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César Núñez Villarroel, Criadero La Esperanza
Criador de prestigio y merecidos premios Crianza de caballos y rodeo, pasiones que cultiva desde hace tres décadas. Un hobby como él lo define, pero que lo ha llevado a convertirse en uno de los mayores criadores del país. POR MARÍA PAZ TOLEDO – FOTOS YOAO MUÑOZ
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u ruta de criador de caballos ha sido un acierto. César Núñez, 60 años, está entre los mayores criadores del país, y este 27 de mayo recién pasado, después de dos años, en sus instalaciones se realizó el tradicional remate de ejemplares del Criadero La Esperanza, de su propiedad, ubicado en el kilómetro 1,5 del camino a Zapallar, en Curicó. El evento a cargo del martillero Felipe Santa María, consideró más de 50 ejemplares, que incluyó caballos no trabajados, en trabajo (galope, rienda, desplazamiento de lado), topeados (aún sin atajar), corriendo a nivel competitivo (premiados y finalistas Rancagua) y mansos de cabresto; todos de combinaciones de sangre de Criadero La Esperanza e inscritos en el StudBook de la Raza Caballar Chilena. Una tradición que César Núñez, nos dice César Núñez Villarroel ha sido reconocido: Mejor Dirigente de la Federación de Criadores de Caballo Chilenos a nivel nacional; y Mejor Dirigente de la Federacióndel Rodeo Chileno a nivel nacional.
La fuerza, gracia, belleza y pura raza del caballo Soledad Chimborazo, de Criadero La Esperanza.
realiza, “para disminuir el número de productos y así mantener un criadero manejable, cada vez más reducido, dándole el tiempo necesario que cada caballo requiere”, afirma César Núñez.
De competidor a criador de caballos “Disminuir el número de productos y así mantener un criadero manejable, cada vez más reducido”, frase que dicha hoy por César Núñez, quien inició todo con sólo una yegua, es altamente apreciable. Pero al Mejor Dirigente de la Federación de Criadores de Caballo Chilenos a nivel nacional; y Mejor Dirigente de la Federación del Rodeo Chileno a nivel nacional, siempre le gustaron los caballos. Dieciséis años tenía cuando empezó a trabajar, lo hacía como ayudante en el Hipódromo de Concepción. “Hacía de
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Criadero la Esperanza le ha otorgado grandes satisfacciones y merecidos premios: Mejor Criador y Mayor número de ejemplares del criadero en Rancagua, pero Núñez es un emprendedor nato, y aunque considera haber bajado su ritmo, para privilegiar el disfrute de su tiempo, hoy está concentrado en un nuevo proyecto: un centro reproductivo privado en Criadero La Esperanza.
todo, dice, desde barrer hasta ayudante de veterinario”. Para entonces Núñez estudiaba veterinaria en la Universidad de Concepción, un intercambio permitió que fuera trasladado a continuar la carrera en la Universidad de Chile en Santiago, donde más tarde se graduó. Cuando egresó de veterinaria, su padre César Núñez Grez, corredor y criador amateur le regaló una yegua de su criadero Santa Verónica, de nombre Soledad. Era 1978 y aquel fue un regalo que sería el inicio de toda una forma de vida para él, y también sin saberlo un regalo que daría forma a lo que hoy es el Criadero La Esperanza.”La crucé con El Tira, nació la Tirana, le puse el Satanás y llegó la Simpatía, la que ha sido nuestra gran reproductora”, afirma. Con ella partió el Criadero La Esperanza. De ahí vienen todos sus productos nos explica el criador de caballos curicano. Los que en un principio fueron inscritos por el criadero de su padre.
César Núñez Villarroel, para One Magazine, con su caballo Furor, campeón Exposición de Curicó 2017, Premio Mejor Morfología.
Cuando egresó de veterinaria, su padre César Núñez Grez, corredor y criador amateur le regaló una yegua de su criadero Santa Verónica, de nombre Soledad. Era 1978 y aquel fue un regalo que sería el inicio de toda una forma de vida para él, y también sin saberlo un regalo que daría forma a lo que hoy es el Criadero La Esperanza. Más tarde Núñez empezó a correr. Corría en los rodeos de la zona y le iba bastante bien. Pero muchas veces su carácter extremadamente autoexigente empezó a angustiarlo. En cada una de sus participaciones de rodeo, él mismo se ponía una vara demasiado alta. Y empezó a pasarlo muy mal cada vez que no obtenía el resultado deseado. Todo cambió cuando en lugar de comprar caballos para competir, empezó a criar. Una conversación con Samuel Parot, Ramón Cardemil y Gonzalo Vial V., transformó su visión y la crianza se transformó en su principal interés. Entonces comenzó a criar caballos y a correr en ellos. “Tenía la esperanza de pasarlo bien, que al final es la meta de
mi vida. Tiene que haber un grado de competencia, pero no una exageración como yo la tenía”, reconoce. En 1985, contrató a Mario Tamayo, los caballos empezaron a ser inscritos en La Esperanza, a fortalecer la selección, y es entonces cuando se empieza a desarrollar fuertemente el criadero; y sus participaciones en los rodeos comenzaron a dar frutos, llegó a ser cuarto en el Campeonato Nacional junto a Tamayo. En la actualidad vende cerca del 80 por ciento de lo que cría. Los ejemplares con los que se queda se trabajan para el rodeo y los que corre su hijo Martín, 27 años, que junto a un arreglador han llegado al Campeonato Nacional en Rancagua. También ha exportando caballos a Brasil.
Hoy César Núñez dirige su carácter competitivo hacia una competencia más tranquila. Con sus caballos compite también en exposiciones únicamente para comparar la calidad de su crianza con respecto a otros ejemplares.
Reproducir sus mejores yeguas El Criadero la Esperanza le ha otorgado grandes satisfacciones y merecidos premios: Mejor Criador y Mayor número de ejemplares del criadero en Rancagua, pero Núñez es un emprendedor nato, y aunque él considera haber bajado mucho su ritmo, para privilegiar el disfrute de su tiempo, hoy también está concentrado en un nuevo
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Núñez junto al reconocimiento Mejor Dirigente de la Federación de Criadores de Caballo Chilenos a nivel nacional; y Mejor Dirigente de la Federación del Rodeo Chileno a nivel nacional.
SUBASTA CRIADERO LA ESPERANZA 2017 Este 27 de mayo recién pasado, después de dos años, en sus instalaciones se realizó el tradicional remate de ejemplares del Criadero La Esperanza, de su propiedad, ubicado en el kilómetro 1,5 del camino a Zapallar, en Curicó. Todos ejemplares inscritos en el StudBook de la Raza Caballar Chilena. Hubo aplausos a la gracia y belleza de los ejemplares.
proyecto, aunque mucho tiene que ver también con su profesión de veterinario . Se trata de un centro reproductivo privado en el Criadero La Esperanza. “Actualmente aquí se realiza inseminación artificial, transplantes de embriones, extracción de semen fresco y su congelación”. Su idea es también reproducir las mejores yeguas, en líneas de sangre y morfología, “concentrarme en las que mejores resultados me han dado, la mayoría son hijas del Satanás, Que Más Da, Canteado y Esquinazo”. El Criadero La Esperanza ha crecido mucho más de lo que su propietario soñaba. Hoy sus nietas: Antonia, 10 y Cecilia, de 5 años, ayudan a buscar los nombres para sus caballos. “Cada vez que ellas encuentran un nombre que les suena distinto, que las atrae, me dicen que tienen un nombre nuevo y yo las premio si es un buen nombre”, nos cuenta divertido. “Nunca pensé que criar me traería tantas satisfacciones. Como había sufrido tanto con la competencia, creí que esto iba a ser una variante muy pequeña, pero fue una transformación inmensa”. Le pregunto si tiene un caballo regalón, me dice que todos. Al tiempo que admite que su satisfacción hoy es combinada. “Criar caballos, verlos competir con sus nuevos dueños en rodeos como el Campeonato Nacional de Rancagua y verlos muchas veces resultar ganadores en los rodeos, me produce una alegría enorme. Antes sólo me atraía ganar, hoy he aprendido a disfrutar cada momento de la crianza de caballos”, afirma reflexivo. O
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