Contenidos del Proyecto Docente de Anatomía Patológica Capítulo 1. Introducción. Ámbito de Desarrollo
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2. Situación Espacial y Temporal de la Patología (Anatomía Patológica)
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3. Concepto y Límites de la Patología
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4. Fuentes de Conocimiento de la Patología
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5. Metodología para la Docencia en Patología. I. Recursos Humanos
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6. Metodología para la Docencia en Patología. II. Objetivos Docentes
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7. Metodología para la Docencia en Patología. III. Metodología Didáctica
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8. Metodología para la Docencia en Patología. IV. Evaluación
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9. Docencia Extracurricular en Patología
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10. Investigación y Método Científico. Papel del Docente Universitario
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11. Bioética en Patología
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12. Bibliografía Seleccionada del Proyecto Docente
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13. Anexos del Proyecto Docente. I. Objetivos Específicos
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14. Anexos del Proyecto Docente. II. Contenidos
19A
15. Anexos del Proyecto Docente. III. Programa
35A
16. Anexos del Proyecto Docente. IV. Contenidos del Programa
51A
17. Anexos del Proyecto Docente. V. Programas de Tercer Ciclo
117A
18. Anexos del Proyecto Docente. VI. Bibliografía del Programa
127A
19. Índice Alfabético
I-XXVI
El presente Proyecto Docente está organizado en dos grandes apartados. El primer apartado abarca los capítulos 1 a 12 y se refiere a los aspectos generales de la Docencia (incluyendo la metodología), concepto y fuentes de la Patología, investigación y bioética. El segundo apartado abarca los capítulos 13 a 18 y hace referencia a los aspectos específicos de la docencia de la Anatomía Patológica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Málaga (objetivos específicos, programas y contenidos). Esta organización permite captar más claramente el sentido y finalidad del presente Proyecto Docente.
Salvador J. Díaz Cano
Proyecto Docente presentado por D. Salvador J. Díaz Cano para optar a la plaza número 039TUN01 del Cuerpo de Profesores Titulares de Universidad, convocada por concurso oposición (B.O.E. de 6 de diciembre de 2001) para el Area de Conocimiento de Anatomía Patológica, adscrita al Departamento de Histología y Anatomía Patológica de la Universidad de Málaga, y para desarrollar como actividades: Docencia de Anatomía Patológica (General y Especial) en la Licenciatura de Medicina, Oncología (Materia Obligatoria de Universidad), Aplicaciones de las Técnicas Moleculares en Patología (Materia Optativa) y en los Cursos del Doctorado del Programa "Oncopatología" y del Programa “Neurociencias” (Curso de Neuropatología).
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Proyecto Docente
1. Introducción. Ámbito de Desarrollo v Marco Jurídico e Institucional v Objetivos Institucionales: Misiones de la Universidad y Curriculum de Medicina o Perfil Histórico v Objetivos de la Educación Superior: Misiones de la Universidad v Bases y Objetivos de la Enseñanza de la Medicina o Crítica de los Actuales Planes de Estudio o Directrices para la Reforma de los Planes de Estudio v Objetivos Generales del Nuevo “Curriculum de Medicina (Programa Docente) o Objetivos Generales del Primer Ciclo o Objetivos Generales del Segundo Ciclo
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Salvador J. Díaz Cano
En los concursos para acceder a las plazas de Profesor Titular de Universidad, de acuerdo con la Ley de Reforma Universitaria de 25 de agosto de 1983, se debe aportar, en el acto de presentación y en la exposición oral del primer ejercicio, un Proyecto Docente y el "curriculum vitae" del opositor. El citado Proyecto Docente es un medio con el cua1 1os aspirantes expresan su actividad prospectiva y, en cierto modo, es el reflejo de su formación académica y erudición. Por todo ello, tiene un significado trascendental para la Comisión que ha de enjuiciar a los aspirantes. De otra parte, la capacidad para llevar a buen puerto dicho Proyecto puede ser "inducida" desde el "curriculum vitae" aportado en el mismo acto. Se denomina proyecto docente a cuantas actividades y experiencias formales de aprendizaje se desarrollan en conjunción con un plan de estudios que las dispone ordenadamente. Este concepto es aplicable tanto a instituciones educativas en general como a cursos o, como en este caso, a disciplinas. En definitiva, el Proyecto Docente alberga la forma de “entender y desarrollar” el proceso educativo. En un sentido en cierto modo similar, se expresa Zabalza (1991) al afirmar que un proyecto docente o curricular es "el conjunto de los supuestos de partida, de las metas que se desean lograr y de los pasos que se dan para alcanzarlos: es decir, el conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes, etc., que se consideran importantes para trabajar en el aula, año tras año. Y, por supuesto, la razón de cada una de estas opciones". Cualquier proyecto docente debe tener dos características fundamentales: pertinencia (debe configurarse en función del objetivo a alcanzar) y eficacia (el proyecto que mejor y más facilmente favorezca la consecución de los objetivos). Si los objetivos cambian con el tiempo, el programa deberá también modificarse (Guilbert, 1977). Por disciplina se entiende un cuerpo de conocimientos relativos a un área restringida de objetos o fenómenos, organizado de acuerdo con normas previamente señaladas y que posee una historia, estructura y metodología reconocidas (Andrade, 1971). Así pues, el primer aspecto a tratar es el concepto y elementos del Proyecto Docente, de lo que se pretende desarrollar y en que consiste. Atendiendo al "Diccionario del uso del español" (Moliner, 1984), por Proyecto cabe entender "la idea que se tiene de algo que se piensa hacer y de cómo hacerlo" que, seguido del calificativo Docente conduce a una noción que alberga la forma de "entender y desarrollar" el proceso educativo. El Proyecto Docente consta de un Programa y de una Programación, entendiendo el primero como el conjunto de prescripciones oficiales respecto a la enseñanza, emanadas del Poder Central, lo que se denomina Plan de Estudios Oficial o Diseño Curricular Base. En dicho plan de estudios ha de estar basada toda programación o proyecto educativo-didáctico específico para alumnos y situaciones concretas, ya sea para una disciplina en cuestión (Proyecto Específico de Materi a) o para vari as di sci pl i nas (Proyecto Curricular de Centro). La programación de un Proyecto Docente debe seguir una serie de pautas: (a) Un conocimiento de la Materia a programar. (b) Un análisis de las Fuentes de conocimiento. (c) La determinación de una estrategia de procedimiento o Método, dentro del cual hay que definir los objetivos docentes, los conocimientos o tareas a realizar, la secuencia de actividades, la forma y el modo de proceder, los medios materiales y humanos y, por último, la forma de evaluación. En todo Proyecto Docente deben considerarse el ámbito de desarrollo del mismo (Marco Jurídico e Institucional y Programa Docente de Medicina), la disciplina a impartir (Concepto y Antecedentes) y la ejecución del proyecto (Programación del Proyecto Docente).
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Proyecto Docente
MARCO JURÍDICO E INSTITUCIONAL Un factor a tener presente en la realización de un Proyecto Docente es el marco jurídico e institucional en el que dicho proyecto va a ser desarrollado. A este respecto cabe destacar que la Constitución Española de 1978, en el punto diez de su artículo veintisiete reconoce la autonomía de las Universidades, a las que dota de personalidad jurídica y plena capacidad para desarrollar sus funciones y alcanzar sus objetivos. La Ley Orgánica de Reforma Universitaria (11/1983 de 23 de Agosto) señala en el artículo primero de su título preliminar que el servicio público de la educación superior corresponde a la Universidad, que lo realiza mediante la docencia, el estudio y la investigación. En su artículo segundo, de ese mismo título, se establece el principio de libertad académica (de cátedra, de investigación y de estudio) así como que los distintos colectivos implicados, cumplan con sus respectivas responsabilidades en orden a la satisfacción de las necesidades educativas, científicas y profesionales de la sociedad. El principio de que la Universidad constituye un servicio público se recoge en la creación de un Consejo Social que, inserto en la estructura universitaria, garantiza una participación en su gobierno de las diversas fuerzas sociales. La actual ley de reforma universitaria confiere a las distintas universidades del país plena autonomía, por lo que corresponde a cada universidad, a través de su Claustro (como órgano representativo de la comunidad universitaria), la elaboración de sus Estatutos. La Universidad de Málaga aprobó sus Estatutos, (Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía de 15 de Mayo de 1985) donde se recogen sus funciones, en todo momento aplicables al concepto general de la Universidad española. Así, el artículo uno establece que la Universidad de Málaga es la encargada del servicio público de la educación superior y lo realiza mediante la docencia, el estudio y la investigación, en el ámbito de su distrito universitario. En el artículo cuarto se especifican las funciones básicas de la Universidad de Málaga: (a) La creación, desarrollo, transmisión y crítica de la ciencia, de la técnica y de la cultura. (b) La preparación para el ejercicio de las actividades profesionales que exijan la aplicación de conocimientos y métodos científicos o para la creación artística. (c) El apoyo científico y técnico al desarrollo cultural, social y económico del Estado y de la Comunidad Autónoma Andaluza, con especial referencia al ámbito territorial de su distrito universitario. (d) La extensión de la cultura universitaria al entorno social. (e) La proyección internacional de nuestra cultura y el intercambio científico, técnico y artístico con otras entidades tanto españolas como extranjeras. Cada Universidad está integrada básicamente por Departamentos, Facultades y Escuelas Técnicas Superiores, Escuelas Universitarias e Institutos Universitarios. En este momento es de especial interés el Departamento y la Facultad, por ser los ámbitos donde se desarrolla este Proyecto Docente. La Ley de Reforma Universitaria en su artículo noveno define la Facultad como "el órgano universitario encargado de la función administrativa y de la organización de las enseñanzas universitarias conducentes a la obtención de títulos académicos". Según el espíritu de la legislación vigente (Título Primero, artículos 8 y ss , de la LRU y Real Decreto 2360-11/9/84) el Departamento debe ser una unidad administrativa, funcional y material dentro de la Universidad. En este sentido, los Departamentos son los órganos básicos encargados de organizar y desarrollar la investigación y las enseñanzas propias de sus 5
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respectivas áreas de conocimiento en una o varias Facultades, Escuelas Técnicas Superiores y Escuelas Universitarias, así como otros centros que legalmente puedan ser creados. Estarán constituidos por áreas de conocimiento científico, técnico o artístico y agruparán a todos los docentes e investigadores cuyas especialidades se correspondan con tales áreas. Les corresponderá la articulación y coordinación de las enseñanzas y de las actividades investigadoras de las universidades. El órgano, colegiado de gobierno del Departamento es el Consejo de Departamento, que está dirigido preferentemente por un catedrático e integrado por todo el personal docente e investigador, un treinta por ciento del total del Consejo por estudiantes de primer y segundo ciclo, un estudiante de tercer ciclo y un 8% del total del Consejo por Personal de Administración y Servicios del Departamento. Con los nuevos estatutos, las Facultades, Escuelas Técnicas Superiores y Escuelas Universitarias pasan a ser centros encargados de la ordenación de las enseñanzas y actividades académicas y de gestión administrativa, que coordinan la labor de los Departamentos de acuerdo con los planes de estudios establecidos para la obtención de títulos académicos. Las funciones de los departamentos son (BOE de 25 Septiembre de 1987): (a) Organizar y programar la docencia de cada curso académico, desarrollando las enseñanzas propias de su área de conocimiento respectiva, de acuerdo con el Centro o Centros en los que éstas se impartan y según lo que dispongan los Estatutos de la Universidad. (b) Organizar y desarrollar la investigación relativa a su área de conocimiento respectivo. (c) Organizar y desarrollar los cursos de Doctorado en su área respectiva y coordinar la elaboración y dirección de tesis doctorales, todo ello de conformidad con los criterios que, para la obtención del título de Doctor, apruebe el Gobierno a propuesta del Consejo de Universidades y con lo dispuesto por los Estatutos de la correspondiente Universidad. (d) Promover y realizar trabajos de carácter científico, técnico o artístico, así como desarrollar cursos de especialización de conformidad con lo dispuesto en los artículos 11 y 45.1 de la LRU y normas básicas y estatutarias que lo desarrollen. (e) Impulsar la renovación pedagógica, científica y en su caso, técnica o artística de sus miembros. (f) Cualesquiera otras funciones atribuidas por los Estatutos de la Universidad así como otros orientados al adecuado cumplimiento de lo señalado en el articulo 1 del Real Decreto 2360/1984 (BOE de 12 de diciembre). En la Universidad de Málaga, el Departamento de Histología y Anatomía Patológica está integrado por las siguientes Áreas de Conocimiento y Unidades Docentes aprobadas en Junta de Gobierno:
Area de Conocimiento
Unidades Docentes
Ciencias Morfológicas
Biología (Citología, Citogenética y Embriología General) e Histología Humanas
Anatomía Patológica.
Anatomía Patológica, incluyendo Citopatología
Las funciones encomendadas al Departamento están determinadas en el artículo tercero del Reglamento de Régimen Interno y el artículo 61 de los Estatutos de la Universidad de Málaga:
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Proyecto Docente
(a) Planificar y desarrollar la investigación en sus respectivas áreas de conocimiento. (b) Impartir y coordinar la docencia que le corresponda, adscribiendo su profesorado a los Centros, anualmente. (c) Realizar programas de formación y promoción de profesores e investigadores. (d) Llevar a cabo los conciertos con otros departamentos o con entidades públicas o privadas, nacionales o extranjeras para la realización de actividades docentes o investigadoras. (e) Gestionar su presupuesto y desarrollar las competencias administrativas que le correspondan. (f) Celebrar sesiones científicas sobre las materias propias del área o áreas de conocimiento que el Departamento abarque. (g) Cualesquiera otras funciones que le encomiende la legislación vigente, sin perjuicio de todo aquello que, no contemplado en los Estatutos, pueda contribuir a la mejor consecución de los fines encomendados al Departamento. Dentro de este esquema departamental, es concretamente en la Unidad Docente de Anatomía Patológica (perteneciente al Area de Conocimiento de Anatomía Patológica, del Departamento de Histología y Anatomía Patológica), donde se pretende desarrollar el presente Proyecto Docente.
OBJETIVOS INSTITUCIONALES: MISIONES DE LA UNIVERSIDAD Y CURRICULUM DE MEDICINA En cuanto a su grado de generalización, los objetivos docentes pueden clasificarse en Generales (Institucionales), Intermedios (Departamentales) y Específicos (Operacionales) (Woolfolk y McCune, 1983). Los objetivos institucionales son declaraciones amplias y generales que tratan de describir el producto acabado de una institución docente (O.M.S., 1977). En nuestro caso son objetivos institucionales los propios y genéricos de la Universidad, así como los de la Facultad de Medicina, marco concreto en el que desarrollamos nuestra actividad docente e investigadora. Pasaremos sucesivamente revista, de modo sucinto, a las ideas actuales que enmarcan los fines de la educación superior universitaria, así como a las que describen los términos a los que conviene referir el proyecto de formación de los futuros médicos.
Perfil Histórico La Universidad, según Ortega, es la institución donde se recibe enseñanza superior; de ella depende la formación de la élite de un país, entendiendo por élite los individuos con mayor formación intelectual, cultural y moral. La Universidad tiene su origen en el siglo XII, con la formación de los Estudios Generales de Salerno, Bolonia y Reggio en Italia; París y Montpellier en Francia; y Oxford en Gran Bretaña. En el siglo XIII surgen las primeras universidades españolas en Palencia (1212), Salamanca (1212) y Valladolid (1260). Las Universidades surgieron como una necesidad profesional para adquirir conocimientos de cultura, que permitieran el acceso a la burocracia civil y eclesiástica. La decadencia de la Universidad en España, y con ella de la Cultura y la Ciencia, se remonta al final del siglo XVI. Con la doctrina del Concilio de Trento, la Universidad fue cerrando sus puertas a las corrientes externas con el fin de preservar la ortodoxia católica. Según
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Lafuente, en el siglo XVIII, comenzaron a esbozarse movimientos renovadores en la antigua Universidad. Jovellanos y Campomanes, entre otros, clamaban por seguir la reforma iniciada por Carlos III. Las convulsiones políticas del siglo XIX siempre tuvieron en ella un reflejo fiel. Según Menéndez Pelayo, en el tercio medio del siglo pasado, "las Uníversidades españolas eran meros antros de barbaríe y desidia", llegando en ocasiones a ser catedráticos individuos que no eran licenciados. Ante este caos, desde el primer plan de estudios del marqués de Caballero, se sucedieron uno tras otros diversos planes hasta que Moyano, en 1857, crea la ley que lleva su nombre, con una orientación algo más legal y europea. El derecho de la Iglesia a inspeccionar las enseñanzas, a través del decreto del marqués de Orovio del 26 de Febrero de 1875, dio lugar a la denominada "cuestión universitaria”. Todos los profesores universitarios y de segunda enseñanza debían presentar los programas de sus asignaturas para su aprobación por el gobierno "para que no se enseñe nada contrarío al dogma católico y a la sana moral”. Este decreto hizo que muchos catedráticos, entre ellos Emilio Castelar, pidieran la renuncia de sus cátedras y sirvió para que, con posterioridad, se expulsara, entre otros al malagueño Francisco Giner de los Ríos. Esto dio lugar a un hecho que marca un hito en la enseñanza española: la creación de la "Institución Libre de Enseñanza”, por el propio Giner de los Ríos junto a otros profesores. Esta institución jugó un papel muy importante en el último tercio del siglo XIX y principios del XX. Bajo el influjo de la Institución Libre de Enseñanza se constituyó más tarde la "Junta de Ampliación de Estudios", que fue de enorme importancia en la última renovación universitaria, así como la "Residencia de Estudiantes," y la estructuración de la "Ciudad Universitaria de Madrid". La Residencia de Estudiantes fue centro cultural de primera magnitud y en ella se forjó la que más tarde se llamó "Generación del 27”. Después de más de 50 años de avances y retrocesos, tras la sucesión de numerosos planes de estudios, se llegó en la época actual a una nueva situación con un importante cambio estructural tras la promulgación de la Ley Orgánica 11/1983 de Reforma Universitaria, en cuyo preámbulo dice: "esta Ley está vertebrada por la idea de que la Universidad no es patrimonio de los actuales miembros de la Comunidad Universitaria, sino que constituye un auténtico servicio público referido a los intereses generales de la comunidad nacional y de sus respectivas Comunidades Autónomas".
OBJETIVOS DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR: MISIONES DE LA UNIVERSIDAD Desde la época de Ortega (1930) suele repetirse en nuestro país que la Universidad tiene tres misiones: transmisión de cultura, enseñanza de las profesiones e investigación científica. De este modo, el primer objetivo es “formar hombres y mujeres cultos y responsables”; los otros dos objetivos, la enseñanza de las profesiones y la investigación científica, ocupan para ORTEGA un segundo plano, considerando incluso la investigación fundamental como ajena a las funciones primarias de la Universidad. En última instancia viene a oponerse a todos los modelos de enseñanza universitaria de su tiempo y vuelve sus ojos hacia la Universidad Medieval donde “no se investigaba, se ocupaba muy poco de las profesiones y todo era cultura general”, lo cual no dejaba de ser un anacronismo, tanto en su época como en la nuestra. Hoy día no es posible comprender a la universidad moderna si no es bajo los tres aspectos que nos muestra el conocimiento: la “adquisición” del conocimiento, que es misión de la investigación; la “transmisión” del conocimiento, que es la misión de la enseñanza y, finalmente, la “aplicación” del conocimiento, que es la misión de los servicios públicos (en nuestro caso las labores asistenciales) (J.A. Perkins, 1967). Las Universidades alemanas, en la tercera década del siglo XIX, fueron las primeras en izar el estandarte de la investigación como misión central de la Universidad, descuidando las misiones de instrucción y de servicio público, con todas sus consecuencias ulteriores. "Por 8
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fortuna - decía Ortega - el aire libre que crea el alma alemana está cargado de incitación y dotes para la ciencia y suple los defectos garrafales de su Universidad”. Las Universidades inglesas, por el contrario, fijan su interés principal en la transmisión del conocimiento, existiendo dos sistemas paralelos: la Universidad central, donde los alumnos asisten a conferencias, prácticas o exámenes, y los "Colleges" que es donde viven, recibiendo clases individualizadas a cargo de superiores que, a la vez que complementan la enseñanza, vigilan sus progresos. Otra característica importante es la descentralización administrativa y la autonomía de los Colegios. Finalmente está el modelo latino que Giner de los Rios llamaba "Universidad profesional”, que busca exclusivamente la aplicación social e inmediata del conocimiento. Desde los años 60, y como consecuencia del considerable aumento de los niveles de desarrollo, tanto económico como demográfico, la inversión en educación superior se convierte en una necesidad económica, mientras que el consumo de educación es estimulado fuertemente por mayores niveles de renta de las familias e individuos. Como consecuencia de todo ello, surgen planteamientos alternativos o complementarios novedosos que, en todo el mundo occidental, suponen transformaciones radicales en el contexto universitario de las últimas décadas (Ginés Mora Ruiz, 1989). Se establecen así, junto a las consideraciones clásicas, dos objetivos modernos de la educación superior: la mejora del rendimiento productivo y el progreso del nivel cultural de la sociedad. Durante los años 60 primaron los criterios de equidad y accesibilidad en educación superior, mientras que en los 70 fueron los de contabilidad y productividad (Coutler y Moore, 1987). En estos años y hasta el momento actual la Universidad, en su compromiso social, trata de responder, junto a sus misiones básicas ya mencionadas, a un nuevo reto: promover el crecimiento económico y la productividad de todo el sistema (Leslie y Brinkman, 1988). En este sentido, en el informe de la OCDE referido a los servicios que la educación superior debe prestar a la sociedad (Ceri, 1982), se plantean los siguientes: (a) Poner al servicio de la comunidad sus medios y recursos y diseminar a ella sus conocimientos y mano de obra preparada. (b) Contribuir al análisis de necesidades de la comunidad. (c) Participar en el análisis de problemas y proponer soluciones. (d) Participar en la oferta de soluciones. De esta manera, junto a un modelo universitario tradicional con dos objetivos prioritarios (desarrollo de la capacidad de los individuos y cualificación técnica para el mercado laboral), se instaura otro con un tercer objetivo sobreañadido: la Universidad como fuente de crecimiento y desarrollo económico y no sólo tecnológico, en el contexto de un mundo en continuo cambio científico, tecnológico y social. En el modelo español de Universidad, la reciente Ley de Reforma Universitaria considera como objetivos fundamentales: (a) La creación, desarrollo, transmisión y crítica de la ciencia, de la técnica, y de la cultura. (b) La preparación para el ejercicio de actividades profesionales que exijan las aplicaciones de conocimientos y métodos científicos o para la creación artística. (c) El apoyo científico y técnico del desarrollo cultural, social y económico, tanto nacional como de las Comunidades Autónomas. Este nuevo modelo exige respuestas:
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(a) Curriculares, que ofrezcan cambios en el diseño de nuestras ofertas educativas, más orientadas a la tendencia de las empresas que exigen algo más que una titulación, y capaces de una formación flexible que permita la posterior adaptación. (b) De Organización efectiva, donde tenga un lugar prioritario la eficacia en la gestión y el nivel de calidad del servicio. (c) De implicación con el tejido social, adaptando, en lo posible, la formación profesional y la investigación científica a las demandas que los problemas sociales establecen y el desarrollo solidario de la sociedad y de los pueblos nos exigen. Por todo ello, las directrices generales comunes a todos los planes de estudios de los títulos universitarios de carácter oficial (B.O.E. Nº 298, 14 Diciembre 1987, p.36639) establecen la ordenación académica de las enseñanzas cuyo objetivo primordial es: (a) Acercar la formación universitaria a la realidad social y profesional de nuestro entorno de suerte que sin abandonar las irrenunciables tareas de transmitir la ciencia y realizar investigación, pueda la Universidad –a través de una oferta coherente de titulaciones académicas- dar respuesta a las nuevas demandas del mercado de trabajo. (b) Intentar superar la rigidez y el carácter estanco de nuestras carreras universitarias, estableciendo la ordenación por ciclos. En este sentido, los estudios universitarios se estructuran en tres ciclos, dando derecho la superación de los dos primeros al título de Licenciado y la del tercer ciclo al título de Doctor (art. 30). Los estudios de doctorado tienen como objetivo la especialización del estudiante y su formación en las técnicas de investigación, dentro de un área de conocimiento (art. 31). Los estudios universitarios se dividen en la formación del pregraduado y en la formación del postgraduado, adquiriendo ésta última dos vertientes: (a) Los estudios de doctorado, regulados por el Real Decreto 185/1985, que establece las características del tercer ciclo de estudios universitarios, la obtención y expedición del título de Doctor y otros estudios posgraduados. (b) La especialización médica, regulada por el Real Decreto 127/1984, que formaliza la formación médica especializada y la obtención del título de médico especialista. Ordenar los contenidos de los planes de estudios de tal modo que permita conciliar el principio de libertad académica con la coherencia formativa que para dichos títulos establece el artículo 149.1, 30ª de la Constitución. A este respecto, se distinguen tres bloques entre los que necesariamente deberán distribuirse los contenidos de los correspondientes planes: a) materias troncales, es decir, contenidos homogéneos mínimos; b) materias no troncales, esto es, contenidos formativos determinados discrecionalmente por la Universidad en sus planes de estudio, ya como materias obligatorias, ya como materias optativas para el alumno; c) créditos de libre elección por el alumno en orden a la libre configuración de su propio curriculum.
BASES Y OBJETIVOS DE LA ENSEÑANZA DE LA MEDICINA La formación de los profesionales sanitarios que precisa la sociedad actual y el futuro inmediato es competencia de la Universidad y, en particular, por lo que a los Licenciados en Medicina y Cirugía respecta, de las Facultades de Medicina. Para la consecución de este objetivo fundamental se requiere no sólo “la adquisición de los conocimientos teóricos y metodológicos necesarios para el ejercicio profesional, sino también, el aprendizaje de diversas técnicas, destrezas y habilidades, así como, el desarrollo de determinadas actitudes y sistemas de valores” (Carreras, 1985b).
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Crítica de los actuales planes de estudio Los planes de estudio actualmente vigentes en muchas de nuestras Facultades de Medicina, adolecen de importantes deficiencias tanto generales como específicas de cada centro (Carreras, 1985b). Entre las primeras merecen destacarse: (a) El desequilibrio existente entre las disciplinas puramente médicas del curriculum y las relativas a las ciencias ambientales, sociales, del comportamiento, económicas, etc. que condicionan en gran manera al acceso de la población a la salud (OMS -Función de las universidades en las estrategias de salud para todos-1985) (Norday, 1986). (b) Duración de la carrera y carga lectiva, hasta ahora excesiva. El mantenimiento de una formación médica enciclopedista para la titulación de “Licenciado en Medicina y Cirugía” y considerando que el promedio de utilidad actual de una información, habilidad o destreza es de 5 a 10 años, debe desecharse la idea de que durante la estancia en la Universidad se puede aprender todo. (c) La mala planificación docente que se practica con ausencia casi total de objetivos a cubrir (sobrevaloración de contenidos) y despreocupación por el aprendizaje (Carreras, 1985b), lo cual determina la formación de médicos más orientados hacia la asistencia terciaria en hospitales que hacia la atención primaria en centros de salud (Gallego, 1985). (d) El escaso protagonismo de la enseñanza práctica que debe asumir una mayor relevancia en nuestras Facultades. (e) La escasa relevancia prestada en el curriculum a la prevención, diagnóstico y tratamiento precoz de la enfermedad, así como, a la promoción de la salud, a la rehabilitación y reinserción social, sobre todo si se compara con la dedicada a la medicina curativa (Carreras, 1985a). (f) La ausencia en nuestros actuales planes de estudio de: experiencias de trabajo cooperativo, de técnicas docentes y de comunicación y de la práctica del autoaprendizaje y autoevaluación (Carreras, 1985a).
Directrices para la reforma de los planes de estudio La promulgación de la Ley de Reforma Universitaria así como las progresivas modificaciones a que está siendo sometida la Organización Sanitaria, han propiciado en los últimos años el inicio de un proceso de reforma de los “curricula” de estudios médicos en España, impartidos por las distintas Facultades, con la finalidad de adaptarlos a esta nueva situación. El informe técnico que sirve de base al documento de directrices generales, aprobado por el Consejo de Universidades, referido al perfil de las enseñanzas en la licenciatura de Medicina y Cirugía, debe servir como referencia para la homologación y aprobación de los planes de estudio que están elaborando, o ya han elaborado, las diversas universidades españolas. Dicho informe establece en su preámbulo las siguientes bases: (1) La integración de España en la Unión Europea y la normativa jurídica imperante en ésta sobre la libertad de establecimiento y libre circulación de servicios en general, así como sobre reconocimiento y homologación mutuos de Diplomas, Certificados y Títulos cualesquiera, hacen necesario que las condiciones de acceso al ejercicio de la Medicina en nuestro país deben subordinarse al cumplimiento de un proceso educativo que debe garantizar que los objetivos y contenidos generales de los programas formativos y el nivel final de adiestramiento conseguidos sean semejantes y/o suficientes en relación con los de la UE. Este proceso impone a los futuros médicos la necesidad de alcanzar, durante el periodo de su formación (Directiva comunitaria 75/363/CEE) los siguientes objetivos: 11
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(a) Un conocimiento adecuado de las ciencias sobre las que se funda la Medicina, así como una buena comprensión de los métodos científicos, incluidos los principios de la medida de las funciones biológicas, de la evaluación de los hechos científicamente probados y del análisis de los datos. (b) Un conocimiento adecuado de la estructura, de las funciones y comportamiento de los seres humanos, sanos y su entorno, así como de las relaciones entre el estado de salud del hombre y su enfermar físico y social. (c) Un conocimiento adecuado de las materias y de las prácticas clínicas que proporcionen una visión coherente de las enfermedades mentales y físicas de la medicina en sus aspectos preventivo, del diagnóstico y terapéutica, así como de la reproducción humana. (d) Una experiencia clínica adecuada, adquirida en hospitales bajo la vigilancia pertinente. La formación médica, así concebida, deberá articularse como enseñanzas de primero y segundo ciclo, con una duración de tres años cada uno de ellos. La carga lectiva global en ningún caso podrá ser inferior a 500 créditos (un mínimo de 250 créditos en cada ciclo) ni superior al máximo de créditos que permite el Real Decreto 1497/1987. La carga lectiva establecida en el plan de estudios oscilará entre veinte y treinta horas semanales, incluidas las enseñanzas prácticas. En ningún caso, la carga lectiva de la enseñanza teórica superará las quince horas semanales. Por último, considerando que el curriculum de la Licenciatura de Medicina y Cirugía tiene un carácter unitario, continuo y progresivo, la finalización del primer ciclo no puede conducir a la obtención de titulación intermedia alguna (Carreras, 1985ª). (2) La rápida evolución y renovación de los conocimientos científicos relevantes para la formación de un médico general, junto con lo limitado del tiempo docente disponible y la necesidad de dedicar una parte importante de éste al desarrollo de aptitudes concretas y a la adquisición de una cierta experiencia clínica, hacen inevitable que en la organización general del “curriculum” deban tomarse en consideración los siguientes hechos: (a) La necesidad, impuesta por la abundancia de la información existente, de enseñar a los estudiantes nociones conceptuales o de principio mas que un conjunto de datos, a menudo disperso y frecuentemente excesivo. (b) La conveniencia de estimular el autoaprendizaje y la adquisición de hábitos de estudio que los estudiantes deben conservar a lo largo de toda su vida profesional. (c) El establecimiento de una ordenación o secuencia temporal lógica entre los diferentes contenidos docentes, tanto teóricos como prácticos, tratando de conseguir que entre las partes iniciales y finales del “curriculum” exista un nivel de correspondencia o conexión adecuado. (d) El tratamiento uniforme o compartido de los objetivos de la enseñanza, de manera tal que las partes de diferentes disciplinas que versan sobre los mismos fenómenos se impartan con la mejor coordinación posible, para lo cual, las Universidades pueden utilizar los instrumentos precisos (Jefatura de Estudios, Comisiones de Curriculum, Ciclos, Cursos, etc. Es importante recordar a este respecto que la coordinación debe operar no sólo entre materias básicas y disciplinas clínicas, sino, muy particularmente, en el seno de unas y otras entre sí. La fragmentación de la enseñanza médica en disciplinas autónomas y múltiples, con poca o nula relación entre sí, queda, de esta forma, superada. En este sentido, las modificaciones posteriores de las directrices generales sobre planes de estudios impiden proponer asignaturas que no alcancen un número mínimo de créditos. (e) La definición de módulos de Enseñanza Teórica y Práctica adecuados, a fin de dar una respuesta razonable al binomio Conocimiento/Experiencia Clínica y procurar una base sólida a la actividad profesional ulterior de los estudiantes. 12
Proyecto Docente
La formación clínica, ofrecida durante el periodo de formación pregraduada, debería ser organizada, por otra parte, conforme a las siguientes nociones: a) debe ocupar una parte importante del programa de estudios; b) debe cubrir las principales disciplinas y especialidades clínicas; c) debe ser concebida de manera que se permita la obtención de un alto grado de cualificación y competencia clínica; d) debe estar orientada hacia el desarrollo de hábitos profesionales y actitudes éticas admisibles en los estudiantes; e) el acento, durante el proceso formativo, debe ponerse en el trabajo personal; f) el número de estudiantes, en formación, debe adaptarse a los medios pedagógicos y clínicos disponible; g) el potencial educativo de los diferentes dispositivos del sistema sanitario, se encuentren o no relacionados con la Universidad, debe ser plenamente utilizado; h) teniendo en cuenta que, por razones de organización y estructura, los casos clínicos que predominan en los Hospitales Universitarios suelen ser mas complejos y de menor incidencia, resulta imprescindible para la formación clínica de los estudiantes recurrir al concurso de otros Hospitales donde los pacientes ingresados sufren, en general, enfermedades de las que deberán ocuparse preferentemente los futuros médicos generales; i) idéntica consideración cabría hacer, por último, respecto de la necesidad y conveniencia de contar para la formación clínica de los estudiantes, con los Centros de Atención Primaria que el estado pueda poner a disposición de las Universidades.
OBJETIVOS GENERALES DEL NUEVO ”CURRICULUM” DE MEDICINA (PROGRAMA DOCENTE) De acuerdo con las ideas anteriormente expuestas, el proceso educativo, durante el periodo de formación médica pregraduada, debe quedar orientado hacia la consecución de, al menos, los siguientes objetivos generales: (a) Preparar médicos bien formados para el ejercicio de sus funciones en el ámbito de la medicina general o de la atención primaria de salud, capaces, en consecuencia, de: a) distinguir lo normal de lo patológico; b) reconocer signos y síntomas específicos de enfermedades concretas –al menos de las más comunes-; c) orientar el proceso general de diagnóstico; d) juzgar la pertinencia o no de investigaciones o técnicas de estudio particulares; e) decidir el tratamiento adecuado de cada paciente con especial referencia a la atención necesaria en caso de urgencia, enfermedad crónica o situaciones terminales; f) supervisar y/o vigilar tratamientos complicados; g) identificar los procesos que requieren el envío de los pacientes a otras instancias; h) definir, en términos generales, el pronóstico y saber comunicar con claridad y tacto, a los enfermos y sus familiares, la naturaleza de la enfermedad, el tratamiento necesario y los resultados o complicaciones que se deriven del mismo; i) ayudar a los pacientes durante los periodos de rehabilitación y readaptación funcional; j) establecer medidas de carácter preventivo a título individual o comunitario; k) cooperar con otros facultativos, hospitales y centros sanitarios en las ciencias de la salud y áreas psicosociales; l) contribuir a la educación sanitaria de la población mediante la explicación de los programas de salud elaborados por los organismos competentes; m) conocer las disposiciones legislativas, reglamentarias y administrativas que rigen el ejercicio de su profesión. (b) Motivar a los estudiantes en el proceso de autoaprendizaje, estimular su interés por la formación continuada y hacer posible la adquisición por los mismos de una conciencia crítica respecto a los resultados de su quehacer y decisiones. (c) Sentar las bases para el acceso posterior de los alumnos hacia la especialización médica, la investigación científica y la docencia universitaria. (d) Contribuir a la optimización del sistema de atención a la salud, en la cual los profesionales se van a integrar.
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Salvador J. Díaz Cano
El alcance de los objetivos generales, antes mencionados, exige la adquisición previa por parte de los estudiantes, de un conjunto de conocimientos, destrezas, habilidades y actitudes que, expresados en forma enunciativa, pueden resumirse así: (a) Comprender los factores o variables de orden físico, químico, biológico, psicológico o sociocultural implicados en los estados de salud y enfermedad. (b) Conocer los mecanismos generales de la enfermedad, los desórdenes de estructura y función resultantes de ésta, su expresión sindrómica y, finalmente, los principios terapéuticos elementales necesarios para la restauración del estado normal de salud. (c) Obtener información clínica pertinente, procedente del interrogatorio y examen clínico de los pacientes, la selección de datos de laboratorio, el análisis sistémico de diferentes exploraciones complementarias (imágenes radiológicas, curvas de función, tests metabólicos, etc.) para discernir, en términos razonables, sobre la naturaleza de la enfermedad, su pronóstico, posibilidades de curación o mejoría, complicaciones, etc. (d) Iniciarse en el método científico, en la utilización de las fuentes bibliográficas y técnicas de documentación científica en general. En el tratamiento estadístico de los problemas biomédicos, en el desarrollo de métodos estándares de análisis epidemiológicos, etc. (e) Adquirir, finalmente, conciencia clara de la influencia que, sobre el saber y la práctica médica en general y sobre los propios conceptos de Medicina, Salud y Enfermedad ejercen variables diversas de índole histórica, cultural y/o social. (f) Conocer los factores que determinan el proceso de decisión médica y sus consecuencias en la calidad de la asistencia.
Objetivos generales del primer ciclo (1) Adquirir los conocimientos, teóricos y prácticos, y desarrollar las destrezas y actitudes que le capaciten para comprender y explorar los diversos factores implicados en la salud y en la enfermedad. (2) Debe alcanzar una visión científica, competa e integrada del hombre, para lo cual debe conocer: (a) Los factores de toda índole (físicos, químicos, biológicos, psicológicos y socioculturales) que puedan alterar la normalidad. (b) Los desórdenes de estructura y función que puedan resultar. (c) Las manifestaciones de los mismos; abarcando en cada una de estas áreas los niveles molecular, celular, tisular y orgánico. (3) Aprender a obtener información pertinente a través de la elaboración de historias clínicas claras y relevantes, y de la ejecución de una exploración física del paciente completa, sistemática y eficaz. Debe iniciarse en la recogida, valoración e interpretación general de los signos y síntomas, así como en el conocimiento y uso de los elementos básicos de diagnóstico que proporcionan el Laboratorio y los diversos métodos de exploración complementaria, y que completará de forma ya más específica a lo largo del segundo ciclo. (4) Adquirir un conocimiento adecuado de los elementos generales de la terapéutica –farmacológicos, físicos, quirúrgicos y psicoconductuales- y de profilaxis, que más tarde, durante el segundo ciclo ampliará y aplicará de forma específica a las diversas entidades nosológicas. (5) Iniciarse en el conocimiento de los principios generales de la planificación, administración y economía sanitarias; entrando en contacto con los diversos elementos hospitalarios y extrahospitalarios de la red sanitaria y de la medicina comunitaria. (6) Adquirir cierta destreza en el manejo del instrumental y de las técnicas fundamentales de las ciencias médicas básicas, con conocimiento suficiente de sus bases científicas. (7) Iniciarse en el método científico, en las técnicas de observación y de experimentación; en el manejo de los elementos de documentación, estadística e informática aplicados a los problemas biomédicos; en los métodos generales de análisis epidemiológico. (8) Adquirir experiencia en el trabajo cooperativo y en las técnicas de comunicación interpersonal. Desarrollar su sentido ético, de solidaridad social, responsabilidad y dedicación.
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(9) Adquirir conciencia de la influencia que los factores históricos y socioculturales han tenido sobre el saber y la práctica médicas, los conceptos esenciales de la medicina, la salud y la enfermedad. Aprender a evaluar críticamente el nivel de sus propios conocimientos y competencias iniciándose en los métodos de búsqueda y recuperación científica y en el autoaprendizaje.
Objetivos generales del segundo ciclo Durante el segundo ciclo el estudiante debe completar su formación, adquiriendo los conocimientos teóricos y prácticos, las destrezas y actitudes que le capaciten para: (a) Ejercer las funciones propias del médico en la atención primaria, desarrollando una medicina integral, curativa, preventiva y de promoción de la salud. (b) Orientarse eventualmente hacia la especialización, la investigación y la docencia universitaria. A tal fin debe: (1) Realizar el estudio específico de las entidades nosológicas que afectan a los órganos y sistemas; conociendo de cada una de ellas: las causas (etiología), la incidencia en la población, y su distribución geográfica (epidemiología), el mecanismo de enfermedad (patogenia), las alteraciones producidas en el funcionalismo normal (fisiopatología), las lesiones estructurales y morfológicas (morfopatología), las manifestaciones subjetivas y objetivas, el diagnóstico y el diagnóstico diferencial, el pronóstico y el tratamiento. (2) Perfeccionar y completar la formación general adquirida durante el periodo preclínico con vistas a la elaboración de la historia clínica, la ejecución de la exploración física y la interpretación de los datos obtenidos. (3) Entrenarse en la utilización de los instrumentos y aparatos habituales en el ejercicio de la medicina no especializada. Completar su conocimiento de las técnicas de laboratorio y de exploración complementaria, jerarquizándolas desde la perspectiva de su utilización como elemento de diagnóstico. (4) Adquirir una habilidad clínica que le permita resolver los problemas sanitarios más frecuentes del medio en que ha de desarrollar su labor profesional: (a) Diagnosticar y tratar científicamente las enfermedades más comunes. (b) Actuar adecuadamente en casos de urgencia. (c) Identificar las enfermedades que requieren el envío del enfermo a otras instancias. (5) Capacitarse para asistir a la embarazada normal, durante su embarazo, parto y puerperio, y para actuar correctamente en las enfermedades de la infancia y de la vejez. (6) Capacitarse para adoptar las medidas higiénicas y profilácticas, personales y comunitarias, necesarias para la prevención de la enfermedad y la promoción de la salud. (7) Capacitarse para contribuir a la planificación y dirección de la asistencia sanitaria la comunidad: (a) Identificando los problemas de salud, y analizándolos en sus diversos aspectos (biomédicos, ambientales, sociales, económicos y legales). (b) Colaborando en la ejecución de los planes de asistencia sanitaria y de promoción de la salud. (c) Dirigiendo un equipo de salud. (d) Participando en la educación sanitaria. (8) Completar el conocimiento de la historia de la medicina. (9) Mejorar y completar su conocimiento del método científico aplicado a los problemas biomédicos, con el fin de poder contribuir al desarrollo y a la transmisión de los conocimientos científicos en el marco de la propia actividad profesional. (10) Completar su educación con vista al trabajo cooperativo, a la evaluación de los propios conocimientos y competencias, al autoaprendizaje y a la adquisición de capacidad crítica sobre las publicaciones científicas.
Para la consecución de los objetivos institucionales descritos, se recomienda, como elementos innovadores dentro del procedimiento activo de instrucción, la utilización del método de identificación y resolución de problemas, el estímulo del autoaprendizaje, la potenciación del trabajo cooperativo en equipo, la participación del alumnado en programas de investigación como proceso de introducción al método científico y el incremento de la formación práctica
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Salvador J. D铆az Cano
mediante la incorporaci贸n de los estudiantes a hospitales y equipos de asistencia primara (Carreras, 1985a).
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