Derecho de edición: GRUPO ARCOR
Autor: Arcor Cofler
Diseño: Joselin Silva Pimentel Primera edición – junio 2020
Es propiedad. Grupo Arcor Todos los derechos reservados. Queda rigurosamente prohibida, sin la autorización de los titulares de los derechos, bajo las sanciones establecidas en las leyes vigentes sobre la materia, la reproducción parcial o total de los contenidos de esta publicación por cualquier medio o procedimiento electrónico, mecánico, fotocopia, grabación, etc. y la distribución de ejemplares mediante la venta al público. Copyright Arcor. / Todos los derechos reservados. Libro electrónico disponible en www.issuu.com
COFLER, La marca Nº 1 de chocolates Cofler se fundó hace 20 años y hoy es la marca líder del mercado de chocolates en Argentina, con presencia en Uruguay, Paraguay, Bolivia y Chile. Nació como una marca de tabletas, pero luego se expandió Para ingresar en nuevas categorías como Bombones, Alfajores, Galletas, Confites, Obleas, Candy-bars, Helado y Huevos de Pascua. Bajo el claim “La felicidad no tiene recetas, Cofler sí”, se posiciono como una marca de calidad superior en el mundo del chocolate que se especializa en hacer las mejores combinaciones de ingredientes, ayudando a que los pequeños momentos de la vida sean más felices.
DEDICATORIA: Dedicado a mi hermano y a toda persona que espera encontrar su dulce tesoro perdido, “por ser tu dulce favorito, te cree el cuento de esté; espero lo disfrutes.”
E
l sol abrasador, descansa sobre mi rostro,
despertándome de mi sueño y al levantarme escucho una voz. - ¡Abuelo! Lee este cuento, por favor- exclama mi nieto al llegar a mí. -Claro, pero espera que comamos algo, antes de comenzar- asintiendo con la cabeza, se retira con libro en mano.
D
espuĂŠs de alimentarme, voy a mi oficina;
donde encuentro a mi nieto, sentado con el libro que se supone debo contarle. Al verlo me sorprendo, ese libro tan valioso. Por fin lo volverĂŠ a leer.
-Bien, comencemos con la aventura-
E
sta es la historia del dulce tesoro
perdido. En un dĂa soleado, Bleick y sus amigos, estaban jugando a las escondidas en la plaza.
E
n un momento, por accidente;
Bleick se encontrรณ con una hoja.
Pero esta no era cualquier hoja.
ยกEra un mapa! Un mapa a un tesoro.
Bleick no tardo en decir -Debemos ir a ganar ese tesoro y traerlo para el pueblo- al decir esto, todos asistieron con gusto. Al alistarse y comenzar su aventura por ese tesoro; no se dieron cuenta, que alguien los escuchaba e iba detrรกs de ellos.
Bleick y sus amigos seguĂan las indicaciones que decĂa el mapa, ellos estaban emocionados y ansiosos.
Pero, detrĂĄs de ellos habĂa un grupo, que antes, al escuchar la conversaciĂłn del tesoro, decidieron robarle ese mapa a Bleick, esperaron hasta la noche para poder hurtarlo.
Bleick al despertar; desesperado, busco el mapa, pero sin ĂŠxito de encontrarlo, un anciano que estaba a su lado le dijo, que habĂa visto a alguien en la noche, sacando una hoja de la mochila de Bleick, pero que pensĂł que era uno de sus amigos.
Bleick le agradece la información y luego les dice a sus amigos que sigan, ya que él se había aprendido todas las indicaciones al tesoro, así que, todos aun entusiasmados, siguen el rumbo a encontrarse con el tesoro.
Después de caminar unas horas, Bleick y los demás, se encuentran con otro grupo, que quedó atrapado en unas arenas movedizas. Bleick al verlos, se da cuenta que son los que hurtaron el mapa…
Luego de hablar con ellos, deciden ayudarlos; despuĂŠs de sacarlos de las arenas movedizas, ellos piden disculpas y siguen al grupo de Bleick, ayudĂĄndolos a encontrar el tesoro.
Y asĂ, todos llegaron a su destino final, donde encontraron una puerta y al abrirla se encontraron con un cuarto lleno del tesoro.
Y no cualquier tesoro, uno muy dulce ยกchocolates!, y con un extraordinario sabor.
El grupo de chicos, eufĂłricos, fueron rumbo al pueblo, cargando todo lo que podĂan del gran tesoro.
Al llegar al pueblo, todos los ciudadanos salieron por la curiosidad; la sorpresa reinaba en el pueblo, y la alegrĂa igual.
Después de un debate con el gobernador del pueblo y de saborear mucho los chocolates que el grupo de Bleick habían traído, se dio el nombre al gran tesoro, este se llamaría Block… “Cofler Block, con un sabor extraordinario y emoción al cien”
-
Muy buena la historia Abuelo- exclamo
mi nieto al terminar de escuchar el relato, pero tengo una duda ¿Por qué tú tienes el mismo nombre que el del cuento, Abuelo Bleick? – pregunto mi nieto.
-
Mera coincidencia mi niĂąo,
ahora ve a jugar; no te olvides invitarles a tus amigos unos pocos chocolates- luego, mi nieto se fue corriendo.
Al cerrar el libro con todo cuidado, y guardarlo en mi caja de los recuerdos
Se me vino a la mente muchas escenas del pasado, que me hicieron reír; nunca olvidare el gran sabor de ese gran dulce tesoro perdido. Me quedare con el recuerdo de “La felicidad no tiene recetas, Cofler sí”