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Que nuestro amor por Dios sea nuestra fuerza más grande
EDITORIAL “Porque el amor es más fuerte que la muerte…” (Cantares 8:6 BLPH). De aquí entendemos que la fuerza más poderosa del universo es el amor y contra el amor no hay defensa; de él se desprende toda cosa buena. Por el amor, Dios entregó a su Hijo para salvación nuestra, así que si el enemigo quisiera dañar a los que están bajo la protección del amor —al no poder combatirlo de frente—, tendrá que falsificarlo o desviar la fuerza de este presentando falsos amores o amores ilícitos. Es de aquí donde entendemos por qué la Biblia nos señala a los enemigos del amor, es decir, aquello que puede hacerlo enfriar, aquello que puede combatirlo, y como somos llamados a no ignorar las maquinaciones del enemigo, en este número de la Revista Rhema nos dedicaremos a describir a esos peligrosos adversarios, por ejemplo: El amor a la vanidad, a la violencia, al mal, a las palabras destructoras, a la maldición, a la simpleza, a la muerte, al sueño, al placer, al dinero, a la abundancia, al soborno, al juramento falso, a los saludos respetuosos, al reconocimiento de los hombres, a las tinieblas, a sí mismos, al mundo, y a una larguísima lista más de amores ilícitos. El propósito es conocerlos y combatirlos para ser llevados al perfeccionamiento del amor. Así pues, espero que esta Revista Rhema sirva para ese fin.
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- cONSEJO aPOSTÓLICO Apóstol Sergio Enríquez
ÍNDICE 04 05
Amor a la vanidad Salmo 4:2
11
Amor al dinero
20
2 Timoteo 3:2
Amor a la abundancia
21
1 Juan 2:15
Amor al soborno
22
Obra Misionera
16
Amor al juramento falso
23
17
Amor a los saludos respetuosos
Proverbios 21:17
06
Amor al mal
13
Eclesiastés 5:10
07
Amor a las palabras destructoras
14
Amor a la maldición
15
Isaías 1:23
Amor a la simpleza
Salmo 52:4
08
Salmo 109:17
09
Proverbios 1:22
10
Amor a la muerte
Proverbios 8:36
Juan 12:43
19
12
Salmo 52:3
Amor al reconocimiento de los hombres
Amor al placer
Amor a la violencia
Salmo 11:5
18
Amor al sueño
Proverbios 20:13
Eclesiastés 5:10
Amor a las tinieblas
Juan 3:19
Amor a sí mismo
Amor al mundo
Rizpa
Bibliografía
Zacarías 8:17
Lucas 20:46
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Diseño y Arte Analu Valenzuela Steve Rompich Rafael Cruz Fotografía Analu Valenzuela Ligia Ávila María José de Morales Diseño de Portada Alfredo Ríos
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EDICIÓN 145 ABRIL 2022
AÑO DE LA REIVINDICACIÓN
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AMOR A LA VANIDAD Por Abraham De la Cruz
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A BIBLIA DICE que Dios es amor (1 Juan 4:16). En consecuencia, el amor es una fuerza poderosa que proviene de Él, de tal manera que el perfecto amor vence todo temor, siendo su verdadero parámetro el amar a Dios por sobre todas las cosas. Si existe algo que amemos más que al Señor, esto se convierte en un amor ilícito y por esa causa el enemigo de nuestras almas presenta aparentes amores que tienen como fin desviar el corazón del hombre del amor genuino a Dios, por eso está escrito: “…los hombres amaron más las tinieblas que la luz …” (Juan 3:19). Aún el pueblo de Judá amó y sirvió al sol, a la luna y a todo el ejército del cielo a quienes siguieron, buscaron y adoraron (ver Jeremías 8:2); así podría mencionar varias cosas que el diablo tomó para desviar al hombre del verdadero amor que es Dios y entre esas cosas que el humano puso en su corazón para amar, está la vanidad: “Hijos de hombres, ¿hasta cuándo cambiaréis mi honra en deshonra? ¿Hasta cuándo amaréis la vanidad y buscaréis la mentira?” (Salmo 4:2 LBLA). La palabra original hebrea para vanidad es la H7385 Reek y significa: Vacío, inactivo, vano, sin valor; algunas versiones de la Biblia la traducen como falsedad, sin sentido, falso y según el Diccionario Strong es vacío, vaciedad, figurativamente algo que no vale nada. Entonces podemos decir que los hombres cambiaron la honra a Dios por amar lo que no vale nada, —por lo falso—, y definitivamente para que se desviaran a amar lo que no tiene sentido, perdieron la confianza y temor de Dios; su amor descendió al grado que permitió que sus corazones quedaran vulnerables para poner su confianza en lo que no es Dios. Por eso la importancia de examinar lo que origina el amar la vanidad y poder descubrir de qué debemos cuidar nuestros corazones. Al acercar nuestra mirada al tipo de personas a las que se refiere el pasaje del Salmo 4:2, la palabra hebrea que se tradujo para hombres a nuestro idioma es la H376 Ish. Al considerar su actitud comprendemos que se refiere a una clase de hombres a quienes les hace falta evolucionar hacia la madurez. En la Biblia vemos cómo puede avanzar un hombre común para convertirse en un guerrero valiente, el primer nivel es ser un hombre Adam (H121), el hombre que fue formado del polvo de la tierra. El segundo es Ish, el tercero Enosh (H582), el cuarto Baal (H1167), el quinto Gulgoleth (H1538), el sexto Guéber (H1397) y el séptimo Guibbor (H1368), que es un guerrero poderoso, un valiente esforzado. El hombre Ish del segundo nivel está muy cercano al hombre terrenal y por eso le hace falta tener experiencias sobrenaturales con Dios para poder avanzar y convertirse en un Guibbor; a causa de estar muy cerca de lo terrenal es susceptible a confiar en lo que ve y puede perder la confianza en el Dios que no se ve y amar lo que no tiene valor. Existen otras cosas que deshonran a Dios y conducen a amar lo vano. Una de ellas es la rebeldía que se manifiesta cuando se ejecutan planes humanos y no según al Espíritu de Dios, también el descender a Egipto para refugiarse bajo su sombra sin consultar al
Señor (ver Isaías 30:1-7). Y como bien sabemos, Egipto representa al mundo. Cuando la Biblia menciona que se desciende, indica que se está bajando del nivel espiritual a lo terrenal provocando poner la confianza en lo que se ve, o sea, poner la mirada en lo que es vano. Este mismo pasaje en el versículo siete dice: “…a Egipto, cuya ayuda es vana y vacía …”. El descender a Egipto entonces es poner la confianza en la fuerza del hombre o en la riqueza de una nación, es dejar de ver y buscar al Señor. Esto trae vergüenza y humillación para los hijos de Dios, porque la ayuda que da Egipto es como apoyarse en una vara quebrada, que, al poner la mano en ella, la traspasa; así es poner la confianza en las cosas de este mundo y dejar de confiar en nuestro Dios Todopoderoso. La Biblia también nos muestra que los gentiles andan en la vanidad de su mente, —gente excluida de la vida de Dios por la ignorancia y la dureza de sus corazones (Efesios 4:17)—, pero también el salmista menciona que el desviar la mirada hacia los arrogantes y ver la prosperidad de los impíos puede hacer tropezar a alguien, porque al considerar su fortaleza y ver que no atraviesan dificultades como el resto de los hombres, que obtienen los deseos de su corazón, se burlan, hablan con malicia y ofenden al cielo con su boca, el hijo de Dios que está en alguna prueba y tiene necesidad, no comprende fácilmente ese tipo de prosperidad y puede considerar en vano haber guardado puro su corazón. El mismo salmista nos da la respuesta para dejar de considerar que se ha trabajado en vano en la consagración y en la santidad en el Señor, y esa es, entrar en el santuario de Dios, —en su presencia—, para entender el fin de ellos. Es recibir esa revelación del fin de los arrogantes y de los impíos, pero también acerca de nuestro fin, porque esperamos nuevos cielos y nueva Tierra, porque así el Señor lo ha prometido (2 Pedro 3:13). Gloria a Dios, bendito sea el Nombre del Señor. Amén. CITAS BÍBLICAS DE ESTUDIO Levítico 26:20
Isaías 49:4
Salmo 73
Isaías 36:6
Salmo 119:37
2 Pedro 2:18
AÑO DE LA REIVINDICACIÓN
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AMOR A LA VIOLENCIA Por Willy y Piedad González
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ALMO 11:5: “El SEÑOR prueba al justo y al impío, y su alma aborrece al que ama la violencia”. Uno de los amores prohibidos que se constituye en un obstáculo para crecer en el amor verdadero es llegar a amar la violencia, lo cual no es fácil de entender ya que pareciera que el ser humano no está de acuerdo con la violencia haciendo siempre tratados de paz y seguridad para vivir sin este problema. Sin embargo, vivimos en un mundo lleno de violencia en donde existen hogares que lamentablemente replican patrones de esta. También los medios de comunicación enseñan a las personas a socializar y estas se estimulan en todo lo que representa el entretenimiento, como algunos deportes, videojuegos, películas o series televisadas y aún más se difunden aquellas conductas que tratan de poner en ridículo a las personas asociando la violencia con el humor, —provocando así un placer—. Existen diferentes tipos de violencia y estos generan aún más violencia. Proverbios 3:31 nos dice: “No envidies al hombre violento, y no escojas ninguno de sus caminos”. El proverbista está enseñando la manera correcta para relacionarnos con los demás, advierte que no imitemos la conducta del violento porque este incita a un camino que no es bueno. Recordemos que la violencia puede provocar placer y llevarnos a amar actitudes violentas, veamos esto a continuación. La boca y la violencia: “Hay bendiciones sobre la cabeza del justo, pero la boca de los impíos oculta violencia” (Proverbios 10:6). Aquí vemos un ejemplo de violencia verbal, la cual es una de las más peligrosas. Recordemos a Saúl quien hería siempre a los más cercanos con sus palabras cargadas de violencia, estas asimismo pueden ser insultos, menosprecios o burlas y por eso cuando nuestras palabras dejan de estar llenas de bendición podemos empezar a imitar el camino de los violentos, corriendo el riesgo de amar la violencia. Violencia y rencilla: “Confunde, Señor, divide sus lenguas, porque he visto violencia y rencilla en la ciudad” (Salmo 55:9). La palabra rencilla nos habla de pelea, contienda, discordia; y vivimos en una sociedad que estimula las peleas utilizando incluso las redes sociales, el problema es que al tomar partido de alguna situación sin tener que hacerlo o sin tener la suficiente información, caemos en el engaño de la violencia. No debemos avivar el fuego de las contiendas sino ser generadores de paz, porque a paz nos llamó el Señor. Violencia y seducción: “El hombre violento seduce al vecino, y le hace ir por camino no bueno” (Proverbios 16:29 BJ). En este pasaje, otra forma de hacer violencia es a través de la seducción, esto implica la manipulación de los sentidos físicos y de los sentimientos, como lo hizo la serpiente al engañar a Eva, como también cuando Joab trató de engañar a David apelando a sus sentimientos para que perdonara a su hijo que lo había traicionado. Entonces, para lograr la seducción también se recurre a la adulación y así se completa un engaño en la persona. Cuando en la iglesia se utilizan estas estrategias con las ovejas se les está haciendo violencia y puede ser que tanto el seductor como el seducido, lleguen a acostumbrarse a este tipo
de manipulación y con eso estén amando la violencia. Falso testimonio y violencia: “No divulgues informes falsos. No te hagas cómplice del malvado ni apoyes los testimonios del violento” (Éxodo 23:1 BAD). Otra manera de hacer violencia es dando un falso testimonio en contra de una persona, acusándole con mentiras o esparciendo rumores en su contra, —algo muy común en este tiempo—, ya que a causa del alcance de las redes sociales se puede destrozar cualquier reputación. ¡Cuidado! Porque si colaboramos esparciendo noticias de las cuales no tenemos certeza o hacemos comentarios acerca de alguna persona, caemos en la murmuración y nos hacemos uno con el violento y al convertir esto en una práctica constante podemos llegar a amar la violencia. Comercio y violencia: “A causa de la abundancia de tu comercio te llenaste de violencia, y pecaste; yo, pues, te he expulsado por profano del monte de Dios, y te he eliminado, querubín protector, de en medio de las piedras de fuego” (Ezequiel 28:16). Cuando todo es monetizado y se ve como una mercancía, cuando la vida está llena de comercio, también damos paso a la violencia. Por ejemplo, al ver una necesidad como oportunidad para ganar dinero y no por ayudar a alguien, e incluso cuando las almas son vistas como mercancía, se está haciendo violencia a dichas almas, algo que se puede dar en diferentes contextos de la humanidad y tristemente también en alguna parte de la Iglesia de Cristo. Como ejemplo vemos a Luzbel, quien escogió ese camino y fue despeñado. En el tiempo de Noé la Tierra estaba llena de violencia y ahora estamos viviendo los días de Noé, por eso previo a la venida del Señor Jesucristo, la Tierra estará llena de violencia, pero sabemos que Él nos librará de ella, por eso llenémonos del amor de Dios para no practicar ni amar la violencia, ya que nadie puede amar y servir a dos amos a la vez. Digámosle no a este enemigo del amor. CITAS BÍBLICAS DE ESTUDIO Jeremías 51:46
Génesis 49:5
Eclesiastés 4:1 RV1960
Génesis 6:13
Proverbios 15:18 BJ2001
Salmo 119:134 SRV
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AMOR AL MAL Por Hilmar Ochoa
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ALMO 52:3 LBLA: “Amas el mal más que el bien, la mentira más que decir lo que es justo”. Cuando David era perseguido por Saúl hubo hombres que conspiraron contra él y al tratar de herirlo causaron la muerte de hombres justos e inocentes. Cuando David escribió el Salmo 52, dejó plasmado el momento en que un siervo de Saúl llamado Doeg causó un gran daño al sacerdocio del Señor, matando a ochenta y cinco justos que vestían el efod de lino, y no conforme con esto hirió a filo de espada a Nob, —la ciudad de los sacerdotes—, matando a hombres, mujeres y niños. Es precisamente a este personaje a quien David le dice: “Has amado el mal más que el bien; La mentira, más que el hablar justicia” (BTX), “Más que el bien, amas la maldad; más que la verdad, amas la mentira” (NVI). Aunque parece difícil creer que alguien ame más el mal que el bien, la Biblia nos deja ver que existen personas que en la involución del amor llegaron a amar la maldad. De la misma manera es difícil creer que escogieron amar la mentira más que la verdad y la justicia. Un amor prohibido se puede convertir en rival del amor verdadero, ya que en este caso vemos que Doeg amaba el bien, pero surgió un amor prohibido: “el amor al mal”, que al crecer se convirtió en un rival del amor de lo bueno y al volverse más fuerte terminó dominando su corazón. La Escritura nos enseña que antes de que llegue la mentira, Dios envía amor por la verdad, sin embargo, hay quienes deciden no recibir ese amor verdadero, por lo que son entregados al error para que crean a la mentira (ver 2 Tesalonicenses 2:10-11). Para diagnosticar estos amores prohibidos —“amor por el mal y la mentira”, que pueden conducir a malas obras—, vamos a analizar a Doeg, quien en el Salmo 52 fue declarado por David como amante de cosas malas. El relato de lo que hizo Doeg lo encontramos en el primer Libro de Samuel capítulos 21 y 22. Veamos un pequeño resumen: David llegó a la ciudad de los sacerdotes necesitado de pan, por lo que Ahimelec el jefe de estos sacerdotes proveyó a David y a sus hombres pan sagrado y una espada, elementos que representan la Palabra del Señor. Es decir que, en un momento de necesidad, cuando David y sus hombres desfallecían al ser perseguidos por Saúl, hubo un sacerdote que los sustentó y ayudó. Sin embargo, entre los sacerdotes había un siervo de Saúl llamado Doeg, ¡interesante!, porque los sacerdotes eran siervos de Dios, pero Doeg era siervo de los hombres. Llama la atención que se haga énfasis en la procedencia de Doeg, ya que se dice de él: “Doeg edomita”, es decir, perteneciente o descendiente de Edom. Este no solamente es el nombre de un territorio, también es el seudónimo de Esaú. Es decir que Doeg era del linaje de Esaú, —el hermano de Jacob que vendió su primogenitura—, “porque amó más lo terrenal que lo espiritual,” por eso la Biblia le llama inmoral y profano (Hebreos 12:16). Entonces Doeg tenía la genética de Esaú, lo cual le conduciría a ir en pos de las cosas materiales a costa de lo que fuera. Lo impresionante es que Doeg era el jefe de los pastores de Saúl, lo cual significa que su función era pastoral; o sea que, el peligro de amar la mentira y la maldad no deja exentos a los ministros; lo cual es preocupante.
¿Cuál fue la maldad y la mentira de Doeg? Cuando lo vemos de manera superficial, Doeg lo que hizo fue informarle a Saúl lo que Ahimelec había hecho con David, aparentemente no hubo una mentira. Sin embargo, al ver el trasfondo que había en sus intensiones y actitudes, podemos descubrir la maldad de su corazón; ya que su informe provocó muerte y destrucción. Esto nos hace reflexionar en el valor y poder que tienen las palabras, porque el resultado de ellas determinará la intención con la que se dijeron, ya que si no fueron dichas como conviene —o en el momento apropiado—, causarán mucho daño. Cuando Saúl escuchó las palabras de Doeg, —que aunque eran ciertas estaban llenas de injusticia—, ordenó a sus hombres que mataran a Ahimelec y los sacerdotes. Aquellos hombres al ver esa injusticia decidieron no obedecer al rey, por lo que el rey se lo demandó a Doeg, lo cual complacidamente llevó a cabo. Esto nos muestra que este hombre buscaba la oportunidad para matar el sacerdocio y no conforme solamente con eso, fue y mató a inocentes, incluso niños de pecho que no tenían nada que ver con la orden del rey. Claramente, en el corazón de Doeg estaba el deseo maligno de matar, pero necesitaba la autorización del rey para hacerlo. Y así, el amor por el mal y la mentira se manifestaron en sus acciones. Los resultados de una acción reflejan la motivación del corazón y las intenciones determinan si una verdad es dicha con el propósito de edificar o destruir. Si una verdad se dice con el fin de dañar o perjudicar, aquella verdad está llena de injusticia, y al final, aunque sea cierta, se convierte en mentira, o sea, una mentira disfrazada de verdad o una maldad disfrazada de bondad. El antídoto en contra de estos amores prohibidos es llenarnos de amor por la verdad y la justicia. CITAS BÍBLICAS DE ESTUDIO Salmo 45:7
Miqueas 6:8
Proverbios 22:11
Salmo 119:140 Génesis 25:34
AÑO DE LA REIVINDICACIÓN
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AMOR A LAS PALABRAS DESTRUCTORAS Por Ramiro y Ana Julia Sagastume
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UANDO ABRIMOS NUESTRO corazón para que el Señor haga morada en nosotros y cuando lo aceptamos como nuestro Salvador inicia un proceso para ser perfeccionados: “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17 LBLA). En este proceso que llevamos también se perfecciona nuestro amor hacia Él y dejamos cosas que no deberíamos amar. En esta edición se está abordando el tema de los amores prohibidos que posiblemente tenemos en nuestro corazón e impiden que nuestro amor hacia Dios se perfeccione. “Amas toda palabra destructora, oh lengua de engaño” (Salmo 52:4 LBLA). Puede haber en nosotros un amor a las palabras destructoras y por eso necesitamos —al igual que los seres vivientes descritos en el Libro de Apocalipsis—, tener ojos por dentro y ojos por fuera; debemos ver nuestro interno y defectos y lo vamos a lograr con la llenura del Espíritu Santo. Este amor prohibido quizá lo recibimos cuando no teníamos al Señor en nuestro corazón, pero ahora necesitamos ser ministrados en nuestra alma y eliminarlo. La palabra destructora en el Salmo 52:4 es la H1105 y una de sus acepciones es ‘devorar’. Veamos los ejemplos que existen y que nos ayudarán a ver los sinónimos de las palabras ‘destructoras’ que encontramos en distintas versiones.
Mahanaim. Mas cuando descendió a mi encuentro en el Jordán, le juré por el SEÑOR, diciendo: “No te mataré a espada” (1 Reyes 2:8 LBLA). Incluso Job habló maldición, de su boca salieron palabras destructoras: “Después abrió Job su boca y maldijo el día de su nacimiento” (Job 3:1 LBLA).
Palabras perniciosas (RV1960): Quiere decir palabras que hacen daño que quizá hemos dicho causando daño a otros en su alma, diciéndoles por ejemplo que son de menos, perjudicando así su etapa madura. “Vimos allí también a los gigantes (los hijos de Anac son parte de la raza de los gigantes); y a nosotros nos pareció que éramos como langostas; y así parecíamos ante sus ojos” (Números 13:33 LBLA). De estos diez espías salieron palabras perniciosas que abrieron una puerta y el pueblo entero las creyó para sentirse como langostas frente a los gigantes.
Sin lugar a duda, después de entender que existen palabras destructoras —palabras de maldición— debemos pedirle al Señor que ponga guarda en nuestra boca para no hablarlas ni aún en lo secreto: “Ni aun en tu recámara maldigas al rey, ni en tus alcobas maldigas al rico, porque un ave de los cielos llevará el rumor, y un ser alado hará conocer el asunto” (Eclesiastés 10:20 LBLA). Maldición quiere decir hablar mal y muchas veces hemos hablado mal de alguien, podemos decir que ha salido maldición de nuestra boca: “porque tu corazón sabe que tú también dijiste mal de otros muchas veces” (Eclesiastés 7:22 RV1960).
Palabra perversa (BEE): Este ejemplo es para alguien que obra con mucha maldad y lo hace conscientemente o disfrutando de ello: “Y Goliat se paró y gritó a las filas de Israel, diciéndoles: ¿Para qué habéis salido a poneros en orden de batalla? ¿Acaso no soy yo filisteo y vosotros siervos de Saúl? Escogeos un hombre y que venga contra mí. Si es capaz de pelear conmigo y matarme, entonces seremos vuestros siervos; pero si yo lo venzo y lo mato, entonces seréis nuestros siervos y nos serviréis” (1 Samuel 17:8-9).
Teniendo un panorama más amplio en varias versiones nos damos cuenta que en algunas oportunidades hemos hablado palabras hirientes, perniciosas, devoradoras, etc. Eso es tener un amor prohibido que impide que se perfeccione el amor de Dios en nosotros. Por eso la importancia que se ha estado ministrando a través de la llenura del Espíritu Santo para nuestra alma; que seamos llenos cada día porque no podemos hacerlo con actos humanos. “¡Oh, gálatas insensatos! ¿Quién os ha fascinado a vosotros, ante cuyos ojos Jesucristo fue presentado públicamente como crucificado? Esto es lo único que quiero averiguar de vosotros: ¿recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? ¿Tan insensatos sois? Habiendo comenzado por el Espíritu, ¿vais a terminar ahora por la carne?” (Gálatas 3:1-4 LBLA). Pidamos al Señor que nos ayude a echar fuera de nosotros todo amor prohibido porque eso nos ayudará a perfeccionar nuestro amor.
Palabras hirientes (BNP): “La suave respuesta aparta el furor, más la palabra hiriente hace subir la ira” (Proverbios 15:1 LBLA). Quizá hemos estado en medio de una discusión contestando de la misma forma como nos hablaron y eso hace que la pelea verbal sea más intensa, pero la Biblia nos aconseja hablar palabras suaves y como consecuencia la ira de la otra persona será quitada. Palabras devoradoras (NTR): “Por eso, una maldición devora la tierra, y son tenidos por culpables los que habitan en ella. Por eso, son consumidos los habitantes de la tierra, y pocos hombres quedan en ella” (Isaías 24:6 LBLA). Al hablar maldiciones se puede devorar o consumir a alguien, pero tenemos ejemplos de personas que no pagaron con mal a la persona que los maldijo: “Y he aquí, está contigo Simei, hijo de Gera, benjamita de Bahurim; él fue el que me maldijo con una terrible maldición el día que yo iba a
CITAS BÍBLICAS DE ESTUDIO Santiago 3:11
Proverbios 18:24
Colosenses 3:8
Efesios 4:29
Romanos 15:2
2 Timoteo 1:13
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AMOR A LA MALDICIÓN Por Juan Luis Elías
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L CONCEPTO DE lo que es el amor ha sido tergiversado y confundido a través del tiempo llegando a reducirlo a solamente un sentimiento y aunque que sí lo es, se ignoran sus otras dimensiones, entre las cuales encontramos en la Palabra de Dios las siguientes: Un mandamiento, una promesa (Deuteronomio 6:5; Mateo 22:37 LBLA), una persona (1 Juan 4:7 LBLA), un poder, una fuerza —la más poderosa que existe —, ya que Dios es amor, una fuerza mucho más poderosa que la propia muerte (Cantares 8:6 PDT, BLPH, BLP), y por lo tanto el amor viene a ser el principal enemigo de esta y las tinieblas. Obviamente las tinieblas no pueden vencer al amor, pero intentan que no permanezca en nosotros ya que por medio de este amor nosotros llegamos a ser más que vencedores hasta que la muerte sea vencida en nosotros por medio del amor de Dios en Cristo Jesús. Es por esto por lo que las tinieblas han levantado enemigos del amor que tienen como objetivo dañar la total expresión del amor en nosotros. Entre estos enemigos podemos encontrar las muchas aguas, los ríos, el aumento de la iniquidad y los amores prohibidos. Cuando estudiamos a la luz de la Palabra los amores prohibidos como enemigos del amor, podemos entender cómo es la forma en que actúan al comprender que intrínsecamente hemos sido diseñados para amar y recibir amor. El amor que recibimos tiene que encontrar en nosotros un receptor en nuestro espíritu y en nuestra alma en donde viene a anclarse para luego llenarnos. Estos receptores están hechos para recibir amor, pero si lo que se recibe no es el amor verdadero de Dios sino un amor a personas —situaciones o cosas que no proviene de Dios—, estos tipos de amor competirán por el receptor que es el lugar en donde se ancla el amor, y si lo ocupan, ya no dejarán lugar para que el verdadero amor de Dios se una a nosotros y llene completamente nuestro ser (Mateo 6:24 LBLA). Dentro de estos amores prohibidos encontramos el amor a la maldición: “También amaba la maldición, y ésta vino sobre él; no se deleitó en la bendición, y ella se alejó de él” (Salmo 109:17 LBLA). Ahora bien, tenemos que comprender a qué se refiere la maldición en esta porción de la Escritura; las características de los que aman la maldición y las consecuencias de amarla. La palabra maldición que se utiliza en el versículo citado es la palabra en hebreo Quelalá, identificada en la nomenclatura de la Nueva Concordancia Strong Exhaustiva como la H7045, que literalmente quiere decir maldición. Esta palabra tiene su raíz en la palabra hebrea H7043 Calal que se puede traducir como despreciar, tener en poco, disminuir, abatir, destruir, enflaquecer. Ahora, si comprendemos que a maldecir en español se le puede dar el sentido de mal decir o decir mal y si a esto aunamos el
sentido de la palabra en hebreo podemos decir que maldecir es una forma de hablar y dirigirse a otros con palabras de maldición, expresiones de desprecio y menosprecio que tratan de hacer que las personas se sientan humilladas y abatidas; son palabras que llevan destrucción a la vida de otros. Entonces, el que ama la destrucción ama decir palabras con las características que describimos en el párrafo anterior, con diferentes propósitos y causas. Al leer detenidamente el Salmo 109 podemos identificar las características de aquellos que aman decir palabras de maldición y en el versículo cuatro vemos que son acusadores aún con las personas que les han demostrado su amor. En el versículo cinco se ven otras características y es que pagan mal por bien y odian. En el versículo diecisiete se identifican como personas que no se recuerdan de hacer misericordia y que persiguen al necesitado, al afligido y al de corazón decaído; además, este salmo nos habla acerca de Judas Iscariote el traidor, el que traicionó a nuestro Señor Jesús (ver Lucas 6:16). La Escritura en este mismo salmo nos describe el proceso de cómo la maldición puede llegar a contaminarnos. Es un proceso que inicia con amar el hablar con palabras de maldición y lo primero que le sucede al que lo hace es que la bendición se aleja de su vida para luego convertirse en un manto —una cobertura, una autoridad sobre su vida— y esto le permite a la maldición entrar en su cuerpo, palabra que en hebreo es la palabra Kereb que significa entrañas, es decir, en su alma, para penetrar por último en sus huesos; lugar donde habita el espíritu para contaminar por completo el ser de quien inició amando el hablar mal.
CITAS BÍBLICAS DE ESTUDIO Mateo 24:12
Mateo 6:24
Cantares 8:7
Romanos 5:5 1 Juan 4:7
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AMOR A LA SIMPLEZA Por Oswaldo y Rita Gutiérrez
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ROVERBIOS 1:22 RV1960: “Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, y los burladores desearán el burlar, y los insensatos aborrecerán la ciencia?”. El amor es la fuerza más poderosa del universo y por ende tiene la capacidad de poderlo todo (1 Corintios 13:7 RV1960). La Palabra nos enseña que Dios es amor y por eso debemos conocerle como Él es. Por otro lado, debemos entender que el enemigo de nuestras almas ha hecho todo lo posible para que no conozcamos el amor de Dios, enviando enemigos del amor, como es el caso del amor a la simpleza (ver 1 Corintios 13:2-3 RV1960). El capítulo uno del libro de Proverbios tiene un instructivo de las cosas que se deben de hacer para no amar la simpleza (Proverbios 1:22 RV1960), dándonos a entender quiénes son los que pueden tener las características para ser amadores de la simpleza; de las que se desarrollarán algunas a continuación: El simple todo lo cree: El simple es fácil de engañar porque todo lo cree (Proverbios 14:15 RV1960), es decir que el mal puede venir hacia él y no se da cuenta y al no apartarse de este termina por recibir el daño. Por ejemplo, una persona que camina sin prudencia y transita sobre una calle y pasa por la tapadera de un tragante de aguas negras o pluviales —sin darse cuenta de que está quebrada—, cae recibiendo el daño en su cuerpo. Otro ejemplo sería una persona que para comprar algún bien no se informa correctamente y compra lo primero que le ofrecen, siendo así estafado. La mujer insensata es simple: Cuando en la Biblia se describe a mujeres sin especificarlas como personajes bíblicos se está refiriendo a entidades femeninas que pueden afectar tanto la mente de un hombre como la de una mujer. Tal es el caso de la mujer insensata, — entidad capaz de destruir con sus manos su casa (Proverbios 14:1 RV1960). En la Palabra del Señor las manos representan las obras, por lo que se puede entender que personas con obras simples, carentes de conocimiento, sabiduría y prudencia, son capaces de destruir su casa. Incluso, las personas influenciadas por la mujer insensata son escandalosas, frívolas, desvergonzadas, chismosas y que no conocen la modestia (Proverbios 9:13 RV1960, BAD, BJ2001, TKI). El simple cae en las garras de la mujer insensata: La característica de esta mujer es que llama al simple para hacerlo caer (Proverbios 9:13-16 RV1960). La palabra simple se traduce del hebreo H6612 y se puede decir tonto, seducible, ignorante, sencillo y engaño. Esta entidad hace caer al simple para que participe en obras ocultas, como es el caso del hurto, robo, inmoralidad sexual, hechicería, entre otras cosas ocultas; es por eso que el Apóstol Pablo advirtió a la Iglesia para que tuviera cuidado de no caer en el engaño de la serpiente y así sus sentidos fueran
extraviados de la sincera fidelidad a Cristo; como le sucedió con Eva cuando la serpiente con su astucia la engañó para que desobedeciera al Señor (ver 2 Corintios 11:3). Según el Diccionario Enciclopédico de Biblia y Teología, la palabra simple da la idea básica de una persona que con facilidad es influenciada; es decir, que un simple carece de conocimiento, de criterio propio y de discernimiento, por lo que cualquier opinión —aunque esté errada—, puede influenciarlo para hacer el mal. Debemos tener cuidado de no llegar a amar la simpleza y conocer qué actitudes nos libran de dicho amor prohibido, veamos algunas: Amar a Dios: El primer mandamiento en importancia es amar a Dios con todo nuestro espíritu, alma, cuerpo y mente (Marcos 12:30 RV1960); amor que nos conduce a ser guardados en nuestro ser integral para no caer en ser amadores de la simpleza. Amar sus mandamientos: Una de las formas de no apartarse del amor de Dios es guardando sus mandamientos (Juan 14:15 RV1960). Un ejemplo claro lo da el salmista cuando le dice al Señor cuánto amo tu ley, Oh Dios (Salmo 119:97 RV1960). Sabemos entonces que una persona que ama la Palabra de Dios hará lo posible por agradarle. Hacer su voluntad: Cuando se ama al Señor es fácil hacer su voluntad a causa de tener su ley dentro del corazón (Salmo 40:8 RV1960). Permanecer en Dios: Quien conoce a Dios y ha creído en Él conoce el verdadero amor; más aquel que no ama no ha conocido a Dios y por eso no puede permanecer en el amor (1 Juan 4:8 RV1960).
CITAS BÍBLICAS DE ESTUDIO Proverbios 1:32 Proverbios 7:7
Proverbios 14:18 Proverbios 21:11 Proverbios 27:12
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AMOR A LA MUERTE Por Sergio Licardié
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UANDO LA SABIDURÍA clama a los hombres en Proverbios 8, vemos que su voz se alza para que los simples aprendan prudencia y los necios sabiduría. Y ella enumera muchas de las bendiciones que provienen de buscarla constantemente y amarla, sin embargo, al final del capítulo declara una sentencia firme contra aquellos que no la amen: “Pero el que peca contra mí, a sí mismo se daña; todos los que me odian, aman la muerte” (Proverbios 8:36 LBLA). Leyendo este versículo, cualquier persona sensata se anotaría en el listado de quienes desean amar la sabiduría. Difícilmente alguien en su sano juicio diría que la odia, pues inmediatamente significaría que ama la muerte. Aún entre los inconversos que no conocen este versículo, hay personas que tratan de alcanzar sabiduría aunque solamente alcanzan conocimiento limitado e inteligencia. ¿Cómo conocer entonces si somos del grupo que odia a la sabiduría y por lo tanto, ama a la muerte? La misma Biblia nos explica el perfil de estas personas. En primer lugar, debemos saber que el verbo odiar corresponde a la palabra hebrea H8130 Sane, consultando varios diccionarios bíblicos podemos encontrar entre sus muchas acepciones: El aborrecer, enemistar, detestar, despreciar, desestimar, rechazar. Y aquí es donde adquirimos una concepción mucho más amplia de quién odia a la sabiduría: aquel que la desprecia, la rechaza o la desestima. Generalmente quien hace esto a lo largo de la Biblia es el necio, es decir, el necio es quien comúnmente va a despreciar, desestimar o rechazar la sabiduría, llevándolo a amar la muerte para finalmente recibirla. Por eso dice: “No seas demasiado impío, ni seas necio. ¿Por qué has de morir antes de tu tiempo?” (Eclesiastés 7:17 LBLA). Este versículo es muy interesante porque nos deja ver que podemos llegar a tener un grado de impiedad, pero no de necedad. Y nos advierte la consecuencia de ser necio: se nos acortan los días. En resumen, se atrae a la muerte, porque se le está amando. Esto nos lleva a la siguiente interrogante: ¿Qué actitudes tiene el necio? Veámoslas a continuación: No es rico para con Dios: Cuando el señor Jesucristo habló sobre la avaricia del hombre rico en Lucas 2:16, la vinculó inmediatamente con acumular tesoros para el uso exclusivo propio y no para Dios. No estamos hablando solamente de dinero. Por ejemplo, alguien podría buscar atesorar para sí mismo la doctrina y prédicas preciosas, pero no compartirlas nunca con hermanos necesitados. Quizás su interés sea acumular mucho conocimiento, pero si no comparte, entonces ama la muerte y odia la sabiduría. Otro ejemplo puede ser una persona que recibe el don de milagros, pero los utiliza solo para beneficiarse a sí mismo y busca recibir más dones, pero solo para beneficio propio, esa persona estaría odiando a la sabiduría y amando a la muerte. Por último en esta actitud, mencionamos también a aquel que recibe lo material, pero no quiere compartir con el que pasa necesidad, tal persona acumula tesoros para sí mismo, pero nunca obtiene un tesoro celestial porque no comparte con el necesitado. Estaría así amando a la muerte y desechando la sabiduría.
Busca a la mujer extraña: Proverbios 7 es un capítulo hermoso de la Biblia con muchas aplicaciones, normalmente lo hemos visto desde la perspectiva de la fornicación y el adulterio, pero recordemos que al hablar de la mujer extraña la Biblia no solamente hace referencia a una persona del sexo femenino, sino a entidades. Esta mujer extraña que lisonjea al simple y lo lleva encadenado como a un necio directo a su muerte (ver Proverbios 7:17), puede verse también como aquella Iglesia que se volvió infiel a Dios y que está buscando seducir a los hombres siendo desleal a su Señor, es decir, es una Iglesia que está en la búsqueda constante de lo que le agrada a ella y no de lo que le agrada a Dios. Y el necio, es aquel varón que se siente atraído por esta entidad, que es seducido con palabras persuasivas que provienen de un pensamiento humano y no de la voluntad divina. El enfoque acá no es la Iglesia en sí, sino el necio que ama la muerte. Aquella persona que desecha la sabiduría de Dios por el conocimiento humano, que prefiere saber cómo ser mejor por sí mismo (autoayuda), cómo ser un cristiano millonario, un buen ciudadano cristiano o inclusive un cristiano cool y que desecha la sabiduría del conocimiento doctrinal sano de una Iglesia que busca constantemente a Dios, — para cambiarla por la mujer extraña (la iglesia emergente que busca satisfacer al hombre y no al Señor)—. Para finalizar, es importante mencionar cómo podemos ser librados del amor a la muerte. El primer antídoto ya fue mencionado: Amar [no odiar] la sabiduría, también hay un antídoto al buscar la justicia que proviene de Dios (Proverbios 11:4), al ser enseñados por sabios (Proverbios 13:14) y al temer del Señor (Proverbios 14:27). Pidamos a Dios que nos llene por el amor a la sabiduría, que nos ayude a no rechazarla y así seamos librados permanentemente de amar a la muerte.
CITAS BÍBLICAS DE ESTUDIO Ezequiel 18:23
Habacuc 2:5
Proverbios 14:12
Salmo 6:5
Proverbios 21:6
Isaías 28:15
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AMOR AL SUEÑO Por Fernando Álvarez
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ROVERBIOS 20:13 DICE: “No ames el sueño, para que no te empobrezcas; abre tus ojos, y te saciarás de pan”. Amar el sueño significa tener un marcado sentimiento de atracción y deseo por dormir (Diccionario Vine, Antiguo Testamento). Sentimiento que por el grado de intensidad es casi imposible de resistir manifestándose en aquellas personas que sin importar las consecuencias son presas del deseo incontenible de dormir. La perspectiva médica se refiere a este fenómeno como hipersomnia, la cual consiste en la dificultad para mantenerse despierto, provocando fatiga y deterioro en la salud, pérdida de capacidad de concentración, desorientación, entre otros, llegando a afectar los vínculos afectivos y sociales de la persona; generalmente las personas duermen, pero no descansan y despiertan desorientados e irritables, permaneciendo con somnolencia a lo largo de todo el día. En cuanto a las causas que producen esta afección son múltiples, sin embargo, se considera que la depresión es una de ellas (Top Doctor, España, www.topdoctor.es). En cuanto a la depresión, sabemos que es una enfermedad del alma, generada por estados de profunda tristeza, insatisfacción, culpa, desesperación, entre otros. Por ejemplo, el autor del Salmo 42, se define a sí mismo en estado de depresión debido a su condición de exiliado y por lo tanto distante del templo y de su hogar (Salmo 42:5-6), por esa causa alentaba su alma recordándole las bendiciones del Señor. Recordar las bendiciones es avivar el amor por el Señor, como la mujer que derramó a sus pies un frasco de perfume muy caro, tan caro que su precio probablemente era el equivalente a un año de salario; aunque lo verdaderamente importante fue la enseñanza de nuestro Señor quien explicó que mucho ama quien mucho ha sido perdonado (Lucas 7:47), lo cual nos hace pensar que ese tipo de amor tiene enemigos, como las críticas, las falsas apreciaciones o el sueño. El sueño nos aleja de la oración y de la comunión con el Señor, provocando dentro de muchas otras actitudes negativas; pereza, la Biblia nos muestra un perezoso que permanece acostado, durmiendo, aun cuando debería estar atendiendo asuntos del día a día, como cualquier otra persona; se dice que duerme un poco y luego dormita (Proverbios 6:10); ambas palabras suenan muy parecidas pero no lo son, según la traducción del original hebreo lo que dice es que duerme H8142 Shená y luego cabecea H8572 Tenumá; en otras palabras de noche duerme y de día permanece somnoliento. Nótese el parecido con el diagnóstico de hipersomnia, lo cual nos lleva a concluir anticipadamente que se trata de un alma enferma y por lo tanto requiere un tratamiento espiritual, caso contrario terminará inmovilizado de manos, las que deberían estar haciendo la obra en cada casa y en cada congregación; provocando pobreza y necesidad (Proverbios 6:9-11), arrastrando así a todos aquellos que dependen de él. Retomando el tema de la ofrenda —la cual es una manifestación del amor y este a su vez del perdón—; conviene recordar que la Biblia dice que no debemos ofrendar por necesidad (2 Corintios 9:7) porque la ofrenda sería una manifestación de ella, la cual a su vez sería consecuencia de la pobreza o de la
escasez, por lo tanto, el resultado de haber caído en el amor al sueño es la pérdida del amor por el Señor. Amar el sueño hace personas perezosas, que solo viven pensando en dormir, la Biblia los increpa cuando dice lo siguiente: ¿Hasta cuándo perezoso estarás acostado? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? (Proverbios 6:9). En el Nuevo Testamento el Señor Jesús le llama malo y perezoso (Mateo 25:26); nuevamente en el Antiguo Testamento se compara la puerta y sus goznes con el perezoso y su cama, porque así como la puerta gira sobre sus goznes, el perezoso gira sobre su cama. ¿Qué quiere decir esto? Que el perezoso gira alrededor de excusas para no trabajar o para no hacer la obra de Dios; diciendo constantemente: ¡hay un león en medio de la plaza!, como diciendo no salgamos a trabajar porque podríamos morir o cualquier cosa mala podría sucedernos (Proverbios 26:13-16); dejando de proveer para los suyos, incluso, para sí mismo. El amor al sueño puede hacer que se pierda la comunión con el Señor, esto fue lo que le sucedió a Sansón mientras dormía. Dalila clavó sus cabellos al suelo y posteriormente los cortó (ver Jueces 16:14) y como los cabellos representan los pensamientos (ver Cantares 7:5), clavarlos a tierra significa abandonar los pensamientos de Dios para acoger los terrenales, hasta que la comunión entre el cristiano y el Señor deje de existir; por lo tanto, si nos acercamos a Dios, Él se acerca (Santiago 4:8) pero si nos alejamos Él también se alejará; tarde lo comprendió Sansón, cuando despertó, el Señor ya se había apartado de él (ver Jueces 16:20). Lo contrario a la pereza es la diligencia, se dice que alguien diligente es alguien que hace las cosas con interés, esmero, rapidez y eficacia y como Dios es quien pone el querer y el hacer pidámosle nos bendiga con la posesión más valiosa del hombre, la diligencia (ver Proverbios 12:27).
CITAS BÍBLICAS DE ESTUDIO Proverbios 24:33
Filipenses 2:13
Proverbios 12:27
1 Timoteo 5:8 Salmo 38:4
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AMOR AL PLACER Por Hari Chacón
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N LA ACTUALIDAD se están manifestando todas las señales que anuncian el inicio del período que la Biblia llama Tribulación y Gran Tribulación, que van desde los movimientos sociales más variados, hasta lo siguiente: “Y habréis de oír de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado! No os alarméis, porque es necesario que todo esto suceda; pero todavía no es el fin” (Mateo 24:6 LBLA). Lo más delicado es que antes que empiece la Tribulación, la Iglesia será levantada al cielo para ser juzgada y solamente aquellos que llegaron a la estatura adecuada serán arrebatados para Dios y su trono. Uno de los factores más importantes que ese grupo arrebatable debe tener es un intenso amor por Dios, por el Señor Jesucristo y por el Espíritu Santo, para estar literalmente atados a Él por ese vínculo perfecto. Al ponerle ojo a esa situación, deducimos rápidamente que el amor será atacado ferozmente, lo que fue alertado por el Señor Jesús: “Y debido al aumento de la iniquidad, el amor de muchos se enfriará. Pero el que persevere hasta el fin, ese será salvo” (Mateo 24:12-13 LBLA). Los enemigos del amor se pueden manifestar directamente, pero también los podemos analizar con lo que podríamos llamar la involución del amor, que expone el Evangelio de Juan: “Y este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran malas” (Juan 3:19 LBLA). Amar las tinieblas más que la luz implica también el desvío del amor que debemos tener hacia Dios, —a lo que se llama el amor al placer—, dirigiéndolo hacia otras personas, cosas o situaciones. El amor al placer: “el que ama el placer será pobre; el que ama el vino y los ungüentos no se enriquecerá” (Proverbios 21:17 LBLA). Según el Diccionario Strong, la palabra placer en el idioma hebreo se puede traducir como alegría, deleite, regocijo, entre otras y en gran cantidad de versículos la podemos encontrar refiriéndose al gozo en el Señor, por su servicio, por sus proezas y por las maravillas que hace por su pueblo, pero en Proverbios 21 se refiere a un placer por cosas no buenas, incluso, denotando derroche y desenfreno en el gasto de los bienes que Dios nos da. Podemos contextualizarlo con el siguiente versículo: “Y de todo cuanto mis ojos deseaban, nada les negué, ni privé a mi corazón de ningún placer, porque mi corazón gozaba de todo mi trabajo, y ésta fue la recompensa de toda mi labor” (Eclesiastés 2:10 LBLA). Esto puede parecer bueno, pero luego, el escritor concluye con que ese tipo de amor al placer es vanidad y sin provecho debajo del sol. Pero el dilema en sí no es el hecho de tener placer por alguien o algo, sino en que se vuelva un amor que reemplaza al amor de Dios: “traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de los placeres en vez de amadores de Dios” (2 Timoteo 3:4 LBLA). El amor al placer es el cambio de las prioridades en el corazón del ser humano y está íntimamente ligado al pecado y según Hebreos 11:25 es temporal: “escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los placeres temporales
del pecado”, también causa esclavitud al pecado y la pérdida de los beneficios y bendiciones que el Señor tiene para la vida de sus hijos (ver Tito 3:3; Santiago 4:3). Otra de las consecuencias del amor al placer está descrita en Lucas: “Y la semilla que cayó entre los espinos, éstos son los que han oído, y al continuar su camino son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y su fruto no madura” (Lucas 8:14 LBLA). La semilla es la Palabra de Dios que a pesar de que es diligentemente enseñada por sus siervos, no logra pegar y dar fruto en el corazón del que la escucha —a causa del amor al placer —. Dar fruto es la capacidad de escuchar y poner por obra la Palabra, logrando agradar a Dios y ser preparados para ser dignos de escapar de lo que vendrá. Esta situación implica que el amor a los placeres hizo un efecto nocivo y terrible en el cristiano y que no lo dejará evolucionar para llegar a la estatura que Dios definió para volver a Él por siempre. En 2 Timoteo capítulo 3 vemos la referencia a lo escrito al inicio, con la alerta a los hijos de Dios de que vendrán tiempos difíciles, pues las personas se llenarán de malos deseos y sentimientos, finalizando con el reemplazo del amor a Dios por el amor al placer. Dicha alerta provoca miedo, pero debe ser un aliciente que nos haga buscar por todos los medios deleitarnos en Dios y permitir que en nuestro corazón haya un placer por el servicio a Él y que también en la alabanza y adoración podamos elevarle ese amor precioso que nos quiere poner en el corazón y así seguir sus mandamientos y agradarle: “El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre; y yo lo amaré y me manifestaré a él” (Juan 14:21 LBLA).
CITAS BÍBLICAS DE ESTUDIO Deuteronomio 28:47
Eclesiastés 2:11
1 Crónicas 29:9, 17
Santiago 4:3 Tito 3:3
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AMOR AL DINERO Por Julio Lacán
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L AMOR ES la fuerza más poderosa del universo y por tal motivo el enemigo lo ataca por medio de diversos enemigos como las muchas aguas, los ríos, los amores prohibidos y el aumento de la iniquidad. Cada uno de ellos tiene una explicación desde la perspectiva bíblica que nos permite identificar síntomas que pueden hacer que el amor mengüe en nuestro corazón como hijos de Dios. En este tema abordamos los amores prohibidos, dentro de los cuales se encuentra el amor al dinero: “El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad”, (Eclesiastés 5:10), “porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores” (1 Timoteo 6:10). El dinero y su administración no deben ser un dios, sino un recurso que puesto bajo la autoridad de Dios se convierta en un elemento de bendición y no de maldición. En los versículos base el dinero aparentemente puede llegar a saciar las necesidades del ser humano, pero en realidad nunca podrá llegar a sustituir el amor de Dios (ver Hebreos 13:5). De hecho, las riquezas son un producto de la bendición de Dios y por ello es muy importante que aprendamos a administrarlas correctamente (Proverbios 10:22); nunca deben de sustituir al Señor en nuestro corazón pues únicamente Él merece el primado en todo (Mateo 6:21). Pero cuando perdemos el enfoque dándole más importancia al dinero vienen una serie de males. En la Biblia vemos algunos ejemplos de los efectos de este desequilibrio. Escasez (Proverbios 13:11): Un síntoma de alguien que ama el dinero es que utilizará medios incorrectos para hacerse del mismo y el mal que viene como consecuencia es que este pronto se acaba. Lo contrario le sucede a aquel que lo realiza de manera paciente y correcta, quien siendo fiel en lo poco, comenzará a recibir más de parte de Dios. Ruina y destrucción (1 Timoteo 6:9): Este versículo nos muestra otro de los frutos del amor al dinero y es el caer en tentación para convertirse en esclavos de lo material. Este no debe esclavizarnos, sino debemos aprender que la bendición del Señor traerá abundancia. Por eso otra forma de reconocer si la misma proviene de parte de Dios es el contentamiento que tendemos con lo que poseemos. Falsedad y mentira (Proverbios 30:8): El amor al dinero lleva a una doble moral, caer en dichos o hechos falsos con tal de obtener más ganancias. La falsedad y la mentira son una imitación o apariencia y por eso el dinero nunca logrará cubrir las necesidades que existen en nuestro corazón —pero lo material muchas veces buscará aparentar una satisfacción completa—. Solamente Dios puede saciar todas nuestras necesidades. La perfección (Mateo 19:21): El Señor nos enseña que no tener este amor por el dinero nos lleva a un nivel
de perfección y para alcanzarlo debemos de aplicar el secreto de ‘dar’, que nos ayuda a desprendernos de lo material, pero a la vez nos permite sembrar en lo espiritual. Dar no solo significa lo material, es darnos a nosotros mismos siguiendo al Señor sin condiciones. Acumular tesoros (Lucas 12:33): Al dar acumulamos tesoros en el cielo y el dar al necesitado lo que poseemos se convierte en una fuente inagotable; incluso en un escudo para que nuestros bienes no sean destruidos o robados. Dar al necesitado (Mateo 6:3): Cuando damos debemos hacerlo sin gritarlo a los cuatro vientos y en secreto, como consecuencia vendrá de Dios nuestra recompensa. Dar todo (Marcos 12:43-44): Dios conoce nuestro corazón y cuando damos lo mira, así como vio a Abel y Caín cuando ofrendaron, así como observó a la viuda que trajo todo lo que tenía, asimismo nos observa cuando nos corresponde dar. Dar sin límites a Dios, significa estar libres del amor al dinero. Fidelidad (Mateo 25:15-18): El administrar correctamente lo que recibimos—siendo fieles en lo poco— nos llevará a recibir mayores bienes. Esta administración conlleva el manejo de nuestras finanzas, las cuales deben tener un orden que inicia con darle a Dios lo que le corresponde. El amor al dinero es la raíz de todos los males y para desarraigarlo de nuestro corazón el Señor Jesús nos enseña acerca de la perfección, que consiste cuando damos; dar nuestra vida, al necesitado, dar todo lo que corresponde para Dios, convirtiéndose esto así, en un antídoto contra este amor prohibido.
CITAS BÍBLICAS DE ESTUDIO Proverbios 3:9, 16:8, 22:1
1 Crónicas 29:14
Eclesiastés 5:19
Romanos 13:7
Mateo 25:21
Filipenses 4:12
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AMOR A LA ABUNDANCIA Por Louisette Moscoso
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L QUE AMA el dinero no se saciará de dinero, Y el que ama la abundancia no se saciará de ganancias. También esto es vanidad” (Eclesiastés 5:10 NBLH). El hombre fue creado por Dios para amarle a Él por sobre todas las cosas, para luego poder amarse a sí mismo y a su prójimo, pero cuando el hombre se aparta de Dios o no le conoce, comienza a poner su amor en otras cosas, las cuales conocemos como amores prohibidos que poco a poco van destruyendo su capacidad de amar tanto a Dios como a sus semejantes. Vemos este amor a la abundancia —que nunca se saciará de ganancias—, es decir, que, aunque tenga abundancia no le satisface lo que tiene y siempre quiere más, —como las dos hijas de la sanguijuela que siempre están diciendo: “…Dame, dame...” (Proverbios 30:15)—. El Señor habló acerca de la codicia: “… Estén atentos y cuídense de toda forma de avaricia; porque aun cuando alguien tenga abundancia, su vida no consiste en sus bienes” (Lucas 12:15 NBLH). Luego refirió la parábola del hombre rico (ver Lucas 12:16-20), cuya tierra había producido mucho siendo sus graneros insuficientes para contener la cosecha, por lo que decidió botar los que ya tenía y construir otros más grandes, diciéndole a su alma que descansara, comiera, bebiera y se divirtiera, porque tenía para muchos años, pero esa misma noche murió y todo lo que acumuló, no lo pudo disfrutar ni bendecir a nadie con ello. La palabra avaricia según la raíz griega G4124 Pleonexia, es definida por el Diccionario Vine como: Codicia, avaricia, mezquindad, tacañería, ambición, deseo de tener más siempre, en mal sentido. Al hablar de avaricia se habla de fraude, extorsión, desear lo que le pertenece a otro, defraudar. El Diccionario de Palabras Griegas del Nuevo Testamento William Barclay dice que la avaricia o codicia es lo opuesto a la generosidad del amor de Dios y a la caridad de la vida cristiana. En 1 Tesalonicenses 2:5 y 2 Pedro 2:3 se describe el pecado de los falsos profetas y maestros que utilizan su posición para aprovecharse de las ovejas y hacer mercancía de las almas a quienes debían servir. El pecado de estos hombres es ver a las ovejas como criaturas para ser explotadas y no como hijos de Dios para ser pastoreados. Tienen el corazón ejercitado en la avaricia, han abandonado el camino recto y han seguido el camino de Balaam, quien amó el precio de la iniquidad, incluso 1 Corintios 6:10; Efesios 5:5 y Colosenses 3:5 dice que los avaros son idólatras y no heredarán el Reino de Dios, por eso el Apóstol Pablo nos insta a que con aquellos que llamándose cristianos son avaros, no andemos ni comamos (ver 1 Corintios 5:10-11), porque la avaricia es una de las 13 cosas que salen del corazón y contaminan al hombre (ver Marcos 7:21-22). Nuestro Dios es el dueño del oro y la plata y quiere enriquecer a su pueblo, pero ha dejado principios que, si los guardamos, Él no fallará en prosperarnos y darnos abundancia. Uno de estos es diezmar y ofrendar: “Honra al SEÑOR con tus bienes Y con las primicias de todos tus frutos, entonces tus graneros se llenarán con abundancia y tus lagares rebosarán de vino nuevo”
(Proverbios 3:9-10). Pero al mismo tiempo, el diezmar nos enseña a temer al Señor (Deuteronomio 14:22-23) y eso será como un escudo en contra de la avaricia. Otro principio es servir al Señor con alegría (ver Deuteronomio 28:47) y reconocer que Él es quien nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos y así compartir con los menos afortunados (1 Timoteo 6:17; 2 Corintios 9:8). David deseaba construirle casa al Señor, pero no se le permitió hacerlo pues había derramado mucha sangre en las batallas, pero eso no le impidió preparar una ofrenda cuantiosa para su construcción porque su corazón estaba en la casa del Señor: “He aquí, con grandes esfuerzos he preparado para la casa del SEÑOR cien mil talentos de oro y un millón de talentos de plata, y bronce y hierro sin medida, porque hay en abundancia; también he preparado madera y piedra, a lo cual tú podrás añadir” (1 Crónicas 22:14). “…también piedras de ónice, piedras de engaste, piedras de antimonio, piedras de varios colores, toda clase de piedras preciosas y piedras de alabastro en abundancia” (1 Crónicas 29:2). Al estar nuestro corazón libre de avaricia podremos tomar de lo que Dios nos da para devolvérselo en forma de primicias o buenas obras (ver 2 Corintios 9:8), pero si en nuestro corazón existe codicia, podemos estar en hiel de amargura y cárcel de iniquidad, como Simón el mago, que codició tener el don de imposición de manos para recibir el Espíritu Santo y de esa manera lucrar con ese don de Dios (Hechos 8:18-23). Es necesario comprender que todo lo que tenemos ha venido de la mano de Dios y que es suyo (ver 1 Crónicas 29:16), que nosotros solamente somos administradores de ello y si somos fieles con las riquezas que no son nuestras sino del Señor, entonces nos confiará las riquezas eternas (Lucas 16:11). Es necesario despojarnos de toda avaricia.
CITAS BÍBLICAS DE ESTUDIO Mateo 22:36-40
Efesios 4:19
Romanos 1:29
Efesios 5:3
AÑO DE LA REIVINDICACIÓN
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AMOR AL SOBORNO Por Sammy Pérez y Miguel Ochoa
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N EL FINAL de los tiempos, la Iglesia se enfrentará a los peores enemigos, los cuales buscarán enérgicamente aniquilar el amor, cegar la vista, oprimir y pervertir el derecho (Éxodo 23:6-9); por esta razón la Biblia advierte que debido al aumento de la iniquidad el amor de muchos se enfriará (Mateo 24:12). Y dentro de los enemigos del amor se encuentra el amor al soborno. El Antiguo Testamento condena y describe las consecuencias que contrae recibirlo. El término soborno del vocablo hebreo H7810 Shachad significa regalo, dádiva, donación, presente, entre otros. En la mayoría de los versículos donde aparece esta palabra se relaciona directamente con un regalo presentado a un juez para obtener un veredicto favorable —el soborno es de doble vía—, donde se puede observar al que promete soborno y al que lo solicita. También es ofrecer dinero o bienes a una persona para recibir un beneficio ilegal o injusto o para no cumplir con una obligación. La Escritura lo determina como una perversión de la justicia porque a veces se condenaba al inocente y se liberaba al culpable (Marcos 15:7-9). Cuando un cristiano abre la puerta al soborno puede estar participando indirectamente de numerosas formas de maldad: Extorsión (Eclesiastés 7:7), robo (Isaías 1:23), asesinato (Ezequiel 22:12), derramamiento de sangre inocente (Deuteronomio 27:25), incluso algunos creen en amuletos, porque piensan que traen buena suerte (Proverbios 17:8). La Biblia Nacar-Colunga dice que el soborno es una “piedra de encanto” y es interesante porque aquellos que lo practican también practican el hechizo (Éxodo 7:11; Nahúm 3:4). La Biblia asimismo prohíbe el aceptar soborno y especifica a actuar correctamente al momento de tomar decisiones que no deben ser parcializadas, ya que nuestro Dios no tolera al que recibe soborno o es injusto (2 Crónicas 19:7 BDA); también enseña que los hombres amaron más las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran malas (Juan 3:19 LBLA). Los sobornos regularmente se daban en secreto, la versión Antigua dice: “el don en el seno” o el soborno en el seno y puede referirse al pliegue de una prenda de vestir, la cual está por encima del cinturón o manto (Proverbios 21:14 SSE). Personas que incurrieron en el pecado del soborno Dalila fue sobornada con el propósito de engañar a Sansón (Jueces 16:5). Los hijos del Profeta Samuel aceptaban el soborno y por eso juzgaban de manera deshonesta (1 Samuel 8:3). David le pide al Señor no juntar su alma con los hombres pecadores y sanguinarios, en cuyas manos hay iniquidad y soborno (Salmo 26:9-10). Los jefes de casa y los sacerdotes también amaron el soborno (Isaías 1:23; Miqueas 3:11). También cuando una persona abandona el camino recto del Señor se extravía en el soborno, así como sucedió con Balaam, quien amó el pago de la iniquidad: “…que se dejó sobornar por la injusticia” (2 Pedro 2:15 NBE). Y por último, Judas aceptó el soborno para traicionar a nuestro Señor (Mateo 26:14-16). Cuando mengua el amor por el Señor es más fácil que el corazón se corrompa y acepte el soborno o pago y así caer en una actitud de injusticia, por eso es necesario estar llenos del Espíritu Santo para no caer en la tentación y en el lazo que conduce a la ruina y a la perdición (ver 1 Timoteo 6:9-10).
Personajes íntegros que no amaron el soborno ‘Abram no aceptó el soborno del rey de Sodoma’ (Génesis 14:22-23 LBLA): El enemigo muchas veces se manifiesta ofreciendo bienes materiales con la condición de obtener almas; pero afortunadamente Abram fue ministrado por Melquisedec con pan y vino —Santa Cena—, lo cual le ayudó a derrotar la tentación que le ofreció esta potestad. Entendemos que la Santa Cena nos ayuda a vetar todo receptor de soborno para salir vencedores cuando llegue la prueba. ‘Daniel no aceptó el soborno del rey de Babilonia’ (Daniel 5:17 TKI). La Biblia dice que los dones del Espíritu Santo son para bendecir al Cuerpo de Cristo y no para beneficio personal, por eso Daniel después de interpretar el enigma que le intrigaba al rey, rechazó todo presente que este le ofreció, ya que esto simbolizaba un pago por su servicio. Muchas veces el enemigo vendrá a ofrecernos bienes como lo hizo con nuestro Señor Jesús con el propósito de que rindamos y pongamos nuestros dones a su servicio (Mateo 4:7-11). ‘Pedro no aceptó el soborno de Simón el mago’ (Hechos 8:18-23): Esto nos enseña que en medio del avivamiento de este tiempo a muchos ministros se les acercarán personas sedientas de autoridad, las cuales ofrecerán soborno a cambio de privilegios. Lamentablemente el soborno ciega la vista y pervierte las palabras del justo (Éxodo 23:8). ‘Eliseo no aceptó el soborno de Naamán’ (2 Reyes 5:14-16): La ley decía que toda persona con lepra tenía aún su ropa considerada como inmunda. Cuando Naamán fue sano, ofrece obsequios al profeta, pero este rehúsa recibirlos ya que sabía que las ropas se pueden contaminar (2 Reyes 5:26; Judas 1:23). Cuando un cristiano acepta este tipo de soborno, automáticamente comparte sus pecados y su carne se insensibiliza. CITAS BÍBLICAS DE ESTUDIO Deuteronomio 27:25
Éxodo 23:6-9
Miqueas 3:11
Mateo 24:12
Isaías 1:23
1 Samuel 8:3
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AMOR AL JURAMENTO FALSO Por Edwin Castañeda y Luis Méndez
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N LA PALABRA muchos practicaron un juramento falso que los llevó a involucionar en su caminar cristiano. Es interesante que este juramento lleva implícita una mentira, que de una u otra manera va asociada a un engaño. Zacarías 8:17 LBLA dice: “no traméis en vuestro corazón el mal uno contra otro, ni améis el juramento falso; porque todas estas cosas son las que odio, declara el SEÑOR”. Al estudiar este versículo empezamos a comprender que Dios aborrece ese tipo de juramentos. La palabra juramento proviene de la raíz hebrea H7621 Shebuá que significa maldición. Mientras que la palabra falso H8267 Shéquer significa engañador, engaño, falsamente, falsedad, falso, fingidamente, mentira, mentiroso, sin causa, traición, vanidad, entre otros. Un juramento falso definitivamente es algo contrario a lo que Dios desea que salga de nuestra boca. En la Biblia se ponen límites al uso del juramento, inclusive el Señor Jesucristo le explicó esto a los discípulos y a su vez a nosotros, por lo cual la interpretación del juramento debe ser ampliada: “También habéis oído que se dijo a los antepasados: “NO JURARÁS FALSAMENTE, SINO QUE CUMPLIRÁS TUS JURAMENTOS AL SEÑOR” Pero yo os digo: no juréis de ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es LA CIUDAD DEL GRAN REY. Ni jurarás por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro ni un solo cabello. Antes bien, sea vuestro hablar: “Sí, sí” o “No, no”; y lo que es más de esto, procede del mal” (Mateo 5:33-37 LBLA). Nos damos cuenta que jurar falsamente va más allá de un sí o un no, ya que desde el momento del inicio de ese juramento Shéquer, hay una semilla de maldad que está germinando y que puede conducir al creyente a amar esta forma de actuar, —haciendo que en algún momento el Señor aborrezca la practica de tal acto—. Los límites al uso del juramento falso se amplían bajo la enseñanza de los apóstoles, el Apóstol Pablo dice: “para los inmorales, homosexuales, secuestradores, mentirosos, los que juran en falso, y para cualquier otra cosa que es contraria a la sana doctrina” (1 Timoteo 1:10 LBLA). Es interesante que se ubica el juramento falso como una acción que se encuentra fuera de la sana doctrina, por lo que podemos identificar este proceder como una doctrina del error. Bajo la explicación anterior entendemos por qué para Dios el juramento falso es tan detestable y recordemos que la doctrina es una forma de vida que obedece al orden que proviene de Él, por consiguiente, debemos estar atentos a no desviarnos de su orden establecido. El Profeta Malaquías da otra referencia: “Y me acercaré a vosotros para el juicio, y seré un testigo veloz contra los hechiceros, contra los adúlteros, contra los que juran en falso y contra los que oprimen al jornalero en su salario, a la viuda y al huérfano, contra los que niegan el derecho del extranjero y los que no me temen, dice el SEÑOR de los ejércitos” (Malaquías 3:5 LBLA). Es tremendo que varios versículos nos hablan del juramento falso y para aquellos que lo practican Dios se levantará en juicio contra ellos.
Por consiguiente, debemos cuidar lo que sale de nuestra boca ya que de todo lo que hablemos daremos cuenta; en nuestra boca puede existir justificación o condenación: “Y yo os digo que de toda palabra vana que hablen los hombres, darán cuenta de ella en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado” (Mateo 12:36-37 LBLA). Es importante ir concluyendo este estudio entendiendo que todo lo falso es una mentira y tienen una paternidad, el padre de la mentira, que es el diablo. La naturaleza del maligno se basa en la mentira y cuando un creyente practica el juramento falso está tomando un mal camino ya que está siendo engendrado o reengendrado por satanás; en este punto el creyente ha involucionado en su temor al Señor: “Sois de vuestro padre el diablo y queréis hacer los deseos de vuestro padre. Él fue un homicida desde el principio, y no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza, porque es mentiroso y el padre de la mentira” (Juan 8:44 LBLA). Como creyentes de la dispensación actual del Espíritu Santo debemos comportarnos de manera honesta e íntegra, sosteniendo nuestro hablar con un sí o un no, esforzándonos por cumplir los preceptos descrito en la Palabra, teniendo temor a Dios y practicando la sana doctrina para evitar ser contaminados con la influencia satánica de los juramentos falsos. La Biblia nos enseña a ser sabios, diligentes y prudentes, esforcémonos en ello, guardemos nuestras palabras y no seamos ligeros en el hablar, agrademos al Señor manteniéndonos fieles. Estos son tiempos de consagración y una palabra dicha en el momento justo puede edificar y bendecir a nuestros hermanos. “Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha como conviene” (Proverbios 25:11 RV1960). CITAS BÍBLICAS DE ESTUDIO Proverbios 17:27-28
Mateo 5:33-37
Zacarías 8:17
Eclesiastés 5:3 Santiago 3:2
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AMOR A LOS SALUDOS RESPETUOSOS Por Óscar y Sharon Castro
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UCAS 20:46 LBLA dice: “Cuidaos de los escribas, a quienes les gusta andar con vestiduras largas, y son amantes de los saludos respetuosos en las plazas, y de ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes”. Sin lugar a duda, este versículo expresa claramente el egocentrismo que los religiosos e hipócritas de aquel entonces profesaban al querer siempre ser el centro de atención en todo, cayendo incluso en la idolatría. Según las definiciones que nos dan algunos diccionarios acerca de saludar a alguien, el Diccionario de la Real Academia Española nos dice: Dirigir a alguien, al encontrarlo o despedirse de él, palabras corteses, interesándose por su salud o deseándosela, diciendo adiós, hola, etc. También puede ser el mostrar a alguien benevolencia o respeto mediante señales formularias. El problema no es saludar, el problema es a quién se saluda. Dentro de los saludos apostólicos que el Apóstol Pablo enviaba, eran saludos a personas que estaban buscando al Señor, antes que nada, siendo útiles en la obra y el ministerio de Dios (ver Romanos 16:3-15; Filipenses 4:21-22; Colosenses 4:15; 2 Timoteo 4:19). El problema es saludar a personas que no están buscando del Señor —sino que su propia vanagloria— y alimentando así su ego, nos hacen participar de sus malas obras: “Si alguno viene a vosotros y no trae esta enseñanza, no lo recibáis en casa, ni lo saludéis, pues el que lo saluda participa en sus malas obras” (2 Juan 1:10-11 LBLA). Al saludar a este tipo de personas nos hacemos partícipes de su egocentrismo y nos volvemos amadores de los saludos respetuosos a causa de la falta de discernimiento. El ser amante de los saludos respetuosos lleva por consecuencia el volverse amante de los primeros lugares y esto conlleva a su vez, el volverse amante de los lugares de honor en los banquetes. Siendo la raíz de toda esta involución el egocentrismo, el amarse a uno mismo antes que a Dios. El que saluda a este tipo de personas se vuelve uno con ellos en su mal actuar delante del Señor. Veamos algunos amantes de los primeros lugares. Amantes de los primeros lugares en las sinagogas “Cuidaos de los escribas, a quienes les gusta andar con vestiduras largas, y son amantes de los saludos respetuosos en las plazas, y de ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes” (Lucas 20:46 LBLA). Más que ocupar un lugar, la Palabra de Dios nos manda a ser de bendición en donde nos congreguemos. La palabra sinagoga viene de la palabra griega G4864 Sunagogé y se puede traducir como congregación o congregarse; a diferencia de lo que dice el siguiente versículo: “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca” (Hebreos 10:25 LBLA). Congregarse en este versículo es la palabra G1997 Episunagogué y se traduce ‘más allá de congregarse’, haciendo alusión de que más que ocupar un lugar adelante en una congregación, Dios quiere que busquemos el ser de bendición cada vez que nos reunamos a buscar su rostro, “¿Qué hay que hacer, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada cual aporte salmo, enseñanza, revelación, lenguas o interpretación. Que todo
se haga para edificación” (1 Corintios 14:26 LBLA). Amantes de los lugares de honor en los banquetes “Cuidaos de los escribas, a quienes les gusta andar con vestiduras largas, y son amantes de los saludos respetuosos en las plazas, y de ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes” (Lucas 20:46 LBLA). El sentarse en los lugares de honor en los banquetes era una señal de importancia dentro del pueblo judío de aquel entonces y cuando el Señor Jesucristo les habló a sus discípulos de esto, les dijo que para llegar a ser los mayores que se sientan en estos lugares de honor en las mesas, primero tenían que servir para que pudiéramos sentarnos a su mesa, “Pero no es así con vosotros; antes, el mayor entre vosotros hágase como el menor, y el que dirige como el que sirve. Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No lo es el que se sienta a la mesa? Sin embargo, entre vosotros yo soy como el que sirve” (Lucas 22:26-27 LBLA). El Hijo del Hombre vino a servir y a dar su vida por rescate de muchos (ver Mateo 20:28), haciéndose el más pequeño, siendo Él, el más grande de todos (ver Filipenses 2:5-11). Todo aquel que ama la posición más prestigiada y de honor en la mesa sin seguir el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo —quien se humilló haciéndose el más pequeño— tiene en poco este acto de amor tan hermoso. Amados hermanos, roguemos cada día al Señor hacernos los más pequeños, dejando por un lado el primado y buscando al Señor como lo que somos; sus hijos que le servimos de todo corazón y así, pidámosle el discernimiento para poder distinguir quién le sirve y quién no le sirve, para evitar saludar a este tipo de personas y no participar de sus malas obras (Malaquías 3:17-18). ¡Amén!
CITAS BÍBLICAS DE ESTUDIO Filipenses 2:5-11
Juan 3:16
Mateo 23:11
1 Juan 3:16
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AMOR AL RECONOCIMIENTO DE LOS HOMBRES
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Por Pablo y Mónica Orellana
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UAN 12:43 LBLA: “Porque amaban más el reconocimiento de los hombres que el reconocimiento de Dios”. Junto con los que se negaron a creer, muchos creyeron, pero se negaron a reconocerlo. Esto es igualmente malo y Jesús dirigió duras palabras a tales personas: “Por tanto, todo el que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Pero cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 10:32-33 LBLA). Las personas que no adoptan una firme postura por Jesús tienen temor a ser rechazadas o ridiculizadas, muchos líderes judíos no reconocían su fe en Jesús porque temían que los expulsaran de la sinagoga —que era su vida— y perder así su posición de prestigio en la comunidad. Pero la alabanza de los hombres es inconstante y de breve duración, debiera interesarnos mucho más la aceptación eterna de Dios que la aprobación temporal de otras personas. El Diccionario Strong traduce la palabra ‘reconocimiento’ del griego G1391 Doxa como gloria, glorioso, glorificar, honra, honroso. Pero también podemos encontrar otros significados en el Diccionario Vine: Estimación, reconocimiento, reputación, alabanza, honor, excelencia. Podemos notar que esto no es un camino al cual se llega de la noche a la mañana, sino que es una involución que va de la mano del egocentrismo y la adulación de quienes nos rodean —y queriendo pensar con un corazón sano—, la felicitación de ellos hacia ti por ver como Dios te usó en tu servicio, privilegio, oración, intercesión, prédica, manera de danzar o alabar a Dios, o incluso al verte estar frente a autoridades de prestigio. Pero la Palabra de Dios dice que el corazón del hombre es engañoso (ver Jeremías 17:9 RV1960) y el estar recibiendo reconocimiento constante de la mano de una sobre valoración de nosotros mismos puede hacer daño a nuestra alma y alejarnos del objetivo principal por el cual Dios nos ha dado ese privilegio espiritual tan honroso de servirle. Este amor por el reconocimiento del hombre puede convertirse en un modo de vida y una necesidad que cada vez más, nos alejará del amor verdadero: “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él” (1Juan 4:16 LBLA). Si bien es cierto que el reconocimiento es una necesidad humana fundamental, la Biblia nos muestra un ejemplo: “¡Bien hecho, siervo bueno y fiel!” (Mateo 25:19-23). Sin embargo, con mucha frecuencia como hombres llevamos a más alto esta cortesía correspondida y en el otro extremo la falta de reconocimiento ahoga el entusiasmo y la iniciativa. Como individuos en nuestra mente humana necesitamos sentirnos queridos, apreciados e inclusive necesitados, tanto así que, a falta de esto podríamos llegar a sentirnos abatidos y defraudados, por tal motivo es muy importante que aprendamos cómo y cuándo expresar y recibir el reconocimiento. El mayor ejemplo a este respecto es nuestro Señor, porque Él no pasa por alto a quienes merecen
reconocimiento, se fijó en hombres como Abel, Enoc y Noé (ver Génesis 4:4, 6:8; Judas 14), reconoció a David por su sobresaliente fidelidad (ver 2 Samuel 7:16). Samuel honró al Señor por años como profeta y Él lo honró respondiendo rápidamente a su oración cuando le pidió ayuda para derrotar a los filisteos (ver 1 Samuel 7:7-13). ¿Acaso no nos sentiríamos honrados de tener este tipo de reconocimiento que viene de lo más alto? “Pero EL QUE SE GLORÍA, QUE SE GLORÍE EN EL SEÑOR. Porque no es aprobado el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien el Señor alaba” (2 Corintios 10:17-18 LBLA). Es importante que como hijos de Dios entendamos que es mejor que nos honre el Señor y no los hombres, porque lo que Dios nos da permanece y lo que el hombre pueda ofrecer desaparecerá rápidamente. “Jesús les dijo: «Ustedes ante la gente aparentan ser justos, pero Dios conoce las intenciones de su corazón. Lo que la gente tiene en alta estima es despreciable para Dios” (Lucas 16:15 PDT). Claramente vemos en la Escritura que Dios es un Dios celoso de su gloria y no la comparte con nadie (ver Isaías 42:8), pero en el entendido, lo que quiere es que el hombre le de la gloria y la honra a Él, que es digno de todo esto, pero en su misericordia también la puede hacer descender sobre nuestras vidas (Santiago 1:17 LBLA). Debemos estar constantemente rogando que el Espíritu Santo de Dios habite en nosotros, para que nos haga entender cuando se haya sembrado en nosotros el amor por el reconocimiento del hombre. Y estar llenos de su Espíritu Santo es primordial para ser redargüidos y poder identificarlo y clamar al Señor para que nos arranque de raíz ese amor que es un enemigo para el amor verdadero que es en Él. “Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor” (1 Juan 4:7-8 LBLA). ¡Maranatha!
CITAS BÍBLICAS DE ESTUDIO Juan 5:41 LBLA Mateo 6:2 PDT
Mateo 23:5-7 BTX3 Lucas 16:15 LBLA Salmo 22:29 LBLA
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AMOR A LAS TINIEBLAS Por Pablo Arana
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UAN 3:19 LBLA: “Y este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran malas”. Hemos aprendido que la fuerza más poderosa del universo es el amor, sin embargo, esta arma tan poderosa que el Señor nos ha dado no está exenta de enemigos y debemos saber a qué nos enfrentamos para aprovechar nuestras armas que son poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, siendo la más grande la del amor. En estos últimos tiempos la iniquidad buscará debilitar el amor de muchos (Mateo 24:12) y haciendo uso de sus armas, las tinieblas intentarán debilitar el arma más efectiva que tenemos en Dios y una de las formas en que se ataca al amor es a través de amores mal dirigidos, como por ejemplo, el amor al dinero que origina muchos otros males; así que debemos poner atención especial a qué cosas amamos y por ende qué clase de amor estamos desarrollando. Sabemos que hay un amor incorruptible (Efesios 6:24) pero podemos inferir que por lo tanto también existe un amor corruptible que debemos evitar y rechazar. Estos amores mal dirigidos entran en conflicto o rivalidad con el amor verdadero (Mateo 6:24). Uno de estos amores mal dirigidos o amores prohibidos que rivalizan con el amor de Dios es el amor a las tinieblas (Juan 3:19), el primer punto importante para analizar en este versículo está en la frase “amaron más las tinieblas que la luz”, notar que no dice que no amaron la luz, sino que dice que sí la amaron solamente que no tanto como a las tinieblas y esa fue su condenación. Desde el principio hemos visto cómo Dios le ha dado a su pueblo la capacidad de elegir su camino (ver Deuteronomio 30:19), lamentablemente muchos escogen el camino de la muerte a pesar de conocer el camino de la vida y de esa manera el Señor también nos da la capacidad de escoger a quién o qué vamos a amar y por ello es necesario recalcar la advertencia de cuidar qué cosas estamos amando, sabiendo que un amor corruptible puede llegar a hacer que mengüemos en nuestro amor a la luz como en este caso en favor de las tinieblas. La Biblia dice que “amó más” y ese versículo también se puede traducir “más fácilmente, más dispuesto” por lo que entendemos que este enemigo del amor va corrompiendo, de manera que cada vez sea más fácil y se esté cada vez más dispuesto a amar a las tinieblas, —siendo un proceso gradual que va invirtiendo la balanza en contra del amor a la luz —, quizá por eso nos advierte el Apóstol Pablo: “Por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga” (1 Corintios 10:12), para que reconozcamos que debemos conscientemente esforzarnos por hacer crecer nuestro amor a la luz y que Dios que es amor, crezca en nosotros (ver Juan 3:30) para que nuestro yo y todo amor corruptible disminuya. El segundo punto importante para analizar de este versículo está en la frase “pues sus acciones eran malas” ya que podemos entender que la forma en que estos personajes demostraron que amaban más a las tinieblas que a la luz, fue por medio de sus acciones. Por eso si queremos que nuestro amor por la luz sea mayor y llegue
a ser el único, —desechando todo amor a las tinieblas—, no basta solamente con decir que amamos más la luz, debemos demostrarlo con nuestro actuar. Para esto la primera acción y quizá la más importante es creer en Cristo, que es la luz: “Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo el que cree en mí no permanezca en tinieblas” (Juan 12:46). Así como debemos buscar hacer las acciones que hagan crecer nuestro amor por la luz, también debemos evitar las acciones que demuestren lo contrario: “Pero el que aborrece a su hermano, está en tinieblas y anda en tinieblas, y no sabe adónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos” (1 Juan 2:11), aborrecer a nuestros hermanos de alguna manera nos está ligando a las tinieblas haciendo que el amor a estas crezca. Otro ejemplo lo vemos con nuestros padres: “Al que maldice a su padre o a su madre, se le apagará su lámpara en medio de las tinieblas” (Proverbios 20:20). Ambos casos los podemos aplicar también a nuestros hermanos y padres espirituales, sabiendo que aborrecerlos o maldecirlos puede hacer abundar el amor a las tinieblas. Finalmente, para encausar nuestras acciones por el camino correcto debemos reflexionar en lo que nuestros ojos ven: “La lámpara de tu cuerpo es tu ojo; cuando tu ojo está sano, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando está malo, también tu cuerpo está lleno de oscuridad” (Lucas 11:34). Hoy en día con el acceso que tenemos a tanto contenido audiovisual, ¿cuánto de lo que nuestros ojos ven es publicidad, televisión, videos o redes sociales? ¿Cuánto de lo que nuestros ojos ven está dedicado a la lámpara que es su Palabra (Salmo 119:105)? Para cultivar el amor a la luz y desechar el amor a las tinieblas, debemos amar su Palabra y enfocarnos en poner nuestros ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe (Hebreos 12:2).
CITAS BÍBLICAS DE ESTUDIO 1 Juan 2:9
Efesios 5:11
Efesios 5:9
Eclesiastés 2:13
Efesios 5:8
Isaías 5:20
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AMOR A SÍ MISMO Por Vilma Cruz y Carol de Acevedo
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A PALABRA DE Dios nos enseña el orden correcto del amor. Primero debemos amarlo a Él, después a nosotros mismos, al prójimo y a nuestros enemigos, sin embargo, cuando leemos en la segunda carta a Timoteo podemos preguntarnos: ¿Está bien amarse a uno mismo? 2 Timoteo 3:1-2: “...en los días finales, llegarán momentos difíciles porque habrá hombres amadores de sí mismos ...”. La respuesta está en Lucas 10:27: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo”. Es decir, si amamos al Señor antes que a todo, podremos amar como corresponde, pero si nuestro amor es desordenado, el enemigo puede engañarnos. En 2 Timoteo 2:5 los amadores de sí mismos tienen una apariencia de cristianos ejemplares, pero siempre están en un aprendizaje sin dar frutos en Dios (2 Timoteo 3:4-7 LBLA), no practican su Palabra escuchando otro evangelio, atienden el gnosticismo negando a Dios en nombre de la ciencia y tampoco llegan al pleno conocimiento de la verdad. Pero si alguien es bueno lo sabremos por su actuar conforme a la ley y al testimonio bíblico (ver Isaías 8:20). Es importante que evaluemos a quien le ponemos atención para ser agradables ante Dios (1 Tesalonicenses 5:21). Según el Diccionario Strong, ‘amador de sí mismo’ es G5367 Fílautos y significa egocéntrico, narcisista, no es confiable y es falso. De acuerdo con los expertos en psicología, el narcisismo es un trastorno que provoca sentimientos de superioridad, monopoliza las conversaciones, observa con desdén a los demás, cree que no necesita a nadie, crea competencia para evidenciar las carencias de otros, se entristece o enoja al no recibir las atenciones que cree merecer y llega a deprimirse y a considerar el suicidio. La Iglesia de Laodicea se creía autosuficiente y decía de sí misma ‘soy rico, me he enriquecido y de ninguna cosa tengo necesidad’; en cambio, Cristo la califica como una Iglesia en desventura, miserable, pobre, ciega y desnuda, pero le da la solución a ese sentimiento de superioridad: “…te aconsejo que adquieras de mí oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestidura blanca para vestirte y colirio para que veas ...” (Apocalipsis 3:14-18 PSH). Según 1 Pedro 1:7 la fe es mucho más preciosa que el oro refinado en fuego y quien pone su fe y esperanza en Dios es verdaderamente rico y no quedará avergonzado (ver Romanos 5:5). Las vestiduras blancas nos hablan de pureza, santidad y cobertura, la cual debemos buscar entregándonos al Señor por completo para ser irreprensibles ante Él (Apocalipsis 19:8; 1 Tesalonicenses 5:23). La cobertura fue necesaria desde el principio, ya que cuando Adán y Eva pecaron se cubrieron con hojas de higuera, pero Dios les recubrió con túnicas de pieles (ver Génesis 3:21), enseñándonos que la cobertura no es lo que el hombre quiere sino lo que Dios escoge. Incluso, debemos evitar ser amadores de nosotros mismos señalando la paja del ojo ajeno sin ver la viga en nuestro propio ojo (Mateo 7:3) y por eso el colirio nos habla de la visión, ya que no veremos bien por medio de ritos o por ser vistos en la iglesia, sino mediante la luz de Cristo que alumbra en las tinieblas; busquemos agradar al Padre sirviéndole siempre (Colosenses 3:23).
Por otro lado, Luzbel no mantuvo la dignidad y la luz que tenía por haber enaltecido su corazón a causa de la sabiduría, las riquezas mal habidas y su belleza, ya que la maldad lo llenó y por ello fue despeñado (ver Ezequiel 28:5, 12, 15). Hoy en día este enemigo nos codicia andando como un león rugiente para hacer que nos amemos antes que al Padre (1 Pedro 5:8). Esto lo hace procurando hacernos caer en lo que él cayó, pero no debemos permitirlo, ya que lo que tenemos proviene de la mano de Dios. Otro ejemplo es Nabucodonosor en Babilonia, cuando dijo que él y su esfuerzo habían edificado la ciudad para su propia gloria y por ello la soberbia e insensatez lo llevaron a volverse en una bestia (ver Daniel 4:30). Dios nos libre de caer en este engaño, ya que toda la gloria le corresponde a Él, porque no importa el cargo, privilegio o los títulos que nos acrediten, si el amor dentro de nosotros no le da la prioridad al Altísimo, corremos el riesgo de ser avergonzados y echados a las tinieblas de afuera (Mateo 25:30). Ser libres de todo esto es posible, pero es necesario un milagro de Dios, ya que, aunque podemos recibir ayuda por medio de un profesional que le ame y le tema, debemos aprovechar este período de su gracia y por eso pidamos constantemente la llenura de su Espíritu Santo quién nos asistirá a echar fuera todo lo malo. Reconozcamos nuestras faltas, roguemos que su Espíritu nos lave y limpie de todo mal (Santiago 5:15) y ayudémonos mutuamente (1 Corintios 12:21); porque somos un solo cuerpo en Cristo (1 Juan 1:7) y dispongamos nuestro corazón para ser cambiados y transformados a su imagen (2 Corintios 3:18). Cristo viene pronto por una Iglesia sin mancha y sin arruga (Efesios 5:27) y por esa razón, preparémonos, pueblo del Señor. Hosanna.
CITAS BÍBLICAS DE ESTUDIO Isaías 14:14-15
Proverbios 21:4
Proverbios 1:7
Daniel 5:20
Romanos 12:3
1 Juan 4:20
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AMOR AL MUNDO Por Diego Figueroa
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LO LARGO de la presente revista hemos estudiado acerca de los enemigos del amor y los peligros que estos provocan. Para finalizar, abordaremos el amor al mundo —para entender cómo de una manera sigilosa— este amor prohibido quiere afectar a la Iglesia del Señor Jesucristo. La Biblia nos dice: “No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Juan 2:15 LBLA). La palabra améis en el Diccionario Strong G25 Agapao nos enseña que el amor al mundo puede convertirse en un amor muy profundo, comparado incluso al amor que podamos tener hacia un ser muy amado. A raíz de esto podemos afirmar que el mundo y sus pasiones son cosas muy deseadas por la humanidad y por eso la Iglesia debe tener un gran cuidado para no ser presa de este sistema (ver 1 Juan 2:17). “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4 LBLA). Al detenernos en este versículo nos damos cuenta de que el amor al mundo viene a ser un tipo de adulterio porque si en algún momento permitimos que nos abrace, involucionamos y por ende nuestra vida peligra para regresar a la etapa de ser enemigos de Dios (ver Romanos 5:10). Pero, para poder evadir los peligros del mundo, primero debemos asimilar que, si amamos al mundo, no podemos amar verdaderamente a Dios —y esto es un principio bíblico— ya que Él no ama las cosas malas y negativas de este mundo y por eso nosotros somos llamados a ser formados a la imagen del Hijo de Dios. Si logramos entender que Dios nos amó primero, así también le amaremos antes que a todas las cosas del mundo: “Nosotros amamos, porque El nos amó primero” (1 Juan 4:19 LBLA). El Nuevo Testamento nos relata acerca de Demas, un personaje que amó al mundo antes que a Dios y por eso abandonó al Apóstol Pablo: “pues Demas me ha abandonado, enamorado de este mundo presente, y se marchó a Tesalónica …” (2 Timoteo 4:10 CEE2011). Demas quiere decir gobernante de las personas y es por eso que el peso de la influencia del mundo sobre alguien que gobierna puede resultar en que ellos mismos desvíen a la Iglesia de Dios a causa de ser ministros con un amor confundido y no perfecto hacia el Señor. Por otro lado, este amor al mundo también crea confusión: “Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se dedicará a uno y desdeñará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero” (Lucas 16:13 BJ3). Este versículo podemos aplicarlo a servirle a Dios o al mundo y para servirle correctamente a Dios debemos hacerlo con todo nuestro corazón y todas nuestras fuerzas, anhelando únicamente agradarle y también ser de bendición para nuestros hermanos. El resultado contrario a esto es ser como Diótrefes, una persona que se amaba a él primero antes que a nuestro Señor buscando siempre tener el primado en todo lo que hacía: “He escrito alguna cosa a la iglesia; pero ese que ambiciona el primer puesto entre ellos, Diótrefes, no nos recibe” (3 Juan 1:9 BJ3). Sin embargo, nosotros tenemos la Palabra de Dios que nos enseña que quien quiera ser el mayor, debe primero, servirle a todos los demás con amor (Mateo 23:11), “Pero no es así con vosotros;
antes, el mayor entre vosotros hágase como el menor, y el que dirige como el que sirve” (Lucas 22:26 LBLA). Parte de los enemigos que existen en el mundo son las plagas y a continuación veremos varias de ellas, “Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Juan 2:16 LBLA). Plagas provenientes del mundo • • •
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Aflicción: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tenéis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33 LBLA). Odio: “Si el mundo os odia, sabéis que me ha odiado a mí antes que a vosotros” (Juan 15:18 LBLA). Avaricia y fornicación: “no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo” (1 Corintios 5:10 RV1960). Estafas: “ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6:10 LBLA). Tristeza: “Porque la tristeza que es conforme a la voluntad de Dios produce un arrepentimiento que conduce a la salvación, sin dejar pesar; pero la tristeza del mundo produce muerte” (2 Corintios 7:10 LBLA).
Una de las cosas más importantes que podemos hacer como hijos de Dios es entender que, aunque estamos en el mundo, no debemos ser parte de él (Juan 17:16). “Entonces oí otra voz del cielo, que decía: «Ustedes son mi pueblo. Salgan de Babilonia [el mundo], y no pequen como ella, para que no caigan sobre ustedes las terribles plagas que le vendrán” (Apocalipsis 18:4 BLS). Que Dios nos ayude a amarle profundamente con todo nuestro corazón.
CITAS BÍBLICAS DE ESTUDIO Juan 14:27
Santiago 3:15
1 Corintios 3:19
Colosenses 2:8
Juan 18:36
Colosenses 2:20-21
Rizpa E
N ESTE TIEMPO vemos como el mundo atrae a niños, jóvenes y adultos sin respetar edades para engañarlos y hacerlos caer en todo tipo de pecado. Ahora son más vulnerables para caer en el territorio del enemigo a través del acceso ilimitado de las redes sociales, el Internet y todos esos medios disponibles a tan solo un clic. Muchas veces, no nos damos cuenta de lo que nuestros hijos están viendo y escuchando. ¿De qué hablan con sus amigos o con otras personas? Hoy en día muchos chicos pasan día y noche encerrados en sus habitaciones, viendo, escuchando y hablando cosas que están condenando su vida; porque no hay quién se levante por ellos.
“Y Rizpa, hija de Aja, tomó tela de cilicio y lo tendió para sí sobre la roca, desde el comienzo de la cosecha hasta que llovió del cielo sobre ellos; y no permitió que las aves del cielo se posaran sobre ellos de día ni las fieras del campo de noche. Cuando le fue contado a David lo que Rizpa, hija de Aja, concubina de Saúl, había hecho, David fue y recogió los huesos de Saúl y los huesos de Jonatán su hijo en posesión de los hombres de Jabes de Galaad, quienes los habían robado de la plaza de Bet-sán, donde los filisteos los habían colgado el día que los filisteos mataron a Saúl en Gilboa, y trajo de allí los huesos de Saúl y los huesos de su hijo Jonatán, y recogieron los huesos de los ahorcados” (2 Samuel 21:10-13 LBLA). Rizpa nos da un gran ejemplo en estos pasajes. Aunque tomaron a sus hijos y a los de Merab, ella no permitió que las aves de rapiña ni las fieras del campo se llevaran o se comieran a sus hijos, y no solo a sus hijos, sino que también protegió de la misma manera a los hijos de Merab. Lo que ella había hecho durante esa temporada árida llegó a oídos del rey, quien se enteró que ella había extendido un manto y ahuyentado a esos que querían llevarse a sus hijos, hasta que llovió de nuevo. Entonces, los cuerpos de sus hijos y los de Merab fueron recogidos por orden del rey. Nosotras como Madres debemos de ser como Rizpa y levantarnos por nuestros hijos, extendiendo nuestro manto de cobertura sobre ellos; sí, intercediendo por ellos en todo tiempo, hasta que la lluvia fresca caiga, pero también estorbándoles el pecado; aunque eso signifique estar día y noche pendientes y sabiendo qué es lo que ven, escuchan y hablan, pero, sobre todo, llenándolos de la Palabra de Dios. También debemos discipular a nuestros hijos en casa para que su corazón sea lleno de la Palabra del Señor y que entonces, todo aquello que brote de ellos sea bendición para otros y puedan alcanzar aún a aquellos a quienes no les estorban el pecado y no conocen a Jesús como su Señor. La gran comisión que nos encomendó nuestro Señor Jesús (ver Mateo 28:19-20), comienza en casa, formando a nuestros hijos, por eso debemos ahuyentar todo aquello que quiera apoderarse de ellos para llevarlos al territorio del enemigo. Dios nos hizo capaces para proteger a nuestros hijos, para defender esa herencia bendita de Jehová. ¡No te desanimes mujer! Tu oración está siendo escuchada y tu labor no solamente se quedará en tus hijos, sino que llegará a aquellos que aún no han sido alcanzados.
Leticia de Enríquez Obra Misionera - Ministerios Ebenezer
“EL AMOR Y SUS ENEMIGOS”
“ENEMIGOS DEL AMOR”
“EL AMOR Y SUS ENEMIGOS II”
https://bit.ly/3Dven7T
https://bit.ly/36Hmfax
https://bit.ly/3iWLXu3
Prédicas
Bibliografía de las
de esta revista
“AMOR AL SUEÑO”
“ENEMIGOS DEL AMOR IV”
https://bit.ly/3wRU5US https://bit.ly/3uR2t46 NOTA: haz clic en la dirección de cada video para ver la enseñanza