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Educaci贸n en Campamentos Nuevos elementos para el debate

DOSSIERCIS #1


DOSSIERCIS #1

Educaci贸n en Campamentos Nuevos elementos para el debate

Publicaci贸n digital del Centro de Investigaci贸n Social de Un Techo para Chile en base a datos obtenidos en Encuesta de Campamentos RM 2010. Autores: Ignacio P茅rez Ignacio Saffirio Ismael Tabilo Octubre, 2011 3


1. “La democracia se funda en el banco de la escuela” La educación se ha transformado en la problemática social más importante de nuestro país, de eso no hay duda alguna. Calles atiborradas de manifestantes, un movimiento social transversal que ha puesto en jaque al sistema político bajo la prerrogativa de que la educación es un “derecho” y que por tanto su provisión y calidad deben alcanzar a cada uno de los chilenos y chilenas. Es tal su importancia, tanto objetiva como simbólica, que ya somos muchos los que creemos que las reales posibilidades de integración y desarrollo social para Chile se juegan en la transformación del sistema actual. Más allá de profundizar respecto a cuáles han sido los motivos que han llevado a esta situación- de eso ya se ha hablado mucho- esperamos utilizar este espacio para poner en evidencia lo que sucede en materia educacional con un grupo social que sufre de manera altamente perversa los embates de las injusticia de un sistema educacional segregador, a saber: las familias que viven en campamentos. En esta línea, y utilizando principalmente los datos de una encuesta representativa para los campamentos de la Región Metropolitana realizada el año 2010, esperamos poner en evidencia algunos de los elementos principales respecto a lo anteriormente descrito. Así, nuestro objetivo es hacer una caracterización de la situación educacional de las familias que viven en campamentos, poniendo énfasis en el fenómeno de la deserción escolar en los distintos niveles del ciclo educacional. El principal problema para el caso chileno en términos educativos no es el acceso a la educación (al menos a nivel escolar). A diferencia de otros países de Latinoamérica, el principal problema reside en la deserción (Bellei, 2003; Brunner, 2003; Filgueira, 2003). Entenderemos este fenómeno como el resultado de una historia de desviaciones o procesos que construyen al desertor, no cómo un fenómeno asociado a un evento particular de la vida de las personas. Según Filgueira, este proceso se parece a un “desgranamiento”, en tanto los

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alcances de la deserción van aumentando conforme aumenta la edad, y se instalan con mayor fuerza en los rangos de edad propios del ciclo de educación media. Pese a que este fenómeno no puede atribuirse a una sola causa, es en contextos de pobreza donde se vive con mayor fuerza esta problemática (Raczynski, 2003). Entre los múltiples factores que determinan que un niño o adolescente deserte del sistema educacional, las dificultades económicas y el trabajo aparecen como uno de los principales. Este fenómeno se ve potenciado por la emancipación que sufren los jóvenes respecto al ciclo en que están viviendo, lo que se traduce en un cambio de “rol”. En este sentido, es natural pensar en que el paso hacia a la adultez, que trae consigo los deseos o necesidades de trabajar, se produce de modo previo a la finalización del ciclo de estudios en los jóvenes desertores. La educación es clave para el desarrollo social del país, es por ello que quienes desertan no sólo dejan de fomentar el capital humano del país sino que al mismo tiempo, merman sus propias capacidades para superar su condición estructural. Al mismo tiempo, ven también afectadas las posibilidades de vincularse con la comunidad y la estructura de oportunidades de la sociedad. De esta forma, podemos decir con un alto grado de certeza que al desertar de la educación, estos jóvenes se mantendrán en una situación de vulnerabilidad a la pobreza constante e incluso perpetua.


2. ¿Quiénes estudian? La educación convoca una multiplicidad de factores que contribuyen o limitan sus resultados. La situación socio-familiar, el contexto comunitario, el nivel socioeconómico, entre otros, estipulan diferentes niveles de acceso (y calidad) a la educación. Si bien el fenómeno de la vulnerabilidad social y la pobreza son elementos multidimensionales que involucran tanto a las capacidades como al acceso a una determinada estructura de oportunidades es que podemos afirmar que la educación es uno de los recursos clave para la movilidad social y la superación de una situación de vulnerabilidad social. Los resultados de la encuesta revelan fenómenos bastante críticos respecto a la deserción escolar y al escaso acceso a la educación superior para las familias que viven en Campamentos en Santiago. Gráfico #1

Más de la mitad de las personas están cursando algún tipo de estudios. Sin embargo, la cantidad de personas que no está estudiando y que está en edad de hacerlo alcanza un 31% lo que es particularmente grave ya que con esto se hipotecan las posibilidades futuras de acceder a un buen empleo y, con ello, las posibilidades de movilidad social para un grupo que históricamente ha requerido de aquellas. En otras palabras, el tener un 31% de personas fuera del sistema educacional, es similar a decir que tenemos un 31% de personas con altísimas probabilidades de mantenerse en situación de pobreza y exclusión en el futuro. Si vemos como se comporta la participación actual en el sistema educacional por sexo, observamos que las mujeres presentan menores niveles de participación en el sistema educacional que los hombres.

Está estudiando Gráfico #2 31% No

Está estudiando actualmente / Sexo 36,1% No 29,7% No

63,9% Sí 69% Sí Fuente: “Encuesta de campamentos RM 2010, CIS UTPCH”. Personas entre 5 y 24 años, n=652

70,3% Sí

Fuente: “Encuesta de campamentos RM 2010, CIS UTPCH”. Relación estadísticamente significativa mediante prueba chi-cuadrado (0.00).

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2. ¿Quiénes estudian?

El gráfico #3 nos muestra que la cantidad de jóvenes y niños que, en el momento de la medición se encontraban estudiando, disminuye de manera brusca conforme aumenta la edad. Existe un alto nivel de escolaridad en niños hasta 12 años pero éste baja radicalmente para el resto de las edades hasta 24 años. Podemos observar entonces que la cantidad de personas que no están estudiando actualmente, sube a medida que se consideran rangos de edad mayores. Esto nos muestra dos elementos claves, por un lado que existe un nivel de deserción escolar fuerte en la educación media, lo que coincide con lo expuesto por Filgueira (2003), quien plantea que es en esta etapa cuando se produce mayor deserción escolar. Por el otro, el acceso a la educación superior para el grupo superior alcanza sólo un 11 %. Siguiendo con el análisis, existe una cantidad importante de niños hasta 17 años que están estudiando actualmente, tanto en estudios primarios como secundarios. Ello conforma un escenario favorable para fortalecer las intervenciones con programas educacionales tanto de seguimiento y mantención en la educación primaria y secundaria, como de inserción y mantención en la educación superior. Por otro lado, en el segundo tramo de edad (13 a 18 años) el comportamiento no es tan favorable. Un 20% de la muestra no cursa actualmente ningún tipo de estudio, esto muestra que la deserción aumenta en el paso de la educación básica a la media. Por último, vemos que el comportamiento se torna aún más crítico cuando se trata de la educación superior, mostrando porcentajes muy bajos de personas que cursan actualmente ese nivel de estudios. Casi un 90% de los jóvenes entre 19 y 24 años que habitan en campamentos de la Región Metropolitana no ingresa a la universidad y no se encuentra estudiando en ningún nivel educacional.

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2. ¿Quiénes estudian?

Gráfico #3

Gráfico #4

Tramos de edad / Está estudiando actualmente

Razón por la que no continúa sus estudios (%)

5% No

100%

No sabe / No responde

20% No

1

Otras razones

89% No

11

Concluyó sus estudios

12

Bajo rendimiento académico Enfermedad que lo inhabilita Maternidad

80% Sí 95% Sí 0%

11% Sí 6 a 13 años

14 a 17 años

18 a 24 años

Fuente: “Encuesta de campamentos RM 2010, CIS UTPCH”. Involucra personas entre 5 a 24 años, n= 652, Correlación estadísticamente significativa mediante prueba chi-cuadrado valor: 0,00.

Problemas familiares

7 2 11 12

Trabajo Dificultad económica

28 16

Fuente: “Encuesta de campamentos RM 2010, CIS UTPCH”. Involucra a personas entre 5 y 24 años, n=728.

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2. ¿Quiénes estudian?

De acuerdo a lo observado en el gráfico nº4, es posible entrever que el trabajo es la principal razón detrás de la deserción escolar. Si a este porcentaje le sumamos las dificultades económicas, tenemos que un 44% de los casos de deserción se explican por trabajo o dificultad económica. Por su parte, los problemas familiares y la maternidad son también razones importantes para los desertores educacionales, con porcentajes de un 12% y un 11% respectivamente. Al analizar estas razones según tramos de edad (gráfico nº5) es posible constatar que hay ciertos cambios para el tramo de 18 a 24 años. Principalmente, llama la atención la baja en la relevancia del trabajo respecto a los niveles generales quedando al mismo nivel de la maternidad, ambos con un 20%, siendo ambas por tanto las principales razones de deserción escolar para este tramo etario.

Razón por la que no continúa sus estudios (% 25 años o más) Fuente: “Encuesta de campamentos RM 2010, CIS UTPCH”. Personas de 25 años o más, n=500

No responde

1,7

Otras razones Discapacidad Enfermedad que lo inhabilita

12,3 0,8 1,6

Bajo rendimiento académico

7,8

Problemas familiares

9

Maternidad

Gráfico #5

Ayuda en los quehaceres del hogar

Razón por la que no continúa sus estudios (% 18 a 24 años)

Dificultad económica

Dificultad económica

14

Trabajo 3

Maternidad

20

Problemas familiares

4

Bajo rendimiento académico

13 1

Concluyó sus estudios Otras razones

31,7 17,9

20

Ayuda en los quehaceres del hogar

Discapacidad

12,8 4,4

Trabajo

Fuente: “Encuesta de campamentos RM 2010, CIS UTPCH”

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Gráfico #6

17 8

Al verificar tal relación para quienes tienen más de 25 años, si es posible identificar al trabajo como la principal razón para no continuar los estudios muy por encima a las dificultades económicas y el resto de las razones esgrimidas para la deserción. El trabajo y las dificultades económicas son dos elementos que pueden estar correlacionados, es decir quien tiene problemas económicos probablemente deba salir a buscar trabajo, con esa lógica es interesante constatar que casi el 50% de los desertores justificaron por alguna de dichas razones el hecho de no proseguir con sus estudios.


2. ¿Quiénes estudian?

Gráfico #7

Razón por la que no continúa sus estudios / Sexo Fuente: “Encuesta de campamentos RM 2010, CIS UTPCH”. Involucra a todos los mayores de 3 años, n=720, Correlación estadísticamente significativa mediante prueba chi-cuadrado valor: 0,00.

25%

En cuanto a las razones del abandono de estudios según el sexo de las personas, la principal razón que esgrimen las mujeres es la maternidad, y en el caso de los hombres, la inserción al mercado laboral. Es importante mencionar también que si bien la segunda razón para dejar de estudiar es la dificultad económica, ésta afecta en mayor medida a las mujeres. Una tendencia muy similar se da con la influencia que tienen los problemas familiares en la determinación de abandonar los estudios, razón que afecta en mayor medida a las mujeres.

20%

15%

10%

5%

No sabe / No responde

Otras razones

Concluyó sus estudios

Bajo rendimiento académico

Enfermedad que lo inhabilita

Maternidad

Problemas familiares

Trabajo

Dificultad económica

0%

9


2. ¿Quiénes estudian?

Gráfico #8

Último curso aprobado (%) Fuente: encuesta “Hogares en campamento 2010 CIS UTPCH”, n=827 todos los mayores de 20 años.

Universitaria Completa

13,2

Universitaria Incompleta

27,5

Educación Media

36,4

Educación Básica

11,6

Pre Básica Nunca Asistió

10

10,4

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Para complementar lo anterior, creemos importante observar cuál fue el último curso aprobado para entender cuándo se produce la deserción. Al analizar el último curso aprobado para quienes tienen 20 años o más, podemos observar que el grupo predominante cursó su último año de estudio en enseñanza media, mientras que cerca del 28% llegó a la educación superior sin lograr finalizarla, y un 13,2 % finalizó sus estudios de educación superior. Un dato importante a destacar es que cerca del 12% aprobó un curso de enseñanza básica como su último curso. Si a eso agregamos al 10 % de la enseñanza preescolar tenemos que más del 20% de los estudiados para este caso, desertó antes de llegar a la educación media.


3. Conclusiones: principales problemáticas de la educación en campamentos. A partir de los resultados extraídos de la encuesta podemos señalar algunas conclusiones:

Deserción educativa y acceso a redes de educación:

Brecha de género:

Tal como vimos, un 31% de los jóvenes habitantes de campamentos de la Región Metropolitana, que se encuentra en edad de estudiar, no lo está haciendo. Esta cifra es especialmente alta si la comparamos con el promedio nacional, y ello implica un problema social significativo dado que se produce en uno de los sectores más vulnerables de la población: las familias que viven en campamentos. El acceso al trabajo y la calidad de éste son cada vez más mediados por la educación de las personas, por lo que aquellos jóvenes que desertan hipotecan fuertemente su capacidad para salir de la pobreza.

Uno de los elementos más llamativos que arroja la encuesta es la brecha de género existente en la participación de la educación formal. Al contrario de lo que sucede a nivel nacional (Informe Indicadores MINEDUC, 2007 - 2008), entre quienes se encuentran en edad de estudiar, los hombres presentan menor nivel de deserción que las mujeres. La diferencia entre ambos grupos es de casi 8 puntos porcentuales. Entre las causas más nombradas se encuentran las dificultades económicas, y la maternidad. Cabe preguntarse en qué medida la diferencia entre ambos grupos puede explicarse por embarazos no deseados.

Si bien en el nivel básico la gran mayoría de los niños está asistiendo a establecimientos educacionales, en los niveles siguientes las cifras empeoran. Uno de cada cinco jóvenes de campamentos de la región metropolitana de entre 14 y 17 años no se encuentra estudiando, y sólo el 11% de aquellos que tienen entre 18 y 24 años están en la educación superior.

Retención en redes formales:

El problema de la deserción escolar tiene muchas causas: la acumulación de malos resultados, la necesidad de generar ingresos, el embarazo adolescente, entre otras. Todas estas razones – a veces conjuntamente – van minando la posibilidad de continuar con los estudios, limitando a veces permanentemente las posibilidades de desarrollo profesional, laboral y personal de quienes desertan.

Los datos muestran que la gran mayoría de las personas que vive en campamentos en la Región Metropolitana ha tenido alguna experiencia en instituciones de educación formal. No obstante, los niveles de instrucción podrían ser mayores. Por diversas causas, la deserción va en aumento a medida que pasa el tiempo, lo que afecta las posibilidades de aspirar a mayores ingresos de parte de quienes viven en la realidad de los campamentos. Atacar estas causas debería ser uno de los objetivos principales del trabajo de “Habilitación Social” en los campamentos donde nuestra institución se encuentra trabajando.

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Bibliografía Bellei, C. y Contreras, D. (2003). Deserción escolar en Chile: contexto y resultados de investigaciones. En C. Bellei y F. Fiavane (Eds.), 12 años de escolaridad obligatoria (1° ed., pp. 75 – 86). Santiago, Chile.: LOM-PIIEUNICEF. Brunner, J. (2003). Deserción escolar: un desperdicio de capital humano. En C. Bellei y F. Fiavane (Eds.), 12 años de escolaridad obligatoria (1° ed., pp. 53 – 62). Santiago, Chile.: LOM-PIIE-UNICEF. CIS, (2010). Encuesta de campamentos RM 2010 CIS UTPCH. Informe encuesta de campamentos del Centro de Investigación Social (CIS) de Un Techo para Chile. Filgueira, C. (2003). Proceso de abandono escolar: contexto, causas y consecuencias. En C. Bellei y F. Fiavane (Eds.), 12 años de escolaridad obligatoria (1° ed., pp. 25 – 40). Santiago, Chile.: LOM-PIIE-UNICEF. Mineduc, Indicadores de la Educación en Chile 2007-2008. Recuperado el 11 de octubre de 2011, de ded.mineduc.cl. Raczynski, D. (2003). El proceso de abandono escolar visto desde los jóvenes. En C. Bellei y F. Fiavane (Eds.), 12 años de escolaridad obligatoria (1° ed., pp. 103 – 108). Santiago, Chile.: LOM-PIIE-UNICEF.

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Entrevista a Juan Eduardo García Huidobro Para empezar, nos gustaría saber ¿cómo caracterizaría usted las redes formales de educación a las cuáles tienen acceso los habitantes de campamento? Juan Eduardo García Huidobro es Decano de la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado y Director del Centro de investigación y desarrollo de la educación (CIDE) de esa misma universidad. Doctor en Ciencias de la Educación y en Filosofía por la Universidad Católica de Lovaina, participó como presidente en el Consejo Presidencial para la Educación en 2006.

Bueno, es difícil saberlo porque al estar municipalizadas, hay enormes diferencias que quedan dadas por los recursos que cada comuna posee. Por ejemplo, un campamento ubicado en una comuna que tiene recursos suficientes, que tiene un jefe o jefa de educación que se preocupa, tiene muchas más probabilidades de ser bien atendido en comparación con otro ubicado en una comuna que no cuenta con esos recursos. En este sentido no existe una especie de compañía de bomberos, algún organismo que pueda ir con rapidez en auxilio de las comunas que estén teniendo más problemas. Eso funcionaba con el sistema de supervisión del ministerio de educación, pero este sistema está cada vez más diezmado. Ese es un primer elemento que me parece importante: el principio de base es que mientras más desigualdad haya, más desigual tiene que ser el servicio, si tú das lo mismo a todos, y tienes una capacidad de recepción tremendamente diversa, entonces estamos mal. Por otro lado, tenemos que en general se trata de ambientes educacionales muy homogéneos. Este fenómeno se presenta como uno de los mayores problemas en las redes a las cuáles tienen acceso los habitantes de campamento. Es un sistema tan segregado que cuando tú llegas a una escuela a la que asisten los niños de un campamento, lo más probable es que la mayoría de los niños provengan de situaciones parecidas, extremadamente vulnerables. La homogeneidad que hay en esos grupos hace que no haya apoyo desde afuera. Por

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el contrario, si tuviéramos un sistema más mixto, en el cual la mitad de los niños que van a la escuela provinieran del campamento y la otra mitad de otro lado, esa interacción de situaciones diversas permitiría acceder a más redes de apoyo. Hoy día está muy en boga la discusión planteada por Fernando Atria con respecto a la desigualdad. Él sostiene que el financiamiento compartido sería uno de los principales factores de la segregación y ello explicaría a su vez, el fenómeno desigualdad en Chile. En definitiva se trataría de una desigualdad de poderes; al agrupar a las personas con menos recursos, ellas tienen menor capacidad de exigir sus derechos y luchar por un aumento de subvención. El profesor Atria lo ejemplifica diciendo que si todo el mundo tuviera que educar con la subvención, ésta subiría inmediatamente. ¿Qué efecto tiene el sistema de los consejos escolares con respecto a ese tema? No ha tenido mucho efecto, yo diría que fundamentalmente por dos razones: en primer lugar, porque no tienen verdadero poder en los colegios; no pueden meterse en temas pedagógicos. Con todo, algo pueden hacer por eso es importante trabajar con los directores de educación en campamentos para que exijan ciertos derechos. Con respecto a la segregación, hay un segundo efecto además del efecto “voz” que mencionas tú. Éste es el efecto “pares”, y te lo ejemplifico de la siguiente manera: es totalmente distinto enseñarle a leer a 30 niños, cuando las mamás de esos 30 niños no leen en sus casas y nunca han mostrado a sus niños un libro, a enseñarle a leer a 30 niños cuando la mitad de ellos cuenta con una noción de lectura que viene determinada por la estimulación temprana. En el segundo caso, los 15 niños que algo saben, son parte del activo cultural

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del curso en el momento que aprenden a leer los otros. Por lo tanto se da un aprendizaje recíproco. Esto que pasa en todo el sistema escolar se anula por el efecto segregación. Este mismo fenómeno se da en un plano mayor en toda la sociedad, y tiene como efecto una mala educación democrática. Ello no se reduce a los sectores pobres, sino que por ejemplo, se da en sectores de élite cuando esos sectores de élite no se han encontrado con alguien radicalmente distinto en su posición social en la escuela, y este encuentro se produce por primera vez, y casualmente, al llegar a la universidad. A esas alturas los prejuicios están súper formados, entonces se limita la capacidad de aceptar al otro, como un otro diferente. Esto es una de las cosas obligatorias de la educación democrática, y aquí no se da. Así tenemos problemas de voz, problemas de aprendizaje en competencias básicas, y una seria dificultad para educar a la ciudadanía. Si me permite, me gustaría agregar la variable espacial, es decir la segregación residencial. Ahí hay una cosa bien complicada, ya que al comparar la medición de segregación geográfica o espacial hecha por Osvaldo Larrañaga, que es aproximadamente de un 0,3 con la medición de segregación escolar de Valenzuela, Bellei, y otros, que es de alrededor de 0,52, se demuestra claramente que la segregación espacial es un factor más, pero que no es el clave. Si lo vemos en la práctica, incluso en las comunas más pobres se replica la asociación entre ingreso y establecimiento educacional. Por lo tanto también en las comunas más pobres, el lugar donde yo estudio va a indicar algo desde el punto de vista cultural, por poner un ejemplo: todos los que son hijos de familia monoparental están en una escuela, y los que están ganando 300 mil por mes están en otra escuela.


Incluso donde hay una mayor homogeneidad social aun así existe un grado de segregación, ¿Cómo se combate entonces la segregación? Bueno yo tengo la impresión, de que existe hoy en Chile una especie de hartazgo de este cuento, hay una especie de diferenciación en el discurso creciente entre la conducta individual y el discurso social. En la conducta individual el papá y la mamá están jodidos, en el sentido de que si yo, papá, tengo 10 mil pesos en el bolsillo, y no le doy a mi hijo esa oportunidad que me “ofrece” el mercado, me siento podrido porque estoy quitándole a él o ella algo que le abre oportunidades en la vida. Ahora, si a mí me preguntan si este sistema me gusta, muy probablemente voy a decir que no. No me gusta porque clasifica, no me gusta porque a mí me está mirando en menos el que paga 20 mil. No me gusta porque el tipo de valores que estamos creando no es el que preferiría, no me gusta porque hasta es complicado elegir colegios. Entonces yo tengo la sensación de que en este minuto, la adhesión que tuvieron los pinguinazos en el 2006 y el movimiento estudiantil de este año demuestran que este 80% que no quiere educación con fines de lucro, está mostrando que quisiéramos, como país, unos valores distintos. En su opinión, ¿cuánto afecta el lucro al final del día en mantener la segregación? Y segundo, ¿qué papel tiene el lucro en esta discusión en que la escuela debería ser, por un lado, un espacio formación ciudadana, y por otro lado, un espacio donde se transmitan determinados conocimientos y capacidades? Bueno, eso son las dos cosas al mismo tiempo. Yo creo que la escuela o la educación escolar es una instancia de transmisión de conocimientos esenciales para sobrevivir en el mundo actual, ahí hay un núcleo que no se puede obviar.

Ahora, la manera de entregar esos conocimientos está revestido de otros núcleos: la educación ciudadana, la capacidad de orientación personal en la vida para darse un proyecto que a uno le permita servir a otros, ser feliz, qué se yo. Entonces no son dos cosas separables. Con respecto al lucro, yo partiría diciendo que, si necesitamos extirpar un “furúnculo” del sistema educacional chileno, creo que es más urgente partir con el furúnculo financiamiento compartido que con el furúnculo lucro. Porque además, al sacar el financiamiento compartido, el lucro se te reduciría casi a un costo de administración de las escuelas. ¿Por qué la gente se opone al lucro? Es por un razonamiento simple que tiene más que ver con la fe pública, que con otra cosa: si este caballero recibe 100 mil para educar a mi hijo, y puede no gastar las 100 mil en educar a mi hijo, sino que gastar solamente 50 mil y con el resto, hacerse una casita en la playa, estamos mal. En definitiva lo que ocurre es que el estado de Chile, con la plata de todos los chilenos, está yendo a educar, y determinadas personas están retirando para beneficios propios, esa plata que tiene un fin social. Ese es el fondo del cuento. Y en el entendido de que el estado tampoco gasta tanto en educación… Claro, ese un argumento que también desarrolla Atria. Uno también puede hacer el ejercicio contrario, y decir: ¿qué justifica que el estado le entregue a privados la plata para educar? Aquí hay dos posibilidades, por una parte podría ser por necesidad de pedir ayuda, es decir, el estado no se la puede para ofrecer educación en todos los lugares, y esa ayuda la paga. Ese sería un caso, pero no es el caso de Chile hoy. ¿Qué es lo que nos queda? Nos queda el derecho de la libertad de enseñanza. De acuerdo a la declaración de los derechos humanos, éste es el derecho de las familias a elegir la educación de sus hijos. Curiosamen-

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te, a raíz del financiamiento compartido y el lucro este principio disminuye y no aumenta. Porque si bien aumenta la oferta, es una oferta a la cual yo no me puedo acercar porque tengo que pagar para poder acercarme. Entonces al final esta opción queda abierta solamente para los que tienen plata. Y por lo tanto es anti democrática. Entonces tampoco se entiende por el lado de la libertad de enseñanza, que es por donde arguye el gobierno hoy día, al contrario. Volviendo al tema de los campamentos, nosotros hemos diagnosticado la deserción escolar como el principal problema educativo de este sector de la población. Según una encuesta que aplicamos el año 2010, alrededor de un 30% de las personas que habitan en campamentos y están en edad de estudiar (entre los 5 y los 24 años), no lo hacen. Además sabemos que la gran mayoría de las personas que viven en campamentos pasan, en algún momento de sus vidas, por las redes formales de educación. En la educación básica la cobertura es muy parecida al promedio nacional, con un 5% de deserción. Al pasar a la enseñanza media, el porcentaje de deserción sube a un 20%. Al analizar la educación superior, tenemos que el acceso a ésta es muy bajo, de alrededor de un 10%. A modo general, ¿Qué sabemos hoy día sobre deserción? ¿Quiénes son los que desertan y cuáles serían las causas principales? Existe un trabajo de Luis Eduardo González, que es la única investigación que se ha hecho en los últimos 15/20 años sobre deserción en básica. Sobre deserción en media en cambio, hay bastante más y se sabe bastante más. Lo que se sabe de esta última es que es una mezcla compleja de factores, en la cual tiene una alta ponderación el aburrimiento, o la incapacidad del liceo, para captar la curiosidad, el entendimiento y las ganas de aprender del joven. Hay una distancia cultural demasiado grande entre lo que el chiquillo o chiquilla están

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viviendo, y el discurso escolar. En consecuencia los estudiantes se aburren, obtienen malos resultados, y por lo tanto desertan. Otra causa, de menor incidencia que la anterior, es la causa económica. La tercera causa de deserción es el embarazo adolecente, que explica alrededor del 14% de la deserción. Claro, en nuestro caso es un 12%, y la mayoría aduce razones económicas o trabajo. La parte del aburrimiento ahí queda oculta ya que no se percibe si no se pregunta directamente o mediante un trabajo más etnográfico. Pero eso es un dato importante, y ahí tenemos un problema nacional no suficientemente abordado y es que tenemos una educación media con muy pocas alternativas. Yo me imagino, si yo, papá o mamá de campamento, tengo la opción de meter a mi hijo en una escuela técnica que empieza en el equivalente a 3 ó 4 medio actual pero termina donde se termina el CFT, y esa persona sale con 4 años de enseñanza técnica y por lo tanto, experto en un determinado oficio, sería una muy buena opción. En cambio, el escenario actual chileno es que tenemos dos años de enseñanza técnica y él que quiera seguir en el CFT en su misma especialidad tiene que volver a repetir los 2 años. Así, no tenemos salidas suficientemente atractivas para los jóvenes; este sistema debiera estar conectado con universidades después. En cambio, tenemos un tipo de enseñanza media que me conduce realmente sólo a la universidad, y si no quedo en la universidad, bueno…enseñanza técnica pero como una cuestión de menor valor.


Piensa usted que el salto generacional entre los alumnos más vulnerables y los profesores ¿es hoy particularmente más alto que el que hubo en otros momentos de la historia de nuestro país? Hay dos cosas que son muy distintas; una de ellas es la exposición al conocimiento. Hoy día a través de la televisión e internet se puede tener acceso a lo que se quiera conocer, por lo tanto el profesor ha dejado de ser novedad. Entonces desaparece esa especie de monopolio de la escuela sobre el conocimiento, que era muy importante. Por esto, el profesor tiene que jugársela ahora por los procesos: que la gente escriba bien, que la gente tenga inteligencia para plantear y resolver problemas, que sepa cómo buscar información, que son cosas muchas más inasibles y que suponen un despertar el interés en otro. El problema es que la escuela no ha sido capaz de replantearse en términos de su estrategia pedagógica. En este sentido me parece que la vieja relación personal es clave. Cuando uno lee investigaciones, uno se da cuenta que la gente que logró éxito normalmente lo hizo a través de encuentros personales, entonces la idea del profesor o profesora como alguien que abre mundos, que conversa, que presenta cosas distintas, que desafía la curiosidad, es una pega compleja y en la cual todavía nos falta mucho por avanzar. Por último, ¿cómo se recupera el desertor? ¿Qué hacemos con el tipo que deserta? Obviamente lo primero es tratar de que no deserte. Luego, hay varias bestias negras que atacar para evitar la deserción. Una bestia negra importante es la repetición, a mi parecer la repetición es un error en el juicio escolar, es un remedio que no le sirve a nadie. Lo que se gana en matemáticas se pierde en valoración de uno mismo, y por lo tanto se pierde en todo lo demás. No sirve porque no es un remedio real, el chiquillo quedó repitiendo porque le fue mal

en matemática y tienes que hacerlo todo de nuevo no solamente matemáticas, pero además las matemáticas se le enseñan de la misma manera como no aprendió. Entonces, la repetición es un mal remedio y es el mayor causante de deserción. Con respecto a qué hacer con los desertores, yo diría que hay que diferenciar entre el desertor temprano y el tardío. El primer caso es mucho más complicado ya que el chiquillo o la chiquilla que dejó de ir a clases cuando tenía 11 o 12 años, normalmente no logró la aculturación en cultura letrada básica, por lo tanto en estos casos hay que empezar procesos que normalmente se viven a los 7 años, a los 15 o a los 12. Una experiencia interesante a este respecto es el modelo Súmate. Ellos trabajan con una escuela “especial” que ocupa todo el tiempo del niño, pero mezclando actividades de tipo manual, en los cuales pueden tener éxito, lo que incide en el mejoramiento de autoestima etc. El otro caso es quienes desertaron cuando ya eran relativamente mayores. El chiquillo o chiquilla que deserta a los 14 o 15 años puede recuperarse mediante los cursos vespertinos, dos años en uno etc. Hay algunos que son muy buenos, por lo tanto esa posibilidad es una posibilidad real y como ejemplo tenemos mucha gente que es profesional, que tuvo una deserción de dos o tres años por ahí entre los 15 y los 18 años y que logró retomar… pero es complejo… La deserción es un problema que claramente hay que atacar mediante la prevención. Recuperar un desertor es complicado. Para cerrar, ¿Cual diría usted que es el papel de la educación con respecto al problema de la desigualdad? Hay un viejo axioma que dice que es imposible cambiar la sociedad por la educación y que es imposible cambiarla sin educación, o sea claramente es un condición necesaria pero no suficiente. En este sentido es imposible pensar en una sociedad con mayor igualdad de oportunidades, si esas oportunidades no se dan en el ámbito de la educación. Pero por otro lado, dar igualdad de oportunidades no es solamente dar educación. Es imprescindible meterse en 17


el aspecto tributario, en la redistribución de los ingresos, en el crecimiento del sueldo mínimo; son muchas cosas al mismo tiempo. Es complicado, sobre todo en situaciones como la de nuestro país, con una desigualdad en la distribución de los ingresos abismante, donde tres fortunas explican más del 8% de ingreso nacional. De la misma manera, en Chile tres cadenas de supermercados tienen el 90% de las ventas. En Estados Unidos, que es un país relativamente concentrado, las 3 principales cadenas logran el 23% de las ventas, o sea cuatro veces menos. Y en todos los ámbitos de nuestra economía se replica este modelo, entonces, claramente las oportunidades están tremendamente desequilibradas. Por ello, para ser capaces de barajar el naipe entre cada generación, necesitamos claramente mejoras en la educación, pero también necesitamos atacar el problema de la desigualdad por otros frentes. O si no, no hay caso.

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DOSSIERCIS

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