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AÑO 5/ NÚMERO 20/ DICIEMBRE 2014
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Dirección General: Andrés Bralić, Asociación Lacaniana de Psicoanálisis de Chile
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Equipo Editorial: Daniela Acosta Paula Arrieta Camila Bralić Rosario Carmona Javiera Cornejo Paz Irarrázabal Cynthia Shuffer Constanza Villa Corrección: Camila Bralić Ilustración portada e interiores: Extractos de la historieta “El Ermitaño Azul”, escrita por Dario Fantacci y dibujada por Pedro Mancini. Diseño y diagramación: Paula Arrieta y Cynthia Shuffer
De restos y clasificados:
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Psicoanálisis y malestares de la época actual
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De restos y clasificados:
Psicoanálisis y malestares de la época actual
Índice 8
Editorial Acerca de este número - Andrés Bralić
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Principios democráticos de igualdad y libertad en las políticas de salud mental en Chile - Ricardo Aveggio
17
Peligrosidad y psicoanálisis: algunas aproximaciones - Claudio Morgado
25
El psicoanálisis y las dificultades parentales - Francisco Aliste
39
Todos traumatizados - Ana María Solis D.
45
Histeria y feminidad en la época actual - José Luis Obaid
51
Psicoanálisis y políticas públicas sobre maltrato infantil: singularidad en la época del “para todos” - Ana Sanhueza
57
El psicoanálisis ante el debate de las drogas - Alejandro Góngora
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33
Salud mental e infancia: de los ideales y desafíos de la época - Francisco Ojeda
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6 AÑO 5/ NÚMERO 20/ DICIEMBRE 2014
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Editorial Rufián
Acerca de este número * Andrés Bralić Cuando hablamos de políticas de salud mental, da-
bienestar de la población, se transforman en el ejer-
mos cuenta de cómo en las sociedades actuales se
cicio de un poder y control social.
responde al malestar subjetivo. Aparece una suerte de tensión entre los ideales de salud de la época y los determinantes sociales existentes para llevar dicha salud a la población. Como resultado de esta tensión se entrelazan, actualmente, el discurso de la ciencia y el discurso económico como modos en que socialmente se organizan las políticas sociales y se nombra el malestar, con el fin de responder de manera rápida y eficiente. El resultado, por un lado, es la clasificación en trastornos de dicho malestar, presentes en manuales como el DSM y CIE en sus diversas versiones, y por otro, la de protocolos de intervención preestablecidos, ambos sostenidos en
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estudios estadísticos y de viabilidad económica. Una de las consecuencias de la clínica organizada
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una clínica orientada a la disminución sintomática,
desde el discurso de la ciencia y el discurso capitalista, es que enfrenta al sujeto, siempre singular, al universal del “trastorno” y a intervenciones “para todos” igual. Es así como la sintomatología que presenta es leída como una desviación con respecto a una supuesta normalidad, normalidad que habría que alcanzar para lograr el bienestar, lo que se traduce en rectificación conductual y adaptación de estos sujetos a lugares que se deben ocupar en la sociedad. Es en este punto donde podemos observar cómo las políticas que en un principio están orientadas al
Los efectos que tiene para un sujeto el ser clasificado no son menores; tanto para niños como adultos el “ser bipolar, esquizofrénico, hiperactivo”, etcétera, no es fácil. La clasificación, al estar vacía de un significado propio, dificulta leer qué lugar se ocupa para los demás, y muchas veces genera angustia e impotencia en los demás, al no saber cómo deben responder frente a él. En salud pública podemos observar un fenómeno particular: la circulación constante de pacientes en las diversas instituciones de salud mental. Esta circulación es consecuencia, más allá de la burocratización del sistema en protocolos de derivación orientados por la clasificación diagnóstica, de una suerte de inversión en las responsabilidades en cuanto a la relación del paciente con su sufrimiento. El “usuario”, al ingresar a una institución de salud, deja de ser responsable de su malestar, y este pasa a ser responsabilidad de la institución. El problema es que nadie quiere ni puede hacerse responsable, por ejemplo, de un paciente con ideación suicida, por lo que se lo deriva constantemente, dentro de una supuesta red asistencial que en la práctica no existe, ya que hay un exceso de demanda, no hay cupos, y se sostiene en la creencia de un saber experto al que nunca se llega. Por otro lado, el estado paga a la institución
* Psicólogo, Pontificia Universidad Católica de Chile. Magíster en Psicología Clínica de Adultos, mención psicoanálisis, Universidad de Chile. Estudiante del Instituto Clínico de Buenos Aires. Psicólogo Equipo Adultos COSAM Maipú. Miembro de ALP Chile.
que recibe al paciente por “prestación”, en este sen-
escucha se debe orientar. El malestar en la cultura,
tido el criterio administrativo y económico muchas
siguiendo a Freud, es un hecho de estructura, con-
veces prima por sobre la problemática subjetiva, y el
secuencia del encuentro entre la singularidad y el
paciente queda ubicado como un bien de consumo.
Otro social. El síntoma es una desviación en relación
derivado y diagnosticado, desresponsabilizado, empuja al lugar de objeto, se es objeto de un diagnóstico y de una intervención, sin que exista necesariamente el consentimiento del sujeto en dicha intervención. Las consecuencias subjetivas no se dejan esperar, se
con la norma, pero no en tanto trastorno, sino como indicador de lo que es más singular; da cuenta de cómo cada sujeto ha intentado arreglárselas con lo que para él no anda. El síntoma, en este sentido, es un intento de solución, y solo sosteniendo esta posición se puede operar con él.
intensifican los síntomas, aumenta la angustia. El su-
Al ser singular, no existe saber externo al sujeto que
frimiento del sujeto siempre retorna, resiste al ideal
pueda dar cuenta del síntoma, por lo que en el tra-
de dominio del universal. Paradójicamente, cuando
bajo analítico se despliega un saber propio que, por
la clínica no anda, lo que queda fuera de su alcance
lo tanto, siempre responsabiliza. Es por esto que el
se sitúa como “grave”, “refractario”, lo que se traduce
síntoma para el psicoanálisis escapa a todo intento
en la intensificación de los tratamientos. Aparece una
de clasificación, que es siempre hegemónico y aje-
suerte de batalla entre lo que el paciente trae y los
no al saber propio.
intentos de los tratantes por ajustarlo a las clasificaciones y protocolos preestablecidos.
La Asociación Lacaniana de Psicoanálisis de Chile1, grupo asociado de la Asociación Mundial de Psicoa-
El psicoanálisis plantea una posición ética distinta,
nálisis, enmarca su práctica en la orientación al sínto-
una clínica orientada a lo singular. Más allá de cuán
ma, entendido como producción singular. Los artícu-
grave o refractario sea el caso, el foco queda puesto
los que presentamos a continuación son el resultado
más bien en establecer la relación del sujeto con eso
del encuentro que cada psicoanalista ha tenido en
que para él no anda, su malestar. En este sentido se
su práctica con lo que no anda para cada sujeto. Es a
abre la pregunta, en la clínica, de quién se adecua a
partir de este encuentro, y no desde un saber acadé-
quién. En la clínica psicoanalítica se trata de cómo
mico o experto, que se autoriza una reflexión sobre
generar las condiciones necesarias que permitan el
el malestar y las variantes de la época que lo deter-
despliegue de una realidad singular. En este senti-
minan, por lo tanto la singularidad de cada analista
do, el analista es agente de un discurso sin palabras,
está también puesta en juego en cada uno de estos
y es esta posición, la de semblante de un vacío, la
artículos. En palabras de Gustavo Stiglitz, psicoanalis-
que permite este despliegue.
ta argentino, “el psicoanalista invita a la rebelión de
El síntoma, en esta línea, es leído como una producción subjetiva, y es justamente hacia donde la
los clasificados en la clase que sea. Invita a la rebelión de las singularidades”2. Y en tanto rebeldes, analistas y pacientes, en definitiva, rufianes.
1- ALP Chile: www.alpchile.cl | Consultorio ALP: www.calp.cl | Blog: http://saludmentalypsicoanalisis.blogspot.com/ 2- Stiglitz, Gustavo. DDA, ADD, ADHD, como ustedes quieran. El mal real y la construcción social. (Buenos Aires: Grama, 2006), p. 18.
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El ocupar el lugar de enfermo, ser constantemente
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10 AÑO 5/ NÚMERO 20/ DICIEMBRE 2014
Principios democráticos de igualdad y libertad en las
políticas de salud 1 mental en Chile
Mi intención en el presente trabajo es plantear y presentar un problema y sus posibles consecuencias. Se trata de problemátizar ciertos aspectos de la implementación de políticas públicas de salud en relación a sus consecuencias para la práctica clínica, por supuesto desde la perspectiva psicoanalítica. Dicha problemátizacion la centraré en las tensiones que surjan como consecuencia de la reforma a la salud y del GES en función de los principios democráticos de la igualdad y la libertad. En primer lugar, es necesario obtener una visión
3. La Reforma a la salud con la institución de las
general y organizadora del tema de la salud, para
Garantías Explícitas en Salud del año 2005.
luego centrarnos en el punto específico que señalo. En grandes líneas, puede decirse que el tema de la salud mental en Chile se organiza desde tres grandes ejes:
1. El Plan Nacional de Salud Mental y Psiquiatría Ambulatoria Se trató de una iniciativa elaborada a finales de los años noventa, cuyo objetivo principal era instalar
1. El Plan Nacional de Salud Mental y Psiquiatría del
un trabajo en RED que articulara los distintos nive-
año 2000.
les del sistema de salud, la atención primaria, los
2. Los procesos de psicopatologización como consecuencia de las políticas de protección social.
hospitales de atención secundaria y sus centros de especialidades, los hospitales psiquiátricos y organizaciones sociales y no gubernamentales, con el fin
* Psicólogo. Miembro de la escuela de Orientación Lacaniana (EOL) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP). Magíster en Psicología Clínica U. de Chile. Acreditado como especialista y supervisor en psicoterapia. Docente del Diplomado “Intervenciones psicoanalíticas en instituciones de salud” de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Miembro de ALP Chile. 1- Este trabajo fue presentado el 27 de Julio del 2013 en el XXII Coloquio Seminario del Campo Freudiano que llevó por título Posición del analista y singularidad en la época del “para todos”, organizado por la Asociación Lacaniana de Psicoanálisis de Chile (ALP-CH).
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* Ricardo Aveggio
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de coordinar las atenciones en el ámbito de la salud
de la gestión de proyectos de organizaciónes e ins-
mental. Posee un declarado espíritu comunitario
tituciones no estatales como ONG o fundaciones.
que se expresa en una confianza irrestricta en la posibilidad de des-psiquiatrizacion; de hecho, el plan establece claramente que no se crearán más hospitales psiquiátricos. Dicha confianza manifestada en
La segunda observación es lo que denominaría
el énfasis marcado en los trastornos psiquiátricos
la paulatina psicologización como consecuencia
severos, declara igualmente la existencia de otras
de las políticas de protección social de los últimos
áreas prioritarias como eran la promoción en salud
veinte años. Dicho proceso se ha manifestado de di-
mental, la violencia y el maltrato, la depresión, las
versas formas como por ejemplo reformas legales,
demencias, la hiperactividad y el abuso y la depen-
creación e implementación de programas sociales,
dencia de alcohol y drogas. Toda la lógica del plan
redefinición de prioridades en salud, nuevas estra-
recaía en el denominado Equipo de Salud Mental y
tegias de seguridad social, etc.
Psiquiatría Ambulatoria perteneciente a la atención secundaria, y desde el cual se esperaría que se coor-
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dinasen técnicamente las aciones vía actividades de
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2. Las políticas de protección social y la psicologización de la seguridad social
Si bien la protección social, con la llegada de la democracia, se orienta a los grupos más pobres del
es debatible la supuesta equivalencia entre enfermedades médicas y trastornos mentales, junto a ello es también cuestionable el empeño en la estandarización y burocratizacion de los tratamientos, que si bien son viables y necesarias en medicina es poco probable su efectividad en ámbitos como la depresión, la bipolaridad, la esquizofrenia y mucho menos en las adicciones. Esto por el evidente componente no orgánico que las constituyen consultoría en salud mental. Este plan se vio brusca-
país, paulatinamente se irá extendiendo desde el
mente interferido con la aparición de la reforma a la
enfoque de los derechos humanos a otros sectores
salud y del GES. Dos deficiencias fundamentales po-
de la población. Este proceso de extensión de la
seía el plan. En primer lugar, el hecho de no poseer
protección social, desde el enfoque de derecho, se
el carácter de ley impedía que actuara de manera
sostiene en el principio de equidad que persigue la
enérgica sobre los equipos de salud, los que además
igualdad de derechos para todos los chilenos. Así es
debían alinearse con los planteamientos del mis-
como un gran número de coberturas y prestaciones
mo, lo que siempre quedó sometido a “la medida
se expanden a diversos sectores sociales con el fin
de lo posible”. En segundo lugar, la ausencia de un
de garantizar la equidad, es decir, superar las des-
financiamiento sistemático y planificado se tradu-
igualdades injustas.
jo prontamente en que la creación de dispositivos absolutamente necesarios para su ejecución, como hospitales de día, centros diurnos de rehabilitación, clubes sociales u hogares protegidos, dependiese
En este contexto es que podemos indicar iniciativas que incluyen la participación de profesionales psicólogos como parte de sus coberturas y servicios. Podemos identificar la reforma educacional y la ley
de integración de niños con necesidades especiales
social en Chile. Ello no resiste análisis por más críti-
que exige por ley la participación de un psicólogo
cos que podamos ser. Pese a los enormes beneficios
en el equipo. La creación de los tribunales de familia
que ha traído, en materia de enfermedades médi-
que ha llevado a la célebre instancia de la “psicote-
cas, no podemos dejar de instalar una discusión ne-
rapia como condena” como resultado del dictamen
cesaria en materia de patologías de salud mental. Se
de un juez en casos de violencia intrafamiliar.
trata de una discusión necesaria fundamentalmente
Las políticas de protección de la infancia que en sus numerosos dispositivos y programas incluyen psicólogos ya sea como “reparadores” de daños, evaluadores de habilidades partentales, evaluadores periciales de hechos delictuales, etc. Es decir que la protección de la infancia se ha psicologizado profundamente transformándose más que en una responsabilidad política del Estado en un hecho técnico-profesional. Continuamos con la Ley de responsabilidad juvenil que ha introducido en el contexto del delito la noción de “rehabilitación” articulada a acciones de tipo psicosocial, suspendiendo la operación de la ley en nombre de la necesaria reparación de vulneraciones de derecho que se transforman en atenuantes psicológicas del acto delictivo.
porque es debatible la supuesta equivalencia entre enfermedades médicas y trastornos mentales, junto a ello es también cuestionable el empeño en la estandarización y burocratizacion de los tratamientos, que si bien son viables y necesarias en medicina es poco probable su efectividad en ámbitos como la depresión, la bipolaridad, la esquizofrenia y mucho menos en las adicciones. Esto por el evidente componente no orgánico que las constituyen. ¿Qué es el GES? El GES significa Garantías Explícitas en Salud, lo que equivale a asegurar la atención y la cobertura financiera de un grupo de ochenta patologías definidas como prioridades por el Estado. Esta garantía se establece por decreto de ley garantizando el acceso, la oportunidad, el financiamiento y la calidad de las prestaciones para el grupo de patologías establecidas. Así, cada patología cuenta con una “canasta” que incluye las prestaciones que la ley
ejemplos de este proceso social en el que la psicolo-
garantiza. Por ejemplo –recordemos que las patolo-
gízacion y la psicopatologizacion reorganizan los la-
gías de salud mental incluidas son esquizofrenia, de-
zos sociales en nombre de la igualdad de derechos.
presión, bipolaridad y consumo de alcohol y drogas
Este contexto no es menor a la hora de considerar el contexto de la salud mental en Chile ya que se trata de un rol del profesional “psi” inspirado por el ideal de la igualdad de derecho. Ello se traduce, en el ejercicio de una práctica, en una demanda explícita o implícita que define las condiciones de posibilidad de los profesionales.
3. El GES, el derecho a la igualdad y sus restos Sin lugar a dudas la implementación de la reforma y el GES es una de las grandes revoluciones de los últimos años en materia de salud pública y seguridad
moderado incluye seis; la canasta de trastorno bipo-
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Sin duda que podríamos continuar designando
lar no incluye la cobertura de hospitalización ni para
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en menores de 20 años–, la canasta de un episodio depresivo grave incluye un número de doce sesiones de psicoterapia; la canasta del episodio depresivo
un episodio depresivo ni para uno maniaco, en cambio sí cubre de por vida los medicamentos, ya que se considera un trastorno crónico. Estas condiciones se traducen, por ejemplo, en que la persona que posee un diagnóstico de depresión severa tendrá derecho solo a doce atenciones de psicoterapia. Sin duda esto es muchísimo mejor que nada.
Ahora bien, esta instalación de una garantía de
Esta cierta incompatibilidad entre el igualitarismo
atención bajo el enfoque del derecho igualitario,
equitativo y el liberalismo fomenta la convivencia
es decir del “para todos”, propio del espíritu
institucional de dos lógicas, en ocasiones contra-
democrático, lleva en sí misma una contradicción
dictorias, cuya coexistencia condiciona la práctica
interna cuyas consecuencias están por verse. La
clínica ya que establece plazos, regula ingresos a la
contradicción a la que aludo es la restricción de la
atención, sanciona altas administrativas, etc.
libertad de elección de quien ejerce su derecho. Ganar un derecho universal tiene el precio de la libertad individual. Libertad e igualdad dejan de ser una pareja fraterna. En términos prácticos, esto significa que si una persona es diagnosticada con
todo “para todo” tiene su resto, su desecho. El “todismo” igualitario no puede evitar generar sus propias condiciones de exclusión, de segregación y marginación depresión y pertenece al seguro de salud estatal, es decir FONSA, entonces tiene la atencion de
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su patología garantizada, siempre y cuando se
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atienda en el sistema público de salud. Igualmente, una persona con el mismo diagnóstico, pero que pertenece al sistema privado, debe atenderse con lo que se denomina el “prestador institucional” con el que su ISAPRE tiene convenio. Es decir, en el
Un ejemplo concreto. Hace un par de semanas una paciente se me acerca, en la institución donde trabajo, y me dice que no podrá seguir asistiendo ya que su Isapre no emitirá más bonos de atención. La razón es que el 1 de julio del 2013 entró en vigencia el nuevo decreto de ley GES en el que se modificaron las canastas. La paciente posee un diagnóstico de depresión severa en su segundo año y con este nuevo decreto la prestación “psicoterapia” ha sido retirada de la “canasta”. Es decir, los pacientes con un diagnóstico como ese ya no tienen “derecho” a psicoterapia, y en consecuencia hay que impulsar el alta. Así, el “derecho” a psicoterapia será reservado para las depresión en su primer año. Ciertamente este es un proceso aún en curso y las cosas pueden cambiar, pueden flexibilizares en el camino, ya que estas circunstancias suelen calibrarse a medida que se van implementando. Aclaro que no se trata de una medida de la institución, ni siquiera de la Isapre, sino más bien es una circunstancia motivada por la ley que determina las condiciones del derecho a la atención.
contexto GES, lo que antiguamente se denominaba
¿Cuál es nuestro interés como psicoanalistas tanto a
“libre elección” consistente en que una persona
nivel clínico como a nivel de las consecuencias que
puede elegir atenderse con quien quiera entre los
esta tensión entre igualdad y libertad tienen en el
profesionales dispuestos a atender por el seguro en
lazo social?
cuestión, queda desechado. Más aún, un profesional clínico, para poder atender una patología GES, debe
4. Consecuencias
estar asociado a alguna institución pública o privada,
Evidentemente un análisis crítico de esta situación
ya que la ley establece que las garantías solo operan
excede las posibilidades de esta instancia, pese a
con relación a instituciones. Así se deja entrever una
ello hay algunas ideas que quisiera mencionar.
cierta incompatibilidad entre la igualdad, entendida como derecho soberano “para todos” y la libertad como derecho individual.
En primer lugar mencionaría que todo “para todo” tiene su resto, su desecho. El “todismo” igualitario no
puede evitar generar sus propias condiciones de ex-
La posición analítica, entonces, supone que en el
clusión, de segregación y marginación. El contraste
seno de una política pública, como sería atender
entre la garantía de atención y el radical desamparo
pacientes en el contexto del GES, se puede dar lu-
en el que quedan quienes no cumplen con los requi-
gar al goce singular y a la elaboración de saber que
sitos para “tener derecho” reproduce la desigualdad
resulte de la interpretación. Se trata de restituir, en
que se pretendía superar. Resulta a todas luces con-
el acto analítico mismo, la dimensión de la elección
tradictorio por estructura, sin embargo, es un saldo
forzada que no tiene nada que ver con la “libre elec-
inevitable ya que el anhelo de justicia social se ve
ción del liberalismo”. La elección forzada, en el con-
profundamente resignificando como injusticia a ni-
texto del derecho “para todos” permite reinstituir la
vel de la singularidad de quien “sobra” por no cumplir
dimensión de la pérdida de goce, restituyendo así
con las condiciones necesarias para tener derecho.
la dimensión singular del sujeto. “La bolsa o la vida”,
Seguramente la frase “peor es nada” puede ser un
como Lacan formuló la elección forzada, muestra
más allá de todo igualitarismo garantista, de toda ilusión de libertad, de toda guía clínica, hay el goce. Reprimido, retornado, enlazado, deslocalizado, sintomatizado. No hay política pública que incluya el problema del goce consuelo necesario, pero no suficiente. Será necesa-
que si se elige no perder la bolsa, el ladrón puede
rio atender a las consecuencias de la exclusión cuyo
quitar la vida y la bolsa, pero si se elige entregar la
destino es siempre retornar bajo diversas formas.
bolsa se puede conservar la vida. Así, la elección for-
analista en contextos clínico-institucionales como el que he descrito. No considero que la posición analítica deba ser la de la autoexclusion que afirma que bajo esas condiciones no hay lugar para el psicoanálisis. Por el contrario, pienso que en contextos como
zada restituye la lógica del intercambio articulando pérdida y ganancia; solo se gana si se pierde. Los analistas, en el contexto del “derecho igualitario”, podemos hacer valer la diferencia ofreciendo a los pacientes algunos encuentros en los que se puede perder un goce y ganar saber, un saber-hacer.
este estamos incluso empujados a radicalizar nues-
Para ello vale matizar el “para todos”, de este iguali-
tra posición, no para “enfrentarnos al sistema”, sino
tarismo garantista, con un “para todos, los que quie-
para señalar con nuestra interpretación que más allá
ran”. De esta forma puede llegar a restituirse, en la
de todo igualitarismo garantista, de toda ilusión de
clínica en contextos de salud pública, la condición
libertad, de toda guía clínica, hay el goce. Reprimido,
del sujeto que puede llegar a ser rechazada cuan-
retornado, enlazado, deslocalizado, sintomatizado.
do los ideales de igualdad se traducen en garantías,
No hay política pública que incluya el problema del
guías clínicas, protocolos y algoritmos reduciendo
goce, no estoy seguro aún si es por una incompati-
el malestar clínico a una condición biomédica. La
bilidad estructural de ambas, pero sí que es precisa-
posición del analista reclama el consentimiento y
mente dicha exclusión la que condiciona el fracaso o
la responsabilidad en la elección de goce del sujeto
el éxito parcial de las políticas públicas.
que subyace a todo “para todos”.
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En segundo lugar, quisiera referirme a la posición del
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Peligrosidad y psicoanálisis:
El presente trabajo tiene como objetivo exponer una reflexión en torno a la tensión entre la posición del psicoanálisis como práctica orientada hacia lo singular y ciertos rasgos incluidos dentro de la institución médico-legal, en tanto búsqueda de la universalización, vía el control. La gran diferencia que se expone entre ambas posiciones es que mientras en el psicoanálisis no se puede escapar de la responsabilidad de lo que se hace o lo que no, que tiene que ver con el acto, en la práctica orientada por lo universal se busca un ahorro de la toma de posición tanto del tratante como del paciente. Para abordar esos temas se trabajará los conceptos de peligrosidad y su pronóstico, en tanto el psicoanalista queda concernido en lo que hace con el sujeto como con la institución. * Claudio Morgado
Psicoanálisis e Institución Es frecuente, cuando un psicoanalista trabaja en
los requerimientos institucionales que se orientan
instituciones, más aún cuando estas se encuentran
por lo universal. En el que pregunta se pueden
atravesadas por el discurso médico-legal, que se le
aislar, básicamente, dos posiciones. La primera, más
planteen algunas preguntas acerca de su práctica.
ligada a la increencia; la segunda, más cercana a la
A pesar de ser una consulta aparentemente
sorpresa, reconociendo que en ambas se encuentra
simple, incluye algunas dificultades pues ha de
una localización de una impotencia estructural de
considerar el diálogo entre lo singular del caso y
la aplicación del psicoanálisis en dichos contextos.
* Psicólogo UAH. Magíster en Etnopsicología, PUCV. Psicólogo Servicio de Psiquiatría Forense y Coordinador Docente Psicología en Instituto Psiquiátrico. Profesor en cursos de Psicopatología y Psiquiatría Adultos en UAH. Miembro de ALP Chile.
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algunas aproximaciones
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Frente a este problema es conveniente tomar
más aún cuando en la cuestión del problema y
aquello que el mismo Freud señala en su Malestar
la solución se hace difícil situar si “el problema”
en la cultura, donde estaría de acuerdo en situar al
corresponde al malestar de un sujeto, o bien a
psicoanálisis como tarea imposible, al igual que el
lo molesto que puede ser un sujeto para alguien
gobernar y el educar. Jorge Alemán1 señala respecto
(otro sujeto o una institución, por ejemplo). Para el
de esa referencia a Freud: “Imposibles en tanto que
analista es necesario también tener en cuenta que
en el ámbito mismo de dichas tareas siempre nos
su campo de acción se encuentra orientado menos
encontramos con un ‘en más’, con un plus, con un
por las exigencias institucionales de adaptación,
resto heterogéneo que ninguno de los lazos sociales
que por su formación, la cual es efecto de su propio
en juego pueden terminar de reabsorber. Dicho
análisis, el estudio de los textos psicoanalíticos y la
de otra manera, gobernar, educar y psicoanalizar
supervisión de su práctica. Este ternario de análisis,
constituyen ámbitos irreductibles a los dispositivos
estudio y supervisión es el que permite, llegado el
de evaluación que pretenden reducir el vínculo
caso, plantearse la pregunta acerca de cuáles son los
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motivos o argumentos que sustentan el tomar o no
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El imposible viene a poner un intervalo, una distancia al par problema-solución, más aún cuando en la cuestión del problema y la solución se hace difícil situar si “el problema” corresponde al malestar de un sujeto, o bien a lo molesto que puede ser un sujeto para alguien
a un paciente en tratamiento, tal como lo desarrolla Marcelo Barros.3 Sea como fuere, el analista no puede escapar de la responsabilidad vinculada a los efectos que puedan tener sus actos en el que solicita atención, esto tanto al momento de la solicitud (aceptar o no una demanda de tratamiento) como en el curso del tratamiento. Con todo, los efectos de la práctica solo se saben por los dichos del paciente, no se pueden agotar en preconcepciones del tratante.
Peligrosidad Se localiza, con lo anterior, que hay un impasse cuan-
social al par: problema-solución.” La indicación de la
do se propone que para cada problema hay una
imposibilidad no queda expuesta como impotencia
determinada solución. El concepto de peligrosidad,
de hacer algo, sino en poder estar atento al límite de
en su vertiente normativa de la perspectiva médico-
las intervenciones y de las operaciones de las que se
legal, se presta bien para pensar dicho impasse. En el
puede servir un psicoanalista para orientarse hacia
contexto en el que trabajo, la peligrosidad es defini-
la singularidad del caso . El imposible viene a poner
da como consecuencia de que alguien haya cometi-
un intervalo, una distancia al par problema-solución,
do un delito, y se le haya estimado irresponsable del
2
1- Psicoanalista español, miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Se toma la cita de una entrevista titulada El nuevo malestar en la cultura. Políticas para un sujeto dividido. 2- Lo singular se refiere en buena medida a aquella específica manera que tiene cada cual con lo que de la vida le resulta problemático. 3- Psicoanalista argentino que escribió el libro Psicoanálisis en el hospital, escrito del cual se rescatan algunas ideas para este artículo.
acto criminal realizado, considerándose que puede
o posibilidad de daño, fundada principalmente en
causar algún daño, bien a sí mismo, o bien a terceras
la referencia a haber cometido un delito y por el
personas. Lo anterior se justifica en que esa persona
diagnóstico de un cuadro psiquiátrico que lo sitúe
tendría una enfermedad mental. Esto se sostiene me-
en la serie de los “dementes”. Lo más interesante, de
diante orden judicial, la cual indica a su vez que debe
todos modos, son los efectos que tiene pensar las
seguir tratamiento, ya sea de manera ambulatoria u
cosas de esta manera, pues no se toca ni de cerca la
hospitalizada, por un tiempo no mayor al que corres-
cuestión de la responsabilidad del sujeto en aque-
pondería a la pena en caso de no tener enfermedad
llo que hizo, ya que la decisión de tal o cual medi-
mental. Esto pues el sujeto no recibe una condena,
da es tomada por terceros (el juez, orientado por
sino que queda sometido a una medida de seguri-
profesionales, familiares y un sinnúmero de otros
dad, que es una alternativa a la condena.
actores), quedando muchas veces en silencio la voz de ese sujeto.4 Hay algo de los dichos posibles de
La peligrosidad como concepto se encuentra en-
ser mencionados por quienes podemos llamar “lo-
marcada dentro del discurso jurídico, sirviéndose
cos criminales”, que no se oye, que no tiene lugar.5
este del orden público y de los discursos médicos,
Los discursos que emanan del orden público, de la
en los que se encuentran también algunos discursos
medicina y la psicología pueden otorgar un marco
“psi”, para así operar sobre los sujetos. En el artículo
que dé sentido al actuar de una persona, sin que
466 del Código Civil chileno, se dice lo siguiente: “El
necesariamente aborden los argumentos más ínti-
demente no será privado de su libertad personal,
mos que lo llevan a actuar de esa manera. El tiem-
sino en los casos en que sea de temer que usando
po puede modificar la posición que tuvo un sujeto
de ella se dañe a sí mismo, o cause peligro o notable
respecto del crimen durante el proceso judicial. El
incomodidad a otros. Ni podrá ser trasladado a una
tiempo de la evaluación es distinto al que se da en
casa de locos, ni encerrado, ni atado, sino momen-
un tratamiento. Pensar que se trataría de escenarios
táneamente, mientras a solicitud del curador, o de
equivalentes sería en principio algo ingenuo. Sin
cualquiera persona del pueblo, se obtiene autoriza-
embargo, se hace necesario ubicar los elementos
ción judicial para cualquiera de estas medidas”. Lo
que propiciaron un crimen, por ejemplo, como una
peligroso queda definido entonces por la tentativa
solución a un problema.
4- Esto puede ser visto en las sentencias dictadas en relación a las medidas de seguridad, que es la herramienta legal para tratar a estas personas, en tanto que muchas veces no hay una sola palabra de lo que ellos puedan decir respecto del crimen. Se puede consultar el libro de Lois Althusser El porvenir es largo donde se expone el testimonio de alguien que reclama ser oído respecto de los actos que realizó. 5- Esa condición de no lugar a veces no es solo condición dada por la Institución; en ocasiones es algo buscado por un sujeto, por ejemplo cuando no quiere decir los argumentos de sus actos.
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Hay algo de los dichos posibles de ser mencionados por quienes podemos llamar “locos criminales”, que no se oye, que no tiene lugar.
19
Parece interesante revisar una definición de peligro-
una conducta futura. El otro paradigma sitúa, más
sidad que incluso contraviene alguno de los puntos
que nada, la estimación de la peligrosidad del lado
sostenidos en este artículo: “Pensemos que, en el
del profesional y su saber respecto de un sujeto
fondo, la peligrosidad criminal no es más un pro-
tipo, es decir, una preconcepción. Actualmente, es
nóstico que, como tal, conlleva incertidumbre y, por
frecuente encontrar en publicaciones la preferencia
lo tanto, puede estar errado. De manera que nunca
del primer modelo por sobre el segundo. Esto tie-
existirá una certeza absoluta de que mediante la
ne sus implicancias, que antes de poner en la serie
imposición de una medida de seguridad a un suje-
habitual de las críticas al estándar que son bastante
to se ha asegurado al resto de la comunidad frente
conocidas, es necesario enfatizar que aquel saber,
a su potencial lesividad criminal o se ha corregido su
basado en evidencias estadísticas, busca reducir la
conducta neutralizando así dicha peligrosidad y que,
responsabilidad de quien emite una opinión profe-
de no haberlo inocuizado o corregido, ese peligro se
sional y con ello también cierto monto de ansiedad
habría materializado en una conducta delictiva.”6 Se
respecto de la difícil estimación de si alguien es o
trata precisamente de lo que se había expuesto con
no peligroso. La segunda posición también tiene
Alemán más arriba, es decir, localizar un límite a la fantasía de control que se puede practicar sobre un sujeto a través de un determinado dispositivo. Yendo más lejos, plantea un problema práctio acerca de la utilidad que puede tener un tratamiento que tenga por objeto la corrección, en tanto que sobre ese punto no hay garantías. Desde la criminología, que es una disciplina en la AÑO 5/ NÚMERO 20/ DICIEMBRE 2014
que confluyen saberes próximos a lo jurídico, socio-
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lógico, político, médico y psicológico, se puede decir que los abordajes del concepto de peligrosidad no se encuentran unificados en un solo paradigma.
aquel saber, basado en evidencias estadísticas, busca reducir la responsabilidad de quien emite una opinión profesional y con ello también cierto monto de ansiedad respecto de la difícil estimación de si alguien es o no peligroso
Esto sitúa la cuestión de un imposible de universalizar a nivel epiestémico, lo cual resulta fundamental
sus riesgos, en tanto que el saber del experto no lo
de tomar en cuenta a la hora de problematizar este
hace, necesariamente, más responsable. La serie de
tema. Una de estas posturas se encuentra asociada
conocimientos aprendidos pueden ocupar un lugar
a los aportes que puede dar la estadística, en tanto
similar al que la estadística en el primero. La teoría
que se espera, a partir de los estudios poblaciona-
puede funcionar como aquello que hace entrar a un
les, establecer parámetros predictivos acerca de la
sujeto en una categoría predeterminada. Entonces,
peligrosidad de los sujetos, relacionando variables
tanto la estadística como la teoría pueden funcio-
tales como el crimen, las condiciones sociales, mor-
nar como defensas, como resistencias ante lo singu-
bosas o bien “enfermedades mentales”, para estimar
lar de un caso. Las preconcepciones, sean estas del
6- Tapia, Patricia. Las medidas de seguridad. Pasado, presente y ¿futuro? de su regulación en la legislación chilena y española, recuperado en ‹http://www.politicacriminal.cl/Vol_08/n_16/Vol8N16A7.pdf›
lado de la estadística o de algún fundamento teórico, pueden operar como resistencias en la medida en que no dan espacio a que las razones individuales que lo llevaron a cometer un delito puedan contravenir los supuestos con los que un experto atiende a un sujeto. No se trata de no servirse de la información existente, sino de considerarla y ponerla en tensión
Pronóstico Con el concepto de peligrosidad se busca la predictibilidad de una serie de conductas que podrían ser perjudiciales para terceros o bien para el mismo sujeto. Lo central ahí es lo que se relaciona con lo que en medicina se llama pronóstico. Con el pronóstico
en relación a un determinado caso. En eso es intere-
se busca conocer los márgenes, los límites y los al-
sante rescatar una forma de entender la teoría que
cances que pueden tener las conductas de un “loco-
opera como contrapunto a estas dos posiciones:
criminal”. Lo peligroso se transforma, con lo que se
“Así como en Medicina ya no puede considerarse
ha venido trabajando hasta acá, en algo parecido a
que existen enfermedades sino enfermos, en la mo-
la enfermedad, en donde lo que hay que prever y
derna Criminología Clínica no puede considerarse
pronosticar son las conductas y los posibles facto-
que existen crímenes sino criminales; …por mucho
res que puedan involucrarse en la tentativa de daño.
que queramos hacer coincidir las causas, nunca en-
¿Qué relación tiene el psicoanálisis con estos térmi-
contraremos dos crímenes idénticos, siempre habrá
nos? El pronóstico es un concepto que si bien no le
notables factores de variabilidad de un sujeto a
es propio al psicoanálisis, puede ser situado como
otro.” Lo que se vuelve necesario destacar es que,
un punto de preocupación más o menos constan-
en esta posición de la criminología, lo que importa
te en distintos momentos de los análisis. La cues-
es parecido a lo que en psicoanálisis se apunta con
tión se dirige, en términos operativos, a lo que se
la idea del caso a caso. La apuesta por lo singular
puede decir de las formas en las que un sujeto se
porta inevitablemente la renuncia a la tranquilidad
satisface y sufre, incluso de qué forma obtiene al-
que produce la teoría del universal.
gún tipo de ganancia cuando padece por alguna
7
7- Rodriguez, L. (1979) Criminología. Editorial Porrúa. México D.F., México.
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Con el pronóstico se busca conocer los márgenes, los límites y los alcances que pueden tener las conductas de un “loco-criminal”. Lo peligroso se transforma, con lo que se ha venido trabajando hasta acá, en algo parecido a la enfermedad, en donde lo que hay que prever y pronosticar son las conductas y los posibles factores que puedan involucrarse en la tentativa de daño
21
acción o situación en la que él mismo ha quedado
factible que cometa suicidio. Es de relevancia lo que
ubicado. De eso el analista debe tener alguna idea.
localiza, o más bien enfatiza Lacan, al decir que lo
Ubicar estas coordenadas permite pensar algo en
más complejo es la inclinación suicida del sujeto,
torno al pronóstico. Para abordar el asunto desde
antes que la homicida. Sin embargo, Lacan es cauto
una perspectiva clínica podría ser útil revisar uno
ante la expectativa de su diagnóstico, pues señala
de los casos que Lacan entrevistó en Saint-Anne a
que lo importante será la evolución del caso.
8
mediados de los 70, en el contexto de su “presentación de enfermos”.9 Lacan entrevista a un hombre de 52 años que estaba hospitalizado luego de haber pasado largo tiempo en prisión –a raíz de haberse involucrado en un asesinato– y de haber estado en
Responsabilidad del psicoanalista con el sujeto y la Institución Respecto de la posible relación entre peligrosidad y el psicoanálisis, se puede decir, como se ha podido
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ver en la línea argumentativa de este texto, que el
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¿cómo se puede hacer para transmitir algo de lo singular cuando muchas veces existe, por distintas razones, un empuje a controlar la diferencia?
psicoanalista puede responder respecto de la peli-
“libertad” una docena de años. Durante esos años
dice. Es lo que se puede llamar la interpretación”.10
de libertad fue hospitalizado en algunas ocasiones.
Dicha conceptualización del analista toca la cues-
Al momento de la entrevista, había tenido un des-
tión de la responsabilidad de este en su acto, en
encadenamiento psicótico. Lacan le da mucha im-
tanto que a través de la interpretación toca al sujeto
portancia a la mujer con la que estaba, respecto de
con sus propios dichos. La interpretación también
la cual el sujeto se encontraba completamente en
puede estar dirigida a la Institución, en tanto ten-
situación de dependencia; “…me ha dado la impre-
ga algún efecto sobre lo que se transmite respecto
sión de que está realmente aferrado a la vida… a
del caso. La pregunta pertinente sobre este punto
su mujer”, dice Lacan. Ante esta situación, miembros
es: ¿cómo se puede hacer para transmitir algo de lo
del equipo se preguntan acerca del peligro que co-
singular cuando muchas veces existe, por distintas
rre la mujer de este hombre, en caso de seguir con
razones, un empuje a controlar la diferencia? Se tra-
él. Lacan responde, a partir de la entrevista y los
ta de un tema complejo pues no hay forma están-
antecedentes clínicos, que si alguien puede morir,
dar de abordar el asunto. Es necesario advertir que
sería, en primer término, el paciente, pues resulta
es posible hacer pasar algo de lo singular del caso,
grosidad en tanto que dé cuenta de cuestiones bien fundamentales de las formas de sufrir y satisfacerse que tiene el sujeto; como se decía, el analista debe tener algunas ideas acerca de esos puntos. JacquesAlain Miller, en una de sus definiciones del analista dice: “Puede decirse que es esto lo que define al psicoanalista: calcula lo que da a entender en lo que
8- Las presentaciones originales pueden encontrarse en internet, tanto español como en francés. Nos excusamos de citar pues no han sido editadas aún. 9- La presentación de enfermos es similar a lo que en Chile se conoce como “Paso práctico” que es una herramienta utilizada en la formación de psicólogos y psiquiatras. Tiene la particularidad de ser una entrevista, realizada en hospitales generalmente, que busca generar los efectos de una sesión analítica. 10- Miller, Jacques-Alain, (2011) El partenaire-síntoma. Editorial Paidós, Buenos Aires Argentina, p. 10.
como también es factible quedar expulsado de la
ticar al sujeto? De manera preliminar, hay un riesgo,
institución pues señalar las dificultades con lo sin-
que con matices, bien puede situarse como exten-
gular de un caso puede resultar difícil de escuchar.
sivo a la propia práctica del psicoanálisis, en tanto
se encuentra también dividido, pues no se puede tener una completa idea del curso de las cosas; es lo que Lacan señala y advierte ante el ímpetu por saber el destino del sujeto del que hablamos más arriba. En esa dirección, ¿qué se puede decir del riesgo o incluso el peligro que toma el analista al momento de tocar cuestiones vinculadas a la idea de pronos-
que este puede ubicarse tanto en el trabajo en instituciones como aquel realizado en la comodidad de la consulta. El psicoanalista no puede escapar de su acto y cuando este se encuentra trabajando en una institución, tiene la doble tarea de identificar lo singular de cómo se ubica un sujeto respecto de sus malestares, así como también transmitir esto a la institución y a quienes la componen.
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En relación a la responsabilidad, el analista mismo
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El psicoanálisis y las dificultades parentales
Es indudable que estamos en una época que conlleva
La familia, en su carácter irreductible como lugar
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En la época actual, las formas de lazo al Otro se encuentran cada vez menos fundadas en la relación al ideal unificante, y se da paso a la pluralización de las formas de vida; las formas de la familia muestran cada vez más radicalmente cuán poco tiene que ver “la naturaleza” con aquello que une a lus sujetos. En este contexto, resulta interesante detenerse en un aspecto que toca a la familia en su relación al Otro: cierto modo que ha ido cobrando relieve en la resolución de las dificultades inherentes a la crianza.
numerosos cambios, a veces tan vertiginosos que
de constitución del sujeto, evidentemente también
parecen imperceptibles. Las formas de lazo al Otro se
es sensible a estos movimientos. Las versiones
25
encuentran cada vez menos fundadas en la relación
epocales de la familia conyugal enlazadas a la tríada
al ideal unificante y se da paso a la pluralización de
madre, padre e hijos van dando paso a formas menos
las formas de vida.
inscritas en una tradición que promueve, como eje,
* Francisco Aliste
* Psicólogo. Licenciado en filosofía. Psicólogo clínico, equipo infanto-juvenil del Centro de Asistencia a Víctimas de Atentados Sexuales (CAVAS-Metrpolitano área reparación). Supervisor clínico del programa de desinternación y acompañamiento familiar de la corporación Casa del Cerro. Miembro de ALP Chile.
la fundación de esta por medio del encuentro entre
En cierto sentido, me pregunto por el valor actual
un hombre y una mujer. Uniones del mismo sexo,
de la transmisión. Hasta hace no demasiado
familias monoparentales, ensambladas, entre otras,
tiempo atrás, la forma predominante de resolver las
son nominaciones que la actualidad ofrece a esta
dificultades inherentes al proceso de acompañar el
proliferación de las formas de hacer lazo. Las formas
crecimiento de un hijo o hija, se encontraba más del
de la familia muestran cada vez más radicalmente
lado de ir a buscar la experiencia de otro miembro
cuán poco tiene que ver “la naturaleza” con aquello
de la familia, por lo general la madre o la abuela,
que une a los sujetos.
quienes podían transmitir algo de su experiencia y
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Progresivamente, las palabras van quedando desacreditadas de su valor de transmisión por cuanto para nuestra época si es que existe una verdad, esta queda del lado de las tecnologías de la crianza
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Quisiera detenerme en este trabajo, en un aspecto
saber respecto de cómo pudieron o no resolver los
que toca a la familia en su relación al Otro.
desafíos planteados. Otras alternativas se producían
Particularmente, cierto modo que ha ido cobrando
en el encuentro con otras madres y padres, quienes
relieve en cómo se resuelven las dificultades
desde una cierta posición de simetría, podían dar
inherentes a la crianza y acompañamiento del
cuenta de sus aciertos y errores, lo que funcionaba
crecimiento de un hijo/a. Me sitúo, entonces, en el
y lo que no. Estos ejercicios de habla, de palabra,
campo más restringido de lo que se ha denominado
que por cierto son muy importantes y difundidos
como parentalidad.
hoy, han ido declinando. Progresivamente, las
Aquella frase “no existe un manual para ser padres” tan presente en los dichos de los sujetos, me parece, va dando paso a una cuestión de otro orden. Lo cierto es que en nuestra época, por lo menos bajo
palabras van quedando desacreditadas de su valor de transmisión por cuanto para nuestra época si es que existe una verdad, esta queda del lado de las tecnologías de la crianza.
un cierto prisma, la experiencia pude configurarse
Desde mi perspectiva, se puede constatar que esta
por el reverso: es cada vez más frecuente sujetos
serie se desplaza: del Otro familiar al Otro de la
que guían sus posiciones de padre y madre, basados
ciencia y el conocimiento (la puericultura que hace
en un sinnúmero de artículos, notas de revistas y
uso de la psicología y la medicina como norma).
diarios, así como libros de crianza. Este fenómeno,
Otro modo de decirlo sería de la palabra hablada a
que en mi experiencia atañe más particularmente a
la palabra escrita (de la conversación a la lectura).
la posición de las madres, se produce en el contexto de la proliferación, masificación y acceso a este tipo de conocimientos que se presentan la mayor parte de las veces como tips (consejos). Un cruce entre la oferta del discurso capitalista en su anudamiento al discurso universitario.
Esta suerte de variación del Otro (de lo hablado a lo escrito) expresa un cierto efecto de corte y ruptura en el lazo, tanto para lo que podríamos ubicar en la relación entre la cría y su madre así como en la perspectiva más amplia de estos padres con sus
propios referentes familiares. Por cierto, también
procesos de producción, medido por su capacidad
en la relación que esta misma madre tiene con su
de ofrecerse como eslabón de una cadena para
parte de feminidad que no se resuelve toda ella
la cual es un recurso. Hay muchos criterios de
en la dimensión de la maternidad. Cuando los
“sanidad” en los manuales psicopatológicos que
conocimientos abundan, las palabras pierden su
se ven orientados por esta condición. Lo mismo
lugar y lo que parece constituirse en el primer plano
vale para los niños y niñas, por lo menos en lo que
es una suerte de sujetos solos; solos con sus libros
puede decirse de lo que la escuela representa como
y libretas de anotaciones. La abundancia del saber,
preparación supuesta para esta integración a la vida
desde la perspectiva del psicoanálisis, es un signo
civilizada.
de la presencia del goce. ¿Qué lugar para el deseo?
Me sirvo de lo trabajado por una analista de la Asociación Lacaniana de Psicoanálisis de Chile, Paola Cornú. Ella equivoca, introduce el malentendido, en el significante con-su-mismo que destaca de una manera ingeniosa precisamente algo de la posición solitaria de los sujetos en la época. Por un lado, el consumo de objetos dentro de los cuales podríamos ubicar fácilmente la amplia gama de “pantallas” (dispositivos tecnológicos) que existen en nuestra cultura actual. Pero por otro lado –esto me parece lo central–, que ese consumo es sin el Otro (consigo mismo). Cada uno con lo suyo, sujetos singulares que se encuentran sumergidos en sus propias satisfacciones teniendo dificultades para generar puntos de encuentros consistentes en su lazo con los otros. Desde la perspectiva como abordo en este texto las cosas, lo que propongo es el matiz siguiente:
El saber de las ciencias –la psicología, la producción
una de las versiones que podemos encontrar del
en serie del saber universitario– se ha amalgamado
con-su-mismo en la posición parental (insisto, en
de una manera precisa con el aspecto de consumo
mi práctica esto se ha presentado más del lado
al que empuja toda la lógica del discurso capitalista,
materno aunque no exclusivamente) puede llegar a
que pone en el primer plano una relación a los
expresarse a través de un con-sumo-cuidado. Este
objetos, una búsqueda incesante de estos bajo la
significante que emerge en las palabras de una
promesa de que existe al menos uno que prodigará
mujer en el tratamiento que yo hacía de su hijo me
el término del malestar. Otro modo de decirlo sería
permitió nominar, localizar el fenómeno que intento
que lo que este discurso ofrece es una promesa de
describir: el afán de cuidar con el máximo cuidado
felicidad. Por cierto, lo que se llama salud mental
a un niño empuja a consumir literatura acerca del
no queda fuera de esta lógica. Solo bastaría echar
cuidado (psicología y medicina). El efecto de corte
un vistazo para observar lo que se propone como
con el Otro, de soledad, fue lo que surgió como
ideal del bienestar del sujeto: el sujeto inserto en los
coordenada en este caso.
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lo que se llama salud mental no queda fuera de esta lógica. Solo bastaría echar un vistazo para observar lo que se propone como ideal del bienestar del sujeto: el sujeto inserto en los procesos de producción, medido por su capacidad de ofrecerse como eslabón de una cadena para la cual es un recurso
27
Una manera diferente que podría utilizar para
Tenemos hoy, entonces, expertos, los cuales ya no
articular esto, es algo que podemos llamar como
se segmentan según una mirada clásica como la
fenómeno de exclusión interna. El saber del Otro
que proveía la simple división etaria (psicólogos
sustituye o más bien inhibe la posibilidad de ir al
de niños, adolescentes y adultos) sino que los
encuentro del saber propio, a los modos en que
especialistas se especifican por su capacidad de
cada quien encontraría un saber hacer con su vida
abordar fenómenos diferenciados: hiperactividad,
y sus hijos. En esto puede ubicarse una resultante
abuso sexual, violencia intrafamiliar, trastornos de
del empuje que la cultura ofrece para hacer frente
conducta, trastornos generalizados del desarrollo,
a las dificultades que, en tanto padres, los sujetos
por nombrar algunos.
presentan en relación a sus hijos. Sin embargo, no elimina para nada la parte de responsabilidad
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subjetiva implicada en hacerse parte de esta oferta.
28
A ello debemos sumarle la presencia de lo que podríamos llamar una judicialización del lazo social (esta cuestión es trabajada por Paula Iturra,
¿Qué es lo que deja entrever este desarrollo? Si
psicoanalista de la Asociación Lacaniana de
tomamos a la crianza y educación de los niños/as
Psicoanálisis). Tomemos esto al nivel de la familia.
como un malestar en la cultura, parafraseando a
Los lazos familiares, la familia como institución
Freud, lo que se nos muestra es que el “remedio” al
nacida en la modernidad, hoy no resulta ser en sí
que lo sujetos adultos (padres, madres, educadores,
misma una garantía de provisión de sujetos puestos
psicólogos) acuden para resolver estas encrucijadas
al servicio de la cultura. Precisamente esto es lo
puede ser situado, a diferencia de otras épocas, en
que está en cuestión, por lo menos en apariencia.
la lógica del saber. Hoy nos encontramos con una
¿Es la familia aquel lugar de transmisión de normas,
¿Es la familia aquel lugar de transmisión de normas, valores, del Otro en general? ¿Es la familia garantía de la inserción del sujeto en la cultura? ¿Son los padres oficiantes suficientes para ello? ¿Es el seno de la familia el lugar de los cuidados? proliferación de los agentes del saber, con distintos
valores, del Otro en general? ¿Es la familia garantía
nombres pero reunidos bajo una misma idea: hay
de la inserción del sujeto en la cultura? ¿Son los
expertos. Esta época nos trata de convencer de
padres oficiantes suficientes para ello? ¿Es el seno
manera continua de que no hay cuestión que,
de la familia el lugar de los cuidados? La respuesta
llegado el caso, pueda quedar desalojada del saber;
ya no es tan segura. Frente a este debilitamiento de
esto no puede más que asombrarnos, ya que toda
la función de transmisión y aseguramiento, lo que
experiencia nos muestra más bien lo precario de
aparece en el horizonte es un Otro del Otro familiar:
nuestros dispositivos conceptuales para poder
el discurso jurídico.
aprehender la variedad de los fenómenos. Es una idea algo “enloquecida” pero que en su crudeza muestra el sin límites que tiende a presentarse en nuestra cultura.
Por supuesto esto no ocurre sin razón. Hay un trabajo –en el que el feminismo tiene un lugar destacado– de develar las diversas formas de
deshumanización presentes en la intimidad de las
criado? La desconfianza de instala y la pregunta
relaciones familiares. El autoritarismo, la violencia
se desplaza a ¿cómo viven? Los efectos de estos
de pareja, el abuso sexual, el maltrato físico (hacia la
discursos producen temblores. Tocan el cuerpo y la
mujer, los hijos u otros miembros del grupo familiar)
intimidad de los sujetos.
son, entre otros, fenómenos que emergen como
una de las versiones que podemos encontrar del consu-mismo en la posición parental puede llegar a expresarse a través de un con-sumo-cuidado corolario de estos procesos de visibilización y, del cual, ya no podríamos pretender su inexistencia. Este ha sido, sin duda, una progresión en la serie
En este sentido, se trata de un dispositivo que tiene como eje precisar la cualidad parental de ciertos sujetos, particularmente, en lo que respecta al ejercicio de su función. Para realizar esa tarea, esto es importante, hoy se articulan una serie de saberes. Y he aquí que podemos encontrar una cierta “simpatía” entre los expertos y el discurso jurídico. Saberes médicos, psicológicos aunados con la lógica de la judicialización, pretenden restituir esta garantía perdida de cierto ordenamiento en el interior de la familia. La cuestión muchas veces queda centrada en la evaluación.
de limitar la inercia del goce de la violencia. Estos el lugar de los tiernos cuidados, de la experiencia amorosa, sino que también es posibilidad de agresión. De esto el psicoanálisis está advertido: Freud lo planteó hace ya casi un siglo, cuestión que fue retomada por Lacan y Miller. Sin embargo, como en todo orden de cosas, esto debe ser mirado también bajo el prisma de sus
Hoy nos encontramos con una proliferación de los agentes del saber, con distintos nombres pero reunidos bajo una misma idea: hay expertos
efectos. Las formas de violencia que se presentan en las formaciones familiares parecen haber legitimado una cierta forma de intervención que centra su atención en la idoneidad de las figuras parentales en sus capacidades para brindar las condiciones de bienestar de sus hijos. Esta forma de intervenir sobre los niños/as y sus familias hoy se encuentra verdaderamente extendida, por cierto con los dispositivos ad hoc que se crean para hacer realizable esta tarea y cuyo nombre conocemos en profundidad: Competencias parentales. ¿Qué han hecho estos hombres y mujeres para crear estas conductas? ¿Qué han transmitido? ¿Cómo han
La lógica de los expertos centrados en la evaluación es auscultar; no sin un cierto tinte que llamaría pornográfico: verlo todo, en sus detalles, sin resto. Una mirada total sustentada en el ideal de la transparencia (esta idea está trabajada por el filósofo alemán, de origen coreano, Byung-Chul Han). Esto abre el campo de la paranoia. La sospecha incesante de que el sujeto no lo está diciendo todo, que hay algo que no muestra, justifica una forma de presencia que puede tomar una forma totalizante, irrumpiendo en los espacios que el sujeto quisiera preservar de la mirada del Otro.
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fenómenos dejan caer un velo. La familia no es solo
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La pretensión de anular la opacidad del sujeto hace
La posición del experto tiene su consecuencia en
entrar una dimensión que me hace preguntar:
eliminar aquel aspecto de lo que constituye una
¿Los fenómenos de violencia pueden ser tratados
parte fundamental de lo humano: lo inhumano
mediante la violencia de la intervención? Por cierto
que conlleva toda formación humana. Tomar al
esta violencia, no es sin una fuerte segregación. Este
nivel del diagnóstico, psicopatología de carácter
saber ausculta la pobreza, su riesgo. El alcoholismo,
individual resulta ser un ejercicio poco honesto
la cesantía, la desescolarización, la precariedad
por cuanto es borrar las bases culturales en donde
material tienden a ser convertidas por efectos de
las manifestaciones humanas cobran forma y
una subversión –una operación de cambio de signo
existencia. Es necesario para estudiar y trabajar la
verdaderamente asombrosa– en nombres que pasan
violencia dar la oportunidad de implicarse a alguien
a designar cualidades esenciales separadas de su
para ver qué puede decir de los fundamentos de su
vertiente real, simbólica e imaginaria: negligencia,
actuar; siempre que ello sea posible.
abandono, vulneración. Etiquetas pseudocientíficas que no tienen otro peso que borrar, por vía de un diagnóstico, la violencia estructural de una forma de vida social marcada por la postergación, el desamparo y la inequidad. He aquí un acto de perversión, en la medida que legitima un violento cuestionamiento a las formas de hacer familia, más
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precisamente, los modos de hacer parentalidad.
30
Catalogar como negligente a un padre o una madre, no resuelve el problema de cómo podemos poner atajo a la violencia, el maltrato en sus distintas formas. Ser negligente, poner ese rótulo, centrarnos en una versión de la protección de derechos más del lado de la sanción, me parece, tiende a redoblar la dificultad, al tiempo que producir nuevos sufrimientos.
El psicoanálisis siempre se ha ocupado desde el inicio de los restos de la ciencia: los sueños, el lapsus, los actos fallidos. La cuestión se mantiene igual para el presente. Los restos, los desechos hoy son sujetos
Lo que se ha denominado psicoeducación, la
Resulta innegable la precarización de la vida que
El psicoanálisis propone un lazo indisoluble entre
hoy experimentan una gran parte de nuestra
clínica y época. No existe la una sin la otra. Y esta es
población. La pobreza ha dejado de ser una cuestión
su apuesta política y ética. No ofrece nada más que
material para transformarse en un asunto de estado
aportar una perspectiva que, en tanto inscrita en
con incidencias en la moral, lo que por cierto no
las coordenadas de una época, ve en eso abyecto el
representa novedad alguna. Sin embargo, lo que sí
material de su trabajo. El psicoanálisis siempre se ha
resulta novedoso es que la ciencia esté en posición
ocupado desde el inicio de los restos de la ciencia:
de decir algo sobre esto.
los sueños, el lapsus, los actos fallidos. La cuestión
transmisión de un saber en torno a cómo ser un adulto responsable, muestra sin duda lo reducido de sus posibilidades de alcanzar lo que busca. Más bien, produce un nuevo circuito de segregación: quien no se ajusta a este discurso rápidamente queda ubicado como resistente, irresponsable; norma frente a la cual el sujeto muchas veces no tiene otra opción que mostrarse caído. El paso es sencillo. La violencia es lo que se perfila.
se mantiene igual para el presente. Los restos, los desechos hoy son sujetos y en este punto, me parece, es que no puede avalarse ciertas prácticas. Este es un punto de partida para entrar en diálogo con otros profesionales de distintas áreas y disciplinas, con los cuales hay significativos puntos de encuentro. Frente a este nuevo amo de la época, que expropia el saber singular que cada sujeto posee inserto en una historia de filiación, el psicoanálisis se advierte proporcionando un espacio para ir en la búsqueda de ese saber inconsciente. Subvertir estos efectos que permitan devolver a los padres esa capacidad de pensar y encontrar soluciones ajustadas a sus experiencias. Dar lugar al sujeto, haciendo un obstáculo al “para todos” actual, es una posición que el psicoanálisis sostiene con convicción. Una ética y política de la singularidad, con lo ineliminable de cada uno, sin lo
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cual se hace imposible pensar el lazo con los otros.
31
32 AÑO 5/ NÚMERO 20/ DICIEMBRE 2014
Salud mental e infancia: de los ideales y desafíos 1 de la época En Chile no existen políticas claras en salud mental infantojuvenil, y el Estado mantiene una deuda histórica en esta materia, incluso reconocida y mencionada como un desafío en los objetivos sanitarios de la próxima década.
Hoy quisiera proponerles como tema para este con-
Hablar de Salud Mental hoy no puede ser sino
versatorio algunas reflexiones sobre la salud mental
referido a las políticas sociales. Especialmente
y la infancia, en un mes relevante ya que el pasado
porque nos encontramos en el contexto de la
10 de Octubre se celebró el día internacional de la
Reforma a la Salud y que en materia de salud
Salud Mental. Para Chile este es un asunto importan-
mental ha significado, por ejemplo, la inclusión de
te puesto que no existen políticas claras en materia
patologías psiquiátricas como Garantías Explícitas
de salud mental infantojuvenil y el Estado mantiene
en Salud, en donde el Estado otorga acceso,
AÑO 5/ NÚMERO 20/ DICIEMBRE 2014
* Francisco Ojeda
una deuda histórica en esta materia, incluso recono-
oportunidad y financiamiento a la atención de
cida y mencionada como un desafío en los objetivos
problemas en salud mental como la depresión para
33
sanitarios de la próxima década.
mayores de 15 años, el trastorno bipolar, el primer
1- Trabajo presentado en el 2° Conversatorio en Psicoanálisis Casa de las Palabras, “¿Qué se espera en la infancia hoy? Discursos sobre niñez y familia”, organizado por Grupo Casa de las Palabras y Sala Infantil de la Biblioteca de Santiago, 19 de octubre de 2013. * Psicólogo Clínico. Estudiante Magíster en Psicología mención Psicología Clínica Infanto-Juvenil, Universidad de Chile. Psicólogo Clínico del Programa de Salud Mental Infanto-Juvenil, Centro Comunitario de Salud Mental (COSAM), La Pintana. Miembro de ALP Chile.
brote de esquizofrenia y el consumo perjudicial
de Benjamín Vicente del año 2012 sobre salud
de alcohol y drogas para menores de 20 años. Esta
mental infantojuvenil a nivel nacional, se reportaron
selección se hizo en función de tres ejes, es decir,
las siguientes prevalencias: Trastornos Disruptivos
los más frecuentes, los más graves y los más caros
21,8% (esta categoría involucra el TDAH, el trastorno
(recordemos que hoy el gasto en salud mental no
disocial y el trastorno oposicionista desafiante),
supera el 2,3% del presupuesto de Salud. Y el sector
Trastornos Ansiosos 18,5% (donde se encuentran
Salud es cerca del 8% del presupuesto de la Nación).
la fobia social, trastorno de ansiedad generalizada
También, la orientación de las nuevas políticas para el Sistema de Salud en especial en materia de salud mental, tiene que ver con priorizar tratamientos eficaces y basados en la evidencia (según el paradigma de la Medicina Basada en la Evidencia). Todo esto bajo el menor costo posible y con la capacidad de poder ofrecer la atención a nivel nacional. En síntesis, se trata que en salud mental los ideales los encontramos del lado de la eficiencia y la disminución de la carga de vida por enfermedad mental, de manera de mantener sujetos productivos
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y habilitados para la vida social.
34
y trastorno por ansiedad de separación), Trastornos Afectivos 6,1% (el trastorno depresivo mayor y la distimia), un porcentaje bajo para los Trastornos asociados al consumo de sustancias (4,8%), y la esquizofrenia y trastornos alimentarios no alcanzaron el 1%. Esta investigación también plantea que el 38,3% de la población infantojuvenil estudiada, es decir niños, niñas y jóvenes entre los 4 y los 18 años, presentan cualquier trastorno mental durante el último año. Y esto es muy interesante: de este grupo solo un tercio buscó algún tipo de ayuda en algún servicio de ayuda formal o informal, siendo los más requeridos
en salud mental los ideales los encontramos del lado de la eficiencia y la disminución de la carga de vida por enfermedad mental, de manera de mantener sujetos productivos y habilitados para la vida social
los servicios educacionales (18,1%) y luego los
PRIMERO
y de colaboración, y esto trae consecuencias
Como dije, la salud mental infantojuvenil se encuentra en estado de espera como una prioridad nacional, pero sin estrategias claras para su abordaje
servicios especializados de salud mental (14,5%). Esto es interesante, decía, porque por un lado las personas en su mayoría no solicitan ayuda en los servicios formales y especializados en salud mental y por otro, los establecimientos educacionales sí satisfacen la demanda de servicios en salud mental. Esto nos lleva a pensar que la salud mental y las Escuelas mantienen una relación de complicidad políticas, ya que ¿qué es lo que dicen estas Instituciones sobre los niños y niñas, sus cuerpos y sus comportamientos?
a nivel público. Entonces, ¿es de relevancia la salud
Pareciera que el punto es el rol que juegan las
mental para los niños y niñas de nuestro país?
Instituciones que participan en los procesos de
Partamos desde la epidemiología que nos puede
desarrollo y maduración de los niños y niñas, y de
servir como referente para situar la magnitud que
qué manera establecen discursos sobre la niñez
implica este asunto. En una investigación reciente
hoy. Por lo tanto podemos plantear la pregunta
sobre ¿qué es un niño hoy? Y para que tenga que
rías, sino también sobre el cuerpo de las personas.
ver con el propósito de mi presentación, ¿qué es un
De esta manera se fija y se establece un “Desarro-
niño o niña para la Salud Mental en Chile?
llo normal”, “esperado”, que establece claramente lo
SEGUNDO Todos aquellos que trabajamos bajo el término generalizado de “Institución”, ya sea en el área de la educación, la medicina o psiquiatría y en especial en
que en adelante constituirá el campo de la anormalidad. Es este el modelo del Programa Chile Crece Contigo, que se podría plantear como un conjunto de prácticas y técnicas para favorecer el Desarrollo “normal” en nombre de la protección social.
salud mental se trata de segregaciones.
Cuando una teoría se usa como “norma”, establece una relación de poder respecto no solo a otras teorías, sino también sobre el cuerpo de las personas
Segregaciones que se producen, en primer lugar, por
Si hay algo que nos enseña la práctica clínica de
en relación al ideal que promueve y busca cada Institución. Y esto a veces se nos olvida, ya que el ideal trae por consecuencia la segregación, es decir que en nombre de tal o cual ideal algunos sujetos quedarán segregados por no ajustarse a este. Y la
categorías diagnósticas de carácter universal, válidos para todos y todas en este mundo globalizado, que dicen: este tiene y este no tiene un diagnóstico. Categorías y rotulaciones que, cada vez más y con más fuerza, dicen menos del malestar de los sujetos que son nominados bajo esas rotulaciones. Los diagnósticos cargan significaciones vacías, en ausencia de toda singularidad e historia, ya que están más relacionados con los manuales diagnósticos y los protocolos, que con la vida cotidiana de las personas. En segundo lugar hoy tenemos el mayor instrumento de segregación aceptado y consensuado por la mayoría de los aquí presentes, que es el “Desarrollo” con mayúscula. En nombre del Desarrollo y sus hitos, se ha podido formular un conocimiento y un saber poderoso respecto de la niñez, estableciendo “la norma” de lo esperado y lo no esperado para cada edad y momento del ciclo vital. El problema no es que exista un cuerpo de conocimientos respecto a las teorías del desarrollo y la evolución, sino su uso. Cuando una teoría se usa como “norma”, establece una relación de poder respecto no solo a otras teo-
orientación psicoanalítica con niños, niñas y sus padres, es que no existe una única forma de crecer y madurar; y que cada sujeto es único e irrepetible. El sujeto del inconsciente tiene un ritmo y una lógica diferente no susceptible a parámetros de normalidad. Incluso la noción desarrollista de la pulsión en la teoría freudiana acarrea esta trampa,
Entonces el “según Freud... o según Lacan…” podría
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salud mental, debemos cultivar una desconfianza
resultar un obstáculo para escuchar la historia, el
35
de considerar las etapas psicosexuales en un ordenamiento cronológico y sucesivo. Y aquí hay que tener especial ojo, ya que en tanto analistas o psicólogos estamos siempre tentados a usar los conceptos de la teoría psicoanalítica como ideales o como significantes amo, que gobiernan la escucha.
deseo y el inconsciente de un sujeto que habla. Por eso, creo, existe la idea de que no es posible aplicar el psicoanálisis a las instituciones chilenas de salud mental. Se tiende a pensar que hay que ajustar la Institución al psicoanálisis, cuando es justamente al revés. Es decir, de qué manera el psicoanálisis se ajusta y encuentra un espacio en una Institución
desde donde formar, crear lazos y transferencias de
Pero la mayoría de esos niños/as no llegan a
trabajo; aunque muchas veces esa posición esté en
consultar por sí mismos al consultorio, sino que
el borde institucional.
son derivados desde la Escuela. Son los profesores
Entonces, de lo que se trataría en salud mental es arreglárselas con la fuerza con que se usa lo normal que norma el desarrollo. Porque cuando un niño/a no se encuentra dentro de lo esperado para su edad, surge el malestar en sus padres, en la Escuela, en la familia y casi al último en el cuerpo de ese niño/a.
TERCERO
el docente llena el Test de Conners, el apoderado se lo entrega a la Trabajadora Social del consultorio, se consigue una hora con el médico familiar, se hace el diagnóstico y se inicia el tratamiento farmacológico. Así de simple, rápido y para todos igual.
as entre los 4 y 11 años. ¿Pero quiénes son? Se trata de niños/as que se
Esto es una realidad y los niños con TDAH existen.
mueven constantemente, que se caen, se golpean,
No son un invento. Ese no es el problema, a mi
tocan algo y lo botan, no respetan turnos, rompen
juicio lo realmente problemático, por un lado, es
vidrios, paredes y muebles, saltan, corren y no
la ideología detrás de este conjunto de prácticas.
pueden parar de hacerlo. Distintos movimientos
La
que parecen sin sentido alguno y que perturban a
llamarle, es decir, la ideología del rendimiento y la
cualquiera. Consecuente con nuestros tiempos, en
eficiencia. Y por otro lado, es que frente al Déficit
donde andamos todos apurados, es un cuerpo que
Atencional y la Hiperactividad ya no participan
se mueve a prisa, rápido, sin detención, sin pausa.
solo los profesionales de las disciplinas “psi” y de
No hay detención posible, pasan en banda de un
la salud mental, sino que también hay más gente
lado hacia otro, dando la impresión de un cierto
involucrada en esto: hay profesores, padres, gente
empuje hacia lo vertiginoso del movimiento sin
de los medios de comunicación y personas no
límite, sin borde.
profesionales que entregan información de manera
cional y la hiperactividad, ya que son considerados como los más prevalentes en la población de niños/
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niño/a se porte mejor y atienda en clases. Entonces
¿cómo entendemos el déficit de atención, la impulsividad y la inquietud motora? ¿Y cómo respondemos ante estos cuadros?
Tomemos dos síntomas comunes: el déficit aten-
36
quienes sugieren “tomar una pastilla” para que el
En mi experiencia, la mayoría de estos niños/as son referidos desde sus consultorios bajo las mismas rotulaciones: hiperactivo, irritable, bajo rendimiento académico, lábil, agresivo, desatento; y casi todos han iniciado un tratamiento farmacológico con Metilfenidato (que es el compuesto químico de
ideología
del
Metilfenidato
podríamos
informal, pero muy efectiva a la hora de presentarse alguna dificultad en la niñez. Entonces, se trata de una ideología que se sostiene por diversos actores y, ante una dificultad de un niño o una niña, surge el medicamento como una respuesta eficaz para reducir el malestar.
remedios comerciales como el Ritalin o Aradix)
El malestar es común para todos los niños y niñas,
que no ha tenido avances en los últimos meses
por lo tanto podemos hablar de una infancia
(generalmente más de seis).
generalizada con el trinomio: niño-diagnóstico-
medicación psiquiátrica. El psicoanálisis, al menos
Y lo segundo, tiene que ver con los Protocolos. Ese
en este país, no se ha hecho el terreno y el campo
saber burocratizado cientificista (muy útil en salud
en el debate sobre esta materia, pero sí han
pública por cierto), pero encapsulado y organizado
emergido con mucha fuerza otros dispositivos
en una estructura tal que cualquiera que sepa leer y
terapéuticos que prometen mayor rapidez y
escribir podría diagnosticar. Y esto es un problema
eficacia. La orientación de la “cura”, hoy no tiene
que afecta la clínica, ya que cada vez más, la tecno-
mucho sentido y menos tiene que ver con la
cracia nos pide que nos ajustemos al protocolo y lo
palabra, sino más bien con técnicas y tecnologías
sigamos a ojos cerrados, dejando de lado la escucha
de intervención: correctivas y preventivas, de la
y la singularidad del sujeto y su síntoma.
busca con estos dispositivos es poner el cuerpo bajo control y modificar comportamientos. Por lo tanto el problema es que la ingesta de psicofármacos para todos los niños y niñas, por períodos de tiempo prolongado, desaloja cualquier intento de solución singular que el sujeto pueda sostener, eliminando cualquier responsabilidad y desestimando el valor de la palabra del niño acerca de su sufrimiento. El otro punto es el diagnóstico. Mencionaba que cada vez con mayor frecuencia aparecen más actores y personas involucradas en la emergencia del diagnóstico. Esto se ve reforzado por dos razones a mi entender: la primera, se trata del mayor acceso a la información y la facilidad con que la tecnología proporciona conocimiento, al estilo wikipedia, sobre patologías mentales, lo cual contribuye seriamente a la psiquiatrización de la infancia. Recuerdo una madre alarmada que una vez me dijo “la doctora le dio risperidona y leí en google que es un atipsicótico… y yo sé que mi hijo no es esquizofrénico, explíqueme qué pasa”. Aquí hay algo en lo que tenemos que poner atención todos los operadores de salud mental, sobre los efectos que tienen los significantes psiquiátricos sobre la vida de las personas.
CUARTO Para ir terminando, me gustaría dejar planteadas dos preguntas: ¿cómo entendemos el déficit de atención, la impulsividad y la inquietud motora? ¿Y cómo respondemos ante estos cuadros? Creo que son las tareas que tenemos pendientes los que trabajamos bajo la orientación psicoanalítica con niños. Freud planteaba que los síntomas siempre están en relación a otra cosa y que el mal comportamiento es un sustituto de un conflicto subyacente que no se dice, pero que sí se actúa. Por lo tanto, podríamos plantear que el síntoma acontece en el cuerpo como palabra no dicha. Y ahí se ubica un punto interesante: la angustia. La angustia nos recuerda que no hay fórmulas, que no hay recetas, que todo lo planificado se puede estropear porque irrumpe con fuerza y afecta al control del Yo. De esta manera síntoma y angustia establecen una relación de intereses comunes, denunciando la existencia de un cuerpo inquietante, un cuerpo ruido, un cuerpo subversivo al control educativo o tecnológico… es decir exponiendo lo real del cuerpo pulsional. El síntoma, cuyo motor es la angustia, plantea una pregunta al Otro social: ¿qué quieren de mí, qué quieren de mi cuerpo?
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familia del conductismo. De esta manera, lo que se
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En Chile el significante trauma insiste, desde el trauma político, asociado con la historia y la memoria de nuestro país –y sus avatares– hasta lo traumático que circula en los medios de comunicación. El “todos traumatizados” aparece como un axioma que anula la posibilidad de pensar uno a uno qué es lo traumático para un sujeto. El discurso de la ciencia ha ganado terreno en este ámbito, implementando diversos dispositivos de atención basados en la evidencia, en donde lo que se suprime es la posibilidad de que el sujeto pueda decir algo de su padecer. * Ana María Solis D.
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Todos traumatizados
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* Psicóloga, Magíster en Psicología Clínica. Coordinadora de prácticas clínicas, Pontificia Universidad Católica de Chile. Docente de los cursos de Psicoanálisis, Taller de integración I, Métodos de investigación en Psicología y Psicoterapia. Docente invitada a Diplomado de Intervenciones psicoanalíticas en instituciones de Salud Mental, clases Trauma y Urgencia Subjetiva. Acreditada como especialista en psicoterapia por la CONAPC. Miembro de ALP Chile.
Los medios de comunicación día a día nos invaden
la prevención de posibles trastornos que pueda
con escenas de violencia, cuestión que tiene un
provocar el “evento traumático”. Es así como lo que
efecto paradojal, ya que el fuerte impacto que
es traumático para alguien queda definido desde
estas producen se desvanece velozmente, ante
afuera, desde la figura del experto, figura que se ha
la sustitución de otras imágenes de la misma
vuelto, en nuestra época, en la garantía para aquel
índole o por otras que se insertan en la lógica del
que no sabe nada de lo que le ocurre, replicando la
empuje al consumo y la satisfacción inmediata. En
mirada del déficit, del trastorno.
una sociedad acelerada como la nuestra, no hay tiempo para detenerse a pensar en cuáles serán los efectos singulares de estas escenas –que muchas veces tienen el carácter de horror–, sino más bien a generalizar su impacto. Es en este punto en donde la nosografía psiquiátrica se instala con su clasificación: trastorno de pánico, trastorno de estrés postraumático, trastorno de estrés generalizado, y uno de los diagnósticos más utilizados en la época:
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el trastorno adaptativo.
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Varios efectos tienen estas prácticas. Recordemos el reciente incendio en Valparaíso, en donde queda al descubierto la precariedad en la que viven muchas personas en nuestro país. ¿Qué fue lo que estuvo en primer lugar en la escena social? Nuestra vieja y conocida solidaridad, aquella que aparece en los momentos de catástrofe, en donde las campañas de ayuda hacen que cada uno saque a relucir las buenas intenciones, velando en este ejercicio la misma
Antes de esperar cualquier petición de ayuda, la Salud Mental ya está allí, no para buscar el efecto singular que pueda tener este acontecimiento, sino para encontrar algo ya sabido; se busca clasificar y aplicar el protocolo establecido para esta clasificación
En pos de estas nomenclaturas se disponen
precariedad con la que se quiere solidarizar. Por otra
dispositivos de ayuda, verdaderas tropas de
parte, se anula la posibilidad de demanda del sujeto,
psicólogos y psiquiatras que realizan campañas
cuestión mínima para devolverle su dignidad. Bajo la
al momento en que algún acontecimiento –léase
égida de las buenas intenciones, se posiciona a las
desastre, catástrofe– se suscita. Antes de esperar
personas afectadas como víctimas, como alguien
cualquier petición de ayuda, la Salud Mental ya está
que necesariamente ha sufrido de una determinada
allí, no para buscar el efecto singular que pueda
manera y necesita un determinado tratamiento para
tener este acontecimiento, sino para encontrar algo
este bien determinado sufrimiento, sin siquiera pre-
ya sabido; se busca clasificar y aplicar el protocolo
guntarse por el consentimiento del sujeto a hablar
establecido para esta clasificación. Si esto no ocurre,
de lo acontecido y si es o no el tiempo de hacerlo.
no es relevante, ya que otro de los objetivos es
Nuestro país está marcado por su historia. La
de la salud estarían autorizados para desestimar la
violación de los derechos humanos ocurrida en
reacción de un sujeto frente a un hecho que para
la dictadura impusieron un agujero en lo social,
sus ojos no califica de traumático. Si seguimos esta
cuestión que insiste hasta ahora, pero que no logra
lógica, el paso siguiente es conducir al paciente a
ser recubierto con los intentos de simbolización. La
otra clasificación, también muy bien conocida en
tortura como dispositivo de poder intenta replicar
nuestra época: el trastorno de personalidad. Es de-
las condiciones de lo traumático, en la medida en
cir, si la conducta ante una determinada situación
que esta se orienta por desbaratar todo aquello que implica una homeostasis para un sujeto; el poder darle un sentido a las cosas, las coordenadas simbólicas que permiten que un sujeto se ubique en relación al Otro, los ritmos biológicos, el lazo que el sujeto establece con los otros, se ven trastocados en la tortura. Sin desconocer la violencia que se impone sobre los sujetos, se hace necesario para la clínica analizar estos como dos fenómenos diferentes. ¿Qué de lo ocurrido constituye un traumatismo para un sujeto en particular? Es decir, se requiere de un sujeto allí, con su historia, en una posición particular, para que eso tenga un efecto traumático.
La tortura como dispositivo de poder intenta replicar las condiciones de lo traumático, en la medida en que esta se orienta por desbaratar todo aquello que implica una homeostasis para un sujeto no se ajusta a “lo esperado”, se piensa en que hay una distorsión, inclusive una exageración, de parte del paciente en cómo interpreta la realidad del acontecimiento. De este modo, se supone un trauma sin sujeto, inclusive prescindiendo de la palabra. El último tratamiento en boga para estas clasificaciones es el EMDR, avalado por el discurso científico de la eficacia, nuevo modelo de psicoterapia que busca la normalidad y adaptación del paciente a su medio, asegurando un trabajo breve y con resultados duraderos. ¿De qué se trata este nuevo método? La base es que se piensa que “el comportamiento perturbado surge de experiencias traumáticas, que no
Es así como esta noción de lo traumático, asociado
han sido adecuadamente procesadas”1, debido a
a la violencia social, a las catástrofes naturales, a la
que estos recuerdos quedan guardados de modo
violencia que puede tener un accidente, categori-
atípico en el cerebro. El modelo comprende princi-
zan a los traumatizados respecto de la gravedad del
pios, procedimientos y protocolos. En 8 fases, y bajo
acontecimiento, es decir, a mayor violencia del inci-
un protocolo específico, se busca la focalización de
dente mayor trauma. Como efecto, los profesionales
diversos componentes de la memoria traumática:
1- En www.emdrchile.cl
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se posiciona a las personas afectadas como víctimas, como alguien que necesariamente ha sufrido de una determinada manera y necesita un determinado tratamiento para este bien determinado sufrimiento
41
mediante la estimulación bilateral alternada, se
La “causalidad determinista universal”, como la llama
activa el sistema nervioso parasimpático, para que
el psicoanalista francés Eric Laurent, genera la idea
el individuo desensibilice e integre rápidamente la
de que la causa de lo traumático es homogénea, y
memoria perturbadora. Al modo de una máquina
que por lo tanto requiere de un tratamiento en la
procesadora de información, el individuo “reproce-
lógica del “para todos”. Lo que resulta preocupante
sa” el acontecimiento de una manera rápida y eficaz,
es que el objetivo sea la adaptación a los ideales del
alcanzando la “resolución adaptativa esperada”.
Otro social, impidiendo que el sujeto encuentre una solución singular a su propio malestar. Es de este modo como los tratamientos psicoterapéuticos
Ya no se piensa que la causa del malestar tiene a la base un conflicto psíquico respecto del cual el sujeto tiene algo para decir. Más bien, bajo el ideal de producción, la ciencia se pone al servicio de buscar soluciones rápidas y eficaces a un organismo sin palabras, deficitario
pueden estar al servicio del control social, cuestión que se muestra patente en el empuje a la clasificación de los sujetos. Desde el psicoanálisis de orientación lacaniana, para que un acontecimiento sea traumático se requiere de un sujeto que lo experimente como tal. Es decir, un evento “dramático”, por sí solo, no puede constituir un trauma; es necesario que aquella contingencia con la que se encuentra el sujeto lo “sorprenda” en lo que hay de más familiar para él. Aquello que implicaba una homeostasis, la barrera que permitía poder responder frente a diversos acontecimientos,
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se ha desestabilizado, ha perdido su función.
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Estos nuevos dispositivos de atención pueden pensarse como una consecuencia del cruce entre el discurso de la ciencia y el discurso capitalista, en donde la lógica de la evaluación se hace presente bajo los significantes de procesamiento inadecuado, desadaptación, trastorno, incapacidad, psicoeducación, entre otros. Ya no se piensa que la causa del malestar tiene a la base un conflicto psíquico respecto del cual el sujeto tiene algo
los tratamientos psicoterapéuticos pueden estar al servicio del control social, cuestión que se muestra patente en el empuje a la clasificación de los sujetos
para decir. Más bien, bajo el ideal de producción, la ciencia se pone al servicio de buscar soluciones rápidas y eficaces a un organismo sin palabras,
¿Qué es lo traumático? No es posible responder
deficitario. En esta línea, la medicina ha ampliado
esa pregunta a priori; puede ser algo, un elemento
además su espectro, no solo está al servicio de curar,
nimio, algo fuera de lugar para un sujeto, desde un
sino que también tiene la misión de prevenir las
gesto, hasta una palabra, en un momento particular
enfermedades.
para ese sujeto. Las manifestaciones serán diversas,
muchas de ellas inclasificables dentro de un
entorno, inclusive con su propio cuerpo se puede ver
diagnóstico unívoco y coherente para el experto
trastocado por el acontecimiento. El trauma, en este
observador. Se produce un cierto extravío del
sentido, tendría un componente interno y externo a
sujeto en relación a su propias coordenadas que le
la vez. Desde una posición ética, esto implica dar un
permitían operar hasta ese momento, el sin sentido
lugar a la singularidad de quien consulta, alojando
aparece en su vertiente inquietante. Lo traumático
su decir sin anteponer clasificaciones o protocolos
puede cambiar la vida de golpe. El lazo que el sujeto
de atención preestablecidos.
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establecía con los otros, el trabajo, su familia, su
43
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Histeria y feminidad en la época actual El nacimiento del psicoanálisis no podría ser entendido sin su referencia al discurso histérico y lo que a este debe. Freud no solo fue conducido por los relatos de sus histéricas, sino que a la vez fue engañado por los mismos, creyendo poder encontrar allí las respuestas al enigma de lo femenino. De ahí la pregunta abierta e inmortalizada: ¿qué quiere una mujer? * José Luis Obaid
Destacará la afinidad de los síntomas histéricos con la Época, intencionando el carácter hystórico de los mismos. Y siendo la histeria un modo de funcionamiento neurótico, formalizará desde una perspectiva lógica la distinción de esta con el modo de funcionamiento,
Los antecedentes En el año 1895, Sigmund Freud y Josef Breuer publican el clásico libro Estudios sobre la Histeria. Serán las observaciones recogidas por Breuer en el tratamiento de la afamada Anna O. las que darán
más bien de goce, de la lógica femenina.
fundamento a dicha publicación. Aproximadamente
Tomando como referencia algunos rasgos del dis-
célebre tesis titulada De la psicosis paranoica y su
curso actual de época, ¿qué posibilidad hay para el
relación con la personalidad, texto que se apoya
lazo amoroso en aquellas mujeres tomadas por el
en las observaciones que este recogerá en las
discurso histérico?
entrevistas con una mujer llamada Aimée.
40 años más tarde, Jacques Lacan escribirá su
* Psicólogo Clínico. Diplomado en Psiquiatría y Psicología Forense en la Reforma Procesal Penal, Departamento de Medicina Legal y Escuela de Posgrado, Facultad de Medicina Universidad de Chile, Santiago, 2005. Diplomado en Intervenciones psicoterapéuticas en contextos institucionales, Universidad Católica de Chile, Unidad de Psicoterapia Adultos, Centro de Salud Mental San Joaquín. 2008 Psicólogo Clínico Unidad de Salud Mental Hospital El Pino, San Bernardo. Jefe equipo ambulatorio El Bosque. Coordinador y Tutor prácticas profesionales alumnos de psicología Universidad Andrés Bello. Coordinador estamento de Psicología. Psicólogo Clínico Centro Médico Red Gesam. Miembro de ALP Chile.
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En su estilo, Lacan no retrocede ante la pregunta.
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El encuentro con la mujer, al menos lo que el registro
padecer. Posición de poca afinidad con los sem-
civil nomina como mujer a partir de la diferencia
blantes retrógrados de la virilidad y la masculinidad.
anatómica, no es una novedad para el psicoanálisis.
Destacando que en nuestra época esto pareciera
Más bien, el nacimiento y posterior desarrollo de la
invertirse en la medida que con mayor frecuencia
disciplina se encuentran íntimamente relacionados
los hombres también se sienten convocados a arti-
no solo con dichos encuentros, sino también con los
cular su propia queja en relación a los conflictos que
desencuentros, los avatares y el devenir de la mujer
deben soportar.
y el ser femenino.
de la Antigua Grecia, llamará histeria a ciertos sínto-
De los motivos de consulta más frecuentes hoy en día, de aquellas anatómicamente mujeres y a las cuales se diagnostica estructuralmente como histéricas, con miras a la dirección del tratamiento, dicen relación con las dificultades para establecer un lazo amoroso con un otro
mas –sofocación y convulsiones, por ejemplo– pa-
De los motivos de consulta más frecuentes hoy
decidos por mujeres bajo la creencia de que sería
en día, de aquellas anatómicamente mujeres y a
el útero un órgano móvil que, deambulando por el
las cuales se diagnostica estructuralmente como
cuerpo femenino, provocaría dichas aflicciones. Los
histéricas, con miras a la dirección del tratamiento,
avances propios de la investigación freudiana ayu-
dicen relación con las dificultades para establecer
daron a aclarar, en parte, que la causa de la histeria
un lazo amoroso con un otro. La dificultad para
no debía sus orígenes al deambular del útero, pero
establecer relaciones de pareja relativamente
sin que por ello el sentido común deje de asociar, a
“estables” más allá de los encuentros furtivos que el
veces de manera peyorativa, la histeria con las mu-
mercado oferta y facilita: “… ni pensar en el amor…”,
jeres; avalado a la vez por un saber etimológico en
decía una paciente.
Tanto así que la pregunta ¿qué quiere una mujer? será inmortalizada por Freud, al finalizar su enseñanza, testimoniando la impotencia del saber, de un saber totalizante tan propio de la época actual, frente a lo inconmensurable del Otro sexo, como lo llamara Lacan. Ahora bien, la histeria como diagnóstico estructural no le pertenece al psicoanálisis y tampoco a la
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psiquiatría como especialidad. Hipócrates, médico
46
donde hister, en griego, significa útero.
El perfil es más o menos definido, hasta la
La evidencia clínica también tiene algo que decir,
caricatura incluso. Mujeres entre los 25 y 40 años,
pues los analistas podrán testimoniar del número
independientes económicamente, con estudios
no menor de mujeres que en la actualidad se diri-
especializados y exitosas en el ámbito laboral, que
gen a las consultas, consultorios, centros médicos
vuelven a actualizar esa pregunta histórica sobre
y hospitales para tratar la serie de malestares que
¿qué quiere la mujer?, pues si a pesar de aquellos
las aquejan. Es sabido que las mujeres, a diferencia
logros la insatisfacción sigue perturbando, se puede
de los hombres, parecieran contar con una mayor
pensar que las modalidades de respuesta que la
disposición a consultar por su padecer, incluso una
época demanda no han logrado descifrar el enigma
mayor disposición a dirigir la queja respecto de su
de lo femenino.
Con Freud Podemos señalar con claridad que el callejón sin salida al que Freud llega en su abordaje de la feminidad dice relación con haber creído que escuchando a las
vieron allí una degradación del “género” femenino, al estar este definido nada más que en relación al falo, a la envidia fálica.
Con Lacan
histéricas de su época encontraría la respuesta. En primera instancia se pierde y confunde en la tesis de
Lacan no retrocederá ante la pregunta y el enigma
una seducción generalizada por parte de los padres
de lo femenino. Para ello contará con la interlocu-
de sus pacientes a estas, es decir, la posibilidad y al
ción de varios intelectuales reunidos en un momen-
mismo tiempo la imposibilidad de una perversión
to histórico. Levy Strauss y Ferdinand de Saussure
generalizada presente en las figuras paternas que
serán el apoyo para los desarrollos de su teoría del
no habrían hecho más que seducir a sus hijas. De
significante, reubicando la función de lo simbólico
ahí que derive, en un segundo momento, en la tesis
como campo ineludible en el abordaje del incons-
de las fantasías de seducción de sus pacientes por
ciente. De ahí la premisa que atravesará como una
parte de sus padres y que pesquisara en los relatos
constante su obra: “el inconsciente está estructura-
de estas. Fantasías de seducción que son elevadas
do como lenguaje”. Pasará por Hegel y sus más au-
al concepto de fantasías propiamente tales y que
daces comentadores –Koyré y Koyeve– para arribar
recorren gran parte de su obra convirtiéndose en un
a la topología, la lógica y la teoría de conjuntos, las
elemento central. Será, en lo que podríamos llamar
que le permitirán formalizar de manera más fina sus
un tercer momento, la referencia edípica la que le
tres registros: real, simbólico e imaginario.
orienta para intentar responder al devenir hombre y el devenir mujer respectivamente.
Operador conceptual imprescindible en la obra de Lacan al hablar de las posiciones sexuales, hombre y mujer, resulta ser el falo. Habiendo ya realizado la dis-
Sin entrar en un desarrollo acabado del Edipo
tinción de los tres registros, cuenta con los elementos
freudiano, podemos indicar que este cuenta con el
para una formalización más allá del eje imaginario, es
defecto de estar sostenido por una prevalencia de
decir, más allá del determinismo anatómico.
la lógica imaginaria, pues la serie de identificaciones dialécticas que allí son descritas y que darán origen a la posición masculina y/o femenina respectivamente, incorpora de base la diferencia anatómica como causa del complejo de castración. Es decir, el temor a perderlo para el hombre y la envidia del órgano para la mujer, serían el resorte castratorio que empuja al sujeto a las soluciones posibles frente a ello.
El sujeto lacaniano, lejos de cualquier alusión a lo subjetivo, constata que al ser precedido por el lenguaje se encuentra tomado de él. El lenguaje actúa sobre el cuerpo viviente, un cuerpo que goza en lo natural. Dicho goce será sustraído del cuerpo por la acción del lenguaje, quedando una parte de él cifrado en los significantes que el hablante-ser porta, pero sin que ello se traduzca en un reduccionismo o un determinismo, pues el
A partir de dicha conceptualización no cabe duda
goce viviente, el goce natural, se manifiesta como
del por qué la reacción airada, no sin justificación
irreductible a la acción del significante. La condición
desde esta perspectiva, de los movimientos femi-
de goce quedará así trastocada para el sujeto que
nistas en contra de Freud y del psicoanálisis, ya que
habla materializándose como inconsciente.
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proporciona las bases estructurales sobre las que se
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La función fálica no será más que la entrada del sujeto en lo simbólico, la entrada en lo simbólico a partir de una falta por el goce sustraído. La puesta en marcha del simbolismo y los objetos que intenta cernir para recuperar algo del goce perdido. La primacía del no hay metalenguaje en el inconsciente testimonia la imposibilidad de reducir por entero dicho goce o intentar recuperarlo por entero. Frente a esa imposibilidad, el síntoma aparece en escena como solución contingente y posible a dicho impasse. Síntoma que dependiendo de su toxicidad o su grado de malestar dará paso a la neurosis, obsesiva u histérica, según este se ubique en el pensamiento para una o en el cuerpo para la otra. Forzando un poco las cosas, podremos decir, con Lacan, que la neurosis como estructura no es más que una modalidad de respuesta fálica al goce
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irreductible, al goce perdido.
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posibilidad de emergencia de un saber más singular para cada sujeto. El capital, por otro lado, en la producción despiadada de objetos de consumo, de instrumentos en donde el cuerpo no sólo queda instrumentalizado sino que a la vez pasa a ser un instrumento más en la serie de los mismos y que, como resultado, detenta la homogenización esclavizante del modo en que cada quien goza. El marketing y sus artilugios estadísticos funcionan como bisagra para el encuentro desafortunado entre la ciencia y el capital y los horrores a los que puede conducir en un sin límite que la clínica psicoanalítica muchas veces testimonia. Lacan hablaba de hystóricos para dar cuenta de la adecuación del síntoma histérico con la época, es decir lo histórico que presenta como rasgo el síntoma histérico. Y en una época como la nuestra en donde
la producción despiadada de objetos de consumo, de instrumentos en donde el cuerpo no sólo queda instrumentalizado sino que a la vez pasa a ser un instrumento más en la serie de los mismos y que, como resultado, detenta la homogenización esclavizante del modo en que cada quien goza Actualidad Lacan lo indica con claridad, al dar cuenta de una curiosa y particular copulación dada en la época actual. Nos enfrentamos al encuentro brutal del discurso de la ciencia y el discurso del capital junto a sus efectos. Resultan ser dos modos, por momentos inseparables y de actuar conjunto, para operar sobre lo real, es decir sobre el goce imposible. Por un lado la ciencia en su producción incesante de saber, un saber totalizante, un todo saber, que no deja margen ni
el culto y la sobrevaloración del cuerpo pareciesen regir, la histeria encuentra el fundamento para los distintos tipos de exaltación. No sólo instrumentalizando el cuerpo en el control desgarrador del peso u los diversos implantes e injertos, sino que también haciendo de él el instrumento en la forma del hacerlo todo sin detención posible en la supuesta prescindencia del otro. Es la creencia obtusa en que a través de ese proceder se logrará la satisfacción buscada. Será el retorno en el propio cuerpo del malestar sintomático el que hará de límite al exceso.
Con su recurso a la lógica Lacan avanzará de ma-
de amar a otro exige una posición en falta, un no
nera certera para esclarecer aún más las posiciones
que logre horadar el todo compacto de la función
sexuales masculina y femenina. Es decir, sostenien-
fálica para ir en busca de un otro que ostente los
do el más allá de la diferencia anatómica de los
atributos capaces de obturar al menos parcial y
sexos dirá que una y otra responden a lógicas dis-
momentáneamente, como es el amor, aquella falta.
tintas, pues la lógica masculina estará regida por un
Como decía Lacan, sólo como mujer se ama, de lo
todo fálico y la lógica femenina por un no todo fálico.
contrario el sujeto se ve envuelto en una lógica de
Desde esta perspectiva tanto hombres como muje-
satisfacción completamente autista u autoerótica.
res, anatómicamente hablando, podrán ubicarse en una u otra según la modalidad de goce elegida.
La clínica de la histeria lo evidencia con claridad. La pantomima o la puesta en acto de la histeria con sus
Esto permite comprender por qué la histeria
cuerpos adornados hasta lo grotesco o el consumo
como estructura neurótica y por ello ubicada en
a veces indiscriminado de objetos que el mercado
una modalidad de goce todo fálica obstaculiza el
oferta, avalado en muchas ocasiones por el discurso
encuentro con lo femenino, el encuentro con algo
de la ciencia, intentan esconder la soledad propia
del no todo que a la vez opera como condición de
de la incapacidad de amar. Incapacidad propia de
amor. La posibilidad de un encuentro amoroso en
los sujetos hipermodernos.
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el cuerpo a cuerpo con otro, es decir la posibilidad
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Psicoanálisis y políticas públicas sobre maltrato infantil: Singularidad en la época del “para todos”
* Ana Sanhueza
Desde que nuestro país ratifica en el año 1990 la
(Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Uni-
Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), que
das para los Derechos Humanos, 1996), se torna una
proclama que “la infancia tiene derecho a cuidados
exigencia para el Estado, asumir el principio de inte-
y asistencia especiales (…) que el niño, por su fal-
gralidad de estos derechos y contar con una política
ta de madurez física y mental, necesita protección
“que recoja y oriente la aplicación de los principios
y cuidados especiales, incluso la debida protección
consagrados y los derechos reconocidos en la CDN.”
legal, tanto antes como después del nacimiento”
(Gobierno de Chile, 2000, pág. 5).
* Psicóloga Clínica Universidad Alberto Hurtado. Magíster en Clínica Psicoanalítica con Niños y Jóvenes UAH. Psicóloga Clínica Equipo Adultos PROVISAM (COSAM Providencia).
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El presente artículo tiene como propósito reflexionar en relación a las políticas públicas sobre Maltrato Infantil y de qué manera el Psicoanálisis puede situarse como un acto que vele por la singularidad ante la demanda jurídica y psicológica de realizar tratamientos reparatorios a niños que han sido vulnerados.
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Inspirado en lo antes señalado, es que se han reali-
Frente al maltrato infantil, el Estado, a través de
zado durante las últimas décadas, ciertas modifica-
sus políticas públicas y con el objeto de cumplir
ciones en las políticas públicas referidas a la Infancia
lo comprometido en la CDN, realiza varias
y la Adolescencia. Dentro de estas alteraciones, por
intervenciones que competen a distintos saberes.
mencionar algunas de ellas, se formuló el Plan Na-
En materias del discurso jurídico, nos encontramos
cional a favor de la Infancia en el año 1992 y en el
con la denuncia, la solicitud de medidas de
año 2000, la Política Nacional a favor de la Infancia
protección para los niños, el alejamiento del
y la Adolescencia. En materias de Justicia, se desa-
agresor por mencionar algunas, y en las que
rrolló la Ley de Filiación y se modificaron la Ley de
involucran al saber de la psicología por ejemplo,
Adopción, la Ley sobre Delitos de Explotación Se-
nos encontramos con los peritajes psicológicos
xual Comercial y la Ley de Responsabilidad Juve-
para evaluar la existencia o no del maltrato y los
nil. En Educación, se destaca la Ley que consagra
tratamientos reparatorios que buscan tratar las
como obligatorio los 12 años de escolaridad, así
consecuencias de este.
como también la jornada escolar completa (Abarzúa y González, 2007) y en salud, se realizó el Subsistema de Protección Integral a la Infancia Chile Crece Contigo. En salud mental, se elaboró el Plan Nacional de Salud Mental y Psiquiatría que incorpora dentro de sus prioridades programáticas, los Trastornos de Hiperactividad/de la Atención en niños y adolescentes en edad escolar y los Trastornos de Salud Mental Asociados a la Violencia, como el
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Maltrato Infantil.
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Algunas de estas políticas, como las que consideran la protección de los niños frente al maltrato infantil, han sido fuertemente cuestionadas porque sería el propio Estado quien no estaría respetando los dere-
Estas múltiples intervenciones y discursos, podrían ser comprendidas desde el orden del biopoder, entendiéndolo “como el complemento de un poder que se ejerce positivamente sobre la vida, que procura administrarla, aumentarla, multiplicarla, ejercer sobre ella controles precisos y regulaciones generales.”
chos de los niños (Asociación Chilena Pro Naciones
Generalmente, estas técnicas que involucran a la
Unidas, 2013).
psicología y/o a la psiquiatría principalmente, son
El debate se ha centrado en la incapacidad del Estado de garantizar la protección de los derechos del niño ante situaciones de violencia intrafamiliar, maltrato, explotación sexual infantil, abuso infantil, negligencia y abandono, debido a que no dispone, por ejemplo, de un organismo autónomo que promueva y defien-
utilizadas por el discurso jurídico. La ley 20.066 de violencia intrafamiliar, por ejemplo, contempla dentro de sus medidas accesorias, la asistencia obligatoria a programas terapéuticos, tanto para quienes maltratan como para quienes reciben este maltrato (Chile, Ministerio de Justicia, 2005).
da los derechos de estos, tampoco de recursos para
Podríamos pensar que esta medida accesoria se
terminar con las largas listas de espera en los lugares
hace necesaria desde esta perspectiva, para poder
que realizan los peritajes o de mecanismos que eviten
cumplir con lo comprometido en la Convención de
la victimización secundaria de los niños vulnerados.
los Derechos de los Niños y para poder reparar la
vulneración que se produjo, siempre y cuando se
nerales.” (Foucault, 2006, pág. 165). Es un poder que
haya constatado a través del peritaje, la existencia
promueve la vida, por tanto, el hecho de vivir, pasa
o no del maltrato. El discurso psicológico y jurídico,
al campo del saber, disponiéndose una serie de dis-
sitúan entonces al tratamiento reparatorio como un
cursos y mecanismos para abordarla. Entonces, ante
dispositivo que repara, sobre todo si consideramos
esta vida que ha sido vulnerada, es necesario ejer-
los distintos estudios, también producidos por el
cer sobre ella una serie de dispositivos que impidan
discurso psicológico/psiquiátrico, que señalan que
que esta vida se deprima, fracase, se suicide.
el maltrato produciría graves consecuencias como mayor probabilidad de presentar en la vida adulta sintomatología depresiva, ansiosa, intentos de suicidio, abuso de alcohol, fracaso escolar, conducta delictual, dificultad en las relaciones, entre otros (Ministerio de Salud y Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, 2011).
Algunos de los problemas fundamentales, a nuestro parecer, que surgirían frente a esta serie de discursos y dispositivos que buscan abordar esta complejidad, es, por un lado, lo que señalamos anteriormente en relación a la objetivación y por otro, la dificultad que conlleva situar el tratamiento reparatorio en el orden de la obligatoriedad.
Podemos inferir entonces, que ante las consecuen-
Sobre la obligatoriedad del tratamiento, que se
cias que podría producir el maltrato y ante el impe-
ubica dentro de los dictámenes del discurso jurídico
rativo de proteger a los niños, ante la necesidad de
como una medida accesoria, podemos decir que
dar cumplimiento a los derechos de este sujeto, se
esta obligatoriedad puede dejar de lado los tiempos
lo termina situando como un objeto de interven-
y el deseo de cada sujeto, tiempos y deseo que no
ción, un objeto de la ciencia en el cual confluyen
necesariamente se corresponden a los que otro
una simultaneidad de discursos que, en ocasiones,
determina. Se trata de una temporalidad subjetiva
podrían terminar por olvidar al sujeto que se en-
que no precisamente se relaciona con los tiempos
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ante las consecuencias que podría producir el maltrato y ante el imperativo de proteger a los niños, ante la necesidad de dar cumplimiento a los derechos de este sujeto, se lo termina situando como un objeto de intervención, un objeto de la ciencia en el cual confluyen una simultaneidad de discursos que, en ocasiones, podrían terminar por olvidar al sujeto que se encuentra detrás de estos dispositivos
cuentra detrás de estos dispositivos. Objetivación
cronológicos y de un deseo que no necesariamente
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por sobre la singularidad.
quiere hablar de la vulneración.
Estas múltiples intervenciones y discursos, podrían
La experiencia nos ha permitido inferir que dentro
ser comprendidas desde el orden del biopoder, en-
de esta obligatoriedad que se sitúa en un tiempo
tendiéndolo “como el complemento de un poder
cronológico determinado, es decir, después del
que se ejerce positivamente sobre la vida, que pro-
maltrato, se instala la necesidad de hablar o abordar
cura administrarla, aumentarla, multiplicarla, ejer-
la vulneración con tal de evitar las consecuencias
cer sobre ella controles precisos y regulaciones ge-
que nos señala el discurso psicológico. Sin embargo,
muchas veces el sujeto no quiere hablar, ahora, o
Al interesarse por el sujeto, por la singularidad de
desea hablar de otra cosa.
ese sujeto, como por ejemplo al permitir que este
Podemos pensar que estos dispositivos están, actúan y se ejecutan en cada instante “para todos” aquellos que han sufrido maltrato infantil, en la época donde impera el saber y sus discursos. Sin embargo, no porque esto ocurra, significa que no podamos devolverle
despliegue su sufrimiento, su deseo y en los tiempos del inconciente, podemos otorgarle a ese sujeto su condición como tal y no del orden del objeto. De esta manera, el niño dejaría de ocupar el lugar en que ha sido situado, en su calidad de infante, como aquel que no habla o es incapaz de hablar.
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después del maltrato, se instala la necesidad de hablar o abordar la vulneración con tal de evitar las consecuencias que nos señala el discurso psicológico. Sin embargo, muchas veces el sujeto no quiere hablar, ahora, o desea hablar de otra cosa
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la calidad de sujeto a quien está siendo intervenido.
Considerando lo que Jacques Alain Miller recordaba
De hecho, gracias a esto mismo, podemos servirnos
en su último curso en relación a una expresión de
de ello y utilizar estos espacios para que el sujeto des-
Lacan, el psicoanálisis es una práctica subjetiva y al
pliegue su sufrimiento, su singularidad.
hablar de “práctica subjetiva” se destaca la irreduc-
Es aquí donde situamos al Psicoanálisis. El Psicoanálisis, vela por el sujeto, entendiéndolo
tibilidad del análisis a todo dispositivo objetivante con pretensiones científicas (Brousse, 2002).
como “al efecto que desplaza sin parar el individuo,
Entonces, ante la época del “para todos”, la época
que aparta al individuo de la especie, que aparta lo
donde impera el discurso científico junto con una
particular de lo universal” (Miller, 2008, pág.258). La
simultaneidad de saberes, que ofrece una serie
voz del que sufre es escuchada, pero en lugar de
de dispositivos e intervenciones en función del
completarla por otro que tiene soluciones, como
cumplimiento de los Derechos del Niño y para
la psicología o el discurso jurídico, el psicoanálisis
contrarrestar las consecuencias del Maltrato Infantil,
propone un partenaire particular, otro que no existe
se puede encontrar el Psicoanálisis como un acto
e inscribe un lugar vacío allí donde la psicoterapia
que vela por la singularidad del sujeto.
instala los objetos sociales (Brousse, 2002)
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[22
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[15 octubre 2010]
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El trabajo, la familia y la paternidad se presentaban como brújulas para el desarrollo de las personas, permitían la cohesión de las sociedades y funcionaban como un elemento de orientación para la vida. Sin embargo, estos ideales han ido cayendo, producto de las nuevas ofertas del mercado y de nuevas posibilidades inéditas que ofrece esta nueva época. Hoy los individuos pueden elegir entre múltiples alternativas que no necesariamente cumplen con los estándares clásicos, eligiendo a su gusto y sin restricciones. La paradoja es que esta misma multiplicidad de alternativas genera desorientación, presentando el sujeto, ante la proliferación de posibilidades, cada vez más dificultades para decidir por una de ellas. * Alejandro Góngora Hace ya algunas décadas que se ha abierto el de-
des causadas por el acelerado ritmo de vida al que
bate sobre las transformaciones sociales y culturales
empuja la época actual, proliferando los trastornos
que ha sufrido la civilización, surgiendo la alerta en
del ánimo, de la personalidad, las crisis de pánico
relación a nuevos malestares que afectan a la socie-
y las adicciones, entre otros. La manera de explicar
dad producto de estas mismas transformaciones. Se
estos nuevos fenómenos del ámbito de la salud
escucha cada vez más hablar de nuevas enfermeda-
mental se ha centrado en la ya conocida idea de la
* Psicólogo. Magíster en Psicología Clínica de Adultos, Universidad de Chile. Coordinador Programa de Adicciones para menores de 20 año, COSAM Santiago. Miembro de ALP Chile.
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El psicoanálisis ante el debate de las drogas
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caída de los ideales que permitían la cohesión de las
Un ejemplo paradigmático de lo anterior son las
sociedades y que funcionaban como un elemento
drogas, objeto de consumo que se ha convertido en
de orientación para la vida. El trabajo, la familia y la
ícono de la operación hipermoderna del mercado.
paternidad se presentaban como brújulas para el
Las personas que ingieren una sustancia con cierta
desarrollo de las personas, sin embargo, estos idea-
habitualidad son denominadas popularmente “con-
les han ido cayendo, producto de las nuevas ofertas
sumidores”, forma que grafica que las drogas son el
del mercado y de nuevas posibilidades inéditas que
paradigma del consumismo de nuestra época. Las
ofrece esta nueva época. Hoy los individuos pueden elegir entre múltiples alternativas que no necesariamente cumplen con los estándares clásicos, eligiendo a su gusto y sin restricciones. La paradoja es que esta misma multiplicidad de alternativas genera desorientación, presentando el sujeto, ante la proliferación de posibilidades, cada vez más dificultades para decidir por una de ellas. Consecuencia de lo anterior es que nos encontramos en una época comandada por el mercado, caracterizado por radicalizar la producción de objetos de libre disposición. Este escenario ha tenido consecuencias devastadoras para la subjetividad, fomentando la ilusión de que todo puede ser un objeto de consumo, desde las relaciones humanas hasta los objetos AÑO 5/ NÚMERO 20/ DICIEMBRE 2014
que son necesarios para nuestro diario vivir. Algunos
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filósofos y pensadores sociales la han nominado Hipermodernidad (Lipovesky, G. 2007), con lo cual se quiere decir que es una modernidad que avanza a pasos acelerados, particularmente en lo que se refiere a
el sujeto hipermoderno puede volverse consumidor de casi cualquier cosa, al mismo tiempo que es capaz de desechar esos objetos a la misma velocidad con la que se consumen drogas enfrentan al sujeto a la dificultad de aceptar la pérdida y postergar la satisfacción, situación que queda reflejada en el consumo de la “pasta base”, sustancia que produce un efecto de euforia tan breve que empuja al consumo sin freno. Si el consumo hipermoderno no se detiene en su sucesión vertiginosa, no hay tiempo para estar con el otro. Esa es una de las consecuencias más desbastadoras de las adicciones: cortan con los vínculos y lazos con los otros dejando al sujeto solo en su con-su-mismo.
la producción de mercancías, objetos y servicios que
Hoy el debate acerca de las drogas y su legalidad
están destinados a satisfacer todas las necesidades
está candente: Uruguay ha decidido legalizar el
del ser humano, al extremo de producir lo que aún
consumo y el cultivo personal de marihuana como
no es una necesidad, adelantándose así a cualquier
manera de combatir el narcotráfico. El Estado de Co-
deseo. Basta que salga el último aparato tecnológico
lorado (EE. UU.) también ha legalizado el uso recrea-
y que alguien lo compre para que publiciten su ver-
tivo de esta sustancia y en Chile se ha modificado
sión mejorada, no alcanzando a disfrutar del objeto
la calificación sanitaria de la cannabis pasando de
cuando ya se quiere otro y se descarta el anterior. De
droga dura, es decir, de alto poder adictivo en la que
esta manera, el sujeto hipermoderno puede volverse
se incluye la cocaína y la pasta base, a ser calificada
consumidor de casi cualquier cosa, al mismo tiempo
como una sustancia de bajo potencial para generar
que es capaz de desechar esos objetos a la misma ve-
una dependencia, tal como lo ha recomendado la
locidad con la que se consumen.
Organización Mundial de la Salud. Lo anterior ha
generado nuevos debates, entre los cuales se en-
serían efectos de otros determinantes, como la pre-
cuentra la posibilidad de abordar las drogas como
cariedad social y económica de los individuos. Sin
un problema de seguridad pública, más del lado del
olvidar que los niveles de prevalencia de algunas
control delictual, o como un problema de salud. Sin
sustancias se distribuyen según el nivel socioeconó-
embargo, esto se presenta como un falso proble-
mico, especialmente la pasta base, la cual presenta
ma, ya que se concentra toda la discusión en torno
una mayor prevalencia en los niveles socioeconómi-
al objeto droga, olvidando que para que exista un
cos más bajos (SENDA. 2012). Es decir, en los niveles
consumidor de drogas no basta con que exista una
más bajos se consumen drogas de más baja calidad
sustancia y que esta esté a disposición, sino que es
y de mayor nivel de daño y riesgo a corto plazo, de
necesario un sujeto que decida hacer uso de una
tal forma que el consumo de drogas en los estratos
droga. Es en este punto donde la clínica psicoana-
socioeconómicos más pobres se caracteriza por la
lítica con personas que consumen alguna sustancia
misma precariedad de las condiciones de vida de
nos enseña algo: que mas allá de las dificultades
estos sectores de la sociedad. Por tal razón, cabría
que un consumidor tenga para dejar una sustancia,
preguntarse si los delitos que se realizan bajo los
existió en el inicio un momento de elección, donde
efectos de alguna sustancia se habrían realizado de
el sujeto decidió utilizar una sustancia preferente-
todas formas en ausencia del consumo. Los estudios
mente sobre otras.
realizados indican que la probabilidad de comisión
En este mismo sentido, otra de las dificultades que
se mantiene, demostrando que más que ser varia-
se han generado hoy en Chile a propósito del modo
bles causales, coexisten en un mismo momento, y
en que se ha abordado el tema de las drogas, es la
nada más.
asociación frecuente que se realiza entre el consumo y la delincuencia, asumiendo que las drogas serían una de las causas de la comisión de delitos. En relación a esto tenemos tres vertientes; por una parte se asume que el consumidor de drogas vería facilitada la conducta delictiva, ya que esta sería una forma de tener acceso al consumo; por otro lado, la droga sería utilizada por los delincuentes como una forma de sentirse más capases de realizar el acto
Esa es una de las consecuencias más desbastadoras de las adicciones: cortan con los vínculos y lazos con los otros dejando al sujeto solo en su con-su-mismo
delictivo; por último, existirían los delitos producto directamente del narcotráfico. Sin embargo, esta te-
Cuando se aborda el tema desde la vertiente de la
sis carece de estudios sólidos para afirmar esta rela-
salud, las dificultades no son menores. Hoy en Chile
ción causal. Hasta la actualidad no existe ninguna
los tratamientos de adicciones tienden a centrar
investigación en Chile que acredite esta correlación,
la intervención en el objeto droga más que en el
lo que da cuenta de que esta asociación es más pro-
sujeto que la consume. De esta manera, la adicción
ducto de un discurso social y político que ha preten-
está definida por los efectos que produce una cierta
dido circunscribir a las drogas como un problema
sustancia en el organismo, fundamentalmente en
de seguridad pública. Lo que habría que preguntar-
la medida que se genera una dependencia de este
se es si tanto la delincuencia como el consumo no
último a una droga. El diagnóstico por dependencia
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del delito en ausencia del consumo de la sustancia
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a sustancias se articula principalmente bajo el
clásica, como los griegos y los romanos, se describe
criterio del síndrome de abstinencia, en la medida
ni un solo caso de uso de drogas que pueda ser ca-
que el sujeto dependiente mantendría un consumo
talogado de adicción (Escohotado, A. 1998). En pri-
reiterado en el tiempo, con un aumento del umbral
mer lugar, podremos decir que no existía la adicción
de tolerancia (esto se refiere a la necesidad de
en estas épocas de la humanidad porque el uso de
aumentar la cantidad de la sustancia para conseguir
estas sustancias estaba circunscrito a rituales y ce-
la misma sensación que le produjo en el primer
remonias, cultos que tenían como objetivo ligar al
consumo), empleando gran parte de su tiempo en
sujeto con su comunidad. La palabra religión tiene
actividades relacionadas con la obtención de la droga
esta etimología, de religare, es decir, volver a ligar, y
y su consumo, abandonando progresivamente otras
en muchos cultos se utilizaban drogas como forma
actividades que le producían placer, todo esto para
de reforzar el vínculo entre la comunidad. En segun-
evitar las sensaciones y efectos en el cuerpo que
do lugar, el autor nos plantea que no será hasta el
provoca la abstinencia (Clasificación Internacional
descubrimiento –yo diré invención– del síndrome
de Enfermedades, CIE 10 de la Organización Mundial
de abstinencia, es decir, la categorización de una se-
de la Salud). Al centrar el problema en la sustancia,
rie de efectos fisiológicos producto de la privación
se olvida que en el inicio del consumo hay un sujeto
de una sustancia, que se comienza a hablar de de-
y su elección, dejando fuera lo que este puede decir
pendencia y, por lo tanto, de adicción a una sustan-
acerca de lo que lo ha ligado a la droga y a la función
cia. En otras palabras, no es hasta que el discurso de
que tiene ese consumo en relación a sus dificultades
la ciencia y la medicina posa su mirada sobre el uso
y experiencias de vida.
de drogas, que se comienza a hablar de adicciones
AÑO 5/ NÚMERO 20/ DICIEMBRE 2014
y dependencias. Cabe la pregunta ¿por qué la cien-
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para que exista un consumidor de drogas no basta con que exista una sustancia y que esta esté a disposición, sino que es necesario un sujeto que decida hacer uso de una droga
cia y la medicina posa en un momento determinado de la historia su mirada sobre el uso de drogas? La respuesta es simple y se encuentra en la propia historia del discurso científico y médico. Cuando se descubren los efectos analgésicos de los derivados del opio, esto produce un cambio radical en el tratamiento de las heridas y mutilaciones producto de la guerra civil americana: los hospitales militares de campaña serán conocidos desde ese momento como “hospitales silenciosos”, porque pasan del bu-
Al respecto de este último punto, Antonio Escohota-
llicio de los heridos al silencio analgésico de la mor-
do en su libro Historia general de las drogas nos en-
fina: “... fue el primer experimento de empleo masivo
trega un valioso dato para relativizar las categorías
para el fármaco, que convirtió en silenciosos recin-
médicas actuales respecto al consumo de drogas.
tos a hospitales de campaña antes poblados por
Un primer punto se refiere a la constatación de que
aullidos y llantos” (Escohotado, A. 1998, pág. 44). El
en todas las culturas humanas ha existido el uso de
problema llegó cuando, terminadas las guerras, los
drogas, excepto en aquellas que viven en regiones
combatientes heridos y mutilados regresaban a sus
en las que no crecen plantas. En ninguna de estas
hogares, presentando descompensaciones cuando
culturas, sean pueblos primitivos o de la antigüedad
dejaban de suministrarles morfina. La medicina se
vio obligada a buscar maneras de tratar esta depen-
y sustancias. Esto nos muestra que es el mismo dis-
dencia a la morfina, sin antes estudiar y clasificar los
curso de la ciencia el que es adicto en su búsqueda
diferentes fenómenos producto del consumo y pri-
sin freno de una sustancia que permita la felicidad
vación de la sustancia. La cocaína aparece como la
inmediata sin efectos colaterales.
alternativa para sustituir y eliminar la dependencia a opiáceos, pero con el tiempo solo se sustituyó una
En la clínica se presentan sujetos que consultan des-
dependencia por otra. Conocida es la experiencia
pués de haber pasado un largo tiempo abstinentes
de Freud en este aspecto, cuando intentaba superar
posterior a algún tratamiento, conductual o farma-
la dependencia a la morfina de algunos pacientes
cológico, para dejar el consumo teniendo resultados
con el novedoso fármaco de la cocaína. La ciencia
favorables por un tiempo breve. ¿Por qué estos su-
se lanzó a una búsqueda sin freno de sustancias
jetos vuelven a consumir si según la medicina los
que pudieran eliminar la dependencia, sin los efec-
efectos biológicos de la dependencia tendrían que
tos de sustitución, esperando algún día sintetizar
haber cesado? Y si lo enfocamos desde el ámbito
una sustancia que hiciera posible lo relatado por
comportamental, ¿por qué se sostiene una conduc-
Aldous Huxley en su novela Un mundo feliz, donde
ta si los aprendizajes debiesen haber sido reestruc-
en una ideal sociedad existe una droga que no ten-
turados? Una y otra vez nos encontramos con que
dría ningún daño colateral. La gran paradoja de las
las adicciones se resisten a las estrategias terapéu-
adicciones es que la gran mayoría de las sustancias
ticas, que los tratamientos no funcionan, que los
que producen dependencia son productos de la in-
intentos por modificar la conducta y las reeducacio-
dustria farmacológica: la morfina, el tramadol (que
nes fracasan, develando que en el ser humano hay
se hizo famoso por Michael Jackson), la cocaína,
un elemento que se resiste a cualquier educación y
las benzodiacepinas, anfetaminas, éxtasis y tantos
que los tratamientos que se centran en los efectos
otros, son producto de las tecno-ciencias. Son las
de la droga en el organismo en el largo plazo fraca-
mismas sustancias que la farmacología ha creado
san, ya que excluyen del proceso lo que los sujetos
para apaliar los males del mundo las que se han
puedan decir en relación a la causa de sus dificulta-
convertido en el peor mal de nuestra época, y que el
des. En este mismo sentido, las clasificaciones diag-
discurso científico intenta apaliar con más fármacos
nósticas y los discursos predominantes en torno a
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esta asociación es más producto de un discurso social y político que ha pretendido circunscribir a las drogas como un problema de seguridad pública. Lo que habría que preguntarse es si tanto la delincuencia como el consumo no serían efectos de otros determinantes, como la precariedad social y económica de los individuos
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las adicciones ofrecen respuestas orientadas por el
ese malestar se encontrarán en el trabajo, el arte, el
mismo discurso hipermoderno, donde lo que se tra-
amor, y Freud también nombrará las drogas como
ta es de dar soluciones rápidas y novedosas, con el
una particular manera de arreglárselas con el ma-
menor gasto de tiempo y energía, sin necesidad de
lestar. Sin embargo y a diferencia de las anteriores,
preguntar y escuchar lo que tiene que decir el suje-
las sustancias guardarían el peligro de cortar con le
to que padece.
vínculo con los otros y dejar al sujeto en una satisfacción autoerótica (Freud, S. 1930). En definitiva,
Desde una perspectiva psicoanalítica, el abordaje
en el psicoanálisis no se trata de abordar las drogas
del consumo de drogas implica un cuestionamiento de la misma categoría diagnóstica de adicción, es decir, de presuponer de antemano que el uso de drogas por parte de un sujeto implica necesariamente una dependencia, en otras palabras, que el consumo de una sustancia es un problema para el sujeto únicamente por los efectos neurobiológicos que produce la droga. En muchas ocasiones se puede constatar en la clínica que el consumo de una sustancia es un intento de solución por parte del sujeto, en ocasiones un intento de automedicación para sobrellevar alguna dificultad física o social. En otras, como aliciente para aliviar el malestar de vivir, para arreglárselas con el pesar que puede constituir para un sujeto las frustraciones e imposibilidades de
no es hasta que el discurso de la ciencia y la medicina posa su mirada sobre el uso de drogas, que se comienza a hablar de adicciones y dependencias. Cabe la pregunta ¿por qué la ciencia y la medicina posa en un momento determinado de la historia su mirada sobre el uso de drogas?
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la existencia.
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En resumen, para el psicoanálisis, por lo menos el de orientación lacaniana, la adicción no existe, más bien, lo que encontramos son sujetos que utilizan
solamente por los efectos que producen a nivel neurobiológico, sino de comprender la función que cumplen en relación al malestar del sujeto.
alguna sustancia como intento, muchas veces falli-
Al tratar con sujetos que presentan algún consumo,
do, de arreglárselas con el malestar. Freud, en su clá-
¿cómo evitar dejarlos atrapados en el silencio de
sico texto El malestar en la cultura, proponía que el
las clasificaciones y las nominaciones de “adicto” o
hecho mismo de la vida cultural implica una renun-
“drogodependiente”, ni tampoco condenarlos a ser
cia pulsional, es decir, restricciones a ciertos modos
eternos ex adictos? ¿Cómo no dejarlos en el silen-
de obtener placer y satisfacción, siendo necesario
cio del fármaco que intenta sustituir una sustancia
que cada sujeto encuentre satisfacciones sustituti-
por otra? Para empezar, es fundamental poner en
vas que estén acordes a las exigencias culturales. Sin
el centro del problema al sujeto, con su historia y
embargo, a pesar de que la cultura ofrece modos de
sus malestares, con su palabra, sin esperar reeducar,
satisfacción sustitutiva, siempre se mantiene cierta
sino permitiendo que el propio sujeto pueda inte-
insatisfacción, cierto malestar cultural por renun-
rrogarse por lo que en él mismo tiende a esa rela-
ciar a esa satisfacción primera. Maneras de apaliar
ción con una sustancia, advirtiendo que más allá de
las clasificaciones o explicaciones que se puedan
Bibliografía
construir sobre el fenómeno de la adicción, eso en nada resuelve la relación única y particular que un
- Escohotado, A. Historia general de las drogas,
sujeto establece con un sustancia: para suplir, para
Alianza, Madrid, 1998.
olvidar, para calmarse o activarse, entre otras. Esto implica una escucha dispuesta a acoger el malestar, darle un lugar a las dificultades, a lo que “no anda”, interrogando la función que cumple esa sustancia para una determinada persona. Quizá si esa función se revela, exista la posibilidad de encontrar una otra solución, una nueva manera de arreglárselas con el conflicto y establecer un vínculo con los otros que no necesite de una sustancia. El psicoanálisis pro-
- Freud, Sigmund. (1930). El malestar en la cultura, Alianza, Madrid, 1970. -
Lipovetsky,
Gilles.
Tiempos hipermodernos,
Anagrama, Barcelona, 2007. - SENDA. Décimo estudio sobre drogas en población general. 2012.
pone un tratamiento que no excluya la palabra, suponiendo que más allá de los efectos de las drogas en el organismo, ahí hay un sujeto que puede decir
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algo sobre su padecer.
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