Skip to main content

Las brujas de Paraiso

Page 1

Las brujas de Paraíso. Cuenta don Jaime Granados la historia de su abuelo paterno, joven galán que venía de Churruca a visitar una novia que tenía en Paraíso. Novia que gozaba de belleza y de la fama de recurrir a la brujería para amarrar a sus pretendientes. Se dio que un día este galán rompió bruscamente con la joven y esta al despedirse le sentenció: —Vaya sin Dios ni Santa María, churuca aguatero, pero antes de llegar a su casa se acordará de mí. Incrédulo tomó su caballo y partió hacia su pueblo no sin sentir cierto escalofrío al pasar por el cementerio que se repitió al percatarse extraviado del usual camino. A lo lejos divisó las luces de una casa, de donde salían acordes de una orquesta y se divisaban parejas moviéndose a su son. Narra don Jaime que su abuelo fue atendido por los dueños de la casa e invitado a comer las deliciosas comidas y bebidas que allí se servían. Al salir a buscar su caballo lo encontró en otra circunstancia, “estaba en una intrincada cepa de espino, la montera con lo de atrás para adelante y llena de cintas de zopilote, pues a pocas varas habla una res muerta; la jáquima llena de nudos lo mismo que la cola y crines del caballo. Trabajo… costó desatarlo del espino y luego encontrar la salida del potrero”. Al subirse a su caballo sintió un extraño peso en la bolsa del cotón y al acordarse del pan de trigo que le habían regalado y allí guardado, revisó y encontró que era una boñiga de res semi-fresca “…con los aromas correspondientes y reflexionando un poco se pregunto: “si éste era el pan, que serían las empanadas y el guaro y el chocolate que con tanto gusto me engullí”. “Trasnochado, corrido y cabizbajo…”, llegó por fin a la casa, haciendo inventario de los sucesos de aquella noche. Y entonces no puedo menos que asegurar que “no hay que creer en brujas ni dejar de creer”.


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
Las brujas de Paraiso by Biblioteca digital sobre Paraíso - Issuu