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Hans George Gadamer Este personaje, que ha revitalizado la Hermenéutica con nuevo significado y función, presenta un pensamiento vivo, integrador, centrado en el lenguaje y la comunicación. Fue maestro de Habermas, lo que explica algunas reflexiones de éste sobre Aristóteles y ciertos aspectos de su teoría de la acción comunicativa. De sus estudios rescato algunos puntos que interesan especialmente para los objetivos propuestos. 1) La imposibilidad de un planteo pedagógico sin inserción en una tradición, en cuyo horizonte el hombre entiende y se entiende. 2) La consideración de un estatuto epistemológico especial para las ciencias humanas, con independencia metodológica respecto a los modelos modernos y positivistas de la ciencia. 3) Apelación a la experiencia, si bien el concepto tiene una restricción originaria. 4) La recuperación de la lógica del problema, y de la pregunta y respuesta, de honda raigambre platónica, de la que deriva el índice de éxito de un aprendizaje. 5) La revalorización de la dialéctica en sus distintos usos, con su tradición platónico - aristotélica. 6) La recuperación de Platón y Aristóteles, en especial de la Retórica y la filosofía práctica de este último. 7) La revalorización del lenguaje como medio esencial de la experiencia hermenéutica y, en nuestro caso, pedagógica. 8) El deseo y la búsqueda permanente de una vinculación del lenguaje con el ser, aunque tal vez no lo logra, por las matrices de las que proviene. 9) El recurso a la experiencia de lo bello como paso decisivo para la develación del ser de las cosas. 10) En definitiva, la preocupación central de su filosofía que es encontrar la verdad, aspiración que parecía haberse perdido definitivamente en los planteos pedagógicos de la postmodernidad (fallece en el 2001). Se tratará de desarrollar sintéticamente cada uno de estos puntos, en la medida en que se pueden integrar al discurso. 1) La imposibilidad de un planteo pedagógico sin inserción en una tradición, en cuyo horizonte el hombre entiende y se entiende. El diálogo hermenéutico con la tradición no es una metáfora; es un diálogo auténtico que se da en y por el lenguaje1. La tradición histórica está viva y tiene mucho para enseñarnos. La comprensión de su mensaje es posible a partir de nosotros mismos 2. El conocimiento de sí mismo es un conocimiento posterior, in oblicuo, diría Santo Tomás. El primer conocimiento o el horizonte desde donde comprendemos y nos comprendemos es, para Gadamer, la tradición. Ahora bien, “comprender no quiere decir seguramente tan sólo apropiarse una opinión transmitida o reconocer lo consagrado por 1

DUTT, Carsten (editor): En conversación con Hans – Georg Gadamer. Hermenéutica, Estética y Filosofía práctica. Madrid, Tecnos, 1998, pág.48. 2 Cfr. GADAMER, H.G.: Verdad y método I. Salamanca, Sígueme, 1999, pág. 18.


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la tradición”3. Hay un primer reconocimiento de ella en el hecho de asumir y tomar conciencia de los prejuicios de los que partimos en nuestra propia percepción del mundo y la vida. Por ello es necesario hacer una “drástica” rehabilitación de lo que son los prejuicios para rescatar todos aquellos que son “legítimos”, para no caer en el “prejuicio” antiprejuicioso de la Ilustración y del positivismo 4. Y el prejuicio más perjudicial e inoperante es el que considera que la tradición y la autoridad no son fuente de verdad. En esta crítica piensa Gadamer especialmente en Descartes y la Ilustración. Por el contrario, el fundamento de la autoridad no es un acto de sumisión y de abdicación de la razón sino que es un acto de reconocimiento y de conocimiento, por lo que la autoridad no se otorga sino que se adquiere 5. En esto fundamenta la superioridad de la ética antigua sobre la filosofía moral moderna, ya que aquélla fundamenta el paso de la ética al arte de la buena legislación en la ineludibilidad de la tradición, en comparación con lo cual la Ilustración moderna es “abstracta y revolucionaria”6. 2) La consideración de un estatuto epistemológico especial para las ciencias humanas, con independencia metodológica respecto a los modelos modernos de la ciencia. Esto permite admitir un discurso racional – argumentativo para la pedagogía, abierto a la sorpresa, imprevisibilidad y verosimilitud, propias de las disciplinas que tienen al hombre y su libertad como centro, sin que esto implique caer en ningún tipo de irracionalismo. En efecto, un tema que se pone a discusión permanentemente es el tema de la racionalidad. ¿Qué tipo de racionalidad tiene una disciplina o ciencia determinada?. Si bien Gadamer reconoce como hito hermenéutico a Dilthey, considera que éste, con su división de las ciencias en espirituales y naturales, al querer reivindicar un modo propio para las ciencias espirituales, queda apresado en la misma dicotomía. Gadamer es muy sensible al hecho de buscar un modelo de validez en las ciencias “no humanas”. Considera que la racionalidad no puede ser una imitación sino que ha de consistir en un esfuerzo por entender el destino histórico que nos ha conducido al presente. Por ello la hermenéutica es la única filosofía que se hace cargo hoy de la argumentación y de la comprensión, habiendo perdido las otras formas científicas su certeza 7. Gadamer tata de utilizar la lógica que Aristóteles teoriza en los Tópicos 8 y utilizar la filosofía práctica del mismo para poner fin a las tentativas de aplicar el método de las ciencias naturales y experimentales a la ética. La hermenéutica busca así una racionalidad alternativa a la racionalidad científica, tanto de la física clásica con el modelo matemático como la física relativista e indeterminista, que lleva a todas las ciencias la epistemología postmoderna. La hermenéutica trata de recuperar una filosofía que no deje de lado los valores, los fines, el mundo de la ética, por lo que propone una metodología basada en problemas, asunto que abordamos en varios capítulos. Insiste Gadamer en la especificidad de las ciencias humanas, y en la esterilidad que supone la cultura del método, que aplica métodos “rigurosos” a asuntos insignificantes, que evoca un texto aristotélico citado en distintos capítulos de este trabajo. 3) Apelación a la experiencia. 3

Idem., pág. 20. Cfr. Idem., pág. 345. 5 Cfr. Idem., pág. 347. 6 Idem., pág. 349. 7 Cfr. VATTIMO, Gianni (comp.): Hermenéutica y racionalidad. Colombia, GENorma, 1994, pág. 13. 8 Berti, en Hermeneútica y racionalidad, ed. Cit., pág. 37. 4


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Recupera Gadamer la experiencia como presupuesto de toda ciencia tal como la plantea Aristóteles en Metafísica I, 1 y hace una exégesis de Anal. Post. 100ª 3 y ss. en varios textos. La experiencia no es la ciencia, pero es su presupuesto necesario, dice 9. En el fondo, como él mismo afirma, toda su filosofía hermenéutica no es otra cosa que el intento de explicar teóricamente su propio método de estudio y de enseñanza. “Siempre procuré, casi con ansia, no decir demasiado y no perderme en construcciones teóricas que no emanaran totalmente de la experiencia” 10. El analogado principal de la experiencia sería la experiencia moral como experiencia de sí mismo 11. La experiencia hermenéutica tiene que ver con la tradición. De ésta se aprenden constantemente cosas nuevas; pero para ello es necesario una auténtica disposición a la experiencia, entendiendo por tal la “apertura a ese deseo de verdad que nos sale al paso en la tradición” 12. Estas reflexiones son tenidas en cuenta en los principios pedagógicos de experiencia y tradición (Capítulo XII). . 4) La recuperación de la lógica del problema, y de la pregunta y respuesta de honda raigambre platónica, de la que deriva el índice de éxito de un aprendizaje, No se tienen experiencias sin plantear preguntas, es decir sin que se plantee un diálogo, que supone el que haya un preguntarse originario que implica un reconocimiento de saber que no se sabe. Recupera la dialéctica platónica como el arte precisamente de conducir un diálogo. En éste se da la verdadera comprensión que consiste en captar en una pregunta las posibilidades de respuesta y decidirse por una, excluyendo la otra. Se trata de asumir una respuesta por la refutación y exclusión de otra, que es lo que Gadamer llama confutación o elencos13. Este material es recuperado en el principio metodológico de actividad. (Capítulo XII). 5) La revalorización de la dialéctica en sus distintos usos, con su tradición platónico - aristotélica. La recuperación de la dialéctica con sus distintos usos: el gimnástico, que sería utilizarla como ejercicio para enseñar o aprender a pensar; el público, que se puede aplicar al discurso pedagógico propiamente dicho; y el filosófico, que es en el que consiste la fundamentación de dicho discurso. Gadamer revaloriza la pregunta que “hace pensar”, por eso critica a las preguntas pedagógicas que en realidad no preguntan pues no se quiere saber. Una pregunta está mal planteada cuando no alcanza lo abierto sino que lo desplaza manteniendo falsos presupuestos; lo que se pregunta no está destacado con claridad, o al menos no lo está suficientemente, frente a los presupuestos que se mantienen en pie. En consecuencia no hay nada que decidir 14. “El arte de preguntar es el arte de seguir preguntando, y esto significa que es el arte de pensar. Se llama dialéctica porque es el arte de llevar una auténtica conversación” 15. Esto es muy valioso para el principio de formación de habilidades de pensamiento. (Capítulo XII). 6) La recuperación de Platón y Aristóteles, en especial de la Retórica y la filosofía práctica de este último. Esto se puede ver a partir del mismo planteo acerca de la hermenéutica, que Gadamer considera que es algo más que un método, y que está cercano al problema de 9

Cfr.: GADAMER, H.G: Verdad y Método I, edic. cit. pág. 426. GADAMER, H.G.: Verdad y Método II, Salamanca, Sígueme, 1992, pág. 388. 11 En Aristóteles y Tomás esta experiencia es in oblicuo. 12 En DUTT: Ob. cit. , pág. 51. 13 GADAMER, H.G: VM I, pág. 418 - 437 y BERTI, en VATTIMO, ob. cit. pág. 44. 14 Cfr. Idem., pág. 441. 15 Idem., 444. 10


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la Retórica. En este sentido se reconoce muy particularmente en el hito hermenéutico y retórico que representa Melanchton. En éste la Retórica pasa de ser el arte de hacer discursos a ser el arte de seguir el discurso comprendiéndolo. También, incorpora el discurso escrito en el ámbito retórico, con lo que amplía las sugerencias de producción e interpretación, acercándose más al planteo pedagógico como el que aquí se pretende. En efecto, para establecer los distintos tipos de discursos, Gadamer considera que la Retórica se orienta más a la inmediatez de la acción del discurso ya que el orador pretende arrastrar las almas, en ese momento. En cambio el discurso leído ocupa una posición intermedia entre el discurso hablado y la escritura, donde la distancia entre el escritor y el intérprete puede ser muy grande, por lo que se hace necesario recuperar las intenciones, el talante, y todo lo latente en el texto. La comprensión del sentido textual “adquiere el carácter de una producción autónoma más parecida al arte del orador que al comportamiento de su oyente. Se comprende así que los recursos teóricos del arte interpretativo [...] están tomados en buena medida de la retórica”16. 7) La revalorización del lenguaje como medio esencial de la experiencia hermenéutica, y en nuestro caso, pedagógica. Este punto, con el enlace que tiene con nuestra comprensión del mundo, y el papel del lenguaje en el corazón de toda problemática pedagógica nos resulta particularmente pertinente. El mismo Gadamer hace su aplicación educativa al criticar el modo de hacer preguntas de los docentes en los exámenes. Si las preguntas no invitan a pensar, si no admiten una apertura con diversas posibilidades de respuestas, si las puede contestar también una computadora o un papagayo, se le ha quitado al lenguaje la posibilidad de ser vehículo del ser17. En la revalorización del lenguaje por Gadamer es importante señalar la proximidad que existe entre razón y lenguaje para él. En efecto, lee a Aristóteles como Heidegger, y así logos es traducido por lenguaje o por razón, lenguaje que se da fundamentalmente en la conversación y en el diálogo. La razón es coextensiva al lenguaje. En la misma idea de logos están entretejidos razón y lenguaje, aunque distinguiéndose. Gadamer se pregunta en 1973 “¿Hasta qué punto el lenguaje preforma el pensamiento?”18. Es un reconocimiento de la estrecha unidad entre pensamiento y lenguaje, y de la influencia que ejerce éste en aquél. “Pensamos con palabras”, dice 19. A eso se debe que de alguna manera, a juicio de Gadamer, la Hermenéutica sea la heredera en muchos aspectos, de la Retórica20. “La hermenéutica se puede definir justamente como el arte de comentar lo dicho o lo escrito. La retórica nos puede enseñar de qué ‘arte’ se trata aquí”21. También la hermenéutica, con la expansión humanista de la cultura, se convierte históricamente en un instrumento de ayuda para interpretar y comprender textos 22. Considera Gadamer que en el Romanticismo, por ejemplo con Scheleiermacher y Schlegel, se vuelve a unificar comprensión con interpretación, y con ello se reconoció el papel universal del lenguaje23. Y a partir de Heidegger se agrega un tercer momento, 16

GADAMER, VM II, edic. cit., pág. 229. Cfr. Idem., pág. 201. 18 Idem., pág. 195. 19 Ibidem. 20 Cfr. Idem., pág. 272. 21 Idem., pág. 297. 22 cfr. GADAMER, en DUTT, C., ob. cit., pág. 24. 23 Ibidem. 17


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que es el de autocomprensión. Es el momento de la aplicación, que Gadamer considera que se debe hacer a uno mismo24. 8) Reconocimiento de la vinculación del lenguaje con el ser. “Toda interpretación correcta tiene que protegerse contra la arbitrariedad de las ocurrencias y contra la limitación de los hábitos imperceptibles del pensar, y orientar su mirada ‘a la cosa misma’ (que en el filólogo son textos con sentido, que tratan a su vez de cosas). Este dejarse determinar así por la cosa misma no es evidentemente para el intérprete una ‘buena’ decisión inicial, sino verdaderamente ‘la tarea primera, constante y última” pues lo que importa es mantener la mirada atenta a la cosa aún a través de todas las desviaciones a que se ve constantemente sometido el intérprete en virtud de sus propias ocurrencias” 25. En los pasos que considera que se han de seguir en la tarea hermenéutica de un texto, advierte repetidamente sobre la necesidad de conocer los propios prejuicios y afectos frente al tema de que se está tratando, ya que el no conocerlos, nos hace sordos frente a lo objetivo que está delante. Esta visión la tomamos para el principio de realismo (Capítulo XII). 9) El recurso a la experiencia de lo bello como momento necesario para el acercamiento a la comprensión y al ser. Hay una vinculación estrecha de la hermenéutica con la estética. El artista se presenta en un primer modo de interpretación. Es como mayeuta que extrae una forma de una materia, en diálogo con ésta. Y a su vez quien observa su obra realiza un segundo grado de comprensión e interpretación, que es personal pero no arbitraria. 10) En definitiva, la preocupación central de su filosofía es encontrar la verdad, aspiración que parecía haberse perdido definitivamente en los planteos pedagógicos de la postmodernidad. En la base del pensamiento hermenéutico hay una originaria solidaridad con la 26 verdad . En efecto, incluso la recuperación del mito, no como algo irracional, ni como fábula o leyenda, sino como otro modo de posesión de la verdad en el modo más originario que ésta se manifiesta, como ocultamiento que irradia y revela, es un modo válido de acceder a ella sin buscar la demostración o la apodicticidad. Se recupera aquí la diversidad de certezas, tan cara a la epistemología aristotélica. “La retórica es inseparable de la dialéctica; la persuasión, que es un convencer, es inseparable del conocimiento de la verdad. Asimismo, la comprensión debe concebirse partiendo del saber. Es una capacidad de aprendizaje, y esto lo subraya aún Aristóteles cuanto trata de la synesis. Ahora bien, el verdadero orador dialéctico, como el estadista y el conductor de su propia vida, persigue el bien y éste no se presenta como un ergon que es producto del hacer, sino como praxis y eupraxia (es decir, energeia). En esta línea la política aristotélica de la educación no aborda ésta, aunque haya de ‘hacer buenos ciudadanos, como una filosofía poiética, sino como teoría de las formas de constitución en tanto que filosofía práctica”27. “El ‘hablar bien’ ha sido siempre una fórmula de dos caras, y no meramente un ideal retórico. Significa también decir lo correcto, esto es, lo verdadero, y no sólo el arte de hablar o el arte de decir algo bien” 28. 24

Idem., pág. 25. GADAMER, VM I, edic. cit., pág. 333. 26 GIVONE, S., en VATTIMO, ob. cit., pág. 20. 27 GADAMER, VM, II, ed. Cit., pág. 299. 28 GADAMER, VM I, edic. cit., pág. 49. 25


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El tema de la educación también sería el de la formación del sentido común, que se nutre de lo verdadero y de lo verosímil. He tomado del pensamiento gadameriano estos aspectos que muestran una mirada sobre las tesis aristotélicas que están involucradas en nuestro discurso.

Hans George Gadamer  

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