Consejo editorial: Antonio Ferrer Montiel, Isabel Varela Nieto, Vicente Rubio, Federico MayorMenéndez, Miguel Ángel de la Rosa, Ana Mª Mata.
SECCIONES: Entrevista y Política científica: Lola Delgado
Investigación: Joaquim Ros
Educación universitaria: Marina Lasa
Reseñas de libros: Juli Peretó
Sociedad: Carmen Aragón
Empresas: Marina García Macía
Coordinación del número 229: Xavier Salvatella e Inmaculada Yruela
Diseño: Filo Estudio
Depósito legal: M-13490-2016
ISSN: 1696-4837
TRIBUNA
Por fin…. la Fundación SEBBM es una realidad
Antonio Ferrer
EDITORIAL
A vueltas con la AI / IA
Inmaculada Yruela Guerrero
DOSIER CIENTÍFICO
Transiciones de fase en biología
Inmaculada Yruela
Modulación biológica de cambios de fase fuera y dentro de las células
Rubén López Sánchez, David Pantoja Uceda y Douglas V. Laurents
Desorden intrínseco en proteínas, multivalencia y multimerización
Xavier Salvatella
Condensación proteica y autismo idiopático: cuando la biofísica aporta claves sobre la biología
Carla Garcia-Cabau
Descifrando los condensados en plantas: desafíos y perspectivas
Emilio Gutiérrez Beltrán
ENTREVISTA
José Antonio Sacristán. Director de la Fundación Lilly
Lola Delgado
POLÍTICA CIENTÍFICA
Mecenazgo y financiación pública de la ciencia en España: quién paga el conocimiento en tiempos inciertos
Lola Delgado
EDUCACIÓN
UNIVERSITARIA
Innovación docente en bioquímica: de la enseñanza
Pasiva al aprendizaje activo y el pensamiento crítico
(¡Asistido por la inteligencia artificial generativa!)
Néstor V. Torres Darias, Guido Santos Rosales, David Bartolomé
Martín y Cristina Yunta Yanes
INVESTIGACIÓN
Joaquím Ros
SOCIEDAD
A más edad, más estereotipos: una alerta desde las aulas sobre las vocaciones científicas
María José Sánchez-Barrena
Sinapsis en juego: una mañana de ciencia, velocidad y juventud
Marina Tapias
Los primeros pasos en la sección júnior: una trayectoria compartida
Violeta Sánchez Renco
RANF: concurso científico 2026
XVIII edición Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento
Noticias de actualidad
RESEÑA
DE LIBROS
The forgotten sense: the new science of smell
Carmen Agustín Pavón
PUBLIRREPORTAJES
Eyown
Controltecnica
Ecogen
Agilent
Abyntek
Por fin… la Fundación SEBBM es una realidad
Antonio Ferrer
Presidente SEBBM
Me complace informar que la Fundación SEBBM (FSEBBM) ha sido inscrita oficialmente en el registro de fundaciones. El proceso ha requerido una considerable dedicación debido a la intervención de diversos organismos y a la demora en la tramitación por parte del Protectorado de Fundaciones. Superada esta etapa administrativa, es motivo de satisfacción para toda la comunidad contar con la FSEBBM, lo que representa un avance significativo en la proyección y consolidación social de la SEBBM.
Este proyecto, promovido inicialmente por Joan Guinovart con el objetivo de dotar a la SEBBM de recursos para apoyar programas educativos y sociales, responde al modelo de mecenazgo adoptado por otras sociedades científicas internacionales para captar donaciones destinadas al desarrollo de actividades públicas. Joan impulsó la iniciativa y, bajo la presidencia de Isabel Varela, se materializó la propuesta tras analizar diversas alternativas, determinando que la constitución de una Fundación era la opción más adecuada.
De acuerdo con sus estatutos (artículo 3), la FSEBBM ostenta como finalidad esencial la promoción, estudio y divulgación de la Bioquímica y de la Biología Molecular, así como de disciplinas afines, con especial atención a:
a) Favorecer el contacto entre los bioquímicos y biólogos moleculares españoles y no españoles que trabajen en España, así como entre estos y científicos de otras disciplinas y promover el contacto y el intercambio de científicos con otros países.
b) Potenciar la investigación y mejorar la docencia y la cultura científica en el campo de la Bioquímica y la Biología Molecular y en general en todas las Biociencias.
c) Impulsar la divulgación más amplia y profunda sobre aquellos aspectos sociales y científicos de la Bioquímica y la Biología Molecular que sean de interés público para el conjunto de la sociedad española en aras de llegar a cualquier persona con interés en estas disciplinas, tenga o no formación científica.
Y para ello, realizará las siguientes actividades (artículo 4):
1) Patrocinar y publicar revistas científicas especializadas, boletines informativos y desarrollar actividades en red.
2) Promover el desarrollo de conferencias, congresos, cursillos y seminarios, estudios prospectivos, reuniones y mesas redondas de estudio y controversia, simposios especializados y demás actividades dentro de este mismo orden.
3) Impulsar eventos y actividades de divulgación incluyendo, sin carácter limitativo, artículos de divulgación científica, jornadas de comunicación y difusión social, actividades formativas y otras, usando medios de comunicación y redes sociales adecuados, con el objetivo de poner a disposición de la sociedad española herramientas que contribuyan a mejorar su conocimiento y cultura científica y a estar informados de los avances científicos en las disciplinas de la Bioquímica y la Biología Molecular.
4) Actuar como órgano informado de consulta en temas de su competencia siempre que las circunstancias sociales lo demanden o que las autoridades civiles o académicas lo soliciten.
5) Constituir todo tipo de relaciones y contratos con instituciones internacionales, nacionales y locales y sus respectivas administraciones, con el CSIC, las Universidades y con otras entidades de carácter público y privado, así como entidades sanitarias, asistenciales y con la industria.
6) Establecer relaciones con sociedades, academias, asociaciones y fundaciones afines españolas y de otros países. A tal fin podrá integrarse en federaciones o uniones nacionales o supranacionales para los que el Patronato nombrará los oportunos delegados.
7) Crear, dotar y/o promover la entrega de premios, galardones y demás reconocimientos en el campo de la Bioquímica y la Biología Molecular.
Para comprender por qué se eligió esta fórmula, primero hay que diferenciar lo que implica una Sociedad frente a una Fundación. En una Sociedad, los socios poseen tanto el patrimonio como el capital social, lo que les permite disolver la entidad y recuperar su inversión inicial si así lo desean. Dado que sus actividades suelen enfocarse en el beneficio de quienes la integran, la sociedad responde a intereses particulares y está regulada fiscalmente como tal. En contraste, según la Ley española 50/2002 de Fundaciones, el objetivo esencial de una Fundación es impulsar acciones de interés general sin ánimo de lucro, apoyando causas sociales, educativas, científicas, culturales o benéficas. Para constituir una fundación es necesario un capital inicial aportado por los fundadores, pero esa contribución no puede ser devuelta; la gestión corresponde al patronato y la disolución requiere la aprobación de este órgano y autorización administrativa. Por ello, para que la SEBBM pudiera ser reconocida por sus fines de interés general, fue necesario establecer la FSEBBM, dirigida por un patronato compuesto inicialmente por cuatro miembros: el presidente y secretario de la SEBBM, Miguel Ángel de la Rosa (tesorero) e Isabel Varela (vicepresidenta). Este patronato podrá ampliarse hasta un máximo de diez integrantes nombrados según lo dispuesto en los estatutos. Además de los beneficios fiscales que obtiene la Fundación en relación con los impuestos, no hay que pasar por alto las deducciones tributarias para los donantes, ya sean personas físicas o jurídicas. Por ejemplo, desde el 1 de enero de 2020, tanto los donantes individuales (contribuyentes de IRPF) como las entidades sociales (contribuyentes del Impuesto sobre Sociedades) pueden obtener una desgravación del 35% del donativo en sus respectivos impuestos. Este incentivo promueve el mecenazgo hacia las fundaciones, permitiendo reunir recursos para apoyar múltiples actividades que la SEBBM no puede cubrir actualmente debido a limitaciones económicas. Aunque llevará tiempo conseguir aportaciones, el hecho de haber constituido y registrado la Fundación representa un logro importante para la SEBBM.
Y no quiero terminar sin expresar mi reconocimiento y agradecimiento a Joan Guinovart e Isabel Varela, cuyo compromiso y dedicación han sido esenciales para alcanzar este importante objetivo, que fortalecerá la relación entre la SEBBM y la sociedad. Es relevante destacar que Joan no solo fue el impulsor de esta iniciativa, sino también su primer mecenas, lo cual valoramos especialmente por el ejemplo que representa, así como por su apoyo, cariño y respeto hacia la SEBBM. Espero que este acto altruista de Joan inspire a otros socios y socias a contribuir, permitiendo que nuestra recién constituida Fundación cuente con los recursos necesarios para desarrollar los objetivos que motivaron su creación. ¡Os animo a todos y todas a apoyar a la FSEBBM!
A vueltas con la AI / IA
Inmaculada
Yruela Guerrero
Directora Revista
SEBBM
Hace unas semanas leía que los dispositivos informáticos, imprescindibles en el trabajo diario, se encarecerían (o que habría escasez) debido a la gran demanda de memoria HBM (por sus siglas en inglés High Bandwidth Memory) para los centros de datos de inteligencia artificial generativa. La fabricación de HBM compite con las memorias tipo DRAM (por sus siglas en inglés Dynamic Random Access Memory), el componente de nuestros ordenadores, servidores y móviles que permite ejecutar varios programas simultáneamente. El mercado se reorienta hacia el sector que proporciona mayores márgenes de beneficio, y ello puede mermar aún más los recursos para la investigación de muchos grupos. Pero me centraré en otro aspecto de mayor calado.
La celeridad con la que la IA (AI, por sus siglas en inglés artificial intelligence) se ha introducido en nuestra vida no da apenas margen para su asimilación con ciertas garantías. Por ello, se suceden los foros de debate sobre su uso, repercusiones y ética tanto en el ámbito internacional como nacional.
En 2021, la UNESCO elaboró una primera norma mundial sobre la ética de la IA que tituló «Recomendación sobre la ética de la inteligencia artificial» y en 2024 organizó el segundo foro global sobre la ética de la IA. Entre los objetivos estaba promover un diálogo con el sector privado, el mundo académico y la sociedad civil. La Unión Europea, en abril de 2025, publicó la guía Living guidelines on the responsible use of generative AI in research con recomendaciones para investigadores, instituciones científicas y agencias financiadoras. La IUBMB también ha elaborado un informe sobre sus usos éticos -Fundamentals of Ethical AI Use-.
En nuestro entorno más cercano, la Agencia Estatal de Evaluación (AEI) junto con la Fundación La Caixa presentaron en 2024 algunas claves sobre cómo el uso de la IA podría contribuir a mejorar los sistemas de evaluación científica. Proponían herramientas como SICTILAKE para agregar toda la información del Sistema de Información de Ciencia, Tecnología e Innovación, con el uso de big data e IA. Y a comienzos de este año, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, a
través del Comité Español de Ética de la Investigación (CEEI) y la colaboración de la AEI y la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), organizaron la jornada «Retos de la inteligencia artificial en la evaluación, comunicación e integridad científica» para reflexionar sobre estos temas, y sobre el impacto cada vez más preocupante en el fraude científico.
El CSIC también ha elaborado un decálogo sobre el buen uso de la IA generativa donde advierte que «al mismo tiempo que la IA generativa puede facilitar la producción y gestión del conocimiento, suscita también dudas su desarrollo futuro»; y «de qué modo puede ser utilizada de forma responsable, correcta y efectiva en la investigación científica».
Todos coinciden en los riesgos de procesar todos los datos con herramientas basadas en IA. Hay riesgo de que la información que manejen estas herramientas salga fuera del entorno de la investigación local y se transmita a servidores externos para su procesamiento. Hay un alto riesgo de no controlar cómo y dónde se almacena la información confidencial, quién puede acceder a ella, cuánto tiempo se conserva o si se reutiliza. Por ello, se recomienda no introducir material confidencial como resultados de investigaciones no publicados, conjuntos de datos generados internamente, datos personales, datos de participantes en investigaciones, datos institucionales de carácter confidencial.
Sólo han pasado tres años desde que en el 45º Congreso de la SEBBM de 2023 nos adelantábamos a tratar en uno de los simposios estas cuestiones que comenzaban a surgir. Fue la ponencia, desde Sydney (Australia), de José Miguel Bello «A comparative perspective of regulatory questions for AI systems in the biomedical domain: area-specific standards or more general problems?» la que nos introducía en este debate.
Es evidente que la celeridad con la que el mundo se mueve a golpe de clic nos está arrollando y dificulta que nos paremos a pensar en las acciones que hacemos de manera automática con ayuda de la IA generativa. Como toda acción individual o colectiva necesita una reflexión.
La ética que sustente las prácticas con IA generativa debe tener en cuenta tanto al usuario como al constructor y desarrollador de estas herramientas y procesos. La ética se pretende universal pero, visto que las democracias actuales están evolucionando hacia tecnocracias, la moral individual o la moral de grupos particulares pueden influir de manera decisiva en cómo se diseñan y construyen los algoritmos y entrenamientos de los sistemas automáticos no declarados. Pueden estar en peligro las decisiones que hasta ahora estaban en manos de los individuos o de grupos independientes con una visión ética. Confiemos que la ética prevalezca.
Inmaculada Yruela
Estación Experimental de Aula Dei (EEAD), CSIC
https://doi.org/10.18567/sebbmrev_229.202606.dc1
La separación de fase y su dinámica -conceptos fundamentales en química física- son importantes en la organización y la actividad de las células. La separación de los componentes celulares se produce bajo condiciones termodinámicas específicas como concentración, pH, presión, temperatura e interacciones electrostáticas y moleculares. Y la actividad de los componentes celulares también responde a transiciones de fase. En el citoplasma, en el núcleo y en los orgánulos celulares suelen coexistir fases con diferente grado de densidad: desde fase densa o viscosa donde las interacciones intermoleculares son fuertes y las moléculas están compactadas hasta fase fluida donde las interacciones son más débiles y la concentración molecular es menor.
Las transiciones de fase -teniendo como protagonistas a lípidos, proteínas, ARN, ADN y otras moléculas- responden a estímulos físicos y químicos, y controlan y regulan las funciones celulares. Las membranas biológicas, muy estudiadas, pueden cambiar su grado de fluidez pasando por diferentes fases que modulan fenómenos tan diversos como la endocitosis, la exocitosis, la actividad de las mitocondrias y cloroplastos, la autofagia, o la propagación del impulso nervioso, entre otros.
En los últimos veinte años se ha producido una revolución entorno a la importancia de las transiciones de fase en los procesos biológicos y el papel de las proteínas con secuencias de baja
complejidad. Las transiciones de fase líquido-líquido (LLPS, por sus siglas en inglés) y la formación de condensados moleculares que influyen en la propia actividad celular, en la respuesta al estrés o en la aparición de ciertas enfermedades (ej. neurodegenerativas, cáncer, enfermedades mitocondriales, autismo, entre otras) ha captado gran atención. Es destacable el papel de las proteínas dúctiles o intrínsicamente desordenadas (IDPs por sus siglas en inglés Intrinsically Disordered Proteins), las cuales, junto a otras proteínas o moléculas de ARN y ADN, son protagonistas de estas transiciones donde las moléculas que interactúan, su concentración, las interacciones multivalentes que se establecen y las modificaciones postraduccionales (fosforilación) tienen un rol fundamental. Los artículos de este dosier científico, escritos por Rubén López Sánchez, David Pantoja Uceda y Douglas Laurents (IQF ‘Blas Cabrera’, CSIC), Xavier Salvatella (IRBarcelona), Carla Garcia-Cabau (IRB, Barcelona) y Emilio Gutiérrez Beltrán (IBVF, Universidad de Sevilla, CSIC), dan cuenta del progreso de la investigación en este campo en diferentes sistemas biológicos (bacterias, humanos, plantas) y de cómo ha cambiado «la visión de la organización celular». Destacan la importancia que han tenido los desarrollos de las técnicas biofísicas, de imagen, los algoritmos de predicción in silico y la simulación computacional para avanzar en el estudio de las transiciones de fase en sistemas biológicos complejos.
Así mismo, tratan las propiedades y funciones singulares de las IDPs, que favorecen su participación en la síntesis, modificación, corte y empalme, y regulación de la traducción del ARN, y en la formación de condensados moleculares. Este conocimiento ha permitido profundizar en aspectos desconocidos de su papel en las transiciones de fase en las células. El dosier muestra ejemplos del papel de las IDPs en la formación de condensados moleculares. Las investigaciones de Xavier Salvatella y Carla García-Cabau han permitido conocer cómo la proteína CPEB4, junto con otras proteínas y ARN, forma estructuras similares a «gotas líquidas» e interviene en el desarrollo del autismo profundo (TEA). Estas investigaciones también plantean posibles estrategias terapéuticas que actúen sobre las propiedades físicas de los condensados moleculares cuando se producen transiciones de fase aberrantes. En plantas, los avances han sido significativos en los últimos diez años, a pesar de las características intrínsecas que dificultan su investigación (pared celular rígida, vacuolas grandes, autofluorescencia de los cloroplastos). Emilio Gutiérrez describe los estudios que se están realizando en este sistema y señala las proteínas que se van conociendo que participan en la regulación y nucleación de los gránulos de estrés (SGs), y las funciones que desempeñan. En definitiva, el dosier da una perspectiva actual del conocimiento de las transiciones de fase en biología cuyo impacto es constatable.
MODULACIÓN BIOLÓGICA DE CAMBIOS DE FASE FUERA Y DENTRO DE LAS CÉLULAS
Rubén López Sánchez, David Pantoja Uceda y Douglas V. Laurents Instituto de Química Física ‘Blas Cabrera’, CSIC, Madrid
https://doi.org/10.18567/sebbmrev_229.202606.dc2
El título de este artículo puede traer a la mente recuerdos escolares de los intercambios de fase entre el hielo, el agua y el vapor del agua. En la primera parte de este ensayo, revisaremos algunos de estos intercambios «sencillos» en procesos fisiopatológicos de gran importancia (Figura 1). La segunda parte del ensayo tratará de otra clase de intercambio de fases, las separaciones de fase líquido/líquido (LLPS, por sus siglas en inglés Liquid-Liquid Phase Separation). La separación de fase líquido/líquido ha ganado gran relevancia durante los últimos 17 años en la biología molecular y celular por su capacidad de regular y fomentar procesos bioquímicos (Figura 2)
Quizás resulte sorprendente que el primer cambio de fases que aprendimos en el cole, la transición entre agua y hielo, esté modulado de forma compleja por la biología. El hielo se funde a 0ºC, pero el agua muy pura puede superenfriarse hasta -40ºC sin congelarse ya que el núcleo de hielo contiene al menos 90 moléculas de agua y la entropía se opone fuertemente a su formación. Organismos que habitan en
climas fríos cuentan con péptidos y/o proteínas anticongelantes que atrapan los núcleos nacientes de hielo o los obligan a crecer distorsionadamente, retrasando su desarrollo. Estas proteínas anticongelantes tienen orígenes evolutivos diversos. Sus estructuras también son diferentes aunque comparten una cara plana que se une al hielo. Una de estas proteínas tiene una estructura fascinante: está compuesta en casi su 50% por residuos de glicina y consiste en un haz de seis hélices de poliprolina II (PPII) organizada en una bicapa (Figura 1)
De la misma forma que hay proteínas que inhiben el cambio de fase del agua al hielo, hay otras que lo promueven de tal forma que van ordenando las moléculas del agua en estructuras similares al núcleo de hielo (Figura 1). Así logran que el agua se congele a temperaturas ligeramente inferiores a 0 ºC. Un mejor ejemplo de esto se encuentra en la bacteria Pseudomonas syringae, que induce la formación de hielo para dañar la pared celular en frutas, creando una entrada para la bacteria. Aunque P. syringae estropea la fruta, también juega un papel
beneficioso en la producción de nieve artificial en las estaciones de esquí. Más relevante aún es su papel ecológico en el ciclo del agua, ya que grandes cantidades de esta bacteria son transportadas por el viento y una fracción significativa de la nieve y la lluvia que cae sobre la faz de la Tierra es inducida por P. syringae y microbios similares.
Cuando respiramos, las moléculas de oxígeno en fase gaseosa pasan a su fase sólida en combinación con la proteína hemoglobina y moléculas de dióxido de carbono, bien unidas en fase sólida a hemoglobina o disueltas en fase líquida como CO2 o H2CO3, y son liberadas a la atmósfera en fase gaseosa (Figura 1). Estos fueron los primeros procesos fisiológicos dilucidados a nivel molecular gracias a los estudios de Perutz, Kendrew y sus colaboradores. Aunque menos conocidos que la hemoglobina, las proteínas y lípidos que componen el surfactante pulmonar son igualmente importantes para estos cambios de fase. La tensión superficial agua/aire es tan elevada que los insectos la aprovechan para andar sobre el agua y los pulmones de bebés
Figura 1
Intervención de proteínas (1) anticongelantes, (2) inductores de congelación ELSA (por sus siglas en inglés, enhanced ligand for solid aqua), (3) hemoglobina y (4) anhidratasa carbónica en transiciones entre las fases sólida, líquida y gaseosa.
prematuros no la superan para respirar. El surfactante pulmonar reduce esta tensión superficial y gracias a continuas investigaciones sobre su composición y función ha sido posible desarrollar preparaciones para salvar bebés prematuros. Nuestro conocimiento sobre el estado de fase de las células ha ido evolucionando a lo largo de los últimos 125 años. A principios del siglo XX, gracias a estudios de microscopía de luz visible se había establecido la existencia de varios organelos «sólidos» como la mitocondria, el núcleo, el aparato de Golgi, etc. que flotan en un citoplasma de carácter líquido viscoso (Figure 3). Entonces, el interior de la célula podría describirse como
un coloide, es decir, una mezcla de un líquido y partículas sólidas insolubles minúsculas (de 1 a 1.000 nm), que dispersan la luz y no se asientan con el tiempo. También se reportaron otros organelos, como el nucleolo, el cuerpo de Cajal, o el centrosoma cuya presencia era menos constante y depende de las condiciones celulares. El siguiente gran avance surgió en los años 1950-1960. Gracias a mejoras en microscopía electrónica, se descubrió que muchos de los organelos principales, como el núcleo, la mitocondria, el retículo endoplasmático, el aparato de Golgi o las vesículas están rodeados por membranas. Esto dio lugar a un nuevo modelo celular
con las membranas como las protagonistas de la organización del interior de la célula. No obstante, la estructura de los organelos sin membrana como el nucleolo, el cuerpo de Cajal o el centrosoma siguió siendo un misterio. Por su parte, la visión del citoplasma cambió en las décadas de 19601980 con descubrimientos que dotaron a ese líquido viscoso un citoesqueleto de carácter dinámico compuesto por microtúbulos, filamentos intermedios y filamentos de actina.
Este viaje platónico de la pegajosidad caótica hacia la estructura y el orden promovido por membranas y filamentos dio un giro inesperado en la década de 1990-2000 con los descubrimientos relativos a la membrana celular que indicaban que podría organizarse en zonas menos fluidas con una composición molecular distinta llamada «balsa lipídica». Este cambio de fase líquido/líquido en el contexto de la membrana tiene funciones importantes en la transmisión de señales y presagió el descubrimiento de la naturaleza real de los organelos sin membrana.
Un avance verdaderamente revolucionario ocurrió en 2009 de la mano de Brangwynne, Hyman y sus colaboradores. Ellos descubrieron que un organelo especial llamado cuerpo P (o P-body), el cual determina el destino de la línea de células germinales durante el desarrollo, se comporta como una microgota de líquido separada por fases. Para estudiar los cuerpos P, emplearon una técnica denominada FRAP (recuperación de la fluorescencia tras el fotoblanqueo, por sus siglas en inglés). En ella, se utiliza un láser para decolorar (fotoblanquear) la mitad de un cuerpo P marcado con proteínas fluorescentes. Al medir cuánto tardan las moléculas de la mitad no blanqueada en mezclarse con la parte afectada, pudieron calcular la viscosidad del
Figura 2
Algunos condensados biomoleculares: (1) el cuerpo de Cajal, (2) el nucleolo, (3) el gránulo de estrés, que puede promover la formación de amiloides (líneas onduladas), (4) el complejo potenciador y (5) la matriz pericentriolar
cuerpo P, descubriendo que es similar a la de líquidos viscosos como la miel.
En otros experimentos, se fotoblanqueaba la gota completa. Al medir la recuperación de la fluorescencia en el orgánulo totalmente decolorado, lograron calcular la tasa de intercambio de moléculas entre el cuerpo P y el resto del citoplasma.
Estos descubrimientos impulsaron el estudio de otros orgánulos sin membrana o «condensados biomoleculares», como se les denomina habitualmente hoy en día. En los últimos 17 años, se ha informado de la existencia de más de 24 condensados formados por separación de fases líquido-líquido (LLPS). Muchos están implicados en la síntesis, modificación, corte y empalme, y regulación de traducción del ARN. Entre los
más notables se encuentran: 1. El cuerpo de Cajal: clave en la acción de la telomerasa; 2. El nucleolo: que funciona como una línea de ensamblaje para los ribosomas y contiene tres capas distintas separadas por fases; 3. El gránulo de estrés: se forma de manera transitoria ante condiciones celulares adversas para detener la traducción, reteniendo ARNm y ciertas proteínas; 4. El complejo potenciador (Enhancer): se forma alrededor del dominio C-terminal de la ARN polimerasa II y sirve para potenciar drásticamente la transcripción; y 5. La matriz pericentriolar que rodea a los centriolos y organiza la red de microtúbulos del citoesqueleto (Figura 2)
Al estudiar el comportamiento de proteínas y ARNs marcados bajo diversas condiciones (como el estrés o la mitosis) y observar
los efectos de las mutaciones en la LLPS, los científicos establecieron que ciertas moléculas, llamadas «andamios», son esenciales para la formación del condensado. Otras macromoléculas, denominadas «clientes», solo pueden integrarse una vez que el condensado ya se ha formado. Asimismo, se descubrió que las interacciones débiles, transitorias y multivalentes son fundamentales para mantener el condensado formado en fase líquido. Estas interacciones pueden estar mediadas por: 1. Homo-oligomerización de estructuras plegadas: como ocurre con los dominios N-terminales de la TDP-43 en los gránulos de estrés y de la nucleoplasmina en el nucleolo; 2. Segmentos ricos en prolina: que se unen débilmente a una serie de dominios SH3. 3. Residuos «pegajosos», es decir D, E, F, I, K, L, M, R, W e Y, presentes en regiones intrínsecamente desordenadas (IDRs, por sus siglas en inglés intrinsically disordered regions), que median interacciones electrostáticas (catión/anión), catión/π, π/π e hidrofóbas. Los residuos pegajosos suelen estar dispersos entre residuos «espaciadores» flexibles como la alanina (A), serina (S) y treonina (T). Aunque la glicina (G) también se considera un espaciador flexible, los segmentos con varias glicinas consecutivas o repeticiones (GGX)N pueden ensamblarse en haces de hélices de PPII. Por último, los residuos de S y T son cruciales debido a su capacidad de ser fosforilados; de hecho, la fosforilación es un mecanismo común que provoca la disolución de los condensados. Por ejemplo, al iniciar la mitosis, la acción de la quinasa DYRK3 lleva a la disolución de los gránulos de estrés, motas nucleares de empalme y la matriz pericentriolar. Más tarde, esta enzima es degradada al terminar la mitosis, lo cual facilita la reconstitución de dichos
Figura 3
Cronograma de descubrimientos principales en transiciones de fase intracelulares.
condensados. Otras clases de modificación, por ejemplo la oxidación y reducción de cisteína, la glicosilación, acetilación, ubiquitinación, metilación, etc. también pueden modular el equilibrio entre la fase dispersa y la condensada. Si bien estos experimentos proporcionaron conocimientos fundamentales, es posible que la presencia de marcadores fluorescentes o proteínas de fusión puedan inducir perturbaciones en el sistema. Asimismo, dichos estudios no ofrecen información a resolución atómica sobre las preferencias conformacionales, la dinámica o las interacciones moleculares. Otras técnicas, como la dispersión de rayos X de bajo ángulo (SAXS, por sus siglas en inglés), las simulaciones de dinámica molecular (DM) y la espectroscopia de resonancia magnética nuclear (RMN), han permitido subsanar estas carencias.
La técnica SAXS ha aportado datos clave sobre la nucleación de los condensados. Por su parte, las simulaciones de DM han validado el modelo de ‘stickers and spacers’ (parches y espaciadores) y han demostrado que la liberación de moléculas de agua del condensado favorece su formación desde un punto de vista entrópico. Además, han evidenciado que los grupos de residuos cargados u otros ‘stickers’ promueven la asociación con mayor eficacia cuando están agrupados que cuando se encuentran dispersos en el entorno. Finalmente, estas simulaciones sugieren que la interfaz entre el condensado y el medio circundante presenta una alta densidad de grupos con valencias no satisfechas, lo que tiende a favorecer diversas reacciones y asociaciones. Por otro lado, la espectroscopia de RMN ha suplido las limitaciones de la
DM (campos de fuerza y tiempo computacional) que limita el estudio de sistemas tan complejos, lo que ha permitido revelar que las proteínas en estado condensado presentan una menor movilidad que en la fase dispersa, aunque mantienen un grado de desorden similar. En ciertos casos, se ha observado un incremento parcial en la formación de estructuras de hélice alfa o lámina beta dentro de la fase condensada.
Estos estudios también han demostrado que la viscosidad de los condensados es variable. Aquellos que se forman y disuelven según las condiciones celulares, como los gránulos de estrés, suelen tener viscosidades bajas. Por el contrario, la matriz pericentriolar, que debe resistir tensiones mecánicas, es muy viscosa y presenta una consistencia similar a la de un gel. Algunos condensados, como el cuerpo de Balbiani, experimentan
DOSIER CIENTÍFICO
una transición de fase completa de líquido a sólido para inducir cambios a largo plazo en el metabolismo celular. La viscosidad de estos condensados se regula mediante la fosforilación, así como por la acción de chaperonas y ARN helicasas. Cuando esta regulación falla, los condensados pueden endurecerse, lo que favorece el cambio de fase de proteínas como TDP-43 y FUS en amiloides, estos procesos han sido vinculados a enfermedades neurodegenerativas como la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). Dado que numerosos condensados desempeñan funciones esenciales en la bioquímica del ARN, no es de extrañar que su disfunción contribuya a patologías como el síndrome de Rett o la atrofia muscular espinal. En la última, la proteína de supervivencia de las neuronas motoras no logra separarse de fase correctamente, lo que provoca un ensamblaje defectuoso de los espliceosomas.
Al igual que las bacterias pueden manipular la transición de fase del agua a hielo, los virus y las células cancerosas pueden secuestrar de forma análoga la LLPS y subvertir los condensados biomoleculares para favorecer su propio crecimiento. Algunos virus inducen la formación de nuevos condensados para optimizar la producción de ARN y proteínas virales, el ensamblaje de nuevos viriones, o ambos. También manipulan los condensados existentes para secuestrar factores de defensa de la célula huésped. Asimismo, los virus suelen inducir la formación de gránulos de estrés para bloquear la síntesis de proteínas de la célula infectada, liberando así recursos para la producción de componentes virales. En ciertas leucemias, la proteína del poro nuclear Nup98 es secuestrada hacia el núcleo y combinada con la proteína Hoxa9 para fortalecer el complejo potenciador (enhancer)
y «turbocargar» la transcripción. Por otro lado, en la mayoría de los cánceres, los nucléolos aumentan en tamaño y número y producen demasiados ribosomas. Esto se debe a mutaciones en el gen Myc, que activa la ARN polimerasa I, disparando la síntesis de ARNr. Esta nueva comprensión de las funciones, mecanismos y patologías de los cambios de fase subcelulares ha impulsado el desarrollo de tratamientos innovadores. Actualmente se están probando diversos enfoques como moduladores de fluidez como la lipoamida que aumentan la fluidez de los gránulos de estrés para intentar bloquear las transiciones de fase patológicas de proteínas como TDP-43 o FUS. Por otra parte, ligandos quiméricos pueden dirigir proteínas específicas relacionadas con la disfunción de condensados hacia el proteasoma para su degradación. Otros compuestos buscan disolver los condensados virales o forzar una transición de fase de líquido
a sólido para inutilizarlos. Por ejemplo, se ha demostrado que el antibiótico kanamicina reduce la LLPS y bloquea la formación de condensados del SARS-CoV-2, deteniendo la replicación del virus. Recientemente se ha reportado un nuevo mecanismo para otro fármaco antiguo, el cisplatino. Aunque durante mucho tiempo se creyó que este potente antitumoral actuaba únicamente mediante el entrecruzamiento del ADN, se ha descubierto que se concentra selectivamente en los condensados de los potenciadores en el núcleo, multiplicando su eficacia. Paralelamente, en el citoplasma, el cisplatino impulsa la formación irreversible de gránulos de estrés modificados, lo que provoca errores letales en la traducción.
Dada la relevancia fundamental y la importancia médica de las transiciones de fase en biología, este campo seguirá captando el interés de investigadores, la industria farmacéutica y la medicina en los próximos lustros.
Para leer más
Brangwynne CP, Eckmann CR, Courson DS, Rybarska A, Hoege C, Gharakhani J, Jülicher F, Hyman AA. Germline P granules are liquid droplets that localize by controlled dissolution/condensation. Science 324 (2009) 1729-32. doi: 10.1126/science.1172046
Christner BC, Morris CE, Foreman CM, Cai R, Sands DC. Ubiquity of biological ice nucleators in snowfall. Science 319 (2008) 1214. doi: 10.1126/science.1149757
Collada A, Cruz A, Pérez-Gil J. Studying the interfacial activity and structure of pulmonary surfactant complexes. Chemistry and Physics of Lipids 266 (2025) 105459. doi: 10.1016/j. chemphyslip.2024.105459
Rai AK, Chen JX, Selbach M, Pelkmans L. Kinase-controlled phase transitions of membraneless organelles in mitosis. Nature 559 (2018) 211-216. doi: 10.1038/s41589-018-0279-8
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DESORDEN INTRÍNSECO EN PROTEÍNAS, MULTIVALENCIA Y MULTIMERIZACIÓN
Xavier Salvatella
Institute for Research in Biomedicine (IRB Barcelona), The Barcelona Institute of Science and Technology, Barcelona, España e ICREA (Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançats), Barcelona, España
https://doi.org/10.18567/sebbmrev_229.202606.dc3
La biología molecular tiene como objetivo comprender los procesos biológicos a escala molecular. Tradicionalmente, gran parte del esfuerzo en este campo se ha centrado en la caracterización de la estructura de biomoléculas y complejos macromoleculares. Los avances en biología molecular y estructural han permitido obtener descripciones cada vez más detalladas de los procesos biológicos, generalmente basadas en información estructural obtenida a resoluciones cada vez mayores.
Hace aproximadamente dos décadas se hizo evidente que muchas regiones de proteínas con funciones biológicas importantes no adoptan estructuras tridimensionales bien definidas en
condiciones fisiológicas. Estas regiones, conocidas como regiones intrínsecamente desordenadas, cuestionaron el paradigma clásico de la relación estructura-función. Aunque esta idea fue inicialmente recibida con escepticismo, progresivamente se aceptó que la función de las proteínas no depende únicamente de sus estructuras más estables, sino también de su dinámica conformacional.
En este contexto, las regiones intrínsecamente desordenadas pueden considerarse como un extremo dentro de un continuo de comportamientos moleculares. En lugar de adoptar una única estructura, estable y bien definida, estas biomoléculas se describen mejor como conjuntos de conformaciones que pueden ser
muy diferentes e interconvierten rápidamente entre sí. Este cambio de perspectiva impulsó el desarrollo de nuevas aproximaciones para caracterizar dichos conjuntos. Aunque esta tarea es intrínsecamente compleja, ya que requiere describir no una sola estructura sino todas las conformaciones accesibles, la combinación de técnicas biofísicas sensibles a la heterogeneidad estructural con simulaciones moleculares de alta resolución ha permitido generar descripciones realistas de conjuntos conformacionales.
El concepto de conjunto conformacional proporciona un marco muy útil para comprender cómo la secuencia de aminoácidos codifica la actividad biológica de regiones intrínsecamente desordenadas. En muchos casos, la actividad se asocia a cambios en la población de conformaciones específicas, inducidos por interacciones biomoleculares o modificaciones postraduccionales, que favorecen la formación de estados más ordenados. En estos casos, las regiones desordenadas adquieren funciones específicas mediante procesos de plegamiento condicionado.
A medida que avanzaba la investigación, se hizo sin embargo evidente que muchas de las actividades de las regiones intrínsecamente desordenadas no dependen de su plegamiento condicionado, sino de su capacidad para establecer múltiples interacciones simultáneamente. Esta propiedad, conocida como multivalencia, se refiere a la capacidad de una biomolécula para participar en varias interacciones intermoleculares de forma simultánea y mediante interacciones en gran medida independientes. Aunque la multivalencia también está presente en dominios globulares y en ácidos nucleicos como el ADN y el ARN, las regiones intrínsecamente desordenadas son especialmente adecuadas para este
Figura 1
Las proteínas intrínsecamente desordenadas. a) Las proteínas intrínsecamente desordenadas, a diferencia de las proteínas plegadas, no adoptan una sola estructura sino que cambian constantemente de conformación y se describen mediante conjuntos de conformaciones como el representado esquemáticamente en este panel. b) Las proteínas intrínsecamente desordenadas pueden llevar a cabo su actividad mediante su plegamiento condicionado, es decir, un plegamiento generalmente local que ocurre al interaccionar con otras biomoléculas, como otras proteínas, ADN o ARN, mediante interacciones específicas de los residuos indicados con colores. c) Estas proteínas pueden también llevar a cabo su función mediante la formación de agrupaciones de n proteínas, sin necesariamente plegarse, mediante interacciones multivalentes, que pueden ser facilitadas por los aumentos de concentración local provocados por la interacción de varias moléculas de proteína intrínsecamente desordenada con ADN, ARN o membranas.
Creado en BioRender. Salvatella, X (2026). https://BioRender.com/0onpph1
tipo de comportamiento debido a su flexibilidad y a la distribución de motivos de interacción a lo largo de su secuencia.
Las interacciones multivalentes de regiones intrínsecamente desordenadas pueden dar lugar a la formación de complejos biomoleculares colectivamente muy estables, a pesar de estar mediados por interacciones individuales débiles y transitorias.
También pueden promover la formación de agrupamientos de varias moléculas, especialmente cuando la concentración local de regiones desordenadas aumenta, por ejemplo, mediante interacciones específicas con moléculas poliméricas o superficies. Cuando se alcanza una concentración crítica, ya sea global o local, estas interacciones pueden incluso desencadenar transiciones de fase que conducen a la formación de condensados biomoleculares. A diferencia de los complejos biomoleculares convencionales, generalmente altamente estables, estas estructuras suelen ser no estequiométricas y altamente dinámicas. Además, pueden presentar propiedades emergentes, generando en su interior entornos químicos capaces de concentrar selectivamente determinadas
DOSIER CIENTÍFICO
moléculas. Esto implica que los agrupamientos y condensados pueden actuar como microambientes de reacción en la célula. Estas características les permiten ensamblarse y desensamblarse de forma rápida y reversible en respuesta a señales celulares, como modificaciones postraduccionales, contribuyendo así a la regulación espacial y temporal de procesos biológicos.
En la célula, estructuras con estas propiedades se han implicado en la regulación de la transcripción, la traducción y la organización de la cromatina. Fuera de la célula, se ha propuesto que principios similares contribuyen a procesos como la adhesión celular. Existe, por tanto, un gran interés en comprender la composición, las propiedades biofísicas y, de forma más fundamental, cómo las propiedades biofísicas y actividades biológicas de estos agrupamientos o condensados están codificadas en las secuencias de las regiones intrínsecamente desordenadas.
En el caso de la transcripción, por ejemplo, el propio ADN puede desempeñar un papel de plantilla al reunir múltiples factores de transcripción en regiones específicas del genoma. Mediante interacciones multivalentes mediadas por regiones intrínsecamente desordenadas, estos componentes pueden formar agrupamientos dinámicos, o incluso condensados, que reclutan la maquinaria transcripcional, facilitando así el inicio de la transcripción. De este modo, la formación de estos sistemas proporciona un mecanismo para acoplar el reconocimiento molecular del ADN con el ensamblaje eficiente de los complejos necesarios para la expresión génica.
Las mismas propiedades que hacen fascinantes a los condensados biomoleculares dificultan su caracterización biofísica. Pueden detectarse en células fijadas
mediante inmunofluorescencia utilizando anticuerpos conjugados con fluoróforos, y en células vivas mediante distintas técnicas de imagen que requieren el marcaje de las biomoléculas relevantes con proteínas o moléculas fluorescentes. Es importante señalar que los agrupamientos y condensados pueden ser sensibles incluso a pequeños cambios en las condiciones del medio, por lo que tanto la fijación como el marcaje fluorescente pueden introducir artefactos experimentales.
La formación de agrupamientos impulsados por interacciones entre regiones intrínsecamente desordenadas puede también estudiarse in vitro mediante el aumento de la concentración macromolecular, por ejemplo utilizando agentes de crowding En estas condiciones, soluciones de regiones intrínsecamente desordenadas pueden sufrir separación de fases formando así gotas líquidas densas y ricas en proteínas, estabilizadas por interacciones intermoleculares débiles y transitorias. Los experimentos in vitro han sido fundamentales para entender cómo las secuencias determinan su capacidad de agruparse y formar distintas condensados biomoleculares mediante transiciones de fase.
En realidad la investigación en este campo, en la interfase entre la biofísica y la biología celular, combina a menudo experimentos in vitro, bajo condiciones altamente controladas, con estudios correlativos en células destinados a evaluar su relevancia fisiológica. Sin embargo, es importante reconocer que las observaciones en células son generalmente menos cuantitativas que las obtenidas in vitro. Por ejemplo, mientras que en condiciones controladas es posible distinguir entre agrupamiento simple y separación de fases propiamente dicha, en el entorno complejo de la célula
estas distinciones pueden resultar difíciles.
Los avances recientes en simulaciones moleculares han proporcionado una herramienta complementaria muy potente para el estudio de estos sistemas. Dado que la caracterización experimental directa de la estructura y dinámica de las biomoléculas dentro de agrupaciones y condensados sigue siendo limitada debido a su dinamismo, las simulaciones —a menudo basadas en modelos de baja resolución— han permitido investigar las interacciones que estabilizan estos sistemas y cómo cambios en la secuencia o en las condiciones afectan a su comportamiento. En particular, estos enfoques permiten descomponer la contribución de distintos tipos de interacciones y establecer conexiones entre características de la secuencia y propiedades colectivas emergentes.
Una cuestión central en este campo es determinar qué factores controlan si una región intrínsecamente desordenada forma agrupamientos o condensados a una determinada concentración, así como cómo estos umbrales dependen de la secuencia. Resolver esta cuestión es esencial para comprender cómo las secuencias codifican la actividad biológica, para determinar si estas propiedades han sido moldeadas por la evolución y para predecir cómo mutaciones, modificaciones postraduccionales o cambios en su expresión pueden afectar a la organización biomolecular.
Los estudios realizados hasta ahora han demostrado que las regiones intrínsecamente desordenadas pueden establecer distintos tipos de interacciones no covalentes. Entre ellas, las interacciones electrostáticas y aquellas que involucran residuos aromáticos y de arginina desempeñan un papel especialmente importante. El número, tipo y distribución de
estos elementos a lo largo de la secuencia determinan el potencial de interacción global de la molécula y, por tanto, su capacidad para formar agrupamientos o condensados. De forma importante, no solo la composición, sino también la distribución espacial de estos elementos juega un papel clave, modulando el equilibrio entre interacciones atractivas y repulsivas. Como se ha mencionado, las estructuras formadas por regiones intrínsecamente desordenadas pueden ser altamente dinámicas: las moléculas que las forman pueden cambiar constantemente de interactor en su seno así como difundir a través de su interfase con la solución circundante. Sin embargo, cada vez es más evidente que este carácter dinámico puede evolucionar con el tiempo. En algunos casos, las estructuras experimentan un proceso denominado maduración, en el que las interacciones que estabilizan el estado condensado se vuelven más fuertes y duraderas. Comprender cómo estos cambios están codificados en la secuencia y cómo se regulan en la célula mediante procesos que consumen energía constituye un área activa de investigación.
Uno de los temas más debatidos actualmente es la posible implicación de estos ensamblajes en enfermedades. En cáncer, se ha propuesto que mutaciones, cambios en los niveles de expresión o translocaciones cromosómicas pueden alterar programas de transcripción mediante la formación aberrante de condensados transcripcionales. En trastornos del sistema nervioso, mutaciones en regiones intrínsecamente desordenadas que normalmente forman agrupamientos dinámicos pueden favorecer su transformación en agregados fibrilares que son irreversibles.
Un ejemplo de la relación entre la dinámica de estas regiones y la
enfermedad neurológica proviene del estudio de la proteína CPEB4. Trabajos previos mostraron que esta proteína forma condensados citosólicos que regulan la traducción de ARNs, de manera que su agrupamiento se asocia con la represión traduccional y su disolución con la activación. Estudios más recientes han demostrado que alteraciones en la secuencia de su región intrínsecamente desordenada, asociadas al autismo profundo, favorecen la maduración de estos ensamblajes hacia estados más estables y menos dinámicos, reduciendo la traducción de ARN implicados en el desarrollo neuronal.
Finalmente, el creciente interés por estos sistemas ha impulsado la exploración de estrategias para modular sus propiedades mediante pequeñas moléculas o péptidos. Se ha observado que la capacidad de estas moléculas para acumularse en los condensados depende de sus propiedades fisicoquímicas y de su similitud con las características de interacción presentes
en las regiones intrínsecamente desordenadas. Esto sugiere que podría ser posible diseñar compuestos capaces de modular selectivamente la composición y el comportamiento de estos ensamblajes. Este interés ha dado lugar a la creación de diversas empresas biotecnológicas dedicadas a explorar estas posibilidades. En conjunto, el estudio de los agrupamientos y condensados biomoleculares está transformando nuestra comprensión de la organización celular. Más allá de estructuras rígidas, muchos procesos biológicos parecen depender de interacciones débiles, dinámicas y colectivas codificadas en las secuencias de regiones intrínsecamente desordenadas de proteínas. Comprender cómo se regulan estas propiedades y cómo su alteración contribuye a distintos trastornos o enfermedades constituye uno de los grandes retos actuales, con implicaciones tanto para la biología fundamental como para el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas.
Para leer más
Basu S, et al. Rational optimization of a transcription factor activation domain inhibitor. Nature Structural & Molecular Biology 30 (2023) 1958–1969. doi: 10.1038/s41594-023-01159-5
Biesaga M, Frigolé-Vivas A, Salvatella X. Intrinsically disordered proteins and biomolecular condensates as drug targets. Current Opinion in Chemical Biology 62 (2021) 90–100. https://doi.org/10.1016/j. cbpa.2021.02.009
Garcia-Cabau C, Salvatella X. Regulation of biomolecular condensate dynamics by signaling. Current Opinion in Cell Biology 69 (2021) 111–119. doi: 10.1016/j.ceb.2021.01.002
Garcia-Cabau C, et al. Mis-splicing of a neuronal microexon promotes CPEB4 aggregation in ASD. Nature 637 (2025) 496–503. https:// doi.org/10.1038/s41586-024-08289-w
CONDENSACIÓN PROTEICA Y AUTISMO IDIOPÁTICO: CUANDO LA BIOFÍSICA APORTA CLAVES SOBRE
LA BIOLOGÍA
Carla Garcia-Cabau
Institute for Research in Biomedicine (IRB Barcelona), The Barcelona Institute of Science and Technology, Barcelona, España
https://doi.org/10.18567/sebbmrev_229.202606.dc4
Durante décadas, el estudio del trastorno del espectro autista (TEA) ha estado dominado por la genética: mutaciones, variantes raras y redes de genes implicados en el neurodesarrollo. Sin embargo, una línea de investigación emergente está desplazando parcialmente el foco hacia un nivel más sutil, y profundamente fascinante, de organización biológica: las propiedades físicas de ensamblajes de proteínas dentro de la célula. En este contexto, la proteína CPEB4 (por sus siglas en inglés, Cytoplasmic Polyadenylation Element Binding protein 4) ha pasado de ser un regulador más de la expresión génica a convertirse en un actor relevante en el TEA idiopático (no sindrómico), especialmente a
través de su capacidad de formar condensados y agregados.
CPEB4: un regulador maestro de la traducción
CPEB4 pertenece a una familia de proteínas que controlan la traducción de ARN mensajeros (ARNm) mediante la regulación de la longitud de sus colas de poli-A, un mecanismo clave para determinar si un ARNm permanece silenciado o es activamente traducido a proteína. En concreto, CPEB4 se une a secuencias específicas (llamadas CPE) en los ARNm diana y, en función de su estado y del contexto celular, puede reclutar complejos que alargan la cola de poli-A, favoreciendo la iniciación de la traducción, o bien mantener estos transcritos en un estado reprimido.
Figura 1
Representación de las isoformas de CPEB4. Representación de dos isoformas de CPEB4, conteniendo (me4+) o no (me4-) el microexón neuronal (me4, azul). El promedio de las ratios de las isoformas en el control o TEA idiopático se indica a la derecha.
Este control es especialmente relevante en neuronas, donde la traducción localizada y temporalmente precisa resulta esencial para el desarrollo y la plasticidad sináptica. Más que actuar sobre genes aislados, CPEB4 funciona como un regulador maestro que coordina la traducción de múltiples ARNm. Entre sus dianas se encuentran numerosos genes asociados al riesgo de TEA, lo que sugiere que alteraciones en la actividad de CPEB4 pueden tener efectos sobre la función neuronal. En 2018, se vinculó por primera vez directamente CPEB4 con el autismo idiopático. En muestras de cerebros humanos post mortem se observó una desregulación tanto de la poliadenilación como de los niveles de múltiples ARNm controlados por CPEB4. De forma llamativa, esta alteración no se debía a mutaciones en el gen CPEB4, sino a cambios en su procesamiento. CPEB4 presenta varias isoformas generadas por splicing alternativo, entre las cuales destaca la inclusión o exclusión de un pequeño exón,
el microexón 4 (24 nucleótidos, 8 aminoácidos), que representa apenas un 1% de la secuencia total de la proteína. Tanto las isoformas que incluyen este microexón como las que carecen de él se expresan de manera natural en neuronas, en proporciones finamente definidas. Sin embargo, en el TEA idiopático se ha descrito un cambio de splicing que altera este equilibrio, favoreciendo la producción de la isoforma que carece del microexón (Figura 1). Este cambio, aunque sutil, tiene consecuencias importantes sobre las propiedades funcionales de la proteína.
Condensación biomolecular: cuando las proteínas forman «gotas» Muchas proteínas con regiones intrínsecamente desordenadas —como CPEB4, cuyo dominio desordenado abarca más de la mitad de su longitud total— pueden organizarse en condensados dinámicos, estructuras similares a «gotas líquidas» que concentran moléculas específicas sin necesidad de membrana. Estos condensados contienen centenares de
moléculas de CPEB4, junto con otras proteínas y ARN, creando microambientes funcionales dentro de la célula. En condiciones fisiológicas, los condensados de CPEB4 son altamente reversibles, lo que permite una regulación espacial y temporal extremadamente precisa del proceso de la traducción.
La dinámica de ensamblaje y disolución de los condensados es un proceso que está finamente regulado por señales celulares específicas. En células en ciclo celular, la forma no fosforilada de la proteína tiende a ensamblarse en condensados, en cuyo caso actúa como represor de la traducción, en fases no mitóticas. En cambio, en meiosis y mitosis, la hiperfosforilación de CPEB4 en su dominio desordenado mediada por las quinasas Cdk1 y ERK2 promueve la disolución de los condensados y mantiene a la proteína en un estado monomérico y activo. La adición de grupos fosfato incrementa la carga neta de la proteína, reduciendo su capacidad de asociarse y favoreciendo la dispersión
Figura 2
Resumen esquemático del proceso de la regulación de la traducción de CPEB4 mediante la formación de condensados biomoleculares. En el panel de la izquierda se ilustra el proceso de condensación reversible de CPEB4 en condiciones fisiológicas, donde los condensados dinámicos de disuelven durante la estimulación neuronal (+stim) debido a cambios de pH intracelulares. En el panel de la derecha se ilustra el proceso de agregación de CPEB4 en ausencia del microexón, que impide la disolución de los condensados y como consecuencia no se promueve la traducción de genes diana. Adaptado de Garcia-Cabau, Bartomeu, et al. Nature (2025).
de los condensados en momentos concretos.
En neuronas, sin embargo, el mecanismo que controla la formación/disolución de los condensados de CPEB4 es distinto. En este caso, la disolución de los condensados de CPEB4 está vinculada a cambios transitorios en el pH intracelular que ocurren durante la estimulación neuronal. El dominio desordenado de CPEB4 está enriquecido en residuos de histidina, un aminoácido cuya carga depende de manera muy sensible del pH. Los condensados de CPEB4 están estabilizados por interacciones mediadas por histidinas. Así, cambios sutiles entorno al pH fisiológico, como ocurre durante la estimulación neuronal, cambian la carga de las histidinas y consecuentemente su capacidad de formar interacciones, afectando a la estabilidad de los condensados (Figura 2)
De la condensación a la agregación: el hallazgo clave
Sin embargo, estos condensados no son siempre estables. Bajo ciertas condiciones, pueden transicionar hacia estados menos dinámicos, más sólidos, o incluso agregados. Este tipo de transiciones ha cobrado gran relevancia en biomedicina, ya que se ha observado en diversas enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer (con la proteína tau) o la ELA (con las proteínas TDP-43 y FUS), donde proteínas inicialmente funcionales que forman condensados biomoleculares acaban formando agregados patológicos. A diferencia de los condensados líquidos, que son dinámicos y reversibles, los agregados suelen ser irreversibles. En el caso de CPEB4, la diferencia de reversibilidad que hay entre estos dos estados resulta crítica, ya que su
función depende de la capacidad de los condensados de ensamblarse y disolverse en respuesta a la estimulación neuronal.
En 2025, se demostró que CPEB4 puede sufrir una transición de los condensados funcionales a agregados sólidos en ausencia del microexón 4. Experimentos in vitro con proteína purificada mostraron que los condensados pierden su carácter dinámico y evolucionan hacia estructuras fibrilares, lo que implica la pérdida de su reversibilidad, es decir, de su capacidad para disolverse. Estas observaciones se confirmaron posteriormente en sistemas celulares, donde la isoforma sin microexón mostraba una menor capacidad de disolución comparado con la isoforma que contiene el microexón. Finalmente, un modelo de ratón que reproduce las proporciones de isoformas observadas
en el autismo idiopático también evidenció la presencia de agregados de CPEB4 en cortes de cerebro, reforzando la relevancia fisiopatológica de este fenómeno (Figura 2)
¿Cómo funciona el efecto protector del microexón 4 frente a la agregación de CPEB4? Este microexón introduce residuos con carga positiva (argininas) que pueden establecer interacciones con histidinas de la secuencia.
Las regiones ricas en histidinas presentes en la propia proteína pueden interaccionar de forma homotípica (histidina-histidina) y dar lugar a la formación de agregados. La presencia del microexón parece neutralizar parcialmente este efecto al competir por estas interacciones, generando interacciones heterotípicas (histidina-arginina) y reorganizando la red de contactos, reduciendo la probabilidad de que las histidinas participen en
Para leer más
asociaciones homotípicas. De este modo, el microexón actúa como un elemento atenuador que ajusta el balance de interacciones intermoleculares en los condensados de CPEB4, limitando su tendencia a formar agregados (Figura 2) Si la disfunción de CPEB4 se debe a un cambio en las propiedades físicas de sus condensados, surge una pregunta inevitable: ¿es posible revertirlo? ¿se pueden recuperar las propiedades dinámicas de los condensados? Resultados preliminares sugieren que sería posible. Un péptido sintético basado en la secuencia del microexón 4 es capaz de prevenir la agregación de la isoforma de CPEB4 que carece de este fragmento, restaurando in vitro la dinámica y reversibilidad de los condensados. Aunque estas aproximaciones se encuentran todavía en fases iniciales, abren una vía terapéutica novedosa basada en la modulación
de las propiedades físicas de los condensados proteicos (Figura 2)
Conclusión
La historia de CPEB4 en el autismo idiopático ilustra cómo la biología está integrando conceptos de la física para comprender tanto la fisiología como la patología. Lo que comenzó como una alteración en la regulación de la traducción ha evolucionado hacia un modelo en el que la condensación y agregación proteica ocupan un lugar central. Este nuevo marco es cada vez más común y proporciona explicaciones coherentes para observaciones previas en distintos sistemas proteicos. También redefine las posibilidades terapéuticas, sugiriendo que intervenir sobre las propiedades físicas de los condensados proteicos podría ser una estrategia válida en patologías donde se producen transiciones aberrantes de estados líquidos a sólidos.
Conicella A, Zerze GH, Mittal J, Fawz NL. ALS Mutations Disrupt Phase Separation Mediated by α-Helical Structure in the TDP-43 Low-Complexity C-Terminal Domain. Structure 24 (2016) 1537-1549. doi: 10.1016/j. str.2016.07.007
Garcia-Cabau C, Bartomeu A, et al. Mis-splicing of a neuronal microexon promotes CPEB4 aggregation in ASD. Nature 637 (2025) 496–503. https://doi.org/10.1038/s41586-024-08289-w
Guillén-Boixet J, Buzon V, Salvatella X, Méndez R. CPEB4 is regulated during cell cycle by ERK2/Cdk1mediated phosphorylation and its assembly into liquid-like droplets. eLife 5 (2016) e19298. doi: 10.7554/ eLife.19298
Parras A, Anta H, Santos-Galindo M, et al. Autism-like phenotype and risk gene mRNA deadenylation by CPEB4 mis-splicing. Nature 560 (2018) 441–446. https://doi.org/10.1038/s41586-018-0423-5
Patel A, Lee H O, Jawerth L, et al. A Liquid-to-Solid Phase Transition of the ALS Protein FUS Accelerated by Disease Mutation. Cell 162 (2015) 1066-1077. doi: 10.1016/j.cell.2015.07.047
Wegmann S, Eftekharzadeh B, Tepper K, et al. Tau protein liquid–liquid phase separation can initiate tau aggregation. EMBO Journal 37 (2018) e98049. doi: 10.15252/embj.201798049
DESCIFRANDO LOS CONDENSADOS EN PLANTAS: DESAFÍOS Y PERSPECTIVAS
Emilio Gutiérrez Beltrán
Instituto de Bioquímica Vegetal y Fotosíntesis (IBVF), Universidad de Sevilla-CSIC, Sevilla https://doi.org/10.18567/sebbmrev_229.202606.dc5
Introducción
En la última década, los condensados biomoleculares han cambiado nuestra visión de la organización celular. Frente al modelo clásico basado en orgánulos con membrana o en un citoplasma homogéneo, hoy sabemos que existen compartimentos dinámicos sin membrana que organizan las reacciones celulares. Estos condensados, formados mediante separación de fases, permiten concentrar proteínas y ARN en microambientes específicos con propiedades propias.
En plantas, este campo ha crecido rápidamente. Los condensados participan en procesos
clave como la expresión génica, la señalización hormonal, el metabolismo y la respuesta al estrés, lo que resulta fundamental en organismos sésiles que deben adaptarse rápidamente a cambios ambientales. Algunos están conservados en todos los eucariotas, mientras que otros son específicos de plantas y responden a estímulos concretos.
A pesar de los avances, su estudio sigue siendo complejo. Comprender su formación y función requiere integrar conceptos de biofísica con biología celular, y su análisis experimental es especialmente desafiante en plantas debido a características como la
pared celular o la autofluorescencia de los cloroplastos. En conjunto, los condensados representan un mecanismo rápido y reversible que permite a las plantas reorganizar su actividad celular frente a condiciones cambiantes.
Los gránulos de estrés como nodos integradores de la respuesta celular en plantas
Entre los condensados biomoleculares mejor caracterizados se encuentran los gránulos de estrés (SGs, por sus siglas en inglés stress granules), presentes en todos los eucariotas. Se trata de condensados biomoleculares que se forman en respuesta a condiciones adversas y están compuestos principalmente por ARN mensajeros (ARNm) detenidos en la traducción, subunidades ribosomales pequeñas, proteínas de unión a poli(A) (PAB, por sus siglas en inglés), factores eucarióticos de iniciación de la traducción (eIFs, por sus siglas en inglés eukaryotic initiation factors) y otras proteínas de unión a ARN. Debido a su composición, históricamente se les atribuyó un papel central en la regulación postranscripcional y en el control de la traducción durante el estrés. Sin embargo, estudios recientes han demostrado que también incorporan proteínas implicadas en la señalización, el metabolismo y otros procesos celulares, lo que ha llevado a redefinirlos como centros multifuncionales capaces de coordinar distintas respuestas celulares.
En el contexto de las plantas, esta plasticidad funcional adquiere especial relevancia. Factores como el aumento de temperaturas, la sequía o la salinidad, cada vez más intensos y frecuentes debido al cambio climático, exigen respuestas rápidas y eficientes. En este sentido, los SGs se perfilan como nodos dinámicos que integran señales de estrés y reorganizan la actividad celular,
Figura 1
El gránulo de estrés como nodo integrador en plantas. Ante situaciones de estrés ambiental (p. ej. térmico), las células vegetales forman condensados dinámicos llamados gránulos de estrés (SGs, por sus siglas en inglés). Lejos de ser meros almacenes de ARN, estos gránulos actúan como centros multifuncionales que interconectan la expresión génica, la señalización, el metabolismo y la proteostasis celular, permitiendo una respuesta adaptativa rápida y eficiente.
contribuyendo a la adaptación de las plantas a entornos cambiantes. Por ejemplo, una de sus funciones mejor establecidas es la regulación del destino del ARN. Durante el estrés, los SGs secuestran ARNm cuya traducción se ha detenido, protegiéndolos y permitiendo su reutilización cuando las condiciones mejoran (Figura 1). Este proceso no es aleatorio, ya que ciertos transcritos relacionados con la respuesta al estrés se estabilizan selectivamente en estos gránulos, favoreciendo una respuesta adaptativa más eficiente.
Además, los SGs están estrechamente vinculados a otros procesos celulares (Figura 1). En el ámbito del metabolismo, se ha observado que enzimas implicadas en la detoxificación de especies reactivas de oxígeno (ROS, por sus siglas en inglés) o en rutas metabólicas centrales pueden reclutarse hacia estos condensados, modulando su actividad y contribuyendo al equilibrio redox durante el estrés. Esto sugiere que los SGs no sólo almacenan componentes, sino que reorganizan activamente la maquinaria metabólica. Otro
aspecto relevante es su papel en la regulación de la homeostasis proteica. Durante condiciones adversas, estos condensados pueden secuestrar proteínas mal plegadas o componentes de los sistemas de degradación, lo que contribuye a prevenir la formación de agregados tóxicos y facilita la recuperación celular. Los SGs también actúan como nodos de señalización. Proteínas clave de vías de señalización, como quinasas implicadas en el balance energético celular, se localizan en estos condensados, donde su actividad puede ser modulada.
Figura 2
Mecanismos moleculares que impulsan el ensamblaje de los gránulos de estrés. La figura ilustra cómo, bajo una situación de estrés ambiental (p. ej. térmico, termómetro), los componentes scaffold (andamios) citoplasmáticos inician el proceso de auto-ensamblaje. Estos andamios moleculares incluyen proteínas multivalentes ricas en regiones intrínsecamente desordenadas (IDRs, por sus siglas en inglés), dominios tipo prión (PrLD), dominios de unión a ARN (RBD, por sus siglas en inglés) y moléculas de ARN. El ensamblaje del gránulo de estrés está impulsado termodinámicamente por una red cooperativa de interacciones débiles no covalentes. Se detallan tres tipos de interacciones clave: (1) interacciones hetero-típicas (IDR-PrLD) e (2) homo-típicas (IDR-IDR), las cuales pueden ser moduladas por modificaciones post-traduccionales como la fosforilación (marcadas con 'P'), y (3) interacciones entre RBDs y ARN.
De este modo, los SGs participan en la integración de señales que controlan la respuesta global al estrés (Figura 1)
En conjunto, estos hallazgos sustentan la visión de que los gránulos de estrés funcionan como centros organizadores que interconectan la regulación del ARN, el metabolismo, la señalización y la proteostasis. Esta capacidad integradora permite a las plantas coordinar respuestas complejas de forma rápida y reversible, lo cual resulta esencial para su supervivencia y adaptación a entornos cambiantes.
Proteínas scaffold y su impacto en la funcionalidad de los SGs en plantas
La formación de los SGs no es un proceso aleatorio, sino que sigue una secuencia organizada de eventos. Estudios recientes proponen un modelo de tres etapas: primero, la nucleación de un núcleo denso (core) inicial; segundo, su crecimiento mediante el reclutamiento progresivo de ARN y proteínas; y finalmente, la formación de una región periférica más dinámica (shell), donde los componentes se intercambian continuamente con el citoplasma. Este modelo ayuda a entender
cómo se distribuyen las funciones dentro del condensado. En las primeras etapas, las proteínas capaces de establecer múltiples interacciones, es decir, altamente multivalentes, desempeñan un papel clave al iniciar la formación del núcleo. Estas proteínas suelen actuar como scaffolds, proporcionando el andamiaje necesario para que el condensado se ensamble (Figura 2). Además de las proteínas, el ARN desempeña un papel activo como componente estructural, pudiendo funcionar como scaffold (Figura 2). Por ejemplo, la metilación m6A permite reclutar
proteínas lectoras y aumentar su concentración local, facilitando la transición de fase al superar el umbral termodinámico necesario. Ejemplos como ECT1 y ECT8 en Arabidopsis ilustran cómo la interacción con ARN metilado regula la formación de condensados y modula la respuesta a estrés en plantas.
En el caso de las plantas, comienzan a identificarse proteínas que podrían desempeñar estos roles estructurales. Un ejemplo es la nucleasa Tudor Staphylococcal Nuclease (TSN, por sus siglas en inglés) que se acumula en los gránulos de estrés y está implicada en la regulación del ARN y la respuesta al estrés. Su capacidad para interactuar con múltiples componentes la convierte en una candidata clave para actuar como elemento organizador en estas primeras etapas del ensamblaje. De manera similar, otras proteínas de unión a ARN, como RBP47 y UBP1, han sido identificadas como componentes importantes que contribuyen a la nucleación y al ensamblaje de estos condensados. Se ha comprobado que la alteración de estas proteínas tiene un impacto severo en la composición, ensamblaje y dinámica de los SGs, así como en la respuesta vegetal al estrés. Por ejemplo, se ha descrito que la familia RBP47 actúa como un regulador negativo de la termotolerancia, ya que plantas mutantes knock-out (KO) para estos genes muestran una mayor tolerancia a condiciones de calor extremo, lo que sugiere que la correcta formación y dinámica de los SGs es determinante para la resiliencia y la supervivencia de las plantas en entornos adversos. En conjunto, este marco permite conectar las propiedades físicas de los condensados con su función biológica: la multivalencia impulsa la nucleación, los scaffolds organizan la estructura y los clients aportan funcionalidad. Esta
organización jerárquica da lugar a un sistema dinámico capaz de responder rápidamente a los desafíos del entorno.
Del sensor ambiental al diseño de cultivos: el paradigma de la separación de fases Para comprender la formación de los SGs y en general de los condensados biomoleculares, es fundamental recurrir al concepto termodinámico de la separación de fases líquido-líquido (LLPS, por sus siglas en inglés liquid-liquid phase separation). De forma análoga a la mezcla de aceite y agua, ciertas macromoléculas celulares pueden agruparse espontáneamente en estructuras densas y dinámicas sin necesidad de una membrana. Este proceso permite que proteínas y ácidos nucleicos se concentren en regiones específicas, formando ensamblajes con propiedades reológicas similares a las de un líquido: capacidad de fusión, deformación e intercambio constante de componentes con el citoplasma.
A nivel molecular, la LLPS está impulsada por interacciones débiles y transitorias entre proteínas, especialmente en regiones intrínsecamente desordenadas (IDRs, por sus siglas en inglés intrinsically disordered proteins), que proporcionan flexibilidad y permiten múltiples contactos simultáneos (Figura 2). Entre estas interacciones destacan las electrostáticas, hidrofóbicas y, de forma clave, las interacciones π-π y catión-π, que contribuyen a la cohesión y dinámica de los condensados (Figura 2). Aunque este mecanismo es conservado en todos los organismos, en plantas las IDRs han adquirido funciones adicionales como sensores ambientales. Algunas proteínas utilizan estas regiones para percibir cambios físicos y desencadenar respuestas adaptativas. Por ejemplo, FUST1 actúa como termosensor
promoviendo la formación de gránulos de estrés, SEUSS es clave en la respuesta al estrés osmótico, y ELF3 regula procesos de desarrollo en función de la temperatura mediante cambios en su estado de fase. En conjunto, estas propiedades permiten que las transiciones de fase traduzcan señales físicas del entorno en respuestas biológicas complejas a nivel celular y del organismo. La LLPS no depende únicamente de la secuencia proteica, sino que está finamente regulada por modificaciones postraduccionales (PMTs, por sus siglas en inglés) que modulan la carga y multivalencia de las proteínas. En plantas, la fosforilación actúa como un interruptor clave que controla la formación de condensados en respuesta al estrés; por ejemplo, la proteína GRP7 regula su ensamblaje en función de su estado de fosforilación. Paralelamente, este mismo mecanismo orquesta procesos celulares vitales como la endocitosis mediada por clatrina; el estado de fosforilación de componentes del complejo TPLATE (como TASH3) modula la separación de fases de sus IDRs en la membrana plasmática. En conjunto, estos mecanismos ponen de manifiesto que la separación de fases no solo organiza la célula, sino que actúa como un sistema dinámico de percepción y respuesta al entorno. Comprender y manipular estos procesos abre nuevas oportunidades para la biotecnología vegetal, permitiendo diseñar cultivos capaces de adaptar de forma rápida y reversible su fisiología frente a condiciones ambientales cambiantes.
El reto metodológico: cómo descifrar los condensados en el sistema vegetal
El rápido crecimiento del campo de los condensados biomoleculares ha ido acompañado de una gran diversidad de enfoques
DOSIER CIENTÍFICO
experimentales y computacionales. Sin embargo, en plantas, el estudio de estos ensamblajes sigue siendo metodológicamente heterogéneo. Muchas de las herramientas utilizadas proceden de sistemas animales, y no siempre se adaptan bien a las particularidades de las células vegetales, como la presencia de una pared celular rígida, la presión de turgencia o la autofluorescencia de los cloroplastos.
En general, el estudio de los condensados combina tres niveles de aproximación: análisis computacionales, experimentos in vitro y observaciones en células vivas (Figura 3). Los enfoques in silico
suelen ser el punto de partida, ya que permiten identificar proteínas con características que favorecen la formación de condensados, como regiones intrínsecamente desordenadas o motivos que facilitan interacciones múltiples. No obstante, estas predicciones deben interpretarse con cautela, especialmente en plantas, donde muchas proteínas presentan señales de direccionamiento a orgánulos o regiones de baja complejidad que pueden complicar el análisis. Como ejemplo concreto en este nivel, la comunidad investigadora recurre actualmente a bases de datos curadas como PhaSepDB o CD-CODE, y a predictores
avanzados basados en aprendizaje profundo (deep learning) como ProtGPS; este último utiliza modelos de lenguaje de proteínas (ESM2) para predecir no solo la propensión a la separación de fases, sino también la localización de una proteína en condensados específicos (Figura 3, panel izquierdo).
Los ensayos de reconstitución in vitro continúan siendo el estándar más empleado para evaluar la capacidad intrínseca de una proteína a experimentar LLPS (Figura 3, panel central). El procedimiento clásico requiere la expresión heteróloga de la proteína de interés, generalmente fusionada
Figura 3
Enfoque multidisciplinar para el estudio de condensados en plantas. El análisis se divide en tres frentes complementarios: (1) Análisis computacional (in silico) para la predicción de proteínas con capacidad de separación de fases (LLPS) mediante modelos bioinformáticos; (2) Análisis in vitro para validar la formación y morfología de las gotas líquidas mediante ensayos de turbidez y microscopía con proteínas purificadas; y (3) Análisis in vivo para caracterizar sus propiedades fisiológicas, utilizando FRAP para medir el dinamismo del condensado y técnicas de biotinilación por proximidad (p. ej. TurboID) para identificar las redes de interacción proteica dentro de la célula viva.
a un marcador fluorescente, en sistemas bacterianos como E. coli, seguida de su purificación. Posteriormente, la transición de fase se induce in vitro mediante la alteración sistemática de parámetros fisico-químicos del tampón, tales como la fuerza iónica, el pH o la temperatura (inductor de LLPS). La formación de condensados se monitoriza cuantitativamente mediante ensayos de turbidez y se caracteriza a nivel morfológico mediante microscopía, documentando la nucleación, morfología esférica y coalescencia de las gotas líquidas. Sin embargo, dado que estas condiciones diluidas idealizadas no reflejan la alta densidad macromolecular de una célula viva, el campo está experimentando una transición metodológica. En la actualidad, resulta crítico complementar estos ensayos básicos mimetizando el entorno fisiológico vegetal; esto se logra incorporando agentes de hacinamiento molecular (molecular crowding, como el PEG o el dextrano) y modulando el estado redox del medio, lo que permite evaluar la termodinámica del condensado bajo condiciones que aproximan la complejidad del citoplasma.
Demostrar la relevancia fisiológica de los condensados exige su caracterización in vivo, un reto complejo en plantas debido a interferencias ópticas (como la autofluorescencia) y a la necesidad de un control de expresión riguroso sin sobreexpresión. Su estudio actual requiere enfoques multidisciplinares divididos en dos frentes. Por un lado, para definir sus propiedades biofísicas, y distinguir un estado líquido funcional de un agregado irreversible, técnicas clásicas como el FRAP se combinan con micro-reología o sondas específicas (como la Tioflavina-T). Por otro lado, para mapear su composición, dadas
sus interacciones débiles y transitorias, se emplean estrategias de aislamiento avanzado (como la clasificación de partículas FAPS) y mapeo in situ del interactoma mediante marcaje por proximidad, destacando especialmente el uso de enzimas ligasas como TurboID (biotinilación in vivo), así como técnicas de entrecruzamiento químico (crosslinking).
Retos y perspectivas
El estudio de los condensados biomoleculares en plantas enfrenta barreras biofísicas y ópticas únicas, como la pared celular rígida, las grandes vacuolas y la autofluorescencia de los cloroplastos, lo que exige una urgente estandarización metodológica para evitar artefactos experimentales. El gran reto actual es capturar estas interacciones dinámicas en su entorno celular real para desentrañar cómo las proteínas
Para leer más
scaffold, los elementos client, el ARN y las modificaciones químicas orquestan esta compleja respuesta. Superar estas limitaciones técnicas y conceptuales permitirá comprender en profundidad cómo las plantas pueden utilizar la LLPS como un sensor ambiental directo, un conocimiento básico indispensable para desarrollar, en el futuro, estrategias que mejoren la resiliencia agrícola frente al cambio global.
Agradecimientos
Este trabajo se ha desarrollado en el grupo del Dr. Emilio Gutiérrez-Beltrán denominado «Gránulos de estrés y señalización» y se encuentra financiado por los proyectos PID2023152750NB-I00 (MCIN/ AEI /10.13039/501100011033/FEDER, UE) y DGP_PIDI_2024_02706 (Junta de Andalucía).
Gutiérrez-Beltrán E, et al. Tudor staphylococcal nuclease is a docking platform for stress granule components and is essential for SnRK1 activation in Arabidopsis. EMBO Journal 40 (2021) e105043. https://doi.org/10.15252/embj.2020105043
Liu X, Zhu JK, Zhao C. Liquid-liquid phase separation as a major mechanism of plant abiotic stress sensing and responses. Stress Biology 3 (2023) 56. https://doi.org/10.1007/s44154-023-00141-x
Peng J, Yu Y, Fang X. Stress sensing and response through biomolecular condensates in plants. Plant Communications 6 (2025) 101225. https://doi.org/10.1016/j.xplc.2024.101225
Solis-Miranda J, et al. Stress-related biomolecular condensates in plants. The Plant Cell 35 (2023) 3187–3204. https://doi.org/10.1093/ plcell/koad127
« Una sociedad que no valora la ciencia es una sociedad sin futuro
En España la ciencia sigue avanzando pese a una financiación insuficiente y a la falta de una apuesta estratégica sostenida. En este contexto, el impulso privado gana protagonismo como complemento al esfuerzo público. José Antonio Sacristán, director de la Fundación Lilly desde 2012, y director médico de Lilly desde 2005, analiza el papel de las fundaciones en la dinamización de la investigación biomédica, el apoyo al talento joven y la necesidad urgente de reforzar la cultura científica.
¿Qué papel específico cree que desempeñan hoy las fundaciones en el ecosistema científico?
En España existe una gran cultura de fundaciones de empresas que han apostado por la ciencia. El objetivo común de todas ellas es elevar el nivel de la ciencia en nuestro país, hacer que la ciencia importe y todo lo que esto implica. Cada fundación tiene sus propias peculiaridades y pone el foco en distintas iniciativas, pero todas ellas tienen esa finalidad última, tan necesaria, de contribuir al avance de nuestro ecosistema científico. Esto puede lograrse poniendo el foco en actividades tan diferentes como la organización de foros de actualización sobre los últimos avances científicos, debates orientados a analizar cómo aumentar la competitividad de la ciencia española, publicando libros sobre ciencia, visibilizando y reconociendo la labor de nuestros científicos más destacados o apoyando proyectos concretos de investigación, aunque esto último es menos frecuente, ya que los presupuestos de las fundaciones suelen ser bastante modestos. Creo que se trata de actividades muy necesarias y me alegra enormemente comprobar que, poco a poco, las fundaciones van dando mayor prioridad a iniciativas encaminadas a normalizar la presencia de la ciencia en la sociedad, a fomentar el pensamiento científico, a que la gente pierda miedo a la ciencia y que ésta forme parte de sus conversaciones cotidianas. El fomento de la cultura científica en la sociedad
debería convertirse en un tema prioritario para las fundaciones. Una sociedad que no valora la ciencia es una sociedad sin futuro y, como tantas veces se ha repetido, para lograr que el montón de arena que representa la ciencia alcance una mayor altura, es preciso aumentar su base de sustentación. Y es justamente ahí donde todas las fundaciones pueden aportar mucho, sobre todo si trabajan en sintonía y plantean objetivos complementarios y bien coordinados. En ese sentido, es destacable la labor que realiza el Consejo de Fundaciones por la Ciencia, una iniciativa promovida por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), de la cual la Fundación Lilly forma parte desde hace doce años.
Desde su experiencia al frente de la Fundación Lilly, ¿cuáles diría que son las áreas donde una fundación puede generar mayor impacto real en la ciencia?
Para responder a esta pregunta es fundamental conocer bien cuál es el problema que pretendemos abordar. Nuestro gran científico Santiago Ramón y Cajal escribió un artículo en el que hablaba de «España y la media ciencia», afirmando que nuestro bajo nivel científico era una de las causas más poderosas de nuestra ruina. Aunque la situación actual ha mejorado, muchos de los problemas endémicos de la ciencia española aún persisten: falta de financiación y precariedad de nuestros jóvenes científicos, falta
de políticas científicas bien planificadas y duraderas, escasez de tejido industrial y tecnológico que retroalimente nuestra ciencia, una universidad en la que la investigación brilla por su ausencia, falta de priorización, falta de interés de la sociedad por la ciencia que sigue sin entenderse como parte de la cultura, falta de vocaciones y, en fin, una serie de problemas muy bien diagnosticados desde hace mucho tiempo pero que, por desgracia, no ha habido el coraje de abordar con determinación.
Los problemas son de tal envergadura que se requerirá un enorme esfuerzo y mucho tiempo para que nuestra ciencia se ponga al nivel de la de los países de nuestro entorno. Soy consciente de que las fundaciones podemos hacer muy poco para solucionar la raíz de los problemas mencionados, pero creo que tenemos la obligación de contribuir, en la medida de nuestras posibilidades, para mejorar algunos de los temas identificados. Por citar los ejemplos de la Fundación Lilly, que este año celebra su XXV aniversario, y cuyas iniciativas se desarrollan alrededor de tres pilares, la ciencia, la medicina y el humanismo, en el campo de la ciencia quiero destacar los Premios Fundación Lilly de Investigación Biomédica, que desde el año 2001 distinguen anualmente, en las categorías de Investigación Preclínica e Investigación Clínica, las trayectorias de aquellos científicos que han contribuido de forma significativa al desarrollo de la Biomedicina y las Ciencias de la Salud en España. Llevamos un cuarto de siglo distinguiendo a los mejores científicos. No hay más que mirar la relación de los nombres galardonados para darse cuenta de que todos ellos están entre los mejores de nuestro país. El objetivo fundamental de estos premios es generar referentes en la sociedad, crear modelos para los más jóvenes.
Sin embargo, hace años nos dimos cuenta de que esta labor de reconocer a los mejores no era suficiente y decidimos poner en marcha varias iniciativas encaminadas a fomentar la ciencia y el pensamiento científico en la sociedad. Así nacieron, hace ya más de diez años, nuestras Citas con la Ciencia, un
«Sin la visión humanista resultará imposible afrontar con éxito los retos que la sociedad tiene por delante»
proyecto del que me siento muy orgulloso y que ha ido desarrollando temas tan relevantes como el fomento de las vocaciones científicas, la promoción de la lectura de libros de ciencia o la lucha contra la desinformación, entre otros. Merece la pena destacar también la iniciativa Ciencia con ciencia, que ha dado lugar a la publicación de tres libros, Enseñando ciencia con ciencia, Informando de ciencia con ciencia y Comunicando ciencia con ciencia, que son manuales prácticos, orientados a profesores de ciencias de primaria y secundaria, periodistas y divulgadores, respectivamente, con el objetivo de que su actividad esté basada en la mejor evidencia disponible y no solo en su buena voluntad, como suele ocurrir. Son manuales que, según sabemos, se están utilizando muchísimo en los colegios, en las facultades de ciencias de la información y por muchos divulgadores.
Los pilares de la Fundación Lilly son la ciencia, la medicina y el humanismo. ¿Cómo se articula esa triple misión y qué valor añadido aporta?
Desde el inicio de la Fundación Lilly fuimos conscientes de que estamos inmersos en un periodo de transformación que no tiene precedentes en la historia de la humanidad. Los avances tecnológicos en áreas como la biomedicina, la bioinformática, la inteligencia artificial o la física son de tal calado que corremos el riesgo de generar una sociedad en la que solo prime lo tecnológico. Nos enfrentamos al riesgo de deshumanización de la ciencia y de la medicina, y por ello, en la Fundación Lilly intentamos que el enfoque humanista esté presente, de forma transversal, en todas nuestras actividades. Sin la visión humanista resultará imposible afrontar con éxito los retos que la sociedad tiene por delante. Creemos que deben eliminarse las fronteras artificiales que existen entre ciencias y humanidades, que la ciencia también es cultura, que las ciencias sociales merecen la misma consideración que las ciencias consideradas «duras» como la física, las matemáticas o las ciencias de la vida, y creemos también que el objetivo de entender el mundo solo puede lograrse con un enfoque integrado del conocimiento, donde las artes también deben tener un protagonismo esencial. Cuando estamos diseñando un nuevo proyecto, siempre intentamos que esté impregnado de humanismo. Por poner algunos ejemplos de dicha integración, uno de nuestros proyectos más importantes es el de Medicina Centrada en el Paciente, que trata de impulsar el humanismo médico en el mundo de la salud; o el ciclo Ciencia, Medicina y Humanismo, que organizamos desde hace tres años en colaboración con el Círculo de Bellas Artes y en el que, por poner el ejemplo de este año, hemos combinado conferencias sobre el cine y la ciencia, la ética de la inteligen-
cia artificial o la ciencia del olfato. También tienen un claro componente humanista la Lección Magistral Andrés Laguna, en colaboración con la Universidad de Alcalá, en la que cada año reconocemos la labor de personalidades que se hayan caracterizado por su visión humanista de las ciencias. Y no quiero dejar de mencionar el número monográfico sobre ciencia que coordinamos desde hace ocho años en Revista de Occidente, un número que siempre incluye aspectos humanistas; o el libro Ciencia y filosofía, de José Manuel Sánchez Ron, que tuvo un enorme éxito.
¿Qué criterios guían la selección de iniciativas o proyectos que decide impulsar la Fundación Lilly? Como puedes imaginar, son muchísimas las propuestas de colaboración que recibimos cada mes y no hay más remedio que priorizar. Uno de nuestros objetivos es que nuestros proyectos dejen huella en la sociedad y eso requiere que tengan continuidad. Nuestros grandes proyectos, como los Premios de Investigación; la iniciativa Medicina en Español (MEDES), que pretende impulsar nuestra lengua como vehículo de transmisión de la Medicina y de la Ciencia; la innovación en Educación Médica a través de una Cátedra con la Universidad Complutense de Madrid, o la Lección Magistral Andrés Laguna, llevan muchos años en marcha.
«Las fundaciones van dando mayor prioridad a iniciativas encaminadas a normalizar la presencia de la ciencia en la sociedad, a fomentar el pensamiento científico y a que la gente pierda miedo a la ciencia»
No somos una fundación cuyas actividades vayan adaptándose a las modas. Creemos que es preferible seguir profundizando en los temas mencionados. Por supuesto, también hacemos esfuerzos para modernizarnos e iniciar nuevos proyectos, pero esto último nos obliga a finalizar otros, ya que, como digo, la mayor parte de nuestro presupuesto está dedicado a los proyectos fundamentales. En la selección de proyectos desempeñan un papel esencial nuestros órganos de gobierno, el patronato y el consejo científico. Tenemos la suerte de contar con patronos de un nivel intelectual y humano increíble, como Adela Cortina, Mariano Barbacid, Fernando Vallespín, Carmen Cafarell, Carlos Andradas, o Inés López Ibor, que reflejan esa visión integradora del conocimiento a la que me refería antes. Y el nivel de implicación de los miembros del consejo, todos ellos grandes científicos, es algo de lo que nos sentimos muy orgullosos. Hemos tenido la suerte de contar con Mariano Barbacid como presidente del consejo científico desde el inicio de la Fundación Lilly hasta hace dos años y actualmente el puesto lo ocupa Carlos López Otín, un sabio humanista que nos apoya generosamente y un maestro del que no dejamos de aprender. Otra seña de identidad de la Fundación Lilly es la elec-
ción de buenos compañeros de viaje. Todas nuestras colaboraciones se llevan a cabo con instituciones muy prestigiosas en los campos en los que desarrollamos nuestras actividades. Por mencionar algunas de ellas, el CSIC, el Instituto Cervantes, la Fundación Ortega Marañón, FECYT, la Universidad de Alcalá, la Universidad Complutense, la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce, el Ministerio de Ciencia, el Círculo de Bellas Artes, The Conversation, la Asociación Española de Comunicación Científica, la Sociedad Española de Educación Médica y, por supuesto la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular.
Los Premios Fundación Lilly de Investigación Biomédica reconocen trayectorias científicas de excelencia desde 2001. ¿Qué papel cree que juegan este tipo de galardones en el desarrollo de la ciencia en España?
Estamos muy satisfechos porque se han consolidado como uno de los premios de referencia en el panorama español. Creo que cumplen varias funciones. Ya se ha mencionado la más importante, que es visibilizar y premiar la labor de nuestros mejores científicos y crear referentes para los más jóvenes. Pero, además, es una forma de demostrar que España puede competir sin complejos con los mejores científicos del mundo. Este año, por ejemplo, hemos recibido casi cien candidaturas, la mitad de preclínica y la otra mitad en la categoría clínica. La selección de los finalistas es una tarea extremadamente difícil, pues se trata de investigadores cuyos méritos resultan difíciles de imaginar. Estamos hablando de investigadores cuyo factor de impacto, en muchos casos, está por encima de cien, que son referencias mundiales en sus campos de trabajo, que han sido capaces de crear grupos de investigación, de dejar huella, de conseguir ayudas internacionales de primer nivel. En fin, unos candidatos que siempre nos hacen reflexionar sobre el nivel científico que España podría llegar a tener si contásemos con unas infraestructuras y unas políticas científicas a la altura de otros países.
En su opinión, ¿qué dice el nivel de las candidaturas sobre el estado actual de la investigación biomédica en España? La pregunta está muy relacionada con lo que acabo de comentar. El nivel de las candidaturas refleja el nivel de los científicos que están en el vértice de la pirámide, pero no refleja el nivel general de la ciencia en España. Tenemos investigadores que están en la élite mundial. Son los que reciben las ayudas europeas, los que están en los centros más prestigiosos, los que han sido capaces de crear grupos de investigación de excelencia, sin apenas recursos, los que publican en las mejores revistas, como Science o Nature . Tenemos ejemplos como el de Joan Rodés que, aparte de gran investigador, sigue
siendo una referencia obligada cuando se habla de gestión moderna de la ciencia. Y tenemos a ejemplos de genialidad como el de Francis Mojica, que sin financiación y con un solo becario (en la mejor época), publicó su trabajo pionero sobre CRISPR. Pero siempre me queda esa sensación un tanto agridulce de que, detrás de cada premio, hay un esfuerzo individual titánico, una persona excepcional que, a pesar de las circunstancias, fue capaz de llevar nuestra ciencia al máximo nivel. Y, desde luego, pienso que podríamos tener muchos más investigadores de este nivel si en España la ciencia importase más a nuestros políticos y gestores. Hay avances, pero no son suficientes. Tenemos más de 20.000 científicos españoles en el extranjero. Muchos porque quieren, pero otros muchos porque no pueden volver, porque nos faltan centros de investigación de nivel que puedan acogerles y garantizar un nivel de investigación como el que realizan fuera.
Pero no quiero caer en el pesimismo. Algo muy positivo que estoy viendo, cada vez con mayor frecuencia, es que hace dos décadas era fácil diferenciar los campos de trabajo de los candidatos. Estaba claro quién trabajaba en investigación preclínica y quién en clínica. Hoy en día, en muchos casos, la diferencia no es tan clara. Hay un predominio de investigación traslacional en la que los investigadores de preclínica tienen su punto de mira en una necesidad médica concreta; y grandes investigadores clínicos con un conocimiento profundo de la biología molecular. Parece que el famoso «valle de la muerte» de la investigación se va superando. Los premiados de este año son un buen ejemplo: la investigación de Ignacio Melero en el área de la inmunoterapia del cáncer es preclínica y clínica, y lo mismo puede decirse de María Victoria Mateos y su trabajo en el área del mieloma múltiple, reconocido en la categoría clínica, pero que no hubiera sido imposible sin su profundo conocimiento de los mecanismos moleculares de esa enfermedad.
La Fundación Lilly colabora con la SEBBM en el Premio a la Mejor Tesis Doctoral en Bioquímica y Biología Molecular. ¿Qué importancia tiene apoyar a los investigadores en las primeras etapas de su carrera?
Es fundamental apoyar a los jóvenes investigadores. Siempre se dice que son el futuro, pero yo creo que son el presente. La relación de la Fundación Lilly con la SEBBM viene de lejos. Se trata de la sociedad española más importante en el mundo de la investigación y la propuesta de crear un premio dirigido a jóvenes investigadores partió, hace casi veinte años, de Federico Mayor Menéndez, que es consejero de la Fundación Lilly desde su creación. Hace pocos
años, bajo la presidencia de Isabel Varela, decidimos transformar el premio y otorgárselo a la mejor tesis doctoral. Creo que la decisión fue un acierto, pues para un investigador, la realización de la tesis es uno de los hitos principales de su carrera. Me consta que el jurado no lo tiene nada fácil por el gran nivel de los trabajos, pero con el premio pretendemos, sobre todo, reconocer y dar visibilidad al enorme esfuerzo que supone finalizar una tesis doctoral. Este premio no es la única iniciativa de la Fundación Lilly destinada a jóvenes investigadores. Con el Premio Luis Felipe Torrente de Divulgación en Medicina y Salud, la Fundación Lilly-The Conversation quiere reconocer el trabajo de los jóvenes docentes o investigadores que dedican parte de su tiempo a divulgar el resultado de lo que hacen. Afortunadamente, los sistemas de evaluación de la ciencia empiezan a tener en cuenta esta importante labor. En ese sentido, la iniciativa de The Conversation es ejemplar. Su eslogan «rigor científico, oficio periodístico» resume a la perfección esa asignatura pendiente que aún tenemos en la comunicación de la ciencia.
¿Qué tipo de apoyo considera más transformador para una carrera científica, el reconocimiento, la financiación directa o la creación de redes?
Son tres aspectos complementarios. La financiación es la gran asignatura pendiente. Sin ella no se pueden crear redes ni llegar nunca el reconocimiento. Pero, nuevamente, no conviene simplificar y pensar que todo se arreglaría con financiación. La financiación sirve de poco si, en paralelo, no hay priorización, políticas científicas que creen más centros de referencia, planes de desarrollo de carrera, y si no hay políticos que entiendan que la ciencia y la tecnología son la base del progreso de las naciones, y no su consecuencia. Seguimos hablando de gasto en I+D y no de inversión en I+D+i. Sabemos lo que hay que
«La relación de la Fundación Lilly con la SEBBM viene de lejos. Se trata de la sociedad española más importante en el mundo de la investigación»
hacer, pero no lo hacemos. Esa es nuestra tragedia y la causa de nuestra «media ciencia». Como decía el Premio Nobel Bernardo Houssay, «la ciencia no es cara. Lo caro es la ignorancia».
¿Qué campos de innovación en la investigación bioquímica prevé que se desarrollen más en los próximos cinco años?
Todo apunta a que los principales desarrollos estarán relacionados con un mejor conocimiento de la bioquímica y la biología molecular. Soy médico especialista en farmacología clínica, por lo que mi área de conocimiento está un tanto alejada de estos campos. Pero ya hemos comprobado a lo largo de la historia que los grandes avances médicos siempre han ido precedidos de saltos cualitativos muy importantes en campos básicos del conocimiento. Ha ocurrido en el área del cáncer, con la identificación de biomarcadores y el desarrollo de fármacos dirigidos frente a determinadas mutaciones, y estoy seguro de que ocurrirá con avances como la identificación de la estructura de las proteínas gracias a la inteligencia artificial (que fue considerado por la revista Science como el hito del año), las técnicas de edición genética o los enormes avances en el conocimiento de las tecnologías ARN. El otro campo de avance es el de la inteligencia artificial. Estoy convencido de que, mucho antes de lo que pensamos, cambiará nuestra forma de vida. De momento solo estamos viendo una pequeña parte de su potencial. El último número de Revista de Occidente que tuve la oportunidad de coordinar trató precisamente sobre el tema de «Humanos mejorados». Los distintos expertos pusieron sobre la mesa las enormes oportunidades que tenemos por delante, pero también los retos, fundamentalmente éticos, que pueden derivarse de las nuevas tecnologías, tanto en los campos de la biología como en el de la inteligencia artificial. Lluis Montoliu, también consejero de la Fundación Lilly, un gran experto en bioética, en su libro No todo vale, desarrolla magníficamente este tema.
¿Cómo cree que van a favorecer los avances de la IA a la investigación en general, y más en particular al campo de la bioquímica y la biología molecular?
La inteligencia artificial está impregnando todos los procesos de la investigación. Es una enorme oportunidad de mejorar nuestra eficiencia. Ya se utiliza sistemáticamente en muchos procesos de investigación, incluyendo la difusión de los resultados. Un alto porcentaje de los artículos científicos publicados hoy ya han utilizado la inteligencia artificial, lo que permite realizar en pocas horas el trabajo que hasta hace poco llevaba semanas o meses. Está claro que se ha convertido en una herramienta esencial para organizar la información existente, analizar grandes
«La financiación es la gran asignatura pendiente. Sin ella no se pueden crear redes ni llegará nunca el reconocimiento científico»
volúmenes de datos, desarrollar modelos y realizar predicciones. Pero tengo algunas dudas, quizás por desconocimiento, sobre su capacidad para innovar, para crear ideas radicalmente nuevas, que es donde empieza todo salto cualitativo en ciencia. Recientemente, la revista Nature publicó un artículo que ponía de manifiesto que los artículos que habían utilizado inteligencia artificial se publicaban en revistas con mayor factor de impacto, pero que el nivel de innovación era más bajo. Es decir, la IA parece una excelente herramienta para analizar y mejorar lo que ya hay, pero quizás no tan buena para «pensar». Y la ciencia es, sobre todo, pensamiento. Creo que ahí, la inteligencia humana aún está muy por delante. Pero quizás sea cuestión de tiempo que también nos adelanten en esto.
Mirando al futuro, ¿qué medidas considera prioritarias para garantizar que el talento joven en biomedicina pueda desarrollarse y consolidarse en España?
Las mismas medidas que para elevar el nivel de la ciencia en España. Poco después de su creación, la Fundación Lilly editó un libro sobre la ciencia en España donde se proponían soluciones concretas. En 2016 se publicó un segundo libro sobre el mismo tema titulado Reflexiones sobre la ciencia en España: cómo salir del atolladero. Los autores eran distintos de los del primer libro, pero las soluciones eran idénticas. Creo que no merece la pena seguir reflexionando ni publicando libros sobre este tema. Sabemos bien lo que hay que hacer, pero hay que hacerlo. Eso es todo.
¿Te gustaría añadir algún comentario final?
Quisiera finalizar agradeciendo a las personas que crearon la Fundación Lilly, a su equipo actual, formado por Cristina Rico, la actual gerente, y Paloma Bordona, coordinadora de proyectos, y al exgerente de la misma, Manuel Guzmán, por su excelente labor. Sin su trabajo diario, su enfoque en la excelencia y su ilusión, habría sido imposible tener una fundación como la que hoy tenemos.
E P I G E N E T I C A G I N G S E R V I C E S
H u m a n E p i g e n e t i c A g e A n a l y s i s
P r e c i s e l y Q u a n t i f y E p i g e n e t i c A g e w i t h
H u m a n D N A g e S e r v i c e s
P e r f o r m a n c e w i t h B l o o d S a m p l e s
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V a r i o u s M o u s e T i s s u e T y p e s
M o u s e D N A g e P e r f o r m a n c e
D N A g e i s h i g h l y c o r r e l a t e d w i t h c h r o n o l o g i c a l a g e
D N A g e i s h i g h l y c o r r e l a t e d w i t h
c h r o n o l o g i c a l a g e i n a g e n e r a l
p o p u l a t i o n T h e r e f o r e , D N A g e c a n a c c u r a t e l y p r e d i c t b i o l o g i c a l a g e
A g e - C o r r e l a t e d A c c o m m o d a t e s L o w I n p u t s
R e l i a b l e e p i g e n e t i c a g e p r e d i c t i o n u s i n g a s l i t t l e a s 2 5 0 n g D N A
h u m a n d n a g e r e p o r t s
H i g h l y R e p r o d u c i b l e
B l o o d D N A g e i s h i g h l y r e p r o d u c i b l e
w i t h a m e d i a n S D < 1 y e a r i n
t e c h n i c a l r e p l i c a t e s
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T h e O n l y U r i n e D N A g e S e r v i c e
U r i n e d n a g e i s a n o n - i n v a s i v e a s s a y
r e f l e c t i n g u r i n a r y t r a c t h e a l t h h u m a n
d n a g e g e n d e r
G e n d e r - S p e c i f i c
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MECENAZGO Y FINANCIACIÓN PÚBLICA
DE LA CIENCIA EN ESPAÑA: QUIÉN PAGA
EL CONOCIMIENTO EN
TIEMPOS INCIERTOS
Lola Delgado
España ha recuperado niveles históricos de inversión en ciencia, pero lo ha hecho apoyándose en fondos europeos temporales. Mientras tanto, el mecenazgo sigue siendo una pieza secundaria, pero vital, en un sistema que depende del sector público y afronta el riesgo de nuevas desinversiones.
¿Quién financia realmente la ciencia española y qué ocurrirá cuando desaparezca ese impulso extraordinario?
En los laboratorios españoles, el futuro se mide en proyectos concedidos, convocatorias abiertas y presupuestos que, muchas veces, no llegan a ejecutarse. La ciencia avanza, pero lo hace sobre un terreno inestable, condicionado por ciclos económicos, decisiones políticas y, cada vez más, por fondos provenientes del exterior.
España ha vuelto a invertir en ciencia como no lo hacía desde antes de la crisis de 2008. Sin embargo, esa recuperación tiene un matiz importante: no responde tanto a una apuesta estructural del país como a la llegada de financiación europea extraordinaria. El sistema científico español vive así una paradoja. Nunca había contado con tantos recursos y, al mismo tiempo, nunca había sido tan evidente su fragilidad.
La ciencia que depende del presupuesto
La investigación en España sigue dependiendo en gran medida del dinero público. A diferencia de otros países donde el sector privado o la filantropía desempeñan un papel más relevante, aquí el Estado continúa siendo el principal sostén del sistema científico. Pongamos como ejemplo Estados Unidos, donde en áreas como la biomedicina, alrededor del 59 % de la inversión en I+D proviene del sector privado. O el Reino Unido, con un 58 % de financiación privada en investigación biomédica. El informe más reciente de la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE), titulado El análisis de la financiación pública de la I+D+I: Presupuestos Generales del Estado (PG-46) y financiación europea, evidencia que esta dependencia no es nueva, sino persistente. A lo largo de las últimas dos décadas, la inversión en I+D+I ha seguido un patrón reconocible: crece en momentos de bonanza, se desploma en las crisis y tarda años en recuperarse.
Tras el impulso de los años previos a 2008, la crisis financiera provocó un recorte abrupto que marcó a toda una generación de investigadores. Durante casi una década, el sistema permaneció en una especie
de meseta, con recursos limitados y escasa capacidad de crecimiento.
Según el informe de COSCE, «los presupuestos de 2024 y 2025, y probablemente de 2026, vienen marcados por las prórrogas presupuestarias de los presupuestos de 2023. Los créditos iniciales ascienden a 19.023,15 millones de euros en 2025 frente a los 19.491,96 de 2024, lo que supone un descenso de 2,4 %. Desde 2023, el peso de los fondos europeos supone más del 50% de la PG46 (53,3 % en 2025). Sin la contribución de los fondos europeos, los fondos nacionales ascienden a 8.886,99 en 2025 y descienden un 3,71 % con respecto al 2024». Y añade: «Si se tiene en cuenta que los fondos nacionales crecieron sustancialmente en 2023 respecto a 2022 (10,32 %) y si, como parece probable, en 2026 se van a volver a prorrogar los presupuestos, cabe temer que los fondos presupuestarios para los proyectos de los programas con financiación nacional de nuevo se estanquen o, a lo peor, disminuyan siguiendo las tendencias de prórrogas anteriores».
España ha logrado aumentar considerablemente sus presupuestos en I+D+I por habitante entre 2014 y 2024. Sin embargo, este crecimiento del 47,5 % es muy inferior al de la media europea (57,5 % EU-27) y muy alejado del crecimiento de la inversión en EE. UU. (109 %) o Japón (145 %) en el mismo período. La mejora existe, pero es mínima. Y eso plantea una duda incómoda: ¿hasta qué punto existe una apuesta estructural por la ciencia?
Ana Fernández Zubieta es autora del informe junto con Francisco Javier Braña Pino y José Molero Zayas. Es profesora del departamento de Sociología aplicada en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid y pertenece, como sus compañeros, al Grupo de investigación en Economía y Política de la Innovación (GRINEI). Para ella, la respuesta a la pregunta anterior no es concluyente, pero apunta en una dirección clara: «Estamos ante una coyuntura de financiación extra. Parece que
ha habido un cierto estancamiento o crecimiento leve de los fondos nacionales (sin los fondos europeos). Los presupuestos de I+D+I en España no presentan un comportamiento anticíclico. Eso puede interpretarse como una falta de una apuesta estratégica por la I+D+I», explica.
Europa como motor… y como riesgo
El verdadero cambio en la financiación científica española en los últimos años ha sido la apuesta del gobierno actual por basar su plan de recuperación en el impulso del sistema científico español. Por ese motivo, gran parte de los fondos NextGenerationEU recibidos para hacer frente a las consecuencias de la pandemia se han destinado a investigación, desarrollo e innovación en todos los sectores económicos españoles.
El resultado es que, desde 2023, más de la mitad del presupuesto público en I+D+I depende de esos recursos europeos. La cifra es contundente. Y también lo es su implicación.
«Hay una dependencia importante de unos fondos que son temporales», advierte Fernández Zubieta. «Si no se buscan fondos alternativos, hay un riesgo importante de desinversión en los próximos años».
La preocupación no es solo cuantitativa, sino sistémica. «Los cambios bruscos de financiación no son buenos», explica. «Las desinversiones se suelen aplicar donde resulta más fácil cortar y no por razones estratégicas». En otras palabras: cuando el dinero escasea, la ciencia suele ser uno de los primeros lugares donde se recorta.
Una recuperación con fecha de caducidad
La inversión en ciencia en España está hoy en niveles récord. Esa es la buena noticia. «Es una recuperación clara en los niveles presupuestarios», reconoce Fernández Zubieta. «No podemos convertir una buena noticia en una mala».
Pero la segunda parte de la frase introduce el matiz clave: «Este crecimiento es dependiente de unos fondos temporales y, por ello, hay que mantenerse alerta».
El sistema ha crecido, sí. Pero lo ha hecho apoyándose en una base que no es permanente. El reto, por tanto, no es solo mantener los niveles actuales, sino hacerlo cuando desaparezca ese impulso extraordinario.
A los problemas de financiación se suma otro menos visible, pero igualmente relevante: la ejecución del gasto. Durante años, una parte importante del dinero destinado a ciencia no llegó a utilizarse. El sistema presupuestaba más de lo que realmente ejecutaba. El grado de ejecución llegó a caer por debajo del 60 % en algunos momentos de la última década. Pero, como matiza Fernández Zubieta, el problema no
es tan simple como parece: «El dinero no se pierde, sino que no se demanda».
La clave está en cómo se diseñan los instrumentos de financiación. Durante mucho tiempo, una parte significativa de los recursos se canalizó a través de préstamos que ni empresas ni centros de investigación solicitaban. «Los préstamos no eran atractivos», explica. «Y cuando los intereses son bajos, las empresas prefieren acudir directamente a los bancos, donde se ahorran burocracia». El resultado fue un sistema que aparentaba invertir más de lo que realmente utilizaba.
España frente a Europa: una brecha persistente
Más allá de los datos nacionales, la comparación internacional permite situar mejor el problema. España sigue lejos de los países líderes en inversión científica. Según Eurostat, el gasto en I+D+I por habitante se sitúa en torno al 64 % de la media europea. La distancia es aún mayor si se compara con países como Alemania o Suecia.
Pero no se trata solo de cuánto se invierte, sino de cuándo. «Los países más competitivos utilizan la inversión en I+D+I como un mecanismo anticíclico», señala Fernández Zubieta. «Aumentan la inversión cuando hay crisis. En España no lo hacemos». Las consecuencias son claras: «Perdemos potencial de recuperación innovadora y aumenta la brecha de inversión». Y, en última instancia, algo más difícil de medir: «Nos convertimos en un país menos atractivo y competitivo».
El mecenazgo: una oportunidad aún por desarrollar
En este contexto, el mecenazgo aparece como una posible vía de diversificación. Sin embargo, su peso en España sigue siendo reducido. A diferencia de Estados Unidos, donde universidades y centros de investigación cuentan con grandes donaciones privadas, en España la financiación filantrópica es todavía incipiente.
Existen iniciativas relevantes —fundaciones como La Caixa o Fundación BBVA, aunque su impacto sigue siendo complementario. La primera, por ejemplo, ha invertido 100 millones de euros en la creación del CaixaResearch Institute, el primer centro de investigación especializado en inmunología de España y Portugal, inaugurado en Barcelona en abril de 2026. El nuevo centro cuenta con 20.000 m² dedicados a la investigación biomédica de vanguardia para enfrentar retos de salud global. La fundación Caixa mantiene un presupuesto histórico de 710 millones de euros para 2026 (un 8,4 % más que el año anterior) destinado a transformación social, donde la investigación científica es un pilar fundamental. El plan estratégico para el periodo 2025-2030 prevé una inversión acumulada superior a 4.000 millones de
euros, reforzando su compromiso filantrópico con la ciencia europea.
En el caso de la Fundación BBVA, la entidad financia proyectos en diversas áreas del conocimiento con ayudas significativas, incluyendo cifras de 150.000, 100.000 y 50.000 euros. Estas ayudas buscan impulsar la investigación innovadora. Los Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento reconocen a autores de avances significativos en una amplia gama de disciplinas científicas, tecnológicas y en ciencias sociales, con un enfoque en problemas fundamentales del siglo XXI. Por otro lado, las Becas Leonardo a Investigadores y Creadores Culturales están diseñadas para apoyar directamente a investigadores y creadores culturales en una fase intermedia de su carrera, fomentando proyectos personales de alta innovación.
En 2025, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) entregó su Medalla a la Promoción de la Ciencia a la Fundación BBVA por su compromiso y colaboración con el Consejo para impulsar una investigación científica de excelencia.
La Fundación BBVA invierte millones de euros anualmente en ciencia. Destaca su «Programa Fundamentos» (proyectos de investigación en áreas de biomedicina, biología, ecología y economía), con una dotación de 3 millones de euros para investigación exploratoria. Además, en los últimos cinco años, el grupo BBVA ha destinado más de 370 millones de euros a inversiones sociales, incluyendo programas de investigación.
También la Fundación Botín es una entidad con una inversión significativa en el ámbito científico. En 2024 invirtió cerca de 16 millones de euros en sus diversas áreas de actividad, incluyendo la ciencia. Lleva más de 20 años proporcionando a los investigadores y a sus instituciones apoyo profesional en materia de transferencia tecnológica en el ámbito de la biomedicina y la biotecnología, y lo hace a través de su programa Mind the Gap con una inversión de hasta 500.000 euros por proyecto.
La Fundación Ramón Areces, otra de las entidades cuyo apoyo a la investigación es notable en España, centra el foco en el Alzheimer, la inteligencia artificial y su aplicación a la salud, el cambio climático y la seguridad alimentaria, y el apoyo al talento joven mediante becas y ayudas a tesis doctorales. Los datos más recientes sobre su mecenazgo indican que ha destinado más de dos millones de euros a tres proyectos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) centrados en el desarrollo de tecnologías innovadoras en el campo de la inteligencia artificial (IA) y la óptica cuántica.
Otras entidades como la Fundación Lilly centran sus esfuerzos en el fomento de la ciencia española
con el objetivo de mejorar su nivel y potenciar el reconocimiento a la labor de los científicos. Impulsa la investigación biomédica, fomenta la cultura científica y reconoce la innovación médica desde 2001. Sus acciones clave incluyen el apoyo a la divulgación, la formación de profesionales, el fomento de vocaciones jóvenes y la promoción de la ciencia con humanismo.
Pero a pesar de todas estas cifras y proyectos, el sistema continúa dependiendo, fundamentalmente, del sector público.
El riesgo de repetir el pasado
La historia reciente ofrece una advertencia clara. Tras la crisis de 2008, la inversión en ciencia sufrió un recorte profundo del que tardó años en recuperarse. Muchos investigadores abandonaron el país y algunas infraestructuras quedaron debilitadas. Ese escenario podría repetirse.
«Espero que no se repita una gran desinversión», señala Fernández Zubieta. «Daría lugar a una fuga de talento y dañaría infraestructuras científicas que todavía no se han recuperado».
El riesgo no es inmediato, pero sí plausible si no se consolida una financiación estable.
A la incertidumbre se suma un problema estructural: la falta de planificación a medio plazo. Las prórrogas presupuestarias, cada vez más frecuentes, dificultan la gestión del sistema científico. «Las prórrogas estancan la inversión y se pierde flexibilidad», explica Fernández Zubieta. Y si esa dinámica continúa, el escenario es previsible: «Tendríamos un escenario continuista».
En definitiva, se trata de un sistema que no retrocede, pero tampoco avanza.
En el fondo, el debate sobre la financiación científica en España no es solo técnico o económico. Es político y estratégico. Es muy importante decidir qué papel quiere jugar el país en un mundo donde el conocimiento es un factor clave de poder.
Cuando se le pide una síntesis del problema, Fernández Zubieta no duda: «Falta de apuesta estratégica y de ambición». La frase resume décadas de diagnóstico.
Quién paga el futuro
La ciencia española se sostiene hoy sobre tres pilares: financiación pública, fondos europeos y, en menor medida, aportaciones privadas. El primero es estructural, el segundo es temporal y el tercero aún es incipiente. El reto es construir un sistema más equilibrado, capaz de sostenerse en el tiempo y de competir a nivel internacional.
Porque, al final, la cuestión no es solo quién paga la ciencia. Es quién decide el futuro.
INNOVACIÓN DOCENTE EN BIOQUÍMICA: DE LA ENSEÑANZA
PASIVA AL APRENDIZAJE ACTIVO Y EL PENSAMIENTO CRÍTICO
(¡ASISTIDO POR LA INTELIGENCIA
ARTIFICIAL GENERATIVA!)
Néstor V. Torres Darias, Guido Santos Rosales, David Bartolomé Martín y Cristina Yunta Yanes Departamento de Bioquímica, Microbiología, Biología Celular y Genética. Universidad de la Laguna, Santa Cruz de Tenerife
Aquel día no resultó fácil. Semanas atrás Lucas había invitado a sus estudiantes de Bioquímica a participar en un concurso auspiciado por una sociedad científica nacional. Se trataba de elaborar un video divulgativo que sirviera de presentación y explicación, para una persona lega en la materia, de un tema del programa de la asignatura. Desde un principio no albergó muchas esperanzas de que alguien ‘recogiera el guante’ pero para su sorpresa, así fue. Y no sólo eso, sino que una de las alumnas que se había animado a participar, ¡había ganado el primer premio! Pero Lucas estaba nervioso. Tenía delante las calificaciones finales de la asignatura y temía conocer el resultado que esa alumna había obtenido. Cuando, por fin, dio con el nombre que buscaba, sus peores temores se vieron confirmados: ¡había suspendido! Algo va mal, pensó Lucas, con un sistema de enseñanza y aprendizaje y de evaluación que penaliza la iniciativa personal, la creatividad y la capacidad de síntesis que esta alumna ha demostrado.
Introducción
La enseñanza universitaria en general y la de la bioquímica en particular ha venido enfrentando, desde hace tiempo, el reto de superar el modelo tradicional de enseñanza-aprendizaje y de transmisión de conocimientos.
Este ha sido el caso, en los últimos cinco años, del equipo docente responsable de la impartición de esta materia en los Grados de Farmacia y Nutrición Humana y Dietética de la Universidad de La Laguna. Durante este tiempo nos hemos empeñado en la implementación de un modelo de enseñanza centrada en el alumnado (MECA) en el que el centro de gravedad de la práctica docente se desplaza, desde una enseñanza basada en
el protagonismo del profesorado a otra en la que este pasa a ser, sobre todo, un facilitador y diseñador de situaciones de aprendizaje. El MECA parte, pues, del principio, bien fundamentado (ref. 1), de que el aprendizaje significativo, profundo, no surge de la acumulación pasiva de datos o informaciones, sino de la actividad del estudiante; de que aprender es, por encima de todo, desarrollar la capacidad de formular preguntas y argumentar respuestas. Desde este enfoque se prima el hacer sobre la recepción de información y se concibe al estudiante como el constructor de su conocimiento. Construcción que se consigue por la vía de desarrollar hábitos mentales que le doten de autonomía y espíritu crítico, al tiempo
EDUCACIÓN UNIVERSITARIA
que ejercita competencias como la capacidad de trabajar en grupo, de resolver conflictos, de evaluar y de reflexionar sobre lo que hacen y sienten mientras aprenden (metacognición).
En fin, se pretende que el estudiante aprenda a aprender, enfrentándose a retos que requieren buscar, seleccionar y analizar información de manera crítica. Y hacerlo, además, mediante el uso sistemático de los recursos que tiene a su alcance, en particular de las plataformas de Inteligencia Artificial Generativa (IAG). Esta concepción de la enseñanza y el aprendizaje es hija de la firme convicción de que es así cómo se les prepara para ser ciudadanos conscientes y responsables, capaces de desenvolverse en un entorno profesional en constante cambio, en donde la capacidad de gestión del conocimiento es más valiosa que la retención de hechos aislados y en el que la IAG es ubicua e insoslayable.
La propuesta docente
Pero, ¿cómo se articulan estos principios y objetivos generales en una metodología concreta? ¿Cómo se traduce esta voluntad innovadora en una programación docente en la que se contemple desde la estrategia evaluativa hasta la reflexión y el autoanálisis sobre la actividad realizada? ¿Cómo se contextualizan estas metodologías en las condiciones en las que se desarrolla la docencia? Una respuesta a estas cuestiones es lo que pretendemos exponer en lo que sigue, desde el bien entendido que lo que se presenta es una imagen reciente, apenas una escena de una historia en continuo desarrollo. Mañana, las condiciones habrán cambiado y también, por tanto, lo que haremos, resultado de la revisión y evaluación de lo acontecido y de los resultados obtenidos.
La metodología que venimos aplicando se basa en la resolución
de problemas y el trabajo en equipos. Este es el núcleo de la propuesta, en torno a la cual se articula el resto de las actividades. En una primera fase, antes de enfrentarse a la tarea de resolver cuestiones y relacionar conceptos, y coherentemente con el principio de que lo importante en el aula no es lo que el profesor haga o diga sino lo que el alumnado haga o diga, los estudiantes tienen la ocasión (y la responsabilidad) de familiarizarse con los principios e ideas centrales del temario. Para ello, disponen de un vídeo de 20 minutos de duración, en el que el equipo docente introduce, como si de una clase magistral se tratase, cada tema. Estamos hablando de la técnica denominada Aula Invertida, en virtud de la cual el «tiempo de calidad» propiciado por la presencia del profesorado se reserva, no para la exposición de contenidos, sino para la discusión y el análisis. Será en las sesiones presenciales en el aula, donde el estudiante tendrá ocasión de consultar y solicitar explicaciones adicionales. Cada video viene acompañado de una serie de cuestionarios de autoevaluación, que servirán como recurso de autoevaluación a cada estudiante.
Provistos de este conocimiento, se inicia la fase de trabajo personal y en equipo. El eje de esta fase son los denominados Entregables; informes científico-técnicos en los que los grupos de trabajo previamente constituidos deben responder a una serie de cuestiones transversales (que denominamos Desafíos) relacionadas con los conceptos del programa de la asignatura. Se trata de cuestiones con un marcado carácter transversal, que facilitan desde el primer momento que el alumnado tome conciencia de la estrecha relación que se da entre las estructuras y las rutas metabólicas entre sí y unas con las otras. Los Desafíos no sólo aluden a los principios
básicos de la disciplina, sino que se refieren también a cuestiones directamente relacionadas con el perfil profesional de cada Grado. En la elaboración de los Entregables (tarea que se extiende a lo largo del todo el curso), se hacen evidentes varios aspectos de la propuesta: la resolución de problemas, el trabajo en equipo, el uso de las IAG. En relación con esto último, es evidente que, lejos de limitar su uso (¡no se pueden poner puertas al campo!), éste se incorpora como un elemento central en el flujo de trabajo. De hecho, el alumnado debe interactuar con, al menos, dos plataformas de IAG para abordar las cuestiones planteadas. Se le pide, no obstante, que este proceso se base en un diálogo estructurado, en el que el estudiante debe diseñar preguntas (los denominados prompts) y someter las respuestas obtenidas a un análisis crítico. El diálogo con la IAG sirve de esta manera como un catalizador para el discernimiento; el alumnado tiene ocasión de aprender a contrastar la veracidad de la información, a identificar posibles errores o alucinaciones y a validar los datos consultando fuentes externas. La filosofía subyacente es que el alumnado no se debe limitar a copiar las respuestas, sino que elabore el informe a partir de la interacción con las fuentes y las plataformas de las IAGs, la comparación entre las mismas y su propuesta de síntesis. De esta manera, la tecnología se convierte en un soporte para el pensamiento de alto nivel, obligando al alumno/a a estructurar y reelaborar las ideas con sus propias palabras, lo que le acerca al aprendizaje profundo y consciente. Aspecto importante del contenido del Entregable son las referencias explícitas que debe incluir al diálogo crítico mantenido con las herramientas de las IAGs. Las actividades en torno a los Entregables no terminan aquí. Los productos elaborados son resultado
Proceso de implementación del uso de la IAG en el proceso de enseñanza, aprendizaje y la evaluación continua en la educación superior. Imagen creada con la asistencia de IAG
del trabajo en equipo que, no obstante, deben ser personalizados por cada estudiante, ya que serán sometidos a un proceso de evaluación por pares (co-evaluación). Cada alumno/a evaluará, individualmente, algún Entregable de sus compañeros/as y lo calificará de acuerdo con una rúbrica previamente establecida. En dicha rúbrica se contemplan criterios tales como la «Interrogación o formulación de instrucciones», por el que se debe valorar hasta qué punto las instrucciones empleadas son claras, precisas, creativas y están alineadas con el objetivo de la tarea y fomentan respuestas ricas y relevantes; la «Aplicación comparada de las distintas IAGs»; aquí se evaluará si la comparación
entre las IAGs es exhaustiva y si se identifican las fortalezas y debilidades de cada una. Otro criterio a tener en cuenta es el «Diálogo crítico con la máquina», que requiere examinar la profundidad del diálogo con la IAG, la realización de ajustes iterativos y de las preguntas en la búsqueda de respuestas significativas. Los resultados de esa co-evaluación serán supervisados por el profesorado, de tal modo que es también el profesorado el que evalúa y califica las co-evaluaciones realizadas.
No obviamos tampoco la importancia de fijar cierta información clave. Por eso, y con posterioridad a la presentación de los Entregables, los estudiantes realizan una serie de «Cuestionarios de
Evaluación», alusivos precisamente a los contenidos desarrollados en los Desafíos. Estos cuestionarios son calificados y la puntuación alcanzada supone un porcentaje de la calificación final.
Otra dimensión de la programación docente alude a la reflexión sobre la actividad realizada. A través de los denominados «Diarios de Aprendizaje» (ref. 2), que servirán para facilitar la toma de conciencia sobre la percepción del estudiante sobre su propio proceso de aprendizaje. Hace ya tiempo que las neurociencias nos vienen informando de que la memoria es un proceso creativo y constructivo; en este sentido el Diario de Aprendizaje actúa como un puente entre la experiencia y la
Figura 1
EDUCACIÓN UNIVERSITARIA
consolidación neuronal, obligando al alumno a reflexionar, valorar sus dificultades y madurar el significado de lo aprendido.
El programa se completa con la realización de un «Seminario de introducción a la Modelización y Simulación de Sistemas Bioquímicos». Este seminario permite al alumnado acercarse a algunos elementos básicos del método científico (qué es un modelo, su valor, utilidad y limitaciones) y la realización de simulaciones que permiten visualizar la dimensión dinámica y tantas veces impredecible del metabolismo. El resultado de esta actividad es un Informe que será objeto de evaluación y calificación.
El programa contempla también la realización de una serie de Prácticas de laboratorio, que se evalúan mediante un Informe de las mismas, en el que se recogen los resultados obtenidos, una valoración del nivel de cumplimiento de los objetivos planteados junto con cualquier consideración o reflexión que el desarrollo de la actividad les haya suscitado. En la calificación se valora, por encima de los resultados, la corrección de los planteamientos y de los procedimientos utilizados. Alternativamente, también se realiza un examen sobre los contenidos de las mismas.
Finalmente, el «desempeño como miembro del Grupo de trabajo» es objeto también de evaluación y calificación, a través de la participación de los miembros de cada grupo y de acuerdo con una rúbrica previamente establecida.
El alumnado desarrolla este conjunto de actividades (más de 20) a lo largo del curso. Las puntuaciones alcanzadas en cada una de ellas se irán sumando, en un proceso de evaluación continuada, que en la inmensa mayoría de los casos esquiva la necesidad de exámenes finales.
Conclusiones
Una primera conclusión que se extrae de la experiencia acumulada en el despliegue de esta metodología tiene que ver con la reacción inicial del alumnado ante estos planteamientos docentes. En muchos casos el alumnado tiene la percepción de que de esta manera no aprende tanto como con los métodos tradicionales. Se trata de un hecho ya constatado (ref. 3) y que se explica por el desasosiego que genera la incomodidad que produce «cambiar el paso» y hacer las cosas de otra manera, más exigente, por cierto, que aquella a la que están acostumbrados y en la que, generalmente, el conocimiento se presenta como un relato fluido, en la que no hay incertidumbres ni en la formulación del problema, ni respecto a las fuentes a las que acudir, ni sobre la veracidad de la respuesta (generalmente única). Sin embargo, al poco tiempo el alumnado se adapta y hacia la mitad del curso se muestran solventes en la redacción de los Entregables y en la realización de las evaluaciones.
Por otra parte, la carga de trabajo, al estar distribuida de manera homogénea a lo largo del curso, no resulta excesiva, con la gran virtud adicional de evitar los exámenes parciales y los exámenes finales y, por tanto, los estresantes y
Referencias
muchas veces estériles «atracones» de estudio que éstos implican. Los resultados académicos muestran que la inmensa mayoría supera la asignatura con una distribución de frecuencia de calificaciones normal.
El análisis y la reflexión sobre lo acontecido en cada curso siempre nos sugiere cambios de estrategias, ajustes en este u otro proceso y adaptaciones a las condiciones en las que se desarrolla la docencia. Entre estos cambios estamos contemplando actualmente reformular las tareas para integrar en ellas el uso ético y crítico de la IAG como una competencia transversal adicional.
A la vista de lo expuesto consideramos que este planteamiento docente es viable y transferible. No nos cabe duda, tampoco, que las metodologías activas asistidas por IAG permiten superar la dicotomía entre contenido y competencia. Por otra parte, al fomentar el trabajo autónomo y el análisis crítico, esta metodología contribuye a la formación de profesionales con capacidad analítica, capaces de razonar y no sólo repetir.
Y es que, si se quiere formar profesionales capaces de actuar en contextos reales y complejos, no basta con que «se lo sepan», hace falta que sean capaces de analizar, decidir, cooperar y aprender de sus errores.
1. Biggs J, Tang C, Kennedy G. Teaching for Quality Learning at University: What the Student does. 5th edition. Open University Press MacGraw Hill (2022).
2. CEDEC. 2018. Los diarios de aprendizaje, una herramienta para reflexionar sobre el propio aprendizaje. https://cedec.intef.es/los-diarios-de-aprendizaje-una-herramienta-para-reflexionar-sob re-el-propio-aprendizaje/
3. Deslauriers L, McCarty LS, Miller K, Callaghan K, Kestin G. Measuring actual learning versus feeling of learning in response to being actively engaged in the classroom. PNAS 116 (2019) 1925119257. https://doi.org/10.1073/pnas.1821936116
INVESTIGACIÓN
Escudos metabólicos para la regulación de la señalización celular
Amaia Zabala-Letona, Mikel Pujana-Vaquerizo, Belén MartínezLaosa, María Ponce-Rodríguez, Saioa García-Longarte, Isabel Mendizaba, Ana Gimeno, Malgorzata Rogalska, Joycelyn Tan, Diana Cabrera, Sebastiaan van Liempd, Pilar Ximénez-Embun, […], Javier Muñoz, Juan Valcarcel, Arkaitz Carracedo. 2026. Polyamine-dependent metabolic shielding regulates alternative splicing. Nature 651(8106):819-828. doi: 10.1038/s41586-025-09965-1
Las decisiones celulares se fundamentan en la integración de señales moleculares que informan sobre cambios extra- e intracelulares, un proceso gobernado por las proteínas de señalización. El metabolismo celular es un proceso relevante para satisfacer las demandas energéticas y biosintéticas; si bien los intermediarios metabólicos pueden funcionar como moléculas de señalización, nuestro conocimiento acerca de cómo los metabolitos regulan la señalización es escaso. Un artículo del grupo liderado por A. Carracedo (CIC bioGUNE, Ikerbasque y UPV) y publicado en Nature, identifica un mecanismo por el cual las poliaminas, regulan procesos de señalización celular. El estudio, encabezado conjuntamente por los investigadores A. Zabala y M. Pujana, muestra que las poliaminas previenen la fosforilación de proteínas. Esta regulación se observa predominantemente en proteínas que contienen alta densidad de aminoácidos ácidos (glutámico y aspártico) entorno al residuo fosforilado. La carga de este motivo proteico favorece la interacción electrostática con poliaminas, de modo que los metabolitos bloquean el acceso de quinasas a la región y, por tanto, su fosforilación. Este proceso, que denominan «escudo metabólico» (metabolic shielding), contribuye a la regulación del empalme alternativo (alternative splicing) del ARN mensajero, debido a que varias proteínas del complejo SF3 del espliceosoma contienen estas regiones ácidas fosforilables. El concepto del escudo metabólico proporciona un nuevo paradigma que permite explorar la interrelación funcional entre metabolitos y proteínas señalizadoras para regular decisiones celulares.
Cómo la fosforilación de la nucleofosmina regula su localización celular
Pablo Rivero-García, Rafael L. Giner-Arroyo, Joaquín TamargoAzpilicueta, Abbey Telfer, Elisa Frezza, Adrián Velázquez-Campoy, Sofía Díaz-Moreno, Miguel A. De la Rosa, Irene Díaz-Moreno. 2026. Multisite phosphorylation of the AML-linked C-terminal of nucleophosmin (NPM1) orchestrates protein stability, DNA binding and charge block-driven phase separation. Nucleic Acids Research 54(5): gkag165. doi: 10.1093/nar/gkag165
El 30% de los pacientes diagnosticados con leucemia mieloide aguda presenta mutaciones en la proteína nucleofosmina (NPM1), un componente esencial del nucleolo cuya localización subcelular está finamente regulada por modificaciones postraducción, como la fosforilación. En condiciones normales, NPM1 transita entre nucleolo, nucleoplasma y citoplasma, pero en células cancerosas se localiza de manera aberrante en el citoplasma. Comprender los determinantes estructurales que condicionan la distribución subcelular de NPM1 resulta esencial para el diseño racional de nuevas estrategias terapéuticas basadas en su relocalización. El estudio del grupo liderado por I. Díaz-Moreno (Universidad de Sevilla, IIQ-cicCartuja), publicado en Nucleic Acids Research, describe el mecanismo molecular por el cual la fosforilación en el dominio C-terminal de NPM1 favorece su salida del nucleolo. En concreto, la fosforilación en las posiciones Ser254, Ser260 y Tyr271 altera la dinámica estructural de NPM1, reduciendo su capacidad de separación de fase líquido-líquido (LLPS) y modificando su patrón de interacción con ácidos nucleicos y otras proteínas. Esto compromete la red de interacciones necesaria para su retención nucleolar. El trabajo establece así un vínculo estructural entre modificaciones postraducción en proteínas con regiones intrínsecamente desordenadas y la LLPS, integrando dos mecanismos clave de regulación celular y aportando nuevas bases para comprender la organización de compartimentos biomoleculares.
Los fagos se comunican entre especies para modelar los ecosistemas microbianos
Francisca Gallego-Del-Sol, Daniel Sin, Cora Chmielowska, Javier Mancheño-Bonillo, Yuyi Li, Sara Zamora-Caballero, Nuria QuilesPuchalt, José R Penadés, Alberto Marina. 2026. Phages communicate across species to shape microbial ecosystems. Cell S00928674(26)00271-0. doi: 10.1016/j.cell.2026.03.004
Algunos bacteriófagos emplean arbitrium, un sofisticado mecanismo de quorum sensing, para coordinar una de las decisiones más críticas de su ciclo de vida: destruir a la célula huésped (lisis) o integrarse en su genoma (lisogenia). Este sistema se basa en la secreción de pequeños péptidos señalizadores que tras ser internalizados en la bacteria huésped son sensados por receptores de los fagos permitiéndoles evaluar el entorno y la densidad de infecciones previas, ajustando su comportamiento de forma colectiva. Hasta ahora se asumía que cada fago reconocía únicamente el péptido que producía, lo que implicaba que los fagos solo podían comunicarse con descendientes genéticamente idénticos. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en Cell, dirigido por A. Marina (Instituto de Biomedicina de Valencia, CSIC) y J. R. Penadés (Imperial College London) en colaboración con Nuria Quiles (CEU Cardenal Herrera) demuestra que existe comunicación cruzada (crosstalk) entre distintos sistemas arbitrium. Combinando enfoques estructurales, bioquímicos, genéticos y ecológicos en una batería de fagos prototípicos han desvelado las bases moleculares y las consecuencias de la comunicación cruzada por arbitrium. En contextos de infección, este «diálogo» entre fagos favorece que los virus entrantes adopten estrategias más conservadoras, como la lisogenia, cuando infectan bacterias que ya albergan sistemas compatibles. En conjunto, los resultados revelan que los fagos participan en una auténtica red de comunicación inter-especie basada en señales peptídicas, capaz de modelar la dinámica de las comunidades microbianas.
Las 2-Cys peroxirredoxinas son claves para la correcta biogénesis
de los cloroplastos
Fernando Rodríguez-Marín, Antonia M Gallardo-Martínez, M Luisa Hernández, María-Cruz González, Francisco J Cejudo, Juan Manuel Pérez-Ruiz. 2026. 2-Cys peroxiredoxins and the chaperone cpHSP70 act in concert in chloroplast biogenesis in Arabidopsis seedlings. Plant Cell, koag096. doi: 10.1093/plcell/koag096
Las 2-Cys peroxirredoxinas (PRXs) son peroxidasas tiol-dependientes que participan en la defensa frente al estrés oxidativo y en procesos de señalización celular. En cloroplastos de plantas, las 2-Cys PRXs tienen una función central en el control redox del metabolismo fotosintético; consecuentemente, mutantes de Arabidopsis carentes de estas enzimas muestran inhibición del crecimiento. La ausencia de 2-Cys PRXs provoca también defectos en la embriogénesis y en el desarrollo post-germinativo, lo que sugiere una función relevante de estas enzimas en fases tempranas del desarrollo vegetal. El artículo del grupo liderado por J. M. Pérez-Ruiz y F. J. Cejudo del IBVF (Universidad de Sevilla, CSIC), publicado en The Plant Cell, muestra que plántulas deficientes en 2-Cys PRXs desarrollan cotiledones aberrantes con cloroplastos desestructurados y contenido lipídico alterado, demostrando su participación en la biogénesis de estos orgánulos. Análisis transcriptómicos de plántulas mutantes reflejan estrés proteotóxico, en consonancia con la hipersensibilidad del mutante a estrés térmico. A nivel molecular, las 2-Cys PRXs interaccionan con la chaperona plastídica cpHSP70 durante la biogénesis del cloroplasto; además, mutantes múltiples que combinan la deficiencia de 2-Cys PRXs y cpHSP70 muestran alteración severa del desarrollo de cotiledones. Estos resultados indican la acción concertada de las 2-Cys PRXs y la chaperona cpHSP70 en el control de la proteostasis durante la biogénesis del cloroplasto, que es esencial en fases tempranas del desarrollo de la planta.
INVESTIGACIÓN
Los niveles de PRRX1 determinan el potencial metastásico en modelos de cáncer de mama
Raúl Jiménez-Castaño, Nitin Narwade, Gema Moreno-Bueno, Berta Sánchez-Laorden, Joan Galcerán, Khalil Kass Youssef, M Angela Nieto. 2026. A hormetic transcriptional program coregulates invasion, proliferation and dormancy to define metastatic potential. Nature Communications 17(1):3425. doi: 10.1038/ s41467-026-70242-4
La metástasis es un proceso que consta de múltiples etapas y solo una pequeña fracción de las células cancerosas logra completar. Sin embargo, las características biológicas que definen a las células metastásicas y el momento en que se adquieren siguen sin conocerse bien. Un estudio publicado en Nature Communications del grupo liderado por Angela Nieto (Instituto de Neurociencias de Alicante, CSIC-UMH) identifica un programa transcripcional que define el potencial metastásico en cáncer de mama. Los autores demuestran que este programa, regulado por el factor PRRX1, se activa en una subpoblación de células del borde invasivo del tumor primario. Mediante modelos murinos, análisis de células únicas y transcriptómica espacial, muestran que PRRX1 actúa como un interruptor múltiple de este programa. Niveles bajos limitan la diseminación, mientras que niveles muy altos favorecen la invasión, pero inducen latencia. En cambio, niveles intermedios permiten combinar invasión y proliferación, maximizando el potencial metastásico y generando metástasis más agresivas. Este comportamiento hormético, o respuesta no lineal a la dosis, explica por qué las células en un estado híbrido epitelio-mesenquimal presentan mayor peligrosidad clínica. El estudio lo vincula con datos de pacientes, observando la misma relación no lineal entre PRRX1 y la incidencia metastásica, e identificando tumores con alta invasión, elevada proliferación y baja latencia asociados a peor pronóstico. En conjunto, los resultados indican que el estado de las células al abandonar el tumor primario determina su potencial metastásico y sugiere nuevas estrategias terapéuticas y de estratificación de pacientes.
La expresión de
dihidroorotato deshidrogenasa exógena como herramienta para testar mitocondriopatías
Andrea Curtabbi, Sara Natalia Jaroszewicz, Rocío Sanz-Cortés, Rebeca Acín-Pérez, Dimitrios Prymidis, Maksym Cherevatenko, Raquel Martínez-de-Mena, María Jesús Esteban-Amo, Miguel A de la Fuente, Christian Frezza, José Antonio Enríquez. 2026. Ectopic expression of cytosolic DHODH uncouples de novo pyrimidine biosynthesis from mitochondrial electron transport. Nature Metabolism 8(2):454466. doi: 10.1038/s42255-026-01454-7
La dihidroorotato deshidrogenasa (DHODH) es el paso limitante de la síntesis de novo de pirimidinas y, en la mayoría de eucariotas, está anclada a la membrana mitocondrial interna: oxida dihidroorotato transfiriendo electrones a la ubiquinona, que debe reoxidarse en el complejo III. Por ello, cuando falla la cadena respiratoria, caen UTP/CTP, se frena la transcripción y la proliferación, y las células dependen de uridina exógena. El grupo liderado por J. A. Enríquez (CNIC) ha publicado un artículo en Nature Metabolism en el que demuestran que este «acoplamiento obligado» puede romperse en mamíferos expresando URA1 de Saccharomyces cerevisiae (ScURA), una DHODH citosólica que usa fumarato como aceptor y genera succinato. ScURA rescata la auxotrofía por uridina de células KO para DHODH y mantiene el flujo de pirimidinas inhibiendo la DHDODH con brequinar, así como inhibiendo farmacológicamente el complejo III o la traducción mitocondrial. Además, permite crecer a células sin ADN mitocondrial (mtADN) en ausencia de uridina y mejora modelos celulares de enfermedad mitocondrial por defectos en complejos III y IV. El bypass causa la reprogramación del TCA (ciclo fumarato/succinato y carboxilación reductiva), con señales tipo hipoxia, y evita la caída de mARNs ribosomales durante la disfunción mitocondrial, apuntando a la falta de pirimidinas como causa clave de parte del fenotipo. Más allá de la biología básica, ScURA ofrece una herramienta para separar limitaciones por nucleótidos en cáncer y para testar enfoques de terapia génica en mitocondriopatías. Como en otros bypasses, las células sin mtADN siguen necesitando piruvato, recordando que la respiración aporta más que nucleótidos.
A MÁS EDAD, MÁS ESTEREOTIPOS:
UNA ALERTA DESDE LAS AULAS SOBRE LAS
VOCACIONES CIENTÍFICAS
María José Sánchez-Barrena
Miembro del grupo Mujer y Ciencia de la SEBBM
Instituto de Química Física ‘Blas Cabrera’ (IQF), CSIC, Madrid
El concurso «Dibuja una persona que se dedique a la ciencia y ponle un nombre», impulsado por el Grupo Mujer y Ciencia de la SEBBM, ha celebrado en este curso académico su quinta edición. Como novedad, el certamen ha incorporado la participación de alumnado de 2º de ESO, ampliando así el rango de edad desde los 6 años (1º de Educación Primaria) a los 14 años (2º ESO). En esta edición se han recibido un total de 1.613 dibujos procedentes de estudiantes de 1º, 2º, 5º y 6º de Educación Primaria, junto con los nuevos participantes de 2º de ESO, que han supuesto un 40% del total de dibujos presentados,
indicando la buena acogida del concurso en los colegios e institutos de ESO. Como en años anteriores, el análisis de los dibujos se ha realizado de forma ciega, evaluando tanto su calidad artística como su capacidad para representar la actividad científica. El concurso continúa consolidándose como una herramienta educativa, útil para divulgar la ciencia, y también analítica, ya que permite extraer conclusiones relevantes sobre cómo niños y niñas perciben a quienes se dedican a la ciencia. De este modo, se pueden explorar los estereotipos de género desde edades tempranas.
En estas cinco ediciones, se han recibido más de 7.200 dibujos procedentes de muy diversos puntos del país, desde grandes ciudades a pequeñas poblaciones alejadas de los centros de investigación. Los resultados globales siguen mostrando que, en general, el alumnado tiende a representarse a sí mismo en la profesión científica, lo que pone de manifiesto el impacto positivo de las iniciativas educativas orientadas a la visibilización de la ciencia en las aulas. Así, las niñas dibujan mayoritariamente a científicas (68%), mientras que los niños dibujan principalmente a científicos (73%) (Figura 1b). Sin embargo,
Figura 1: Análisis de estereotipos de género en ciencia. (a) Participación global de niños y niñas en las cinco ediciones del concurso. (b) Qué dibuja el grupo de los niños (izquierda) y de las niñas (derecha): a científicos, científicas, grupos o parejas mixtas. (c) Mismo análisis realizado en (b) por curso.
Visitas durante la 4ª Edición del concurso: Alumnado del CEIP
Rufino Blanco al IBFG (Universidad de Salamanca, CSIC) (izq).
Alumnas de la Escuela Europea de Bruselas observando cristales de proteínas en el IQF ‘Blas Cabrera’ (CSIC) de Madrid (dcha).
Dibujo de la 5ª Edición del concurso del alumnado de 2º ESO (Jado Ikastetxea, Erandio, Bizkaia) con título «Ciencia=Igualdad» (dcha).
al analizar los datos con mayor detalle, emergen tendencias preocupantes que se hacen especialmente evidentes al incorporar el nivel de secundaria. Al analizar la evolución por edades (Figura 1c), mientras que en los niños no se observa una tendencia clara, en el grupo de las niñas se detecta un cambio progresivo y consistente conforme cumplen años. A medida que avanzan de curso, las niñas representan cada vez con mayor frecuencia a científicos en lugar de científicas, y esta tendencia se dispara en 2º de ESO (Figura 1c) El salto de primaria a secundaria supone una intensificación del sesgo de género en ciencia. En otras palabras, con el paso a la adolescencia, las chicas disminuyen su identificación con la figura
de la científica, ellas se sienten «menos capaces» de desempeñar la actividad investigadora. Estos datos apuntan claramente a la consolidación de estereotipos de género durante la transición de la infancia a la adolescencia. Mientras que en edades tempranas las niñas se imaginan mayoritariamente como científicas, esta identificación se debilita con el tiempo, coincidiendo con una etapa clave en la construcción de la identidad y de las expectativas profesionales. El hecho de que esta tendencia no se observe con la misma claridad en los niños refuerza la hipótesis de que las niñas se enfrentan a barreras simbólicas adicionales que afectan a su percepción de pertenencia al ámbito científico.
Desde el Grupo Mujer y Ciencia de la SEBBM queremos agradecer la implicación del profesorado, del alumnado y de todas las personas que hacen posible este proyecto. Iniciativas como ésta no solo acercan la ciencia a las aulas, sino que contribuyen a construir un imaginario más inclusivo, en el que niñas y niños puedan verse reflejados por igual como futuras personas científicas. En este sentido, pensamos que el premio, que consiste en la visita a laboratorios de nuestros socios y socias, puede aportar mucho al respecto. Porque, como nos recuerdan los propios dibujos, la ciencia no entiende de géneros, pero los estereotipos sí. Y es precisamente en la educación donde tenemos la oportunidad, y la responsabilidad, de cambiarlos.
SINAPSIS EN JUEGO:
UNA MAÑANA DE CIENCIA,
VELOCIDAD Y JUVENTUD
Marina Tapias
Coordinadora de la Sección Júnior de la SEBBM
Investigadora predoctoral, Instituto de Investigaciones Biomédicas ‘Sols-Morreale’ (IIBM), CSIC-UAM, Madrid
El grupo de trabajo de la Sección Júnior de la SEBBM, formado por Marina Tapias, Violeta Sánchez, Cándido Ortiz, Sergio Rodríguez, Joaquín Tamargo y Andrea Fernández, organizó recientemente la primera edición del concurso «Sinapsis en juego», una iniciativa pensada para fomentar el aprendizaje activo y la divulgación de la bioquímica y la biología molecular a través de una experiencia lúdica y participativa.
El concurso se desarrolló en formato de duelos, con la participación de cuatro equipos, y se celebró íntegramente en modalidad online. Tras dos duelos iniciales, los equipos mejor clasificados se enfrentaron en un tercer duelo final que determinó la clasificación definitiva. El grupo organizador actuó también como jurado, valorando tanto los conocimientos científicos como la agilidad, la claridad y la capacidad de razonamiento de los equipos. Cada duelo constaba de tres pruebas.
La primera, «Defínime», consistía en adivinar un término científico a partir de su definición y algunas letras de la palabra, siguiendo una dinámica similar al concurso Ahora caigo. Cada equipo disponía de un tiempo limitado para acertar el mayor número posible de conceptos.
La segunda prueba, «Caracterízame», se basaba en un sistema de pistas progresivas. Cada concepto o científica/o contaba con cinco pistas. En la primera, un equipo tenía un único intento; si fallaba, se mostraba la siguiente pista y el turno pasaba al equipo rival, alternándose hasta que el concepto era acertado o se agotaban las pistas.
Por último, «Enzimas y letras» ponía a prueba la rapidez de los equipos. Se presentaba una palabra relacionada con la bioquímica con las letras desordenadas, y el primer equipo en levantar la mano en Zoom podía responder. Si la respuesta era incorrecta, se producía un rebote inmediato al equipo contrario.
Marina Tapias
Cándido Ortiz
Joaquín Tamargo Andrea Fernández Violeta Sánchez
Sergio Rodríguez
JURADO
EQUIPOS
Mitoxilab
Potencials en Acció
Margalida Fontcuberta y Marc Adrover
Tras una final muy disputada, la clasificación final fue:
Primer puesto:
Mitoxilab (Ana Casaus, Laura Doblado y Manuela Hidalgo)
Segundo puesto:
Maestras de la Catálisis (Ángela Altamirano, Rebeca Gragera y Helena Valencia)
Tercer puesto:
Potencial en Acció (Margalida Fontcuberta y Marc Adrover)
Cuarto puesto:
QuantCats (Marc Soler, Adrián Pérez y Kilian Lucas)
Maestras de la catálisis
Ángela Altamirano, Rebeca Gragera y Helena Valencia
1 3 4 2
QuantCats
Marc Soler, Adrián Pérez y Kilian Lucas
En cuanto a los premios, el primer equipo clasificado recibió tres cursos a elegir entre la amplia oferta formativa de Genotipia, además de 90 €. El segundo equipo obtuvo un premio de 90 €, y el tercer equipo, 60 €. Además, todas las personas participantes recibieron un código de descuento del 40 % para programas especializados y del 15 % para másteres y cursos superiores.
Desde la Sección Júnior de la SEBBM queremos agradecer especialmente el apoyo de
Genotipia, cuyo patrocinio ha hecho posible la entrega de estos premios, así como felicitar a los equipos ganadores y dar las gracias a todos los participantes por su entusiasmo. «Sinapsis en juego» ha sido una experiencia muy enriquecedora que refuerza la importancia de crear espacios donde el aprendizaje y la divulgación científica vayan de la mano. Esperamos que esta sea la primera de muchas ediciones.
Manuela Hidalgo, Laura Doblado y Ana Casaus
LOS PRIMEROS PASOS EN LA SECCIÓN JÚNIOR:
UNA TRAYECTORIA COMPARTIDA
Violeta Sánchez Renco
Vicecoordinadora de la Sección Júnior de la SEBBM
Estudiante de Máster en Investigación Biomédica, Universidad de Sevilla
El pasado mes de enero, se celebraron las elecciones para elegir a los/las representantes de la Sección Júnior (SJ) de la SEBBM en los próximos dos años. Resultamos elegidas Marina Tapias Martín como coordinadora y yo, Violeta Sánchez Renco, como vicecoordinadora. Ambas recibimos la noticia con mucha ilusión y con ganas de empezar esta nueva etapa juntas. Es la continuación de una historia que comenzó hace algunos años, cuando compartíamos las mismas ganas de aprender, de participar y de acercar la ciencia a nuestros compañeros de universidad.
Marina y yo nos conocimos en la II edición del Congreso Nacional
de Estudiantes de Biociencias organizado por Bioquímica en Movimiento en Cáceres. Marina acababa de terminar el grado en Bioquímica y yo estaba empezando primero de carrera. En ese momento no podíamos imaginar que aquel encuentro sería el inicio de un camino que, con el tiempo, nos llevaría a trabajar juntas en nuevos proyectos.
Antes de conocernos, Marina fue vicepresidenta de Bioquímica en Movimiento, una asociación fundada por ella, Cándido Ortiz Placín (anterior vicecoordinador de la SJ) y otros estudiantes del grado en Bioquímica de la Universidad de Extremadura con el objetivo de dar visibilidad a esta rama de
la ciencia y organizar actividades pensadas por y para los estudiantes. Gracias a estas iniciativas, muchos descubrimos que la universidad también podía ser un lugar para compartir inquietudes y crear un proyecto juntos. Mi paso por Bioquímica en Movimiento comenzó en el comité de nuevas tecnologías, donde aprendí la importancia de comunicar la ciencia de forma cercana y atractiva. Después asumí durante dos años la vocalía de nuevas tecnologías y, más adelante, la vicepresidencia de la asociación. Aquella etapa fue decisiva para mí. Aprendí a organizar actividades y trabajar en equipo. Pero, sobre todo, hice grandes amistades
Marina Tapias Martín Coordinadora de la SJ de la SEBBM
Violeta Sánchez Renco Vicecoordinadora de la SJ de la SEBBM
que a día de hoy siguen formando parte de mi vida. Además, en el último congreso de la SEBBM tuve la oportunidad de asistir al curso de Iniciación a la Investigación en Bioquímica y Biología Molecular. Allí conocí a jóvenes investigadores de distintas áreas y descubrí más de cerca la labor de la Sección Júnior, lo que me motivó a querer formar parte de ella. Ser elegida vicecoordinadora fue una alegría y también una oportunidad que afronto con mucha ilusión.
La SJ de la SEBBM tiene como principal objetivo despertar, mantener y transmitir el interés por la ciencia. Promueve la conexión entre jóvenes investigadores mediante actividades científicas, encuentros y eventos formativos, además de impulsar programas de mentoría. Esta sección también facilita el acceso a congresos, cursos y seminarios. Este año, el grupo de trabajo de la SJ está formado por Cándido Ortiz Placín, Sergio Rodríguez Pérez, Joaquín Tamargo Azpilicueta, Andrea
Fernández Veloso y Diego Villa Lázaro. Un equipo joven y comprometido con consolidar un espacio activo, útil y cercano para quienes comienzan en la investigación. Mirar hacia el futuro de la ciencia implica apoyar a quienes empiezan a construirlo. No es solo una inversión en el futuro, sino una necesidad para garantizar el desarrollo científico y social. Como dijo Margarita Salas, un país sin investigación es un país sin desarrollo; y esa investigación comienza en quienes hoy están dando sus primeros pasos.
RANF: CONCURSO CIENTÍFICO
2026
La Real Academia Nacional de Farmacia convoca anualmente un concurso científico internacional, con el fin de promocionar las actividades de investigadores, dentro del campo de las ciencias farmacéuticas. Plazo: 19 noviembre 2026
Concurso Científico – Real Academia
Nacional de Farmacia
XVIII EDICIÓN PREMIOS FUNDACIÓN BBVA
FRONTERAS DEL CONOCIMIENTO
Premiados en Biología y Biomedicina
El Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Biología y Biomedicina ha sido concedido en su XVIII edición a los profesores Carl H. June and Michel Sadelain «por sus novedosos estudios complementarios en el desarrollo de la terapia de células T con receptor de antígeno quimérico (CAR, por sus siglas en inglés chimeric antigen receptor) para el tratamiento de pacientes con distintos tipos de cáncer de sangre, como la leucemia».
CARL H. JUNE
«Esto empezó como un experimento académico en 2010. Hoy hay siete tipos de células CAR aprobadas para el cáncer de sangre y se ha tratado a 50.000 pacientes»
Carl H. June (Denver, Estados Unidos, 1953) se graduó en Biología en la Academia Naval de Estados Unidos en 1975 y se licenció en Medicina en el Baylor College of Medicine en 1979. Obtuvo la especialidad en Medicina Interna en el Centro Médico Naval Nacional, en Bethesda (1980-1983) y en Oncología en el Centro de Investigación Oncológica Fred Hutchinson-Universidad de Washington (1983-1985). A continuación, regresó a Bethesda donde fundó el Programa de Biología de las Células Inmunitarias del Centro Naval de Investigación Médica y dirigió, entre 1990 y 1995, el Departamento de Inmunología. En esa etapa fue, asimismo, catedrático de Medicina y de Biología Celular y Molecular en la Universidad de
Ciencias de la Salud de Servicios Uniformados (1995-1999). En 1999 se incorporó a la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania, donde hoy es titular de la Cátedra Richard W. Vague en Inmunoterapia, director del Centro de Inmunoterapia Celular y director del Instituto Parker de Inmunoterapia del Cáncer. Es autor de más de 350 publicaciones y es, entre otras distinciones, miembro de la Academia Americana de las Artes y las Ciencias.
CONTRIBUCIÓN
Los «estudios complementarios» de June y Sadelain, tanto en el ámbito de la investigación básica como en la aplicación clínica de las células CAR-T, han permitido el desarrollo de «terapias para el tratamiento de pacientes con distintos tipos de cáncer de sangre, como la leucemia», de las que ya se han beneficiado «decenas de miles de personas, entre ellas numerosos niños», según resalta el jurado. Desde la Universidad de Pensilvania, Carl June estaba
investigando posibles tratamientos para enfermos de sida y logró un hito importante para el desarrollo clínico de las células CAR-T. Durante la realización de su carrera de medicina en los años setenta, se había interesado por el campo de la inmunología por una conexión personal: su madre padecía una enfermedad autoinmune, común en su familia. Tras los avances preliminares logrados por Sadelain en el plano experimental, el siguiente reto era demostrar que la terapia celular podría funcionar en el organismo de los pacientes, ya que algunos investigadores sospechaban que su sistema inmune atacaría y destruiría las células CAR-T. En 1997, June demostró que los linfocitos T modificados para resistir la infección por el VIH no solo podían sobrevivir en el cuerpo humano, sino que persistían el tiempo suficiente para desencadenar respuestas inmunitarias. Esa capacidad de permanecer en el organismo, que es fundamental para atacar el cáncer a lo largo del tiempo, abrió el camino a la realización de los primeros ensayos clínicos con células CAR-T en enfermos de leucemia. En aquella época, la primera mujer
de June enfermó de cáncer de ovario con 41 años, y falleció seis años después. Por ello, rememora el investigador, la posibilidad de demostrar la eficacia de esta nueva estrategia terapéutica en pacientes oncológicos se convirtió «en una prioridad para mí». Fue en 2010 cuando los primeros dos pacientes, enfermos terminales de leucemia, accedieron a tratarse en un ensayo clínico entonces muy experimental diseñado por June, y recibieron una transfusión de sangre con células CAR-T, aplicando así en un entorno clínico los hallazgos desarrollados inicialmente en el laboratorio de Sadelain y probados con éxito en modelos animales.
June recuerda el asombro que sintió al comprobar que este tratamiento logró mejores resultados en personas que en los experimentos realizados en roedores: «Muchos ratones se habían curado, pero la terapia funcionó incluso mejor en los humanos, lo cual no es habitual. Fue extraordinario que nuestro primer paciente se curara con una sola infusión de estas células obtenidas de la sangre, y que durante diez años, conservara en su cuerpo células CAR-T,
aunque luego falleció por covid-19. El segundo paciente sigue vivo y todavía tiene células CAR-T en su organismo. Nunca pensamos que funcionaría de manera tan eficaz». En España, recuerda Carl June, «el primer investigador español que se interesó en las terapias CAR-T y se puso en contacto conmigo fue Manel Juan, del Hospital Clínic de Barcelona, quien me pidió si sería posible venir a Filadelfia para aprender a aplicar esta técnica conmigo. Pasó seis meses en mi laboratorio y posteriormente introdujo esta terapia en España». El propio Juan, que lidera el Grupo de investigación en inmunogenética e inmunoterapia en el Clínic, lo recuerda así: «Él me animó a poner en marcha CAR-T en nuestro hospital. Se trata de un desarrollo académico en el que nosotros cubrimos todo el proceso, desde la parte preclínica, pasando por la producción hasta llegar a la aplicación clínica, y eso nos ha permitido hacerlo más accesible. En 2017, empezamos a trabajar con pacientes, en 2021 nos aprobaron el primer fármaco y en 2024, el segundo, que ya se han utilizado para tratar a más de 600 pacientes».
SOCIEDAD
MICHEL SADELAIN
«Los primeros cánceres tratados con células CAR-T fueron sanguíneos. Hoy la comunidad científica está convencida del valor de la inmunidad modificada para muchos otros tipos de cáncer»
Michel Sadelain (París, Francia, 1960), de nacionalidad francocanadiense, se licenció en Medicina en la Universidad de París (1984), se doctoró en Inmunología en la Universidad de Alberta (Canadá) en 1989 y posteriormente realizó investigación posdoctoral en el Instituto Whitehead de Investigación Biomédica del Instituto Tecnológico de Massachusetts (Estados Unidos). En 1994, se incorporó al Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York, donde fue titular de la cátedra Stephen and Barbara Friedman, director fundador del Centro de Ingeniería Celular y jefe del Laboratorio de Transferencia Genética y Expresión Genética. En 2024, se trasladó a la Universidad de Columbia, también en Nueva York, donde es titular de la cátedra Herbert and Florence Irving de Medicina, director de la Iniciativa Columbia en Ingeniería y Terapia Celular, así como director de la Iniciativa de Terapia Celular en Cáncer del Centro Integral del Cáncer Herbert Irving. Ha presidido la Sociedad Americana de Terapia Celular y Genética y ha sido miembro del Comité Asesor en ADN Recombinante de los Institutos Nacionales de la Salud. Autor de más 280 artículos científicos, su investigación se ha traducido en más de 60 patentes.
CONTRIBUCIÓN
«Tenemos la suerte de contar con un maravilloso sistema inmunitario que nos protege de invasores como virus, parásitos o bacterias. Pero cuando se trata del cáncer,
nuestro sistema inmunitario no siempre está preparado para afrontar ese reto», explica Michel Sadelain. Por ello, a principios de los noventa, el investigador francocanadiense –entonces en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York– empezó a explorar la posibilidad de «ayudar a nuestro sistema inmunitario a
combatir tumores mediante la ingeniería genética, enseñando a los linfocitos T a reconocer células cancerosas para eliminarlas». Construyendo sobre los hallazgos de los primeros receptores de antígeno quimérico (CAR, por sus siglas en inglés chimeric antigen receptors) que el investigador israelí Zelig Eshhar (fallecido en
2025) había propuesto en 1993, Sadelain lideró el desarrollo de esta técnica para que fuera viable.
Aunque Eshhar había desarrollado una primera generación (1G) de CAR –proteínas sintéticas diseñadas en el laboratorio que se añaden a los linfocitos T a través de su modificación genética–, estas células 1G no sobrevivían en ningún organismo.
Casi una década después, en 2002, Sadelain fue capaz de modificarlas y con su equipo logró crear las células CAR-T de segunda generación (2G), capaces de sobrevivir, proliferar y destruir células cancerosas in vitro en el laboratorio, lo que demostró la viabilidad de producir respuestas inmunitarias específicas y genéticamente programadas. «Cuando introducimos un CAR en un linfocito T», señala Sadelain, «comprobamos que ésta adquiere la capacidad de reconocer las células tumorales y procede a destruirlas». Un año después, en 2003, Sadelain y sus colaboradores publicaron en Nature Medicine la primera demostración experimental de que las células CAR-T dirigidas contra una proteína denominada CD19 – expresada en las células cancerosas de leucemias y linfomas – podían erradicar estas células malignas en ratones. Hasta el momento, las células CAR-T no han demostrado la misma eficacia en tumores sólidos como los de mama, colon, páncreas o pulmón, que la que ya se ha alcanzado en enfermos con cánceres de sangre, y éste es el siguiente gran reto en el campo de la inmunoterapia basada en la ingeniería genética impulsado por los dos científicos galardonados. «Si se aplica la misma receta para el tratamiento de tumores sólidos, las células CAR-T no funcionan
tan bien como en la leucemia y el linfoma», admite Sadelain. «Pero en la actualidad ya estamos empezando a comprender las barreras adicionales que hay que superar en el contexto de los tumores sólidos. Entre ellas, se encuentran la selección de dianas terapéuticas y la composición de estos cánceres, que son diferentes de las leucemias y los linfomas». Además, tal y como ha destacado el acta del jurado, el potencial de las células CAR-T no se limita únicamente al tratamiento del cáncer, sino que también pueden resultar eficaces para el abordaje de trastornos autoinmunes y enfermedades infecciosas. Sadelain señala que cuando se identificó la molécula CD19 como diana para las terapias con CAR-T contra el cáncer de sangre, «sabíamos que un efecto secundario sería eliminar no solo las leucemias o los linfomas, sino también células B normales, es decir, las células que producen anticuerpos». Normalmente, los anticuerpos realizan una función imprescindible al protegernos contra las infecciones y otras enfermedades, pero a veces provocan un efecto negativo, ya que atacan nuestros propios tejidos. Esto es precisamente lo que les ocurre a los pacientes que sufren enfermedades autoinmunes como el lupus, y en los últimos años se está comprobando que las células CAR-T diseñadas para actuar contra la misma molécula CD19 que sirve de diana contra la leucemia, puede servir también frente a este trastorno. «Sorprendentemente, y de forma maravillosa», resalta Sadelain, «se han logrado de manera inmediata muy buenos resultados en los pacientes de lupus. Esto ha dado lugar a una oleada de nuevos estudios clínicos en el ámbito de la
reumatología y la neurología», para intentar controlar las enfermedades autoinmunes como la artritis y la esclerosis múltiple mediante el uso de células CAR-T.
«La contribución de June y Sadelain ha supuesto un auténtico cambio de paradigma en la medicina moderna gracias al desarrollo de la inmunoterapia con células CART. Su trabajo ha transformado profundamente los campos de la oncología y la inmunología, hasta el punto de ser considerados los padres del primer medicamento vivo de la historia de la medicina. A diferencia de los fármacos tradicionales, que se metabolizan con el tiempo y requieren dosis repetidas, las células CART actúan como fármacos vivos: son células del propio paciente que, tras ser modificadas genéticamente para dotarlas de la capacidad de reconocer y destruir de forma específica a las células tumorales, pueden persistir y funcionar en el organismo durante años. De este modo, una sola infusión puede proporcionar una protección duradera. La ingeniería genética aporta un nivel de precisión que la quimioterapia no puede alcanzar. Mientras esta última actúa de manera poco selectiva, las células CART atacan exclusivamente a las células diana y respetan el tejido sano», asevera otro de los nominadores de los premiados, Antonio Pérez-Martínez, Jefe de Servicio de Hemato-Oncología Pediátrica del Hospital Universitario La Paz de Madrid.
Premios fronteras del conocimiento.
GALARDONADOS
PREMIOS FEBS OPEN BIO
La SEBBM, junto con la revista FEBS Open Bio, de la Federación Europea de Sociedades Bioquímicas (FEBS), premia a los investigadores jóvenes, por sus trabajos en temas de interés de la revista no publicados y presentados en el 48º Congreso internacional de la SEBBM que se celebrará en Tarragona del 7 al 10 de septiembre de 2026.
FEBS Open Bio otorgará un
premio al mejor póster y un premio a la mejor comunicación oral, a un estudiante de doctorado o investigador/a posdoctoral en los inicios de su carrera científica, en la línea de los trabajos promovidos por la revista. Los trabajos deben ser estudios de investigación básica novedosos, que aporten información y nuevos conocimientos sobre un determinado tema de investigación, dentro del ámbito
FEDERICO MAYOR MENÉNDEZ, ACADÉMICO DE NÚMERO DE
LA RANME
El Prof. Federico Mayor Menéndez, expresidente de la SEBBM (2012-2016), socio de honor SEBBM (2022) y miembro del consejo editorial de esta revista, ha sido elegido nuevo académico de número de la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME) para representar la especialidad de Bioquímica y Biología Molecular. La votación, llevada a cabo por todos los académicos de número actuales, tuvo lugar durante la reunión de la junta de gobierno celebrada en el mes de febrero. Ocupará el sillón 25 y tendrá un papel clave en la elaboración y revisión de estudios, investigaciones y publicaciones relacionadas con la medicina y la salud, contribuirá a la promoción del conocimiento médico asesorando en temas científicos y participará en labores museísticas y en las sesiones de debate semanales que se organizan en la Academia. También colaborará en la Revista Anales y en la actualización del Diccionario panhispánico de términos médicos
El Prof. Federico Mayor Menéndez es catedrático de Bioquímica y
Biología Molecular en el departamento de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), y director del Programa de Procesos fisiológicos y patológicos en el Centro de Biología Molecular ‘Severo Ochoa’ (CBM), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones (CSIC) y la UAM. Su grupo de investigación en el CBM también forma parte del Instituto de Investigación Sanitaria La Princesa. Su trayectoria investigadora se centra en el campo de los mecanismos de señalización celular y su relación con situaciones patológicas (obesidad y enfermedades cardiometabólicas, inflamación o cáncer).
Ha ocupado también diversos cargos de gestión: director del Centro de Biología Molecular ‘Severo Ochoa’ (CBM), CSICUAM (1998-2002), miembro del Consejo Científico y Tecnológico de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) (2001-2005), miembro del Consejo Asesor del Ministerio de Sanidad (2001-2017), y de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (1999-2005),
de la Bioquímica y la Biología Molecular. La dotación de cada premio será de 200 €. Para poder optar al premio es requisito imprescindible ser socio/a adherido u ordinario SEBBM con dos años mínimo de antigüedad y no haber transcurrido más de diez años desde el comienzo de la tesis doctoral.
Bases del premio
director del Departamento de Biología Molecular de la UAM (2005-2013), y del Instituto Universitario de Biología Molecular de la UAM (2017-2025). Ha recibido el premio anual de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales a la labor investigadora (1997). Es Académico de Número de la Real Academia de Doctores de España (2004). En la actualidad es miembro de diversos patronatos y de consejos científicos de distintas entidades.
Fuente: RANME
ARCHIVO HISTÓRICO DE LA SEBBM
De manera continuada se trabaja para completar y organizar el archivo histórico de la SEBBM. Uno de los últimos logros ha sido finalizar, en el mes de marzo, el trabajo de organización y catalogación del fondo del Archivo gráfico y documental de la SEBBM que se encuentra depositado en el Centro de Investigaciones Biológicas ‘Margarita Salas’ (CIB) del CSIC desde 2020. El trabajo se ha realizado en el marco del Plan de Archivos del CSIC y ha sido posible gracias a la colaboración de la Unidad de Recursos de Información Científica para la Investigación (URICI) del CSIC, cuyo objetivo es preservar, organizar y facilitar el acceso a fondos documentales de especial relevancia científica e histórica.
En una primera fase del proyecto se catalogó la documentación relativa al VI Congreso de la Federation of European Biochemical Societies (FEBS), celebrado en Madrid en 1969. En una segunda fase, ahora concluida, se ha completado la descripción del resto de materiales que integran el fondo: el archivo histórico de la sociedad, el archivo general fotográfico y la documentación relativa a la celebración del V Congreso Nacional de Bioquímica. Entre los documentos más relevantes destaca la correspondencia entre José María de Albareda —secretario general del CSIC y uno de los impulsores de la creación del CIB— y el científico Severo Ochoa que posteriormente sería nombrado socio de honor de la SEBBM tras la concesión del Premio Nobel. El fondo conserva también documentos fundamentales para la historia de la sociedad, como el acta de constitución y los estatutos fundacionales. El archivo fotográfico reúne 64 imágenes tomadas en distintos encuentros científicos, entre
ellos la I Reunión de Bioquímicos Españoles (Santander, 1961), la II Reunión (Santiago de Compostela, 1963), el IV Congreso (Granada, 1967) y el acto conmemorativo del 25 aniversario del CSIC. También incorpora 24 fotografías correspondientes al V Congreso Nacional de Bioquímica celebrado en Barcelona en 1971, muchas de ellas protagonizadas por Severo Ochoa. Entre los elementos más singulares destaca la ilustración del programa del congreso, realizada por Salvador Dalí, quien ya había colaborado artísticamente en el VI Congreso de la FEBS de 1969. Para contribuir a la difusión de este fondo documental y de su valor histórico para la bioquímica española, se ha elaborado un breve vídeo divulgativo
Así mismo, en este marco de colaboración, se completó la digitalización de los números del Boletín y la Revista SEBBM del 138 al 175 con un proyecto aprobado por la URICI (CSIC) y SIMURG. Se pueden consultar en el repositorio del Boletín y Revista SEBBM y en SIMURG. Agradecemos a Elena Tomé, responsable de la biblioteca del CIB, y al personal de la URICI y SIMURG el trabajo realizado. Además, gracias a la labor de Isabel Varela, hemos podido recuperar numerosos documentos de la historia de la SEBBM que se encontraban en el archivo personal de don Federico Mayor Zaragoza. Algunos de ellos ya se han digitalizado e incorporado al archivo de la Revista SEBBM -las circulares publicadas de 1964 a 1992-, y al archivo histórico -el reglamento de la sociedad de 1963, los estatutos de 1965, y las memorias de los periodos 1965-1967, 1968-1970 y 1970-1973. Seguimos trabajando en la revisión y digitalización de estos documentos para completar nuestros archivos.
Agradecemos la generosidad de don Federico Mayor para con la SEBBM y a su familia por compartir su legado y facilitarnos la recuperación de estos documentos que contribuyen a conocer mejor la historia de la SEBBM. Así mismo, hemos incorporado nuevas biografías de socios de honor de la SEBBM a la sección «biografías destacadas» del archivo histórico -Eladio Viñuela, Francisco Grande Covián, Federico Mayor Zaragoza, Joan J. Guinovart-. La historia de la SEBBM se puede consultar en su archivo histórico y en el archivo de la Revista SEBBM Os invitamos a colaborar con el archivo histórico enviando fotografías, folletos o documentos de interés. Nuestros fondos documentales son también una fuente de información para la investigación histórica del desarrollo de la Bioquímica y la Biología Molecular en España.
UN SENTIDO NO TAN OLVIDADO
Carmen Agustín Pavón
Profesora en la Facultat de Ciències Biològiques de la Universitat de València y Secretaria de la Red Olfativa Española
The forgotten sense: the new science of smell Jonas Olofsson | William Collins | Glasgow (2025) | 224 p.
Antes de 2020, pocas personas conocían la palabra «anosmia». A lo largo de ese año, con la pandemia por SARS-CoV-19 en pleno apogeo, esa aparentemente inofensiva palabra se convirtió en una dolorosa realidad para cientos de miles de personas, que experimentaron a la vez, y por primera vez, cómo es vivir sin olfato. Algunas personas, como yo misma, perdimos el olfato únicamente durante unos días, que se hicieron eternos. Otras, menos afortunadas, no lo pudieron recuperar. Todas, nos dimos cuenta de que el olfato no sólo es útil para decidir que es mejor no comer ese alimento olvidado en el fondo del frigorífico, no sólo es molesto cuando entramos en un metro abarrotado al final de la jornada laboral. El olfato es ese sentido que no se puede «apagar» a voluntad, pero que cuando se «apaga» por culpa de una infección, una enfermedad, o un accidente, nos deja en un mundo que parece menos real. Recuerdo de aquellos días de anosmia y encierro tres cosas. La primera, cómo cada mañana entraba en la cocina, y abría uno por uno los envases de lavavajillas, de orégano, de detergente de la ropa, de café; acercaba la nariz e inspiraba profundamente intentando notar algo (muchos años estudiando el sistema olfativo me habían enseñado que el olfato se puede entrenar, que había esperanza en recuperarlo gracias a la neurogénesis del epitelio olfativo). Nada. La segunda, cómo el pollo sabía a metal, y el café sabía a algo indescriptible y sucio, pero que recordaba a un resfriado anterior, muchos años atrás (en castellano, todo es sabor, pero en inglés podemos entender mejor que el flavour no solo se compone de taste, también de odour). La tercera, cuando cada noche me recostaba con mi hija de dos años, intentaba percibir ese olor que solo tienen los bebés grandes en lo alto de la cabecita, y me angustiaba terriblemente pensando que nunca lo iba a volver a percibir, que había perdido algo insustituible. Porque, como dicen los investigadores Yeshurun y Sobel, los olores no son sino emociones percibidas1
El psicólogo Jonas Olofsson explora en The Forgotten Sense toda esta emoción y poética del olfato, nos explica por qué llegamos a olvidar que está ahí, y, no obstante, por qué es uno de los sentidos más importantes para anclarnos al mundo y para
permitirnos sobrevivir en él. Y lo hace de una forma amena, siempre sin perder el rigor, desde los mecanismos moleculares que subyacen a la percepción olfativa hasta los núcleos cerebrales que la procesan. Por supuesto, hay un capítulo dedicado a la pandemia de COVID-19, y cómo supuso un antes y un después en el interés que despierta la investigación sobre el sistema olfativo, mucho más de moda desde entonces. Pero el autor no solo revisa de forma exhaustiva las investigaciones sobre la importancia del olfato en el comportamiento ingestivo (qué comemos, cuándo, por qué), en el comportamiento social (¿es que acaso tenemos feromonas los humanos? Spoiler: no parece), en el aprendizaje y en la memoria, sino que desmonta mitos, aborda los problemas de la baja replicabilidad de los estudios, y apunta a la multiplicidad de factores biológicos, de género, sociales, que afectan a nuestra percepción olfativa. También nos quiere convencer de que, entrenando nuestro olfato, estamos entrenando nuestras capacidades cognitivas (no hay sistema más neuroplástico que el olfativo). Desde el prisma de haber investigado sobre la neurobiología del sistema olfativo durante las últimas dos décadas, es cierto que el libro no me ha enseñado demasiadas cosas nuevas, más bien ha sido un agradable paseo en el que encontrarme con viejos conocidos, de una forma clara, muy amable, divertida a veces, emocionante otras. Quizá como único pero a la edición, y siempre desde el mismo prisma, me hubiera gustado que las referencias, bien documentadas y actualizadas, no apareciesen solo al final del libro, sino referenciadas en el capítulo correspondiente. En todo caso, este libro es más que recomendable para cualquiera interesado en saber más sobre el olfato (o los olfatos, ya que, aunque el ser humano sólo conserve uno, la mayoría de nuestros parientes mamíferos poseen dos sistemas olfativos), un sentido que ya nunca más olvidaremos, el más antiguo evolutivamente hablando: hasta una bacteria puede «oler», si convenimos en que oler es sentir las sustancias químicas que encontramos en el ambiente. Y nos maravillaremos pensando en cómo nuestro cerebro es capaz de convertir esas sustancias químicas en emoción percibida.
1. Yeshurun Y, Sobel N. (2010) An odor is not worth a thousand words: from multidimensional odors to unidimensional odor objects. Annu. Rev. Psychol. 61:219-241. doi: 10.1146/annurev.psych.60.110707.163639.
Agilent presenta el lector
multimodal para captura de imágenes de células
Agilent BioTek Cytation 9
Agilent Technologies, Inc. (NYSE: A) ha anunciado el lanzamiento del lector multimodal para captura de imágenes de células Agilent BioTek Cytation 9, la última incorporación a la gama Cytation, que combina la lectura multimodo de microplacas y la obtención de imágenes celulares de alto contenido en una única plataforma.
Basándose en una década de innovación de Cytation y moldeado por los continuos comentarios de los clientes, el BioTek Cytation 9 ayuda a los laboratorios a pasar de los ensayos al conocimiento más rápidamente, apoyando flujos de trabajo que van desde la investigación básica hasta el cribado de alto contenido.
Diseñado para investigadores que realizan ensayos tanto celulares como bioquímicos, el Cytation 9 ofrece capacidades de imagen ampliadas junto con tecnologías avanzadas de detección híbrida de microplacas. Entre sus características clave se incluyen la microscopía de fluorescencia invertida, la obtención de imágenes en posición vertical y un módulo de lectura de microplacas multimodo en un único instrumento, lo que ayuda a los laboratorios a optimizar los flujos de trabajo al tiempo que se mantiene la flexibilidad en diversas aplicaciones.
Desde su lanzamiento en 2013, la gama Cytation de BioTek ha servido como estándar del sector para la lectura combinada de microplacas multimodo y la obtención de imágenes celulares de alto contenido. Se trata de una tecnología exclusiva. Con la evolución continua de la línea de productos, Cytation 9 está diseñado para satisfacer las exigencias de investigación más rigurosas —incluidas las de los laboratorios farmacéuticos y biotecnológicos— donde los flujos de trabajo requieren capacidades más rápidas y de mayor rendimiento, así como herramientas adaptables para los modelos celulares avanzados utilizados en la investigación de enfermedades y el descubrimiento de fármacos.
«Durante más de una década, los generadores de imágenes Cytation de Agilent se han utilizado para automatizar las tediosas tareas manuales de microscopía y los complejos análisis de imágenes», afirmó Xavier Amouretti, vicepresidente y director de la unidad de negocio BioTek y Seahorse de Agilent. «Cytation 9 se ha diseñado siguiendo los mismos principios, pero con un abanico de aplicaciones más amplio y el doble de velocidad de captura de imágenes. Esto es fruto de los comentarios directos de miles de usuarios de Cytation. Estamos seguros de que el Cytation 9 contribuirá a acelerar la próxima ola de descubrimientos en biología celular y desarrollo de fármacos».
Abyntek Biopharma firma un acuerdo de distribución con CellMosaic para impulsar el desarrollo
de conjugados terapéuticos avanzados
Abyntek Biopharma ha firmado un acuerdo de distribución con la compañía biotecnológica estadounidense CellMosaic, Inc., especializada en el desarrollo de plataformas avanzadas de bioconjugación aplicadas a terapias dirigidas y a herramientas para la investigación biomédica.
En el marco de esta colaboración, Abyntek facilitará el acceso en España y Portugal a las soluciones tecnológicas de CellMosaic orientadas al desarrollo y la optimización de antibody–drug conjugates (ADC) y protein–drug conjugates (PDC), un área de especial relevancia en oncología y en el diseño de bioterapias de precisión.
CellMosaic es reconocida internacionalmente por su plataforma propietaria AqueaTether® (AqT®), basada en polímeros superhidrofílicos derivados de azúcares. Esta tecnología aborda uno de los principales retos en la conjugación de biomoléculas terapéuticas: la incorporación eficiente de cargas hidrofóbicas sin comprometer la solubilidad ni la estabilidad fisicoquímica del conjugado. El uso de linkers hidrofílicos contribuye a reducir la agregación y facilita un control más preciso del drug-to-antibody ratio (DAR), un parámetro clave para la reproducibilidad, eficacia y perfil de seguridad de los ADC.
Gracias a este acuerdo, grupos de investigación académicos, plataformas tecnológicas y unidades de I+D biomédica de España y Portugal podrán acceder de forma más ágil a kits, reactivos y soluciones especializadas para el diseño y la optimización de ADC y PDC en fases preclínicas, así como para el desarrollo de estrategias de drug discovery y drug delivery basadas en bioconjugación. Estas soluciones facilitan la conjugación de proteínas y biomoléculas complejas, así como la evaluación de las propiedades fisicoquímicas y la estabilidad de conjugados terapéuticos en etapas iniciales de desarrollo.
Esta colaboración refuerza el compromiso de Abyntek Biopharma con la adopción de tecnologías de bioconjugación de última generación y con el apoyo a la investigación traslacional, facilitando el acceso a herramientas avanzadas para el desarrollo de terapias innovadoras.
Con más de 3.000 socios y 19 grupos científicos, la SEBBM es la principal agrupación científica en su campo.
Pero no estamos solos...
Porque son de los nuestros*
Contribuimos a que la Bioquímica y la Biología Molecular tengan un papel relevante en nuestra sociedad, favoreciendo el contacto entre investigadores e impulsando a los jóvenes científicos. Más información sobre la figura de socio protector en: sebbm@sebbm.es o llamando al +34 681 916 770
*Serán socios protectores aquella entidades que quieran contribuir al sostenimiento y desarrollo de la SEBBM y sean aceptadas como tales. Tendrán derecho a voto en las asambleas, pero no podrán ser elegibles para cargos directivos.