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Time Warp: la noche en que dejamos de bailar

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TIME WARP

LA NOCHE EN QUE DEJAMOS DE BAILAR


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_“Iba a pasar, hacía rato que iba a pasar. Fue en Time Warp, pero podría haber sido en otro lugar”. Tomás Pérez Ponisio, miembro fundador de PAF!, no iba a ese tipo de fiestas. Para él eran “siempre lo mismo”, sobreventa, poco espacio para caminar y bailar, y una situación que se había vuelto costumbre: agua cortada en los baños. Administraba el foro Argenpills desde el 2008 y testeaba pastillas con reactivos de Marquis. Conocía la noche y esa mañana del 16 de abril de 2016 no se sorprendió. Mientras tanto, el foro explotaba. Miedo, preguntas, comentarios. La mayoría no se animó a dejar el anonimato del foro y hacer algo para cambiar la situación. Tomás prefirió salir.


Ese viernes 15, Nicolás López había llegado temprano a la primera noche de Time Warp, no eran ni las 22, pero la cola para ingresar ya era tremenda. Dos horas después, la circulación en el evento estaba colapsada. Inmerso en el baile, se sorprendió por los 45º de temperatura que marcaba su celular y por la nube de transpiración que habitaba entre las cabezas del público y la media sombra del techo. Su teléfono no aguantó la humedad y se apagó definitivamente. Nico se ofendió cuando a la mañana siguiente su tía le tocó el timbre para ver cómo estaba. Su sobrino no respondía el celular, la preocupación era total. “¿Me tratás de drogadicto?, ¿Te pensás que me voy a morir en una fiesta electrónica?”, le respondió. _Después me di cuenta que hablé como un boludo. Me puse a analizar lo que había vivido en Time Warp: que no pude comprar agua, que se desmayó un pibe delante mío, y que yo mismo tuve que calmarme un poco porque sino me desvanecía. Todo había sido un quilombo.


En los pabellones 2, 3 y 5 de Costa Salguero, se realizó la tercera edición de Time Warp en Argentina. Nacida en Alemania en 1994, llegaba con Ricardo Villalobos, Dixon y Sven Väth y Chris Liebing en su line up principal. Cinco jóvenes de entre 21 y 25 años murieron: Francisco Bertotti, Bruno Boni, Andrés Valdez, Nicolás Becerra y Martín Bazano. Cinco jóvenes más fueron derivados a terapia intensiva, pero pudieron recuperarse. La fecha del 16 de abril se suspendió y “la tragedia de Time Warp” ocupó largas horas en los principales noticieros y programas de panelistas. El show había comenzado y la pantalla se llenó de especialistas que reaccionaron ante el consumo de drogas de la manera característica de los medios masivos: superficialidad, sorpresa y juzgamiento.


El juez federal Sebastián Casanello en conjunto con el fiscal Federico Delgado procesaron a 39 personas por la sobreventa de entradas y por haber organizado un evento, que según ellos, tuvo como objetivo vender droga y que los asistentes consumieran la mayor cantidad de agua posible. Entre los procesados hubo pesos pesados como Víctor Stinfale (por la empresa Energy Group, que comercializa el energizante Speed y el agua Block), y Adrián Conci, (presidente de Dell Producciones), además de funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y miembros de la Prefectura Nacional Argentina. En Time Warp hubo más de 20.000 personas en un espacio con capacidad para 13.000, se aumentó el precio del agua que se vendía y se cerraron las canillas de los baños. Una de las principales pruebas fue el Whatsapp de "Axel" de Axcess Group, la empresa encargada de controlar los accesos, que contaba a las 4:04 am, el ingreso de 18.003 personas. Los sólidos lazos de los principales acusados con el mundo de la política y el poder judicial, lograron que Casanello y Delgado fueran apartados de la causa por la Sala II de la Cámara Federal, integrada por los jueces Martín Irurzun y Eduardo Farah. La causa la tomó la jueza María Eugenia Capuchetti que en 2021 dio por concluída la investigación, absolvió a los últimos procesados y finalmente la cerró en 2024.


Laura Orellano es médica y vive en Cipoletti, Río Negro. Su hijo Nicolás Becerra murió en Time Warp. Se puso al hombro la querella judicial en representación de los cinco chicos cuando descubrió que Nicolás no había muerto por sobredosis: _Había consumo de sustancias, pero la razón de su muerte fue la deshidratación seria en los cinco cuerpos. Ahí empezó mi calvario.

“No podíamos aceptar dejar de luchar por la verdad”, rememora. Su hijo esperó asistencia durante una hora en una camilla y recibió una medicación contraindicada ante esas situaciones de consumo y de golpe de calor provocado por la sobrepoblación del predio. Laura cuestionó la logística de atención de salud, que no hubiera comunicación entre socorristas y médicos, y que la Agencia Gubernamental de Control no haya controlado.

_Nunca tuvimos contención ni respuesta como víctimas. Todo el proceso judicial fue a costa de nuestro bolsillo. Pasaron cosas terribles y dolorosas. Pedimos una nueva pericia y amenazaron a nuestro perito. Fue muy dura la experiencia como víctimas con la justicia argentina.


Hacía mucho calor ese sábado 16 de abril en New York. Graciela Touze estaba en el edificio de Naciones Unidas cuando empezó a recibir llamados de medios de comunicación en Argentina para dar una opinión de lo que había pasado en TW. Junto a su compañero Pablo Cimermann de la Asociación Civil Intercambios, habían viajado a la sesión especial de la Asamblea General de la ONU donde se discutía la política mundial de drogas. Nuria Calzada de Energy Control, un programa de intervención desde la reducción de riesgos nacido en 1997 en Barcelona, los movilizó para correrlos de una pena y angustia que no les permitía reaccionar.

_Gente, me están llegando montones de mensajes de Argentina de gente que pertenece a la escena electrónica, quieren hacer algo y están muy preocupados por lo que pasó. ¿Les puedo decir que se comuniquen con ustedes? Tomás Pérez Ponisio era parte de ese grupo. A su regreso empezarían las reuniones, los espacios de catarsis, y un ida y vuelta entre un grupo de pibes que simplemente querían hacer algo, con una asociación civil que acercaba un discurso y un accionar distinto ante el consumo de sustancias. Intercambios se metía en la electrónica. Nacía oficialmente PAF!, Proyecto de Atención en Fiestas.


Dalila Tealdi es Licenciada en Comunicación de la UNLP. En 2001 se sumó a Reset Drogas, espacio en el que activa desde la perspectiva de reducción de daños:

Para Dalila estos números exponen a la lógica prohibicionista y la teatralización mediática y política de la “guerra contra las drogas”.

_Aceptemos que la gente consume, pero ninguna sustancia es inocua, te pueden hacer mal si no sabés cómo consumirlas, si no sabés dosificarlas.

_En realidad no es tan grande el problema para justificar la militarización, criminalización, y el despliegue de leyes antidrogas. Si el Estado decidiese por lo menos regularizar o despenalizar la tenencia para consumo personal le estaríamos quitando fuerza a sistemas clandestinos, y ese presupuesto se podría utilizar para informar, para educar, para tener mejores hospitales y abordajes de este tema.

El Informe Mundial sobre las Drogas 2025 de la “Oficina contra la Droga y el Delito de Naciones Unidas” es la fuente más confiable a la hora de acceder a estadísticas sobre consumos. Sus datos del 2023 detallan que “cerca de 316 millones de personas consumieron alguna droga (excluidos el alcohol y el tabaco); es decir 6% de la población entre 15 y 65 años”, frente a 5.2% de la población en 2013”.


Los 10 años de Time Warp invitan a hacer un balance sobre los avances y estancamiento en derechos y cuidados. En redes sociales sigue habiendo quejas por parte del público de fiestas electrónicas acerca de lugares estallados de gente, infraestructuras deficientes, productoras que no colocan puestos de hidratación, cacheos militares en ingresos, e incluso volvió a aparecer la vieja costumbre de las canillas del baño cortadas. ¿Qué hacemos?

En un contexto nacional e internacional donde las derechas promueven individualizarse cada vez más, Dalila promueve “la cultura del cuidado”. Construir lazos, estar atento a lxs otrxs, y si hay un Estado y una productora que no se hace cargo, hacerlo nosotrxs mismxs.


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