Un ecosistema en transformación
El panorama global de la cooperación ha cambiado drásticamente: recortes en la Ayuda Oficial al Desarrollo, tensiones geopolíticas, y nuevas prioridades estratégicas en la UE, con agendas consolidadas en IA, la transición verde y la digitalización.
Aun en este contexto complejo, la CTr se reafirma como una modalidad flexible, horizontal y capaz de generar alianzas de largo plazo.
A través de los datos de CTr de SEGIB, se identifican las principales tendencias identificadas de la modalidad en Iberoamérica:
crecimiento de la modalidad en la región; mayor diversidad de socios; transición de acciones puntuales a proyectos más robustos;
expansión hacia sectores estratégicos.
Seis productos, seis miradas complementarias
El proyecto SEGIB-UE ha desarrollado análisis sectoriales que ofrecen una visión amplia y estratégica sobre el potencial de la CTr.
Medioambiente:
un espacio prioritario en CTr
La región ALC es clave para la acción climática global: alberga el 60% de la biodiversidad terrestre, vastos recursos hídricos y una de las matrices energéticas más limpias del mundo. La CTr en medioambiente presenta:
capacidades sólidas en países de ALC como oferentes; oportunidades relevantes en temas como biodiversidad, gestión de cuencas, residuos, agricultura sostenible y ciudades verdes; desafíos urgentes: financiamiento, datos, coordinación, participación local y riesgos geopolíticos vinculados a minerales críticos.
Cooperación con otras regiones del sur global
ALC es la región más dinámica en CTr, y aunque persisten retos políticos, institucionales y financieros, existe un enorme potencial para ampliar vínculos interregionales con África, Asia y el Caribe no iberoamericano.
Oportunidades identificadas:
sectores coincidentes entre la CTr que realiza Sur Global: medio ambiente, sectores productivos, fortalecimiento institucional;
capacidad de ALC para aportar institucionalidad consolidada y mecanismos de confianza.
Oportunidades en Inteligencia Artificial (IA)
La CTr puede catalizar una agenda de IA más inclusiva, ética y adaptada a las realidades de ALC. La región participa hoy de manera principalmente extractiva en la cadena global de valor de la IA, sin embargo, con políticas públicas y cooperación estratégica, la región puede convertirse en coautora de soluciones tecnológicas adaptadas a sus propias realidades en la cadena global del valor de la IA trabajando en ámbitos como:
interoperabilidad de datos; ciberseguridad; regulación adaptativa; infraestructura compartida de cómputo; talento y alfabetización digital.
Redes científicas birregionales
Las redes científicas tienen el potencial para impulsar bienes públicos globales, ya que estas comunidades han funcionado históricamente como puentes de colaboración birregional.
Se analizan redes en matemática, astronomía, biotecnología y salud, que no solo producen conocimiento, sino que generan confianza, articulan actores, y ayudan a consolidar ecosistemas de innovación compartidos entre la UE y ALC.
Además, a partir de análisis anteriores, se propone el diseño de dos instrumentos temáticos para potenciar la CTr en la región:
Propuesta de instrumento para CTr por y para Pueblos de Indígenas
Un modelo innovador centrado en gobernanza participativa, reconocimiento de derechos, saberes indígenas. Potencia agendas de identidad, territorio, sostenibilidad y justicia ambiental.
Propuesta de instrumento de CTr Descentralizada(CTr-D)
Propuesta para impulsar el rol de ciudades y gobiernos locales mediante un mecanismo ágil que articula actores, facilita intercambios y promueve soluciones locales con alcance global.
Cinco líneas temáticas que conectan todos los estudios
Enfoque en territorios
La CTr genera mayor impacto cuando parte de los territorios y de los actores que los habitan. Los estudios destacan que los retos globales se resuelven localmente, que el conocimiento situado mejora las soluciones y que la diversidad cultural, especialmente de Pueblos Indígenas, aporta valor estratégico a la cooperación
Cadenas de valor y agendas intersectoriales
Los desafíos actuales atraviesan múltiples sectores. La CTr permite articular ambiente, producción, digitalización, inclusión social e innovación. Los estudios de IA, medioambiente y redes de cuentistas muestran oportunidades en cadenas de valor sostenibles, datos agrícolas interoperables y ecosistemas de investigación conectados.
Sector privado como actor clave
El sector privado no es solo un posible financiador; aporta innovación, tecnología, infraestructura y capacidad aplicada. Su participación es clave en IA, transición verde y ciencia y tecnología. Trabajar conjuntamente requiere de transparencia y marcos de responsabilidades y gobernanza adecuados.
Cooperar en ámbitos estratégicos
Las implicaciones de realizar cooperación según las prioridades de agendas de los actores facilitadores pueden, indirectamente y con el paso del tiempo, ampliar las brechas de desarrollo.
La región enfrenta brechas tecnológicas, ambientales, científicas y territoriales que condicionan el alcance de la CTr. Los estudios subrayan riesgos de profundizar desigualdades y la necesidad de marcos regulatorios sólidos, capacidades institucionales y acceso equitativo al conocimiento.
Potencial para el desarrollo sostenible
CTr puede contribuir a los ODS, pero su potencial no está asegurado. Hay temas estratégicos que generan riesgos geopolíticos, costos de adaptación y asimetrías. Su carácter transformador depende de una gobernanza compartida, participación equilibrada y orientación hacia desarrollo sostenible.
Retos estructurales
La CTr se enfrenta a una serie de retos vinculados tanto a factores estructurales de la región como a dinámicas institucionales, capacidades desiguales y procesos. Abordarlos supone avanzar en decisiones estratégicas, contar con marcos normativos claros, disponer de mecanismos financieros adecuados y promover una gobernanza más inclusiva.
Limitada integración de la CTr en las decisiones estratégicas nacionales. En algunos casos, las prioridades sectoriales y de cooperación no incorporan plenamente la CTr como una herramienta estructural, lo que puede dar lugar a esfuerzos discontinuos y dificultar la sostenibilidad de las iniciativas.
Acceso complejo al financiamiento y reducción de mecanismos clave. La disminución de opciones de financiamiento intensifica la competencia por los recursos disponibles y limita el desarrollo de nuevos proyectos, especialmente aquellos de carácter interregional.
Desafíos en la articulación del rol de los gobiernos centrales con otros actores. Los marcos institucionales tienden a priorizar la participación de los gobiernos centrales, lo que puede dificultar la incorporación de actores locales, subnacionales y no estatales con capacidades estratégicas en el territorio.
Multiplicidad de agendas y sobrecarga institucional. La coexistencia de numerosas iniciativas y la elevada demanda de coordinación pueden superar, en algunos contextos, la capacidad de gestión existente.
Procesos administrativos complejos y plazos prolongados. Los requisitos formales y las tramitaciones extensas suelen generar demoras que desincentivan la participación de los socios y pueden afectar el aprovechamiento de oportunidades políticas y técnicas.
Visibilidad limitada y escasa evaluación sistemática de resultados. La falta de evidencias consolidadas sobre los efectos, impactos y aportes de la CTr dificulta tanto la justificación de inversiones como su fortalecimiento dentro de las políticas públicas.
Mirando hacia adelante: futuros posibles de la CTr
UE–ALC
Incorporar la CTr transversalmente en convocatorias de Global Gateway, aprovechando programas regionales.
Usar la CTr como apalancamiento en cadenas de financiamiento más amplias, combinando instrumentos, banca de desarrollo y blended finance.
Transformar la forma de cooperar, extendiendo a otras modalidades los principios de horizontalidad, co-creación y gobernanza compartida.
Recomendaciones para aprovechar la modalidad en un ecosistema de cooperación con crecientes desafíos
Usar la CTr como forma de relacionarse: impulsar alianzas de largo plazo, agendas colectivas y proyectos piloto escalables, basados en inclusión, horizontalidad y objetivos de desarrollo.
Revisar cómo la CTr actúa con prioridades de agenda y otras modalidades: evaluar adecuaciones de la modalidad, necesidades nacionales, vínculos con negociaciones multilaterales y ajustes de gestión para un ecosistema más presionado y estratégico.
Analizar las prioridades con la oferta europea: cruzar los ejes de Global Gateway con prioridades nacionales y regionales; promover pedagogía sobre programas europeos; facilitar propuestas integrales.
Considerar el componente de generación y contrucción de narrativas en la gestión del conocimiento: asegurar espacios de aprendizaje interno, articulación con investigadores, revisión de procesos y difusión estratégica de hallazgos.
Profundizar el análisis estratégico en temas críticos: explorar implicaciones de ciertas ofertas de cooperación con efectos ocultos o riesgos distributivos.
Evaluar cuidadosamente nuevos instrumentos: considerar beneficios, presiones, desigualdades posibles y riesgos de que el instrumento se convierta en un fin en sí mismo.
La CTr es una herramienta estratégica que puede potenciar el desarrollo sostenible, la autonomía digital, la resiliencia climática y las agendas sociales de ALC. Su impacto dependerá de decisiones políticas, visión estratégica y capacidad institucional para adaptarse al nuevo escenario birregional.
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