
MEDINA DE RIOSECO
Medina de Rioseco es un municipio de la provincia de Valladolid, que posee los títulos honoríficos de Muy Noble y Muy Leal, así como el de Ciudad. Conocida también por los sobrenombres de la Ciudad de los Almirantes y la Vieja India Chica.

HISTORIA
Los vestigios más antiguos de Rioseco corresponden a la Edad del Hierro y la época celtibérica. Algunos autores antiguos identificaban esta zona como Forum Egurrorum o plaza de los mercados, de época visigótica, teoría que se ha demostrado errónea.
De esta época son los documentos que se refieren a la Tierra de Campos como Campos Góticos o ""Campii Gotorum". A mediados del siglo IX y durante todo el siglo X esta zona es un territorio de colonización del reino astur-leonés, al que también acuden mozárabes andalusíes. Es quizás de este momento el topónimo de la población: Medina (del árabe = la ciudad).
La confluencia de los límites fronterizos entre el Reino de León y el Condado de Castilla sitúa en este espacio los conflictos bélicos entre los dos reinos. Alfonso X el Sabio, en 1258, fijó los límites definitivos con Valladolid quedando para Medina los Montes de Torozos.
Durante la Edad Media estaba integrada en la Merindad del Infantazgo de Valladolid (en castellano antiguo citada como: Meryndat del Infantadgo de Ualladolid) una división administrativa de la Corona de Castilla, cuya descripción figura en el libro Becerro de las Behetrías de Castilla redactado por las Cortes de Valladolid de 1351, cuando el estamento de los hidalgos solicitó al rey Pedro I la desaparición de las behetrías mediante su conversión en tierras solariegas
Don Alonso Enríquez (1354-1429) recibió en mayo de 1405 del rey Enrique III de Castilla el título de Almirante Mayor de Castilla, tras la muerte de Diego Hurtado de Mendoza, que había sido su anterior titular. En 1423 Juan II de Castilla le otorga el señorío de Medina de Rioseco.
Su tradicional vocación comercial desde los tiempos medievales va adquiriendo carácter oficial con el paso del tiempo.
Ejerciendo el señorío D. Fadrique Enríquez segundo almirante, Juan II le concede el privilegio de realizar una feria anual. Bajo el señorío de Alfonso II Enríquez, tercer almirante de Castilla, Enrique IV de Castilla concedió a la villa una segunda feria anual y en 1465 Enrique IV le otorgaba un jueves semanal franco de impuestos. Don Fadrique II, Enríquez de Cabrera, cuarto almirante, inició la construcción del palacio de los almirantes y de la iglesia de San Francisco, fundó el convento de Santa Clara y durante su señorío se construyó la iglesia de Santa María de Mediavilla.
El auge que la economía de Medina de Rioseco iba alcanzando llegó a su máximo apogeo durante el siglo XI. Se construyen los cuatro mayores templos riosecanos, salen hacia América numerosos habitantes que dejan cuantiosos donativos y herencias a la ciudad y sus parroquias. Asimismo el municipio se convierte en el centro de distribución mundial de la plata llegada desde las Indias, a través del puerto de Sevilla y pasa a ser sede de las ferias más importantes del reino, tras las de Medina del Campo. Es el momento en que nacen las cofradías penitenciales, que elevan sus capillas, hospitales, corrales de comedias y comienzan sus procesiones de penitencia y pasión.
Fue sitiada por las tropas de don Pedro Girón y sede de los regentes del reino, don Fadrique Enríquez, Adriano de Utrech e Íñigo de Velasco, que tuvieron que refugiarse en su castillo (aunque no hay referencias históricas fehacientes de la existencia de tal castillo) Cuentas las leyendas que la situación se resolvió por la vía del entendimiento gracias a la mediación de la condesa de Modica, esposa del almirante don Fadrique II.
Por haber apoyado la causa realista, el emperador Carlos V concedió interesantes privilegios al municipio y el título de Duque de Medina de Rioseco, con Grandeza de España, al hermano de don Fadrique II, Fernando Enríquez, heredero del título de Almirante de Castilla. Le sucedió don Luis Enríquez, sexto almirante y a este don Luis II Enríquez.
Durante el señorío de Juan Alfonso Enríquez de Cabrera, noveno almirante, Felipe IV concedió a Rioseco el título de ciudad en 1632. Don Juan Gaspar Enríquez de Cabrera fue el décimo almirante y Juan
Tomás Enríquez de Cabrera fue el undécimo y último. A la muerte de Carlos II, durante la Guerra de Sucesión se declaró en contra de Felipe V el cual suprimió el Almirantazgo y en 1725 en que habiendo muerto éste, los títulos confiscados, bienes y herencia de los Enríquez de Cabrera, pasaron a su sobrino Pascual
Enríquez de Cabrera, excepto el de almirante. Falleció en 1739 y se mantuvo en la familia únicamente la sucesión ducal, hasta el año 1797, en que, muerto el poseedor, revirtió a la Corona. Posteriormente el ducado de pasó a los Osuna.
A comienzos del siglo XIX se escribieron en Medina de Rioseco las páginas de unos hechos que habían de tener gran repercusión sobre la suerte que correría el resto de España durante la guerra de la Independencia, la Batalla del Moclín. Un poderoso ejército francés dirigido por el mariscal Jean-Baptiste Bessières se enfrentó en las inmediaciones de Medina de Rioseco, el 14 de julio de 1808, a los ejércitos españoles de Castilla y de Galicia dirigidos por los generales Cuesta y Blake.
La Batalla de Rioseco, fue la primera de importancia en la Guerra de la Independencia, resultó una terrible derrota para las tropas españolas y la llave que abrió la puerta al trono español a José Bonaparte. En palabras del propio emperador Napoleón «la batalla de Rioseco es la segunda batalla de Villaviciosa, ha puesto en el trono de España a mi hermano José». El triunfo del mariscal Bessières, valió para que el emperador Bonaparte le concediera la condecoración del Toisón de Oro.
En el siglo XVIII, se había construido el Canal de Castilla uno de cuyos ramales, el llamado Canal de Campos llegó hasta la ciudad de Rioseco en 1849.
(* fuente : Wikipedia )
QUE VER
MONUMENTOS
Iglesia de Santa María de Mediavilla.
Situada en el centro de la ciudad, es la principal de las iglesias y se sitúa en la cota más alta de la localidad. Su construcción comenzó a finales del siglo XV, sustituyendo a otro edificio anterior, cuyos restos se conservan en la Capilla de los Palacios. Su estilo es Gótico tardío, con añadidos renacentistas y barrocos, como la torre, reconstruida en 1700 al venirse abajo la anterior. En su interior se conservan las firmas de los constructores que tomaron parte en la misma.
En el interior del templo, destacan la Capilla de los Benavente, derroche de exuberancia escultórica. Toda la labor de yesería corresponde a los hermanos Corral y posee un complejo diseño iconográfico.
El retablo de la capilla es obra de Juan de Juni y el diseño la reja, de Francisco de Villalpando. En el resto de la iglesia, destacan la reja, obra de Cristóbal de Andino y la sillería barroca, ambas procedentes del convento de San Francisco.

Iglesia de Santiago Apóstol.
Comenzó a construirse al mismo tiempo que finalizaban las obras de Santa María, en estilo Gótico, pero sus trabajos se alargaron hasta el Barroco, momento en que se cerraron las bóvedas. La portada sur es plateresca. La fachada norte pertenece al gótico tardío, y la principal es clasicista, de fuerte impronta herreriana. El interior, con su planta de salón, y tres naves divididas por altísimos pilares, es de estilo gótico, con numerosos añadidos platerescos y clasicistas.
Las bóvedas fueron realizadas con labores de yeserías policromadas, durante el Barroco. Lo más sorprendente es sin duda el riquísimo y monumental retablo mayor, diseñado por Joaquín de Churriguera, con tallas de Tomás de Sierra.

Iglesia de Santa Cruz.
Sus trazas son atribuidas a los maestros canteros cántabros Juan de Nates y Felipe de la Cajiga. La fachada es su elemento más singular; recrea el diseño del arquitecto italiano Jacopo Vignola para la iglesia del Gesù, de Roma, aunque con influjos herrerianos que aportan cierta severidad. El interior sigue los modelos de las iglesias jesuíticas, con la nave central más ancha de toda España y capillas laterales unidas por pasadizos. El interior se encontraba en siglos pasados ricamente adornado con retablos barrocos, una lámpara de grandes dimensiones, enterramientos, etc., convirtiéndose gracias a numerosos riosecanos
desplazados a Las Indias, en la parroquia más rica de la ciudad
Museo de San Francisco.
Edificada en tiempos del Almirante de Castilla
Fadrique II Enríquez, como segundo monasterio franciscano de la villa, tras el de Valdescopezo, como lugar de enterramiento para los miembros de su familia. Hoy sólo se conserva, de todo el recinto primitivo, la iglesia, dedicada a la Virgen de la Expectación, apoyada sobre los restos de la muralla medieval; algunas capillas laterales del claustro, el basamento del mismo, la Sala Capitular y el Refectorio convertido hoy en Capilla de la Residencia de Ancianos. Dentro de esta institución pueden observarse la cocina (transformada en capilla secundaria para la Residencia), parte de un segundo claustro, un ala de celdas de los monjes que posee una escalera barroca (oculta tras unos servicios) y restos de esculturas en piedra y madera, vidrieras, así como parte del antiguo mobiliario. Hoy en día la iglesia y los restos del monasterio han sido convertidos en un museo de arte sacro, el Museo de San Francisco.




