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PROTAGONISTAS
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Marcelo Espina Medina
Moderno resurgir del Club de la Unión El recién inagurado Club de la Unión de Curicó retoma su lugar de antaño y recupera el lugar de encuentro para sus socios y amigos del club. Hablamos con su flamante concesionario. POR MARIA JOSE GARAY – FOTOS YOAO MUÑOZ
El recinto cuenta con los espacios para realizar todo tipo de eventos.
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a inauguración de la nueva sede del Club de la Unión de Curicó, el 13 diciembre del 2016, un edificio de arquitectura vanguardista y moderna, ubicado junto a la carretera 5 Sur dejó atrás la idea de reconstruir el antiguo e histórico inmueble que se encontraba en plena Plaza de Armas de la ciudad. El terremoto del 2010 y el posterior incendio lo destruyeron totalmente y los montos para volver a levantarlo eran demasiado altos. Pero la vida continúa, y aquí lo importante era recuperar un lugar de encuentro para los socios y amigos del club. Eduardo
Hay un gran salón con capacidad para 600 personas que a través de un moderno sistema de paneles movibles se puede subdividir en tres salones más pequeños.
Schneider, su presidente y quien liderara todo el proceso de construcción junto a Gonzalo Correa y Víctor Massa, los dos últimos directivos y socios, han logrado con el esfuerzo y trabajo de muchos otros volver a empezar. Dentro de sus instalaciones el edificio cuenta con un gran salón con capacidad para 600 personas que a través de un moderno sistema de paneles movibles se puede subdividir en tres salones más pequeños. Una gran terraza que se puede encarpar si se requiere, capacidad para estacionar 300 autos, bar, restaurante, todo acondicionado con termopanel. Además el
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Clásica plateada.
Ceviche, camarones pil-pil y anillos de calamar.
CONCESIONARIO PROFESIONAL “Hemos ido de menos a más buscando la mejor atención y una excelente gastronomía”, confirma Marcelo Espina. lugar cuenta con las conexiones necesarias para realizar charlas, seminarios, reuniones, en fin todo tipo de eventos. “Hemos ido de menos a más buscando la mejor atención y una excelente gastronomía” nos cuenta Marcelo Espina Medina, flamante concesionario del club, quien espera que su gestión sea todo un éxito. “Es un tremendo desafío y una gran responsabilidad el poder mantener la trayectoria del club y continuar haciendo un buen trabajo”. Para mí asumir este reto fue algo inesperado, nunca me di cuenta que estaban construyendo un edificio nuevo hasta que un día se abrieron las postulaciones, postulé y me lo adjudiqué. Ahí recién caí de lo espectacular que había quedado. De la gran capacidad que tiene para hacer eventos. Ha sido un trabajo con todo ya que recibí este lugar pelado y lo he ido equipando según el mobiliario que se necesita para acondicionar cada sector. La cocina, los salones, el restaurante, la construcción del bar, la vajilla, todo ha pasado por mí”.
Restaurante abierto a todo público Marcelo nos comenta que las puertas del restaurante están abiertas a todo público
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desde las 12 del día horario continuado hasta las 12 de la noche, “menos los domingos que atendemos hasta las 5 de la tarde”. Tienen una variada carta en donde a preparaciones como el filete del club, la clásica plateada, el salmón coronado, los calamares rellenos, el pulpo a la parrilla, callitos a la madrileña, rabo de toro, riñones al jerez, se suman los sándwich como el curi- curi (filete de pollo adobado, lechuga, tomate, queso mantecoso, huevo a la española en pan de molde) o el entre el Rímac y el Teno (chicharrón de cerdo al achiote acompañado de camote amarillo y zarza criolla, en pan marraqueta).
la plata que ganaba se venía a Curicó, su ciudad natal, de vacaciones. Siempre empilado e inquieto, al egresar rechazó la oferta de su papá de poner su propio restaurante porque sentía que no estaba preparado y se fue a Santiago a seguir aprendiendo. Estuvo en el Marriot, volvió al norte a trabajar a un centro de eventos, regresó a Santiago de gerente de cocina del Fridays de Isidora Goyenechea. Trabajó en Mejillones en la puesta en marcha de una central termoeléctrica, hasta que un buen día decidió que quería echar raíces, que debía decidir donde asentarse y cumplir su sueño.
Los buenos precios sumado a una amplia carta de vinos del Valle de Curicó, hacen del lugar un imperdible para los curicanos y para quienes visitan nuestra ciudad. “La idea es mostrar nuestro vino al público de carretera que está más acostumbrado al vino de Colchagua. Tenemos que potenciar nuestras viñas”, comenta Espina.
“Yo soy curicano y aquí abrí mi primer restaurante: “El Emporio” el 25 de noviembre del 2011, en Carrera casi al llegar a la Plaza San Francisco. Me fue súper bien, fue una tremenda experiencia, estaba lleno de cariño, de amor ahí estaban mis sueños hasta que un incendio terminó con todo el 4 de febrero del 2016. Fue terrible”, recuerda. “Pero como a este hombre la energía y la actitud no le faltan, se rearmó y continuó con el local que había abierto un año antes en el centro llamado “Emporio Grill”. Cuatro meses después del incendio, en julio del 2016 Marcelo abría su restobar “El Trovador” otra apuesta que lo tiene súper entusiasmando y que junto a la concesión del Club de la Unión lo mantienen feliz y a mil, como a él le gusta. O
Energía y actitud positiva Marcelo Espina Medina estudió cocina internacional en el Inacap. Paralelamente trabajó en tres restaurantes en Antofagasta, ciudad en donde terminó su carrera. Pelaba papas, fileteaba pescado y lavaba platos. Lo suyo era aprender. Con