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Revista Memoria -Parte2

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La Mama Negra es una festividad emblemática de Latacunga (Cotopaxi) que representa uno de los ejemplos más complejos de sincretismo cultural en Ecuador. Su origen se remonta al período colonial, cuando las comunidades indígenas, mestizas y afrodescendientes crearon una celebración que fusionaba elementos católicos, andinos y africanos como forma de resistencia cultural.historia, cultura y mestizaje que llena de alegría y fe a su gente.

diablos danzantes

La Diabla-

da de Píllaro tiene sus raíces en la época colonial, cuando las comunidades indígenas usaban esta celebración como una forma de resistencia simbólica contra la opresión de los colonizadores españoles. Con el tiempo, se transformó en una tradición popular que mezcla elementos de la religión, la cultura indígena y la creatividad artística.

El personaje principal de esta fiesta es el diablo, representado con máscaras que representan la fuerza y la resistencia.

La Diablada Pillareña no es solo un espectáculo. Es un recordatorio de las luchas y creencias de un pueblo que, a través del arte y la música, mantiene viva su identidad.

INDÍGENAS Y MESTIZOS se disfrazaban de personajes diabólicos, para DEMOSTRAR SU REBELDÍA

La Diablada Pillareña, celebrada en Píllaro, Tungurahua, Ecuador, del 1 al 6 de enero, es una festividad ancestral que combina elementos culturales con la resistencia indígena.

Los participantes se disfrazan de diablos, guarichas, capariches y bailan al ritmo de bandas populares, recordando una época colonial donde esta vestimenta era una forma de protesta contra la opresión.

En las primeras semanas de enero, el pequeño pueblo de Píllaro, en la provincia de Tungurahua, se transforma en un escenario lleno de color, música y tradición durante la Diablada de Píllaro, una de las fiestas culturales más vibrantes y significati-

Durante la diablada, el cura cierra la iglesia y se

Una tradición de más de 100 años que representa la protesta indígena y mestiza en contra de la explotación y opresión de la iglesia católica durante la época colonial

En épocas coloniales de Ecuador, específicamente en la ciudad de Píllaro – Tungurahua, los indígenas y mestizos se disfrazaban de personajes diabólicos, para demostrar su rebeldía en contra de la religión católica en repudio a las prácticas sacerdotales, así como también de la colonización que traía maltrato físico, psicológico, económico y moral que recibían de los españoles. Esta popular fiesta se la proclamó patrimonio cultural inmaterial del Ecuador en el

año 2008.

No se sabe con exactitud cuándo inició esta fiesta, sin embargo, hay varias hipótesis, como las de unos textos que señalan que se desarrolla en el ámbito religioso-católico; por otro lado, se menciona a la gran revuelta de 1898, cuando los indígenas abarrotaron la ciudad e hicieron una hoguera en la cual quemaron todos los documentos del cabildo, lo que dio como consecuencia a la desaparición de la historia del cantón.

Otra de las historias son que las diabladas aparecen en la época colonial, cuando los terratenientes permitían a los indígenas divertirse dentro de las tierras en las que trabajaban, ahí se disfrazaban de seres diabólicos para distraerse y protestar en contra de la opresión. Continuando con la historia más contada es que los habitantes del barrio Marcos Espinel, acudían a cortejar a las mujeres de Tunguipamba. Los padres y hermanos, muy enojados al enterarse de la situación, querían dar un escarmiento a los hombres y por ello, optaron por aprovechar la oscuridad y al no encontrar mejor manera se disfrazaron con máscaras con cuernos, como servidores del diablo y así provocarles un gran susto.

De las montañas a la plaza

La Yumbada de Cotocollao es

una danza ritual ancestral que se celebra en la parroquia de Cotocollao, en Quito, Ecuador. Se considera un festejo que combina elementos prehispánicos con la tradición católica del Corpus Christi y el solsticio de verano. La danza simboliza la conexión con la naturaleza, la sanación, y el agradecimiento a la pachamama por sus dones.

Origen

La danza conmemora la alianza entre los pueblos Quitu y Cara, así como la relación con las montañas y la naturaleza. La danza es un acto de sanación, agradecimiento y celebración de la vida y la muerte

LA YUMBADA es una fiesta que une a la comunidad en torno a sus raíces. NO ES UNA CELEBRACIÓN puramente católica o solar, SINO UN SINCRETISMO CULTURAL.

Simbología

La danza incluye personajes como los monos (protectores), el mamaco (músico) y los capariches (ayudantes).

- Recogida de los Yumbos: Los danzantes son recogidos de casa en casa la noche anterior a la celebración.

- Visita a los priostes: Visita a quienes financian la fiesta, mostrando agradecimiento.

- Toma de la plaza principal de Cotocollao.

- Quema del castillo: Se enciende una estructura de fuegos artificiales, simbolizando la purificación y la celebración.

- Mesa de Yumbos: Un banquete comunitario para compartir comida y celebrar la unión.

La noche y los tambores visten a los Yumbos para un nuevo encuentro de memoria, tradición y comunidad.

La noche del viernes en el norte de Quito marcó el inicio de la Yumbada en honor a San Sebastián, "el Sebitas". La cabecilla Fanny Morales lideró junto al Tambonero el recorrido nocturno que comenzó a las ocho con los sonidos de la Chala Yumba. La "recogida de yumbos" inició en San Enrique y avanzó por barrios como

Donde el tambor despierta montañas

Mena del Hierro, Santa Bárbara, La Pulida y Rumiñahui, donde las familias recibían a los yumbos con voladores, música, baile y refrigerio.

Vestir al Yumbo es un acto simbólico central de la tradición. Los monos Martines se encargan de prepararlo mientras el Mamaco y la cabecilla conversan con la familia anfitriona. Frente a la puerta, el nuevo Yumbo recibe palabras de bendición y consejos especiales:

montañas y la danza abraza siglos.

debe cuidar a sus compañeros y disfrutar con respeto. Este ritual no solo incorpora a nuevos participantes, sino que transmite los valores comunitarios que sostienen la

Al amanecer, cerca de las seis, todos llegaron a la plaza central para el "Antialbazo", momento que marca el cierre de la noche. Los yumbos desayunaron juntos, compartiendo anécdotas y fortaleciendo su unión grupal. Durante el recorrido

diurno se encontraron con otros personajes como los negros y capariches, sumándose las yumbadas del Inca, Carretas y Calderón para enriquecer el festejo.

La Yumbada de Cotocollao representa mucho más que una fiesta; es un símbolo de identidad, resistencia y memoria colectiva que atraviesa generaciones. A través de esta celebración, el barrio reafirma sus raíces, fortalece sus lazos comunitarios y preserva su memoria, conectando a todos con quiénes son y de dónde vienen.

CALENDARI O S O LAR ANDINO

"Memory, so it won't be forgotten" "Yuyay, mana kunkanamanta kanka" "Memoria", para que no se olvide.

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Revista Memoria -Parte2 by RICHAR LENIN MORILLO REINA - Issuu