Es la primera vez que voy a una feria gastronómica internacional y la verdad he vuelto fascinada. Con un millón de emociones y sensaciones por un día largo y lleno de sol que duró desde las 10 de la mañana hasta las 9 de la noche. 11 horas ininterrumpidas en el Parque de la Exposición en Lima donde se lleva a cabo por tercer año consecutivo esta feria que atrae chefs, cocineros, agricultores, proveedores, comensales de todos los rincones del país y del mundo. Mi despertador sonó a las 8am pero yo venía preparándome para este día desde que una semana antes había sacado mi entrada anticipada a 15 S./ (5 usd). Tenía intriga, curiosidad por saber de qué se trataba esta feria de la que todo Lima hablaba. Mi día arrancó en la estación Benavidez del Metropolitano. Me vestí esperando que hiciese mucho frío. Remera manga corta, remera manga larga, campera polar, pañuelo y camperón; pero a mitad de camino el sol me sorprendió gratamente y yo comencé a morir de calor y a desvestirme como a una cebolla. Cuando eran las 10.05 ya estaba adentro. El lugar aun estaba vacío y ordenado, ideal para hacer las primeras fotos.
Fui recorriendo los diferentes stands de los restaurantes y hablando con la gente que a primera hora de la mañana estaba de muy buena predisposición.
Mi primer intercambio fue con Marcos, el chef de “El 10”, un español que cocina carne argentina en sus restaurantes de Lima y el mundo pero aún, y es lo más increíble de la historia, no conoce mi país (para los despistados: Argentina). El me invitó una media porción (S./ 6) de tortilla de papas y carne adobada en algo picante y eso fue solo porque… le caí simpática o era temprano o aún no había gente o lo agarré de buen humor o porque si!
De ahí me fui a recorrer el mercado y wow otra vez maravillada con los colores, las frutas, las mieles, las miles de variedades de papas, todos los productos traídos de los lugares más recónditos del Perú y por sobre todas las cosas maravillada con la gente, los agricultores que tan amablemente se toman el tiempo para explicarte como de manera natural cosechan sus productos para luego invitarte a conocer su región.
y que ganas de viajar… que ganas de conocer más de este Perú viendo tan hermosa gente. Y degustar y mirar y sonreír y llenarse los 5 sentidos del crecimiento del este país y su gente.
Mistura nos recuerda que los pequeños agricultores son los responsables de generar el 60% de los alimentos que se consumen en el país y que con su trabajo nos hacen posible disfrutar de la valiosa y tradicional biodiversidad. Y que cierto!
Finalmente nos sentamos a almorzar y tuve que hacer mi primera elección entre los cientos y cientos de platos: paella de “La Eñe” y suspiro de chocolate de “La Huaca Pucllana”, una delicia. Para bajarlo, una rica cremolada de piña (ananá).
Por la tarde asistí a una conferencia: “Gastronomía e Identidad Cultural”. Tan interesante, tan nutritiva, tan productiva. Un intercambio entre la gente (estudiantes de
gastronomía, cocineros, gente común) y 3 importantes referentes de la gastronomía entre los que estaban Isabel Álvarez (Directora de APEGA responsables de la organización del Mistura) y dos conocidos chefs de Italia. Todos discutiendo sobre la identidad, aquellos que nos hace como personas y sociedad íntimamente ligado con la gastronomía, esa mistura y “contaminación positiva” que se genera en todos los países del mundo y nos lleva a ser lo que somos.
Más tarde volver a comer! Esta vez Fetuccini a la Huancaína con Lomo de “El Grifo” y para cerrar una torta de chocolate. Por la noche toco Bareto, grupo de cumbia y ska, con una trayectoria de 10 años haciendo música en el Perú que hizo bailar a toda la audiencia. Para esas horas yo estaba sola. Fue un final perfecto.
Mistura me dejo el alma llena, la panza feliz y el coraz贸n contento. Sin duda fue una experiencia inolvidable y altamente recomendable para cualquier persona abierta a disfrutar de la mistura y el crecimiento que goza el Per煤 en este momento.