Cocorín viaja a una casa En un lugar de la selva llamado Amazonas, vivía Cocorín el mono.
Cocorín era un mono grande, peludo, de color marrón, muy simpático y muy pero que muy curioso.
Cocorín siempre había vivido en el Amazonas, comía plátanos, dormía en los árboles más altos, y se bañaba en el río.
Cocorín todos los días hacia las mismas cosas: se despertaba, trepaba los árboles en busca de plátanos, se bañaba en el río y se echaba la siesta. Por la tarde daba un paseo por la selva, en busca de alguna aventura y así todos los días igual: el martes, el miércoles …
AsĂ que decidiĂł ir a visitar otros lugares, porque aunque era muy feliz en la selva, ya se estaba aburriendo de hacer todos los dĂas lo mismo.
Pues dicho y hecho: aprovechando que una familia estaba en la selva de excursión ‌
se fue con ellos a su casa, durante una temporada, a la ciudad de Linares.
Cuando llego a Linares estaba un poco asustado porque Cocorin nunca habĂa visto una casa de verdad.
as铆 que abri贸 bien los ojos,
Y las orejas,
para no perder detalle de aquel lugar tan bonito como era una casa
Primero entr贸 en el sal贸n,
y se sentó en el sofá ¡ Qué blandito le parecía ¡ Era tan blandito que empezó a saltar y a saltar tan alto que chocó con la lámpara del techo y le salio un chichón. Después de aquel susto se tranquilizo un poco y …
observo una caja negra que hablaba y en la que aparecían dibujos ¿Qué sería?, se preguntó. No lo sabía , pero le gustaba mirarla ya que aparecían muchos dibujos animados.
Carlos, el niño que vivía en aquella casa, al ver lo sorprendido y nervioso que estaba Cocorín, decidió ir con él a mostrarle otras dependencias, así que lo cogió de la mano y lo llevo a la cocina;
la cocina le gustó más aun que el salón ¡ Qué alboroto armo allí ¡ Abrió el frigorífico y se comió todos los platos que había,
saltó por encima de las sillas y de la mesa de la cocina, se escondió en el microondas y casi sale chamuscado, salto por toda la encimera, se tiro por la campana extractora como si fuera un pequeño tobogán, ... ¡ Qué gran aventura fue estar allí ¡
Muy animado, fue a ver otra dependencia de la casa,
entr贸 al cuarto de ba帽o,
Cocorin se vio reflejado en el espejo, su carita, sus manos, sus piernas… Nunca se había visto así de bien, solo se había observado reflejándose en el agua del río de la selva;
cuando vio la ba帽era se dio un chapuz贸n para relajarse un poco
y cuando Carlos vio que estaba limpio y mรกs relajado
lo llevo al dormitorio para que durmiera un rato.
Muy cansado de ver tantas cosas nuevas para ĂŠl, se echo en la cama a dormir,
feliz de descubrir tantas cosas maravillosas ...