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Crecí en Museros en una localidad pequeña cercana a la ciudad de Valencia. En el año 2006 empecé a conocer a Jehová con mi madre y con mi hermana pequeña. Pero empecé a estudiar en el 2007 y a asistir a todas las reuniones, justo 6 meses después me apunte a la Escuela de Ministerio que se celebraban todas las semanas y empecé a predicar a personas sordas de mi territorio. En el 2008 me dedique a Jehová y ese mismo año me bauticé en el Salón de Asamblea de Madrid, emprendí el precusorado auxiliar de continuo hasta que en el año 2009, emprendí el precusorado regular. Fue un cambio radical que hice con mi vida y la mejor decisión que pude tomar en mi ella. Asistí a la Escuela de Precusores en Valencia, en Julio del 2010. La mejor bendición que tuve en mi vida. Después de la Escuela de precusores, encontré un trabajo cerca de mi casa, y que me permitía hacer el precusorado por las tardes, pero solo dure 2 semanas. Justo la semana anterior me notaba un pequeño bulto en el cuello no me dolía ni sentía molestia, solo que no sabía porque tenía ese pequeño bulto. Así que decidí ir al médico.

Me hicieron muchas pruebas, pero un día en el trabajo me llamo mi medica de cabecera con una voz bastante preocupada diciéndome que asistiera a su consulta urgentemente y que fuera acompañada con mi madre. Enseguida pedí un permiso en el trabajo y fui con mi madre a la consulta. Nada más entrar note a la médica seria y preocupada. Enseguida me dijo que me detectaron un cáncer maligno en la tiroides. Al oír el diagnostico claramente… Mi vida cambio en un instante. Pensé “Todo ha acabado para mí”. Mi madre que es sorda, me tocaba y me decía que le tradujera, pero en ese momento me quede en blanco y no era capaz de decirle a mi madre lo que me pasaba. Pero al bajar de la consulta se lo dije y le pedí que me dejara un rato en casa sola, necesitaba fuerzas así que nada más llegar a casa ore y pedí fuerzas a Jehová. Después de 2 meses me operaron. Estuve 6 horas en quirófano, pero cuando me desperté…tenía ganas de ver a mi familia y a los hermanos de mi congregación. Me alegre muchísimo de ver a mis padres y con ellos hablaba lengua de signos, pero cuando se acercó mi anciano de congregación me di cuenta que no podía hablar, entonces aproveche en ese momento que me tradujera mi anciano al médico que porque no podía hablar y si podría recuperar la voz. El director médico fue muy cariñoso conmigo y me dijo que estaría temporalmente muda, pero que la voz ya no sería la misma que antes. Sinceramente me alegre de que me hubieran quitado el cáncer, solo me conformaba con eso. Le agradecí todo el trabajo profesional, el respeto de no transfundirme sangre y sobre todo el cariño que me daban, mi anciano y el director médico se emocionaron.


Entonces desde el 2 día de la operación, estando muda empecé a predicar. Primer día de predicación: Mi madre me dio una preciosa tarjeta firmadas con dedicatorias de hermanos de mi congregación, me emocione muchísimo! Así que les decía a mis enfermeras que vieran la tarjeta, y dentro de la tarjetas había textos bíblicos y el nombre de Jehová, muchos me preguntaban quién era Jehová. Que significaban los números que ponían al final. Jamás disfrute tanto haciendo mímica y que me entendieran lo que decían.

El 4 día me subieron a la habitación, yo realmente estaba muy feliz de saber que ya había pasado por todo esto, realmente fue todo un éxito haber pasado esta experiencia. Pero me di cuenta que no solo me quitaron una cuerda vocal y la tiroides. Me hicieron un traqueotomía en el cuello para que pudiera respirar, en un principio no entendía nada de lo que me hacían, simplemente pensaba que quería estar bien de salud.

Muchos hermanos de mi congragación se turnaban para cuidarme en el Hospital, y verdaderamente para mí fue todo un privilegio disfrutaba cada momento con cada uno (No tengo todas las fotos de los hermanos/as que venían a cuidarme y a visitarme).


Estudios dentro del Hospital: Justo 4 días después de mi recuperación, empecé a saludar a pacientes cerca de mi habitación, entonces vi un joven de 16 años, que también le hicieron una traqueo, y era gracioso porque los dos hablábamos por señas o por mímica, y nos entendíamos perfectamente. Conocí a su padre, una de las personas que siempre me alegraba en el Hospital, una persona muy positiva, y animando a todos los pacientes, médicos y enfermeras. Un día, el padre del joven, Kinin…me pregunto porque siempre andaba sonriendo? Le dije: Que si siempre sonreía, era porque Jehová Dios me daba fuerzas! Se sorprendió muchísimo, así que empecé a hablarle de la verdad. Después le anime a su hijo, Javier a considerar el libro de los Jóvenes Preguntan, 2º volumen Cap. 8 ¿Por qué tengo que estar enfermo?...Disfrutábamos hablando horas y horas sobre este Capítulo. Su padre Kinin, escuchaba hacía preguntas y también participaba en el estudio. Un día Kinin me dijo: “He visto cómo se comportan muchas religiones, pero la tuya (Los testigos) es diferente y además por la forma de comportaros me ha impresionado bastante, se nota que amáis a Jehová”… y así estuvimos todos los días hasta que le dieron el alta a Javier. Mantengo el contacto con ellos a través de Internet y teléfono.

Javier (El hijo)

Kinin (El padre)

Sentada en la cama, vi una mujer limpiando en mi habitación sin decir nada. Mi madre bajó a la cafetería mientras yo estaba en la cama, así que empecé a escuchar como gritaba con fuerza la limpiadora a mi compañera de habitación. Entonces me di cuenta que hablaba algo en lengua de signos, entonces me alegre muchísimo! Le dije que sabía Lengua de signos por mis padres, empezamos a hablar, hasta que vino mi madre y vi como las 2 se dieron un fuerte abrazo. Eran amigas desde jóvenes, y después de 20 años se vieron. Así que mi madre le dijo que empezó hace años a estudiar con los Testigo…ella enseguida dijo que no se fiaba porque no entendía porque los testigos no aceptaran las trasfusiones de sangre. Mi madre positivamente, le dijo…mi hija se operado de un cáncer de tiroides sin trasfusión de sangre, y esta genial! Juana, la limpiadora se sorprendió bastante…entonces empezó a hacer preguntas sobre los testigos, así que a partir de ese día empezamos mi madre y yo a considerar el el DVD del folleto exige en lengua de signos todos los días durante su descanso. Su marido se opone totalmente, pero seguimos estudiando con Juana a escondidas en el Hospital.


En las revisiones que me hacían todos los días los médicos, el Endocrino, Cirugía, Torácica, Logopedas, etc.. me respetaron como Testigo de Jehová, y además hablaba con ellos/as de la Biblia y del nombre de Jehová.

(Enfermeras del Hospital Primera Foto Paqui y Segunda Foto Mamen) La tercera semana en el Hospital, los médicos me dejaron muy claro que tardaría una temporada en volver a hablar, entonces lo asumí enseguida. Pero me di cuenta de muchas cosas, empezaba a entender la importancia que tenía el poder hablar…sentía mucha impotencia no poder hacerlo. También empecé a entender a las personas mudas, sabía que no poder sacar la voz o que no te entendieran… era lo peor que puede pasar. Por suerte empecé a hablar después de 3 semanas de la operación, pero esta pequeña experiencia me ayudo a ser más empática. Los médicos se sorprendieron muchísimo de mi progreso, me dijeron que tenía suerte de no Fumar, porque en este caso no hubiera recuperado tan fácilmente la voz. Así que me alegre muchísimo! Al principio la voz era muy bajita, pero poco a poco ejercitando las cuerdas vocales, empezaba a hablar. Y todo fue por las fuerzas que me daba Jehová, con muchas ganas de seguir adelante.


Una logopeda que venía a hacer ciertos ejercicios de respiración, me dejo unas fotos en mi ordenador, me dijo que no se lo dijera a nadie que me había pasado unas fotos. Cuando lo vi, eran fotos del paraíso, con el nombre de Jehová, y canticos que hablaba de la gran tribulación, me quede totalmente perpleja. El siguiente día, le pregunte que religión pertenecía, me dijo que era Católica…pero que realmente ella preguntaba sobre Jehová, pero sus curas nunca les daban una respuesta. Así que después de darme el alta nos dimos el correo electrónico y empecé a estudiar con ella a través del correo. Seguimos en contacto, y disfruto hablando con ella sobre la Biblia.

Justo 2 semanas antes de irme del Hospital, estaba en una salita pequeña al final del pasillo de mi habitación, estudiando la Atalaya. Cierto hombre entro en la sala, a leer un periódico. Me saludo y me pregunto que me pasaba. Yo sonriendo le dije…Bueno…me quitaron un cáncer de tiroides. El hombre se sorprendió que sonriera, y me dijo…vaya que positiva te veo, de donde lo sacas? Y le conteste: Es porque Dios me da fuerzas! El hombre se sentó delante mía…y me dijo: Que religión perteneces? Le dije que era Testigo de Jehová. Entonces me pregunto cómo celebrábamos las reuniones, le explique con detalles y le deje la Atalaya y la Despertad, justo la Despertad hablaba de nuestras creencias, así que le anime que se leyera esa parte. Después de 1 hora y media de conversación, se levantó y me dijo: Sabes…estaba en la calle pensando porque en este sistema toda la gente reacciona así (él pertenecía a una religión llamada RADIOMARIA) y estaba buscando un periódico en los bares, pero no sé porque pensaba buscar el periódico aquí en la 5ª planta del Hospital, y tú me has dado la respuesta de todas mis preguntas. Es un placer haberte conocido, te dejo mi número para poder un día asistir a tu comunidad. Me llamo Vicente. En ese momento, no me lo podía creer lo que me decía…me alegre mucho de que Jehová me hubiera utilizado para poder aclarar algunas preguntas que dudaba Vicente y sobretodo ver como Jehová movía, me entraron ganas de predicar más.


Mi padre Eugenio respetaba muchísimo que mi madre, mi hermana pequeña y yo estuviéramos en el pueblo de Jehová. Pero al ver el interés y atención de los hermanos de la congregación, empezó a preguntar sobre muchos temas de la Biblia. Cuando me dieron el alta, fuimos a la reunión los 4 y empezó a comentar en las reuniones. Nosotras no podíamos creer lo que pasaba! Me recordó muchísimo a Job, después de permanecer fiel a Jehová, le duplico la bendición a Job, y para mí que mi padre volviera a estudiar era una gran bendición para la familia.

(Carlos Ros, Abraham Martin y mi padre Eugenio)

Nunca deje de asistir a las reuniones… Muchos hermanos de la congregación se ofrecieron a grabarme las reuniones de Lengua de Signos. Me alegraba muchísimo ver a los hermanos/as comentando, era lo más real que podía ver. También me preparaba las reuniones, me grababa mis comentarios y las enviaba a la reunión para que los hermanos/as también pudieran ver mis comentarios. Fue realmente emocionante ver como Jehová nunca me dejaba, y también sentirme arropada por los hermanos/as de la congregación me ayudo a seguir adelante.

(Carmen Pallas, Noemí de Mogena, Valentín Mogena y yo viendo la reunión)


Después de 1 mes y medio en el Hospital, por fin me dieron el alta. Mirar atrás y ver como pude afrontar con mucho ánimo y positividad era un gran éxito. Justo la noche antes de irme, tenía posters y fotos de paisajes preciosos que decoraba en mi habitación, gracias a estos paisajes saque muchas revisitas en el Hospital tanto médicos, enfermeras, celadores, familiares de mi compañera, etc… Empezaba a quitar las fotografías y le prometí a mi compañera que antes de irme, le regalaría los posters y las fotos. Encarna mi compañera de habitación, me demostró ser una persona muy paciente. Llevaba más de media vida en la cama, tenía una enfermedad bastante grave, tenía cáncer de estómago. Le hable de las promesas que Jehová había prometido en el nuevo mundo, pero ella me hablaba de su vida, por todo lo que había pasado. Siempre intentaba hacerla sonreír, pero le costaba muchísimo. Antes de irme, le trasfundieron sangre y ella empezaba a vomitar y a dejar de comer. Los médicos y enfermeras me dijeron que le quedaba una hora de vida, me cambiaron de habitación. Pero yo estuve todo el día consolando a los familiares… la hermana de Encarna me dijo: Eugenia, quería pedirte un favor. Me gustaría que les dijeras a los de tu “iglesia” que muchas gracias por los ánimos y por el cariño que nos han dado tanto a la familia como a mi hermana Encarna” Llore de emoción, una hora antes de que Encarna muriera…fui a verla y tenía los ojos cerrados y notaba su piel muy fría, así que le dije: Encarna soy Eugenia, has demostrado ser una mujer valiente y paciente. Recuerda que Jehová ha prometido la resurrección. Enseguida ella abrió los ojos, me apretó fuertemente la mano y me SONRIO! Más tarde, mi madre le dijo: Animo Encarna! Soy Carmen. Encarna abrió los ojos, y empezó a llorar, nunca escucho la voz de mi madre ya que ella es sorda, Encarna se emocionó al oír la voz de mi madre. Después de una hora justa, murió. La semana siguiente anunciamos el cariño de la familia de Encarna en la reunión.

(Con Encarna y su hermana)

(Encarna mi compañera de habitación)


Realmente esta pequeña experiencia para mí ha sido dura pero a la vez preciosa, he podido experimentar muchas cosas y sobretodo hablar de Jehová a mucha gente ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida. A pesar de todo lo que pasa ahora en este sistema, los hermanos/as de la congregación nunca han dejado de arroparme y de animarme, gracias a ellos he podido seguir adelante. Sin duda esto me ha ayudado a valorar aún más la relación con Jehová. Él ha sido , seguro, mi mano derecha (Salmo 18:35) ¿Por qué? Porque he comprobado conmigo misma, que he confiado con todo mi corazón y lo he tomado en cuenta (Pro. 3: 5,6) También he podido comprobar que en más de una ocasión que, cuanto más nos esforcemos en dar lo mejor a Jehová, Él siempre bendice más de lo que pudiéramos imaginar. La clave es ser positivos y confiar en Jehová. Me siento realmente orgullosa de que a pesar de las enfermedades, he MANTENIDO EL ESPIRITU DE PRECUSOR (GALATAS. 6.18).

María Eugenia González Alcover.

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