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EH septiembre 2026

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P R I M E R A R E V I STA E N M É X I C O, L I B R E D E C O ₂

Año 22 No. 253 SEPTIEMBRE 2026

Corrupción en CFE: el fraude de EcoWise

Sol como estrategia energética: El

&

WOMEN ENERGY

DEL ASTRO REY AL PANEL SOLAR


LA ENERGÍA QUE VIENE DEL SOL Estimados lectores, Hay tecnologías que transforman una industria y otras que terminan por modificar la manera en que una sociedad entiende su relación con la energía. La solar pertenece a esta segunda categoría. Durante años hablamos de ella como una alternativa limpia, como una fuente complementaria o como una solución particularmente atractiva para determinados usuarios. Hoy esa definición resulta insuficiente. La energía solar está adquiriendo un papel estructural en la nueva arquitectura energética. Los números ayudan a dimensionar este cambio. En 2025, las adiciones globales de capacidad fotovoltaica alcanzaron un récord de 605 GW, mientras que la incorporación del almacenamiento mediante baterías está modificando la antigua discusión sobre la intermitencia. La combinación entre generación solar y BESS permite pensar en una energía que no solamente se produce cuando hay radiación, sino que puede administrarse y utilizarse de acuerdo con las necesidades de la demanda. Pero quizá el cambio más interesante está ocurriendo en un terreno que durante mucho tiempo permaneció fuera de la conversación pública: el calor. Buena parte de la energía que requiere la industria no se utiliza para producir electricidad, sino para procesos térmicos. Pasteurización, secado, lavado, cocción y generación de vapor son actividades que históricamente han dependido de combustibles fósiles. En este terreno, México tiene una oportunidad extraordinaria con el desarrollo del calor solar industrial y cuenta ya con cientos de instalaciones en operación. Esto nos obliga a ampliar la conversación. La transición energética no consiste simplemente en sustituir una central eléctrica por un parque solar ni en llenar de paneles las superficies disponibles. Implica transformar la forma en que generamos, almacenamos, transportamos y consumimos energía. Significa integrar fotovoltaica, solar térmica, almacenamiento, eficiencia, redes inteligentes, generación distribuida y otras tecnologías dentro de una estrategia común. México tiene condiciones particularmente favorables para avanzar en esa dirección. El recurso solar del país representa una ventaja natural, mientras que la generación distribuida abre nuevas posibilidades para que empresas comerciales e industriales produzcan parte de la energía que necesitan en sus propios espacios. Sin embargo, ningún proyecto renovable existe de manera aislada. Para que la electricidad producida por el Sol llegue a hogares, industrias y nuevos centros de carga, México necesita redes de transmisión y distribución capaces de acompañar el crecimiento de la generación. La discusión energética, por tanto, debe dejar de mirar exclusivamente los paneles y comenzar a prestar la misma atención a las líneas, subestaciones, almacenamiento, sistemas de control y capacidades que hacen posible que esa energía sea realmente útil. En esta edición de Energía Hoy queremos mirar al Sol precisamente desde esa perspectiva: no como una promesa distante, sino como una tecnología que ya está modificando mercados, industrias y modelos de negocio. La solar es una de las grandes protagonistas de la transición, pero su verdadero potencial aparecerá cuando logremos integrarla con almacenamiento, redes, eficiencia, innovación, regulación y talento. El futuro energético no llegará por sí solo. Habrá que construirlo. Y quizá una de las mejores decisiones que podemos tomar hoy sea aprovechar una fuente que, desde hace millones de años, ha estado frente a nosotros: el Sol. PRESIDENTA & CEO SMART MEDIA GROUP CONNECTING BRANDS


EDITORIAL

UN SECTOR QUE NO PUEDE DETENERSE Estimados lectores,

Hablar de energía solar en septiembre de 2026 es hablar de mucho más que paneles fotovoltaicos. Es hablar de almacenamiento, redes eléctricas, industria, inteligencia artificial, inversión, regulación y, sobre todo, de la capacidad de México para anticiparse a una transformación que ya está ocurriendo. Por eso esta edición de Energía Hoy propone una mirada amplia a un sector que avanza en varias direcciones al mismo tiempo.

Juan Carlos Chávez Director editorial de Energía Hoy

La portada parte de una realidad evidente: la solar ha dejado de ocupar un lugar secundario dentro de las tecnologías renovables. La incorporación de baterías, la hibridación de proyectos y el desarrollo del calor solar industrial están ampliando sus posibilidades. En México, además, existe un recurso solar privilegiado y una industria que ha desarrollado experiencia propia en aplicaciones térmicas. El desafío consiste ahora en convertir esas ventajas naturales y tecnológicas en una estrategia de largo plazo. Pero mientras observamos el crecimiento de las energías limpias, otra transformación está aumentando la presión sobre el sistema eléctrico: la economía digital. Esta edición también nos recuerda que la energía no vive al margen de la geopolítica. El conflicto en Medio Oriente ha mostrado nuevamente cómo una alteración en las cadenas de suministro puede repercutir en los precios de los hidrocarburos y, con ello, en los costos de transporte y en la economía de los consumidores. Más allá de las cifras, estos episodios vuelven a poner sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿qué tan vulnerable es un país cuando una parte importante de su sistema energético depende de mercados y combustibles sujetos a factores externos? En paralelo, la situación financiera y operativa de Pemex demuestra que la discusión energética mexicana tampoco puede reducirse a la transición hacia fuentes renovables. La petrolera enfrenta retos relacionados con resultados financieros, operación, seguridad industrial, proveedores y eficiencia. El sector energético del país necesita resolver simultáneamente los desafíos del presente y preparar las condiciones para el futuro. Y donde hay grandes recursos públicos también debe existir una vigilancia proporcional. El caso EcoWise y las sanciones relacionadas con la adquisición de optimizadores de tensión muestran el costo que puede tener la falta de rigor técnico, supervisión y controles institucionales. Una mayor participación renovable, el crecimiento industrial y la expansión de los centros de datos demandarán una infraestructura capaz de transportar electricidad con confiabilidad y flexibilidad. La transición energética, como plantea la colaboración de Siemens Energy, no puede pensarse sin transmisión. Ese es, quizá, el hilo conductor de esta edición: la energía está dejando de ser un asunto sectorial para convertirse en uno de los principales determinantes de la competitividad. El Sol abre una enorme oportunidad, pero alrededor de él se está construyendo una nueva infraestructura tecnológica, financiera, regulatoria y humana. Desde Energía Hoy creemos que mirar cada uno de estos temas por separado sería insuficiente. La transición energética, la digitalización, la seguridad energética, la regulación, la eficiencia y el talento forman parte de una misma conversación. Una conversación que México no puede darse el lujo de postergar.


SEPTIEMBRE 2026 AÑO 22 No. 253

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EDITORIAL

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FRASES CON ENERGÍA

ENERGY & KNOWLEDGE

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ABC ENERGÉTICO PEMEX: EL REFLEJO FINANCIERO DE SU DESEMPEÑO OPERATIVO Fluvio Ruíz Alarcón

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DEL MONOPOLIO ESTATAL AL MODELO HÍBRIDO: LA REGULACIÓN ENERGÉTICA MEXICANA

Jesika Alejandra Velázquez Torres

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BOOKS & ENERGY

LID EDITORIAL MEXICANA

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EL FUTURO ENERGÉTICO NO SE ADIVINA: SE CONSTRUYE

Karla Cedano, Juan Carlos Castro y Alberto Ávila

ELECTRICIDAD

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LA ESTRATEGIA ENERGÉTICA COMIENZA MUCHO ANTES DE HABLAR DE ENERGÍA

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EN PORTADA

VINCULACIÓN Y NUEVOS TALENTOS

POR: JUAN CARLOS CHÁVEZ E ITZEL BECERRIL

EL SOL COMO E ENERGÉTICA: D REY AL PANEL S

EFICIENCIA ENERGÉTICA

COMUNIDAD EH

INTELIGENCIA ARTIFICIAL: EL NUEVO ACTIVO ESTRATÉGICO DE LA ENERGÍA EN MÉXICO Y AL

EL VERDADERO IMPACTO DE LA GUERRA EN IRÁN

48

74

Santiago Barcón Ideas con Brío

Oscar Berrio

COLUMNA INVITADA

42

54

78

Daniel Alegre Perera

Gerardo Tenahua Tenahua

Fátima Barrera

Lázaro Flores

LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA DE MÉXICO COMIENZA CON UNA RED FORTALECIDA

CRISIS ENERGÉTICA INMINENTE: ¿ESTÁN NUESTRAS REDES ELÉCTRICAS PREPARADAS PARA LA NUEVA ERA?

LA ELECTRICIDAD DETRÁS DE LAS PIERNAS. LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL COMIENZA A ABANDONAR LA PANTALLA


PRIMERA REVISTA EN MÉXICO LIBRE DE CO2

Jessyca Cervantes PRESIDENTA Y CEO Dr. Hugo Isaak Zepeda VICEPRESIDENTE Miguel Mares Castillo DIRECTOR GENERAL m.mares@smartmediagroup.lat

86

LA POLICÍA ENERGÉTICA: VIGILANDO LA INDUSTRIA, PARTE III Ana Sotomayor

EH360

92

LA SOMBRA DE LA CORRUPCIÓN EN CFE: EL FRAUDE DE ECOWISE Y EL COSTO DEL SILENCIO TÉCNICO Juan Carlos Chávez

WOMEN & ENERGY

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ESTRATEGIA DEL ASTRO SOLAR

LA EVALUACIÓN DE PROYECTOS DE INFRAESTRUCTURA VIS A VIS LA INICIATIVA DE LA NUEVA LEY GENERAL DE EQUILIBRIO ECOLÓGICO Y LA PROTECCIÓN AL AMBIENTE Cristina Hernández Calzada

TECH & TRENDS

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LA PARADOJA ENERGÉTICA DE LA IA EN MÉXICO Juan Carlos Chávez

CONTENIDO SÍGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES Energía Hoy®️ Número 253, SEPTIEMBRE 2026. Es una publicación mensual editada y publicada por Smart Media Group Connecting Brands S.A. de C.V. ®️, Oficinas Generales: Tuxpan 57, Col Roma Sur, Alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México. C.P. 06760. Teléfono: +52 (55) 2870 3374. www.energiahoy.com contacto@ smartmediagroup.lat. Publicación digital líder en el sector energético con 20 años de trayectoria, que presenta contenido de valor en temas clave de energía a través de la participación de destacados expertos del sector. Editor responsable: Juan Carlos Chávez Vera. Certificado de Reserva de Derechos al Uso Exclusivo número 04-2022-070111272100-102 de fecha 1 de julio de 2022 otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor; ISSN: en trámite el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Licitud de Título y Contenido: en trámite ante la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación, permiso SEPOMEX: en trámite. Responsable de la última actualización de este número, Unidad Informática de Smart Media Group Connecting Brands, Ing. Irwing Núñez Vázquez, fecha de última modificación, 13 de noviembre de 2023. Se imprime en Productos y Servicios Técnicos Hernández, S.A. de C.V. RFC: PST090722N98. Dirección fiscal: Morelos no. 48 Col. Peñón de los Baños, Alcaldía Venustiano Carranza. C.P. 15520, México, CDMX.

Carlos Mackinlay Gronhamm DIRECTOR DE RELACIONES INSTITUCIONALES c.mackinlay@smartmediagroup.lat Ulises Gómez Nolasco DIRECTOR JURÍDICO Y FINANCIERO u.gomez@smartmediagroup.lat Daniela Rodríguez Bobadilla DIRECTORA COMERCIAL d.rodriguez@smartmediagroup.lat Antonella Russo COORDINADORA DE RELACIONES PÚBLICAS Y REPRESENTANTE EN EUROPA a.russo@smartmediagroup.lat Ernesto Valdés Arreguín COORDINADOR DE ESTRATEGIA GUBERNAMENTAL Evelyn Sánchez Gamiño GERENTE DE MERCADOTECNIA e.sanchez@smartmediagroup.lat Felipe Rodríguez ARQUITECTO DIGITAL Y DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL f.rodriguez@smartmediagroup.lat Irwing Núñez Vázquez WEBMASTER i.nunez@smartmediagroup.lat Juan Carlos Chávez Vera DIRECTOR EDITORIAL DE SMART MEDIA GROUP jc.chavez@smartmediagroup.lat Saraí Itzel Becerril Lagunas REPORTERA i.becerril@smartmediagroup.lat Gustavo Gómez García COORDINADOR DE ARTE Y DISEÑO Arturo Eduardo Plata Martínez DISEÑADOR JR. Sofía Martínez Miranda Coordinadora de Producción Audiovisual y Contenidos Multimedia. Guadalupe García Hernández COORDINADORA EJECUTIVA Y COMERCIAL DE PRESIDENCIA g.garcia@smartmediagroup.lat Jennyfer López Hernández BRAND MANAGER Y EJECUTIVA COMERCIAL j.lópez@smartmediagroup.lat Jessica Argüelles Aguilar EJECUTIVA COMERCIAL j.arguelles@smartmediagroup.lat Eduardo Piccolo Liceaga EJECUTIVO COMERCIAL e.piccolo@smartmediagroup.lat CONSEJO EDITORIAL Shirley Wagner Patricia Tatto Gema Sacristán Mariuz Calvet Roquero Héctor Gutiérrez Machorro Hugo Adrián Hernández Baltazar María José Treviño Santiago Barcón Palomar Hans-Joachim Kohlsdorf Walter Coratella Cuevas

VENTAS ventas@smartmediagroup.lat CONTACTO 5528703374 Energía Hoy es una publicación mensual de Smart Media Group Edición No. 253 Septiembre 2026. Las opiniones vertidas en este medio de comunicación de parte de las y los columnistas son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan necesariamente el pensamiento de esta editorial, de algún movimiento o grupo social.


NO HAY CAMINO PARA LA PAZ, LA PAZ ES EL CAMINO”.

NO BASTA CON HABLAR DE PAZ. UNO DEBE CREER EN ELLA Y TRABAJAR PARA CONSEGUIRLA”.

Mahatma Gandhi,

Eleanor Roosevelt,

ACTIVISTA SOCIAL, ABOGADO Y POLÍTICO INDIO

ESCRITORA, ACTIVISTA Y POLÍTICA ESTADOUNIDENSE

EL PERDÓN LIBERA EL ALMA. ELIMINA EL MIEDO. POR ESO ES UN ARMA TAN PODEROSA”.

LA PAZ NO PUEDE MANTENERSE POR LA FUERZA; SÓLO PUEDE ALCANZARSE POR MEDIO DEL ENTENDIMIENTO”.

Nelson Mandela, ACTIVISTA CONTRA EL APARTHEID Y EXPRESIDENTE DE SUDÁFRICA

Albert Einsten, FÍSICO ALEMÁN

21 DE SEPTIEMBRE,

DÍA INTERNACIONAL DE LA PAZ 6


CREO SINCERAMENTE QUE, SI HUBIERA MÁS CONFLICTOS EN EL MUNDO, HABRÍA MENOS VIOLENCIA”.

LOS CAMBIOS CLIMÁTICOS Y AMBIENTALES ESTÁN TRANSFORMANDO EL PANORAMA DE SEGURIDAD EN EL QUE TIENEN LUGAR TANTO LOS CONFLICTOS, COMO LOS PROCESOS DE CONSOLIDACIÓN DE LA PAZ”.

Priya Parker, FACILITADORA, ESPECIALISTA EN RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS Y AUTORA ZIMBABUENSE

Dahlia Simangan,

ACADÉMICA Y ACTIVISTA FILIPINA

LA PAZ NO ES SOLAMENTE NUESTRO OBJETIVO FINAL, SINO TAMBIÉN LA ÚNICA MANERA EN QUE LOGRAREMOS NUESTRO OBJETIVO”.

Martin Luther King Jr., MINISTRO Y ACTIVISTA BAUTISTA ESTADOUNIDENSE

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PEMEX: Energy & Knowledge | ABC Energético

EL REFLEJO FINANCIERO DE SU DESEMPEÑO OPERATIVO

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urante el segundo trimestre de 2026, Petróleos Mexicanos tuvo una ganancia neta de 18,024 millones de pesos; en contraste con los 59,595 millones de pesos de ganancia neta, registrada en el mismo trimestre de 2025. Es decir, el rendimiento positivo se redujo en un 69.7% entre el trimestre reportado y su similar de 2025. La menor ganancia entre el segundo trimestre de 2025 y el de 2026, se debe en primer lugar a que la utilidad cambiaria se redujo en forma muy significativa, al pasar de 134,685 millones de pesos en el segundo trimestre de 2025, a 49,267 millones de pesos en el mismo trimestre de este año, es decir, una caída del 63.4%. En términos absolutos, la reducción de la utilidad cambiaria (85,418 millones de pesos), equivalió a más de dos veces la disminución del rendimiento neto positivo (41,492 millones de pesos) entre el segundo trimestre de 2025 y su similar de 2026. Además, en ese mismo período, mientras los ingresos totales de Pemex crecieron en un 30.3%, la compra de productos para reventa lo hizo en un 49.7%, pasando de 132,307 a 198,080 millones de pesos. Este aumento se debió en buena medida, a que las importaciones de gasolinas automotrices y diesel subieron, respectivamente, 21.3% y 16.4%; al mismo tiempo que sus precios de referencia lo hacían en 55.8% en el caso de las gasolinas, y 74.5% en el del diesel. Por otro lado, el volumen extraído de hidrocarburos líquidos durante el segundo trimestre de 2026 (1.631 millones de barriles diarios), se incrementó ligeramente (1.7%) comparado contra el mismo trimestre del año anterior (1.658 millones de barriles diarios); y el precio de la Mezcla Mexicana de Exportación (MME) tuvo un incremento en el mismo lapso del 46.7%, al pasar de 60.98 a 89.43 dólares por barril.

FLUVIO RUÍZ ALARCÓN Analista del sector energético

Este incremento en el valor de la producción se reflejó en un incremento similar (46.6%) en el pago del Derecho Petrolero del Bienestar, el cual pasó de 47,226 millones de pesos en el segundo trimestre de 2025, a 69,251 millones de pesos en el trimestre reportado, absorbiendo el 81% del rendimiento de operación (85,483 millones de pesos). Analizando los resultados de Pemex en el conjunto del primer semestre de este año, observamos que, a pesar de que el precio promedio de la MME (80.16 dólares por barril), fue el segundo más alto para un lapso similar en los últimos 11 años -solo superado por el del primer semestre de 2022, que fue de 97.17 dólares por barril-, el rendimiento neto de Pemex fue una pérdida de 27,969 millones de pesos.

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Y es que, si bien los ingresos por exportación (576,207 millones de pesos), apuntalados en un elevado precio de venta de nuestro crudo, se incrementaron en 17.4% comparados con los del primer semestre de 2025; el pago del Derecho Petrolero del Bienestar (116,951 millones de pesos), absorbió el 93.6% del rendimiento semestral de operación (124,989 millones de pesos). Por otra parte, durante el mismo semestre, el gobierno le transfirió

a nuestra petrolera 100,444 millones de pesos como aportaciones de capital: un incremento del 6.2% en comparación con el mismo período de 2025. Además, aunque disminuyó en un 14.3% frente a la acumulada al primer semestre de 2025 (436,704 millones de pesos); su deuda reconocida con proveedores de bienes y servicios, siguió siendo muy elevada, alcanzando los 374,334 millones de pesos: la segunda más alta de la historia para un período similar.

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Energy & Knowledge | ABC Energético

Ahora bien, las dificultades económicas y financieras de Pemex son el reflejo de una operación que se no realiza en forma óptima. En este sentido, en nuestra colaboración anterior, señalamos que entre el segundo trimestre de 2025 y su similar de 2026, la quema de gas pasó de 391 a 778 millones de pies cúbicos diarios, es decir, que hubo un enorme incremento del 99%. Ahora nos parece importante resaltar la problemática que muestra el desempeño de Petróleos Mexicanos en materia de seguridad industrial. En efecto, durante el segundo trimestre de 2026, el índice de frecuencia se ubicó en 0.43 accidentes por millón de horas hombre laboradas con exposición al riesgo, lo que representó un incremento del 48.3% frente al índice de 0.29, registrado durante el segundo trimestre de 2025, manteniéndose prácticamente igual que en el primer trimestre de este año, cuando fue de 0.42 accidentes por millón de horas hombre laboradas. De su lado, el índice de gravedad durante el segundo trimestre de este año registró un valor de 34 días perdidos por millón de horas hombre laboradas con exposición al riesgo. Es decir, hubo un incremento de 61.9% frente a los 21 días registrados en el mismo trimestre de 2025 pero, mucho más

preocupante aún, significó el doble de días perdidos en comparación con el primer trimestre de este año, cuando se registraron 17 días perdidos por millón de horas hombre laboradas. Medidos a lo largo de todo el primer semestre de este año, ambos índices también se agravaron. El índice de frecuencia creció en 44.8% entre los mismos períodos de 2025 y 2026, al pasar de 0.29 a 0.42 accidentes por millón de horas hombre laboradas, el cual es el peor registro para un lapso similar desde 2015, cuando fue de 0.47. En tanto, el índice de gravedad semestral en 2026 aumentó en 84.4% entre el primer semestre de 2025 y el del presente año, pasando de 14.1 a 26 días perdidos por millón de horas hombre laboradas: la peor cifra desde 2013, cuando llegó a 29.2 días perdidos. En buena medida y en general, las dificultades operativas pueden explicarse analizando la evolución institucional del sector, sus diversos mecanismos de gobernanza y los distintos papeles que se le han asignado a la petrolera en los sucesivos modelos económicos. Desde esta perspectiva, son también la consecuencia de haber convertido a Pemex, antes que nada, en la principal fuente de ingresos fiscales y factor de ajuste de las cuentas nacionales.

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Energy & Knowledge | ABC Energético

El efectismo político, las insuficiencias presupuestales y la persistencia en utilizar a Pemex como instrumento substituto de una reforma fiscal, trajo como resultado la ausencia de una planeación efectiva de largo plazo, la disminución de la inversión en exploración (que redujo el potencial geológico del país), el mantenimiento de una lógica extractivista de corto plazo que provocó la sobreexplotación de yacimientos promisorios, la persistencia de procesos industriales poco eficientes, el debilitamiento de su base tecnológica, la escasa preocupación en materia de seguridad industrial y protección ambiental, el descuido en las obligaciones contractuales con proveedores de bienes y servicios e incluso, el resquebrajamiento del tejido social interno de la empresa.

La obtención de mejores resultados operativos y financieros por parte de Petróleos Mexicanos requiere de aumentar su margen de autonomía presupuestal y de gestión para que actúe más como empresa estatal y menos como organismo gubernamental. Solo así podrá lograrse el incremento significativo de las reservas y la extracción de hidrocarburos, el mejoramiento de la confiabilidad y eficiencia operativa de las refinerías, la recuperación del segmento petroquímico, el desempeño operativo en condiciones seguras para sus trabajadores, la protección ambiental y el respeto al entorno social, que son los grandes desafíos de Pemex en el contexto de la transición energética.

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Energy & Knowledge

DEL MONOPOLIO ESTATAL AL MODELO HÍBRIDO: LA REGULACIÓN ENERGÉTICA MEXICANA

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ecientemente, nos dimos a la tarea de hacer una reseña de la obra colectiva Regulación del Sector Energético, publicado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, la cual, al ser integrada por múltiples capítulos, la abordaremos en partes para comprender cómo los principios constitucionales han delineado la explotación económica de la energía, así como la configuración del Estado y su soberanía. Arrancamos con la primera parte sobre la regulación del sector energético en México, el cual constituye un entramado jurídico e histórico que refleja la evolución de la propiedad y el control de los recursos naturales, desde la época colonial hasta la consolidación del Estado moderno. Respecto de la etapa colonial, el libro precisa que la Corona española centralizó la propiedad de aguas y subsuelo, estableciendo un régimen patrimonial que distinguía entre dominio público, propiedad privada y aguas comunales; cuya explotación de recursos naturales fue legitimada a través de la bula Alejandrina y las doctrinas jurídicas de la época, vinculando la

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JESIKA VELÁZQUEZ TORRES

Maestra en Derecho por la UNAM y visitante profesional en la Corte Interamericana de Derechos Humanos.


Fuente de consulta: Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México. (2014). Regulación del sector energético, capítulos de Espinosa Fernández, Guerrero Reynoso y Zenteno Barrios. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Jurídicas. Disponible en: https://biblio.juridicas.unam. mx/bjv/detalle-libro/153regulacion-del-sectorenergetico

propiedad estatal con fundamentos religiosos y políticos, que en aquella época favorecían a los Reyes Católicos. No fue sino hasta la independencia que la propiedad de estos bienes pasó a la nación mexicana, aunque la regulación permaneció fragmentada hasta la Constitución de 1857. Posteriormente, la obra fija que leyes como el Código de Minas de 1884 consolidaron la propiedad estatal sobre el subsuelo, permitiendo concesiones a particulares bajo un esquema de control limitado. Por otra parte, el parteaguas fue la Constitución de 1917 al marcar un auténtico punto de inflexión al consagrar la propiedad originaria de la nación sobre el subsuelo y los recursos energéticos, declarando su carácter inalienable e imprescriptible; lo cual otorgó al Estado el dominio directo sobre minerales, hidrocarburos y aguas de jurisdicción federal, reservando la explotación de ciertos recursos estratégicos exclusivamente a la nación.

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Energy & Knowledge

De igual manera, la intervención estatal se fortaleció con reformas que prohibieron concesiones sobre el petróleo y minerales radioactivos, reservando al Estado áreas estratégicas como la energía eléctrica y nuclear; marcando al siglo XX por la consolidación del control estatal en la materia. Tan es así que la Ley del Petróleo de 1901 abrió la participación privada, pero la expropiación petrolera de 1938 redefinió el panorama al recuperar los recursos para la nación. Este acto, motivado por conflictos laborales y presiones internacionales, dio origen a Petróleos Mexicanos, institución que se convirtió en el símbolo de soberanía energética. Asimismo, la Ley Reglamentaria del Artículo 27 de 1941 y la Ley de 1958 reforzaron el monopolio estatal, limitando la participación privada y consolidando el control sobre exploración, explotación y transporte de hidrocarburos. Para 1960, con la nacionalización de la energía eléctrica, y en 1975 con la reserva de la energía nuclear, se amplió el dominio estatal, reflejando una política de soberanía y seguridad nacional. No obstante, hacia finales del siglo XX, las reformas constitucionales introdujeron matices de apertura. En 1992, Pemex se reorganizó en entidades con capacidad de competir internacionalmente, y en 1995 se permitió la participación privada en la distribución y transporte de gas natural, las cuales planteaban equilibrar la soberanía estatal con la necesidad de modernizar el sector y adaptarlo a un mercado

globalizado, aunque años más tarde veríamos los cambios en este punto. El marco regulatorio energético vigente en México mantiene la reserva exclusiva del Estado sobre recursos estratégicos como los hidrocarburos, la petroquímica básica y la generación nuclear conforme al artículo 27 constitucional y a la Ley de Hidrocarburos. Sin embargo, lo cierto es que se fomenta la participación privada en actividades complementarias bajo esquemas regulados por la Secretaría de Energía y la Comisión Reguladora de Energía; continuando la petroquímica básica bajo control estatal, mientras que la apertura del mercado de gas natural ha promovido inversión y competencia en transporte, distribución y comercialización. En el sector eléctrico, tras las reformas de 2014 y los lineamientos de la CFE publicados en el Diario Oficial de la Federación en 2026, se consolidó un modelo mixto en el que la empresa productiva del Estado debe conservar al menos 54% de participación en generación, permitiendo asociaciones con la iniciativa privada para aportar capital y tecnología. Este esquema mixto refleja la defensa de la soberanía energética y la necesidad de integración económica internacional, al tiempo que busca garantizar viabilidad financiera y seguridad energética mediante mecanismos de planeación sectorial y control estatal; mediando entre el interés público y los desafíos de la globalización, como un eje de identidad, poder y desarrollo.

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Books & Energy

» Título: Cultura organizacional, liderazgo y gobierno corporativo » Autores: Milton Rosario y Magdalena Santos. » Editorial: LID Editorial Mexicana » De venta en: Cadenas de librerías y portales de ebook

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n cualquier empresa, sin importar su tamaño, es común atribuir los tropiezos operativos a factores técnicos, financieros o de procesos. Sin embargo, la realidad demuestra que el verdadero origen del éxito de un negocio reside en la dimensión humana. Estrategias de negocio brillantes se desmoronan al ignorar que un equipo alineado y una organización sólida son el verdadero motor de valor de la compañía. Los mayores colapsos corporativos no nacen de fallas técnicas, sino de inconsistencias en el liderazgo y en la cultura que guía las decisiones diarias. Para resolver esta problemática, la obra Cultura organizacional, liderazgo y gobierno corporativo, de Milton Rosario y Magdalena Santos, propone un enfoque sistémico indispensable. Los autores demuestran que la gobernanza, el liderazgo y la cultura

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no operan como silos, sino como un engranaje interdependiente y un sistema operativo integral. Esta “arquitectura invisible” condiciona si una organización crea o destruye valor, obligando a los líderes a mitigar el riesgo conductual con pragmatismo. Este libro ofrece una excelente hoja de ruta pragmática para evaluar de forma directa la salud de tu organización y asumir activamente el rol de arquitecto de la cultura. Su lectura resulta indispensable para líderes y directivos, incluyendo a quienes encabezan el sector energético mexicano en constante evolución. En una industria donde los desafiantes proyectos de electricidad, hidrocarburos o energías limpias exigen precisión, alinear la gobernanza con el comportamiento de los colaboradores es el motor definitivo para mitigar riesgos, asegurar la eficiencia y consolidar un legado empresarial sólido y de largo plazo.


Books & Energy

» Título: De emprendedor a empresario » Autor: Martha Nieto » Editorial: LID Editorial Mexicana » De venta en: Cadenas de librerías y portales de ebook

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e imaginas un México distópico donde la comida escasea y una bacteria letal acecha la vida humana? Este es el mundo donde se desarrolla Nuestra cosecha, la nueva novela ciencia ficción de Oscar González, publicada por Almuzara México. Ambientada en el gélido Sector 13 —territorio que en el pasado fue México—, la trama se desata cuando un repentino brote bacteriano en el suministro de comida sintética pone en riesgo la supervivencia colectiva. El microbiólogo Roy Ayala y la detective Andrea Gómez iniciarán una investigación a contrarreloj para hallar el origen del peligro antes de que el pánico lo consuma todo. Más allá de la tensión de la historia, la novela entrelaza una serie de temas sumamente actuales: la fragilidad colectiva ante una crisis biológica inesperada, la vulnerabilidad de depender de un monopolio para el

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suministro de recursos básicos y las duras condiciones de la supervivencia en un entorno hostil. En esta atmósfera de constante incertidumbre, el autor confronta al lector con dilemas éticos muy reales sobre la empatía, la transparencia de las instituciones y las decisiones límite que se deben tomar cuando las estructuras que sostienen a una sociedad comienzan a fallar. Aunque la trama nos sitúa en un futuro de ficción, funciona como una invitación reflexiva para las industrias de cualquier sector. Nuestra cosecha nos recuerda la inmensa responsabilidad que implica gestionar los recursos que sostienen el día a día de una sociedad. Para quienes hoy dirigen el rumbo de nuestras empresas e industrias, esta novela es una excelente invitación a recordar que el verdadero desarrollo y la solidez a largo plazo solo se construyen con transparencia, integridad y un compromiso auténtico con la comunidad.


Energy & Knowledge | Vinculación y Nuevos Talentos

EL FUTURO ENERGÉTICO NO SE ADIVINA:

SE CONSTRU UN EJERCICIO KARLA CEDANO, JUAN CARLOS PROSPECTIVO CASTRO, ALBERTO ÁVILA; IER – UNAM MUESTRA QUE ay futuros que parecen inevitables solo porque llevamos demasiado MÉXICO CUENTA tiempo caminando hacia ellos. CON LOS RECURSOS Durante décadas hemos planeado buena parte del sistema energético Y LAS TECNOLOGÍAS mexicano mirando hacia atrás: cuánto PARA CONSTRUIR petróleo tenemos, cuánto gas necesitamos, cuánta consumiremos si seguimos haciendo UN SISTEMA electricidad más o menos lo mismo. Proyectamos la tendencia, ENERGÉTICO 100% calculamos la infraestructura necesaria y llamamos al resultado. Pero planear también puede RENOVABLE HACIA futuro servir para otra cosa, nos permite preguntar: ¿y si no 2050. EL HALLAZGO seguimos por el mismo camino? Esa pregunta está detrás del artículo que MÁS IMPORTANTE, publicamos recientemente en *Energy Reports*. SIN EMBARGO, NO Modelamos el Sistema Energético Mexicano hacia 2050, no solo la generación eléctrica, ES UNA PREDICCIÓN completo sino también la energía que utilizamos en transporte, SOBRE EL FUTURO. industria, viviendas, agricultura, comercio y servicios, exploramos una posibilidad deliberadamente ES UNA INVITACIÓN A yambiciosa: ¿podría México satisfacer su demanda DECIDIR QUÉ FUTURO final de energía utilizando fuentes renovables? La es: sí. QUEREMOS HACER respuesta Incluso en el escenario de mayor demanda, nuestro POSIBLE ejercicio muestra que México cuenta con recursos

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renovables suficientes y tecnologías demostradas para satisfacer la demanda energética modelada

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UYE hacia 2050 (CastroDomínguez et al., 2026). Esto no significa que hacerlo sea sencillo. Tampoco que nuestro modelo haya resuelto las enormes preguntas económicas, financieras, políticas, sociales, territoriales e institucionales que acompañarían una transformación de esta magnitud. Esas son preguntas que el propio estudio reconoce como parte del trabajo que aún queda por hacer (Castro-Domínguez et al., 2026). Pero saber que algo es técnicamente posible cambia la conversación. Exploramos tres trayectorias de la demanda energética. En la primera [1.1] [1.2], el escenario tendencial (TEND), México continúa prácticamente con el comportamiento actual y alcanza 12,823 petajoules en 2050. En la segunda, el escenario de referencia (REF), donde la demanda evoluciona de acuerdo con el crecimiento económico y demográfico del país y llega a 9,744 petajoules. En la tercera, el escenario de transición (TES) asociado con mayores esfuerzos de eficiencia y transformación energética, en el que disminuye

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Energy & Knowledge | Vinculación y Nuevos Talentos

hasta 5,312 petajoules que considera los esfuerzos de eficiencia y transformación energética propuestos por el gobierno mexicano en la Transición energética soberana (SENER, 2024), disminuye hasta 5,312 petajoules (Castro-Domínguez et al., 2026). Los tres escenarios pueden ser abastecidos con fuentes renovables. Pero no implican la misma transformación. La Figura 1 permite verlo. En los tres casos, la electricidad gana un papel central, pero convive con hidrógeno renovable, bioenergía, calor solar y otros vectores. No estamos simplemente sustituyendo una fuente de energía por otra: estamos imaginando una arquitectura energética distinta (Castro-Domínguez et al., 2026).

Figura 1. Evolución de la composición del Sistema Energético Mexicano en los tres escenarios con abastecimiento renovable hacia 2050. (Fuente: Castro-Domínguez et al. (2026), figura 8.)

Aquí aparece uno de los resultados que más nos interesa. En el escenario de transición necesitaríamos generar alrededor de 786 TWh de electricidad en 2050: unas 2.7 veces la generación de 2019. En el escenario de referencia serían aproximadamente 1,494 TWh, cinco veces más. Y si dejamos crecer la demanda siguiendo la tendencia actual, el requerimiento supera los 2,500 TWh, más de ocho veces la generación de 2019 (Castro-Domínguez et al., 2026). Los tres futuros son técnicamente posibles. Pero el tamaño del esfuerzo es radicalmente diferente. Eso debería hacernos replantear una pregunta frecuente sobre la transición energética. No basta con preguntarnos ¿cómo vamos a producir más energía limpia? También tenemos que preguntarnos ¿cuánta energía necesitamos, para qué la utilizamos y cuánto podemos dejar de desperdiciar? La eficiencia energética no es un complemento de la transición. Tiene el potencial de ser la diferencia entre una transformación manejable y una expansión monumental de infraestructura. Un México renovable tampoco sería simplemente un México cubierto de paneles solares. Si bien la electricidad tendrá un papel central y la solar fotovoltaica adquirirá una participación particularmente importante, también necesitaríamos almacenamiento, energía eólica, hidroeléctrica y geotérmica; hidrógeno renovable para algunos procesos industriales; biocombustibles para determinados segmentos del transporte; biogás y calor solar, entre otras soluciones (Castro-Domínguez et al., 2026).

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Energy & Knowledge | Vinculación y Nuevos Talentos La Figura 2 muestra otra parte de la historia. Conforme electrificamos transporte, vivienda, comercio y procesos productivos, el sistema eléctrico tiene que crecer y transformarse profundamente. Y, una vez más, cuanto mejor gestionemos la demanda, más manejable será la infraestructura que necesitaremos construir.

Figura 2. Evolución de la mezcla de fuentes para generación eléctrica en los tres escenarios con abastecimiento renovable. (Fuente: CastroDomínguez et al. (2026), figura 6.) No existe una tecnología mágica que resuelva por sí sola la transición energética. Existe, en cambio, la posibilidad de combinar tecnologías, talento, recursos, eficiencia e innovación para construir un sistema diferente. Las decisiones importan. Porque reducir la demanda ayuda muchísimo, pero no basta si mantenemos prácticamente intacta la estructura fósil del abastecimiento. La Figura 3 lo muestra muy claramente: las trayectorias de emisiones cambian de manera radical cuando la transformación de la demanda se acompaña de una transición en el abastecimiento energético. La diferencia se observa al comparar un escenario que mantiene la composición actual del suministro, basada en combustibles fósiles (BAU), con uno que prioriza la sustitución progresiva de los combustibles fósiles por fuentes renovables (REN) (Castro-Domínguez et al., 2026).

Figura 3. Trayectorias de emisiones de CO2 equivalente del Sistema Energético Mexicano para las combinaciones de los tres escenarios de demanda y

los dos escenarios de abastecimiento modelados. (Fuente: Castro-Domínguez et al. (2026), figura 10.) Aquí es donde, para nuestro grupo de investigación, la prospectiva deja de ser solo un ejercicio académico y se convierte en una herramienta para gobernar. La OCDE utiliza el concepto de “gobernanza anticipatoria” para referirse a una forma de gobernar que incorpora prospectiva, innovación y aprendizaje continuo para explorar posibilidades y prepararse para diferentes futuros, en lugar de limitarse a reaccionar cuando los cambios ya ocurrieron (OECD, s. f.; Tõnurist & Orlik, 2025), lo cual nos parece una idea fundamental para pensar la energía, ya que la infraestructura tiene memoria. Una central eléctrica, un gasoducto, una refinería o una red de transmisión no duran solamente un periodo de gobierno, por lo que las decisiones que tomamos hoy crean capacidades, comprometen recursos y también pueden generar dependencias que perdurarán durante décadas. Por eso la planeación energética puede ser una herramienta poderosa de gobernanza anticipatoria. Nos permite poner nuestras decisiones presentes frente a futuros posibles y hacer una pregunta bastante sencilla: ¿Lo que estamos construyendo hoy nos acerca o nos aleja del sistema energético que queremos tener mañana? Hace poco describimos nuestra relación con el

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Referencias Castro-Domínguez, J. C., Avila-Nuñez, A., Ordoñez-Reyes, E., Pérez-Fuentes, K., de la Rosa-Albino, A., Cedano-Villavicencio, K. G., & Martínez, M. (2026). Another world is possible: Exploring 100% renewable energy supply scenarios for Mexico to 2050. Energy Reports, 16, 109418. doi: 10.1016/j.egyr.2026.109418. Cedano, K. (2026, 30 de junio). Fracking: la relación que México necesita dejar atrás. Opinión 51. SENER. (2024). Acuerdo por el que se aprueba y publica la actualización de la Estrategia de Transición para Promover el Uso de Tecnologías y Combustibles más Limpios. DOF: 23/01/2024. h t t p s : // w w w. d o f . g o b . m x / n o t a _ d e t a l l e . php?codigo=5714865&fecha=23/01/2024#gsc. tab=0 Tõnurist, P., & Orlik, J. (2025). Towards anticipatory governance guidelines for public sector organisations. OECD Working Papers on Public Governance, No. 82. OECD Publishing. doi: 10.1787/a5203d0b-en.

gas natural con una metáfora bastante personal: la de una relación codependiente. México necesita gas hoy y negarlo no ayudaría a transformar nada. Pero reconocer una dependencia presente no significa convertirla en destino. Y es por eso que nos preocupa que el fracking se presente como una respuesta de largo plazo a nuestra dependencia del gas importado. Cambiar gas importado por gas extraído mediante fractura hidráulica puede modificar el origen del combustible, pero no necesariamente transforma el sistema que nos hace depender de él (Cedano, 2026). Las inversiones también construyen futuros. Cada nueva infraestructura diseñada para consumir combustibles fósiles puede seguir operando durante décadas. Cada recurso comprometido ahí también es un recurso que no utilizamos para fortalecer redes eléctricas, almacenamiento, eficiencia, generación renovable, calor solar, movilidad sustentable o innovación industrial. Y es que México no necesita únicamente producir gas de manera diferente, necesita crear las condiciones para consumir menos gas. (Cedano, 2026). Ahora podemos agregar algo a esa conversación. Sabemos que otro sistema energético es técnicamente posible. Nuestro artículo se llama *Another world is possible*y no elegimos ese título porque pensamos que un sistema energético renovable aparecerá

inevitablemente en 2050. Los modelos no predicen el futuro y los futuros no llegan terminados. Los vamos construyendo. Los construimos cuando decidimos qué infraestructura financiar y cuál dejar de ampliar. Cuando fortalecemos una red eléctrica. Cuando invertimos en investigación. Cuando una empresa transforma un proceso productivo. Cuando una comunidad participa en la toma de decisiones sobre su territorio. Cuando formamos a quienes diseñarán, operarán y mejorarán las tecnologías de las próximas décadas. También los construimos cuando nos atrevemos a imaginar alternativas antes de necesitarlas desesperadamente. Ese es, quizá, uno de los mayores valores de la planeación: ayudarnos a alejarnos de la inercia. No para elegir hoy hasta el último detalle de 2050, sino para conservar abiertas las posibilidades que queremos tener mañana. México tiene recursos renovables extraordinarios, capacidades científicas y tecnológicas y, sin duda, muchas decisiones todavía por tomar. No tenemos tiempo infinito. Pero tenemos tiempo para empezar. Otro mundo energético es posible. Nuestro trabajo aporta evidencia para sostenerlo. Lo que sigue ya no depende solo de los modelos. Depende de lo que decidamos construir con esa posibilidad.

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CÓMO CONSTRUIMOS UN EQUIPO DE ENERGÍA 28


LÁZARO FLORES DÍAZ Director general de Esemi Consultora.

U

na organización puede expresar su compromiso con el aprovechamiento sustentable de la energía a través de proyectos orientados a mejorar su desempeño energético, reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero y avanzar hacia la neutralidad de carbono de sus operaciones. En este sentido, el aprovechamiento sustentable de la energía adquiere una dimensión práctica: se traduce en decisiones, inversiones y proyectos que transforman la manera en que la empresa produce, consume, gestiona y utiliza sus recursos energéticos. Las acciones pueden incluir medición, sistemas fotovoltaicos, contratos de suministro, equipos eficientes, plataformas de monitoreo, auditorías energéticas e incluso un Sistema de Gestión de la Energía (SGEn). Todos estos elementos representan avances importantes, pero su presencia adquiere verdadero valor cuando forman parte de una gestión capaz de convertir información, tecnología y recursos en decisiones.

La evolución de la gestión de la energía plantea ahora un reto mayor. El objetivo consiste en integrar distintas capacidades alrededor de los recursos que sostienen la operación de la empresa. Esta integración puede observarse, al menos, en cinco dimensiones: • Gestión del desempeño energético/ Sistemas de Gestión de la Energía tipo ISO 50001, eficiencia energética y control de la demanda. • Calidad, continuidad, confiabilidad y seguridad energética. • Medición, sub-medición, inteligencia artificial, IoT e Industria 4.0. • Energías renovables, cogeneración y sistemas de almacenamiento de energía. • Mercados energéticos y gestión del suministro, con especial atención al Mercado Eléctrico Mayorista en el caso de la electricidad. Estas dimensiones amplían el campo de decisión de la organización y requieren competencias que atraviesan distintas áreas. Para entender este proceso, vale la pena revisar dos casos: uno en edificaciones y otro en la industria.

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Cuando la tecnología crece más rápido que la capacidad de gestión

En el primer caso encontramos una organización del sector financiero, a la que llamaremos Servicios Financieros México (SFM). SFM tiene capacidad para tomar decisiones sobre sus sistemas energéticos. Desde el contrato que regula el uso del inmueble cuenta con libertad para definir sistemas, establecer condiciones de operación y determinar las características de los posibles usuarios adicionales. El propietario cedió a la organización el control del edificio y, con ello, las responsabilidades asociadas a su operación. Esta capacidad de decisión comenzó desde el diseño de las instalaciones. La envolvente del edificio incorporó criterios de eficiencia energética y una carga térmica favorable para reducir las necesidades del sistema de enfriamiento. Desde el corporativo existen lineamientos y procedimientos para la implementación y operación de un esquema de gestión de la energía, así como inventarios de emisiones de gases de efecto invernadero. La organización también cuenta con un sistema fotovoltaico, cuya importancia trasciende su contribución energética: permite observar parte de la filosofía y de la cultura organizacional frente a la transición energética. A esto se suma un sistema BMS (Building Management System), utilizado para seguimiento, control y toma de decisiones. El suministro eléctrico también incorpora una estrategia dentro del mercado y, para la energía que requiere respaldo de atributos ambientales, utiliza certificados de energía renovable. A primera vista, encontramos una organización con una infraestructura energética madura y con diversas herramientas para avanzar en la transición. Precisamente por eso resulta interesante observar dónde aparecen las oportunidades.

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Una auditoría mostró dos aspectos relevantes. El primero corresponde a la estructura del equipo de gestión de la energía. El segundo se relaciona con la fuerte dependencia de la información proporcionada por el BMS. La dependencia de un sistema de información y control forma parte de una estrategia tecnológica válida cuando existe trazabilidad, confiabilidad de los datos y capacidad para interpretar sus resultados. El valor del sistema aumenta cuando la organización conoce las variables que mide, comprende sus límites y establece mecanismos para verificar la información. La madurez del SGEn adquiere aquí una importancia particular. Los proyectos y las iniciativas requieren una estructura que permita tomar decisiones con agilidad, asignar responsabilidades y conectar las acciones energéticas con las decisiones operativas y administrativas. La revisión de los hallazgos permite observar algo todavía más importante. Las principales oportunidades del SGEn se relacionan con la integración entre sus elementos. La definición de responsabilidades, las competencias

requeridas, la revisión energética, la identificación de los Usos Significativos de la Energía (USEn), así como el seguimiento, medición, análisis y evaluación forman parte de una misma cadena de gestión. El control operacional representa el punto donde el SGEn se conecta con la operación cotidiana. Aquí las competencias adquieren un papel central. Las personas responsables necesitan comprender las variables que afectan el desempeño energético, identificar desviaciones, interpretar la información disponible, actuar ante condiciones no previstas y evaluar los resultados de sus decisiones. La competencia, por tanto, funciona como una condición habilitadora del control operacional. El procedimiento establece qué debe hacerse; la competencia permite comprender por qué debe hacerse, cómo ejecutarlo correctamente y cómo determinar si el control produce el resultado energético esperado. Esta relación adquiere mayor relevancia cuando se comparan los USEn identificados en la revisión energética con aquellos considerados dentro del BMS, o cuando se relaciona la facturación energética con la

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De gestionar la energía a gestionar recursos

En una organización industrial, la complejidad aumenta. Existen procesos productivos, equipos, sistemas auxiliares, cadenas de suministro y múltiples interacciones entre áreas. La experiencia en distintas empresas muestra una situación recurrente: la responsabilidad de la energía puede y suele concentrarse en una sola persona. Esta concentración tiene una explicación histórica. Durante años, los esquemas de gestión se apoyaron en figuras como el Representante de la Dirección, responsable de dirigir, tomar decisiones y coordinar acciones, mientras las áreas operativas asumían la responsabilidad de obtener los resultados. Con la evolución de los sistemas de gestión, esta función adquirió una dimensión de liderazgo. En nuestro sector, el liderazgo energético puede distribuirse. En distintas organizaciones comienzan a aparecer mecanismos donde varias áreas comparten responsabilidades y competencias. En el ámbito industrial destacan tres funciones que pueden aportar perspectivas complementarias:

Medio ambiente

medición obtenida mediante el sistema de monitoreo. La organización requiere una conexión clara entre la identificación de los aspectos energéticos relevantes, la medición, el control de la operación y la toma de decisiones. La mejora puede partir de una secuencia integrada: actualizar la revisión energética, consolidar la identificación de los USEn y sus variables relevantes, definir los controles operacionales, determinar las competencias requeridas y establecer mecanismos confiables de seguimiento, medición, análisis y evaluación. Aquí aparece la primera conclusión del caso: La tecnología amplía la capacidad de observar la energía; las competencias permiten convertir esa información en decisiones. Durante mucho tiempo, la conversación empresarial sobre energía se concentró en una cuestión relativamente acotada: ¿podemos consumir menos energía? ¿Podemos reducir el costo de la energía? Las preguntas conservan toda su importancia, pero la evolución de las organizaciones plantea una siguiente pregunta: ¿qué capacidades necesitamos para gestionar mejor los recursos energéticos que sostienen nuestra operación?

Las metas corporativas de sustentabilidad suelen expresarse en términos de emisiones de gases de efecto invernadero. Por ello, los indicadores de desempeño energético adquieren una conexión directa con los resultados de CO2 equivalente. Esta perspectiva permite relacionar el desempeño energético con los objetivos de descarbonización y con los criterios corporativos de sustentabilidad.

Energía

El área de energía representa el espacio natural para coordinar decisiones relacionadas con el suministro, la continuidad, la seguridad y las fuentes alternativas. En muchas organizaciones, esta función también identifica oportunidades de eficiencia y desempeño energético que pueden integrarse a una estrategia más amplia.

Mejora continua o excelencia operacional

Esta función aporta metodología, estructura y conexión con los procesos. En algunas empresas se relaciona con proyectos de mejora u optimización de procesos. También puede concentrar capacidades de documentación, control y seguimiento que permiten incorporar la gestión a la estructura organizacional.

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Estas tres perspectivas generan una forma diferente de entender al Energy Manager.

El conocimiento puede distribuirse entre áreas y, al mismo tiempo, integrarse alrededor de responsabilidades y metas compartidas Hace algunos años encontré un documento de ENERGY STAR, Teaming Up to Save Energy, que plantea precisamente esta necesidad. El documento señala que el Energy Manager debe relacionarse con mantenimiento, ingeniería, operaciones y finanzas, mientras que el equipo puede integrar representantes de las unidades de negocio, instalaciones y otras funciones que afectan de manera significativa el uso de la energía. La lógica resulta sencilla. • Quien conoce el proceso productivo aporta una perspectiva distinta de quien conoce de sostenibilidad. • Quien domina las finanzas observa la inversión desde una perspectiva diferente de quien conoce el comportamiento de una carga eléctrica. • Quien conoce los equipos aporta

información distinta de quien analiza las alternativas de suministro energético. La integración de estas perspectivas permite cerrar brechas entre actividades, compras, competencias, finanzas, procesos, indicadores y metas. Y aquí aparece una idea que considero fundamental: el Energy Manager comienza a evolucionar de una persona que concentra conocimiento hacia una figura que articula competencias. Esta arquitectura puede adquirir distintas dimensiones según el tamaño, complejidad e intensidad energética de cada organización. Una empresa intensiva en energía requerirá capacidades diferentes de una organización con consumos menores y procesos más sencillos. El principio, sin embargo, permanece: ampliar el campo de decisión. La gestión de la energía puede evolucionar así hacia una estrategia integral de gestión de los recursos energéticos, donde la organización busca utilizarlos de manera eficiente, confiable, flexible, competitiva y compatible con la transición energética. Y entonces surge una nueva pregunta: ¿qué competencias necesita una organización para construir esta estrategia?

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Las competencias para gestionar la transición energética

La respuesta comienza con las cinco dimensiones que permiten ordenar el campo de acción. 1. Gestión del desempeño energético, eficiencia y demanda La primera dimensión, y también la raíz de toda estrategia de transición energética, es la gestión del desempeño energético. Aquí se encuentran la política energética, los objetivos, la planificación energética, los usos significativos de la energía, los indicadores de desempeño, las líneas de base, la identificación de oportunidades y la mejora continua. La gestión de la demanda amplía esta perspectiva. En un sistema eléctrico cada vez más dinámico, la organización requiere conocer cuánto consume, cuándo consume, cómo consume y qué capacidad tiene para modificar temporalmente su perfil de demanda. Esta dimensión requiere competencias capaces de relacionar el proceso productivo con el comportamiento energético. La gestión del desempeño energético proporciona así el punto de partida para las decisiones posteriores: permite conocer el comportamiento de la energía, identificar oportunidades, establecer prioridades y medir resultados. 2. Medición, sub-medición y transformación digital La segunda dimensión corresponde a la infraestructura de medición y a la capacidad para transformar datos en conocimiento. La sub-medición permite pasar de una visión global del consumo a una perspectiva más precisa de los procesos, líneas de producción, equipos y áreas específicas. A partir de esta información aparecen nuevas posibilidades: IoT, plataformas de monitoreo, analítica avanzada, inteligencia artificial e integración con sistemas de Industria 4.0. Pero la digitalización adquiere valor cuando existe capacidad para interpretar la información. Tener más datos no significa tener mejores decisiones. La competencia está en definir qué medir, con qué frecuencia, con qué calidad y cómo relacionar los datos energéticos con las variables operativas.

ENERGY STAR ya planteaba esta necesidad al recomendar sistemas para dar seguimiento al desempeño energético y mecanismos para transferir información y mejores prácticas dentro de la organización. La transformación digital puede multiplicar la capacidad de observación de una empresa. La arquitectura de competencias permite convertir esa observación en conocimiento y decisiones. 3. Calidad, confiabilidad, continuidad y seguridad energética (3C+1) Durante mucho tiempo, la conversación energética empresarial se concentró en el costo y el consumo. Pero para una operación industrial, una interrupción del suministro puede tener consecuencias mucho mayores que el precio de algunos kilowatt-hora. Una perturbación eléctrica puede detener un proceso. Una mala calidad de energía puede afectar equipos. Una condición inadecuada de operación puede comprometer la continuidad del negocio y en México ya es una condición regulatoria. Esta dimensión adquiere especial relevancia para las instalaciones industriales conectadas al sistema eléctrico, donde los requerimientos asociados al Código de Red y a las características de la interconexión forman parte de la gestión técnica de la instalación. Esta dimensión requiere competencias técnicas, financieras y regulatorias, porque la calidad, confiabilidad, continuidad y seguridad de la energía forman parte de las condiciones de operación del negocio. 4. Transformación de la matriz energética La generación renovable, la cogeneración y los sistemas de almacenamiento permiten ampliar las alternativas disponibles para gestionar los recursos energéticos de una empresa. La combinación entre eficiencia, generación distribuida y almacenamiento modifica la relación de la empresa con la red. La tecnología adquiere valor cuando responde a una necesidad concreta de la estrategia energética. Aquí se requieren competencias en sistemas energéticos, almacenamiento, regulación, evaluación financiera, operación y estrategia empresarial. 5. Gestión del suministro La quinta dimensión lleva la gestión de la

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energía al terreno de la estrategia empresarial. En electricidad, una organización con un consumo relevante necesita comprender que su relación con la energía incluye mucho más que la tarifa de la factura. El Mercado Eléctrico Mayorista, los contratos, los esquemas de suministro, los perfiles de consumo, la demanda, la generación en sitio y el almacenamiento forman parte de un mismo problema de decisión. Gestionar la energía también significa saber comprarla, producirla, almacenarla y utilizarla estratégicamente. En el caso de los combustibles, la lógica requiere un análisis particular. Existe una diversidad de mercados, esquemas de suministro e infraestructuras, por lo que resulta más adecuado hablar de estrategia de suministro y sustitución de combustibles que buscar un equivalente único al Mercado Eléctrico Mayorista. En Gas Natural, por ejemplo, la gestión estratégica del suministro involucra comercialización, transporte, capacidad contratada, puntos de recepción y entrega y condiciones de acceso al sistema. En otros combustibles, como diésel, combustóleo, coque, carbón o gas LP, adquieren relevancia el abastecimiento, la logística, el almacenamiento, los precios, los contratos y las alternativas tecnológicas. En este punto, la transición energética incorpora una pregunta fundamental: ¿qué consumos de combustibles pueden sustituirse mediante alternativas tecnológicas, eléctricas o renovables? La gestión de los combustibles deja así de concentrarse únicamente en las condiciones de adquisición y comienza a formar parte de las decisiones sobre transformación tecnológica y descarbonización.

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La arquitectura de competencias que necesita la empresa

Las cinco dimensiones muestran que la gestión de la energía requiere conocimientos diversos. La organización necesita competencias para mejorar su desempeño energético, pero también para medir y analizar; garantizar calidad y continuidad; transformar su matriz energética; gestionar generación y almacenamiento; comprender los mercados; administrar el suministro y decidir dónde resulta viable sustituir combustibles. No todas esas competencias tienen que estar en una sola persona, pueden distribuirse entre distintas personas y áreas; todas deben formar parte de la arquitectura de decisión de la organización. La empresa necesita identificar qué competencias posee, cuáles requiere desarrollar y cuáles puede incorporar mediante alianzas externas o consultores. ENERGY STAR plantea que los consultores y proveedores externos pueden apoyar los programas de gestión de la energía, mientras la organización conserva y desarrolla el conocimiento necesario para sostenerlos. Después de más de quince años de trabajo con organizaciones industriales y de servicios, una conclusión se vuelve cada vez más clara: un consultor de la energía tampoco necesita ser especialista en todo. El valor del consultor está en: articular conocimiento especializado, comprender la cultura de la organización y

facilitar la construcción de capacidades que permanezcan dentro de ella. La experiencia permite reconocer que cada organización tiene una forma particular de tomar decisiones, asignar responsabilidades, compartir información y adoptar nuevas prácticas. Una estrategia de gestión de la energía adquiere verdadero valor cuando logra integrarse a esa cultura y convertirse en parte de la manera cotidiana de operar. El consultor puede aportar conocimiento, metodología y experiencia; pero el resultado más valioso aparece cuando la organización desarrolla su propia capacidad para comprender y gestionar la energía. En mi experiencia, ese ha sido uno de los mayores retos y, al mismo tiempo, uno de los mayores aprendizajes: construir junto con las organizaciones un aliado interno para incorporar el conocimiento de la energía como un elemento medular de la mejora continua del desempeño energético. No se trata de llegar a una organización con todas las respuestas, sino de ayudarla a construir la capacidad para encontrar mejores respuestas. Y aquí la arquitectura de competencias adquiere todo su sentido: el conocimiento especializado puede provenir de diferentes personas, áreas, instituciones y aliados; la función del articulador consiste en conectar ese conocimiento con las necesidades reales de la organización y convertirlo en capacidad instalada.

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La capacitación adquiere así una función estratégica. Forma parte de la construcción de competencias que permiten mantener el conocimiento, desarrollar nuevas habilidades y fortalecer la autonomía de la organización. Entonces, pasamos de, ¿quién es el responsable de la energía? a una dimensión más estratégica: ¿tiene la organización la capacidad para tomar buenas decisiones sobre sus recursos energéticos? La experiencia de ENERGY STAR muestra

que los equipos exitosos establecen responsabilidades, dan seguimiento, transfieren conocimiento, desarrollan capacidades y mantienen el impulso de sus programas. Una oportunidad de eficiencia puede surgir en operaciones; la ingeniería puede convertirla en una solución técnica; mantenimiento puede evaluar su confiabilidad; el área energética puede demostrar su impacto sobre el desempeño; finanzas puede determinar su viabilidad económica; compras puede definir la estrategia

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de adquisición; medio ambiente puede valorar sus beneficios en términos de emisiones, y la dirección puede decidir si la inversión corresponde con la estrategia del negocio. ¿Qué competencias necesitamos desarrollar para identificar proyectos de aprovechamiento sustentable de la energía? La respuesta conduce nuevamente al punto de partida. La gestión del desempeño energético es la raíz. A partir de ella, la organización puede ampliar su capacidad hacia la demanda, los datos, la

digitalización, la calidad y confiabilidad, las energías renovables, el almacenamiento, los mercados, el suministro y la sustitución de combustibles. La gestión de la energía comienza con la comprensión del desempeño energético y encuentra en esa comprensión el fundamento para tomar mejores decisiones sobre los recursos que sostienen la operación. La transición energética encuentra así dos elementos inseparables: La gestión del desempeño energético como raíz y la arquitectura de competencias como capacidad de expansión. El Energy Manager también evoluciona. Su función conserva valor como articulador, coordinador e integrador, pero el conocimiento energético se distribuye dentro de la organización y se conecta mediante una arquitectura de competencias. La pregunta central deja entonces de ser quién sabe más de energía y se convierte: ¿tiene la organización la capacidad para integrar conocimiento, información, tecnología y decisiones y gestionar sus recursos energéticos de manera estratégica? El Energy Manager de las organizaciones que quieren lograr la transición energética ya no puede ser una persona. Es necesaria una arquitectura de competencias. Y quizá ésta sea una de las transformaciones más importantes de la gestión de la energía: la transición energética cambia las fuentes que utilizamos, las tecnologías que incorporamos y los mercados en los que participamos; también transforma las competencias que necesitamos para gestionar todo ello. La gestión del desempeño energético es la raíz. La arquitectura de competencias permite que esa raíz se convierta en una estrategia integral de transición energética. Porque la transición energética no comienza con una tecnología: comienza con la capacidad de la organización para comprender, gestionar y transformar su desempeño energético. Y quizá esa sea la evolución más importante del Energy Manager: pasar de ser quien concentra el conocimiento a ser quien articula las capacidades que permiten a la organización gestionar su energía, aprovechar sus oportunidades y construir su propio camino hacia la transición energética. El Energy Manager del futuro no tiene que saberlo todo. Tiene que saber quién sabe, cómo conectar ese conocimiento y cómo convertirlo en decisiones que mejoren el desempeño energético de la organización.

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Electricidad | Columna Invitada

LA REGIÓN DE MÉXICO, CENTROAMÉRICA Y EL CARIBE, ENFRENTA UNA GRAN OPORTUNIDAD PARA AVANZAR EN LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA, PERO EL RETO YA NO ES DE VISIÓN, SINO DE INFRAESTRUCTURA. ESTE ASPECTO DEFINIRÁ SI LAS EXPECTATIVAS SE CONVIERTEN EN RESULTADOS

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SEMBLANZA

Daniel Alegre Perera es director de Asuntos Gubernamentales, Sostenibilidad y RSE para México, Centroamérica y el Caribe en Siemens Energy. Cuenta con más de 15 años de experiencia en asuntos gubernamentales, diplomacia climática y regulación internacional. Es licenciado en Derecho por el ITAM, con maestría en Asuntos Globales por The Fletcher School (Tufts University); y estudios de posgrado en Energía, Geopolítica y Política Comparada en la Harvard Kennedy School. Antes de unirse a la industria privada, ocupó posiciones clave en la Secretaría de Relaciones Exteriores y en la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes de México.

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LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA DE MÉXICO COMIENZA CON UNA RED FORTALECIDA DANIEL ALEGRE PERERA Director de Asuntos Gubernamentales, Sostenibilidad y RSE para México, Centroamérica y el Caribe en Siemens Energy.

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éxico ha sido un mercado estratégico para diversas empresas del sector energético desde hace tiempo, y hoy, la región vuelve a estar en el centro de la conversación global alrededor de la consecución de seguridad energética, un tema estrechamente ligado a la sostenibilidad y la competitividad económica. Ese es, en esencia, el trilema energético que enfrentan hoy los gobiernos y empresas alrededor del planeta: garantizar un suministro seguro, asequible y sostenible al mismo tiempo, sin sacrificar por completo ninguno de estos aspectos en la ecuación. El objetivo del Gobierno mexicano es generar 45% de la energía eléctrica a partir de fuentes limpias hacia 2030. Un objetivo así solo se alcanzará si entendemos que la transición energética no depende únicamente de construir más capacidad renovable; sino también de fortalecer y modernizar la red de transmisión.

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Electricidad | Columna Invitada

La red, un reto invisible

Se habla mucho de paneles solares y turbinas eólicas, pero poco de las redes de transmisión, sus subestaciones y sistemas de control que permiten que esa energía llegue a donde la requieren los usuarios finales ya sean hogares o industrias. Sin una red modernizada y fortalecida, la energía limpia simplemente no puede llegar a los centros industriales que la demandan. Por eso insistimos en un mensaje central: no hay transición sin transmisión. Esa misma lógica ya la reconoce el gobierno mexicano: la Comisión Federal de Electricidad (CFE) anunció una inversión de 8,177 millones de dólares para modernizar la red de transmisión. Esto es: 275 nuevas líneas y 524 obras en subestaciones, dentro de su Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional 2025-2030. Las tecnologías actuales de transmisión en corriente continua de alta tensión pueden reducir hasta un 50% las pérdidas de energía en el transporte a largas distancias. Además, existen hoy en día soluciones libres de gases

SF6, uno de los gases de efecto invernadero más potentes, que permiten modernizar subestaciones sin ese pasivo ambiental. Invertir en esta infraestructura no es un gasto adicional a la transición: es la condición para que ocurra.

El gas natural como una fuente de energía de puente hacia la transición

La transición en mercados emergentes no ocurre de golpe, ni conviene forzarla con decisiones apresuradas que arriesguen la seguridad del suministro. El gas natural continuará siendo un combustible puente indispensable mientras la capacidad renovable crece y la de almacenamiento se desarrolla. La diferencia está en cómo se despliega ese gas: hoy existen turbinas capaces de operar con mezclas de hasta 75% de hidrógeno y la industria avanza hacia una operación al 100% con este combustible para 2030. Las soluciones actuales de generación eficiente ya reducen hasta un 65% de las emisiones frente a tecnologías convencionales.

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Electricidad | Columna Invitada

Alianzas Público - Privadas: el modelo que funciona

Desde mi perspectiva, la descarbonización va más allá del sector eléctrico; la industria gasera, la petrolera y los procesos industriales de mayor demanda energética son los sectores donde el reto es mayor, pero también donde el margen de mejora es más significativo. Ahí, tecnologías como la electrólisis para hidrógeno verde y los combustibles bajos en carbono avanzan como proyectos piloto alineados a compromisos ESG. Ninguna empresa resuelve estos retos de manera aislada; por eso considero que las Alianzas Público-Privadas (APP) son el mecanismo central para acelerar la transición sin comprometer el suministro. La primera convocatoria de inversión mixta de la Comisión Federal de Electricidad en México confirmó la viabilidad de este modelo en México: recibió 222 propuestas, superando la meta de 7,500 MW y adjudicó 7,411 MW en 37 proyectos eólicos y fotovoltaicos a 31 desarrolladores privados. Esta apertura del gobierno mexicano a contratos de largo plazo confirma que las APP son el motor de la expansión energética; ningún actor por sí solo puede movilizar la tecnología, inversión y el alcance que el país necesita. Sostener este

ritmo dependerá de que la certidumbre regulatoria se mantenga. Por lo anterior, no solo proveemos tecnología, acompañamos a gobiernos, clientes industriales y comunidades en la construcción de hojas de rutas hacia la descarbonización, junto con reguladores, operadores de la red, inversionistas y sociedad civil, para escalar soluciones conjuntas a corto, mediano y largo plazo.

Una ventana de oportunidad

En México y la región centroamericana y caribeña existe la idónea combinación de condiciones como: marcos regulatorios, voluntad política y apertura a la inversión que apuntan en la misma dirección. La cuestión por resolver ahora es, ¿qué tan rápido se puede transitar hacia las energías limpias sin comprometer la seguridad del suministro y su distribución? La inversión para mejorar la infraestructura, el uso de tecnología para una red fortalecida y la colaboración sostenida entre gobierno e industria son, sin duda, lo que puede acortar el tiempo para lograr esa transición. La ventana de oportunidad no está garantizada de forma indefinida: los países que fortalezcan primero su red serán los que lideren esta transición, no los que simplemente la sigan.

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Electricidad | Eficiencia Energética | Colaboración AMENEER

CÓMO EL MONITOREO, EL CONTROL Y EL ANÁLISIS DE DATOS CON INTELIGENCIA ARTIFICIAL ESTÁN REDEFINIENDO EL KILOWATT-HORA, LA TONELADA DE CO2 Y EL BALANCE FINANCIERO DE LA INDUSTRIA EN MÉXICO Y AMÉRICA LATINA, Y QUÉ PAPEL JUEGAN EN LA AUTOMATIZACIÓN Y LA MANUFACTURA 4.0

INTELIGENCIA ARTIFICIAL:

EL NUEVO ACTIVO ESTRATÉGICO DE LA ENERGÍA EN MÉXICO Y AMÉRICA LATINA 48


OSCAR BERRIO

Country manager de Energy Master Analytics de México

L

a paradoja es evidente: la inteligencia artificial dispara la demanda eléctrica mundial —los centros de datos pasarán de 415 a casi 945 TWh entre 2024 y 2030, según la Agencia Internacional de Energía (AIE)— y, al mismo tiempo, se convierte en la herramienta más poderosa para administrar esa energía con precisión. Para México y América Latina, en plena ola de nearshoring, el reto ya no es solo cuánta energía se consume, sino qué tan inteligentemente se monitorea, se controla, se paga y se contabiliza en carbono cada kilowatt-hora.

Del monitoreo a la decisión: kWh y toneladas de CO2 Oscar Berrio es Ingeniero Mecánico, MBA y Máster en Eficiencia Energética y Energías Renovables. Es Country Manager de Energy Master Analytics de México, firma especializada en sistemas de gestión de energía e IA aplicada al monitoreo, control y eficiencia energética industrial en México y América Latina.

Contacto: oscar.berrio@energymaster.com.mx www.energymaster.com

Los sistemas de gestión de energía basados en IA integran sensores IoT, medidores inteligentes, gemelos digitales y modelos predictivos para monitorear el consumo en tiempo real, detectar anomalías —una fuga de aire comprimido, un motor que se sobrecarga, un pico de demanda evitable— y ajustar cargas de forma automática, sin esperar al reporte mensual del recibo de luz. La AIE estima que la optimización industrial con IA podría generar ahorros energéticos equivalentes al consumo total de energía de México en la actualidad, una cifra que por sí sola dimensiona el tamaño de la oportunidad para la región. En plantas industriales, estos sistemas reducen entre 5% y 30% el consumo según el nivel de madurez digital, con impacto directo en toneladas de CO2 evitadas y en el cumplimiento de metas ISO 50001 y de reporte de huella de carbono ante clientes, reguladores e inversionistas.

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Electricidad | Eficiencia Energética | Colaboración AMENEER

La diferencia frente a la eficiencia energética tradicional es la velocidad de la decisión: un algoritmo de control predictivo no solo mide, sino que aprende patrones de operación y recomienda —o ejecuta— el ajuste óptimo minuto a minuto, algo imposible de sostener con hojas de cálculo y auditorías anuales.

relevante: el acceso a financiamiento verde y a mejores condiciones crediticias depende de indicadores ambientales verificables. Una gestión energética con datos sólidos no solo reduce el gasto operativo, también fortalece el perfil ESG de la empresa frente a bancos, aseguradoras e inversionistas institucionales.

El impacto financiero, más allá del kWh

Automatización y Manufactura 4.0

El valor de la IA en energía no se mide solo en kilowattshora: se mide en pesos. Mantenimiento predictivo que evita paros no programados, optimización de la demanda contratada y de los horarios tarifarios, mejor negociación de contratos de suministro (PPA) y gestión activa del riesgo de precios en el mercado eléctrico son parte del retorno que hoy exigen los comités de inversión. Según KPMG México, una de cada cinco empresas del sector energético ya obtiene retornos superiores al 200% en sus inversiones tecnológicas, y el 96% de sus líderes considera que gestionar agentes de IA será una competencia crítica en los próximos cinco años. A esto se suma el valor emergente de los mercados de carbono, donde datos de consumo confiables y auditables son la base para monetizar reducciones de emisiones y evitar el riesgo reputacional de reportar cifras que no resisten una auditoría. Hay también un efecto indirecto, cada vez más

El círculo se cierra cuando el dato deja de ser un reporte y se convierte en una acción automática: control de cargas, gemelos digitales de planta y algoritmos que ajustan procesos productivos en tiempo real según el costo y la disponibilidad de energía. Es la convergencia entre el sistema de gestión de energía y el sistema de manufactura: producir más, con menos, en el momento en que la energía es más barata y limpia. El mercado de IA para manufactura en América Latina pasará de 25 mil 100 millones de dólares en 2024 a 59 mil 900 millones de dólares en 2033 (crecimiento anual de 9.1%), y siete de cada diez líderes de TI de la región aceleraron su adopción en los últimos dos años, por encima del promedio global. El reto sigue siendo el talento especializado, la calidad del dato y la ciberseguridad de la infraestructura crítica, pero la dirección es clara: la energía inteligente ya es parte de la estrategia de competitividad industrial, no un proyecto aislado de sustentabilidad.

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El reto regional: México y América Latina frente a la demanda de la IA

La misma tecnología que promete eficiencia también presiona la red. La AIE proyecta que el consumo eléctrico de los centros de datos podría superar 1,000 TWh en 2026, y un solo centro de datos de gran escala demanda cerca de 100 MW, el equivalente al consumo de una ciudad pequeña. Según el Uptime Institute, la energía es la principal causa de interrupciones en centros de datos a nivel global. Para México, esto significa que el mismo nearshoring que atrae inversión en IA y manufactura avanzada exige una red eléctrica con más capacidad, mejor calidad de suministro y mayor flexibilidad ante la intermitencia renovable. Las empresas que ya operan con sistemas de gestión de energía inteligentes están mejor posicionadas para absorber esa incertidumbre: conocen su curva de carga, pueden desplazarla y pueden demostrarlo con datos frente a la red y frente a sus propios clientes.

Hacia una hoja de ruta de madurez energética

La adopción de IA en la gestión energética no ocurre de un salto; es un camino con etapas reconocibles, y

así conviene planearla dentro de la organización: • Sensorización y calidad del dato: sin medición confiable, no hay algoritmo que optimice nada. • Gobernanza y ciberseguridad: proteger la infraestructura crítica que ahora también es digital. • Integración con ISO 50001 y reporte ESG: que el dato operativo alimente directamente el reporte financiero y de sostenibilidad. • Pilotos con retorno medible antes de escalar: demostrar valor en una línea o una planta antes de expandir a todo el corporativo. • Formación de talento en gestión de agentes de IA: la competencia que, según KPMG, será crítica en cinco años. Para México y América Latina, la pregunta ya no es si adoptar inteligencia artificial en la gestión energética, sino qué tan rápido puede convertirse en ventaja competitiva, financiera y ambiental. Las empresas que empiecen a construir hoy esa capacidad —dato confiable, control automatizado y talento capaz de gestionarlo— serán las que lleguen mejor preparadas a una década en la que la energía, más que un costo fijo, será una variable estratégica que se decide en tiempo real.

FUENTES: Agencia Internacional de Energía, Energy and AI (2026); KPMG México (2026); MDPI Applied Sciences (2025); Uptime Institute; Energía Hoy.

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Electricidad | Eficiencia Energética

CRISIS

GERARDO TENAHUA TENAHUA Ingeniero industrial experto en Eficiencia Energética

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S ENERGÉTICA INMINENTE: ¿ESTÁN NUESTRAS REDES ELÉCTRICAS PREPARADAS PARA LA NUEVA ERA DE LA ELECTRICIDAD?

L

a transformación energética mundial avanza a una velocidad extraordinaria. El verdadero desafío ya no será únicamente producir suficiente electricidad, sino contar con redes capaces de transportarla, administrarla y entregarla con seguridad, calidad y confiabilidad. Durante décadas, hablar del futuro energético significaba hablar de petróleo, gas, carbón y grandes centrales eléctricas. Hoy el escenario está cambiando. La economía mundial entra aceleradamente en lo que la Agencia Internacional de Energía (IEA) denomina la “Era de la Electricidad”: una etapa en la que industrias, transporte, climatización, manufactura avanzada, centros de datos e inteligencia

artificial dependerán cada vez más de un suministro eléctrico continuo y confiable. (IEA) El problema es que, mientras la necesidad de electricidad crece rápidamente, buena parte de la infraestructura encargada de transportarla y distribuirla no está evolucionando a la misma velocidad, y esta brecha es cada vez más notoria. Ahí podría encontrarse uno de los grandes riesgos económicos de la próxima década. Se trata de una demanda que está cambiando las reglas, porque la electricidad dejó de ser solamente un servicio básico. Se está convirtiendo en una infraestructura estratégica sobre la que funcionará una proporción creciente de la economía.

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Electricidad | Eficiencia Energética

La IEA proyecta que la demanda mundial de electricidad crecerá alrededor de 3.6% anual entre 2026 y 2030, frente al 2.8% promedio de la década anterior. Esto significa agregar aproximadamente 1,100 TWh de consumo cada año hasta 2030. (IEA) Detrás de este crecimiento convergen varias transformaciones simultáneas: • Electrificación del transporte • Expansión de vehículos eléctricos • Crecimiento de sistemas de aire acondicionado y bombas de calor • Automatización y manufactura avanzada • Digitalización de empresas y servicios • Crecimiento de energías renovables • Centros de datos e inteligencia artificial Por separado, cada tendencia es administrable. El desafío aparece cuando todas ocurren simultáneamente sobre una infraestructura eléctrica que requiere años —incluso décadas— para ampliarse.

La pregunta estratégica, entonces, cambia: ¿Estamos aumentando nuestra capacidad eléctrica a la misma velocidad con la que estamos electrificando la economía?

Inteligencia artificial: el nuevo gran consumidor

Pocas tecnologías representan mejor esta transformación que la inteligencia artificial. Cada consulta, entrenamiento de modelos, servicio en la nube y operación digital ocurre físicamente dentro de centros de datos que requieren electricidad las 24 horas. La IEA estima que el consumo eléctrico mundial de los centros de datos podría más que duplicarse hacia 2030, hasta alrededor de 945 TWh, ligeramente por encima del consumo eléctrico actual de Japón. La inteligencia artificial será uno de los principales impulsores de este crecimiento. (IEA)

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Electricidad | Eficiencia Energética

Sin embargo, existe un detalle particularmente importante para los responsables de los sistemas eléctricos: estas instalaciones no solamente consumen mucha energía; concentran enormes cantidades de demanda en ubicaciones específicas. Esto transforma un problema energético global en un problema de infraestructura local. Un país puede disponer de suficiente generación eléctrica en términos agregados y, aun así, enfrentar restricciones porque las líneas, subestaciones, transformadores o circuitos de distribución de una determinada región no tienen capacidad suficiente para atender nuevas cargas.

El verdadero cuello de botella: las redes

Durante años, buena parte de la conversación energética internacional se concentró en construir generación. • Solar • Eólica • Gas • Hidroeléctrica • Nuclear • Almacenamiento Pero existe una infraestructura menos

visible que conecta prácticamente todo el sistema: la red eléctrica. Y allí empiezan a aparecer señales de advertencia. Más de 2,500 GW de proyectos de generación renovable, almacenamiento y grandes consumidores —incluidos centros de datos— se encuentran actualmente detenidos en colas de conexión alrededor del mundo. (IEA) La situación revela una paradoja: > Podemos construir generación más rápido de lo que podemos construir las redes necesarias para conectarla. Una planta solar o eólica puede desarrollarse aproximadamente en uno a cinco años. Un centro de datos puede construirse en uno a tres. La infraestructura de recarga para vehículos eléctricos puede instalarse incluso en uno o dos. Pero planear, autorizar y construir nueva infraestructura de red puede requerir entre cinco y quince años. (IEA) Esa diferencia temporal representa uno de los riesgos estructurales más importantes del sistema energético contemporáneo. No necesariamente faltará energía; podría faltar capacidad para moverla. Esta distinción será fundamental para empresarios, gobiernos y operadores eléctricos.

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La próxima crisis energética no necesariamente tendrá la forma tradicional de una escasez absoluta de combustibles o generación. Puede manifestarse mediante: congestión de las redes, restricciones de conexión, sobrecarga de infraestructura, mayores pérdidas, interrupciones, incremento de costos, retrasos de proyectos industriales y menor calidad del suministro. En otras palabras: podemos tener electricidad disponible y, al mismo tiempo, no disponer de infraestructura suficiente para llevarla donde se necesita. Es equivalente a construir miles de automóviles nuevos sin ampliar las carreteras. La generación puede existir. La demanda también. Pero entre ambas existe una infraestructura física con límites.

El desafío adicional de las renovables

La transición energética introduce otra variable. Solar y eólica están creciendo rápidamente y desempeñarán un papel fundamental en la nueva matriz eléctrica mundial. La IEA proyecta que su participación combinada en la generación mundial aumentará de aproximadamente 17% actualmente a 27% en 2030. Esto supone

enormes beneficios, pero también nuevas exigencias operativas. Una red diseñada originalmente alrededor de grandes centrales y flujos relativamente predecibles ahora debe administrar simultáneamente generación distribuida, almacenamiento, vehículos eléctricos, generación intermitente y consumidores capaces incluso de producir energía. La red deja de funcionar únicamente como una carretera de una dirección. Se convierte en una plataforma dinámica donde millones de puntos pueden consumir, producir, almacenar e intercambiar electricidad. Por ello, construir más infraestructura será necesario, pero construir redes más inteligentes será todavía más importante.

La respuesta no consiste únicamente en más cables

El paradigma tradicional consistía en aumentar la capacidad mediante la instalación de nuevas líneas, transformadores y subestaciones. Eso continuará siendo indispensable. Pero la escala y velocidad del cambio obligan a incorporar una segunda estrategia: obtener mayor capacidad y flexibilidad de la infraestructura existente.

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Electricidad | Eficiencia Energética La digitalización de redes, la automatización avanzada, los sensores, la medición inteligente, el almacenamiento mediante baterías, la gestión activa de la demanda, los pronósticos mediante inteligencia artificial y los sistemas avanzados de control permitirán utilizar cada megawatt de infraestructura con mayor eficiencia. La propia IEA estima que satisfacer adecuadamente el crecimiento previsto de la demanda hasta 2030 requerirá incrementar aproximadamente 50% la inversión anual mundial en redes, desde unos USD 400 mil millones actuales. No estamos hablando únicamente de una transición energética. Estamos hablando de una transformación de infraestructura comparable a las grandes expansiones eléctricas del siglo XX, pero ejecutada bajo condiciones mucho más complejas.

La resiliencia será el nuevo indicador de competitividad

Existe, además, otro factor que no puede ignorarse: el clima. Las temperaturas extremas elevan simultáneamente la demanda eléctrica y el estrés sobre la infraestructura. Las sequías pueden reducir la generación hidroeléctrica. Los fenómenos meteorológicos severos pueden afectar líneas, subestaciones y centrales. En 2026, la IEA advirtió que un fenómeno de El Niño más intenso podría aumentar todavía más la demanda eléctrica mundial debido a mayores necesidades de refrigeración y, simultáneamente, reducir producción hidroeléctrica y eólica en determinadas regiones. (IEA) La resiliencia eléctrica deja entonces de ser únicamente una cuestión técnica; se convierte en competitividad económica. Las empresas decidirán cada vez más dónde instalar fábricas, centros logísticos, infraestructura digital y centros de datos, considerando no solamente impuestos, talento o costos laborales, sino también algo mucho más elemental: ¿Existe electricidad suficiente, confiable y competitiva durante las próximas décadas?

El costo empresarial de no anticiparse

Para los líderes empresariales, la energía ya no debería analizarse únicamente como una partida dentro de los costos operativos. Más bien, debe formar parte de la estrategia corporativa.

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Electricidad | Eficiencia Energética

Una red saturada puede significar retrasos para conectar una nueva planta. Una interrupción puede detener líneas automatizadas. Una mala calidad de energía puede afectar procesos sensibles. Una elevada exposición a precios eléctricos puede modificar completamente la rentabilidad de una inversión. Por ello, los consejos de administración y directores generales deberían comenzar a incorporar preguntas energéticas en decisiones tradicionalmente consideradas financieras: • ¿Cuánta electricidad necesitaremos en cinco o diez años? • ¿Tiene capacidad suficiente la infraestructura de nuestra región? • ¿Qué porcentaje de nuestras operaciones puede electrificarse? • ¿Contamos con generación distribuida, almacenamiento o respaldo? • ¿Cuál sería el impacto financiero de una interrupción prolongada? • ¿Qué inversiones debemos realizar hoy para reducir nuestra vulnerabilidad energética mañana? La energía empieza así a ocupar un lugar junto a la ciberseguridad, el talento, el capital y las cadenas de suministro dentro del mapa de riesgos corporativos.

De consumidores a participantes del sistema

La transformación también cambiará el papel de las empresas y los hogares. Durante gran parte del último siglo fuimos consumidores pasivos: la central producía, la red transportaba y nosotros consumíamos. Ese modelo está evolucionando. Paneles solares, baterías, vehículos eléctricos, edificios inteligentes, medidores avanzados y sistemas automatizados permitirán administrar cuándo consumir, almacenar o incluso entregar energía. El consumidor del futuro será también un participante activo del sistema eléctrico. Esta flexibilidad podría convertirse en uno de los recursos energéticos más valiosos de la próxima década.

La paradoja de la nueva era eléctrica

Nunca habíamos tenido tantas tecnologías disponibles para producir electricidad y, paradójicamente, nunca había sido tan importante modernizar la infraestructura que la transporta. Ese es quizá el mensaje central para gobiernos, reguladores, empresas

eléctricas e inversionistas: La transición energética no se ganará solamente construyendo generación. Se ganará construyendo redes capaces de administrarla. La infraestructura eléctrica que durante décadas permaneció prácticamente invisible está convirtiéndose en uno de los activos estratégicos más importantes de la economía mundial.

La crisis todavía puede evitarse

Hablar de una “crisis energética inminente” no significa afirmar que el sistema eléctrico mundial esté destinado al colapso. Significa reconocer una brecha creciente

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entre la velocidad de la transformación tecnológica y la velocidad de expansión de la infraestructura eléctrica. Todavía existe tiempo para cerrarla. Pero requerirá inversión, planeación de largo plazo, digitalización, almacenamiento, regulación moderna, nuevas capacidades técnicas y una visión mucho más integrada entre generación, transmisión, distribución y consumo.

El siglo XX construyó las redes que hicieron posible la industrialización

El siglo XXI tendrá que reinventarlas para hacer posible la electrificación, la inteligencia

artificial y una economía cada vez más digital. Porque en la nueva era de la electricidad, la pregunta decisiva ya no será solamente: ¿podemos producir suficiente energía? Será esta: ¿tenemos una red suficientemente inteligente, flexible y resiliente para llevar esa energía hasta donde el futuro la necesita? Y la respuesta a esa pregunta podría determinar qué empresas, ciudades y economías liderarán la próxima década. Por ello, dependerá de un gobierno que busque reinventar la infraestructura y de una sociedad que use la energía de manera eficiente.

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En Portada

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EL SOL CO ENERGÉT REY A POR JUAN CARLOS CHÁVEZ

n la antesala de una transformación industrial histórica, la hibridación tecnológica y el almacenamiento energético redefinen la generación solar global en 2026. México se posiciona como líder indiscutible en calor solar industrial, pero consolidar esta transición exige desterrar antagonismos ideológicos, garantizando predictibilidad regulatoria y un pacto de colaboración profunda entre el Estado, la iniciativa privada y la academia

La nueva era solar y el imperativo de la descarbonización global

El panorama energético mundial en 2026 experimenta una transformación de proporciones sin precedentes. La energía solar, que durante décadas fue catalogada

como un recurso complementario y con limitaciones intrínsecas de intermitencia, se ha consolidado como la columna vertebral de la transición hacia matrices de generación libres de carbono. Esta revolución tecnológica ha sido impulsada por una aceleración vertiginosa en las adiciones de capacidad renovable, que a nivel global sumaron un récord histórico de 605 GW en 2025 tan solo de energía solar fotovoltaica (PV). De acuerdo con estimaciones recientes de organismos como la Agencia Internacional de Energía (IEA) y centros de investigación como Ember, la capacidad de generación fotovoltaica ya no representa simplemente una fuente barata de electricidad diurna, sino que se ha convertido en energía gestionable y despachable a cualquier hora del día.

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Marisol Orope y fundadora d internacional H


OMO ESTRATEGIA TICA: DEL ASTRO AL PANEL SOLAR

eza, presidenta de la iniciativa Heat Changers

Este cambio de paradigma se debe principalmente a la caída drástica en los costos de los equipos de almacenamiento por baterías (BESS), que han modificado radicalmente la viabilidad económica de los proyectos híbridos. Fuera de los mercados de China y Estados Unidos, el costo de capital (CAPEX) para construir proyectos de almacenamiento de energía a gran escala de larga duración disminuyó a aproximadamente 125 dólares por kilovatio-hora (kWh) en octubre de 2025, un precio sumamente competitivo que comprende 75 dólares/kWh para el equipamiento básico de batería y cerca de 50 dólares/kWh para trabajos de instalación y conexión a la red. Actualmente, las celdas basadas en tecnología de litio hierro fosfato (LFP) se sitúan en un promedio global de entre 110 y 145 dólares por kWh a nivel de celda. Como resultado, la energía

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solar combinada con almacenamiento ha dejado de competir exclusivamente con otras fuentes limpias para competir directamente, y en condiciones de ventaja económica, con la generación fósil basada en gas natural, incluso al incorporar los costos de respaldo o “firming” necesarios para garantizar el suministro ante la variabilidad del recurso solar. A nivel mundial, la escala de los proyectos solares e híbridos en operación comercial activa y construcción ilustra la madurez alcanzada por el sector. En Estados Unidos, el megaproyecto Edwards & Sanborn en California integra una capacidad de almacenamiento electroquímico mediante baterías de litio de 3,287 MWh acoplada a una planta solar fotovoltaica masiva de escala de servicios públicos, proporcionando regulación de rampas de tensión y almacenamiento para cubrir los períodos de máxima demanda vespertina.


En Portada

Por su parte, la República Popular China lidera la conexión de grandes plantas de hibridación con almacenamiento térmico en sales solares en sus zonas desérticas y áridas del desierto de Gobi. Destaca en este contexto el Proyecto CEEC Hami Multi-Energy Complementary en Xinjiang, que combina la colosal cantidad de 1.35 GW de paneles fotovoltaicos bifaciales de silicio tipo n-type con una central de torre termosolar central de sales fundidas de 150 MW. Este complejo, que representa una inversión declarada de 951.9 mdd, proyecta inyectar anualmente 2.9 TWh de energía a la red, aportando 2.7 TWh de origen fotovoltaico diurno y 200 GWh de despacho térmico nocturno y de regulación síncrona. En el hemisferio sur, el Complejo Híbrido Oasis de Atacama desarrollado por Grenergy en Chile proyecta alcanzar 2.5 GW de capacidad solar y 14.1 GWh de almacenamiento hacia 2028, habiendo inaugurado su fase inicial Elena con 3.5 GWh netos de almacenamiento por baterías de litio en junio de 2026, respaldada por un contrato de compraventa de energía (PPA) nocturno de 1 TWh anual por 15 años. Asimismo, en septiembre de 2026 se completó la venta del proyecto Gabriela (la cuarta fase de la plataforma, que combina 272 MW de generación fotovoltaica diurna y una capacidad de almacenamiento BESS asociada de 1.1 GWh) al fondo CVC DIF por un valor total de 475 mdd, respaldada por financiamiento verde sindicado por parte de un consorcio bancario

internacional. Estos hitos demuestran que la infraestructura solar actual es capaz de proveer energía continua y confiable a las industrias más demandantes y a los nuevos centros de datos enfocados en inteligencia artificial (IA).

México ante el espejo de la Transición Energética y la regulación

Con uno de los recursos solares más privilegiados del planeta, caracterizado por niveles de radiación promedio anual que superan con creces a la de los líderes europeos, la geografía mexicana es un campo fértil para el despliegue de tecnologías limpias. En la planeación nacional del sector eléctrico, el país contempla un objetivo del 38% de participación de energías limpias en la matriz de generación hacia el 2030; una meta consignada que, de acuerdo con especialistas, exige una expansión urgente y coordinada en infraestructura de redes de transmisión y capacidades de almacenamiento para mantener la estabilidad del Sistema Interconectado Nacional. No obstante, la materialización de estos objetivos climáticos y económicos requiere de un marco regulatorio e institucional que brinde certidumbre y que descarte las visiones de confrontación y antagonismo que imperaron en años recientes. Uno de los segmentos más dinámicos dentro de la transición mexicana ha sido el de la generación distribuida (GD) exenta.

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En Portada

En este ámbito, el incremento en el límite exento de generación, que subió de 0.5 MW a 0.7 MW, representa una oportunidad de negocio masiva para miles de pequeñas y medianas empresas comerciales e industriales que buscan reducir sus facturas eléctricas y descarbonizar sus procesos. La generación distribuida exenta no solo ha sido el sector de mayor crecimiento en el país en capacidad instalada de tecnología fotovoltaica, sino que representa un modelo descentralizado que democratiza el acceso a la energía sin saturar las redes de transmisión nacionales. Para profundizar en los retos técnicos, políticos y humanos de la transición en México, Energía Hoy conversó en exclusiva con Marisol Oropeza, presidenta y fundadora de la iniciativa internacional Heat Changers, quien analiza los factores clave de este momento coyuntural. Oropeza destaca que, para atender la creciente demanda energética derivada de la relocalización de cadenas productivas (nearshoring), es imperativo que las políticas públicas faciliten la inversión tecnológica privada en sintonía con las necesidades de planeación del Estado.

Colaboración y predictibilidad regulatoria

Para Marisol Oropeza, la clave para construir una transición energética exitosa reside en cambiar radicalmente la percepción del papel que juegan el sector público y el sector privado en el desarrollo de infraestructura energética. La fundadora de Heat Changers sostiene que, lejos de ser fuerzas opuestas o competidoras en un mercado cerrado, el gobierno y los inversionistas privados poseen capacidades complementarias que son indispensables para resolver el inmenso reto de la confiabilidad y suficiencia energética del país. “Estamos ante una oportunidad muy importante de cambiar la manera en que entendemos la colaboración entre el gobierno y la iniciativa privada. Uno de los grandes retos que tiene el país ahora mismo es que necesita cada vez más energía a medida que avanza la economía. Sin embargo, necesitamos que esa energía sea confiable, competitiva y limpia. Al abrirse más el tema de la generación renovable, se abre justo esta oportunidad de colaboración.

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El Estado y la iniciativa privada ya no se deberían ver como antagonistas, sino más bien analizar qué puede aportar cada parte para resolver este enorme reto. El gobierno aporta planeación, infraestructura y certidumbre cuando la regulación es clara; por su parte, el sector privado aporta inversión, tecnología e innovación”. Esta necesidad de entendimiento mutuo cobra un sentido práctico cuando se analiza el proceso de planeación de inversiones. Los proyectos de infraestructura de energía limpia —como plantas solares a gran escala, microrredes industriales o sistemas de almacenamiento distribuido— requieren de ventanas temporales amplias y de la movilización de capitales significativos que solo se despliegan si existen reglas claras y estables en el tiempo. La volatilidad regulatoria, la opacidad en los procesos de otorgamiento de permisos o los cambios imprevistos en las reglas técnicas de despacho aumentan el costo de capital de los proyectos y paralizan la toma de decisiones estratégicas,

dañando la competitividad nacional en un momento donde las empresas multinacionales buscan asentar naves industriales en territorio mexicano con el requisito indispensable de contar con energía 100% limpia. Sobre este aspecto central, Oropeza puntualiza que el concepto fundamental para activar la inversión es la predictibilidad de las decisiones del Estado: “Cualquier empresa del sector privado, y en general cualquier organización, tendría que poder planear a corto, mediano y largo plazo. Para ello, la palabra clave es predictibilidad. Esto significa que las empresas puedan conocer y estar seguras de que una regulación está clara, está en operación, y que saben cómo se va a aplicar, cuánto van a tardar en obtener un permiso o cuándo habrá modificaciones. Todo eso permite una mejor planeación financiera. Si hay procedimientos claros, tiempos definidos, criterios técnicos y transparencia, necesariamente habrá mayor certeza para implementar proyectos que se queden en el país a largo plazo y que cumplan con la calidad requerida”.

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En Portada

El gigante dormido: el Calor Solar Industrial y el liderazgo mexicano

Una de las críticas más agudas de Marisol Oropeza a la forma en que tradicionalmente se concibe la transición energética en foros nacionales e internacionales es la excesiva y casi exclusiva concentración del debate en la descarbonización de la electricidad. Si bien la electrificación con base en fuentes renovables es un pilar indispensable, esta aproximación ignora que la mayor parte de la energía consumida en el sector industrial no se consume en forma de electrones, sino de calor. En los procesos productivos de la industria manufacturera —que abarcan la pasteurización de alimentos, el lavado de botellas, la cocción química, el secado de textiles y la generación de vapor—, el calor representa más del 60% de los requerimientos de energía total, una demanda que tradicionalmente se cubre mediante la quema de combustibles fósiles altamente contaminantes y costosos como el gas natural, el gas LP y el diésel. Es en este nicho, denominado calor solar industrial, donde México ostenta un liderazgo mundial indiscutible que suele pasar desapercibido para la opinión pública. Al cierre de 2025, el país registró un récord histórico de 288 instalaciones de calor solar industrial en operación comercial, desarrolladas y operadas en gran medida por proveedores e ingenieros nacionales con tecnología local. Respecto a este liderazgo

tecnológico térmico y los extraordinarios beneficios derivados de la excelente radiación solar que baña al territorio nacional, Marisol detalla la enorme ventaja competitiva de la tecnología termosolar en el país: “Cuando se habla de descarbonización industrial, la gente suele enfocarse en la parte eléctrica, pero más del 60% de la energía que requiere el sector industrial es para procesos térmicos que se suelen cubrir con gas y pasan desapercibidos; la energía solar térmica puede cubrir esa necesidad. México es el líder mundial en este tipo de sistemas, y lo más importante para las empresas industriales es saber que esta tecnología está probada y se amortiza en solo dos o cuatro años por la gran radiación solar que tenemos, a diferencia de Alemania, donde tarda entre 10 y 15 años. No compiten una con la otra: la fotovoltaica y la solar térmica pueden compartir perfectamente el techo de una nave industrial para ofrecer una matriz energética completamente limpia”. Asimismo, el mercado mexicano ha desarrollado modelos innovadores de comercialización que eliminan la barrera del CAPEX para las empresas, tales como los contratos de compra de calor a largo plazo. Bajo este esquema, la empresa industrial no adquiere la propiedad del equipo termosolar, sino que simplemente firma un contrato de suministro donde paga por la energía térmica consumida a una tarifa inferior a la de los combustibles fósiles, permitiendo que un tercero instale, opere y mantenga los colectores solares térmicos en el techo de la planta.

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En Portada Almacenamiento e hibridación: clave para un suministro confiable 24/7

A nivel internacional, el almacenamiento de energía ha dejado de ser un tema opcional para convertirse en el componente crítico que define el éxito de cualquier red de generación renovable madura. La intermitencia de las energías renovables variables (VRE) introduce desafíos severos en la estabilidad de frecuencia y voltaje de la red eléctrica. Desviaciones mínimas en la frecuencia pueden dañar equipos industriales sensibles y provocar apagones en cascada si no se corrigen en milisegundos. En este contexto, los sistemas de almacenamiento electroquímico basados en baterías de iones de litio (BESS) y las nuevas tecnologías como las baterías de sodio-ion y de flujo redox juegan un rol de soporte estabilizador indispensable. Un sistema BESS moderno, controlado de forma automatizada mediante un sistema de gestión de energía (EMS) coordinado con el inversor de potencia, es capaz de inyectar o absorber energía en la red en menos de 100 milisegundos ante una fluctuación inesperada en la generación solar o ante picos de demanda del sector industrial. Además de proporcionar servicios de regulación de frecuencia primaria —minimizando el estrés mecánico sobre las turbinas de las centrales de generación convencionales—, las baterías permiten a los usuarios industriales reducir de manera sustancial los cargos por demanda máxima en horas pico mediante estrategias de “peak shaving” (reducción de picos de carga). Las baterías almacenan energía excedente generada a bajo costo durante el día y la descargan de manera inteligente durante los períodos del día en que las tarifas de la red son más elevadas, logrando reducciones de entre un 30% y un 50% en los cargos de demanda en el recibo de electricidad. Paralelamente, la tecnología de concentración solar

de potencia (CSP), que aprovecha espejos para calentar sales de nitrato sódico y potásico a temperaturas superiores a los 550°C, ofrece una alternativa de almacenamiento térmico de larga duración (TES) extremadamente competitiva. Las sales calientes se almacenan en tanques térmicamente aislados de gran escala y se descargan a través de un bloque de potencia con turbina de vapor convencional para generar electricidad libre de emisiones durante la noche, funcionando como centrales de base síncronas que estabilizan la red de manera idéntica a una termoeléctrica de gas natural, pero de origen totalmente renovable. El éxito de estos lazos cerrados síncronos se constata en el proyecto Cerro Dominador en Chile, que integra 17.5 horas de almacenamiento térmico en sales solares fundidas para de esta manera proveer energía limpia continua las 24 horas del día en el desierto de Atacama. La hibridación síncrona que combina plantas solares fotovoltaicas diurnas de bajo costo con centrales CSP equipadas con almacenamiento térmico representa, por ende, el modelo de despacho más robusto de la actualidad. Al integrar calentadores eléctricos resistivos de alta temperatura directamente en el lazo térmico de sales del sistema termosolar (enfoque de hibridación acoplada), los excedentes de generación eléctrica fotovoltaica diurna se pueden reconvertir instantáneamente en energía térmica de alta calidad, sobrecalentando el flujo de sales fundidas directamente en el acumulador térmico para su posterior descarga nocturna, una sinergia operativa que maximiza el factor de utilización neta de energía renovable en la red por encima del 95 por ciento.

Innovación, talento y la cuestión de la Sostenibilidad

Un aspecto central de la agenda de transición de Marisol Oropeza para los próximos años es que las

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inversiones del sector energético deben generar un valor compartido tangible y duradero para la sociedad mexicano. Con un nearshoring que atrae flujos significativos de capital internacional para el desarrollo de naves industriales e infraestructura eléctrica, México no debe limitarse a actuar como un simple importador pasivo de tecnologías y componentes manufacturados en el extranjero. Para Oropeza, la verdadera sostenibilidad de la transición energética se mide en la capacidad de desarrollar patentes locales, fortalecer la cadena de valor nacional y formar ingenieros, técnicos e instaladores mexicanos altamente capacitados y justamente remunerados. Así, la fundadora de Heat Changers enfatiza cuatro prioridades estratégicas sobre las cuales deben alinearse la academia, el gobierno y el sector privado en el corto plazo: • Expansión sostenible de la infraestructura: inversión en redes de transmisión inteligentes y robustas que permitan incorporar la generación renovable y el almacenamiento de forma segura y eficiente. • Descarbonización de la demanda industrial: fomento al uso integrado de tecnologías solares eléctricas y térmicas para sustituir los combustibles fósiles en los procesos térmicos del sector manufacturero. • Fomento a la innovación nacional: transferencia tecnológica de fondo y financiamiento a proyectos de investigación y desarrollo dentro de universidades y centros especializados mexicanos para adaptar las soluciones solares a las realidades climáticas y operativas de cada región de la República. • Desarrollo del capital humano: creación de programas de educación técnica avanzada,

certificaciones profesionales de calidad y empleos calificados, bien remunerados y estables en el sector renovable que eleven el nivel de vida de las comunidades locales.

Hacia un futuro de coexistencia sostenible

La transición energética global y la transformación de la matriz energética en México en 2026 plantean desafíos técnicos de gran envergadura, pero, sobre todo, exigen una madurez política y de planeación que priorice la colaboración por encima de la polarización. La complementariedad de las tecnologías solares —donde la energía fotovoltaica diurna, el almacenamiento electroquímico de rápida respuesta mediante baterías y el calor solar industrial térmico coexisten y se potencian mutuamente— demuestra que no existe una única solución mágica para alcanzar la descarbonización, sino un portafolio diversificado que debe ser gestionado con criterios estrictamente técnicos y científicos. Para que México consolide su posición como el referente mundial indiscutible en calor solar industrial y como un polo de atracción para industrias sostenibles, el gobierno y la iniciativa privada deben actuar bajo reglas del juego claras, estables y técnicamente predecibles. Únicamente a través de un diálogo abierto, transparente y de largo aliento entre el sector público, el empresariado, la academia y la sociedad civil se podrá diseñar un modelo energético sustentable que garantice la soberanía energética, fortalezca las economías regionales y herede un medio ambiente limpio y próspero para las futuras generaciones de mexicanos.

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Comunidad EH | Ideas con brío

EL VERDADERO IMPACTO DE LA GUERRA EN IRÁN

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l sábado 28 de febrero una bomba estadounidense, en colaboración con Israel, segó la vida de Ayatolá Ali Jameneí, líder supremo de Irán, que tenía 86 años y se encontraba con varios de sus colaboradores cercanos, quienes también fallecieron, entre ellos: Mohammad Pakpour, comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria; Abdolrahim Mousavi, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas; Aziz Nasirzadeh, ministro de Defensa; Alí Shamjaní, secretario

del Consejo de Defensa y destacado asesor de seguridad; Hossein Jabal-Amelian y Reza Mozaffari-Nia, responsables de la Organización de Innovación e Investigación para la Defensa. A pesar de terminar con la élite militar, Irán no tuvo mayores cambios de estrategia y muy posiblemente radicalizó su posición en contra de la oposición. La esperanza de que la población civil se levantara contra el gobierno se desvaneció igual de rápido que se destruyó el complejo donde se encontraba el Ayatolá.

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SANTIAGO BARCÓN CEO de PQ Barcon

El inicio del conflicto mejoró el conocimiento de la geografía mundial, ahora todos saben de estrecho de Ormuz. Al cerrarse este, los precios de los hidrocarburos se dispararon y la cadena de suministro se vio interrumpida. Van más de 4,000 muertos en Irán y en el Líbano se tiene una cifra un poco mayor; son cifras relativamente bajas, pero es fácil decirlo cuando se está tan lejos. En la parte económica, el precio del barril de petróleo ha aumentado casi 40 % con vaivenes acentuados, como vemos en la tabla anexa:

PERIODO

BRENT MEDIO

Febrero de 2026

70,89 USD

Marzo

103,13 USD

Abril

117,29 USD

Mayo

107,14 USD

Junio

85,40 USD

Julio

83,76 USD

Agosto

91,08 USD

Septiembre, hasta el día 3

98,04 USD

Cotización del 3 de septiembre

100,52 USD

Es importante notar que, Norteamérica ha estado bastante aislada porque Estados Unidos (EU) es el principal productor del mundo y tiene un gas accesible. Sin embargo, el impacto se ha visto en el precio de la gasolina, que ha aumentado 39 %; pero más aún en el diésel que ya llegó a 56 %, ya que depende más de la cadena de suministro y el transporte. En México, vía subsidios se mantiene estable, pero es una enorme sangría a la economía. Es lo malo de las promesas de campaña y críticas fuera de la realidad económica al contrincante político. Veamos cuánto pueden soportar sin montar un grupo de “expertos” como en el caso de la fractura hidráulica (fracking) para obtener gas.

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Comunidad EH | Ideas con brío

Tocando el tema del gas, el precio sigue estable, en gran medida porque EU no puede exportar todo lo que produce. Sin embargo, el resto del mundo se enfrenta a una coyuntura nada fácil. Sirva como ejemplo que, a comienzos de septiembre, los precios de Europa y Asia rondaban US$24–25/MMBtu, frente a solo US$2,96–2,97/MMBtu en Estados Unidos. Da escalofríos pensar en esos precios con nuestra generación basada en gas. Todo esto resulta fácil de comprender y de amortiguar vía subsidios o ya bien reducción de la carga de impuestos; nada sencillo, pero dentro de un marco que existen referencias. La eficiencia energética apoya y busca formas de consumir en forma conjunta: un ejemplo es el crear rondas de 5 personas con lo que se usa un auto a diario, en lugar de que cada uno se traslade en forma individual. Lo que no vemos, por desgracia, son los enormes daños colaterales. Las personas no viajan a zonas cercanas al conflicto porque en su percepción puede extenderse. Por ejemplo, visité recientemente la región de Cappadocia en Turquía. Bagdad está a más de 1,000 kilómetros y aunemos que las fuerzas armadas turcas son superiores a las iraníes, que andan algo ocupadas.

Desafortunadamente los turistas no lo ven así, con lo cual seleccionan otros destinos. En muy contadas ocasiones, por no decir que nunca, requiero de los servicios de guías turísticos, pero en esta ocasión fue la excepción. La razón es sencilla, una caída del 80% en el turismo y como me dijo el dueño de un hotel: “Para nosotros es una nueva pandemia de COVID, pero sin apoyos del gobierno”… dura realidad. Esto nos permite reflexionar sobre el que los verdaderos afectados de estas guerras no tienen que ver con el costo de la energía, sino con la pérdida del ingreso. Quejarse porque se paga más por llenar el tanque, es vivir en una burbuja. Termino mencionando que el subsidio a la gasolina en México es un gravísimo error. Es de la misma dimensión que la falacia que incrementar el salario mínimo traería inflación, mantra del sector privado mexicano por décadas. Nada pasó. Ya sé que no es lo mismo dar que quitar, pero debemos buscar formas de tener precios que reflejen los costos reales. Los mexicanos sabemos cómo ganarnos la vida, por eso triunfan en EU. Infraestructura, que viene de dejar de subsidiar y, certidumbre jurídica… no necesitamos más.

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LA ELECTRICIDAD

DETRÁS

DE LAS PIERNAS.

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL COMIENZA A ABANDONAR LA PANTALLA 78


LA PIEZA ABORDA LA RELACIÓN ENTRE INTELIGENCIA ARTIFICIAL ENCARNADA, AUTOMATIZACIÓN E INFRAESTRUCTURA ENERGÉTICA; CON ESPECIAL ATENCIÓN AL DESPLIEGUE DE HUMANOIDES EN CHINA, LA DEMANDA DISTRIBUIDA Y EL POSIBLE EFECTO REBOTE ASOCIADO A LA ESCALA

L

a discusión energética sobre inteligencia artificial se ha concentrado, con razón, en los centros de datos. Pero la aparición de sistemas de inteligencia encarnada introduce una segunda geometría: máquinas que además de calcular perciben, se desplazan, manipulan objetos y trabajan. China está intentando llevarlas del espectáculo a la industria. Es momento de razonarlo no solo sobre cuánta electricidad necesita la IA para pensar, sino qué infraestructura requerirá cuando comience a actuar físicamente a gran escala. En agosto de 2026, un robot humanoide recorrió cien metros en 8.64 segundos durante los Juegos Mundiales de Robots Humanoides celebrados en Pekín. Más de 2,000 robots participaron en 51 categorías que incluyeron tanto pruebas atléticas como simulaciones industriales. El resultado produjo las imágenes previsibles: máquinas corriendo, cayendo, compitiendo y exhibiendo capacidades que hace pocos años pertenecían principalmente al terreno experimental. Sin embargo, la carrera quizá sea la parte menos importante de la historia. Los mismos robots que comienzan a mostrar capacidades extraordinarias de locomoción todavía encuentran dificultades cuando deben realizar tareas abiertas, adaptarse a condiciones inesperadas o ejecutar trabajo industrial con la confiabilidad de sistemas especializados. El contraste

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FÁTIMA BARRERA Fundadora de FB SOLUTIONS

Consultora en diseño energético, tecnología y negocios energéticos. En colaboración con Riemann agente conceptual del proyecto Euler, explorando la relación entre energía, ética y sentido.

entre espectáculo y productividad sigue siendo considerable. Precisamente ahí aparece la cuestión energética. Durante los últimos años hemos aprendido a pensar la relación entre inteligencia artificial y electricidad mediante una imagen relativamente sencilla: enormes centros de datos llenos de aceleradores, servidores y sistemas de refrigeración.


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La Agencia Internacional de Energía estima que el consumo eléctrico mundial de los centros de datos podría superar los 945 TWh en 2030, más del doble que en 2024. China y Estados Unidos concentrarían cerca del 80% del crecimiento mundial previsto; sólo en China, el incremento sería de aproximadamente 175 TWh hacia el final de la década. La IA ya tiene, por tanto, una infraestructura energética. Pero el humanoide introduce otra capa.

Del servidor al cuerpo

Una inteligencia alojada en un centro de datos necesita electricidad para realizar cómputo. Una inteligencia encarnada necesita electricidad para calcular, pero además para mantener sensores, mover motores, producir fuerza, conservar el equilibrio, manipular objetos, comunicarse y permanecer operacional durante determinado número de horas. Podemos expresar la diferencia de forma deliberadamente simple: IA Digital = Cómputo. mientras que: IA Encarnada = Cómputo + Percepción + movimiento. Todos esos términos poseen una dimensión energética. Esto no significa que

los robots humanoides constituyan hoy una amenaza significativa para el balance eléctrico mundial. Sería prematuro afirmarlo. Su consumo actual resulta marginal frente a industria, climatización, movilidad eléctrica o centros de datos. La cuestión aparece al introducir otra variable: escala. Un robot puede representar una carga pequeña. Cien también. Un sistema económico que despliega cientos de miles o millones de máquinas eléctricas autónomas constituye una geometría diferente. China parece estar intentando construir precisamente las condiciones industriales necesarias para explorar esa escala. En junio, su Ministerio de Industria y Tecnología de la Información lanzó junto con la autoridad responsable de empresas estatales una iniciativa de entrenamiento de humanoides e inteligencia encarnada en escenarios reales. Manufactura, inspección, mantenimiento, almacenamiento, logística, seguridad y respuesta a emergencias forman parte del programa. El objetivo oficial contempla más de cien escenarios de alto valor y capacidad de despliegue del orden de diez mil unidades durante 2026.

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Comunidad EH | Columna Invitada El documento incluye además elementos particularmente relevantes desde el punto de vista energético: gestión térmica, optimización del consumo, operación prolongada bajo altas cargas, inferencia acelerada, arquitecturas nube– borde–dispositivo y funcionamiento autónomo desconectado de red. La energía no aparece aquí como un problema añadido después de construir el robot. Aparece dentro de su arquitectura operativa.

La batería como condición de productividad

En una máquina destinada al trabajo físico, la batería no es únicamente un componente. Determina cuánto tiempo puede trabajar, qué carga puede transportar, cuánto puede desplazarse y cuándo debe abandonar una actividad para recargarse. En otras palabras: Cuando la inteligencia adquiere cuerpo, la autonomía energética se convierte en una condición de productividad. La relación se vuelve todavía más visible cuando observamos hacia dónde se intenta llevar estas máquinas. En junio, el mismo ministerio chino sometió a consulta un proyecto de requisitos técnicos específicamente destinado al uso de robots humanoides en escenarios de subestaciones eléctricas. Y el 25 de agosto abrió a consulta una guía nacional para desarrollar el sistema de estándares de la industria de humanoides. Hay algo significativo en esa secuencia. Primero construimos máquinas que consumen electricidad. Después empezamos a prepararlas para trabajar dentro de la propia infraestructura que produce, transforma y distribuye electricidad. La energía será simultáneamente alimento y campo de trabajo de una parte de la inteligencia encarnada. De la carga concentrada a la carga distribuida. Aquí aparece una diferencia que puede resultar relevante para las redes eléctricas. Los centros de datos concentran una demanda considerable en ubicaciones específicas. Los robots distribuyen cargas mucho menores sobre el territorio. La topología energética comienza a parecerse a: Centro de datos - red - cómputo de borde - robot batería - recarga. La diferencia no es menor. Un país podría disponer de generación eléctrica suficiente en términos agregados y, aun así, enfrentar restricciones locales de transmisión, distribución, almacenamiento o potencia de carga. Por eso: la expansión de la movilidad eléctrica ya ha obligado a pensar este problema para automóviles, autobuses y flotas comerciales. La inteligencia encarnada podría introducir otro conjunto de cargas cuya distribución dependerá del lugar donde las máquinas trabajen: fábricas, almacenes, hospitales, minas, campos agrícolas, instalaciones logísticas, infraestructura eléctrica o ciudades. El desafío no solo es producir únicamente

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electricidad se añade el llevarla hasta una población creciente de agentes eléctricos en los lugares y momentos adecuados. La paradoja de hacer cada máquina más eficiente. La industria tiene razones extraordinarias para reducir el consumo energético por robot. Mayor eficiencia permite baterías menores, más autonomía, menos peso, menores tiempos de carga y un costo operativo más bajo. Pero existe una segunda consecuencia posible. Si operar un robot se vuelve suficientemente barato, resulta económicamente viable desplegar muchos más. Una flota de robots se define por el número de máquinas que operan por la potencia media y sus horas de funcionamiento. La innovación intentará reducir la potencia media. Pero simultáneamente puede aumentar el número de máquinas y extender el tiempo. Un robot utiliza menos energía. Entonces resulta rentable instalar cien. Los cien pueden trabajar durante periodos más largos. La eficiencia unitaria mejora mientras el consumo agregado aumenta. No sabemos todavía si este efecto será suficientemente grande para modificar de manera relevante la demanda eléctrica futura. No existen hoy los datos necesarios para afirmarlo. Pero la incertidumbre no elimina la pregunta. La vuelve más importante. Es una versión de un fenómeno conocido por los sistemas energéticos: la eficiencia no garantiza automáticamente una reducción absoluta del consumo cuando abarata suficientemente una actividad como para multiplicar su utilización. La pregunta adecuada no es: ¿Cuánto consumirá un robot? Sino: ¿cuántos robots habrá cuando consumir poco convierta su utilización en económicamente cotidiana? La inteligencia tampoco termina en la carcasa. Existe además otra dificultad contable. El consumo energético de un robot no necesariamente termina en su batería. Puede existir cómputo remoto, comunicaciones, procesamiento en el borde, almacenamiento de datos, estaciones de carga, sistemas de gestión de flotas, mantenimiento digital y centros de datos que coordinan o entrenan sus modelos. Por eso, una futura evaluación energética debería observar algo más amplio: no toda esa energía será adicional ni todos los robots dependerán permanentemente de procesamiento remoto. La propia estrategia china contempla distintos esquemas de cómputo y autonomía local. Pero la distinción importa porque revela algo esencial: la máquina visible es sólo el último nodo de una infraestructura mucho mayor. Cuando vemos caminar al robot estamos observando el punto donde confluyen semiconductores, baterías, motores, redes de telecomunicaciones, software, generación eléctrica y sistemas de distribución.

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Comunidad EH | Columna Invitada Automatizar también significa electrificar

Esto introduce otra manera de observar la discusión contemporánea sobre automatización. Bill Gates advirtió recientemente que la IA y la robótica pueden sustituir tanto capacidades cognitivas como, progresivamente, actividades físicas, y que las instituciones actuales no parecen preparadas para administrar una transformación transversal de esa magnitud. Incluso ha propuesto reservar determinadas funciones exclusivamente para humanos bajo el concepto Human Reserved. La discusión suele concentrarse en una pregunta comprensible: ¿Qué trabajos desaparecerán? Desde el sistema energético conviene añadir otra: ¿Qué ocurre cuando una parte del trabajo que hoy realizan organismos humanos se transfiere a máquinas cuyo funcionamiento depende explícitamente de electricidad? No significa que exista una equivalencia simple entre trabajo humano y kilowatts. Los seres humanos también necesitan alimentos, transporte, vivienda e infraestructura. La transformación relevante es distinta. Automatizar una función productiva significa convertirla en una operación dependiente de una cadena tecnológica formada por cómputo, electrónica, motores, materiales y energía. La automatización, por

tanto, no desmaterializa la economía. Transforma su metabolismo. Y eso resulta especialmente importante porque la electricidad destinada a la inteligencia artificial tampoco aparece de la nada. La IEA proyecta que la generación destinada a abastecer centros de datos pase de unos 460 TWh en 2024 a más de 1,000 TWh en 2030. Renovables cubrirían una gran parte del incremento, pero también participarán gas, carbón y nuclear, con diferencias importantes entre regiones. La transición tecnológica y la transición energética están comenzando a encontrarse en la misma red. El recurso detrás del algoritmo. Decir que, una economía se electrifica no significa que se vuelva inmaterial. Más generación requiere equipos e infraestructura. Más transmisión requiere cables, transformadores, cobre, aluminio y territorio. Más almacenamiento necesita baterías y cadenas minerales. Más cómputo requiere semiconductores y sistemas térmicos. Más robots requieren motores, electrónica, materiales y nuevamente energía. El problema no consiste en que exista una cantidad fija e inmutable de recursos que inevitablemente vayamos a consumir hasta desaparecer. Es algo más preciso: todos los sistemas físicos tienen capacidades, tasas de reposición, tiempos de construcción y límites operativos.

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La tecnología puede desplazar algunos de esos límites. No puede abolir la física. Por eso, el crecimiento de la inteligencia artificial ocurre sobre dos velocidades diferentes. El software puede desplegarse extraordinariamente rápido; una red eléctrica no. La propia IEA advierte que un centro de datos puede entrar en operación en dos o tres años mientras la infraestructura energética necesaria suele requerir procesos de planeación, construcción e inversión considerablemente más largos. La inteligencia puede escalar digitalmente antes de que escale la infraestructura que debe alimentarlo. La inteligencia encarnada añade ahora una segunda posibilidad: que también comiencen a multiplicarse los cuerpos que dependen de esa infraestructura.

La electricidad detrás de las piernas

Ésa es quizá la lectura más interesante de los Juegos celebrados en Pekín. Podemos mirar al humanoide. Podemos contar sus segundos. Podemos comparar su velocidad con la de un atleta. Pero el robot que cruza una pista es solamente la superficie visible. Debajo existen baterías, motores, sensores, semiconductores, electrónica de potencia, centros de datos, sistemas de comunicación, redes, subestaciones, generación. Y una política industrial que ya intenta construir estándares para llevar esas máquinas hacia escenarios reales. Todavía no sabemos si los humanoides llegarán a desplegarse por millones ni cuánto representarán en la demanda eléctrica mundial. Ésa debe permanecer como incertidumbre y no convertirse prematuramente en pronóstico. Pero sí podemos observar la dirección. Llevamos mucho tiempo construyendo redes eléctricas para iluminar ciudades, mover fábricas, climatizar edificios, transportar personas y, más recientemente, sostener una economía digital. La inteligencia encarnada introduce una nueva posibilidad: que una parte creciente de la actividad física de la economía sea ejecutada por agentes cuya capacidad de trabajar depende directamente de electricidad. Entonces lo impresionante del comportamiento se los robots chinos revelan una pregunta para el sistema energético es otra: ¿Qué arquitectura eléctrica necesitaremos cuando la inteligencia artificial deje de consumir energía únicamente mientras calcula y comience a necesitarla también mientras trabaja? El dato decisivo del robot que recorrió cien metros en Pekín quizá no sea su tiempo. Será descubrir cuántos terminarán trabajando, durante cuántas horas y qué red deberá existir detrás de sus piernas cuando dejen de competir y comiencen a formar parte de la economía.

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ANA SOTOMAYOR

Cofundadora de Talaso Consultoría.

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LA POLICÍA ENERGÉTICA:

VIGILANDO LA INDUSTRIA

E

n el pasado era Ubicación, ubicación, ubicación, El nuevo mantra inmobiliario industrial: Electricidad y luego ubicación. Hace unos días, mi estimado Karim Oviedo publicó un artículo que debería ser lectura obligatoria para todo aquel que compre, venda, desarrolle o promueva un terreno industrial en México. Su título lo dice todo: “La electricidad, el nuevo factor que define el valor del suelo industrial en México”. Y no exagera. Porque durante décadas, la evaluación de un terreno industrial se concentró en variables conocidas: ubicación, precio por metro cuadrado, uso de suelo, accesos carreteros, disponibilidad de agua, cercanía con mercados y mano de obra. Todo eso sigue importando. Pero hoy hay una condición que puede determinar por sí sola la viabilidad de una inversión: la disponibilidad real de electricidad.

El error de mirar el poste y no la capacidad

“Es que hay una línea eléctrica que pasa frente al predio”. “Es que hay una subestación cerca”. “Es que el parque industrial dice que tiene energía”.

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¿Cuántas veces hemos escuchado estas frases? Y cuántas veces resultan ser una verdad a medias. Como bien señala Karim en su artículo, no basta con que una línea eléctrica pase frente al predio o que haya una subestación cercana. La pregunta relevante es otra: ¿cuántos megawatts pueden suministrarse, con qué nivel de tensión, confiabilidad, costo y plazo? Un terreno puede tener vocación industrial desde el punto de vista urbano, pero resultar inviable económicamente si no existe capacidad suficiente para conectarlo o si las obras eléctricas necesarias implican varios años y una inversión extraordinaria. La electricidad se está convirtiendo en una especie de segundo uso de suelo. El primero determina qué puede construirse legalmente; el segundo, qué puede operar realmente.

El reto de la demanda que no fue planeada

El estudio Generación eléctrica para el crecimiento económico, publicado por el IMCO, advierte que alcanzar los objetivos del Plan México requeriría un crecimiento del PIB de aproximadamente 5.4% anual entre 2026 y 2030. En ese escenario, la demanda eléctrica tendría que crecer cerca de 4.5% al año, por encima del 2.6% considerado en la planeación oficial. Hace unos días, el sistema interconectado nacional registró un nuevo récord en demanda 54,124 MW a 54,530 MW. Para atenderla, ya existen 90, 500 MW (MW) de capacidad instalada, con proyecciones oficiales que buscan superar los 115 mil MW. Eso significa que el consumo podría llegar a 454,035 GWh en 2030, una diferencia de 41,633 GWh respecto a las proyecciones oficiales. Pero el problema no se limita a generar más electricidad. También es necesario transportarla y distribuirla. Precisamente por eso para atender esos 54,124 tenemos 90,500 MW disponibles. En estos últimos años, la capacidad instalada de generación aumentó y estos nuevos planes de inversión público privada han incrementado las expectativas de generación, pero la red de transmisión creció solamente 3.8% entre 2018 y 2025. Y esa tasa de crecimiento, representa un retroceso real en alcance. México puede contar con generación disponible en una región y, al mismo tiempo, carecer de infraestructura suficiente para llevarla hasta los centros de consumo. Lo estamos viendo en los estados del Norte, que son superavitarios de energía y aún así los pueblos de las sierras no tienen confiabilidad de suministro y en ocasiones no hay a dónde exportar ese exceso de fluido eléctrico.

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El “scouting” eléctrico: lo que hago y lo que todos deberían hacer

Aquí es donde quiero detenerme y hablar del trabajo que realizo como consultora. Porque en este nuevo escenario, el “scouting” de terrenos industriales no puede seguir siendo el mismo de hace veinte años. Ahora, antes de poner un solo ladrillo, antes de firmar un contrato de compraventa, hay que hacer una debida diligencia eléctrica a fondo. Y esto significa: • Estimar con precisión la demanda de energía de la instalación futura: cuánto, cómo, cuándo y con qué calidad. • Identificar el circuito, subestación y nivel de tensión desde el que podría realizarse el suministro. • Evaluar la capacidad disponible y las cargas ya comprometidas en la zona. • Calcular las obras necesarias: alimentadores, transformadores, subestaciones, líneas o refuerzos de red. • Estimar costos y plazos, e identificar quién debe cubrirlos. • Definir un cronograma realista para permisos, ingeniería, construcción y energización.

Las soluciones no son solo un contrato de CFE

Y aquí quiero ser muy clara: la solución no es solo “contratar con CFE y esperar”. Hoy existen múltiples estrategias para alimentar de energía una nueva instalación industrial, y la clave está en definirlas desde el inicio. ¿Una subestación propia? Puede ser una inversión inicial significativa, pero da control total sobre la calidad y continuidad del suministro. ¿Contratos de cesión de derechos de demanda en media tensión? Permiten acceder a capacidad existente sin tener que construir desde cero. ¿Sistemas de generación en sitio? Ya no solo pensemos en solar con baterías. También hay sistemas térmicos (como cogeneración o recuperación de calor) que pueden dar continuidad operativa y estabilidad al suministro, especialmente en procesos que no pueden parar. ¿Estrategias híbridas? Combinar red con generación propia y almacenamiento para minimizar costos y maximizar confiabilidad. El objetivo es no depender exclusivamente de la red, que como sabemos tiene una deuda enorme en inversión, y encontrar los “cómo sí” para hacer viables los proyectos.

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El sistema de gestión de la energía: el verdadero ahorro está en la operación

Pero la planeación no termina con la conexión. Si queremos que la instalación sea realmente competitiva, hay que establecer desde el proyecto mismo un sistema de gestión de la energía para la búsqueda continua de la eficiencia. Esto implica seleccionar equipos, materiales, accesorios, sistemas de iluminación y automatización más adecuados. Diseñar procesos que minimicen el consumo energético por unidad producida. Monitorear, medir y ajustar constantemente. Porque los verdaderos ahorros no están solo en la compra de energía, sino en el uso que hacemos de ella. Una planta eficiente es una planta rentable.

El error de “empezar con lo mínimo”

En las viejas prácticas, era común iniciar con un contrato de suministro básico —lo mínimo indispensable— y luego ir subiendo la capacidad a medida que la planta crecía. Eso ya no funciona. Porque si no hacemos la planeación completa desde el inicio, corremos el riesgo de tener una enorme planta productiva sin la energía necesaria para producir al máximo de su capacidad. Y cuando la demanda crece, las obras de refuerzo pueden tardar años y costar millones.

La planeación de la demanda y la debida diligencia: los “must have” del presente

Así que ahí está. La electricidad ya no es un servicio que pueda revisarse al final del proyecto. Es una variable central de ubicación, inversión, financiamiento y valor inmobiliario. Un terreno sin energía suficiente no es solo un terreno con una limitación técnica. Es un activo cuyo potencial económico aún no está confirmado. Y una “factibilidad” de energía no es garantía alguna de capacidad del sistema una vez construido el proyecto. Por eso, la planeación de la demanda y la debida diligencia eléctrica son hoy los “must have” antes de seleccionar un terreno, y sobre todo antes de poner el primer ladrillo o bloque de una industria. La Policía Energética sigue patrullando. Hoy, con una tabla de cargas y los diagramas unifilares RNT y RGD en la mano. Si estás considerando adquirir un terreno industrial y quieres hacer una debida diligencia eléctrica a fondo, o si quieres conocer estrategias de generación y suministro para tu proyecto, mi correo sigue abierto: ana.sotomayor@talaso.com.mx Gracias a Energía Hoy por este espacio y hasta el próximo mes.

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LA SOMBRA DE LA CORRUPCIÓN EN CFE: EL FRAUDE DE ECOWISE Y EL COSTO DEL SILENCIO TÉCNICO 92


E

POR JUAN CARLOS CHÁVEZ

l combate a la corrupción estructural en el sector energético mexicano ha dado un paso de gigante. Al imponer inhabilitaciones severas y una histórica sanción económica solidaria de mil 192 millones 500 mil pesos a un grupo de altos exfuncionarios de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno no solo castiga un desfalco patrimonial masivo, sino que destapa las alcantarillas de un esquema sistemático de simulación técnica y colusión corporativa que operó impunemente bajo el cobijo del poder político. El caso, centrado en la adquisición e instalación de 82 mil optimizadores de tensión de la marca comercial EcoWise en 2017, es un crudo recordatorio de cómo la simulación tecnológica puede ser utilizada como vehículo para saquear las arcas de una de las empresas públicas más estratégicas del país.

Los rostros de la sanción administrativa

Las investigaciones conducidas minuciosamente por la Unidad de Responsabilidades de la Secretaría demostraron la comisión de faltas administrativas graves por parte de servidores públicos que tenían la obligación legal e institucional de custodiar la viabilidad técnica y financiera de la CFE. Los castigos aplicados reflejan la gravedad del abuso de funciones. Tres figuras de alto nivel técnico y operativo recibieron una inhabilitación de 20 años para ejercer cualquier cargo público: Roberto V., quien fungiera como director de distribución a nivel nacional de CFE Distribución; Alberto M., adscrito al Laboratorio de Equipos y Materiales (LAPEM); y José Q., funcionario de CFE Suministrador de Servicios Básicos. Asimismo, Francisco D., perteneciente a la Dirección Corporativa de Operaciones, fue sancionado con una inhabilitación de 10 años. La sanción económica solidaria por 1,192.5 millones de pesos sitúa a este expediente como uno de los de mayor impacto económico en la historia de las contralorías públicas. La tragedia moral e institucional de este caso queda perfectamente retratada en testimonios internos del sector: aunque

algunos de los hoy inhabilitados eran vistos por sus colegas técnicos como “buenas gentes” en el ámbito profesional, la realidad de los hechos demuestra que cedieron ante la presión o la ambición. En este nivel de contratación pública, la firma de un documento técnico de validación inútil nunca ocurre de forma gratuita; siempre existe una contraprestación implícita que arrastra a profesionales experimentados al fango de la ilegalidad.

La farsa de los “Optimizadores” EcoWise

Para entender la dimensión del fraude, es imperativo analizar el objeto mismo del contrato firmado en 2017. EcoWise se promocionaba en el mercado nacional e internacional como una compañía especializada en soluciones de alta eficiencia energética, prometiendo en su publicidad un doble impacto virtuoso: el ahorro económico y el ahorro ecológico, llegando a presumir cifras de lámparas instaladas y árboles salvados para limpiar su imagen corporativa. No obstante, bajo esa fachada de vanguardia verde, el producto que vendieron a la CFE no era más que un cascarón vacío. Pruebas de laboratorio rigurosas, realizadas de manera independiente por un miembro de la Cámara Nacional de Manufacturas Eléctricas (CANAME), demostraron de forma científica e indiscutible que los dichosos optimizadores de tensión no hacían absolutamente nada. Los equipos eran completamente inútiles e innecesarios para la prestación del suministro eléctrico y el correcto funcionamiento de la red nacional. A pesar de esta nulidad técnica comprobada, los promotores de EcoWise diseñaron una estrategia agresiva para colocar sus aparatos en el presupuesto público. Su plan original era verdaderamente colosal: pretendían vender e instalar la alarmante cantidad de 3 millones de equipos a lo largo del país. Aunque la decidida resistencia de los órganos técnicos y las cámaras empresariales logró frenar la invasión total, no se pudo evitar que la colusión interna en la CFE consumara la compra de 82 mil unidades inservibles, cargando al erario una deuda millonaria por dispositivos que terminaron como chatarra tecnológica.

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La simulación de la certificación y el “Sello F”

Uno de los capítulos más vergonzosos de esta trama radica en los mecanismos de validación oficial que los defraudadores utilizaron para burlar las trabas técnicas dentro de la CFE. Los operadores de EcoWise consiguieron que el Fideicomiso para el Ahorro de Energía Eléctrica (FIDE) les otorgara un “sello FIDE” hecho completamente a la medida. En lugar de certificar una eficiencia real y medible en laboratorio, el sello se emitió bajo la ambigua y tramposa leyenda de que el equipo “contribuye al ahorro de energía”. Esta formulación semántica constituía una auténtica “tomada de pelo” para el sector de la ingeniería eléctrica. Como bien denunciaron las cámaras industriales en su momento, bajo ese criterio tan laxo y absurdo, el FIDE bien podría otorgarle un certificado de eficiencia energética a un árbol, dado que su sombra refresca una vivienda y, por ende, “contribuye” indirectamente a reducir el uso de aire acondicionado. La ambigüedad del “Sello FIDE” sirvió como la coartada técnica perfecta que los funcionarios coludidos dentro de la CFE necesitaban para simular que realizaban una adquisición justificada y legítima. La imposición de este fraude no estuvo exenta de severas tensiones y amenazas. Cuando la CANAME, a través de su liderazgo técnico y la emisión de cartas y dictámenes científicos, comenzó a denunciar la inutilidad de los optimizadores ante la Secretaría de Energía (Sener) y la propia CFE, la reacción del consorcio corrupto fue fulminante. El propio Abogado General de la Secretaría llegó a amenazar formalmente a la Cámara empresarial con entablar una demanda de varios millones de dólares si no

cesaban en su empeño de señalar las deficiencias del equipo. La firmeza de los representantes empresariales, impidió que el fraude se expandiera al volumen de millones de piezas originalmente proyectado. Este esfuerzo de denuncia ciudadana e industrial tomó más de una década de litigios, cabildeos y resistencia frente a un aparato estatal que sistemáticamente intentaba dar largas y proteger a los beneficiarios del negocio.

La metástasis de la estafa: el salto al Infonavit

Al encontrarse con un muro de resistencia técnica que les impidió saturar por completo la infraestructura de la CFE, los artífices del fraude de EcoWise decidieron diversificar y mudar sus operaciones hacia un sector mucho más vulnerable y cautivo: los derechohabientes del Infonavit. Aprovechando las reglas de operación del programa federal de la “hipoteca verde”, los operadores del negocio lograron que sus optimizadores inservibles se convirtieran en el equipo que más puntos otorgaba dentro del catálogo de ecotecnologías obligatorias para los acreditados. Las consecuencias de esta maniobra fueron devastadoras para la economía de miles de familias trabajadoras de escasos recursos. En lugar de experimentar una reducción real en sus recibos de luz, los usuarios del Infonavit se vieron forzados a adquirir e instalar un aparato inútil que no generaba ningún ahorro de energía, pero que sí se sumaba de manera directa a su saldo deudor, encareciendo su hipoteca de forma totalmente estéril.

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EH360 El fraude, que incluso llegó a distribuirse masivamente a través de grandes cadenas comerciales como Home Depot, se consumó engañando directamente al consumidor de a pie, despojándolo de su capacidad crediticia mediante promesas falsas validadas por la colusión gubernamental.

La mano detrás de la cuna

A pesar del indudable éxito que representa la inhabilitación de los cuatro exfuncionarios técnicos de la CFE y la imposición de la multa solidaria de 1,192.5 millones de pesos, el caso de EcoWise también expone las profundas limitaciones de la justicia administrativa cuando se enfrenta a los verdaderos cerebros políticos de la corrupción. Testimonios de primera mano dentro de las cámaras empresariales que combatieron el fraude señalan con total claridad que el verdadero artífice y beneficiario político de toda esta operación con socios externos fue un alto directivo de la propia CFE, uno de mayor rango. Sin embargo, aplicando una sofisticada técnica de blindaje legal, este alto ejecutivo se abstuvo de estampar su firma en cualquiera de los contratos, convenios o dictámenes de validación técnica de los optimizadores, delegando toda la responsabilidad formal en los mandos medios y directores de área. Al no existir su rúbrica en los expedientes de contratación

de 2017, la mano que realmente “mecía la cuna” del fraude de EcoWise permanece administrativamente intocable, mientras que los operadores técnicos — los “pobres cuates” que firmaron bajo consigna o complicidad— son los únicos que hoy son pasados al cuchillo de la ley.

Llamado a la vigilancia de los controles internos

El expediente de EcoWise y las drásticas sanciones impuestas por la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno marcan un hito indispensable, pero abren un debate urgente sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de planeación, supervisión y justificación técnica de las compras gubernamentales en empresas estatales estratégicas como la CFE. Si bien los sancionados tienen el derecho legal de impugnar la resolución ante los tribunales, la Secretaría ha sido enfática en que defenderá la legalidad de sus determinaciones utilizando las sólidas pruebas acumuladas durante años de investigación. Para blindar el patrimonio nacional, el combate a la corrupción no puede limitarse a sancionar a los firmantes técnicos una vez consumado el daño; debe desmantelar las redes de complicidad corporativa y política que, desde la sombra, diseñan fraudes multimillonarios a costa del bienestar de la sociedad y de la soberanía energética del país.

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Women & Energy | WEN La otra mirada

LA EVALUACIÓN DE INFRAESTR VIS LA INICIATIV LEY GENERAL D ECOLÓGICO Y L AL AMB

L

a iniciativa publicada replantea la práctica del derecho ambiental regulado en México desde la publicación de la vigente LGEEPA en 1988 y a través de la cual como señaló el doctor Raúl Brañes, en ese momento, se intentó construir un sistema integral de gestión ambiental1. Esta nueva LGEEPA pretende hacer cambios muy importantes en lo que hasta hoy se conoce, como una regulación de naturaleza preventiva, con instrumentos de gestión y procedimientos de inspección y vigilancia enfocados a la protección ambiental. De la lectura de la nueva LGEEPA, se desprende que intenta vincular y dar fortalecimiento a Ley Federal de Responsabilidad Ambiental (LFRA) publicada en 2013, incluyendo toda una serie de conceptos y programas enfocados en la restauración ambiental. Sin embargo, vale la pena mencionar que dicha LFRA ha enfrentado, desde su origen, temas serios de aplicación debido a la carencia de sustentos que dan soporte a sus supuestos jurídicos, la ambigüedad en sus definiciones como la de daño ambiental y la problemática de la cuantificación y reparación del daño, entre otros temas jurídicos. En materia de cambio climático, se introducen diversos conceptos y definiciones, siendo el concepto más novedoso el de cambio global que ni siquiera

1 Brañes, R. (2000). Manual de derecho ambiental mexicano (2.ª ed.). Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica. 98


DE PROYECTOS RUCTURA VIS A VA DE LA NUEVA DE EQUILIBRIO LA PROTECCIÓN BIENTE CRISTINA HERNÁNDEZ CALZADA Socia de V&A Ambiental y Social, S.C.

se encuentra previsto en la Ley General de Cambio Climático vigente y que se refiere a las alteraciones sistémicas del planeta derivadas de causas naturales y antropogénicas.2 Algo muy positivo, es que se incorporan conceptos tan necesarios como la justicia ambiental, acceso

2 Artículo 3 fracción XIV de la nueva LGEEPA. 99


Women & Energy | WEN La otra mirada a la información, y la participación pública y transparencia, modificaciones que reflejan que finalmente se podría lograr vincular y dar soporte al Acuerdo de Escazú3 en la legislación mexicana, lo que acertadamente demostrará que México, como estado parte, está tratando de cumplir con algunos de sus compromisos. La nueva LGEEPA contiene una serie de cambios múltiples en impactos, compensación, inspección, sanciones y principios, que será necesario abordar en distintas entregas por su longitud y análisis, pero brevemente se abordará en ésta la figura de Evaluación Ambiental Estratégica (EAE), herramienta que sin duda será un parteaguas en el desarrollo de proyectos en el país. Esta EAE es definida como Instrumento de política pública de planeación y gestión ambiental que tiene por objeto identificar, valorar y considerar los impactos ambientales significativos, acumulativos, sinérgicos y residuales en la formulación, modificación, actualización o ejecución de los planes, programas o proyectos de infraestructura nacional de interés público y de gran trascendencia para el desarrollo, a efecto de determinar e incorporar medidas estratégicas y criterios para la prevención, mitigación y compensación ambiental;4 y es un mecanismo que pretende evaluar políticas, programas, planes y grandes proyectos de infraestructura. La EAE sería una evaluación previa a la evaluación específica de cada proyecto particular, tendría efectos vinculantes y sería por tanto obligatoria. El procedimiento estaría regulado por el reglamento que para tal efecto se emita y derivaría en un dictamen, que se dice, sería el equivalente a una autorización en materia de impacto ambiental. Existen varios temas que pueden generar incertidumbre con esta EAE, por ejemplo, el hecho de que la autoridad evaluadora pueda solicitar opinión de terceros que no son autoridad y que pueden ser miembros de la academia, sociedad civil o de organizaciones no gubernamentales que puedan tener intereses particulares que no sean precisamente la protección del medio ambiente y que afecten la debida aprobación o no del dictamen.

3 Firmado el el Acuerdo el 27 de septiembre de 2018 y el Senado de la República lo ratificó el 5 de noviembre de 2020. 4 Art 3 fraccion XLIV de la nueva LGEEPA. 100


Women & Energy | WEN La otra mirada Otro tema que puede mencionarse es que, en el capítulo de la EAE se introduce un supuesto jurídico que versa, además sobre otra materia que cuenta con su propia regulación, siendo el cambio de uso de suelo en terrenos forestales, y se señala que los entes públicos promoventes no requerirán de demostrar la propiedad o posesión; lo que además de contravenir la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable, pondría en jaque los derechos de uso, aprovechamiento, conservación, de cambio de uso de suelo en terrenos forestales, etc., de los que sí sean propietarios o poseedores, ya que bastaría con declarar que están en capacidad para ejecutar el proyecto para que la autoridad les otorgue su autorización, sin duda esta parte requeriría de una revisión y/o reconsideración. Otro tema que puede requerir de una mayor exhaustividad en su regulación es que la autoridad pueda exentar de esta EAE, cuando se considere que no generarán impactos ambientales significativos, sin embargo, la nueva ley no define qué es un impacto significativo, como tampoco define a los otros tipos de impactos que establece a lo largo del documento. No obstante, lo anterior, esta EAE es sin duda necesaria para el país, siendo que es un instrumento que ya se ha utilizado en otros países como en EUA, y que está prevista desde la National Environmental Policy Act (NEPA) de 1960 por lo que México va evidentemente atrasado pero esta oportunidad lo puede colocar en un mejor lugar. El éxito dependerá de que se estructuren de la mejor manera los supuestos o hipótesis normativas y el debido procedimiento. Christina Hernánez Calzada es socia de V&A Ambiental y Social, S.C. firma de derecho socio-ambiental y energético. Ella cuenta con más de 18 años de experiencia en el ámbito jurídico socio ambiental y energético. En 2022, concluyó sus estudios de Doctorado en Derecho en la Universidad Panamericana. Es Licenciada en Derecho por la Facultad de Derecho de la Barra Nacional de Abogados, cuenta con un diplomado en Derecho Ambiental Internacional emitido por el Instituto de Naciones Unidas para la Formación y la Investigación (UNITAR, por sus siglas en inglés) en Ginebra, Suiza y un diplomado sobre Evaluación de Impacto Social y Consulta por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Además, tiene una Especialidad y el grado de Maestría, ambos en Política y Gestión Energética y Medioambiental con mención de excelencia otorgado por la FLACSO.

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LA PARADOJA ENERGÉTICA DE LA IA EN MÉXICO Octavio Rocha, director general de Wärtsilä México

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JUAN CARLOS CHÁVEZ

l ascenso de la economía digital ha colocado a México frente a una de las oportunidades de inversión más atractivas de su historia reciente, pero también ante un desafío de infraestructura sin precedentes. La carrera global por liderar el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) y expandir los servicios de almacenamiento en la nube ha detonado una demanda masiva de infraestructura crítica: los centros de datos.

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En este contexto, Octavio Rocha, director general de Wärtsilä México, comparte una visión analítica y urgente sobre la encrucijada energética que enfrenta el país y los caminos estratégicos para evitar un freno en la transición digital.

La Competitividad de México en la Región: Más Allá de la Inversión

México se ha posicionado de manera natural como un imán para las inversiones tecnológicas. Su ubicación geográfica, su integración con Norteamérica y el apetito local por tecnologías emergentes lo colocan en la cima de América Latina, compitiendo directamente con gigantes de la región como Brasil y Chile. Sin embargo, la ventaja competitiva tradicional ya no es suficiente. El verdadero factor decisivo ha cambiado de naturaleza: ya no basta con atraer capitales, el reto es energizarlos. Como lo señala puntualmente Octavio Rocha: “México se encuentra en una posición muy competitiva gracias a su cercanía con Estados Unidos, su integración a las cadenas digitales de Norteamérica y el crecimiento acelerado de la demanda de servicios de nube e inteligencia artificial. Junto con Brasil y Chile, forma parte de los mercados

latinoamericanos con mayor dinamismo para nuevas inversiones en centros de datos. Sin embargo, el principal reto ya no es atraer inversiones, sino garantizar el acceso oportuno a energía confiable y escalable. Al igual que otros mercados de la región, México enfrenta una creciente brecha entre la velocidad con la que se desarrollan los centros de datos y la capacidad de expansión de la infraestructura eléctrica. La competitividad futura dependerá cada vez más de quién pueda asegurar energía suficiente y disponible en el momento adecuado.”

De “Speed to Power” a “Speed to Powerless”: el riesgo de la IA

La velocidad de la revolución digital viaja a un ritmo que la infraestructura física difícilmente puede igualar. En el reciente análisis de Wärtsilä, se introduce una advertencia crucial para la industria energética y tecnológica: la transición del paradigma de speed to power al alarmante riesgo de “speed to powerless”. Este concepto ilustra la desconexión temporal entre la rapidez con la que se levanta un edificio tecnológico y el tiempo que requiere su interconexión eléctrica.

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“Tradicionalmente, los desarrolladores hablaban de ‘speed to power’, es decir, la capacidad de obtener energía rápidamente para poner en operación nuevos centros de datos. Sin embargo, Wärtsilä advierte que la velocidad de construcción está superando la capacidad de expansión eléctrica, creando el riesgo de llegar a un escenario de ‘speed to powerless’. En términos prácticos, significa que un centro de datos puede estar construido y listo para operar, pero sin acceso suficiente a energía para soportar sus cargas de trabajo. Esto podría retrasar proyectos, elevar costos, limitar la expansión de la IA y afectar la competitividad de países que buscan posicionarse como hubs digitales. La consecuencia más importante es que la energía dejará de ser un factor operativo para convertirse en un criterio estratégico de inversión”, señala Octavio Rocha. Esta advertencia es un llamado de atención directo para el Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Aunque México cuenta

con bases sólidas en infraestructura de generación y transmisión, los tiempos de desarrollo de ambos sectores no coinciden: un centro de datos se construye en meses, mientras que una red de transmisión requiere años. Para evitar cuellos de botella insalvables, Rocha sostiene que el fortalecimiento de la red nacional debe acompañarse de modelos de suministro complementarios que ofrezcan confiabilidad y escalabilidad justo a tiempo.

Las “Macroredes”: solución descentralizada para cargas críticas

Ante la saturación de las redes de transmisión existentes, surge una alternativa innovadora y de gran escala propuesta por Wärtsilä: las macroredes. Estas arquitecturas no solo alivian la presión sobre la red eléctrica tradicional, sino que dotan a los desarrolladores de un control estratégico inédito sobre sus recursos.

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Sobre el funcionamiento y ventajas de este modelo, Rocha detalla: “Las macroredes son sistemas energéticos de gran escala diseñados para suministrar más de 100 MW de carga a instalaciones críticas como centros de datos. Combinan generación local confiable, conexión a la red cuando está disponible y otros recursos energéticos flexibles para garantizar suministro continuo. Su principal ventaja es que reducen la dependencia exclusiva de la infraestructura de transmisión existente, permitiendo que los proyectos tengan mayor control sobre su estrategia energética. Además, ofrecen resiliencia, flexibilidad operativa y capacidad de crecimiento conforme aumentan las necesidades de procesamiento de datos e inteligencia artificial.” Estas macroredes se perfilan como la evolución del modelo tradicional de suministro en toda la región de las Américas, rompiendo con el paradigma de la dependencia absoluta de la red centralizada.

El caso Querétaro

A nivel nacional, Querétaro se ha erigido como el epicentro indiscutible de la

infraestructura digital. Su localización, conectividad y el robusto ecosistema tecnológico creado a su alrededor le han permitido albergar una alta concentración de operadores clave. No obstante, el éxito trae consigo presiones importantes sobre los recursos locales, particularmente en el suministro eléctrico y de agua. “Querétaro se ha consolidado como uno de los principales polos de centros de datos de México, gracias a su ubicación estratégica, conectividad, ecosistema tecnológico y cercanía con los principales mercados del país. Además, ya cuenta con una concentración importante de operadores e infraestructura digital. El reto consiste en asegurar que la infraestructura energética pueda acompañar el ritmo de crecimiento previsto. A medida que se concentran nuevas inversiones, aumenta la presión sobre la capacidad eléctrica disponible y sobre los recursos necesarios para la operación futura. La experiencia internacional demuestra que los principales hubs de centros de datos son aquellos que planifican simultáneamente el crecimiento digital y el crecimiento energético. Esa visión integrada será fundamental para que Querétaro mantenga su liderazgo en los próximos años”.

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Wärtsilä: copiloto de la Revolución Digital

Para evitar que la escasez de energía actúe como un ancla para la transformación digital en México, el director general de Wärtsilä hace hincapié en la necesidad de una planeación trilateral y proactiva que involucre al gobierno, la industria eléctrica y los desarrolladores privados. El primer paso es concebir los centros de datos no como simples consumidores de electricidad, sino como infraestructura estratégica para el desarrollo económico nacional. “La primera acción es reconocer que la energía y la infraestructura digital deben planearse de manera coordinada. Los centros de datos son una infraestructura estratégica para la economía digital y requieren una visión de largo plazo. También es importante acelerar la expansión de redes de transmisión, facilitar una mejor planeación energética y promover modelos innovadores que permitan incorporar generación flexible y escalable cerca de los centros de carga. Finalmente, la colaboración entre gobierno, empresas eléctricas, desarrolladores

y usuarios finales será esencial para asegurar que la infraestructura energética avance al mismo ritmo que la revolución de la IA”, propone Octavio Rocha. El rol de Wärtsilä en esta transición es claro: fungir como el socio habilitador de energía flexible y de rápida respuesta que los desarrolladores de IA necesitan para mantener sus servidores encendidos. La firma apuesta por sistemas que mitiguen la brecha entre la demanda digital y la oferta eléctrica, asegurando que el desarrollo tecnológico en México no se detenga por falta de potencia. “Wärtsilä busca ser un socio estratégico para los desarrolladores de centros de datos, aportando soluciones energéticas flexibles, confiables y escalables que permitan responder a los desafíos de la nueva economía digital. Nuestra visión es que el éxito de la IA dependerá de asegurar energía disponible cuando y donde se necesite. Por eso trabajamos en modelos energéticos que combinan confiabilidad, eficiencia y capacidad de adaptación a un entorno de rápida expansión de la demanda”, finaliza Octavio.

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