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La Seu

PARROQUIA DE SANTA MARÍA • XÀTIVA Hoja Parroquial - Nº 323 Domingo 7 de septiembre de 2008 XXIII del Tiempo Ordinario

Nace la Aurora del mundo

Frases del Evangelio

EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 18, 15-20 Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llamas a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano.


El Abad Mañana lunes, día 8 de septiembre, se celebra en la Iglesia universal la fiesta de la Natividad de la Virgen María. El 8 de diciembre fue su Inmaculada concepción y 9 meses después su nacimiento. Estos datos no aparecen en el Evangelio, la tradición de la Iglesia basada en otros escritos extrabíblicos ha señalado estas fechas. Según los evangelios apócrifos, los padres de la Virgen fueron San Joaquín y Santa Ana. En Jerusalén, la iglesia de Santa Ana, señala la casa materna y el lugar del nacimiento de María; parece ser que Joaquín era sacerdote del Templo y al terminar su ministerio se trasladó a Nazaret donde la niña creció y donde ocurrió el hecho de la Encarnación del Hijo de Dios. Nadie se atreve a negar la existencia de la Virgen María; su historicidad está atestiguada por los escritos bíblicos, la arqueología, los Santos Padres y los primeros concilios de la historia. Celebrar, pues, el nacimiento de la Virgen María es motivo de gozo y de gratitud. Gozo porque ella es la Madre de Cristo, nuestro Salvador; ella nos trajo la vida, la gracia, la alegría. Los Padres de la Iglesia la llaman la nueva Eva. La presencia de María en la Historia de la Salvación es fundamental; el Concilio Vaticano II le dedica parte de su doctrina y los Papas han escrito varias encíclicas resaltando el papel de la Virgen en la salvación operada por Cristo, único Salvador. Gratitud porque por medio de María el camino hacia Jesucristo es más fácil, ella nos lo señala y además nos lo ilumina. María es de nuestro pueblo, ella es la alegría y el orgullo del género humano. Ella, en el momento redentor de la Cruz, se convierte en nuestra madre. En el Calvario de Jerusalén, la Virgen engendra a toda la humanidad; ella, por deseo de Cristo, es la Madre de todos los hombres. Pablo VI, al finalizar el Concilio Vaticano II, la proclamó Madre de la Iglesia. El pueblo cristiano ha querido adornar con distintos y diversos títulos a la Virgen María y la llama de la Seo, del Carmen, del Consuelo, de la Merced, del Oreto, del Rosario. ORACIÓN DE LA MISA DEL DOMINGO Padre y Señor nuestro, que nos has redimido y adoptado como hijos, mira con bondad a los que tanto amas; y haz que cuantos creemos en Cristo tu Hijo, alcancemos la libertad verdadera y la herencia eterna.

Veniu, celebrem el Senyor amb crits de festa, aclamem la roca que ens salva; presentem-nos davant d’ell a lloar-lo, aclamem-lo amb els nostres cants.

Salm 94


Para saborear durante la semana HIMNO I Hoy nace una clara estrella, tan divina y celestial, que, con ser estrella, es tal, que el mismo sol nace de ella. De Ana y de Joaquín, oriente de aquella estrella divina, sale luz clara y digna de ser pura eternamente; el alba más clara y bella no le puede ser igual, que, con ser estrella, es tal, que el mismo Sol nace de ella. No le iguala lumbre alguna de cuantas bordan el cielo, porque es el humilde suelo de sus pies la blanca luna: nace en el suelo tan bella y con luz tan celestial, que, con ser estrella, es tal, que el mismo Sol nace de ella. Gloria al Padre, y gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén. II Canten hoy, pues nacéis vos, los ángeles, gran Señora,

y ensáyense, desde ahora, para cuando nazca Dios. Canten hoy pues a ver vienen nacida su Reina bella, que el fruto que esperan de ella es por quien la gracia tienen. Dignan, Señora de vos, que habéis de ser su Señora, y ensáyense, desde ahora, para cuando nazca Dios. Pues de aquí a catorce años, que en buena hora cumpláis, verán el bien que nos dais, remedio de tantos daños. Canten y digan, por vos, que desde hoy tienen Señora, y ensáyense desde ahora, para cuando venga Dios. Y nosotros que esperamos que llegue pronto Belén, preparemos también el corazón y las manos. Vete sembrando, Señora, de paz nuestro corazón, y ensayemos, desde ahora, para cuando nazca Dios. Amén.


TĂş eres la alegrĂ­a de nuestro pueblo


La Palabra del Papa 8 de septiembre La Natividad de la Virgen María LA FIESTA DE LA PLENITUD Y EL ALIVIO HOMILÍA DEL CARDENAL J. RATZINGER Una fiesta como la de la Natividad de la Santísima virgen María, por la época en que se celebra —es decir, cuando el tiempo, después de los calores estivales, se hace más suave, y cuando la uva y tantos otros frutos llegan a madurar— expresa muy bien dos conceptos: el de la “plenitud de los tiempos” (cf Gál 4,4; Ef 1,10; Heb 9,26) y el del alivio beneficioso aportado por el nacimiento de María. Todo en el AT converge hacia el tiempo de la Encarnación, y en este punto comienza el NT. En ese momento de plenitud se inserta María, La Natividad de María —comenta san Andrés de Creta en la homilía sobre la segunda lectura del oficio de la fiesta (cf Sermón 1: PG 97, 810)— “representa el tránsito de un régimen al otro, en cuanto que convierte en realidad lo que no era más que símbolo y figura, sustituyendo lo antiguo por lo nuevo”. La liturgia de la fiesta de la Natividad de la Santísima virgen María reafirma en diversos tonos la idea de la plenitud de los tiempos: en la primera lectura del oficio se preanuncia el gran momento de la aparición de la íntima colaboradora de aquel que conseguiría la victoria definitiva sobre la serpiente infernal, aparición, por ello, destinada a iluminar a toda la iglesia. El tema de la luz recurre constantemente en la Fiesta de la Natividad de la Santísima virgen María: “Por su vida gloriosa todo el orbe quedó iluminado” (segundo responsorio de las lecturas del oficio). “Cuando nació la Santísima Virgen, el mundo se iluminó” (segunda antífona de laudes). “De Ti nació el Sol de la justicia” (ant. del Benedictus). Y junto al tema de la luz, obviamente, el tema de la alegría. “Que toda la creación... rebose de contento y contribuya a su modo a la alegría propia de este día” (segunda lectura del oficio). “Celebremos con gozo el nacimiento de María” (tercera ant. de laudes). “Tu nacimiento... anunció la alegría a todo el mundo” (ant. del Benedictus). Plenitud de los tiempos, luz y alegría. Quizá se logre entender mejor lo que representa el nacimiento de la Virgen para la humanidad si se tiene en cuenta la condición de un encarcelado. Los días del encarcelado son largos, interminables... Cuenta los minutos de la última noche que transcurre en la cárcel. Después, finalmente, las puertas se abren: ¡ha llegado la hora tan esperada de la libertad! Esos minutos interminables, contados uno a uno, nos recuerdan las páginas evangélicas de la genealogía de Jesús. Unos nombres se suceden a otros con monotonía: “Abrahán engendró a lsaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá... Jesé engendró a David, el rey. David engendró a Salomón...” (Mt 1,2.6ab). Hasta que suena, finalmente, la hora querida por Dios: es la plenitud de los tiempos, el inicio de la luz, la aurora de la salvación: “Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, el llamado Cristo” (Mt 1 .16). SIGNIFICADO LITÚRGICO Y COMENTARIO HOMILÉTICO ACTUALIZADO 1. LA LITURGIA ESTABLECE UN PARALELISMO ENTRE CRISTO Y MARÍA. La liturgia no acostumbra celebrar el nacimiento terreno de los santos (la única excepción la


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constituye san Juan Bautista). Celebra, en cambio, el día de la muerte, al que llama dies natalis, día del nacimiento para el cielo. Por el contrario, cuando se trata de la Virgen santísima madre del Salvador, de aquella que más se asemeja a él, aparece claramente el paralelismo perfecto existente entre Cristo y su madre. Y así como de Cristo celebra la concepción el 25 de marzo y el nacimiento el 25 de diciembre, así de la Virgen celebra la concepción el 8 de diciembre y su nacimiento el 8 de septiembre, y como celebra la resurrección y la ascensión de Jesús, también celebra la Asunción y la realeza de la Virgen. San Andrés de Creta , refiriéndose al día del nacimiento de la Virgen, exclama: “Hoy, en efecto, ha sido construido el santuario del Creador de todas las cosas, y la creación, de un modo nuevo y más digno, queda dispuesta para hospedar en sí al supremo Hacedor” (Sermón 1: PG 97,810). 2. LAS LECTURAS DE LA MISA. Las lecturas propuestas para la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María son: Mi/05/02-05; Rom 8 28-30; Mt 1,1-16,18-23. Expresan el trabajo de Dios, si así puede hablarse, para construir su templo, su morada, porque, según dice santa Matilde, Dios puso más cuidado en construir ese microcosmos que es María que en crear el macrocosmos que es el mundo entero. En María se pone de relieve, principalmente, el privilegio de la virginidad. La lectura de la carta a los Romanos (8,28-30) acentúa la predestinación divina y la colaboración del hombre al plan de Dios. La primera lectura y el evangelio acentúan en cambio la maternidad virginal a la que María está destinada para ser “digna Madre del Salvador”. a) María es “la virgen que concebirá” La profecía de Miqueas representa una de las profecías mesiánicas más conocidas. El profeta ha anunciado la ruina de los reinos del norte y del sur como castigo de sus pecados; pero en medio de las tinieblas he aquí que brilla una luz... ¡Siempre es así! Dios entregará a los hijos de Israel al poder de otro hasta que... El autor parece que se quiere hacer el misterioso, el enigmático, porque sabe que va a decir una cosa ya muy sabida: que de Belén de Éfrata “saldrá” el abanderado, el nuevo guía. Verdaderamente, el autor piensa en Belén, patria de David, y en el Mesías, descendiente de David como si la historia se hubiese detenido y empezase otra vez con un nuevo David, el Mesías. Pero ya en los tiempos de Jesús (cf Mt 2,5-6) la expresión era entendida no sólo en el sentido teológico de un recomenzar la historia, sino en sentido geográfico verdadero y propio. Miqueas, de una manera que podría parecer cuando menos curiosa, presenta, más que al nuevo guía, a la mujer que lo va a dar a luz. Del guía dice que será un dominador que pastoreará con la gracia del Señor, y que su reino será un reino de paz universal. De la madre dice palabras más maravillosas todavía y envueltas en un cierto halo de misterio, pero que sus contemporáneos ya estaban en condiciones de comprender y valorar: “...hasta el tiempo en que dé a luz la que ha de dar a luz” (5,2). Es evidente que Miqueas, y con él sus destinatarios, pensarían en el célebre oráculo de la álmah de Is 7,14s pronunciado unos treinta años antes. El mismo Vat II reconoce “apertis verbis” que la profecía de Miqueas encuentra cumplimiento en María: “Ella es la Virgen que concebirá y dará a luz un Hijo, cuyo nombre será Emmanuel” (cf Is 7,14; Miq 5,2-3; Mt 1,22-23). “Ella misma sobresale entre los humildes y pobres del Señor, que de Él esperan con confianza la salvación. En fin, con Ella, excelsa hija de Sión, tras larga espera de la promesa, se cumple la plenitud de los tiempos y se inaugura la nueva economía, cuando el Hijo de Dios asumió de Ella la naturaleza humana para librar al hombre del pecado mediante los misterios de su carne” (LG 55). b) María es la “madre del Hombre nuevo” La segunda lectura esté tomada de Rm/08/2830 y trata de la justificación que encuentra su culminación en la vida futura. En esta visión se inscribe el papel de la Virgen, destinada ab aeterno a ser la madre del Salvador, el alma colaboradora en toda la obra de la salvación. Hay que precisar que Pablo no separa nunca a Dios creador del Dios salvador, de modo que el hombre creatura está ligado al hombre que hay que salvar, y toda la creación, unida a su vez al hombre, está destinada asimismo a la salvación. La creación entera está sometida a la vanidad o caducidad en el sentido de que el hombre está llamado a dar significado y valor a la creación, y cuando el hombre no se sirve de ella según los planes de Dios, las creaturas, violentadas, gimen y sufren. La creación, por tanto, está sometida al destino del hombre y, por consiguiente, está fundamentada sobre la condición, o sea sobre la esperanza de la liberación del hombre, liberación futura. Se trata de un mundo nuevo en gestación en el actual, y que supera a éste en plenitud. El hombre deberá salvarse con la creación y en la creación; su quehacer de salvarse, con la gracia de Dios, se refiere a su alma y a su cuerpo, más aún: a todas las creaturas. El esfuerzo


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del hombre consiste en mejorar el mundo; por eso aquellos que aman a Dios colaboran en ello activamente. Es un quehacer extraordinario y comprometido. Para conseguir realizarlo, el hombre debe ser una copia de la imagen del Hijo de Dios: debe asociarse con Cristo, transformarse en él, asumiendo sus directrices y sus comportamientos. Como consecuencia de esta semejanza con Cristo se seguirá una relación de fraternidad, porque “Cristo es el primogénito entre muchos hermanos”. En este punto Pablo pone en relación encadenada los diversos estadios de la iniciativa divina, considerándolos, sin embargo, más allá de la actuación en el tiempo; por eso usa siempre el aoristo: “... ha conocido..., ha predestinado..., ha llamado..., ha justificado..., ha glorificado...” (cf vv. 29-30). En esta visión el nacimiento de la Virgen aparece íntimamente ligado a la salvación del hombre y de la creatura entera. María es verdaderamente la aurora de un mundo nuevo, mejor: del mundo nuevo tal como había sido pensado por Dios desde la eternidad. “Ella, la Mujer nueva, está junto a Cristo, el Hombre nuevo, en cuyo misterio solamente encuentra verdadera luz el misterio del hombre” (MC 57; GS 22). c) “José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo” . El relato evangélico (Mt/01/01-16/18-23) presenta una genealogía de Jesús a primera vista no necesaria, y refiere cómo José asume la paternidad legal de Jesús. Después de haber relatado lo referente al nombre del protagonista de su evangelio, Jesucristo, Mateo nos ofrece una demostración de la realidad singular del mismo con una genealogía voluntariamente artificiosa: el mismo número “14” (7 + 7) de los tres grupos en que subdivide la prehistoria de Cristo indica perfección y plenitud. En nuestro caso la perfección es la providencia especial de Dios en la disposición de la historia salvífica, que culmina en Cristo: historia presentada en sus orígenes, en sus momentos más importantes y en su coronamiento y plenitud. Mateo se propone un fin teológico más que estrictamente histórico. De hecho, en la relación de nombres ofrecida por él han sido omitidos tres reyes entre Joram y Ozías; además se podría contar a Jeconías (vv. 11-12) por dos (ya que el mismo nombre griego puede traducir dos nombres afines: Joakín y Joiaquín). Por otra parte, Mateo acude a una especie de juego: citando a Asa, escribe Asaf, que, como es sabido, es autor de algunos salmos; igualmente en vez de Amón escribe Amós, que fue un célebre profeta, el profeta-pastor, que desde el reino de Judá fue a profetizar al reino de Israel. “¿No querrá decirnos con este pequeño juego que también los salmos y los profetas alcanzan su plenitud en Cristo?». El nacimiento de Cristo viene representado por Mateo como un hecho absolutamente milagroso: María concibió a Jesús sin recurso de varón, por obra del Espíritu Santo: “Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual (y no ¡de los cuales!) nació Jesús, llamado Cristo” (Mt 1,16). Justamente aquí se inscribe el papel de la niña cuyo nacimiento hoy celebramos: ella es la Virgen, destinada por Dios a ser la madre y la válida colaboradora del Salvador. Y por eso, acercándose a su cuna, la iglesia pide como gracia suprema el don de la unidad y de la paz; paz que según los hebreos, es el conjunto de todos los bienes mesiánicos (shalom): “Concede, Señor, a tus hijos el don de tu gracia, para que, cuantos hemos recibido las primicias de la salvación por la maternidad de la Virgen María, consigamos aumento de paz en la fiesta de su nacimiento” .(·MEAOLO-G. _DICC-DE-MARIOLOGIA. Págs. 1466-1470) 2. NACIMIENTO/CELEBRAR: Esta fiesta destaca de la forma corriente de las festividades de los santos en la iglesia, en cuanto que ésta ordinariamente no celebra los natalicios, diferenciándose radicalmente en esto de lo que ocurría en el mundo antiguo, en el cual se celebraban con gran pompa los días natalicios de los poderosos -por ejemplo, de un césar o de un augusto- como días de «evangelio» o venturosos, como días de salvación. Sin embargo, la iglesia, en contra de ellos, sostiene que sería sencillamente precipitado el celebrar el día del nacimiento, puesto que existe mucha ambigüedad acerca de la vida de los hombres. A partir del nacimiento, no se sabe realmente nada sobre si esa vida será motivo para celebrarla o no: sobre si ese hombre se sentirá un día orgulloso y alegre de haber nacido; sobre si el mundo podrá mostrar alegría porque ha nacido ese hombre o si hubiera deseado lo contrario. Nosotros, los alemanes, tuvimos que celebrar, durante doce años, un nacimiento como la llegada del Fübrer o caudillo salvador, al cual, desde entonces, el mundo maldice como uno de los tiranos más sangrientos. La iglesia, en cambio, celebra el día de la muerte: solamente aquél que ante la muerte, con toda la seriedad de su juicio, puede agradecer la vida, solamente


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aquél cuya vida puede ser aceptada también del otro lado de la muerte, solamente la vida de ése se celebra. De esta regla fundamental hay en la iglesia sólo tres excepciones, o mejor, una sola excepción a la que corresponden de una forma indisoluble otras dos que también se celebran. La excepción es Cristo. Sobre su nacimiento no aparece ninguna ambigüedad, sino que se escucha un cántico de alabanza: gloria a Dios en las alturas. El que, como Dios, se hizo hombre es aquél cuyo nacimiento sólo se apoya en el puro amor, el cual puede celebrarse ya en su nacimiento. Más aún: su nacimiento es en fin de cuentas el motivo de que nosotros los hombres tengamos «algo para reír», de que nosotros podamos celebrar fiesta y no necesitemos ya temer, de que la vida, como un todo, sólo sea un juego de la muerte e, incluso en sus momentos más fuertes, solamente una mancha sobre la alegría. Por aquél que nació en Belén, y solamente por Él, se hizo la vida humana prometedora y llena de sentido. A Él pertenece Juan el Bautista, cuyo nacimiento también se celebra: él nació sólo para llevar delante la antorcha; el nacimiento de Jesús es el motivo interno y el comienzo de su nacimiento. La otra excepción es María, la madre, sin la cual no se podría dar el nacimiento de Jesús. Ella es la puerta, por la que él entró en el mundo, y esto no sólo de un modo externo: ella lo concibió según el corazón, antes de haberle concebido en el vientre, como dice muy acertadamente Agustín. El alma de María fue el espacio a partir del cual pudo realizarse el acceso de Dios a la humanidad. La creyente que llevó en sí la luz del corazón, trastocó, en oposición a los grandes y poderosos de la tierra, el mundo desde sus cimientos: el cambio verdadero y salvador del mundo sólo puede verificarse por las fuerzas del alma.

8 DE SEPTIEMBRE

Hoy nace una clara estrella, tan divina y celestial, que con ser estrella, es tal, que el mismo Sol nace de ella. De Ana y de Joaquin, oriente de aquella estrella divina, sale su luz clara y digna de ser pura eternamente: el alba más clara y bella no le puede ser igual, que, al ser estrella, es tal, que el mismo Sol nace de ella. No le iguala lumbre alguna de cuantas bordan el cielo, porque es el humilde suelo de sus pies la blanca luna: nace en el suelo tan bella y con luz tan celestial, que, con ser estrella, es tal, que el mismo Sol nace de ella”. Así canta el himno de Laudes de esta fiesta. Y de vísperas no es menos encantador: “Canten hoy, pues nacéis Vos, los ángeles, gran Señora, y ensáyense desde ahora, para cuando nazca Dios. Canten hoy, pues a ver vienen, nacida su Reina bella, que el fruto que esperan de ella es por quien la gracia tienen. Digan, Señora, de Vos, que habéis de ser su Señora, y ensáyense, desde ahora, para cuando nazca Dios” En estas dos encantadoras poesías se halla sintetizada la rica espiritualidad de este día. Hoy celebramos la fiesta el venturoso nacimiento de la Virgen María, de la cual nacerá el mismo Hijo de Dios que nos traerá la salvación. A María recien nacida la piropean: La Palabra de Dios: “Eres toda bella, oh María... Mi elegida es Toda bella como la nieve de Líbano... ¿Quién es esta que avanza como un sol...?”. Y el día de su fiesta la saluda la Liturgia: “Celebramos el nacimiento de la Virgen María... Celebramos con gozo... ,,Quién es esta que se asoma como alba? Cantamos de todo corazón la gloria de Cristo, en esta festividad del Nacimiento de la Virgen María... Hoy es el Nacimiento de María Santisima, cuya vida ilustra de esplendor a toda la Iglesia... Hoy ha nacido la Virgen María del linaje de David. Por ella vino la salvación del mundo a los creyentes, y por su vida gloriosa todo el orbe quedó iluminado... Tu nacimiento, Virgen Madre de Dios, anunció la alegría de todo el mundo... Todos los textos de la Liturgia de las Horas y de la Eucaristía son piropos a esta Mujer sencilla y humilde, pero a la vez la mas grande que jamas vieron los siglos, que acaba de nacer... ¡Felicidades, Madre! Felicidades por Ti, por tu nacimiento. Felicidades, Madre, porque ibas creciendo en el oscuro camino de la fe. Felicidades, Virgen peregrina, porque nos enseñas la ruta de la santidad. Felicidades, Madre, porque un día, un mes, en un lugar, de unos padres... naciste como cualquiera de nosotros y sin embargo de Ti nacerá el Salvador del mundo unos años después. Felicidades a la pobre de Nazareth. Felicidades, Madre, porque todos felicitarán “a la amada, la paloma única, la perfecta”. Felicidades, Madre, porque eres la cima, la altura donde reside la divinidad. Felicidades, Madre, porque eres la “Tierra de delicias”. Felicidades, Madre, porque eres la Madre de Dios y ...mía tambien.


Natividad de la Santísima Virgen María 8 de Septiembre Esta fiesta mariana tiene su origen en la dedicación de una iglesia en Jerusalén, pues la piedad cristiana siempre ha venerado a las personas y acontecimientos que han preparado el nacimiento de Jesús. María ocupa un lugar privilegiado, y su nacimiento es motivo de gozo profundo. En esta basílica, que había de convertirse en la iglesia de Santa Ana (siglo xii). San Juan Damasceno saludó a la Virgen niña: “Dios te salve, Probática, santuario divino de la Madre de Dios… ¡Dios te salve, María, dulcísima hija de Ana!”. Aunque el Nuevo Testamento no reporta datos directos sobre la vida de la Virgen María, una tradición oriental veneró su nacimiento desde mediados del siglo v, ubicándolo en el sitio de la actual Basílica de “Santa Ana”, en Jerusalén. La fiesta pasó a Roma en el siglo vii y fue apoyada por el Papa Sergio I. Su fecha de celebración motivó que la fiesta de “La Inmaculada Concepción” se celebrara el 8 de diciembre (9 meses antes). ORACIÓN Concede, Señor, a tus hijos el don de tu gracia, para que, cuantos hemos recibido las primicias de la salvación por la maternidad de la Virgen María, consigamos aumento de paz en la fiesta de su Nacimiento. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén


PAPAS DE LA IGLESIA

SANTORAL DE LA SEMANA

(4) El Papa León XIII propugnó el fin de la confrontación entre la Iglesia francesa y la Tercera República, avalando la participación de los católicos franceses en el régimen republicano. Por el contrario, mantuvo el enfrentamiento numantino con el Estado italiano, insistiendo en el boicot de los católicos italianos a la vida política nacional. El Papa pensaba que el servicio diplomático papal debía desempeñar un papel de primer orden tanto en la consolidación de la disciplina interna de la Iglesia como en la conducción de las relaciones Iglesia-Estado. En 1885, España y Alemania recurrieron a él como mediador en la disputa sobre la posesión de las Islas Carolinas, en el Pacífico. Y en 1899 el zar Nicolás II de Rusia y la reina Guillermina de los Países Bajos se beneficiaron de sus buenos oficios en el intento de convocar una conferencia de paz de todos los países de Europa. Reflexionando sobre la diplomacia vaticana con ayuda de las obras de santo Tomás de Aquino, replanteó en su encíclica Immortale Dei (1886) la relación entre la Santa Sede y los Estados-nación. El nuncio papal, en opinión de León XIII, era el representante de la soberanía espiritual del Papa del mismo modo que un embajador representa la soberanía política de su país.

Día 8.- Natividad de La Santísima Virgen. Día 9.- San Pedro Claver, sacerdote. Año 1654. santa María de la Cabeza, esposa de san Isidro Labrador. Siglo XI-XII. Día 10.- San Nicolás de Tolentino. Año 1305. Día 11.- San Juan Gabriel Perboyre, sacerdote y mártir. Año 1831. Beato José Mª Segura, sacerdote y mártir. Ontinyent, año 1936. Día 12.- Santísimo Nombre de María. Día 13.- San Juan Crisóstomo, obispo y doctor de la Iglesia. Año 407. Tabias. Siglo VI a. C. Día 14.- Domingo. Día del Señor. La Exaltación de la Santa Cruz.

San Juan Crisóstomo ORACIÓN

Oh Dios, fortaleza de los que esperan en ti, que has hecho brillar en la Iglesia a san Juan Crisóstomo por su admirable elocuencia y su capacidad de sacrificio, te pedimos que, instruidos por sus enseñanzas, nos llene de fuerza el ejemplo de su valerosa paciencia.


Vida parroquial El Orfanato de Belén “Los niños no están en la basílica sino aquí, en el Orfanato” “Herodes sigue vivo entre nosotros” Palabras de la Madre Sofía, superiora de la Hermanas de la caridad que están al frente de la Maternidad y el Orfanato de Belén. En nombre de los feligreses de la Colegiata, se le entregó un donativo de 6.050 euros. Pasa de un millón de las antiguas pesetas. Muchas gracias a quienes han colaborado en esta bellísima obra de caridad a favor de los niños abandonados de Belén.


Es cosa de tots

INFORME ECONÓMICO DEL MES DE AGOSTO

INGRESOS Colecta fiesta sant Feliu ......................434 Colecta domingo 3 .............................440 Semana................................................185 Lampadarios .......................................377 Colecta fiesta Mare de Déu .............1.543 Colecta domingo 10 – Cáritas ...........641 Semana................................................373 Lampadarios .......................................403 Colecta domingo 17 ...........................451 Semana................................................267 Lampadarios .......................................513 Colecta domingo 31 ...........................460 Semana................................................231 Lampadarios .......................................304 Estipendios..........................................531 Aportación Cofradía Mare de Déu .. 1.000

GASTOS Personal ............................................2.050 Devolución préstamo CajaSur ........1.750 Fondo común diocesano ....................150 Formas comunión Monjas carmelitas ...............................300 Fiesta y novena Mare de Déu ..........1.142 Facturas atrasadas .............................1.689 Déficit mes anterior ........................1. 730 Entrega colecta Cáritas .......................641

Total ingresos .......................... 8. 153 € Total gastos.............................. 9. 452 €

DÉFICIT .........................1.299 €

Galería de personajes ilustres de la Iglesia de Xàtiva Donativos: 25+30+10+5+25+100 €. Tenemos ya: 1.639 €. Vamos ya a encargar el lienzo al pintor Ernesto García Lledó.

Tres libros del Sr. Abad que aparecerán próximamente • A LA SOMBRA DE TU MANTO: Homilías de la Mare de Déu • LEYENDA BLANCA DE CALIXTO III homenaje al Papa en el 550 aniversario de su muerte • PAPELES DE HISTORIA Aproximación a una historia de la Seu de Xàtiva

hp 323  

Nace la Aurora del mundo Hoja Parroquial - Nº 323 Domingo 7 de septiembre de 2008 XXIII del Tiempo Ordinario P ARROQUIA DE S ANTA M ARÍA • X...

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