APRENDEMOS HACIENDO
Hace justo un año escribía un artículo para esta misma revista titulado “Internacionalizando el CEPA con mucha alegría, ganas e ilusión”. Un año más tarde me doy cuenta que la alegría sigue, las ganas también y por supuesto la ilusión. Ha sido un año difícil y llevar a cabo el proyecto APRENDEMOS HACIENDO no ha sido tarea fácil, pero si volviera la vista atrás, lo volvería a hacer una y mil veces más. Creo que la clave de la innovación y el progreso en los centros de adultos pasa por la internacionalización de estos mismos. APRENDEMOS HACIENDO es un proyecto Erasmus+ KA104 del CEPA Coslada que se diseñó durante el curso 2018/2019 para llevarlo a cabo durante el curso académico 2019/2020. Como todo proyecto, hay diversas fases, cambios, adaptaciones... El proyecto se ha quedado a medias como tantos otros debido a la pandemia a nivel mundial que hemos sufrido todos. Sin embargo, sabemos que pese al ‘parón’ que nos ha obligado a confinarnos en nuestras casas: los proyectos, los aprendizajes y los propósitos siempre siguen adelante.
La movilidad que realizamos a Helsinki, Finlandia, del 25 de enero al 2 febrero fue una auténtica maravilla, y aunque agotador en muchas ocasiones, aprovechamos cada momento, y nos dio la oportunidad de conocer más de cerca el funcionamiento de los centros educativos para adultos fineses, a través de un aprendizaje por observación y diversas entrevistas con responsables de la educación y alumnos.
En Helsinki, los centros educativos de adultos no solo son espacios donde se va a aprender, sino que también son espacios donde los adultos que necesitan una segunda oportunidad educativa van a socializarse y así formar parte de las sociedades democráticas convirtiéndose en ciudadanos activos. Los espacios de los centros educativos
son acogedores y disponen no solo de aulas, sino de lugares donde los estudiantes pueden estar, colaborar, estudiar y trabajar juntos a su ritmo. E incluso tomarse algo caliente y comer. Además, son muy conscientes de que los adultos tienen unas responsabilidades que no tienen los menores de edad, es por ello, que no solo proponen una adaptación curricular de contenidos, sino que reestructuran la temporalización de los mismos. Actualmente la educación para adultos en España se divide en dos niveles con una duración de casi 10 meses por nivel. En Finlandia, los cursos son en global de una duración similar pero los créditos se reparten en cursos por semanas, haciendo esta educación más flexible y accesible. Si en Finlandia un sistema flexible ha beneficiado a los estudiantes, quizás podría funcionar en España también, cuyas tasas de absentismo educativo son mucho mayores que las de Finlandia. Por ejemplo: guardando las notas entre trimestres de un año académico a otro, de esa manera si un estudiante aprueba dos trimestres, pero se ve obligado por sus circunstancias personales a abandonar los estudios, cuando pudiera de nuevo retomarlos no tendría que pasar de nuevo 6 meses cursando una materia que ya tenía aprobada y aprendida.
Asimismo, los estudiantes fineses reciben incentivos económicos lo que les permite dedicarse a sus estudios al 100% y no tienen que compaginar trabajos a tiempo completo con unos estudios que demandan también una dedicación a tiempo completo. Lo que nos hace cuestionarnos que quizás un incentivo (ya sea material o económico) podría ayudar a muchos estudiantes a conseguir el título de educación secundaria obligatoria que hoy en día se solicita prácticamente en cada oferta de trabajo. Estos aprendizajes, entre otros, son los que consideramos más relevantes durante nuestra estancia finesa. Nos dimos cuenta que quizás si pudiéramos implementar esta filosofía educativa finesa en nuestros centros y sistemas educativos para adultos, el absentismo – ese gran enemigo de los centros de adultos- se vea reducido y empecemos a ver un verdadero cambio. Los aprendizajes de esta movilidad son muchos, variados e importantes. Sin embargo, mientras que unos serán de fácil adaptación, otros requerirán cambios legislativos y su implantación no depende íntegramente de nosotros. Sin embargo, desde nuestra humildad, y mediante informes, participación en conferencias, debates y charlas,
podremos difundir estos resultados y quizás en un futuro lleguen a oídos de aquellos que realmente tienen la facultad y el poder en sus manos de convertir estas propuestas en una realidad. Sería verdaderamente maravilloso porque empezaríamos a notar una verdadera flexibilidad en la educación para adultos y una renovación absolutamente necesaria.
APRENDEMOS HACIENDO no para aquí. Ya son dos años haciendo del CEPA Coslada un centro internacional y esto es solo el principio de lo que puede ser y hacer. Porque ahora más que nunca aprendemos haciendo, como filosofía de aprendizaje para todos los que formamos la comunidad educativa. Sara Santos Hurtado. Jefa del Departamento de Comunicación del CEPA COSLADA.
Y LLEGÓ EL CONFINAMIENTO… UNA PROFESORA MIRANDO EL MUNDO DESDE SU TERRAZA
Al principio todo era muy confuso, para profesores y alumnos. Empezamos recopilando correos electrónicos, teléfonos y nos pusimos manos a la obra. Era nuevo el mundo en línea para todos, incluso algunos alumnos no tenían ni correo electrónico. La verdad es que, con voluntad e interés, todo el mundo respondió muy bien. Aprendimos qué era una plataforma, una videoconferencia, un foro, exámenes orales en línea... Tengo que deciros que no me gusta para nada internet, me encanta mi profesión y me gusta en vivo y en directo, lo que se llaman clases presenciales, pero en esta ocasión la tecnología nos ha ayudado a salir de esta pandemia tan terrible. El confinamiento fue muy doloroso, sobre todo para las familias unipersonales. Toda la información la recibíamos por las noticias del telediario, radio, correos… La verdad es que quien lo ha llevado peor son las familias que han perdido seres queridos y ni siquiera han podido despedirse de ellos. Que vaya este escrito en solidaridad con todas ellas y les mando un gran abrazo. Cuando aprendimos a utilizar las videoconferencias, aquello nos resultó muy útil, para realizar reuniones con profes, clases en línea a través de estas plataformas, y fue un acierto el poder compartir textos donde los alumnos y el profesor pudieran escribir a modo de pizarra. Todos, todos hemos añorado nuestras clases presenciales, pero no
cabe duda de que han sido un éxito las clases digitales. Lo más arduo fue los exámenes orales en línea. Al principio os costó mucho, os poníais muy nerviosos, pero después nos fuimos adaptando al nuevo formato y todo el que tuvo interés obtuvo un buen resultado. Ahora, que parece que todo va de nuevo a su cauce y que volvemos a salir a la calle y nos acercamos a la mal llamada nueva normalidad, la verdad es que si miramos hacia atrás ha sido una experiencia que nos va a ayudar a conocernos mejor, a ser más responsables, a ver qué es lo más importante en la vida, y por supuesto, y esto va de broma, nos hemos hecho unos especialistas en nuevas herramientas digitales.
Solo me queda despedirme y dar las gracias, sobre todo, a mi familia, que ha estado pendiente de mí en cada instante a través, cómo no, de videoconferencias, a mis amigos por su saber escuchar detrás del teléfono y, desde luego, a mis compañeros de trabajo y a mis alumnos, que me han aguantado durante todo el curso, presencial y a distancia. Un abrazo. Margarita Escribano Ródenas. Secretaria del CEPA Coslada y profesora del Ámbito Científico-tecnológico.
Y LIZA, ALUMNA DEL CEPA, NOS CUENTA CÓMO VIVIÓ AQUELLOS PRIMEROS MESES DE CONFINAMIENTO El Covid19 fue la desgracia mundial. Murieron muchas personas, hubo un montón de contagios, cerraron todos los bares, las tiendas, todo….
La fase 1 fue algo mejor, eso de poder salir aunque solo fuese una hora al día… Te da el aire, te despejas, te tomas algo en una terraza… Poder ver a algunas personas fue una alegría, me sentí muy bien, porque ver a alguien a través de una videollamada es muy deprimente.
La economía estaba por los suelos, los negocios arruinados, la gente sin posibilidades económicas para afrontar los gastos, comprar comida, etc.
Después de esto estaba deseando pasar a la fase 2, pero cuando dijeron que aún no estábamos preparados me deprimí mucho y tuve que esperar otra semana más.
Por otro lado, hay algo positivo. Esto es que, al estar todo el mundo en sus casas, sin usar el coche ni los transportes públicos, el planeta estaba más limpio y mejor.
Ahora que ya estamos en esa fase me siento más aliviada y espero llegar pronto a la fase 3 porque eso quiere decir que nos estamos acercando cada vez más a la normalidad.
Personalmente, en la fase 0 la llevé muy mal, el tener que estar todo el día en casa sin poder hacer nada, sin poder ver a mis amigos, sin pisar la calle, mis prácticas en el bar, mis clases de zumba… echaba de menos todo. También echaba de menos ir a clase normal (no había tenido tantos deberes en mi vida). Pufff… mucho estrés y mucho agobio para poder entregar a tiempo todo. Así que muy mal, dos meses largos, muy duros y de puro sufrimiento.
Estoy deseando que termine ya todo esto y que todo vuelva a ser como antes de que llegara esta epidemia.
Liza, alumna de Enseñanzas Iniciales II
Una de las cosas que han cultivado nuestras alumnas y alumnos durante el confinamiento ha sido la poesía, con especial inclinación hacia el caligrama. Este es un poema de Rosángela Martins:
Este de David Ruiz:
Este de Vanesa Retamar:
Y por último, el de Laura Timsac, titulado “Eclipse”:
ORIENTACIONES EMOCIONALES EN TIEMPOS DE COVID: EN PREVISIÓN DE UN NUEVO CONFINAMIENTO Durante este tiempo de confinamiento, hemos experimentado muchos cambios drásticos a nivel personal, profesional, educativo... Es por ello, que debemos tener especial cuidado en nuestra salud psicológica, para poder dirigir la situación de la mejor forma posible. No sabemos con exactitud la magnitud de esta situación que nos ha generado el Covid-19, por tanto, controlar en la medida de lo posible nuestras emociones, es una tarea crucial. En estos tres meses en casa, hemos podido experimentar toda clase de emociones, hemos lidiado con ellas con imaginación y con paciencia, pero seguramente hayas experimentado un punto crítico que a cada persona le ha llegado en un momento diferente del confinamiento. Esta situación es conocida como “el muro”. ¿Por qué este término? “El muro”, es un término utilizado por los corredores de larga distancia que en algún momento de su vida profesional su mente les ha dicho: “ya no puedo más” haciéndoles creer que verdaderamente es así. Ahora, la desescalada conlleva medidas de alivio que pueden ayudarnos a volver a una vida normal, pero ¿y si esta situación, u otra similar que me genere ansiedad emocional, se repite en otro periodo de mi vida?, ¿cómo podemos superar este punto crítico? Para poder sobrellevar esta situación hay que romper ese estado de ansiedad y pesimismo que quiere adueñarse de nosotros con pensamientos negativos. No hay una fórmula mágica, pero está demostrado que realizar ciertas actividades nos suben el estado de ánimo y nos llenan de buena energía. Ejemplos de ello son: Escuchar música que te remueva el alma: Está demostrado que la música influye en nuestro estado de ánimo.
Rompe el muro escuchando canciones que te motiven, que te gusten. Puedes aumentar el efecto bailando y cantando, dejándote llevar por lo que la música te transmite. Ver alguna película o serie que te haga reír o simplemente te haga sentir bien y a gusto, es una buena opción para romper con nuestro muro. Evita las sobre-exposición de noticias. Tanto el telediario como las noticias digitales o ciertas publicaciones en redes sociales, no ayudan precisamente a salir de ese bucle de pensamientos negativos. Si ya normalmente en estos días es conveniente no estar expuestos a tanta información, el día que te encuentras con “el muro” muchísimo menos. Realiza actividades que realmente te apetezcan. Si hoy no te apetece retomar aquellas tareas en casa que por falta de tiempo nunca hacías, no lo hagas. Porque en este momento, tu prioridad es romper el muro. Si tienes que estudiar o trabajar desde casa, antes de empezar, haz algo que te active (escuchar música, hacer ejercicio…). Así afrontarás esa tarea con otro ánimo. Si hay niños en casa, y necesitan de tu atención, lo ideal es ser flexible, seguramente tengan deberes y materias que estudiar, pero si dichas tareas se pueden retomar en otro momento, saltarse esa actividad por un día no va a hacer que vayan con retraso. Permítete tu momento para reequilibrar tu vida emocional. Sáltate un día en tu rutina. Mantener una rutina favorece el adaptarnos a esta situación especial. Pero cuando llega “el muro”, es importante romper por un
día ese esquema que teníamos marcado en nuestra mente. Nos ayudará a salir del bucle en el que estamos metidos. Saltarse la rutina puede conseguirse cambiando el orden de las actividades que teníamos pensadas; saltarnos alguna; o cambiar una por otra. Lo importante es que ese día sea distinto al de ayer. Contacta con amigos y familiares. Es muy importante mantenernos en contacto con nuestros seres queridos. Somos seres sociales y ésta es una de las carencias que más hemos notamos durante el período de confinamiento. Ahora que hemos descubierto que tenemos la capacidad de adaptarnos al uso de las nuevas tecnologías, aprovecha para mantener el contacto aunque poco a poco ya podamos ir viendo a estas personas que tanto echábamos de menos, intercambiar ideas sobre cosas que hacer en estos días o qué tipos de estrategias ha utilizado cada uno para afrontar la situación es algo que puede ayudarte mucho de aquí al futuro. Empieza a tener más momentos de “aire fresco”: Pasar más tiempo fuera de la burbuja en la que hemos estado inmersos te va a ayudar a liberarte de esa sensación de malestar emocional. Las salidas al aire libre, en entornos de naturaleza, suele ser un chute de energía renovadora. Libera tensiones practicando ejercicio físico extra: liberar adrenalina ayuda a aliviar tensiones emocionales. Si no practicabas ejercicio, realizar cualquier actividad que implique movimiento y activación del cuerpo puede ayudarte mucho. Si ya lo practicabas, aprovecha
para ir un paso más allá. El deporte reconforta, no solamente a nivel físico, sino también emocional. A menor tensión corporal, mayor relajación mental. Practica relajación, mindfulness o meditación. La práctica del yoga también es un buen inicio, es muy importante la dedicación personal a nivel psicológico y estas prácticas harán que tus tensiones negativas se vean drásticamente disminuidas. Come sano y equilibrado, lo natural es mil veces mejor. Evita comida ultraprocesada, adopta a la fruta y a la verdura como un compañero de vida que te hará sentir sano y emocionalmente más feliz. No olvides que esta situación provocada por la pandemia del Coronavirus en algún momento, o bien terminará, o bien tendremos que aprender a vivir con ella, por eso, lo más importante es cuidarse mucho a uno mismo, mimarse de verdad y cuidar de los demás. En esta situación de Covid, como en cualquier situación de nuestra vida, el control emocional es prioritario, regula nuestras acciones. Sólo tenemos un cuerpo y una mente con la que tenemos que convivir durante toda nuestra vida, por eso es tan importante priorizar y amarnos a nosotros mismos. Aunque no es tarea fácil, una vez que este “muro” se rompe, volvemos a recuperar la estabilidad. No permitas que el pesimismo y los pensamientos negativos nublen tu felicidad.
Sara Dumont Orientadora del CEPA Coslada
Silvia Loriente, Margarita Escribano y Raúl Nieto, que forman el equipo directivo del CEPA Coslada, os desean que paséis un feliz verano. ¡¡¡¡¡DISFRUTAD!!!!!!