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DESDE LA NORMALIDAD HOSTIL - Artículo

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Desde la normalidad hostil “Hacia una realidad coherente y sostenible” From the hostile normality “Towards a coherent and sustainable reality”

Shuberth Cordero


Desde la normalidad hostil Desde el nacimiento de la Revolución Industrial a mediados del siglo XVIII hasta nuestro presente se han perpetuado formas de concebir y convertir los orgánicos asentamientos humanos a ciudades desoladamente modernas, la sobre explotación de la biocapacidad de sus territorios frente a una demanda inalcanzable (3 unidades planetarias), resultado de las nocivas economías lineales que devela una sociedad inconsecuente con inercias de consumo altamente depredadora, su único enfoque data en la competitividad individual con el fin insaciable de acumulación del capital. Este modelo tiene una incidencia directa al incremento de gases de efecto invernadero (GEI), a su vez el calentamiento; según lo reporta el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), organismo perteneciente a las Naciones Unidas.

Fuente: Informe del IPCC 2013

En la actual crisis sanitaria, donde los países del mundo no logran reponerse a la pandemia del covid19; hemos evidenciado en nuestros entornos habituales los inhóspitos contextos de sobrevivencia en las diferentes escalas, desde la vivienda, el barrio, la ciudad y el territorio. La reflexión es concluyente, jamás vivimos en una “normalidad”, la pandemia que tuvo un impacto planetario ejerció una afectación directa a la población de los países desarrollados sin discriminar su clase, estatus, o economía; a su vez en los países de Latinoamérica impactó a la población más vulnerable, especialmente en los hogares de escasos recursos, excluidas y con índices de segregación. Nuestras ciudades frente a este modelo potencian capacidades autoinmunes como resultado de la progresiva tendencia de imponer políticas


homogéneas, indiferentes y de una constante inercia capitalista dominante, El covid nos demuestran que el problema no solo se lo resuelve desde los esfuerzos científicos en el ámbito de la salud, sino de un cambio profundo y estructural de una sociedad que prevalece el capital sobre el ser humano.

Guayaquil no está exenta a ello, ciudad porteña con una vasta e histórica característica de asentamientos informales, polarización, segregación, desigualdad; resultado del acelerado y expansivo crecimiento urbano no planificado desde su creación (Rojas 1988); en el presente los índices de inequidad evidenciados se distancian de sobremanera a los compromisos de transformación para un desarrollo urbano sostenible (Habitat III, 2016) básicos y necesarios en el siglo XXI. La sostenibilidad en la actualidad es una reflexión constante y en construcción, más aún en la presente crisis sanitaria escudriñando lo endeble del modelo actual. La Agenda 2030 aprobada en septiembre 2015 para el desarrollo sostenible, propone 17 objetivos que enmarcan importantes reflexiones y ajustes a los enfoques en el actuar de la política pública, la inclusión del compromiso ciudadano, la planificación y práctica institucional proactiva y sostenida en las diferentes y diversas dinámicas sociales que entretejen territorios más inclusivos y sostenibles. La ciudad porteña, hasta el momento, en un escenario pos-pandemia aún no reacciona frente a las metas ya planteadas. En la ciudad puerto, la procacidad urbana no da señas de arribar con profundidad y seriedad estos temas


Según las conclusiones conceptuales que resultan de la etapa inicial de una investigación efectuada en los meses álgidos en los que se suscitó la Pandemia, se identificaron los siguientes conceptos hilvanados en las diferentes escalas: V I V I E N D A: Para repensar este ámbito, debemos declinar los conceptos de una edificación inerte, ajena a su contexto natural, eterna en conformación constructiva, convencional en su materialidad y unifuncional en su uso; la vivienda debe posicionarse como un elemento activo en las ciudades, asumiendo características de flexibilidad, adaptabilidad, autonomía y progresividad, conforme las condiciones programáticas, físicas, medioambientales, de consumo, hasta lograr una ponderada transversalidad prioritaria de su Habitabilidad. La vivienda debe abandonar el paradigma de un objeto pasivo. Siguiendo la inercia de lo deductivo, las transformaciones empiezan desde adentro, en sus composiciones físicas, en su equipamiento, su mobiliario; que también son objeto de un análisis a la altura de las circunstancias actuales, un mobiliario flexible, nómada, adaptable y polifuncional, adoptando una materialidad adecuada para brindar confort al interior de la vivienda y que no incremente las gases efecto invernadero (GEI).


Gráfico: Conceptualización de algunas premisas como nomadismo, flexibilidad y adaptación

Llegando así hasta los miembros del núcleo familiar, su comportamiento cotidiano marcará las nuevas estrategias de habitar, para resguardar el bienestar y su salud, el papel protagónico del emprendimiento familiar estructurará una economía resiliente, las dinámicas sociales en la delgada frontera de la intimidad y el espacio público, serán los detonantes de una simbiosis de intercambio hacia una habitabilidad posible a extenderse hasta su inmediato contexto. BARRIO En esta escala es donde se empieza hacer ciudad, la unidad básica inicial que conforma el ADN de la ciudad porteña, estructurada desde su génesis urbana, herencia de su influencia europea. En esta estancia es imprescindible proponer las buenas prácticas a recuperar la proximidad y mixticidad social, aquella capacidad cualitativa de los barrios, las variables gestoras a tomar en cuenta: Habitabilidad + Actividad + Movilidad sin olvidar la Gobernanza + Organización; en este último, como todo organismo natural debe comprometerse a sobrevivir, a evolucionar para buscar su destino. El camino directo hacia la resiliencia es cuando se dispone una actitud urbano territorial que provocada por la transversalidad de su biodiversidad, la penetración de servicios ecosistémicos y en su mayoría a través de sus equipamientos urbanos,


muchos resguardados en derechos, plasmados en la Constitución, alcanzará un metabolismo social más pertinente, consistente y sostenible. Es este recorrido idóneo ante las nuevas realidades que conlleva una posibilidad a mediano plazo para recuperar la urbe porteña, se lo efectúa desde las bases, desde su estructura barrial y la acción comprometida de quienes la viven para transformar lo edificado en posibles ecosistemas habitables, seguros y productivos (trueque). El incremento de la proximidad de servicios, áreas verdes y equipamiento comunitario serán las aptitudes urbanas necesarias para generar escenarios pertinentes a grandes oportunidades de resiliencia colaborativa; la revitalización de lugares comunes existentes (peatonales, calles, plazas) aportan al tejido social interbarrial, logros de una cohesión social necesaria para los inputs integrales de seguridad, educación, cultura y recreación, que da como resultado complejo (Rueda, 1996) de habitabilidad plena del espacio público.

Gráfico: ilustración conceptual de las variables de integración

CIUDAD El layer contenedor de los ecosistemas urbanos variados y variables de los sectores barriales, que busca capacidades y actitudes organizacionales en el marco de una gobernanza multi-jurisdiccionalidad, establecerá las prestaciones y garantías de derechos prescritos en la Constitución, estos en sincronía con las metas e indicadores de la Agenda 2030 para implementar metabolismos urbanos más integrales.


Ejemplos valiosos como “La ciudad de los 15 min” acogidos por la alcaldesa Anne Hidalgo en París, dejando atrás la planificación urbana a cambio de la planificación de la vida urbana en clave de proximidad, acercando los equipamientos, servicios y prestaciones públicas a una distancia caminable, intensificando mixtura socio espacial rompiendo el contexto urbano altamente monofuncional, En mi criterio, esta escala se convierte en un intermediario de integración de calidad de vida entre los barrios, sus territorios y el paisaje natural. De esta forma, se conseguirá atenuar los niveles de estrés de movilidad motorizada a cambio de una ciudad cercana para las actividades cotidianas e intrínsecas de habitar, trabajar, intercambiar, entretener, descansar. La potencialidad como gestora interescalar combinada con la recuperación del espacio público (Sennet, R. 2013) y la era de la sociedad informacional (Castells, M. 1998) acelera oportunidades de eficiencia a un desarrollo sostenible de una ciudad mosaico territorial.

Fotografía: La conquista del espacio público son los primeros pasos para una habitabilidad urbana.

TERRITORIO La ciudad de Guayaquil durante su historia temprana, ha desestimado vastos acres de territorio periurbano, que en alguna década le dieron impulso económico, pero por fortuna aún conserva sus biocapacidades. Debemos enfatizar en un escenario idóneo, que la naturaleza y la ciudad son órganos que deben mantener una relación constante de mutualización, es por ello que las situaciones territoriales deben abordar lógicas proyectuales, de igual manera como en la escala barrial: Habitabilidad + Actividad + Movilidad en el marco de una Gobernanza y Organización, estos dos últimos proporcionarán las claves y acuerdos basados en planes y proyectos consensuados. Cualquier ecosistema se autoorganiza evitando cualquier indicio de dialéctica impositiva


a través de los instrumentos o dispositivos pertinentes para alcanzar este tipo de transformaciones. Por lo tanto, es imperativo que las transformaciones oportunas de la matriz biofísica, ambiental y ecológica se integren y conecten a las dinámicas de los espacios verdes del sistema urbano, esteros, plazas y nodos barriales, de esta forma los flujos metabólicos se extenderán a una reactivación resiliente, productiva, en busca de una rehabilitación ambiental que en consonancia directa determinará su habitabilidad y el contexto bioclimático idóneo para una movilidad sostenible y como un regulador ante inundaciones. En resumen, estas transformaciones no serán posibles sin la participación activa

de las instituciones públicas, universidades, organizaciones, actores sociales y la comunidad en general, en el marco de la decisión política. Los índices de las deficiencias urbanas hasta donde hemos llegado no son el resultado de capacidades técnicas, sino netamente políticas. La gestión del suelo urbano y periurbano de la ciudad de Guayaquil no debe corresponder a la espontánea expansión del pulso inmobiliario, las invariantes de una ciudad que busca ser menos insostenible, es determinar el límite definitivo hasta dónde debe crecer la ciudad y lo contenido, deberá asumir un profundo proceso de transformación a mediano plazo hacia la sostenibilidad.

Castells, M. (1998). Espacios públicos en la sociedad informacional. Rojas, M. (1988). Proceso Urbano de Guayaquil. Guayaquil: ILDIS-CER-G. Rueda, S. (1996). Habitabilidad y calidad de vida. Sennet, R. (2013). El ámbito Público. Informe del Grupo de trabajo del IPPC 2013 Nueva Agenda Urbana Español 2017 Panorama Sostenible. Tomo 11. Quito: ODS Territorio Ecuador (2020, marzo). Diez años de acción para el desarrollo sostenible: Retos y oportunidades para el cumplimiento de los ODS en Ecuador.


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