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Diciembre

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Editorial SERIS. Rosarito Baja California. México 2016 Diseño: Fio Zenjim.


01 En mi vida, los diciembres han sido los meses más fríos del año. Nací un día quince de ese extraño diez, siendo el doce en la cuenta del calendario. Un mes falso como muchas veces yo: aparenta lo que no es. Ciclo que llueve la sombra, inunda la mente y enferma el cuerpo. Sus ataques, es lo complicado, se extienden como la raíz de un árbol a todo el año. Yo y diciembre invadiendo otras vidas y campos. Diciembre. Siempre traumático diciembre.


02 Mi madre, antes de casarse o de cazarse, por lo que significa la muerte gradual del matrimonio moderno, fue a Teotihuacán. Mis abuelos le regalaron ese viaje que incluyó varias zonas arqueológicas de México para disuadirla de unirse en matrimonio con mi padre. De niño, Atala Hildeliza me compró varias enciclopedias sobre Historia y Arqueología, y al ver las fotos de Teotihuacán imaginaba a mi madre caminando por la calzada de los muertos, por la pirámide de la Luna, del Sol y la de Quetzalcóatl. Que bueno que no le hizo caso a mis abuelos.


03 Erase una vez noviembre que decidí enfrentar diciembre solo. Sin el sufrimiento como patada inicial del calendario emocional. A tocar las heridas en apariencia cerradas tuve miedo recurrente y por eso retrasé tantas veces el proceso. En diciembre murió mi padre, años antes y el mismo día, mi abuela. En diciembre me maté varias veces. Diciembre es golpes fríos y lado familiar dañado. Adolorido. Alimento de inseguridad y miedo.


04 Un inseguro no quiere hacer ruido por la mañana para no despertar a los demás. No habla, no respira, no quiere molestar. No participa; prefiere la cueva del silencio y la cobija de la ausencia. Dormir su yo. ¿Cuándo perdí la confianza? Cuando me programaron obediencia con castigos, cuando siendo niño me quitaron las anginas en un quirófano, cuando caí de la moto de tres llantas que conducía mi primo, cuando me operaron una hernia en el testículo. Esa memoria sombría acumulada, me dice seguido, el castrado.


05 La policía mexicana, en el inseguro diciembre aplica control psicológico sobre la población. Tiempo adecuado para mezclar las alarmas, las luces de las torretas y los adornos navideños. Algún día la sociedad se dará cuenta: lo que asfixia y no mata, libera. La virtud de la estrategia coercitiva es ejercer el férreo panóptico desde la sombra, engañando como un lobo que ataca a las gallinas con falsa piel de cordero. Nunca olvidé un principio del pensamiento orwelliano en 1984: “si quieres una foto del futuro, imagina una bota pisando una cara humana para siempre”.


06 Antes de estudiar comunicación desconocía las técnicas del shock aplicadas por la vía mediática a la sociedad, seguí las noticias en blanco durante años y muchas de las tragedias transmitidas en los noticieros se me quedaron anidadas en la indetectable capa del temor mental. Un joven de Monterrey que descuartizó a la familia de su novia por motivos banales. La mujer buza que murió ahogada ante las cámaras; un pozolero desintegrando cientos de cuerpos en ácido; la mujer musculosa que estranguló a sus víctimas llamada la mataviejitas. La estrategia fue hacer del asesinato espectáculo. Y lo lograron.


07 Una de mis recaídas cíclicas: proyecto a mis cuatro gatas el miedo al asesinato por envenenamiento que me brota en la duda desde hace años. Quizá un karma de vidas pasadas. En los momentos más críticos de mis batallas, pensé, todo alimento de dudosa procedencia podría estar envenenado. También les proyecto a esos animales el miedo a ser desmembrado. Las imagino despedazadas por los perros furiosos, desprovistas a la fuerza de su poderío estético, convertirse en carne rota sin alma. Luz cortada.


08 Diciembre 03 del 2015. Proyecté en la pared de la sala la mesa redonda Tenochtitlán, últimos hallazgos, transmitida por internet desde El Colegio Nacional. Dijeron los especialistas: los guerreros que morían en la batalla habitaban la superficie del sol, de ahí, después de un descanso, descienden a la tierra como dardos solares o colibríes. La antropóloga explicó la idea que me pareció más importante: “Los mexicas consideraron la relación sexual un acto de guerra. Y el máximo logro del guerrero es sostener una batalla sexual prolongada con la naturaleza”.


09 Lo digo al espejo: “Lo que no te soporto no me soporto diciembre”. Ya supe que lo eterno es el no tiempo, y egoísmo, estar obsesivamente en ti. En ti, en ti. Y ante los cuestionamientos a mi carácter las respuestas lo afirman: todo lo que niego soy. ¿Y de qué se trata saberlo? De sacrificar, de una y otra forma, la imagen y sus ecos. Y al morir obtener la cruel certeza: la vida es puro pedo. Sin el velo, una de dos, la claridad es ceguera o liberación.


33 Es complicado reconocer los defectos y caótico aceptar ser celoso. El que cela es inseguro y esa es la segunda capa del conflicto, el sujeto moderno carece de rituales de fortalecimiento del confiar. Celar es estar apegado a algo, o alguien, y temer que se pierda. Y como temer es desear, el celo puede ser manifestación inconsciente de la necesidad de cambio. La mente del celoso viaja al lodo de las imágenes, a la peor idea posesiva: el cuerpo del otro como mercancía. El infame principio básico del capitalismo: mío, mío, mío. Y no lo suelto.


89 Así funciona mi ejercicio fallido de meditación. Pienso, me fundiré en la experiencia existencial de la gota de agua. Y al segundo de intentar apagar la mente, me asalta la cadena progresiva de clasificaciones y nomenclaturas: gota, gotita, gotota, lágrima, río, azulejo lamido, vapor, hija del caudal, fiesta húmeda, micro-cascada y así, hasta que en señal de autoderrota tiro la toalla.


56 Cuando salí de la pirámide de Quetzalcóatl, una señora de pelo blanco bajaba temerosa los escalones y dijo: “Esto lo hice hace miles de años”, y recordé el principio mágico, lo que caminé constelación arriba, lo caminé constelación abajo; fui el viajero del cielo en la tierra. Al bajar la pirámide del sol, a mi lado iba un peruano que con esfuerzo mencionó su estancia en Machu Pichu y habló de los dioses andinos. Algo cruzamos en ese diálogo y venía desde distintos puntos del universo. Al final del viaje, como señal de sacrificio, corrí por la calzada de los muertos, el ritual fue sudar a mis antepasados y liberarlos, adentro, afuera, respirando.


13 La gata llamó mi atención por sus movimientos precisos. Siguió una cucaracha al baño. Fui por un zapato para matarla. Antes de darle el tiro de suela, me le quedé viendo y noté sus antenitas activas, lanzando una súplica: “No me mates”. Entré al juego mental y respondí: “Dame una razón para no hacerlo”. Y dijo: ¿Qué derecho tiene un hombre que anda por la vida con el cuerpo y la mente chueca de asesinarme? Me sorprendió. La miraba con el torso y la cabeza desequilibrados. No pude matarla y le dije: “Tu vida está en las garras de esa gata”. Y por instinto animal, la dejó escapar.


14 En Diciembre encuentro memorias circulares. Fantasmas de los que se fueron. Diciembre despierta las imágenes y sonidos de mis muertos, ayer escuché la música de mi tío Enrique una y otra vez. La sensación que me dejó reproducir su cover de You can’t do that, de los Beatles fue que era feliz haciendo lo que hacía: música. Por algún dolor no enunciado se lo llevó como a millones más, una enfermedad homónima al signo del zodiaco. Cáncer.


15 En el audiolibro que marcó mi último diciembre lo dicen una y otra vez: “A la batalla se va con miedo, respeto y confianza”. Repito. Miedo, respeto y confianza. Miedo, respeto y confianza. Miedo, respeto y confianza. Y en el rincón de la duda, lo autoafirmo: en diciembre sobra miedo y falta confianza


16 De mis traumas infantiles marcados por diciembre recuerdo una gata que se enterró un cuchillo en el estómago y detonó una crisis familiar memorable, ¿qué hacer en horarios no hábiles con un animal herido? Por agandallar un pedazo de pescado, la gata, saltó a la tabla de cortar y en segundos tenía la piel trozada y sangre chorreando por el suelo. Las puntadas de un veterinario desvelado la libraron de salir a bailar esa noche con la muerte, pero ya recuperada, por seguridad o por venganza, abandonó la casa.


17 Un artista inseguro actúa para los demás. Crea para ser alabado o rechazado, para que se la mamen o se la corten, para que le den un chingo de likes o mosquearse en el olvido. Un artista inseguro produce artimañas geniales para hacer conveniente su mediocridad: “Sí a huevo. Mañana recupero lo que no hice hoy. Nadie me entiende, pero ya lo verán, llegará pronto mi tiempo, mi era”. El inseguro cree triunfará mañana y por eso no actúa hoy.


18 Como cineasta, diciembre me dejó el reto verdadero: realizar una película secreta que se hace y deshace mostrando a espectadores selectos partes de su piel, ojos, palabras y sonidos. Explorar la posibilidad de ser muchas películas sobre el mismo contenido grabado. Está siempre viva. Alterando cada sesión su historia proyectada anterior y ser incompleta su final. Un celuloide mutante mutando.


19 La escena del principio es sublime. Dios era pura idea, hasta que tuvo la irremediable necesidad de verse en el espejo, y creรณ la materia. En su bello error radica nuestra imperfecta existencia.


20 Tomé San Pedro y volví a nacer el primero de diciembre del 2015. En pocas horas cumplí de cero a treinta y ocho años de nuevo. Crucé como flecha mi biografía y escribí en los pizarrones escenas de una vida olvidada, dibujé una línea dramática que terminó siendo el storyboard de una película; la mía. Antes del éxtasis de la muerte de lo antiguo, mi cuerpo fue un caballo galopando por el cielo.


21 Una claridad animal se anunció a catorce días de cumplir treinta y nueve vueltas al sol. Me acerco ya, a las cuatro décadas respirando y cagando en el planeta tierra. Nada de lo que se cuenta es como sucedió. Depende la historia del punto de vista de la observación.


22

Algún día me comió la pata la fama.


23 Paulina fue una proveedora de artesanías del Distrito Federal que tuvieron mi padre y madre durante los años ochenta en Rosarito, ¿qué vino a simbolizar en la historia familiar Paulina? La creencia en la brujería. No sé si hacía magia blanca o negra, pero sí era bruja y cargaba en bolsas sus yerbas, velas, amuletos; y en su mente, conjuros. La última vez que Paulina visitó la frontera, era una anciana que sin decirme por qué, me pidió perdón con lágrimas en los ojos. ¿Qué secreto se llevó Paulina en su viaje al otro lado existencial? Ya que muera sabré. Y si me hizo daño o enfermó en vida, la buscaré allá para cobrárselo.


24 Es mi círculo vicioso. Pongo en riesgo mis relaciones para valorarlas. Las perderé, las recupero. Las pongo en riesgo, las recupero. El mar turbulento y sus olas negras; amar y celar, amar y celar. Extremo izquierdo, salir corriendo. Extremo derecho, salir corriendo. No puedo permanecer en el centro. El riesgo de perder es llamativo para el mexicano, es nuestra cicatriz histórica pulsando derrotas. Las deficiencias de mi cultura son mis deficiencias, si Yo las supero, cualquiera podrá hacerlo.


25 Para controlarlo, el lado terrible de mi rostro permanece oculto en diciembre. Como los osos, es clave para mi vitalidad el encierro invernal, la sombra requiere de espacios frĂ­os para proyectarse sin dolor y sin testigos, la sombra requiere cuerdas que la aten antes de escuchar el canto de las sirenas del plaSERgio. Del deseo del placer Yo.


26 La humildad como el amor, es una práctica. Humilde es quien menos humo tiene en la cabeza, es igual ante todo y todos, de espacio privado al público y sin distinción de colores o clases. El que menos humo tiene en la cabeza sabe, todos somos hijos de la perfección: truenos emitidos ayer por el sol.


27 Mi madre en el escenario de un teatro acaricia un hijo invisible. A una cubeta con agua le pone tierra y produce lodo que a la distancia parece mierda, se la embarra en las manos haciendo gestos de inmundicia. Después canta exagerada, con voz chillona, pituda, haciendo el ridículo. Y cierra la secuencia ida, subiendo y bajando una escalera de tres peldaños, balbuceando palabras muertas. Está en el escenario como muchas mujeres en la vida moderna: estando sin estar estando.


28 A continuación, las capas del hombre exitoso en el capitalismo: ser reconocido en lo local, en lo regional, en lo nacional, en lo mundial y en lo universal. Y es tanta la presión del hombre moderno por ser reconocido que se enferma, se malhumora, se debilita o tumora, y entonces el test de su verdadero nivel de reconocimiento llega: la muerte, su velorio. Si quienes lo adularon en vida, lo olvidan ahí frío dentro del ataúd, quizá la angustia por ser reconocido no sirvió de mucho, pero ya está el hombre muerto.


29 Los juicios negativos que intenté decirle a mi madre antes de morir y no tuve tiempo: que era mal vestida y me encabronaba verla con sus medias rotas y el cabello descuidado. Que me parecían limitadas sus fuentes de información y reprobaba que leyera tan pocos libros y tantos Tv y Novelas. Que tenía una emotividad irracional y que en ciertos momentos me desesperaba estar a su lado. Que su nerviosismo me enfermó una y otra vez y que en ciertos momentos me dieron ganas de callarla. Pero no me alcanzó el tiempo.


30 He repasado mi biografía en distintos estados mentales, desde todos los ángulos y no termino. Treinta y ocho diciembres y sigo desmenuzando las capas regresivas de mi historia. Al recordar secuencias pasadas reconstruyo mis ideas sucesivas. No todo lo que creí es. No todo lo que fui soy. Sergio dejando de Ser-gio para ser él. Yo.


31 Es una locura intentar superar a tu padre, pero de ese atrevimiento dependerรก un futuro estado mental elevado. Si fracasas a la primera, tendrรกs otras oportunidades, perder es dejar de intentarlo. El combate serรก eterno o hasta que mueras en vida y no te des cuenta.


32 El primero de Diciembre de 2015, vi en el fuego de la chimenea la pirámide del sol de Teotihuacán, en la punta tenía una cabeza de Buda gigante, y pensé: “Esas piedras son escudo estetizado de un tesoro invaluable: la cueva primordial, la puerta por donde descendieron los dioses a la tierra”. Después, en el mismo sueño, desde el cielo vi la torre de Ingeniería de la UNAM donde platiqué sobre cine documental semanas atrás: “El canto llegó lejos”, me dijo la figura con cuerpo de nubes que proyectó la braza.


10 Lo inseguro no permanecerá hasta el final. Se caerá. Mejor no lo hago. Mejor no termino y me regreso. De algún lado lo aprendí, quizá del “tú ya no” de la historia familiar. Tú ya no serás el favorito. Tú ya no irás al viaje. Tú ya no serás el ascendido. Tú ya no seguirás estudiando. Tú ya no como cambio intempestivo de opinión, preferencia o gusto. Tú ya no como castigo. El tú ya no como desprecio del padre al hijo.


34 En las llamadas relaciones de pareja, sentirme cazado pone en riesgo mis emociones; me vuelvo indiferente, aburrido, inconsistente. Como animal salvaje dentro de una jaula, al advertirme cazado se activa la víctima de un ego antes vigoroso y la sonorización subconsciente me dice siempre lo mismo: “No valoran tu conocimiento”. Aplicando la sencilla técnica del espejo, al sentirme cazado no veo a mi pareja y me chocará lo que haga. Son los pasos perfectos para preparar el camino aprendido: amor, desamor, separación, dolor. Sufrimiento.


35 Al detectar aspectos negativos de mi conducta y pensamientos, intento desactivarlos en base a una serie de pruebas y errores que requieren una constante autocrítica para evaluarlos. Lo más complicado es desprogramar un miedo porque se va camuflando. El miedo a la policía en mí es contradictorio, en veces me limita y en otras es la gasolina requerida para incendiar palabras y proyectos que critiquen y señalen al gobierno. Y ese instinto puede ser suicida. Pero el miedo está en los pensamientos y se puede dejar de tenerlos, o aprender a vivir con ellos.


36 De niño le robaba pesetas a mi padre de una caja escondida en el guardaropa que llamaba “el tesoro” para comprar malteadas y revistas en la plaza del Ejido Mazatlán. Después subí de nivel. Salimos de la primaria y uno de los amigos grandes, de sexto, nos retó a robar unos churritos en la papelería. Pensé en la operación y se me hizo fácil. Llegábamos en bola, los dueños no alcanzaban a controlarnos y no tenían cámaras de video. Entré con el plan en la cabeza: al iniciar el alboroto me acerco a la bolsa de los mega churritos, le hago un hoyo, saco una bolsita, la meto rápido al pantalón y salgo. Gané el reto pero robé con predeterminación, alevosía y ventaja. Ese acertijo moral duró muchos años castigándome.


37 Mi complicada y decembrina huella emocional: nacer, perder, crecer, perder, dolor, trauma y dolor. La huella se lee así: “No se puede sostener el amor por uno o por los otros mucho tiempo”. Lo amoroso se manifiesta en lo inestable, en la tormenta y por eso las rupturas me producen placer torcido, consumo lo que mi madre no logró, romper lo que quería romper y por sus hijos no hizo, separarse. Hasta que mejor se desgarró a ella misma y se murió. Es la hora de frenar el ciclo.


38 La paz interior radica en saber manejar el tiempo, el de uno y el de los otros. Ser paciente. Y es más difícil lograrlo en una sociedad hiperconectada. Cuando mis interlocutores no contestan rápido los mensajes o me envía directo al buzón su teléfono, imagino siempre historias negativas: secuestros, asesinatos, violaciones, infidelidades o incendios. La mente pacífica logra contener sus embates y tormentas de guerra. La paz es caminar dentro de la lluvia mental y salir seco.


39 Deseo vivir en una sociedad sin alarmas, sin rejas, sin alambre de púas, sin privaciones a la libertad o a la concentración. Sin policías, sin presidentes, sin gobernadores. Sin ruido sonoro que simula competencia económica diseñada por magos de lo oscuro; los ingenieros del caos y sus cómplices son los milenarios trompetistas del apocalipsis.


40 Soltar plumas en el presente crecerรก otras plumas futuras. Soltar es desapegar. Crecer es situar las experiencias donde deben estar: el cajรณn del pasado. Y eso no significa olvidar y mucho menos tirar a la basura un ideal de justicia. Una experiencia no estรก en su lugar mientras siga quitรกndonos vida, mermando el trรกnsito por el chubasco de flechas que impone la salvaje vida neoliberal.


41 El problema o placer del guerrero alcoholizado es que se le olvidan sus pensamientos por horas. Me pasa seguido, sobrio estoy en los tres tiempos: presente, pasado, futuro. Menos sobrio, en dos tiempos; ya borracho soy puro presente, lo que va sucediendo. Flujo del sistema danzando desequilibrio. Sea lo que sea, al dĂ­a siguiente olvido o la culpa crece y termina arrancĂĄndome la cabeza.


42 Decirle a una mujer pinche vieja, es una calificaciĂłn baja y en nuestro machismo normalizado, no saber los efectos de enunciar palabras dolosas al viento. Signo inequĂ­voco de que existen fuerzas femeninas incompletas dentro de esa lengua. Soltar maldiciones al aire desentierra corajes que despresurizan una tarde pesada, pero las palabras son dardos que se clavan en la columna energĂŠtica de los otros. Y en veces pueden llevar veneno. Y el veneno, en algunas ocasiones mata.


43 No tengo por qué darle explicaciones a nadie ajeno a quienes todo lo saben y a esos les repito: muchas veces he caído, menos veces he dudado, y cuando caí y dudé, seguí luchando. Con la cara cortada, con el ojo frío izquierdo, con las ideas atropelladas, con el ánimo destruido, pero luchando. En otros frentes, en otros ritmos, con otros nombres y otras lanzas pero luchando.


44 El conductismo cristiano: “Alguien te delatará”, refleja lo profundo de la sociedad extrasegura; todos somos Judas. Y nos da satisfacción serlo.


45 La historia posible de diciembre. Un disidente político es encarcelado mediante una serie de delitos inventados. Lo detienen en el SAT, lo incomunican, lo torturan psicológicamente y lo trasladan a una cárcel en otra entidad de la República en venganza por criticar a políticos, militares y a los gringos. Y desde la lejanía, el disidente recuerda, el viejo siempre dijo: “Te agarrarán por donde no tienen que agarrarte”. Y no fue precisamente de los huevos.


46 La arqueología es la profecía. Lo que descubre hoy, revela hechos y rostros de miles de años antes. ¿Qué de lo enterrado se pensó para subsistir como cápsulas de tiempo? ¿Qué sacrificaron los mexicas para que la materia escondida sobreviviera el sangriento y destructor proceso impuesto por los conquistadores?


62 Vi el 25 de Diciembre un documental autobiográfico, Listen to me Marlon, armado con cintas de audio que grabó el actor estadounidense Marlon Brando. Devela la persona detrás de la máscara; uno de los hombres más bellos que han pisado la tierra, de joven se sentía tonto. Lo salvó una maestra de actuación que le dejó claro, tenía derecho a ser como era, inclusive siendo una lluvia de nervios. Para Marlon actuar fue sobrevivir. Su técnica se basó en mecanismos visuales que detonaban emociones: su papá dándole de palos a su madre lo hacía explotar en escena.


80 La hechicera lleva al dios adentro, sus movimientos y cantos develan la capacidad de trance y elevación. La magia ritual es viral, reproduce las matemáticas simbólicas del cuerpo y se expanden al sexo, al estómago, al pecho; la mariposa en vuelo. Me tronó la quijada como epicentro de todos los huesos. Se activó otro corazón y otra libertad. Ritual es lenguaje aprendido de los dioses; el arte, su burda imitación.


49 Una inseguridad que me transfirió mi madre: llegar tarde al aeropuerto y perder el vuelo. Reproducción de los cálculos fallidos o de las trabas en el camino. Otro miedo de aeropuerto: la pérdida del equipaje. El apego a la materia y al éxtasis de la emergencia.


50 Mi padre Sergio Facundo, cuando llegaba por las tardes a la casa en diciembre donde la luz es corta y el día más oscuro y no tenía puesto el seguro la puerta, se encabronaba a nivel superior y decía casi siempre lo mismo: “Si no cierras la casa entrará alguien a robar y te puede matar”. Su discurso parecía una secuencia de película de terror, o la síntesis moral del capitalismo: el ser humano mata por una feria o un objeto. Desde ahí lo entendí, nuestra vida en el sistema tiene precio.


51 Te voy a contar una mentirita sobrino. ¿Para qué una mentirita?, una mentira a secas mejor. Okei. Mira, mañana, te levantas a las seis que iremos a Los Ángeles a ver un juego de los Lakers. Esa es mentira habitual tío; cuente algo más cabrón. Ahí le va: “Tu tía Rosina no es tu tía, es tu prima”. Mentira casual de telenovela. Invente algo nunca dicho. Ayer en el Jai Alai de Tijuana, aposté cinco dólares a un galgo de tres patas, llegó en primer lugar y me gané un continente mijo. Esa es buena. Y si ya ganó un continente tío, sigue el planeta, luego el satélite lunar, el sol y la galaxia. Y el tío mentiroso, con los años, llegó a ser el master del universo.


52 Tengo discos rayados de sobre pensamientos en el cerebro. No querer dejar de Ser-yo, uno de ellos. Si modifico el Ser-yo, pienso, dejarĂŠ de hablar y actuar como soy. De producir a ritmo lento. De crear obras incompletas. De inspirarme por cuarenta minutos y no poder escribir una palabra mĂĄs. Tengo miedo a no poder tripear sin miedo. Estoy enamorado de mis deficiencias. La seguridad me asusta y me alejo de ella. La sobre-reflexiĂłn multiplica los espejos de humo y ese juego puede volverme loco o completamente feliz.


53 Mi arte es dĂŠbil cuando lo creo para los otros, es imagen exterior o fachada de unicel. Un artista a medias no crea para sĂ­, crea para pegarse a la psique de los demĂĄs. Ese arte no tiene vuelo propio, no se eleva porque le falta combustible de libertad. Un arte sin alas es unilateralmente terrenal. El arte limitado, no vuela y camina al mismo tiempo.


54 Lo tomé con valor profético. Cuando llegué a la cima de la pirámide del sol en Teotihuacán, una señora se desmayó ante el asombro y ojos de muchos. Pasado el susto y recuperada la respiración, sentí la plenitud en lo alto de la pirámide y pensé en la danza capaz de equilibrar el mundo desigual, sus pasos realineando el magnetismo terrestre. Antes de descender, vi chispear luces en el espacio y sentí en la columna y el ano, rayos emanados desde la base piramidal que terminaron abriéndome el pecho, los ojos y la lengua.


55 Existe una banda luminosa que rodea el cuerpo y graba todas sus acciones y pensamientos. Al morir se nos proyectará la película en un instante eterno, uno por uno los errores y aciertos; no faltarán escenas y nada podrá ser negado. De la suma de los hechos dependerá el siguiente paso en el mundo incorpóreo, cada reencarnación enfrenta su juicio final hasta que en la tierra hace lo consecuente para liberarlo.


12 Moverse seguro es VER la progresión de las acciones en las ruedas del tiempo. Estar seguro es tener fuerza, forma y consistencia. Un seguro no comete errores, al inseguro los errores lo frenan. Un inseguro es indisciplinado y para flotar requiere seguros que incluso, en veces paga a las compañías transnacionales. La seguridad es un método para millones oculto: acción, error, práctica y pulido. De ahí que el capitalismo explota sin límite la necesidad de seguridad de la masa dudosa. Una verdadera operación de inteligencia de los aparatos ideológicos del Estado.


57 La arquitectura teotihuacana es similar a la concepción que tenía ese pueblo sobre la mente humana: capas sobre capas dentro de capas. No podía ser diferente en una ciudad donde han nacido y muerto dioses, espacio reflejo del espacio donde alternaron por siglos corrientes positivas y negativas de pensamiento. El edificio dentro del edificio es la mente dentro de la mente. Construcción.


58 Desde su instinto, el águila o el jaguar no piensan, actúan. Viven. Cazan. Ejecutan. Devoran. Y muchas veces así soy yo.


59 Mi tío Óscar habla en veces dentro de mí: “Está más curada el cotorreo acá arribolas chequito. Ándale, caile, ven”. La mejor trampa no tiene escapatoria. Y para quitarme las telarañas de su voz, un día llamé a Cananea al centro de rehabilitación donde vive. Me dijo se dedicaba a reparar la energía eléctrica del lugar y que seguido soñaba con algunos cuartos de la casa de Rosarito. Colgué con un rayo frío recorriendo mi garganta, recordé la historia olvidada: siendo muy joven, al tío Óscar le dieron electroshocks para curarlo del terrible y diabólico mal de ser mariguano.


60 Amamos lo desalmado: la explotaci贸n de muchos hombres por un grupo reducido de hombres. El gatillo apunt贸 a la sien para exigirnos querer lo separado. Adorar los cercos que mantienen lo humano lejos de lo humano. Esa fue la evoluci贸n del capitalismo: ahora los campos de concentraci贸n tienen horarios de entrada y de salida, les llamamos maquiladoras.


61 En la secundaria, antes de salir a las tardeadas pasaba por la aduana estética de mi hermana, si no le gustaban mis combinaciones de color en la ropa o los zapatos elegidos, me decía: “Te ves ridículo”. Y me forzaba a cambiarme, hasta encontrar, según ella, la imagen perfecta. Pero esa idea de hacer el ridículo se me quedó grabada. Muchas veces mis productos artísticos me parecen ridículos, y es un estado inferior esclavizarme a ideas cinceladas en otro tiempo por otra mente que no era yo.


47 Las rocas duras de mis miedos: a chocar, al robo, al asesinato. A que me desaparezcan como a los 43 de Ayotzinapa. A ser torturado por los militares. Miedo al big brother, miedo a la vigilancia que destruye la privacidad a pasos acelerados. MieDos.


63 La pintora francesa estaba en la barra de La ballena hablando sola. La conocía. Yo estaba sentado con un grupo de amigos y Daniela me hizo señales, me levanté y fui a escucharla, dijo horas atrás estableció contacto telepático con extraterrestres que viajaban en una nave plateada; eran amables e intentaban instaurar la paz en la tierra. Terminó de narrar la historia, enredó la lengua y produjo inentendible comunicación, después lanzó puñetazos al aire advirtiéndome del peligro que corría, dijo, si plagiaba su historia. Ya se lo había hecho Leonora Carrington. Así era siempre la francesa: pasaba tajante de la paz a la guerra.


64 He escrito durante años entre bombas sonoras de los adversarios de la paz. El Estado administra operaciones encubiertas para tener bajo control a la sociedad y ejercer presión psicológica sobre ella. El poder corrompió los entornos micro sociales que le convino, los vecinos son detractores de otros vecinos “sospechosos” de lo que sea; la policía aprieta lo más desde donde menos se ve. El Estado como simulacro de Dios, está siempre detrás de la pared o la chicharra del gas que nos despierta a diario, sin falta y con el volumen cada vez más alto.


65 La ingeniería social es el diseño perfecto de un desorden que aparenta ser orden y debe ser aceptado. Normalizaron lo anormal e hicieron de la tierra un infierno. Carros de sonido interrumpiendo la paz mediante jingles pavlovianos. Alarmas que suenan aquí y allá en intervalos cortos de tiempo. La ingeniería social trata de quitarnos la luz y ponernos un ‘diablito’ que regule lo poco de fuerza que nos dejaron.


66 La extrema violencia propagada por las industrias culturales estadounidenses en el mundo, justifica el horror de lo cotidiano. Después de ver en películas combates a cuchilladas, explosiones que aniquilan grupos enteros, rayos lasers intergalácticos que destruyen planetas, la nota periodística, “muere asesinado cajero del oxxo” es insumo mínimo para las necesidades violentas del espectador. Y aquí el dilema, ¿creció exponencialmente la violencia en la sociedad y el cine lo refleja, o la hiperviolencia que el cine proyecta se hizo cuerpo y anomia?


67 Sobre el pasado, la argentina Beatriz Sarlo dice: “El pasado para decirlo de algún modo, se hace presente. Y el recuerdo necesita del presente porque, como lo señaló Deleuze a propósito de Bergson, el tiempo propio del recuerdo es el presente: es decir, el único tiempo apropiado para recordar, y también, el tiempo del cual el recuerdo se apodera, haciéndolo propio”.


68 En veces se necesita ayuda para sacrificar lo que no podemos sacrificar por nuestra cuenta. La mano precisa y cรณmplice que accione la guillotina y haga rodar cabezas.


69 Quieres saber algo Larise. El mundo del teatro es una mierda. Tú eres lo único brillante en el campo actoral. Los directores que se creen muy importantes, todos, acá en corto te lo digo, valen verga. Son pendejos y destructores, excelentes tuertos reinando en tierra de ciegos Larise. No confíes nunca en directores de teatro y menos en los de cine, es un principio biológico: todo el que tenga ombligo puede ser hijo de puta.


70 Algunas tardes del mes salgo a escribir en cervecerías o bares de Tijuana. Mis notas en la libreta son la imagen progresiva de la cantidad de cervezas ingeridas. Empiezo con la letra ordenada, con ideas claras, extensas; conforme tomo más cerveza, la letra pierde su equilibrio, las ideas se acortan y finalmente, se que estoy borracho cuando escribo: “Soy, soy, soy. Ellos, nosotros, otros, ellos”. Son los efectos colaterales de tomar cervezas con 7.0 grados de alcohol.


71 ¿Quién es el actor? ¿El que es, o el que piensa es?


72 Somos los hijos del fin del mundo. Tienen décadas diciéndolo. Ya está aquí a la vuelta de la esquina, neta, estamos a minutitos del final. Lo que no explican es que los minutitos del universo son décadas para el ser humano. Seguiremos esperando, quizá algunos siglos más, pero esperando.


73 En el capitalismo a los empleados se les despide al momento que manifiestan fallas reiteradas o falta de confianza. El patrรณn cuida su capital con inventarios electro-computacionales, con cรกmaras que registran todo movimiento dentro del negocio; en cualquier momento, los empleados, por necesidad o ambiciรณn, pueden ser infieles al empleador y robarlo. La confianza, tener fe en el otro, es casi imposible en nuestros mundos de emergencias. El capitalismo, como sistema explotador se funda sobre la ausencia del dios equilibrio.


74 Aunque lo niegue, me produce algún tipo de satisfacción seguir remarcando la categoría de maestro alumno, alumno maestro. Alguna necesidad escondida de reconocimiento o la obsesión por ser nombrado forjador de ideas otras. Ser molde de vidas y visiones es una cúspide del Ego. Ya no quiero ser maestro.


75 Mis creencias son descomunales, sin límites. En una entrevista radiofónica dije: “Se rompe la idea de un imperio y se cae”. Pienso como otros guerreros que antes entendieron, una palabra dicha en el momento y lugar preciso es suficiente para cambiar el mundo. Pero también lo expliqué al micrófono, si se destruye lo que nos cohesiona, esa masa, ya no un pueblo, se integrará gustosa al imperio.


76 La ficción no es la vida, es su proyección. La ficción es una estrategia de tiempo para resolver un problema individual o colectivo. La subversión del orden, la transgresión, la alteración de los valores y los límites de lo humano, crean historias que nos atrapan porque nos reflejan. La literatura es la ventana para entrar al yo y modificarlo, por ejemplo, reescribiendo las derrotas de una biografía insegura en héroes que superen los miedos de la mano que los creó.


77 En los colonizados es habitual. Su peor derrota es terminar enamorado del verdugo. Eso nos pasรณ con los Estados Unidos.


78 El héroe lucha contra un adversario, sí, pero lucha fundamentalmente contra su extraordinaria capacidad de seguir siendo igual. Hasta que decide sacrificarse triunfa, antes, engañado, pensó la batalla estaba en otro lugar, un adversario real o imaginario, y por poco en los combates pierde la mano. Ahí, en la imagen sacrificial el héroe comprueba el fracaso de su programación y se trasciende reprogramándose. Siendo otro. Cambiando.


79 La modernidad modela su cuerpo basada en la idea del progreso, y con ilusiones tecnológicas engaña a millones sobre la verdadera carencia de lo humano. Lo conectado desconectado. El diálogo roto entre lo virtual y lo material está por acabarnos. El desequilibrio de esa fuerza es lluvia de lo no comunicativo. Lo virtual exagerado es lo más cercano al dios falso.


48 El big brother pegunta burlón, ¿quieren fama marginales? Y con su poder omnisciente indica: exponer la miseria pega, publiquen fotos de su desnudez en soriana o un video masturbándose en el oxxo; será multiplicado como virus pandémico y lo lograrán, a costa de la dignidad y la salud, pero lo lograrán. Serán famosos y marginales.


81 Un Diciembre me separé de una mujer que amaba pero no podíamos estar juntos. En búsqueda de respuestas decidí ir a terapia psicológica intensiva. Entendí pronto, mi conducta manifestó patrones reiterados en ciclos pasados, en otros diciembres de rupturas. La psicóloga, para develar el acertijo emocional dependía de la historia que le exponía e ingenió escenas casi teatrales para crackear el código programado; un guión para que el paciente tome el escenario de su mente y actúe. Sobre ella. Sobre él. Sobre yo.


82 Mi primo de Obregón me contó la historia de la vieja más puta del universo. Según él, salía al gimnasio y se la cogía el instructor. Iba a trabajar y se la cogía su patrón, salía a tomar cervezas y se la cogía el dueño del bar, iba a la escuela y se la cogían sus maestros, regresaba a su casa en taxi y se la cogía el chofer en el asiento trasero, después en su casa se la cogían sus dos compañeros de habitación al mismo tiempo. Y cuando salía de vacaciones, se la chingaban pilotos, taxistas, meseros, policías y turistas borrachos por el culo. Por eso su vida, decía mi primo, fue catalogada en distintos records de la infamia como la más puta del universo.


83 No tengo paciencia. Lo noto cuando orino en el baĂąo y antes de terminar le bajo al agua de la taza; se va, regresa el agua y sigo orinando. Finalizo y tengo que bajarle de nuevo. La impaciencia comete groserĂ­as contra la naturaleza.


84 Me gustaba verla exponiendo al sol la espiral tatuada en su brazo izquierdo, me provocaba risas en la sangre interior. La veía entrar y salir al mar con una cerveza en la mano, celebrando a la distancia la belleza de sus estrellas lunares. Ella era, literal, la osa mayor. Algunas veces sus reacciones de carácter me sacaron de mis casillas y me volé dos tres veces la barda. Al separarnos, fue difícil desactivar el álbum fotográfico del cuerpo emocional. En veces experimenté dolor con las imágenes, pasó el tiempo y las lágrimas se volvieron sonrisas.


85 Es noche de diciembre y salí a caminar por un centro de Rosarito semivacío, desolado, frío. ¿O así me siento yo? De sus ofertas de entretenimiento pensé: cuando una cultura no sacrifica a tiempo sus prácticas y mercancías antiguas, será sacrificada a la fuerza. Y bajo ese método las culturas pueden ser destruidas o borradas de la faz de la tierra. Como una parte de mi yo, por eso puedo verlo, Rosarito se quedó atascado en los años noventa del siglo veinte. Y entre más retrase su autoinmolación, más dilatará su renacimiento. Hablo de Rosarito como mi espejo.


86 La policía secreta realiza seguimientos permanentes sobre mi casa y persona. Cada vez que salgo, salen los vecinos policías al mismo tiempo o cosa extraña, está sincronizada su alarma con mis movimientos. Por sanidad, desarrollé mecanismos de protección psíquica y social para cambiar seguido la jugada. Prendo el carro, lo caliento y lo apago. Dejo pasar tiempo. Abro el portón, prendo el carro, lo saco y estaciono en la banqueta. Lo apago, entro a la casa de nuevo y cierro el portón. Salgo, subo al carro, leo. Si el camino está limpio, prendo el carro y me voy. Vivo una especie de arresto domiciliario que siempre me recuerda una frase en tiempo futuro: la tortura psicológica también es tortura. Seguido sueño con la espada que les hará caer la cabeza al suelo mojado por sus lágrimas.


87 Soñé con un profeta. Su cuerpo estaba compuesto de dos patas de toro, dos de tigre, alas de águila y cabeza de hombre con barba y cabello largo que dijo: “Los dioses viejos morirán, los dioses cansados les llegará la hora de jubilarse y vivir en el exilio, y los dioses oscuros pronto serán derrocados y por peligrosos, sometidos por mil años en prisiones de fuego”.


88 Si considero a las máquinas parte de la familia, desperté una mañana de diciembre con una noticia trágica: el teclado de la computadora murió por paro de espacialidad fulminante. Ese bonche de teclas blancas, en veces sucias y polveadas, fue traductor fiel entre mis pensamientos y la materia, tejimos videoclips, cortos, documentales, video-ensayos, docu-ficciones, poemas, cuentos, novelas, artículos, cartas de amistad y amor, injurias y un largo etcétera. Teclado querido, a manera de despedida, desde diciembre te digo, hasta la victoria siempre.


11 Momentos donde perdí seguridad. Cuando mi primer amigo dejó de hablarme para juntarse con los batos más grandes. Cuando en los grupos que participé no fui protagonista. Cuando después de morir mi madre, choqué y casi me mato. Cuando no cumplí con las expectativas de mis superiores y me despidieron del trabajo. Cuando me desinflé en el examen profesional de la Licenciatura y por poco repruebo. Cuando me corrieron de la universidad por dar clases, hacer corajes y decir groserías. Los errores acumulados son cadenas que aprisionan al SER inseguro que sigo siendo. Y escribo para liberarlo. Al menos.


90 Es de las decisiones más importantes de mi vida, y como todo lo importante, puede ser efímera: no me rebajaré más, de ahora en adelante sólo pelearé con árboles.


91 En la zona que habito, los vehículos oficiales nos “alarman” diario de seis a ocho de la mañana, y por la tarde repiten el mismo método que prefigura el escenario para la temible danza del miedo. Todos despiertan temprano y deben regresar todos temprano a casa. En los cuarteles militares se le llama, “toque de diana y toque de queda”. Es tan obvio y tan claro, que casi nadie lo ve. La negación es la cotidianidad de los presos-libres que habitamos el exocuartel mexicano.


92 El alcohol me hace decir verdades que no digo sobrio por mantener la vía media en relación a los otros; con las palabras, puedo ser la guillotina cortando cabezas al final de la Revolución. Y muchas veces, el inconsciente me juega rudas batallas para que borracho confiese lo que sólo los árboles deberían saber. Son los bastonazos de la sombra que dice: “Me reprimes, me libero”. El inconsciente, como el pájaro quetzal, no puede vivir enjaulado.


93 En casa existe un árbol que me contó mi madre se sembró cuando nací, diciembre de 1976. A ese árbol le dicen viejo no por su tiempo de vida y sí por su piel de hebra, le quitas una arruga y le salen cuatro, le quitas cuatro y le brotan dieciséis. La forma natural de la multiplicación.


94 El segundo ritual con San Pedro de diciembre me sacó una pluma negra de la lengua. Pude llegar al centro del pensamiento. Edité una tormenta de ideas a un símbolo monstruoso que imaginé de obsidiana. M-editar es reconfigurar. En los hombres, me dijo la planta, las culpas sexuales derivan del miedo mítico a la castración. El valor de San Pedro es empujarnos al rincón para activar la sombra y después vencerla. Así endereza el corazón San Pedro, sacando el talismán de la montaña.


95 ¿Qué significa el vómito? Una serie de recuerdos de enfermedades, embarazos truncados, mareos y excesos. La furia de un vómito, el coraje de un vómito, el desgarramiento de un vómito. La culpa de un vómito. La vergüenza de un vómito. De un vómito. El mito desechado es vómitar, expulsar lo mítico del cuerpo, volverse completamente racional. El mito es el mi, tú, nosotros, ellos. El mito es colectivo. Lo racional, de entrada, es racionado. Individualista.


96 El sexo ritual es limpia inconsciente y tan poderoso que puede nacer el canto del รกguila, abrir las gargantas del sol. El sexo ritual, de limpia, convierte a esa pareja en el arquetipo humano de la pareja, el otro se vuelve piedra de confesiรณn, de la mujer al hombre y del hombre a la mujer, se libera lo atorado con placer y lengua. El sexo no ritual, como cualquier otra actividad moderna, es evaluaciรณn permanente del rendimiento por hora. El sexo ritual es una evoluciรณn dentro del limitado capitalismo.


97 Sacrificarte es vencer un miedo a la muerte.


98 El que busca culpables para no aceptar errores es menor de edad. Tengo 17 aĂąos.


99 Lo acepto y me está costando un huevo. Fuimos dos enfermos haciéndonos daño. Mi historia clínica es un poema de nomenclaturas farmacéuticas. Hipocondriaco, trotamundos de lo depresivo, mutante de lo psíquico y lo radiográfico. Prótesis. Injerto.


100 Una madrugada de diciembre, atacado por el insomnio escuchĂŠ completa la conferencia del hombre experto en seres, artefactos e historias extraterrestres, y si lo que dice es falso, no se quedarĂĄ sin trabajo, serĂĄ excelente novelista.


101 Y por las noches al final de diciembre, para combatir mi inseguridad e iniciar el espectáculo de las sirenas, la cíclica aparición del policía malo. Hazlo. No lo hagas. Vete por aquí, no, por allá. Cómpralo, no lo compres; búscala, no la busques, y así, los acostumbrados toletazos del policía malo en diciembre.


102 Soy hijo de un árbol centauro. Y ante las injusticias me crece un coraje inmenso en el pecho que truena como las placas tectónicas ante un terremoto. Una ira descontrolada cabalga mi cuerpo levantando violencia verbal y física contra lo que contamine el aire o la paz, de mi mente o de la sociedad. No lo olvido. No lo olviden. Soy hijo de un árbol centauro.


103 Destruye tu imagen. Destruye la tuya. Corta tus miedos de raĂ­z. Corta las ramas que te nublan y no te dejan respirar. Cambiar es voluntad propia. Voluntad impuesta es violencia. Y nos separamos.


104 Muchas veces he sido maestro, pareja y hombre injusto. Rayo. Quemadura. DestrucciĂłn. Y en los momentos de claridad, hijo tiempo, padre tiempo, madre tiempo, espĂ­ritu hecho lengua, hecho animal, hecho olas, hecho sonrisas y rugidos tiempo. Ave fĂŠnix, fuego limpio, ceniza de otro yo.


105 Un mito cíclico. Para que nazca un nuevo sol, una nueva era, debe sacrificarse un dios bello, de linaje antiguo que a la hora cero, teme, se acobarda. Se culonea. Consuma el ritual de transformación epocal el dios que nadie esperaba sería sacrificado. El enfermo, el débil, el incompleto. Y al final de los hechos, los dioses convierten al primero, el dudoso, en la luna y el segundo, el valiente, en el sol. En los mitos existe también la lucha de clases.


106 Quiero desactivar esa programación. Yo en el presente, atacado por Yo en el pasado mediante un bumerang de imágenes, nombres, canciones y recuerdos saboteando la experiencia del presente. Al regresarme al pasado casi siempre la culpa me hace sentir arrepentimiento, ganas de venganza, tristeza, o ser la víctima llorona. En esa operación está mi recurrente pérdida del tiempo presente.


107 Diciembre. ¿Qué imágenes de sol/es pasados honraremos? ¿Qué símbolos serán el basamento de la sexta pirámide mental? ¿Qué será de nuestro sexo sol? ¿Qué fuerzas regirán la relación mujer hombre en el sex(t)o ciclo de las eras? ¿Lograremos ser lenguas imantadas y colas que se comen a sí mismas en libertad o no?


108 De los sueños de San Pedro. Yo de espaldas ante una ciudad extensa, guiado por dos espíritus gigantes con alas, uno de luz y otro de oscuridad. Luego entré a una habitación, y una voz en la penumbra dijo: “Para que sobrevivieras, tu espíritu fue amamantado en una cueva durante meses por una cerda”. Corte. Estoy en un cuarto y descubro que puedo volar, bajito pero volaba. Un maestro invisible me llevó a volar mejor, salí por la ventana del cuarto, y vi la ciudad que rayaba de noche sus edificios con lluvia ácida.


109 En los minutos agónicos de diciembre, me brotó una definición: el hombre que camina sobre sí mismo. Me pasa siempre, no quiero que nada se acabe. Me aferro a no cerrar ni los ciclos, ni los ojos, ni la fiesta, ni las sombras. Ni diciembre que me saca chispas quiero se acabe. Y el pisto menos. Pero ni modo, es la hora de caminar.


110 Yo soy mis pensamientos, no me atacan las sombras como he creído, yo las produzco. Casi al final de diciembre lo pienso muy claro. Las preguntas y respuestas están en mi cuerpo, mente, puerco. Ja. Yo decido lo que hago y la forma en que lo hago; lento, medio, rápido; enojado, alegre, desesperado. Soy el receptor del fuego que vive a la sombra de un árbol sagrado. Los antepasados.


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