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Malditos barrios. Inmigrantes, ciudad y seguridad Daniel Wagman. Investigador, escritor y activista en diversos campos sociales. Madrid, España

La “seguridad” es uno de los ejes que centra el debate sobre la imagen social y las personas inmigrantes y también sobre las políticas hacia la inmigración. Hay muchas ideas al respecto, pero quizá la más extendida y arraigada –por otra parte falsa- sea la que asocia al inmigrante con la delincuencia. Asimismo, hay otra manifestación que relaciona a la inmigración con la seguridad que tiene que ver con el uso (y abuso) del concepto de “mafias” -que por norma general se entiende que son de extranjerospara explicar las razones de algunos problemas sociales como el abuso de drogas, la prostitución o las redes de transporte de personas clandestino. Por supuesto que esta simplificación oculta que la causa principal de dichos fenómenos es la demanda de drogas o de trabajadores sexuales en el país y al mismo tiempo, la existencia de una economía sumergida o de políticas que favorecen a la clandestinización de personas extranjeras. Pero también existen otras relaciones del binomio inmigración-seguridad que se hallan solapadas como, por ejemplo, que los inmigrantes son personas que sufren elevados niveles de inseguridad como víctimas de delito, abuso, discriminación y violación sistemática sus derechos básicos. Por otra parte, la política de fronteras cerradas que ilegaliza el derecho de movimiento logra la difusión de imágenes casi militarizadas de agentes del orden de cara a las “hordas invasores”, que, asimismo, son “hordas” que engrosan y confunden las cifras de detenidos por actividades delictivas tras sumarse en la misma bolsa de los “detenidos por infracción administrativa”. Con todo esto se crea un entramado de “criminalización” hacia la inmigración. Son una amenaza a nuestra seguridad pero funcionales para mantener una estructura ocupacional. Con esta estampa se logra dominar al estrato más bajo del mercado laboral y posibilita así mantener los altos y provechosos niveles de explotación y abuso. 27 Este texto breve pretende plantear una de las aristas que tiene la relación seguridad inmigrante. Ésta tiene que ver con la construcción de imágenes colectivas sobre barrios donde hay mayor número de inmigrantes que se estigmatizan como lugares de alta conflictividad. Para el imaginario social se convierten en zonas peligrosas y degradadas gracias al número de extranjeros. Los datos empíricos disponibles indican que la idea de que hay mayor actividad delictiva entre los inmigrantes es falsa. Sin embargo, apenas existen datos o estudios que exploren la creencia de que los barrios con gran cantidad de inmigrantes sean los que tienen más actividad delictiva e inseguridad. Lo que sí es cierto es que los barrios pueden tener diferentes niveles de conflicto, de actividad delictiva y de violencia, y que estas realidades contribuyen a una mayor inseguridad. Pero también es cierto que vecinos de algunos barrios pueden tener la percepción de más inseguridad aunque la realidad demuestre que el peligro sea igual o menor al de otros barrios. ¿Por qué existe mayor conflictividad en ciertos lugares o por qué hay mayor sensación de inseguridad en otros? Identificar los factores y relacionar variables que expliquen estos dos fenómenos es tremendamente complejo. Sin embargo, en este país la profunda identificación de la inmigración con la inseguridad permite explicaciones simplistas, lineales y de una automática identificación de los barrios de elevado número de inmigrantes con zonas de peligro. Hay un hecho que se puede constatar: una vez estigmatizado un barrio como inseguro hay una tendencia a que se convierta en la profecía autocumplida. La sensación de inseguridad puede originar dinámicas que contribuyen a la degradación urbana. En primer lugar porque los vecinos abandonan el espacio público: las calles y plazas se vacían y los comercios cierran. Desaparece lo que Jane Jacobs llama “watching eyes”, es decir, que desaparece la constante presencia de personas en la calle y por tanto

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Para más debates sobre estos temas ver Wagman, D. “La criminalización de la inmigración: Políticas de seguridad policial, penal y carcelaria” en Trabajo social y educación social con inmigrantes en países receptores y de origen. Ediciones Aljibe. Málaga, 2004. y “Integración y inmigración” en Inmigración y Seguridad. Ed. Instituto Universitario de Investigación Sobre Seguridad Interior. Junio 2004. Madrid Calavita, K.) “Un ‘ejercito de reserva de delincuentes': la criminalización y el castigo económico de los inmigrantes en España”. Revista Española de Investigación Criminológica. REIC Nº 1. 2003. Martínez, R., y Lee, M. “Inmigración y delincuencia”. Revista Española de Investigación Criminológica, REIC N1-01-04. 2004. Hawkins, D. Ethnicity, Race and Crime. Perspectives Across Time and Place. NY, SUNY Press. 1995 Tonry, M (1997). Ethnicity, Crime and Immigration. London. Univ. of Chicago Press.


una cantidad de “ojos vigilantes” que ayudan a mantener al barrio más seguro28. Asimismo, el miedo y la desconfianza que origina una sensación de inseguridad logra que los vecinos se vean como amenazas y por otra parte que eludan el intervenir en conflictos o que, cuando lo hagan, sea con tal virulencia que en lugar de negociar una solución pacífica se agudice el problema. Por lo tanto, se le da otra vuelta a la tuerca y aumenta la desconfianza, el conflicto, la insolidaridad y el pesimismo que reaviva la sensación de habitar un barrio inseguro y hostil29. La España moderna no ha sido un país de gran heterogeneidad étnica, la única excepción importante son los gitanos. Sin embargo, aunque tradicionalmente han sido ellos -y todavía lo son- los estereotipados como “peligrosos” nunca fue muy significativa la percepción social de barrios inseguros o amenazantes debido a su presencia. Pero esto ha cambiado a raíz de nuevas política públicas de vivienda que en los últimos años programaron la construcción de algunos barrios con porcentajes de residentes gitanos, como son por ejemplo el barrio la Mina en Barcelona, las 3000 Viviendas en Sevilla, o poblados como La Rosilla o La Celsa en Madrid. Esto ha puesto el estigma a estas áreas. 30 Actualmente y en muy poco tiempo se ha visto un crecimiento masivo de vecindades con una cantidad importante de inmigrantes que esta dando lugar a la construcción de percepciones acerca de estos espacios como peligrosos, conflictivos e inseguros. Entre los más emblemáticos están los barrios como Lavapiés en Madrid, Raval en Barcelona o San Francisco en Bilbao. Sin embargo, la idea de que a mayor número de inmigrantes mayor conflictividad, violencia e inseguridad no se sostiene, a menos por la razones de causa - efecto que a primera vista aparecen. Una línea de investigación sobre la relación entre conflicto/delito, minorías étnicas y espacios urbanos ha sido lo que empezaron Clifford Shaw y Henry McKay de la Escuela de Chicago en su libro "Juvenil Delinquency and Urban Areas"31. A diferencia de la conocida corriente de pensamiento social y criminológico que le adjudica las causas del delito y la conflictividad a los rasgos individuales (o colectivos) de inadaptados, la Escuela de Chicago sostiene que los factores sociales y estructurales son determinantes en relación con espacios urbanos, el delito, la conflictividad y la inseguridad. Estos pioneros identificaron algunos factores estructurales como son, por ejemplo, el bajo estatus económico, la heterogeneidad étnica y la alta movilidad de los residentes. Y encontraron que la conjugación de estos factores en determinados barrios tenía importantes efectos sobre organización social local, sobre la actitud de los residentes sobre su entorno y la vida dentro de él. Esto al mismo tiempo podría contribuir a variaciones locales en el delito, la conflictividad y la inseguridad. Barrios que se transforman en lo que actualmente se llaman ghettos son buena muestra de estos factores. Asimismo, otro aspecto que obstaculiza procesos de construcción y compromiso con comunidades locales es la existencia de colectivos de personas víctimas de graves desigualdades y discriminación a la hora de acceder a las oportunidades y recursos de la sociedad. La idea de que la pobreza es una de las causantes de la actividad delictiva nunca ha sido demostrada32. Sin embargo, Shaw y McKay (y también otros autores) encuentran una correlación entre las personas pobres que habitan en barrios en los que predominan residentes pobres. Por otro lado, los barrios pobres con altos índices de movilidad de residencia pueden ser un factor de degradación. En este contexto se crea un espiral, un agujero negro en el que solo se quedan los que no tienen los recursos para moverse a mejores sitios con mayores oportunidades. Por lo tanto, las personas con mayor capacidad o capital social se van y el barrio se empobrece aún más. Al mismo tiempo, que dentro del barrio exista más movilidad provoca que los lazos entre los residentes sean más débiles. Y esto se relaciona con un tercer factor: el de la heterogeneidad étnica, que por otra parte, puede ser un obstáculo más para la construcción de lazos sociales y comunitarios. Pero no necesariamente por profundas diferencias “culturales”, sino por la existencia de estereotipos y prejuicios negativos que aumentan la hostilidad, la desconfianza mutua y el conflicto entre los vecinos En España la movilidad de los residentes ha sido relativamente estable debido al régimen de propiedad y a diferentes causas culturales, sociales y históricas. Esta es una de las razones por la que de momento no se encuentran extensos ghettos, o barrios degradados como en otros países. En este país siempre ha habido barrios que se caracterizaron por ser “humildes”, pero que tienen una estabilidad 28

Jacobs, J. The Death and Life of Great American Cities. Ed. Vintage books, NY, 1961 Otro factor importante en las profecías que se auto cumplen es que barrios estigmatizados como inseguros puede tener mayor actuación policial, en muchos casos más agresiva que provoca más cantidad de detenciones al margen del nivel de actividad criminal real. Esto acaba justificando la hipótesis inicial de que el barrio es inseguro. 30 Es interesante anotar que hubo ciertas tendencias estigmatizantes de barrios como “inseguros” en relación con aquellos que fueron construidos a partir de los años 50 para dar albergue al masivo flujo de inmigrantes rurales españoles. 31 Shaw. C. y McKay, H. Juvenil Delinquency and Urban Areas. Chicago, Univ.of Chicago Press. 1942 32 Ver Hagan, J. Y Peterson, R. (Editores). Crime and Inequality. Stanford Univ. Press. 1995 y Reiman , J. The Richer Get Richer and the Poor Get Prison. Massachussets. Allyn and Bacon. 1997 29


vecinal, con viviendas en propiedad, con importantes lazos sociales (formales e informales), y con cierta diversidad de estatus económicos. Sin embargo, se están dando importantes transformaciones en este modelo, y uno de los resultados son barrios con un número significativo de inmigrantes que están recién llegados al país, con recursos económicos limitados, vive en pisos de alquiler y con alta movilidad residencial, y victimas de importantes procesos de desigualdad y discriminación. Por otra parte, la heterogeneidad, que no nace de diferencias “culturales” ni “éticas”, sino mas bien son construcciones sociales basados en arraigados estereotipos, hace aún más difícil la construcción y mantenimiento de lazos comunitarios y sociales. Se traba la comunicación y el contacto entre la población local y los inmigrantes y al mismo tiempo entre los distintos grupos de inmigrantes. La percepción subjetiva de la heterogeneidad puede llegar a ser tal que se transforma en otra profecía autocumplida, donde las diferencias se llevan a extremos que obstaculizan y degradan la organización social local. Pero esto no es inevitable; se podrían potenciar actuaciones para reducir la percepción de la diferencia y para que se fomente la construcción de lazos, objetivos en común que fortalezcan la sensación de vecindad, de comunidad de unidad y de seguridad. Barrios en los que la gente tiene muchos lazos de amistad y redes informales de gente conocida, en la que asimismo, existen organizaciones, asociaciones o movimientos sociales tienen mayor correlación con barrios menos conflictivos y más seguros. Y al contrario: los barrios con personas o familias menos vinculadas con el entorno se correlacionan con los barrios más conflictivos. La idea simplista de que un barrio con muchos inmigrantes es más inseguro es falsa, pero los barrios con población inmigrante podrían convertirse en barrios inseguros. Eso depende de las políticas y las prácticas sociales que se formulen. Potenciar políticas de vivienda que favorezcan una mayor estabilidad y un menor abuso es importante. Asimismo, son políticas que deben permitir la reagrupación familiar, un factor que puede favorecer a la participación y la estructura social del vecindario. A la vez, son importantes las medidas que favorezcan a la organización de los diferentes grupos de inmigrantes. Es prioritario abrir cauces de participación en las actuaciones y decisiones sobre la utilización de recursos vecinales33. También es necesaria la lucha en contra discriminaciones y desigualdades estructurales, y procesos de estigmatización de barrios enteros. Por otro lado, se debe potenciar políticas de vivienda (tanto privada como pública), que permita los barrios compuestos por distintos estratos económicos para evitar zonas extensas de familias con muy bajos recursos económicos, o situaciones de segregación.. Es necesario tener más conocimientos sobre las dinámicas estructurales que repercuten en la organización social de los barrios. En particular, hallar los factores que impidan la consolidación de “ghettos” de inmigrantes, con pocos recursos económicos, estigmatizados, aislados culturalmente y socialmente del resto de la sociedad y siendo víctimas de claras situaciones de desigualdad. La cuestión de la inmigración y barrios de inmigrantes como un problema de seguridad no tiene que ver con los rasgos y naturaleza de las personas inmigrantes, sino de las prácticas y políticas desempeñadas por la administración y las instituciones de la sociedad. La seguridad urbana se consigue actuando sobre factores estructurales. En otras palabras: las políticas y no los vecinos son las que construyen de ghettos e inseguridad.

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Otro tema de enorme importancia es que estas medidas serán de mucha más difícil aplicación si no se resuelve el tema de la gran cantidad de vecinos inmigrantes indocumentados.


Malditos barrios. Inmigrantes, ciudad y seguridad