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NĂşmero 23 | Enero de 2012


Directorio Marco Tulio Castro Director marco@diez4.com Wilberth Chong Jefe de diseño wilberth@diez4.com Carlos Aguilar Webmarketing carlos@diez4.com Alejandra Del Toro Editor alejandra@diez4.com

Humor

Jesús Brijandez Editor web jesus@diez4.com Dalia Chávez Editor de foto dalia@diez4.com Luis Mario Sarmiento Ilustrador sarmiento@diez4.com

¿Está el humor peleado con la literatura? ¿Podría decirse que existe literatura sin humor? Para la crítica especializada y la academia, al parecer la relación entre humor y literatura es incompatible. Se le llega a calificarla como una literatura “menor”, quizá porque se trata de un género en el que es más difícil salir airoso sin ser tan condescendiente ni caer en lugares comunes y en el que se requiere del mismo o mayor ingenio que en una obra dramática, remontándose todo esto a la arraigada concepción de que la risa es privativa de los tontos. Aún así, el humor ha hecho acto de presencia en la literatura desde los tiempos de la literatura clásica hasta en la narrativa mexicana contemporánea. Ahí están Homero, Aristófanes pasando por Cervantes, hasta Shakespeare, Quevedo (y por añadidura la novela picaresca), Gógol, Wilde, Twain y hasta el mismo Borges, sólo por mencionar algunos. Muchos de estos autores han utilizado el humor como un recurso para refutar lo irrefutable. Como una contestación del absurdo que resulta la vida misma, si consideramos que la finalidad del humor no es hacer reír sino pensar. El papel del humor en la literatura no debe verse como un recurso retórico más, ni tampoco como un agregado a una composición supuestamente más elevada o profunda, sino como una subversión del “orden” preestablecido y las jerarquías, como otra manera de reconocer nuestras propias limitaciones, de lidiar con la brevedad de nuestro tránsito por esta vida.

VENTAS Lina Contreras Jefa de ventas lina@diez4.com Abril Valdez Crédito y cobranza abril@diez4.com

Planeación y Negocios bisnes@diez4.com PORTADA Wilberth Chong COLABORADORES Julio César Pérez Cruz, Julio Reyes, Dulce Lozano, Miguel Ángel Lozano, Jorge Damián Méndez Lozano, Mario Tapia y Alejandro Gonzalez Rivera.

CONSEJO EDITORIAL Juan Pablo Proal, Rafael Fregoso, Ruth Ramírez, Quitzé Fernández.

Diez4 se incubó en: Diez4, año 1, número 23. Enero de 2012. Revista mensual editada y publicada por Editorial Diez4. Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier sistema o método del contenido, incluyendo cualquier medio electrónico o magnético sin previa autorización por escrito del director. Derechos de autor reservados en forma y concepto. El contenido de las imágenes, la publicidad y los artículos incluidos en Diez4 reflejan solamente la opinión de sus autores o anunciantes y no representan el punto de vista de Editorial Diez4. Esta publicación se encuentra protegida y registrada ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor, Secretaría de Educación Pública, según consta en la Reserva de Derechos No. 04-2011-090909291600-102. Esta revista es producida gracias al Programa “Edmundo Valadés” de Apoyo a la Edición de Revistas Independientes 2011, del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Diez4 se imprime en Cias. Periodísticas del Sol del Pacífico S.A. de C.V. Dirección: Rufino Tamayo #4 Zona Urbana Río Tijuana.

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Diez4

Realidades y casualidades de la urbe. www.diez4.com. buzon@diez4.com. Sirak Baloyán #1917, interior 210. Zona Centro, Tijuana, Baja California, México. Código postal 22000. Tel: (664) 378-2524


«ES MEJOR QUE LO AGARRE DESPREVENIDO»

La tragedia de Lupe Chirino Julio César Pérez Cruz Ilustración: Alejandro Gonzalez Rivera

Y pensar que Lupe Chirino estaba convencido que despegando primero el ojo derecho, y cuatro o cinco minutos después el izquierdo, su cuerpo se despertaría por partes. Así lo pensaba; así lo hizo. Antes de bajar los pies al suelo, buscó las sandalias. No estaban, tampoco su mujer, Gloria. Chirino se sobó la verga, pensó que siempre que cogían, Gloria tenía la manía de levantarse temprano. Puso un pie en el suelo, estaba frío. Fue al baño. Por primera vez, en tres meses, todo salió de un tirón. Quizá el estreñimiento se había ido por arte de magia o quizá tanta cerveza le aflojó el estómago. A veces pasaba. Daba igual. Oyó ruidos. Seguro era Gloria, ¿pensó o dijo? Se miró al espejo, ¿aún podría mantenerse uno o dos días sin rasurar? Su quijada se sentía rasposa; quizá un día más. Abrió la boca, observó su reflejo. Siempre lo hacía desde una vez que llegó a la comandancia con un pelo púbico entre los dientes. Esa manía de Gloria de no rasurarse. Hace cinco años, cuando fueron a Guaymas de vacaciones Chirino se agarró a golpes por eso. En esa ocasión a Gloria se le ocurrió ponerse bikini. Después de meterse al mar fueron a tomar unos tragos. Chirino se

sentó en el primer banco de la palapa, Gloria en el segundo, aún estaban mojados. Pidieron un pescado zarandeado y dos cervezas. Dos tipos, frente a ellos, los observaron. Lupe no les tomó importancia. El pescado tardaría veinte minutos en dorarse, daba tiempo de ir al baño. Gloria lo hizo. Uno de los tipos, frente a ellos, se levantó. Se acercó a Lupe. Señaló a Gloria. —Oiga paisa, ¿cuánto le salió la operación de chichis a su chavalito? —dijo y le dio, a Lupe, dos palmadas en la espalda. Chirino no contestó con la boca sino con un zurdazo. Le partió el labio. El otro tipo se levantó y pidió perdón. Las cosas se calmaron. Cuando Gloria regresó del baño, Lupe la revisó: no tenía facciones toscas como para que el tipo la confundiera con un hombre. Bajó la mirada. El problema era el bonche de pelos que nadaba bajo el bikini. Eso y el agua hacían un bulto que parecía una verga medio aplastada. Cuando regresaron de Guaymas Chirino le insistió que se rasurara. Ella no accedió, arguyó que no era puta. No lo hizo y nunca lo ha hecho, por eso una vez le dejó un pelo ensartado entre las muelas. Ese día el despertador no sonó y él andaba medio desvelado. Gloria le dio un codazo. Chirino se levantó, se puso el pantalón, la camisa y se fue al trabajo. Vale mas ir apestoso que recibir el cheque incompleto, pensó en esa ocasión. En el camino trató de enjuagarse los dientes con saliva y lengua. Sí, es verdad, sintió algo raro entre las muelas pero pensó que era más bien una tira de carne deshebrada. Llegó al trabajo y Pablo, su compañero de patrulla, le dijo que tenía un pelo en la boca. María, la secretaria, se lo arrancó de un tirón. Por

eso, desde esa vez, Lupe siempre habría la boca y revisaba bien que no le hubiera quedado ni un pelo. Mala suerte: había uno largo, lo masticó hasta que se deshizo. Listo. Se metió a bañar. Cualquier otro día podría ir sin bañarse pero no ahora. Ahora tenía que tomar el camión que va a Ensenada. Su primer gran caso. Chance y si lo resolvía lo subirían a detective. Salió del baño. Se cambió con sus mejores trapos. Escuchó la tonada de una canción. Raro: Gloria no cantaba. Fue a la cocina. Alguien cocinaba, estaba de espaldas. Nalgas peludas, espalda ancha, brazos de trailero. No era su mujer (Gloria había muerto, dos años atrás, por un disparo de bala). (Interludio. Muerte de Gloria: AHORA: Allá: la segunda bala sale de la Smith & Wesson, rompe la ventana de la recámara principal. Acá: la bala rebota en la puerta y se estampa en la quijada de Gloria. Cae al suelo, se arrastra hasta la sala. Antes de morir, trata de soltar una palabra, no puede, la sangre en el fondo de la garganta no la deja, la piensa: Pendejo. Allá: Lupe Chirino escucha un grito, Ya caíste putito, dice en voz baja y sopla en la garganta de la pistola. DIEZ O DOCE MINUTOS ANTES: Allá: Lupe Chirino llegó a su casa a eso de las once de la noche, once con diez minutos para ser exactos, después de tomar unos tragos en un bar cualquiera, bar El Farolito para ser exactos. El motivo: cumplía años, treinta y dos para ser exactos, y aunque era motivo para estar feliz, en realidad sentía tristeza. Antes de poner la llave en la cerradura aprovechó para masticar un 5


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chicle, soltar un par de lágrimas y pensar en voz alta: “Me quiere chingar. Clarito la oí cuando hablaba por teléfono, ni cuenta se dio que había levantado la bocina. Orita mismo me largo de aquí, la pura ropa y papeles me voy a llevar, la casa que se la quede ella, después de todo la pagó mi suegro —se escuchan ruidos—. Ha de ser ese cabrón, pero se la va a pelar, me lo voy a madrugar”. Minutos después Lupe ideó lo siguiente: dispararía un balazo a la puerta de entrada, después, cuando el asesino corriera a esconderse a la única recámara que tenía la casa —y que dicho sea de paso era la única opción para esconderse— dispararía otra bala más a la altura de la cabeza de un mexicano promedio. CUATRO O TRES MINUTOS ANTES: Acá: detrás de la puerta de entrada un hombre está en cuclillas. “En la cabeza, póngaselo en la cabeza”, me dijo la esposa cuando contrató mis servicios. Este trabajo no es fácil, uno se tiene que hacer cargo de gente que ni conoce y para colmo el pago es una porquería. Dos horas esperando a que llegue, escondido detrás de la puerta, con las luces apagadas, teniendo cuidado de no hacer ruido; porque un descuido, el esposo se entera y sale mal la sorpresita. —Usted entre por la ventana, así nadie se va a dar cuenta —me dijo la señora por teléfono—. Es que los vecinos son muy chismosos y quizá le digan a mi esposo —levantó un poco la voz—. Y recuerde: si él lo descubre usted nunca me ha visto. —Somos una agencia

especializada señora, seriedad y discreción; por eso no pedimos nombres ni damos el nuestro. Entrar por la ventana, no es la primera vez que lo hago. Tampoco la primera que veo tantas fotos de la pareja. Se ve que son felices, no sé por qué la señora me contrató. Quizá tienen problemas y para no batallar esta es la forma de solucionarlos de una vez. Las manos me sudan. —No sé si mi esposo venga con alguien —me dijo. —Tendrá una foto —quedó de enviármela por correo—. No se preocupe no fallaré. —No lo dudo, pero recuerde: en la cabeza, póngaselo en la cabeza. Me dijo que ella estaría escondida en la recámara, que entraría poco después. —Aunque me gustaría estar ahí con usted, para ver la cara de mi marido cuando se de cuanta de la sorpresa que le espera, no se le olvide decirle que es de mi parte. —No se preocupe le tomaré fotos. —Lo sé, viene dentro del paquete, pero de todos modos me gustaría ver su cara, seguro va abrir los ojos y después gritar.

—Todos lo hacen, todos gritan, si lo desea puede estar presente —le dije. —Podría, pero es mejor así. Además cuando entre y encienda la luz, si me ve, sospecharía algo, es mejor que lo agarre desprevenido. —Ese es mi trabajo —le dije y cerramos el trato. Lo que no le dije fue que a veces las cosas salen mal; a veces uno se equivoca y entonces se descubre la sorpresa. DIEZ O DOCE SEGUNDOS ANTES: Disparo 1: El tipo escondido detrás de la puerta se tira al suelo. Disparo 2: Se escucha un ruido. Chirino guarda la pistola. Patea la puerta. El tipo que está tirado sale corriendo. Quejido. Chirino mira a Gloria con un gorro de cumpleaños en la mano y la jeta destrozada. Era un profesional, piensa, ya que no pudo joderme no quiso arriesgarse dejando testigos). Una flema se le atoró en la garganta. Puta madre, pensó Chirino antes de que el tipo que cocinaba se diera la vuelta, le guiñara el ojo y le mandara un beso sopladito. 7


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TONY 86: UN PAYASO CON 25 AÑOS DE HISTORIA

A la gente le gusta reírse de sí misma Por: Samantha Luna Fotos: Cortesía

Con 25 años de trayectoria artística, Marco Antonio Alvarado Aragón mejor conocido como “Tony 86”, oriundo de la Ciudad de México y tijuanense de corazón, platica lo que ha sido su vida dedicada al arte de hacer reír: payaso. Su historia comienza, más que por gusto, por la necesidad de sustento económico: —¿Cuándo decidiste que te dedicarías a este oficio? —Al principio me daba pena salir a la calle vestido de payaso, yo tenía en ese entonces 17 años y acompañaba a mi papá, que también es payaso, a trabajar. Finalmente fue lo que aprendí a hacer y me gusta mucho, no podría, ni quisiera dedicarme a otra cosa. Aunque, paradójicamente, es un trabajo serio, me divierto mucho en cada una de las funciones que doy. —¿Qué es el humor para ti? —Para mí el humor es verle el lado amable a la vida, ver las cosas de una manera menos complicada. Uno se tiene que reír de las cosas que pasan a su alrededor y no tomarse tan en serio la vida. —¿Te has valido de tu buen humor para resolver algún problema? —Soy como cualquier persona. He tenido problemas fuertes pero ninguno que no pueda sobrellevar. El que yo me dedique a este oficio no quiere decir que siempre tenga que estarme riendo. Hay veces que estoy que me lleva la tostada, pero la vida

continúa, y sí, de vez en cuando hay que aplicar el dicho “Si la vida te da la espalda, agárrale las nalgas”. —¿Qué es lo que más disfrutas de tu trabajo? —Uy, pues muchas cosas. Primero, es un trabajo que siempre me ha permitido estar con mi familia. Cerca de mis hijos. Y ahora que ellos están lejos, mi esposa puede seguir apoyándome. También el distraer a las personas de sus problemas. Que si vienen malhumorados o deprimidos, cuando están viendo el show, si no se les quita por lo menos se les olvida un rato que venían así. Cuando la gente se acerca a saludarme o a decirme que les gustó mi trabajo es una satisfacción que no tiene precio, aunque claro si me lo agradecen con dólares es mucho mejor (ríe). —¿Cuál ha sido tu mejor escenario? —El escenario al que más cariño le tengo es al de Plaza Río, allí conocí a mi esposa y es donde prácticamente empecé mi carrera de payaso, en 1986. Pero hay uno que jamás se me va a olvidar, en Las Vegas, en 1992 donde participé en mi primera convención de payasos. Fue muy bonito, di un show de pantomima porque no hablaba inglés y tampoco podía darme el lujo de hacer el ridículo como López Dóriga y su “Juay de rito” ya que había payasos y público en general de Estados Unidos y de otros países, yo creo que les gustó mucho por que al terminar, todos se levantaron de su asientos para aplaudirme y felicitarme; fue increíble vivir esa experiencia en una de las ciudades más importantes para este tipo de espectáculos. Sin embargo, Plaza Río sigue siendo mi favorito. He conocido mucha gente allí. De repente llegan personas con sus hijos y me dicen “mis papás me traían a verte y ahora yo traigo a mi hijo para que vea el show” y me siento feliz de que haya mucha

gente a la que le guste venir a verme. —¿Y el escenario más extraño? —Una ocasión una señora me contrató para que me presentara en el funeral de su hijo, un niño que falleció como a los 7 años. Fue muy conmovedor porque ese niño me iba a ver todos lo fines de semana y me admiraba mucho. Fue muy extraño y un poco triste actuar es esas condiciones, pero el show debe continuar siempre. —¿Cómo lidias con tu enojo, tristeza, melancolía al momento de estar trabajando? —Este es mi trabajo y siempre, aunque sea difícil, tengo que separarlo de mi vida personal. Yo tengo un público al que tengo que tener contento y no tiene por qué saber si estoy enojado si tengo problemas y demás cosas. Es terapéutico entrar en contacto con toda esa gente que es mi público y poder divertirlos, hacerles pasar un buen rato. —¿Qué es lo que hace que la gente se ría? — La ironía. A la gente le gusta mucho reírse de sí misma, lo absurdo de muchas situaciones cotidianas. Mi show consiste en varios números que ya tengo practicados y la mayoría consisten en la participación del público, niños sobre todo, por lo tanto en cada show interactúo con gente diferente y depende mucho de ellos lo chispeante que pueda salir la función; las reacciones que tienen son esenciales. Las ocurrencias de los niños son geniales, sacan cada cosa… —¿Cómo defines a tu humor? —Irónico y sarcástico, me gusta aprovechar las noticias del momento para hacer bromas al respecto. Sobre todo de las tarugadas que dicen los políticos, eso nunca falla y todos los días nos dan tela de dónde cortar. Pero como dice un amigo: Si los payasos no hacemos política entonces que los políticos no hagan payasadas. 9


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UN CUENTO PARA INDIGNAR A CRISTIANOS

La segunda venida Julio Reyes Ilustración: Diez4

Va el Cardenal Abelardo a toda la prisa que su panza le permite. El oro y joyas que carga sobre cuello, hombros y muñecas están lejos de ayudar. Los gemidos provocados por el esfuerzo necesario para alcanzar la velocidad sin precedentes (para él) a la que se desplaza, sumado al sudor que transpira por sus poros tapados de manteca olorosa, lo hacen ver ágil y ligero si lo comparamos -de encontrarlo- con alguien más gordo y que lleve más lustros sin esfuerzos físicos que no se limiten a masticar cuando hay comida o meter su verguita, más o menos dura, a señoras atormentadas que buscan absolución divina y menos adjetivos en un párrafo. Baby Jesus ha vuelto en forma de feto (provisionalmente) y los altos jerarcas de todas las denominaciones cristianas están por sufrir episodios de diarrea súbita, justo como la profecía señala. Sucede que contrario a la creencia popular, jamás se imaginaron que lo que decían a sus fieles era cierto, sorpresa que ya ha provocado a varios esfínteres soltarse sin voluntad hasta la vergüenza. La próxima víctima de incontinencia fecal será el Arzobispo Primado de México, quien está a punto de recibir la noticia de la boca del Cardenal Abelardo, que irrumpe con toda su obesidad en los aposentos del líder de la Arquidiócesis mexicana para encontrarlo frente al espejo, vistiendo nada más el solideo, dos calcetines estirados hasta media pantorrilla y trusas blancas que por supuesto no esperan el desastre que se aproxima. -¡¿Pero qué te pasa, Abelardo?!

¡Toca la bendita puerta antes de entrar!- grita el alto líder católico, más asustado que molesto, recuperando la compostura a la vez que camina semidesnudo a su escritorio y se queja con solemnidad: –Interrumpiste mis cavilaciones metafísicas de las tres de la tarde-, continúa. A lo que el Arzobispo Primado de México se refiere es a su imitación de Pedro Vargas de las tres de la tarde, sus cavilaciones ocurren más noche y son metafísicas en cuanto metafísica signifique fantasear con las tetas operadas de la administradora de la basílica. -Lo siento, Su Excelencia, pero esta noticia es la más importante del mundo, por lo que debe ser entregada a Usted en persona y de inmediato- dijo, al borde de un paro respiratorio, el Cardenal Abelardo. -Bien, ¿Qué es lo que pasa? ¿Otra vez el Obispo de Guadalajara metiéndose deditos de niños al culo? Mira a este hijo de la chingada babilónica que no entiende. -No, no es eso, ¡peor! -¿Otra orgía con las monjitas y no fui invitado?- exclama el Arzobispo Primado de México con indignación más que justificada, esas hermanas sí que sabían mimar penes. -¡Peor! –chilla con agudeza el Cardenal -Ha regresado, Su Excelencia. Baby Jesus viene en camino. No hay ninguna duda. -¿Estás seguro, Abelardo, cien por ciento seguro? -Sí. Me hice caca en los calzones. -Dios Santo- murmura el Arzobispo. Después de un silencio de segundos, se talla el mentón y ordena, ecuánime: -Haga los arreglos para viajar al Vaticano y mándeme un cambio de ropa interior. Corra-. Y corrió. El representante de Dios en la Tierra citará a cónclave extraordinario dentro de unos minutos a los jefes cristianos del mundo, que llegarán a la Basílica de San Pedro para solucionar la crisis. Mientras tanto irá a tomar un baño, ha evacuado en las trusas papales contra su Divina Voluntad. 11


Con la intención de impedir un concierto simultáneo de pedos con excremento, y a sugerencia del encargado de mantener los pisos limpios en la Capilla Sixtina, los jerarcas son notificados uno a uno del acontecimiento sentados en un excusado; después de limpiarlos y untarles crema anti rozaduras, son llevados al lugar de reunión, donde el cojín de una silla espera a los anos irritados de los participantes. El Arzobispo Primado de México, por ser el representante del país anfitrión de la tragedia, da a conocer por medio de Power Point la información completa a los representantes del Catolicismo, Protestantismo, Ortodoxia Oriental, Anglicanismo, Iglesias no calcedonianas, Monofisismo, Nestorianismo, Anabaptismo, Adventismo, Bautismo, Congregacionalismo, Pentecostalismo, Luteranismo, Metodismo, Presbiterianismo, Reformismo, Cuaquerismo, Rosacruces y un largo etcétera que deja fuera a mormones y testigos de Jehová debido a sus “creencias estúpidas”, o por lo menos así registraría la minuta del encuentro. Al final, sin discutir mucho y con pocos opositores, se decidió que la futura madre debía abortar. Durante los próximos días, la Virgen mexicana será visitada por dos violadores profesionales entrenados por la Guardia Suiza Pontificia, uno de ellos terminará encarcelado, sacrificio que acepta lleno de gozo con la promesa de ser convertido en beato. Nadie sospechará que el Espíritu Santo es el Padre Verdadero y el producto se le adjudicará al semen mortal de alguno de los criminales. El caso se hará público, todos repudiarán la injusticia, se promoverán movilizaciones feministas organizadas por religiosas encubiertas; posteriormente, se harán las gestiones requeridas para que el gobierno local -de derecha pero siempre fiel, al igual que el resto de los mexicanos- apruebe la despenalización del aborto lo antes posible, la Iglesia se opondrá con falsa vehemencia y la Virgen Violada de trece años, la Virgen Paulina de Mexicali, interrumpirá su embarazo antes del cambio de milenio.


CARICATURISTAS: PERSONAJES IMPRESCINDIBLES

La construcción del país en el cartón Dulce Lozano Ilustración: Luis Mario Sarmiento

Encontrarnos un buen cartón es liberador. No solo por la carcajada que desata sino porque es oposición y resistencia. No nos burlamos de Peña Nieto, nos burlamos de todo lo que representa: del circo, de que creen que nos están engañando aunque ya no lo logran. La caricatura como herramienta crítica tiene además una ventaja: mientras que un político pudiera protestar contra un artículo periodístico del que no sale bien parado, ofenderse públicamente por una caricatura no está bien visto; son monos, el que se agüita pierde. “La revolución tiene más de 140 caracteres” posteó el gato raro en

Facebook, es cierto, y también es verdad que una revolución implica más que algunos trazos provocativos, pero la caricatura es síntoma de inconformidad y de la inconformidad surge la urgencia por el cambio. He escrito que los caricaturistas son imprescindibles porque un país en el que los periodistas son asesinados no puede darse el lujo de quedarse callado. La disidencia necesita agotar todos sus recursos. Para hacer del conflicto que es México un sitio habitable necesitamos un país con visión de caricaturista, no un país de caricaturas.

En el principio dios creó los cielos y la tierra y después soltó la carcajada, estoy segura. La risa es desengaño, reímos cuando encontramos el absurdo de la cotidianidad. La risa es un puñal al corazón del orden actual. Expertos en la risa son los caricaturistas: esos seres imprescindibles. Para ser monero no es tan necesario ser un virtuoso dibujante como un perspicaz ser humano, lo indispensable para la caricatura es la mirada inquisitiva, algo de cinismo y una profunda consciencia de los tiempos. A riesgo de sonar maestra de historia escribiré que México ha sido cuna de extraordinarios maestros del humor gráfico. Viviendo en un país tan descompuesto, los moneros han encontrado muchos disparates para trabajar. Los ánimos de la nación han quedado documentados más fielmente en las caricaturas de Posada, Villasana, Freyre o García Cabral que en los incompletos libros de historia de la SEP. Dudo que alguien pueda negar que una caricatura no resulta más clara y memorable que todas las lecciones de historia que memorizamos en la primaria. 13


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LA INCOMPREDIBLE COMEDIA, (CASI) EN EL OLVIDO

Kaufman: entre la broma y la tragedia Miguel Ángel Lozano, Badbit Ilustración: Mario Tapia

Andy Kaufman insistía en que no era un comediante, si no un entertainer. Sólo contó chistes para engañar a su público. Por ejemplo, para hacerles creer que era un comediante. No prometía hacer reír, sólo entretener y lograr una fuerte reacción del público. Si la reacción era la risa, qué bueno, si la reacción era la ira, mejor aún. Desde niño fue aficionado a la lucha libre, incluyendo la mexicana. No es sorprendente que haya entrando al ring, lo que sí fue sorprendente que fue decidiera luchar únicamente contra mujeres. En su video I’m from hollywood podemos verlo insultando al luchador Jerry Lawler y retándolo a una pelea. Andy dice: “Es verdad, sólo he luchado contra mujeres, pero he vencido a mujeres que son mucho más grandes y fuertes que tú”. El comediante procede a burlarse de su acento sureño y a decir que toda la gente de Memphis, hogar del luchador, es estúpida. “Te daré una pequeña muestra de lo que pasaría si tú y yo lucharáramos en el ring”. De pronto aparece una mujer más grande y pesada que Andy. No aparenta ser luchadora ni encontrarse en muy buena condición física. Su tono de voz no tiene agresividad en absoluto. Más bien pareciera una mujer normal, escogida al azar en la calle. Andy le aplica una llave al cuello y la tumba al suelo. La pobre mujer ni siquiera sabe cómo defenderse. Andy le estrella la cabeza contra el concreto varias veces. “¿Ves? ¡Esto es lo que te va a pasar, Lawler!” El productor entra a cuadro y detiene a Andy. Revisa los signos vitales de la mujer, quien se encuentra inmóvil, acostada boca abajo. “Andy, ¡creo que la lastimaste!”, dice él. Andy responde: “No importa, es pobre, no tiene dinero. No puede demandarme, puedo hacer lo que quiera con ella”. Procede a patearla. El productor, preocupado, se acerca a la cámara para pedir que detengan la grabación. Al igual que en la lucha libre, en la comedia de Andy 17


no hay nada que nos indique que se trata de un performance. En este sentido es similar a los pleitos que tienen los luchadores antes de entrar al ring. No es tanto que Andy intente engañar a su público, más bien asume que son lo suficientemente inteligentes para saber que se trata de un show. Aquí es donde Andy se equivocó. Sasha Baron Cohen dice que sus personajes están muriendo. Borat, por ejemplo, es un inmigrante de Kazajistán que supuestamente intenta aprender sobre la cultura norteamericana. El comediante sale a las calles interpretando al personaje, haciendo creer a la gente que es un reportero. Para que su comedia funcione, Sasha necesita que la gente cree en el personaje, deben pensar que es real. Una vez que lo ha logrado, los tiene en sus manos. Cuando lo vemos en pantalla, nosotros reímos como espectadores por que sabemos que todo es mentira. Es un secreto entre el comediante y nosotros. Mientras que los personajes obtienen mayor fama y reconocimiento, la broma funciona menos. Ahora la gente ya conoce a Borat, Bruno y Ali G. Saben que se trata de un chiste y no son tomados por sorpresa.

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La comedia de Andy Kaufman es similar. La diferencia es que nosotros somos los sujetos de la broma. Nosotros somos los engañados. Pero sólo durante un tiempo. Tarde o temprano Andy terminaba revelándonos que todo se trató de una actuación. ¿Cómo? Mediante pistas muy sutiles que nos decían: “Guess what? Joke’s on you”. Tan sutiles eran estas pistas que pasaron desapercibidas por la mayor parte de su público. De cierta manera, eso fue bueno. Andy necesitaba que la gente creyera en él para que su comedia funcionara. Se hizo pasar por luchador, por inmigrante extranjero que intentaba ser comediante, por mal cantante de Las Vegas de nombre Tony Clifton, por predicador cristiano. Si todos supiéramos de antemano que es un show, el chiste no habría funcionado. Cuando Andy estrellaba la cabeza de esa mujer en el suelo, necesitaba que creyéramos que era real. De tal forma que lo odiáramos y esperáramos con ansias que el luchador Jerry Lawler le enseñara una lección. Cosa que, en efecto, sucedió, en una pelea donde Andy quedó casi paralítico. Posteriormente se reveló que

todo había sido una actuación, por supuesto. Lawler estaba de acuerdo con el comediante y la supuesta enemistad había sido actuada. No todos estaban de humor para soportar este tipo de bromas. Por supuesto que las personas de Memphis terminaron odiando a Andy después de todas las cosas que dijo sobre ellos, hayan sido actuadas o no. Los aficionados a la lucha libre tampoco estuvieron tan contentos y ni qué decir de todas las mujeres indignadas de que un hombre se la pasara alardeando de que podía vencer a cualquier mujer en el ring. Andy Kaufman obtuvo un papel en un programa de televisión importante: Taxi. Una serie cómica donde también actuaban Danny de Vito y Christopher Lloyd. A pesar de que lo catapultó a la fama, le hizo obtener otros trabajos y cheques generosos, el estilo de comedia del show es completamente incompatible con el de Andy y él parecía infeliz en el set. Llegaba tarde con frecuencia, a veces faltaba a los ensayos y en general se expresaba mal del programa, enfureciendo a todos sus compañeros de trabajo. La serie sigue siendo recordada como todo un éxito, pero es muy


probable que los fans de la serie no gusten de la comedia de Andy Kaufman. Esto no le ganó amigos ni buenas recomendaciones. Fue expulsado de Saturday Night Live. Con el tiempo, nadie quería contratar a Andy por que les parecía demasiado “loco,” o sin control. No sabían si iba a seguir los libretos, por lo que decidían no arriesgarse. En los últimos años de su vida sus presentaciones eran escasas. En el programa de David Letterman apareció completamente desaliñado, sin rasurar, y con algún fluido resbalando por su nariz. No dijo mucho, simplemente comentó que habían cancelado Taxi y que no tenía muchos planes. La gente reía y Andy les pidió silencio. Al final, mencionó que necesitaba dinero y estiró la mano para mendigar monedas sobrantes del público. Mientras lo hacía lo sacaron del set. Hasta la fecha estoy convencido de que eso era un performance, pero es difícil saberlo. Todo lo que dijo fue verdad. Acaban de cancelar la serie y no tenía muchas propuestas de trabajo. Algunos años después falleció debido a cáncer de pulmón. Cuando dio la noticia de que estaba enfermo, mucha gente

no lo creyó. Durante su funeral muchos comentaban que quizá tratara de otro performance. Pero no, Andy Kaufman se ha ido. Estoy seguro de ello. De haber sido otro performance creo que ya se habría manifestado. Ya te fuiste, ¿verdad Andy? No nos estás engañando otra vez, ¿o sí? ¿Estás ahí? En 2005, el canal de televisión Comedy Central sacó una lista de los 100 mejores comediantes estadounidenses. Andy Kaufman quedó en lugar 33. Por supuesto que creo que ese es un lugar muy bajo, pero lo que más me impactó fueron los comentarios que hicieron en el programa donde presentaron la lista. Nadie sabía qué decir y concedieron que se necesitaban también comediantes “experimentales” y raros, aunque no supieron explicar por qué y pasaron rápidamente al siguiente de la lista. Creo que Andy sigue siendo incomprendido décadas después de su muerte. Aún así, es visible su influencia en la comedia actual. Recordemos a Stephen Colbert, quien parodia a algún personaje de derecha al estilo de Bill O’Reilly. Él ha permanecido dentro de su

personaje incluso frente a George W. Bush y también dando una declaración frente al congreso de Estados Unidos. La mayor parte de la gente se entera de Andy Kaufman gracias a su película biográfica: Man on the moon (1999). Por más que me gusten las películas de Milos Forman, por más que me guste la actuación de Jim Carrey, creo el filme no le hace justicia. En él, se nos presenta como un comediante medio loco que no sabía muy bien lo que estaba haciendo. Como si su talento fuera simplemente ser extravagante, impredecible y transgresor. Yo opino todo lo contrario: El sabía exactamente lo que estaba haciendo, nunca hizo nada “por que sí.” Detrás de todas sus rutinas hay una lógica implacable, nos haga reír o no. Así lo conocí yo también, pero el trabajo de Andy es difícil de conseguir. Algunos DVDs se venden por Internet y en sitios web hay algunos videos disponibles para descarga. Recomiendo ampliamente su especial Soundstage. Su periodo más productivo fue a finales de los setenta y hasta su muerte en 1984. Si no lo han visto, véanlo por favor. Creo que sigue vigente.

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LA VAGINA MURIÓ CON LA LIBERACIÓN FEMENINA

Parodia y humor en el porno Jorge Damián Méndez Lozano Fotofrafia: Internet

Mía Wallace y Vicent Vega han tenido una noche de malteadas, filetes, drogas y baile en el Jacks Rabbit del condado de Inglewood, California. De regreso a casa deciden tomar un whiskie en casa de Mía. Ella inhala por error algunas rayas de heroína al creer que se trata de coca. En la versión original, Pulp Fiction, ella necesita una inyección de adrenalina que taladre su corazón para no fallecer de una sobredosis. Aquí, en este mundo porno, con problemas y consecuencias porno, se necesitan soluciones porno. Por lo tanto, es de vida o muerte que sea introducido un enorme falo de plástico a través de los pliegues anales de la estrella pornográfica, Mercedes Benz, quien recrea a la actriz, Uma Thurman. De una sola estocada se le realiza una penetración con un consolador de color rosa. En agradecimiento por reanimarla y no dejarla morir, en la versión original y no en esta de nombre Pum Fiction, ella cuenta un chiste blanco a él, pero en el mundo porno, con gratificaciones porno, Mía se ve moralmente obligada a dar una mamada y una cogida frenética a Vincent Vega. Así se parodia la gratitud en el mundo porno, comiendo semen. Tiempos Porno. En el mundo porno se parodia al tiempo. Se le desdobla y se le exprime hasta el último segundo. Se le lleva 21


hasta al otro extremo, de ilegal. Se le obliga a cruzar la frontera a base de eyaculaciones. El tiempo, acostumbrado a llevar su propio ritmo, ahora se ve obligado a obedecer a un ejército de senos inflamados de silicón y penes hinchados hasta la ultima vena. Al tiempo se le penetra. Cuatro cámaras graban desde distintos ángulos una misma escena. Son los mismos gemidos, los mismos rostros de orgía. Una maravilla de momento. Atletas sexuales en plena competencia. Se grabaron cinco minutos. Se alternan las tomas de cada cámara y al final, todo sumado, ofrece una escena de veinte minutos hecha de pedacería, hecha de trozos de tiempo. El tiempo como las croquetas para perro se vende a granel. El porno como suspenso. Hay que meterla poco a poco. Mantener la tensión del espectador. Llevar al público al orgasmo paulatino. Nadie puede venirse al principio de una escena. El conflicto del porno. En el cine porno la situación provocadora de suspenso es: en qué momento y en qué cantidad el actor eyaculará, no sólo eso, sino dónde lo hará. Como en el suspenso, las interrogantes se responden poco a poco y al final; anal creampie, cum facial, pearl necklace, hand job, foot job. Todo se trata del pene. En el cine porno, el protagonista no son las actrices ni los sementales, ellos son actores secundarios. La chila de la movie es la verga. La trama, por decirlo de alguna manera, no trata sobre dos o más actores en un viaje hacia el clímax, pero sí sobre un pene que tarde o temprano vomitará placer. Cualquier video porno dedica el ochenta por ciento de los primeros planos al pito. Las películas pornográficas tratan sobre un pene que quiere explotar. El falo como protagonista total. El cine porno es machista. El cine porno en cualquiera de sus dos formatos, Gonzo (cine porno sin 22

ningún tipo de argumento, actores cogiendo sin explicación alguna) o Features (cine porno con algún tipo de deuda con la narrativa y que por lo tanto muestra el porqué hay gente cogiendo en la pantalla) es una parodia del sexo vaginal. Las vaginas están tan muertas como la muerte. La vagina murió con la liberación femenina. Ahora, hombres y mujeres cuentan con los mismos conductos al dolor, el placer o la humillación. El sexo vaginal es tan aburrido como drogarse con moderación. El coño siempre fue una parodia deslavada del sexo verdadero, el anal. El coño es una mentira, el ano es la verdad absoluta. John Stagliano, propietario de la productora y distribuidora, Evil Angel, en una entrevista que le realizó el escritor inglés, Martin Amis, para la revista Talk, en febrero de 2001, explicaba el fenómeno del sexo anal y cómo este había sepultado al sexo ordinario: “Los coños son puro cuento. Supón que tienes a una tipa deshaciéndose a gemidos. El espectador que genuinamente sabe discernir tiene que estar pensando: ¿Es esto real, o es puro cuento? Con lo anal su personalidad sale. Se requiere de tipos que cojan muy bien y que hagan que las tipas parezcan más... viriles. Se requiere que las chicas muestren su testosterona. Lo que hoy tiene éxito en el mercado es la realidad. Los culos son la realidad. Y los coños son puro cuento”. La falta de humor como el único humor posible. “Después de un tiempo comienzas a pensar que las estrellas porno, a pesar de ser pésimas actuando, son muy buenas para actuar en un solo detalle: saben contener la risa. Pero es que la falta de humor, universal e institucionalizada, es el alma del porno”, escribió, Martin Amis, en su artículo, de título, Un negocio duro. A esa conclusión llegó después de visitar el set de grabación de Welcum Chloevillage de la mano de

la actriz porno, Chloe. Y es verdad, cualquiera que haya visto una película porno del tipo Features, ha encontrado escenas que moverían a la risa, sino fuera porque la excitación hace súbitamente su llegada. En la película, Big Tits At School, vol. 6, la clase de sexo oral ha llegado a su final. Es hora del examen que otorgará el diploma. Por lo tanto, se ha pedido un voluntario para que pase al frente a recibir una mamada didáctica. La primer dulce y rubia alumna reprueba porque roza con los dientes la verga del también aprendiz. Ella llora amargamente y es despedida de la clase. La profesora está molesta, enfadada, entonces no le queda más remedio que practicar ella misma la felación con el único fin de instruir a sus minúsculas. Las alumnas miran con orgullo y admiración profunda a su maestra engullir un trozo de carne de media libra sin hacer pucheros. La clase entera se pone de pie y entre aplausos congratulan a la instructora. Hace unos meses leí una nota en un diario de la ciudad de Monterrey. Una banda de secuestradores tenía cautivos a tres hombres. Cuando llega el ejército a rescatarlos, dos de ellos mueren al caer al fondo de un barranco, consecuencia de que la casa de seguridad estaba al pie de este. El único que logra ser rescatado con vida, duda que la pesadilla haya llegado a su fin, más bien, ahora comienza de otra manera. Dos de sus captores adictos a la cocaína y a la pornografía, en un arranque de aburrimiento y excitación deciden tatuarle un pene y un par de testículos en la frente. En su testimonio, la víctima reclama que hasta los militares se burlaron de su desgracia. Humor negro y porno.


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