Pante贸n
Rumbo Nuevo Por Erwin Macario Rodr铆guez El enterrador
Introito del Panteonero
Erwin Macario, El Enterrador En tiempos de vacas gordas este panteón se retaca, ahora que la crisis aborda, es tiempo de vaca flaca. Perdonen si muertos debo pero pasó de repente, la fiesta de Rumbo Nuevo impidió enterrar más gente.
No es curva de aprendizaje, tampoco saqueó de ayer, ni campo de aterrizaje, ¿el chayo?, nada que ver.
Aquí revueltos descansan, muchos cuerpos del Gobierno, sin pena ni gloria pasan, del goce, para el infierno. Calumniar ya no es delito, y dejen que les explique, cuiden bien estos muertitos para el 15 los recicle.
ANEXO POLÍTICO DIRECTORIO Jorge Alberto Javier Quero DIRECTOR GENERAL
Abiud Pérez Olán
Gloria k. López de Dios
Lic. Paulina Javier Martínez
DIRECTOR
DIRECTORA EDITORIAL
SUBDIRECTORA GENERAL
César A. Javier Pérez
Margarita Martínez
COORD. GENERAL
COORD DE SUPLEMENTOS
La opinión de los articulistas y columnistas no representa de manera alguna el criterio de la dirección general, toda la correspondencia y valores deben dirigirse a la Dirección General. Oficinas Noverola número 107, Colonia Reforma.. C.P. 86080.
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EL DIARIO DE LA VIDA TABASQUEÑA
Primer patio Arturo Núñez Jiménez, gobernador de Tabasco
Se murió sin suerte mucha con el llanto de su corte, y en vez de rezos se escucha leer la Ley de Transporte.
Martha Lilia López Aguilera, presidenta del Consejo Consultivo DIF
Ah que muerte tan pelona, cómo se la fue a llevar, eso sí no se perdona, ¿quién ayuda a gobernar?
Raúl Ojeda Zubieta, secretario de Gobierno
Si su cargo fue un infierno en el panteón está quieto y ya fuera del gobierno podrá cuidar a sus nietos
Víctor Manuel Lamoyi Ulín, secretario de Planeación y Finanzas
Estiró la pata en serio, sin lágrimas, sin lamento; lo espera en el cementerio, un gobierno obeso y lento.
Amet Ramos, secretario de Administración
Murió en una fiesta charra, en el paso de la muerte, el que a buena crin se agarra otros le envidian la suerte.
Audomaro Martínez Zapata, secretario de Seguridad Pública
Yo tengo la percepción que este cadáver no es suyo, y que está en este panteón como el hijo de Soruyo.
Rodolfo Lara Lagunas, secretario de Educación
Lo confundió la enlutada por su apellido materno, en verdad no supo nada y descansa en el infierno.
Manuel Ordóñez Galán, secretario de Ordenamiento
Territorial y Obras Públicas Con un fantasma disputa, y en su tumba nada falta, el diezmo que ahora disfruta, era de López Peralta.
Juan Filigrana, secretario de Salud
En Invitab, palafitos; similares, en Salud; hoy tiene el cuerpo blandito en este viejo ataúd.
José Antonio de la Vega Asmitia, secretario de Comunicaciones y Transporte
Ya está entre gusano y pus, entre azul y buenas noches, su cuerpo va en un transbús pero su ego viaja en coche.
Oscar Cantón Zetina, representante en el DF
No estrenó cafetería, tampoco pudo volver, lo envolvió la flaca impía ¿quién lo va a desenvolver?
Dolores Gutiérrez Zurita, directora de Comunicación Social.
Fue muy claro el boletín, que asimilan muy despacio, ésta si tuvo buen fin fue totalmente Palacio.
Sergio Guerra, director de la Policía Estatal de Caminos
Se salvó de las licencias, del sentido de las calles, mas la flaca, sin clemencia, lo sepultó en estos valles.
Agustín Silva Vidal, jefe de Asesores
Que era la mano derecha, y también la Nueva Izquierda, la flaca siempre sospecha y en su fosa le da cuerda.
Humberto Mayans Canabal
Ya se murió en la frontera, dicen que no hubo molestia, trajeron su calavera en el lomo de la bestia.
Neyda García Martínez, Junta de Coordinación Política
Con los aires de Ixtabay gritaba fuera del palco, ya la dejó Javier May y murió por Comalcalco.
Rosalinda López Hernández
A esta le sobra mortaja, y también sobran panteones, la envuelven como una alhaja: utilizan sus pendones.
Fernando Valenzuela Pernas, Procurador General de Justicia
Que la calaca, me entero, dijo “contigo me aterro”, no pudo hallar el dinero, por más que ladraba un perro
Mayté Dagdug
Para que su cuerpo amarre y no se vaya a salir, la muerte hizo un aquelarre y ya dejó de sufrir.
Humberto de los Santos Bertruy, Presidente municipal
Aquí llegó en una cuerda, 41 pa` adentro, no fue un edil de la izquierda fue político de centro. Javier May Rodríguez, Morena Esta puerta nadie pasa, mando yo, manda Oropeza, le quedó grande la casa y aquí paga su torpeza.
Erubiel Alonso Que, PRI
Más dulce que dulce hiel, Erubiel, rústico, ignorante, intonso, Alonso, Y va a perdonar usted, que aquí termine el responso, no lo llora ni Pechel, a Erubiel Alonso Que.
Jesús Manuel Argáez de los Santos, Presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos
La parca lo lleva, ufana, no sintió dolor ni pena, pero no hará caravana usando cronista ajena.
Candelario Pérez Alvarado, PRD
Fócil, fácil les dio el fin, cual batería su eol, descansan ya su delfín, Nueva Izquierda y Nuevo Sol.
Federico Madrazo, PVEM
PVEM y PRI yo unifico, pensaba. Mas la pelona dio prueba, con Federico, que no olvida, ni perdona. El baile ya terminó, Y no se quiso sentar. En esta zanja acabó, aquí le pueden rezar.
Manuel Andrade Díaz
Evaristo Hernández
En San Cristobal, su fosa, Burundanga fue a excavar, y allí su cuerpo retoza, olvidó hasta gobernar.
Adrián Hernández Balboa
Adrián el lote deslinda para enterrar a Evaristo, pero olvidó a Rosalinda, murió al pasarse de listo.
Panteón del olvido Van a llegar los ochenta y el RUMBO setenta y uno aunque parezca una afrenta esta mejor que ninguno Albergue de periodistas duros, fuertes con decoro son plumas muy vanguardistas su más preciado tesoro Sobre todo si se trata de declarar realidades de aquel que metió la pata o que oculta las verdades Entre percal y bramante con un futuro brillante está muy campante RUMBO con un futuro brillante
Llegaron las Calaveras a esta alegre reunión, esperando que siquiera se tenga resignación, aprovecho la ocasión para admirar la realeza de invitados a esta mesa que ya se van al Panteón, a demostrar su destreza para meterse al cajón Unos célibes felices otras dolidas casados, esperando que algún día llegue la Calaca impía y los deje liberados, para gozar sus deslices aunque ya sea de remate en ésta vida sufrida, disfrutar con algún cuate antes de perder la vida.
Ezequiel Felícitos C ortés Hübner Y para no hacer sufrir a los varones presentes, la Muerte que estaba ausente llegó para distinguir la grandeza de esta gente, que sin querer presumir dan ejemplo de nobleza de bondad y de entereza, prototipos de humildad modelos de urbanidad. Así en la sierra sultana a la sombra de un arbusto, agarrando de botana a aquel que se sienta justo con guayabera o sotana, se van a morir del susto cuando amanezca mañana, la muerte con gesto adusto la zambulla una banana para que muera de gusto