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Revista UABC No. 81

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Revista uabc

Directora

Denisse Saxana Aguilar Guerrero

Edición literaria

Tomás Di Bella

Diseño de interiores

Andrea Vallarta Barajas

EDITORES RESPONSABLES POR SECCIÓN

Ciencias naturales y exactas

MARGARITO QUINTERO NÚÑEZ

Económico-administrativo-contable

AURORA FIERRO OCHOA

Ciencias sociales, arte y humanidades

GABRIEL TRUJILLO MUÑOZ

IMAGEN DE PORTADA : Claudia López, de la serie:

SobreCabezas: Verde, 2012, fotografía digital.

Ciencias naturales y exactas

Ciencias sociales

Arte y humanidades

Textos y discursos

Reseña

Explorare

4 Huella ecológica

Martha Cecilia López Millán

Margarito Quintero Núñez

9 Objetos, sujetos, narraciones y ficciones políticas públicas y políticas educativas 1970-2010

Paula Martínez

19 Tom Waits y la mujer con cola: una mirada a la frontera mexicana

Gabriel Trujillo Muñoz

22 El Teatro en Mexicali y su Compañía Estatal de Teatro

Grupo ¨Los informantes¨

Facultad de Ciencias Humanas, UABC

28

Para mí que las niñas sí importan

Tomás Di Bella

31 La metamorfosis: Franz Kafka

Gabriel Benítez

35 Un pato con la cabeza verde, pico amarillo, collar blanco y patas naranja ¿quieres que te lo cuente otra vez?

Alberto Tapia Landeros

HUELLA ECOLÓGICA

MARTHA CECILIA LÓPEZ MILLÁN

MARGARITO QUINTERO NÚÑEZ

Cuando caminamos a orillas del mar dejamos nuestra huella marcada en la arena, más tarde, el viento o las mismas olas se encargan de borrarlas y de nuevo la arena toma la forma que tenía inicialmente. Sería maravilloso que, de igual manera, pudiéramos eliminar la huella ecológica que dejamos en la tierra durante nuestro diario vivir. Te preguntarás ¿qué es una huella ecológica?, ¿estoy dejando huella en el mundo? Y más importante aún, ¿cómo se calcula la huella ecológica? y ¿puedo eliminar mi huella ecológica?

¿QUÉ ES LA HUELLA ECOLÓGICA?

La huella ecológica se define como “la superficie de territorio ecológicamente productiva necesaria para generar los recursos utilizados y asimilar los residuos producidos por una población definida, con un nivel de vida determinado” (Rees y Wackernagel, 2001). Es decir, la huella ecológica sería la cantidad de agua o aire necesarios para borrar una huella en la playa.

Todos utilizamos los recursos naturales que nos ofrece nuestro planeta, y también generamos residuos, sin embargo, cada individuo define la manera en que los utiliza; por otro lado, cada uno de nosotros tenemos hábitos diferentes que nos hacen producir en menor o mayor grado contaminación.

Todos los recursos utilizados para mantener nuestro estilo de vida, como la cantidad y tipo de energía eléctrica que utilizamos en nuestro hogar, el medio de transporte, la cantidad de agua que utilizamos, la comida que preferimos, etcétera, son factores que inciden de la huella ecológica.

Al calcular la huella ecológica de una persona podemos saber cuántas hectáreas de bosques sería necesario plantar para que el paso de esa persona por nuestro planeta fuera, ambientalmente hablando, transparente.

¿ESTOY DEJANDO HUELLA EN EL MUNDO?

Aunque en muchos sentidos dejar huella en el mundo podría significar motivos de orgullo y fanfarrias, como descubrir una ley física, o inventar un artefacto innovador y altamente utilizable; no es así cuando hablamos de la huella ecológica.

Entre más pequeña es nuestra huella ecológica mejor administramos los recursos que utilizamos, significa que somos cuidadosos al generar nuestros residuos. Vivimos en una sociedad que a menudo se pregunta: ¿de qué tenemos necesidad?, ¿qué deseamos?, ¿qué nos falta para que podamos realizarnos, comunicarnos con los demás, llevar una vida más relajada y establecer relaciones más fraternales? Todo esto es porque se nos ha hecho creer que tenemos que consumir (André Gorz, 1989). En la actualidad el “estilo de vida” se ha confundido con el nivel de vida de las personas. Mientras que el “estilo de vida” puede requerir tener un auto último modelo, el sistema más sofisticado de telefonía y comunicación, comer en los restaurantes más exóticos, etcétera, podría acontecer que alguien que vive con las comodidades antes

Al calcular la huella ecológica de una persona podemos saber cuántas hectáreas de bosque sería necesario plantar para que el paso de esa persona por nuestro planeta fuera, ambientalmente hablando, transparente.

mencionadas, implicarían vivir en una ciudad donde muchos tienen un auto último modelo, por lo que pasan horas en el tráfico, que muchos también tengan el sistema de telefonía avanzado, por lo que la “basura” o teléfonos menos modernos se incrementa en dicha ciudad, y las comidas que traen a los restaurantes exóticos o internacionales provienen de un lugar tan lejano que ya no se considera fresca, por lo tanto el verdadero nivel de vida de una persona en estas circunstancias no es el ideal.

Un ejemplo claro de esta ilusión de “estilo de vida” es el de los estadounidense que muchas personas desean vivir, pero si todos tuviéramos el estilo de vida promedio de Estados Unidos sería muy difícil abastecer nuestras necesidades.

En 2005 se contaba con 11 300 millones de hectáreas biológicamente productivas en la superficie y mares, esto implica que ya existía un déficit de 20% en la demanda mundial. (I. Shifter, C. González-Macías, 2005). Es decir, en 2001 se requerían 1.2 planetas para satisfacer la demanda mundial.

¿CÓMO SE CALCULA LA HUELLA ECOLÓGICA?

La huella ecológica de una persona se calcula considerando todos los materiales biológicos consumidos y todos los desechos biológicos generados por esa persona en un determinado año. Todos estos materiales y desechos son luego traducidos individualmente a un equivalente de hectáreas globales.

Entre más pequeña es nuestra huella ecológica, mejor administramos los recursos que utilizamos, porque somos cuidadosos al generar nuestros residuos.

Para lograrlo, la cantidad de material consumido por esa persona (toneladas al año) se divide entre el rendimiento de un área de terreno o mar específico (toneladas anuales por hectárea) de donde fue cosechado o recogido, o donde el material de desecho fue absorbido. El número de hectáreas que resultan de este cálculo son convertidas a hectáreas globales (hag) usando factores de rendimiento y equivalencia. La suma de las hectáreas globales necesarias para sostener el consumo de recursos y absorción de desechos de esa persona es su huella ecológica. (Ewing B., S. Goldfinger, A. Oursler, et al. 2010)

LA HUELLA ECOLÓGICA DE UNA UNIVERSIDAD

Hace algunos años la Escuela Universitaria Politécnica de Manresa decidió hacer un diagnóstico ambiental utilizando la metodología de la huella ecológica. Los factores que tomaron en cuenta para dicho diagnóstico estaban asociados a la construcción y con-

sumos energéticos de su edificio, a la movilidad de alumnos, profesores y personal de administración y servicios, al consumo de papel y a la actividad profesional de sus titulados.

Para obtener la huella ecológica de la construcción del edificio, se tomó en cuenta la superficie de construcción del edificio, su vida útil, la cantidad de CO2 emitida a la atmósfera derivada de la producción de los materiales utilizados en el edificio por medio de un *análisis de ciclo de vida, de donde se obtuvieron como resultado 132 toneladas de CO2/año.

* El análisis de ciclo de vida es una herramienta válida para determinar, clasificar y cuantificar los impactos ambientales de un producto o actividad a lo largo de todo su ciclo de vida, desde la extracción de las materias primas que lo constituyen hasta que se convierte en un residuo.

Los consumos de energía del edificio (proveniente de gas, petróleo y electricidad) se obtuvieron multiplicando la cantidad requerida en ese año por los siguientes factores válidos en Cataluña: gas 0.201 kg CO2/kWh; petróleo 0.261 kg CO2/kWh; electricidad 0.264 kg CO2/kWh. El resultado de este apartado fue de 284.2 toneladas de CO2/año.

La huella ecológica debido a la movilidad se consiguió mediante la aplicación de encuestas donde se preguntaba la distancia recorrida y el medio de transporte. Las emisiones de CO2 varían en función del tipo de transporte y el grado de ocupación de este. En este caso se distribuyeron de la siguiente manera:

Dando como resultado una huella ecológica debido a la movilidad de 0.141 ha por persona (200 ha en total) debido a 916 ton de CO2 al año.

Para la contabilidad de la utilización del papel tomaron en cuenta los trabajos escritos de los alumnos, fotocopias, exámenes, apuntes y la compra de papel por departamento. Considerando que el papel es de 80 g/m2 y que se consumieron 9.3 toneladas anuales, la huella debida al consumo de papel fue de 4.3 ha. Finalmente, para calcular la huella ecológica derivada de la actividad de los egresados, se clasificó las áreas de ocupación en dos sectores, industrial y de servicios, basándose en la emisión directa de CO2 de dichos sectores y en las emisiones debidas a la energía consumida. Se sumaron dichas emisiones y se dividieron entre el número de egresados que trabajan en esos sectores y se obtuvo un valor que se dividió entre el número de años de ejercicio de la profesión, dando como resultado 26 ha por titulado.

Huella ecológica en diferentes países

Estados Unidos 8 hag

México 3 hag

Nigeria 1. 44 hag

Tomado de Ewing B.,Goldfinger S. & Oursler A., et al. (2010).

La huella ecológica total que obtuvieron fue de 12 735 ha, que es la suma de las huellas ecológicas de los cinco indicadores que utilizaron (Pere B. I Rubio, Joan J. I Sánchez, 2005).

¿PUEDO ELIMINAR MI HUELLA ECOLÓGICA?

La huella ecológica se puede reducir si estamos dispuestos a modificar algunos de nuestros hábitos de consumo y uso de los recursos a un nivel personal. Por ejemplo, en el Instituto de Ingeniería de la UABC se realizó una encuesta para deducir las emisiones a la atmósfera (concretamente CO2) producidas por el movimiento de los vehículos que transportan a su personal hacia el centro de trabajo. Los resultados obtenidos demuestran que la cantidad promedio anual por investigador de CO2 que se libera a la atmósfera debido a este movimiento pendular vehicular es de 389.52 kg CO2 al año, pero más interesante aún es que en promedio, los investigadores realizan nueve veces el recorrido casa-instituto-casa a la semana. Si tan sólo se redujera a cinco veces el recorrido por semana, también se reducirían en 44% las emisiones a la atmósfera.

CONCLUSIÓN

Todos somos responsables de la forma en que utilizamos los recursos de nuestro planeta. Es posible medir el impacto de nuestras acciones en el mundo por medio de la huella ecológica, sin embargo, la importancia de conocer nuestra huella ecológica no radica en el número de hectáreas que requerimos para anularla, sino en que se encuentran a nuestro alcance distintas medidas o actividades que nos pueden ayudar a disminuirla, que tenemos en nuestras manos la posibilidad

de cambiar el rumbo del futuro de la salud de nuestro planeta. Otra forma de utilizar los resultados de una huella ecológica, por ejemplo de un país o de una ciudad, es fomentar políticas de aumento de áreas verdes, implantar programas de educación ambiental en todos los niveles educativos. La huella ecológica nos ayuda a visualizar la cantidad de espacio productivo que consumimos en el planeta y el impacto hacia el medio ambiente que ejercemos, una vez que la conocemos, es nuestro deber actuar para tratar de disminuirla.

BIBLIOGRAFÍA

Benveniste, G., et al. (2011). Análisis de ciclo de vida y reglas de categoría de producto en la construcción. El caso de las baldosas cerámicas, Revista Informes de la Construcción, volumen 62, núm. 522 recuperado el 30 de octubre de 2012 en http://www.doaj.org/ doaj?func=searchArticles&uiLang uage=es&q1=analisis+de+ciclo+ de+vida&f1=all&b1=and&q2=&f 2=all

Bueno, C. (2011). Nuestra huella ecológica-CENEAM. Recuperado el 19 de septiembre de 2012 en http:// www.paot.org.mx/centro/boletin/ agosto/huella.pdf

Busquets, P. & Sánchez, J. (2000). La huella ecológica de la EUPM. Recuperado el 13 de agosto del 2012 en www.upc.es/mediambient

Ewing B., S. Goldfinger, A. Oursler et al. (2010). The ecological footprint & atlas 2010 [Atlas Huella Ecológica 2010], recuperado el 10 de octubre de 2012 en http://www. footprintnetwork.org/es/index. php/GFN/page/ecological_footprint_atlas_2010

Gorz, A. (1989). Adiós al proletariado: más allá del socialismo. Buenos Aires: Ed. Imago Mundi.

Shifter,I. & Gonzalez-Macías, C. (2005). La tierra tiene fiebre. México: FC, SEP, Conacyt.

Wackernagel, M., Rees, W. (2001). Nuestra huella ecológica: reduciendo el impacto humano sobre la tierra. Santiago: IEP/Lom Ediciones.

Martha Cecilia López Millán, Margarito Quintero Núñez Instituto de Ingenieria, uabc, Mexicali.

OBJETOS, SUJETOS, NARRACIONES Y FICCIONES:

POL í TICA s P úb LICA s y POL í TICA s EDUCATI vA s 1970-2010

Teseo no podía saber que del otro lado del laberinto estaba el otro laberinto, el del tiempo, y que en algún lugar prefijado estaba Medea. El hilo se ha perdido; el laberinto se ha perdido también. Ahora ni siquiera sabemos si nos rodea un laberinto, un secreto cosmos, o un caos azaroso. Nuestro hermoso deber es imaginar que hay un laberinto y un hilo. Nunca daremos con el hilo; acaso lo encontramos y lo perdemos en un acto de fe, en una cadencia, en el sueño, en las palabras que se llaman filosofía o en la mera y sencilla felicidad.

El hilo de la fábula, Jorge Luis Borges

El laberinto del tiempo, es la idea que Borges precisa para el caos y la incertidumbre que ha hecho de nosotros la continuidad acelerada del tiempo, y que en la rapidez y velocidad está el hecho de que se haya perdido y que ahora sea nombrado como desaparición o fugacidad. Al perder el laberinto como metáfora del pasado, se ha perdido el derecho de la continuidad, se va debilitando la conciencia de la historia, y sólo hay maneras de reproducirla a modo de nostalgia; lo que conlleva a perder la distancia con el presente y su inmediatez1. En este reconoci-

1En palabras de Martín Barbero, la culpabilidad de esta fugacidad la tienen los medios masivos de comunicación, que han hecho de nuestro siglo una época de la inmediatez, que no necesita de una historia que la nombre. “En primer lugar, los medios están contribuyendo a un debilitamiento del pasado, de la conciencia histórica, pues sus modos de referirse al pasado, a la historia, es casi siempre descontextual-

miento por el derecho a la historia y al pasado como formas de construir un nuevo presente, y un saber que lo nombre, está centrado el objetivo de este trabajo, que sin ninguna pretensión desea centrarse en una metodología que nombre las prácticas para construir una posible ontolo-

izada, reduciendo el pasado a una cita, que no es más que un adorno para colorear el presente con lo que alguien ha llamado “las modas de la nostalgia”. El pasado deja de ser entonces parte de la memoria, de la historia, y se convierte en ingrediente del pastiche, esa operación que permite mezclar los hechos, las sensibilidades y estilos, los textos de cualquier época aisladamente, sin la menor articulación con los contextos y movimientos de fondo de esa época. Un pasado así no puede iluminar el presente, ni relativizarlo, pues no nos permite tomar distancia de lo que estamos viviendo en lo inmediato, contribuyendo así a hundirnos en un presente sin fondo, sin piso y sin horizonte”. (2001, 1 p.).

gía del presente2, a partir de la búsqueda inacabada e imaginativa del hilo y el laberinto, como lo invita Borges y que para mi caso es un deber que se teje en el sueño de la educación.

La lectura es una invención. Permite al hombre, no la simple llamada transformación de su ser, sino la construcción de un camino de saber. Una construcción que se introduce en su vida y le permite inventar una manera de nombrar, de escribir y de crear. La lectura crea acontecimientos en el tiempo3, es decir, es una práctica, no de la experiencia, sino del saber. Esta idea de la lectura como práctica del saber, conlleva al reconocimiento de la historia. Ahora bien, para los acontecimientos que la lectura crea en el tiempo, la historia es entendida como todo aquello que nos es dado en la práctica, y para nombrarlo, la historia, se asume no como un suceso estático, sino como acontecimiento. En Foucault;

se pueden distinguir dos sentidos de este término: el acontecimiento como novedad o diferencia y el acontecimiento como práctica histórica.

2 Al asumir esta metodología, quiero aclarar que es más una tarea que deseo llevar a cabo con mi propuesta de maestría y que intento configurar en cada uno de los discursos que esté pensando, como ella misma se caracteriza: una ontología del presente que me permita la crítica con mis prácticas, sin obedecer a determinar los límites o verdades universales del conocimiento; tampoco deducir ideas a partir de lo que soy; “se trata de una crítica experimental: un trabajo de nosotros sobre nosotros mismos en tanto que seres libres, una prueba histórica de los límites que podemos superar. Consiste en transformaciones parciales y no en las promesas de un hombre nuevo”. (Castro, 2004, 122 p.).

3 Tampoco aquí estoy aludiendo únicamente a la imaginación, sino a la invención como principio de originalidad de la lectura, y el camino certero para la escritura. Mientras la imaginación es infinita e inexistente, dado su escenario mental, la invención es concreta y determina un saber, que, es “aquello de lo que se puede hablar en un práctica discursiva” (Foucault, 1991).

(…) El primero requiere dar cuenta de la novedad histórica; el segundo, de la regularidad histórica de las prácticas.4

Entonces, a partir del segundo término, definido como práctica histórica, la emergencia de objetos y sujetos en algunas prácticas educativas, han permitido construir discursos, problematizaciones, que en tensión han de configurar el campo de luchas. Es pues en primera instancia importante describir que las prácticas educativas no se nombran sin la presencia de un maestro y su relación con demás sujetos, objetos, espacios y tiempos; pero que adicionalmente todos estos elementos son atravesadas por las políticas públicas, quienes en este entramado hacen surgir algunas tensiones entre el papel del Estado y su relación con la educación. Estas políticas, impactan en el sistema educativo de tal forma que lo hace “susceptible de ser planeado y objetivado” (Herrera e Infante, 2004, 79 p). Es pues a partir de la década de los setenta que el Estado colombiano se esfuerza por unas metas políticas que la educación orienta para sí misma: la escuela, por ejemplo, tenía como función velar por la educación moral y la adquisición de buenos hábitos, siempre y cuando se asegurara una integración útil a la sociedad; además toda la instrucción y educación era necesaria adaptarla al medio social. (Seduca, 1972, 20 p). Emergen las ideas de una educación para la productividad, una educación orientada a la racionalización y al fin concreto de la producción. Aspectos como distribución de los niveles de enseñanza, disminución de la deserción, vinculación de organismos financieros (IDEA, Cooperativa de Municipalidad de Antioquia, Federación de Cafeteros) y demás organismos técnicos (ICOLPE, COLDEPORTES, INRAVISIÓN, DICMA, ICBF, INCI, ICETEX) han sido relevantes en la construcción de la política

4 Es importante aclarar que en algunos casos Foucault, al ver extendido su análisis hacia las prácticas, éstas, se centrarán más que en nombrar su aparición, en analizar su formación. (Castro, 19 p.). Lo que se deduce para el caso de la lectura como invención, que no sólo es una transformación, sino también una formación o construcción del saber.

educativa. Y a la vez estos mecanismos también han dependido del proyecto político que cada época iba construyendo. Esa construcción ha moldeado una ilusión y un deseo de equidad, un deseo por la pretensión universal que le apuesta a la modernización y los cambios positivos que imaginariamente se sueñan, porque aunque para Colombia el caso de las políticas públicas, estaba muy conectado con lograr un Estado eficiente, no se niega que esta idea de producción, organización y ordenamiento de la masa para convertir al sujeto en ciudadano productivo, viene de la emergencia del concepto de capitalismo surgido entre los siglo XVIII y mediados del XX que dio lugar al acontecimiento de los Estados modernos. Pareciera que hace treinta años, en Colombia se estuviera dando lugar a la recurrencia de lo sufrido con las sociedades normalizadoras del siglo XVIII : el acontecimiento capitalista “sustenta los ámbitos de la producción, de la cohesión grupal y de la diferenciación individual en la ganancia de su motor dinámico” (Daza y Zuleta, 2004, 53 p), hacia la búsqueda del orden político. De esta manera las transformaciones históricas en Colombia desde hace treinta años, hasta ahora, entran en esa dirección capitalista, en el ámbito de la producción que nombran Daza y Zuleta: se inscribe la idea del desarrollo para el caso de nuestro país, para instalar una estrategia de crecimiento, lo que devino “sujetos de deseo y sujetos de producción” (2004, 55 p), desear el desarrollo por la ausencia de progreso, era la metáfora de la ilusión con la cual se abrió la década de los setenta, una ilusión que durante el gobierno de Alfonso “López se consideró que una mayor participación del sector educativo en el presupuesto total de la nación se justifica (…) por la contribución que la educación tiene sobre la productividad y el crecimiento económico del país” (op. cit., Herrera e Infante, 80 p.). Esta primera ilusión educativa, consolida una aparición de los “valores culturales de la modernidad”. En el intento por enhebrar el hilo en el laberinto histórico colombiano, y por nombrar algunos conceptos que las políticas educativas hicieron emerger en cada época, es ahora consecuente que se mencione en concordancia con

el segundo ámbito del capitalismo: la cohesión grupal, que para Colombia y América Latina fue la imposibilidad de asumir ciertas obligaciones. La década de los años ochenta es como una nueva desaparición del hilo de Ariadna, en la cual las prácticas de gobierno hicieron transformar el deseo por el desarrollo en una obligación económica, la deuda externa. Es así que Belisario Betancur y Virgilio Barco comenzaron a “hablar de crecimiento y equidad” y a olvidar la idea de conseguir abundancia material. Se diluyen los derechos que ya se habían ganado y se construye el camino hacia la noción de neoliberalismo, dando paso así a una década de crisis, de caos: la década perdida, de los laberintos que aparecen y desaparecen, de las dualidades y aparentes oposiciones. Unas sociedades que sin características exclusivas, se nombran a través de sus prácticas políticas: el Estado debe garantizar un derecho fundamental e inalienable, el sentido es garantizar la calidad. Así, la falsa promesa del desarrollo educativo que reza la década de

ÁMBITOS DEL CAPITALISMO

Ámbito de la producción (Fabricación)

Ámbito de la cohesión grupal (distribución)

Ámbito de la diferenciación individual (consumo)

1.

Década del setenta: la ausencia de progreso hace creer en el deseo por el desarrollo. Sujetos de producción. La educación contribuye al crecimiento económico.

Década del ochenta.

Obligación económica: deuda externa. Garantizar la calidad. Financiación para el desarrollo.

Década del noventa. Principios del siglo XXI. El individuo y su pertenencia e identificación en la masa (comunidades de aprendizaje).

Capitalismo cognitivo. Financiación empresarial y comercial.

los noventa, que para expresarlo en la idea que propone el tercer ámbito capitalista sería una diferenciación de cada individuo y su pertenencia e identificación en la masa, (comunidades de aprendizaje), no es ninguna manera de promover bienestar comunitario. Es una sociedad que agota el modelo económico por quererlo poner en el lugar competitivo. Con profunda esperanza se crea la Constitución de 1991, pero queda en el intento por lograr un Estado eficiente. Para explicar un poco más el paralelismo entre la recurrencia de los ámbitos del capitalismo, y la transformación de las políticas educativas en Colombia hace cuarenta años, observemos este cuadro: Entonces, comienzan a surgir de manera emergente y casi obligatoria, de finales de los noventa hasta ahora, la voz de los intelectuales y el discurso de las prácticas para abrir espacios de reflexión y debate. Narraciones y conceptualizaciones que nombren las prácticas, historias de vida de maestros que posibiliten otras políticas, otras historias, otras ficciones. Asistimos ahora a otras prácticas y saberes, otras figuras de

ARTICULACIÓN

Producción-desarrollo.

Primera modernización: escuela expansiva.

Crecimiento y equidad neoliberalismo.

Crisis-Década perdida. El giro estratégico.

Constitución de 1991-Proyecto estatal.

Reforma-Redes de investigación. Siglo XXI

Segunda modernización: escuela competitiva.

razón que se configuran sin tiempo, sin espacio; pero que a la vez dejan reinar otras proposiciones. Vivimos también otro tipo de crisis, a otras definiciones de lo ya nombrado:

El nuevo capitalismo no funciona con sindicatos fuertes, de alguna manera no sólo los vuelve innecesarios sino imposibles. ¿Por qué? Porque ahora es el individuo el que es responsabilizado de las actividades, el que es puesto a competir con sus propios colegas. (…) Es bien significativo que en castellano la palabra competencia nos sirva para hablar de las destrezas, de los saberes (…) De la nueva enseñanza “por competencias” se empieza a hablar en la escuela o la academia justo en el mismo momento en que la empresa ha hecho estallar el oficio de administrador o de ingeniero industrial para transformarlo en un número determinado de actividades desempeñables por competencias individuales. (Martín-Barbero, 2004, 180 p).

De las sociedades soberanas de la antigüe-

dad (y soberanía del padre de familia, o el poder ejercido por el profesor o el rector) surcamos a las sociedades de la disciplina, de los sujetos de la norma, y formación de Estados Nacionales, desacralizamos el encierro, los espacios y tiempos para ser (competimos) individuos de control, y buscamos hacer parte de la sociedad del conocimiento, con el afán de ser intelectuales, o estar inscritos en un grupo de investigación, o en una facultad; pero el saber se ha diluido de tal manera que, hay otras figuras de trabajo y otras prácticas profesionales, que economizan pensamiento y derrochan emprendimiento y posición social. Asistimos a una especie de capitalismo cognitivo que defino como un rasgo característico de la escuela competitiva, el ser humano posee el capital del conocimiento y lo hace útil, productivo: la competencia. Una especie de contribución a la economía del pensamiento porque fijan su propósito en la consolidación de una nueva visión del aprendizaje, “un nuevo paradigma sobre la organización de la educación” (Martínez B, 2004, 227 p). Este nuevo paradigma estipula el aprendizaje en términos de una necesidad para que los seres humanos sobrevivan.

DÉCADA DE LA ENSEÑANZA DE LA LITERATURA

Una práctica no es el modelo, menos la experiencia de una teoría puesta en escena, no es la posibilidad de un deber ser; una práctica no hace real, ni evidente una teoría. Una práctica contribuye a sacar a la luz el nombramiento de lo crítico, es un espacio de luchas recorridas, incluso, en la oscuridad.

(Noviembre 2008)

Debo volver a mi tradicional manía de revisar la tarea, poner diez notas por planilla, para justificar una S, una A una I, o por el contrario para justificar que no todas deben ganar… varias deben perder, de lo contrario, no estoy haciendo nada en el aula… ¿Ve por qué se me perdió toda la escuela? Creo que lo que perdí fue el sistema.

(Febrero 2009)

Soy la versión femenina de Horacio, un sujeto creado por Theodore Sizer, investigador estadounidense quien crea este personaje de ficción que está completamente cerca de nuestra realidad. Pero esos sueños de Horacio, se ven truncados por los abismos del sistema educativo, por las mal llamadas horas disponibles (que no existen), por una preparación de clase que se hace en un fin de semana y que si tuviera tiempo lo haría mejor. A Paula le gustaría tener más tiempo, como a Horacio, le gustaría dedicar espacios de socialización con los padres de familia, de programar Comunidades Académicas para discutir los saberes. A Paula le gustaría, como a Horacio, “… leer más y, especialmente, dar apoyo individual a sus alumnos. Horacio esconde la amargura de no poder hacer todo esto. No ganaría nada mostrándola” (op. cit: Libedinsky: 33). La mayoría de situaciones escolares están divididas por un abismo que separa lo que sería mejor y lo que es posible.

(Febrero 2009)

“Noveno C” es un tema que me aburre, me exaspera, pero que tengo que sacar, ahora mismo. De lo contrario, no hago ninguna transformación. Intento hacer mi trabajo: regular, controlar, y a la vez enseñar español. Pero, ¿cómo se hace si vivo un ambiente de hostilidad e inconsistencias por robos, apabullamiento, indisciplina e irreverencia en la clase?

CUADRO 2. UN TRAZO POR ÉPOCAS Y PRÁCTICAS EDUCATIVAS5

TRANSICIÓN AÑOS SESENTA LOS SETENTA LOS OCHENTA LOS NOVENTA

La escuela se centra en los cambios de hábito de la población.

Se centra la educación en las formas correctas de urbanidad.

Un acelerado deseo de civilización… "Más valorada que la familia, aún más que el dinero, eran el buen porte, el buen gusto, el buen trato" (Grandeza, Tomás Carrasquilla).

Es cuestión del Estado, permitir el surgimiento de escuelas y universidades.

La oferta educativa crece con el fin de proyectar la productividad. Pero manipulada toda la estructura por el Estado.

Ley de Nacionalización de la Educación Pública.

La educación es el derecho fundamental para el avance económico y el individuo como sujeto social.

El Estado debe garantizar un derecho fundamental e inalienable.

La educación adquiere sentido con la garantía de estrategias que aseguren la calidad. La escuela es un escenario de convivencia y ciudadanía.

Crecimiento de las matrículas en entidades privadas. Lo que se lee que para los estudiantes de bajos recursos la educación superior no se logre.

La educación no es tema de discusión y debate, lo que va generando confrontaciones entre el gobierno y los sindicatos magisteriales. El gobierno solapa soluciones para evitar conflictos políticos, no para desarrollar acuerdos a largo plazo.

Durante el 1984 la economía entraba en crisis. Década perdida

La nueva Constitución dio un impulso al proceso de descentralización de la administración pública. La educación, un derecho de la persona y un servicio público con función social.

Incrementó el gasto público en 1998. Se reduce en 1999 y 2000 y se recupera a principios del nuevo siglo.

(José Darío Uribe Escobar Gerente Banco de la República)

5 Notas del proyecto de maestría Historia de la experiencia en la enseñanza de la lectura y la literatura: sujetos, objetos, narraciones y ficciones entre 1970-2009.

Las necesidades de la administración y gestión de los modernos y masivos sistemas educativos hacen que la actividad escolar requiera ser organizada, planificada y regulada de acuerdo a normas, criterios y procedimientos bien estipulados. Pero más allá de este esfuerzo por prever y controlar las prácticas de maestros y estudiantes, una parte significativa de las acciones que se despliegan cotidianamente en las escuelas surgen o se improvisan en la dinámica misma de la vida escolar. Aún en las ocasiones en que la actividad escolar pretenda ser prescripta de forma exhaustiva y unívoca, el encuentro pedagógico entre docentes y alumnos siempre estará atravesado por la improvisación, la incertidumbre y la polisemia que acompañan a todas las interacciones sociales. (Suárez y otros, 2 p).6

Así es, improvisar, en el aula, no significa no planear, esa apertura que le damos a la improvisación es precisamente para responder a la pregunta ¿qué hago con el grupo? ¿Cómo lograr que estos inconvenientes desaparezcan?

(Marzo 2010)

Está sucediendo una problemática respecto de los objetos perdidos. Pero lo irracional es que son once llaveros de marca TOTTO que han desaparecido, y una alumna tiene la información. La culpable no acepta la verdad, llora y niega todo el tiempo. He descubierto parte de esa verdad, y es que Alejandra es una niña insegura de sus amigas, más que estar segura de sostenerse en la mentira.

Ahí está, de forma planificada o no, todos estamos pasando experiencias en el aula de clase. Entonces, ¿dicto clase? El espacio significativo está precisamente en la pausa que hago para reflexionar sobre lo que sucede en la escuela. El discurso oficial, el técnico, el discurso de la disciplina también está surcado por experiencias y relatos, no menos importantes son los discursos éticos y axiológicos con mis alumnas. El cuaderno de la reunión de clase me ha permitido, acercarme a un discurso de la reflexión, a un discurso humano, formativo. Los maestros estamos contando nuestra historia, somos protagonistas de

relatos que hacen infalible la vocación, y que describen de manera exacta la importancia de la educación en la sociedad del siglo XXI. DE LA NORMAL PRIVADA A LA INSTITUCIÓN EDUCATIVA

Debía hacer la posesión hoy en la Escuela del Maestro, además, debía regresar rápido a la Normal, porque a las 10 de la mañana tendríamos un encuentro con tres personalidades intelectuales de la literatura: Sandra Castrillón, una psicóloga destacada y escritora de cuentos; Doris Aguirre, una entrañable amiga, lectora insaciable, profesora intelectual y excelente editora; Esteban Carlos Mejía, escritor reconocido y ganador de varios premios, periodista columnista del Espectador , un hombre con sarcasmo, ironía y mordacidad para la escritura y la ficción. Felices estaban con sus intervenciones, las alumnas de la ENSA, pero más felices quedaron ellos, cuando escucharon el despliegue de preguntas alrededor de la literatura. La exigencia en sus lecturas demostraban una vez más que la formación literaria en la Normal es importante y que forma mejores seres humanos. Ellas se han convertido en otras mujeres: sensibles, atentas, críticas, reflexivas y lo mejor, le dan valor e incluyen en su vida la formación de la condición humana. Sófocles, Shakespeare, Hazlitt, Bacon, Quincey, Tolstoi, Goethe, Cervantes, Yourcenar, Patrick Suskind, Bernhard Schlink, Álvaro Mutis, Mario Benedetti, Augusto Monterroso, y ni qué decir de los otros que ya han leído, además, a Sandra Castrillón y a Esteban Carlos Mejía, por ejemplo. Las niñas del club literario, ya tienen en su lista muchos más.

(Mayo 2010)

DONDE NACE EL SOL: INSTITUCIÓN EDUCATIVA SOL DE ORIENTE

Es todo un asombro lo que he vivido y lo que he visto en mí y en los otros. Los espacios, los alumnos, y yo misma, con una esencia que ya está pegada en mí... Días de dictados, de regaños, de enojos, de disciplina y control, (vanos por supuesto). Pero otros mágicos: las clases

de lenguaje y pensamiento van a empezar, lecturas, conversaciones, saludos, bacanerías, “la buena”, “esta profe sí”.

Me asignaron un grupo para dictar lengua extranjera: inglés, que dizque para cubrir unas horas que me faltaban para tener las 22 horas reglamentarias. Y yo, soy licenciada en español y literatura.

Aquí, mientras pienso en terminar de escribir alguna cosita al profe Alberto Martínez que me rajó en el Seminario, soy pensando en los alumnos y las clases. No estoy escribiendo lo que yo esperaba, pero mi cabeza parece pertenecer a otros espacios, menos académicos, y más contemplativos.

¡Ay! lo mío está en enseñar y leer. Hoy en un descanso con un muchacho de séptimo, encantado porque empecé a leer un libro en clase y ya él me lleva libros para que yo le lea en voz alta, que porque yo leo muy rápido y muy bueno. Todos los días quiere que leamos en clase y él dice que quiere escribir. Era para una foto. En medio del bullicio del descanso, él y yo en la concentración más íntima leyendo una historia de un libro que llevó. Y algunos se acercaban y escuchaban por un rato, pero él seguía emocionado y con gestos de asombro por lo que leía.

Yamile: 7-1. No, mejor dicho, la clase se convirtió en su deshago personal, cuando me dice “Qué chimbada, aquí nadie le para bolas a uno, me robaron los lapiceros” y yo: “¡Yamile, qué hubo, pues! !qué es eso!” y ella: “ahhh, no pro, es que se me robaron los lapiceros” y yo: “vea, mi´ja, yo no puedo requisar, ni siquiera la policía tiene autorización para la requisa en una institución educativa (con mi tono de chiste para que se calmara) y ella: “y entonces”, y yo: “ahh, miremos que todos saquen sus cartucheras y usted me acompaña a ver si alguien lo tiene”.

En fin, el desenlace es que luego de yo darle la mala noticia, que no podíamos encontrar sus lapiceros, le ofrecí la ayuda del director de grupo, y ella: “ese ¡vejeteee!, no sirve para nada” (Gabriel el director de grupo, hombre canoso, sin importancia, verdaderamente). Ella continuó: "no me pone cuidado, me tiene la mala, donde le cuente me echa la culpa a mí. Esque aquí

no le creen a los alumnos, los profesores son los únicos que tienen derecho a tratalo a uno como les da la gana” y yo: “¿yo te he tratado mal, Yamile?“; y ella: “ah, no, pero creen que ustedes tienen razón siempre, no me grita mi mamá y mi papá, para que me venga a gritar un profesor, oigan pues!”.

Veinte minutos de alegato y groserías y Yamile, terminó diciendo, “nadie conoce a nadie, usted no me conoce, yo no la conozco, usted no sabe las cosas que yo vivo con mis hermanas, cómo me tratan y todo, usted no sabe”.

Y se levanta otra mano. Robinson: “profe, yo también me quiero desahogar” (¡Juepucha!, ¡qué belleza!) y yo: “claro Robinson, esperemos a que Yamile termine, parece que la clase se transformó en una reunión, queda declarado a partir de ahora que los miércoles, le damos un espacio al desahogo” (óigame pues a mí con las que salí y desde ese momento, los miércoles son lenguaje y pensamiento: lo que hacía en la Normal, a punta de lecturas y cuentos, y también desahogos, lo voy a pasar al Sol de Oriente).

Antes del timbre: “Profe, en al buena” mientras me despelucaba el cabello. Esta historia, pasó hace 20 días, más o menos, hoy Yamile espera con ansias mi clase, aunque no haga nada en ella. Pero, nada es nada. Y cada vez que me ve, me dice: “¡Ey pro, yo quiero que sea su clase ya!” Y en el salón, me repite diariamente: “mañana le traigo el cuaderno desatrasado”. Nunca hay un mañana para el cuaderno de Yamile, pero para el encuentro de ambas, sí.

BIBLIOGRAFÍA

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Paula Martínez Investigadora, Medellín, Colombia.

Tom Waits

y la mujer con cola: una mirada a la frontera mexicana

MUÑOZ

Tom Waits es uno de los músicos y compositores más importantes surgidos en la segunda mitad del siglo XX, hay que referirnos a su relación con la frontera México-Estados Unidos para comprender mucha de su educación cultural y su bagaje artístico, pues el misterio de cosas y lugares, de personas extrañas y situaciones desconcertantes, ha sido uno de los principales impulsos creativos de Tom Waits a la hora de elaborar sus canciones de amor, crimen y desolación, al momento de cantarlas con su voz rasposa, de bardo a la José Alfredo Jiménez, de cantante en el último rincón de una cantina de mala muerte.

Para este músico californiano, nacido en Los Ángeles, en 1949, la vida es un desfile de hermosas miserias, de tiernas crueldades. Su obra musical, desde sus primeras composiciones en los inicios de los años setenta del siglo XX, cuando residía en el puerto de San Diego, hasta las óperas de la desesperación existencial y asesina que ha difundido en los últimos años, nos hablan de un cantautor que pone en sus canciones las experiencias extremas de su vida nómada. Waits vive lo que canta y canta como vive: sin eufemismos, sin medias tintas. Su trabajo musical no responde a la industria comercial sino al perro rabioso que ha sido desde joven, a la música como biografía sin concesiones, sin perdones, sin patetismo.

Por eso la vida de Tom Waits se ha vuelto legendaria con el paso del tiempo y, por lo mismo, está expuesta en la letra de sus canciones, en sus baladas de dolor, en sus himnos de rabia, en sus gritos de satisfacción. Un hombre solitario, un hijo de

la California soleada que ha preferido los rincones oscuros, los callejones de cine Noir. Nacido en el seno de una familia normal, Tom se dio a la tarea, desde niño, de cultivar sus rarezas y excentricidades. Cuando la familia dejó la urbe angelina, se mudó al sur, a unos pasos de la frontera mexicana, a Chula Vista, un suburbio de San Diego. Allí Waits tuvo la oportunidad de conocer México, de tener un contacto permanente con la cultura latina. Pronto se hizo un conocedor de la herencia musical mexicana con sus canciones de amor y desamor, de anhelos y despedidas, de traiciones y lamentos. Pero una cosa era oír canciones grabadas en la radio y otra muy distinta oírlas en vivo, en directo. Barney Hoskyns, autor del libro Tom Waits. La coz cantante (2009), asegura que Waits, después del divorcio de sus padres, vivía con su madre y hermanos. Y que de vez en cuando Frank, el padre, se aparecía y los llevaba a lugares insospechados:

Cuando Frank Waits veía a sus hijos, solía llevarlos en su coche hasta Tijuana, la salvaje ciudad mexicana que quedaba a poco más de treinta kilómetros al sur de Chula Vista, al otro lado de la frontera. “Mi padre enseñó español toda su vida, así que íbamos a México con frecuencia para cortarme el pelo”. Tijuana era muy diferente de Chula Vista. En sus calles se veían escenas que parecían sacadas de Los olvidados de Buñuel. “Fue allí donde empecé a forjarme la opinión de que hay algo en los mendigos que recuerda a Cristo. Veías a un hombre sin piernas moviéndose sobre una tabla con ruedas, las ca-

lles de tierra, las campanas de la iglesia sonando. Esas experiencias permanecen aún dentro de mí de algún modo”. En esas excursiones, los Waits siempre acababan en algún bar o restaurante donde Frank se montaba una borrachera hasta la madrugada. “Si ibas a un restaurante en México con mi padre, él invitaba a los mariachis a sentarse a la mesa y les daba 2 dólares por canción. Al final, mi padre terminaba marchándose con ellos y nosotros teníamos que encontrar solos el camino de vuelta al hotel. Mi padre volvía hasta el día siguiente, porque se había quedado dormido en la cima de algún cerro de Tijuana, contemplando la ciudad”.

En cierta forma, la experiencia de ser un adolescente y tener un padre divorciado y alcohólico, Tom Waits la comparte con Maya Angelou, la laureada poeta afroamericana. Las excursiones a Tijuana, las quesu padre Frank llevaba a sus hijos los fines de semana, tuvieron un impacto profundo en aquel muchacho de 13, 14, 15 años, que estaba despertando a la vida, que empezaba a conocer el mundo fronterizo en todas sus peculiaridades, diversiones y música. Su padre no sólo llevaba a Tom y a sus hermanos a Tijuana, sino a poblaciones menos conocidas de la costa bajacaliforniana. Según Hoskyns, estos viajes dejarían una huella indeleble en aquel adolescente arisco y soñador:

Durante un viaje a Baja California, Waits hizo amistad con un grupo de chicos de San Vicente, una población turística. Los chicos iban al desierto de los alrededores, se enterraban hasta el cuello en la arena y esperaban a que llegaran los buitres para atraparlos con sus propias manos. También fue en San Vicente donde Waits presenció algo inolvidable en la feria local: una mujer con cola. “Me dejó que se la apretara y me sonrió con sus diente podridos”. Waits asegura que fue durante esos viajes a México cuando realmente comenzó a darse cuenta de su vocación musical. “Probablemente escuchando alguna canción ranchera”.

Las aventuras de aquellas travesías y el contacto con el México fronterizo le sirvieron a Tom Waits para encontrar un camino en la escena musical: el del cantor bohemio de vodevil, el de bardo sagaz que golpea con sus palabras y cuenta historias sórdidas de amor y muerte, el del actor de piezas dramáticas a la Bertolt Brecht que canta al mundo en sus escombros, a la ciudad en sus vicios espléndidos. Waits era, en la California hippie de su juventud, un poeta beat que no le interesaba poner el amor y la paz en la misma sentencia. Era un tipo duro de los viejos tiempos expresionistas, una mezcla de Bing Crosby y el detective Marlowe de Raymond Chandler. La frontera mexicana sería, para este cantautor que daba sus primeros pasos, un escenario para componer algunas canciones alusivas, como “Tijuana” (1973), una canción que Waits escribiera junto con su amigo Jack Tempchin. Más que sobre Tijuana, esta composición gira sobre el regreso a casa con borrachera y cómo manejando por la autopista se pierde y acaba en un bar, en el que descubre que “En soledad la noche puede ser cruel”. Pero tal vez sea otra canción posterior la que exprese la sensación que Tom Waits tuvo al estar en un pueblo sin nombre de la frontera mexicana (o del mundo, ya que su mensaje es universal). En “Salvando todo mi amor para ti” (1980), Waits dice que: “Es demasiado temprano para el circo./Es demasiado tarde para los bares./Todos están dormidos menos el vendedor de periódicos./Las muchachas lucen como cadillacs./ Nadie es un extraño aquí./Quiero volver a casa pero tengo miedo de que no me lleves contigo”.

Para Tom Waits la influencia de la cultura mexicana en fiestas y música, es una marca permanente, un factor creativo que ha trasminado en sus obras literarias, musicales y cinematográficas. Y en buena medida, lo que más ha dejado huella han sido esos circos pobres, esas ferias ambulantes, esas muchachas trapecistas y esas mujeres con cola. Los extraños personajes y sus trucos baratos que se han vuelto, por arte de magia, parte imprescindible de sus recuerdos, de sus experiencias culturales para toda la vida.

Gabriel Trujillo Múñoz

Escritor, Facultad de Ciencias Humanas uabc, Mexicali.

El teatro en Mexicali y la Compañía Estatal de Teatro

Los informantes

El teatro forma parte del grupo de las artes escénicas. su desarrollo está vinculado con actores que representan una historia ante una audiencia. Este arte combina diversos elementos, como la gestualidad, el discurso, la música, los sonidos y la escenografía. Por otra parte, el concepto de teatro se utiliza para nombrar al género de la literatura que abarca aquellos textos pensados para su representación en escena, y también al edificio donde se representan las piezas teatrales.

La práctica teatral está formada por un todo que no puede dividirse

Es posible, sin embargo, distinguir tres elementos básicos, como el texto, la dirección y la actuación. A estos componentes se pueden sumar otros elementos muy importantes, como el vestuario, el decorado o el maquillaje. Cabe destacar que quienes escriben obras de teatro son conocidos como dramaturgos, aunque la definición específica del término hace referencia al escritor de dramas o de teatro dramático.

El señor Roberto Leal nos cuenta algo de los inicios del teatro en Mexicali:

Mis recuerdos se van a un pequeño teatro que había en la calle Lerdo, ahí se presentó, me acuerdo, La Maestra Milagrosa, dirigida por el señor Luis Felipe Castro. En ese pequeño teatro fueron las primeras manifestaciones de un teatro y no había mucha gente, pero esos inicios fueron algo muy bueno, al grado de que cuando se construyó el Seguro Social se insistió para que construyeran un teatro digno de la ciudad de Mexicali, por eso se construyó el Teatro del Seguro Social. Esta institución realmente no pensaba construir un teatro, cuando construyeron el edificio del Seguro Social en la Calle F y Zaragoza, más bien pensaban utilizar el espacio para construir salones para las actividades culturales, pero gracias a que había esta inquietud se construye el teatro, que durante mucho tiempo fue lo máximo en Mexicali, y en ese Teatro del Seguro Social se montó una de las obras que más me impactó, porque precisamente, yo actué en ella. Mi

primera actuación, fue El pagador de promesas, ahí la estrenamos y recuerdo con mucha satisfacción cómo el teatro se llenaba en cada una de sus funciones.

El teatro en Mexicali y en Baja California nació como reuniones informales, tertulia particular, para que a mediados del siglo XX, se convirtiera en un teatro moderno, que se transforma en arte experimental, todo esto con la aparición de Luis Felipe Castro, quien establece el primer grupo de teatro experimental. Emeterio Méndez Jr., como promotor de teatro del centro de seguridad social, funda a su ves el grupo Arlequín.

Además, existían otros grupos independientes, como el grupo Thalía donde se reunían amigos para buscar patrocinios, o ellos mismos patrocinaban sus obras, y traían directores de la Ciudad de México para sus puestas en escena.

Según nos cuenta la señora Irma Ostos de Anaya en su autobiografía inédita, que en un viaje de placer a la Ciudad de México, asiste a la presentación de una obra de teatro dirigida por Jorge Esma Bazán donde lo invita a Mexicali para poner en escena una obra para el Club Soroptimista, donde ella era vicegobernadora.

Por parte de la Universidad Autónoma de Baja California, la esposa del rector Rafael Soto Gil (1967-1971), la señora Dolores López de Soto, integró un Comité pro-becas, y entre las diversas actividades que organizó, se destaca la presentación de obras de teatro, en especial la obra original de Carlos Fuentes, El tuerto es rey, en la que actúan Sergio

Leal y Aída Guevara, dirigidos por el director de teatro proveniente de la Ciudad de México, Jorge Esma Bazán, con el orgullo de decir que fue el estreno mundial de ésta aquí en Mexicali y que contó con la presencia del autor mismo en el estreno.

Así es como este director de teatro al ver el gran potencial existente en la región con respecto al arte dramático, decide quedarse, y durante el gobierno de Milton Castellanos Everardo, se crea el Departamento de Difusión Cultural del Gobierno del Estado, en el que es invitado a ser el director. Jorge Esma llega a ser un puente de unión entre el teatro en la Ciudad de México y el de Baja California, y quien introduce en la entidad el teatro del absurdo y el teatro pánico, el happening y el teatro interactivo, donde el espectador es confrontado con sus prejuicios y creencias, buscando una catarsis ideológica antes que sentimental.

En 1976 se inicia el proceso para construir un teatro en Mexicali, por parte del gobierno del estado, un lugar tan ansiado y anhelado por todos aquellos que amaban las artes escénicas, y que fue posible con el apoyo del maestro Jorge Esma.

La señora Norma Bustamante recuerda:

En el verano de 1977, ante el hecho de que íbamos a tener un teatro en Mexicali (el Teatro del Estado) el gobierno del estado, por medio de la Dirección de Difusión Cultural, lanzó una convocatoria para todos aquellos actores de Mexicali que quisieran formar esa compañía. El gobernador era Milton Castellanos

Everardo, y el director del difusión cultural, lo que ahora es el Instituto de Cultura, era el señor Jorge Esma Bazán, un yucateco que había, ciertamente, revolucionado las artes y la concepción de cultura en el estado.

Finalmente la Compañía Estatal de Teatro, A.C es fundada en 1977, siendo esta un punto de referencia, porque con ella se crea el Teatro del Estado.

Es así que en el verano de 1977 se lanza una convocatoria para todos los interesados en la disciplina teatral, como directores, actores, técnicos, músicos, entre otros, a una reunión estatal con la que se dio principio a una serie de actividades que resultaron fructíferas, tanto en el aspecto artístico que en el organizativo; el primer aspecto con la presentación de tres obras y cuatro en preparación; el segundo con la constitución legal de la asociación civil llamada Compañía Estatal de Teatro de Baja California. Ésta tendría entre sus más importantes objetivos, la proyección social del teatro como elemento de culturización en nuestra comunidad.

Así es como empieza la compañía a reunirse en la Casa de la Cultura y en una sala de la Biblioteca Pública del Estado, y es así que en Mexicali se empieza a vivir un nuevo ambiente cultural con la llegada de esta asociación auspiciada por el gobierno del estado, recibiendo una importante difusión de sus presentaciones.

La primera puesta en escena de la compañía, fue la obra de El pagador de promesas, la cual fue dirigida por Jorge Esma, pero como el Teatro del Estado todavía no estaba construido, las primeras presentaciones se

llevaron a cabo en el Teatro del Seguro Social.

Cabe mencionar que esta compañía no estaba formada por actores profesionales, todos los actores participaban por el amor que le tenían al teatro, era un hobby, tenían por lo tanto actividades como su trabajo donde se les ofrecía remuneración económica para vivir. Esto era una limitante para el desarrollo de la compañía, ya que el tiempo dedicado a ella no era suficiente para que produjeran una mayor cantidad de obras.

La Compañía Estatal de Teatro inauguró con gran honor, el 1 de octubre de 1977 en el Teatro del Estado, con la puesta en escena La Malinche, contando con varios

factores a favor del éxito que en esa noche tuvieron. Al ser un grupo de teatro con apoyo del gobierno y del Departamento de Difusión Cultural, contaron con mucha publicidad como nos menciona Norma Bustamante:

Yo creo que el gobierno del estado, totalmente, era quien apoyaba a la compañía a través de las diferentes direcciones y secretarías, y yo podía ver, por ejemplo, muy presente todo lo que tenía que ver con relaciones públicas, por ejemplo, ahí estaba sumamente presente con la compañía en la inauguración del teatro y todo, pues hicieron una gran labor de publicidad y de propaganda para que de pronto este fenómeno que se detonaba en 1977 en Mexicali fuera

muy conocido, en realidad era un fenómeno cultural que tenía que ver con la compañía estatal, con el teatro. La respuesta de la comunidad fue muy entusiasta, la compañía estatal disfrutaba de ver las butacas del teatro llenas de espectadores que venían dispuestos a disfrutar de las delicias del arte dramático presentado en dicho escenario.

Nos preguntamos cómo escogían las obras a presentar, y si tenían algún género específico para las obras que presentaban.

Nora Granados, integrante de la Compañía, relata cómo las obras de teatro eran seleccionadas:

Era alguna campaña que alguien hacía y se aplicaba, si les gustaba a todos, se hacían los llamados y lograban montarla. Seleccionamos de todo tipo de géneros, pero son famosas las obras de comedias musicales como El hombre de La Mancha, que era de las obras representativas de la compañía. La Malinche era otra obra musical.

El presupuesto nunca fue suficiente, puesto que presentar una obra de teatro tiene un costo muy elevado, había un buen apoyo pero siempre era necesario que los actores pusieran dinero de su bolsa, ya fuera para maquillaje, vestuario y hasta para la escenografía, como nos mencionaron Aída Guevara, Nora Granados y Roberto Leal.

La Compañía Estatal de Teatro realizó funciones no sólo en Mexicali, sino también en Tijuana, Ensenada, Tecate, Sonora y Ciudad de México por mencionar algunos ejemplos.

Con respecto a esto, Nora Granados comenta:

Viajamos a Tijuana, a Ensenada, a Tecate y a Sonora, pero lo más hermoso fue ir a México con El hombre de La Mancha y escuchar decir a Martha Luna, que era una famosa directora que estaba de moda: miren muchachos El Hombre de La Mancha se ha presentado tres temporadas, no pretendan opacarlos, no pretendan ustedes hacerlo mejor, ustedes tienen la ventaja de que son un grupo bien organizado, con música en vivo, con el talento de un director como Aurelio Calvario, y él mejor que nadie la presenta.

Miguel Cetto nos platica sobre los logros de la compañía:

Sobre todo, lograr propuestas escénicas de calidad, propuestas escénicas que tuvieron hasta cierto punto, incluso ya sin la presencia de los fundadores, características de representatividad en eventos nacionales y un muy buen sabor de boca por lo que veíamos en escena, pero también muchos enemigos porque en realidad no era estatal, era nada más de Mexicali.

La Compañía Estatal de Teatro, según nos cuenta Nora Granados, duró entre cuatro o cinco años, desintegrándose poco a poco, a consecuencia de las diferencias entre los actores, sus actividades personales, y la partida de Jorge Esma, principalmente.

Fue la Compañía Estatal de Teatro un parteaguas en el ámbito teatral del estado, al ser esta la primera auspiciada por el gobierno, donde había una mezcla de profesionales y aficionados.

Antonio Castañeda nos platica lo siguiente sobre su experiencia vivida con la Compañía Estatal de Teatro:

Me dejó una gran satisfacción. Hubo experiencias muy interesantes porque me sirvieron para conocer las reacciones del público, fueron tanto teóricas como prácticas para saberme desenvolver en las actividades que desempeño tanto en la vida académica como de negocios, tratar de ser claro en lo que expresas y sobre todo de mensajes que verdaderamente contribuyan a una toma de conciencia de la sociedad.

De los personajes mencionados solamente podemos nombrar al maestro Jorge Esma, quien en la actualidad reside en la ciudad de Mérida, Yucatán; donde es el director general del Patronato de las Unidades de Servicios Culturales y Turísticos del Estado de Yucatán, su tierra natal.

A los maestros Luis Felipe Castro y Emeterio Méndez Jr., se les recuerda por su gran trayectoria, pero ya no se encuentran entre nosotros, así como a miembros fundadores: Sergio Leal, Jenny Zebadúa, César Magallón.

Al término de esta investigación podemos concluir que el fin de La Compañía Estatal de Teatro, era agrupar a las personas interesadas en el arte dramático y surge a raíz de la llegada de Jorge Esma, y su relación con los actores que trabajan con él en las primeras obras que dirige en esta ciudad. Podemos decir que es algo inédito en el desarrollo del teatro en Mexicali, porque surge con patrocinio del gobierno del estado, y donde se involucra la afición y lo profesional. No cabe duda que la compañía dejó muy en alto el quehacer teatral en la región; llama la atención de que a pesar de la importancia que nos cuenta su historia, el estado haya olvidado su existencia, al no contar con información suficiente que pruebe su paso por nuestra entidad, dejando sin estandarte y en el olvido una de las actividades más representativas a nivel cultural.

Los informantes

Facultad de Ciencias Humanas, uabc, Mexicali.

Reseña del libro:

El lenguaje de las orquídeas, Adriana González Mateos, México: Tusquets, 2009.

PARA MÍ QUE LAS NIÑAS SÍ IMPORTAN

En la cuarta de forros del libro El lenguaje de las orquídeas de Adriana González Mateos (ciudad de México, 1961), se resume la trama de la novela, y en breve, el lector se da cuenta que es una historia de seducción a una niña de trece años por parte de su tío, casado, con hijos, diplomático. Relación incestuosa que, además, ella goza y padece al mismo tiempo. Planteado así, es una buena manera de vender un libro, y vale. Pero quien espere encontrar aquí detalles meticulosos con pelos, posiciones y señales evidentes de sexo explícito se equivoca, y además es lo que menos interesa, porque para eso, es mejor hacerlo que verlo o leerlo. Lo que interesa aquí no es precisamente si se describe el acto incestuoso, si toda esta historia culmina en el coito, porque a mi ver, ése es el pretexto, el motor de arranque para decir, mencionar, denunciar, hacer buena literatura y recrear que la práctica existe por encima y debajo de las prohibiciones morales y los tabúes sociales. En este caso el incesto es tan tema tabú como el homosexualismo o el aborto —a veces hasta la rebelión indígena lo es— y aunque

TOMÁS DI BELLA

se organicen las fuerzas oscuras en mega marchas de derechas yunkosas en contra de lo que cada vez es más evidente e inocultable, como la luz del sol, la verdad es que cada año mueren miles de mujeres en la clandestinidad por desangramiento en clínicas improvisadas, y también cada vez más salen con dignidad homosexuales y homosexualas del claustro en que los tienen encerrados sin libertad para expresar su naturaleza. Bien por ellos. Igual que eso, repito, es el incesto encubierto con el velo de la decencia familiar, pero evidente, es una práctica cotidiana oculta por las apariencias, el tradicionalismo, la moral restrictiva y la mentira mediática. Porque el incesto también se adhiere de connotaciones sociales y sólo los rotos, los desheredados, los inadaptados, los enemigos de la iglesia y otros sátrapas, son estigmatizados como practicantes. Pero la verdad es que el incesto vive desde hace mucho tiempo en el vientre de la familia mexicana a pesar del prohibicionismo.Pero me atropello. Veamos, aquí, en este texto, el incesto es tratado también como una forma de rebelión. ¿Cómo?,

diremos algunos despistados. Es una forma de rebeldía a las instituciones arropadas en la decencia de la clase media, esa decencia que deja de lado las opiniones y deseos de las niñas, que apresura y conforma el irremediable destino a ser niña-objeto, mujer-adorno, esposa-sirvienta, como carne de sexo, y que ahogan la libertad, el desarrollo del ser —el más oprimido de todos— el de la niña, la mujer, la madre, la abuela. Ese acto de protesta, aun a costa de sí misma, infringiéndose dolor y angustia, la autora nos dice que parecería suficiente como para “derribar las iglesias, los palacios de gobierno, las constituciones”. O también que “el incesto es una sombra que cobija a sus agraciados con esa certeza: nadie es como yo”. Es decir, la certeza de no ser normal, de estar fuera de las casillas de la sociedad, de tener una vida ajena a los moldes preestablecidos y de los roles admitidos como norma, como mandamiento, pecaminosa.

Aun bajo circunstancias adversas, bajo el yugo de la humillación, sufriendo el desdoblaje de la inocencia, desenvolviéndose bajo la ironía y la perversión

adulta, una niña aguanta todo eso con el objetivo preciso de la rebelión. Es decir, el enclaustrado en una atmósfera asfixiante y terrible, el atrapado bajo los designios ajenos del poder absolutista, sabe esperar y sufrir —esa es su fortaleza— tan sólo para llegar a ese momento de redención, de venganza, de fuga ante la estupefacción de los carceleros, que se quedan con la boca abierta de espanto y las llaves inútiles de las rejas en las manos. Aunque pronto se recuperan: ya tendrán a otros a quien apresar, a quien torturar Mas ahora me tropiezo. Veamos otra vez. Si atendemos a la evidencia de que todo discurso tiene varias lecturas, obtiene varios desdoblamientos y esconde bajo la revelación muy otros juicios e ideas, muy otras historias detrás de lo evidente, El lenguaje de las orquídeas no sólo es lo anterior, sino otra cosa. Es también, según mi parecer y al igual que un palimpsesto, un excelso retrato psicológico de quien se debate entre discusiones y desgarramientos internos, de quien monologa intensamente acerca de su vida considerada como sujeto insignificante, como símbolo sexual, como objeto de placer. Es el discurso de quien intenta desamarrar la madeja deshebrada de emociones y sentimientos recién aprendidos, de quien va perdiendo la inocencia como quien pierde su juguete favorito o de quien pierde si virginidad como si eso no tuviese importancia o fuese un estorbo que no le permite seguir caminando. Es el retrato de quien sufre bajo

el ninguneo del precepto que dice que “el silencio es el portal de la belleza”, de quien se da cuenta que la inocencia es arrebatada como una tierra baldía que es reclamada por el más impetuoso, el más atrevido, el mayor inescrupuloso. Es el bosquejo de quien duda entre ceder ante la seducción avasalladora del poder y lo experimentado, o rebelarse dándole un puntapié al ropaje de la decencia, la seriedad y la respetabilidad envuelta en billetes e hipocresía. Pero aún más, también, en un entresijo replegado más allá del discurso, descubrimos que es la descripción, la investigación y el rastreo por saber y confesar luego de dónde viene esta actitud, esta manera de ser en el mundo, en esta vida sin fotogenia. El fantasma elusivo de la abuela, en su juventud abandonada, embarazada, viviendo sola en la miseria y la mendicidad, sufriendo el desaliño de la estancia y la bravura de la independencia. La abuela de todos que cuenta historias terribles y que nos complace con su fortaleza. La complicidad por el amor a la literatura, a las lecturas clandestinas, entre la ensoñación y la resignación. Y después la madre, dedicada a la obligación de la limpieza, de los horarios, del orden y la rectitud, dueña de los designios de su casa, esclava de su manifiesto destino. La madre indiferente ante lo que no fuesen las apariencias cómodas, la complicidad secreta de que las hijas no importan y son desechables, sustituibles, cumpliendo una vida de veleidades y eufemismos.

Una historia de sacrificios y ocultamientos, de revelaciones y redenciones, eso es esta novela, o a mí me lo parece así. Por eso Adriana González nos dice, en la página 84, nomás para citar como lo hacen los académicos, que: Nos gustan esos efectos dramáticos. Quizás esas palabras son exageradas y sólo invocamos divorcios y suicidios para protegernos con ese tejido basto en los momentos demasiado filosos. Cada uno de nosotros ha dicho cosas así para mantener a raya la necesidad de improvisar un día más y hoy también alguna respuesta viable. Más allá de las soluciones radicales (¿alguno de nosotros se ofreció para ser crucificado en Iztapalapa?) estamos obligados a saber lo que sucedió y a seguir reconociéndonos en las personas que somos, quienes preparan arroz y leen el periódico. Quiero decir: necesitamos funcionar por el resto de nuestras vidas, y sólo podemos imaginar que lo haremos como si nada hubiese pasado.

Como si nada hubiese pasado, aunque todo haya pasado. Como en un accidente del que salimos apenas deslizándonos de la frialdad de la muerte —y esta idea es de Adriana— nos quedan marcas de disfuncionalidad, llagas que de vez en vez emergen, para recordarnos la mortalidad de la que somos víctimas, la fragilidad que ostentamos a cada paso, la debilidad de una herida que hace su presencia inseperadamente, de pronto, con un dolor en la espalda, con un cojeo en el caminar cotidiano, como una migraña que se

aparece como el fantasma del insomnio y el desvelo. Así las llagas del alma, las cortadas del espíritu, los raspones de la ilusión, los chingadazos en el rostro de la ingenuidad.

Nada ha pasado y hay que seguir en la brega: esa es la enseñanza, de ahí surge la creatividad, ese es el reinicio. Y ese reinicio en la novela es la denuncia y el desamarre de toda duda y de todo nudo existencial. La denuncia en voz alta y frente a todos los rostros. Esa es la valentía en un guerra de falsedades y mentiras, la denuncia a todas luces. Si antes hubo una obligada complicidad en las caricias, en los felatios, en el ocultamiento, en la complicidad detrás de las puertas, en las penumbras dominicales, en la atmósfera de bostezo en la habitaciones solitarias, y después hubo un placer mezclado con perversión, un apercibimiento de que se podría decir no aunque siempre se dijese que sí, la consecución lógica es el develamiento de la perversión.

He crecido, dice la protagonista. Respiré como si no lo hubiera hecho en mucho tiempo; de pronto el aire me pareció más fresco, casi sabroso. Descubrí la sensación de esa corriente circulando en mi cuerpo, llegando a lugares hasta entonces cancelados por el silencio. Esa amplitud del espacio me permite, lisa y llanamente, decir no. Me ha cambiado la voz. Pero me volví a caer. Para finalizar y no prolongarme, diré que El lenguaje de las orquídeas es una novela de varios relatos entremezclados y que se

compensan. Incluso es un poemario de fragmentos límpidos y de belleza irrepetible, de metáforas que realmente pertenecen a un poemario pero que felizmente encajan en la narración. Si la poesía no puede ver a la prosa ni en pintura, dijo algún teatrero, en este caso la prosa se arma de bosquejos poéticos sin parangón. Y no exagero; pondré dos ejemplos que me saltan:

... la floración de las jacarandas está terminando. En vez de la suntuosa alfombra violeta que en las versiones católicas recuerda el duelo y la culpa, encuentro el frenético estallido de las frondas acariciando los vientos con el verde de sus mil hojas diminutas y temblorosas. En las versiones menos rebuscadas de mi infancia, las que me contó mi abuela, las flores de las jacarandas eran un grito de euforia para recibir la primavera. Eran árboles que dejaban atrás el frío y estaban ansiosos de gozar; se ataviaban con esa gasa temblorosa para tocar el aire lleno de pólenes y de perfumes.

O también:

Demasiado rígida, más adelante o más atrás de mis verdaderos alcances, encogida dentro de un cuerpo que no acaba de erguirse, asustado por lo que puede revelar, intoxicado por la obligación de almacenar escenas petrificadas.

Me levanto ahora de tanto tropiezo. Dicen que las niñas no tienen importancia, lo saben todas las familias

decentes, pero yo declaro que es al revés: lo más importante son las niñas. Esa es la enseñanza que yo rescato de este libro. No como objetos a adorar en un nicho, o como frágiles flores de invernadero, sino como compañeras — primero como hijas, luego como mujeres— de una incesante lucha por definir la existencia. También se dice que los hombres no entendemos nada o casi poco, que de nada sirve,

pero sin la sensibilidad a flor de piel de ellas, estaríamos viviendo en la incertidumbre de una brutalidad pasmosa, de una barbarie en la oscuridad y la ceguera de un poder sin reflejo ni destino.

Tomás Di Bella Escritor, Mexicali, Baja California.

La autora, Adriana González Mateos (imagen tomada de http://www.casarefugio.com/reflexion.html).

La metamorfosis

(Franz Kafka)

Una mañana, después de un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó y encontró que todos en su familia se habían convertido en monstruosos insectos. Los encontró echados de espaldas sobre un duro caparazón. El vientre de todos ellos, su padre, su madre y su hermana, era convexo y oscuro, surcado por curvadas callosidades. Numerosas patas, penosamente delgadas en comparación con el grosor normal de sus piernas, se agitaban en desorden.

—¿Qué ha ocurrido? ¿Estoy soñando?

No estaba soñando. Gregorio miró hacia la ventana. Estaba nublado y sobre el cinc del alféizar repiqueteaban las gotas de lluvia. Se sintió melancólico. Volvió los ojos hacia el despertador, que tictaqueaba encima del bar.

—¡Dios mío! - exclamó para sí.

Gregorio Samsa era agente viajero y como tal el tiempo representaba una férrea correa en su ánimo.

Eran más de las seis y media y las manecillas seguían avanzando tranquilamente, pero para Gregorio, esa tranquilidad era sólo fingida. En un abrir y cerrar de ojos podría perder el tren que lo llevaría al Castillo. Lo habían llamado a ese lugar desde la semana pasada, pero sólo pudo concertar una cita para ese preciso día. El Castillo siempre había resultado un buen cliente para la empresa y por tal motivo, una excelente comisión para Gregorio. Y había deudas que liquidar. Pero ahora, con su familia así...

Tal vez podría dejarlos encargados ese día y el siguiente con la señora H. O pedirle que sólo viniera a constatar que los tres se encontraban bien.

Pero pensando fríamente las cosas, lo más probable es que la señora H. no quisiera. Siendo sinceros, lo más probable es que su familia causara repulsión en ese estado.

—Tal vez si les dejo agua.... y comida...

En ese momento se le ocurrió que tal vez los insectos no estuvieran en una posición muy cómoda en esos instantes, así que decidió voltearlos. Su padre corrió de inmediato al sofá que siempre ocupaba y se acurrucó ahí.

Desde ese lugar clavó sus facetados ojos en Gregorio; eran fríos y acusadores. Gregorio lo ignoró y se acercó al insecto que suponía era su madre. Mientras la volteaba le habló en voz baja, casi en un murmullo.

—Padre cree que yo tengo algo que ver con esta situación. Pero no es verdad, madre. Ignoro como ocurrió todo esto.

Después de volteada, su madre permaneció en el mismo lugar.

Su padre continuaba mirándolo acusadora y silenciosamente desde el sofá. Lo siguió con la mirada hasta que llegó al lado de su hermana y la volteo también. Esta se arrastró con rapidez hacia la cocina y se perdió ahí.

Gregorio miró una vez más por la ventana. La lluvia no cesaba de caer.

—....Y después de esto sigue la niebla—pensó. Era un pensamiento sin sentido práctico, un pensamiento que se escapó así, irónicamente, sin pensar.

Gregorio se sonrió ante la idea. Su padre hizo entonces un movimiento violento en el sofá. Arañó la tela con la máxima fuerza que le permitían sus débiles extremidades e hizo oscilar las antenas con furia.

Al principio Gregorio no supo de qué se trataba aquello pero después cayó en la cuenta.

—No me estoy sonriendo de esta situación, Padre –señaló con seriedad.—¿Crees acaso que me resulta agradable verlos convertidos en esto? ¿Te has puesto a pensar cómo me siento yo de ver a mi madre y a mi hermana arrastrándose por el suelo? Obviamente, en las condiciones en que se encuentran ustedes, no pueden realizar sus labores rutinarias, así que tendré que realizarlas yo, y si quieres que hable con sinceridad, eso resultará muy pesado, porque aparte, tengo un trabajo que debo mantener...

En el suelo, la madre de Gregorio se retrajo como si fuera una cochinilla. Gregorio supo de inmediato la clase de herida que habían causado sus palabras en ella. Con delicadeza, Gregorio se puso en cuclillas y acaricio suavemente el caparazón de su

madre.

—No...madre... discúlpame. Tú sabes que eres lo más importante para mí. Atenderte no me representa ningún problema. En verdad....

El padre de Gregorio se revolvió con furia una vez más, pero esta vez Gregorio no se atrevió a mirarlo a la cara. Sabía que en aquellos ojos encontraría un reproche relacionado a la estupidez que acababa de comentar. Su madre continuaba comprimida contra sí misma en el suelo.

Ahora sí. Buena la había hecho.

Volvió a mirar la hora en el reloj de alfeizar. Si no se daba prisa, podría perder el tren al Castillo y, por lo tanto, la cita. Tardaría tres semanas más en poder concertar otra fecha. Hay que aunarle a eso el problema que se ganaría con el gerente del almacén. Era posible incluso que perdiera la cuenta.

—Madre—le dijo. Gregorio estaba realmente angustiado —Madre..., debo irme. Tú sabes. ¿Madre?... Yo...

El insecto a sus pies se extendió. Volteó su cabeza hacia Gregorio y se arrastró con rapidez alrededor de él para después ir en dirección a su cuarto. Gregorio siguió a su madre y la vio encaramada en la silla de madera que tenía en la esquina de su cuarto. En ella se encontraba arreglada la ropa que él debía utilizar ese día. La había arreglado su madre ayer, en la noche, como siempre lo hacía. Estaba limpia y bien planchada. Como siempre.

Como siempre...

Cuando Gregorio se dio cuenta, ya había un pequeño arroyo de lágrimas deslizándose desde sus ojos. Se sentía terriblemente mal. Se sentía un completo ingrato. ¡Cómo puede haber dicho esa estupidez! Había sugerido que su familia era una carga y durante toda su vida no había recibido de ella más que apoyó y fuerza. O al menos de su madre y de su hermana...

Su padre tenía razón. Era un completo imbécil. Siempre lo había sido. Aun siendo un insecto su padre tenía toda la razón.

Gregorio se sentó, abatido, en el marco de la puerta y dirigió sus avergonzados ojos al suelo. Ni siquiera sintió cuando su madre se acercó a él. Se enteró que estaba a su lado cuando sintió la mordida de unos pequeños dientes en su brazo.

Gregorio se volvió a su madre entre sorprendido y extrañado. ¿Lo había mordido? ¿Su madre lo había...?

Supuso de inmediato lo que eso significaba. Ella lo estaba apremiando a que acudiera a su cita.

Volvió a morderlo una vez más y Gregorio reaccionó.

—Voy, madre.— dijo y se puso de pie. —Ya voy.

Gregorio se bañó, se cambió y tomó la maleta de viaje que siempre colocaba al lado de la cama.. Salió del cuarto y afuera lo esperaba su padre, aún sobre el sofá y aún furioso. Al lado de la puerta de salida, una en el suelo y la otra en la pared, estaban su madre y su hermana. Por el caparazón pudo ver cuánto se parecían ambas.

Gregorio dejó entonces su saco y su maleta en una silla del comedor y se dirigió a la cocina donde con rapidez colocó en tres platos hondos una buena ración de agua y en otros tres una buena cantidad de verduras y cereales que encontró en la alacena. Todo aquello lo acomodó en el suelo de la sala.

Tomó de nuevo su saco y su maleta y con paso firme se dirigió a la puerta de la casa. A su madre, que se encontraba pegada a la pared, le dio un beso en la insectil cabeza y después, volviendo su atención hacia su familia, les dijo: —Salgo a trabajar. Volveré mañana. Cuídense mucho, por favor.

Y después de decir esto, sonrió.

La puerta se cerró tras de él como todos los días. Como todas las mañanas. Como siempre...

Gabriel Benítez

Escritor, Mexicali, Baja California.

Una magnífica representación del Mallard de mi hermano Armando Tapia Landeros. Cabeza verde, pico amarillo, collar blanco, patas naranja y hasta sus rizos de la cola y alerones azules. Dibujo digital.

ALBERTO TAPIA LANDEROS

Un pato de cabeza verde,

pico amarillo,

collar

blanco y patas naranja…

¿quieres que te lo cuente otra vez?

LOS PATOS, JUNTO CON LAS CERCETAS, GANSOS Y CISNES, SON AVES ACUÁTICAS Y PALMÍPEDAS. ESTA ÚLTIMA CARACTERÍSTICA SIGNIFICA QUE ENTRE LOS DEDOS DE SUS PATAS TIENEN MEMBRANAS PARA NADAR. EN MÉXICO LLAMAMOS CERCETAS A LOS PATOS DE MENOR TAMAÑO. Y AL VALLE DE MEXICALI LLEGAN CADA OTOÑO CERCETAS DE ALAS VERDES Y ALGUNAS DE ALAS AZULES, QUE SE JUNTAN CON LAS CERCETAS CANELAS, QUE SIEMPRE ESTÁN AQUÍ.

Si bien estos hermosos patitos miden unos 34 centímetros de largo, los verdaderos patos son más grandes. El pato más popular en todo el globo terráqueo es el pato real o de collar. Mejor conocido en el México fronterizo por su nombre en inglés: mallard. Esta es la especie a la que se refiere el título de este Explorare, y es también el pato domesticado del que hay más organismos en cautiverio en parques y estanques urbanos. El mallard mide 52 centímetros de largo.

A esta especie le sucede lo que al faisán. Se le caza por hermoso y por sabroso. Aunque esta última característica requiere de culinaria avanzada para cocinarlo satisfactoriamente. En los años setenta del siglo pasado hicimos varios intentos por prepararlo en la clásica “a la orange. También al horno relleno como un pavo. A mí y a mi familia no nos gustó, como tampoco nos gustaron otras especies de ánades incluidas las cercetas. Sin embargo, la tarde del domingo 6 de enero de 2013, recibí una invitación a cenar de parte del cazador profesional Javier Verdugo.

En un restaurante oriental, compartí el pan y la sal con cazadores, pescadores y la autoridad ambiental. Entre ellos menciono a viejos compañeros como los dones Javier Jiménez y Andrés Camou, con quienes en el pasado hemos perseguido “dorados” en aguas sur californianas. Cenamos faisán, paloma, cercetas y un par de patos mallard.

El arte culinario chino no tiene rival en la preparación de

Figura 1. Pato mallard macho. Foto: North America Birds On Line. http://bna.birds. cornell.edu/bna/species/658/articles/introduction.

las aves de caza. Quizá la cultura culinaria cinegética europea esté en segundo lugar. Me deleité saboreando cercetas y mallards. La magia oriental transformó el recuerdo de sabor a “lodo” en todo un manjar. Acepto que soy mal cocinero.

También en Europa y Asia todo pato es sabroso cuando pasa por las manos diestras de sus cocineros. Los europeos, que han sufrido históricas hambrunas que los han obligado a echar mano de todos sus recursos naturales,

tienen recetas muy avanzadas comparadas con las de aquí en América. En una ocasión mi amigo don Alfredo Bellingeri Conti, quien fuera propietario de los famosos restaurantes de comida italiana Alfredos y La trucha vagabunda en la ciudad de México, nos pidió le llevásemos algunas “fochas”. En Italia y España llaman así a nuestra popular gallineta o gallareta.

Mario Quintana se encargó de cazar una decena, algo muy sencillo pues todos los canales de riego están repletos de ellas. Teníamos curiosidad por saber el resultado del intento culinario, pues aquí es bien sabido que por más sazonadas que se preparen, las “fochas” saben a lodo. Si usted no lo cree, pregúntele a cualquier cazador local. Llegó el día de la verdad y nos sentamos a la mesa Mario y yo, con don Alfredo y su gentil esposa Áurea.

Acompañadas de pasta, ensalada y vino blanco, las “lodosas” gallaretas resultaron exquisitas. Ni duda cabe que la ventaja en tiempo de la civilización europea supera a la nuestra en este aspecto culinario. Siempre he querido que don Alfredo prepare un par de Mallards, pues tengo la sospecha que resultarán más sabrosos que las gallaretas.

Pero dejemos la aventura culinaria por la paz, y regresemos

a mis memorias de encuentros cercanos con los mallard. Como casi todas las especies de aves, acuáticas y no, sus hembras son menos coloridas. La del mallard es color café con leche y manchas café oscuro, aunque conserva los alerones azul-iridiscentes del macho.

Al volar alarmados emiten el clásico “cuác, cuác, cuác” que identifica a los patos. No todos lo hacen, algunos silban en lugar de graznar. Cuando los buscábamos en lagunas, drenes, charcos y canales del valle cachanilla, a veces podíamos localizarlos deteniendo el Jeep y sintonizando el silencio, en los helados amaneceres invernales.

Cuando comen también graznan. Los mallard pertenecen al grupo de patos que comen desde la superficie del agua. El otro grupo se zambulle para alcanzar su alimento subacuático.

Esta especie de cabeza verde y collar blanco sumerge medio

Conti, en la década de los años cincuenta. La estrella de Hollywood gustaba de comer en el Alfredo´s, en la ciudad de México. (Foto cortesía de Alfredo Bellingeri Conti).

cuerpo pero deja fuera del agua su cola, la cual tiene en su parte superior plumas negras en forma de rizo. Los “pateros” de entonces, como designábamos a los escopeteros que cazaban patos, guardábamos como trofeo esas plumas en las carteras. En reuniones solíamos mostrarlas como prueba de una hazaña, ya que localizar y cobrar mallards no es cosa segura ni de todos los días. Las plumas de la cola cumplían así con una función

Figura 2. Marlyn Monroe y Alfredo Bellingeri
Figura 3. Un trío de patos mallard machos, especie Anas platyrhynchos. Foto del autor.

simbólica. Por supuesto que es el mallard el pato más disecado y en exhibición en los santuarios del cazador deportivo, museos y cuartos de trofeo.

Aunque nunca encontramos una fórmula segura que nos garantizara encontrarlos, hubo algunos sitios muy secretos en dónde éstas ánades acudían con mayor frecuencia. Recuerdo unas pequeñas lagunas perdidas entre densos pinillos salados antes de llegar al Río Colorado, en la colonia Carranza, valle de Mexicali. Pero teníamos que caminar lentamente y sin hacer el menor ruido, si queríamos sorprender a tiro a los mallards. Muchas veces nos sintieron y volaron antes de poder disparar. Pero algunas otras viraron y regresaron al sitio y entonces podíamos tirarles.

Tampoco eran muchos. Unas dos o tres parejas componían la parvada. Cuando acertábamos, era difícil encontrar y recuperar al pato abatido. El denso pinillo impedía avanzar y localizar al caído. Pero cuando lo lográbamos, resultaba todo un triunfo para la juvenil partida de caza. Cual neandertales celebrando el cobro de un mamut,

Figura 4. El autor en 1973 con un par de mallards machos, también llamados drakes en inglés. Fueron cobrados en el canal de Cerro Prieto que se menciona. El volcán se aprecia a la izquierda en el horizonte. Foto de Armando Tapia Landeros.

nosotros celebrábamos encontrar y recoger algún mallard. Recuerdo que eran pesados. Leopold, en su clásico trabajo seminal Fauna silvestre de México (1965), dice que los machos pesan entre uno y 1.6 kilogramos, casi superando al faisán.

Otro lugar muy seguro que teníamos para encontrar al pato de collar era un angosto canal al sur de la laguna Volcano, hoy desaparecida por la geotérmica de Cerro Prieto. Al aproximarnos a este hilo de agua deteníamos la marcha del Jeep y tomábamos nuestras escopetas, cargadas con munición mediana, número cuatro o seis. Montábamos cartucho, quitábamos el seguro, y la mitad de la partida de caza, que generalmente era de cuatro, avanzábamos por un lado del

Figura 6. Un trío de mallards es avistado por el cazador, en este caso con cámara en vez de escopeta, en un canal angosto flanqueado por carrizo del Valle de Mexicali. Foto de Armando Tapia Landeros.

canal, y la mitad por el otro. Frecuentemente alcanzábamos a divisar alguno de los patos de la parvada y ya teníamos la seguridad de que habría acción. A veces era una sorpresa.

Con el corazón latiendo fuerte y la adrenalina corriendo por las venas, nos aproximábamos al encuentro con la presa. Súbitamente

Figura 5. Una pareja de mallards en vuelo en octubre de 2012, en el oriente del Valle de Mexicali. Foto de Armando Tapia Landeros.

se escuchaba el chasquido de las alas al despegar del agua. Luego el “cuác, cuác, cuác” y el silbido de sus alas alejándose a toda velocidad. ¡Pum, pum, pum! tronaban las escopetas. A veces uno, a veces dos, pero no más. Los mallards eran duros de cobrar. Pero la satisfacción de tener éxito en la planeación y ejecución de la estrategia de caza no se olvida.

Mi amigo Jorge Slim Aun se llevaba los mallards cobrados. Él sabía prepararlos bien. Alguna vez los comí en su casa. También había otros miembros de la partida que los cocinaban. En mi caso, si caía un macho con su plumaje completo lo disecaba. Así, cada vez que lo admiraba, mi memoria me remitía al día y momento en que fue cobrado, no importaba cuántos años hubiesen pasado. La última vez que vi mallards silvestres fue en el humedal artificial de Las Arenitas, en Cerro Prieto. Fue en el mes de julio de 2012. Cuando menos tres parejas anidaban en esas aguas antes negras y ahí tratadas. De cualquier forma, el olor a drenaje que despide ese charco es intolerable. ¿Cuál será el estado de salud de esos patos y de su descendencia? Los mallard son patos de cabeza verde, collar blanco, pico amarillo y patas naranja…colorín colorado.

BIBLIOGRAFÍA

Hall, Derek.(2004) Encyclopedia of North American birds. Thunder Bay Press. San Diego.

Alberto Tapia Landeros

Instituto de Investigaciones Culturales - Museo, uabc, Mexicali.

Figura 7. Un mallard macho busca su alimento bajo el agua, presumiendo los rizos de su cola (Hall, 2004: 46).

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