de la Primavera Árabe. Armados con sus teléfonos celulares y habilidades para redes sociales, su reto al gobierno ha sorprendido a los residentes que vivieron la revolución de Ortega en los setenta, la guerra civil en los ochenta y los treinta años siguientes, que fueron marcados por esos dos eventos. Después de haber luchado dos guerras, de haber ganado varias elecciones y de haber ejercido un control muy considerable sobre el país durante años, Ortega parece haber perdido su manejo de las multitudes y ahora está acorralado. “Siempre he votado Por favor, pase a la págima siguiente.


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ncluso los partidarios de Ortega que quedan reconocen que cometió un error grave al darle tanto poder a su esposa, Rosario Murillo, con la Vicepresidencia. Parece que se toman muy pocas decisiones sin el visto bueno de Murillo.

Viene de la página anterior. por Daniel Ortega”, dijo Reynaldo Gaitán, de 32 años, un panadero que salió a las calles en el vecindario de Monimbó para denunciar a su antiguo héroe. “Daniel está terminado. Su gobierno termina aquí”. De manera sorpresiva, Ortega —quien se ha mantenido en el poder aprovechando su poderío sobre los jueces y legisladores para reinterpretar la Constitución y deshacerse de los límites de mandato– cedió a varias demandas de los manifestantes. Aun así, los estudiantes que tomaron control de una universidad local se rehúsan a ceder. “Nicaragua cambió”, dijo José Adán Aguerri, presidente de Cosep, el Consejo Superior de la Empresa Privada y el principal grupo empresarial del país, el cual ha impulsado que se sostenga un diálogo con el gobierno. “La Nicaragua de hace una semana ya no existe”. Las protestas comenzaron en rechazo a un tema particular, una reforma al sistema del seguro social, pero rápidamente crecieron a nivel nacional cuando empezaron a morir estudiantes. Las organizaciones de defensa de derechos humanos aseguran que han sido asesinadas docenas de personas, varias a manos de la Policía. Un periodista y dos oficiales también están entre los muertos. Las protestas también empiezan a tener repercusiones internacionales. Hace apenas semanas la revista Travel and Leisure dijo que las islas del Maíz nicaragüenses eran “un paraíso caribeño del que no se habla lo suficiente”; el Departamento de Estado estadounidense pidió retirar a las familias del personal diplomático y los cruceros empezaron a cambiar su curso para no embarcar ahí. “Se busca destruir la imagen de Nicaragua, con tanto que nos ha costado construir esta buena imagen”, dijo Ortega durante un discurso televisado. “Porque era una imagen de guerra. De guerra, de muerte. Y cuánto nos ha costado, [estar] atrayendo turistas, inversionistas, para algo que significa [que hay] más trabajo”. La Iglesia católica acordó ser mediadora y testigo de diálogo, pero los estudiantes que tomaron la Universidad Politécnica de Nicaragua, ubicada en la capital, primero dijeron que no negociarán si el presidente sigue en el cargo.Antes, indicaron que se unirán a la discusiones, pero solo si se cumplen ciertas condiciones. “No queremos a Daniel”, dijo Lester Hamilton, de 35 años, quien fue herido por balas de goma en las protestas de la semana pasada y continuaba acampado en la universidad.

“Daniel Ortega ha cometido unos errores muy serios”, dice Jaime Wheelock, uno de los nueve comandantes sandinistas originales

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os sandinistas declararon la victoria en 1979. Ortega estuvo en el gobierno durante los ochenta, pero la guerra siguió con fuerzas contrarrevolucionarias que intentaron derrocarlo. Sus adversarios, los Contras, recibieron financiamiento secreto e ilícito por parte del gobierno estadounidense de Ronald Reagan, revelado en uno de los mayores escándalos para esa administración. Ortega acordó celebrar elecciones en 1990, y perdió. Aunque nunca cedió el poder, incluso después de salir de la presidencia. Los sandinistas aún controlaban a grupos estudiantiles y sindicatos, y ejercieron influencia importante sobre la Policía, el Ejército y el poder judicial. Si los presidentes adoptaban políticas con las que Ortega no estaba de acuerdo, coordinaba que estudiantes o sindicatos salieran a protestar. “Siempre tuvo poder de veto”, dijo Gonzalo Carrión, presidente del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos. “Si no gobernaba desde arriba, lo hacía desde abajo”. Un pacto con un partido opositor significó reformas a la ley electoral que le permitieron a Ortega asumir el cargo de nuevo en 2007, después de tres derrotas consecutivas en las urnas. El presidente por segunda ocasión estableció alianzas importantes con antiguos enemigos, lo que permitió el aumento de inversiones, mientras amarraba su poderío. “El liderazgo es necesario y el liderazgo de Daniel es necesario”, dijo Alejandro Martínez Cuenca, economista de corte sandinista. “Sería un error obviar su presencia cuando sabemos que este es un país que fácilmente puede caer en la anarquía”. Le atribuyó a Ortega la construcción de un “nuevo modelo” para Nicaragua que incluye crecimiento económico y una reducción de la pobreza. Nicaragua tiene mejores índices de seguridad que muchos países centroamericanos y sus residentes no han huido hacia la frontera estadounidense en busca de mejores vidas en la misma proporción que lo han hecho los salvadoreños, guatemaltecos y hondureños. Sin embargo, incluso los partidarios de Ortega que quedan reconocen que cometió un error grave al darle tanto poder a su esposa, Rosario Murillo, con la vicepresidencia. Parece que se toman muy pocas decisiones sin el visto bueno de Murillo. La pareja ha hecho cambios institucionales que le permite controlar a la Corte Suprema de Justicia y a la Asamblea Nacional, además de que ha sido acusada de un fraude electoral que le ha asegurado el control de las alcaldías. “Ha cometido unos errores muy serios”, dijo Jaime Wheelock, uno de los nueve comandantes sandinistas originales. “Una cosa buena sobre Daniel es que si no está en lo correcto, se echa para atrás”. Wheelock hizo referencia a la disposición de Ortega a entregar títulos de propiedad y beneficios de bienestar social. Pero los críticos dicen que mientras el presidente ha usado el dinero y el petróleo de Venezuela para favorecerse con los pobres, también ha comprado televisoras y ha Por favor, pase a la página siguiente.


sacado a otras del aire. Les ha otorgado jugosos trabajos a oficiales sindicales, con lo que os nicaragüenses están furiosos de que Ortega no también ha atemperado ha prometido investigar las muertes estudiantiles, a quienes son disidentes aunque liberó a algunos estudiantes detenidos o están en desacuerdo y regresó al aire a una televisora. Ha cumplido con sus políticas. Los algunas de las demandas, pero los manifestantes dicen grupos de clase media y partidos de oposición que no es suficiente han realizado varias protestas, pero estas usualmente son frenadas o sus integrantes confrontados con muchedumbres progubernamentales. Por ello fue particularmente destacable que la reforma impopular al seguro social detonara un movimiento tan abarcador. Las protestas estallaron. a reforma requiere que los trabajadores contribuyan con más dinero al sistema, pero que los jubilados reciban menos. Los estudiantes universitarios, que ya estaban enfurecidos después de un incendio forestal en una reserva natural que el gobierno no extinguió, se movilizaron con fuerza. Se toparon con las muchedumbres progobierno. Los estudiantes que fallecieron fueron a manos de la policía, según grupos de defensa de derechos humanos, lo que desató aún más protestas. Después Ortega y Murillo desairaron las manifestaciones como protestas violentas de pequeños sectores de la derecha. “Eso nos indignó todavía más”, dijo Enma Gutiérrez, organizadora juvenil. Cada vez más personas se sumaron a las manifestaciones. Aunque el movimiento opositor es grande, no tiene líderes nacionales bien establecidos, por lo que a Ortega se le ha dificultado frenar las protestas por esos medios. El domingo 21 de abril, cuando Ortega revocó las reformas de seguridad social, no mencionó a los estudiantes fallecidos y se centró en cómo los manifestantes habían sido infiltrados por pandillas saqueadoras. Los discursos de Ortega y de Murillo terminan “echando gasolina al fuego”, dijo Carrión. “Si estos señores, esta pareja, fueran bomberos, lo que harían es incendiar el lugar”. Los nicaragüenses están furiosos de que Ortega no ha prometido investigar las muertes estudiantiles, aunque liberó a algunos estudiantes detenidos y regresó al aire a una televisora. Ha cumplido algunas de las demandas, pero los manifestantes dicen que no es suficiente. En la politécnica en Managua, los estudiantes se rehúsaron a finalizar la toma y en cambio se reunieron en grupos pequeños durante el fin de semana para hacer bombas caseras. Los residentes del barrio de Monimbó en Masaya también se atrincheraron. “Dicen que este pueblo es la cuna de Daniel Ortega, donde dió sus primeros pasos”, dijo Mayra Pabón, quien por mucho tiempo fue partidaria del sandinismo, durante una protesta en Monimbó. “Pues aquí también murió el momento en el que ordenó la matanza de tantos jóvenes que tenían futuros tan brillantes por delante”. “Ya no podrá dar otro paso en Masaya”.

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Por TULIO HERNANEZ OGOTÁ — Los dos bandos de la oposición democrática venezolana, tanto el que optó por no acatar la convocatoria electoral al considerarla una celada inconstitucional, como el que decidió participar con la certeza de que existía la oportunidad real de salir del gobierno de Nicolás Maduro, amanecieron hoy con el panorama político real completamente desplegado ante sus ojos, literalmente, sin anteojeras. El domingo 20 de mayo todo ocurrió como estaba previsto. Las elecciones presidenciales se realizaron sin grandes sobresaltos. La maquinaria oficialista, como es costumbre, actuó con impúdica ventaja. El ausentismo y la apatía fueron la rutina durante todo el día. Y, al final, en un ritual que ya todos los venezolanos conocen bien, la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) leyó los resultados cantados con anterioridad. La casa gana con casi el 68 por ciento del total de los votos. Los opositores pierden, acumulando entre los tres candidatos alternos apenas el 32 por ciento. Y la abstención superó el 50 por ciento, según el CNE. La imagen se parece al final de esas películas de Quentin Tarantino en donde todos, los buenos y los malos, pierden. En este caso, la mayor derrota es para quienes tenían más esperanzas. Para el candidato Henri Falcón y sus seguidores —cuya participación electoral y su propuesta de desconocer los resultados ha ratificado la tesis de quienes lo adversaban— las elecciones fueron una farsa. Todos los factores actuaron en su contra. La idea de que era mejor votar, aunque no fuese en las mejores condiciones, no tuvo éxito. El sentimiento de desconfianza ante el gobierno era más profundo que el simple llamado de la dirigencia opositora a abstenerse. A menos que el gobierno convoque unas elecciones en condiciones democráticas, equitativas y transparentes, los electores opositores no volverán a las urnas. Que Falcón tuviese un pasado militar y chavista; que estuviese acompañado por figuras de partidos de maletín estigmatizados por leyendas de corrupción política y su asociación a líderes emblemáticos del fracaso bipartidista anterior al chavismo — como Eduardo Fernández y Claudio Fermín, quienes encarnan dos carreras presidenciales frustradas— hicieron que la gente prefiriera abstenerse antes que arriesgarse a una nueva estafa. El gobierno, ganando, también pierde. Primero, porque la abstención mayoritaria —la más alta en la saga de las elecciones presidenciales desde 1958— es evaluada como una acto político de desobediencia civil. Y, además, porque a diferencia de los comicios presidenciales anteriores validados por todos, esta vez los resultados —y por lo tanto la próxima presidencia de Nicolás Maduro— no son reconocidos por un gran número de gobiernos democráticos de América y Europa. La oposición agrupada alrededor de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) tampoco es, en sentido estricto, triunfadora. La participación de Falcón en la contienda la fracturó y debilitó el boicot electoral. La candidatura del “progresismo” de alguna manera medio lavó la cara totalitaria del gobierno. Y la abstención —que es, efectivamente, un acto de rebeldía ciudadana— no cambia para nada las relaciones de poder. Es un acto moral sin efectividad

Nicolás Maduro la noche del domingo 20 de mayo proclama su triunfo en medio de una multitud de acólitos en Caracas.

Venezuela a la interperie política inmediata. La unidad opositora ahora se queda en medio de la pista, con el testigo en las manos, desconcertada, sin discurso ni ruta hacia donde continuar su carrera de relevos por la restauración de la democracia. En apariencia nada cambió con las elecciones presidenciales del 20 de mayo. Pero la aplastante derrota de Falcón cierra hasta nuevo aviso la resolución electoral del conflicto. Y abre una nueva era de las relaciones entre un régimen político considerado por cada vez más gobiernos una dictadura y una población cada día más desesperada e irritada con su presencia. A menos que el gobierno convoque unas elecciones en condiciones democráticas, equitativas y transparentes, los electores opositores no volverán a las urnas. El liderazgo de la MUD supo tomar el pulso de la sociedad. Figuras públicas que hasta ahora se manifestaban incondicionales de una transición no sangrienta, de una salida electoral que no dependiese otra vez de los militares, han comenzado a expresar en las redes que no avalarán una salida no electoral, pero que tampoco la condenarán. La dirigencia democrática se enfrenta al reto más grande de estas dos décadas: aprender a volar por instrumentos, a darle eficacia práctica al apoyo creciente de la comunidad internacional democrática y hacerse de un mapa de ruta para impedir que la población entre en la desesperanza total. Otro dilema se les viene encima a los ciudadanos comunes y los activistas políticos con convicciones democráticas: dejar que el gobierno, a la usanza de las casi seis décadas de dictadura comunista en Cuba, se perpetúe en el poder, convocando periódicamente a elecciones blindadas para no perder; o aprender a convivir con las otras salidas propuestas y en desarrollo: la asonada militar, la insurrección popular de calle, la intervención extranjera o una mezcla de las tres. El deber de la dirigencia democrática es asegurar que todas las estrategias terminen siempre en una reivindicación de la legalidad democrática resumida en la Constitución. De lo contrario corremos el riego de tener por más tiempo a otros militares como los grandes árbitros de la vida política venezolana. O a Nicolás Maduro muriendo como Fidel, anciano, en su cama, con todos los hilos del poder entre sus manos. Tulio Hernández es sociólogo, experto en cultura y comunicación. Es columnista de El Nacional.


Desafío ante la prosperidad

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A REPÚBLICA DOMINICANA está desplegando un consistente crecimiento económico (de 6.4 por ciento), al tiempo que ha abierto la enorme puerta de oportunidades de mercado con China continental , al establecer relaciones diplomáticas plenas. Hoy por hoy, el país caribeño se ha abierto al mundo como una tierra de oportunidades económicas, de estabilidad democrática y plenas libertades, adicional a sus atributos como destino turístico por sus bellezas naturales y clima privilegiado. Sin embargo, el gran desafío de los dominicanos es enfrentar y reducir la galopante y sistémica corrupción gubernamental, que entorpece el desarrollo social y la equidad en el reparto de la riqueza, consecuente del crecimiento económico, que se debiera traducir en una mayor disminución de la pobreza. El envidiable crecimiento de la economía dominicana, confirmado por los principales organismos internacionales, ha convertido a la nación dominicana como destino de miles de emigrantes, principalmente venezolanos, (tradicionalmente) de haitianos, cubanos, boricuas, latinoamericanos y europeos. Es cautivante la feraz belleza tropical de la República Dominicana y sus instalaciones hoteleras de primera magnitud y competitividad propician, por ejemplo, una amplia SUCRE VASQUEZ oportunidad para aprovechar ahora el abanico de Editor oportunidades que se ha abierto con el establecimiento formal de las relaciones con China para captar a los turistas chinos, que tienen la característica de ser los que gastan más en sus viajes de placer. En ese mismo aspecto, cabe destacar que, adicional a las probables y posibles oportunidades de inversiones chinas, el mercado de China ofrece grandes nichos para la exportación de productos agrícolas tropicales como frutas, tabaco y café, por ejemplo. China, con 1,400 millones de habitantes, es la segunda economía del mundo, es una invaluable Fuente de oportunidades de financiamiento y mercadeo, razón que explica el beneplácito general con el conveniente establecimiento de relaciones plenas con el gigante asiático. En cuanto a la situación financiera de la República Dominicana cabe destacar que el Gobernador del Banco

Central, Carlos Valdez Albizu, precisa que, según las cifras de la Superintendencia de Bancos al 31 de marzo de 2018, el Sistema Financiero continúa exhibiendo máximos indicadores de liquidez, rentabilidad y fortaleza patrimonial, con un crecimiento de 7.6% en sus activos respecto a igual período del año anterior, manteniendo niveles de morosidad de 1.9% y cobertura de préstamos vencidos superior al 100%. Enhorabuena.

REXION:

Voluntad, fe y esperanza ES VITALel pensamiento de fe y voluntad para sacar partido de la breve existencia, que se torna larga y amarga cuando se vive con pereza y carencia de propósitos, enmarañado en la abulia y vicios. Los triunfos y glorias pueden ser relativos en cuanto al momento, pero la belleza de ver realizados los sueños, en cualquier dimensión, enciende el alma y llena de inefable placer el espíritu del ser decidido, esforzado, constante, que mira siempre al futuro, con deleite total el presente, destilando efervescente felicidad. @sucrevasquez.

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DIRECTOR Y EDITOR: SUCRE VASQUEZ

CARIBE MAGAZINE CON SUCRE VASQUEZ


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Por MAIRA GARCIA

a poesía de Julia de Burgos exploró temas como el pasado c o l o n i a l de Puerto Rico, el legado de la esclavitud y el imperialismo estadounidense.Cuando la poetisa Julia de Burgos dejó Puerto Rico a los 25 años juró nunca regresar. Cumplió su promesa. Su partida fue agridulce. Durante gran parte de su corta vida, De Burgos defendió el nacionalismo y la identidad de Puerto Rico a través de sus escritos. Ella misma publicó su primera colección de poemas, Poema en veinte surcos, en 1938, a los 24 años. Su trabajo exploró asuntos como el pasado colonial de la isla, el legado de la esclavitud y el imperialismo estadounidense. En su poema titulado Río Grande de Loíza, trata sobre el dolor y la violencia padecidos por los nativos de la isla y los

Julia de Burgos, llanto vivo por su tierra puertorriqueña

esclavos africanos en el río de Puerto Rico. ¡Río Grande de Loíza!… Río grande. Llanto grande. El más grande de todos nuestros llantos isleños, si no fuera más grande el que de mí se sale por los ojos del alma para mi esclavo pueblo. Nacida en el seno de una familia pobre, estudió para ser maestra y trabajó como tal antes de casarse, a los 20 años. Se divorció tres años más tarde y comenzó una intensa relación romántica con Juan Isidro Jimenes Grullón, un exilado político dominicano e intelectual de familia prominente. Su poesía le abrió las puertas de los círculos intelectuales puertorriqueños, pero en realidad no encajaba en ellos. Después de todo, era la década de los treinta y ella era una mujer divorciada en una sociedad católica romana, además de pertenecer a la clase trabajadora y ser de ascendencia africana. Los intelectuales puertorriqueños que moldeaban la identidad de la isla no estaban listos para aceptar la idea de la justicia social para los descendientes de africanos y, mucho menos, para el feminismo. Tuvo que irse. Sin embargo, durante su ausencia se convirtió en una fuerza con la que había que lidiar. De Burgos, quien murió el 6 de julio de 1953, ahora es considerada una de las predecesoras literarias del movimiento puertorriqueño en la isla y en Nueva York. “Ya había concebido una idea de Puerto Rico y la identidad puertorriqueña mucho más amplia que la que se articulaba en la isla en ese entonces”, dijo Vanessa Pérez Rosario, profesora adjunta de Estudios Latinos en el Brooklyn College, quien escribió un libro sobre la vida y obra de la poetisa, titulado Becoming Julia

de Burgos (que contiene las traducciones al inglés de los poemas citados en este artículo). De Burgos salió hacia Nueva York en 1940 para encontrarse con Jimenes Grullón, a quien siguió a Cuba más tarde ese mismo año. Se quedó ahí con él durante dos años. En julio de 1940, recibió un premio literario puertorriqueño por su segunda colección de poemas, Canción de la verdad sencilla. En su libro, Pérez Rosario describe la manera en que De Burgos, en una carta a su querida hermana Consuelo, dijo que le sorprendía que su trabajo se juzgara de manera justa. Sin embargo, esto constituyó el punto álgido de su estancia en Cuba. Su relación con Jimenes Grulló se deterioró, en parte por las objeciones de la familia de él. Para 1942, De Burgos estaba de vuelta en Nueva York. Ahí siguió escribiendo y se convirtió en colaboradora y editora de la publicación periódica socialista en español titulada Pueblos Hispanos. Su poesía y textos no eran solo un medio de expresión, sino también la forma de mantenerse a sí misma y a su familia. Julia Constanza Burgos García nació el 17 de febrero de 1914, hija de Francisco Burgos Hans, un campesino, y Paula García de Burgos, en Carolina, Puerto Rico. Fue la mayor de trece hijos. La muerte y la adversidad fueron constantes en su vida: vio a seis de sus hermanos pequeños morir. Fue cercana a su familia y en determinado momento algunos de sus hermanos se le unieron en Nueva York. Cuando se divorció de su primer esposo, Rubén Rodríguez Beauchamp, en lugar de retomar su nombre de soltera eligió añadir el “de” antes de Burgos, que se usa para indicar el estatus de casada o posesión. “De esa manera, se convirtió en Julia de Burgos y, simbólicamente, tomó posesión de sí misma”, escribe Pérez Rosario en su libro.


En 1943, De Burgos se casó de nuevo, esta vez con un músico puertorriqueño llamado Armando Marín. Ese matrimonio también terminó en divorcio. Los últimos años de su vida fueron difíciles. Padecía de depresión y alcoholismo, según su sobrina, María Consuelo Sáez Burgos. Pasó largos periodos entrando y saliendo del hospital y se le diagnosticó cirrosis hepática. También luchó contra una enfermedad respiratoria ocasionada por su alcoholismo. Aun así, siguió participando en eventos culturales, literarios y políticos, de acuerdo con Sáez Burgos. “Nunca dejó de ser ella misma”, dijo. El misterio rodea las últimas horas de su vida. Unos policías la encontraron en la calle, inconsciente y sin identificación, en las primeras horas del 5 de julio de 1953. Ingresó al Hospital Harlem, donde murió horas después. La causa oficial de la muerte fue neumonía, empeorada por la cirrosis derivada de su alcoholismo. “No fue sino hasta después de un tiempo en el que Julia no se había comunicado cuando la familia comenzó a preocuparse”, contó Sáez Burgos. Después de semanas de buscarla, descubrieron no solo que había muerto, sino que la habían enterrado sin identificar en la fosa común de Hart Island. Sus restos fueron exhumados y repatriados a Puerto Rico. De cierta manera, De Burgos anticipó esto en su poesía. En Poema para mi muerte, escribió: ¿Cómo habré de llamarme cuando solo me quede recordarme, en la roca de una isla desierta? Un clavel interpuesto entre el viento y mi sombra, hijo mío y de la muerte, me llamará poeta. Después de su muerte finalmente recibió el reconocimiento que deseó durante toda su vida. Su última colección de poemas, El mar y tú, fue publicada por su hermana Consuelo de manera póstuma. La Universidad de Puerto Rico le otorgó un doctorado honoris causa en 1987. Hay escuelas públicas en Puerto Rico, Nueva York, Filadelfia y Chicago que llevan su nombre. En 2010, el Servicio Postal de Estados Unidos conmemoró su legado con una estampilla por el Mes de la Herencia Hispana. Finalmente, la isla aceptó a su poetisa. “Julia de Burgos no solo habló de su realidad. Habló de todos nosotros”, dijo Sáez Burgos.


PRIMERO DE DOS ARTICULOS

Cara a cara con el Rey de la Bachata

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Por CRISTY MARRERO

an pasado más de 25 años desde que este boricuadominicano nos cantara al oído por primera vez junto a Henry, Lenny y Max en el grupo “Aventura”. Pero Anthony Santos –el Romeo de miles– no es capaz de elegir a cuál de los tres salvaría si estuviesen entre la vida y la muerte. Tampoco es capaz de dejar que su único hijo, Alex Damián, de 18 años, le gane en baloncesto, pero sueña con pasar unos días libres en Bora Bora, en Polinesia. Así es el hombre detrás de la corona. Una tarde nublada junto a Romeo –con cafecito en mano– en la Nueva York que le dio la vida y la fama, es más que suficiente para comprender que el hombre detrás de los discos de diamante, los shows todo-vendidos y los sombreros fashion es más Anthony que Romeo. “Yo creo que la música es diversión. Cuando esto deja de ser algo que haces por pasión, que te llena, y [en cambio] se convierte en un negocio solamente, se daña. No me tomo muy en serio lo que he logrado. Lo respeto, pero trato de divertirme en el proceso”, cuenta como quien tiene la sabiduría de entender lo efímero de la fama, a pesar de que le sobre. Aun con cinco nominaciones a los Premios Billboard de la Música Latina –el 26 de abril en Las Vegas– por su más reciente producción Golden, una gira de conciertos que arrancó con tres Madison Square Garden repletos de sus fieles “romeistas” y que se extiende

hasta finales de 2018 por toda Europa, Asia y Latinoamérica, Santos promete nunca dejar de sorprenderse. “Uno nunca se acostumbra, y si te acostumbras y no te causa cierta emoción, retírate”, dice. Quizás por eso, vive con los pies puestos en la tierra. No es farandulero, ni le gusta figurar en los medios. En su Nueva York, conduce su propio auto, solo, y corre tres, cuatro veces por semana en West Highway, acompañado solo por un amigo. En Halloween, su festividad preferida, se disfraza y sale de fiesta con sus amigos, irreconocible, a pesar de la altura y el porte que lo caracterizan en persona. Tony, como le llama su mamá Lidia, es pausado. Piensa bien antes de responder, pero no teme ser espontáneo, incluso cándido. A menudo visita a sus padres, y allí no es más que un hijo trabajador y cooperador. Incluso tira la basura y tiende su cama. Ahí en el Bronx empezó su carrera musical, primero con Aventura, el grupo que revolucionó la bachata con actitud contemporánea. Al comienzo, los abucheaban cuando cantaban en público. Eventualmente, llenaron uno, dos, tres Madison Square Garden. Después, como solista, Santos llenó el Yankee Stadium, dos noches seguidas. “Cuando empezamos en Aventura e hicimos el primer concierto teatral con 3.000 personas –que para nosotros eso era grandioso– Romeo con Julio Iglesias, con quien grabó a dúo su canción El Amigo.


nos miramos y nos dijimos: ¡Wow papi, estamos rompiendo! Luego cada vez que canto en el Madison Square Garden, el Yankee Stadium… Sí me siento agradecido, pero no sé si sea esa mi definición de éxito”, comenta. “Cuando Aventura empezó en el negocio de la música, ni nos invitaban a los premios, a nada, ni a los camerinos. Hubiese sido un poco injusto que en aquel entonces alguien dijera: yo creo que estos no son tan buenos porque no están nominados. Lo primordial aquí es conectar. La música es muy subjetiva”. No es secreto que miles de mujeres en todo el mundo suspiran, se enamoran y desenamoran al son bachatero de Santos. Cada canción les cuenta una historia que parece haber sido escrita solamente para ellas. Pero, ¿quién ocupa el corazón de Tony, el del Bronx? “Cuido mucho esa parte porque entiendo que una fanática quiere saber por curiosidad, pero siento que es una decepción para ellas saber que ‘Romeo tiene novia. O Romeo tiene esposa’. Y me ha dado buenos resultados el no hablar”, dice, aunque múltiples fuentes confirman que tiene una novia de muchos años. Santos no elabora, pero insinúa. “En mi vida amorosa, siempre me ha dado mejores resultados que sean chicas comunes y corrientes, que sean mujeres que respeten esto y no sean faranduleras”. Esa actitud comienza por casa, de sus padres Francisco y Lidia. “Lo que soy como ser humano, la disciplina, el respeto que tengo hacia otras personas, todo es gracias a la crianza que me dieron ellos. Hasta el sol de hoy, todavía mi padre me dice: cuánto te gastaste en esa jeepeta? Y le tengo que bajar el precio real”, cuenta entre risas. “Mi papá me dice que todo lo material es barato, que las cosas que se pueden comprar no tienen tanto valor. El hombre no bebe, no fuma, nunca ha usado drogas, respeta a las mujeres. Entonces es un tipo que admiras porque da el ejemplo”. De su mamá, el Tony que le compró su primera casa a modo de agradecimiento, la define como una mujer muy sencilla. Que lo trata siempre como Tony, Anthony, el ser humano. No como Romeo el artista. “Nada de eso de ‘El rey’. Siempre me recuerda que esto es solamente un trabajo, que, aunque uno lo ame y se convierta en un estilo de vida, primero hay que ser humano y después artista”. Y claro, está su hijo Alex, a quien tuvo cuando tenía apenas 19 años, con una novia con quien aún mantiene un buena relación. “Yo soy fuerte con él, pero no tanto en el rol de disciplina, porque ese rol lo desempeña la mamá y ha hecho excelente trabajo”, explica. “Soy fuerte, pero en cuanto a la sensibilidad. Soy un hombre bastante sensible. Y no quiero que mi hijo esté pasando por momentos triste."

"Mi padre dice que todo lo material es barato", dice Romeo Santos

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ientras pide que bajen un poco la temperatura del aire acondicionado de la habitación donde conversamos –porque un artista en gira debe cuidar su voz “como a un bebé”– subimos unos decibeles al tono de nuestra

tertulia. “No es que yo les llore a las mujeres –aunque sí he llorado muchas veces– pero pasé por muchas etapas de las cuales aprendí y hoy soy una mejor versión. Yo quisiera poder al menos decirle a mi hijo: 'mira, si pasas por ese hoyo, puedes caerte, pero acuérdate que papi ya pasó por ahí'. Así trato de hablarle de las chicas”. Y a quienes intentan enamorar a través de sus letras en tiempos del movimiento #MeToo les aconseja que elijan bien lo que quieran decir. Las letras de Santos van de lo sensual a lo romántico, y canciones como "Propuesta Indecente" o "Noche de Sexo" definitivamente no son para toda ocasión. “Uno tiene que siempre respetar y la mujer es la que siempre debe guiar la situación. Elijan canciones delicadas como lo son las mujeres, que no vayan a lo sexual, sino a lo bonito del amor, a lo positivo. La paciencia es todo a la hora de enamorar a la mujer”. Con eso, Tony termina su café y se arropa bien la garganta. Esta noche, tocará ante mas de 16.000 personas en Madison Square Garden. Esta noche, Anthony se convertirá en Romeo.

Ahí en el Bronx empezó su carrera musical, primero con Aventura, el grupo que revolucionó la bachata con actitud contemporánea. Al comienzo, los abucheaban cuando cantaban en público. Eventualmente, llenaron uno, dos, tres veces el Madison Square Garden.


Puerto Rico, paraíso acuático La isla ofrece unas impresionantes aguas transparentes que garantizan una excelente visibilidad de 30 metros a lo largo de toda la isla, una temperatura que fluctúa sobre los 27 grados y unos fondos marinos de inigualable belleza.

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asado el golpe del paso de los huracanes Irma y María por la isla -la Compañía de Turismo de Puerto Rico (CTPR)ha indicado que las principales infraestructuras y atracciones turísticas están en funcionamiento-, Puerto Rico ya puede continuar recibiendo nuevos visitantes. Con cientos de playas a lo largo de sus 500 km de costa, es el lugar ideal para la práctica de cualquier deporte acuático:buceo, navegación, pesca, surf, kite boarding, vela, kayak... Las costas de Puerto Rico, ajenas a la pesca comercial, suponen un auténtico descubrimiento para los amantes del submarinismo. La isla ofrece unas impresionantes aguas transparentes que garantizan una excelente visibilidad de 30 metros a lo largo de toda la isla, una temperatura que fluctúa sobre los 27 grados y unos fondos marinos de inigualable belleza. En la región oeste de Puerto Rico, conocida como Porta del Sol, a unas millas de la costa de Guánica y La Parguera (en Lajas), el estante continental baja formando La Pared, la cual ofrece uno de los buceos más espectaculares del Caribe. La Pared comienza a una profundidad de 17 a 19 metros y baja verticalmente a 40 metros antes de bajar súbitamente cientos de metros hasta el fondo del mar. Este edén para fotógrafos marítimos tiene una visibilidad que excede los 30 metros y es hogar del coral negro tan poco visto en el Caribe. También en el oeste se encuentran dos islas deshabitadas con excelentes lugares para el buceo. La más pequeña, llamada Desecheo, se encuentra a alrededor de 20 kilómetros al noreste del pueblo de Aguadilla. A su alrededor hay 24 lugares perfectos para bucear por su excelente visibilidad. La isla de Mona, llamada por muchos La Galápagos del Caribe, está habitada por iguanas endémicas, tortugas de mar y delfines. La costa este de Puerto Rico, desde Fajardo hasta Humacao y las colindantes islas de Vieques y Culebra, ha sido un destino preferido por décadas para el snorkel y el buceo.

La playa de Flamenco, (en la isla de Culebra), es una Reserva Marina protegida por el Departamento de Recursos Naturales y medio ambiente donde pueden encontrarse curiosas y singulares especies de tortugas marinas. La pequeña isla de Culebra descansa a pocos kilómetros al este de Puerto Rico. Por su proximidad a las islas vírgenes es conocida como la Última Isla Virgen; y también por la espectacularidad de sus playas rodeadas de hermosos arrecifes de coral y de espectacular vegetación. Los amantes de la pesca, pueden optar por alquilar barcos en San Juan, Fajardo, Humacao o Mayagüez para salir a navegar mar adentro durante todo el año. De octubre a marzo es la mejor temporada para pescar dorado, wahoo o marlin blanco. La canoa y Puerto Rico comparten una relación histórica, ya que se dice que en ellas llegaron los primeros indígenas a la isla hace unos cuantos miles de años. En la actualidad el kayaking es uno de los deportes acuáticos que permiten un contacto más directo con la naturaleza. Basta subirse a la canoa y remar para descubrir pasajes secretos, túneles y manglares en espectaculares reservas ecológicas rodeadas de arrecifes de corales. Los lugares más populares para disfrutar del kayak son las costas de las Islas de Vieques, la costa este del pueblo de Fajardo, la Reserva Natural de Humacao y la Laguna Torrecilla, en Piñones. Surf y 'kite-surf' Otros de los deportes acuáticos que caracteriza a Puerto Rico es el surfing. Los meses de octubre a abril son los más activos. La costa noroeste, norte y sureste son donde mejor se practica este deporte. Otro deporte acuático sumamente popular en Puerto Rico, es el kite-surfing. Básicamente cualquier playa con viento es apropiada para la práctica del arriesgado deporte. Los veleristas tienen infinidad de posibilidades de diversión en Puerto Rico y sus islas Vieques, Culebra, Caja de Muertos y numerosos cayos cerca de la costa. Dos escuelas de vela ofrecen sus servicios: una en el Club Náutico de San Juan, y otra en el Balneario de Carolina.


Lugar ideal para degustar la fina comida cubana y la pizza italiana, con atentas empleadas, pantallas gigantes con mĂşsica y deportes. Abierto los 7 dĂ­as, de 11 AM hasta la medianoche.


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