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Historias de Cuarentena.

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Historias de Cuarentena 1ra ed.18.07.2020


Historias de Cuarentena

Sobre Revista Paralelo: Revista Paralelo es un espacio diseñado para la divulgación donde se busca enlazar a la comunidad mediante la promoción cultural. Junto a una columna editorial independiente, se recopilan trabajos artísticos, literarios y musicales al rededor una temática especifica para cada edición. Esperamos que sea de su agrado todo el contenido de esta edición. Con el mayor aprecio, la editorial.

Revista Paralelo 1ra. Ed. “Historias de Cuarentena”

Dirección y editorial: Apoyo técnico:

-Pedro A. Velandia P. -Luis E. Velandia A.

-Juan P. Acevedo. Portada: Artista: Obra: Técnica:

-María Tarazona. -Historias de cuarentena. -Carboncillo sobre papel.

Colombia 2020.


Historias de Cuarentena

Revista Paralelo “Historias de Cuarentena” Bitácora: nombre femenino 1. Armario o cajón fijo a la cubierta del barco y cercano al timón,en que se pone la brújula. Diccionario antigüo de biblioteca.

La bitácora en la Revista Paralelo, es la hoja de ruta que define el eje tematico a desarrollar en la convocatoria. En esta edición es: “Historias de cuarentena”.

Historias de cuarentena: Cualquier tipo de escrito, de temática libre, cuyo único limitante es contener elementos narrativos que indiquen que el tiempo en el que se desarrolla coincide en algún momento con la cuarentena.


Fotografía original: página web de migración Venezuela.


Artista: Angie Reyes. Obra: Camino a casa. TĂŠcnica: Bordado sobre papel. Su instagram @kaizen_cs aquĂ­:


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CONTENIDO +Decálogo del perfecto cuentista..................................................................... 8 +Cronología de la cuarentena........................................................................ 12 +Entrevista Isabela González....................................................................... 18 De Frente y Sin Filtros.................................................................................. 22

+Escritos de los participantes....................................................................... 24 -Cuando el tiempo se reinicie (María Ortiz).................................................. 26 -Solitude (Laura Velandia).......................................................................... 30 -Una pequeña esperanza (Nicolas Velandia)............................................... 32 -Correr a verte (Luis Enrique R.)................................................................ 37 -Bitacora de cuerpo y ansiedad en medio de un encierro (Gabriela Meza)... 40 -Sin tener que pagarle (Wilson Carreño)..................................................... 42 -Llueve (Sergio Gómez)............................................................................... 44 -La chica de la cafetería (Paula Vesga)........................................................ 47 -Relatos de cuarentena de un desplazado (Laura Zárate)............................ 50 -Amigos o Conocidos (Jefferson Pérez)........................................................ 52 -Muro de Contención (Sthefany Hasbón).................................................... 54

+Escritos de la editorial................................................................................. 58 -El sueño espacial (Luis E. Velandia)........................................................... 60 -Inundación (Pedro A. Velandia)................................................................. 62

+Un prócer en cuarentena............................................................................. 68 +Grandes obras pruducidas en cuarentenas, encierros o aislamientos...... 72 +Des-Horóscopo.............................................................................................. 74 +Agradecimientos.......................................................................................... 81


Flor amarilla saliendo del concreto.

FotografĂ­a original: Revista Paralelo


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Decálogo del perfecto cuentista El gran maestro Uruguayo, Horacio Quiroga escribió este decálogo en 1927 para la revista Hogar de Buenos Aires. Hoy recordamos su obra y su trayectoria cómo uno de los escritores más enigmaticos principios del siglo XX. Sus historias son tan fascinantes, qué es casi imposible trazar una linea para diferenciar la ficción de sus escritos con su propia vida. I Cree en un maestro -Poe, Maupassant, Kipling, Chejov- como en Dios mismo. II Cree que su arte es una cima inaccesible. No sueñes en domarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo. III Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia IV Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón. V No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas. 8


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Antigüa fotografía a Horacio Quiroga (Autor desconocido).

VI Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: “Desde el río soplaba el viento frío”, no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes. VII No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo. VIII Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas vien9


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do tú lo que ellos no pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea. IX No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino X No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento. FIN

Más información aquí:

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Reserva forestal dentro de la ciudad.

FotografĂ­a original: Revista Paralelo


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Cronología de la cuarentena -Enero 22 2020: Hombre de origen chino con síntomas de gripe en el aeropuerto AI El Dorado. (Falsa alarma). -Enero 27 2020: Colombiano venía de Wuhan con síntomas. (Nos volvimos a salvar). -Febrero 22 2020: Nos fuimos a rescatar a los colombianos de Wuhan. (Muchos nervios, desde “pasión de gavilanes” no sentía tanta tensión). -Febrero 27 2020: Llegaron los 13 colombianos de Wuhan. Por allá se quedó uno, dizque porque aquí la salud es mala (Las cosas qué dice la gente). El protocolo fue mejor que el de llevar la llama olímpica. Buses en caravana (¡junior tú papá!), prensa y mucho suspenso. Hasta que finalmente los hospedaron en la villa deportiva. Calcule el susto cuando se les rompió el tubo del agua caliente. -Marzo 06 2020: Primer caso de COVID 19 en Colombia. (Ahora si fue, nos llegó el regalito de los familiares que viajaron al exterior). -Marzo 12 2020: 12 casos confirmados. Se declara emergencia sanitaria en Colombia. Se suspenden eventos públicos con aforo superior a 500 personas. Se suspende el atraco de Cruceros en puertos nacionales. (¡sin saber si los laboratorios y las pruebas eran suficientes, o si ya eran más casos). -Marzo 17 2020: Para estas épocas, y a puertas de un puente festivo, Claudita Lopez propuso el simulacro de aislamiento en Bogotá; la idea fue tan buena que alcaldes y gobernadores la replicaron en sus áreas. Ante tanta presión, Duque anunció cuarentena obligatoria para los mayores de 70 años. -Marzo 19 2020: 128 casos confirmados. Bogotá entra en simulacro de cuarentena. (Simulacro no fue, era cuarentena).

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-Marzo 20 2020: “My president” al ver que Claudia López la tenía clara, le sigue la cuerda y anuncia una cuarentena de 19 días desde el miércoles 24 de marzo dejando el día martes cómo día sin cuarentena. (El martes tocó salir a comprar los víveres y obvio, papel higiénico). -Marzo 21 2020: Mientras todos estábamos en la casa viendo “nelfis”, fallece la primera persona por el COVID 19 en el país. -Marzo 22 2020: Desde hoy a media noche se suspende la llegada de vuelos comerciales a Colombia. (Duque quería ofrecer a Colombia cómo zona de arribo para extranjeros latinoamericanos, pero Claudita no lo dejo). -Marzo 24 2020: Finalmente la cuarentena comienza este día. O bueno a las 11:59 pm. Gente por aquí y por allá. Realmente no es claro qué pasó. Total, cuarentena es lo que hay, cuarentena es lo que viene. -Marzo 25 al 27 2020: Se dañó la máquina que procesa las pruebas del Covid 19. Para esta fecha los nuevos casos diarios superan los 30, pero apenas se pudieron diagnosticar 21 casos. (Mijo, vaya a la tienda y compre “Super bonder”, seguro la arreglamos). -Marzo 31 2020: Desde este día se inicia la devolución del IVA. Casi al mismo tiempo que los trapitos rojos empiezan a colgar de las rejas, y ventanas. Ojalá y les llegue a ellos. -Abril 1 2020: Iniciamos el mes con 1.065 casos, 17 fallecidos, y 39 recuperados. (La pensión de los viejitos llega a la casa. También pueden enviar a un tributo para que reclame el dinero). -Abril 3 2020: Llegó mi hermana de ilegal camuflada en el carro de la papa. Tocó desocupar la pieza y ya no sé dónde meter todo el papel higiénico que había comprado. -Abril 6 2020: Primera ampliación de la cuarentena (Lo veía venir). Ahora va hasta el 26 de abril del 2020. Este día se presentan 1.579 casos, 46 fallecidos y 89 recuperados. 13


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-Abril 8 2020: 2.054 casos, 55 fallecidos y 123 recuperados. -Abril 16 2020: Finaliza el estado de emergencia económica, social y ecológica. -Abril 20 2020: Segunda ampliación a la cuarentena. Hasta el 11 de mayo de 2020. -Abril 27 2020: Apertura gradual de la industria manufacturera y de construcción a partir de este día. -Mayo 01 2020: Inicia el mes con 7.006 casos, 314 fallecidos y 1.551 personas recuperadas. Empezaron los subsidios en la nómina. (Ahora sí pusieron a voltear a los contadores). -Mayo 05 de 2020: Tercera ampliación de la cuarentena. Ahora va hasta el 25 de mayo de 2020. (Cómo juegan con los sentimientos. y uno con ganas de ir a perrear). -Mayo 08 de 2020: 10.495 casos confirmados, 428 fallecidos y 2.148 recuperados. -Mayo 09 de 2020: Alerta naranja en Bogotá para la localidad de Kennedy, por ser la localidad con más contagios (En unos días serán más). “Alerta naranja: Mayor riesgo de contagio, circulación del virus, y una posible propagación masiva.” -Mayo 15 2020: Ni le cuento el lío de los colombianos atrapados en el exterior. En cruceros, en otros países y demás. (si lo quiere leer, internet tiene historias de eso. métase la googleadita). -Mayo 20 2020: Aislamiento inteligente hasta el 31 de agosto. Eso significa: salga con responsabilidad, y ajústese a las normas de su alcalde. (Por aquí hasta tutela hubo por los horarios de deporte). -Mayo 23 2020: Más de mil casos en un solo día. Colombia tiene 20.177 casos, 705 fallecidos y 4.718 recuperados. ¡Por fin Pedro salió 14


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a montar cicla! -Mayo 28 2020: Extensión del aislamiento hasta el 1 de julio de 2020. (Tocó hacer furrusca clandestina, estoy que me tiro un paso). -Mayo 29 2020: DANE reporta tasas de desempleo del 19.8% durante el mes de abril. (¿se imagina la cantidad de empresas que cerraron durante este mes? a mí me tocó cerrar el sex shop). -Junio 1 2020: Empieza la apertura de tiendas (las que sobrevivieron) bajo muchos protocolos. Tenemos 30.493 casos, 969 fallecidos y 9.661 recuperados. -Junio 5 2020: Maluma salió para Miami. Al parecer por allá la farra está más buena. -Junio 8 2020: 40.719 casos, 1.308 fallecidos y 16.427 recuperados. -Junio 12 2020: Se filtró la posible fecha del final de “la venganza de Analía”. -Junio 19 2020: Día sin IVA. Muchos lo llaman “el covid negro” y ni le cuento las burlas en el exterior. Hasta yo salí a comprar un plasma a 72 cuotas. Sin embargo, donde yo fui no presentó aglomeración (Bruto pero responsable). Por el contrario, fue muy controlado. Eso sí, vi unas filas que ni les cuento. -Junio 23 2020: Extensión del aislamiento hasta el 15 de julio. (ya me veo bailando las de Pastor López con tapabocas). -Junio 24 2020: 77.133 casos 1308 fallecidos y 16.427 recuperados. -Junio 27 2020: A las 2 am, salió la tercera temporada de Dark en “nelfis”. (Ya alisté mi libreta para anotar, a ver si no me pierdo tanto). -Junio 30 2020: Cifras de desempleo alrededor del 24.5% en las principales ciudades del país. 15


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Aviso importante: En Filipinas y en la india ya bautizaron niños con nombres cómo Covid y Corona. Si por pura casualidad su compadre lo invita por allá en el año 2039, piénselo bien, lo mejor es que no vaya ni por el p**as. Preciso ese año cumplirán 19, y yo no soy mucho de agüeros, pero igual tengo miedo. No sé ustedes, pero yo ya no quiero más cuarentenas. Nota: Si saben cómo usarla, Wikipedia es una buena fuente de información...

Más información aquí:

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Trapo rojo olvidado durante el confinamiento.

FotografĂ­a original: Revista Paralelo


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Entrevista Isabela González ¿Se puede hacer una canción con comentarios de una publicación? Isabela Gonzáles (Bela) lo logró. Su resultado se llama: “De frente y sin filtros”. Fue una interesante pieza qué como los cuentos, acompaña nuestra cuarentena. Antes de presentarles la canción, los invito a leer la entrevista qué nos concedió: + Hola, Bela. Nos agrada tenerte aquí, cuéntanos un poco acerca de ti: -Hola, Primero gracias por el tiempo, por el espacio y por el concurso. Se me hace muy importante qué nos activemos todos, pues es una época muy difícil, y hacer estas cosas nos ayuda a todos. Sobre mí, me gusta mucho hacer canciones, llegué al punto de mi vida donde me di cuenta de qué eso es lo que quiero hacer. + ¿Cómo surge la idea de esta canción?: -Esto nació en un momento donde no solo estamos viviendo una pandemia, una cuarentena, sino también muchas cosas que están pasando a nivel económico, social y todo lo de Estados Unidos: el movimiento anti racista, anta sexista, por el qué nosotros hemos sido influenciados por redes y por la información que hemos encontrado, y más que apoyo a ese movimiento, hemos sentido que nos da una identidad. Aquí también hay cosas por qué luchar. Entonces, esta canción empezó en un momento donde yo me sentí abrumada por tanta información que recibo, por tantas cosas que pasan y todo lo que estama pasando. Y esto fue cómo un llamado a pensar ¿qué estará pensando la gente?, ¿Estarán pensando lo mismo?, ¿soy la única? ¿qué estará haciendo o escribiendo la gente? Así que dije: voy a hacer un “post”, donde la gente me comente que está haciendo, que está pensando, y me voy a retar a mí misma a tratar de hacer algo con esto que la gente está sintiendo. 18


Bela, nuestra artista invitada.

Su instagram aquí:

Fotografía original: Isabela González

@belalamusica


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+ ¿Cómo fue el proceso creativo de esta canción? -Al final me encontré con demasiados comentarios, y también me volvía abrumar. Y pensé en responderle a la gente, al final, la canción fue por la gente, por los comentarios de todos los que me escribieron, no todo el mundo lo hace, a veces la gente es muy pasiva, así que cuando alguien quiere comentar, es muy bonito. Me senté un día completo a armar, cogí los comentarios que mejor podían estar hilados, y los que más cabían en una canción algunos están literales, a otros les modifiqué cositas, para qué entraran en la estructura, para definir conceptos. Y el coro lo hice de una canción qué había hecho antes, durante la cuarentena, donde yo quería que estuviera todo lo que yo extrañaba. No me convenció, pero el coro si me gustó. Al final hice el video para que la gente pudiera ver sus comentarios y se sintiera participe. + ¿Cómo consideras que afecta esta cuarentena tú desarrollo artístico? - Esta cuarentena me enfocó completamente en mi proceso artístico, porque me gusta hacer muchas otras cosas, cómo escalar. Esto fue casi como el universo obligándome a encerrarme y a decirme: lo único que tiene aquí es a usted, su conocimiento de la música, y la capacidad de hacer lo que puede hacer. Y me tocó decir: Bueno, tengo que hacer música. Me he enfocado, y estoy viendo los resultados. + ¿Cómo es un día tuyo en cuarentena? -Me levanto temprano, tipo 6 o 7 am pues estoy estudiando italiano, por mi cuenta, muy independiente, hago “Duolingo”, y además de eso, veo otros temas específicos del idioma. A las 10 am estoy haciendo ejercicio con (ro54d) unos mexicanos que hacen sus rutinas en un “live” en Instagram. Entonces, ese es mi punto fijo del día, de lunes a sábado, y dura cómo una hora o dos horas. Si me levanto muy tarde pues no desayuno, porque después no soy capaz de hacer ejercicio. Me baño, me cambio, almuerzo, con mis hermanas y mis papás si están. Después del almuerzo normalmente me hago un té, y me salgo a estar con mis perros un rato. Luego subo a mi cuarto, donde me pongo a estudiar. Ahorita por lo menos estoy haciendo un curso en “Coursera”, 20


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sobre música, de teoría musical, para nutrirme un poco más, a veces veo una película con mi mamá a eso de las 5 de la tarde, a veces sigo con mis cosas, y ya, me voy a dormir. + ¿Cuáles son tus metas para el final de este año? - Sacar mínimo una de las canciones de mi EP, es un proyecto musical, un mini álbum. Y este año espero tener una canción con todo lo que eso lleva, marketing, proyectos y procesos. Pero si puedo hacer más, sería lo mejor. Estoy ahorrando, para invertir en la música. + ¿Alguna otra canción tuya qué nos recomiendes para la cuarentena? -Claro, antes de esta canción saqué una canción mucho más oficial, se llama “Necesité de una pandemia”. Es una canción mucho más completa que encierra lo que yo siento en la pandemia, la produjo Daniel Rivera. Un productor de Bucaramanga, una persona muy pro. Le hice un video en mi casa, lo grabé, lo edité, el video está en “Youtube”, y la canción está en todas las plataformas digitales. Una canción ideal para este tiempo Pandémico. + Bela, muchísimas gracias por tú tiempo, por tus palabras y por hacer esas bellas canciones. Yo las escuché las dos, honestamente son muy buenas, pero la idea de “De frente y sin filtro” me encantó. Me encantó tenerte aquí, Gracias. -Gracias a ti, por eso vale la pena. Gracias por hacer esta convocatoria que me parece súper bonita, y por sacar provecho a esta situación tan difícil y tratar de volverla arte.

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De Frente y Sin Filtros Escuché que se están acabando las razones para hacer canciones de amor Llevo más de un mes sin un abrazo, pensando, extrañando, llorando, bailando, barriendo, trapeando Ya medí la distancia del piso al techo Conté los lunares más visibles de mi cuerpo Repetí canciones más de cien veces Esto no es solo de meses. Nunca me había sentido tan vulnerable Siento miedo de no poder revivir momentos cuando éramos libres. Y ahora soy egoísta porque quiero quedarme en la sala contigo mirando a la ventana Y que nunca olvides que también fuimos felices cuando el mundo no nos faltó. Extraño subir a la montaña El hallazgo accidental del tesoro de vivir libres. Gritarlo de frente y sin ningún filtro Que no alcanzan los textos ni las notas de voz Mirarte a los ojos y descifrar su color Reírme en tu cara después de un empujón De frente y sin filtro. Cuando hablar, cuando callar, cuando dar play, cuando pausar hasta donde llega la humanidad cuando tiene que priorizar. En un mundo suspendido solo queda la fuerza de las cosas pequeñas que se vuelve pegamento para las grietas del alma. 22


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Queda agradecer por respirar, queda retener para soltar queda tanto por planear, por no decir soñar y aun así aun queda. Gritarlo de frente y sin ningún filtro Que no alcanzan los textos ni las notas de voz Mirarte a los ojos y descifrar su color Reírme en tu cara después de un empujón De frente y sin filtro. Que todo lo que pienso solo puedo sentirlo, Todo lo que siento solo quiero decirlo, Todo lo que digo solo me queda hacerlo Y mientras lo hago el cambio es sincero Y aun así me queda. Gritarlo de frente y sin ningún filtro Que no alcanzan los textos ni las notas de voz Mirarte a los ojos y descifrar su color Reírme en tu car después de un empujón De frente y sin filtro.

Puedes escucharla aquí:

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BITÁCORA: “Historias de Cuarentena” Escritos de los participantes


Artista: Maria Tarazona. Obra: Cuarentena. TĂŠcnica: Acuarela. Su instagram @mariaftaraz aquĂ­:


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Cuando el tiempo se reinicie (María Ortiz) A veces era difícil darse cuenta de las cosas, a veces era difícil detenerse un momento, dejar de pensar tanto, de trabajar tanto, de caminar hacia todos lados y hacia ningún lado y nunca detenerse. El mundo gira y gira y en algún punto es momento de no girar con él, parar y estancarse en las pequeñas cosas, conocerse un rato, analizar a fondo (probablemente como nunca se ha hecho) ese trozo de mundo que muestra la ventana. Fernando Ramírez fue uno de los tantos que lo aprendió a las malas. Nació tan pobre como muchos, trabajó sol a sol, hasta que su piel oscureció tres tonos y sus huesos solo podían crujir cansados. Conocía el hambre y el frío, la escasez y la impotencia, su vida fue un constante “ir por más”, pero que nunca se confunda la necesidad con la avaricia, que a Fernando le sobró mucho de una y le faltó un montón de otra. Las calles donde creció de niño eran de todo menos tranquilas, a sus pensamientos los ahogaba el ruido y a sus pulmones los ahogaba el humo. Tampoco tenía mucho tiempo (pero sí muchas ganas) para gastar en sí mismo, después de cumplir 9 años dejó de parecerle llamativo el ir a jugar con los otros niños, ya para ese entonces sus manos eran robustas y callosas de tanto bulto que ayudó a cargar. No era muy alto, pero eso ni el tiempo pudo corregirlo. Creció tan ocupado que incluso cuando el hambre dejó roerle las tripas, no supo cómo desocuparse. Importó poco el techo que con esfuerzo levantó sobre su cabeza y la comida cada vez más abundante que colocó sobre su plato y el de su familia. Sus manos seguían tan llenas como al inicio, cada vez menos fuertes, tal vez un poquito más demacradas. Cuando el fin del mundo comenzó a ser el fin del mundo para Fernando, no fue como para el resto, no fue con un primer caso positivo y luego con otros miles: empezó cuando se le dijo que no podía ir a trabajar. Entonces eso solo fue el principio, después vino la ansiedad, la sensación fantasma del rugir de su estómago, el insomnio y la constante inquietud. En toda su vida no se había permitido no trabajar, ahora el silencio lo agobiaba y la falta de oficio le hacía sentir el peso 26


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de sus años, por primera vez se vio al espejo y tuvo que aceptar lo viejo que ya era. Arregló su casa, pequeña y modesta, pero suya, habló con su familia, esperando que con el pasar de los días empezara a preocuparse más por lo que se hablaba en la mesa en lugar de lo que se encontraba en el plato. Sus ahorros eran suficientes para mucho tiempo, el resultado de una vida de prevención, (Fernando recordaba que allá en su barrio, hace tantos años, la falta de plata ahorrada casi los mata a él y a sus hermanos cuando su papá se quedó desempleado) pero las horas pasaban y pasaban, se convirtieron en días, ahora meses, tenía la certeza de que no serían años, aun así la impaciencia se lo comía vivo y la quietud (arrullo para muchos, no para Fernando) le pasaba factura en forma de noches largas, días largos y meses infinitos. Y no le gustaba la manera en la que ahora sabía que era viejo, se desesperaba al escuchar sus rodillas maltrechas y sentir sus hombros pesados. Ahora que tenía tiempo de sobra, tuvo que aceptarlo, tuvo que verse y decirse que el cabello cano no era tan malo, que la imagen que le devolvía la mirada desde el espejo estaba guapa, que las arrugas eran solo sus cicatrices de batalla. Mientras afuera la guerra se libraba para protegerlo, (“Coronavirus”, decían los medios, “Cuiden a sus ancianos”) adentro la batalla era contra sí mismo: un protector que no sabía ser protegido. Fernando sabía que su personalidad se formó enlazada con lo que vivió, como una trenza de caña que se anuda fuerte para hacer una canasta (como esas que hacía su señora madre). Entendía ahora su esencia, se comprendió a sí mismo y aprendió a apreciarse, a las verdaderas cicatrices de su propia guerra (además de sus arrugas, sus huesos gritones y su piel tres tonos más oscura). Era esa inquietud, esa incapacidad de parar un momento, de conocer el mundo a través de su ventana y la imagen a través de su espejo, de respirar un rato y dejarse cuidar y, si bien seguía sabiéndole extraño, casi agrio el tener que hacerlo, la ansiedad se detuvo en el momento 27


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en el que supo que su vida ya no era larga como cuando cargaba bultos allá en las calles, sin pensar y sin respirar. Algún día llegará a la meta y se llevará consigo un montón de años de trabajo y ningún recuerdo conociendo su ventana, jugando con sus nietos y escuchando a su familia hablar en la mesa incluso si algún día la comida vuelve a ser escaza. Se propuso hacerlo, al inicio tal vez no disfrutarlo, pero lo haría. Y entonces cuando todo eso acabase, el hombre que saldría por el pórtico de su casa no sería el mismo que entró cabizbajo y frustrado hace tan solo 3 meses.

María Paula Ortiz Roa. Bucaramanga, Santander.

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Cementerio Montparnasse en ParĂ­s durante junio 2020, luego de la reapertura en Francia.

FotografĂ­a original: Laura Velandia


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Solitude (Laura Velandia) No era un día cualquier, no. Esta vez el sol atravesaba su ventana y dejaba rastros de luz sobre su piel. El viento fresco recorría sus cabellos y unas pocas lágrimas que habían quedado de la última vez que lloró. Era imposible recordar el motivo de esas lágrimas que estaban estampadas en su rostro, marchitas y un poco sucias.También brillaba el rastro de un beso, el último, aunque también le era difícil recordarlo, no quería. El viento fresco seguía corriendo y limpiando su alma, con ayuda del sol iba iluminando los pasillos que en su mente habían oscurecido. No era sorpresa, ya había notado que su memoria había Sido ocupada por una gran mancha negra que no era capaz de limpiar, tampoco quería. (No era capaz) Intentó mirar hacia el cielo, aquel pedacito azul que su ventana le regalaba por encima de los árboles. -Es lo único que tengo ahora, pensó. La luz del sol brillaba cada vez más fuerte, no le gustaba pero tampoco podía rechazar aquello que la ventana le daba. Era el único contacto que podía tener con el mundo exterior. En el fondo, la máquina de café ronroneaba las últimas gotas que indicaban que ya estaba listo, su sonido se mezclaba con “bring the boys back home”. Su mente se encontraba en un frenesí mancillado de recuerdos de los días pasados. -No van a volver, no volveré, pensaba. La soledad había marcado su presente, en las cuencas de sus ojos se hacían estanques dónde las ranas jugaban a saltar de par en par. Abrió sus ojos y todo estaba allí, de nuevo el sol, el cielo, sus lágrimas, el último beso, la música y la estúpida máquina de café que ronroneaba una bebida sin efecto.

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Cerraba los ojos e imaginaba los días pasados, las personas, los parques y los bares. Imaginaba la risa de la naturaleza y el caminar del viento a su alrededor. Luego también imaginaba qué pasaría después, ¿Volvería a ver los rostros? Tendría que aprender v leer los ojos de las personas e imaginar sus rostros a través de las máscaras que ocuparía ahora las sonrisas o las muecas... ¿Y el suyo? ¿Reflejaría la soledad que se escondió bajo su piel? ¿Escucharían en su voz entre cortada el recuerdo de estos días? -Lo comprenderán, se aseguró. Al final, todos nos hemos encerrado en nosotros mismos, tendremos el mismo rostro y una máscara de diferentes colores.

Laura Velandia. Lille, Francia.

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Una pequeña esperanza (Nicolas Velandia) Primera noche: Hola de nuevo pequeño cuarto de cinco metros cuadrados, te extrañe mientras soportaba las noticias amarillistas y lo mucho que a mi familia le gusta verlas, cada vez hay más casos nuevos de contagiados y muertos, sin mucha esperanza de que baje la curva, lo único que queda es esperar, aun así conservo mi terca esperanza de volver a salir, de ir por un café mientras la sociedad camina en su propia mierda, disfruto ese asqueroso paraíso por el simple hecho de no formar parte de ello, me odiaría si un día me convierto en uno de ellos. Ya he recordado suficiente los días que han muerto, renacerán cuando hayamos aprendido la lección de todo esto, no será en mucho tiempo. Escuche un ruido que venía de mi ventana; era ese gato de siempre, con su inigualable color negro y sus uñas maltratadas, parecía haber tenido una noche dura, me sentía muy identificado con él, más que todo por sus cicatrices, siempre tenía una nueva cada vez que lo veía, tenía una cerca al cuello, lo tome con cuidado y lo limpie mientras intentaba arañar mis manos, alcanzó a cortarme parte del índice, seguía defendiéndose sin importar que ya era mi fiel amigo. Me sorprende que siga vivo, más con la “encantadora” vecina de al lado que le gusta envenenar gatos, tal parece él es mucho más listo que ella, se ve que ha comido bien no se le notan los huesos, este gato es algo sorprendente, más allá de lo común. También me llena de intriga, me recuerda demasiado a las personas que amo, las he estado extrañando, necesito un abrazo de cada una de ellas pero, no todo es maravilloso, puedo ver en él algunas personas que me han abandonado, es como si sus fantasmas siguieran al gato o como si el gato hubiera visto a cada una de ellas, ese dilema me destruye como lo hacen los momentos que viví y jamás regresaran. Aunque dejando esas memorias incrustadas en mi mente, es increíble todo lo maravilloso que es este gato, tiene todo lo que me gusta ningún ser humano podría lograr eso, tengo mucha esperanza en los huma32


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nos, hasta en mí mismo… algún día una de las dos debe acabar, espero no estar cuerdo para ese momento. Dejando de lado mis ilusiones y deseos, es una noche preciosa y el gato ha desaparecido entre los tejados, espero que vuelva. Segunda noche: Lo encontré rasguñando la ventana con sus garras, estaba un poco maltratado como es costumbre aun así quería jugar un poco, tome una agujeta vieja de unos tenis y comencé a moverla encima de él, se veía tan tranquilo por un momento deseé ser él. Por un momento pensé, mi existencia se basa solo en este gato, es el único que aún sigue aquí, ni mi familia es tan constante en mi vida como lo es él, hasta escucha todo lo que tengo que decir a veces pienso que me entiende, mientras le hablo abre bien sus pequeños ojos verdes, se sienta y ladea la cabeza un poco, nunca nadie me había puesto tanta atención, mientras seguía contándole mis problemas decidí poner un poco de música, puse That´s Life de Sinatra. Parece que le gustó, movía su cola al son de la melodía, por un momento pensé: ¿Entenderá lo que dice la letra?, está en inglés yo a duras penas entiendo la mitad. Deje de pensar en ello, preferí seguir viendo como lo disfrutaba mientras la luz de la luna se asomaba detrás de él, por un momento sentí que no necesitaba más en mi vida, solo música, la luna y este gato. Decidí escribirle un poema; “Odio la oscuridad, más en los tejados, siempre tengo el miedo de ver a lo lejos algo indeseable, incompresible, algo que nunca más pueda olvidar, hay demasiadas cosas que siempre he deseado olvidar, pero tú entre esa oscuridad iluminaste mis noches tan duras, llevaste un nuevo aire a mi cuarto y entre tus heridas encontré algo, encontré una salida. Una salida que ni sabía que necesitaba, pero gracias a ella hoy no me siento triste, ni miserable, mucho menos asqueado de mí mismo, esta 33


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salida libero el amor propio que había dejado atrás, pensé que lo había perdido gracias por traerlo devuelta.” Apenas me di la vuelta para leérselo, había desaparecido entre las grietas de los tejados, a lo mejor otra noche se lo leeré. Tercera noche: Me sorprendió no encontrar al gato esa noche, no estaba en mi ventana, ni tampoco en los tejados, me quede toda la noche pensando donde estaba, pensé por un momento que le había pasado algo, aunque dude mucho de ello, era un gato fuerte, guerrero y valiente, quien se enfrentará a él terminaría muy mal, me tranquilizo eso, intente dormir mientras veía por la ventana, esperando ver una señal de él. Dos días después: Seguí sin tener algo señal de él, las noches se sentían muy vacías sin él, sin sus rasposas patas jugando con mis dedos, sin sus cortadas que debía curar, sin su cola moviéndose por todo lugar, necesito su armonía para que ambiente mi cuarto de paz, lo extraño. Había llegado mi madre de la tienda de la esquina, me contó que había visto un gato negro muerto en la acera, con cortadas por todo el cuerpo, con los ojos estallados, salidos, como si lo hubieran aplastado, la ansiedad me gano y tuve que ir a ver con mis propios ojos. Llegué a la esquina y no lo podía creer, me acerque muy lentamente, me sudaban las manos y sentía como se me revolvía el estómago. Justo como lo describió mi madre, no sentía casi nada, no sentía asco ni ganas de vomitar, solo un vacío, si no fuera por el tapabocas el olor me podría haber hecho vomitar, de seguro llevaba ahí desde la otra noche, se veía como su cuerpo se iba descomponiendo, era horrendo, asqueroso, pero no podía dejar de verlo. Fui por una caja a mi casa, tome unos guantes y con mucho cuidado y suavidad lo puse dentro de la caja, la lleve a mi patio trasero y cave con las manos un hueco mediano, lo deje ahí y empecé a tirar la tierra 34


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sobre él, mis ojos daban vueltas en mis cuencas, me sentía mareado, ya no sabía qué hacer, había vivido por él varías noches, no tenía pensando que un día se fuera, no sé cómo seguir, pero tengo que hacerlo, debo seguir por él. Llegó la noche y mire con un desaliento la ventana, imagine por lo menos una última noche con él, leerle el poema y poder despedirme de él, deseaba al menos una última noche con él, mi buen amigo, te has ido y el vacío que me queda es tan extenso y oscuro como la noche, desearía poder olvidarte, pero nunca podré hacerlo, te implantaste en mi mente como el mejor día de mi vida y eso no lo puedo cambiar, solo me consuela saber que si estuvieras vivo, podrías seguir tu vida sin importar mi muerte, pero como sigo yo con la mía si lo único que me ha importado es que te hayas ido.

Nicolas Velandia. Sogamoso, Boyacá.

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Pinchito en el bosque.

FotografĂ­a original: Revista Paralelo


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Correr a verte (Luis Enrique R) He dejado el carro parqueado en el centro comercial del frente, aún voy temeroso que alguien pueda verme, y más aún voy con miedo que seas alguien que pueda traer algún peligro en mi vida. Apenas hace 3 meses que en el comienzo de la cuarentena abrí mi cuenta de Tinder, envié ese primer día algunas invitaciones y me sorprendió el perfil de Dayana, “mujer hermosa, busca relaciones no formales”, y en su perfil veo unas fotos bastante sensuales sin ser desnudas, el mismo día iniciamos a hablar, a saber, cosas de cada uno, hablamos un rato en la tarde y luego misteriosamente te desapareciste dos días. Una tarde volviste… y fue con la locura de un amor que nace y me has envuelto en sensaciones que a mis tardes le hacían faltan. Han sido muchos días de ensueño rodeado de palabras dulces y picantes, de fotos inimaginables, de promesas y de sueños. Se por ti misma que eres separada, que hace varios años no tienes a nadie y que tus tardes a veces se llenan de melancolía cuando ves parejas felices pasar tomadas de la mano y riendo por cosas banales. Se por nuestras charlas que no tienes hijos porque tu pareja en su momento no estaba preparada y tú, no querías dañar tu figura, eran tus planes para años más adelante. Hoy dejarás de ser un misterio, nunca tuve tu número ni tu WhatsApp porque querías primero tener certeza de mí. Ahora estoy aquí caminando a verte, veo que todo mundo corre y noto un mundo agitado ahora que la libertad ha llegado, igual estoy ahora que voy a tomar un café contigo, un café con aroma de sexo, de placer, de amor. Un café con la promesa de salir a culminar la angustia que tenemos acumulada de muchos días sin amar. Llego a la mesa que elegimos previamente, me siento a esperarte, y te busco: pantalón negro, blusa azul, de repente llega una mujer extraña a sentarse a mi lado y me saluda: -Hola Javier, como estás. 37


Historias de Cuarentena

-Hola, ¿quién eres? -Dayana, soy Dayana. -Pero…. No eres tú. -Sí, si lo soy, es que coloqué las fotos de mi prima que vive en el exterior, me da susto que algún conocido me vea en esa página y que pueda tener un malentendido. Señorita, por favor me sirve dos cafés dije malhumorado, por favor. Realmente el café fue como lo necesitaba: Amargo, sin dulce y muy caliente. Tú, Dayana extraña tomaste tu café intentando explicar mil cosas que yo no quise entender. Me sentí engañado. -Adiós -Adiós. Fueron las palabras de nuestra despedida, partí hacia el parqueadero y tu partiste hacia el supermercado a comprar algo. Regresé a la oficina que desde días atrás estaba haciendo protocolos para abrir nuevamente, algunos de los compañeros felices nos abrazamos por volvernos a ver, felices de estar sanos, felices del reencuentro. Yo, yo no me hallaba, por dentro el corazón destrozado, humillado y decepcionado para decir en verdad como me sentía. -Vamos y tomamos algo y celebramos el reencuentro, estaremos todos en el bar de la esquina me dijo Alberto. -Claro, vamos. Dos cervezas me consumieron mientras hablaba con mis compañeros, hubo historias, risas, nos actualizamos un poco de cada uno de nosotros, (yo guarde silencio) tenía muy pocas ganas de hablar. -Mi esposa me recoge dijo Alberto mi compañero, si quieres te acercamos a tu casa. -Claro, voy a dejar parqueado el carro y nos acompañamos. -Mira te presento a mi esposa…. Voltee a saludar y… Solo sé que 38


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quise morirme, ahí estaba nuevamente Dayana, te habías cambiado y ahora tenías un vestido corto, de corte señorial y al verme igual que a mí se te borró la sonrisa. -Alberto, voy a quedarme un rato más, para no demorarlo adelántese y mañana hablamos. -Listos, mañana hablamos. Tres cervezas después tomé un taxi y sin nada de ilusiones me fui a casa. Me serví un wiski grande y prendí el PC, y te vi, volvías a ser mi Dayana, para nada eras la esposa de Alberto. Muchos wiskis después eliminé mi cuenta de Tinder, coloqué música de despecho y me dormí recordando y añorando los tres hermosos meses que estuve encerrado que me llevaron a enamorarme de un sueño, un sueño del que acabo de despertar. Un sueño que me arrancó una lágrima ahora que tengo libertad y un mal amor me ha cortado las alas y los sueños de volar. Que hermoso fue estar encerrado en cuarentena, soñar, dejar que el amor llegara, y solo ahora un día después de salir ya extraño su dulzura.

Luis Enrique R. Bucaramanga, Santander.

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Bitacora de cuerpo y ansiedad en medio de un encierro (Gabriela Meza) Y ahí estaba yo, encerrada en un diminuto espacio que algunos llaman cuerpo, creo que siempre he estado aquí adentro pero nunca había visto el exterior o me había sentido tan grande dentro de este contenido espacio; no entiendo muy bien qué hago aquí adentro o por qué no puedo salir, ¿se supone que tengo que hacer algo? ¿O simplemente mejor me quedo quieta… naaah, no puedo, tengo esta necesidad de explorar todo a mi alrededor, creo que puedo ver el exterior por unos orificios que se llaman ojos? No lo sé, no conozco mucho por acá, por ende, todo es nuevo para mi y es emocionante. Recuerdo hace mucho haber estado en estos lugares, pero eran muy diferentes, el espacio mas reducido, se movía más y sentía más energía, ahora todo es callado y quieto, al menos es más grande el espacio, así puedo ir e investigar que ha pasado estos últimos años o simplemente correr por ahí, no puedo quedarme quieta pero siento que este cuerpo necesita relajarse y calmarse… pero bueno ese no es mi trabajo así que seguiré “molestando”, no me gusta ese termino pero siempre me dicen que lo hago. Ah, por cierto, se me olvidó presentarme, me llamo ansiedad, mucho gusto, no se a quien le estoy diciendo esto, pero ya estoy hablando demasiado así que me voy. Mejor intentaré tomar el control yo, yo soy el tal llamado cuerpo, aunque estoy conformado por muchas personas o elementos, como el cerebro, el corazón, la mente, el ser, etc. Bueno, yo no sentía a la ansiedad dentro de mi desde hace mucho tiempo pero últimamente creció y se empodero de mí, porque, como a ella, también me encerraron, estoy en algo llamado cuarentena y así como la ansiedad no puede salir de mi (el cuerpo), yo no puedo salir de mi casa; lo bueno es que no estoy solo, aquí hay otros cuerpos acompañándome llamados en conjunto familia, los cuales me dan compañía y me apoyan en muchas cosas, aunque a veces hay peleas y todo se complica aquí, lo malo, es que la ansiedad tampoco esta sola, esta con el miedo, inseguridad y más, y aunque a veces las puedo controlar, así como mi familia, se pelean y crean desorden dentro de mí, y no soy bueno ordenando, ni mi casa, ni mi interior. 40


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¿Se supone que ahora hablamos los dos? ¿Así unidos dando una conclusión final un poco cliché? A ver pues, mi conclusión, nuestra conclusión, es que hay que tener paciencia, así el cuerpo quiera salir de la casa no puede y si sale seria peor, la ansiedad sigue encerrada y si el cuerpo intenta sacarla a la fuerza también será peor; ¿entonces? Entonces hay que esperar, aprender a sobrevivir encerrados y ver un mejor lado, aprender a convivir con quienes estamos y hacer el menor desorden posible, aprender a ordenar desde el cuarto de la casa hasta los miedos de corazón; pero mas que todo darse cuenta que en realidad no estamos encerrados, solo estamos en la sala de espera para ser liberados (nos gustan las salas de espera), una sala con aire acondicionado y dulces y gente amable que te acompaña hasta que te llaman. Yo, cuerpo, me comprometo a no salir de mi casa y aprender a convivir con los otros cuerpos y saber ordenar y controlar mejor; y yo, ansiedad, me comprometo a mantener la calma, no correr ni desesperarme tanto, a conocer mas con los que estoy (miedo, inseguridad, etc.) y hasta poder ayudarnos a no hacer tanto desorden entre nosotros. Vamos los dos a tener paciencia y esperar el momento que nos llamen de la sala de espera.

Gabriela Meza. Floridablanca, Santander.

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Sin tener que pagarle (Wilson Carreño) Llevaba casi un año ahorrando para comprarle unos minutos a su padre, empezó a hacerlo desde el día que intentó contarle la historia con que ganó el concurso de narración en la escuela, tenía tan solo siete años; ese día su progenitor le dejó muy claro que su tiempo valía oro y no podía dejar de responder correos electrónicos para escuchar su cuento. Las ultimas tres semanas él siempre ha estado en casa, al principio igual de distante, pero la última semana ha sido el padre que siempre soñó tener, hasta pudo leerle la historia esa del concurso; no ha podido entender porqué su padre se puso a llorar al escucharla, si el día de la presentación todos soltaron carcajadas. Le han explicado muy bien lo del coronavirus y lo terrible que ha sido, lo entiende, pero le agradece que ha conseguido el tiempo de su padre sin tener que pagarle.

Wilson Raúl Carreño Velazco. Contratación, Santander.

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Parque infantil durante el aislamiento.

FotografĂ­a original: Revista Paralelo


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Llueve (Sergio Gómez) Era la madrugada del 4 de marzo. Afuera llovía y en mi cama había una ausencia cuyo cuerpo me abrasaba. Afuera llovía y sobre mi ventana se posaban las gotas insistentemente, como queriendo romper la ventana. Tic, toc, sonaban las gotas… así como suena el tiempo. Tic, toc, tic toc, afuera llovía y aquí adentro me daba cuenta del tiempo, pero el calor de su ausencia seguía intacto. Se fue para la ciudad de Medellín a cumplir un sueño. Cogió el bus de las 10 de la noche con lágrimas en sus ojos. Lo único que me dejó fue un beso y un abrazo, suficientes para encender la máquina de hacer días. Cuando llegó -me dijo- sintió como si hubiera llegado al cielo porque cuando se asomó por la ventana del bus había visto que en Medellín las montañas parecían una galaxia aparte, llenas de estrellas que la hicieron sentir que podía agarrarlas con la mano. Y en realidad lo era… esa parte de Medellín parecía otra galaxia. Allí crecieron Rosario y el Zarco como productos de una sociedad a tiros que margina al que no tiene y lo condena a la perdición. A Rosario la mataron y confundió el calor de la bala en sus entrañas con el del amor. Al Zarco lo mataron después de grabar una película y decidió que ser actor era mejor que ser ladrón porque no era lo mismo robarse una cara que un bolso. Pero bueno, esas son historias aparte… nadie quiere saber de eso. Luna no sabía de eso. O no quería saber de eso. Ella sólo quería ser feliz y asombrosamente lo lograba. No tenía protesta alguna. Llevaban años matando gente a dedo y no decía nada. En otro sitio olvidado por el mundo a Cristo le habían tumbado los brazos y las piernas de un bombazo y no decía nada. Habían desaparecido más de diez mil jóvenes y no decía nada. En fin… eso es otro cuento. Ella era feliz porque quizá lo ignoraba. O porque había decidido ser indiferente a eso. Era 23 de marzo y afuera llovía con tanta fuerza que la gente tuvo que quedarse en su casa por varios días. Llovía tan fuerte que la gente se ocultó por temor a enfermarse, como si cualquier virus pudiera poner en riesgo la fragilidad de la raza humana. Llovía y en el aire se sentía el olor del miedo, el olor del odio, el olor a pandemia. 44


Historias de Cuarentena

Cuando Luna llegó a Medellín, se ubicó en una habitación de El Poblado, uno de los mejores barrios de esa ciudad. Allí no pasaba nada… como en tu casa o en la mía. Hay quienes somos ajenos a la desgracia aún cuando llegamos a vivir en ella y lo único que pasa en nuestras vidas aburridas, atiborradas de cosas que no necesitamos y que nos aleja más de nosotros mismos es la vida misma. Era la tarde del 25 de junio y afuera llovía. Tic, toc. El tiempo seguía corriendo. Su presencia había sido un eco que vibraba con tanta plenitud que su ausencia aún me abrasaba. Todavía sentía el calor de sus labios, su cálida compañía, su alegre risa. La vida había dejado de ser un constante nudo en la garganta que ataba el alma al cuerpo, había comenzado a escribirse. Me había enseñado que el amor se alimenta con la presencia de los cuerpos, pero se pone a prueba con la ausencia de los mismos y con ella o sin ella la vida seguía. Las gotas insistían y el cristal ya no soportaba. Las gotas habían venido resquebrajando poco a poco el vidrio porque nada consigue un objetivo como la persistencia. Entonces, me di cuenta que siempre había estado lloviendo. Finalmente, la ventana cedió y en ese momento supe que no llovía sólo aquí. Sino que había empezado a llover también en Medellín, en la ventana de Luna. Supe que llovía también en el bajo cauca y que en el acaudalado río bajaban cuerpos como árboles que iban a ser llorados en Puerto Berrío. Que llovía en la Guajira en medio de un mar de desnutrición y hambruna. Que llovía para las mujeres Embera en Risaralda. Que llovía en el Chocó, en el Amazonas, en todas partes. Pero lo que siempre ha llovido es mierda y finalmente, tarde o temprano, terminamos salpicados. La vida sigue y, con mierda o sin mierda, hay que salir a vivirla.

Sergio Gómez. Bucaramanga, Santander.

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En un barrio de la ciudad.

FotografĂ­a original: Revista Paralelo


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La chica de la cafetería (Paula Vesga) Perdón, permíteme limpiar, no quise derramar tu café, ya lo cambio por uno nuevo, fue tan solo un instante en que por tener un acto caballeroso que llamara tu atención derramé tu café… quedé estupefacto y me miraste con distintas sensaciones, primero con rabia, luego con una sonrisa conciliadora, al final con una mirada cómplice. Dejé tu café en la mesa y tú lo tomaste ávidamente, perdón, fue un difícil parcial dijiste, ha sido muy pesado, pero me fue bien. Te felicito, conteste. Quizá en otro momento te pueda invitar un café, a forma de disculpa, ¡!!acepto, yo te aviso!!! Casi no podía creer tanta fortuna cuando recibiste mi número en una servilleta. Los días interminables pasaron, una semana después recibí un papelito “martes 5.30 pm en la U”. ¡¡¡Suspenso total, lo había logrado!!! Recuerdo los tres semestres que permanecí acechándote porque desde tiempo atrás me llamabas la atención, busqué quien nos presentara, pero no coincidían nuestras amistades, te perseguí por las sedes de la universidad sin éxito, y así de repente mi idea de ser tu amigo había funcionado haciendo la torpeza de tropezar contigo, realmente fue sencillo, pero tardó mucho tiempo, ahora estaba corriendo para ir a tu cita de la mejor forma. Preparé mi vida para ese día... ¡Cierre total de las actividades de la ciudad y del país por un virus que recorre el mundo! ... Se suspenden las clases, ahora las clases son por Internet, prohibido salir... 47


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¿Quedé frio, atónito, y pensé en donde quedó la suerte?, donde se quedó mi cita?, realmente estaba contrariado, releí una y otra vez tu menaje de dos días atrás y no encontraba la respuesta, solo era un papelito en el cual estaba una frase: “martes 5.30 pm en la U”. Ella tenía mi número, pero optó por escribirme, 16 hermosas letras, en la primera nació mi felicidad y en la última nacieron mis tristezas. El fin de semana estuve absorto en mi habitación, malhumorado y casi no quise comer, el lunes tuve clase por internet, cosa que nada me agradó porque significaba permanecer sin verte. Sin concentrarme transcurrió el día leyendo mi pequeño papel que ahora aprecia con letras de oro, ahora aparecía con letras de angustia, ahora me quemaba… “martes 5.30 pm en la U”. No puede ser... Sentí que un mensaje llegó a mi celular, y yo disgustado me entretenía en ver una serie, estaba sin ánimos de nada y los amigos de la U me querían invitar a hablar, a contarnos las aventuras del día y a planear alguna cosa trivial. De nuevo mi celular indicó un mensaje y lo apagué porque quería desconectarme del mundo mientras mi mente recordaba una tras otra las 16 letras del mensaje. Cerré los ojos temprano y me dormí en el mueble, cerca del amanecer me despertaron voces en el tv, me levanté a acomodarme en la cama y vi mi celular apagado, lo encendí para cargarlo y fue el momento que volví a la vida… Estoy aquí, decía un mensaje enviado y reenviado muchas veces, “estoy aquí” no podía creerlo, número desconocido. ¿Quien? Pregunté antes de borrar, quien’, soy yo, soy Clara, tenemos una cita mañana y no te podré cumplir… Mi pecho se agitó, mi vida se renovó y mi mente se disgustó conmigo porque desde hace horas me escribías “estoy aquí” y mi enojo no me dejó reaccionar antes.

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Hola Clarita, como estás. Mañana te veré… dije inocentemente, no, no nos veremos porque no se debe salir, pensando en eso te escribí para que seamos amigos por WhatsApp mientras llega el momento de verte, ¡no lo podía creer! ...Clarita se acordaba de mí... Iniciamos una hermosa conversación por el chat, largas horas hablamos, te conocí, me mandaste y te mandé algunas fotos y fuimos adentrándonos en una hermosa conversación. ¿Sabes? Fue a propósito que regué tu café “le confesé”, lo sé; me dijiste y yo quedé atónito, se que me querías conocer, mis amigos me contaban cuando preguntabas. Inició de esta forma la más intensa historia de amor, planeamos como salir cuando todo esto culmine, repetimos una y otra vez que pronto pasará este tiempo de encierro. Por fin conocí una dulce mujer con tiernos sentimientos, que afortunado soy. Adiós, el tiempo del encierro terminó y ahora corro a encontrarme con el amor de mi vida, siento que se me parte el corazón aún sin saber como serán tus besos, no sé cómo saludarte Clarita, quizá un beso en la mejilla, estrechar tu mano. Hola Clarita , ¡como estás? -Hola... me diste un beso en los labios, temblé mientras tomaste mi mano y me dijiste: -Dime, ¿a donde vamos? Fin del confinamiento.

Paula Vesga. Bucaramanga, Colombia.

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Relatos de cuarentena de un desplazado (Laura Zárate)

Mucho podría decirse sobre la cuarentena y la pandemia, muchas son las historias a las que se les puede dar vida, historias nuevas que invitan a reinventarse o a ahogarse, es cuestión de perspectiva o de resiliencia, quien sabe, y también están esas historias viejas que no cesan nunca, las que no paran, en las que no hay lugar para coronavirus, porque su día a día es más mortal. Esta es la historia de Ana, una niña desobediente, que no se queda en casa, porque para poder quedarse en casa hay que tener una. Hace 3 años Ana cuidaba el jardín y ayudaba al ordeño, ahora recicla junto a su padre, lo hace desde el día aquel que llego a su casa el peor de los virus, un virus al que el gobierno también le ha dado solución lavándose las manos. Ella vivía con sus padres y sus dos hermanos en los llanos orientales, su padre era propietario por herencia de un pedazo de tierra, no muy extenso, pero sí muy bonito, no poseían mayor cosa, solo algunos cultivos de pancoger y 2 vacas flacas… ah, y el jardín que tanto le gustaba a mama, hablando de ella hace tiempo que Ana no la menciona, aunque sé que todos los días la recuerda y papá también. Si le preguntas a Ana te dirá que los días en los llanos a pesar de la escasez trascurrían tranquilos, hasta ese día que la gente comento sobre un yacimiento de petróleo, término que ni siquiera entendía, pero ahora entiende que fue lo peor que pudo sucederle a esa tierra y a su familia. Con el petróleo llegaron los hombres armados que decían ser diferentes y pertenecer a 2 bandos (ejército y paramilitares) pero Ana recuerda muy bien que su mama decían que eran los mismos, que la malicia y las armas las compartían, que ellos obligaban a los chinos de la vereda a armarse con la promesa de dinero o simplemente con la promesa de dejarlos vivir, también jugaban con el miedo reflejado en los ojos de esos chinos, así fue que se llevaron a sus hermanos y a ellos no solo los mataron sino que también los obligaron a matar, uno después de matar a uno de los suyos se le muere hasta el alma, eso 50


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decía Manuel su hermano mayor. Cuando mama intuyo la muerte de sus 2 hijos, advirtió a su esposo que tenían que salir de ahí, pero era difícil para el viejo dejar su tierra, al final tuvieron que dejarla y no por un tema de superstición, sino a la fuerza, con amenazas y casi que con empujones. A doña Nora la mama de Ana, la invadió la tristeza, ese fue el primer virus que pesco en la capital, el segundo fue la indiferencia uf... ese sí que mata. Estos son relatos de cuarentena de un desplazado al que se le va la infancia y la vida en medio del petróleo y de la guerra.

Laura Viviana Zárate. Tunja, Boyacá.

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Amigos o Conocidos (Jefferson Pérez) El Día 25 de mayo de 2020, en plena fase 2 de cuarentena en Irún España cuando tomo una botella de vino solo en el porche de mi casa, los recuerdos invaden mi mente. Recuerdos del pasado llenos de libertad, risas y buenas experiencias que quisiera revivir. Me pregunto ¿qué será lo primero que haga al volver a retomar la vida con normalidad? ¿Será salir de fiesta con amigos? algo que hacía muy a menudo y donde siempre pasaban cosas nuevas. Creo que no, porque ahora que llevo una nueva vida lejos de casa, en un país donde no tengo amigos, donde estoy solo, donde no tengo en quien confiar o con quien pueda contar... en estos momentos llenos de reflexión es que empiezo a valorar lo más mínimo de la vida, me doy cuenta de una cosa, y es que en realidad ¡siempre estuve solo! como lo estoy ahora, solo tenía eso que le llaman “amigos” de farra, amigos de pasar el rato y que siempre al final de todo llegaba a casa y quedaba como me encuentro ahora mismo, sólo . Puedo ver que en realidad los amigos se cuentan con los dedos de una sola mano, y que no hay fiestas, ni trago, ni drogas, ni locura que llenen como lo hace una llamada de un ser querido en momentos de soledad y tensión (como ahora). Sin duda todo esto que está pasando ha servido, no solo a mí, sino a mucha gente, a valorar lo mínimo de la vida. Ver que lo más hermoso es respirar tranquilidad, pensar y hablar consigo mismo. me pregunto ¿qué haré al retomar la vida con normalidad? ¿será querer buscar nuevos hábitos? ¿cómo buscaré un mañana pues lo sueños que antes tenía acabaron en el fondo de una botella y llenos de soledad? Quizás sea rodearme de personas que me aporten cosas nuevas y que en realidad me llenen. No lo sé. También, por otro lado, sé que será difícil, al final siempre he vivido en esa burbuja de amigos y fiesta que será difícil de superar, y aún más en un país donde la fiesta y el desorden te llenan de éxtasis, y en donde todo es una incógnita. Por un lado, querer cambiar, por otro no ser capaz, y es que al final la locura y la noche pasa, y solo queda en recuerdos sin sentido que 52


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quizás ni recuerde, y eso, aunque suene irónico, ¡me gusta! ¡A veces no recordar cosas de mi pasado me gusta! del por qué los cambios tan repentinos en mi vida, de por qué los sueños frustrados o las oportunidades no aprovechadas al máximo, y es que el tiempo pasa y la historia queda. Sé que, aunque sin duda mi historia ha estado marcada por muchas cosas emotivas, por cosas que al contarlas a la primera sería difícil de creer, paso mis días de confinamiento desando salir, no por sentirme libre, porque aun estando fuera me siento encerrado, encerrado y confinado en mi historia, una historia que tocó cambiar a la fuerza, que me reprime y lleva a buscar solo locura y olvido en un futuro incierto, en el que vivo el día a día sin pensar qué vendrá.

Jefferson Pérez. Irún, España.

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Muro de Contención (Sthefany Hasbón) Estaba el corazón y el alma mirando al infinito a punto de tomar una decisión. - Vamos a hacer un muro de contención sin puertas ni ventanas. Vamos a cambiar, a limpiar el alma, a pintarla, a quitar cicatrices y poner un nuevo tapizado… Esto fue hace algunos meses. Recuerdo que aquella chica estaba sentada en su café favorito, sola. O bueno, sin compañía, porque la soledad es para aquellos que se sienten observados. Allí con una cerveza en mano, deseó cambiar su vida, el rumbo, volver al origen, a lo que siempre fue y olvidó. Deseó que el mundo parara mientras su corazón y su alma, hacían aquel muro de contención que tanto anhelaba. Recuerdo haber visto una lágrima en su rostro, desde lejos se notaba que no soportaba ni un segundo más, que estaba cansada de que a su vida la gobernara el tiempo y que el tiempo jamás alcanzaba. Lo curioso no fue escuchar en unísono aquellas palabras del corazón y el alma, que claramente es difícil que se pongan de acuerdo y que hasta el día de hoy me pregunto qué habrá pasado en su vida para que esto pasara. Pero bueno, eso no fue lo que me conmocionó, sino ver que lo que desearon con tanto fervor se hizo realidad, una realidad que para algunos se llama PANDEMIA. Fue extraño ver a aquella chica, no porque se me hiciera extraño ver a una mujer tomando sola, pues al fin y al cabo yo estaba en la misma posición. Lo raro fue sentirme identificada con su sentimiento, con su anhelo, con su dolor. Cuando el tiempo se detuvo y declararon estado de emergencia y en todo el planetatierra, fue inevitable acordarme de aquella noche en el bar. Hoy, entre risas,recuerdo la frase que dice: “ten cuidado con lo que sueñas porque tus sueños se pueden hacer realidad” y no solo lo 54


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digo por aquella chica, sino por todo el mundo en general. Recuerdo a muchos padres desear pasar más tiempo con sus hijos, a mis amigas queriendo más tiempo para ellas, sin contar con todos los que anhelaban trabajar desde casa porque pensaron que esto sería lo mejor que le podía pasar. Hoy, en medio de reflexiones y varios vinos y cervezas compartidos mediante cámara, entendí que lo que queríamos los seres humanos no era estar encerrados en muros, que no queríamos dejar nuestros trabajos, ni que el tiempo se detuviera.Solo queríamos AMOR, del verdadero, del que se siente al abrazar después de mucho tiempo a un ser querido, del que le decimos ahora a nuestros amigos, porque de corazón extrañamos no poder verlos. Queremos amar y ser amados, entendiendo que realmente la familia es primero. Entendí que podíamos ser autosuficientes y que un abuelito le puede cortar el cabello a su esposa, como vi hace poco a mis vecinos hacerlo. Entendí que no queríamos estar apartados, que la verdad es que queremos ser felices y aún no sabemos cómo hacerlo. Hoy el mundo paró y no solo mi alma se transformó, sino la de todas personas que me rodean. Tanto nos hemos fracturado que definitivamente ya nadie se parece a la persona que fue hace 1 año. Los cascarones y muros cayeron y las personas van quedando al descubierto. Hoy soy yo, la que está sentada en un balcón, mirando el infinito, mientras mi corazón y mi alma gritan al unísono: - Anhelamos que se acabe el encierro y que no exista nunca más, muros que nos alejen, de lo que sea que tenga este pinche mundo para dar. Salud!

Sthefany Hasbón Luna. Medellin, Antioquia. 55


El vagón de Perséfone

Esta imagen fue realizada para el reto creativo: “Create visually inspiring tra Snowpiercer” en la página “talenthouse.com”, con motivo del lanzamiento de la “Snowpiercer” de “TNT”. Este reto tenía como fin diseñar un vagón de tren único y q estándares actuales acoplándose a la historia del Snowpiercer.

La inspiración para esta imagen surge a partir del confinamiento obligatorio. Par es bastante difícil permanecer encerrados, aún más para quienes viven en espac tán acostumbrados a salir constantemente o a viajar. Relacionado con la temátic Snowpiercer, el vagón de Perséfone le brinda a los pasajeros un espacio que les p un cálido paseo de primavera bajo un cielo nocturno artificial, con un pasillo en a canal de agua navegable rodeado de un jardín de coloridas flores. Un espacio diseñ amenas las condiciones del encierro dentro del tren.


ain car artwork for Serie de televisión que se saliera de los

ra muchas personas cios reducidos y esca de la historia del permite disfrutar de arcos de piedra y un ñado para hacer más

Artista: Freddy León. Obra: El vagón de perséfone. Técnica: Ilustración 3D. Software: Blender. Su instagram @flevel_3d aquí:


BITÁCORA: “Historias de Cuarentena” Escritos de la editorial


Vista desde “La pared”.

Fotografía original: Revista Paralelo


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El sueño espacial (Luis E. Velandia) “Como individuos estamos condenados al fracaso. Pero cómo sociedad, tenemos la posibilidad de hacer cosas grandes”. El siglo pasado fue tan intenso y complejo qué si nuestros abuelos o bisabuelos pudieran opinar, dirían qué todo lo que ocurre hoy en día es una cosa mínima, y no los culpo, su siglo fue muy duro, violento y crudo. Sin embargo, hoy vemos lo que pasa cómo si fuera el fin del mundo, todo nos parece caótico y fatal, cuando resulta qué esto no es ni será el caos o el fin de la existencia, solo es un periodo diferente a lo que estamos acostumbrados. A pesar de todo lo malo, el siglo pasado nos trajo muchas cosas qué hoy hacen parte fundamental de nuestro diario vivir. Gracias a los logros de nuestros antepasados, tenemos y somos lo que cada día vemos desde la ventana; irónicamente hoy, cuando casi todos estamos obligados a ver desde la ventana, observamos a nuestros vecinos del frente asomados cómo lo harían sus mascotas, entre los barrotes de sus ventanas o puerta, con el anhelo en su rostro de poder salir pronto. Pero la cuarentena no es solo confinamiento. Durante este tiempo se nos concedió una posibilidad increíble. Para quienes no lo supieron, estamos a punto de reiniciar nuestro sueño espacial. Irónicamente cuando medio mundo o más está encerrado en sus viviendas con limitaciones para salir, nuestra raza se toma el atrevimiento de salir a conquistar el espacio. O eso parece, porque cómo muchas otras cosas, esto ya fue promesa en algún momento. Y cuando lo fue, lo prometió era intenso. Yo no lo pude ver, pero me hubiese gustado estar ahí. Escuchar por la radio toda la carrera espacial, ver los primeros lanzamientos televisados, leer en la prensa que los astronautas americanos y soviéticos se saludaban en el espacio, e incluso sentir la emoción de ver cómo mi raza pisaba la luna. Pero no, a mí toco ver un lanzamiento espacial en full HD, con una nave futurista de pantallas táctiles, y astronautas con trajes espaciales increíbles. Con todo esto, casi puedo decir qué vi 60


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las naves imaginadas por el mismísimo Issac Asimov quién irónicamente también es del siglo pasado. A pesar de eso, no me puedo quejar, por el contrario, estoy muy feliz de haberlo visto en tiempo real y sentado en una cómoda silla durante una cuarentena. Para los millenials viejitos cómo yo, y para la generaciones más nuevas y más viejas, ese día fue una muestra de la nueva promesa del sueño espacial. Y sinceramente me encanta. Hoy me acostaré esperando que cuando despierte hayan pasado 5 años, encender la computadora y ver a las mujeres conquistando la luna, y cerrar los ojos de nuevo, para que pasen otros 10 años y poder mirar en realidad aumentada la primera caminata sobre marte, y cerrar los ojos una última vez, para abrirlos en el borde de mi existencia, justo cuando pueda contemplar una colonia en la luna, incluso una en marte y estaciones espaciales orbitando cada cosa orbitable en la vía láctea. Y soy feliz de soñarlo, y aunque no quiero tener hijos, seguramente habrá niños a quienes poder contarle historias del espacio. Justo cómo lo hicieron con nosotros. Porque a pesar de que debieron pasar 45 años para poder volver a soñar. Y faltan aún 5, 10 o 15 más para poder creer realmente en la conquista espacial, vamos por buen camino, Ya solo nos queda esperar un poco más.

Luis Eduardo Velandia. Bucaramanga, Santander.

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Inundación (Pedro A. Velandia) Después del café, los nubarrones que amenazaron durante toda la tarde por fin cumplieron su propósito. Empezaron a sonar las tejas de cerámica que protegían la casa, y rápidamente se impuso en todo el lugar ese estrepitoso y característico sonido generado del golpe de la lluvia contra esta superficie. Al poco tiempo, mi papá entró corriendo ligeramente mojado y salió con botas pantaneras y el impermeable amarillo con azul (siempre especial para la ocasión) que nos ha acompañado desde que tengo memoria. El espectáculo siguió siendo secundario por unos instantes más, pero al poco rato quise ir a ver qué pasaba. En ese momento, una inexplicable y ridícula sensación de alegría y afán me inundó. Claramente tenía que vestirme para la ocasión, y debía ser de forma rápida. El pantalón negro que tenía, los únicos zapatos que traje del viaje, y la chaqueta vieja de mi papá que estaba en el suelo del cuarto desde hace 2 días cuando la había usado para soportar el frio. Era esa chaqueta con aspecto dejado, que alguna vez fue gris y en ese momento era ya casi blanca, que internamente tenía algodón y que de pequeño pensaba que era de plumas. Nunca la había usado, era de señor grande, y de mal gusto, pero ya a esas alturas me pareció hasta cómico usarla y como nadie lo veía a uno pues fresco, póngasela, no pasa nada. Al abrir la puerta que conecta la casa con el taller vi que la cosa era seria. Ya se había hecho de noche y seguía lloviendo bruscamente. El caudal que corría por el pasillo interno era intenso, aunque el taller aún no estaba inundado. Al fondo, mi papá sacaba costales de arena para tapar la entrada principal con el fin de impedir la entrada de agua. Esa puerta principal conecta con la calle, que está a mayor nivel que el taller, primer espacio de la vivienda. Una puerta a mano derecha conecta con la casa, el lugar donde vive toda la familia. Ante esa imagen salí corriendo a ayudar a mi papá, pero ya los 3 costales que había subido eran suficientes para impedir la entrada de agua. Ya desde la puerta principal, pude ver que el agua abarcaba toda la calle y llegaba hasta más allá de la tienda de Don Durán. De no ser 62


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Fotografía original: Revista Paralelo.

por los costales, un gran caudal color barro estaría entrando incesantemente al taller. Dentro de este cuadro vi a mi hermana al otro lado de la calle, bajo las tejas de lo que alguna vez fue un bar llamado “El Escondite”, observando tristemente como agonizaba una ratica que el fuerte aguacero había sorprendido dentro de la alcantarilla principal de la calle. Al rebosarse esta con el agua, la rata solo pudo salir para dar un par de saltitos y desplomarse en el suelo fruto de sus pulmones colapsados por el agua. También pude ver a los vecinos del frente que ante la calamidad observaban expectantes como subía sin parar el nivel del agua. Su apariencia y estado no era tan triste, no era de tragedia, era más bien de expectación y hasta de morbo con lo novedoso del evento. En últimas, estábamos en cuarentena y a la gente que la abatía el aburrimiento tal inclemencia lo que le hacía era un favor. Darme cuenta de la desgracia, imperceptible para mí en escenarios 63


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más cotidianos, pero eclipsante ante la inminente entrada de esa turbia mezcla generó un fuerte sentimiento de tristeza y preocupación. Esto fue contrastado por el recuerdo del mismo evento, en el mismo lugar, pero en otra época de mi vida, cuando era más joven y aún vivía en la casa de mis padres. Sin desearlo, fue creciendo esa ridícula sensación jovial y de alegría que había experimentado minutos antes, cuando me ponía la chaqueta de plumas de mi papá. Lo entendí cuando pasó un carro por la calle meciendo bruscamente el espejo de agua. Yo deseé preocupado que bajara la velocidad para no mojarme y que no entrara más agua por la entrada principal. Por otra parte, recordé cuando era niño y, en la misma situación, quería que pasaran más carros, y ojalá a mayor velocidad, para disfrutar del juego infantil que era verme mojado junto a mis hermanos, soltando carcajadas con mis papás por el atrevimiento de tan intrépidos conductores, que, con su paso, botaban agua hasta el techo del taller dejándonos cada vez más empapados. Tal recuerdo estaba lleno de inmensa felicidad que solo un niño puede experimentar, no había ni un resquicio del sentido de responsabilidad presente en el momento de la historia que relato. Allí, fue imposible disimular esa alegría que, de a poquito, cada vez que pasaba un carro por la calle me inundaba.

Pedro A. Velandia. Chiquinquirá, Boyacá.

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Fotografía original: Archivo agencia EFE

Artista: Angie Reyes. Obra: Quedate en casa. Técnica: Bordado sobre papel. Su instagram @kaizen_cs aquí:


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Un prócer en cuarentena Prócer: 1. adj. Eminente, elevado, alto. 2. m. y f. Persona de alta calidad o dignidad. 3. m. Cada uno de los individuos que, por derecho propio o nombramiento del rey, formaban, bajo el régimen del Estatuto Real, el estamento a que daban nombre.

Según la Real Academia de la Lengua Española.

Era el año 1771, cuando un prócer latinoamericano inició su camino y se involucró en tres grandes momentos históricos, gracias a los cuales el mundo es como lo conocemos hoy. Vivió algunos años en las islas del caribe, y en ciudades cómo Boston y Nueva York, desde donde colaboró con la causa independentista de los Estados Unidos. En 1784 llegó a Inglaterra, pasó por Holanda, Prusia, Praga, Viena, varias ciudades de Italia, Grecia y posteriormente Constantinopla (Actualmente Estambul) desde donde atravesó el mar negro en 1786. Llegó a Kherson (Actualmente Ucrania / En ese año parte del imperio ruso) y en esa ciudad fue sometido a una cuarentena preventiva qué se realizaba a todos los visitantes del imperio como medida para evitar la viruela negra y otras epidemias. Nuestro prócer pasó 40 días en una isla frente a Kherson, en completo aislamiento únicamente acompañado por las ratas y las serpientes. Tan pronto como pudo salir, dedicó su tiempo al conocimiento cultural y social del imperio, además visitó lugares de importancia religiosa e histórica. Militarmente se concentró en analizar la estructura militar, las Fortificaciones, y diplomáticamente trabajó en fortalecer sus nexos con los nobles rusos; llegando incluso a ser parte de los invitados personales de la emperatriz Catalina II, quién le tomó un cariño muy temprano, y ante la persecución por parte de la corona española, le ofreció un hogar en su imperio, Pero nuestro prócer rechazó su ofre68


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Autor: Arturo Michelena. Obra: Miranda en la Carraca(1896). Técnica: Oleo sobre Tela. Ubicación: Galeria de Arte Nacional de Caracas Venezuela. Nota: El cuadro no representa al prócer durante la cuarentena, pero seguramente allá habrá puesto la misma cara de aburrido.

cimiento con el fin de continuar su camino y poder cumplir con sus objetivos. Con el apoyo de la emperatriz, pudo evadir fácilmente a la corona española y continuar su viaje por Europa, donde hizo parte activa de la revolución francesa. Fue General, consiguió el grado de Mariscal 69


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de Francia y el título de Héroe de la Revolución. Además, es el único americano cuyo nombre se encuentra plasmado en el arco del triunfo de París. En 1804 volvió a América y, en 1806 empezó una activa contribución con las guerras de independencia de Hispanoamérica. En 1813 es aprisionado y trasladado a España, donde muere en 1816 por un ataque cerebrovascular a sus 66 años. Entre otras cosas, nuestro prócer fue uno de los diseñadores de la bandera que compartimos todos los países que un día fuimos la Nueva Granada. Su nombre es Francisco de Miranda y, si quieres saber con más detalle su historia, te recomendamos los enlaces de la nota.

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El arco del triunfo en junio 2020, luego de la reapertura en Francia.

FotografĂ­a original: Laura Velandia


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Grandes obras pruducidas en cuarentenas, encierros o aislamientos “Cuando todas las tumbas estuvieron llenas, se cavaron enormes fosas en los cementerios de las iglesias, en las que cientos de recién llegados fueron colocados capa por capa como mercancías en barcos, cada uno cubierto con un poco de tierra, hasta que se llegaba a ras de suelo”.

Giovanni Bocaccio, durante la peste negra.

No es la primera véz qué cómo especie nos vemos sometidos a permanecer aislados, enclaustrados o confinados. ha ocurrido muchas veces a lo largo de la historia. Algunos artistas, escritores, músicos y pensadores desarrollaron grandes obras durante estos periodos. A continuación listamos algunos ejemplos, esperamos te sirvan de inspiración: -El Decameron (Bocaccio). -Venus y Adonis (Shakespeare durante la primera peste). -La violación de Lucrecia (Shakespeare durante la primera peste). -Sonetos (Shakespeare durante la primera peste). -El Rey Lear (Shakespeare durante la segunda peste). -¨Machbeth (Shakespeare durante la segunda peste). -Antonio y Cleopatra (Shakespeare durante la segunda peste). -Frankenstein (Mary Wollstonecraft Shelley durante la erupción del volcán Tambora).

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-El Principe (Nicolas Maquiavelo, confinado por razones políticas). -La noche estrellada (Vicent Van Gogh, encerrado en un sanatorio). -Frida Kahlo (Toda su obra, pintaba encerrada en su cama debido a su cuerpo enfermo). -La familia (Egon Schiele durante la gripe española, pintando a su esposa y a su hijo que nunca pudo nacer). -Autoretrato con gripe española (Edvard Munch durante la gripe española). -Teorías sobre la óptica y la gravedad (Isaac Newton durante “la gran peste de Londres”). -McCartney (Paul McCarney durante un aislamiento autoimpuesto).

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Des-Horóscopo Por Andrameleck. Para los que creen y no creen en estos menjurjes, le presento el horóscopo 2020 periodo de cuarentena, para que se ilustre y sienta todo el boom del perreo intenso. Nota: Esto no se hace con el fin de desprestigiar a los que en verdad manejan estas elevadas artes, cómo se les ocurre, ni más faltaba. Gladys, ¡no se ofenda¡ +ARIES: Con toda esa energía que lleva dentro en esta cuarentena usted se debe estar sintiendo como un hámster en una rueda. Ahora bien, no vaya desatar su ira y frustración con algún ser querido. Trate de no darle en la jeta a nadie conocido que el mundo da mil vueltas y después lo puedes necesitar. La cabeza además de servir para ponerse gafas o usar moñitos puede servirle de torre de control. Intente focalizarse y hacer algo gratificante. -Flor: La flor de Aries es el tulipán, ¡pura energía! +TAURO: Tal como reza en un libro cuyo nombre no recuerdo, si el mundo estuviera tan organizado que todo tuviera que ser justo, no habría criatura viviente que pudiera sobrevivir ni un solo día. A los pájaros se les prohibiría comer gusanos, y habría que atender a los intereses personales de todos los humanos. Así que suerte, calma brother. Si se fue con otro y usted es bien feo y se siente mal, pues ni modo, no hay qué hacer, así es la vida, aprenda a vivir con eso, ya pasará. Igual tranquilo, que a cada marrano le llega su nochebuena (así sea para que se lo pasen al papayo). 74


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-Flor: la amapola, asociada a la felicidad y tranquilidad, para que relaje el pony. +GEMINIS: Seguramente usted se mofa de dientes para afuera de toda esa elocuencia y felicidad que tanto lo caracteriza, que placentero sería si de verdad lo sintiera, ¿No?. Pero bueno, no está tan mal la cosa. De cara al trato con tus seres queridos no estaría de más un poquito de empatía, ser tan “directo” y sincero te puede convertir en un pedante que da fastidio saludar. Así que, sinceridad 90%, no sea tan malparido. De igual forma, si no se avispa va a quedar solo como un cuzumbo, y no es que usted lo necesite, yo sé, pero como ya me contó también sé que lo que usted quiere en el fondo es alguien que le haga compañía. Esa jaladera de ganso esta berraca. Tranquilo, no eres guapo, pero eres valiente y tienes un gran corazón, eso a la mayoría las vuelve locas (Ok no). -Flor: La rosa, por la dualidad de carácter. +CÁNCER: No es cuestión de karma o alguna predestinación astral. Si usted es la cagada, deshonesto, mentiroso y ladrón, no lea estas cábalas de sabiduría ilustrada, no las va a entender. Tampoco puedo augurarle ningún porvenir o consejo. Mas temprano que tarde sus acciones lo llevarán a inmiscuirse en contextos y entornos que se lo llevarán del putas y directico pal estanco. Pa que afine y aprenda a ser serio. En lo espiritual, económico y amoroso no sé cómo le irá, pero ojalá que sea pal perro (si es que aguanta tanta calentura). -Flor:El lirio, y dado el caso, el gladiolo.

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+LEO: Aún sigue siendo la niña insegura que de adolescente se ilusionó, le rompieron el corazón y no lo ha superado, que triste (lástima es que da). Intentar protegerse de tanto dolor detrás de relaciones, vicios y comportamientos que proyecten falsa felicidad no hará más que hacerle más dura la caída. Y no, usted no es orgullosa, eso solo muestra su desesperado deseo de sentirse protegida desde una ilusoria invulnerabilidad. Del mismo modo, intentar ofender a los demás es una ridiculez cuando todos ven que es su desvalida reacción de gato patas arriba cuando se siente atacada. ¿Qué tan ridícula y miserable puedes llegar a ser? Échele cabeza a eso, que embarrada que se le diera por vivir toda la vida así. -Flor: Normalmente sería un girasol de esos del Tour de France, pero no. Más bien es algo así como $100 de cilantro, reflejo del valor que proyecta. +VIRGO: ¿Qué se puede decir de alguien que de la mejor amiga dice que solo es una compañera? Desconocer el valor de la amistad, sus ínfulas de superioridad y ego construido sobre un barrial (Igual que Leo) no la deja ver que, probablemente usted sea la grilla y la nadie (como llama a la gente humilde y trabajadora, personas con infinita dignidad). Los hombres de este signo si nada reprochables, unos bacanes. El único problema es que se están empezando a poner viejos y si siguen comiendo como vacas en unos años no se van a poder ni amarrar los cordones de los zapatos solos, ojo con eso manito. -Flor: El narciso. Si no le da pereza, vea el cuadro de Caravaggio titulado con el nombre de esta flor.

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+LIBRA: Siga creyéndose la inalcanzable que ni usted misma se cree el cuento. ¿Acaso no ve la miserable forma en que vive? Y esos aires de superioridad, ¿de dónde? Bien mente de pollo que sí es y pinta de grilla que sí tiene. Ni dentro ni fuera de usted hay evidencia de ese “no me merecen”, no pasa de ser un mal chiste. Más bien todo lo contrario, que encarte puede llegar a ser, válgame Dios (si es que existe). Menos mal yo, ser omnipotente y omnipresente me puedo alejar de gente así, ¡a metros! Ahora bien, puede haber hay luz al final del túnel. Sería positivo cultivarse y sembrar su jardín. -Flor: No hay para usted, ni maticas de ningún tipo, hasta que le meta la ficha. Siémbrelas usted misma. +ESCORPIO: No falta el atulampado regido bajo este signo que quisiera que le diera palmaditas en la espalda por lo bien que se ha estado portando. Que el ratón Pérez, la divina providencia o Papa Noel le diera regalitos por su buen comportamiento. Ya estamos grandes viejito, ¿no? Empezando por que los anteriormente mencionados no existen, y las únicas figuras imaginarias que pasan al plano de lo real son monstruos y demonios bien hptas y tramadores como yo. Así que no, nada de complacencia, gánese sus propias cosas, búsquese la provincia usted mismo, porque yo le daría Azote y correa si acaso (al ritmo del gran “etsito” del álbum “Perreología”) ¡yo te catigo pol tu mala conducta! -Flor: No es flor, pero lo suyo es lo hortíga, para que afine. +SAGITARIO: No le haga perder el tiempo a la gente, Ud. no vale la pena. O bueno, en este momento creo que no, arréglese mejor por dentro, o va a ser tremendo rollo. 77


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Si se las sigue tirando de seguro e independiente no se va a dar cuenta del mierdero que le han armado sus propios miedos y que en el fondo lo dominan. Permítase darse el placer de verse vulnerable y mejorar. Cerrar las puertas de portonazo y sin mirar atrás no es señal de “superar los problemas”. Una patada a la hora de la verdad es una patada, está en usted gestionar si esta lo empuja para atrás o le sirve de impulso para ir adelante (Sí, yo sé que la vida es un ciclo <<a lo Bad Bunny>> y nadie está atrás de nadie y todas esas maricadas, lo digo de cara a la consecución de logros y objetivos donde si encaja, no apto para subnormales). -Flor: Una flor de pradera que refleja tu espíritu inquieto y juguetón. +CAPRICORNIO: Sabemos que es muy duro que solo te den un regalo de año nuevo y cumpleaños dado que las fechas van muy pegada. Seguro te preguntarás ¿cómo puedo ser tan desgraciado? Pues de malas, debería entender que el mundo no siempre es un jardín de rosas y que ese detalle en proporción a las grandes problemáticas mundiales es una ridiculez. Mérmele tantico a la pensadera que más temprano que tarde para bien o para mal todas esas dudas se le irán resolviendo. Un abrazo. -Flor: Las violetas, simbolizan su carácter y personalidad, debido a la disciplina y practicidad que desprenden. +ACUARIO: Ser tan sensible, creativo y libre con todo este rollo de la cuarentena se puede volver un problema bien grande. Trate de bajarle 5 mil de volumen a esos pensamientos autoflajelantes y entienda que para usted el problema no es haberla embarrado, sino conocer los errores y seguir repitiéndolos constantemente. 78


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Del mismo modo, sería positivo dejar de ser tan Lady Yadira centro de atención, las demás personas tienen sus propios problemas y, para la mayoría de ellos lo que pase en su vida es irrelevante. ¡viva para y por usted mismo¡ -Flor: La orquídea, símbolo de la creatividad, sensibilidad y libertad. +PISCIS: Si su regente es piscis no se debería sentir como un trucha arcoíris nadando en quebrada, sino más bien como un gran conquistador o prócer de la patria (No, Uribe no). Algo así como un chigüiro o un jaguar en un parque natural. Haga gala de todo ese espíritu elevado y juvenil. la otra opción sería vivir como pollo de galpón engordando mientras un día otros se aprovecharán de usted, problema suyo niño. Juventud y hambre son el más preciado don que puede conceder la vida a un fuerte corazón (a lo “potro salvaje” de Quiroga). -Flor: Lirios rojos desprenden ese espíritu juvenil que sólo los nativos de este signo poseen (Lirios rojos para mí).

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Agradecimientos No hubiese sido posible sin la colaboración de cada uno de los participantes, artistas y colaboradores: Participantes: María Ortiz. Piedecuesta, Santander. Laura Velandia. Lille, Francia. Nicolás Velandia. Sogamoso, Boyacá. Luis Enrique R. Bucaramanga, Santander. Gabriela Meza. Floridablanca, Santander. Wilson Carreño. Contratación, Santander. Sergio Gómez. Floridablanca, Santander. Paula Vesga. Floridablanca, Santander. Laura Zárate. Tunja, Boyacá. Jefferson Pérez. Irún, España.


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Sthefany Hasbón. Medellín, Antioquia. Artistas y colaboradores: María Tarazona Bucaramanga, Santander. Freddy león Bogotá DC, Colombia. Angie Reyes Piedecuesta, Santander. Juan P. Acevedo. Floridablanca, Santander. Isabela González Floridablanca, Santander.

¡GRACIAS!

Revista Paralelo 1ra Ed. “Historias de Cuarentena 2020


Esta revista terminó su edición el 13 de Julio de 2020, día número 194 del año. Se conmemora el Día Mundial Del Rock. Esta celebración tiene su origen en el mítico concierto «Live Aid» que se celebró de manera simultánea en el estadio de Wembley en Londres y en el estadio JFK de Filadelfia en USA durante 1985.

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