FERREPEDIA
Vestigios y
nostalgia de una calle Anécdotas de Don Jesús Juárez La calle Corregidora no ha dejado de ser lo que fue en sus inicios: un canal, un río. Y como en todo río no sólo hay un flujo constante en este caso de comercio, también una corriente de historias y un cauce de oportunidades listas para ser pescadas. En esta ocasión, el señor Jesús Juárez, quien ha vivido el ambiente de la calle Corregidora por más de 40 años y actualmente es propietario de su propia ferretería en Oaxaca, México, nos comparte sus anécdotas y recuerdos de cuando era vendedor en esta emblemática calle para nuestra industria. “La calle de Corregidora siempre ha sido de mucho movimiento, mucha actividad ferretera. Lógicamente que ahí se establece puro distribuidor, pero distribuidor fuerte”. Con la mirada al cielo para apoyar el recuerdo, Don Jesús quien en la década de los 70 trabajó como vendedor en La Barata de Corregidora, y cuando ésta cerró, como asesor en Herramientas Truper, nos contó: “En aquel entonces se movía todo el comercio en una forma más popular, populachona. El comercio consistía en estar gritando y saliendo a la calle y metiendo a los clientes a la ferretería. El autoservicio no existía, todo estaba en los mostradores o las ofertas que tenían se ponían en las famosas
vitrinas y en esas se tenía el producto amontonado, pero daba la impresión que era mucha herramienta”. Cuando Don Juan comenzó en aquellos años en este mundo apasionante de ferreterías, recuerda que ya estaban instaladas en la calle de Corregidora: “Ferretería San Pablo, La Barata de Corregidora que es donde yo trabajé, la Ferretería México, Ferretería Marcus, La Libra apenas empezaba, el Gran Tlapalero y Ferretería Max”. “Cada ferretero tenía sus vendedores que directamente iban a ofertar a todas las ferreterías para hacer intercambio de producto. Y esa era la forma más directa y todas las ferreterías ofertaban algo muy distinto a lo que el otro tenía de oferta y pues el buscador de precios siempre se iba a peinar todas: y aquí compro esta oferta y aquí compro esta otra, y aquí no porque la tienen más barata allá. Todo era pura oferta”, relata Don Jesús. “Cuando ya Ferretería Corregidora dejó de existir ahí, empezó Ferretería Cravioto. Cravioto era plomero y de la noche a la mañana dio una vuelta de 360 grados y ahora está entre los grandes”, comenta con entusiasmo y con un notable amor al sector que le ha dado tantas oportunidades de crecimiento profesional, el señor Jesús Juárez.
TRADICIÓN Y CONSTANCIA
E
n entrevista con el señor Sergio Cantú, encargado de la Ferretería El Dragón, pudimos enterarnos cómo a pesar de existir grandes cadenas de ferreterías que están llegando a cada rincón de la República, aún las ferreterías tradicionales como Ferretería el Dragón mantienen su competitividad:
FERRETERÍA EL DRAGÓN Una de las ferreterías con casi medio siglo operando en la calle Corregidora es Ferretería El Dragón, por la cual han pasado ya tres generaciones y continúa ofreciendo no sólo los productos típicos de una ferretería sino además novedades para mantenerse en la preferencia de sus clientes. Domicilio: Corregidora 83-C Col. Centro C.P. 06060 Del. Cuauhtémoc Distrito Federal. Teléfono: 55224758
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“Son dos motivos principalmente: en países latinoamericanos se acostumbra a contratar una persona especializada en la reparación, construcción o cambios que se quieren realizar. Entonces el plomero, el carpintero, el eléctrico, etc. acuden a la ferretería tradicional porque se sienten más a gusto, pues tradicionalmente lo han hecho así y porque es más barato”. El señor Cantú también nos comentó sobre algunos cambios que ha vivido esta enigmática calle: “La calle era al principio de diferentes giros y luego comenzó a enfocarse más en ferretería. Fuera de eso, hemos vivido la parte del ambulantaje que depende de cada administración, unos permiten otros no lo permiten.