Número 6 Marzo
revista
La Sílaba
Ayelén Medail Lariza Cárdenas Diana Valdez Sofia Missiato Juan R. Valdez Claudia Martínez Marco Hernández Aída Galindo Viridiana Aceves Mujeres tejiendo resistencias Arturo Aguilar Morgana Jahnke Dante Vázquez
México 2021
Syllabum Entre la neurosis y el exhibicionismo: la salud mental, la precariedad y el lenguaje Juan R. Valdez
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Sensibilidades antropofágicas Morgana Jahnke
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Tres poemas Arturo Aguilar Hernández
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FOTOGRAFÍA Diana Valdez Lariza Cárdenas Mujeres Tejiendo Resistencias Dante Vázquez
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Soliloquio Marco Antonio Hernández Aguilar
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Leonardo Fróes por Ayelén Medail Ayelén Medail
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Você não é um problema que precisa ser resolvido Sofia Missiato
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El portugués do Brasil Claudia Martínez
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«El gato» un cuadro de erotismo e irracionalidad Viridiana Aceves Galindo
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La importancia del Rezandero dentro de la tradición funeraria Aída Guadalupe Galindo Canizales
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Latónica Para nosotr@s acaba de dar vuelta el año nuevo, redefinido por el virus, celebramos este otro ciclo mortífero. Sus colaboraciones nos llevan a eludir y combatir la gran crisis del mundo y de la realidad. Ver estos textos en digital le ha dado un poco más de certeza y solidez a nuestro mundo inmediato y esperamos que este efecto benigno sea compartido por colaborador@s y lector@s. Hace un año decidimos empezar este proyecto al que se han sumado amig@s y colegas. Todavía, y mucho mejor aún, seguimos editando sin objetivo claro, pero creemos que crear un espacio en el que cualquiera pueda escribir es un tan bello y tan útil como una banca de secundaria borroneada por múltiples generaciones. La pandemia también generó un brote de publicaciones independientes de todo tipo. Estamos conscientes de que podemos estar empeorando el caos textual del mundo, el que está lleno de libros, autores y revistas culturales. Pero hay un goce en ese atiborramiento de letras y pensamientos, hay una verdad que surje de la mancha de tinta, en la mancha de pintura, en la mancha de luz, en la mancha urbana, en la mancha verde de los bosques y selvas, en la mancha de los mares y océanos, una verdad que puede ser atendida o desatendida. Sólo queremos reafirmar que somos gente de verdad, carne y huesos, deseos y sueños, l@s que colaboramos y los que sin conocernos nos encontramos dentro de éste y los números anteriores de la revista. El sexto número es una verdadera celebración expresiva y reflexiva sobre esta vuelta de año, la de marzo. Hay algo de resaca en los textos y en la obra visual, pero también una extrema lucidez de la posición en la que nos encontramos como individuos y como culturas, como en cada renovación de ciclo. L@s que escriben en paredes o en bancas su nombre, apodo o marca, suelen utilizar tipografías extrañas y colores radicales, acostumbran a pasar la pluma o el plumón varias veces por las letras hasta engrosarlas. Estos textos y fotografías llevan a pensar en esa persistencia de la expresión, en ese acto hipnótico y enfermo del arte. El gatito espejo
Entre la neurosis y el exhibicionismo:
la salud mental, la precariedad y el lenguaje Juan R. Valdez
Juan R. Valdez es ensayista e investigador independiente. Explora la relación entre el lenguaje y el poder y también le interesan la historia intelectual, la literatura y filología como espacios utópicos y la divulgación de la his‐ toria natural. Su libro se titula En busca de la identidad: la obra de Pedro Henríquez Ureña.
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Entre la neurosis y el exhibicionismo: la salud mental, la precariedad y el lenguaje
Estamos perdidos donde la mente no puede encontrarnos. Completamente perdidos. —Ikkyu (poeta budista zen, 1394-1481)
Una vez en una entrevista para un puesto de profesor universitario, el comité entrevistador me preguntó que cómo equilibraba la carga de tra‐ bajo y manejaba el estrés. ¡Qué tan buena pregunta para alguien como yo con tantas válvulas de escape y pasatiempos recreativos! Pero justo antes de contestar se me anudó la garganta y empecé a llorar, dejando perple‐ jas a las personas que me entrevistaban. Les expliqué que la pregunta me obligó a recordar a mi querido amigo Antonio Calvo y precisamente la razón que unos meses antes lo llevó finalmente a suicidarse: el ser bru‐ talmente despedido como profesor de español y sacado por la fuerza de su oficina en Princeton University. Resulta que hasta ese día yo había po‐ dido poner un dique a mis lágrimas y bloquear todo impulso a lamentar su pérdida como él se lo merecía. Fue un momento catártico. Desde en‐ tonces, no dejo de pensar en las muertes por desesperación y la precarie‐ dad laboral académica, las condiciones impulsoras de la salud mental, los registros lingüísticos mediadores del estrés mental y las posibili‐ dades de protegernos y cuidarnos mejor. En el espíritu de plena revelación, escribo este ensayo sobre la locura y el oficio intelectual consciente de que es muy fina y borrosa la frontera que separa a nuestra comunidad de sentido de la vorágine de la angustia mental. Sin llegar a ser Don Quijote, todas y todos en un momento u otro tenemos nuestros combates con la locura. La ansiedad y el sufrimiento son tan naturales para nosotros como la serenidad y la alegría. Las enfer‐ medades que sufrimos son tan múltiples y variadas que es mejor conce‐ birlas como un continuo de variación perpetua. Pero etiquetarlas conviene para por lo menos uno saber del mal que va a morir o dónde buscar la posibilidad de curación. Los trastornos mentales constituyen un mal que padecemos todas y to‐ dos, de menor a mayor grado. Entre los más agudos, encontramos la sicosis que incluye delirios y alucinaciones que implican una ruptura pe‐ 5
ligrosa con la realidad cotidiana. Entre las menos severas, tenemos el “simple” cambio de humor diario, que va desde la depresión leve a la eu‐ foria emocional que son posible manipular o automedicar con estimu‐ lantes o depresores. A estos fenómenos neurológicos se suman los efec‐ tos mentales de los perennes embates del deseo, la impotencia, la fanta‐ sía y la esperanza, todo el repertorio dinámico de nuestra experiencia humana. “Neuroticismo” es como llaman los especialistas a la tendencia a experi‐ mentar emociones frecuentemente negativas e intensas en respuesta a varias fuentes de estrés. Entre estas emociones negativas, que incluyen el miedo, irritabilidad, ira y tristeza, se destacan la ansiedad y el exa‐ gerado humor depresivo, derivadas de nuestra incapacidad para mane‐ jar la sobrecarga sensorial y confrontar rutinariamente eventos y de‐ safíos imprevistos. El neurótico ansioso percibe el mundo como un lu‐ gar peligroso y amenazador. Tiende a enfocarse en la crítica aguda, ya sea autogenerada o producida por otros, así confirmando un sentido general de insuficiencia y percepciones de falta de control. Una neurosis particular que vale la pena explorar es la neurosis exhi‐ bicionista. Se trata del impulso incontrolable de mostrar la ansiedad, miedo o estrés que sentimos a todo el mundo. Conozco a alguien en mi barrio, por ejemplo, que acostumbra a simular que toma una llamada mientras murmura cosas como “me voy en el próximo vuelo para Miami; estoy harto de esta ciudad de mierda.” En esa fuga inmediata ya lleva cuatro años. La neurosis exhibicionista más estudiada ha sido, por supuesto, la del paciente masculino que muestra sus órganos sexuales a extraños (típicamente mujeres y niñas) para alcanzar la excitación se‐ xual. La registración audiovisual del objeto de deseo o la simulación del acto provee al paciente neurótico de cierto grado de excitación o sa‐ tisfacción. Pero la función fundamental del exhibicionismo es posibili‐ tar el aliviamiento de la sensación de angustia y frustración ante la inaccesibilidad del cuerpo del otro. Una variante de la neurosis exhibicionista sería el caso del paciente que se presenta a la clínica con toda la calma y cortesía del mundo pidiendo que lo internen porque, según él, un dolor de encías lo está matando. Aunque la sensación carezca de una fuente real (las encías no experi‐ mentan ningún trauma físico), se trata de una condición terrible por la intensidad de la angustia mental. Por lo tanto, los neuróticos inventan dolores sin base física pero sí causantes de mucho estrés emocional. 6
Otro ejemplo es la que pude observar un día en un café en el centro neo‐ yorquino. Al lado de mi mesa transcurría una conversación en la cual un joven explicaba a su amiga la ansiedad que le causaba el no recibir likes al colgar en su muro de Facebook tanto cool stuff, al contrario de los estúpidos posts de otros que reciben cientos y miles de likes. Entre otras cosas, me conmovió la paciencia comprensiva de la amiga que escuchaba la angustiada diatriba del joven frustrado. El hedonista en mi se preguntaba, ¿cómo, en uno de esos sá‐ bados matutinos que Nueva York te premia con su belleza accidental y acompañado de una amiga simpática y amable se pone a pensar en eso? ¿Cómo en ese momento se puede tragar la angustia a este joven? En ese ins‐ tante recordé una frase de Thoreau en Walden: “la gran masa de los hombres lleva vidas de callada desesperación”. ¡Bueno, quizás no tan callada! Ahora las redes sociales cambian el carácter de la experiencia individual y aceleran la trasmutación del dolor privado a dolor compartido. Al enunciado de “lloré; me dio rabia; sentí orgullo y miedo a la vez” que aparece cada vez que muere un Maradona, un icono o una figura mediática habría que añadirle el complemento circunstancial de “ante, por y con todos ustedes”. Conozco a un finlandés que diariamente documenta por las redes sus más elaboradas y confusas transformaciones, por ejemplo, de vikingo nórdico a aficionado de los Dallas Cowboys a budista hindú y de budista hindú a ra‐ stafari jamaiquino. Otro ejemplo interesante es el de un decano de una uni‐ versidad que acostumbra a publicar fotos de su pantalla de computadora ro‐ deada de varios libros. La pantalla contiene al margen de su perfil académico un autorretrato suyo con la mirada puesta en uno. ¿Estamos ante un simple juego conceptual, una invitación a explorar un misterio o quizás se trata de un ego autorreferente inmaduro de un Narciso intelectual? ¡Con qué facili‐ dad nos hamaca el triplete de inmadurez, narcisismo y vanidad! Mientras que el exhibicionista típico nos somete a muestras incesantes de sus mutaciones enigmáticas, utilizando su cuerpo, el neurótico cultural irrumpe en nuestros respectivos campos visuales con las suyas que giran en torno a la reproducción o puesta en escena de sus objetos, ideas, emociones o ex‐ periencias más intensas: su peregrinaje a la tumba de Joyce en Zúrich, sus pa‐ seos por Copenhague en bici, su gato echando la siesta en su biblioteca o sus lecturas de una ecléctica autora japonesa. El agente cultural no es el paciente prototípico, pero al tratarse de un sujeto de comunicación relevante, su particular condición nos importa por los excesos, riesgos y peligros de la pro‐ ducción cultural y la vulnerabilidad a la cual nos expone el trabajo intelectual. 7
Un caso paradigmático es el del agente cultural que utiliza las redes sociales y otros medios exclusivamente para expresar la causa de su mayor tormento: “el mal cultural que azota a las y los ciudadanos de su pueblo.” En su muro abundan comentarios que remiten a emociones e ideas negativas, la mayoría de las cuales están obsesionadas con lo incapaz o pobre que es el ciudadano medio como sujeto social, cada uno, excepto los dos o tres miembros de su panteón personal, los únicos que se salvan de su evaluación severa. Recuerdo haber leído un post durante los primeros meses del asedio del Covid-19 en el cual el autor condenaba con brío satírico a toda una población porque en su barrio la gente hacía caso omiso al protocolo oficial de cuarentena. En los momentos de depresión del neurótico exhibicionista, cada persona se convierte en objeto de su ennui, estimulando su dura campaña contra la ig‐ norancia, la mediocridad o la vanidad. Varios especialistas enfatizan que los neuróticos experimentan fuertes emo‐ ciones negativas con frecuencia y que tienden a evaluar estas mismas ex‐ periencias como aversivas. Pequeñas molestias diarias se convierten en cri‐ sis de proporciones trágicas. Como resultado, es más probable que tales individuos prefieran la evasión o la transferencia para manejar sus ex‐ periencias emocionales y dichas estrategias evitativas a su vez aumentan pa‐ radójicamente la frecuencia e intensidad de las emociones negativas. Agré‐ guese a todo esto las formas en que las redes sociales ahora amplifican nues‐ tras ansiedades para aumentar el uso y nuestra dependencia de sus aparatos y aplicaciones. Parte de nuestra fascinación con estos individuos tiene que ver con sus demostraciones de imaginación y pasión, pero lo primordial es aprender qué es exactamente que los arrastra hacia el conflicto sin fin con sus entornos. ¿Por qué han de importarle estos asuntos a una lingüista? Por la sencilla razón de que la salud mental impacta todos los oficios. Se preguntarán: ¿cómo puede uno llegar a tales conclusiones, sin ser siquiatra, sin conectar al paciente a una de esas máquinas que miden la actividad neuronal de la zona fronto-cerebral afectada? ¿Sin haberse especializado en la patogénesis neu‐ ronal? Por la sencilla razón del lenguaje. El lenguaje es referencial por excelencia. Cada enunciado implica un pensa‐ miento que es interno y complejo, pero también tiene un contenido. Además, la funcionalidad deíctica del lenguaje, es decir, la indexicalización, el señala‐ miento del “yo aquí” y “tú allí” nos permite localizar y percibir aspectos cru‐ ciales sobre persona, contexto y perspectiva. Las palabras que las personas usan trasmiten información importante sobre estados internos y vistas del mundo que nos rodea. El análisis crítico de los componentes lingüístico8
pragmáticos nos permite, hasta cierto grado, entender y distinguir entre lo empírico y lo ficticio, entre patrones de orden cognitivo y el caos. En otras palabras, el lenguaje ordena nuestra experiencia y cuando este orden falla, algunas expresiones, lapsus, obsesiones se vuelven más des‐ tacadas. Esto hace posible el rastreo de ciertas anomalías por parte de la observadora. Típicamente, el neurótico habrá utilizado ciertos marcos gramaticales y giros de frases de manera incesante por años: “Me parece que;” “creo que;” “hay que discutir el modo que;” “tampoco creo que”. Para las lingüistas creativas que echan mano a las teorías de Freud o Lacan, los enunciados del neurótico abren una brecha entre el suelo comunicativo y el instinto pulsional del individuo. Algunos de los problemas psicolingüísticos abordados por las especialistas incluyen la fusión de pensa‐ miento y habla, habla desordenada sin control de retroalimentación interlocutoria y significados distorsionados que no pueden ser confirmados (delirios). La intuición de que el neuroticismo tiene una dimensión lingüística se encuentra presente en El elogio de la locura de Erasmo de Rotterdam, pero ha sido recientemente elaborada gracias a los avances en varios campos de la lingüística. El problema se puede concebir como un des‐ equilibrio que involucra la comunicación excesiva y la incomunicabili‐ dad. Los psicolingüistas versados en estos fenómenos explican que cuan‐ do los circuitos del lenguaje se turban en el cerebro el resultado es formas de pensamiento que ya no se pueden compartir en los cotidianos contex‐ tos de interacción social y carecen de objetividad. Dichas formas de pen‐ samiento problemático incluyen los pensamientos sobre otras mentes. En los casos más graves, los pacientes experimentan un colapso de la cog‐ nición social y la comunicación “normales”, que dependen de que el mar‐ co lingüístico (o las normas de interacción e interpretación) permanezca intacto, de que exista una especie de acuerdo solidario entre las formas y los contenidos, las interlocutoras y entre los textos y los contextos. Varias de las celebraciones, recomendaciones, advertencias, arengas, bromas, sermones, y acertijos que he examinado para esta reflexión ates‐ tiguan la condición del neurótico exhibicionista. Forman parte de la ru‐ miación constante, una masticación repetida y regurgitación sin fin de imágenes, metáfora y palabras (“orgullo, “identidad, “identidad nacio‐ nal”, “gente”, “pobres”, “víctimas”, “futuro”, “esperar”, “aportar”, “colaboración”) y que, si no provocan dolor, causan una determinada in‐ satisfacción o confusión. Las palabras en el paréntesis anterior confor‐ man el tipo de muestra léxica que remite a una crítica específica, por par‐ te del letrado en cuestión, a la respuesta utopista ante la pandemia del 9
Covid-19, pero que carece de puntos de contacto con interlocutores o que evade el control de retroalimentación interlocutoria. En un reciente estu‐ dio, las investigadoras Wolfram Hinzen y Joana Roselló proveen algunos ejemplos de esta condición a nivel de sintagma o discurso: “Hombre, encuentro que es como comenzar con respeto a la ideología, los ideales cambian y los ideales presentan la ideología y los nuevos entrenamientos, nuevos, nuevos logros obetenimientos [sic].” Las palabras comienzan a aparecer en contextos gramaticales extraños sin asociaciones estables de significado y sonido. Así suenan muchos de los sinsentidos que publican los exhibicionistas neuróticos en las redes. Las muestras de habla errática proveen indicios de severos problemas de salud mental y de la determinada angustia mental que estos estudiosos llaman “esquizofrenia lingüística”. La expresión discursiva de la angustia articula problemas psicológicos, pero también sociopolíticos. El emisor se deja llevar por la corriente suntuosa de las palabras. Su discurso se efectúa más sobre la base de aso‐ ciaciones léxicas que sobre un significado proposicional. En general, no surge ningún punto o mensaje. La oyente o lector tiene dificultades para identificar lo que realmente se está diciendo (‘pobreza de contenido”). Y precisamente esta carencia de contenido y especificidad las hace fácilmen‐ te cooptables y operativas para los regímenes semióticos que hoy dominan nuestra economía de la atención. Según esta categoría de análisis, acuñada por el psicólogo y economista Herbert Simon, cada acción que realizamos equivale a una transacción en la cual proveemos la pequeña y valiosa atención que tenemos a cambio de otro tipo o grado de atención. En este mercado, hay ganadores y perdedores. Por más difíciles que sean de comprender los desvaríos del neurótico exhi‐ bicionista, el ministerio de cultura, una agencia de publicidad, los medios de comunicación o el aparato de propaganda del Estado les encuentran re‐ sonancias beneficiosas para cualquiera de sus activos en el manejo o tráfico de influencias. La circulación de intereses culturales (por más inestables o inescrutables que sean) asegura el sustento o lucro de determinados agen‐ tes. Mientras tanto el trabajador cultural se deja arrastrar por una pasión fortuita tras otra. Sus diatribas permiten ver cómo sus facultades se agitan de una manera completamente unilateral, derrochándose en el exceso y la disolución, sin alcanzar nunca una medida de la propia voluntad, como los personajes en una novela de Robert Musil. Igual es posible concebir el comportamiento del neurótico exhibicionista como un remedio, una válvula de escape, una forma de sacar al aire el trau‐ ma. De hecho, algunos especialistas caracterizan la neurosis como una de‐ fensa para soportar la vida sin enloquecer. Demostrar la tensión emocional ante los demás proporciona cierto alivio y nos ayuda a recuperar por un 10
instante el equilibrio neuronal en un mundo tóxico y dañado que a cada hora nos neurodegenera con las exigencias del capitalismo desbocado y su hiperrealidad. Con sus diatribas, el agente cultural hiperexigente resalta el gran vacío que siente por dentro, el cual no cree ser capaz de rellenar hasta que no lo comente, hasta que no acaricien los ojos u oídos de los demás. Ahora bien y francamente, la lógica discursiva puede agregar muy poco a la comprensión de los procesos patológicos que producen la enfermedad neurótica. Es más, algunos han insistido en que el problema es la signi‐ ficación, esa esperanza de que todas las cosas y misterios del universo tengan sentido, y no el neurosistema con que venimos al mundo. Sin embargo, el afán por abordar la semiótica de la neurosis es un esfuerzo por comprender nuestra propia experiencia comunicacional. Es posible integ‐ rar nuestros saberes lingüísticos con las perspectivas de la neurociencia y nuestras experiencias sociales para mejor comprender por qué, cómo y cuándo nos encontramos al borde o más allá de la locura y cuáles curas es‐ tán a nuestro alcance. Por ejemplo, algunos estudiosos del asunto han indicado que la conexión física con la naturaleza (el mundo vegetal y ani‐ mal) es crucial para la salud física, psicológica y espiritual. Esta tampoco es una idea nueva. Los poetas-budistas tales como Ikkyu o “el monje loco” Ryokan le dedicaron sus vidas a ensayarla. La particular práctica budista de Ikkyu, quien vivía su vida de momento a momento, consistía en romper todos los protocolos oficiales del budismo y arrojar in‐ sultos a cada rato a los pilares y líderes institucionales de su religión. Los versos típicos de Ikkyu incluyen: “esa estatua de Buda se merece toda la mierda de pájaro que le cae”; “nadie sabe una mierda;” “se la pasan jodien‐ do dentro del templo, llamando a los alumnos dizque para la experiencia del ‘sartori misterioso.’ Solo yo enseño sobre las estaciones”. Estos son más que disparates y chifladuras. Son advertencias geniales y estrategias de intervención llenas de humor que insisten en convencernos de que hay que abandonar el pedestal, el templo, o sea, la ilusión del éxito convencional, para así dedicarnos a regresar a nuestra condición natural, a madurar como una pera por sí misma. ¡Crecer y envejecer sin más brillo que el que la naturaleza nos da! Sólo aceptando esta condición de ordinariedad se abren las posibilidades de nuestra curación y plenitud.
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SENSIBILIDADES ANTROPOFÁGICAS Morgana Jahnke
Morgana Jahnke é uma historiadora com sonhos anarquistas que, vez ou outra, brinca de poetisa. Cresceu na roça no velho oeste catarinense brasileiro, amante e pesquisadora de arte-política, cinema independente, cultura marginal e história ambiental. Atualmente é mestranda em história pela universidade federal da fronteira sul - uffs. Morgana Jahnke es una historiadora con sueños anarquistas que ocasionalmente juega como poeta. Creció en el campo en el viejo oeste catarinense brasileño, amante e investigadora del arte-política, el cine independiente, la cultura marginal y la historia ambiental. Actualmente es estudiante de maestría en historia en la universidade federal da fronteira sul - uffs.
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I noche en el campo el sudor penetra en las pequeñas grietas provocadas por el pasto kurumi cortado. los cerdos gritando, vacas mugen como si adoraran la muerte de las plantas en un coro desafinado de los que huelen el kurumi fresco. el pasto, vengar la violencia de la guadaña, encuentra sensibilidad campesina en la piel, en cada rasguño desalineado dibujado en los brazos. la carne expuesta a la audacia del pasto afilado en tu encuentro con el sudor en un delicioso baile transgresor para tres, sangre, sudor y deseo. II los gansos, alucinados buscando el maíz guaraní picoteando las puntas de las botas siete leguas. los pimientos puchero en un pulsante tono de clítoris rojo, se cosechan, sus ojos blancos están abiertos a la navaja el cuchillo lame en simetría divide cada pimiento en dos en la osadía de los que no piden permiso. la tierra 13
germina las semillas y nos alimenta, necesita ser cultivado por las criollas, libre de venenos que matan toda vida en heterocronías. III las deseantes historias de abejas que tragan todo el polen sin vergüenza, lleva el perfume del recuerdo de esos dulces cuerpos hasta la próxima boca para untarlo con miel. la cerca eléctrica reproduce un ritmo que se repite a lo largo de la historia de la eternidad, tec, tec, tec, tec, tec… las ranas jodiendo, las cigarras disfrutando y las luciérnagas pinchando la fiesta con sus culos de neón. IV oscurece en el campo, los sonidos de la noche inventan una melodía que vuelve locos a los animales detenidos. las estrellas privilegiados por la distancia que tienen de la tierra y sus estúpidos humanos, se burlan con guiños chispeantes, reúne constelaciones en una orgía desvergonzada que chupa toda la humedad y finalmente, disfruta. la lluvia es la alegría que fertiliza la tierra. el río canta sus lamentos a la novia del 14
turvo que sigue la búsqueda del silencio. la saudade baila una milonga, cuenta tus secretos a las nubes de chismes que compiten con la luna por el desempeño estético de cada encuentro y desajuste, lentamente la saudade se encoge junto a los huevos de pescados que morirán al sol de la mañana con el bajo nivel del río. V la dialéctica del campo o la biopolítica de las plantas. entre deshierbe bajo un sol ardiente o pasar veneno, comiendo comida o veneno, viviendo en el campo o con trabajo asalariado? entre la agroecología o pesticidas? la violencia del macho. mujer, planta tus huertas, planta tus jardines, planta tu arte, libérate del veneno patriarcal nunca más guardes silencio. VI amanece en el campo, el sol ilumina los paisajes circundantes monocultivos, inmensidad de la soja. anuncios gritan: “plantas soja, pasas veneno, 15
comen soja, alimentas a la capital, exportas agua dulce en soja y mueres intoxicado!” ridículos son los hombres blancos no saben que la cabeza de ajo crece dentro de la tierra, pero escribe las leyes, definen quién “merece”" vivir, cómo y dónde puedes vivir, la soja transgénica está legalizada, pero la marihuana no. nuestras contradicciones diarias, amén. aprendí de mi abuela que el ajo es un remedio natural. un diente de ajo acurrucado en la vagina por siete noches alivia las irritaciones por hongos bruja es aquella que escucha los secretos de la naturaleza. VII traigo sativa, con ella inspiro poesía, yo exhalo arte-política. devoro el sagu, de mariana berta el sabor que elegiría para acompañarme en la alegría y la tristeza. ¡viva maria lacerda de moura! ¡viva comandanta ramona!
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VIII mientras se acaricia un pie por el suave roce del río turvo, el otro empaca el cuerpo flota en la melodía de la música natural, la armonía de las aguas cantando los insectos charlando la tristeza de los pájaros confundirse bajo la red de conversaciones tejido por temporalidades entrelazadas en las voces rebeldes que reclaman el presente decadente. IX política brasileña mata el folclore todos los días. el curupira quemado abrazando al jaguar, el saci-pererê permanece encadenado entre tiempos, el boitatá murió de angustia, iara intoxicada por derrames de petróleo. brasil nunca ha conocido la democracia. el absurdo habita la agroindustria, el absurdo vive en el capitalismo, el absurdo vive en la esclavitud, el absurdo existe en la colonización, el absurdo sigue siendo el patriarcado. destruiremos los poderes podridos y la revolución nacerá de la tierra.
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SENSIBILIDADES ANTROPOFÁGICAS Morgana Jahnke
I entardece na roça o suor penetra nas pequenas fissuras causadas pelo pasto kurumi cortado. os porcos berrando, as vacas mugindo como se cultuassem a morte vegetal num coro desafinado de quem sente o cheiro do kurumi fresco. o pasto, vinga a violência da foice, encontra a sensibilidade campesina na pele, em cada risco desalinhado desenhado nos braços. a carne exposta à audácia do mato afiado em seu encontro com o suor numa deliciosa dança transgressora a três, sangue, suor e tesão. II os gansos, alucinados atrás do milho guarani bicando as pontas das botas sete léguas. as pimentas fazem biquinho num tom vermelho clitóris pulsante, são colhidas, seus olhinhos brancos são abertos à navalha a faca lambe em simetria divide cada pimenta em duas na ousadia de quem não pede licença. a terra germina as sementes e nos alimenta, precisa ser cultivada com respeito, amor e sementes crioulas, livre dos venenos que matam toda a vida em heterocronias. III as histórias desejantes das abelhas que engolem todo o pólen sem pudor, carregam o perfume da memória daqueles doces corpos
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até a próxima boca a se lambuzar com mel. a cerca elétrica reproduz um ritmo que se repete pela história da eternidade, tec, tec, tec, tec, tec… os sapos fodendo, as cigarras gozando e os vaga-lumes discotecando a festa com suas bundinhas neon. IV anoitece na roça, os sons da noite inventam uma melodia que enlouquece os bichos presos. as estrelas privilegiadas pela distância que se encontram da terra e seus humanos estúpidos, debocham com cintilantes piscadelas, juntam constelações numa orgia desavergonhada que suga toda a umidade e, finalmente, goza. a chuva é o gozo que fecunda a terra. o rio canta seus lamentos à noiva do turvo que segue a procura do silêncio. a saudade dança uma milonga, conta seus segredos às nuvens fofoqueiras que disputam com a lua a performance estética de cada encontro e desencontro, devagarinho a saudade se encolhe junto às ovas de peixes que perecerão ao sol da manhã com a baixa do rio. V a dialética do campo ou a biopolítica das plantas. entre carpir sob sol escaldante ou passar veneno, comer comida ou veneno, viver da roça ou do trabalho assalariado? entre a agroecologia ou o agrotóxico? a violência do macho. mulheres, plantem suas hortas, plantem suas roças, plantem sua arte, libertem-se do veneno patriarcal jamais calem-se novamente. VI amanhece na roça, o sol ilumina as paisagens vizinhas monoculturas, imensidão de soja. propagandas gritam: 19
“plantem soja, passem veneno, comam soja, alimentem o capital, exportem água doce em soja e morram intoxicados!” ridículos são os homens brancos não sabem que a cabeça do alho cresce dentro da terra, mas escrevem as leis, definem quem ‘merece’ viver, como e onde podem viver, a soja transgênica é legalizada, a maconha não. contradições nossas de cada dia, amém. aprendi com a minha avó que o alho é um remédio natural. um dente de alho aconchegado dentro da vagina durante sete noites alivia irritações fúngicas bruxa é aquela que ouve os segredos da natureza. VII trago a sativa, com ela inspiro a poesia, expiro arte-política. devoro o sagu, da mariana berta o sabor que escolheria para acompanhar-me na alegria e na tristeza. viva maria lacerda de moura! viva comandanta ramona! VIII enquanto um pé é afagado pelo toque suave do turvo rio, o outro embala o corpo flutua na melodia da música natural, a harmonia do canto das águas os insetos proseando o lamento dos pássaros confundem-se sob a rede de conversações tecidas pelas temporalidades entrelaçadas nas vozes revoltadas que reclamam o presente decadente. 20
IX a política brasileira mata o folclore a cada dia. o curupira queimou abraçado na onça pintada, o saci-pererê segue acorrentado entretempos, o boitatá morreu de desgosto, iara intoxicou-se com os vazamentos de óleo. o brasil jamais conheceu a democracia. o absurdo habita o agronegócio, o absurdo mora no capitalismo, o absurdo vive na escravidão, o absurdo existe na colonização, o absurdo permanece no patriarcado. destruiremos os podres poderes e a revolução nascerá da terra.
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TRES POEMAS Arturo Aguilar Hernández
(Zacatecas, 1991) es licenciado en Letras por la Universidad Autónoma de Zacatecas. En 2012 recibió el Premio Municipal de la Juventud, en 2016 fue galardonado con un premio al folclor municipal de calaveritas literarias; en 2017, 2018 y 2019 ganó distintos concursos literarios en el sector empre‐ sarial, en 2020 obtuvo el tercer lugar en el concurso “Cuando la poesía nos alcance” categoría B. Ha escrito cuentos, poemas, ensayos y artículos de opinión política y social; ha colaborado en el periódico online Periómetro, en Regeneración Zacatecas, en La Soldadera suplemento cultural de El Sol de Zacatecas, en Efecto Antabús, en el proyecto independiente FA Carto‐ nera y en las revistas literarias virtuales El Guardatextos y Collhibri.
LITERALMENTE PROHIBIDA Nunca mis pupilas grabaron cómo tus pelos enmarañados íbanse haciendo sedosos, pulcros, suaves y largos. Apenas mi conciencia aprende que tu cabello es ya pieza artística de ti, que me seduce y me petrifica. Envuelves en el deseo a cada una de mis fibras. … La belleza te poseyó y te formó a su imagen y semejanza. Con retazos de las estrellas moldeó tus ojos y te dio brillo. Me llevas a la prohibición. Me llevas a la perdición. A veces tu deseo me sonríe, pero sólo para mí eres prohibida. … Con alambre me cosí los labios para jamás susurrarte cuánta fascinación y tentación me provocas, 22
¡Ahora sé qué sintió Eva! … Al acariciar tu recuerdo, se me regalan cálidos escenarios contigo. Mi cuerpo vibra al verte deseando romper nuestras cadenas para poder acercarme a ti. Me deleitas, todo mi cuerpo me delata. … Más allá de que tu corazón empiece a causar tumultos en el mío y de que mi avidez por verte comienza a pulverizar mi voluntad y de que mis manos sean tus siervas; más allá de que comienzas a hacerme sentir emociones, más allá de todo eso y de amor retorcido, se halla la sombra de lo que mayormente me provocas, se oculta como una bestia. … No se trata de banalidad de mi piel, se trata de que a nada más podría acceder a ti, de que me eres prohibida, de que desearte es una forma de acallar y de controlar el amor que descansa en lo más oscuro de mi corazón por ti.
CABELLO DIBUJADO POR EL SOL Solo el tenue brillo de mis ojos me insinúa quien mira –y mis ojos a veces con dureza me interrogan. Cuando me encaro ante el espejo veo con dolor que falta la mitad de mi rostro. Me falta la sonrisa, o lo que sea esa mueca, no la tengo porque se la comió el mundo. La engulló viva y clamando piedad. La voracidad con la que devoramos el mundo dio vuelta y me halló también a mí. Parece venganza por años de maltrato, destrucción y caos 23
que los poderosos le han hecho a nuestra casa. Una casa con inquilinos ancestrales que matamos y sobajamos, una casa que está siendo tapiada porque se desmorona como un tejado viejo. Logró golpearnos con la misma oscuridad y martirio que es golpeada. Jamás he sido un hombre feliz y quizá jamás lo seré. Solo soy un drogadicto, a pesar de todo. Uno que solo mirándola sonríe. Verla fue lo más cercano a la alegría. Ahora pago, también millones, mis crímenes de civil. Con intereses que me arrebatan lo poco que tuve: un recuerdo que era como la vela con la que me guiaba descalzo en la oscuridad caminando entre vidrios. Memoricé sus hábitos; También su pelo pintado por el sol y por supuesto su cuerpo. Guardo como tesoro sus ojos de perla. Había una barrera que no osé desafiar. Hoy lejos de tirarla le puse castillos, concreto y más ladrillos. Todos los días juraba derribarla y nunca lo hice. Aquel día de sol, cálido y bello, la vi y me petrifiqué. Sin sonrisa, sus labios no me invitaron un beso, ni sus pómulos se sonrojaron. Un cubreboca miserablemente apenas me mostraba sus ojos de perla. Ese día fui aún más miserable, ella como agua se me escabulló entre los dedos. Los ávidos de tierras, los devoradores de árboles, los que tragan aún sin hambre nos han borrado la belleza, desdibujado la armonía, arruinado lo que decían que era estabilidad. Solo pude acceder a sus ojos de perla y su cabello dibujado por el sol. Ahora hasta su recuerdo comienzo a perder.
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Güerita Quizá mis párpados se adueñaron de tu imagen, güerita, y de tu jovial sonrisa, en algún sueño, o en alguna fantasía de esas que me consumen. … Yo te tenía en esa fantasía donde podía pasear mis dedos por tus mejillas, donde podía flanquear tus labios prohibidos y devorarlos, donde tu mirada –que me veta– me acaricia con dulzura y me abre las puertas al Edén, a ti. Yo te tenía en esa fantasía donde me abrazas Y me pierdo en ti. … Tú también me estás vetada. Tú también me estás prohibida. Tus manos son fuego para mí. Tus mejillas, con su burbuja protectora de mis caricias y besos, me torturan. Yo quisiera dormir cobijado por tu cuerpo. Quisiera que tus brazos me apresaran y me metieran a tu pecho, Ahí encerrado solo pediría que me alimentaras con miradas, risas, caricias y besos. … Cuando rauda vuelas en las calles y jalas, con violencia, pasiones y corazones, cuando vuelas soberbia y arrogante yo te veo y enloquezco. Tanto que puedo abrirme el pecho y mirar cómo mi corazón lleva tu semblante tatuado. A veces me ves y se me reinicia la vida. 25
DIANA VALDEZ Diana Valdez Hernández (Fresnillo, Zac. 1998). Artista, fotógrafa y ci‐ neasta. Cursó la Licenciatura en Artes con orientación en artes visua‐ les en la Universidad Autónoma de Zacatecas. Es miembro del espacio independiente de arte contemporáneo Tiempo Compartido así como de Sindicata Zacatecas, colectiva de trabajadoras del cine y video. Miembro de IOVE Collective, espacio de haceres audiovisua‐ les. Formó parte de Videotitlán Festival de Video en su segunda edición (2020). Su trabajo fotográfico ha aparecido en revistas como Mob Journal (2020), Mordant Magazine (2020) y Vertiqlé Magazine (2021), así como en el sitio web de Iconic Artist Magazine (2020) y CUARTOSCURO (2020). Sus investigaciones parten de la experi‐ mentación fotográfica, el video y el sonido sobre connotaciones do‐ cumentales y cotidianas.
EFECTO Y RECUERDO es un proyecto que toma como punto de partida un ejercicio con personas que hayan consumido alguna droga alucinóge‐ na. Partimos desde el recuerdo, donde cada una de estas personas realiza un viaje hacia lo más profundo, tratando de revivir corporal y mental‐ mente las sensaciones que sintiese en ese preciso momento. Este ejercicio trata de indagar sobre los niveles de conciencia alcanzados y conseguir revivir los momentos más impactantes. Se acompaña con la memoria corporal, que ayudará con mayor facilidad a llegar a este punto, encontrando el nivel simbólico de la experiencia, sin la necesidad de es‐ tar físicamente en el momento bajo el efecto de alguna droga. Esta intervención trata de hacer una descripción sobre las sensaciones físicas de las personas que vivieron esas experiencias, acercándose muy lejanamente a explorar desde otro plano lo vivido y generando un análisis desde distintas perspectivas sobre la conciencia durante y después. La serie de fotografías que se generan llevan consigo cada testimonio so‐ bre las sensaciones sentidas por las personas involucradas.
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Mujeres Tejiendo Resistencias Nos presentamos, somos un espacio organizativo de mujeres que radicamos en Colima. Es a partir de los Encuentros Internacionales de Mujeres que Luchan (que se llevaron a cabo en Chiapas, México, en territorio zapatista) que nos reunimos para hacer difusión de lo que se acordó en dichos encuentros, también compartimos noticias o contenidos que visibilizan problemáticas, en su mayoría, de mujeres, esto a través de las redes virtuales o en actividades en espacios públicos. En ese camino, creímos necesario buscar pro‐ yectos económicos que nos ayudaran a solventar los gastos para nuestras actividades, y llegó el CO‐ VID19… Así nació el proyecto de Mujer Libre La idea original era, mientras estábamos obligadas a estar en casa, realizar toallas sanitarias de tela, una alternativa ante las toallas desechables y la contaminación que se genera con su uso. En la búsqueda de materiales y demás para confeccio‐ narlas nos encontramos con el bordado y quisimos experimentar, sabemos que las toallas son un artí‐ culo de higiene íntima, pero, si las vamos a usar un largo periodo, ¿por qué no decorarlas?, a partir de ese descubrimiento, comenzamos a hacer también aretes, ropa, bolsas y otras creaciones para venta, pero lo que no esperábamos, fue descubrir todo un mundo de posibilidades no sólo creativas sino además, de denuncia, lucha y resistencia ante este sistema neoliberal y patriarcal, a través de las artes textiles. Eso fue lo que nos motivó a diversificar nuestros objetivos, por un lado, seguir realizando
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trabajos para venta, y por otra parte, hacer piezas para denunciar algunas injusticias de nuestra realidad más inmediata: violencia contra las mujeres, desapariciones, imposición de megaproyectos extractivistas; o difundir y soli‐ darizarnos con iniciativas como las de l@s compas Zapatistas para luchar por la vida, etc. Vemos que existen muchos grupos de mujeres que se organizan y acompañan para bordar o hacer arpilleras en colectivo, o lo hacen de manera
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individual y luego las van uniendo, se comparten conocimientos con las cercanas y con las desconocidas, se replantean las artes textiles dándoles nuevos usos y sig‐ nificados, se hacen convocatorias presenciales y virtuales para impartir talleres, pláticas, denuncias, en fin, un flujo constante de ideas, técnicas, iniciativas, po‐ sicionamientos políticos, etc., que traspasan fronteras de territorios, lengua, ex‐ periencia, edad, y tantas otras posibles limitantes, para aportar y enriquecer; porque un mismo mensaje se hace colectivo y se potencia cada vez que lo observa‐ mos en sus múltiples y únicas versiones. No dejamos de sorprendernos, seguimos aprendiendo, seguimos bordando,
seguimos difundiendo, seguimos haciendo piezas únicas, a costos solidarios, he‐ chos con mucha rebeldía, corazón y resistencia. Porque nos queremos vivas, orga‐ nizadas y libres. Nos pueden visitar en facebook: Tejiendo Resistencias y en Instagram: mujerlibrecolima
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LARIZA CÁRDENAS Mi nombre completo es Denisse Lariza Campos Cárdenas, nací en la ciudad de Zacatecas el 24 de Junio de 1992 y es donde actualmente vivo. Desde pequeña mostré un gusto particular por lo simé‐ trico y bien balanceado, peculiaridad que con‐ servo y trato que mis imágenes también lo con‐ serven. Mi interés por saber cómo es que funicona la naturaleza y todo lo que nos rodea, me llevó a es‐ tudiar la licenciatura en física, por esta misma curiosidad entré a mi primer curso de fotografía analógica, entender cómo es que funcionan la luz y plasmar una imagen a través de ella me fasci‐ nó. En el 2012 gané un concurso nacional de foto‐ grafía científica, lo que me alentó a seguir toamndo fotos por diversión. Al terminar la licenciatura y enfrentarme al mun‐ do laboral, comencé a trabajar como fotógrafa en una empresa de marketing digital. Fue el mo‐ mento donde decidí dedicarme de tiempo completo a la fotografía, comencé a estudiarla de manera más seria y pagué cursos para mejorar. Me gusta experimentar con la cámara y con la posproducción, trato de captar los fenómenos de la naturaleza y mezclarlo con lo que mi imagi‐ nación me dicta. Es un camino del que aún me falta mucho por recorrer.
“LO QUE LAS MORRRAS QUIEREN” 35
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DANTE VÁZQUEZ Trabajos de land art, trabajo con materiales de origen natural, óseo, piedra, armonizando con el paisaje, el río. Ensayos de piezas que se han realizado entre 2019 y 2020.
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Soliloquio (De la suerte como un bien escaso) Marco Antonio Hernández Aguilar Egresado de la Licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, UNAM. Ha publicado diversos ensayos, minirelatos y cuentos. Participó en el Proyecto de Investigación Conacyt 312027 “La emergencia de las noticias falsas en el ámbito de la salud en el contexto de la pandemia COVID-19 en México: discursos y construcción simbólica de los actores sociales”. Líneas de investigación: Populismos, Posneoliberalismo y Democracia Contacto: hdezantonioa1@gmail.com
Mi nombre es Benito Dalí Juárez Díaz. Mi padre dice que mi nombre representa tesis, antítesis y síntesis del acontecer histórico-político nacional. Mi madre dice que mi padre es un soñador trasnochado. Nací un 21 de marzo, es decir al inicio de la primavera. El ejercicio dialéctico que dio origen a mi existencia es el responsable de mi falta de esperanza. Soy escaso de suerte, algo que se vuelve indispensable cuando uno vive en el país de la eterna crisis. Muchos culpan a nuestra idiosincrasia de los traspiés que nos llevan a dar un paso al frente y luego dos para atrás. Me considero agnóstico, pues no debo prescindir de lo más elemental del ser humano: la fe. Quien no tiene fe carece de humanidad. Debo dejar claro que no debemos confundir fe con suerte, porque quien lo hace peca de optimista. Continuando con mi biografía, les cuento que vivo en los suburbios. En el Establo (Estado) de México, el inframundo de nuestra civilización. Lugar surrealista (como anillo al dedo para mi segundo nombre). Me considero liberal, aunque he crecido en una familia conservadora. Como mencioné al principio, la intención de mi padre fue darle sentido histórico a mi existencia. Que mi nombre trascendiera mi propia existencia. No soy yo, soy lo que estuvo antes de mí. 41
Origen y destino. Una prolongación de metas inalcanzadas. Quien diga que el pasado, pasado es, se equivoca. Digamos que el pasado nos da certidumbre de que algún día, al final, ya no estaremos. Tengo 23 años, estoy por concluir la licenciatura. Como ya lo mencioné, tengo fe. Tengo fe, porque carezco de suerte. La suerte que requiere todo ser que ha nacido en el tercer mundo. La perra suerte, la maldita suerte. — Benito, tienes que trabajar duro, porque no naciste guapo ni rico— me dice mi madre mientras me acaricia el cabello.— Aquí la única forma de triunfar es tomando como ejemplo a los que tienen. Su sacrificio, su manera de entender la vida desde el esfuerzo. Sonrió. ¿Cómo decirle que no a mi madre? ¿Cómo explicarle que es muy probable que naciendo pobre me muera siendo pobre, porque nací en un país en el que eso que se llama movilidad social es una falsa esperanza? ¿Cómo explicarle que no tengo suerte, que por más que me despierte temprano, trabaje y estudie, mi esfuerzo jamás será recompensado por un sistema que nos quita todo, hasta la vida misma? — Dalí — me dice mi padre. — Recuerda que hay veces que el pato nada y hay veces que ni agua bebe. Vuelvo a sonreír. ¿Debemos vivir buscando la luz al final del túnel? Me hace falta suerte, quizás una pizca de tiempo. Todo es relativo, menos la angustia. Ayer me dio un ataque de ansiedad mientras me encontraba frente aquella pared blanca. No había nada, no había certidumbre, no existía ni una señal de lo que podía esperar. Esa es la vida. Algunos tratan de hacerme pensar que la especulación es una forma de darle certidumbre al ruido que enmaraña mi cabeza. Vivo esperando el día de mi suerte. Vivo y muero 42
cada 24 horas, siete días a la semana. Camino sin tener en cuenta lo inútil de mi esfuerzo. El desengaño nos ha hecho creer en una vida más allá de este plano. Nos ha hecho creer que somos individuos poseedores de un destino. Nos reafirmamos desmarcándonos de los demás. Yo no soy como ellos. Yo sé más, yo soy más. Infringir el orden de las cosas genera reacciones adversas. Como decía, no tengo suerte. Mi padre dice que la suerte se despierta a las 5 de la mañana, que hay que levantarse temprano para alcanzarla. ¿De dónde diablos sacará tantas patrañas? Mañana será otro día, es el mantra de los que debemos olvidar la constate frustración que nos deja el ver el mundo que han dejado en nuestras manos. Una bola de fuego. Es curioso que quienes destruyeron la posibilidad de un mejor futuro nos aconsejen sobre lo que debemos hacer para mejorar. ¿Quién no está asqueado de sí mismo? Basta ya de tanto amor propio fingido. Basta de mirarse al espejo y ser políticamente correcto con uno mismo. Ese es el gran triunfo del sistema: individuos autocompasivos. Ellos compran, se venden, aceptan y no cuestionan. Critican al que no se aliena. Teóricamente, damos vueltas en círculos persiguiendo nuestra cola. Prácticamente, no tenemos nada que decir. Confieso que tengo fe, pero carezco de suerte. Prometo que me disolveré, con mis anhelos ante la cruel realidad de un destino incumplido. Destino manifiesto, una moneda al aire. Cara o cruz. Vida y muerte: Resurrección. Camino siendo un cúmulo de expectativas ajenas. Soy evaluado a cada respiro, a cada latido. ¿Merezco el grado de ser humano? Soy Benito Dalí Juárez Díaz: tesis, antítesis y síntesis de una historia inconclusa, pero circular. Revolución, reforma y contrarreforma. Estructuralmente falto de suerte. 43
LEONARDO FRÓES POR AYELÉN MEDAIL Leonardo Fróes (Itaperuna – Río de Janeiro, 1941) Es, además de poeta, traductor, perio‐ dista, crítico literario y naturalista. Tiene diez poemarios publicados y un libro de cuentos. Tradujo, entre otros, libros de Virginia Woolf, Shelley, Swift, George Elliot, Malcom Lowry. En la dé‐ cada de 1970 se instaló, junto a su familia, en una casa en la selva de Pe‐ trópolis donde vive hasta ahora. Fue una de las primeras personas en hablar sobre conciencia ecológica en Brasil.
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Ayelén Medail (Concordia – Argentina, 1987) Es traductora, investigadora y profesora de historia y lengua. Vive en Brasil desde 2012 donde busca establecer puentes entre las literaturas del continente a través de traducciones para el portugués y el español.
Mulher de pé no fim do mundo – em Quatorze quadros redondos (1998) Somente uns tufos secos de capim empedrado crescem na silenciosa baixada que se perde de vista. Somente uma árvore, grande e esgalhada mas com pouquíssimas folhas, abre-se em farrapos de sombra. Único ser nas cercanias, a mulher é magra, ossuda, seu rosto está lanhado de vento. Não se vê o cabelo, coberto por um pano desidratado. Mas seus olhos, a boca, a pele – tudo é de uma aridez sufocante. Ela está de pé. A seu lado está uma pedra. O sol explode. Deve ser um gavião que de vez em quando gritava. Ela estava de pé no fim do mundo. Como se andasse para aquela baixada largando para trás suas noções se si mesma. Não tem retratos na memória. Desapossada e despojada, não se debate em autoacusações e remorsos. Vive. Sua sombra somente é que lhe faz companhia. Sua sombra, que se derrama em traços grossos na areia, é que adoça como um gesto a claridade esquelética. A mulher esvaziada emudece, se dessangra, se cristaliza, se mineraliza. Já é quase de pedra como a pedra a seu lado. Mas os traços de sua sombra caminham e, tornando-se mais longos e finos, esticam-se para os farrapos de sombra da ossatura da árvore, com os quais se enlaçam. Mujer de pie en el fin del mundo Solamente unos tufos secos de paja empedrada crecen en la silenciosa bajada que se pierde de vista. Solamente un árbol, grande y rameado pero con poquísimas hojas, se abre en harapos de sombra. Único ser en las cercanías, la mujer es delgada, huesuda, su rostro está lastimado por el viento. No se le ve el cabello, cubierto por un paño deshidratado. Pero sus ojos, la boca, la piel – todo es de una aridez sofocante. Ella está de pie. A su lado hay una piedra. El sol explota. Debe ser un gavilán que de vez en cuando gritaba. Ella está de pie en el fin del mundo. Como si anduviera para aquella bajada dejando para atrás sus nociones de sí misma. No tiene retratos en la memoria. Desposeída y despojada, no se debate en autoacusaciones ni remordimientos. Vive. Su sombra solamente es quien le hace compañía. Su sombra, que se derrama en trazos gruesos en la arena, es la que endulza como un gesto la claridad esquelética. La mujer vaciada enmudece, se desangra, se cristaliza, se mineraliza. Ya es casi de piedra como la piedra a su lado. Pero los trazos de su sombra caminan y, volviéndose más largos y finos, se estiran hacia los harapos de sombra de la osamenta del árbol, con los cuales se enlazan. 45
Escritos numa banheira – em Esqueci de avisar que estou vivo (1975) O gástrico amor tremendo em toda tua estrutura de sol a chave que te ofereço e empunhas como um troféu de mútua aceitação a salvo da cobiça familiar a salvo das disputas políticas o pacto que selamos nessa banheira cheia de espuma e de ilusão a aula de geografia corporal que vou tomando enquanto a mão te alisa e te refresca e te arrepia nos delicados vales sob o ventre a carga elétrica da água que se armazena em angras debuxadas pelo teu busto a busca de minha infância em ti por todaparte onde me arrastas como a correnteza então daquele tempo. Escritos en una bañera El gástrico amor temblando en toda su estructura de sol la llave que ofrezco y empuñas como un trofeo de mutua aceptación a salvo de la codicia familiar a salvo de las disputas políticas el pacto que sellamos en esta bañera llena de espuma y de ilusión la clase de geografía corporal que voy tomando mientras la mano te alisa y te refresca y te eriza en los delicados valles bajo el vientre la carga eléctrica del agua que se almacena en ensenadas dibujadas por tu busto la búsqueda de mi infancia en ti por todaparte donde me arrastras como la corriente entonces de aquel tiempo. 46
Mulheres de milho – em Anjo tigrado (1975) Milhares de mulheres de milho brotam do meu olho calado como espigas fortes. No ar elas se endireitam como folhudas criaturas carnosas que ao vento transmudam, de fêmeas, em formosos penachos machos. Acho graça na cruza; penso nisso que é ser mulher a passo de, sob a vertigem solar, virar confusa hibridação. Abro-me. Brinco de me dar. Rapto-me e opto-me como se eu mesmo fosse me comer inteiro enquanto as coisas simplesmente nascem. Mujeres de maíz Millares de mujeres de maíz brotan de mi ojo callado como espigas fuertes. En el aire ellas se enderechan como hojudas criaturas carnosas que al viento transmudan, de hembras, en hermosos penachos machos. Hallo gracia en la cruza; pienso en eso que es ser mujer al paso de, bajo el vértigo solar, volverse confusa hibridación. Me abro. Juego a darme. Me rapto y me opto como si y yo mismo me fuera a comer entero mientras las cosas simplemente nacen. 47
Você não é um problema que precisa ser resolvido Sofia Missiato Barbuio
Traducciones de Ana Lilia Félix
Passamos muito tempo achando que temos algo para consertar, que nascemos com defeito eles - não nos param de dizer eles são pessoas reais ou imaginárias, pois estão em todas as partes ainda me lembro, costumo ter uma memória pessoal e afetiva forte, de quando acontecia e de quando acontece sinto que idade não é relevante para os julgamentos consertar, achar defeito mas que bobagem escolher e apontar o que seria melhor para a protagonista dessa história mas menina, mas menino não é por este caminho e minha mente mente e não para, frita de repetir o que escutei de repetir o que na verdade penso
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ou que deixei de pensar por pensar demais porém nos acostumamos com julgamentos acostumar desacostumar com os pensamentos viciosos talvez seja isso passamos muito tempo pensamos onde deveríamos estar, ou como deveríamos ser e não percebemos o que já temos, o que possuímos de caráter, de personalidade, de valores, de amigos, de sentimentos e de conquistas ... ainda bem que a consciência vem algum dia e que percebe que pode viver assim como ela é No eres un problema que necesitas arreglar Pasamos tanto tempo pensando que tenemos algo que arreglar, que nacimos defectuosa ellos... no paran de decirnos ellos… reales, imaginarios, están en todas partes aún recuerdo… costumbre mía de memorar lo que sucede y cuando sucede supongo que la edad no es importante para los juicios Arreglar, hallar defectos qué absurdo señalarle lo mejor a la protagonista de esta historia “pero niña, pero niño ese no es el camino” y mi mente miente, no para, -frita-, de repetir lo que oigo 49
de repetir lo que pienso en verdad o lo que dejé de pensar por pensar demás es que nos acostumbramos con juicios a acostumbrar Desacostumbrar los viciosos pensamientos tal vez sea eso Pasamos tanto tiempo pensando dónde estar y cómo ser sin ver que ya somos, ya tenemos carácter, personalidad, valores, amigos, sentires, conquistas. ... Por fortuna la conciencia llega y sabes que puedes vivir así como eres. Não é assim e ponto depois de um período na infância, cheio de perguntas, nasce um ser curioso, essa pessoa que quer saber o motivo de tudo e não se contenta com os pais dizendo “porque é assim”. eu me lembro. fazia com que os adultos criassem histórias mirabolantes para eu não perguntar mais. eu e todas as outras crianças faziam a mesma coisa, até chegar em um lugar onde não dava para se ter mais criatividade, ou o que mais acontecia, paciência, então chegava o temível “porque sim”. na pre adolescência já o deixei de fazer, eu e todas as outras ex crianças,
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porque parece que você chega em uma fase que perguntar não é mais legal, não é mais interessante, até pq você cresceu e já sabe o motivo das coisas.. acontece que a gente nunca vai saber, sempre vai ter espaço para investigar, contestar, responder, concordar e depois mudar de ideia. esse é o estado natural, ou pelo menos seria. será que fazemos força pra viver errado? chorar, gritar, amar, ter certeza e depois não ter mais -ter certeza e depois não ter maiso ser pensante conversou e conversou com tanta gente e também encontrou diversos caminhos para o mesmo lugar, até que pegou um atalho e se perdeu da rota alternativa, ate se encontrar de novo. um ciclo eterno. porque somos humanos. a vida é tão complexa para um dia a etiqueta de “ser adulto” tirar a espontaneidade e a reflexão do humano e da humanidade. e desde quando é infantil perguntar ou ao menos entender a situação de todas as coisas que nos rodeiam!? ignorante é aquele que ignora e que já se esqueceu de perguntar, porque por algum motivo a vida já fez sentido demais pra eles ou então não faz sentido nenhum então é melhor não investigar senão pode encontrar algo pior. que pena, que deixamos de ser curiosos e que somos ignorantes ao ponto de pensar que sabemos de tudo. 51
No es así y punto Luego de un tiempo en que la infancia nos llena de dudas, nacen seres curiosos, esas personas que quieren saberlo todo, que no se contentan con la frase paterna “porque así es”. Recuerdo… bastaba con que los adultos inventaran historias extravagantes para que no preguntara más. Los niños como yo hacían lo mismo, hasta que la creatividad de los adultos no les daba para más o -lo que era más común- la paciencia. Entonces, llegaba el temible “porque sí”. Ya en la preadolescencia todos los antes niños dejamos de preguntar. Pues parece que llegas a un momento donde preguntar no es interesante ya, quizá porque crees que crecer es conocer ya el motivo de las cosas. Pasa que nunca sabremos, siempre habrá un lugar para investigar, responder, concordar y luego cambiar de ideas. Ese es o debería ser el estado natural o ¿será que a nos forzamos a vivir equivocados? Llorar, gritar, amar, tener certeza y luego no tener nada. -tener certeza y luego no tenerla másEl ser pensante habló y habló con tanta gente, halló tantos caminos para el mismo lugar, hasta tomar un atajo que lo alejó de la ruta alternativa, mas la halló nuevamente. Un ciclo eterno. Porque somos humanos. La vida es tan compleja como para que un día la etiqueta de “ser adulto” nos quite la espontaneidad y la reflexión sobre lo 52
humano y la humanidad. ¿Desde cuándo es infantil preguntar o querer entender la situación de todo lo que nos rodea? Ignorante es aquel que ignora y ya se olvidó de preguntar, porque, por algún motivo, para ellos la vida tiene sentido demás o ¿es que no tiene ningún sentido? Y evitan que investigar los lleve a encontrar algo peor… Qué pena que dejemos de ser curiosos que seamos tan ignorantes que creemos tener certeza de todo.
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EL PORTUGUÉS DO BRASIL Claudia Martínez
Claudia Martínez es "mexicarioca", migró a Brasil en el 2013 donde vive y trabaja actualmente como traductora y profesora de idiomas. Además de escribir, disfruta la lectura, el baile, la música, las charlas y los debates sobre historia, política y sociedad. Es creadora de los Blogs: “Español con Raíces” y “Palabras de Nómada”, donde comparte contenido didáctico para el aprendizaje del español y también sus escritos. Además, produce junto con Mariana Velasco, el podcast: “De la Representatividad a la Palabra”.
¿Qué bonito suena el portugués verdad? Qué cadencia tie‐ nen sus palabras, qué ritmo gostosón que te dan ganas de bailar samba. Felicidade, Pessoas, sabedoria, Capoeira, Menino, Garota de Ipanema, Caipiriña, bosanova… Yo llegué a Rio de Janeiro en el 2013, vine para estudiar y hacer una investigación sobre las lenguas de Brasil. Sí, las lenguas, porque, además del portugués, existen el tupí, el guaraní, kayapó, baniwa, terená, guajajara, ticuna, krenak, pataxo, y unas más de 100. Y sus hablantes son los pueblos originarios que habitan este vasto país desde hace más de 500 años y que desde entonces sembraron, cultivaron y protegieron a la tierra hasta la inva‐ sión de los colonizadores europeos y, bueno, esa historia nos es muy familiar en México. Pero volviendo a mi investigación, el portugués brasilero guarda la memoria y la resistencia de esos pueblos en mu‐ chas de las palabras que se usan en la vida cotidiana.
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Ipanema, por ejemplo, es de origen Tupi y significa “Aguas Turbias”, Capoeira, también del tupi es “Campo viejo”. O Ipiranga del Tupi “Rio rojo” o incluso su famoso estadio Maracaná del tupi “Papagayos juntos”. Y es así como empiezo a entender el porqué de ciertas confi‐ guraciones arcaicas y violentas de la sociedad brasileña, específicamente de la carioca. De hecho, la palabra carioca también tiene su origen en el Tupi y significa “Casa de hombre blanco”. Curiosamente, Rio, la ciudad maravillosa es la segunda ciu‐ dad con más personas auto declaradas Negras en Brasil, o sea, es una ciudad maravillosamente Negra. Todo lo mejor que se exporta culturalmente de Brasil tiene origen africano, su música, su gente, su gastronomía. Y eso también lo dicen las palabras que vinieron de África para enriquecer el vocabulario del portugués do Brasil, así como sus hablantes que llegaron de diferentes etnias y regio‐ nes de ese continente. La primera palabra que aprendí fue Iemanjá, de la lengua Io‐ rubá, la Diosa de las aguas saladas, así como los demás dio‐ ses y diosas iorubás o orixás que conocemos de nuestros vecinos del Caribe. Aprendí que Berimbau, el instrumento estrella de la Capoeira, es una palabra de origen Quimbundo, una lengua bantú hablada en Angola. Así como la palabra Samba, que vino junto con la música y las danzas de los pueblos bantús que también llegaron de Ango‐ la. Del mismo origen, también la palabra Misanga, que son con‐ chitas o piedritas de vidrio que se usan en los rituales o rezos de las religiones afrobrasileñas, pero que también están muy presentes en las culturas indígenas como parte de su esté‐ tica. Y así suena África en el portugués do Brasil, cachaça, bunda, cachimbo, acarajé, cafuné, batuque, candomblé, jongo, ma‐ rimba, zensala, axé. Y una de mis palabras favoritas, Dengo, que significa, un gesto de cariño, algo así como nuestro “Apapacho” mexicano. 55
Y todo esto podrían parecer simples palabras, pero tanto dicen en el fondo. Más allá de su etimología y de su bella so‐ noridad, para mí y para muchos que, como yo, llegamos a Brasil con la esperanza de ver un pueblo alegre y pacifico rodeado de música y amor, estas palabras significan mucho más. En ellas hay mucha historia, principalmente de lucha, de resistencia, de persistencia de un pueblo que, con sus ma‐ nos, su sangre y su sudor construyó este país que hoy se llama Brasil. Personas que fueron obligadas a dejar sus tierras y que tra‐ jeron con ellas toda su herencia no sólo cultural, sino también histórica. Personas de quienes sus descendientes hoy se ven en la necesidad de continuar luchando a veces hasta la muerte por tener la dignidad y el respeto que se merecen: Ágatha Vitória Sales, Jenifer Cilene Gomes, Kauê Ribeiro, Pedro Gonzaga, Dyogo Xavier de Brito, Kauã Rozário, João Pedro Mattos, Wilian Augusto da Silva, Miguel Otávio Santana da Silva, Anderson Gomés, Marielle Franco. En paz descansen y que nunca se olviden sus nombres. Son los nombres de niñas y niños, de jóvenes, de personas Neg‐ ras que no vivían en Copacabana, que no se bañaban en las aguas turbias de Ipanema y que tal vez nunca apreciaron la ciudad maravillosa vista desde arriba, a lado de la estatua del Cristo Redentor. Son personas que fueron víctimas de la violencia institucional. Y es entonces que me di cuenta que en México y en Brasil tenemos una palabra en común, herencia de los europeos, del italiano raza que, con la ayuda de la aristocracia france‐ sa, se juntó con el sufijo ismo para formar la tan sonada ideología del Racismo y que los alemanes se encargarían de institucionalizar más tarde. Racismo, racismo, racisme, la herencia maldita que no es tan sólo una palabra. Es la historia que nos quieren ocultar. 56
«EL GATO» UN CUADRO DE EROTISMO E IRRACIONALIDAD Viridiana Aceves G.
Viridiana Aceves Galindo ha impartido a lo largo de varios años talleres de teatro y literatura para jóvenes en el municipio de Trancoso con la finalidad de que és‐ tos se interesen por distintas disci‐ plinas artísticas. Actualmen‐ te es egresada de la Unidad Académica de Letras en la UAZ y es una de las directo‐ ras de La Tolva, una revis‐ ta de investigación y difu‐ sión cultural que se publica en Trancoso.
La llamada Generación de Medio Siglo abrió una gran ventana para dejar admirar la cultura del resto del mundo. El nuevo esce‐ nario que surgió a partir de esa generación se refleja en la vasta obra de García Ponce, en donde el escritor abarca crítica, ensayo, narrativa y teatro. En el recuento de su obra se ven marcadas las obsesiones del autor; el erotismo es indispensable, eje central en la mayoría de sus escritos. Este se desprende de otros elementos que aportan a las escenas donde Ponce marca la huella del ero‐ tismo y da pauta para analizarlos. En «El Gato» se llega a él a tra‐ vés de distintos elementos y, en el camino, Ponce va sacando al lector de una historia que pareciera común a partir de herra‐ mientas o personajes que desmoronan a la razón para incluirlo en un ambiente de complicidad.
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La imagen del gato El argumento parece simple, un hombre vive en un edificio y una mujer lo visita de manera ocasional. Se dibuja a los amantes en un departamento y se da algún indicio sobre la vida de D, uno de los protagonistas. Aunque el gato aparece en un primer momen‐ to y se enfatiza su importancia en la historia (porque además el titulo lo sugiere), no es hasta después que se introduce otra perspectiva de este pequeño ser y se saca al lector de lo común. El gato se percibe en primera instancia como perteneciente al lugar. Marca su territorio, o el territorio lo marca a él, como si fuese un órgano irremplazable. La descripción que se da del ani‐ mal juega con una dualidad oculta en principio. Se traza una imagen de un ser pequeño y gris, frágil, sin humano que lo pro‐ teja. Era un «gato niño». Esta imagen del gato puede resultar co‐ mún en el movimiento diario. En cualquier esquina alguien se puede encontrar con un gato o un perro y no pasa nada que no sea cotidiano. Puede resultar inquietante para muchas personas la figura de un felino, por su asociación (en la cultura occidental) con símbolos negativos, se concibe como una mascota, no dejando de lado su capacidad para despertar abundantes juicios sobre su comportamiento extraño y misterioso. Es esta conducta la que le da un giro a la narración de Ponce cuando D y la mujer, que no tiene nombre, se lo encuentran en los pasillos del edificio. La otra parte de la dualidad es un ser enigmático, autónomo, maligno, al grado de que no se sabe a ciencia cierta qué es lo que hace a la pareja o a la mujer necesitarlo cada vez más. Estas dos actitudes habitan aquel pequeño y gris cuerpo. La otra mirada La mirada es un elemento fundamental en las obras de García Ponce que giran en torno al tema erótico, para él la vista es el sen‐ tido más importante, es como un ritual previo a la escritura, de ahí que las descripciones de las imágenes que da sean deleitables y acertadas. Al respecto afirma: «Me paso la vida mirando, lo que más me gusta es mirar» (Rosado, 2005:99). En el cuento hay dos miradas que destacan: la de D y la del gato. 58
Los ojos del protagonista son la cámara que enfoca la imagen de la mujer que aparece en el cuento. Al igual que el autor, D también encuentra grato mirar y admirar, por medio de la vista recorre cada centímetro de la piel que la figura femenina deja asomar con cierto propósito y el deseo aflora cada vez más en el relato. El gato deambula por el edificio dejando en claro todavía más su pertenencia, como si no bastara recorrerlo y custodiarlo. Desde la primera página comienza el jugueteo de miradas entre unos y otros personajes. La del gato es penetrante desde el principio. Para el autor el dúo es lo indispensable cuando se quiere escribir sobre erotismo. Son dos imágenes las que se presentan: mujer y hombre, dos hombres o dos mujeres, pero siempre la dualidad. Sin embargo, no niega que la irrupción de un tercero pueda embonar en cualquier imagen de erotismo. En ese caso, es el gato el que irrumpe en la re‐ lación de los amantes y la otra mirada surge. Es posible que la función de este personaje exalte la función sexual en el relato, la cons‐ tituye y surge entonces el lado indómito del deseo. El gato es el ins‐ trumento erótico. Ambos trabajan con la mirada, la acción no es es‐ encial, pasa a segundo plano. Alfonso D’ Aquino (Cd. México, 1959) habla sobre la inactividad narrativa que surge de forma inesperada en los cuentos de Ponce con el fin de cristalizar una imagen como recurso estético: «Sucede que de pronto los personajes ya no están haciendo gran cosa, simplemente están colocados ahí, en un espacio, posando, moviéndose mínimamente. García Ponce tiende al cuadro verbal, al cuadro vivo». Las sensaciones que van emergiendo de la mujer, van teniendo lugar por medio del recorrido que hacen los otros personajes. La contemplación va permitiendo que aquella be‐ lleza sea palpable para los otros sentidos. El placer irracional En las iniciales apariciones del gato en el departamento de D, hay una contemplación del animal hacia la mujer, que aparece casi siempre fija en un lugar y en un estado somnoliento como si estuviera ahí sólo para ser contemplada por aquel que lo desee. Pero, no es hasta que los humanos se dan cuenta del presente y su actuar cuando surge un enigmático deseo por la compañía del gato. En el momento que el cuerpo del gato y el de la mujer comienzan a conectar una coreografía de dos entes que giran con movimientos 59
lentos y armoniosos todo se enfoca en ese cuadro digno de contemplación. La mirada de D entabla un juego con el objeto que lo atrae y una esencia confidencial irrumpe en la habitación para destruir todo rastro de racionalidad. Es entonces cuando la línea se parte. Penetra lo extraño y lo normal comienza a verse lejano. A partir de ese momento, se concreta en el cuento lo místico y que Juan Antonio Rosado define como «la experiencia inefable que se expresa con un discurso ambiguo y polisémico, irracional y prác‐ tico en tanto reflejo de una experiencia» (Rosado, 2005: 267-68). La presencia del animal se vuelve necesaria para que la ceremonia se realice. El acto sexual de la pareja sería, sin el gato, un simple cuadro vago y común pues el felino es el que da el toque de misterio que ca‐ racteriza la obra de Ponce. Para Rosado, «el placer nos precipita a ese olvido de la razón para hacernos entrar en el desorden, en lo irracional» (Rosado, 2005: 270), es este placer el que gira también en las líneas que García Ponce plasma. El cuadro que se crea en la narración en el que los hu‐ manos se reúnen con el gris y místico ser parece dar un giro a lo ha‐ bitual. El deseo se concreta, se consume y es más deleitable gracias a la otra figura que los acompaña. El placer toma su lugar ante cualquier otra cosa y todo rastro de razón desaparece en el cuento. La figura pequeña llega a extrañar al lector, pero quizá no a incomo‐ dar, sus rasgos se funden entre los otros dos entes y, juntos los tres, se funden en uno solo. Es así como García Ponce maravilla y al mismo tiempo desconcierta a sus lectores por medio de este relato que será uno de los ejes cen‐ trales de su obra y que retomará posteriormente para crear una no‐ vela con el mismo nombre. El tinte que le pone el autor a su obra suele rondar lo ambiguo, cosa que aumenta el tono de misterio. BIBLIOGRAFÍA dirección general de actividades cinematográficas de la unam. Juan García Ponce, La mirada y lo invisible. Youtube. 15 Jul. 2013. https:// www.youtube.com/watch?v=wfCMb_-GzSE, Consulta, 24 Oct. 2018. García Ponce, Juan. Obras reunidas I. Fondo de Cultura Económica. México, 2003. Pereira, Armando. La escritura cómplice Juan García Ponce ante la crítica. Ediciones Era, México, D.F, 1997. Rosado, Juan Antonio. Erotismo y misticismo la literatura erótico60
LA IMPORTANCIA DEL REZANDERO DENTRO DE LA TRADICIÓN FUNERARIA Aída Guadalupe Galindo Canizales
La cultura de los pueblos se conforma de un sinfín de leyendas, costumbres, historias, creencias, etc. Y todas ellas son apropiadas por sus habi‐ tantes, desgraciadamente el paso del tiempo en algunas ocasiones hace que paulatinamente se vayan olvidando, ya sea por la falta de práctica o falta de interés. Este artículo retrata una de las tradiciones que en años pasados era de las más arraigadas y una de las que hoy en día se están perdiendo. Se trata del oficio de rezarle a los di‐ funtos en los rituales funerarios o, conocido de otra forma, el oficio del rezandero. Pues, comúnmen‐ te en los pueblos se tiene una forma muy particular para llevar a cabo un funeral.
El rezandero es quien se encarga de abrir el camino hacia la glo‐ ria a través de cantos y oraciones a la persona que ha muerto. Por eso, cuando alguien muere se le manda llamar para que se encargue de ayudar a su ser querido a llegar al cielo, aunque en otras ocasiones el rezandero por su propia voluntad va a la casa del difunto para re‐ zarle y de esta manera continuar con su misión. Su papel es fundamental en los rituales funerarios, es él o ella quien lleva la batuta en todo el velorio, los novenarios y el levanta‐ miento de la cruz. Gracias a sus libros y a la práctica que ha tenido, sabe cada paso que debe seguirse. En el municipio Trancoso han sido pocas las personas que hacen esta labor, algunos de ellos y los más conocidos fueron la señora Crucita Ramírez Villanueva o mejor co‐ nocida como Crucita de Luisito y el señor Lázaro Reyes, éste último suegro de don Antonio Martínez Juárez, quien por más de 25 años ha llevado a la práctica esta tradición y con quien tuve la fortuna de platicar. Don Antonio nos cuenta que fue su suegro la persona que lo inició en esta misión, pues desde que él llegó a su familia don Lázaro (su sueg‐ ro) lo invitaba a hacerle compañía cuando iba con los difuntos, fue ahí donde aprendió a rezar el rosario, aprendió las alabanzas y les tomó un cariño muy especial a todas las cosas de Dios. La vigilia En Trancoso, a diferencia de otros municipios de nuestro estado, se tiene aún la costumbre de velar al difundo en donde fuera su mo‐ rada, a lo que don Antonio cuenta que es una de las tradiciones más antiguas y de las que se deben realizar con más fe, ya que el objetivo principal es abrirle camino a la persona fallecida y quienes le rezan deben estar en total concentración y meditación. Se tienen varias creencias sobre la velación del difunto, hay quie‐ nes dicen que no se le debe dejar solo en ningún momento para que su alma no corra peligro, pues se dice que los demonios pueden estar acechando el lugar, por eso es importante la oración y sobre todo las alabanzas para la salvación de las almas. El canto y la oración El señor Antonio cuenta algunas de sus experiencias, además mos‐ tró sus libros con los cuales ha aprendido el oficio y amablemente también cantó algunas estrofas de las alabanzas más comunes den‐ 62
tro de los rezos. Estos cantos son conocidos por ser extremadamente tristes y con una melodía dolorosa. El cronista de Trancoso, Margil de Jesús Canizales Romo, ya ha abordado este tema en alguna ocasión y menciona que si el fallecido es hombre o mujer se le cantan ciertas alabanzas, ya sea de la Virgen o San José, pero que en todas ellas encontramos ese aspecto desgarrador. Hay unas muy tristes, hay unas que cuando las canta uno sueltan el llanto luego luego las mujeres […] Hay otra de cuando se está despi‐ diendo de su casa a la persona, se está despidiendo de su compadre, de su comadre, de su familia, de sus parientes y está mucho muy tris‐ te, de hecho, yo casi no la aguanto y la estoy cantando, se llama “Adiós mi patria amorosa” Aquí se presentan las dos primeras estrofas de la alabanza que el se‐ ñor menciona: Adiós mi patria amorosa, Adiós mi casa y familia, Adiós mi querida esposa Me voy a cambiar de vida. Adiós mi padre y mi madre Me voy con vuestra licencia, Échenme su bendición, Me voy a hacer penitencia. Don Antonio dice que: “No es nada más rezar, es meditar”, pues a tra‐ vés de la oración el rezandero obtiene también indulgencia, así, le ayuda al difunto y se ayuda él mismo: […] la persona que reza se está ganando indulgencia, porque está acompañando a un ser querido a que entre allá a la gloria, a que se le abra aquella puerta que tanto deseamos que se le abra a uno. Que es difícil, porque andamos en el mundo y somos pecadores, pero, así como somos pecadores tenemos la obligación de buscar la gloria. Levantamiento de la cruz Una de las partes más importantes en todo el rito funerario es el le‐ vantamiento de la cruz, que representa la última despedida al ser querido y que es parte fundamental para su eterno descanso. Después de los novenarios se levanta la cruz conformada de cal, arena, cera y flores, llevándosela al panteón, siempre en compañía del rezandero. Este acto tiene su complejidad, comenta don Antonio que se sigue un 63
orden, pues primero se debe levantar la cabeza de la cruz, después el brazo derecho, el izquierdo, luego el corazón y por último los pies. Además, después de recoger cada una de las partes se va cantando y rezando oraciones exclusivamente para eso. Ya en el camposanto se le reza una estación, se deposita la caja en que se lleva la cruz y se despide por última vez. Don Antonio cuenta que al integrarse a algunas de las diferen‐ tes asociaciones de la Iglesia Católica como son Los Ejercitantes, La Orden Tercera de San Francisco, entre otras, aprendió mucho más, su fe se incrementó y le tomó un gran aprecio a esta labor de rezarle a los difuntos. Actualmente son pocas las personas que continúan con esta tradición, sin embargo, debe considerarse importante rescatar costumbres como esta o al menos reconocerlas, ya que a través de ellas se conoce la historia de los pueblos, de nuestros antepa‐ sados, sobre todo podemos tener una identidad.
Aída es licenciada en Letras y actualmente maestrante del programa en investigaciones Humanísticas y Educativas de la UAZ. Se ha dedicado los últimos años a la difusión cultural y fue beneficiada por el PACMYC para la realización de la revista de investigación y difusión cultural llamada La Tolva, en Trancoso Zacatecas, de la cual es codirectora.
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revistalasilaba@gmail.com
México2021 Ediciones El gatito espejo Ciempiés encuadernación
Ilustraciones de Milton Rodríguez Ramírez
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México2021 Ediciones El gatito espejo Ciempiés encuadernación
Witouth Jerarquías
LASÍLABA revista 66