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Escucha Israel -Los Cuatro Principios Fundamentales del Verdadero Conocimiento-

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Roberto Celaya Figueroa


…para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas y nosotros por medio de él (I Corintios 8:6)


Dedicatoria

A la Iglesia de Dios (7° Día)

Página web habla hispana: http://www.iglesiadediosapostolica.org/ Página web oficinas centrales: http://www.churchofgod-7thday.org/


Índice

Introducción...................................................................................................... 1

Un Dios .............................................................................................................. 4 Eterno ..................................................................................................... 36 Infinito ..................................................................................................... 42 Omnisciente ........................................................................................... 46 Todopoderoso ........................................................................................ 53 Recapitulación ....................................................................................... 58

Un Mesías.......................................................................................................... 62 Cristo: profeta, sacerdote y rey ............................................................ 76 Profeta .......................................................................................... 77 Sacerdote ..................................................................................... 79 Rey................................................................................................ 81 Recapitulación ....................................................................................... 95

Una Ley ............................................................................................................. 102 Definición ............................................................................................... 103 Aplicación............................................................................................... 104 Diferenciación ........................................................................................ 106 Recapitulación ....................................................................................... 120

Un Pueblo.......................................................................................................... 127 Israel ....................................................................................................... 128


Iglesia...................................................................................................... 132 Recapitulación ....................................................................................... 134

Conclusión ........................................................................................................ 151 Un Dios ................................................................................................... 151 Un Mesías ............................................................................................... 154 Una Ley ................................................................................................... 161 Un Pueblo ............................................................................................... 167


Introducción

Cuando a Jesús se le preguntó por el mayor mandamiento de la Escritura el comenzó su explicación citando Deuteronomio 6:4: “Escucha, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es”, a continuación señalaría que amar a Dios sobre todas las cosas es el mayor mandamiento y el amar al prójimo como a uno mismo el que le sigue (Mateo 22:34-40).

La cita de Deuteronomio 6:4 no sólo entrega instrucción sino que guarda en la misma expresión los Cuatro Principios Fundamentales del Verdadero Conocimiento, a saber: un Dios, un Mesías, una Ley y un Pueblo. De estos Cuatro Principios Fundamentales del Verdadero Conocimiento, Deuteronomio 6:4 entrega dos de manera explícita –un Dios y un Pueblo– y dos de manera implícita –un Mesías y una Ley–.

Un Dios. La cita de Deuteronomio 6:4 señala en su última parte “Jehová nuestro Dios, Jehová uno es”, lo cual de manera explícita señala uno de los Cuatro Principios Fundamentales del Verdadero Conocimiento: que existe un solo Dios, único, real, viviente, verdadero, veraz, un Dios que a lo largo de la Escritura busca revelarse, un Dios que sobrepasa nuestro entendimiento y nuestra comprensión pero que cercano está a su creación, un Dios que nos ama y que está llevando a cabo un plan para conformarnos a la imagen de Su Hijo llegando así a ser parte de Su familia.

Un Mesías. Del entendimiento entregado por Deuteronomio 6:4 de que existe un solo Dios –nuestro Padre– y que ese Dios es infinito, eterno, omnisciente y 1


todopoderoso, un Dios que por su misma naturaleza está inaccesible para la creación, se deduce de manera implícita otro de los Cuatro Principios Fundamentales del Verdadero Conocimiento: la necesidad de un intermediario que lo revele a una creación finita, temporal, con conocimiento parcial y con capacidades limitadas, ese intermediario es el Mesías, Cristo, el Hijo de Dios, que no sólo revela al Padre sino que en sí mismo cumple la reconciliación requerida por la justicia divina respecto de nuestras rebeldías y nos concede por Su sangre derramada la posibilidad de llegar a ser hijos de Dios.

Una Ley. Si se ha comprendido que existe un Dios y que ese Dios se revela a través de Su Mesías, el siguiente de los Cuatro Principios Fundamentales del Verdadero Conocimiento que se deduce de manera implícita es lo relativo a lo que ese Dios desea de nosotros, lo cual está contenido en Su Ley, Ley que se hace necesario conocer, sí, pero mayormente poner por obra.

Un Pueblo. La cita de Deuteronomio 6:4 señala en su primera parte “Escucha, Israel:” lo cual no sólo es un exhorto a poner atención a la instrucción que se va a entregar sino que de manera explícita revela otro de los Cuatro Principios Fundamentales del Verdadero Conocimiento: que existe un solo Pueblo y que ese pueblo recibe el nombre de Israel.

Con todo y todo el saber, reconocer y aceptar que existe un Dios, un Mesías, una Ley y un Pueblo no es sino apenas el principio del entendimiento requerido para los Cuatro Principios Fundamentales del Verdadero Conocimiento ya que para ello habría que clarificar respecto de ese Dios ¿cuáles son sus características?, ¿podemos llegar a comprenderlo?, ¿es uno, son dos, son tres?; respecto de ese 2


Mesías ¿quién es?, ¿qué función tiene?, ¿es igual al Padre?; respecto de esa Ley ¿hay una o varias?, ¿cuál es?, ¿sigue vigente?; y respecto de ese Pueblo ¿es el Israel histórico?, ¿es la iglesia?, ¿qué características tiene?; por mencionar tan sólo algunas preguntas que al respecto de esas Cuatro Principios Fundamentales del Verdadero Conocimiento pudieran surgir.

Respecto de esto último hay que aclarar que la presente obra no busca, de hecho no puede, ninguna obra puede, dar respuesta para cada una de los Cuatro Principios Fundamentales del Verdadero Conocimiento de todas las dudas que pudieran surgir al abordarlas, pero si puede intentar, con base en la Escritura, sentar las bases para que, comprendiendo esos Cuatro Principios Fundamentales del Verdadero Conocimiento se pueda continuar escudriñando la Palabra edificando sobre ese conocimiento la comprensión que deviene de lo alto respecto de las verdades reveladas.

Sea así conforme a la voluntad del Padre y para Su mayor gloria en Cristo Jesús.

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Un Dios

El Primer Principio Fundamentales del Verdadero Conocimiento tiene que ver con la revolucionaria manera de ver a Dios: un ser único y no sólo eso sino que podemos considerarlo no sólo como nuestro creador sino como nuestro Padre.

Se menciona que esta manera de ver a Dios es revolucionaria pues rompe con el consenso común, históricamente observable, de una humanidad engañada donde existen muchos dioses o peor aún: de un cristianismo que adjudica al único Dios en que dice creer tres personas, o en algunos casos dos, que siendo diferentes no son tres ni dos sino uno.

Visto de esta manera la creencia en un solo Dios, al que llamamos Padre, es una visión realmente minoritaria en la historia pasada y presente de la humanidad, más sin embargo es esencial para comprender el resto de la revelación. No comprender este punto genera posteriormente desviaciones doctrinales que, aunque siendo sutiles en un principio, terminan por tergiversar la verdad al grado de negarla.

Excluyendo las creencias relacionadas con multitud de dioses, propias del paganismo, y que incluso los cristianos binitarios o trinitarios rechazan, debe reconocerse que estas tres posturas, a saber: un Dios único, un dios con dos personas (el Padre y el Hijo) o un dios con tres personas (el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo), pueden argumentarse con la Escritura, más sin embargo no es el conocimiento el que lleva a la verdad sino la guía del Espíritu de Dios en cada uno. 4


Con todo y todo debería ser para todo cristiano más que interesante observar cómo los apóstoles, en las cartas que escribieron y que llegaron a conformar parte de lo que se conoce como Nuevo Testamento, abordan la cuestión de la naturaleza del Padre, de la naturaleza del Hijo, y de la naturaleza de la relación de ambos.

A la iglesia naciente

Es un hecho que el inicio de la iglesia del Nuevo Testamento se circunscribió al pueblo de Israel, de hecho no es sino hasta que Pedro recibe la visión clarificadora que lo lleva a la casa de Cornelio que el evangelio se abre también para los gentiles (Hechos 10), para este punto habían pasado unos ocho años del inicio de la iglesia.

De nuevo, hasta Hechos 10, la llamada a la salvación que de Jesús se obtenía, de parte de la iglesia había sido proclamada exclusivamente a los judíos, ¿cómo encontramos expresada la naturaleza del Padre, la naturaleza del Hijo y la naturaleza de la relación entre ambos en los capítulos previos a la conversión de Cornelio y su familia con Pedro1?

Hechos 1:4 Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.

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Celaya, Roberto, Un sólo Dios, el Padre; un sólo Señor, Jesucristo, México, 2017. Descargar gratis sin compromiso ni seguimiento en www.rocefi.com.mx, Menú Libros, Sección Ebooks Gratis, Apartado Cristianismo.

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Hechos 1:7 Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad;

Hechos 2:22 Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis;

Hechos 2:23 a éste [Jesús], entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole;

Hechos 2:24 al cual [Jesús] Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella.

Hechos 2:30 Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono,

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Hechos 2:32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.

Hechos 2:33 Así que, exaltado [Jesús] por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.

Hechos 2:36 Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.

Hechos 3:13 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad.

Hechos 3:15 y matasteis al Autor de la vida [Jesús], a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.

Hechos 3:18 Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer.

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Hechos 3:19-20 Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;

Hechos 3:26 A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad.

Hechos 4:10 sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.

Hechos 5:30 El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole en un madero.

Hechos 5:31 A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados.

Hechos 7:55 Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, 8


Hechos 7:56 y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios.

Hechos 10:38 cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Hechos 10:40 A éste [Jesús] levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase;

Hechos 10:42 Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él [Jesús] es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.

Las citas anteriores, que son todas aquellas que abordan la naturaleza del Padre, la naturaleza del Hijo y la naturaleza de la relación entre ambos, enmarcadas hasta el capítulo 10 de Hechos en el contexto de la predicación de la nueva iglesia a los judíos, no dan pauta a considerar una igualdad del Hijo con el Padre, al contrario, acentúan la diferencia, siendo que en caso de haber cambiado el pensamiento que previamente el pueblo de Israel tenía, lo lógico es que la prédica fuera clarificadora en ese sentido, lo cual no es así. Pero si uno lee el resto del 9


libro de Hechos e incluso el resto de todo el Nuevo Testamento, verá que la tónica en que se presenta la naturaleza del Padre, la naturaleza del Hijo y la naturaleza de la relación entre ambos se mantiene (de nuevo se recomienda la lectura del libro Un sólo Dios, el Padre; un sólo Señor, Jesucristo2

A los judaizantes

Volviendo sobre los judaizantes, si bien su inclusión temprana en la historia de la iglesia ha sido mencionada con un carácter negativo por el daño que estos le hacían, hay que ver también que dicha situación devino para nosotros en una cuestión positiva, sobre todo para el tema que se está analizando, ya que si hubiera habido un rompimiento con la manera de ver a Dios que el pueblo de Israel tenía, es más que lógico y evidente que estos judaizantes, que se preocupaban por cuestiones rituales del Antiguo Pacto como la circuncisión, hubiesen creado mayores problemas que hubieran hecho necesario a la iglesia el clarificar la naturaleza del Padre, la naturaleza del Hijo y la naturaleza de la relación entre ambos, lo cual no se ve en todo el Nuevo Testamento.

Para ejemplificar lo anterior tenemos dos cartas que escribió el Apóstol Pablo, una a los Gálatas, escrita entre el 48 y el 55 d.C., y otra a los Hebreos, escrita alrededor del año 65 d.C.

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Gálatas. Respecto de las iglesias en Galacia estaban formadas en parte por judíos convertidos y en parte por gentiles convertidos, como era generalmente el caso. Pablo afirma su carácter apostólico y las doctrinas que él enseña, para confirmar a las iglesias de Galacia en la fe de Cristo, especialmente con respecto al importante punto de la justificación solo por fe. La verdad esencial de la justificación por fe en vez de por las obras de la ley, había sido oscurecida por la insistencia de los judaizantes de que los creyentes en Cristo debían guardar la ley si esperaban ser perfectos delante de Dios. Cuando Pablo supo que esta enseñanza había comenzado a penetrar en las iglesias gálatas y que los había alejado de su herencia de libertad, escribió la apasionada protesta contenida en esta epístola.

A pesar de lo avanzado de la historia de la iglesia al momento en que fue escrita esta carta, 48-55 d.C., y a pesar de que judaizantes estaban introduciendo en la iglesia cuestiones doctrinales superadas del Antiguo Pacto, ¿qué encontramos en esta carta? Muchas cuestiones se aclaran, pero al parecer no había controversia alguna sobre la naturaleza del Padre, la naturaleza del Hijo y la naturaleza de la relación entre ambos pues el tema no se aborda de ninguna forma, pero no sólo eso ¿de qué manera se expresa, cuando llega a tocarse, la naturaleza del Padre, la naturaleza del Hijo y la naturaleza de la relación entre ambos? Veamos

Gálatas 1:1 Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos),

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Gálatas 1:3 Gracia y paz sean a vosotros, de Dios el Padre y de nuestro Señor Jesucristo,

Gálatas 1:4 el cual [Jesús] se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre,

Gálatas 1:15-16 Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre,

Gálatas 3:17 Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa.

Gálatas 3:26 pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;

Gálatas 4:4 Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,

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Gálatas 4:6 Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡¡Abba, Padre!!

Gálatas 4:7 Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.

La lectura de las citas que en Gálatas hacen referencia a la naturaleza del Padre, la naturaleza del Hijo y la naturaleza de la relación entre ambos no permiten suponer una igualdad, sino por el contrario una diferencia, y más allá de eso es interesante notar que no hay referencia alguna a que existiese un conflicto entre la nueva fe y la fe judía respecto del Padre y del Hijo.

Hebreos. De forma sucinta podemos decir que Hebreos fue escrito por un hebreo para otros hebreos, diciéndoles a los hebreos que dejaran de actuar como hebreos. Realmente, muchos de los primeros judíos creyentes, estaban volviendo a caer en los ritos y rituales del judaísmo, a fin de escapar de la creciente persecución. Entonces, esta carta es una exhortación para que estos creyentes perseguidos continuaran en la gracia de Jesucristo.

Dada la naturaleza de la carta, los destinatarios y los temas a tratar, amén que fue escrita cerca del año 65 d.C., es de esperarse que en ella hubiese una clarificación de la naturaleza del Padre, la naturaleza del Hijo y la naturaleza de la

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relación entre ambos, máxime si esto supusiese un rompimiento con la fe y doctrina del pueblo de Israel, pero ¿qué encontramos en ella?

Hebreos 1:1-2 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;

Hebreos 1:3 el cual, siendo [Jesús] el resplandor de su gloria [del Padre], y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó [Jesús] a la diestra de la Majestad [el Padre] en las alturas,

Hebreos 1:5 Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy, y otra vez: Yo seré a él Padre, Y él me será a mí hijo?

Hebreos 1:6 Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios. 14


Hebreos 1:8-9 Más del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Cetro de equidad es el cetro de tu reino. Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros.

Hebreos 2:9 Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.

Hebreos 2:17 Por lo cual debía ser [Jesús] en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.

Hebreos 5:5 Así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo [el Padre]: Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy.

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Hebreos 6:1 Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios,

Hebreos 7:25 por lo cual puede también [Jesús] salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.

Hebreos 8:1 Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote [Jesús], el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos [el Padre],

Hebreos 9:14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? Hebreos 9:24 Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios;

Hebreos 10:12 pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios,

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Hebreos 12:2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

Hebreos 13:20 Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno,

Al igual que en Gálatas, la lectura de las citas que en Hebreo hacen referencia a la naturaleza del Padre, la naturaleza del Hijo y la naturaleza de la relación entre ambos no permiten suponer una igualdad, sino por el contrario una diferencia, y más allá de eso es interesante notar que no hay referencia alguna en Hebreos a que existiese un conflicto entre la nueva fe y la fe judía respecto del Padre y del Hijo.

La naturaleza del Padre como el único Dios verdadero, viviente, veraz, y de Jesús, Su Hijo, como único Señor, Salvador y Redentor (I Corintios 8:6), nunca fue motivo de confusión en los primeros años de la iglesia, las cartas de los Apóstoles, que abarcan desde el 51 d.C. hasta el 90 o 100 d.C., dan muestra de ello en sus salutaciones3:

Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, que él había prometido antes por sus profetas en las

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santas Escrituras, acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne… Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo (Romanos 1:1-3, 8)

Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes… Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo (1 Corintios 1:1, 3)

Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a la iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están en toda Acaya: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo (2 Corintios 1:1-2)

Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos), Gracia y paz sean a vosotros, de Dios el Padre y de nuestro Señor Jesucristo (Gálatas 1:1-3)

Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo (Efesios 1:1-2)

Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo (Filipenses 1:2)

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Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo (Colosenses 1:1-2)

Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios Padre y en el Señor Jesucristo: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo (1 Tesalonicenses 1:1)

Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios nuestro Padre y en el Señor Jesucristo: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo (2 Tesalonicenses 1:1-2)

Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo nuestra esperanza. A Timoteo, verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor (1 Timoteo 1:1-2)

Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, según la promesa de la vida que es en Cristo Jesús, a Timoteo, amado hijo: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y de Jesucristo nuestro Señor (2 Timoteo 1:1-2)

Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad, a Tito, verdadero hijo en la común fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo nuestro Salvador (Tito 1:1, 4) 19


Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo (Filemón 1:3)

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo (Hebreos 1:1-2)

Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión: Salud (Santiago 1:1)

Pedro, apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas (1 Pedro 1:1-2)

Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús (2 Pedro 1:2)

lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo (1 Juan 1:3)

Sea con vosotros gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo, Hijo del Padre, en verdad y en amor (2 Juan 3) 20


Judas, siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, a los llamados, santificados en Dios Padre, y guardados en Jesucristo (Judas 1)

La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan (Revelación 1:1)

Estas salutaciones, que se refiere a todas las cartas del Nuevo Testamento, con todo y que son muy significativas son apenas una parte de lo escrito en el Nuevo Testamento que nos habla de la naturaleza del Padre, la naturaleza del hijo y la naturaleza de la relación entre ambos. El Nuevo Testamente contiene más de mil citas que hablan precisamente de eso: la naturaleza del Padre, la naturaleza del hijo y la naturaleza de la relación entre ambos, y que al leerlas uno puede tener una imagen completa de dicho tema4.

Quien gracias al Espíritu de Dios ha llegado a la comprensión de que sólo existe un Dios, que ese Dios es único, y que a ese Dios podemos considerarlo nuestro Padre, ha entendido el primer principio fundamental del verdadero conocimiento que le permitirá avanzar en esa comprensión, en ese entendimiento requerido para todo hijo de Dios.

1 Corintios 8:6 …para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él…

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1 Corintios fue escrita alrededor del 55 d.C., es decir, unos 25 años después de la muerte y resurrección de Jesús. Es interesante como en esa carta, en la cita precedente, Pablo claramente señala que para el creyente que ha llegado a la comprensión del primer principio fundamental del verdadero conocimiento entiende esa realidad que ahí es expuesta de manera contundente: sólo hay un Dios, y a ese único Dios llamamos Padre.

1 Timoteo 6:14-16 14

que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición

de nuestro Señor Jesucristo, 15

la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de

reyes, y Señor de señores, 16

el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien

ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.

En este punto la cita de 1 Timoteo es esencial antes de avanzar en el estudio de esta verdad ya que si bien alguien puede llegar a reconocer que existe un solo Dios y que ese único Dios es al que podemos llamar Padre, puede llegar a dejar de comprender que ese Dios, nuestro único Dios, nuestro Padre Dios, es realmente inaccesible, incognoscible, incomprensible. Esto por Su propia naturaleza eterna, infinita, todopoderosa y omnisapiente, más sin embargo hay que aclarar que esto es así para nosotros por ser seres temporales, finitos, limitados, pero no para Dios quien puede revelarnos ese conocimiento que nos permita avanzar en la comprensión de Su majestad siendo que esa revelación, como se verá en el capítulo posterior, nos es dada a través de Su Hijo. 22


Génesis 1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

Hebreos 1:10 Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos.

Revelación 10:6. y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más

El Eterno en los cielos es el Creador de los cielos, la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay. Él es nuestro Padre Celestial.

Dios ha creado todo, en el caso del universo y de nosotros mismos esto lo ha hecho a través de Su Hijo, pero si bien esto puede llegar a maravillarnos existe aún otra verdad más asombrosa: la realidad de que estamos llamados a llegar a ser Sus hijos.

En el caso de la humanidad, ésta ha sido creada por Dios, pero en el caso de los elegidos que han respondido al llamamiento, en ellos se ha iniciado un proceso en el siglo presente que podemos identificar con el término de engendramiento mediante el cual el Padre está desarrollando en cada uno, por la acción de Su Santo Espíritu, Su propio carácter perfecto y santo.

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Cuando Cristo hablo con Nicodemo (Juan 3:1-15), le dijo que había que nacer del agua y del Espíritu para entrar al Reino de Dios.

Juan 3:1-21 1

Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal

entre los judíos. 2

Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de

Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. 3

Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no

naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 4

Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede

acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? 5

Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de

agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6

Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del

Espíritu,[a] espíritu es. 7

No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

8

El viento[b] sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de

dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. 9

Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?

10

Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?

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De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que

hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. 12

Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere

las celestiales? 24


13

Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre,

que está en el cielo. 14

Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el

Hijo del Hombre sea levantado, 15

para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.

Analizado esto puede uno entender la cuestión del engendramiento actual que en el presente siglo está tomando a cabo con los elegidos.

Nacer del agua y del Espíritu como requisito para entrar al Reino de Dios sólo es posible para alguien que previamente haya nacido carnalmente, es así como puede verse que hay tres nacimientos: el carnal, el del agua y el del Espíritu. El carnal, como ya se comentó, es el físico por el cual toda persona pasa; el del agua se refiere a ese nacimiento que deviene una vez que uno ha respondido al llamado del Padre y que bautizándose ha nacido a nueva vida (2 Corintios 5:17; Tito 3:5; 1 Pedro 1:3; 1 Juan 2:29; 3:9; 4:7; 2:1-4, 18), pero aún se requiere otro: el nacimiento del Espíritu. El nacimiento del Espíritu se refiere a esa transformación que experimentarán los llamados y elegidos que hayan sido encontrados fieles al regreso de Cristo (1 Corintios 15:51), transformación que pasa por la resurrección de aquellos que hayan muerto y que estos, junto con quienes siguiesen vivos, experimentarán al llegar a tener cuerpos de gloria como Jesús mismo (1 Juan 3:2).

De esta forma, así como existe un proceso previo al nacimiento carnal donde el nuevo ser es gestado en la matriz de la madre, de igual forma los nacidos de nuevo en el presente siglo experimentan esa gestación que les permitirá nacer de manera gloriosa en el reino venidero, de esta forma puede entenderse la 25


diferencia entre ser creado y ser engendrado: todos hemos sido creados, los elegidos están en el presente siglo siendo engendrados, esto último nos permite desde ya dirigirnos a nuestro creador, a nuestro Dios, como nuestro Padre.

Deuteronomio 33:27 El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos; el echó de delante de ti al enemigo, y dijo: Destruye.

Aunque más delante se verá a detalle cuando se aborde esta característica de Dios, es menester en este punto reconocer que, tal como dice Su Palabra, Él es eterno. Esta cualidad literalmente sería imposible de llegar a conocer para cualquier ser limitado temporalmente como todos lo somos, más sin embargo Él, por medio de Su Palabra, puede revelárnosla y aunque puede seguir siendo en extremo difícil de comprender a cabalidad, permite entender que Él, al ser el origen de todo, no está sujeto a nada, ni siquiera al tiempo.

Jeremías 10:10-12 10

Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno; a su ira

tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignación. 11

Les diréis así: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra,

desaparezcan de la tierra y de debajo de los cielos. 12

El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden el mundo con su

saber, y extendió los cielos con su sabiduría;

Este Dios, el único Dios al que llamamos Padre, está vivo y es verdadero, Él es la majestad por encima de todo, los demás dioses creados material o 26


intelectualmente por los hombres son nada, sean estos dioses la multitud de dioses paganos o bien ese torcimiento de la verdad que lleva a asignar a ese único Dios dos o tres personalidades diferentes entre sí.

Mateo 23:9 Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos.

Contrariamente a lo que pudiera pensarse, Cristo no trajo la revelación de que ese único Dios, revelado como tal para los elegidos, es nuestro Padre, varios pasajes de la Escritura en lo que se conoce como Antiguo Testamento así lo atestiguan:

Curiosamente, y a pesar de lo que se pudiera pensar, el presentarse como Hijo de Dios tampoco era problema en la fe del pueblo hebrero.

En Salmos 89:20-29 , cuando Dios hace Su pacto con David, David inspiradamente escribe: 20

Hallé a David mi siervo;

Lo ungí con mi santa unción. 21

Mi mano estará siempre con él,

Mi brazo también lo fortalecerá. 22

No lo sorprenderá el enemigo,

Ni hijo de iniquidad lo quebrantará; 23

Sino que quebrantaré delante de él a sus enemigos,

Y heriré a los que le aborrecen.

27


24

Mi verdad y mi misericordia estarán con él,

Y en mi nombre será exaltado su poder. 25

Asimismo pondré su mano sobre el mar,

Y sobre los ríos su diestra. 26

El me clamará: Mi padre eres tú,

Mi Dios, y la roca de mi salvación. 27

Yo también le pondré por primogénito,

El más excelso de los reyes de la tierra. 28

Para siempre le conservaré mi misericordia,

Y mi pacto será firme con él. 29

Pondré su descendencia para siempre,

Y su trono como los días de los cielos.

En Jeremías 31: 18-21, Dios mismo se expresa de esta manera: 18

Escuchando, he oído a Efraín que se lamentaba: Me azotaste, y fui

castigado como novillo indómito; conviérteme, y seré convertido, porque tú eres Jehová mi Dios. 19

Porque después que me aparté tuve arrepentimiento, y después que

reconocí mi falta, herí mi muslo; me avergoncé y me confundí, porque llevé la afrenta de mi juventud. 20

¿No es Efraín hijo precioso para mí? ¿no es niño en quien me

deleito? pues desde que hablé de él, me he acordado de él constantemente. Por eso mis entrañas se conmovieron por él; ciertamente tendré de él misericordia, dice Jehová.

28


21

Establécete señales, ponte majanos altos, nota atentamente la calzada;

vuélvete por el camino por donde fuiste, virgen de Israel, vuelve a estas tus ciudades.

Como podemos ver, el pueblo de Israel consideraba y se refería a Dios como su padre y Dios mismo se refería a ellos como sus hijos.

En este mismo sentido Isaías 63:15-16, de manera personal dice 17

Mira desde el cielo y contempla

desde tu santa y gloriosa morada. ¿Dónde está tu celo y tu poder, la conmoción de tus entrañas y tus piedades para conmigo? ¿Se han estrechado? 16

¡Pero tú eres nuestro padre!

Aunque Abraham nos ignore e Israel no nos reconozca, tú, Jehová, eres nuestro padre. Redentor nuestro es tu nombre desde la eternidad.

Más delante Isaías 64:8-9, en el mismo tenor de lo externado anteriormente señala 8

Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que

nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros. 9

No te enojes sobremanera, Jehová, ni tengas perpetua memoria de la

iniquidad; he aquí, mira ahora, pueblo tuyo somos todos nosotros.

29


Y todavía con mayor contundencia Salmos 82:6 no sólo ubica a los humanos como hijos de Dios sino hasta dioses los llama Yo dije: Vosotros sois dioses, y todos vosotros hijos del Altísimo

Así que tanto de manera colectiva como individual, la comunidad del pueblo de Israel podía llamar a Dios su padre y Dios mismo podía llamarles hijos.

En este orden de ideas, Juan 8:39-42 relata una discusión que Jesús tenía con los judíos: 39

Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si

fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais. 40

Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad,

la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham. 41

Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: Nosotros

no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios. 42

Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me

amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió.

Así que considerarse hijo de Dios o llamar a Dios Padre, no era problema en la mente del pueblo hebreo, Él los habría creado, eran Sus hijos, si bien existía una noción de superioridad infinita en Dios, la misma revelación por Él dada los hacía sentirse Sus hijos.

30


Lo que Cristo sí vino a hacer, con relación a este punto, es a dar plenitud a su comprensión, ya que si bien, aunque el Pueblo de Israel reconocía a Dios como su Padre, ese entendimiento era lejano, siendo que Cristo lo vino a acercar tal cual la figura de un Padre con sus hijos tiene en una familia, pero más aún: esta comprensión implicó que cada uno de aquellos que respondiesen al llamado podrían llegar a ser hijos suyos (Juan 1:12), y no sólo hijos, sino hijos de la misma forma que Cristo lo es (1 Juan 3:2). Esto último, incluso para los elegidos, en ocasiones es difícil de entender en toda su extensión y profundidad.

Juan 20:17 Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.

Siguiendo con la tónica relativa a unicidad de Dios, esta cita de Juan es contundente ya que hay referencias en la Escritura, durante la vida física de Jesús, en que Él se expresa del Padre como si este fuese mayor –lo cual así es–, más sin embargo los que hacen igual a Jesús con el Padre señalan que esto así era pues Cristo, al estar en la carne, era inferior en esas circunstancias al Padre, pero esta cita de Juan no permite esta argumentación pues la misma tiene efecto una vez que Cristo ha resucitado, es decir, que ha sido transformado en cuerpo de gloria y que, como Él mismo ha dicho “toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra” (Mateo 28:18), más sin embargo ¿qué leemos en esta cita de Juan?, que Cristo, resucitado y glorioso, con la misma gloria que tuvo antes de la fundación del mundo (Juan 17:5), se refiera a Dios como Su Padre y no sólo como Su Padre sino también como Su Dios. 31


Estas son las citas que requieren de un torcimiento extremo de la verdad para llegar a presentar la idea de un dios con dos personas o un dios con tres personas, más sin embargo la lectura, no sólo de aquellas citas aisladas que esgrimidas sin conocimiento llevan en esa dirección, sino de toda la Escritura, permite una comprensión como la señalada hasta este momento: la existencia de un solo Dios, la unicidad de ese único Dios, y el reconocimiento de ese Dios único como nuestro Padre.

Efesios 3:9 y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas;

Dios, como ya se comentó anteriormente, es el creador de todo, pero no sólo es el creador de todo sino también el revelador de las verdades, sobre todo de aquellas que son inalcanzables para el hombre de sí y por sí, siendo una de estas mayores verdades las relativas a Su persona, las relativas a la creación, las relativas al hombre, en orden del plan que Él concibió desde la eternidad.

Proverbios 19:21 Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; más el consejo de Jehová permanecerá.

Eclesiastés 3:14 He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres. 32


Malaquías 3:6 Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.

1 Crónicas 17:27 y ahora has querido bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca perpetuamente delante de ti; porque tú, Jehová, la has bendecido, y será bendita para siempre.

Dios es inmutable. El no cambia sus mandamientos o su voluntad para el hombre. Él es perfecto en todos sus caminos.

Las mismas cualidades de Dios, eterno, infinito, todopoderoso, omnisciente, llevan a entender que Él no cambia, que es perfecto. Esto genera confianza en Sus promesas, en Su palabra, pero de igual forma requiere de entendimiento pues en Su interacción con la humanidad, temporal, dinámica, cambiante, participa de los procesos inherentes a Su plan sin ser Él mismo definidos por ellos. De igual forma, dada su inmanencia, requiere de algo que lo pueda representar ante los seres finitos, temporales y limitados que somos, siendo esa representación Su Hijo, la imagen del Dios invisible (Colosenses 1:15).

1 Reyes 8:23; 60-61 dijo: Jehová Dios de Israel, no hay Dios como tú, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia a tus siervos, los que andan delante de ti con todo su corazón … 33


a fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que Jehová es Dios, y que no hay otro. Sea, pues, perfecto vuestro corazón para con Jehová nuestro Dios, andando en sus estatutos y guardando sus mandamientos, como en el día de hoy.

Como preámbulo para el apartado referido a la Ley de Dios puede señalarse en este punto que si bien Dios no está sujeto a leyes, pues Él mismo es perfecto y santo, si ha establecido leyes, leyes que le representan, para el funcionamiento de todo lo creado, incluyéndonos. El entendimiento de estas leyes puede hacerse en algunos casos de manera natural, cuando se refiere uno a las leyes relativas a su creación física, pero en el caso de las leyes espirituales –y Su Ley es espiritual (Romanos 7:14 )– se requiere de Su Espíritu tanto para su comprensión como para su aplicación.

Santiago 1:17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación

Ya se comentó, y se abordará más delante, como es que Dios no cambia, el hombre sí, pero no Dios, con todo y todo, en ese proceso que en los hombres se está dando, máxime referido al engendramiento del que en el presente siglo se es objeto para los elegidos, la posibilidad de pedir a Dios lo que hace falta está presente.

Esto es de igual forma asombroso pues implica una interacción única entre Dios – infinito, eterno, todopoderoso, omnisciente–, y sus hijos, finitos, temporales y 34


limitados, es decir, se requiere de la participación consciente y volitiva de los elegidos para que Dios haga en cada uno la obra que ha pensado para quienes respondan a Su llamado.

Romanos 1:19-20 porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

El hecho de que Dios sea eterno, infinito, todopoderoso, omnisciente no obsta para que todo lo existente, al tener su origen en Él, pueda a través de la observación, permitir vislumbrar, incluso de manera natural, un vislumbre de su existencia, de su esencia y de sus características. Con todo y todo esta sería apenas una aproximación inicial que requeriría, si uno responde al llamado del Padre a salvación en el presente siglo, avanzar en esa comprensión, “y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto” (Romanos 12:2).

Veamos estas cuatro características de Dios que son la de ser eterno, infinito, todopoderoso y omnisciente.

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Eterno

La característica de la eternidad es inherente al Padre, es parte de su naturaleza. Esto es obvio y de conclusión lógica cuando se piensa que Dios no puede ser contenido por nada, si así fuera dejaría de ser Dios ya que habría algo mayor que podría contenerlo, pero al ser Dios, al estar por encima de todo, al no poder ser contenido por nada, la característica de la eternidad surge como cualidad propia de Él ya que si nada le puede contener, esa nada aplica incluso al tiempo, y si se excluye el tiempo, entonces deviene lo que intelectualmente concebimos como eternidad.

Se menciona que la eternidad es contenida intelectualmente ya que vivencialmente nadie la ha experimentado, de hecho esto es imposible para quienes de alguna forma u otra estamos limitados sea por el tiempo, el espacio u otras condicionantes propias de la creación.

Esto es importante tenerlo en mente: la eternidad es un atributo exclusivo y excluyente de Dios. Exclusivo porque sólo Él lo posee, excluyente porque nadie más puede llegar a poseerlo.

Pensemos un poco en eso para que quede más claro. La única forma en que alguien pudiese acceder a la eternidad de manera vivencial es que ese alguien, al igual que Dios, no pudiese ser contenido por nada, ni siquiera el tiempo, pero para que así fuese, ese alguien entonces debería tener las características inherentes a la naturaleza de Dios con lo cual ¡ese alguien sería otro Dios lo cual es un absurdo en sí mismo! 36


Pero entonces, ¿los humanos no accederemos a la eternidad? El término se confunde cuando hablamos de la gloria que en los hijos de Dios habrá de revelarse. Técnicamente, por lo comentado anteriormente, nadie, a excepción de Dios, puede experimentar la eternidad como una característica inherente de la propia naturaleza, pero lo que sí se entiende es que los hijos glorificados accederán a lo que se conoce como inmortalidad siendo que el tiempo no tendrá sobre ellos las acciones que actualmente tiene siendo que el mismo, por necesidad propia de la creación, no puede dejar de existir.

Si alguien pretendiese que con la glorificación de los hijos de Dios estos accediesen vivencialmente a la eternidad tendría que eliminarse que dichos hijos tuvieron un principio ya que aunque hubiesen sido glorificados, si en algún momento tuvieron un principio, si antes de ese principio ellos no existían, no puede decirse propiamente que han accedido vivencialmente la eternidad, en todo caso se ha accedido, en cuanto al tiempo, a algo que no tiene fin, pero no a algo – como lo es la eternidad– que tampoco ha tenido principio. A lo que los hijos glorificados accederán es a la inmortalidad, es decir, habiendo tenido un principio los mismos ya no tendrán un final y que las condiciones constriñentes del tiempo ya no tendrá poder limitativo sobre ellos.

¿Y cómo será esto? Tendremos que esperar para verlo, o más bien vivirlo. Lo que debe quedar claro para los elegidos es que la eternidad, tal cual escrituralmente es entendida, es un atributo exclusivo y excluyente del Padre y que si bien la noción de algo, o más bien alguien no sujeto al tiempo es difícil de entender, la misma cognitivamente, con la luz que emana de la Palabra, puede ser entendida. 37


Deuteronomio 32:40 Ciertamente [–dice Dios–], alzo a los cielos mi mano, y digo: Como que vivo yo para siempre

Job 36:26 He aquí, Dios es exaltado, y no [le] conocemos; el número de sus años es inescrutable.

Salmos 102:12 Más tú, Jehová, permaneces para siempre, y tu nombre por todas las generaciones.

Salmos 90:4 Porque mil años ante tus ojos [Dios,] son como el día de ayer que [ya] pasó, y [como] una vigilia de la noche.

Isaías 41:4 ¿Quién [lo] ha hecho y [lo] ha realizado, llamando a las generaciones desde el principio? Yo, Jehová, soy el primero, y con los postreros soy.

1 Corintios 2:7 sino que hablamos sabiduría de Dios en misterio, la [sabiduría] oculta que, desde antes de los siglos, Dios predestinó para nuestra gloria;

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2 Pedro 3:8 Pero, amados, no ignoréis esto: que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.

Salmos 90:2 Antes que los montes fueran engendrados, y nacieran la tierra y el mundo, desde la eternidad y hasta la eternidad, tú eres Dios.

Hebreos 1:11‭-12 (Salmos 102:26-27)‭ Ellos perecerán, más tú [Dios] permaneces; y todos ellos se envejecerán como una vestidura, y como un vestido los envolverás, y serán mudados; pero tú eres el mismo, y tus años no acabarán.

1 Crónicas 16:34 (Salmos 106:1; Salmos 100:5; 2 Crónicas 5:13) Dad gracias a Jehová, porque [Él es] bueno; porque para siempre es su misericordia.

Salmos 103:17 Más la misericordia de Jehová es desde la eternidad hasta la eternidad, para los que le temen, y su justicia para los hijos de los hijos,

Salmos 117:2 Porque grande es su misericordia para con nosotros, y la fidelidad de Jehová es eterna. ¡Aleluya!

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Salmos 146:6 que [Dios] hizo los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay; que guarda la verdad para siempre;

Salmos 66:7 El, [Dios,] domina con su poder para siempre; sus ojos velan sobre las naciones; no se enaltezcan los rebeldes. (Selah)

Romanos 1:20 Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que no tienen excusa.

1 Pedro 5:11 A El, [Dios,] [sea] el dominio por los siglos de los siglos. Amén.

Salmos 111:3 (Salmos 112:3) Esplendor y majestad es su obra, y su justicia permanece para siempre.

Salmos 119:142 Tu justicia es justicia eterna, y tu ley verdad.

Salmos 119:89 Para siempre, oh Jehová, tu palabra está firme en los cielos.

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Isaías 40:8 Sécase la hierba, marchítase la flor, más la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.

Salmos 145:13 Tu reino es reino por todos los siglos, y tu dominio [permanece] por todas las generaciones.

Éxodo 15:18 Jehová reinará para siempre jamás.

Salmos 9:7 Pero Jehová permanece para siempre; ha establecido su trono para juicio,

Salmos 45:6 (Lamentaciones 5:19) Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; cetro de equidad es el cetro de tu reino.

Daniel 4:3 ¿Cuán grandes son sus señales, y cuán poderosas sus maravillas! Su reino [–de Dios–] es un reino eterno, y su dominio de generación en generación.

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Infinito

El Padre, al ser Dios, de hecho el único Dios viviente, veraz y verdadero, no puede estar contenido por nada, no puede tener límites, ni temporales, como ya se vio en el apartado sobre Su eternidad, ni espaciales, como se verá en este apartado relacionado con Su infinitud.

Todos los atributos del Padre –eterno, infinito, todopoderoso y omnisciente–, si bien pueden ser de alguna manera cognitivamente abordados, los mismos exceden a la comprensión humana, con todo y todo en ocasiones el propio pensamiento, tratando de entenderlos, puede llegar a explicaciones que no sólo demeritan el atributo en cuestión sino que también terminan desviando su significado lo cual en términos prácticos es igual que negarlo, este es el caso de cuando se habla de la infinitud del Padre.

Algo infinito es algo que no tiene fin, es decir, que no está contenido de ninguna forma, que no está limitado por el espacio. En el caso de Dios –que de hecho es el único y lo único que posee este atributo–, este atributo es total, es decir, de ninguna forma puede contenerse, limitarse a Dios en los confines espaciales.

¿Por qué se dice que en ocasiones el pensamiento al abordar esta característica divina puede llegar a demeritarla hasta prácticamente llegar a negarla? Porque dicho pensamiento –a saber: que el Padre es infinito–, puede llegar a imaginar dicha infinitud, aunque parezca absurdo, limitada. Vamos explicando esto.

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¿Puede el pensamiento al menos teóricamente imaginar algo infinito? Alguien podrá decir que sí, por ejemplo: una cuerda que no tuviera principio ni fin, pero ¿realmente, como en este ejemplo, una cuerda sin principio ni fin es infinita? No es así, el concepto del infinito supera esa noción. Veamos de nuevo ese ejemplo, el de la cuerda sin principio ni fin. Al pensar en esto, uno puede imaginarse una cuerda larga, muy muy larga, tan larga que en teoría no tiene principio ni fin, luego entonces es una cuerda infinita, pero ¿puede verse la contradicción de dicho razonamiento? Si uno piensa en una cuerda larga, muy muy larga, tan larga que no tiene principio ni fin adjudica la cualidad de infinita sólo a sus extremos, ¿puede verse esto? Si se piensa en una cuerda donde sus extremos no tienen fin pero dicha cuerda sigue estando limitada por los lados de la misma –de otra forma ¿cómo podría ser una cuerda?– entonces tenemos el absurdo de una cuerda infinita en sus extremos pero limitada en sus lados.

Si bien el ejemplo anterior es cognitivamente entendible, no puede en estricto sentido de la palabra, decirse que la cuerda es infinita, en todo caso que sus extremos son infinitos al no tener principio ni fin, pero no que la cuerda en si es infinita pues la misma está limitada en sus lados.

En el caso de Dios lo anterior no aplica ya que Él no puede estar limitado de ninguna forma, por decirlo en una forma, ni por arriba, ni por abajo, ni por los lados, ni por ninguna parte, ¿puede cognitivamente pensarse en algo con esas características? No, no se puede ni siquiera pensar. Veamos. Supóngase ahora la figura de un cubo y síganse los siguientes pasos para hacerlo infinito, pero no un infinito limitado, como en el caso anterior de la cuerda, sino como un infinito completo, total. Primero extiéndanse sus lados derecho e izquierdo mucho, 43


mucho, mucho hasta teóricamente hacerlos infinitos; ahora extiéndase su lado superior e inferior de igual forma, mucho, mucho, mucho hasta hacerlos infinitos; ahora por último extiéndase sus lados frontal y trasero mucho, mucho, mucho hasta hacerlo infinito; ¿qué sucede con el cubo?, literalmente se vuelve imperceptible –que no inexistente– para el observador ya que al ser toralmente infinito no hay manera de que sus figura sea apreciada al haberse extendido todos sus lados, en todas direcciones, de una forma en que el mismo ha llegado a ser infinito.

Algo así es con Dios. En ocasiones la mente puede imaginarse en dos sentidos. Adelante y atrás, algo infinito, pero en el caso de Dios Él es infinito por todos lados, por lo cual para nosotros es imperceptible –que no inexistente– pues para percibirlo tendría que estar limitado de alguna forma lo cual es un absurdo en sí mismo que termina negando la cualidad infinita de Dios. Pero, ¿qué sucede?, ¡muchos cree que de alguna forma podrán ver, tocar, hablar con el Padre en algún momento sobre todo en el reino venidero!, pero pensar así niega la naturaleza de Dios y Dios no puede negarse a sí mismo.

Pero esto va más allá ya que adjudicar cualquier manifestación limitada de Dios en la historia de la humanidad –su figura, su voz y demás– es negar Su naturaleza ya que Dios, como ya se argumentó, es infinito, es por ello que Dios requiere una imagen, algo o más bien alguien, que lo refleje, que permita presentarlo y representarlo en un universo donde sí existen las limitaciones, y ese algo o más bien alguien es Jesús quien la misma Escritura, en este sentido, presenta como la imagen del Dios invisible (Colosenses 1:15).

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1 Reyes 8:27 Pero, ¿morará verdaderamente Dios sobre la tierra? He aquí, los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener, cuánto menos esta casa que yo he edificado.

Salmos 145:3 Grande es Jehová, y digno de ser alabado en gran manera; y su grandeza es inescrutable.

2 Crónicas 2:6 Pero ¿quién será capaz de edificarle una casa, cuando los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerle? ¿Quién soy yo para que le edifique una casa, aunque sólo sea para quemar [incienso] delante de Él?

2 Crónicas 6:18 Pero, ¿morará verdaderamente Dios con los hombres en la tierra? He aquí, los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener, cuánto menos esta casa que yo he edificado.

1 Timoteo 6:16 el único que tiene inmortalidad y habita en luz inaccesible; a quien ningún hombre ha visto ni puede ver. A Él [sea] la honra y el dominio eterno. Amén.

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Omnisciente

Si bien las características del Padre –eterno, infinito, omnisciente y omnipotente– son de alguna forma abordables para nuestro entendimiento, su plena comprensión escapa de nuestro entendimiento al ser ajenas a nuestra propia naturaleza, con todo y todo las dos primeras características –eterno e infinito–, aunque complejas en su plena comprensión no presentan tanto conflicto como las dos últimas –omnisciente y omnipotente–, ¿por qué?, por que como se verá en esos dos apartados, nuestra naturaleza antepone a las mismas cuestionamientos que llevan a dudar de ellas e incluso de Dios mismo.

La omnisciencia de Dios significa que Él todo lo sabe, así de sencillo, ¿y a qué se refiere a ese todo?, a eso: todo. Él es el único que se conoce plenamente a sí mismo, Él es el único que conoce todo lo que es y lo que no es, sea visible o invisible, Él es el único que conoce el pasado, presente y futuro, en fin, Él conoce todo.

Esta omnisciencia sigue la línea de lo expresado en los dos apartados anteriores relativos a la eternidad e infinitud de Dios: nada puede limitar a Dios. Dado que nada puede limitar a Dios –como en el caso temporal relativo a Su eternidad o en el caso espacial referido a Su infinitud–, de igual forma referido al conocimiento esa no limitación está dada por Su omnisciencia.

Si hubiese una cosa, una sola, que Dios desconociese, eso mismo invalidaría su condición divina ya que algo ajeno a Su comprensión implicaría que la misma está

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limitada y si está limitada por antonomasia no podría argumentarse la divinidad de Su persona.

La Escritura da testimonio de la omnisciencia de Dios, como se verá más delante, el creyente lo cree, el no creyente lo duda, pero en ambos casos las conclusiones de abordar dicha cuestión bajo la mirada de nuestra naturaleza conlleva a callejones cognitivos sin salida que pueden mermar la fe en el caso del creyente y consolidar aún más la rebeldía en el caso del no creyente.

Muchas son las preguntas que sobre la omnisciencia de Dios pueden hacerse: ¿Dios sabía que nuestros primeros Padres iban a pecar?, si es así entonces ¿para qué crearlos?; ¿Dios sabía que Saúl, el primer rey de Israel, iba a fallar?, si es así entonces ¿para qué elegirlo?; ¿Dios sabía que el Pueblo de Israel, una vez sacado de Egipto, le fallaría?, entonces ¿para qué elegirlo?; y un sinfín de etcéteras que si se sigue en la argumentación conllevan a pensar en un Dios o que no sabe todo o que si lo sabe entonces es injusto.

Con todo y todo, entre todas las preguntas relativas a la omnisciencia de Dios, hay una primordial que, como ya se comentó, conlleva a un callejón cognitivo sin salida y que literalmente ha generado en doctrinas contrarias a la Escritura como es el caso del determinismo: Si Dios sabe todo, sabe entonces quien se va a salvar y quien se va a condenar, y si esto es así entonces lo mismo ya ha sido determinado, no existe libertad y no hay nada que podamos hacer para cambiar las cosas. ¿Puede uno darse cuenta a dónde lleva abordar la cuestión de la omnisciencia de Dios desde nuestra perspectiva?, lo mismo sucede con Su omnipotencia, pero esto se verá en el siguiente apartado. 47


En efecto Dios lo sabe todo, pero entonces ¿qué hay de las dudas anteriormente planteadas –y de las muchas que sin plantearse hay en la mente de cada uno–?, el problema no es esta característica relativa a la naturaleza de Dios, sino nuestra incapacidad para abordarla desde Su perspectiva.

Somos finitos, temporales, limitados en conocimiento, limitados en capacidad, ¿y así pretendemos entender a Dios? Pongámoslo claro: si se pudiese de alguna forma y relativo a cualquier característica de Dios, llegar a comprenderla completa y totalmente, nomás por ese hecho Dios dejaría de ser Dios ya que el comprender algo implica que se ha llegado a Su total entendimiento, siendo que esto implicaría que Dios está limitado, pero si es ilimitado en todo –tiempo, espacio, conocimiento y potencia– entonces nunca podrá comprenderse a cabalidad su naturaleza.

Se puede abordar, sí, el análisis de las características de Dios relativas a Su naturaleza, incluso las preguntas anteriores de alguna forma –imperfectas siempre estas formas– pueden ser tratadas de responder, pero de igual forma ha de entenderse que podremos llegar sólo hasta cierto punto, de ahí en adelante el límite infranqueable de Su propia naturaleza nos impedirá llegar a aprehenderlo en su totalidad, como dice Job 26:14: “He aquí, estas cosas son solo los bordes de sus caminos; ¡Y cuán leve es el susurro que hemos oído de él! Pero el trueno de su poder, ¿quién lo puede comprender?”.

Esto no quiere decir que, como antes se decía en el mundo cuando algo de la fe no se entendía: sólo cree, no cuestiones; para nada, Dios quiere se le cuestiones, no en el sentido de retarle, de exigirle respuestas, sino en el sentido de buscar

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comprenderle: Pues “esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3).

La omnisciencia de Dios, si bien incomprensible en su totalidad, más que traer zozobra a nuestro entendimiento, debería de llenarnos de gozo, de alegría, ¿por qué?, por las múltiples revelaciones que sobre Su plan para la humanidad nos da en la Escritura y que viniendo de Aquel que todo lo sabe nos llenan de esperanza:

Isaías 55:11 así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

Jeremías 29:11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.

1 Timoteo 2:4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.

La omnisciencia de Dios implica no sólo conocimiento sino, como se verá en el siguiente apartado relativo a Su omnipotencia, acción, ya que su conocimiento va aunado a su actuar, lo cual lleva a los elegidos que han respondido a Su llamado en el presente siglo para venir a salvación a la confianza de que Él hará lo que ha dicho. 49


¿Alguna vez te has puesto a pensar detenidamente en la creación de Dios?, el universo, la naturaleza, nosotros mismos, literalmente cuenta con un sinfín de variables, con un sinfín de interacciones. Piensa solamente en el ser humano: cientos, miles de variables e interacciones químicas, biológicas, materiales, si a eso le sumas lo emocional, lo intelectual, lo espiritual, cada uno de nosotros es literalmente un infinito de combinaciones entre las diferentes variables e interacciones, y si a eso le sumas las interacciones con las demás personas, con la naturaleza, con el universo el resultado es pasmoso, ¿y cómo podría ser de otra forma?, un Dios infinito no puede estar limitado, ni siquiera en lo que crea, lo cual reflejará esa complejidad al extremo llegando a ser, literalmente, infinita. Visto de esta forma ¿cómo podría el ser humano abordar su propia existencia?, la única manera es que contara con la guía, con la dirección, de Aquel que solo Él puede entender y manejar los infinitos, en este caso Dios.

Es por esto que aquellos elegidos, que han respondido al llamado del Padre para venir a salvación en el presente siglo, acuden a Su Palabra –escrita y hecha carne– para obtener esa guía, esa dirección, que les permita vivir correcta, perfecta y santamente, lo cual si se intentase partiendo desde nuestra propia naturaleza limitada sería literalmente imposible. Es con esta esperanza, con este gozo, con lo que los elegidos deben quedarse, no con esos callejones cognitivos sin salida a donde el limitado e imperfecto razonamiento humano lleva cuando la omnisciencia del Padre se aborda. No es tanto llegar a comprender plenamente a Dios –lo cual es contrario a la propia naturaleza ilimitada de Él–, sino comprender y comprenderle en función de lo que necesitamos para nuestro vivir de manera perfecta y santa, de ahí en fuera, incluso lo que no comprendamos, no nos traerá zozobra ya que atendiendo a la 50


máxima de que Dios no puede contradecirse a sí mismo, aquello que no comprendamos no estará en contradicción con lo que sí comprendamos.

Salmos 147:5 Grande es nuestro Señor, y muy poderoso; su entendimiento es infinito.

1 Juan 3:20 en cualquier cosa en que nuestro corazón nos condene; porque Dios es mayor que nuestro corazón y sabe todas las cosas.

Salmos 139:4 Aun antes de que haya palabra en mi boca, he aquí, oh Jehová, tú [ya] la sabes toda.

Mateo 10:30 Y hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados.

Salmos 147:4 Cuenta el número de las estrellas, [y] a todas ellas les pone nombre.

Hebreos 4:13 Y no hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.

Salmos 139:1-4 51


Para el director del coro. Salmo de David. Oh Jehová, tú me has escudriñado y conocido. Tú conoces mi sentarme y mi levantarme; desde lejos comprendes mis pensamientos. Tú escudriñas mi senda y mi descanso, y conoces bien todos mis caminos.

Salmos 44:21 ¿no se habría dado cuenta Dios de esto? Pues El conoce los secretos del corazón.

1 Crónicas 28:9 En cuanto a ti, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele de todo corazón y con ánimo dispuesto; porque Jehová escudriña todos los corazones, y entiende todo intento de los pensamientos. Si le buscas, Él te dejará encontrarle; pero si le abandonas, Él te rechazará para siempre.

Isaías 40:28 ¿Acaso no [lo] sabes? ¿Es que no [lo] has oído? El Dios eterno, Jehová, el creador de los confines de la tierra no se fatiga ni se cansa. Su entendimiento es inescrutable.

Isaías 46:9-10 Acordaos de las cosas anteriores ya pasadas, porque yo soy Dios, y no hay otro; [yo soy] Dios, y no hay ninguno como yo, que declaro el fin desde el principio y desde la antigüedad lo que no ha sido hecho. Yo digo: ``Mi propósito será establecido, y todo lo que quiero realizaré."

52


Salmos 139:1-3 Para el director del coro. Salmo de David. Oh Jehová, tú me has escudriñado y conocido. Tú conoces mi sentarme y mi levantarme; desde lejos comprendes mis pensamientos. Tú escudriñas mi senda y mi descanso, y conoces bien todos mis caminos.

1 Reyes 8:39 escucha tú [desde] los cielos, el lugar de tu morada, y perdona, actúa y da a cada uno conforme a todos sus caminos, [ya que] conoces su corazón (porque sólo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres),

Hechos 1:24 Y habiendo orado, dijeron: Tú, Señor, que conoces el corazón de todos, muéstra[nos] a cuál de estos dos has escogido

Todopoderoso

La última característica del Padre a comentar es aquella que señala que Él es todopoderoso, es decir, que todo lo puede. Ésta característica, al igual que la anterior relativa a Su omnisciencia, son esas dos que llevan a confusión a quienes quieren abordarlas desde la perspectiva humana.

53


La omnisciencia de Dios confunde a quienes la abordan desde la perspectiva humana ya que si Dios sabe todo entonces Él consciente está de todo lo que acontecería a la humanidad, por lo que es un Dios cruel e injusto, pero más grave aún: si ya sabe todo lo que va a suceder, entonces no existe el libre albedrío sino que ya todo está determinado. Esta postura, como ya se comentó, está errada desde sus fundamentos pues busca entenderse desde nuestra perspectiva, es decir, desde la visión de un ser finito, temporal, que desconoce muchas cosas y que puede hacer muy poco.

Su omnipotencia corre la misma suerte cuando desde la perspectiva humana se aborda, no sólo para entenderla sino incluso para verla procedente desde nuestro punto de vista limitado. ¿Cuántas veces hemos oído expresiones que a manera de reclamo señalan que si Dios todo lo puede porque permite las guerras, el sufrimiento, las enfermedades? Visto así, de nuevo: desde la perspectiva limitada del ser humano, sin duda que la visión que viene a uno es la de un Dios cruel, injusto, pero al igual que la omnisciencia, no puede abordarse a cabalidad esta característica de Dios, así como ninguna de las otras tres que se han visto, desde la perspectiva humana, en todo caso tendríamos que ser como Él, algo imposible, para poder comprenderle. Pero ahí donde falla la razón entra en juego la fe pues de Dios podemos llegar a saber lo que Él mismo nos revela, y con base en ello avanzar a entenderle hasta donde sea posible.

Esto de que la fe permite salvar las cuestiones relativas a su omnipotencia que planteadas por quienes carecen de esta encuentran un escollo insalvable para entenderla. Para ello, Su palabra señala lo que ahorita está sucediendo con la humanidad, el plan divino que el Padre diseñó desde la eternidad para conformar 54


Su familia, plan que tiene ciertas cuestiones que no nos parecen del todo pero que comprendidas se entienden que han sido acarreadas por la propia rebeldía humana siendo que la libertad que Dios ha conferido a sus hijos le implica reservarse cambiar condiciones que violenten esa libertad.

De igual forma, al comprender que Su omnipotencia si bien es real, plena y completa, respeta la libertad humana y permite las consecuencias de las acciones inherentes a esta, de igual forma permite entender, hasta donde sea posible, la característica anterior relativa a su omnisciencia bajo el mismo argumento, a saber: que Dios permite.

La omnipotencia de Dios, plena, completa y total, relacionada con la premisa de que todo lo puede hacer, parte del mismo supuesto visto para las anteriores características: que a Dios nada ni nadie lo puede limitar, ni espacialmente – infinito–, ni temporalmente –eterno–, ni en cuanto a conocimiento –omnisciente–, ni en cuanto a capacidad –omnipotente–. Pensar que hay algo, aunque sea una cosa que Dios no puede hacer es limitarlo, es señalar que algo es superior a Su capacidad y con ello negar propiamente Su divinidad.

Esta premisa, si bien clara en la Escritura, ha generado a lo largo de la historia humana infructuosos –más bien: ociosos– ejercicios cognitivos que solamente llevan a callejones sin salida por nuestras propias limitaciones: ¿puede Dios crear un circulo cuadrado?, ¿puede Dios autodestruirse?, ¿puede Dios crear otro Dios exactamente igual que Él?, y un sinfín de etcéteras que prácticamente da lo mismo que se responda con un sí o un no pues el resultado es igual de absurdo y termina por diluir Su divinidad. De nuevo: el problema no es Su omnipotencia –así 55


como las otras tres características ya vistas–, el problema es nuestra incapacidad para comprender plena, completa y totalmente esta característica –o las otras– pos la simple y sencilla razón que nosotros no somos Él, estamos limitados en tiempo, espacio, conocimiento y capacidad.

Con todo y todo, como se mencionó antes, donde la razón falla la fe entra al quite, y en este sentido los llamados a salvación en el presente siglo, más que verse envueltos en premisas filosóficas y cognitivas que buscan entender a cabalidad las características de Dios –como si eso fuera posible de manera plena–, se allegan a lo que Dios mismo revela de sí, lo creen pues Él mismo ha dado pruebas de ello, pero se detienen donde los límites autoimpuestos por nuestra propia naturaleza impiden franquear, y es precisamente ese entendimiento el que llena de gozo, de esperanza, pues las promesas inherentes al llamamiento, venidas de un Dios que todo lo puede, llegarán a su plena realización si es que nos mantenemos fieles hasta el final.

Jeremías 32:27 He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?

Lucas 1:37 Porque nada hay imposible para Dios.

Salmos 91:1-2 El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. 56


Jeremías 32:17 ¡Oh Señor Jehová! he aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti.

1 Crónicas 29:12 Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos.

Romanos 1:20 Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

1 Samuel 2:7 Jehová empobrece, y él enriquece; abate, y enaltece.

Ezequiel 34:26 Y daré bendición a ellas y a los alrededores de mi collado, y haré descender la lluvia en su tiempo; lluvias de bendición serán.

Marcos 14:36 Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú.

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Romanos 8:38-39 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Recapitulación

El Eterno en los cielos es el Creador de los cielos, la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay.

Él es nuestro Padre Celestial

Génesis 1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra

Deuteronomio 33:27 El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos; Él echó de delante de ti al enemigo, y dijo: Destruye

Jeremías 10 10

Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno; a su ira

tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignación.

58


11

Les diréis así: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra,

desaparezcan de la tierra y de debajo de los cielos. 12

El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden el mundo con su

saber, y extendió los cielos con su sabiduría;

Mateo 23:9 Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos

Juan 20:17 Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios

Efesios 3:9 y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas

Hebreos 1:10 Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos

Revelación 10:6 y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más 59


Dios es inmutable. El no cambia sus mandamientos o su voluntad para el hombre. Él es perfecto en todos sus caminos.

Proverbios 19:21 Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; más el consejo de Jehová permanecerá.

Eclesiastés 3:14 He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres

Malaquías 3:6 Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos

1 Crónicas 17:27 y ahora has querido bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca perpetuamente delante de ti; porque tú, Jehová, la has bendecido, y será bendita para siempre

1 Reyes 8:23; 60-61 dijo: Jehová Dios de Israel, no hay Dios como tú, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia a tus siervos, los que andan delante de ti con todo su corazón … 60


a fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que Jehová es Dios, y que no hay otro. Sea, pues, perfecto vuestro corazón para con Jehová nuestro Dios, andando en sus estatutos y guardando sus mandamientos, como en el día de hoy

Santiago 1:17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación

Romanos 1:19-20 porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa

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Un Mesías

El Segundo Principio Fundamentales del Verdadero Conocimiento es la expresión de fe de que existe un solo Mesías, tal vez esto parezca muy obvio pero, como se desarrollará en el presente apartado, esta creencia en la práctica es invalidada por creencias que sobre la misma se tiene, no tanto a la figura del Mesías sino a el entendimiento de su persona.

La palabra Mesías viene del hebreo ָ‫ ַחי ִׁש‬Māšîaḥ, que significa “ungido”, su correspondiente griego es Χριστός, Christós. En este punto es conveniente aclarar que la Escritura menciona a varios mesías, varios ungidos, por ejemplo al Rey David (1 Samuel 16) e incluso paganos como Ciro (Isaías 45:1), pero cuando se habla de El Mesías, se hace referencia a ese que la Escritura presenta como la plenitud de Dios (Colosenses 2:9), la imagen del Dios invisible (Colosenses 1:15).

En este sentido sólo existe un Mesías y ese Mesías es Jesucristo, el Hijo de Dios.

Se comentó al inicio que la falla en el entendimiento de la persona del Mesías termina pervirtiendo no sólo Su figura y Su obra sino el total de la Escritura, y en este sentido es fundamental comprender lo básico desde lo cual puede partirse, y eso básico es Su naturaleza.

Sobre Su naturaleza la gran mayoría de la cristiandad asigna al Mesías la misma esencia, naturaleza que el Padre, es decir, del Hijo de Dios ha pasado a ser Dios el Hijo, pero ¿tiene consonancia esta idea con la totalidad de la Escritura incluyendo lo que la iglesia primitiva enseñó? Aunque ya se abordó este punto en 62


el apartado anterior referido a Un solo Dios, es menester verlo ahora desde la perspectiva del Mesías.

Indiscutiblemente el punto desde el cual debería partirse para dilucidar la cuestión relativa a la naturaleza del Padre, a la naturaleza del Hijo y la naturaleza de la relación entre ambos, es lo que Dios mismo en Su Palabra ha revelado.

Una investigación de las Escrituras Hebreas para hallar alguna señal de una dualidad o trinidad de personas divinas activas en la creación probará ser infructuosa. Para proponer una Deidad de más de una persona nos requerirá arrojar a un costado las reglas del lenguaje y la gramática. Historiadores responsables, ambos seculares y religiosos, concuerdan que los judíos de los tiempos de Jesús [y anteriores] sostuvieron firmemente una fe en un Dios unipersonal5:

El Antiguo Testamento es estrictamente monoteísta. Dios es un solo ser Personal. La idea de que la Trinidad debe encontrarse allí o aún de alguna manera escondida, es una asunción que por mucho tiempo ha dominado en la teología, pero es totalmente carente de fundamento. Los judíos, como un pueblo, se convirtieron bajo sus enseñanzas en duros oponentes de todas las tendencias politeístas hasta este día. En este punto no hay una ruptura entre las Escrituras del Antiguo Testamento y el Nuevo. La tradición monoteísta sigue persistiendo. Jesús fue un judío, entrenado en las Escrituras del Antiguo Testamento por padres Judíos. Su enseñanza fue

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Anthony F. Buzzard y Charles F. Hunting, LA DOCTRINA DE LA TRINIDAD -La Herida Auto Infligida del Cristianismo-, p. 21-22, http://focusonthekingdom.org/Spanish.pdf

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judía hasta lo más profundo; verdaderamente un nuevo evangelio, pero no una nueva teología6.

El Judaísmo no está como desprovisto de fórmulas dogmáticas como uno supone frecuentemente...el Judaísmo tiene sus propios credos y a artículos de fe. El Shema Israel (Deut. 6:4) no es sólo una fórmula litúrgica y un mandamiento; es también una confesión de fe, y es considerado como más importante que los credos Judíos históricos. Como una confesión de fe, el Shema es la afirmación de la unidad y la singularidad de Dios. Constituye la más alta expresión del “monoteísmo Judío”: Adonai es nuestro Dios; Adonai es uno...” Los símbolos Cristianos de la fe---El Credo de los Apóstoles, el Credo Niceno-Constantinopolitano, el Credo de Atanasio, por citar sólo los más importantes---son considerados por los judíos como una rotunda contradicción a esta declaración fundamental del monoteísmo Judío. Claude Montefiore lo ha expresado de la manera más inteligente: “Con respecto a la naturaleza de Dios, todos los Judíos sostienen que la doctrina de la divinidad de Cristo, de la Trinidad, del Hijo Eterno, de la personalidad del Espíritu Santo, son infracciones de la Unidad divina y falsas”7.

La idea de que Dios está constituido por diversas personalidades tal Como lo presenta la creencia Cristiana en la Trinidad es una separación de la

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L.L. Paine, A Critical History of the Evolution Of Trinitarianism (Boton and New York: Houghton Mifflin and Co., 1902), 4, citado por Anthony F. Buzzard y Charles F. Hunting, LA DOCTRINA DE LA TRINIDAD -La Herida Auto Infligida del Cristianismo-, p. 22, http://focusonthekingdom.org/Spanish.pdf 7 Lev Gillet, Comunion in the Messiah: Studies in the Relationship between Judaism and Christianity (Lutterworth Press, 1968), 75,76, citado por Anthony F. Buzzard y Charles F. Hunting, LA DOCTRINA DE LA TRINIDAD -La Herida Auto Infligida del Cristianismo-, p. 22, http://focusonthekingdom.org/Spanish.pdf

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concepción pura de la unidad o singularidad de Dios. Israel ha rechazado a través de los siglos todo lo que ha obscurecido o alterado la concepción del monoteísmo puro que ha dado al mundo, y más que admitir que existe alguna debilidad en ella, los Judíos están dispuestos a vagar, a sufrir, a morir8.

Los teólogos Trinitarios han batallado con el problema obvio de cómo reconciliar la Trinidad con el hecho de que la matriz del Cristianismo fue unitaria9. El teólogo Trinitario Leonard Hodgson escribió: (El Cristianismo) emergió dentro del Judaísmo, y el monoteísmo del Judaísmo era entonces, y es aún, unitario. ¿Cómo establecería la Iglesia Cristiana una teología adecuada para expresar un nuevo Conocimiento de Dios que vino a ella a través de Jesucristo?... ¿pudo el monoteísmo ser revisado a tal grado que incluyera la nueva revelación sin cesar de ser monoteísta?10

Jesús fue un Judío comprometido al credo de Israel (Mar. 12:28). Este hecho solamente debería persuadirnos que ha ocurrido un alejamiento del credo Judío de Jesús en alguna parte de la historia de la fe11

Los pensamientos anteriores han sido citados a manera enunciativa, no limitativa, ya que si bien existen diferencias doctrinales entre las variadas denominaciones 8

Chief Rabbi J.H. Hertz, Pentateuch and Haftorahs (London: Socino Press, 1960), 770, citado por Anthony F. Buzzard y Charles F. Hunting, LA DOCTRINA DE LA TRINIDAD -La Herida Auto Infligida del Cristianismo-, p. 22, http://focusonthekingdom.org/Spanish.pdf 9 Anthony F. Buzzard y Charles F. Hunting, LA DOCTRINA DE LA TRINIDAD -La Herida Auto Infligida del Cristianismo-, p. 22, http://focusonthekingdom.org/Spanish.pdf 10 Christian Faith and Practice, Seven Lectures (Oxford: Blackwell, 1952), 74, citado por Anthony F. Buzzard y Charles F. Hunting, LA DOCTRINA DE LA TRINIDAD -La Herida Auto Infligida del Cristianismo-, http://focusonthekingdom.org/Spanish.pdf 11 Anthony F. Buzzard y Charles F. Hunting, LA DOCTRINA DE LA TRINIDAD -La Herida Auto Infligida del Cristianismo-, p. 22-23, http://focusonthekingdom.org/Spanish.pdf

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cristianas, todas ellas concuerdan en una cosa, y esta cosa es que el credo pueblo de Israel fue un credo excesiva, exclusiva y celosamente unitario: una persona en un solo Dios. Si bien en la actualidad existen decenas, cientos de libros, estudios y tratados en pro de una binidad o una trinidad, no se encontrará uno sólo libro, estudio o tratado que argumente que el pueblo de Israel tenía un credo que incorporada en la divinidad dos o tres personas.

Esto es sumamente importante tenerlo en mente: No se encontrará un solo libro, estudio o tratado cuya argumentación vaya en un sentido diferente a ese credo excesiva, exclusiva y celosamente unitario del pueblo de Israel: sólo un Dios, no dos personas o tres en un solo Dios; de nuevo: una sola persona en un solo Dios. Argumentar lo contrario respecto del pueblo de Israel es ir contra toda la evidencia que se tiene de su historia, sus escritos, su doctrina, su teología.

La realidad histórica es que el pueblo de Israel tenía un credo excesiva, exclusiva y celosamente unitario: una persona en un solo Dios, de igual forma en este credo había cabida para un Mesías, un Hijo de Dios, enviado por Dios, no Dios mismo sino Su enviado, para salvar a Su pueblo.

Esto debemos tener en mente para poder, al final, inclinar la balanza hacia una u otra postura, es la siguiente: Como ya se comentó, tanto los trinitarios, como los binitarios o los unitarios, a pesar de sus diferencias están de acuerdo en una cuestión que de igual forma une a teólogos, filósofos e historiadores: el Antiguo Testamento, así como la historia de Israel, giran en torno a la idea, celosamente excesiva, de un único Dios: una persona en un solo Dios. Ahora bien, si el Nuevo Testamento hubiese venido presentar un Dios trino o una dupla de Dios (como 66


quiera que se le quiera presentar), ¿no hubiera esto generado tal rompimiento con lo religioso, cultural e históricamente sabido y vivido por el pueblo de Israel al grado que se hubiesen requerido suficientes aclaraciones sobre el punto? Pero ¿qué es lo que vemos en el Nuevo Testamento? Que no hay tal debate o clarificación, al contrario, como ya se mencionó, las referencias a la naturaleza del Padre, la naturaleza del Hijo y la naturaleza de la relación entre ambos son abrumadoras en el sentido arriano (de nueva cuenta se sugiere la lectura de Un sólo Dios, el Padre; un sólo Señor, Jesucristo12).

Dado que el nuevo pensamiento donde el Padre es Dios, el Hijo también es Dios y, subsecuentemente, el Espíritu Santo también es Dios, rompe con la práctica y doctrina de cientos de años en el pueblo de Israel, ¿no sería más que lógico y natural esperar una formulación clara, formal y contundente, de la nueva doctrina? Pero no encontramos eso en el Nuevo Testamento y eso que la escritura del mismo concluyó rayando el año 100. Se habla de comidas (1 Corintios 8:1-11), de vestimentas (1 Timoteo 2:9-10), de requisitos para ser esto o aquello en la iglesia (1 Timoteo 3:1-7; 1 Timoteo 3:8-13), de consejos sobre vida matrimonial (Efesios 5:25-26), sobre la paternidad (Colosenses 3:21), o sobre el cómo ser hijos (Efesios 6:1-3), se aconseja la gracia (2 Corintios 12:8-9 ) y amonesta sobre el pecado (Colosenses 3:5), en fin, el Nuevo Testamento, sobre todo las cartas que son las que van dando guía e instrucción a la iglesia naciente, aborda varios temas de diferente nivel de trascendencia para la vida cristiana, pero no clarifica algo que hubiera sido todo un pensamiento nuevo, demoledor, contencioso, respecto de la

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Celaya, Roberto, Un sólo Dios, el Padre; un sólo Señor, Jesucristo, México, 2017. Descargar gratis sin compromiso ni seguimiento en www.rocefi.com.mx, Menú Libros, Sección Ebooks Gratis, Apartado Cristianismo.

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naturaleza del Padre, la naturaleza del Hijo y la naturaleza de la relación entre ambos.

Cuando uno conoce la historia del pueblo de Israel contenida en el Antiguo Testamento, no puede menos que sentir empatía por estos judaizantes, ya que buscaban embonar la nueva doctrina cristiana con las ideas que durante cientos de años venían creyendo y realizando como pueblo de Israel, en este caso específico referido al rito de la circuncisión.

La historia de cómo fue abordada, las intervenciones, las decisiones, nos deja claro la importancia que tanto los judaizantes le daban a la fe en que habían vivido, como a la importancia que a la iglesia naciente le daba el dejar claras las cuestiones doctrinales que la atañían.

Ahora bien, en perspectiva la cuestión de la circuncisión estaba en una escala muy inferior a la cuestión de Dios, es decir, de Su naturaleza y Su personalidad, en este sentido, si algo como la circuncisión levantó contienda y fue necesario que la iglesia naciente explicara y aclarara el punto, si consideramos que la nueva fe implicaba romper con cientos de años de historia, doctrina y tradición al presentar un Dios con dos o tres personas, ¿cómo es que este punto no es abordado en extensión y profundidad en el Nuevo Testamento? La única respuesta lógica, racional y sensata, es que la nueva doctrina del cristianismo no rompía con la manera de ver y pensar que sobre Dios había tenido durante cientos de años y tenía el pueblo de Israel, pero si agregaba nuevas formas de entenderla, repito: sin romper el carácter único de Dios, una sola persona en un solo Dios, con un Hijo o Mesías, no igual, de otra forma no se entiende la ausencia de esta discusión 68


en el Nuevo Testamento, sobre todo al nivel que veríamos después de la muerte de todos los Apóstoles.

Aunque ya se comentó esto en el apartado anterior relativo a Un solo Dios, es menester de nuevo hacer hincapié en que La naturaleza del Padre como el único Dios verdadero, viviente, veraz, y de Jesús, Su Hijo, como único Señor, Salvador y Redentor (I Corintios 8:6), nunca fue motivo de confusión en los primeros años de la iglesia, las cartas de los Apóstoles, que abarcan desde el 51 d.C. hasta el 90 o 100 d.C., dan muestra de ello en sus salutaciones13:

Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras, acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne… Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo (Romanos 1:1-3, 8)

Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes… Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo (1 Corintios 1:1, 3)

Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a la iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están en

13

Celaya, Roberto, Un sólo Dios, el Padre; un sólo Señor, Jesucristo, México, 2017. Descargar gratis sin compromiso ni seguimiento en www.rocefi.com.mx, Menú Libros, Sección Ebooks Gratis, Apartado Cristianismo.

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toda Acaya: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo (2 Corintios 1:1-2)

Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos), Gracia y paz sean a vosotros, de Dios el Padre y de nuestro Señor Jesucristo (Gálatas 1:1-3)

Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo (Efesios 1:1-2)

Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo (Filipenses 1:2)

Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo (Colosenses 1:1-2)

Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios Padre y en el Señor Jesucristo: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo (1 Tesalonicenses 1:1)

Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios nuestro Padre y en el Señor Jesucristo: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo (2 Tesalonicenses 1:1-2) 70


Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo nuestra esperanza. A Timoteo, verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor (1 Timoteo 1:1-2)

Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, según la promesa de la vida que es en Cristo Jesús, a Timoteo, amado hijo: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y de Jesucristo nuestro Señor (2 Timoteo 1:1-2)

Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad, a Tito, verdadero hijo en la común fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo nuestro Salvador (Tito 1:1, 4)

Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo (Filemón 1:3)

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo (Hebreos 1:1-2)

Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión: Salud (Santiago 1:1)

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Pedro, apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas (1 Pedro 1:1-2)

Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús (2 Pedro 1:2)

lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo (1 Juan 1:3)

Sea con vosotros gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo, Hijo del Padre, en verdad y en amor (2 Juan 3)

Judas, siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, a los llamados, santificados en Dios Padre, y guardados en Jesucristo (Judas 1)

La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan (Revelación 1:1)

Estas salutaciones, que se refiere a todas las cartas del Nuevo Testamento, con todo y que son muy significativas son apenas una parte de lo escrito en el Nuevo Testamento que nos habla de la naturaleza del Padre, la naturaleza del hijo y la naturaleza de la relación entre ambos. El Nuevo Testamente contiene más de mil 72


citas que hablan precisamente de eso: la naturaleza del Padre, la naturaleza del hijo y la naturaleza de la relación entre ambos, y que al leerlas uno puede tener una imagen completa de dicho tema14.

Entonces, ¿por qué las dos posturas divergentes sobre el Padre, el Hijo y la relación entre ambos? Si bien el Nuevo Testamento, aparte de las mil citas comentadas anteriormente, contiene 79 veces en que se designa a Jesús como Hijo de Dios y 82 veces en que se le designa como Hijo del Hombre, contiene también 10 veces en que se le designa Dios. Es aquí donde comienza el problema, problema que no es tan difícil de resolver si se consideran todas las citas donde se habla de la naturaleza del Padre, la naturaleza del Hijo y la naturaleza de la relación entre ambos, ya que la palabra Dios en la Escritura se usa tanto para dioses falsos, hombres poderosos, enviados de Dios y, como en el caso del Hijo, quien es de naturaleza divina. “El hecho es que el Nuevo Testamento aplica la palabra Dios -en su forma Griega ho theos- a Dios, el Padre solamente unas 1350 veces. Las palabras ho theos (i.e., el único Dios), usadas absolutamente, no son aplicadas con certeza en ninguna parte a Jesús [ ] Jesús en ninguna ocasión se refirió a sí mismo como Dios en el sentido absoluto [ ] Indiscutiblemente, los cristianos primitivos usaron la palabra “dios” con un amplio significado de lo que es hoy habitual. ‘Dios’ fue un título descriptivo aplicado a un rango de autoridades, incluyendo al emperador Romano”15 .

14

Celaya, Roberto, Un sólo Dios, el Padre; un sólo Señor, Jesucristo, México, 2017. Descargar gratis sin compromiso ni seguimiento en www.rocefi.com.mx, Menú Libros, Sección Ebooks Gratis, Apartado Cristianismo. 15 Anthony F. Buzzard y Charles F. Hunting, LA DOCTRINA DE LA TRINIDAD -La Herida Auto Infligida del Cristianismo-, p. 50, http://focusonthekingdom.org/Spanish.pdf

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Entonces, ¿qué fue lo que sucedió a la muerte de los Apóstoles? Las divergencias conceptuales de la naturaleza del Padre, la naturaleza del Hijo y la naturaleza de la relación entre ambos fueron escalando, previamente a Arrio, hasta llegar un punto donde pudiera decirse se encontraba el umbral que al franquearse daría lugar al choque que haría necesario el Concilio de Nicea.

A mediados del siglo III estalló una primera polémica, en la que se vieron envueltos los obispos Dionisio de Alejandría (247/48-64) y Dionisio de Roma. El primero había sido acusado por algunos obispos libios seguidores de Sabelio, a los que había rebatido, ante su homónimo de Roma de sostener que el Hijo era de una substancia o esencia diferente a la del Padre. En su intervención Dionisio de Roma se atuvo a las tesis enunciadas por Tertuliano e insistió en la idea de una Padre y un Hijo de igual sustancia, para lo que al parecer empleó el vocablo homoousios. Esta expresión no fue asumida por el obispo alejandrino quien, no obstante, en su tratado de refutación se mantuvo alejado de posiciones subordinacionistas y sostuvo la idea de una identidad entre el Padre y el Hijo en base a una serie de metáforas, como la de luz de luz, que luego se abrirá paso en la fórmula dogmática adoptada en Nicea. También asumió sin reservas la eternidad del Hijo: el Hijo engendrado no sólo era coeterno, sino que no hubo ningún tiempo en que Dios no fuera Padre. La ruptura entre ambas sedes no llegó a producirse, pero el debate puso de relieve que existían importantes discrepancias entre la tradición alejandrina y la

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romana en la utilización del vocablo homoousios, discrepancias que cristalizarán más tarde con ocasión de la polémica arriana16.

Así, sobre todo a la muerte del último de los Apóstoles (c. 100 d.C.) la iglesia desde sus primeros días tuvo que enfrentar no sólo las presiones externas que buscaban socavarla y destruirla, sino también las divisiones internas que diversos grupos, al introducir doctrinas extrañas a la congregación, la desviaban de la verdad revelada. La naturaleza del Padre y del Hijo, así como la relación entre ambos, fue uno de esos temas controversiales cuyo culmen llegaría en la época de Arrio.

Poco a poco, durante las primeras décadas de vida de la iglesia y sobre todo con mayor fuerza después de la muerte de los apóstoles, dos posturas fueron tomando forma: Una señalaba que Jesús era igual al Padre, es decir, infinito, eterno y omnipotente, que ambos eran la misma esencia y el mismo ser, y que así como el Padre era Dios Jesús en la misma extensión de la palabra era ese mismo Dios, así que al hablar de Dios uno podía referirse al Padre o al Hijo, ya que no había diferencia ni en sus características ni en su naturaleza.

La otra señalaba que Jesús era divino/sagrado y que fue enviado a la Tierra para la salvación de la humanidad pero que no era igual a Dios Padre, Jesús era la primera creación de Dios, por lo que no era ni infinito ni eterno y tampoco por sí mismo todopoderoso. El Padre era el único Dios verdadero, mientras que su Hijo, por naturaleza, era divino, de ahí que se le refiriera como Hijo de Dios, Divino, un

16

Loring García, Ma. Isabel, Alcance y significado de la controversia arriana, Clío y Crimen, n° I (2004), p. 96-97

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Dios, o solamente Dios entendiendo la diferencia con el único Dios que era el Padre.

Estas cuestiones serían zanjadas tardíamente en la historia de la iglesia en el año 325 d.C. Concilio de Nicea, donde la iglesia romana aliada del poder imperial del emperador Constantino, fijó como parte principal de las resoluciones lo que se conoce como el credo de Nicea en el cual la primera postura, la de Jesús siendo Dios, tal como el Padre es Dios, fue la que prevaleció, posteriormente, en el Primer Concilio de Constantinopla, en 381 d.C., se fijaría la postura de que el Espíritu Santo también es Dios (se sugiere la lectura de La Controversia Arriana Evidencia Circunstancial-)17.

Cristo: profeta, sacerdote y rey

Mucho antes de iniciar Dios los pactos con Su pueblo, primero en Abraham y con mayor énfasis en Sinaí, tenemos la existencia de Melquisedec, rey y sacerdote de Salem (Génesis 14:18), lo interesante es que una vez añadida la ley mosaica, no podía una misma persona ostentar el reinado y el sacerdocio siendo que estos recaían sobre dos personas diferentes (2 Crónicas 26:3, 16-21), pero cuando en Jesús se restablece el sacerdocio de Melquisedec ambas figuras de nuevo recaen sobre una sola persona (1 Timoteo 6:15; Hebreos 2:17).

17

Celaya, Roberto, La Controversia Arriana -Evidencia Circunstancial-, México, 2018. Descargar gratis sin compromiso ni seguimiento en www.rocefi.com.mx, Menú Libros, Sección Ebooks Gratis, Apartado Cristianismo.

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La función de profeta, si bien puede ser una figura desempeñada de manera exclusiva por una persona, también es inherente a la función de sacerdote y la función de rey en el sentido de exhortar, redargüir, corregir, enseñar. Dicho de otra forma un profeta puede no ser sacerdote, un profeta puede no ser rey, pero un sacerdote necesariamente será un profeta, un rey necesariamente será un profeta, en el sentido de exhortar, redargüir, corregir, enseñar desde su posición.

En el caso de Cristo podemos claramente identificar en su persona las tres funciones de profeta, sacerdote y rey.

Profeta La función de profeta, entendida como la de aquel llamado a proclamar la verdad del Padre, es fácilmente identificable en Cristo, con todo y todo la Escritura, tanto las profecías como las declaraciones testimoniales de quienes conocieron a Jesús y las suyas propias confirman esto.

Deuteronomio 18:15-19 Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis; conforme a todo lo que pediste a Jehová tu Dios en Horeb el día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la voz de Jehová mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, para que no muera. Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho. Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare. Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta. 77


Esta profecía que Dios mismo dio a Moisés, se refería precisamente al papel de Cristo cuando éste viniera al mundo. Esto está claramente explicado por Pedro cuando el día de Pentecostés, dirigiéndose a la multitud, sobre Cristo declara:

Hechos 3:22-23 Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable; y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo.

De igual forma, durante el ministerio de Jesús, mucha gente lo reconoció como el profeta y de manera inspirada estos dichos fueron recogidos en las Escrituras:

Lucas 7:16 El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta ha surgido entre nosotros, y: Dios ha visitado a su pueblo.

Mateo 21:11 Y la gente decía: Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea.

Juan 6:14 La gente entonces, al ver la señal que Jesús había hecho, decía: Verdaderamente este es el Profeta que había de venir al mundo.

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Juan 7:40 Entonces algunos de la multitud, cuando oyeron estas palabras, decían: Verdaderamente este es el Profeta.

Juan 9:17 Entonces dijeron otra vez al ciego: ¿Qué dices tú de Él, ya que te abrió los ojos? Y él dijo: Es un profeta.

Si bien las citas anteriores no dejan lugar a dudas de la figura de Jesús como profeta, tenemos sus propios dichos que al respecto así lo atestiguan:

Lucas 13:33 Sin embargo, debo seguir mi camino, hoy, mañana y pasado mañana; porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén.

Ahora bien ¿qué es un profeta? Generalmente se tiene la idea de que un profeta es aquel que devela algo oculto, generalmente relacionado con el futuro, el porvenir. Si bien es cierto que esta es una de las funciones que ocasionalmente desempeña un profeta, el término abarca muchos más que eso.

Sacerdote

La función sacerdotal de Cristo, aunque escrituralmente es clara, implica reconocer la cuestión de los dos sacerdocios y las dos leyes, de igual forma

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conocer la correcta secuencia de preponderancia entre las tres funciones de profeta, sacerdote y rey.

Salmos 110:4 Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.

Es de todos conocidos que este salmo es un salmo mesiánico que se refiere precisamente a Jesús, nuestro Señor y Salvador, con todo y todo mayor confirmación de esto lo tenemos cuando Pablo, escribiendo a los Hebreos, tomando precisamente este salmo, señala respecto de Jesús:

Hebreos 5:6 Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec

En esa misma carta Pablo se explaya explicando en extensión y profundidad la figura de Jesús como ese sacerdote, perfecto, santo y eterno:

Hebreos 6:20 …donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho, según el orden de Melquisedec, sumo sacerdote para siempre.

Hebreos 7:15 Y esto es aún más evidente, si a semejanza de Melquisedec se levanta otro sacerdote, 80


Hebreos 7:11 Ahora bien, si la perfección era por medio del sacerdocio levítico (pues sobre esa base recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad {había} de que se levantara otro sacerdote según el orden de Melquisedec, y no designado según el orden de Aarón?

Hebreos 7:23 Los sacerdotes [anteriores] eran más numerosos porque la muerte les impedía continuar

Hebreos 7:26 Porque convenía que tuviéramos tal sumo sacerdote: santo, inocente, inmaculado, apartado de los pecadores y exaltado más allá de los cielos,

Hebreos 3:2 El cual fue fiel al que le designó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios.

Rey

En el Antiguo Testamento tenemos varias profecías que presentan a Jesús, el Mesías, como ese rey que habría de reinar de manera perfecta, santa y eterna, de igual forma el testimonio de sus contemporáneos incluido inspiradoramente en la Escritura, así como las profecías que aún están por cumplirse señalan esto. 81


Salmos 2:6 Pero yo mismo he consagrado a mi Rey sobre Sion, mi santo monte.

Zacarías 9:9 Regocíjate sobremanera, hija de Sion. Da voces de júbilo, hija de Jerusalén. He aquí, tu rey viene a ti, justo y dotado de salvación, humilde, montado en un asno, en un pollino, hijo de asna.

Números 24:17 Lo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no cerca; una estrella saldrá de Jacob, y un cetro se levantará de Israel que aplastará la frente de Moab y derrumbará a todos los hijos de Set.

Números 24:19 De Jacob [saldrá] el que tendrá dominio, y destruirá al remanente de la ciudad.

Miqueas 5:2 Pero tú, Belén Efrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que ha de ser gobernante en Israel. Y sus orígenes son desde tiempos antiguos, desde los días de la eternidad.

Esta última profecía es retomada por Mateo en su Evangelio cuando al referirse al lugar de nacimiento de Jesús señala:

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Mateo 2:6 `` Y tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un guiador, que apacentará[a] a mi pueblo Israel”

De igual forma, durante el ministerio de Jesús en la tierra, muchos testificaron sobre su realeza, sobre su carácter monárquico, dichos que de manera inspirada fueron recogidos e incorporados en los Evangelios:

Juan 1:49 Natanael le respondió: Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.

Juan 12:13 …tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna!, ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!

Mateo 2:2 ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el oriente y hemos venido a adorarle.

Independientemente de lo anterior, Jesús mismo testificó sobre su carácter monárquico:

Mateo 27:11 Y Jesús compareció delante del gobernador, y éste le interrogó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú [lo] dices. 83


Marcos 15:2 Pilato le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Respondiendo El, le dijo: Tú [lo] dices.

Lucas 23:3 Pilato entonces le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y {Jesús} respondiéndole, dijo: Tú [lo] dices.

Juan 18:33 Entonces Pilato volvió a entrar al Pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos?

E incluso la inscripción que se colocó en la cruz, de manera providencial establecía su realeza, su carácter monárquico:

Mateo 27:37 Y pusieron sobre su cabeza la acusación contra El, que decía: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS JUDÍOS.

Lucas 23:38 Había también una inscripción sobre El, [que decía:] ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS.

Marcos 15:26 Y la inscripción de la acusación contra Él decía: EL REY DE LOS JUDÍOS. 84


Juan 19:19 Pilato también escribió un letrero y lo puso sobre la cruz. Y estaba escrito: JESUS EL NAZARENO, EL REY DE LOS JUDÍOS.

Ahora bien, y esto es muy importante tenerlo en cuenta, las tres funciones anteriores son inherentes a la persona de Jesús y las tres coexisten en el mismo de manera continua, pero en la temporalidad cada una de ella tiene una preponderancia sobre las demás, es decir, Cristo es profeta, sacerdote y rey, pero en el transcurso de la historia de la salvación cada una de las funciones anteriores tiene preeminencia.

Cuando Cristo vino, dada la función que desempeño, su papel preponderante era de profeta, es decir, de transmitir lo que del Padre había oído (Juan 5:19; 8:38; 12:49), Su verdad, pero eso no quiere decir que sus funciones sacerdotales o de la realeza no las desempeñara, claro que las desempeñaba pero con menor realce pues un orden hay para todo, orden del que se hablará más delante.

En su venida, Jesús siendo profeta, también desempeñaba un papel sacerdotal pues Él mismo oraba al Padre e intercedía por las necesidades de los hombres físicas y espirituales (Juan 11: 41-42; 17:9, 11, 13, 15; 17: 17-19), de igual forma en su papel monárquico definía y establecía las reglas aplicables para quien lo reconociese como Señor (Lucas 6:46; Mateo 7:21; Juan 14:15, 21), más sin embargo en ese entonces su papel preponderante era de profeta.

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En la temporalidad actual, la era de Su iglesia, Cristo está desempeñando un papel preponderante de sacerdote al interceder ante el Padre (Hebreos 2:17; 4:1416; 6:20; 7:26; 8:1) como único mediador entre los hombres y Dios (1 Timoteo 2:5), más sin embargo a través del Santo Espíritu del Padre sigue profetizando en Su iglesia, para edificación de sus miembros (1 Corintios 14:3, 5), y a través de Su iglesia, para testimonio del mundo (Mateo 24:14), de igual forma desempeña también su papel monárquico pues ha despojado a los poderes y autoridades de este siglo (Colosenses 2:15) y Él ha sido puesto encima de todo principado y autoridad y poder y señorío (Efesios 1:20-22; 1 Pedro 3:22) y se ha sentado a la derecha del Trono de la Majestad (1 Pedro 3:22; Hebreos 8:1).

Y en el Milenio Jesús comenzará a desempeñar de manera preponderante Su papel monárquico (Revelación 19:16), más sin embargo eso no quiere decir que no desempeñará su papel de profeta o su papel de sacerdote, seguirá la instrucción, enseñanza y edificación de Su pueblo (Isaías 2:3) así como la intercesión de Cristo ante el Padre por los hijos de Dios (1 Timoteo 2:5).

Es así como las funciones de profeta, sacerdote y rey son inherentes a Jesús, más sin embargo cada una de ellas, en el Plan de Dios, tiene un carácter preponderante sin excluir el ejercicio de las demás.

Una vez entendido esto puede avanzarse a comprender precisamente el orden establecido por el Padre para el desempeño de Su Mesías como profeta, sacerdote y rey.

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Cuando Cristo vino vemos que en Israel existía una gran expectativa respecto del Mesías prometido, pero dicha expectativa era eminentemente monárquica, es decir, un Mesías que vendría para sacudir el yugo que en ese entonces tenían de Roma y para establecer el Reino de Israel, incluso sus discípulos tenían esa idea (Hechos 1:6). Cuando Jesús muere, muchos de los que esperaban esa era monárquica bajo la guía del Mesías esperado se sienten decepcionados, tristes, abatidos, de nuevo: esto incluso entre sus seguidores (Lucas 24:13-35).

Sobre esta última cita es importante ver lo que se ha comentado: como existía una expectativa de instauración de la monarquía mesiánica en Israel, incluso entre los seguidores de Jesús, misma que se siente decepcionada a la muerte del Señor. Aún más importante es ver como Jesús, a estos discípulos, les abre el entendimiento mediante su explicación para que entendieran como es que el Mesías tenía primero que morir y resucitar, es decir, desempeñar el papel sacerdotal expiatorio previo a desempeñar de manera preponderante su función monárquica.

En la actualidad puede darse por hecho que las funciones establecidas para desempeñar por el Mesías, con un carácter preponderante, tenían que ser, en ese orden: profeta, sacerdote y rey, más sin embargo en el Israel de Su tiempo esto no era así. Si bien la Escritura, como vimos, contiene referencias hacia estas tres funciones, los estudiosos de las mismas no entendían la manera de congeniar las mismas, máxime cuando se presentaba por una parte un Mesías sufriente, abatido, y por otra un Mesías poderoso, victorioso. La solución a esto, como Cristo revela a los discípulos en el camino a Emaús, estriba en, como se ha comentado,

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entender que las tres funciones del Mesías, profeta, sacerdote y rey, tenían un verificativo de cumplimiento temporal preponderante y consecutivo.

Pero para terminar de entender que las tres funciones del Mesías, profeta, sacerdote y rey, tenían un verificativo de cumplimiento temporal preponderante y consecutivo, aparte de todo lo que la Escritura, como se ha mostrado, revela, puede de igual forma hacerse uso de la capacidad de razonamiento que Dios mismo nos ha dado. Veamos.

Si tomamos las tres funciones que la Escritura nos revela del Mesías, profeta, sacerdote y rey, y vemos en qué consisten, puede comprenderse que sólo existe una forma, una única forma, de ordenarlas de manera relevante, coherente y pertinente. La función de profeta consiste en revelar la verdad que el Padre desea transmitir, la función de sacerdote consiste en interceder entre los hombres y Dios y lograr la reconciliación de los primeros ante el Padre, y la función de rey consiste en regir en un territorio, sobre súbditos y bajo ciertas leyes. Ahora bien, ¿cómo podemos ordenar estas tres funciones para que las mismas sean relevantes, coherentes y pertinentes? La respuesta es una sola: profeta, sacerdote y rey.

Si se estableciera primero la función monárquica, es decir, que primero viniera el Mesías como rey, tendría el insalvable problema que nadie podría formar parte de su reino pues al haber todos pecado no podrían ser considerados aptos para el reino, luego entonces se hace necesaria, antes de la función monárquica, una función sacerdotal para reconciliación de los hombres con Dios y entonces sí, poder ser parte de Su reino. De igual forma esto conlleva de manera natural poner previo a la función sacerdotal la función de profeta ya que, como se comentó, la 88


función sacerdotal tiene la característica de reconciliar a los hombres con Dios, pero esa reconciliación deviene de las trasgresiones dadas a la verdad revelada del Padre, pero entonces ¿cómo puede hablarse de transgresiones si no había previamente una revelación de lo que el Padre esperaba?, es así como la función de profeta necesariamente tiene que estar antes que la función sacerdotal para revelar la verdad del Padre, de esta forma una vez revelada y no aceptada generaba transgresiones, transgresiones que necesariamente tenían que ser expiadas para que los transgresores fueran reconciliados y poder ser parte del reino venidero.

Si bien este ejercicio permite a través de la razón llegar al ordenamiento correcto de las tres funciones mesiánicas, no es la razón por si la que nos lleva a ello, sino que la razón viene a confirmar lo que la Escritura ya ha revelado de las tres funciones mesiánicas. De igual manera pueden intentarse otros acomodos de las tres funciones mesiánicas pero sólo uno permite ordenarlas de manera relevante, pertinente y coherente: una primera función, profeta, que revela la verdad del Padre; una segunda función, la de sacerdote, que reconcilia a los transgresores de la verdad del Padre revelada por el Mesías en su función de profeta; y una tercera función, la de rey, que rige sobre un territorio, sobre súbditos que al ser reconciliados por la función sacerdotal del Mesías pueden formar parte de ese reino y con leyes que lo rigen.

Ahora bien, ¿estas tres funciones serían desempeñadas por una sola persona? Eso se responde con el entendimiento de simbolismo del Arca de la Alianza que estaba en el Lugar Santísimo del Tabernáculo.

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Para entender el significado del Arca es necesario saber qué contenía la misma, es decir, para qué fue hecha, cuál era su finalidad. Es cierto que sobre la misma Dios se revelaba (v. 22), pero el Arca en sí, ¿qué uso tenía? El versículo 21 menciona que dentro de la misma se pondría el testimonio que Dios mismo daría, ¿cuál es ese testimonio? Éxodo 31:18 menciona que “dio [Dios] a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios”, de igual forma Éxodo 34:29 señala que “aconteció que descendiendo Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, al descender del monte, no sabía Moisés que la piel de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con Dios”, es así como el testimonio que se colocaría dentro del Arca se refería a los Diez Mandamientos de la Ley de Dios escritos en las dos tablas de piedra. Éxodo 40:20 señala al respecto que una vez que se concluyó el Tabernáculo y todo lo relacionado con él, “[Moisés] tomó el testimonio y lo puso dentro del arca, y colocó las varas en el arca, y encima el propiciatorio sobre el arca.” Así que dentro del Arca se encontraban las tablas de la Ley de Dios, referidas en la Escritura como el testimonio.

Ahora bien, ¿eran las tablas de la Ley de Dios lo único que contenía el Arca? Hebreos 9:4 señala “…el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto”

La Escritura muestra un pasaje donde el pueblo de Israel se rebeló (Números 16), creían que cualquiera podía ser sacerdote, para dirimir esto Dios pide que de cada tribu se traiga una vara, incluyendo la de Aharón, siendo que al día siguiente la 90


que reverdeciera, indicaría quien tenía el favor de Dios para esa encomienda, la única que reverdeció fue la vara de Aharón. Números 17:10 señala que después de lo anterior “Jehová dijo a Moisés: Vuelve la vara de Aarón delante del testimonio, para que se guarde por señal a los hijos rebeldes; y harás cesar sus quejas de delante de mí, para que no mueran”

El Maná era el alimento con el cual de manera milagrosa Dios proveyó para alimentar a Su pueblo mientras anduvieron por el desierto rumbo a la tierra prometida. Éxodo 16:31 señala del Maná que “…era como semilla de culantro, blanco, y su sabor como de hojuelas con miel”. Sobre esto la Escritura señala que “dijo Moisés a Aarón: Toma una vasija y pon en ella un gomer de maná, y ponlo delante de Jehová, para que sea guardado para vuestros descendientes”.

Así que todo lo anterior permite entender que el Arca tenía un fin en sí misma y que era precisamente el de contener las tablas de la Ley de Dios, la vara de Aharón y el Maná, ¿podrá servirnos esto para comprender qué representaba el Arca? Veamos.

Las tablas de la Ley tienen una correlación con la función de Moisés, de hecho las tablas de la Ley no fueron dadas a Aharón, sino a Moisés, y Moisés trajo al Pueblo de Israel el mensaje que Dios le había dado. Moisés es señalado por la Escritura, en boca de Dios mismo, como profeta, siendo así que las tablas de la Ley tienen un referente relacionado con la función de profeta.

Por su parte, y a diferencia de lo anterior, la vara de Aharón tiene una clara correlación con la función sacerdotal de él mismo, de hecho el reverdecimiento de 91


la vara sirvió para identificar claramente a quien Dios había seleccionado para desempeñar la función sacerdotal dirimiendo en su momento la controversia que algunos rebeldes habían generado. La vara reverdecida se colocó en el Arca, es así como la misma apunta a la función de sacerdote. En este punto es fácil darse cuenta por donde va este razonamiento. La Escritura tiene una peculiaridad de que ni explica todo lo que hay que explicar, aunque sí da atisbos de ello, ni oculta todo lo que desea ocultar. Tal como la misma Escritura señala “Gloria de Dios es ocultar un asunto, y gloria de los reyes el investigarlo” (Proverbios 25:2). Pero de la misma forma, como si de una instrucción progresiva se tratase, la Escritura explica ciertas cosas y, con base en el entendimiento y comprensión que se van adquiriendo, puede entonces avanzarse a entender lo que permanece oculto. Muchos ejemplos hay de esto, sirva como muestra señalar lo relativo a las profecías en la Escritura. Daniel presenta imágenes proféticas de cuyo entendimiento depende la comprensión de muchas otras profecías, incluyendo las contenidas en Revelación. Si uno estudia Daniel puede ver cómo es que las primeras imágenes proféticas (Daniel 2:31-35) son explicadas por la misma revelación dada (Daniel 2:36-45), pero luego siguen otras revelaciones que no son explicadas pero que con el entendimiento previo, relacionándolo con toda la Escritura en sí, y con ayuda del Santo Espíritu de Dios, se puede llegar a comprender. En este caso relacionado con el Arca es igual. Las tablas de la Ley de Dios que contenía el Arca están relacionadas con la función de profeta, la vara de Aharón que reverdeció está relacionada con la función de sacerdote, ¿qué función es la que haría falta de las que se han considerado relacionadas con Cristo? Así es. La función de rey. ¿Podrá ser el Maná, que es lo tercero que el Arca contenía, una figura relacionada con esta función? Así es. Tal como Hebreos 9:4 señala al respecto, dentro del Arca estaba 92


contenido el Maná dentro de una urna de oro. El oro es símbolo de la realeza, muchos pasajes de la Escritura señala esto, tanto en su connotación natural referida a los reyes de Israel, como en su connotación trascendental referida a Dios mismo como rey (Salmos 47:7) y a Su Hijo como rey de reyes (1 Timoteo 6:15). Es así como la urna de oro apunta a la función monárquica. Pero hay más. La urna de oro contiene, a diferencia de los otros dos objetos colocados en el Arca -las tablas de la Ley de Dios y la vara de Aharón-, otro elemento que permite entender a qué se refiere el Arca, o más bien a quién. Respecto de la urna de oro que estaba en el Arca junto con las tablas de la Ley de Dios y la vara de Aharón, la Escritura señala que la misma contenía el Maná. ¿A qué o a quién se refiere el Maná? El Maná tiene un fuerte simbolismo, de hecho un único simbolismo, relacionado con Cristo, el pan del cielo (Juan 6:48, 51), pero a diferencia del Maná que sólo daba vida física, Cristo, hablando precisamente de esto señala que “vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera” (Juan 6:49-50=. Es así como la urna de oro que estaba en el Arca se refiere a la función monárquica, pero el Maná que estaba dentro de dicha urna habla precisa, exclusiva y específicamente, como sombra e imagen, de Cristo. Siendo así que siguiendo esta misma línea de pensamiento, el resto de lo que contenía el Arca, las tablas de la Ley de Dios y la vara de Aharón, están de igual forma referidas al papel de Cristo, conjuntando todo, como profeta, sacerdote y rey. Por esto era menester entender, como se hizo al principio de la presente obra, las tres funciones relativas a Cristo y que en su momento se analizaron como profeta, sacerdote y rey, siendo de esta forma que lo que contenía el Arca, las tablas de la Ley de Dios, la vara de Harón que reverdeció y la urna de oro conteniendo el

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Maná, hacían referencia a las tres funciones a desempeñar de manera perfecta y santa por Cristo: profeta, sacerdote y rey.

Ahora bien, esas tres cosas que contenía el Arca, las tablas de la Ley de Dios, la vara de Aharón y la urna de oro conteniendo el Maná, apuntaban a las funciones de profeta, sacerdote y rey, siendo que el Maná de la urna de oro apunta hacia Cristo por ende los otros dos objetos también, con todo y todo sin símbolo de las tres funciones que ya se han mencionado, funciones desempeñadas de manera perfecta y santa por Cristo, es así como puede responderse la pregunta inicial ¿a qué representaba el Arca? O más bien, ¿a quién? Siendo la respuesta, con base en lo comentado, a Cristo. El Arca representaba a Cristo, los tres objetos que contenía el Arca representaban las tres funciones a desempeñar por Cristo.

Esto es un conocimiento de extrema importancia al cual el Pueblo de Israel no tuvo acceso y por el cual no entendió, hasta la fecha, el papel de Cristo.

Como puede verse los tres objetos que apuntaban a las tres funciones que desempeñaría el Mesías estaban contenidos en el Arca, en una sola Arca, no entres Arcas sino en una sola, ¿y esto que tiene que ver? Pues que dichas tres funciones sería desempeñadas por una misma persona, y de nuevo ¿esto qué tiene que ver? Pues nada más y nada menos que si no se entiende esto no puede comprenderse el papel del Mesías, tal cual le pasó al Pueblo de Israel.

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Recapitulación

Jesús de Nazaret es el unigénito Hijo de Dios, concebido por el poder de Dios, nacido de la virgen María, y es nuestro Señor, Cristo y Redentor.

Jesús es el principio de la creación de Dios

Revelación 3:14 Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto:

Él estaba con Dios en la creación de todas las cosas.

Mateo 1:18-21 El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.

Mateo 3:17 Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia. 95


Colosenses 1:12-19 con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,

Juan 3:16-18; 6:38, 69 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. … Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. … 96


Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Lucas 1:35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.

Dios, el Padre Celestial, y Jesucristo, su hijo, son uno.

Juan 10:30‭, 38‭ Yo y el Padre uno somos. … Más si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.

Ellos son uno en propósito, pero son dos seres individuales separadamente. La venida de Jesús en forma humana a la tierra cumplió el plan de salvación con su nacimiento, su vida, sus obras, su muerte y su resurrección a la diestra de Su Padre.

Filipenses 2:7‭-8‭ sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 97


Hebreos 2:17 Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.

Él también puede ser llamado: El Eterno, Maravilloso, Consolador, Sumo Sacerdote, etc.

Isaías 9:6 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

Isaías 11:1 Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces.

Isaías 49:7 Así ha dicho Jehová, Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado de alma, al abominado de las naciones, al siervo de los tiranos: Verán reyes, y se levantarán príncipes, y adorarán por Jehová; porque fiel es el Santo de Israel, el cual te escogió.

Isaías 53:1‭-12‭ ¿Quién ha creído a nuestro anuncio?, ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, más sin atractivo 98


para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

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Miqueas 5:2 Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.

“Jesús” es el nombre dado para el Hijo de Dios. Dios el Padre, con su Hijo, Jesús, crearon los cielos y la tierra. “Sin Él nada de lo que es hecho, fue hecho” Jesús preexistió con el Padre “antes de la fundación de la tierra”

Juan 1:1‭-3‭ En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

Juan 1:10 En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.

Juan 6:62 ¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero?

Juan 8:57‭-58‭ Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy. 100


1 Corintios 8:6 para nosotros, sin embargo, solo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.

Revelación 19:13 Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS.

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Una Ley

El Tercer Principio Fundamenta del Verdadero Conocimiento se refiere al entendimiento, la comprensión de que existe una sola Ley, no muchas, no cambiantes, no derogadas, sino una sola Ley vigente, válida, verdadera. Esto es más que evidente ya que, independientemente de lo que uno pudiera considerar como esa Ley, es más que obvio como a los largo de la Escritura se espera que uno haga la voluntad de Dios, siendo esa voluntad expresada en lo que vendría siendo Su Ley, con todo y todo, así como un entendimiento correcto puede hacer que uno conozca cuál es esa Ley y por ende esté en posibilidad de cumplir con la voluntad de Dios, de la misma forma un entendimiento incorrecto impedirá conocer cuál es esa Ley y en consecuencia imposibilitar cumplir con lo que Dios espera de cada uno.

Dependiendo la iglesia, congregación o denominación a la que uno le pregunte, lo que podría considerarse como la voluntad de Dios, es decir, Su Ley, tendrá diversas acepciones, lo que sí es un hecho es que ninguna iglesia, congregación o denominación propugnaría por una anarquía donde no existan directrices divinas que permitan cumplir con la voluntad del Padre, luego entonces se vuelve de suma importancia conocer, comprender, y en consecuencia aplicar, lo que puede identificarse como la Ley de Dios.

La palabra que en nuestras Biblias aparece como Ley se traduce en el Antiguo Testamento de la palabra hebrea ‫הָ֔ ֹו ת‬, ṯō·w·rāh y en el Nuevo Testamento de la palabra griega νόμος, nomos.

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El significado primario de la palabra hebrea ‫הָ֔ ֹו ת‬, ṯō·w·rāh es instrucción o enseñanza, de igual forma ‫הָ֔ ֹו ת‬, ṯō·w·rāh comparte la misma raíz que la palabra ‫ ִׁ ת‬, yara que significa apuntar, siendo así que la instrucción, la enseñanza de la ‫הָ֔ ֹו ת‬, ṯō·w·rāh apunta hacia algo o hacia alguien.

Para efectos prácticos en la presente obra se utilizará la traducción genérica de Ley, aunque veremos más delante que el término tiene sus bemoles.

Definición

En este punto hay que señalar que si bien el significado primario de Ley es instrucción o enseñanza, instrucción o enseñanza que apunta hacia algo o hacia alguien, el término general en el cual en la Escritura se presenta puede incluir referencias a eventos históricos, relatos, sucesos y narraciones. En ocasiones Ley se refiere a los Diez Mandamientos (Marcos 10:19), en otras se refiere a toda la legislación del Pueblo de Israel (Nehemías 9:14), en otras más a los primeros cinco libros de la Biblia adjudicados a Moisés y conocidos como el Pentateuco (Mateo 11:13) y en otros más a todo el Antiguo Testamento (Juan 12:34); esto es importante tenerlo en cuenta ya que cuando en Israel se mencionaba a la Ley, si bien el concepto podía abarcar todo lo señalado anteriormente, no había confusión que el mismo señalaba a lo que Dios había proveído para Su pueblo como legislación. Se comenta esto ya que si bien el término también puede referirse a la ley civil de cualquier nación (Esther 3:8) o el poder innato del pecado (Romanos 8:2), cuando no se refiere a la legislación proveída por Dios a Su pueblo, siempre se le acompaña de algún adjetivo que permita establecer el contexto de esto y 103


diferenciarla de la concepción que de ley tenía el pueblo de Israel [“Y dijo Amán al rey Asuero: Hay un pueblo esparcido y distribuido entre los pueblos en todas las provincias de tu reino, y sus leyes son diferentes de las de todo pueblo, y no guardan las leyes del rey, y al rey nada le beneficia el dejarlos vivir” (Ester 3:8); “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte” (Romanos 8:2)]

Es así como debe tenerse perspicacia tomando en consideración el contexto al manejar el término que la Escritura presenta al referirse a la Ley.

Aplicación

Volviendo sobre el significado de la Ley, es interesante notar como es que pecado es violación a la ley (1 Juan 3:4), en hebreo pecado, ‫שְ טֵ ח‬, het, tiene la connotación, con relación a lo dicho anteriormente, de perder algo o fallar en el blanco. Esto es lógico ya que si la Ley nos apunta hacia algo o hacia alguien y el pecado nos desvía de alcanzar eso podemos decir que hemos perdido, fallado en lograr lo que buscábamos alcanzar.

Se dice que la enseñanza e instrucción de la Ley implica apuntar, ahora bien no se puede apuntar a la nada, simplemente por apuntar, de hecho ni siquiera puede decirse que se está apuntando si no hay un blanco al cual quiera alcanzarse, pero se ha comentado que la Ley implica apuntar a algo o a alguien, ¿cómo es eso? Aunque se irá detallando esto conforme se avance en la presente obra, es más que evidente que la Ley indica a través de las instrucciones que entrega como 104


debemos vivir, como debemos relacionarnos con los demás y como debemos honrar, alabar y adorar a Dios, es así como la Ley apunta a la manera correcta de hacer estas cosas; pero de la misma forma, y esto es más sutil, la Ley apunta hacia alguien: Cristo.

Sobre esto último Pablo escribiendo sobre el tema señala como es que el fin de la Ley es Cristo (Romanos 10:4), aquí el fin de no implica el término o la conclusión, sino la finalidad, la razón de ser, es así como la lectura correcta implica que la finalidad de la Ley es mostrarnos, traernos, enseñarnos acerca del Cristo. De igual forma Jesús les dijo a los de su tiempo que escudriñasen las Escrituras (en aquel entonces sólo tenían el Antiguo Testamento) pues ellas daban razón de Él (Juan 5:39), en ese mismo sentido les dijo que si le creyeran a Moisés (de nuevo: Antiguo Testamento existente) le creerían a Él pues Moisés hablaba de Él (Juan 5:46-47). Y sin ir más lejos tenemos las literalmente cientos de profecías que en el Antiguo Testamento hablan precisamente de Cristo, el Mesías.

Así, la Ley apunta a la manera correcta de vivir con nosotros mismos, en relación con los demás y honrando, alabando y adorando a Dios, pero de igual forma apunta a Cristo mostrándonoslo, enseñándonoslo.

De igual forma, y aunque no es tema de la presente obra, debe quedar más que claro que si bien la Ley fue dada para santificarnos apartándonos para Dios, la Ley nunca fue dada para ser salvos o para ganarnos la salvación, pero sí nos muestra a Aquel, Cristo, por el cual somos salvos, de igual forma la Ley por sí misma no nos justifica pero sí nos muestra a Aquel, Cristo, que nos justifica. De nuevo, la

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Ley muestra la manera correcta de vivir con nosotros mismos, en relación con los demás y honrando, alabando y adorando a Dios.

Pero para avanzar en el entendimiento escritural del tema es menester entender que si existe un cuerpo legislativo dado por Dios y entendiendo esto tratar de comprender la cuestión de la legislación, las leyes, aunada a ello.

Diferenciación18

Para lo anterior veamos primero, su uno pregunta a alguien ¿qué es pecado? Esta persona bien puede señalar 1 Juan 3:4 para responder que es infracción a la ley, “Todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley, pues el pecado es infracción de la ley”. Si luego uno pregunta ¿qué ley?, acudiendo a Romanos 8:7 se respondería que es más que evidente que es la ley de Dios, “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden”. Si a continuación uno pregunta ¿cuándo dio Dios su ley?, tomando como referencia Éxodo 20 puede decirse que una vez que Dios hubo sacado a Su pueblo de Egipto. Ahora bien, si hasta el tiempo de Moisés Dios dio Su ley a su pueblo, ley que definió pecado considerando la infracción a la misma, ¿cómo es posible que desde tiempos de Adán se hablara de pecado, ya que Dios, amonestando a Caín, le dice en Génesis 4:7 ”Si haces lo bueno, ¿no serás enaltecido? Pero si no haces lo bueno, el pecado está a la puerta y te seducirá; pero tú debes enseñorearte de él”?, de igual forma, y considerando esa 18

Para un discernimiento de la cuestión relativa a la Ley de Dios, vigente, válida, actual, y las leyes mosaicas canceladas, superadas, clavadas, se sugiere la obra “Muerto a la ley por la Ley – Temporalidad y perpetuidad de las leyes de Dios-”. Descargar gratis sin compromiso ni seguimiento en www.rocefi.com.mx, Menú Libros, Sección Ebooks Gratis, Apartado Cristianismo.

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misma cita ¿cómo alguien podría hacer “lo bueno” si no hubiera una norma que lo definiera, máxime si “los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu” (Romanos 8:5)?

De igual forma Génesis 3 registra la caída de Adán y Eva. En el capítulo siguiente aparece el primer homicidio. ¿Cómo sabría Caín que era culpable de homicidio por asesinar a su hermano si no había Ley? Mucho antes del Pacto en Sinaí, Dios mencionó el asesinato en el pacto que estableció con Noé después del Diluvio (Génesis 9:6). Mucho antes del Pacto en Sinaí la Escritura nos dice que Enoc “caminó con Dios” (Génesis 5:22). Mucho antes del Pacto en Sinaí la Escritura nos dice que Noé era “justo” y “perfecto” (Génesis 6:9). Mucho antes del Pacto en Sinaí la Escritura nos dice que Job era “perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal”, (Job 1:8; 2:3). Obviamente, existía una norma del bien y del mal. Enoc, Noé y Job vivieron muchos años antes del Éxodo, mucho antes del Pacto en Sinaí. ¿Cómo alguien hubiera podido caminar con Dios, ser justo y perfecto, ser recto, temeroso de Dios y apartado del mal si no hubiera una norma definiera el bien y el mal, lo correcto de lo incorrecto, lo agradable a Dios de lo que Él consideraba pecado?

Así, 300 años antes de que se estableciera el pacto de Dios con su Pueblo, antes que se definieran las funciones sacerdotales y de culto, antes que se estableciera el poder gubernamental que deviniera en la monarquía, existía un personaje, Melquisedec que era al mismo tiempo sacerdote y rey, y lo era del Dios Altísimo.

De igual forma desde mucho antes, según la cita Génesis 4:7 ya vista, así como las otras, existía una noción de pecado que requería hubiera una norma contra la 107


cual contrastar las acciones, emociones y pensamientos de uno. Esa era la Ley de Dios y bajo esa Ley servían los sacerdotes del orden de Melquisedec. Dicha Ley estuvo vigente desde Adán hasta Abraham, es decir, durante más de 1500 años donde hubieron gente que caminaba con Dios, que era justa y perfecta, recta, temerosa de Dios y apartada del mal.

Ahora bien, cuando Dios saca a Su pueblo de Egipto establece un Pacto que incluía esa Ley pero que además le fue adherido otras normas que vinieron a formar parte de las reglas de Israel. La primera es lo que conocemos como los Diez Mandamientos (así como normas sobre alimentos limpios y no limpios (Génesis 7:8) y otras relativas al diezmo (Génesis 14:20), las demás son todas las demás normas religiosas y civiles que Dios dio a Su pueblo, de estas últimas la primera, como sello del Pacto de Dios con Su pueblo fue la circuncisión, después con Moisés vendrían el resto.

Veamos como en Jeremías 7:22-23 Dios dice por medio de Jeremías que “Porque yo no hablé a vuestros padres, ni les ordené nada en cuanto a los holocaustos y sacrificios, el día que los saqué de la tierra de Egipto. Sino que esto es lo que les mandé, diciendo: ``Escuchad mi voz y yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo, y andaréis en todo camino que yo os envíe para que os vaya bien”. Cuando Dios hace Su pacto este consistía en una relación como la de Abraham, Isaac y Jacob, cuando no había todas las reglas y normas que después vinieron; una relación simple, sencilla, esta relación se basaba en los Diez Mandamientos, pero dada la rebeldía del Pueblo se le adicionaron otras normas que vinieron a conformar las reglas que regían toda la vida de Israel, sobre esta ley adicional Gálatas 3:19 nos dice “Entonces, ¿para qué fue dada la ley? Fue añadida a causa 108


de las transgresiones, hasta que viniera la descendencia a la cual había sido hecha la promesa, ley que fue promulgada mediante ángeles por mano de un mediador”.

Así vemos que esta segunda ley fue añadida, no formaba parte de la primera, pero además de que fue añadida tenía una vigencia la cual era “hasta que viniera la descendencia a la cual había sido hecha la promesa”. Así, el sacerdocio de Melquisedec se interrumpió y comenzó un sacerdocio de Aharón que contenía normas, reglas y prescripciones, entre las cuales estaban las sombras de las fiestas de Dios, que estarían vigentes en tanto el sacerdocio de Melquisedec no fuera reestablecido con Cristo.

Veamos como contrastan estas dos leyes en el entendido que la primera, la Ley de Dios, los Diez Mandamientos, es para siempre (Salmos 119:44) mientras que la segunda, la ley de Moisés, el resto de normas, reglas y prescripciones, es temporal (Gálatas 3:19).

1. La Ley de Dios fue dada por Dios “Y habló Dios todas estas palabras, diciendo” (Éxodo 20:1); la ley de Moisés fue dada por Moisés “Estas son las palabras que habló Moisés a todo Israel a este lado del Jordán en el desierto, en el Arabá frente al Mar Rojo, entre Parán, Tofel, Labán, Hazerot y Dizahab” (Deuteronomio 1:1)

2. La Ley de Dios fue escrita en tablas de piedra “Entonces Jehová dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarles” (Éxodo 24:12); la ley de 109


Moisés estaba escrita en un libro “Y cuando acabó Moisés de escribir las palabras de esta ley en un libro hasta concluirse” (Deuteronomio 31:24)

3. La Ley de Dios fue escrita por el mismo Dios “Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios” (Éxodo 31:18); la ley de Moisés fue escrita por Moisés “Y escribió Moisés esta ley, y la dio a los sacerdotes hijos de Leví, que llevaban el arca del pacto de Jehová, y a todos los ancianos de Israel” (Deuteronomio 31:9)

4. La Ley de Dios fue puesta dentro del Arca de la Alianza “Y cuando acabó de hablar con él en el monte Sinaí, dio a Moisés las dos tablas del testimonio, las tablas de piedra escritas por el dedo de Dios” (Éxodo 31:18) “después tomó y puso el Testimonio dentro del Arca, y colocó las varas en el Arca, y puso el propiciatorio encima del Arca” (Éxodo 40:20); la ley de Moisés fue puesta enseguida del Arca de la Alianza “Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y esté allí por testigo contra ti” (Deuteronomio 31:26)

5. La Ley de Dios trae bienaventuranza “Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová” (Salmos 119:1); la ley de Moisés trae maldición “Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas” (Gálatas 3:10)

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6. La Ley de Dios permanece “Guardaré tu ley siempre, para siempre y eternamente” (Salmos 119:44); la ley de Moisés tendría un término final “aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz” (Efesios 2:15) “anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz” (Colosenses 2:14).

7. La ley de Dios es perfecta y perfecciona “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma” (Salmos 19:7); la ley de Moisés era imperfecta y no perfeccionaba “pues nada perfeccionó la ley, y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios” (Hebreos 7:19)

8. La Ley de Dios es espiritual “Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado” (Romanos 7:14); la ley de Moisés era carnal “ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas” (Hebreos 9:10).

9. La Ley de Dios es santa, justa y buena “De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno” (Romanos 7:12); la ley de Moisés apenas y si era una sombra de lo que habría de venir “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan” (Hebreos 10:1) 111


10. La ley de Dios es para siempre “Guardaré tu ley siempre, Para siempre y eternamente” (Salmos 119:44); la ley de Moisés es temporal “Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador” (Gálatas 3:19).

11. La Ley de Dios trae vida “Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y poseáis la tierra que Jehová el Dios de vuestros padres os da” (Deuteronomio 4:1); la ley de Moisés no da vida “También les di estatutos que no eran buenos y decretos por los cuales no podrían vivir” (Ezequiel 20:25)

Podemos ver que en todas las citas se menciona la palabra ley, pero de la misma forma y aunque se hable de ley se está refiriendo a dos normas reglamentarias diferentes. Pero para aún mayor claridad y contundencia respecto de la existencia de dos leyes, la misma Escritura señala “Y [Jehová] os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra. A mí también me mandó Jehová en aquel tiempo que os enseñase los estatutos y juicios, para que los pusieseis por obra en la tierra a la cual pasáis a tomar posesión de ella” (Deuteronomio 4:13-14)

Así tenemos dos sacerdocios y dos leyes, el sacerdocio de Melquisedec y la Ley de Dios que estaban en vigencia antes del Pacto, y el sacerdocio de Aharón y levítico más las leyes de Moisés, que interrumpen el primero, en tanto viene Jesús a restaurarlo. Hay que entender que la Ley de Dios siempre estuvo, está y estará 112


vigente, incluso durante el sacerdocio de Aharón y levítico pero en este período, el del sacerdocio de Aharón y levítico, además de la Ley de Dios estuvieron vigentes normas adicionales referidas como la ley de Moisés.

Con esto en mente puede comprenderse una cita que siempre lleva a confusión pues parece contradictoria, la cita es de Romanos 5:13-14 y señala “Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir”. A simple vista pareciera que dice que hasta que la ley fue dada en Sinaí antes no existía ley alguna que inculpara pecado, pero esto es absurdo pues la misma Escritura menciona, como ya se ha analizado, al pecado como tal mucho antes de que la ley fuese dada en Sinaí, incluso desde Génesis, de igual forma esa interpretación es absurda porque si no hubiese habido ley, tal como dice la cita, no se hubiese imputado pecado, pero como sabemos que “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23) nos encontramos, como señala la misma cita que “reinó la muerte desde Adán hasta Moisés”. Siguiendo el mismo razonamiento que esta cita da, si donde no hay ley no se imputa pecado, y si la paga del pecado es la muerte, y si hubo muerte desde Adán hasta Moisés, es más que evidente que entonces sí existía antes de Sinaí una ley, la Ley de Dios, perfecta, santa y eterna, ley a la que en Sinaí se la adicionaron otras normas de carácter temporal.

Una manera de clarificar esto es considerar como es que la Ley de Dios (por lo que ya se comentó) estuvo, está y estará vigente siempre, de igual formas aquellas normas que estaban vigentes antes del Pacto de Dios con Abraham, cuando estaba vigente el sacerdocio de Melquisedec, como las normas sobre 113


alimentos limpios y no limpios (Génesis 7:8) y otras relativas al diezmo (Génesis 14:20). Para entenderé esto veamos como en génesis 12 Dios hace el Pacto con Abrahám, un Abrahám no circuncidado y con una relación simple y sencilla con Dios basada en las normas vigentes en ese momento, pero no es sino hasta por lo menos 14 años después (Génesis 17:27) cuando la circuncisión sería incorporada como la primer norma (Génesis 17:10-14) que luego sería completada con el resto de normas bajo el sacerdocio de Aharón o levítico. En esa temporalidad, las normas vigentes cuando Dios hace su Pacto con Abrahám eran las que siempre habían estado vigentes por más de 1,500 años desde Adán -Diez Mandamientos más normas sobre alimentos limpios y no impíos y las relativas al diezmo-, estas normas siguieron y siguen vigentes; las que mucho después comenzaron a añadirse –iniciando con la circuncisión con Abraham y siguiendo con el resto de normas mosaicas bajo el sacerdocio de Aharón- estarían vigentes “hasta que viniera la descendencia a la cual había sido hecha la promesa” (Gálatas 3:19).

Es por eso que en Hechos 15 el Concilio de Jerusalén decide que la circuncisión carnal no es aplicable a la iglesia, no es, como algunos creen, que los Apóstoles reunidos hubieren cancelado una norma vigente (lo cual sería casi casi poner en contraposición a los Apóstoles y la iglesia contra Dios y Sus normas), sino que entendiendo que la reglamentación sobre la circuncisión era parte de las leyes adicionadas a la Ley de Dios, vigentes estas durante el sacerdocio de Aharón o levítico, al concluir ese período y reiniciar al sacerdocio de Melquisedec dejando de lado las normas añadidas, la circuncisión había dejado de tener efecto.

Como comentario adicional al calce, con estas aclaraciones, puede uno volver a leer el Nuevo Testamento, las cartas apostólicas, y entender por qué en ocasiones 114


se habla de la ley como algo superado y por qué en ocasiones como algo que todavía aplica: esto por el hecho de que para lo primero se está refiriendo a la ley de Moisés y lo segundo a la Ley de Dios y entender así expresiones que parecen contradecirse. Un ejemplo muy visible de esto es Gálatas 2:19 que señala “Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios”, ¿cómo podría por la ley ser muerto para la ley?, entendiendo la existencia de dos leyes uno comprende que la referencia aquí aplica a que dado ha sido reestablecido el sacerdocio de Melquisedec dejando de estar vigente el sacerdocio de Aharón, uno está sujeto a la Ley de Dios mientras que las normas adicionales (ley de Moisés) ha dejado de tener vigencia. En otras palabras “dado que me encuentro ahora bajo la Ley de Dios he dejado de estar sometido a la ley de Moisés”.

Por último, para cerrar esta argumentación, alguien podría con razón preguntar sobre qué base se divide la legislación entregada al Pueblo de Israel. A partir de Éxodo 20 vemos cómo es que se le entregan a Israel una serie de normativas, en Éxodo 20 está contenido lo que se conoce como los diez mandamientos, pero en los capítulos siguientes siguen otra serie de estatutos dados de carácter obligatorio para el pueblo. Si bien nuestras Biblias están divididas en capítulos y versículos, en la escritura original no hay tal división, es más, ni siquiera espacios hay por lo que le escritura es de continuo, así que ¿por qué hemos de dividir toda esa legislación en los diez mandamientos por un lado y otras normas por otro?

Tres razones hay para lo anterior. La primera es muy evidente ya que al comenzar a leer de Éxodo 20 en adelante, podemos ver cómo es que hay una pausa discursiva entre lo que se conoce como los Diez Mandamientos y el resto de la legislación dada. Una vez entregados los Diez Mandamientos (Éxodo 20:1-17), 115


vemos cómo es que en los vv. 18-21 hay una pausa para describir la reacción del pueblo, retomando el hilo normativo a partir del v. 22 y los capítulos subsecuentes.

Esto es aún más evidente en el libro de Deuteronomio. En el capítulo 5, versículos del 1 al 21, vemos la enumeración de nuevo de lo que se conoce como los Diez Mandamientos, inmediatamente en el versículo 22 Moises declara “Estas palabras habló Jehová a toda vuestra congregación en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de la oscuridad, a gran voz; y no añadió más. Y las escribió en dos tablas de piedra, las cuales me dio a mí”. Así que la diferenciación entre lo que conocemos como la Ley de Dios, Sus Diez Mandamientos, y el resto de las normas dadas al Pueblo de Israel es más que evidente.

La segunda se basa en una diferenciación que de las normas dada hace la misma Escritura. Ya vimos anteriormente como es que hay dos leyes, por así decirlo, una permanente y otra temporal con sus respectivas características. También ya se comentó lo dicho por Jeremías 7:22-23 “Porque yo no hablé a vuestros padres, ni les ordené nada en cuanto a los holocaustos y sacrificios, el día que los saqué de la tierra de Egipto. Sino que esto es lo que les mandé, diciendo: ``Escuchad mi voz y yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo, y andaréis en todo camino que yo os envíe para que os vaya bien”. Así que la cuestión de sacrificios y demás era algo añadido. Sobre esto ya se comentó al respecto con lo dicho Gálatas 3:19 nos dice “Entonces, ¿para qué fue dada la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniera la descendencia a la cual había sido hecha la promesa, ley que fue promulgada mediante ángeles por mano de un mediador”. Así que, ¿cuál era esa legislación original eterna, inmutable que nosotros relacionamos en Éxodo 20 con los Diez Mandamientos? 116


Éxodo 34:28 señala “Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos”; Deuteronomio 4:13 dice “Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra”; y Deuteronomio 10:4 indica “Y escribió en las tablas conforme a la primera escritura, los diez mandamientos que Jehová os había hablado en el monte de en medio del fuego, el día de la asamblea; y me las dio Jehová”.

En estas tres citas la traducción de diez deviene en todos los casos de ‫תֶ ֲר ֲ ה‬, ‘ă·śe·reṯ que significa diez, y mandamientos se traduce también en todos los casos de de ‫תָ ִֵֽ ר י ד ִׁה‬, had·də·ḇā·rîm, que significan dichos, palabras o sentencias. Éxodo 20 es la única parte de la legislación entregada que presenta esa división entre diez sentencias claramente delimitadas y el resto de una legislación que abarca diversos aspectos de la vida religiosa y secular del pueblo de Israel. De igual forma, en esas diez sentencias se incorpora la cuestión del Shabat que ya se analizó, y que permite identificar al resto de esas diez palabras con las mismas características del cuarto mandamiento, a saber: santas, perfectas, eternas e inmutables. De hecho la cita de Ezequiel 20:25 que ya fue comentada cuando se compararon las diferencias entre la Ley de Dios uy la ley de Moises, que señala “También les di estatutos que no eran buenos y decretos por los cuales no podrían vivir”, la palabra hebrea de donde se traduce estatutos es ‫םַי חֵ פטיֹו ִׁה‬, ū·miš·pā·ṭîm, la misma de Éxodo 21:1. Con lo que la delimitación entre los diez mandamientos, ‫תָ ִֵֽ ר י ד ִׁה‬, had·də·ḇā·rîm, santos y perfectos, y el resto de las normas entregadas ‫ תָ ִ֔י חֵ פטיֹו ִׁה‬, ham·miš·pā·ṭîm, normas que por cierto no dan vida, es más que evidente. 117


La tercera, que surge de considerar las dos anteriores, resulta de considerar la secuencia de eventos relacionados con la entrega de la legislación divina al Pueblo de Israel. Como ya se vio, la Escritura indica que se entregaron diez sentencias, sin embargo en Éxodo 20 y los capítulos subsiguientes hay muchas sentencias normativas, no sólo diez. De igual forma se indica que si bien hubo una legislación original entregada, que no incluí nada de sacrificios y demás, a ésta se la agregaron otras más a causa de las rebeldías. Para conciliar todo esto hay que entender, como se mencionó, la secuencia de eventos.

A partir de Éxodo 10 y en adelante se da cuenta de la legislación entregada al Pueblo de Israel, si bien se presenta junta por considerarse un solo cuerpo normativo, un análisis de la Escritura nos permite identificar que hay dos momentos para la entrega de la misma. Después de las normas que uno puede leer desde Éxodo 20 en adelante, en Éxodo 32 vemos como Moisés, al bajar de la montaña, se encuentra al pueblo entregado a la idolatría. En los vv. 15 y 16 se indica “Entonces se volvió Moisés y descendió del monte con las dos tablas del testimonio en su mano, tablas escritas por ambos lados; por uno y por el otro estaban escritas. Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas”, ¿podemos ver esto?, Moisés baja sólo con las dos tablas de la Ley de Dios conteniendo las diez sentencias que la Escritura dice originalmente fueron entregadas. Luego el v. 19 señala que “Y sucedió que tan pronto como Moisés se acercó al campamento, vio el becerro y las danzas; y se encendió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las hizo pedazos al pie del monte”. Después de ese evento, del castigo de los trasgresores y de la súplica de Moisés a Dios por el pueblo rebelde, en Éxodo 34:1-5 encontramos lo 118


siguiente “Y el Señor dijo a Moisés: Lábrate dos tablas de piedra como las anteriores, y yo escribiré sobre las tablas las palabras que estaban en las primeras tablas que tú quebraste… Moisés, pues, labró dos tablas de piedra como las anteriores, se levantó muy de mañana y subió al monte Sinaí, como el Señor le había mandado, llevando en su mano las dos tablas de piedra. Y el Señor descendió en la nube y estuvo allí con él, mientras éste invocaba el nombre del Señor”. Este segundo momento, después de la rebeldía de Israel, es el único espacio de tiempo disponible, sin contradicción de la Escritura, en que puede entregarse alguna legislación adicional, de nuevo: a causa de la rebeldía del pueblo, y que concilia lo dicho en cuanto a lo que fue entregado al Pueblo de Israel: una ley que ha existido desde el principio del mundo, que es santa, perfecta, eterna e inmutable, y otras normas imperfectas y temporales adicionadas a causa de las rebeldías del pueblo.

Como colofón de todo lo dicho anteriormente podemos ver aún dos citas más que permiten entender lo mencionado en un contexto general, una dónde se refiere de manera clara, específica y contundente a la Ley de Dios, Sus Diez Mandamientos, y otra donde de igual forma se refiere a las leyes mosaicas: “Y Él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra. A mí también me mandó Jehová en aquel tiempo que os enseñase los estatutos y juicios, para que los pusieseis por obra en la tierra a la cual pasáis a tomar posesión de ella” (Deuteronomio 4:13-14).

119


Recapitulación

Los diez mandamientos deben ser enseñados y guardados. Esta es la perfecta “Ley de libertad,” ella es “Santa, justa y buena,” y es una “ley real.”

Éxodo 20:1-17 (Deuteronomio 5:1-21) 1

Y habló Dios todas estas palabras, diciendo:

2

Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de

servidumbre. 3

No tendrás dioses ajenos delante de mí.

4

No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el

cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5

No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios,

fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, 6

y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis

mandamientos. 7

No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por

inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. 8

Acuérdate del Shabbat para santificarlo.

9

Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;

10

más el Shabbat es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra

alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.

120


11

Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las

cosas que en ellos hay, y reposó en el Shabbat ; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó. 12

Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra

que Jehová tu Dios te da. 13

No matarás.

14

No cometerás adulterio.

15

No hurtarás.

16

No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

17

No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo,

ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. Santiago 2:8, 10-12 8

Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu

prójimo como a ti mismo, bien hacéis; … 10

Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto,

se hace culpable de todos. 11

Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No

matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley. 12

Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley

de la libertad.

Romanos 7:12 De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno. 121


Salmo 19:7-9 7

La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma;

El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. 8

Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón;

El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. 9

El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; los juicios de

Jehová son verdad, todos justos.

Isaías 42:21 Jehová se complació por amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla.

Mateo 5:17-32; 19:16-19 17

No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido

para abrogar, sino para cumplir. 18

Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una

jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. 19

De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos

muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. 20

Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los

escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. 21

Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare

será culpable de juicio.

122


22

Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será

culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. 23

Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano

tiene algo contra ti, 24

deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu

hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. 25

Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él

en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. 26

De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último

cuadrante. Jesús y el adulterio 27

Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.

28

Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya

adulteró con ella en su corazón. 29

Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti;

pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 30

Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues

mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 31

También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de

divorcio.

123


32

Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de

fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio. … 16

Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la

vida eterna? 17

Él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios.

Más si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. 18

Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No

hurtarás. No dirás falso testimonio. 19

Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

1 Juan 5:3 Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.

Revelación 12:17 Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.

Revelación 14:12 Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.

124


Revelación 22:14 Bienaventurados los que guardan los mandamientos, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad.

Proverbios 28:9 El que aparta su oído para no oír la ley, su oración también es abominable.

Santiago 1:25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.

1 Juan 3:4 Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.

Le preguntaron a Jesús: “¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?” La respuesta que Jesús dio es muy concluyente: “Guarda los mandamientos”. Después Jesús citó los diez mandamientos de Su Padre.

Lucas 10:25 Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?

125


Lucas 18:18-20 Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo Dios. Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre.

Marcos 10:18-19 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre.

126


Un Pueblo

Un tema que se da por sentado en todo aquel que entra a una relación personal con Dios es la relativa a Su pueblo. Un judío argumentará –con la Escritura por cierto– que Israel es el pueblo de Dios (Éxodo 6:7-9), por su parte un cristiano, independientemente de su iglesia, congregación o denominación, argumentará – también con base en la Escritura– como es que la iglesia (entendida específicamente más bien como la iglesia de quien argumente) que es la iglesia el pueblo de Dios (Gálatas 6:16).

A ojos de aquellos que se inclinen por una u otra postura la misma, sea la que sea, será la correcta. Más sin embargo si no vemos únicamente los razonamientos propios de cada postura sino que ampliando el espectro de la visión podemos ver el cuadro completo este no se ve tan sencillo, ¿por qué?, porque la Escritura es reiterativa que Dios es fiel aunque el hombre no lo sea (Romanos 3:4) así que la postura de que Dios ha rechazado a Israel como Su pueblo y elegido a la iglesia se encuentra con el problema de tener que ir contra la Palabra (Juan 10:35); por otra parte la relación de Dios con Su pueblo siempre ha sido presentada como simbolizada por la relación matrimonial siendo así que ¿cómo debe entenderse la cuestión del pueblo de Israel vis-a-vis la iglesia neotestamentaria: como dos esposas que casadas están con un solo marido (1 Timoteo 3:2, 12), o bien una esposa de la cual se divorcia Dios –aunque abomina del divorcio (Malaquías 2:16)- para casarse con otra, o peor aún: una esposa que es rechazada tomando otra pero luego restaurando a la primera para quedarse con dos (Jeremías 3:1)? Todas estas soluciones a la incógnita inicialmente planteada no sólo no resuelven

127


nada sino que escrituralmente son contrarias a la Palabra así que ¿cómo resolver esto?

Israel

De inicio hay que señalar que existe un solo pueblo de Dios: Israel, pero ese no es el Israel histórico, tampoco es la iglesia de Dios, ambos, a saber: el Israel histórico y la iglesia de Dios, son dos aspectos en diferentes momentos de ese único pueblo de Dios, Israel, que más que pueblo bien podría definirse de una manera más correcta como la familia de Dios (Romanos 9:8; 1 Juan 3:1-2).

Para hablar de la iglesia, como Dios la entiende, hay que tener cuidado en no caer en dos posturas muy comunes no sólo en la actualidad sino prácticamente desde la primer venida de Cristo: aquellos que dicen que el pueblo de Dios es el Israel histórico y los otros que señalan que no, que el Pueblo de Dios en la actual dispensación es la iglesia como es entendida ésta, ambos grupos dejan por fuera el entendimiento de que el referente principal es la Familia de Dios, aquellos que han vencido.

Cuando uno lee la Escritura, encuentra en la misma admoniciones y promesas dadas a Israel, estas admoniciones y promesas pueden ser históricas (ya acontecidas), exhortativas (acontecidas o no pero que sirven de instrucción, de corrección, de edificación), o proféticas (que aún no han sucedido), pero en todos los casos el lector generalmente las ubica referidas única y exclusivamente al Israel carnal, físico y terrenal, sin darse cuenta que también aplican a la iglesia de 128


Dios, para ello hay que entender el significado de Israel más allá del claro y evidente referido al pueblo judío.

Hay que entender que en la Escritura, la palabra Israel puede referirse, sí, al pueblo carnal, físico y terrenal de Israel, pero también hace referencia a todo aquel quien es llamado por Dios y llega a formar parte de Su familia.

Cuando el nombre de Jacob es cambiado a Israel (Génesis 32:29), la misma Escritura explica su significado pleno. Israel viene de ‫ִׁר חי‬, Yisra'el, que significa El que Lucha con Dios, pero la Escritura completa el significado pleno al señalar en la cita dada que ese cambio se da no sólo por haber luchado con Dios y los hombres (incluso hombres impíos habían luchado con Dios y con los hombres, como Caín o Nimrod) pero en el caso de Jacob él había vencido, es así como Israel se refiere a El Que Vence, lo cual abarca tanto el Antiguo como el Nuevo testamento, es decir tanto al pueblo carnal, físico y terrenal de Israel como a los llamados a formar parte de la iglesia de Dios, es decir, en Israel nos estamos refiriendo a la familia de Dios conformada por todo aquel que vence.

Sobre esto, es interesante notar en el capítulo 6 de Gálatas, como es que Pablo hace mención al Israel de Dios (Gálatas 6:16). La carta va dirigida no al Israel carnal, físico y terrenal sino a la iglesia de Dios, de hecho es una admonición contra aquellos que querían llevar a los nuevos creyentes de nuevo a judaizar sometiéndose a las prescripciones que habían sido superadas por el sacrificio redentor de nuestro Señor Jesús. “Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo. Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la circuncisión, sino 129


una nueva creación. Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios” (Gálatas 6:14-16). Así, Pablo, al referirse al Israel de Dios en un contexto ajeno al Israel carnal, físico y terrenal, se dirige a la iglesia de Dios, de hecho podemos decir, en la misma línea de lo ya comentado, que se dirige a todo aquel que siendo llamado llega a vencer pues “ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:28; cfr. Romanos 11:11-24) De esto último es interesante que las cartas que Jesús por medio de Juan envía a las iglesias en Revelación siempre se refiere las promesas que esperan al que venza (Revelación 2:7, 11, 17, 26: 3:5, 12, 21), siguiendo la tónica de lo expresado, al que llegue a ser Israel.

Con esta comprensión puede entenderse una profecía dada por Jesús que sigue desconcertando a los estudiosos de la Escritura.

Mateo 10:23 Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra; porque de cierto os digo, que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo del Hombre.

Interpretaciones van e interpretaciones vienen respecto de la cita anterior, algunos más prudentes la obvian para no entrar en conflicto ya que la lectura de la misma es contradictoria a primera vista. Jesús, refiriéndose a la encomienda de proclamar el Evangelio, dice a Sus seguidores que si los persiguen en una ciudad vayan a otra, pero luego viene la profecía a la que se hace referencia: “porque de cierto os digo, que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel, antes 130


que venga el Hijo del Hombre”. Es más que evidente que hace mucho, de hecho incluso en el tiempo de la iglesia primitiva, los discípulos de Jesús recorrieron todas las ciudades de Israel, incluso considerando que el exhorto a sus discípulos va dirigido a Sus seguidores de todos los tiempos es difícil argumentar que en la actualidad no se han recorrido todas las ciudades de Israel. Pero hay más, ya que esta cita estaría en contraposición con otra misma de Jesús cuando al enviar a Sus discípulos a predicar el Evangelio les dice “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8), así que aquí Jesús dice que Sus discípulos le serían testigos en toda –no parte- Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra, ¿entonces?, ¿los discípulos no acabarían de predicar en todo Israel para cuando Jesús regresara (Mateo 10:23) o más bien si terminarían y no sólo con Judea y Samaria (Israel) sino incluso hasta las confines más recónditos de la tierra (Hechos 1:8)?, ¿cómo conciliar estas dos citas aparentemente contradictorias?

Vista de la manera tradicional donde Israel se refiera al estado judío el conflicto anterior subiste y de hecho no hay manera de resolverlo, pero con la comprensión referida a que Israel se refiere a El Que Vence puede entenderse la anterior profecía bajo una nueva luz donde la referencia a las ciudades de Israel es un indicativo de todos aquellos lugares alrededor el mundo donde vivieren en todos los tiempos aquellos que habrían de ser llamados a salvación en el presente siglo: “porque de cierto os digo, que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de [Los Que Vencen], antes que venga el Hijo del Hombre”.

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Con este entendimiento , cuando se lea en la Escritura admoniciones y promesas para Israel, hay que llevarlas a la luz de su significado como una exhortación personal a El Que Vence y tómalas para tu edificación, pues son dichas también para el pueblo histórico de Israel, para toda la iglesia de Dios, por el llamamiento del que cada uno sido objeto, para ser acreditado entre los llamados y elegidos que son hallados fieles (Revelación 17:14) y contado entre los vencedores (Romanos 8:29-39; 1 Juan 5:4-5).

Iglesia19

Pero entonces, ¿no hay ventaja alguna en ser parte de la iglesia de Dios? Claro que sí, ésta en la actual dispensación es columna y sostén de la verdad (1 Timoteo 3:15), o más bien, columna y sostén de las tres verdades, ¿tres verdades?, ¿qué no sólo existe una verdad en la iglesia de Dios? En efecto, a iglesia de Dios es columna y fundamento de la verdad, una sola verdad, no varias, pero esto de las tres verdades lo que busca enfatizar son las diferentes categorías que sobre esa única verdad existente en la iglesia de Dios hay.

Verdades de salvación. En pocas palabras estas son nuestros principios doctrinales. Dichos principios no son susceptibles de ser cambiados, disminuidos o acrecentados, sino que deben ser creídos y defendidos por quienes formamos parte de la iglesia de Dios. La razón de esta inamovilidad en cuanto a los

19

Para un discernimiento de la cuestión relativa a la iglesia de Dios, se sugieren las obras “Que sean UNO -Dos mil años de presencia, sustancia y esencia de la verdadera iglesia de Dios-” y “Una <breve> historia de la verdadera iglesia -20 siglos en 20 páginas-“. Descargar gratis sin compromiso ni seguimiento en www.rocefi.com.mx, Menú Libros, Sección Ebooks Gratis, Apartado Cristianismo.

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principios doctrinales es que estos forman parte de a fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos (Judas 1:3), debemos ser retenedores de la palabra fiel tal como ha sido enseñada (Tito 1:9), perseverando en el Evangelio tal cual se nos ha entregado pue si retenemos la palabra que se nos ha predicado, seremos salvos, de otra forma habremos creído en vano (1 Corintios 15:1-2). Lo anterior implica apartarnos de aquellos que, desviándose de nuestros principios doctrinales causen divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que hubimos aprendido (Romanos 16:17), esto hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios (Efesios 4:11-15).

Verdades de comprensión. Lo anterior no quiere decir que la comprensión que poseemos sobre la verdad revelada sea completa y total, esto porque en parte conocemos y en parte profetizamos, esto hasta que llegue lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará (1 Corintios 13:9-10), mientras tanto la Escritura nos exhorta a escudriñar todo reteniendo lo bueno (1 Tesalonicenses 5:21), estudiando, analizando, meditando la Palabra para así creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo (2 Pedro 3:18), para pasar de nutrimos con leche a alimentarnos con alimento sólido (1 Corintios 3:2). Esto implica que habrá ciertos temas irresueltos en la iglesia cuyo examen puede arrojar resultados parciales que no deben ser causa de disensión ni contienda en tanto no vayan en contra de los principios doctrinales siendo vistos como el esfuerzo que la congregación hace para alcanzar todas las riquezas que proceden de una plena seguridad de comprensión, resultando en un verdadero conocimiento del misterio de Dios, es decir, de Cristo (Colosenses 2:2), siempre esforzándonos por preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (Efesios 4:3,5).

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Verdades de motivación. Por último, están esas disertaciones sobre temas conocidos donde los razonamientos que se presente busquen hacer más accesibles aquellas lecciones que contiene la Escritura, después de todo la

Palabra impone a todo creyente la obligación de estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras (Hebreos 10:24), edificándonos unos a los otros (1 Tesalonicenses 5:11), siendo que los más fuertes deben sobrellevar las flaquezas de los más débiles (Romanos 15:1,2), gozando con el que goza y llorando con el que llora (Romanos 12:15).

La Escritura sólo tiene sentido en el seno de la iglesia de Dios, la verdad que contiene ésta, sea de salvación, de comprensión o de motivación, nos santifica (Juan 17:19), nos libera (Juan 8:32), nos limpia (Juan 15:3), pues tal como sabemos toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra (2 Timoteo 3:16-17). Así La familia de Dios está dada por Israel, Los Que vencen.

Recapitulación

Cuando los creyentes aceptan al Señor Jesucristo como su salvador personal, debe ocurrir el siguiente proceso:

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i) Es necesario el arrepentimiento por los pecados cometidos. Todos hemos pecado, y cada individuo debe arrepentirse. El pecado es la transgresión de los mandamientos de Dios.

1 Juan 3:4 Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley

Job 11:14-15 Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, Y no consintieres que more maldad en tus habitaciones; entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, y serás fuerte y no temerás

Mateo 9:13 Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento

Lucas 13:3 Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente

Lucas 24:47 y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén

135


Hechos 2:38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo

Hechos 8:21-22 No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón

Romanos 6:23 Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

ii) Esta conversión es esencial para la salvación y para recibir la vida eterna.

Lucas 22:32 pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos

Hechos 3:19 Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,

136


Salmos 19:7 La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo

iii) Entonces el creyente debe ser bautizado. El bautismo es por inmersión, para la remisión de pecados, típico del entierro y la resurrección de Jesucristo. Es realizado en el nombre del Señor Jesucristo. Después de la inmersión, se le deben imponer las manos al candidato por el ministro (o ministros) para la recepción del Espíritu Santo.

Romanos 6 3

¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús,

hemos sido bautizados en su muerte? 4

Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo,

a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. 5

Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su

muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; 6

sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él,

para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado

Mateo 3:16 Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. 137


Mateo 28:19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo

Hechos 8 14

Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria

había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; 15

los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el

Espíritu Santo; 16

porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que

solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. 17

Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo.

18

Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles

se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, 19

diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo

impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. 20

Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado

que el don de Dios se obtiene con dinero

Hechos 9 17

Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos,

dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo. 18

Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante

la vista; y levantándose, fue bautizado. 138


Hechos 19 1

Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después

de recorrer las regiones superiores, vino a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos, 2

les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron:

Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. 3

Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el

bautismo de Juan. 4

Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al

pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. 5

Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.

6

Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu

Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.

1 Pedro 3:21 El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo

Gálatas 3:27-28 porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

139


Hechos 2 36

»Por tanto, sépalo bien todo Israel que a este Jesús, a quien ustedes

crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Mesías». 37

Cuando oyeron esto, todos se sintieron profundamente conmovidos y les

dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: —Hermanos, ¿qué debemos hacer? 38

—Arrepiéntase y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de

Jesucristo para perdón de sus pecados —les contestó Pedro—, y recibirán el don del Espíritu Santo. 39 En efecto, la promesa es para ustedes, para sus hijos y para todos los extranjeros, es decir, para todos aquellos a quienes el Señor nuestro Dios quiera llamar.

iv) La santificación (apartarse para un propósito santo) se convertirá en una parte de la vida de los creyentes.

Juan 17:17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

Hechos 26:18 para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.

140


1 Corintios 6:11 a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro

1 Corintios 6:11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

2 Timoteo 2:21 Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.

Hebreos 13:12 Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta.

1 Pedro 3:15 sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;

Judas 1 1

Judas, siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, a los llamados,

santificados en Dios Padre, y guardados en Jesucristo: 141


2

Misericordia y paz y amor os sean multiplicados.

3

Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra

común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. 4

Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde

antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo. 5

Mas quiero recordaros, ya que una vez lo habéis sabido, que el Señor,

habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto, después destruyó a los que no creyeron. 6

Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su

propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día; 7

como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma

manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno. 8

No obstante, de la misma manera también estos soñadores mancillan la

carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores. 9

Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él

por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda. 10

Pero éstos blasfeman de cuantas cosas no conocen; y en las que por

naturaleza conocen, se corrompen como animales irracionales.

142


11

¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por

lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré. 12

Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente

con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; 13

fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas

errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas. 14

De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí,

vino el Señor con sus santas decenas de millares, 15

para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de

todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él. 16

Estos son murmuradores, querellosos, que andan según sus propios

deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho. 17

Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron

dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo; 18

los que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán

según sus malvados deseos. 19

Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al

Espíritu. 20

Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando

en el Espíritu Santo,

143


21

conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro

Señor Jesucristo para vida eterna. 22

A algunos que dudan, convencedlos.

23

A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia

con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne. 24

Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin

mancha delante de su gloria con gran alegría, 25

al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y

potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.

La santificación es una obra de Dios, como se muestra en Génesis 2:3. “Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos: por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos….”

Hebreos 2:11 Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos

Hebreos 10:10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.

144


v) La justificación de los pecados a través del Señor Jesucristo ocurrirá entonces.

Juan 1:29 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Romanos 3 14

Su boca está llena de maldición y de amargura.

15

Sus pies se apresuran para derramar sangre;

16

Quebranto y desventura hay en sus caminos;

17

Y no conocieron camino de paz.

18

No hay temor de Dios delante de sus ojos.

19

Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la

ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; 20

ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante

de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. 21

Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios,

testificada por la ley y por los profetas; 22

la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que

creen en él. Porque no hay diferencia, 23

por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,

24

siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención

que es en Cristo Jesús,

145


25

a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre,

para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, 26

con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el

justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Romanos 4:24-25 sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.

Romanos 5:1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo

Romanos 7:24-25 ¡Miserable de mí!, ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.

La justificación es el acto judicial del Señor para declarar a un pecador libre de culpa o libre de la condenación del pecado. La fe que da lugar a la obra de la justificadora justicia de Jesucristo es viva y completa. Una persona justificada no viene a juicio.

146


Después que hemos sido justificados, venimos a ser santificados por la verdad de la palabra de Dios.

Juan 17:19 Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.

1 Corintios 1:2, 30 a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro … Más por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención

1 Corintios 6:11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

Efesios 5:26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra

147


Hebreos 2:11 Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos

Hebreos 10:10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre

Cuando una persona es bautizada (sepultada con Cristo) debe procurar no pecar más.

Romanos 6 1

¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia

abunde? 2

En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo

viviremos aún en él? 3

¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús,

hemos sido bautizados en su muerte? 4

Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo,

a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. 5

Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su

muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; 6

sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él,

para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. 148


El pecado es la transgresión de la Ley de Dios.

1 Juan 3:4-5 Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él.

En Jesús no hubo pecado. Él vivió una vida sin pecado, pero la muerte que él padeció es la que salva al creyente y lo rescata de sus pecados y de la Segunda Muerte.

Revelación 5:9 y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación

Juan 3:14-16 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.

149


Hechos 17:3 declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo

Revelación 14:13 Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen

Revelación 20:6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.

150


Conclusión

Deuteronomio 6:4, “Escucha, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es”, permite entender los Cuatro Principios Fundamentales del Verdadero Conocimiento, a saber: un Dios, un Mesías, una Ley y un Pueblo, y la Palabra permite comprender cada una de estos Cuatro Principios Fundamentales del Verdadero Conocimiento).

Un Dios

El Eterno en los cielos es el Creador de los cielos, la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay.

Él es nuestro Padre Celestial

Génesis 1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra

Deuteronomio 33:27 El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos; Él echó de delante de ti al enemigo, y dijo: Destruye

Jeremías 10 10

Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno; a su ira

tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignación.

151


11

Les diréis así: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra,

desaparezcan de la tierra y de debajo de los cielos. 12

El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden el mundo con su

saber, y extendió los cielos con su sabiduría;

Mateo 23:9 Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos

Juan 20:17 Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios

Efesios 3:9 y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas

Hebreos 1:10 Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos

Revelación 10:6 y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más 152


Dios es inmutable. El no cambia sus mandamientos o su voluntad para el hombre. Él es perfecto en todos sus caminos.

Proverbios 19:21 Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; más el consejo de Jehová permanecerá.

Eclesiastés 3:14 He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres

Malaquías 3:6 Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos

1 Crónicas 17:27 y ahora has querido bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca perpetuamente delante de ti; porque tú, Jehová, la has bendecido, y será bendita para siempre

1 Reyes 8:23; 60-61 dijo: Jehová Dios de Israel, no hay Dios como tú, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia a tus siervos, los que andan delante de ti con todo su corazón … 153


a fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que Jehová es Dios, y que no hay otro. Sea, pues, perfecto vuestro corazón para con Jehová nuestro Dios, andando en sus estatutos y guardando sus mandamientos, como en el día de hoy

Santiago 1:17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación

Romanos 1:19-20 porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa

Un Mesías

Jesús de Nazaret es el unigénito Hijo de Dios, concebido por el poder de Dios, nacido de la virgen María, y es nuestro Señor, Cristo y Redentor.

Jesús es el principio de la creación de Dios

Revelación 3:14 Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto: 154


Él estaba con Dios en la creación de todas las cosas.

Mateo 1:18-21 El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.

Mateo 3:17 Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.

Colosenses 1:12-19 con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del 155


cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,

Juan 3:16-18; 6:38, 69 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. … Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. … Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Lucas 1:35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.

Dios, el Padre Celestial, y Jesucristo, su hijo, son uno.

156


Juan 10:30‭, 38‭ Yo y el Padre uno somos. … Más si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.

Ellos son uno en propósito, pero son dos seres individuales separadamente. La venida de Jesús en forma humana a la tierra cumplió el plan de salvación con su nacimiento, su vida, sus obras, su muerte y su resurrección a la diestra de Su Padre.

Filipenses 2:7‭-8‭ sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Hebreos 2:17 Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.

Él también puede ser llamado: El Eterno, Maravilloso, Consolador, Sumo Sacerdote, etc.

157


Isaías 9:6 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

Isaías 11:1 Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces.

Isaías 49:7 Así ha dicho Jehová, Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado de alma, al abominado de las naciones, al siervo de los tiranos: Verán reyes, y se levantarán príncipes, y adorarán por Jehová; porque fiel es el Santo de Israel, el cual te escogió.

Isaías 53:1‭-12‭ ¿Quién ha creído a nuestro anuncio?, ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, más sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová 158


cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

Miqueas 5:2 Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.

“Jesús” es el nombre dado para el Hijo de Dios. Dios el Padre, con su Hijo, Jesús, crearon los cielos y la tierra. “Sin Él nada de lo que es hecho, fue hecho” Jesús preexistió con el Padre “antes de la fundación de la tierra” 159


Juan 1:1‭-3‭ En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

Juan 1:10 En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.

Juan 6:62 ¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero?

Juan 8:57‭-58‭ Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.

1 Corintios 8:6 para nosotros, sin embargo, solo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.

Revelación 19:13 Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS.

160


Una Ley

Los diez mandamientos deben ser enseñados y guardados. Esta es la perfecta “Ley de libertad,” ella es “Santa, justa y buena,” y es una “ley real.”

Éxodo 20:1-17 (Deuteronomio 5:1-21) 1

Y habló Dios todas estas palabras, diciendo:

2

Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de

servidumbre. 3

No tendrás dioses ajenos delante de mí.

4

No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el

cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5

No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios,

fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, 6

y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis

mandamientos. 7

No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por

inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. 8

Acuérdate del Shabbat para santificarlo.

9

Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;

10

más el Shabbat es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra

alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.

161


11

Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las

cosas que en ellos hay, y reposó en el Shabbat ; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó. 12

Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra

que Jehová tu Dios te da. 13

No matarás.

14

No cometerás adulterio.

15

No hurtarás.

16

No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

17

No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo,

ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. Santiago 2:8, 10-12 8

Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu

prójimo como a ti mismo, bien hacéis; … 10

Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto,

se hace culpable de todos. 11

Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No

matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley. 12

Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley

de la libertad.

Romanos 7:12 De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno. 162


Salmo 19:7-9 7

La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma;

El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. 8

Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón;

El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. 9

El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; los juicios de

Jehová son verdad, todos justos.

Isaías 42:21 Jehová se complació por amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla.

Mateo 5:17-32; 19:16-19 17

No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido

para abrogar, sino para cumplir. 18

Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una

jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. 19

De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos

muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. 20

Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los

escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. 21

Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare

será culpable de juicio.

163


22

Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será

culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. 23

Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano

tiene algo contra ti, 24

deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu

hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. 25

Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él

en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. 26

De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último

cuadrante. Jesús y el adulterio 27

Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.

28

Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya

adulteró con ella en su corazón. 29

Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti;

pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 30

Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues

mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 31

También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de

divorcio.

164


32

Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de

fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio. … 16

Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la

vida eterna? 17

Él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios.

Más si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. 18

Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No

hurtarás. No dirás falso testimonio. 19

Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

1 Juan 5:3 Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.

Revelación 12:17 Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.

Revelación 14:12 Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.

165


Revelación 22:14 Bienaventurados los que guardan los mandamientos, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad.

Proverbios 28:9 El que aparta su oído para no oír la ley, su oración también es abominable.

Santiago 1:25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.

1 Juan 3:4 Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.

Le preguntaron a Jesús: “¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?” La respuesta que Jesús dio es muy concluyente: “Guarda los mandamientos”. Después Jesús citó los diez mandamientos de Su Padre.

Lucas 10:25 Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?

166


Lucas 18:18-20 Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo Dios. Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre.

Marcos 10:18-19 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre.

Un Pueblo

Cuando los creyentes aceptan al Señor Jesucristo como su salvador personal, debe ocurrir el siguiente proceso:

i) Es necesario el arrepentimiento por los pecados cometidos. Todos hemos pecado, y cada individuo debe arrepentirse. El pecado es la transgresión de los mandamientos de Dios.

1 Juan 3:4 Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley

167


Job 11:14-15 Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, Y no consintieres que more maldad en tus habitaciones; entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, y serás fuerte y no temerás

Mateo 9:13 Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento

Lucas 13:3 Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente

Lucas 24:47 y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén

Hechos 2:38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo

Hechos 8:21-22 No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón

168


Romanos 6:23 Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

ii) Esta conversión es esencial para la salvación y para recibir la vida eterna.

Lucas 22:32 pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos

Hechos 3:19 Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,

Salmos 19:7 La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo

iii) Entonces el creyente debe ser bautizado. El bautismo es por inmersión, para la remisión de pecados, típico del entierro y la resurrección de Jesucristo. Es realizado en el nombre del Señor Jesucristo. Después de la inmersión, se le deben imponer las manos al candidato por el ministro (o ministros) para la recepción del Espíritu Santo.

169


Romanos 6 3

¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús,

hemos sido bautizados en su muerte? 4

Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo,

a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. 5

Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su

muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; 6

sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él,

para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado

Mateo 3:16 Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.

Mateo 28:19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo

Hechos 8 14

Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria

había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; 15

los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el

Espíritu Santo; 170


16

porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que

solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. 17

Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo.

18

Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles

se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, 19

diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo

impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. 20

Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado

que el don de Dios se obtiene con dinero

Hechos 9 17

Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos,

dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo. 18

Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante

la vista; y levantándose, fue bautizado.

Hechos 19 1

Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después

de recorrer las regiones superiores, vino a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos, 2

les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron:

Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. 3

Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el

bautismo de Juan. 171


4

Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al

pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. 5

Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.

6

Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu

Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.

1 Pedro 3:21 El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo

Gálatas 3:27-28 porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

Hechos 2 36

»Por tanto, sépalo bien todo Israel que a este Jesús, a quien ustedes

crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Mesías». 37

Cuando oyeron esto, todos se sintieron profundamente conmovidos y les

dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: —Hermanos, ¿qué debemos hacer? 38

—Arrepiéntase y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de

Jesucristo para perdón de sus pecados —les contestó Pedro—, y recibirán el don del Espíritu Santo. 39 En efecto, la promesa es para ustedes, para 172


sus hijos y para todos los extranjeros, es decir, para todos aquellos a quienes el Señor nuestro Dios quiera llamar.

iv) La santificación (apartarse para un propósito santo) se convertirá en una parte de la vida de los creyentes.

Juan 17:17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

Hechos 26:18 para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.

1 Corintios 6:11 a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro

1 Corintios 6:11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

173


2 Timoteo 2:21 Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.

Hebreos 13:12 Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta.

1 Pedro 3:15 sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;

Judas 1 1

Judas, siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, a los llamados,

santificados en Dios Padre, y guardados en Jesucristo: 2

Misericordia y paz y amor os sean multiplicados.

3

Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra

común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. 4

Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde

antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.

174


5

Mas quiero recordaros, ya que una vez lo habéis sabido, que el Señor,

habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto, después destruyó a los que no creyeron. 6

Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su

propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día; 7

como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma

manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno. 8

No obstante, de la misma manera también estos soñadores mancillan la

carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores. 9

Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él

por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda. 10

Pero éstos blasfeman de cuantas cosas no conocen; y en las que por

naturaleza conocen, se corrompen como animales irracionales. 11

¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por

lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré. 12

Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente

con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; 13

fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas

errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas. 175


14

De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí,

vino el Señor con sus santas decenas de millares, 15

para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de

todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él. 16

Estos son murmuradores, querellosos, que andan según sus propios

deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho. 17

Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron

dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo; 18

los que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán

según sus malvados deseos. 19

Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al

Espíritu. 20

Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando

en el Espíritu Santo, 21

conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro

Señor Jesucristo para vida eterna. 22

A algunos que dudan, convencedlos.

23

A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia

con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne. 24

Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin

mancha delante de su gloria con gran alegría, 25

al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y

potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.

176


La santificación es una obra de Dios, como se muestra en Génesis 2:3. “Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos: por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos….”

Hebreos 2:11 Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos

Hebreos 10:10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.

v) La justificación de los pecados a través del Señor Jesucristo ocurrirá entonces.

Juan 1:29 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Romanos 3 14

Su boca está llena de maldición y de amargura.

15

Sus pies se apresuran para derramar sangre;

16

Quebranto y desventura hay en sus caminos;

17

Y no conocieron camino de paz.

18

No hay temor de Dios delante de sus ojos.

177


19

Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la

ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; 20

ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante

de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. 21

Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios,

testificada por la ley y por los profetas; 22

la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que

creen en él. Porque no hay diferencia, 23

por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,

24

siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención

que es en Cristo Jesús, 25

a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre,

para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, 26

con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el

justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Romanos 4:24-25 sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.

178


Romanos 5:1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo

Romanos 7:24-25 ¡Miserable de mí!, ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.

La justificación es el acto judicial del Señor para declarar a un pecador libre de culpa o libre de la condenación del pecado. La fe que da lugar a la obra de la justificadora justicia de Jesucristo es viva y completa. Una persona justificada no viene a juicio.

Después que hemos sido justificados, venimos a ser santificados por la verdad de la palabra de Dios.

Juan 17:19 Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.

1 Corintios 1:2, 30 a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro … 179


Más por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención

1 Corintios 6:11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

Efesios 5:26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra

Hebreos 2:11 Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos

Hebreos 10:10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre

Cuando una persona es bautizada (sepultada con Cristo) debe procurar no pecar más.

Romanos 6 1

¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia

abunde? 180


2

En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo

viviremos aún en él? 3

¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús,

hemos sido bautizados en su muerte? 4

Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo,

a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. 5

Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su

muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; 6

sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él,

para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.

El pecado es la transgresión de la Ley de Dios.

1 Juan 3:4-5 Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él.

En Jesús no hubo pecado. Él vivió una vida sin pecado, pero la muerte que él padeció es la que salva al creyente y lo rescata de sus pecados y de la Segunda Muerte.

181


Revelación 5:9 y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación

Juan 3:14-16 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.

Hechos 17:3 declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo

Revelación 14:13 Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen

Revelación 20:6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años. 182


Con todo y todo esto es apenas la comprensión básica requerida para el entendimiento de las los Cuatro Principios Fundamentales del Verdadero Conocimiento, lo que sigue es una edificación que por medio de la Palabra la misma llevará en nuestra vida la cual se da a través de las dos piernas que se requieren para andar por el Camino: la fe y las obras.

La fe, que implica seguir creciendo en el conocimiento de Dios, el Padre, y de Su Hijo, Jesucristo; las obras que implica poner en práctica, de manera visible, tangible, esa fe que se dice profesar.

Que el Santo Espíritu de nuestro Padre Dios nos fortalezca e ilumine para que así sea, conforme a la voluntad de Dios y para Su mayor gloria en Cristo Jesús.

183


Paz a vos

184


Escucha Israel -Los Cuatro Principios Fundamentales del Verdadero Conocimiento-

Todos los derechos reservados por el autor ©2020

Primera edición

Se permite la reproducción total o parcial de la presente obra, así como su comunicación pública, divulgación o transmisión, mediante cualquier sistema o método, electrónico o mecánico [incluyendo el fotocopiado, la grabación o cualquier sistema de recuperación y almacenamiento de información], siempre y cuando esto sea sin fines de lucro y con la condición que se señale la fuente

Todas las citas bíblicas de esta publicación han sido tomadas de la ReinaValera 1960. Utilizado con permiso.

Reina-Valera, 1960® es una marca registrada de Sociedades Bíblicas Unidas, y puede ser usada solamente bajo licencia. 185


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Escucha Israel -Los Cuatro Principios Fundamentales del Verdadero Conocimiento- by Roberto Celaya Figueroa - Issuu