Estabilidad Espiritual José Luis Serrano §§§ 1
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ESTABLIDAD ESPIRITUAL
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Como vivir arraigado y cimentado en Dios
PUBLICACIONES MINISTERIO INTERNACIONAL A.P.L.A.U.S.O.
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Estabilidad Espiritual © 2011 José L. Serrano. Reservados todos los derechos 1457-4 Beechnut St. Ft. Wainwright, AK. 99703 www.aplausointernacional.com 706-495-3631 Cubierta e interior: José L. Serrano A menos que se indique lo contrario todas las referencias bíblicas fueron tomadas de la Biblia Reina-Valera de 1960 y la Nueva Versión Internacional (NIV).
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2 Tesalonicenses 1:3, 4 Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demรกs; tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportรกis.
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Dedicaci贸n Esta segunda edici贸n la dedico a Casa de Alabanza, Fairbanks, Alaska la congregaci贸n que ha mostrado ser una congregaci贸n firme y estable.
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Contenido Capitulo Uno: Introducción………………………………………………………..……10
Primera Sección Capítulo Dos: El Mundo……………………………………………….………..……………15 Capítulo Tres: Factores……………………………………………………………………….35
Segunda Sección
Capítulo Cuatro: Para con Dios: Amor, Gozo y Paz…………………………..….55 Capítulo Cinco: Para con el Prójimo: Paciencia, Benignidad y Bondad….65 Capítulo Seis: Para Consigo Mismo: Fe, Mansedumbre y Templanza ………………………71 Capítulo Siete: Como Estabilizarse……………….…….…..………….80 Bibliografia.………………………………………………....…….…....100
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Propósito El propósito de este panfleto es facilitar a los pastores, líderes y creyentes en general un mejor entendimiento de las causas que hacen tornar al mundo a aquellos que son miembros de la iglesia y a así ayudarlos a estabilizarse en Dios. Además, conocer algunos elementos necesarios para arraigar sus vidas en Cristo. Un cristiano bien informado estará mejor preparado para enfrentar el mundo que uno que no lo está. Un buen cristiano es un estudiante de la palabra. Como dice la Biblia, “preséntate a Dios como obrero que no tiene de que avergonzarse que traza bien la palabra de verdad, 2 Timoteo 2:15. Mi pasión es ver la iglesia creciendo y llegando a ser todo aquello que Dios dice que ella es. Cada miembro que compone el cuerpo de Cristo debe crecer “a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” Efesios 4:13. Teniendo miembros sólidos y fuertes, tendremos congregaciones sólidas y fuertes, porque estarán arraigados y cimentados en él. Tal y como dice el Apóstol Pablo "…para que por fe Cristo habite en sus corazones. Y pido que, arraigados y cimentados en amor, puedan comprender, junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo; en fin , que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios," Efesios 3:17-19, NVI. Mi oración es que todo aquel que lea y estudie este manual sea alumbrado por el Espíritu Santo en aquellas áreas en las que El quiere trabajar. Deseo que Cristo sea formado en ustedes. Ver el fruto del Espíritu manifestado en sus vidas y en la vida de la iglesia es lo que colma de gozo mi corazón.
José L. Serrano Apóstol de la Unidad
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COMO ADQUIRIR ESTABLIDAD ESPIRITUAL 2 Tesalonicenses 1:3-4
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CAPITULO UNO
INTRODUCCION La Iglesia para ser firme necesita que sus miembros sean fuertes y que estén firmes. Ella necesita de pámpanos (miembros) que estén sólidamente establecidos en la vid de los asuntos de Dios. Estos miembros, fuertes y estables, son los que hacen que la iglesia en general también lo sea. Y si los miembros son fuertes y están firmes ella estará llena de luz y vitalidad. Las congregaciones son las que forman la iglesia.
Y, la iglesia
necesita miembros fuertes y firmes. De esta manera las congregaciones también serán maduras, firmes y estables. Ninguna congregación asegurará un continuo crecimiento si sus miembros no están firmemente plantados en los principios de la palabra de Dios. La solidez espiritual es necesaria para asegurar que los miembros no sean removidos fácilmente por cualquier adversidad que aseche contra sus 10
vidas.
Por lo tanto, la iglesia será establecida firmemente porque sus
miembros son sólidos, fuertes, y firmes. Adquirir firmeza espiritual es posible. Para esto hay que descubrir las causas y factores que afectan a los miembros.
Hay que investigar y
examinar cuales son los factores que hacen que los cristianos se tornen al mundo. Hay que descubrir que fuerzas asechan su vida. Hay que mirar, qué factores interrumpen su jornada espiritual, especialmente al comienzo de caminar cristiano.
Si esto se descubre y se vence los creyentes irán
marchando, como fuertes y firmes soldados de la cruz, hacia alcanzar todo aquello que Dios ha dispuesto que ellos sean y puedan. Por lo tanto, el propósito de este estudio es simplemente; analizar cuáles son aquellos elementos que contribuyen a que los que han conocido la verdad del evangelio se tornen de nuevo a la antigua manera de vivir, la vida que una vez abandonaron. Es ver aquéllas cosas que podrían ser tropezadero al peregrinaje espiritual. Elementos que puede contribuir a que los creyentes pierdan de vista el enfoque y la dedicación a las cosas espirituales que tanto gustan al espíritu y las que el alma con tanta pasión persigue una vez las han probado. Es conseguir eliminar todo aquello que pueda malograr la vida espiritual y la firme devoción a Dios. Ciertamente, los factores perjudiciales
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a la vida cristiana que malograr el buen fruto espiritual en la vida de los creyentes. Además, se enfocará en aquellos principios necesarios para arraigarlos en la vida cristiana y el servicio a Dios. Como parte del estudio se analizará algún procedimiento a seguir para afirmar los miembros de las congregaciones en la Palabra de Dios. Esto hará que los cristianos estén firmes y estables en los asuntos de Dios. Por último estudiaremos, qué elementos son necesarios para dar firmeza espiritual a los creyentes. Aquí veremos, como el poder y el fruto del Espíritu Santo de Dios puede estabilizar a los creyentes. Esto mismo hará que la iglesia tenga creyentes moviéndose continuamente con Dios y en sus asuntos hasta que la iglesia sea madura y este gloriosamente edificada. El objetivo es que este estudio ayude a los creyentes a encontrar solidez y madurez espiritual. Los pastores y líderes serán grandemente edificados con esta enseñanza ya que les abrirá los ojos a descubrir los elementos que afectan y perjudican a los santos. Mi oración es que por medio de este estudio Dios imparta sabiduría y revelación al espíritu de todo aquel que entre en el conocimiento de cómo establecerse en Dios. Que el Padre de la gloria sea en todo glorificado y que su gran amor, a través de Su Espíritu y el poder de la obra salvífica y 12
transformadora de JesĂşs, llene a cada creyente que entre en contacto con las palabras que aparecen en este manual. AmĂŠn.
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PRIMERA SECCION ELEMENTOS PERJUDICIALES PARA LA VIDA ESPIRITUAL DEL CREYENTE
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CAPITULO DOS
EL MUNDO Este punto de entender la vida del mundo es de mucha importancia. Por esto le hemos dedicado todo un capítulo completo. Esto ayudará al creyente a comprender mejor la diferencia entre el lugar de donde salió, el mundo, y que cosas se apegaron a él. En otras palabras, a que cosas se habituó cuando estaba en el mundo que son dañinas y peligrosas en su caminar con el Señor. Entonces, entendemos que existen factores que perjudican el crecimiento espiritual del creyente. Muchos creyentes comienzan bien en el Señor pero después de un tiempo se tornan de aquella búsqueda inicial al mundo y a aquellas cosas que una vez abandonaron. Descubrir algunos de estos factores es necesario para que el creyente pueda estar alerta contra aquello que puede servir de tropiezo a su crecimiento espiritual. La firmeza espiritual es necesaria para la victoria 15
continua del creyente.
No obstante si estos elementos, perjudiciales al
creyente, no se descubren y se tratan evitarán el crecimiento. Esto afectará no solo al crecimiento y fortalecimiento personal sino también el de la iglesia en general. Alguno de estos elementos pueden ser el amor al mundo de donde salieron que aún continúa apegado a ellos. conquistados,
los
problemas
personales,
Puede ser los hábitos no las
persecuciones,
las
tribulaciones, la carencia de madurez espiritual, y sobre todo la falta de conocimiento. Como el Profeta Malaquías declara, “mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento”. Aunque esta es una amonestación al sacerdote por no darle el conocimiento al pueblo, lo cual le costó el despido de su posición, también es una amonestación a la necesidad y la importancia de adquirir conocimiento. Prosigamos con el análisis de estos factores. El primer factor es el amor al mundo.
El Amor al Mundo El amor al mundo es el factor más fuerte que afecta la vida de los creyentes. Empecemos por analizar el significado de la palabra mundo. La palabra mundo en el original griego tiene dos definiciones. Una es la palabra kosmos y la otra aion. 16
La palabra kosmos primariamente significa orden, disposición, ornamento o adorno (1 Pedro 3:3). Este término se utiliza para denotar primeramente, la tierra, (Mateo 13:35; Juan 21:25, Hechos 17:24 y Romanos 1:20). En 1 Timoteo 6:7, mundo, se refiere al universo y al orden que existe en él, (ver además, Hebreos 4:3; 9:26). La palabra kosmos también se refiere a los gentiles, esas personas que no son del pueblo de Dios, a estos se categorizan como, el mundo. De estos, todos aquellos que quieran ser reconciliados pueden reconciliarse con Dios y venir a ser parte de Su pueblo. La segunda palabra aion se refiere a la edad o el periodo de tiempo marcado por características espirituales y morales. Cuando se refiere a la edad o el periodo que el mundo está viviendo, también se refiere a aquellas características que reflejan la vida del mundo como: la ansiedad (Mateo 13:22), sus hijos (Lucas 16:8; 20, 34), sus principios y sabiduría (1 Corintios 2:6,8) (1 Corintios 1:20; 2:6; 3:18), sus formas (Romanos 12:2), su carácter (Gálatas 1:4) y su dios (2 Corintios 4:4). Este mundo tiene además, su principio y fin, el principio y el fin del hombre hasta su consumación, todo este periodo. Y en el cual Dios está llevando a cabo Sus propósitos.
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Aunque estos términos se usan juntos deben distinguirse. Ya que uno se refiere al mundo y su orden y el otro a su sistema y la corriente que va llevando a la humanidad en un curso hacia un destino determinado. En el sistema vemos la condición en que se encuentra y la corriente que lleva. Esta corriente lo está conduciendo a una perdición total donde no hay futuro de bendición en esta edad ni en la venidera para el hombre.
Características del mundo El sistema del mundo, el aion, o la edad está caracterizado por la inestabilidad. Cuando se desea como fin vivir bien, viene la ruina y termina con todo. Cuando el hombre cree que todo está bien, vienen eventos que destruyen todo lo que se ha hecho. Esto es un indicativo de que la vida eterna y feliz solamente se encuentra en la vida que Dios ofrece al hombre. Por lo tanto el aion, es la edad o el sistema por el cual estamos rodeados y en el cual vivimos. Esto incluye, su manera de vida y su cultura la cual no refleja las cosas eternas de Dios. Ella solo proveen para el deleite de todo aquello es en temporal y transitorio. Los que están en el mundo solo buscan el deleite y el placer de lo terrenal. Su tendencia es humanística, que promueve y colabora con crear una existencia en el mundo (kosmo) sin Dios. Los sabios de este mundo van 18
en pos de comunicar al mundo que Dios no existe y que solo es una falacia. De esta manera arrastran al resto de la humanidad en su mismo desenfreno. Y así el resto de los hombres continúan viviendo alejados de la vida de Dios, sin noción de lo eterno. La vida del mundo es contraria a la vida de Dios. Mientras que la vida del mundo busca el placer de la carne y la satisfacción del ego personal, la vida de Dios trasciende hacia lo eterno y permanente. Es gozo en el espíritu. Estas dos son las definiciones del termino mundo.
La atracción invisible del mundo, la ley del pecado El mundo y las cosas del mundo tienen una atracción invisible. En ella opera una ley espiritual. Esta ley El apóstol Pablo la llama, la ley del pecado y de la muerte, (Romanos 8:2). Usemos el siguiente ejemplo para explicarla. Tal y como somos atraídos por un pedazo de pastel cuando lo vemos, suculentamente sabroso. Así también el mundo tiene su fuerza de atracción. El pastel es simplemente una maza de harina con suculento dulce y crema muy deleitosa. Solamente el ver el pastel hace que todo el ser interior a través de los sentimientos y el deleite del paladar ejerce una fuerza mayor
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invisible que si esta no es restringida y controlada podría hacer que una persona acabara con todo el pastel. La fuerza es invisible, no la podemos ver.
Pero si podemos ser
conscientes de ella. Si esta no se controla a través de la aplicación de una fuerza mayor los daños al cuerpo podrían perjudiciales. Este es solo un ejemplo para proveer una comprensión actual de la fuerza que ejerce algo exterior, como por ejemplo un pastel, sobre los sentimientos del cuerpo. No obstante, así acontece con todas las demás cosas por las cuales el creyente es atraído. Las cosas del mundo también tienen su fuerza atrayente.
Si los
cristianos no se percatan de ella esta puede de igual manera arruinar sus vidas. Cuando el creyente se torna al mundo obedeciendo sus engañosas atracciones va tras aquello que una vez dejó y se expone a ser atrapado por el campo magnético del mundo que es la ley del pecado. Es cierto que ninguna persona está exenta de no ser atraída por el mundo, sin embargo aquellos que quieren servir verdaderamente a Dios y ver sus vidas establecidas firmemente en él tendrán que tomar una decisión sería al respecto.
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Razones para la atracción La atracción del mundo ejerce dominio en el creyente por varias razones. Primero el mundo es el lugar de donde el salió. Él vivió con el mundo, adquirió la naturaleza del mundo y conoce las cosas que están en el mundo. De igual manera conoce el placer estas ofrecen. Segundo, por cuanto habitamos en esta tierra y “en medio de una generación maligna y perversa” (Filipenses 2:15) es inevitable que no existan ofertas suculentas que atraigan. Más sin embargo estas son engañosas. La palabra de Dios menciona en 2 Timoteo 4:10 el ejemplo de un colaborador del apóstol Pablo llamado Demas. Este verso dice; “porque Demas me ha desamparado, amando a este mundo, y se ha ido a Tesalónica”. Demas quien estuvo ministrando con Pablo, aparentemente, fue arrastrado por la fuerza del sistema del mundo. Al parecer el amor al mundo aún estaba escondido en él. Demas aún no lo habían conquistado. Su interés por el mundo fue tanto que dice la escritura que abandonó a Pablo y se fue, observe, “amando a este mundo”. Demas no pudo vencer el mundo. El mundo lo arrastró y tras él se fue también su ministerio.
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Por esto es que la palabra de Dios exhorta a los creyentes a que, “no améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él, porque nada de que hay en el mundo---los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida---proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre,” (1 Juan 2:15). Juan es firmemente tajante en este aspecto. El divide la vida de Dios y la vida del mundo. Ambas se oponen. El querer continuar apegado a los intereses del mundo e imitar al mundo en lugar de imitar a Cristo puede entorpecer el crecimiento espiritual. Muchos no se percatan de la realidad de que “el mundo pasa y sus deseos, 1 Juan 2:17”. El mundo siempre va a estar ahí ejerciendo su fuerza sobre los creyentes ya que en el Kosmo vivimos. Así que, hasta que el cristiano no esté fuera de este mundo ya sea que parta con el Señor o que el Señor venga, siempre estará enfrentando esta lucha. La mejor actitud a tomar es aprender a caminar en el espíritu. Si el entiende cómo rendirse a Dios y aprende la dinámica de la firmeza espiritual esto lo hará un vencedor sobre las cosas transitorias del mundo. Todo el que hace la voluntad de Dios, establecida en
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la palabra y ministrada al espíritu por el Espíritu de Dios, permanecerá para siempre.
Una lucha inevitable. La lucha espirituales es inevitable debido a esta fuerza del pecado que opera en el mundo. Muchas veces la guerra que se experimenta es fuerte, especialmente al comienzo de la vida espiritual. Pero esto sucede por falta de que el creyente esté arraigado y firmemente cimentado en las cosas de Dios. Si el creyente entiende esta verdad de lo que es el mundo y por el otro lado entiende su actual posición en Cristo y se torna a amar más las cosas de Dios que las que están en el mundo, esto evitará que el mundo lo domine y vuelva a la antigua manera de vida.
El poder del pecado Ahora bien, el mundo y su sistema no es fácil de conocer y menos de convivir con él. El mundo es totalmente contrario a Dios. Es cierto que dependemos de muchas cosas de las que están en el mundo. Ahora, el sistema del mundo está orquestado por el príncipe de la potestad del aire y este es quien tiene al mundo bajo maldición, Efesios 2:2.
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Hay un patrón de vida que el mundo (aion) sigue y que ha sido establecido por satanás. En Efesios capítulo dos habla de la “corriente” que sigue este mundo.
Este curso o corriente tiene sus propios elementos.
Podemos decir que así como un vehículo, que va a alta velocidad, cuando pasa a 60 u 80 millas tiende a llevarse como un celaje todo lo que está a su paso. Así también existe una fuerza espiritual e invisible que influye en las emociones, deseos y voluntad de los seres humanos que los arrastra tras ella. Esta fuerza espiritual, por ejemplo, se puede comparar a una fuerza de viento que lleva consigo todo lo que encuentra a su paso. La fuerza del mundo tiene una proporción que tira del alma del hombre lo cautiva haciéndolo prisionero. El Apóstol Pablo decía, que él no hacia lo que quería. Sino que, lo que no quería eso hacía. Este es uno de los mejores ejemplos bíblicos que hablan de la acción y atracción de esta fuerza. Leamos, todo el pasaje: “Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se 24
rebela contra la ley de mi mente, y que. Me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.” Romanos 7:15-23 RV1960 Pablo vio que ya no era él quien hacia aquello que no quería. En realidad él quería hacer siempre el bien. No obstante, encontró que había algo que estaba actuando y que hacia morada en él. Más tarde descubrió lo que era y exclamo, “!Es el pecado que mora en mí!”. Ahora, ¿moraba el pecado en el espíritu del Apóstol? No. Su espíritu tenía toda la intensión de hacer solo el bien, “el querer el bien esta en mí.” Lo que no tenía era la habilidad para hacerlo. En otras palabras, la habilidad para hacer constantemente el bien no la encontraba en él. El veía una “ley” ó “principio” espiritual que operaba en sus miembros y que lo llevaba cautivo hacia otra ley; la “ley” del pecado. Al encontrarse en esta condición exclama “me siento miserable,” (Romanos 7:24). (Parafraseado por el Autor). Ciertamente, de esta fuerza no es fácil salir. El hombre por sí solo no tiene la capacidad ni el poder de oponerse a esta fuerza con las suyas propias. El hombre necesita de una fuerza mayor que lo lleve en dirección contraria a ésta ley espiritual. Esta ley de la que habla Pablo opera en la mente, deseos, voluntad y emociones del creyente. Esta fuerza opera en el creyente y este no ve otra 25
alternativa más, que rendirse a ella. Si en sus fuerzas el trata de resistir esta ley (o fuerza) la corriente se hace más fuerte y va a llevarlo cautivo con más rapidez. Cuando el creyente es dominado por esta fuerza de atracción termina haciendo esclavo de la ley del pecado. Esta fuerza lleva al hombre, sin que él quiera, cautivo a hacer aquello que no quiere hacer, que es contrario a Dios y que se alinea con la “corriente de este siglo”. Esta es la razón de porque Pablo decía “no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago”. De aquí que saber cómo adquirir la estabilidad y el balance espiritual es de vital importancia para la permanencia espiritual. Ya que si la palabra de Dios, que según el Apóstol Pedro es “ancla del ama”, no está bien arraigada al espíritu del creyente y, este decisivamente se aferra a ella, terminará siendo dominado por la ley del pecado y lo pondrá cautivo, ejerciendo sobre el toda actividad perteneciente a ella. Pablo decía que el entendía que no era el quien hacia aquello sino, el pecado, como una ley, que estaba operando en su aspecto humano y carnal. Esta fuerza ejercía control y dominio sobre su alma y este sin tener el control y dominio necesario de la palabra era arrastrado por ella.
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En el interior del creyente ocurre de igual manera. La firmeza de las verdades reveladas de la palabra de Dios hacen que el creyente se mantenga firme y a la vez, dependiendo, del poder habilitador del Espíritu Santo para que pueda vencer sobre la ley del pecado y de la muerte. Reitero, aquí tenemos dos leyes que son muy importantes en la vida del creyente. Es esencial que el creyente entienda estas dos leyes para que pueda ganar el dominio necesario y así vivir una vida llena de Dios. Esta es la única manera que el creyente podrá agradar siempre a Dios. En Gálatas Capitulo cinco y verso dieciséis dice; “andad en el espíritu y no satisfagáis los deseos de la carne. El verso 17 dice, “porque el deseo de la carne es contra el Espíritu y el del espíritu es contra la carne y estos se oponen entre sí para que no hagáis lo que quisieres.” La ley del pecado operando en la carne habla de la fuerza que las cosas pecaminosas producen en el creyente sobre los miembros del cuerpo, en el interior de los individuos, en sus mentes voluntad, deseos, y emociones.
Satanás como agente controlador de esta ley Esta ley o fuerza espiritual continuará hasta que Cristo la quite de en medio. Quien controla esta fuerza es el príncipe de la potestad del aire, 27
(Efesios 2:2). Es el mismo espíritu que “opera en los hijos de desobediencia en los cuales nosotros también anduvimos en otro tiempo. Esta fuerza es la fuerza que ha operado y está colaborando con la maldad del hombre. Es la fuerza que las acciones pecaminosas del hombre han produciendo hasta que se ha convertido en una fuerza gigantesca que continua arrasando a muchas personas. Es la fuerza que controla el mundo. En medio de esta ley se les ha permitido a los santos vivir. Esta fuerza es una fuerza que opera en la humanidad entera. Cada día estamos expuestos a la acción e influencia de ella. Otra ley mayor Ahora, los hijos de Dios tienen otra ley mayor. Esta ley es la ley del Espíritu de vida, que se nos es otorgada en Cristo Jesús. Esta es la fuerza “que opero en Cristo resucitándolo de los muertos, (Efesios 1:19-21). Es la fuerza de la vida de Cristo, quien está unido a Dios. Esta fuerza comenzó a manifestarse en el mundo después de la muerte y resurrección de Cristo.
El ejemplo de Cristo La vida que Cristo vivió en el mundo fue una vida agradable al Padre. Jesús nunca hizo nada contrario a Dios. Por el mismo poder, el poder del Espíritu Santo, fue capacitado y se mantuvo ó todo el tiempo haciendo solo 28
lo que le agradaba al Padre. Jesús entendía la voluntad del Padre y la ejecutaba. Nada de lo que hizo fue contrario a la voluntad de Dios. En el momento que Jesús entendía cuál era la voluntad de Dios la ejecutada por medio del poder capacitador del Espíritu Santo. Por medio de esta fuerza derroto las tentaciones de Satanás durante su ministerio y hasta el momento de resucitar de los muertos. Cristo vivió una vida rendida hasta su muerte. El poder mismo lo resucito. El no pudo resucitarse a sí mismo. Esto es importante que los creyentes lo entiendan a fin de que logren vivir una vida victoriosa. Lo único que Dios espera del creyente es una vida de total rendimiento. Todo lo que se hace debe de hacerse apoyados y basados en el poder capacitador de Dios. Cualquier fuerza que la carne quiera hacer por ella misma a fin de agradar a Dios va a resultar en fracaso para el creyente ya que aunque este no lo entienda y aunque parezca contradictorio está usando la ley de la carne para agradar a Dios. Todo aquello que el hombre haga por sí mismo, en su fuerza, contar de agradar a Dios, será una operación que se efectuara en el poder de la carne. Esta acción resultara en una derrota. Por lo tanto, aún las buenas intenciones que el creyente tenga de agradar a Dios si no ha conocido el poder capacitador de la ley del Espíritu resultaran desafortunadamente en una derrota para el que quiere servir a 29
Dios con toda devoción. Todo lo que proceda de la carne lleva muerte en sí misma. Todo lo que la carne quiera hacer para lograr agradar a Dios en su propia fuerza será de derrota para los creyentes. Vuelvo y repito, depender de la capacidad del poder de la fuerza del Espíritu Santo de Dios es la única manera de mantener la estabilidad espiritual. Sin este poder capacitador el creyente nunca agradará a Dios. Un conocimiento con bastante envergadura y una sólida comprensión de esta verdad es indispensable para la estabilidad espiritual. Hay que ver la diferencia entre las dos leyes para escoger operan en la una o en la otra.
Lo voluble del alma Ahora veamos algo imprescindible del alma. El alma del creyente es voluble. Esta se adhiere fácilmente a cualquiera de las dos leyes. Las leyes operan en el alma; esto es en la emoción, en el sentimiento, en los deseos y mente. Aquí es donde se siente la fuerza de esta ley. Las personas que no son de Cristo nunca han experimentado el poder de la vida de Dios en ellos. Ellos no saben lo que es la ley del Espíritu de vida ya que esta ley solo es para aquellos que están en Cristo. Por eso Pablo cuando les habla a los Gálatas se refiere al “espíritu de vida en Cristo Jesús”. Solo los que están en Cristo Jesús pueden experimentar este poder, el poder 30
capacitador o habilitador del Espíritu Santo que es quien produce la fuerza de la vida de resurrección de Cristo en el Creyente. Pablo decía, “fortaleceos en el señor y en el poder de su fuerza,” (Efesios 6:10). Este revestimiento de la fuerza de Dios es importante para que el creyente, al sentir la operación de ley del pecado, por medio de la ley del espíritu de vida, puede mantenerse firme y estable caminando en la plena voluntad de Dios y haciendo lo que sabe que si debe hacer. Sin la fortaleza del Espíritu Santo, que ocurre en el interior, este se sentirá agitado y atraído por la ley del pecado y lo llevará cautivo una vez más. Aquí obviamente hay una lucha. El espíritu lucha contra la carne y la carne contra el espíritu para que así el cristiano no haga lo que sabe que debe hacer. Esta dinámica, es importante que, el cristiano la entienda y la ponga en práctica para que mantenga un caminar, con Dios, continuo y esté fuerte y firmemente establecido.
El enfoque de los creyentes De todo esto tenemos que tomar nota y conocer lo qué Dios desea. El deseo de Dios es que aquellos que han nacido de nuevo tengan un enfoque diferente. El desea que se enfoquen en las cosas del Espíritu. El desea que los creyentes centren su atención en las cosas de arriba, (Colosenses 3:2). 31
Dios desea que ellos busquen aquello que es eterno y vivan en pro de lo que es duradero y permanente. Las cosas de arriba son activadas por la fuerza y el poder de Dios. Ellas tienen la naturaleza de la vida espiritual de Dios y la vida de resurrección de Cristo.
Estas cosas pertenecen a Dios y su fuerza de
atracción es poderosa en sí, porque es la fuerza de la vida de Cristo que las mantiene vigorizadas. El que toca estas “cosas”, toca la vida de Dios y es energizado por ellas. Mientras que, las “cosas” de la tierra tiene la fuerza y el poder de las cosas del mundo. Y los cristianos no deben amar al mundo ni las cosas que están en el mundo, ya que si alguno ama las cosas del mundo el amor que deben dar a Dios no va a estar en ellos. Los creyentes no deben preferir las cosas del mundo por encima de las cosas de Dios. Su amor no debe estar dirigido hacia el mundo y las cosas del mundo. Esta condición muestra un corazón dividido y atraído por dos fuerzas opuestas. Jesús dijo, “ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o se llegará al uno y menospreciará al otro; no podéis servir a Dios y a las riquezas,” Mateo 6:24. El creyente tiene que tomar una decisión de corazón de amar a Dios con todo su corazón, y con toda su alma, y con toda su mente y con todas sus fuerzas, Marcos 12:30. Este es el principal mandamiento. 32
Alguien dijo una vez, “Dios demanda mucho”. Pues sí, Dios sabe que la verdadera victoria para el cristiano está en tenerlo a Él como la más alta prioridad en la vida. El desea que la criatura sea toda para El ya que la vida que El da es la más alta calidad de vida y que su vida es diametralmente opuesta a la que el mundo ofrece. Si el cristiano continúa amando a Dios y la vida del mundo de igual manera, su corazón estará dividido y sufrirá enormemente. Un día vivirá victorioso y al otro día se sentirá derrotado. Por esta razón es que Dios demanda total dedicación a Sus asuntos. Así el cristiano puede vivir la vida victoriosa y abundante que Cristo ha asegurado para él, y vivir en el mundo sin ser afectado por el sistema de maldad que existe en él. La obra del Espíritu Santo en de vital importancia. El Espíritu Santo quien produce una fuerza espiritual mayor en el espíritu del creyente. Esta fuerza es contraria a la fuerza que ejerce la ley del pecado en la carne. La ley del pecado ejerce una fuerza que está en activa operación en los miembros del cuerpo físico y de la mente. Cuando el hombre cede a la habilidad de la fuerza del Espíritu Santo y le permite que Este transmita en él Su fuerza, entonces el Espíritu producirá en el espíritu del creyente una fuerza mayor. Esta fuerza es muy similar a un buen deseo que actuará en el 33
espíritu y alma del creyente, habilitándolo así para decir no a las fechorías de la carne y así permanecer caminando en una vida fortalecida por el Espíritu.
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CAPITULO TRES
FACTORES Existen factores que perjudican grandemente la vida de los cristianos. Si los hijos de Dios saben identificar estos factores y tratarlos, sus vidas crecerán saludablemente. De no ser así el caminar en los asuntos de Dios les tomaría mucho tiempo y perderían de gozar una vida llena del Espíritu Santo desde sus comienzos. En este capítulo vamos a analizar estos factores, que de hecho se encuentran influenciados por satanás y su ley de pecado.
Solamente
aquellos que sepan arraigarse y cimentarse en Dios contantemente harán verdadero progreso espiritual.
Comencemos por los hábitos no
conquistados.
Los Hábitos No Conquistados Los malos hábitos antiguos sobre los cuales el creyente no ha ganado dominio son un factor contribuyente a que muchos se tornen al mundo. 35
Estos hábitos pueden ser: la crítica, el engreimiento, la lujuria, malicia, engaño, hipocresía, drogas, pornografía. Estos aunque son pecados de la carne también se convirtieron en hábitos difíciles de romper. Todos estos fueron aprendidos y adquiridos en el mundo. Ellos sirvieron como lugar de refugio para nuestro ego y las actividades demoníacas. Estos se arraigados al corazón del hombre por medio del repetir los mismo. Una persona puede ejercitar su brazo derecho a tal manera que este llega a poseer más fuerza que su brazo izquierdo. Muchas personas se denominan como izquierdas porque su brazo izquierdo adquirió con el uso más habilidad que la mano derecha. Una persona puede habituarse tanto a la cafeína que cuando quiera desprenderse del hábito de tomar café se le hará difícil romper con él. Muchas otras personas pueden habituarse a usar palabras obscenas a tal punto que habitualmente solo hablan maldición. Otros pueden habituarse a hablar mentiras o a robar, a pensar mal, a actos lascivos y a un sin número de otros hábitos dañinos, que llegan al punto en que sus vidas vienen a ser miserables. Esto mismo ata a tal grado que encuentran difícil soltarse de la fuerza magnética en la cual han caído. La voluntad humana en este caso no es lo 36
suficientemente fuerte como para vencer este magnetismo. Aquí se necesita de una fuerza mayor la cual solo Dios puede dar. Hay que entender algo importante, estos hábitos no conquistados fueron aprendidos en el mundo.
Ellos se arraigaron fuertemente en el
creyente que llegaron a ser parte de su vida mientras estuvieron en el mundo. La palabra de Dios declara que estas son fortalezas que se levantaron en la mente del creyente en el pasado, (2 Corintios 10:5). Estas murallas mantiene al hombre encerrado en sí mismo. Estas fortalezas deben ser derribadas. Se requiere de determinación para que el Espíritu de Dios entre en vigor en la vida del creyente y rompa toda fortaleza. Pablo dice que estas fortalezas son argumentos en la mente que se levanta contra el conocimiento de Dios. Estos son maneras de pensar contrarias a Dios y a la vida de Dios, arraigadas fuertemente en la mente del individuo. Estas fortalezas no le permiten pensar de otra manera. Estas obstaculizan el percibir las cosas que son del Espíritu de Dios. El creyente aquí se siente dominado por ellas y solo Dios y su palabra tiene todo el poder y la vida necesaria para romper y liberar al hombre de esta prisión 2 Corintios 3:4,5). Pablo habla de la necesidad de la renovación del entendimiento, Romanos 12:1,2. Esta renovación de la que el apóstol habla es un proceso. 37
Es el proceso de la renovación de la mente. Sin esta renovación, que viene por la revelación de la palabra de Dios, nunca se experimentará victoria sobre los hábitos mundanos. La conciencia, además, quedó manchada por el pecado. En el espíritu, el creyente está minado con pensamientos, ideas y métodos que son del mundo. Aquí queda claro que, debido a esto, al comienzo de su jornada, el creyente solo piensa en lo terrenal. Esta es la única conciencia que tiene; conciencia de las cosas del mundo, llena de pecado y de maldad.
La
conciencia es una conciencia de pecado, pecaminosa. Este solo tiende hacia aquello que es incorrecto y torcido. Las cosas que son del Espíritu de Dios aún están ajenas para él, Efesios 2:1-3. Esta conciencia debe ser limpiada por la sangre preciosa de Cristo. La conciencia fue contaminada por las obras muertas de la carne y del mundo. La palabra dice que la sangre de Cristo es la que tiene el poder de limpiar la conciencia de las obras muertas, (Hebreos 9:14). El cristiano no puede por sí mismo limpiar la conciencia. La conciencia siempre acusa o defiende. Si está contaminada más bien va a condenar que a defender. La conciencia es algo que no puede ser engañada. El tener una conciencia limpia es necesario para vivir en paz con Dios, consigo mismo y también con los demás.
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Esto no permite a los cristianos estar establecidos en Dios y su palabra y por esto se tornan al mundo.
Los Problemas Personales Los problemas personales es otro factor que contribuir a que los que ya han entrado en el conocimiento de la verdad se tornen al mundo del cual salieron. Estos pueden hacer que aquellos que han entrado en una jornada en pro de ver sus vidas realizadas en Dios se tornen del camino de la verdad y de una vida comprometida con El a la antigua manera de vivir. Si bien, todas las personas en el mundo tienen problemas.
Los
problemas en su mayoría son personales; con su familia, vecinos, amigos, en su trabajo en la comunidad, de enfermedad, etc. De hecho, y aun dentro de la iglesia misma con otros creyentes o con el liderazgo. A todos los seres humanos les acontece lo mismo. Nadie esta exentos de esto. En el mundo es difícil vencer sobre los problemas. Cuando a una situación se le ha conseguido la solución, por otro lado, vuelve y reaparece otro problema. El círculo continúa viciosamente. Con una mentalidad del mundo se hace imposible vivir sobre los problemas. Pero sin embargo, los cristianos pueden vivir y vencer sobre los problemas. Los cristianos pueden adherirse a la paz de Dios que sobrepasa 39
todo entendimiento y así permanecer sin ser perturbados por el mundo y sus problemas. Esta paz solo se encuentra en Cristo. Él es el único que puede dar paz. Jesús dijo “en el mundo tendréis aflicción más yo he venido al mundo,” Juan 16:33. No debería esto asustar ni atemorizar a los creyentes. Cristo ya advirtió de que así sería. La palabra de Dios dice en Mateo5:11 y 12 "Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Alégrense y llénense de júbilo, porque les espera una gran recompensa en el cielo. Así también persiguieron a los profetas que los precedieron a ustedes.” Lucas. 6:22, "Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre". Por lo tanto, aunque no deseamos encontrarnos con problemas en la vida, de una u otra manera, no obstante sabemos que Cristo Jesús ya nos lo había advertido y que él ha diseñado una manera de estar feliz y gozosos aun en medio de los problemas y dificultades. Así que debemos esperar que en algún momento u otro se levante alguna situación que hará la vida dura y difícil, aun para los creyentes. Más
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sin embargo, la victoria siempre es de los santos por medio de nuestro Señor Jesucristo quien siempre nos lleva en victoria.
Las persecuciones Las persecuciones también son un factor que influye para que muchos se tornen atrás y no continúen en el camino del conocimiento de la verdad. Las persecuciones vienen en muchas ocasiones por parte de los inconfesos o de aquellos que rechazan el cristianismo. En muchas otras ocasiones puede acontecer que vengan también por parte de cristianos.
El egocentrismo
hace que se encienda la cólera y que resulte toda clase de envidia. Estos factores contribuyen a que venga la persecución. Hay personas enemigas de Dios.
No aman a Dios, ni tampoco
respetan a aquellos que desean vivir una vida piadosa y servir al único y soberano Dios y al Señor Jesucristo quien dio su vida por la humanidad. Las personas inconfesas nunca entenderán la vida cristiana hasta que no entren en ella. Para ellos las cosas espirituales son locuras. No debemos sorprendernos de porque persiguen a los cristianos.
Estos en muchas
ocasiones causan serias situaciones para los que quieren servir a Dios. Los inconfesos están ciegos y faltos del conocimiento de la verdad. Por lo tanto el enemigo de sus almas los usa para causar dificultades a los santos. 41
Los creyentes deben saber que “todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución.” Esto es una verdad con la que aquellos que aman a Dios deben enfrentarse. Muchas veces las persecuciones son difíciles, y causan mucho dolor y aflicción, mas sin embargo Dios ha prometido darnos la victoria. En una ocasión un pastor muy conocido pasó por una situación muy difícil. Este se encontraba perseguido por unos hermanos a quien él había querido mucho y en quienes había invertido considerable tiempo educándolos. Tanta fue la persecución que el pastor y su esposa se sintieron muy atribulados ya que a estas personas las conocían muy bien.
La
preocupación tanta que su esposa le preguntó, “¿Qué vas a hacer?, Esta personas te acosan, “tú tienes que hacer algo.” El pastor no sabía qué respuesta dar al respecto. Pero, le respondió a su esposa que iba a orar y que Dios le daría una respuesta de lo que él había de hacer. Esa misma tarde el pastor se postro en el suelo de la sala de su casa a clamar a Dios. Después de estar un tiempo en la presencia del Señor, Dios le dio la respuesta. El Espíritu Santo había hablado al corazón del pastor y le dijo, “déjalo en mis manos y no te preocupes por esa situación.” Esas fueron las palabras. Así mismo lo hizo el pastor. Obedeció a Dios. Lo dejo en las manos de Dios, oro por ellos y dio gracias a Dios por la respuesta. 42
El pastor se levantó de la oración, corrió hacia a su esposa y con un gozo en el corazón la pastora le pregunto, “dime que te dijo el Señor.” El pastor respondió, “Dios me dijo que lo dejara en sus manos.” Esto fue suficiente. La pastora al escuchar la respuesta de parte del pastor brincó de júbilo y alegría y quedo satisfecha, al igual que el pastor. Así fue. Los pastores luego fueron testigos de todas las cosas que acontecieron con estas personas.
Cosas desagradables le comenzaron a
suceder y tuvieron que arrepentirse delante de Dios.
Estos hermanos
aprendieron la lección. La palabra Dios dice, “no toquéis a mis ungidos ni hagáis mal a mis profetas,” (1 Crónicas 16:22). Dios ha prometido ser el protector de su pueblo. Dios es justo y en todo dará la victoria a aquellos que confían en El y en Su palabra.
Las Tribulaciones Las tribulaciones vienen
a los creyentes por causa de la guerra
espiritual que liberan a diario. Satanás nunca quiere que los hijos de Dios se levanten de la sombra de la antigua manera de vida a la luz verdadera de la palabra de Dios. Satanás siempre estará alerta para ver por dónde hacer difícil la vida a los hijos de Dios. 43
Satanás hace esto pelea contra el Cristo glorioso que está en los hijos de Dios, más bien que con sus hijos. El sabe que de la única manera que puede manchar el testimonio de Cristo es atacando a los cristianos que están en esta tierra. Si él logra manchar la imagen de la iglesia ante el mundo, haciendo que la conducta de los cristianos sea inapropiada, ganará. Si logra manchar el testimonio de un creyente este hará que la influencia del evangelio en la tierra quede manchada. La Biblia declara que “la lucha no es contra sangre ni carne si no contra principados y potestades en las regiones celestes,” (Efesios 6:12). También advierte que Jesús dio autoridad a los santos de hollar serpientes y escorpiones y sobre toda fuerza del maligno y nada los dañara, (Lucas 10:19). El creyente que conoce a conciencia estas verdades usaré las armas de su milicia, que son poderosas en Dios, para destruir toda clase de fortaleza y todo argumento que se levanta en su contra, (2 Corintios 10:5). El cristiano que ha conocido la victoria sabe cómo llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo. Él sabe que la victoria de Cristo es su victoria y que el triunfo de Cristo es su triunfo. La palabra de Dios, además dice; “Por tanto, no desmayamos; antes, aunque este nuestro hombre exterior se va decantando, el interior no 44
obstante se renueva de día en día, pues esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven, pues las cosa que ese ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”. Aunque las tribulaciones pueden ser cause para un creyente volver de nuevo a su antigua manera de vivir él no debe permitirlo. La iglesia de los Tesalonicenses fue alabada por Pablo su paciencia fe en medio de todas las tribulaciones que soportaban 2 Tesalonicenses 1:3-4. Así los creyentes de hoy deben también asirse de la palabra de Dios. Orar en medio de cualquier adversidad que se encuentren. Y, sobre todo, saber que Dios les ha dado ya la victoria sobre todas estas tribulaciones. El permanecer paciente bajo la prueba, investido de poder por el Espíritu Santo hará un creyente fuerte y estable, y vencerá cada una de las tribulaciones que le asechen.
Falta de Conocimiento La falta de conocimiento también es una causa por la muchos que han nacido de nuevo se vuelven atrás. La falta de conocimiento es un mal que afecta no solo a los nuevos creyentes, sino también a muchos cristianos.
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Aún el pueblo de Israel fue llevado cautivo porque le faltó el conocimiento (Habacuc. 2:2) La vida cristiana es un tipo de vida y hay que aprender a vivirla. ¿Cómo se aprende? Se aprender través de la revelación de la palabra de
Dios al espíritu del hombre por medio del Espíritu Santo, y a través de los tratos de Dios con él. Hay muchos que conocen solo la letra de la palabra. Pero esta queda muerta ya que sin revelación no alcanza la experiencia. En otras palabras. Sin tener la palabra de Dios revelada al espíritu, y puesta en vigor el creyente nunca conocerá la verdadera voluntad de Dios para él. La voluntad de Dios esta revelada en Su palabra. Si no se conoce su palabra tampoco se conocerá la voluntad de Dios. Sin conocer su palabra y los principios establecidos allí, esta quedará sin efectividad en el creyente. La palabra es la verdad. Jesús dijo, “conoceréis la verdad y la verdad os hará libre,” (Juan 8:32). Una de las cosas que la palabra de Dios hace es librar al hombre de las tinieblas que le rodea. El que camina en las tinieblas es porque esta carente de luz. Cuando la luz de la verdad entra en el espíritu del Creyente, esta hace que los ojos que una vez estaban ciegos por el pecado recobren la vista y las cosas de Dios puedan ser percibidas y entendidas. 46
En 1 Corintios 2 la escritura dice que el dios de este siglo cegó en entendimiento para que no les alumbre los ojos del entendimiento, (2 Corintios 4:4). También dice que el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios porque para él son locuras, ya que se han de discernir espiritualmente. Pero dice más, más el espiritual discierne todas las cosas, (1 Corintios 2:14-15).
Para el hombre natural es imposible
comprender las cosas que son de Dios. En cambien para el espiritual todo está claro ante sus ojos. Es difícil hablar de lo que no se sabe. Cuando se habla de lo que no se sabe, no hay autoridad. Cuando se habla de lo que se ha visto allí si hay autoridad. Los creyentes no deben habla por hablar. Más bien deben hablar de la palabra con autoridad porque han visto la verdad. Se puede decir el hombre espiritual es testigo ocular de las cosas que pertenecen al reino de Dios. Él puede percibir las cosas de Dios. El las conoce a tal manera que ve claramente el camino por donde caminar. Este conocimiento viene por la revelación de la palabra al espíritu del creyente.
Si no hay revelación no hay luz.
Si no hay luz se estará
tropezando con todo. La luz de la verdad de la palabra de Dios es muy necesaria para que con la revelación que se tiene y con la luz que alumbra al creyente, este encuentre firmeza en las cosas de Dios. Esta firmeza viene, 47
por la revelación. Si no ve nada en nada se podrá afianzar. Pero si ve entenderán que la luz es mejor que las tinieblas. Vera que es mejor caminar en luz que en la oscuridad. Experimentará que es mejor estar sano que caminar en dolor y en aflicción. Por lo tanto el conocimiento revelado de Dios y su palabra hace que un cristiano este firme en Dios.
Falta de Madurez Para afirmarse bien en Dios el cristiano tiene que entender que el crecimiento es algo que toma tiempo. No crecemos de la noche a la mañana. La constancia y el tiempo son parte fundamentales para el crecimiento. Sin el tiempo no viene la madures. Es necesario el crecimiento y la madurez espiritual para librarse de las fuerzas pecaminosas y establecer firmemente el carácter en Dios.
El
carácter del creyente tiene que desarrollarse. Él debe pasar de niño a adulto. La leche, dice la palabra de Dios, es para los niños, (Hebreos 5:13). El alimento sólido es para los adultos. Es necesario adquirir experiencia y madurez espiritual.
Esta
experiencia de madurez la traen los años y la dedicación del creyente a las cosas de Dios.
El Espíritu santo dará suficiente revelación al espíritu del
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hombre siempre que haya una buena ministración de la palabra de Dios y este esté dispuesto a recibirle. Dios, por medio de Su Espíritu permitirá al creyente pasar por circunstancias que harán que este crezca y madure. Dependiendo de cómo se responda a las circunstancias, buenas como triviales, estas servirán para desarrollar madurez y carácter en el creyente. El creyente no debe ignorar ninguno de los tratos de Dios. Todas las cosas irán obrando para el bien de aquel que ama a Dios. Durante estos tratos de madures es importante que el hijo de Dios sea paciente consigo mismo.
Muchos cristianos son muy impacientes.
Su
paciencia no se ha desarrollado lo suficiente. Esta paciencia, que es fruto del espíritu, junto con los otros frutos del Espíritu es lo que da al cristiano la estabilidad necesaria para permanecer en Dios.
Perseverancia Para que los creyentes se mantengan progresando en los asuntos espirituales es importante que haya perseverancia en ellos. La perseverancia es parte de la disposición y la dedicación del creyente en insistir buscando y
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acercándose cada día más a los asuntos de Dios. Sin esta perseverancia continua los santos de Dios no podrán hacer progreso espiritual. El Apóstol Pablo hace una fuerte amonestación a todo ser humano. En ella el compara a aquellos que desean hacer el bien y buscan gloria e inmortalidad y aquellos que insisten en continuar de la misma manera de siempre. Él les dice, “pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; porque no hay acepción de personas para con Dios.” Romanos 2:3-17 Es importante que los cristianos estén consiente de la necesidad de perseverar no importando cuanto tengan que luchar por hacerlo. No importa
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cuanta determinación tengan que usar.
No importa cuales sean los
sentimientos que se experimenten; ya sean positivos o negativos. Cuando los creyentes son inmaduros su área sentimental todavía no ha sido tratada. Y esto hace que dejen de perseverar. El enemigo de las almas sabe cómo atacarlos en el área de los sentimientos y emociones. Allí él sabe que los puede devorar. Por lo tanto, hay que ser sobrio y estar velando para que el enemigo no gane ventaja alguna sobre los santos de Dios.
Conclusión Aunque existen muchas otras causas por las cuales los santos pueden tornarse a tras del camino de la verdad, solo se han examinado algunas de las principales. Las causas ya mencionadas son solo algunas de las razones por las cuales las personas vuelven atrás después de haber conocido la verdad. Cada una de estas causas puede ser tratada y vencidas por él. El creyente, sin lugar a dudas, experimentará muchos de estos elementos ya descritos aquí. Pero, el sobreponerse a ellos, contribuirá a que su desarrollo espiritual continúe cada día en aumento. Confrontar estas causas y vencerlas con el poder habitador y capacitador del Espíritu Santo de Dios ampliarán la perspectiva, el carácter y la confianza del creyente y este descubrirá que nada es imposible para él, (Marcos 9:23).
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Sin dedicación, un intenso deseo y perseverancia en los asuntos de Dios el creyente no podrá sobreponerse a estas situaciones y quedará viviendo la vida pobre y baja que el mundo le legó, donde todo gira alrededor de un círculo vicioso. Los hijos de Dios deben ir de gloria en gloria, (2 Corintios 3:18). Su experiencia con Dios debe ir en aumento. Él debe marchar en la jornada hacia la posesión total de la victoria en Cristo. Dios es poderoso para ayudarlo. Él es quien únicamente puede llevar al cristiano a una madurez asombrosa. El cristiano maduro es de gran beneficio a los asuntos de Dios y a la manifestación de una iglesia gloriosa en medio de un mundo de tinieblas. La congregación que no tiene creyentes maduros, y que muestren constantemente una creciente pasión por Dios y Sus asuntos, es una iglesia pobre. Se debe cooperar con Dios para vencer el estado mediocre y anímico en el cual caen los santos. La victoria ya es de los hijos de Dios. Solo la solidez de los creyentes hacer una iglesia sólida, fuerte y victoriosa. Los pastores y líderes tienen una responsabilidad grande sobre sus hombros. El trabajo es mucho y la mies está madura. La iglesia debe ir de gloria en gloria y de excelencia en excelencia. Solamente aquellos que están trabajando con Dios son los únicos que pueden ser usados por El para que 52
Su iglesia llegue a ser lo que verdaderamente es, una iglesia gloriosa y que no tenga manchas ni arrugas.
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SEGUNDA SECCION EL FRUTO DEL ESPIRITU COMO ELEMENTO NECESARIO PARA LA ESTABILIDAD
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CAPITULO CUATRO
PARA CON DIOS: AMOR, GOZO Y PAZ
Veamos algunos de los elementos que son necesarios para la estabilidad espiritual en la vida del creyente. Conocer y estabilizarse en estos elementos es de suma importancia para alcanzar la solidez espiritual. La estabilidad espiritual es esencial para los creyentes, especialmente los nuevos creyentes. Tal y como una planta necesita tiempo para establecerse, crecer y convertirse en un árbol fuerte, de igual manera el creyente necesita tiempo para el crecimiento y formación. Este es un proceso lento pero necesario. Los siguientes principios que comúnmente los llamamos los frutos del Espíritu
que aparecen a continuación, aunque son múltiples, deben 55
considerarse como uno; el fruto del Espíritu. Esto es porque es el Espíritu Santo quien produce en el espíritu del creyente cada uno de ellos. Por lo tanto es, el fruto del Espíritu, ya que es el Espíritu Santo quien los produce. En este estudio lo llamamos y nos referimos a él como, el fruto del espíritu. Este fruto del Espíritu necesita desarrollarse en el interior del cristiano para que este pueda adquirir una manera de vivir diferente a la manera de vivir del mundo en que salió, y esta nueva vivencia es el producto de la obra del Espíritu de Dios en él. El mismo fruto que el Espíritu Santo produce una fuerza poderosa que puede contrarrestar las situaciones externas a las que él creyente es expuesto. El fruto del Espíritu se puede dividir en tres aspectos que apuntan hacia diferente dirección. Como ya se mencionara el fruto es uno, ya que este es el fruto que produce el Espíritu santo. Pero el Espíritu Santo en el creyente produce nueve frutos diferentes, cada con una dinámica única y particular. Estos se convertirán en el nuevo carácter del cristiano.
Esta
formación la va dando el Espíritu Santo al espíritu del creyente mientras el creyente cede a Él.
Según se cede al Espíritu, el Espíritu mismo va
moldeando los frutos en la vida del creyente, hasta que llegue a decir como dijo el apóstol Pablo, “ya no vivo yo, mas vive Cristo en mi”, Gálatas 2:20. 56
Así que primeramente el amor, gozo y paz (ver Figura 1.) tiene que ver con la relación del creyente para con Dios, su amor hacia Él, el gozo en el Espíritu del creyente hacia Dios, y la paz de buena relación y comunión con Dios. La paciencia, benignidad, bondad, es hacia sí mismo, algo que el Espíritu manifieste en su ser; paciencia, benignidad, bondad. Esto es algo que tiene que ver primeramente con su estado o forma de ser personal Y, fe, mansedumbre y templanza es para con los de afuera. Aunque el fruto lo manifiesta principalmente para el beneficio de otros, también es para para beneficio propio que beneficiará tanto a él como a las demás personas. Pero todo esto es expresado por el Espíritu Santo quien es el que lo produce.
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Dios: Amor, Gozo, Paz.
Yo:
Otros:
Fe Mansedumbre, Templanza.
Paciencia, Benignidad, Bondad.
Figura 1.
Amor El amor es una respuesta afirmativa del creyente hacia Dios. Amor que el Espíritu Santo produce en el creyente y que va dirigido hacia Dios. No hay nada en el creyente que pueda satisfacer completamente el corazón de Dios. Solamente el Espíritu, quien escudriña la mente de Dios, conoce en si todo aquello que agrada a Dios. Como el Espíritu conoce lo que satisface el corazón de Dios, El mismo se encarga en producir en el creyente ese amor, que en el original griego es ágape. De otra manera el creyente por sí mismo nunca podría producir ni manifestar este fruto, pero el Espíritu Santo lo hace.
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Esta clase de amor no es un amor fileo o filiar, amor relacionar. Tampoco es un amor eros que es el amor entre una pareja. El amor ágape es algo muy diferente.
Solamente Dios tiene este amor y es el amor
incondicional. El amor que se expresa sin condiciones, que no demanda nada, que lo da todo a cambio de nada. Este es el amor de Dios. Un creyente puede amar de esta manera porque el Espíritu Santo manifiesta este amor libremente en él. De otra manera nunca podría adquirirse ni manifestarse este amor. Este amor es para los hijos de Dios y solo Dios puede dar a los cristianos esta clase de amor. Cuando este amor está en el creyente como fruto del Espíritu entonces el creyente puede amar con Dios con toda la pasión con la que Dios merece ser amado. Este amor es un amor inquebrantable y capaz de cualquier cosa por Dios y por todo lo que pertenece a Él.
Este es el amor que es
correspondido por Dios. Así el creyente ama a Dios y se siente amado por El. Este verdadero amor solidariza al creyente en Dios. Este amor no solo es hacia Dios sino que el mismo Espíritu es quien hace que el creyente ame también a los hermanos de la fe, su familia, conocidos y aun hasta a sus enemigos. Este amor no mira condiciones. Este es el amor incondicional. Este fruto del Espíritu manifestado en el creyente 59
tiene la capacidad de hacer que este cumpla con el mandamiento de Jesús de que “os améis” (ágape) los unos a los otros, como él nos ha amado. Este es el mismo amor que capacita para amar a los enemigos. Jesús dijo “amar a vuestros enemigos, bendice a los que os maldicen, has bien a los que te odian y ora por los que os desprecian y persiguen,” (Lucas 6:2731). Este amor ágape tiene la habilidad de poder abrazar a todo el mundo. El amor ágape no depende de ser correspondido para manifestarse. Este amor no da lugar para decir, “te amo si tú me amas”, no. El ama sin esperar nada a cambio. Solo el Espíritu puede producir tal fruto en el creyente.
Este amor producido por el Espíritu hará que el creyente se
mantenga establecido firmemente en Dios. Una de las cualificaciones para los líderes como dijera Pablo a Timoteo es que “no debe ser contencioso”.
Es importante que cada
creyente, incluyendo los líderes, camine en el amor ágape. Gozo Cuando se habla de gozo se está hablando de la experiencia que se experimenta al tener una continua y saludable relación con Dios.
Es
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exuberancia interior, regocijo y gozo que ocasiona satisfacción. Esta misma satisfacción es producto del Mismo Espíritu Santo. El Espíritu Santo y la palabra trabajan juntamente para producir gozo. Cuando nos encontramos en medio de alguna persecución, tribulación o prueba, el Espíritu Santo emplea la palabra de Dios y juntamente da un sentido de seguridad y satisfacción. Cuando nos sentimos enfermos, en nuestro interior el Espíritu nos dice “Yo soy Jehová Dios tu Sanador, “Éxodos 15:26. Oh, “Por sus heridas fuimos sanados,” Isaías 53:5.
Si nos sentimos atemorizados por las
persecuciones, Él nos dice; “no temas yo estoy contigo, siempre te ayudaré, siempre te sustentare con la diestra de mi justicia,” Isaías 41:10, o nos dice, “aunque el enemigo se levante, como rio crecido el Espíritu de Jehová levantará bandera,” Isaías 59:19. Todas estas son palabras que nos habla el Espíritu Santo de Dios en el interior para mantenernos firmes. El gozo producido por el Espíritu Santo crea una fuerza y valentía sobrenatural. Nehemías es uno de los mejores ejemplos que tenemos. En medio de la adversidad y la oposición fue esa misma motivación del Espíritu que lo mantuvo en pie de lucha.
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Cuando Nehemías comenzó la edificación del muro de Jerusalén, Sambalac y Tobías el árabe enfrascaron una persecución contra él. Hubo amenazas por todos lados y las palabras que hablaron contra él fueron palabras que fácilmente hubieran desmoralizado a cualquier persona. No obstante, él entendía que lo único que lo podía sostener era el gozo de Jehová. Sus palabras fueron “el gozo de Jehová es nuestra fortaleza,” Nehemías 8:10. El gozo del Espíritu produce una fuerza poderosa capaz de hacer fuerte a las adversidades y oposiciones con las que se encuentran los hijos de Dios. El puede provocar en ellos el denuedo de hacer frente al enemigo o cualquiera que sea la situación con valentía. Este fruto en la vida del creyente también hará de él un hombre firme y fuerte en el Señor. El creyente será capaz de enfrentar la más adversa situación y pasar al otro lado victorioso. Con valentía podrá sostenerse y mantenerse firme ante cualquier amenaza. Paz ¿Qué es la paz como fruto del Espíritu? La paz es ausencia de rivalidad y enemistad. El creyente está en correcta relación con Dios (justificado).
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Romanos 5:1 dice “Justificados pues por la fe tenemos paz para con Dios.” Esta paz indica que existe una relación de pacto entre Dios y el hombre por medio de Señor Jesucristo.
Esta inquebrantable relación hace que se
experimente una limpia y concisa confianza entre Dios y el hombre. Esta misma relación resulta en gran reposo interior, lleno de seguridad y satisfacción. La palabra paz en el lenguaje Hebreo es Shalom y significa, estar completo, sólido, seguro. Es, tranquilidad y plenitud. Esta paz es una paz que hace sentir al cristiano reposando en Dios. Jesús dijo, “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo,” Juan 16:33.
Cuando el creyente permanece en el Señor, no tiene por qué
atemorizarse ya que la paz de Dios, producto del fruto de Espíritu Santo produce paz, tranquilidad y seguridad en medio de las persecuciones del mundo.
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CAPITULO CINCO
PARA CON EL PROJIMO: PACIENCIA, BENIGNIDAD Y BONDAD
La dinámica del Fruto del Espíritu también tiene su dirección y énfasis. Esta dirección y énfasis es también hacia el prójimo. El prójimo es todo aquel con el cual convivimos a diario. Aquellas personas que están cerca de nosotros y que tenemos que compartir e interaccionar cada día con ellas ya sea; en el trabajo, en el comercio, en la escuela, en el vecindario y en cualquier lugar. Esto incluye a los que son cristianos, miembros y parte integrar del cuerpo de Cristo, la iglesia y también a los que están fuera, esto es, a la gente que es y que está en el mundo. Son todas aquellas personas
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con las cuales convivimos diariamente. Para convivir con ellos es necesaria la manifestación del fruto de Espíritu Santo fluyendo en el creyente. Paciencia El primero que vamos a ver es la paciencia. La paciencia es “la ciencia o el arte de la paz”, como alguien dijera. La palabra griega jupomone, es una palabra compuesta de jupo y meno. La palabra jupo significa debajo y meno, permanecer.
Así que la palabra jupomone significa permanecer
debajo. Lo cual significa permanecer constante bajo las pruebas, tentaciones o tribulaciones. La paciencia crece solo en las pruebas, cuando permanece resistiendo, (ver Santiago 1:3). Y lleva como fin perfeccionar el carácter. En medio de las tribulaciones muchos creyentes no soportan porque no han sido aún perfeccionados en este fruto. Prontamente son abatidos y se tornan fáciles de gobernar por las circunstancias que les rodean. Y, pronto son abatidos por estas. La paciencia es desarrollada en el creyente por medio del Espíritu Santo. La verdadera paciencia es esa virtud que hace que podamos resistir bajo cualquier situación que confrontemos y salir al otro lado victorioso.
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La paciencia no es resignación sino firmeza varonil, podríamos decir. La paciencia como producto del individuo es limitada y se concentra en resistir firmemente con sus propias fuerzas. Tal y como un globo de goma no puede soportar sino hasta cierta cantidad de presión de aire antes de explotar, similarmente es la paciencia como producto humano. La paciencia llega hasta cierto límite. Más, cuando esta es producida por el Espíritu Santo, no tiene límite. No hay ser humano que pueda hacerle “perder la paciencia” a un cristiano en quien el Espíritu Santo está manifestando este fruto. Benignidad La benignidad es otra de las manifestaciones ocasionadas por el Espíritu Santo en el espíritu del creyente. Es importante recordar que es el Espíritu Santo en el creyente quien produce este fruto. Por eso la escritura dice “el fruto del Espíritu”, Gálatas 5:22. El Espíritu se manifiesta de diferentes maneras. Por lo tanto la benignidad no es algo que se origina en el hombre o en la fuerza del hombre. Es algo que lo origina el Espíritu Santo y lo manifiesta a través del hombre que cree en Jesús. ¿Qué es la benignidad? La benignidad es una disposición del corazón.
Si bien, una palabra clave para entender mejor este concepto es la palabra 67
“gentileza”. Este se puede definir como un espíritu calmado y dócil que considera a las demás personas. Es una habilidad de permanecer en perfecto equilibrio sin ser perturbado por las circunstancias no importando cuán adversas sean. La benignidad o gentileza conlleva una mezcla de gracia, ternura y compasión al mismo tiempo. La persona llena de benignidad despliega una disposición a ayudar al necesitado, a socorrer, a extender la mano a cualquier persona no importando bajo que circunstancia se encuentre. Esta es la expresión del fruto del Espíritu santo quien verdaderamente puede expresar por medio del creyente la naturaleza benigna, o llena de la gentileza de Dios. La compasión de Dios por el hombre es tal que dice que El dio a su propio Hijo en propiciación por los pecados de todo el mundo. Este es el corazón que se da por aquellos a quienes ha creado. Bondad La bondad, aunque es muy parecida a la benignidad y ambas van tomadas de la mano, no obstante la bondad habla del carácter que esa expresa a sí mismo en hacer bien. Mientras que la benignidad es una característica de gentileza 68
que despliega la persona llena de este fruto para con las demás personas, la bondad tiene que ver con ese aspecto interior de la persona que constantemente siente hacer el bien a otros. Esta palabra proviene de la raíz agatos que significa bien.
La palabra agatosune, la cual es la palabra
bondad, significa buen deseo. Un deseo caracterizado por hacer bien. Entre tanto que la palabra benignidad se centra en hacer, la palabra bondad se centra en ser. La bondad se caracteriza por el tener buenas intenciones y puros deseos para con las demás personas. Esta es caracterizada por la pureza de pensamiento, motivo e intención. Este fruto, además proviene del Espíritu Santo. Es El quien produce en el creyente las mismas características del Dios vivo y verdadero. Es lo que Dios es. Dios es bueno. Esta bondad de Dios es expresada a través de la acción de enviar a su hijo en rescate por todos aunque todos los hombres eran y son pecadores destituidos de la gloria de Dios. Dios manifestó su rica bondad hacia los hombres enviando a su Hijo al mundo. Cuando esta manifestación del Espíritu toma lugar en el espíritu del creyente, la persona manifiesta esa virtud que hace que otros se sientan a gusto estando con él. Las personas no se sentirán amenazadas ni muchos menos con temor cerca de una persona llena de este fruto. Ya que la
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conciencia cognitiva de cualquier persona puede percibir si esa ternura especial está o no en el creyente, también el mismo puede darse cuenta de si ella está siendo expresada por medio del poder del fruto del Espíritu en su persona.
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CAPITULO SEIS
PARA CONSIGO MISMO: FE, MANSEDUMBRE Y TEMPLANZA
El fruto del Espíritu como se ha dicho apunta hacia Dios, además hacia el prójimo y muy importante hacia el creyente mismo. En otras palabras aunque el fruto del Espíritu Santo se manifiesta en la vida del creyente, todos y cada uno de estos nueve frutos manifestados por el Espíritu Santo, tiene una dirección en particular para con Dios, para consigo mismo y para con los demás. Es una manifestación en el espíritu del creyente de parte del Espíritu de Dios. Esto es importante que lo mantengamos claro. El Espíritu Santo manifiesta su fruto en las tres mencionadas direcciones y todo tiene que ver con el individuo. Establece el responder 71
hacia Dios, responder hacia aquellos que nos rodean ante los cuales debemos vivir manifestando el fruto del Espíritu y ser una influencia fuerte en sus vidas. Y, aún más el Espíritu Santo manifiesta su fruto hacia el creyente mismo. Uno de esos frutos que manifiesta hacia sí mismo es la fe. Fe La palabra griega para fe es pistis. Esta palabra significa persuadir, estar persuadido, tener una firme persuasión o estar totalmente convencido, Hebreos 11:1 dice que la fe “es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve”. Esta palabra persuadir o persuadido indica una rotunda confianza adquirida por el conocimiento de la verdad.
En el creyente, existe tal
confianza que él está totalmente seguro y confiado. Para la estabilidad de un creyente es necesaria tal fe.
Esta fe conlleva un revelado y claro
conocimiento de la verdad. Esta confianza es confianza que se ha adquirido por medio del conocimiento de la verdad y sobre la cual el creyente reposa. Toda su vida descansa sobre la verdad de la palabra de Dios revelada a su espíritu. No importando cuáles sean las circunstancias en las que él se encuentre, éstas no pueden apagar o hacer desvanecer aquella confianza que está apoyada en la verdad que le ha sido revelada al espíritu del creyente. 72
Este tipo de fe es una fe que ha sido cimentada a tal grado que nada ni nadie le puede hacer mover de ella.
Muchos de los factores antes
mencionados que hacen que los creyentes se tornen atrás del camino de la verdad son porque estos no han adquirido este tipo estabilidad por medio de la fe. Esta fe también es una manifestación del fruto del Espíritu en el creyente.
Es el mismo Espíritu quien imparte tal convincente fe al espíritu
del creyente.
Recordemos que es EL FRUTO DEL ESPIRITU.
Es
importante entender que la manifestación de cualquiera otra área del fruto del Espíritu como lo es el amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, mansedumbre y templanza no trabaja sin la fe. Uno de los ejemplos bíblicos más prominentes es el de Abraham, mencionado en Romanos 4:19-21. Su fe no se debilitó sino que por el contrario se fortaleció en ella. Él estuvo sumamente persuadido del poder de Dios en hacer todas las cosas que Él había prometido. Aunque ya era de entrada edad, se mantuvo creyendo a Dios. También tenemos a Moisés que dice el libro de los Hebreos que iba como viendo al invisible, Hebreos 11:27. Moisés se mantuvo escuchando la voz de Dios. Él no se apoyó en lo que el sentía o pensaba sino en Dios. 73
Aquí está la verdadera victoria del creyente, estar atento a lo que Dios dice y poner sus ojos en Jesús el autor y consumador de su fe, (Hebreos 12:2). Mansedumbre No es solamente fe lo que imparte el Espíritu de Dios al espíritu del creyente como manifestación de Su fruto sino también mansedumbre.
Existen
circunstancias en la vida en medio de las cuales el creyente se puede encontrar, especialmente en medio de las persecuciones, forzado a reaccionar en vez de responder. Muchos pueden perder su testimonio en un momento cuando suelen encontrarse en situaciones embarazosas o difíciles. Es precisamente en este momento cuando el Espíritu Santo imparte esta especial cualidad o atributo de su fruto; la mansedumbre. La palabra mansedumbre del original griego es, prootes y viene de la palabra, manso. Esta implica humildad, mansedumbre. La humildad no es debilidad, sino una gracia especial de Dios que permite al alma mantenerse firme y sin reaccionar ante las adversidades o los tratos de Dios. Por ejemplo, cuando otras personas tienden a mofarse por la verdad que se profesa o en medio de necesidades cuando nos sentimos que otros nos demandan o exigen podemos reaccionar con cólera.
Además, podemos
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sentirnos en ciertas ocasiones frustrados o airados especialmente cuando Dios trabajando en áreas en nuestra vida. Hay que ser mansos y humildes para con Dios. Él sabe cómo mejor tratarnos y los planes que tiene al hacerlo. Por otro lado es necesaria la mansedumbre con uno mismo. Cuando Dios está trabajando en áreas en la vida personal, en la formación de nuestro carácter e implementación de la nueva manera de vivir, hay que prevenirse de no reusar a la disciplina de Dios sino mantenerse aprendiendo mansamente las lecciones que Dios nos quiere ensenar. En estos momentos difíciles que atraviesan los creyentes es donde el Espíritu Santo imparte mansedumbre al creyente. Él sabe cómo liberar esa calma, desde el espíritu hacia el alma, que hace que nos mantengamos en nuestra posición victoriosa en Cristo sin dejarnos mover de ella. Templanza La templanza es otra manifestación del fruto del Espíritu. Es el Espíritu impartiendo fuerza interior, control de uno mismo y poder al espíritu del creyente. Esta palabra significa control de sí mismo, templado, moderado.
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El creyente que es templado conoce sus límites. Él sabe cómo vivir justamente en el mundo, conocer lo que Dios desea y obedecerlo en todo. El creyente vive en el mundo pero no es del mundo.
El mundo vive
diametralmente opuesto a los principios y norma de vida de Dios. Es todo lo contrario a Dios. El creyente en quien el Espíritu Santo imparte esta virtud de Su fruto hace que los apetitos, deseos y deleites del mundo no embarguen la vida. Él sabe cómo mantenerlos firmes y darles la victoria en medio de los adversos y temporales deleites del pecado. El Espíritu Santo sabe dar al creyente ese balance y temple espiritual par que por nada sea movido sino que mantenga siempre el control y la estabilidad espiritual en la vida del hijo de Dios.
Conclusión
¡Cuán necesaria es la estabilidad espiritual en la vida del creyente! En los primeros pasos del creyente estos son como los pasos de un bebe cuando comienza a caminar. Sus pasos son débiles y necesitan la ayuda de los padres sus hermanos. De igual manera el creyente una vez ha nacido, ha llegado a un mundo que nunca antes había visto y es importante que dependa de sus padres y hermanos espirituales para que le ayuden a conocer la nueva vida y a saber 76
cómo puede hacer frente al nuevo mendo a donde ha llegado. El nuevo creyente ha venido a ser parte de la familia de Dios. Ahora el creyente salió del mundo en el sentido de que ya no pertenece ni es igual a las personas que son de este mundo que aún no conocen a Dios. Por lo tanto es necesario que el comience firmemente en el sendero de la nueva vida y que reciba todo el apoyo de personas espirituales para que lo ayuden a crecer saludablemente en la vida espiritual. De esta manera El que ha nacido de nuevo, por haber vivido conforme al mundo toda su vida, necesita ir despojándose de las cosas del mundo.
En el mundo en el que vivió encaró dificultades y
problemas y es importante que ahora que está en Dios y que está disfrutando de la vida en Su familia aprenda a caminar con El. Ese crecimiento saludable en el Señor le va a ayudar a crecer estable al mismo tiempo. El creyente debe exhibir en su vida el fruto del Espíritu que es la misma naturaleza de Cristo. Lo que era antes de venir a Cristo debe de ser ahora cambiado por las virtudes del Señor. Implementar en la vida estas virtudes toma tiempo. Estas virtudes van tomando forma en los creyentes según le hacen frente a las vicisitudes de la vida, no por sus propias fuerzas, sino usando el poder y el fruto del Espíritu inherente en ellos. Estas virtudes se irán haciendo firmes en la vida por medio de la
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oraciรณn, el meditar en la palabra de Dios y al poner esta en acciรณn en el momento necesario.
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TERCERA SECCION COMO ESTABILIZARSE
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CAPITULO SEIS
COMO ESTABILIZARSE En este próximo capítulo vamos a ir a la práctica para la estabilidad espiritual. Las preguntas que se contestaran son las siguientes: ¿Cómo estos elementos pueden internalizarse? ¿Qué podemos hacer para arraigar estas virtudes en el espíritu? ¿Cómo se producen? ¿En qué debemos permanecer? ¿Cómo se puede tener un espíritu fuerte, arraigado y estabilizado?
Estos elementos como se mencionara antes, es fruto del Espíritu Santo. No es una actitud producida por el creyente, sino por el Espíritu Santo en el espíritu de creyente. Dios envió Su Espíritu al corazón del creyente con el propósito de crear o formar a Cristo en él. Para fortalecerlo, ayudarlo, guiarlo, vivificar y estar con él para siempre (Juan 3:6; 6:63; 14:17, 15:26, Romanos 8:11, 8:13, Gálatas 4:6, 1 Juan 5:6). Es una obra en 80
su totalidad hecha por el Espíritu Santo. Al hombre solo le resta ceder su vida en su totalidad y constantemente al Espíritu. Día tras día y por medio de la fe ceder para que así el Espíritu Santo trabaje en él. Dios, por medio de su Espíritu hará la obra de restauración, que aunque no acontece de inmediato, es segura. Es importante que el creyente coopere activamente con Dios cediendo a las prontitudes del Espíritu. Cuando el Espíritu le deja sentir que debe ceder a algo, no debe resistirse sino ceder. Ofrecerse a Dios en ese momento y alabar en medio de la situación es una manera de cooperar con el Espíritu. Además es imperativo que el creyente quiera que el Espíritu posea todo su ser. No necesariamente decirle a Dios, “Dios obra en mi”.
Dios
mismo aun producirá en el creyente aquel querer como el hacer. También es necesario que el creyente no preste atención a las cosas que se ven alrededor, sino a las que no vemos en lo natural, sino a las cosas de Dios. Es necesario que preste atención a aquello que Dios ha hablado en su palabra. Aquello que Dios desea que el haga. Los que son bendecidos no son los oidores de la palabra sino los que la oyen y la obedecen, los hacedores de ella. El enfoque del cristiano debe estar en Dios. Debe haber en él una pasión por Dios. Debe buscar a Dios buscar a Dios es creerle y mantenerse 81
en constante compañerismo con El. La determinación del creyente deber ser de que él ha de permanecer no importando que. Permanecer La determinación que el creyente debe tener desde el comienzo de la vida espiritual y de la jornada hacia la estabilidad espiritual es tomar la firme decisión de permanecer. Esta obra de permanecer es la parte que le toca al creyente hacer. Una firme decisión de este no quedara sin recompensa. Es Espíritu Santo sin lugar a dudas va a confirmarle que esta es la mejor decisión que ha tomado. La palabra permanecer en el original griego es la palabra meno que significa permanecer, continuar en un hogar, habitar. La palabra se usa tanto para permanecer en un lugar como para permanecer en relación, por ejemplo con otra persona o cosa. Otro ejemplo es la relación entre Jesús y el Padre, Juan 14:10 que dice, “¿no crees que yo soy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre, que vive en mí, El hace las obras. Creedme que soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.” Otro ejemplo de permanecer es en aquella relación que existe entre el creyente y Cristo; “permaneced en mí y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar
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fruto por sí mismo, sino permanece en la vid, así tampoco vosotros, sino permanecéis en mí,” (ver Juan 15:4-7)/ La palabra permanecer significa además, mantenerse unido. Para la victoria del creyente es necesario que él se mantenga unido a Cristo. Esto es, entre Cristo y el creyente existe una relación de pacto ya establecida por Dios el cual es inquebrantable. El pacto que Dios hizo lo hizo con Cristo a beneficio del creyente. Aunque los creyentes no se mantengan en pacto con Dios el pacto que Dios ha hecho continua en vigor, ya que este pacto es un pacto hecho entre Dios y Cristo a beneficio del creyente. El creyente es el beneficiario. Por lo tanto ya que el pacto que Dios hizo con Cristo es inquebrantable es importante que los creyentes se mantengan observando el pacto para que así reciban los beneficios ya prometidos por Dios para todos los que lo observan. El creyente debe permanecer en relación y comunión con Cristo ya que Cristo esta en relación y comunión con él. Por encima de todas las vicisitudes que se puedan presentar, la palabra continua diciendo, “permaneced”. Continuar en la misma relación que se comenzó desde el principio. En Romanos 4:16 dice; “y su fe no se debilito al considerar su cuerpo, que estaba como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la 83
matriz de Sara. Tampoco dudo, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido.” Abraham se mantuvo, continúo, permaneció creyendo a Dios. Se mantuvo constante en su relación con El no importando las circunstancias. Ya de casi cien años, permaneció. Josué es otro ejemplo de permanecer. Él fue uno de los que salieron de Egipto junto con Moisés y estuvo en el desierto por cuarenta años. Esto no fue por su causa, sino debido a la incredulidad del pueblo. Mas, sin embargo, el mantuvo su relación con Dios aunque tuvo que pagar las consecuencias por la desobediencia del pueblo. Aunque el pueblo no se mantuvo en relación con Dios por medio de la desobediencia, no aconteció así con Josué. Hay que permanecer. Tomar la decisión de continuar en relación con Dios. Habitar con El. Hacer de la relación con Dios el lugar de residencia del cristiano. ¿En qué cosas se debe permanecer?
Permanecer en la fe El mensaje de Dios es el mensaje de fe y también es el mensaje que confesamos o el mensaje que proclamamos. La fe es por lo que el hombre 84
había de vivir, “el justo por la fe vivirá, (Habacuc 2:4). La fe es sinónimo de evangelio, ya que es el evangelio de la fe. Por la fe es que el hombre entra en relación con Dios y por la fe vive. Comúnmente se usa el término “la fe Cristiana”. La fe cristiana es el mensaje que los cristianos proclaman. El evangelio hay que proclamarlo a todas las personas. El creyente que permanece fundado en la fe sin moverse de la esperanza que está puesta delante de él, se mantendrá en su curso y relación con Dios. El creyente que permanece en la fe saldrá triunfante de las tribulaciones, tentaciones y batallas en las que se enfrente con el enemigo. La fe del creyente hará que la fe (lo que profesamos) se internalice cada vez más en él. La vida cristiana es lo que se denomina como la fe. El creyente sale de la vida del mundo y entra a la vida de fe. Esta vida de fe es el nuevo estándar de Dios para él, el justo por la fe vivirá (Habacuc 2:4). A mí personalmente me tomo mucho tiempo familiarizarme con la ciudad donde vivo. Cuando me trasladé a esta ciudad no conocía nada. Estaba perdido. En mi mente no podía descifrar la expansión de la ciudad y menos conocía sus calles. Cuando entraba por una calle no sabía a donde iba a salir. Después de ya vivir por más de doce años en la misma ciudad no tengo problemas en moverme de un lado a otro. Si alguien me pregunta por 85
cualquier lugar en esta ciudad puedo acertar con bastante prontitud el lugar. Aunque aún continuo aprendiendo de la ciudad, de su gobierno, de sus leyes, lo que conozco hasta ahora es bástate para moverme con facilidad en ella. Lo mismo acontece con los cristianos cuando entran en la fe cristiana. Estos tienen que darle tiempo al escuchar la palabra de Dios y poner por obra sus principios para ir familiarizándose con ellos y con ella. Vivir la vida de fe y conocer cómo moverse dentro del Reino de Dios toma tiempo. Toma tiempo establecerse en la fe. Aquel que no tenga paciencia, amor, fe y todo el fruto del Espíritu desarrollado en él no podrá moverse en el Reino de Dios con facilidad y vivir dentro de la esfera de la protección de Dios. Esto es lo que hará que podamos vivir confiados en Dios viendo la diferencia de la vida de Dios y la del mundo. Esto es lo que muchos creyentes aún no alcanzan a comprender y por esto es que no logran la estabilidad espiritual. Vuelvo a reiterar que vivir esta vida de fe y entrar dentro del conocimiento del reino (gobierno) de Dios toma tiempo.
Se debe ser
paciente con uno mismo. Y no solo con uno mismo sino también con las demás personas.
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Permanecer resistiendo en la prueba Se debe también resistir en la prueba. Cuando se ha entrado a la esfera de las bendiciones de Dios y se está lleno del Espíritu Santo; esto es, todo el fruto del Espíritu siendo manifestado en todo su vigor en la vida del creyente y habiendo llegado a ser el fruto del Espíritu parte integrar del carácter del creyente; debido a los tratos de Dios y la respuesta positiva del creyente hacia estos, hay que saber que para permanecer hay que aprender a resistir. La palabra de Dios dice en Santiago 1:12 “Bienaventurado el hombre que soporta la tentación, porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que le aman.” En este pasaje hay dos palabras muy significantes y vamos a estudiarlas. Estas son las palabras “soportar” hupomeno y la palabra prueba, dokimos. La palabra se define griega es “soporta”, que viene de la palabra “soportar”. La palabra griega para soportar es hupomeno. Esta palabra es una palabra compuesta. La primera mitad de ella hupo significa debajo y meno que permanecer. La palabra significa permanecer debajo, resistir, o más bien permanecer debajo de la prueba resistiendo. En la versión inglesa no aparece la palabra resistido”, que aparece antes de la palabra “prueba”, ya que la palabra dokimos, que
es “aparecer o reconocible” significa ser
probado, ser tratado tal y como el metal es tratado en el horno purificador 87
con el fin de poner a prueba su calidad y resistencia. Así que, por lo tanto, el cristiano tiene que resistir la prueba para ser probada la calidad de su carácter y salir aprobado como hombre de carácter, aceptable, después de haber sido tratado en el horno de la adversidad, (ver Romanos 14:18; 2 Corintios 10:18; 13:7). La palabra entonces nos dice que debemos resistir bajo las pruebas. Debemos permanecer constantes en Dios y aprender a hacer de esta prueba, en vez de un tropiezo un escalón para subir al próximo nivel de crecimiento. Si el creyente no resiste la prueba se sentirá abatido por ella y no podrá sostenerse en pie. En muchas ocasiones vienen pruebas permitidas por Dios para nuestro crecimiento. Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu Santo para ser tentado por el diablo. Dice así la palabra de Dios: Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue llevado por el Espíritu al desierto. Allí estuvo cuarenta días y fue tentado por el diablo. No comió nada durante esos días, pasados los cuales tuvo hambre. —Si eres el Hijo de Dios —le propuso el diablo—, dile a esta piedra que se convierta en pan. Jesús le respondió: —Escrito está: "No sólo de pan vive el hombre." Entonces el diablo lo llevó a un lugar alto y le mostró en un instante todos los reinos del mundo. —Sobre estos reinos y todo su esplendor —le dijo—, te daré la autoridad, porque a mí me ha sido entregada, y puedo dársela a quien yo quiera. Así que, si me adoras, todo será tuyo. Jesús le contestó: —Escrito está: "Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él." 88
El diablo lo llevó luego a Jerusalén e hizo que se pusiera de pie en la parte más alta del templo, y le dijo: —Si eres el Hijo de Dios, ¡tírate de aquí!10 Pues escrito está: "Ordenará que sus ángeles te cuiden. Te sostendrán en sus manos Para que no tropieces con piedra alguna." —También está escrito: "No pongas a prueba al Señor tu Dios" —le replicó Jesús. Así que el diablo, habiendo agotado todo recurso de tentación, lo dejó hasta otra oportunidad. (Lucas 4:1-13, NIV). Aquí vemos el argumento entre Jesús y el diablo. Jesús en todo momento lo resistió con resistencia espiritual por el poder del Espíritu Santo y por la palabra escrita. Esta es la misma actitud que los creyentes deben asumir de igual manera. El pueblo de Israel también fue llevado por el desierto para ver que había en su corazón. Deuteronomio 8 dice así, “Cumple fielmente todos los mandamientos que hoy te mando, para que vivas, te multipliques y tomes posesión de la tierra que el Señor juró a tus antepasados.2 Recuerda que durante cuarenta años el Señor tu Dios te llevó por todo el camino del desierto, y te humilló y te puso a prueba para conocer lo que había en tu *corazón y ver si cumplirías o no sus mandamientos.3 Te humilló y te hizo pasar hambre, pero luego te alimentó con maná, comida que ni tú ni tus antepasados habían conocido, con lo que te enseñó que no sólo de pan vive el *hombre, sino de todo lo que sale de la boca del Señor.4 Durante esos cuarenta años no se te gastó la ropa que llevabas puesta, ni se te hincharon los pies.5 Reconoce en tu corazón que, así como un padre *disciplina a su hijo, también el Señor tu Dios te disciplina a ti.6 Cumple los mandamientos del Señor tu Dios; témelo y sigue sus *caminos.7 Porque el Señor tu Dios te conduce a una tierra 89
buena: tierra de arroyos y de fuentes de agua, con manantiales que fluyen en los valles y en las colinas;8 tierra de trigo y de cebada; de viñas, higueras y granados; de miel y de olivares;9 tierra donde no escaseará el pan y donde nada te faltará; tierra donde las rocas son de hierro y de cuyas colinas sacarás cobre. 10 »Cuando hayas comido y estés satisfecho, alabarás al Señor tu Dios por la tierra buena que te habrá dado.11 Pero ten cuidado de no olvidar al Señor tu Dios. No dejes de cumplir sus mandamientos, normas y preceptos que yo te mando hoy.12 Y cuando hayas comido y te hayas saciado, cuando hayas edificado casas cómodas y las habites,13 cuando se hayan multiplicado tus ganados y tus rebaños, y hayan aumentado tu plata y tu oro y sean abundantes tus riquezas,14 no te vuelvas orgulloso ni olvides al Señor tu Dios, quien te sacó de Egipto, la tierra donde viviste como esclavo.15 El Señor te guió a través del vasto y horrible desierto, esa tierra reseca y sedienta, llena de serpientes venenosas y escorpiones; te dio el agua que hizo brotar de la más dura *roca;16 en el desierto te alimentó con maná, comida que jamás conocieron tus antepasados. Así te humilló y te puso a prueba, para que al fin de cuentas te fuera bien.17 No se te ocurra pensar: "Esta riqueza es fruto de mi poder y de la fuerza de mis manos." 18 Recuerda al Señor tu Dios, porque es él quien te da el poder para producir esa riqueza; así ha confirmado hoy el *pacto que bajo juramento hizo con tus antepasados.” Dios trata a sus hijos como hijos. El padre que ama a su hijo lo corrige, le ensena, lo disciplina y lo instruye en los preceptos de verdad. Dios trata a sus hijos como su familia que son. La relación de Dios con la iglesia es una relación de un Padre con su familia. Dios cuida de todo aspecto de la vida de sus hijos. El mundo no comprende la relación que existe entre Dios y sus hijos. Existen muchas personas que critican cuando se enseña que 90
Dios disciplina a sus hijos. Para el mundo la disciplina no tiene ningún valor. Para Dios sí. Ya que la iglesia es la familia de Dios y los creyentes son hijos de Dios. Por lo tanto Dios los corrige para su bien tal y como un buen padre de familia lo hace con sus hijos. Por lo tanto los hijos de Dios deben resistir en la prueba. Cuando son probados por Dios El mismo los sacará al otro lado victoriosos y aprenderán a vivir dentro de la familia de Dios.
Permanecer resistiendo en la batalla Cuando entramos en la esfera de bendiciones de la vida cristiana tenemos también que aprender a resistir al enemigo.
La batalla
espiritual hay que pelearla. La biblia la llama “la buena batalla de la fe.”
1 Pedro 5:8-9 de la Nueva Versión Internacional dice,
“Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resístanlo, manteniéndose firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos en todo el mundo están soportando la misma clase de sufrimientos.” Aquí hay que permanecer en el campo de batalla. Hay que resistir con los pies firmes en el terreno de la fe. Esto es, la esfera de bendiciones a la cual hemos entrado por medio del camino limpio y puro, esto es, por medio de Cristo. 91
Habiendo entrado en el lugar de bendiciones y siendo todas estas bendiciones nuestras por medio de Cristo, le toca al cristiano hacer la obra de permanecer en ellas. El enemigo hará todo aquello que él pueda para hacer volver a los santos a la antigua manera de vivir. El tratará de apartarlos del caminar de fe para llevarlos a caminar por la vista. Veamos el caso de Adán y Eva. Ellos estaban viviendo por la fe. Ellos Vivian de toda palabra que salía de la boca de Dios. Ellos conocían lo que Dios les comunicaba y lo hacían. Ellos caminaban por la fe en la palabra de Dios. Mientras caminaron en la palabra permanecieron libres y en completa relación con Dios. Nada les faltaba. Caminaban como mirando al invisible porque por Su palabra lo conocían. Satanás les dijo que el día que comieran del árbol le sería abierto los ojos y conocerían el bien y el mal, Génesis 3:1-6. No había necesidad de conocer el mal. Solo el conocer el bien era necesario para vivir. El mal es todo aquello que es contrario a la verdad. No había necesidad de desviarse. Ellos solo tenían que seguir la verdad en obediencia a Dios. Lo opuesto al bien es el mal. Así que
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no es necesario conocer el mal. Con conocer el bien es suficiente para vivir una vida en abundancia. Ellos al pecar, desobedecer las palabras de Dios y caminaron por las palabras del enemigo. Entonces comenzaron a vivir solo por aquello que podían ver en lo natural, por visto y dejaron de caminar por fe en las cosas de Dios. Al perder el camino de Dios, que no es otra cosa que vivir sin el conocimiento de la verdad, se encontraron viviendo una clase de vida muy inferior a la de Dios, la más alta calidad de vida. Ellos comenzaron a vivir por lo que se ve y no por la fe. El engaño de satanás hizo que el hombre comenzara vivir fuera de la verdad y de las bendiciones de Dios, sin conocer la verdad y por ende sin conocer a Dios. El creyente al haber entrado en la verdad y conocerla debe aprender a resistir al mismo enemigo que una vez engañó a Adán y Eva. Aquel enemigo que quiere llevarlo a caminar, no en la fe (la esfera de las bendiciones de Dios) sino a la antigua manera de vida, esto es, la vida vivida en lo natural. Aquí precisamente es donde la palabra nos está dando una buena lección diciéndonos, “hay algo que tienes que aprender a 93
hacer.” “Primero tienes un enemigo y segundo, tienes que resistir este enemigo.” Esta es una lección que debe aprender todo cristiano. Esto se llama la batalla espiritual. ferozmente contra los hijos de Dios.
El enemigo se levanta
Esta feroz batalla hay que
librarla permaneciendo firme en la fe. La batalla lo que hace es que tira del cristiano de un lado para otro, en muchas ocasiones creando confusión y desánimo para las cosas de Dios. En otras ocasiones crea contención, malos entendidos y confusión.
En otras opresión, abatiendo con pensamientos de
corrupción y maldad. Otras veces perturba las emociones hasta el punto de descontrolarlas para crear caos en la familia, en el trabajo y dentro del matrimonio.
Los ataques pueden ser variados y
combinados. Si el creyente no está fortalecido interiormente no podrá resistir por mucho tiempo. Si los hábitos y todo lo que anteriormente se ha mencionado no es tratado en la vida del creyente, el enemigo se Valera de esto para hacerle volver atrás y así pierda la firmeza en Dios y la estabilidad espiritual. El creyente tiene que aprender que no tiene que batallar solo. Batallar solo es fracasar. No somos lo suficientemente fuertes en 94
nosotros mismos para hacerle frente al enemigo y espirituales de maldad.
sus huestes
La suficiencia del creyente y el poder
necesario está disponible por medio del Espíritu Santo que está en él. El Señor es quien pelea por los creyentes y la victoria es segura. El creyente no debe depender de sí mismo, sino del poder de Dios. La palabra de Dios dice que “no es con espada ni con ejércitos más con su santo Espíritu” (Zacarías 4:6), que se gana la batalla. La palabra dice en Efesios 6:10, “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor y en su fuerza poderosa. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo, porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo y, habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñida vuestra cintura con la verdad, vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el celo por anunciar el evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. Orad en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velad en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.” La palabra habla del tipo de lucha que tienen los creyentes. Ellos luchan contra huestes espirituales de maldad. Estas están en las regiones celestes. 95
El creyente tiene que tomar la armadura de Dios. Él debe estar firme y resistir en ocasiones. Él debe de estar bien ceñido con las armas que Dios le ha dado en Cristo. Y sobre todo debe orar en todo tiempo con toda clase de oraciones y suplicas. En esta batalla debe mantearse firme. No debe basilar sino estar listo para hacer frente a las fuerzas espirituales de maldad. Toda la armadura de Dios debe estar firme en todos y cada uno de los hijos de Dios. Por cuanto tenemos tal lucha con estos huestes espirituales de maldad es necesaria que el creyente, reitero, se vista con ella toda la armadura de Dios. Este vestirse es con toda aquella armadura que Dios le ha provisto. Estamos constantemente encontrándonos con los impedimentos del enemigo el cual lucha con impedir que se mantenga el avance del reino de Dios en la tierra. El creyente lleno del fruto del Espíritu Santo y vestido con toda la armadura de Dios será un agente difícil para el enemigo hacer volver a la antigua manera de vida. Este resistirá al enemigo con todo el poder y la autoridad que Dios le ha dado y permanecerá firme mostrando en toda su vida la plenitud del fruto del Espíritu manifestado en él. 96
Permanecer haciendo la palabra Para el cristiano moverse en toda esta plenitud de vida esto manifestando el fruto del Espíritu y para estar presto y bien preparado donde en una posición donde ni el mundo, ni satanás y mucho menos la carne le pueden hacer volver atrás y así ganar estabilidad espiritual en su vida es necesario que este se mueva haciendo la palabra de Dios. Él debe ir pisando, por así decir, en las mismas pisadas de Jesús. Él debe ir siendo en todo como Cristo. Las verdades de Dios deben ir fundamentándose en su espíritu.
Su carácter debe ser
saturado por la palabra. Los rasgos, las marcas de Cristo (Cristo mismo) deben ser llevados en su vida. Esto solamente se consigue haciendo la palabra. Hay que ser hacedor de la palabra.
Oír no es suficiente.
Según la escala
progresiva, para que la palabra de Dios tome forma en la vida del creyente y se arraigue fuertemente en él es la siguiente: primero oír la palabra, segundo leer la palabra, tercero estudiar la palabra, cuarto memorizar la palabra, quinto meditar en la palabra y sexto hablar la palabra. Esto debe de hacerse continuamente. En todo tiempo. Noche y día.
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Si esto se hace los resultados serán sorprendentes. Jehová dijo a Josué; “nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien,” Josué 1:8. El salmo uno dice; “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará, Salmo 1:1-3. Y, Santiago 1:21-24 dice, “por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas. Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.” Recuerda esto. Hacer la palabra de Dios es hacer la voluntad de Dios. La voluntad de Dios está revelada en su palabra. Al estar revelada en la palabra esta viene a ser Su voluntad para el creyente. 98
La voluntad de Dios es la senda de la vida que Dios quiere que todo creyente persiga. Aunque las circunstancias adversas va a venir a la vida del creyente, y no hay forma de evitar que así no sea, solo permaneciendo en lo que Dios dice es que se permanece victorioso. Si el creyente está confiando completamente en el poder del Espíritu Santo podrá permanecer firme y estable en medio de cualquier adversidad, prueba o tentación ya sea del mundo, la carne o el enemigo. El habrá conquistado cada uno de los hábitos de su pasada manera de vivir. El saldrá aprobado ante cualquier de las pruebas que tenga que afrontar. El caminará por encima de cualquier circunstancia adversa en su viaje a la madurez espiritual y saldrá victorioso
sobre todas las batallas, acechanzas y tentaciones del
enemigo. El permanecerá firme en su curso hacia la realización de todo lo que él es en Dios y permanecerá estable y seguro en todo por todo el transcurso de su caminar espiritual.
Conclusión
Teniendo creyentes completos en la iglesia será una iglesia completa. Teniendo creyentes firmes y estables la iglesia será firme y estable. En medio de un mundo perverso la iglesia permanecerá establecida 99
sin moverse. Ella adquirirĂĄ la estabilidad que se encuentra resistiendo y permaneciendo en medio de las tentaciones, pruebas, problemas y dificultades. Es el poder del EspĂritu Santo en los santos y por lo tanto en la iglesia lo que los hace permanecer en la vida cristiana y en el caminar de fe.
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