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I
Hombres de las nieves, hombres de las arenas, hombres del mar. ¡Hoy es el día del canto!
Hombres de las alturas, esos que se crían en las praderas donde viven su infancia tenebrosa los relámpagos. Hombres de poco sudor, de pómulos biselados por los vientos, siempre vestidos por la lana negra de las tempestades, esos que traen osos a los caseríos, esos que entran a los pueblos con los trajes salpicados de arco iris.
¡Reuníos, reuníos!
Habitantes de los ventisqueros, todos esos que enjaulan ríos y comen cabezas de carnero peladas con ceniza. Contrabandistas de aguardiente, saladores de cuero, cuñados de los paca-pacas. ¡No quiero pleito con ellos! Por el contrario, los busco para compadres.
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BALADA DE LA GUERRA DE LOS POBRES CANTAR DE TÚPAC AMARU
¡Hoy es el día del cantar!
Y las gentes de las arenas, donde los desiertos se sientan con la cabeza entre las manos, pueblos donde los mediodías se tienden con la lengua afuera. ¡Odres de risa, barricas de engaño! Aquí roncan los Patrones de la Noche, y los Preparadores de Pócimas mezclan grasa de mosca gorda con zumo amargo del recuerdo. Bajo la luna de los Grandes Pasos fuerzan a las noches a beber grandes tragos de luciérnagas
¡Penetrad en los desfiladeros de mi sueño!
Y la gente flaca del sur, gente que pelea por el agua. Gentes pagadas de sí (no tienen para comer y mandan engastar crepúsculos en los anillos de sus barraganas). ¡De aquí salen los que le roban los huevos al águila! No me meto con esos: les gusta demasiado la fruta confitada y la calumnia.
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¡Sentaos en torno a la fogata!
Hombres del centro, sembradores de eucaliptos, buscadores de vetas. Esta es la gente que en los domingos ofrece baratijas y gesticula con las manos llenas de piedras falsas. ¡Ojo con ellos! Son ladinos, cuento mis dedos cuando les doy la mano ¡Cuidado, compadres! Estos engañan al zorro y guardan en los trojes*: son buenos para padrinos.
¡Con vosotros hoy quiero lucirme!
Y los hombres de las selvas, asadores de monos, comedores de fruta, toda esa gente que hundiendo sus pértigas navegan hacia los rápidos del olvido, todos esos que agitando los brazos alejan sus balsas hacia las grandes cascadas de la medianoche. Y la gente remota de los caños, gente desnarigada por la uta, cuyas sombras, nos dicen, son verdes.
*Troje: Cobertor donde se guardan frutos y cereales
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BALADA DE LA GUERRA DE LOS POBRES CANTAR DE TÚPAC AMARU
Bocas siempre manchadas de risa y mango, hospedadores de ladrones, contrabandistas. De aquí salen las hembras estrechas: el que las prueba ya no puede dormir.
¡Seguid también el curso del canto!
Hombres de las islas, recogedores de guano, loberos de corazón migratorio, isleros que miran pasar mareas de cuernos encendidos. Esos que en las playas solitarias preñan a las sirenas y tienen hijos bastardos en la espuma. Isleros que no conocen el mar, gentes que viven donde el sol se mete bajo las conchas tiritando.
¡Escuchad la balada de la Guerra de los Pobres!
Cazadores furtivos, acechadores que le tienden trampas al rayo. ¡No se escondan! ¡No huyan!
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¡No se metan bajo la carpa de las tortugas!
Cantando bajan las gradas del día, entran a los pueblos con jaulas repletas de brisas gordas. Las muchachas se inundan de luciérnagas. Ellos las preñan y les abandonan hijos de mirada cernícala*.
¡Hoy es el día del canto! ¡Hoy entraré a los pueblos enharinado de pájaros!
Brujos, gobernadores de las sombras. Hablo con respeto: no los ofendo. Yo sé que ustedes tienen grandes pactos con el Tiznado (yo sé que delante del hongo contrahecho firman Tratados. El búho es el Poderdante del Otro, y las culebras, testigos). ¡Cuando mueren pagan sus deudas!
¡Escuchad también la balada de la Guerra de los Pobres!
*Cernícalo: Ave de rapiña
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BALADA DE LA GUERRA DE LOS POBRES CANTAR DE TÚPAC AMARU
¡Un año duró la pelea! ¡Un año de mil meses combatieron! ¡Piafó luego el Castigo! ¡A demarcar la tierra galopó el Visitador Areche! Mineros, horadadores de túneles. Esos que se cortan el pelo con dinamita. Esos que se enjuagan la borrachera con relámpagos: ¡oíd el cantar de Túpac Amaru! Eran pobres como nosotros. Para comer solo tenían las piltrafas del viento. ¡Túpac Amaru arrancó el musgo que tapiaba sus ojos y chisporroteó la pelea!
Gente toda del Perú. Gente de las nieves, gente de las arenas, gente del mar. Gente de los socavones, gente de los muladares, gente de las cuevas. ¡Hombres perseguidos, hombres cazados a hondazos por la pobreza! ¡Gente cuya sombra duerme con la mano extendida! ¡Escuchad el cantar de Túpac Amaru! Un año duró la pelea. Un año de mil meses combatieron.
¡Cómo encanecieron los Grandes!
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A cien años a la redonda chillaban las Capitanías. Por entre mañanas humeantes y tardes volcadas, sus crines contra el sol, galopó el Escarmiento.
Sobre escombros de pájaros vino el Mariscal del Valle. El Visitador Areche arrancó la última brizna de nuestra raza. Y cuando Yupanqui volvió, ni el mismo mes florido reconoció las frutas que colgaban con la lengua afuera. ¡Cien mil sacaron la lengua! ¡Cien mil se ennoviaron con el buitre!
Hombres del Perú, hombres perseguidos como piojos, hombres pisoteados, hombres tallados a sablazos, hombres que tienen una sola camisa.
¡Escuchad la balada de la Guerra de los Pobres, oíd el cantar de Túpac Amaru!