Hay que estar alerta a nada o a todo REV IS TA BIMES TRA L DE LITERA TU RA Y A RTE ISSN: 2745-1968
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LA LITERATURA, AMPLIO CAMINO Parece utópico que en esta época del siglo XXI alguien piense en publicar y sostener una revista de literatura y arte, de carácter físico. Cuando todos los seres humanos, de cualquier edad REVISTA BIMESTRAL DE y cultura, prefieren tener baLITERATURA Y ARTE jo sus miradas e intereses CAICEDONIA, VALLE DEL comunicativos un celular y no un libro o una revista. ToCAUCA, COLOMBIA. No.1 ABRIL - MAYO 2021 do parece estar en contra de este ideal. Y esto nos anima DIRECTOR CARLOS ALBERTO AGUDELO con mayor razón, a publicar ARCILA esta revista. A intentar sobrehumoysazon@gmail.com vivir con ella el tiempo que COORDINACIÓN LITERARIA UMBERTO SENEGAL sea posible. Ver la revista fíumbertosenegal@gmail.com sica, guardarla entre libros DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN de nuestra biblioteca. LleANID JOCABED MARTÍNEZ P. varla por la calle y leerla en anidjocabd@gmail.com sitios públicos donde el cienAPOYO JURÍDICO ALFONSO SALAZAR SARAY to por ciento de personas están inmersas en las pantallas CARÁTULA NAOTO HATTORI de sus celulares. Somos pioneros de distopías literarias y ARTISTA INVITADO MARK KOSTABI hemerográficas. Para nosotros no riñen la impresión ISSN: 2745-1968 con tinta de la hoja, y la página virtual. Marchan a la par en esta época. Y aunque los intere-
Z WA A N
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ses de escritores, lectores, anunciantes y público en general, parecen girar en torno a los artefactos y espacios virtuales, este número inicial de la revista intenta ser parte concreta de esos anhelos utópicos que convertimos en realidad desde este pequeño y hermoso pueblo colombiano: Caicedonia. Que así sea. En las páginas de esta revista física bimestral, nos reuniremos a celebrar la poesía, la narrativa, el ensayo, el microrrelato y todo aquello que contenga palabras y sueños con lenguaje escrito, cuantas personas seguimos creyendo en el gozo táctil del papel, de la revista que se toca, se huele y se subraya. Seguirá siendo nuestra tarea, desde este municipio del Valle del Cauca y de Colombia, donde a través de la revista ZWAAN convocaremos y reuniremos, sin discriminaciones de ningún tipo, escritores de todas las nacionalidades y edades, dándole importancia, visibilidad y espacios adecuados al tema literario. Bienvenidos, entonces, todos aquellos que deseamos una Colombia menos cruel, menos injusta, más equilibrada en muchos sentidos, y uno de estos, creemos nosotros, es la literatura.
La noticia brotó, brusca, de la univer- zón cubría el genital. Las costillas estaban sidad. Junto a uno de los eucaliptos, que envueltas en un cartílago amarillento. El bordean su entrada, Tomás cayó ultimado formol era un látigo de oprobio disperso por la policía. Un cerco de uniformados en la sala. Tomás, pensé, poseía la fealdad impidió, durante los minutos de la agonía, de la muerte. Su pelo, mojado en partes, que el estudiante recibiera atención. Tarde era un pegote. Los ojos, dos fosas vacías fue cuando el automóvil llegó al hospital. que algún chulo había picoteado. Los laEl cuerpo fue trasladado a la morgue don- bios entreabiertos dejaban ver puntas de de, eso explicaron, se le hizo una autopsia dientes semejantes a un horizonte que ya necesaria. La noticia, como agua desborda- nadie habría de ver. La muerte, me dije, da, se regó por la pequeña ciudad de Tunja. era eso. Un mar, un valle, una selva, una Las emisoras repitieron el aviso. Las ofici- boca desaparecidos para siempre de los nas y comercios cerraron de inmediato. El ojos de los hombres. Busqué la herida. La tránsito de las calles se encontré en el costado. Me HOLBEIN EL JOVEN detuvo. La policía, exasombré porque no estaba, PABLO MONTOYA pectante, se acuarteló. como decía el rumor en la Colombia Una multitud de estuplaza, cerca del corazón. diantes fue reuniéndose Era una llaga hecha por una en la plaza principal. Allí sanguijuela y no la herida debía llegar, en horas de de una bala. Me acerqué. la noche, el ataúd. NuesTomás tenía las manos y los tro plan era hacer un corpies maniatados. En su catejo hasta la alcaldía en beza, hacia las sienes, coámedio de consignas dogulos de sangre se amontolientes. Luego tomarnos naban. Un calor arrasó mi la sala magna y velar a rostro. Tomás había sido Tomás, con discursos y asesinado y su cuerpo malcanciones, hasta el amatratado con sevicia. Quise necer. En la mañana, la salir de la sala para que la manifestagente supiera la verdad. ción acompañaría el seQue la noticia ganara la pelio hasta el lejano cementerio, en las plaza e hiciera explotar la rabia contenida afueras de la ciudad. Una traba absurda, de la multitud. Pero alguien me tocó el sin embargo, tenía el ataúd atascado en las hombro. Indignado, tomé al hombre por instalaciones de la morgue. Yo fui escogi- las solapas de su delantal médico. Demoré do para llevar la carta con la orden oficial segundos en entender su alegato. Logró que exigía la salida del compañero. La sala soltarse y me ordenó seguirle. En otra de estaba sola. Las consignas, que me habían las salas estaba el ataúd con Tomás. Y el seguido, continuaban afuera. Sobre una de hombre de al lado ¿quién es?, pregunté con las plataformas vi el cuerpo. Largo y exte- vergüenza. El médico levantó los hombros nuado como una espada sin brillo. Un cal- y contestó: un desechable, quizás. 3
DOS SONETOS JAVIER TAFUR GONZÁLEZ Cali DURA MATERNIDAD Para el parto, una orquídea en la quebrada.
INOLVIDADO AMOR Desde la copa del guayabo alto, el loro entonaba ruidosa canción dejando sentir la profunda emoción, que en este verso amoroso comparto.
La huida la traía fatigada, le pesaba el nido de sus entrañas con su vientre henchido en tierras extrañas pues venia de un hijo embarazada;
En aquel tronco hay una jaula rústica donde una lora con el ala rota, que resignada, agradecida y chota, lo espera y ama como a dulce música.
su joven marido, al lado impotente, con gorra tricolor descolorida, nada podía por ella, adolorida, que buscaba refugio bajo el puente;
El loro, por fuerte llamada interior, varias veces llega, se acerca y baja, dándole pico y pico la alimenta;
y sucedió al llegar a Vallejuelo, no pudo más y se acercó a la orilla, se rompió la fuente y gritó la vida,
y ella revuela garrando contenta, y por entre fijos alambres pasa su pico dulce para besar su amor.
el llanto de su pena contenida, canto de una maternidad sencilla y el niño inmigrante nació en el suelo. SUSANA THÉNON Argentina ¿por qué grita esa mujer? ¿por qué grita? ¿por qué grita esa mujer? andá a saber esa mujer ¿por qué grita? andá a saber mirá que flores bonitas ¿por qué grita? jacintos margaritas ¿por qué? ¿por qué qué? ¿por qué grita esa mujer? ¿y esa mujer? ¿y esa mujer? vaya a saber estará loca esa mujer
mirá mirá los espejitos ¿será por su corcel? andá a saber ¿y dónde oíste la palabra corcel? es un secreto esa mujer ¿por qué grita? mirá las margaritas la mujer espejitos pajaritas que no cantan ¿por qué grita? que no vuelan ¿por qué grita? que no estorban la mujer y esa mujer ¿y estaba loca mujer? 4
ya no grita (¿te acordás de esa mujer?)
NUBES SOBRE EL BLOQUE OPUESTO MIRCEA CARTARESCU
Rumania
No puedo hacer que la aguja de la brújula se mueva a través de la concentración. Lo intenté. No puedo hacerlo. No puedo canalizar la imagen de un naipe. Lo intenté. Quería levitar y concentrarme media hora y me sentí loco, acostado de espaldas en una cama deshecha, sudando. Traté de hacer que una mujer me mirara en el metro por supuesto, ella no miró. ¡Señor, no soy tu elegido! El mundo no cambia para mí. No amo lo suficiente, no tengo suficiente fe. No tengo un aura alrededor de mi cabeza y no me has mostrado, no has dado una señal. Sostengo el mantel entre mis dedos: sin ceder, sin elevarse en vapor rojo. Toco el cabello de mi niña, los rizos: oscuro, dorado, suave. Nada confunde mis sentidos. No hay ilusión. Mi mente es un suave espejo del mundo. Liso y plano. No hay rasguño. No hay vida pasada, ninguna criatura ectoplásmica. No hay Agartha, no hay Shambala no hay Maya, lo que viene en sueños es solo el maquillaje de la nada. Miro la llama de la estufa, hipnotizado, sabiendo que vine de un útero, sabiendo que me iré en un ataúd o mancharé la tierra con mi sangre. No seré yo quien encuentre la grieta. No seré yo con la cabeza vuelta en la foto de grupo.
HAIKUS DE FERNANDO LOPEZ R. Colombia
Sin agredir el silencio El único maestro de toda la escuela, brotan golondrinas la palmera real. de aleros y frondas. Tabaco y horas se vuelven ceniza en el cuento del abuelo.
Toda la mañana la fragancia del jazmín de arabia.
Fue recia la tempestad. ¡Cuidado! Adelante Entre la hierba es el pavimento, nidos y gorjeos. gusanito despistado. 5
Ya se ve la silueta de las montañas. ¿Cuándo la luna? En la pupila de la torcaza caben cielo y niebla. En el vivero en ruinas solo alumbra la heliconia roja.
Yo no tengo una labia increíble, pero os contaré qué creo que es Lo Malo. Para mí es como estar completa, total y absolutamente enfermo. Voy a intentar explicar lo que quiero decir. Imaginad que tenéis el estómago completamente revuelto. Casi todo el mundo ha tenido el estómago revuelto de verdad, o sea que todo el mundo sabe cómo es: no es nada divertido. Vale, es así. Pero se trata de una sensación localizada: es más o menos solo tu estómago. En cambio, imaginaos que lo que tenéis enfermo es el cuerpo entero: los pies, los grandes músculos de las piernas, la clavícula, la cabeza, el pelo, todo, todo igual de enfermo que un estomago afectado por un virus. Y si podéis imaginaros eso, después imagináoslo por favor esparcido por todas partes. Imaginaos que todas las células de vuestro cuerpo, de la primera a la última, están igual de enfermas que ese estómago presa de arcadas. Y no solo vuestras células, sino también los e-coli y los lactobacilos que tenéis den-
tro, las mitocondrias, los cuerpos basales, todos enfermos y cálidos y bullendo como gusanos en vuestro cuerpo, en vuestro cerebro, por todas partes, por todos lados, en todo. Todo rematadamente enfermo. Imaginad ahora que hasta el último átomo de hasta la última célula de vuestro cuerpo está así de enferma, insoportablemente enferma. Y hasta el último protón y neutrón de hasta el último átomo… inflamado y palpitante, de un color malsano, enfermo pero sin posi-
LO MALO
mas de las partículas. De tal forma que vuestra misma… vuestra misma esencia se caracteriza por el único rasgo de la enfermedad; vosotros y la enfermedad sois, como suele decirse, «una sola cosa». Así es más o menos Lo Malo en su raíz. Todo lo que hay en ti está enfermo y es grotesco. Y como tu único conocimiento del mundo te llega a través de una serie de partes de ti —como, por ejemplo, los órganos sensoriales y la mente, etcétera—, y como esas partes están endiabladamente enfermas, el mundo entero tal como lo percibes y lo conoces y habitas en él te llega filtrado por la enfermedad y se vuelve malo. Y a medida que todo lo que tienes dentro se va volviendo malo, todas las cosas buenas se escapan del mundo como el aire de un globo grande y roto. Y no conoces nada del mundo más que olores podridos y horribles, imágenes en tonos pastel tristes, grotescas y escabrosas, sonidos estridentes o bien mortalmente tristes, situaciones intolerablemente interminables y desplegadas sobre un continuo que no tiene fin alguno…
DAVID FOSTER WALLACE USA bilidad alguna de vomitar para aliviar la sensación. Aquí hasta el último electrón está enfermo, girando desequilibrado y errando por todas sus órbitas de feria atiborradas de remolinos de gases venenosos amarillos y púrpuras, todo extraviado y aturdido. Quarks y neutrinos desquiciados y rebotando enfermos por todas partes, rebotando como locos. Imaginaos eso, una enfermedad completamente extendida por todas y cada una de vuestras partículas, incluso por las partes mis6
Ideas desesperadas e increíblemente estúpidas. E igual que cuando tienes el estómago enfermo también tienes cierto miedo en el fondo a que el dolor no se vaya nunca, Lo Malo te asusta de la misma forma, pero peor, porque el miedo mismo te llega filtrado por la maldad de la enfermedad y se vuelve más grande y peor y más hambriento que al principio. Te abre en canal y se te mete dentro y se pone a retorcerse de un lado a otro. Pero Lo Malo no solo te ataca y te trastorna y te deja fuera de servicio, sino que ataca en especial y trastorna y deja fuera de servicio justamente las cosas que necesitas para combatir lo Malo, a fin de mejorar quizá tu situación y mantenerte con vida. Esto cuesta de entender, pero es cierto, de verdad. Imaginaos una enfermedad realmente dolorosa que, digamos, os atacara las piernas y la garganta y os
provocara un dolor muy fuerte y parálisis y una agonía generalizada en esas zonas. La enfermedad por sí sola ya sería mala, pero es que encima sería interminable; no seríais capaces de hacer nada para ponerle fin. Tendríais las piernas completamente paralizadas y os dolerían terriblemente… pero no podríais ir corriendo en busca de ayuda para esas pobres piernas, justamente porque tendríais las piernas demasiado enfermas para ir corriendo a ninguna parte. La garganta os escocería hasta desquiciaros y os parecería que está a punto de explotar… pero no podríais llamar a ningún médico ni a nadie para que os ayudara justamente porque tendríais la garganta demasiado enferma. Así es como funciona Lo Malo: se le da especialmente bien atacar tus mecanismos de defensa. Está claro que la forma de luchar contra Lo Malo o de
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darle esquinazo consiste en pensar distinto, en razonar y discutir contigo mismo, a fin de cambiar la forma en que percibes y sientes y procesas las cosas. Pero para hacer esto necesitas tu mente, tus neuronas provistas de todos sus átomos y tus poderes mentales, todo eso, tu yo, y es justamente eso lo que Lo Malo ha hecho enfermar hasta el punto de que ya no puede funcionar bien. Es justamente eso lo que ha hecho enfermar. Te ha hecho enfermar de una forma que no tiene mejora. Y empiezas a pensar en esa situación de círculo vicioso y te dices a ti mismo: «Ay, caray, ¿cómo demonios puede Lo Malo hacer esto?». Y piensas en ello —lo piensas mucho, porque te conviene pensarlo— y de pronto caes en la cuenta… ¡de que Lo Malo puede hacer todo eso porque lo malo eres tú! Lo Malo eres tú.
AFORISMOS QUE OLVIDÓ ESCRIBIR BRETON CARLOS ALBERTO AGUDELO ARCILA
Colombia Doma la hormiga antes que Cierre antes que venga el fanlance sus garras de oveja fe- tasma. roz contra el lobo. Cien pájaros en una mano, Nadie en el entierro de las dos igual que un ramo de flores de la tarde, a las dos de la tar- pronto a volar. de. Aléjate de los vivos y los El suicida le dejó abierta la muertos, ve por el atajo como puerta de su apartamento a la si tú mismo fueras un halo enmuerte. Los perros ladran, don Quijote. Es señal de que no son mudos, Sancho.
Deja que el estado de lucidez demuestre al hipócrita que no eres virgen. De vez en cuando es bueno aplaudir por nada, ponderar la existencia del zancudo. Sangre humana en el cuchillo, radiante bajo la luz de luna. Ninguno está libre de la orilla que fragmenta el aroma del eucalipto.
En el fondo, una imagen de mí mismo demuele mi rostro. Prepara suntuoso funeral al mosco en la sopa.
La mariposa advierte el paso del hombre invisible.
tre el rosal del viento.
Palomas de la paz comen maíz junto al hombre recién Aquella palabra que jamás ser acribillado. humano ha pronunciado y permanece en la punta de la Siete mil millones de peato- lengua del surrealismo. nes protestan, por la luciérnaga que cruza la calle con la La mariposa huye, luego de luz apagada. posarse en la parte del libro donde se recomienda disecEl gato negro, de Edgar Allan cionar mariposas. Poe, se enamora de los maullidos que vocifera el gato con El sonido de la campana cenbotas. tellea al anunciar la muerte del gusano. La pluma sobre los mares rastrea el ave que ha perdido una Agua dulce como sobremesa pluma. en el fondo del mar. 8
Guarda con cuidado el rocío, no sea que en alguna época te falte para cubrirte de lluvia.
La flor descifrando el misterioso vuelo del colibrí. Alberga ballenas en el acuario de tu dormitorio. Memoriza el día, la hora, el lugar exacto en que has de morir. Sombrillas se rompen en el instante que cesa la lluvia. Ranuras ardientes del muro se dejan penetrar por lagartijas.
Haz las cosas que no sean computables. Sé serio. Sé abnegado. Sé un subversivo de lo fácil. Lee en voz alta. Arriésgate. No tengas miedo de los sentimientos, ni siquiera cuando los demás los tachen de sentimentaloides. Prepárate para que te arranquen la piel a tiras: sucede. Permítete indignarte. Fracasa. Tómate un respiro. Acepta el rechazo. Deja que los desmoronamientos te espabilen. Practica la resurrección. Ten capacidad de asombro. Carga con tu pedacito de mundo. Encuentra a un lector en quien confíes. Él también tendrá que confiar en ti. Sé un estudiante, no un maestro, incluso cuando enseñas. Déjate de pamplinas. Si te crees las buenas críticas, tendrás que creerte también las malas. Aun así, no te hundas. No consientas que tu corazón se endurezca. Asúmelo: los cínicos cuentan con mejores frases lapidarias que nosotros. Anímate: ellos no consiguen nunca terminar sus relatos. Disfruta de las dificultades. Abraza el misterio. Encuentra lo universal en lo particular. Vuelca toda tu fe en el lenguaje, los personajes un cálculo. La frase se hizo popular en el lenguaje de la ciencia ficción para aludir a todas las operaciones informáticas que acostumbran a resultar en la destrucción del dispositivo que no puede procesarlas. Oblígate a ir más allá. No te quedes chapoteando en el mismo charco. Puede que sobrevivas si lo haces, pero seguro que te será imposible escribir. Nunca te des por satisfecho. Trasciende lo personal. Confía en la perdurabilidad de lo que es bueno. Obtenemos nuestra voz de las voces de los demás. Lee promiscuamente. Imita, copia, pero conviértete en tu propia voz. Escribe sobre aquello que quieras saber. Mejor aún, escribe rumbo a aquello que desconoces. El mejor trabajo surgirá de fuera de ti. Sólo entonces tendrá un alcance interior. Sé descarado ante la página en blanco. Restituye lo que haya sido ridiculizado por los demás. Escribe más allá de la desesperación. Haz justicia de la realidad. Canta. Forja tu visión en la oscuridad. El dolor ponderado es mucho más recomendable que el no ponderado. Sospecha de aquello que te consuele en demasía. La esperanza, la convicción y la fe te fallarán a me-
CARTA A UN JOVEN ESCRITOR COLUM MCCANN Irlanda
nudo, pero ¿y qué? Comparte tu rabia. Resiste. Denuncia. Ten aguante. Ten coraje. Ten perseverancia. Las frases silenciosas importan tanto como las ruidosas. Confía en tu bolígrafo azul, pero no te olvides del rojo. Haz que importe lo esencial. Admite tu miedo. Date permiso. Tienes algo de lo que escribir. Por muy limitado que sea no quiere decir que no sea universal. No seas didáctico, nada aniquila la vida de un texto tanto como las explicaciones. Esgrime un argumento para lo imaginado. Empieza con la duda. Sé un explorador, nunca un turista. Visita lugares en los que no haya estado nadie. Lucha por subsanar. Cree en el detalle. Haz que tu lenguaje sea único. Una historia empieza mucho antes de la primera palabra. Termina mucho después de la última. Haz de lo ordinario lo sublime. Mantén la calma. Revela una verdad que todavía no haya sido desvelada. Y sé entretenido al mismo tiempo. Sacia el apetito por la solemnidad y el alborozo. Dilata tus orificios nasales. Llénate los pulmones de lenguaje. Te pueden quitar muchas cosas —tu vida incluida— pero no tus historias sobre esa vida. Así pues, he aquí una palabra dirigida no sin amor ni sin respeto a un joven escritor: escribe. Arranca con todas las cartas sobre la mesa. Esto, por supuesto, suena un poco a que te digan que camines por la cuerda floja. ¡Adelante entonces, camina por la cuerda floja! Relájate en la tensión del alambre. La primera frase, como el primer paso, es sólo la primera de muchas, y no obstante determina la forma de lo que está por venir. Intenta dar un paso, luego dos y luego tres. Llegará un punto en que quizá consigas atravesar medio kilómetro de firmamento. Y entonces tal vez te tropieces y te caigas de nuevo. No importa. A fin de cuentas, se trata de un trabajo de la imaginación. No morirás en el intento. Al menos, no todavía.
Arranca elegantemente. Arranca ferozmente. Arranca delicadamente. Arranca por sorpresa.
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HORMIGAS HAMBRIENTAS
LUIS FERNANDO SÁNCHEZ HURTADO Colombia El padre es claro: ―quiero que mis hijas se vayan pronto ―no quiero que este desierto termine por devorarlas―. Es noviembre en el techo del mundo y las heladas temperaturas empiezan a descender en aquella solitaria y extensa estepa del Tibet. La familia Calmuco se ha recogido temprano en su yurta, a causa de los menos cuatro grados, ―aunque la sensación térmica diría que se trata de menos treinta. Todos están dentro de la tienda. El padre, la madre y sus dos hijas, departen con esa sencillez y sonrisa de los nómadas tibetanos. Beben licor de Qingke para calentar los huesos y los espíritus, mientras la madre termina de preparar la cena. ―Ésa noche comerán sopa de fideos, skyu, momos y té de mantequilla ―celebran que una de sus hijas, Ngong, terminó su último grado de escuela por televisión y se prepara para ser enfermera―. El padre las mira con devoción y temor. Liang, es la hermana mayor y quien ayuda a los padres en casa y con los rebaños de corderos y yaks. Ella y su madre ordeñan, hacen el té, preparan las comidas, lavan la ropa, recogen la boñiga de los animales y con la ayuda de los hombres la riegan, ―sobre todo allí donde el desierto y los pastos se debaten en duelo. No pueden creer que el verde esté desapareciendo con tanta diligencia de aquellas praderas.
Después de cenar pausadamente, encienden la televisión. ―Dice la presentadora que a continuación el Dalai Lama, orará por todos en el Tibet, como lo ha venido haciendo los sábados en los últimos días, pues la situación con China se hace cada vez más difícil. Con el fervor y la reverencia de siempre, se tienden de rodillas en el piso y lo veneran. Luego, escuchan a un artista tibetano famoso y todos cantan un par de canciones del momento, en un ambiente festivo. Para entonces, un frío delgado parece perforarles la piel, lo que hace que todos busquen su lado y se tiendan a dormir. No han pasado siquiera diez minutos y todos están profundos, como profunda está la oscuridad y la aridez en la meseta. Esa noche el cielo ha perdido sus estrellas y la luna no ha asomado su cara. Tan sólo se puede ver el titilante destello de un satélite, tal vez chino. Un ruido que más bien parece un cosquilleo se escucha lejano, es Miang, la madre quien lo percibe en sus sueños. Cada vez se aproxima y en su sueño la señora Miang está segura que se trata del balido silente de los corderos, aunque no precisa si es más bien de los yaks. Sigue durmiendo, hasta que percibe, entre-dormida unas señales sonoras como de hormigas royendo la arena, como comiendo clastos de cuarzo. Es una hormiga gigante que come las pasturas. 10
La ve con claridad, al igual que ve sus finas tenazas partiendo las velludas lanzas de pasto, devorándolo con un hambre desmedida. Se da vueltas en su bolsa de dormir a causa del escozor que le causa el sonido del pasto al ser herido por aquellas pinzas. Se retuerce. En el silencio se le hace más agudo el chasquido que va en crescendo. Se despierta de sopetón y un grito sostenido deja a todos sentados y con el corazón a punto de estallar. La agonizante lumbre del fogón deja ver cómo miles de hormigas se han comido ya el cuero de la entrada de la tienda, el tapete en el piso y se aproximan a una velocidad que aquellos ojos humanos no pueden medir. Sienten cómo el suelo en donde reposan sus cuerpos cae a un abismo, mientras que miles de hormigas van despedazando sus carnes. Es el desierto que se comió la estepa, ―alcanza a pensar el padre, en un último acto de lucidez, ―y saber que mis hijas no pudieron irse a tiempo―.
Matías, trotamundos de múltiples pasiones, visitante de exóticos lugares y coleccionista de amores, despertó un día afectado por una rara ceguera: un velo blanco le cubría la vista. Después de tantos paisajes. El azul del mar de una tarde en Cap de Creus por ejemplo. La acuarela gris del cielo sobre el verde bosque de Transilvania. El dorado del amanecer en Estambul. Aquella callecita empedrada de amores furtivos en París o aquel banco de parque en Barcelona donde lloraría una traición.
INVIDENCIA
FELIPE OROZCO
Después de tantas presencias. La cabellera de aquella muchacha. Los pechos al sol en el verano o los dulces ojos de aquella morena que amó y donde le gustaba verse reflejado. El blanco de su visión era exceso de luz y no de sombra.
Colombia
Después de recorrer una vez más el mundo entero, buscando inútilmente una cura, ha decidido regresar al lugar de su infancia a malvivir, y malmorir, con sus ojos velados. Ya allí, reconoce olores, sabores, sonidos familiares. El repiqueteo de un caballo sobre el pavimento. Los boleros del bar de la esquina. Adivina la desnudez de la bella por el agua que rueda por su cuerpo. Un silbo enredado entre las ramas. Un ladrido. Una risa. Una canción. Llevado a ese paisaje de la niñez, surgen lentamente de la niebla cerrada de la montaña y de la niebla de sus ojos, las palmas del valle de Cocora. El mundo entero regresa a su mirada y otras imágenes dan nueva cuerda a su memoria.
Una mañana se levantó y fue a buscar al mión, la pistola de hojalata y el reloj que no amigo, al otro lado de la valla. Pero el amigo andaba. Al llegar a la cerca, la voz del amigo no estaba, y, cuando volvió, le dijo la madre: no le llamó, ni le oyó en el árbol, ni en el po“el amigo se murió. Niño, no pienses más en zo. Pasó buscándole toda la noche. Y fue una él y busca otros para jugar”. El niño se sentó larga noche casi blanca, que le llenó de polvo en el qui-cio de la puerta, el traje y los zapatos. con la cara entre las manos Cuando llegó el sol, el EL NIÑO AL QUE SE y los codos en las rodillas. niño, que tenía sueño y LE MURIÓ EL AMIGO “Él volverá”, pensó. Porque sed, estiró los brazos, y no podía ser que allí estuvie- ANA MARÍA MATUTE pensó: “qué tontos y pesen las canicas, el camión y queños son esos jugueEspaña la pistola de hoja-lata, y el tes. Y ese reloj que no reloj aquel que ya no andaanda, no sirve para naba, y el amigo no vi-niese a buscarlos. Vino la da”. Lo tiró todo al pozo, y volvió a la casa, noche, con una estrella muy grande, y el niño con mucha hambre. La madre le abrió la no quería entrar a cenar. “Entra, niño, que lle- puerta, y le dijo: “cuánto ha crecido este niño, ga el frío”, dijo la madre. Pero, en lugar de Dios mío, cuánto ha crecido”. Y le compró un entrar, el niño se levantó del quicio y se fue traje de hombre, porque el que llevaba le veen busca del amigo, con las canicas, el ca- nía muy corto. 11
D E TR Á S D E LA P U ERTA CARLOS RICHETTI Argentina
La señora de la noche cierra la puerta. Me agasaja con su amor barroco, sigiloso. Es la hora del festín de los caníbales. Tiene una sonrisa a flor de labios. Luego todo se desborda. La vida se hace convulsa de estremecimientos demenciales, de suciedad física y locuaz, temerosa de ser descubierta sobre una mala imitación de suelo. El encastre de roble comienza a delatar
la furiosa acometida de un viaje corto y feroz que la ve cerrar los ojos, con aire desprevenido e iluso, latiendo cuando no quiere rogar Otra epopeya frenética. Nos sorprende el alba para conciliar la ternura, el amor y la locura. Apabullada de cansancio, somnolienta, la señora de la noche me despide suavemente. Al pie de la puerta augura un pronto encuentro.
UN DÍA A LA VEZ
ANID JOCABED MARTÍNEZ P.
Colombia
ÁMBAR
MARÍA ELENA JARAMILLO R. Uruguay Soy parte de tu sombra la que cuida te alivia y refresca. La parte donde descansan los animales raros los objetos que tragaron su lengua y yo.
Desperté con monstruos. Daban tajantes zarpazos entre mis sábanas. Al sentarme junto a Madre, se acercaron etéreos alimentándose insaciables, con lentitud y sin piedad, de mis vísceras. Sustrajeron todo a su paso, quebrando la cristalería de la habitación. Sin embargo, entre los vidrios rotos, en mí se reveló otra. Y peleamos una por todas. Dormí sin ellos.
En ese lugar de tu vida quiero permanecer. En la sombra de tu cuerpo.
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E L E S C R I TO : S I N GU L A R I D A D L I T E R A R I A JONATHAN ESPAÑA Colombia
El escrito es lo inapropiable. En ese ser, se manifiesta su singularidad que no es sino lo que las palabras donan. Las manos que escriben interrogan, abren un punto suspensivo en la lectura. En su movimiento, en el de las manos escribiendo, alteran la página, la remueven. La escritura se interrumpe, cortada por otra mano que punza desde el sentido y nos hurga, nos mete la mano, se entromete en nosotros. Esta mano excesiva que no cabe en sus propios márgenes es la mano del escrito. Con aparente simpleza, aturde, persigue, contrabandea lo que se dice y lo que no. Por ello, lo que se lee se entrega a la heteronimia en tanto comienzo puesto en obra. Lo anterior es lo que busca esta columna: lo que no se deja apresar, lo que se disemina y se hace página, dándose, de esa forma, a la apertura de lo literario. Y es que, como lo anuncia el da, «en principio lo que llega, lo gar, no es un ‘otro’, sino un oritros, porque el ser es ser-con– sante del mundo, en cada orimamente cerca, en los umbrales, tocamos el origen».
filósofo francés Jacques Derrique se inclina y tuerce para llegen. Nosotros –siempre nosoestamos ahí en la creación incegen. Estamos ahí, al borde, su-
Al escribir nos exponemos a una pluralidad que reclama trasegar por lo que no es evidente y está siempre dado en los márgenes. Si se piensa en un origen plural, se exige la interrupción de lo que se fragmenta en todo ser-con de lo literario. Es decir que, cuando escribimos bajo el techo de estas alusiones, recorremos la finitud y el límite que operan en el blanco de la página. El poder creador del escrito no es otro que el desbordamiento de un río-palabra que se hace mar en la lectura. La escritura no se da si no es interrumpida y compartida por un lector que excribe la afección desde un afuera no pensable pues, en términos de Jean-Luc Nancy, “escribir y leer, es estar expuesto, exponerse a ese no-haber (a ese no-saber), y de ese modo a la excripción. Lo excrito está excrito desde la primera palabra, no como un indecible, o como un ininscriptible, sino al contrario como esta apertura en sí de la escritura a ella misma, a su propia inscripción en tanto que la infinita descarga del sentido en todos los sentidos que se le pueden dar a la expresión”.
El escrito indaga por el ramaje de lo que llevamos adentro.
En sí, escribir traza la hospitalidad del lector por venir, o, asimismo, modela el origen insaturable que descubre cada vez, una vez más, otro mundo en el nuestro. Decir sí a lo que se proyecta en uno, a lo que insemina más allá de la revelación, es decir sí, desde luego, a la arqueología ingobernable de lo que leemos. El escrito indaga por el ramaje de lo que llevamos adentro. Su modo de testimonio es el tocar: lo que lees, en los pliegues de las palabras, toca tu mundo y se fecunda en las paredes de tu penumbra inagotable. 13
HEDONISMOS RAFA DAVIDZEN
Colombia
Placer en la fuente de Narciso destellando espejos de otredad del yo irreconocible. Centellas del ego infinito en su morada, ethos calcinante. Hedonismo finito. Solipsismo impenetrable Aura de cánticos sórdidos: ¿Eres tú o soy yo? ¿Y los otros? Ego que despedaza el todo. No me reconozco en otro martirio.
Subjetividad que atrapa la cárcel del yo. ¿Cómo puedo ser libre dentro de mí? Partículas enloquecidas que hieren el azar en espejismo de ondas y cuerdas. Nada y materia. Vibraciones y partículas. Ser y no ser. Dolor y placer. Tanto y tan poco a la vez. Desorden del viento que traspasa la flauta. Víboras que van mordiendo el alma. Existencia de un ser perplejo e inmóvil en el hedónico ego cartesiano.
ORLANDO RESTREPO JARAMILLO Colombia ORFANDAD Érase un hombre a quien le arrojaron la vida a un río sin orillas. Suspendido su paso, vendaval de plomo derramó su sangre. Huérfano dejó todo. Ahora, solo vive en los recuerdos.
ESE OTRO Ese otro aposentado en mí, quiere escapar, ser vagabundo para quedarse entre la gente. Ese desconocido, presumiblemente cuerdo, ubicado como todos en memorial destino, busca la palabra merecida para embadurnar con ella su rostro desolado.
Una tarde le echaron al hombro la vida y lo pusieron a recorrer un camino: el de la sombra.
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P O E M A S D E YA N N I S R I T S O S Grecia CHIFLADO No, no, dice; todo lo demás sí, la luz no, la luz libre no, dice, no lo soporto, la cojo con mis manos, la tiro de la cola, bajo la cortina, rompo el cristal, pongo patas arriba los bancos del jardín, veo una mancha pequeña en tu chaqueta, veo un poco de polvo en las uñas de tus pies, escondo la llave en tu sobaco sudoroso, te digo que soy un hombre, subo de dos en dos los escalones, salgo al balcón y cuelgo la bandera.
SIN CONFIRMAR Siempre creyó en aquella gran luz. La toco – dice -, no sólo la veo, no la veo, sólo la toco, la tengo, la soy. Y como anochecía, y en la habitación ya no se distinguían las mesas, las bandejas, las marinas, el reloj, nuestras formas, él, realmente resplandecía todo entero sobre su silla, y su silla también lucía con sus cuatro patas, como fijas en una nube. Quisimos tocarle para estar seguros. Pero no nos atrevimos a levantarnos de nuestro sitio, porque estábamos agazapados en lo más alto de una escalera sin escalones, en una escalera altísima que no habíamos subido. 15
9 DEFINICIONES SOBRE LA PANDEMIA BYUNG-CHUL HAN Corea del Sur
1.
“El coronavirus está mostrando que la vulnerabilidad o mortalidad humanas no son democráticas, sino que dependen del estatus social. La muerte no es democrática. La Covid-19 no ha cambiado nada al respecto. La muerte nunca ha sido democrática. La pandemia, en particular, pone de relieve los problemas sociales, los fallos y las diferencias de cada sociedad. Con la Covid-19 enferman y mueren los trabajadores pobres de origen inmigrante en las zonas periféricas de las grandes ciudades. Tienen que trabajar. El teletrabajo no se lo pueden permitir los cuidadores, los trabajadores de las fábricas, los que limpian, las vendedoras o los que recogen la basura. Los ricos, por su parte, se mudan a sus casas en el campo.
régimen de vigilancia biopolítica. No solo nuestras comunicaciones, sino incluso nuestro cuerpo, nuestro estado de salud se convierten en objetos de vigilancia digital. El choque pandémico hará que la biopolítica digital se consolide a nivel mundial, que con su control y su sistema de vigilancia se apodere de nuestro cuerpo, dará lugar a una sociedad disciplinaria biopolítica en la que también se monitorizará constantemente nuestro estado de salud”.
5. “El virus es un espejo, muestra en qué so-
ciedad vivimos. Y vivimos en una sociedad de supervivencia que se basa en última instancia en el miedo a la muerte. Ahora sobrevivir se convertirá en algo absoluto, como si “La pandemia no es estuviéramos en un essolo un problema méditado de guerra permaco, sino social. Una ranente. Todas las fuerzón por la que no han zas vitales se empleamuerto tantas personas rán para prolongar la vida. En una sociedad en Alemania es porque no hay problemas so- de la supervivencia se pierde todo sentido de ciales tan graves como en otros países euro- la buena vida. El placer también se sacrificará peos y Estados Unidos. Además el sistema sa- al propósito más elevado de la propia salud”. nitario es mucho mejor en Alemania que en los Estados Unidos, Francia, Inglaterra o Italia”. “La pandemia vuelve a hacer visible la muerte, que habíamos suprimido y subcontra“El segundo problema es que la Covid-19 tado cuidadosamente. La presencia de la muerte en los medios de comunicación está no sustenta a la democracia. Como es bien sa- poniendo nerviosa a la gente. La histeria de la bido, del miedo se alimentan los autócratas. supervivencia hace que la sociedad sea tan En la crisis, las personas vuelven a buscar lí- inhumana. A quien tenemos al lado es un poderes. El húngaro Viktor Orban se beneficia tencial portador del virus y hay que mantenerenormemente de ello, declara el estado de se a distancia. Los mayores mueren solos en emergencia y lo convierte en una situación los asilos porque nadie puede visitarles por el normal. Ese es el final de la democracia” riesgo de infección. ¿Esa vida prolongada unos meses es mejor que morir solo? En “Con la pandemia nos dirigimos hacia un nuestra histeria por la supervivencia olvidamos por completo lo que es la buena vida”
2.
Vivimos en una sociedad de supervivencia que se basa en última instancia en el miedo a la muerte.
6.
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4.
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7.
DOMINIQUE Y LOS PLANOS
“Por sobrevivir, sacrificamos voluntariamente todo lo que hace que valga la pena vivir, la sociabilidad, el sentimiento de comunidad y la cercanía. Con la pandemia además se acepta sin cuestionamiento la limitación de los derechos fundamentales, incluso se prohíben los servicios religiosos. Los sacerdotes también practican el distanciamiento social y usan máscaras protectoras. Sacrifican la creencia a la supervivencia. La caridad se manifiesta mediante el distanciamiento. La virología desempodera a la teología. Todos escuchan a los virólogos, que tienen soberanía absoluta de interpretación. La narrativa de la resurrección da paso a la ideología de la salud y de supervivencia. Ante el virus, la creencia se convierte en una farsa”.
DE REALIDAD CARLOS ALBERTO VILLEGAS Colombia
Dominique, lector infatigable, con sus escasos 11 años y un machismo cultural que aún ignora, después de leer a Lewis Carroll no pidió que lo llamaran Alicia, sino que se proclamó el Rey Rojo, quien en A licia en el país de las maravillas sueña al Caballero Blanco. Dominique podría hacerse llamare Lewis Carroll, quien soñó a Alicia, quien a su vez soñó al Rey Rojo, quien está a punto de esfumarse con su soñado Caballero blanco, a quien Dominique admira. El terror de este juego de espejos no deja dormir a Dominique, quien todavía está lejos de leer a Calderón de la Barca. Su madre angustia“El pánico ante el virus es exagera- da con las pesadillas de Dominique lo lleva al psido. La edad promedio de quienes mue- cólogo, quien le hace entender los planos de realiren en Alemania por Covid-19 es 80 u dad. Totalmente curado Dominique regresa a casa, 81 años y la esperanza media de vida es quema el libro de Carroll y se hace llamar Lewis, de 80,5 años. Lo que muestra nuestra jurando que él nunca cometería el error de escribir reacción de pánico ante el virus es que esos horrorosos cuentos infantiles. algo anda mal en nuestra sociedad”.
8.
9.
“La Covid-19 probablemente no sea un buen presagio para Europa y Estados Unidos. El virus es una prueba para el sistema. Los países asiáticos, que creen poco en el liberalismo, han asumido con bastante rapidez el control de la pandemia, especialmente en el aspecto de la vigilancia digital y biopolítica, inimaginables para Occidente. Europa y Estados Unidos están tropezando. Ante la pandemia están perdiendo su brillo. El virus no detiene el avance de China. China venderá su estado de vigilancia autocrática como modelo de éxito contra la epidemia. Exhibirá por todo el mundo aún con más orgullo la superioridad de su sistema. La Covid-19 hará que el poder mundial se desplace un poco más hacia Asia. Visto así, el virus marca un cambio de era”.
DELIRIUM TREMENS MANUEL MEJÍA VALLEJO Colombia -Volvió el monstruo, señor. -Mándalo a pasar. -No cabe por la puerta. -Entonces que se vaya. -No se va mientras no entre. -¿Cómo, si no cabe? -Imposible. -Entonces saldrás tú, y todo arreglado. -Tampoco quepo, señor, para salir: soy otro monstruo suyo. -¿Mío? Si me vacuné contra ellos. -Pero usted ha seguido bebiendo sin consideración. 17
“El jueves debes venir hasta esta casa, y del corredor empolvado. Flores marchitas por el tiple que te regalaremos”, dice uno de en los pasillos. En los aleros flores blancas. los siete hombres, entre su sueño, a Rigober- Sobre las desmoronadas tapias, flores amarito. Anciano músico a quien la semana ante- llas. Balanceándose en telarañas de las chamrior robaron el suyo. “Encontrarás abierta una branas y en los desencajados marcos de puerde las puertas. Cuando estés adentro, abre las tas y ventanas, flores como mariposas disperventanas”. Rigoberto reconoce el nombre del sas por el viento. De entre las flores que el pueblo. Le duele en sus pies el pedregoso ca- viento esparce por un tramo de la carretera, mino que por la sinuosa carretera conduce una sale del sueño y llega hasta la cama de hasta la abandonada casa. Rigoberto quien, al desLe son familiares el nompertar y verla sobre uno de bre de la vereda, La Flosus zapatos, piensa: resta; y el de la finca, Lu“Huele a toronja verde”. sitania. “¿Alguien vive UMBERTO SENEGAL La toma en su mano. Olerahí?”, pregunta. “Nadie la es evidencia de la casa vive aquí. Solo el viento y soñada. Existe, allí en La nosotros. Nadie. Pero te Floresta. Como existe ahodaremos un tiple hecho ra mismo el penetrante con madera de guaraguao y yagrumo hem- olor a toronja verde empapando su habitabra”. Se marcharon todos. Nadie sabe para ción. Pero en particular, como es real la prodónde. Los vivos y quienes tenían muerta el mesa del tiple que le regalarán. Dos días desalma. “Encontrarás varios que aquí residen, pués, inducido por su lúcido sueño, viaja al sin estar vivos. Uno de ellos, Jorge Molina cercano pueblo. Cano, te dará el tiple rogándote a la vez que interpretes la canción bajo el árbol”. “Claro, Encuentra la solitaria casa al borde del cala canción…”. “No lo hagas por ningún moti- mino y entra. Identifica los hombres del suevo. Si deseas cantarla como retribución por el ño: Darío Garzón y Ángel Eduardo Collazos. tiple, Rigo, hazlo por el camino. O cuando re- Rodrigo Silva y Álvaro Villalba. Y Camilo, y greses al pueblo, si regresas… Cántala, si Ramón, del Dueto de antaño. Ninguno tiene quieres, en esta habitación. Pero no bajo el guitarra ni tiple en sus manos. Rigoberto se acacio. El árbol conoce historias que no debes siente engañado. Abre con esfuerzo las ventaescucharle. Querrá contártelas, pero no debes nas de la estancia, como le solicitaron en el escucharlo”. “¿Recibo el tiple y no canto?”. sueño y, fatigado por el viaje, se sienta en una “Recíbelo y agradécelo a cada uno de los sie- desvencijada silla que encuentra y al momente hombres que verás desplazándose, silencio- to se duerme. En el sueño, Jorge Molina le sos, por las habitaciones de la estancia. Uno entrega un hermoso tiple. “Es tuyo, como te de ellos, recorre en ocasiones los pasillos su- lo prometimos. Pero, por favor, interpreta surrando fragmentos de la canción: nuestra canción debajo del acacio. Para noso“dolorido, fatigado de este viaje de la vi- tros. Llevamos siglos sin escucharla”. Rigoda…”. “ No cantes bajo el árbol, por mucho berto despierta cuando anochece. Acaricia el que te lo rueguen. No atiendas ninguna de las precioso tiple sobre sus piernas. Y aunque eshistorias que el árbol intente relatarte. Acep- tá seguro de lo que va a sucederle por intertas el tiple y te vas. Te vas rápido y si puedes pretar la canción, sale de la casa y se aproxicorrer, corre antes que anochezca”. ma al viejo acacio. Abraza el tronco. Seco. Solo chamizos. Pone su oreja sobre la rugosa En el sueño de Rigoberto descienden por mi- corteza. Y canta el melancólico pasillo. Sabe llares las flores del árbol, reclinado con varias que nadie lo espera en ningún lugar. Nadie de sus ramas sobre el techo de la casa, cubier- extrañará su ausencia. Canta en voz alta, a ta por la colorida lluvia de pequeñas flores dúo con el árbol. La insistente mirada de uno blancas, amarillas y rojas, de acentuado per- de los cantantes, desde la ventana, es el eco fume, sobre las tejas de barro. Flores rojas, de la voz que en sueños le advirtió no escuensangrentando la tierra del enyerbado patio char la historia que le contaría el acacio.
EL ÚLTIMO TIPLE Colombia
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OBSTRUCCIONES ARTERIALES SEVERAS Tratamiento no quirúrgico—No invasivo TERAPIA DE QUELACIÓN
C. MÉDICO SANTA MARÍA Dr. Med. Fernando Jordán Calvo Universidad de Caldas
LA TERAPIA DE QUELACIÓN es el único tratamiento NO QUIRÚRGICO, NI INVASIVO, que destapa y limpia las arterias, rejuvenece y revitaliza las células, reactivando funciones esenciales para la vida. Es el principal tratamiento anti-envejecimiento que existe (Protector del endotelio, activador de la microcirculación y la función mitocondrial)
- Obstrucciones arteriales severas: tratamiento no quirúrgico-no invasivo, terapia neural. - angina de pecho-pie diabético-dislipidemias-gangrenas-enfermedades degenerativas. - asma-rinitis-alergias: tratamiento biológico curativo. - úlceras de la piel-úlceras varicosas, ozono terapia. - várices-microcirugía telangiectasias (vasitos): escleroterapia. - enfermedades inmunes (Inmunodeficiencias, autoinmunidades, hiperreactividades) Calle 42 No.21-38 B/Cacique. Telefax:7421838 Síguenos en Fernando Jordán Calvo Cel. 3206998191 Calarcá, Quindío Email: fernandojordan123@hotmail.com
ALFONSO SALAZAR SARAY Abogado
“DAME LOS HECHOS, YO TE DARÉ EL DERECHO” 3113160165 @salazarabogado Alfonso Salazar Abogado luisal964@hotmail.com
Cra 13 Calle 2 #2-17 Ofic. 110 Edificio del Surco
Efrén Octavio Restrepo Vélez Gerente “ Cada uno de nosotros podemos hacer cambios en la forma en que vivimos y ser parte de la solución al cambio climático”. Al Gore.
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L e ve , l e v e , m u y l e v e , un viento muy leve pasa, y se va, siempre muy leve. Y no sé lo que pienso n i p r o c u r o s a b e r l o. 20
Alberto Caeiro