CRUZ ROJA INTERNACIONAL
Inter arma caritas. Per humanitatem ad pacem “Entre las armas de la caridad. A través de la humanidad hacia la paz” Henry Dunant (Ginebra, 1828-1910) fue el fundador de la Cruz Roja. Creció en el seno de una familia acomodada, donde sus padres ejercieron una gran influencia en su deseo por ayudar al prójimo. Su padre fue juez en la Cámara de Tudela desde la que se esmeraba por proteger a los huérfanos; y su madre era una mujer piadosa preocupada por ayudar a los demás. En este ambiente se formó Henry el cual marcaría su futuro a través de su mayor legado: la Cruz Roja. Por él, recibió el primer premio Nobel de la Paz (1901) junto a Frédéric Passy.
“Humanidad, Imparcialidad, Neutralidad, Independencia, Carácter Voluntario, Unidad y Universalidad” Pasó su juventud dedicado a varios proyectos que terminarían, de una u otra manera, llevándolo en 1859 a Solferino (Italia). Con 31 años, Dunant vivió de cerca la terrible batalla que enfrentó a Napoleón III con las tropas austriacas de Francisco José. La batalla se saldó con 20.000 bajas. La imagen era desoladora: los heridos morían en el campo de batalla, no habían médicos, ni medios para socorrer a los heridos. Dunant se movilizó y consiguió la Batalla de Solferino
ayuda de los vecinos para auxiliar a los heridos aunque sin los medios médicos tan necesarios. La batalla de Solferino marcó a Dunant de por vida y sembró en él la idea de un proyecto de socorro internacional. Pasaron varios años de luchas, pero en 1864 se produjo la Conferencia Diplomática de Ginebra que supuso el pistoletazo de salida para la Cruz Roja, ya que creó el marco jurídico de actuación. En España la Cruz Roja se creó mediante Real Orden de 6 de julio de 1864. Desde entonces y hasta ahora, han sido mucho los logros y obstáculos que ha superado la
Sede Comité internacional de la Cruz Roja. Ginebra, Suiza
Cruz Roja a lo largo de su historia.
Henry Dunant
CRUZ ROJA EN CANARIAS PRIMEROS PASOS
Lo primeros pasos de la Cruz Roja en Canarias se produjeron en el año 1874. La fundación se atribuye al médico e historiador Víctor Grau-Bassas (en calidad de subdelegado de Cruz Roja) quien establece la primera junta de la Cruz Roja el 1 de abril en Gran Canaria. En esta junta fue nombrado presidente Domingo José Navarro, Víctor Grau-Bassas ocupó el puesto de secretario. Días después se produjo otro hito: nació la Sección de Señoras de la Caridad en Arucas. Durante 1874-1875 la Cruz Roja se instaló en todas las islas del archipiélago. La fuerza inicial con la que arrancó su historia en Canarias se vio frenada por la situación política que vivió el país. En estos momentos, España se encontraba sumida en las Guerras Carlistas Francisca Delgado-Trinidad y O´Shea, Marquesa de la Florida (1836-1927)
que comenzaron en 1833 y finalizaron en 1876. Este escenario llevó a la casi desaparición de la Cruz Roja des-
En Tenerife, el año 1875 fue significativo por el nombramiento como delegada de la entidad
de 1876 hasta 1893. Ese año, comen-
de Francisca Delgado-Trinidad y O’Shea, Marquesa de la Florida, por ser una mujer de gran
zaría una nueva etapa para la entidad
prestigio en la sociedad tinerfeña. El fin de la Cruz Roja en esos momentos era abastecer de
con la reorganización realizada bajo la
ayuda para destinarla a la Península durante las Guerras Carlistas. Reiniciada la actividad
dirección general de Polavieja. Desde
en toda España, los socios reunidos el 21 de agosto de 1895 alcanzaron los acuerdos nece-
entonces y hasta ahora ha continuado
sarios que propician el comienzo de la Cruz Roja en Santa Cruz de Tenerife. En noviembre
con su encomiable labor.
de 1898, se constituye la Sección de Señoras de la Caridad de la Cruz Roja cuya presidencia recayó en Plácida Diston y Orea. A partir de este momento comienza la actividad de las Señoras y Señoritas de la Caridad de la Cruz Roja tal y como Plácida las distinguía en sus
Víctor Grau-Bassas y Mas (1847-1919)
documentos.
ANTECEDENTES
SOCIEDAD DE CARIDAD DE SEÑORAS DE SANTA CRUZ DE TENERIFE En 1859 se creó la Sección Central de Señoras de Caridad de Santa Cruz de Tenerife. Su principal objetivo es el de atender a las necesidades de los niños expósitos de Santa Cruz, encargándose de la compra y confección de ropa, designar las amas de cría, el horario de aseo y diversas medidas higiénicas. La Junta Directiva estaba compuesta por 12 señoras. Durante los años de actividad de la sociedad fueron muchas las acciones desarrolladas por estas señoras. Una de las más destacadas fue el trabajo continuado para el establecimiento de un manicomio en la capital. Con la labor de estas señoras y el empeño de Juan Febles, quien solicita su apoyo, se pudo llevar a cabo la compra de los terrenos e iniciar la construcción del edificio. Hoy el Hospital Febles Campos sigue prestando sus servicios a la sociedad canaria. Fue también importante la dedicación que prestaron al antiguo Hospital Civil de Santa Cruz de Tenerife (hoy ocupa el edificio el Museo de la Naturaleza y el Hombre) tras el incendio el 17 de marzo de 1888. Como recoge La Opinión, unos días después del incendio, las señoras destinaron parte de sus fondos a la reposición del mobiliario y la ropa de los departamentos de “Huérfanos y Cuna”. Las dos zonas más afectadas. Su vínculo con este hospital se mantuvo en el tiempo y, en 1897, volvemos a tener noticias suyas con la colocación del pavimento de mármol y la cancela del vestíbulo, donados por esta junta. Reglamento de la Sociedad de caridad de Señoras
Para recaudar fondos realizaban actividades culturales y organizaban un Bazar, la mayor parte de las veces ubicado en la Alameda de Santa Cruz, en el que vendían diversos objetos, era una actividad publicitada en la prensa local e incluso se exponían listas con los donantes y sus donaciones. Esta sociedad se compuso de un número destacado de mujeres, pertenecientes la mayoría de ellas, a las familias acomodadas de la isla. Muchas de ellas, aunque no podemos precisar cuántas, debieron canalizar su deseo de ayudar al prójimo a Manicomio de Santa Cruz de Tenerife
Hospital Civil de Santa Cruz de Tenerife
través de la Sección Central Provincial de Señoras de Caridad de la Cruz Roja.
LOS PRIMEROS PASOS DE LA CRUZ ROJA EN SANTA CRUZ
SECCIÓN CENTRAL PROVINCIAL DE SEÑORAS DE CARIDAD DE LA CRUZ ROJA DE SANTA CRUZ DE TENERIFE El principal objetivo de la Sección Central de Señoras de Caridad es recoger ropas, vendajes, aparatos, camillas, botiquines y cualquier objeto para el socorro de los heridos. Solicitar suscripciones y limosnas. Establecer casas designadas para hospitales de sangre en los momentos de lucha y tener en ellas la bandera internacional según el Art. 57 (con letra amarilla Sección de Señoras-Socorro a Heridos). Afiliar a sacerdotes, médicos, cirujanos, boticarios y bienhechores. Durante sus actos de servicio debían de mostrar el brazal, la esclavina, la bandera y demás insignias.
Gran Placa de Honor y Mérito
Sanatorio de repatriados (Manicomio de Santa Cruz)
1898-99: Repatriación de los soldados de la Guerra de Cuba. El 6 de octubre de 1898 la Junta y la Ambulancia de la Cruz Roja recibieron a la primera expedición, se les ofreció atención sanitaria y alimentos en un hospital provisional en la Calle San Francisco, en la casa del doctor Agustín Pisaca, por las señoras socias, Camila Díaz, Magdalena Burgada de Pisaca, y las señoritas Juana Bayol, Carmen y Pura Veronesi, Sofía Luis Poggi y Carmen Zamorano. El 21 de octubre de 1898 se atendieron a 160 repatriados y los atendieron las mismas señoritas uniéndose al grupo María Domínguez de Poggi y Matilde de Monteverde. Debido a la limitación de este hospital, el doctor Juan Febles ofreció los salones del Manicomio para instalar el Sanatorio de la Cruz Roja. El 6 de noviembre de 1898 se atienden a 88 soldados, se incorporan las señoras Plácida Diston, Josefa Álvarez y las señoritas Alice y Juana Edwards, Margarita y Rosa Álvarez. Para mitigar el sufrimiento de los soldados se realizaron numerosas colectas de donativos, fiestas y funciones de teatro, enviándose a La Habana material sanitario. Atención a repatriados de Cuba
ACTIVIDADES Terremoto de Italia: por iniciativa de la vocal Carmen Guigou
Con el espíritu de cooperación en momentos en que los or-
Ramos se realizó una función para recaudar fondos, tal ini-
ganismos estatales no pueden atender determinados proble-
ciativa fue agradecida personalmente por el Cónsul italiano
mas, la Cruz Roja, con sus recursos y su organización contri-
George Von Galatti
buyó a mejorar la acción del Estado. La población también estuvo dispuesta a colaborar en las tareas de la Cruz Roja y
Erupción del Chinyero: la ambulancia y parte de la Junta de
aportaban sus donativos al Bazar que organizaban, como ya
Gobierno de la Comisión Central acuden en el vapor Guan-
hacían en la Junta de Señoras de Caridad de Santa Cruz. Papel
che a Garachico y luego al lugar de la erupción y aledaños
destacado el de las mujeres que realizan una actividad muy dinámica y con la intención de hacer partícipe a la población.
1906-1907: se declara una epidemia tífico-indiana desde no-
Proceden de familias acomodadas de la ciudad y usan nume-
viembre de 1906 a abril de 1907. La Alcaldía solicita instalar un
rosos recursos para atraer a socios y colaboradores.
hospital provisional en el Lazareto. Fue fundamental la labor de la Comisión de Señoras al mando de la Presidenta Julia Verdugo de Mauriz junto con Mercedes de Dugour de Calzadilla y las
Terremoto de Messina (Italia)
señoritas Sofía Poggi, Pilar Gurrea, Carmen y Josefina Guigou que se movilizaron para obtener donativos, alimentos y ropas que ellas mismas confeccionaron para los enfermos, además de acudir al Lazareto para interesarse por ellos. La Campaña de Melilla: por iniciativa de la tesorera de la Comisión de Señoras, Pura Veronesi, se realizó una fiesta patriótica en el Parque Recreativo siendo enviado la recaudación a las distintas comisiones que se encontraban en Melilla y Málaga. Hambrunas de Fuerteventura: por la sequía y las malas cosechas sus habitantes estaban pasado una situación dramática. Por iniciativa de Sofía Luisa Poggi se celebra una fiesta benéfica en el teatro que dio como resultado la compra de alimentos que fueron enviados a la isla.
Erupción del Volcán Chinyero
Recorte de Prensa de la Hambruna de Fuerteventura Periódico: El Progreso 29/12/1909
PLÁCIDA DISTON Y OREA LA PRESIDENTA
Plácida Diston Orea y Luna Médicis, hija de Alfred Diston Roman y María de la Soledad Orea y Luna Médicis (1840-1906). En 1861 casa con el Vicecónsul de Inglaterra, John Howard Edwards (1830-1891) con el que tuvo cuatro hijas que estuvieron vinculadas a la Cruz Roja.
John Howard Edwards
Mery Selina y Alice Edwards Diston
Plácida Diston y su familia
Posee habilidades sociales que la hacen formar parte de distintas actividades caritativas y es innegable su liderazgo en ellas. Por ello es muy halagada cuando fallece, incluso se hace eco de su muerte la prensa local. Era una mujer de la alta sociedad tinerfeña como vemos, muy involucrada en remediar la pobreza y el desamparo de los más desfavorecidos. Su hija Juana hereda estas cualidades y continúa durante un tiempo como Vicepresidenta de la Cruz Roja. El resto de las hijas también son socias de la Cruz Roja y participan activamente en la organización.
Juana Edwards Diston Fanny Edwards Diston