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Revista CLAVE! Edición 129

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Impuesto a la renta Deducciones por vivienda

DIANE JUSTUS

Menos metros, más vida

RECUPERACIÓN del Sector Inmbiliario

DINA DUBNITSKY

Renacer sin cadenas

Junio - Julio 2026

DIRECTORA

Caridad Vela carivela@revistaclave.com.ec

DIRECTORA COMERCIAL

Mercedes Vela mercevela@revistaclave.com.ec

DEPARTAMENTO DIGITAL

Belén Guerrero

DISEÑADORA

Alejandra Zárate Hernández

COLABORADORES

Lorena Ballesteros

Natalia Gandarillas

María Gracia Banderas

FOTÓGRAFOS

Belén Guerrero

Chris Falcony

Jean Claude Verdú

Jorge Luis Narváez Robinson Chiquito

ADMINISTRATIVO

Denise de Santamaría Gerente Administrativa gerenteadmin@revistaclave.com.ec

FINANCIERO

Edgar Pérez Contador eperez@mach.com.ec

Abigail Vergara Contadora avergara@mach.com.ec

DISTRIBUCIÓN

Darwin Mero

SUSCRIPCIONES REVISTA CLAVE! suscripciones@clave.com.ec

REVISTA CLAVE!

Es editada y distribuída por VELVALMAGENTA S.A.

IMPRESIÓN

Imprenta Mariscal. Quito

www.clave.com.ec

PORTADA: Dina Dubnitsky Foto: Chris Falcony

Contenido Edición 129

ARQUITECTURA INTERNACIONAL

14

Arquitectura, mercado y sostenibilidad urbana Opus, Colombia

DECORACIÓN INTERNACIONAL

22

Menos espacio, más vida Diane Justus

42

Renacer emocional del diseño en el corazón de las Letras Casa Decor, Madrid

MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN

28XI Convención Internacional Saint-Gobain Imptek

ASESORÍA TRIBUTARIA

32Deducciones de impuesto a la renta relacionados con inmuebles

Daniel Robalino

PERFILES

36Renacer sin cadenas

Dina Dubnitsky

94La constancia detrás de La Paletería Alex Bedoya

PAISAJISMO

54 El lenguaje secreto de las plantas Rubén Bustamante

ASESORÍA LEGAL

58La sociedad conyugal

María Belén San Andrés

ASESORÍA FINANCIERA

102

Sector Inmobiliario Recuperación a paso firme

Editorial

Junio - Julio 2026

Hay momentos en los que todo converge. Las variables económicas, sociales y personales se alinean de una manera poco frecuente, y cuando esto sucede, es importante saber reconocerlo. Hoy estamos frente a uno de esos momentos.

El acceso a vivienda en Ecuador atraviesa una coyuntura particularmente favorable con tasas de interés más bajas, plazos más largos, nuevas políticas públicas y un sistema financiero con mayor liquidez. Pero reducir este momento a cifras sería simplificarlo demasiado, porque lo que está ocurriendo no es solo financiero, es, también, profundamente humano.

Sin duda, comprar vivienda sigue siendo la decisión económica más importante en la vida de una persona, pero también es una decisión emocional, identitaria, incluso filosófica. ¿Dónde quiero vivir? ¿Cómo quiero vivir? ¿ De qué quiero rodearme? ¿Qué quiero priorizar? Las respuestas han cambiado, ya no son las de antes.

Hoy vemos cómo los espacios se reducen en tamaño pero crecen en intención. Departamentos más compactos que obligan, y a la vez permiten, vivir con mayor conciencia y libertad. Diseños más inteligentes, más conectados con el bienestar que con la acumulación, en un mundo en el que el lujo empieza a medirse de otra manera.

En paralelo, el sector de la construcción vuelve a tomar impulso, no solo como generador de empleo o dinamizador de la economía, que lo es, sino como escenario donde se materializan estas nuevas formas de habitar. Pero en medio de esta convergencia de oportunidades, hay una variable que se vuelve determinante para el comprador. La información.

No basta con que existan buenas condiciones, hay que entenderlas, saber cómo acceder, cómo decidir una compra, cómo manejar un crédito, cómo optimizar el impacto tributario, cómo tomar decisiones patrimoniales que trascienden el momento. Y ahí es donde CLAVE asume su rol de no ser únicamente un medio que informa, sino una plataforma que orienta, que traduce lo complejo, que conecta al lector con las herramientas necesarias para tomar decisiones fundamentadas.

Esta edición responde a esa intención. Cada entrevista, cada análisis y cada historia están pensadas para acompañar al lector en ese proceso, porque detrás de cada decisión de compra hay una historia que empieza a escribirse. Hablar de vivienda es, en el fondo, hablar de vida.

¡Hasta la próxima!

Caridad Vela

Al milímetro NOTICIAS

La marca insignia de Novopan marcó un hito para la industria del diseño en Ecuador al participar como expositor en Fuorisalone, uno de los espacios más relevantes del ecosistema del Salone del Mobile de Milán, reconocido como el principal punto de encuentro global para diseño, arquitectura y mobiliario. La marca presentó su colección TiempodeSentir, que refleja la evolución del diseño hacia experiencias sensoriales, donde los materiales trascienden su función para convertirse en elementos que conectan emoción, cultura y estética contemporánea.

En Galápagos se ha generando un impacto directo en la vida de cerca de 100 niños de la Escuela Carlos Darwin, al transformar su entorno de aprendizaje con una cubierta que elimina filtraciones, reduce el ruido de la lluvia y disminuye hasta 30°C la temperatura en aulas, mejorando su bienestar y concentración. Esta iniciativa se complementó con la donación de más de 100 libros infantiles, fortaleciendo el desarrollo educativo y el compromiso con la comunidad.

En una master class especializada, la Arq. Carla Abad, especialista en trámites municipales y normativa urbana, se brindó asesoría a asesores inmobiliarios para identificar el verdadero potencial de un terreno y transformar la información municipal en oportunidades reales de negocio. Entender el potencial real de un terreno e interpretar correctamente la normativa municipal, permite asesorar con seguridad a inversionistas.

El diseño de interiores se redefine a través de los detalles. FV presenta sus nuevos acabados Matte Black y Brushed Gold para su icónica línea de grifería Coty, una propuesta que rompe con el ambiente tradicional para abrazar la sofisticación contemporánea. Permite personalización absoluta con 18 versiones diferentes de juegos para ducha, lavabo y cocina, que transforman estos ambientes en espacios de autor. Es el equilibrio perfecto entre tendencia visual y funcionalidad, así como elegancia y calidad, creado para quienes buscan identidad propia.

EARQUITECTURA, MERCADO INMOBILIARIO Y SOSTENIBILIDAD URBANA

n un momento en que las ciudades latinoamericanas enfrentan tensiones cada vez más profundas entre crecimiento inmobiliario, degradación ambiental y pérdida de cohesión social, la arquitectura se ve obligada a replantear su rol frente al territorio y la vida urbana.

Más allá de diseñar edificios, hoy el desafío parece estar en comprender cómo habitamos, cómo nos relacionamos con la naturaleza y qué tipo de ciudad estamos construyendo para las próximas generaciones. Desde Medellín, la Oficina de Proyectos Urbanos, OPUS, ha desarrollado una práctica que combina urbanismo,

paisaje, participación ciudadana y sostenibilidad, entendiendo la arquitectura como una herramienta capaz de articular intereses económicos, sociales y ecológicos.

CLAVE! tuvo la oportunidad de conversar con el arquitecto Carlos Betancourt, co-fundador de OPUS, donde reflexionamos sobre ciudad, naturaleza, mercado inmobiliario, bienestar y el futuro de nuestras formas de habitar.

¿Cómo nace OPUS?

OPUS surge en Medellín en un contexto profundamente complejo para Colombia. Nosotros salimos de la universidad a ejercer la profesión en medio de la crisis económica y social que dejó la

Carlos Cano
Yeniffer Silva
Carolina Zapata
Carolina Rendón
Jose Manuel Jaén
Santiago López
Carlos Davis Montoya
Carlos Andrés Betancur
Paula Tobón

Parque del Indio o de Las Cometas

violencia de los años noventa, cuando el sector de la construcción y todo el ecosistema de diseño estaban prácticamente arruinados. En ese momento comenzamos trabajando como una oficina satélite para arquitectos con mayor trayectoria. Ese periodo coincidió con las transformaciones urbanas impulsadas durante la alcaldía de Sergio Fajardo Valderrama, un momento clave para el urbanismo social en Medellín.

En 2006, decidimos participar en el concurso de Plaza de la Libertad junto al arquitecto Alejandro Toro. Ganar ese proyecto fue un punto de inflexión enorme para nosotros: siendo muy jóvenes, tuvimos que enfrentarnos a retos técnicos, administrativos y gerenciales gigantescos. Pero también fue una experiencia muy generosa, porque muchos arquitectos de mayor trayectoria nos acompañaron y guiaron. Ahí entendimos el valor del trabajo colectivo, del colegaje y de los concursos públicos como una herramienta democrática capaz de abrir oportunidades reales para oficinas jóvenes.

En este proceso entendimos que los lugares no podían pensarse desde una sola disciplina, sino desde la suma de conocimientos capaces de responder a problemáticas sociales, ambientales, urbanas y culturales de manera simultánea. Esa fue, finalmente,

la dinámica inicial que terminó definiendo la identidad de OPUS, y con la cual comenzamos a ganar concursos públicos que nos permitieron darnos a conocer.

¿En qué momento entendieron que la arquitectura, por sí sola, no era suficiente para abordar la complejidad de los territorios?

Creo que fue algo absolutamente intuitivo. Nunca partió desde una metodología rígida ni desde una teoría preconcebida; simplemente empezamos a sentir que, para tomar mejores decisiones, necesitábamos entender más profundamente los lugares sobre los que estábamos trabajando. Los concursos muchas veces planteaban únicamente requisitos técnicos o funcionales, pero nosotros sentíamos que había preguntas más complejas detrás de cada proyecto. Ahí comenzamos a integrar profesionales que, en principio, no parecían tan cercanos a la arquitectura: biólogos, abogados, expertos en movilidad, antropólogos, historiadores. Entendimos que abordar un territorio implicaba comprender también sus dinámicas sociales, ambientales, culturales e incluso históricas. Uno de los proyectos que más marcó ese entendimiento fue el proyecto de Revitalización del Eje Urbano de la Albarrada de Mompox, Colombia, entre 2010 y 2011.

¿Cómo el proyecto de Mompox transformó su manera de entender la arquitectura y la relación con el territorio? Mompox es una ciudad patrimonio histórico de la humanidad ubicada en la depresión momposina de Colombia. Este es un territorio muy singular donde las aguas del sistema interandino llegan a una gran planicie y pierden su cauce, generando inundaciones enormes. De hecho, el desarrollo de este proyecto coincidió con el fenómeno de La Niña que desembocó en uno de los momentos más críticos de inundaciones en Colombia.

Este contexto terminó haciendo evidente la necesidad de ir mucho más allá de la arquitectura como disciplina aislada, ya que sola es insuficiente para responder a problemáticas territoriales que no son únicamente espaciales, sino también ambientales, culturales y sociales, entre muchos otros aspectos que pueden y deben ser mirados en el desarrollo de proyectos.

Asimismo, empezamos a preguntarnos cómo las sociedades prehispánicas habían convivido históricamente con el agua, cómo gestionaban las inundaciones y qué podíamos aprender de esas formas ancestrales de habitar el territorio.

¿Qué aprendizajes encontraron?

Lo más interesante para nosotros fue descubrir que muchas de estas soluciones ancestrales no provenían de una visión romántica o mística de la naturaleza, sino de una comprensión extremadamente práctica del territorio. La sociedad hidráulica Zenú, por ejemplo, desarrolló durante siglos sistemas capaces de convivir con las inundaciones en lugar de intentar eliminarlas. A través de montículos elevados y redes de canales, lograron habitar un territorio complejo entendiendo las dinámicas naturales del agua y aprovechando incluso los sedimentos provenientes de los Andes para fortalecer sus sistemas agrícolas.

Era una relación basada en observación, adaptación y procesos larguísimos de ensayo y error intergeneracional. Ahí entendimos algo fundamental: el problema no es el agua ni los ecosistemas, sino nuestra insistencia moderna en imponer modelos rígidos sobre territorios que funcionan bajo otras lógicas.

¿Por qué se rompió este legado de conocimiento?

Cuando llegan los procesos de colonización europea, se produce una ruptura muy fuerte entre esas formas ancestrales de habitar y nuevas lógicas urbanas completamente ajenas a los ecosistemas locales. Se empiezan a imponer modelos de ciudad que desconocen las dinámicas naturales del territorio y se pierde muchísimo conocimiento acumulado durante siglos. Eso sigue teniendo consecuencias enormes hoy. Muchas de las problemáticas contemporáneas de inundaciones, contaminación hídrica y deterioro ambiental están directamente relacionadas con esa desconexión histórica. Hemos transformado ríos en infraestructuras rígidas, canalizado quebradas, rellenado humedales y entendido la naturaleza como algo que debe ser controlado, explotado o instrumentalizado bajo una lógica de eficiencia y rentabilidad. Y creo que ahí hay un error profundo: pensar el territorio únicamente desde variables económicas termina generando problemas mucho más costosos y complejos a largo plazo.

¿Cómo observas hoy la presión del mercado inmobiliario sobre el territorio y las ciudades?

Creo que hoy existe una presión constante —y global— por maximizar la rentabilidad del suelo. El territorio deja de entenderse

Casa La Pausa
Casa La Pausa
Casa GOZU

como un ecosistema complejo al que debemos integrarnos y pasa a verse como un vacío disponible para extraer valor económico. Eso genera dinámicas muy agresivas sobre las ciudades, donde cada metro cuadrado empieza a medirse únicamente desde criterios de eficiencia, rentabilidad o aprovechamiento inmobiliario. Y claro, esas tensiones terminan atravesando absolutamente todo: la política, las regulaciones urbanas, las decisiones de infraestructura e incluso la manera en que imaginamos el desarrollo de las ciudades.

No es un fenómeno exclusivo de Latinoamérica, ocurre prácticamente en todas partes del mundo, aunque con distintos niveles de regulación. El problema es que, cuando la lógica económica se convierte en la única variable importante, otras dimensiones fundamentales —como agua, ecosistemas, espacio público o calidad de vida— quedan relegadas. Ahí es donde empiezan a aparecer ciudades profundamente desconectadas de sus territorios y de las necesidades reales de las personas.

¿Cómo enfrentan desde OPUS las tensiones entre arquitectura, mercado inmobiliario y desarrollo urbano?

Hace mucho tiempo dejamos de pensar esta discusión desde la idea simplista de que los arquitectos son “los buenos” y los desarrolladores inmobiliarios “los malos”. Creemos que ese enfoque no solamente es equivocado, sino improductivo. El problema es mucho más sistémico y nos involucra a todos como sociedad. Nosotros entendemos

al arquitecto, al constructor, al promotor y al inversionista como ciudadanos que ocupan distintas responsabilidades dentro de un mismo sistema urbano. Por eso creemos profundamente en la construcción de relaciones colaborativas y no confrontativas. Nos interesa entender cuáles son los riesgos económicos que asume un desarrollador, cuáles son sus preocupaciones y cómo podemos articular esas necesidades con objetivos sociales, urbanos y ambientales más amplios. Ahí es donde empezamos a integrar otras disciplinas —biólogos, hidrólogos, expertos ambientales— para encontrar puntos de equilibrio entre sostenibilidad económica, sostenibilidad social y sostenibilidad territorial. Y hemos descubierto algo muy interesante: cuando uno logra establecer conversaciones honestas y bien estructuradas, muchos promotores y constructores están completamente abiertos a desarrollar proyectos mucho más integrales y conscientes.

En OPUS entendemos eso como una enorme oportunidad de construir equipos capaces de comprender distintas partes del sistema urbano y trabajar colectivamente sobre él.

¿Cómo ha sido, en la práctica, lograr estas conversaciones entre arquitectura, sostenibilidad y desarrollo inmobiliario?

No ha sido fácil. Hoy lo cuento de una manera mucho más clara o estructurada, pero en la práctica ha sido —y sigue siendo— un proceso muy complejo. Sin embargo, creo profundamente que vale la pena intentarlo. Con el tiempo entendimos que muchas

veces el problema no está en las ideas, sino en cómo se plantean las conversaciones.

En varios proyectos de renovación urbana, por ejemplo, logramos cambiar completamente la manera en que se entendían ciertas decisiones urbanas y ambientales. Recuerdo una conversación muy interesante con unos promotores en Cali: les decíamos que no estábamos “gastando” demasiado espacio en árboles o espacio público, sino que estábamos construyendo un argumento de venta muy poderoso. Lo que se ofrecía no eran simplemente departamentos baratos, sino viviendas accesibles en uno de los sectores con mayor biodiversidad de la ciudad, con espacios públicos de calidad y mejores condiciones urbanas. Entonces, elementos como la arborización o el diseño ecológico dejaban de verse como un gasto y comenzaban a entenderse como valor. Lo mismo ocurrió con los sistemas urbanos de drenaje sostenible. Muchas veces nos decían que eran soluciones “románticas” o demasiado costosas, pero el problema estaba en cómo se entendía la conversación. Nosotros intentábamos explicar que no se trataba únicamente de sostenibilidad ambiental, sino también de competitividad urbana y eficiencia económica. Una ciudad que colapsa con un pequeño aguacero pierde productividad, calidad de vida y capacidad de atraer inversión. Entonces, cuando uno logra reenmarcar la conversación y traducir ciertos valores urbanos, ambientales o arquitectónicos en beneficios tangibles —menos

postventas, ventas más rápidas, mayor valorización, mejor calidad de vida—, empiezan a aparecer puntos de encuentro mucho más interesantes. Creo que gran parte del trabajo consiste en entender el dolor del otro, comprender las preocupaciones reales de un promotor o un inversionista y transformar esas preocupaciones en oportunidades compartidas.

¿Cómo lograron demostrar que una mejor calidad urbana también podía convertirse en un mejor negocio inmobiliario? Hubo un proyecto muy interesante de renovación urbana en Medellín, el Distrito Vera, que para nosotros terminó demostrando precisamente eso. Era un antiguo sector industrial ubicado en una zona que, con el crecimiento de la ciudad, dejó de ser pertinente para industrias pesadas como cementeras o siderúrgicas. Cuando esas industrias abandonaron el lugar, quedó una enorme área expectante en medio de la ciudad.

Se desarrolló un plan parcial urbano bastante interesante, donde el antiguo propietario de las tierras comenzó a vender manzanas a distintos desarrolladores. El problema era que, aunque existía una buena estructura urbana —andenes amplios, buen trazado vial y espacio público—, la arquitectura comenzó a perder calidad. Los edificios priorizaban plataformas de parqueaderos elevadas para evitar sótanos costosos, generando calles llenas de muros ciegos, desconectadas del peatón y sin vida urbana. Se perdía completamente esa idea de Jane Jacobs sobre las ventanas como “los ojos de la calle”.

Ahí ocurrió algo muy importante: los propietarios de la tierra entendieron que necesitaban elevar el estándar urbano y arquitectónico del sector. Decidieron organizar un concurso privado donde la calidad urbana y la propuesta económica tuvieran exactamente el mismo peso, en un contexto en el que la propuesta económica suele tener mayor relevancia. Este concurso lo ganamos en conjunto con Alejandro Echeverri + Valencia Arquitectos con una propuesta que buscaba equilibrar rentabilidad y calidad urbana.

La estrategia fue muy clara: dividir una gran manzana en cuatro para recuperar capilaridad urbana, activar el primer piso con comercio atractivo y eliminar la desconexión entre parqueaderos y vida peatonal. Frente al proyecto estaba el Museo de Arte Moderno de Medellín, así que hubo también una curaduría muy cuidadosa de las marcas y usos del primer nivel, incorporando cafés, comercio y espacios activos que fortalecieran la vida urbana. Lo interesante es que el proyecto terminó demostrando que una buena ciudad también puede ser un gran negocio. Los locales comerciales se vendieron muchísimo más caros que los proyectos vecinos porque estaban integrados a una calle activa y vibrante. Las viviendas también se comercializaron más rápido de lo esperado, y espacios que inicialmente parecían difíciles de justificar —como balcones colectivos, coworkings y áreas de socialización— terminaron convirtiéndose, especialmente después de la pandemia, en algunos de los principales argumentos de venta. Creo que ahí entendimos algo fundamental: cuando la arquitectura logra articular calidad urbana, sostenibilidad, vida colectiva y rentabilidad económica, se produce un cambio real en la manera en que el mercado empieza a valorar la ciudad.

¿Cómo están cambiando las formas de habitar en una sociedad hiperconectada y qué papel puede tener la arquitectura frente a fenómenos como la soledad, la ansiedad y la desconexión con la naturaleza?

Creo que hoy estamos viviendo un cambio muy profundo en las dinámicas sociales y la arquitectura muchas veces no logra adaptarse con la misma velocidad con la que cambia el mundo. La ciudad y la producción inmobiliaria son infraestructuras pesadas, lentas y costosas, mientras que las formas de vivir, relacionarnos y habitar cambian constantemente. Sin embargo, hay ciertos espacios que siguen teniendo sentido incluso después de décadas porque fueron concebidos desde la flexibilidad y desde necesidades humanas muy esenciales: los parques, los cafés, las plazas o los espacios de encuentro colectivo. Y justamente creo que hoy una de las mayores necesidades es esa: la socialización. Vivimos hiperconectados digitalmente, pero profundamente solos en términos sociales. Las estructuras familiares cambian, muchas personas viven solas, otras ya no quieren tener hijos y empiezan a aparecer nuevas formas de habitar donde los espacios colectivos adquieren un valor enorme.

Por eso creemos que la arquitectura tiene hoy la responsabilidad de promover encuentros humanos reales. No porque un edificio pueda resolver la soledad, sino porque la arquitectura puede convertirse en un escenario que facilite conexiones espontáneas entre las personas. Espacios comunes, coworkings, terrazas, balcones colectivos o calles activas empiezan a adquirir una nueva dimensión en este contexto. Incluso personas de niveles socioeconómicos altos comienzan a cuestionar la idea tradicional del lujo asociado al aislamiento o a grandes propiedades privadas. Hoy muchas personas prefieren vivir en lugares donde puedan encontrarse con otros, construir comunidad o simplemente sentirse parte de algo colectivo.

Al mismo tiempo, aparece otra necesidad muy fuerte: la reconexión con nuestra esencia biológica y con la naturaleza. Creo que la ciudad contemporánea ha alejado a las personas —y especialmente a los niños— de experiencias fundamentales relacionadas con lo silvestre, con el contacto físico con la tierra, los árboles, los insectos o el agua. Y eso empieza a convertirse incluso en un problema de salud pública. La naturaleza dentro de la ciudad no debería ser un privilegio reservado para quienes pueden salir de viaje o vivir en urbanizaciones exclusivas; debería formar parte de la experiencia cotidiana urbana. Por eso nos interesan muchísimo ejemplos como el de Curridabat, en Costa Rica, donde la ciudad comenzó a diseñarse pensando en los polinizadores — abejas, mariposas, colibríes— entendiendo que, si una ciudad es habitable para ellos, probablemente también será más habitable para las personas.

También me preocupa muchísimo cómo hemos diseñado las ciudades pensando casi exclusivamente en el automóvil y muy poco en el bienestar humano o ecológico. Existe un rigor técnico enorme para calcular carriles vehiculares o radios de giro, pero muy poca rigurosidad para diseñar espacios peatonales, arborización o infraestructura verde. Y eso termina generando ciudades profundamente desbalanceadas, donde muchas veces existen enormes niveles de bienestar dentro de conjuntos privados mientras afuera aparecen calles hostiles, andenes mínimos y ausencia total de naturaleza.

El desafío hoy es volver a lo esencial: entender que una calle activa, un árbol, terraza o espacio de encuentro no son lujos románticos, sino elementos fundamentales para construir ciudades más saludables, humanas, sostenibles emocionalmente.

Distrito Vera

Muchos ven una urbanización. Nosotros, el lugar donde festejaremos cada triunfo.

Más que una obra, vemos tus sueños. Así nos inspiramos para ofrecerte mejores soluciones y seguir construyendo juntos un mejor Ecuador.

MENOS ESPACIO, MÁS VIDA

El mercado inmobiliario en Ecuador, tanto para quienes compran por primera vez como para quienes deciden simplificar su vida, está marcado por una realidad evidente. Los espacios son cada vez más compactos. Sin embargo, eso no tiene por qué traducirse en una renuncia cuando es todo lo contrario.

Este extraordinario proyecto prueba que sacrificar áreas no significa vivir mal, de hecho, en muchos casos, significa potenciar el estilo de vida, afinar decisiones y habitar con mayor intención. Este no es un ejercicio de inspiración lejana, es una guía tangible de cómo se puede vivir mejor con menos y, además, que la verdadera sostenibilidad en la construcción implica dar nueva vida a espacios que dejaron de ser funcionales.

La arquitecta Diane Justus es originaria de Curitiba, Brasil. Su estudio tiene sede en la ciudad, con proyectos también en los estados de Santa Catarina y São Paulo. Este tránsito entre diferentes

contextos amplía su repertorio e influye directamente en la forma en que desarrolla cada proyecto.

Romeu Apartment, diseñado por Diane, es un departamento de 85m² en Curitiba. Está insertado en una zona céntrica y consolidada de la ciudad, en un entorno que equilibra la practicidad urbana con una atmósfera predominantemente residencial. Es una región contemporánea, marcada por desarrollos recientes de nivel medio y alto, con proximidad a servicios, restaurantes y facilidades del día a día, lo que favorece una rutina dinámica y funcional. Además, Curitiba destaca por la presencia constante de áreas verdes y por una escala urbana equilibrada, características que contribuyen a una experiencia de vivienda más tranquila y acogedora, incluso en zonas centrales. El departamento fue concebido para una joven pareja de médicos que se trasladó a una nueva ciudad para realizar un programa de residencia de cuatro años. Más que un cambio geográfico, esta transición implicó la necesidad de reinterpretar un estilo de vida ya consolidado, dentro de un nuevo marco temporal y una

DIANE JUSTUS

escala espacial distinta, sin perder hábitos, vínculos emocionales ni el sentido de pertenencia.

Su vida cotidiana la comparten con dos perros de personalidades muy distintas, tal cual la actual tendencia en Ecuador, por eso afirmo que este ejemplo brasileño puede ser fácilmente replicado en nuestro país. Romeu, un dócil golden retriever, y Louis, un pequeño yorkshire terrier, influyen de manera natural en la atmósfera del hogar, convirtiendo los espacios en momentos de cariño, tranquilidad y descanso a lo largo del día. La conexión con la arquitecta surgió a partir de una fuerte identificación con su lenguaje arquitectónico, que evolucionó hacia una relación basada en la confianza y la afinidad creativa.

El punto de partida del proyecto fue el reto de trasladar hábitos desarrollados en una vivienda de gran escala a un departamento compacto de 85m², sin comprometer el confort ni la capacidad de recibir invitados. El diseño se enfocó en una organización espacial estratégica que pudiera acompañar la rutina de la pareja, al tiempo que guiaba inversiones conscientes, alineadas con la naturaleza temporal de su estancia. Más que reducir la escala, el objetivo fue preservar la experiencia de habitar, compartir y pertenecer.

La identidad visual sólida se logra a través de la continuidad material y el uso protagónico de la piedra, creando una atmósfera cohesiva, sensorial y atemporal que transforma una residencia temporal en un verdadero hogar. El proceso de personalización comenzó después de la entrega del departamento, incluyendo intervenciones directas en la distribución original. Se sacrificó uno de los dormitorios para ampliar la suite principal, reforzando la idea de confort y refugio en las áreas privadas.

En la zona social, la eliminación de un marco de ventana permitió integrar la sala con el balcón, potenciando la entrada de luz natural y la percepción espacial. El resultado es un ambiente más fluido, visualmente conectado con el entorno. Definidos por un enfoque de minimalismo sensorial, los interiores apuestan por la calma visual mientras invitan al tacto, a la permanencia y a un ritmo de vida más pausado.

La iluminación fue concebida como parte integral de la arquitectura, y no como una capa secundaria, que acompaña las líneas orgánicas del proyecto, resalta las superficies de piedra y genera distintas atmósferas a lo largo del día y la noche. La combinación de luz indirecta y puntos focales revela volúmenes, texturas y la relación entre llenos y vacíos. En la suite, una membrana tensada en el techo sobre el boudoir actúa como una superficie continua de luz suave, difundiendo la iluminación y creando un ambiente uniforme, sin deslumbramientos.

La iluminación funcional aparece de forma sutil, siguiendo la geometría orgánica de luminarias empotradas, con temperaturas cálidas que potencian la percepción sensorial de los espacios. Incluso los acabados eléctricos fueron cuidadosamente personalizados, con interruptores y tomas en acero inoxidable cepillado que añaden una capa de sofisticación en diálogo con la paleta material. En espacios donde la funcionalidad es clave, se especificaron superficies de alto desempeño para la encimera de la cocina y la mesa de comedor, combinando durabilidad técnica con sofisticación visual. El piso fue seleccionado con especial atención, considerando las necesidades del golden retriever, y buscando una apariencia monolítica que refuerza la continuidad espacial. Las paredes en tonos neutros incorporan acabados texturizados que invitan al tacto y potencian el carácter mimético e inmersivo del proyecto.

Para lograr la nueva configuración espacial fueron necesarias importantes intervenciones en la red sanitaria. El proyecto incluyó la creación de un boudoir integrado a la suite principal y la ampliación

del baño, garantizando tanto viabilidad técnica como coherencia espacial. Los sanitarios fueron completamente renovados, incorporando piezas de Kohler junto con lavabos suspendidos que refuerzan la estética contemporánea y sensorial del proyecto.

Entre los elementos curados, destacan objetos recolectados en viajes, que se convierten en piezas significativas dentro del espacio, como esculturas en polvo de mármol inspiradas en obras clásicas como la Venus de Milo y la Victoria de Samotracia. La composición se enriquece además con piezas de moda incorporadas como objetos de diseño, ampliando el diálogo entre moda, arte y arquitectura, y reforzando el carácter curatorial del proyecto. Este proyecto de Diane Justus no es un ideal lejano, es una prueba de que sí se puede vivir mejor en menos espacio, que se puede potenciar el estilo de vida desde decisiones inteligentes y de que el verdadero lujo no está en el tamaño, sino en cómo se siente habitarlo.

GALÁPAGOS

EL ESCENARIO PARA HABLAR DE EVOLUCIÓN, LIDERAZGO Y FUTURO

Galápagos es uno de esos destinos que obligan a pensar distinto. En ese territorio donde Charles Darwin encontró los indicios que lo llevaron a formular la teoría de la evolución, Saint-Gobain Imptek reunió, en abril de 2026, a sus principales distribuidores de América Latina para celebrar la XI Convención Internacional. Este escenario, acertadamente elegido, sirvió para entrelazar parámetros corporativos profundamente simbólicos con las sinergias conceptuales del entorno.

El mensaje no pudo haber tenido un escenario más coherente, porque hablar de evolución en Galápagos trasciende cualquier metáfora corporativa. Allí, donde la naturaleza lleva millones de años demostrando que sobrevivir implica adaptarse, transformarse y avanzar, la empresa planteó una reflexión sobre el presente y el futuro de la industria de la construcción. “Liderar ya no consiste únicamente en crecer comercialmente, sino en evolucionar junto con el planeta, la tecnología y las nuevas necesidades humanas”, mencionó Ramiro Sotomayor, fundador de Grupo Empresarial SRS.

Distribuidores de distintos países de Latinoamérica, medios de comunicación y líderes de las diferentes plantas Saint-Gobain en Colombia, Perú, Centroamérica y México, llegaron a las islas para vivir una experiencia diseñada alrededor de tres grandes pilares: innovación, evolución y sostenibilidad. A ese grupo se juntaron reconocidos arquitectos, dirigentes gremiales y representantes de la academia de Ecuador. Más que una convención comercial, el encuentro se convirtió en una declaración de principios sobre hacia

dónde avanza Saint-Gobain Imptek en una época marcada por desafíos ambientales, cambios tecnológicos y nuevas exigencias de eficiencia en la construcción.

“Liderar con propósito es más que una tendencia, es una decisión estratégica. El crecimiento sostenible solo es posible cuando existe liderazgo capaz de anticiparse al cambio, de allí nació el concepto Lead & Grow, que se entiende como liderar para crecer, pero también crecer para transformar”, señaló Juan Pablo Sotomayor, director general de Saint-Gobain Imptek, en uno de los espacios de reflexión vinculados a sostenibilidad y reputación corporativa. Esta frase resumió el espíritu de la convención.

La elección de Galápagos no respondió únicamente a su belleza natural, fue un escenario cargado de significado. En las islas donde Darwin comprendió que la evolución depende de la capacidad de adaptación, Imptek Saint-Gobain propuso una lectura contemporánea para la industria de la construcción, enfatizando en que las empresas que no innoven, que no evolucionen y que no incorporen la sostenibilidad como eje central en su desarrollo corporativo, inevitablemente quedarán rezagadas.

La innovación fue presentada no solo como ventaja competitiva sino como responsabilidad corporativa. Desde nuevas tecnologías de impermeabilización hasta soluciones termoacústicas y sistemas orientados a mejorar el confort y la eficiencia energética de las edificaciones, la empresa mostró cómo la investigación y el desarrollo se han convertido en herramientas esenciales para enfrentar las demandas de un mercado cada vez más consciente del impacto ambiental de la construcción.

Galápagos superó los parámetros de ser una extraordinaria sede para la convención, fue casi un manifiesto, y cada vez que revivo la experiencia encuentro más sinergias entre el entorno y el mensaje recibido. Cada paisaje volcánico, cada especie endémica y cada referencia inevitable a Darwin recordaban que evolucionar implica cambiar antes de que el entorno nos obligue a hacerlo, implica entender que el liderazgo verdadero pertenece a quienes son capaces de interpretar las señales del futuro.

Ramiro y Juan Pablo insistieron en la importancia de construir alianzas basadas en valores compartidos y en una visión de expansión sostenible. Juntos, los dos principales voceros de la empresa, insistieron en que el plan Lead & Grow de Saint-Gobain se aplica a nivel global, en los 80 países en los que tienen presencia, donde la marca construye su visión de liderazgo en construcción ligera y sostenible.

Ramiro llevó la conversación más allá de los indicadores corporativos y las metas comerciales, de hecho, no las mencionó, pero basándose en proyecciones de crecimiento poblacional mundial, planteó la reflexión sobre el enorme desafío que enfrentará el planeta en las próximas décadas para sostener las necesidades de una humanidad cada vez más numerosa.

Concluyó afirmando “que ninguna estrategia empresarial puede diseñarse hoy de espaldas a esa realidad. El verdadero liderazgo corporativo consiste en desarrollar, desde ahora, soluciones capaces de responder a ese crecimiento de manera sostenible y visión de largo plazo, para construir sin comprometer el futuro de las próximas generaciones”. Nada más apegado al espíritu de Lead & Grow que esta intervención.

Por su parte, Marco Corrales, CEO de Saint-Gobain Latam Norte, destacó las enormes oportunidades de desarrollo que

existen en Ecuador y la importancia estratégica de fortalecer la presencia regional con soluciones innovadoras y sostenibles para la construcción, con el objetivo de convertirse en socios estratégicos de sus clilentes. El desafío es superar el desempeño de los mercados donde están presentes.

En uno de los momentos más espontáneos y auténticos de su intervención, Marco decidió apartarse del libreto para compartir una reflexión que conectó profundamente con los asistentes ecuatorianos. Con la mirada de quien observa el país desde afuera, comentó que el ecuatoriano tiende a enfocarse únicamente en los problemas de su propia nación, mientras que él ve exactamente lo contrario. “Veo un país extraordinario, dolarizado, estable frente a otros mercados de la región y con un enorme potencial para atraer innovación e inversión. Ecuador es territorio fértil para invertir en desarrollo empresarial y construcción de nuevas oportunidades”. Esa visión no es casual, es la que llevó a Saint-Gobain, un gigante mundial que cuenta con más de 360 años de trayectoria, a aliarse estratégicamente con Imptek, que suma 45 años de liderazgo en Ecuador, para seguir construyendo un mejor futuro.

Las conferencias fueron de una riqueza inmensa en contenido y dejaron grandes reflexiones. “La próxima etapa de crecimiento regional dependerá de la capacidad colectiva para innovar, adaptarnos y construir de manera más consciente, eso es liderar y crecer” mencionó Juan Pablo, y enfatizó que “la sostenibilidad dejó de ser tendencia para convertirse en exigencia”.

Pero, más allá de enfocarse únicamente en cuánto crece el mercado, la visión estratégica de la compañía se centra en cómo evolucionar al ritmo de las transformaciones de la ciudad y del país. “Lejos de percibir el entorno actual como una amenaza, la

empresa lo interpreta como un enorme desafío y una oportunidad de expansión, especialmente ahora como parte del Grupo SaintGobain, cuya dimensión global nos permite complementar la oferta con un portafolio internacional de soluciones. Dejamos atrás el concepto tradicional de vender productos, ahora nos enfocamos en ofrecer soluciones integrales, alineadas con un mercado cada vez más dinámico y en permanente cambio” concluyó Estefanía Jarrín, gerente de ventas nacionales.

Silvia Andino, gerente de marketing, compartió importantes estadísticas del impacto de marca en el mercado. “Tras cinco años de monitoreo constante del comportamiento y posicionamiento de nuestras marcas, la empresa destaca un crecimiento contundente en reconocimiento y presencia en el mercado ecuatoriano. El top of mind, que hace cinco años apenas alcanzaba el 1%, hoy llega al 20%; mientras que el nivel de recordación y brand awarness se sitúa en un sólido 90%”, comentó.

Pero quizá uno de los momentos más significativos de la convención ocurrió fuera de los salones y las presentaciones corporativas. Como parte de su agenda de sostenibilidad y compromiso social, Saint-Gobain Imptek ejecutó una intervención en la Escuela Carlos Darwin, en la isla San Cristóbal, donde la empresa donó e instaló un sistema de impermeabilización para la cubierta con productos que brindan beneficios termoacústicos, impermeabilización al 100% que extiende la vida útil en 10 años, destinada a mejorar las condiciones de aprendizaje de sus estudiantes.

La solución implementada garantiza impermeabilización total, reducción significativa del ruido producido por las lluvias y disminución de hasta 30 grados centígrados en la temperatura interior de las aulas. En un entorno climático complejo como el de Galápagos, estas mejoras tienen impacto directo sobre la experiencia diaria de estudiantes y docentes.

A ello se sumó la donación de más de cien libros infantiles, reforzando la idea de que la sostenibilidad debe incluir educación, comunidad y transferencia de conocimiento. Sí, en el mismo territorio que inspiró una de las teorías científicas más trascendentales de la humanidad, una compañía vinculada al mundo de la construcción apostó por generar bienestar tangible para las nuevas generaciones.

“La sostenibilidad no es discurso, es responsabilidad que se demuestra con acciones concretas”, expresó Juan Pablo al referirse a la intervención realizada en la escuela Carlos Darwin. No habló únicamente de materiales más eficientes o metas de carbono neutralidad, el enfoque fue más amplio. “Debemos comprender que la evolución empresarial hoy exige mirar simultáneamente el impacto económico, ambiental y humano de cada decisión”.

Pero hubo un detalle que reflejó con enorme claridad que el espíritu de integración es transversal en toda acción corporativa o personal. A los invitados al congreso se nos pidió llevar libros infantiles para contribuir personalmente a la donación que recibió la escuela. Así, la integración dejó de ser parte únicamente del discurso y se convirtió en una experiencia compartida, donde cada persona aportó al propósito común de apoyar la educación de niños en Galápagos, materializando el concepto que mencionaron los directivos de la empresa anfitriona. “Entendemos la sostenibilidad como una manera integral de construir futuro, todos somos responsables de esto”. Este pequeño gesto de aportar con un libro nos convirtió en parte activa de una misma causa.

La XI Convención Internacional de Saint-Gobain Imptek dejó varias lecciones. Una de ellas fue entender que evolucionar no significa dejar atrás lo que somos, sino desarrollar nuevas capacidades para permanecer relevantes en el tiempo. Darwin lo entendió observando la naturaleza. Hoy, más de un siglo después, SaintGobain Imptek tomó esa misma inspiración para hablar del futuro de la industria.

Otra de las grandes fortalezas de la convención fue comprender que detrás de un evento impecable existe también una visión estratégica profundamente humana. La organización de este Congreso tomó cerca de un año entre planificación y coordinación para lograr una experiencia donde cada detalle parecía pensado para reforzar cercanía y sentido de pertenencia con la marca. Dos vuelos movilizaron a invitados de toda Latinoamérica, que habían llegado a Quito y Guayaquil, hacia las islas; dos hoteles de lujo, ubicados uno junto al otro, permitieron que las conversaciones continuaran más allá de las conferencias formales. La gastronomía local, los recorridos terrestres y las expediciones en lancha alrededor de la isla, incluyendo jornadas de snorkeling en uno de los ecosistemas más extraordinarios del planeta, transformaron la convención en una vivencia emocional además de profesional. Tras bastidores vivimos momentos inolvidables de espontáneas manfiestaciones de camaradería y diversión que harán de esta experiencia una de aquellas que llevan el membrete de inolvidables en el archivo de nuestra memoria.

Otro gran impacto, que fue más profundo que la hospitalidad, es que Saint-Gobain Imptek logró fortalecer fidelidad hacia la marca y dejó insumos para innovar en estrategias comerciales entre sus distribuidores. A los asistentes que no somos distribuidores, nos regaló un entendimiento más cercano de sus productos, y, en general a todos los invitados, una mejor comprensión de la filosfía de la marca, lo cual inspiró un enorme respeto por los líderes que hoy dirigen su rumbo corporativo.

Pero, sin lugar a dudas, el logro más importante fue despertarnos, sacudirnos, para que asumamos compromisos personales alrededor del gran propósito global de Saint-Gobain Imptek, “Making the world a better home”.

Deducciones de Impuesto a la renta relacionadas con inmuebles

DANIEL ROBALINO

Aestas alturas del año, cuando hemos presentado nuestra declaración de impuesto a la renta y nos arrepentimos de no haber sido prolijos en mantener los respaldos necesarios para aplicar deducciones, esta entrevista con Daniel Robalino, experto en temas inmobiliarios, cae como anillo al dedo.

Hagamos las cosas bien desde hoy, para aprovechar y obtener todos los beneficios que por derecho tenemos, porque así lo permite la ley.

¿Cómo está estructurado el régimen de deducciones para personas naturales en Ecuador y qué rol juega la vivienda dentro de ese esquema?

En el contexto actual de deducciones por gastos personales, la vivienda desempeña un papel relevante. La ley reconoce como gastos personales, entre otros, los realizados por concepto de alquiler, mantenimientos menores, impuestos a la propiedad y los intereses de créditos hipotecarios.

Hay que distinguir dos escenarios. El primero es vivienda propia de uso personal, a la cual se aplica el régimen de gastos personales

como una rebaja para el impuesto a la renta personal. Todos los gastos deben estar debidamente soportados en facturas, contratos, préstamos, etc. La deducción varía en función de las cargas familiares. El segundo escenario es el de inmuebles adquiridos como inversión. Los ingresos obtenidos están sujetos, por regla general, al pago del impuesto a la renta. En caso de personas naturales que no llevan contabilidad, se aplican deducciones específicas de hasta el 1% del avalúo del inmueble por concepto de gastos de mantenimiento. En el caso de personas naturales obligadas a llevar contabilidad y de compañías, se puede deducir la depreciación y los gastos relacionados con la actividad económica.

¿Se han dado cambios recientes en la normativa tributaria que afecten a la compra de vivienda?

En los últimos meses se han incorporado medidas tributarias relevantes para el sector vivienda y construcción. Por ejemplo, en abril de 2026 la Asamblea Nacional aprobó una ley para incentivar la construcción de viviendas de interés social, que creó un mecanismo para las compañías que donen viviendas de

interés social o valores destinados al financiamiento del subsidio estatal para este tipo de proyectos. El beneficio equivale al 100% del valor donado, con un límite máximo del 30% del impuesto a la renta causado en el ejercicio fiscal, sin derecho a devolución. Por otro lado, desde abril de 2024, ciertos materiales de construcción tienen una tarifa reducida del IVA al 5%. La condición es que el proyecto esté calificado en el Ministerio de Infraestructura y Transporte. Además, desde enero de 2024 existe el derecho a la devolución del IVA pagado en adquisiciones locales o importaciones de bienes y servicios destinados a la construcción de proyectos inmobiliarios para personas naturales y sociedades. Este beneficio es aplicable incluso a proyectos destinados a vivienda propia. Los límites varían en función del costo, y llegan a aproximadamente al 6.5% del costo total de la vivienda.

¿Qué gastos relacionados con vivienda propia son deducibles?

Los intereses de préstamos hipotecarios por ampliación, remodelación, restauración, adquisición o construcción de vivienda, el pago del impuesto predial, contribuciones especiales o de mejora, y servicios básicos. La norma también permite la deducción de gastos por arriendo, pago de alícuotas de condominio y expensas comunes de mantenimiento, pero hay que considerar que todos los gastos personales tienen límite.

¿Cuáles son los límites?

Se calculan caso a caso. Concretamente, el monto de la rebaja equivale al 18% del menor valor entre los gastos personales declarados en el ejercicio fiscal; o el monto de la canasta familiar básica, multiplicado por el número de canastas que corresponda según el número de cargas familiares, de la siguiente manera:

Sin cargas: hasta USD 1.035,47 (18% de USD 821,80 x 7)

Con 1 carga: hasta USD 1.331,32 (18% de USD 821,80 x 9)

Con 2 cargas: hasta USD 1.627,17 (18% de USD 821,80 x 11)

Con 3 cargas: hasta USD 2.070,94 (18% de USD 821,80 x 14)

Con 4 cargas: hasta USD 2.514,71 (18% de USD 821,80 x 17)

Con 5 cargas familiares o más: USD 2.958,48 (18% de USD 821,80 x 20)

¿Cómo se aplican estas deducciones en la práctica?

Para aplicar esta rebaja es necesario contar con el sustento suficiente, es decir, con facturas de compra válidas, tablas de amortización en caso de intereses, contrato de crédito hipotecario, documentos que acrediten cargas familiares, cuando corresponda, entre otros.

Para arriendos es necesario contar con el contrato de arrendamiento, las facturas emitidas por el arrendador y los comprobantes de pago. El punto clave es que no basta con haber realizado el gasto, debe poder probarse documentalmente y debe corresponder a una categoría reconocida por la norma, en este caso: vivienda.

¿Cómo declaran esos ingresos los inversionistas que tienen inmuebles arrendados?

Todo arrendador de un bien inmueble debe estar inscrito en el RUC ante el SRI y emitir facturas por el canon de arrendamiento. Dichos arrendamientos constituyen ingresos que deben declararse como ingresos gravados para efectos del impuesto a la renta, sin excepción. En lo que respecta al IVA, es importante recordar que el arrendamiento de inmuebles destinados a vivienda y de predios agrícolas tiene un IVA del 0%, mientras que el arrendamiento de otros inmuebles, como locales comerciales, tiene un IVA del 15%.

¿Qué actividad económica debe tener registrada el contribuyente para emitir facturas?

El arrendamiento de inmuebles se clasifica principalmente bajo la Sección “L - Actividades Inmobiliarias” del Clasificador Industrial Internacional Uniforme que utiliza el SRI. El código exacto puede variar según el tipo de inmueble.

¿Qué gastos puede descontar del impuesto a la renta quien genera ingresos por arriendo?

Cualquier gasto que, estando debidamente soportado, contribuya a la generación del ingreso, como por ejemplo intereses por préstamos debidamente documentados con la tabla de amortización y el contrato de préstamo. Además, primas de seguros, depreciación del inmueble, gastos de mantenimiento, impuestos sobre la propiedad, tasas por servicios públicos, entre otros.

¿Cómo se combinan las deducciones en caso de alguien que tiene dos propiedades, una donde vive y otra que arrienda?

Es necesario tener especial cuidado en diferenciar cada uno de los gastos. Aquellos relacionados a vivienda propia se sujetan a las regulaciones aplicables a la rebaja de gastos personales, con sus respectivos límites; mientras que aquellos relacionados a vivienda que se da en arriendamiento se consideran gastos deducibles y reducen el monto de la base sobre la que se calcula el impuesto a la renta.

¿Estas deducciones pueden continuar aún después de concluido el período de depreciación del inmueble?

Para el arrendamiento de bienes, se pueden considerar como deducciones los gastos en los que se incurra en cada período, incluso si el período de depreciación del inmueble ha finalizado. Acá lo importante no es la antigüedad del inmueble sino que el mismo siga generando rentas.

Cómo se aplican estas deducciones en caso de tener separación de bienes en la sociedad conyugal?

La deducción corresponderá al cónyuge titular del inmueble y, en consecuencia, registrará el ingreso y los gastos asociados a dicha actividad económica. Si existe sociedad conyugal, los ingresos y gastos se imputan a la sociedad conyugal.

¿Existen ventajas tributarias entre comprar un inmueble como persona natural para uso propio versus persona jurídica?

Depende de cada caso, pero en relación a inmuebles destinados a vivienda, la compra a título personal tiene sentido porque permite la deducción através de gastos personales. Una persona jurídica no tiene “gastos personales” de vivienda ni puede deducir gastos personales de sus accionistas. Ahora bien, si el inmueble no es vivienda, sino local comercial, bodega o planta industrial, tiene sentido que la compra se efectúe a través de una sociedad, ya que, además de deducir los gastos asociados a su tenencia, uso y mantenimiento, es posible deducir la depreciación del inmueble.

Existen ventajas tributarias entre comprar un inmueble como persona natural para arrendarlo versus persona jurídica?

Más que fijarnos en el tipo de inmueble tenemos que considerar el número de inmuebles que se vayan a destinar a la renta. Como persona natural resulta conveniente cuando se tiene uno o pocos inmuebles, dado que la administración es sencilla y los ingresos pueden no justificar los gastos propios de constituir y mantener una sociedad. Por otro lado, cuando la inversión incorpora varios inmuebles, la sociedad permite una operación más estructurada que mitiga riesgos patrimoniales y además permite estructurar el escalamiento del negocio a través de acceso a financiamiento y capital.

¿En qué casos es recomendable estructurar una inversión inmobiliaria a través de una figura jurídica y no como persona natural?

Tiene sentido cuando el volumen de ingresos y complejidad operativa lo requieren, o cuando existe más de un socio o inversionista. Esto permite separar el patrimonio personal del patrimonio comercial y unificar la administración de forma eficiente. Además, genera eficiencias en costo para el cumplimiento de las regulaciones de control del lavado de activos y del back office administrativo.

Hay que entender cada modelo de negocio. Uno es invertir para rentar y otro para la compra y venta. En caso de personas naturales, la venta de hasta dos inmuebles por año no genera impuesto a la renta, pero sí genera plusvalía que se paga a los municipios. En caso de compañías inmobiliarias, desde la primera venta se paga impuesto a la renta y plusvalía. Alternativamente, en ciertos casos puede considerarse una estructura fiduciaria, porque la transferencia a título de fideicomiso no genera impuestos. Para ello, es fundamental contar con asesoría especializada que evite errores en los procesos y declaraciones.

¿Algún beneficio poco conocido que el ciudadano debería aprovechar?

El principal es la devolución de IVA pagado en adquisiciones o importaciones de bienes y servicios destinados a la construcción de proyectos inmobiliarios, aplicable a personas naturales y sociedades. Si bien los promotores inmobiliarios lo utilizan, pocas personas lo aplican en sus proyectos de construcción de vivienda personal o comercial. Hay algunos límites y condiciones que se deben observar para asegurar la recuperación de este IVA.

¿Recomendaciones para quien compra vivienda o piensa en comprar inmuebles como inversión?

Desde el punto de vista tributario, mis recomendaciones son que lleven un registro mensual de los gastos que podrán utilizar como rebaja por este concepto y que no dejen todo para último momento. En estos procesos es más eficiente, y típicamente menos costoso, ser formal. Tratar de sorprender al servicio de rentas no es una buena idea y conlleva riesgos importantes para las familias e inversionistas. Definitivamente, no recomendamos evitar la facturación, no pedir comprobante de compra y no tener orden y sustento en las transacciones. En caso de haber contratado un préstamo hipotecario, conviene distinguir los pagos de capital de los pagos de interés, ya que únicamente estos últimos pueden considerarse gastos personales. Y para quienes consideran construir una vivienda propia, recomendamos evaluar si pueden acceder al beneficio de devolución del IVA.

Para quien compra inmuebles como inversión, mi mayor recomendación es que separen claramente vivienda personal de los inmuebles de renta, que tenga en orden su RUC en el SRI y que lleven un adecuado soporte de los gastos de mantenimiento, seguros, intereses, impuestos, tasas y otros asociados a la actividad económica y que, de tener varios inmuebles bajo este propósito, analice si una sociedad puede resultar conveniente para aislar riesgos y generar eficiencias operativas y administrativas.

En caso de arriendo de viviendas, donde no es muy habitual que el arrendatario efectúe retenciones de impuesto a la renta, es recomendable que se cree un fondo mensual donde se vaya separando una parte del ingreso para el pago del impuesto a la renta anual.

Para inversionistas que compran y venden inmuebles, un tax planning detallado es necesario para evitar pagar tributos por encima de lo debido.

¿El sistema tributario en Ecuador incentiva la compra de vivienda o aún hay espacio para mejorar?

El sistema que tenemos es restrictivo en algunos aspectos y prioriza la recaudación. Creo que en la promoción de inversión inmobiliaria para familias y grandes inversionistas, siempre habrá margen para la mejora regulatoria.

El régimen de rebaja por gastos personales puede resultar complejo para los ciudadanos que no cuentan con asesoría tributaria. Hay límites de deducibilidad y, por otro lado, no hay incentivos para quienes no llevan contabilidad, que permitan la depreciación de los bienes. Sería ideal para las familias tener la capacidad de deducir una porción del valor de la compra cada año de sus gastos personales, tal como lo hacen las compañías con la depreciación de inmuebles.

Para grandes inversionistas, las reformas que permitan la estructuración de RIFs y RITs siempre serán bienvenidas y viabilizarán la inversión extranjera en este rubro.

¿Por qué es importante que el ciudadano entienda el impacto tributario de sus decisiones inmobiliarias?

Por que la incorrecta interpretación de las regulaciones tributarias puede hacer que el ciudadano pierda beneficios, pague más impuestos de lo debido o que asuma contingencias frente al SRI. Estar bien asesorado y actuar siempre en el marco de la ley y a tiempo es el mejor consejo.

Aplicar deducciones de forma incorrecta conlleva riesgos importantes como el pago de impuestos adicionales, intereses y multas, no solo cuando se aplican deducciones incorrectas, sino también cuando no se las soporta adecuadamente o no se lleva un registro de ingresos relacionados a inmuebles, como el caso de arriendos. A manera de ejemplo, en junio de 2025, el SRI anunció la ejecución de procesos de control enfocados a 1.500 contribuyentes, que a criterio de la autoridad habrían percibido ingresos por arrendamiento de bienes inmuebles y habrían utilizado deducciones incorrectas.

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RENACER SIN CADENAS

DINA DUBNITSKY

Por Caridad Vela

Empiezo mi conversación con Dina haciendo una pregunta mundana, casi de libreto, para romper el hielo.

¿De dónde eres, dónde creciste, cómo llegaste a Ecuador? Su respuesta se extiende como un susurro que me envuelve, me traslada a otra dimensión para entender que su vida no se explica desde la geografía, se explica desde los gratos recuerdos de su infancia y las profundas heridas de su vida adulta.

El relato comienza antes de su nacimiento, en una Europa desgarrada por la guerra, en familias que sobrevivieron al horror y cargaron, sin saberlo, con memorias que se heredan en silencio generación tras generación.

Dina nació en Kazajistán, un punto en el mapa donde la vida se sostuvo como pudo después de haberlo perdido todo en la guerra. Este territorio, más que origen fue consecuencia, pues sus padres llegaron ahí por caminos distintos sobreviviendo al Holocausto. Su madre, rumana, y su padre, ucraniano, cargaban corazones marcados por pérdidas imposibles de dimensionar. Se encontraron en medio del exilio, reconstruyeron una vida y, muchos años después, cuando su madre bordeaba los cuarenta, nació Dina, la hija tardía, la que creció entre tres hermanos mayores y una casa donde el amor convivía con una nostalgia constante.

“Siempre decía que tenía cuatro padres rodeándome, pero no me refería a mi casa”, recuerda. No era una frase ligera, era la forma de explicar una infancia sostenida por una red emocional intensa, protectora, profundamente amorosa. La casa que construyó su padre con sus propias manos no respondía a ningún canon arquitectónico. “Era pequeña, improvisada, pero tenía vida. La cocina estaba en la entrada, abrías la puerta y estabas en la cocina, en ese espacio que era el corazón de todo”. Ahí creció entre aromas de pan recién hecho, crepes, pescado traído por un padre pescador y cazador, y una madre que parecía no dormir nunca.

Ese mundo, precario pero lleno de afecto, se convertiría, sin que ella lo anticipara, en el cimiento invisible de todo lo que vendría después.

“Cuando cayó la Unión Soviética la vida volvió a sacudirse. Mi familia emigró a Israel, y con ello llegó otra forma de supervivencia angustiante. Esta vez éramos los migrantes que empiezan desde cero. Yo tenía 15 años. Mi padre, que era periodista y fotógrafo, pasó a ganar un dólar por hora cosechando manzanas”. Dina cambió de colegios una y otra vez, trabajó limpiando casas mientras estudiaba, se adaptó a idiomas, culturas, códigos nuevos. Luego vendría el servicio militar, las noches trabajando como mesera, sus estudios en la universidad.

Se graduó de enfermera y trabajó en emergencias. Ahí conoció otro tipo de dolor que trascendía lo físico. “Me dí cuenta que no era mi profesión, me consumía cada día con cada muerte y cada niño que se iba entre mis brazos. Eran sentimientos que me atravesaban y los cargaba conmigo”. Salir de ese mundo fue, para ella, una forma de salvarse.

Llegó a Ecuador a los 32 años, con dos hijos pequeños y un equipaje de vida que ya era demasiado grande para su edad. El matrimonio que la trajo hasta aquí nació también de esas ideas heredadas por generaciones: formar una familia, cumplir con lo esperado, sostener un modelo que pocas veces se cuestionaba. Durante años intentó sostener ese modelo. Lo hizo con disciplina pero con miedo, con una lealtad que no siempre fue correspondida. Estaba sola en un país nuevo, lejos de su familia, sin red de apoyo, y por esa razón asumió el rol de madre, esposa y cuidadora, siempre pensando en los demás, sin valor para reclamar un espacio propio.

Hubo señales, muchas señales que, a lo largo de los años, le permitían atisbar que ese no podía ser el camino, que eso que ella vivía no era felicidad, al menos no la que vivió en el hogar de sus padres. Pero como ocurre tantas veces, esas señales no siempre se ven cuando es uno quien está dentro.

El cuerpo fue el primero en hablar. Con su último hijo sufrió una depresión posparto que no lograba superar. Luego, un hipertiroidismo extremo que pasó desapercibido hasta volverse crítico; algunos tumores, pero uno en especial que amenazó con arrebatarle la movilidad y la mantuvo meses sin poder caminar. Tuvo que volver a aprender detalles tan básicos como levantarse, sostenerse, avanzar.

Pero como todo en la vida tiene un para qué, ese tumor fue, literalmente, su renacer, su despertar. Esta dramática situación se convirtió en el inicio de su reconstrucción interna. En medio del dolor físico empezó a reconectar consigo misma. El esfuerzo, el ejercicio, el movimiento, el baile, ese lenguaje que le había sido negado de niña, se convirtieron en una forma de expresión, de liberación, de identidad y, al mismo tiempo, fueron espacios donde logró crear comunidad y valiosas amistades.

“Por primera vez en muchos años sentí algo distinto. Era felicidad propia, no una prestada que dependía de los demás, no una condicionada, no una dependiente, esta vez era propia, y me sorprendió porque yo no la había conocido antes”.

En su entorno, lo que por fuera parecía estabilidad, por dentro era una estructura frágil.

El punto de quiebre no fue uno en específico, fue una acumulación de situaciones que se repitieron, límites que se cruzaron y episodios

que dejaron huella. Una única verdad atravieza esta estapa de su vida, la de un proceso profundamente duro, que la lleva a hablar de su pasado como el de una mujer que vivió cómoda hacia afuera, asfixiante hacia adentro. La validación era escasa y el control, constante.

Menciona momentos en los que su dignidad se puso a prueba sin que nadie más lo note, porque aprendió a ocultarlo, hasta que el vaso se derramó. “Creo que inconscientemente siempre supe que tenía que salir de ahí, pero para tomar la decisión tenía que vivir lo que viví, de lo contrario no hubiera entendido dónde estaba”. Cuando finalmente lo hizo no hubo impulsividad, hubo miedo, mucho miedo.

Su decisión fue pausada, sin prisas. “Reconstruirme sin destruirme”, me dice. Empezó por lo único que realmente era suyo, su capacidad de crear.

La cocina, esa herencia emocional de su infancia, volvió a aparecer. Primero como refugio, luego como lenguaje y, finalmente, como proyecto. Lo que comenzó como un blog impulsado por su hija se transformó en algo mucho más grande. Nació un espacio de encuentro, de sanación, de comunidad. “Mi hija es mi ángel, mi fuerza”.

“Mis talleres no eran solo clases de cocina, eran mesas abiertas donde la gente llegaba a aprender, pero también a hablar, a llorar, a reconocerse en otros, a sentirse menos solos”. Sin buscarlo, Dina había creado un lugar donde lo humano volvía a estar en el centro de la mesa.

Sus talleres estuvieron “sold out” siempre, su poder de convocatoria fue insólito, pero lo que de verdad le llenaba el alma es que eran sus propios talleres. “Por primera vez había independencia, decisiones propias, riesgos asumidos y superados. No fue fácil. Hubo momentos de incertidumbre extrema, de no saber cómo sostener lo construido, de tener que empezar con lo mínimo. Pero esta vez, la diferencia era que ya no esperaba validación externa, aprendí a creer en mí”.

Y por el camino de la cocina, ese recuerdo dulce de su infancia, eligió seguir creciendo. Creó el restaurante Boker Tov, que significa buenos días en hebreo. “No es un nombre elegido al azar. Es, en esencia, una declaración de vida.

Boker Tov es más que un saludo, es un símbolo de lo que le fue negado y que ella decidió reclamarle a la vida. Es un acto íntimo, una manera de resignificar el inicio de cada jornada, de “crear un espacio donde la energía, la calidez y el encuentro comiencen como siempre debieron, con luz, con presencia, con respeto”. Boker Tov es, en este sentido, su nuevo amanecer.

Comer en Boker Tov es una caricia al paladar. Cada preparación nace de los recetarios que Dina ha coleccionada a través del tiempo.

“Cada receta tiene un recuerdo, una emoción, una persona. Son recetas que no solo se ejecutan, se evocan”. Y es precisamente de ahí, de ese archivo emocional y culinario, de donde nace el menú de Boker Tov. Cada plato es una reinterpretación de sabores traídos del pasado a su nuevo presente con una sensibilidad muy propia.

“No cocino solo para alimentar, cocino para contar mi historia a través de un hilo invisible que conecta lo más lindo de mi pasado con cada mesa que sirvo”. La experiencia gastronómica en Boker Tov es casi autobiográfica. En cada página hay una historia, una herencia que viene desde su madre que transformaba la escasez en abundancia, y el acto de cocinar en un gesto de amor profundo. La búsqueda de sentido ha sido transversal en ella durante estos años, y eso la llevó a conectar con su espiritualidad, no desde la imposición, sino desde la elección consciente. En la ceremonia de las velas, un ritual profundamente simbólico dentro de la tradición judía, que practica cada viernes a la hora en punto, Dina encuentra momentos de pausa, de introspección y de conexión con sus

“No cocino solo para alimentar, cocino para contar mi historia a través de un hilo invisible que conecta lo más lindo de mi pasado con cada mesa que sirvo”. La experiencia gastronómica en Boker Tov es casi autobiográfica. En cada página hay una historia, una herencia que viene desde su madre que transformaba la escasez en abundancia, y el acto de cocinar en un gesto de amor profundo”

raíces. “Encender las velas no es un acto religioso rígido, es un gesto de recogimiento, de gratitud y de intención. Es un espacio donde honro la historia de mi familia, de las mujeres que vinieron antes que yo, la presencia de mis hijos y el camino que he logrado recorrer”. En la luz de esas velas conviven el pasado y el presente, el dolor del ayer y la serenidad de hoy, que finalmente empieza a habitar su corazón.

Hoy, Dina es una empresaria consolidada, una mujer cuya historia dejó de ser carga para convertirse en motor, y por eso la comparte en estas páginas. “Sé que hay muchas mujeres con miedo a tomar decisiones, mujeres que viven vidas tan duras como la mía, mujeres que aguantan por esa herencia de generaciones que aguantaron, por los hijos, por verguenza o por cualquier otra razon, y quiero que sepan que no están solas”.

Más allá del éxito logrado, ella logró despojarse de las cadenas del pasado, y esa es una gran lección. “No hablo desde el resentimiento, no tengo afán de revancha, hablo desde la consciencia después de entender que incluso los capítulos más difíciles forman parte de un camino que, bien transitado, puede llevarte de regreso a ti misma y puedes volver a ser feliz”.

Su historia es la de alguien que sobrevivió a la guerra, al desarraigo, a las enfermedades y al miedo. Dina, contra todo pronóstico, eligió no marchitarse, eligió reconstruirse.

Renacer emocional del diseño en el corazón de las Letras Casa Decor 2026

Cada edición de Casa Decor funciona como un espejo del momento que vive el interiorismo contemporáneo, pero algunas consiguen, además, capturar una transformación más profunda en la manera de habitar. La de 2026, que tuvo lugar en la calle San Agustín 11, en pleno Barrio de las Letras de Madrid, llegó marcada precisamente por ese cambio de sensibilidad.

Casa Decor se ha adentrado por primera vez de lleno en las entrañas de un barrio literario y artístico donde residieron las grandes mentes del Siglo de Oro español. El resultado ha sido una simbiosis perfecta entre el legado histórico y la creatividad contemporánea expuesta por más de 200 profesionales y firmas participantes.

Rodeada de un contexto urbano excepcional donde convivieron patrimonio, cultura y memoria, la muestra se situó muy próxima al eje del Paseo del Prado, reconocido como Patrimonio Mundial por

la UNESCO. El inmueble, una imponente casa palacio de 3.500m2 construida entre 1892 y 1895 por el arquitecto Enrique Sánchez y Rodríguez como residencia familiar para Alonso Álvarez de Toledo y Caro, marqués de los Vélez y conde de Niebla, constituye una de las pocas muestras de arquitectura nobiliaria que sobreviven en la zona. El palacio fue levantado originalmente sobre un solar que la duquesa viuda de Medinaceli vendió al marqués tras la demolición del antiguo convento de San Agustín y del palacio de Medinaceli, lugar donde hoy se erige el hotel Palace.

A lo largo de su historia, el edificio acumula fascinantes capas arquitectónicas que enriquecieron su valor patrimonial. Conserva la monumentalidad sobria del clasicismo madrileño en sus estancias más nobles de las plantas baja y primera, con suelos de mármol blanco, columnas exentas, elaboradas molduras y cornisas, y unas espectaculares vidrieras de la Casa Maumejean que exhiben el escudo familiar.

Teniendo en cuenta la riqueza histórica y la belleza del lienzo arquitectónico que albergó esta edición, era de esperar que los espacios dialogaran en perfecta armonía con el patrimonio del edificio. De este modo, el inmueble se transformó en un auténtico laboratorio de diseño contemporáneo, capaz de innovar sin perder un ápice de su memoria histórica.

Sin embargo, lo verdaderamente fascinante sucedió puertas adentro. Más allá de la indudable espectacularidad de las propuestas, Casa Decor 2026 ha consolidado una premisa fundamental: la estética, aunque sigue siendo indispensable, se subordina ahora a conceptos transversales como el bienestar, la experiencia emocional, la autenticidad y el confort en la vida cotidiana. Las declaraciones de los interioristas entrevistados para este reportaje revelan un consenso unánime: el minimalismo frío y aséptico que dominó buena parte del diseño internacional en los últimos años muestra signos inequívocos de agotamiento. En su lugar, emerge con fuerza una corriente volcada en el color, las texturas y la creación de espacios profundamente sensoriales, emocionales y personalizados.

Inmaculada Recio manifiesta el declive de “esa estética excesivamente fría y minimalista que durante años dominó muchos interiores”. Según explica, en este momento se prioriza la creación de hogares “más cálidos, más táctiles y emocionales”, donde la perfección cede su lugar a espacios auténticos, humanos y vívidos.

Por su parte, Mariana Piacceri comparte esa misma percepción y anticipa una vuelta rotunda hacia “materiales nobles y atemporales, como la madera natural, las piedras y las texturas orgánicas”, al tiempo que augura que las estéticas sintéticas e impersonales perderán protagonismo frente a entornos más cálidos y sensoriales.

Esta transformación también se manifiesta con fuerza en el plano cromático. Sandra Antón señala que el color marca la pauta del interiorismo actual frente al agotamiento de “los espacios blancos impolutos”.

Lejos de responder a un retorno nostálgico o puramente decorativo, lo que se consolida es un nuevo concepto de sofisticación centrado en la experiencia espacial y no solo en su fotogenia.

Mariana Piacceri desarrolló precisamente esta filosofía a través de un rincón diseñado minuciosamente a medida para los amantes de la música, donde cada elemento, desde la iluminación y la acústica hasta la materialidad y el aroma, trabajaron de forma conjunta para despertar todos los sentidos. “La intención era crear un espacio capaz de despertar emociones y generar experiencias”, detalló la interiorista, concibiendo la vivienda no

solo como un lugar funcional, sino como “un refugio personal y sensorial”.

Esta misma sensibilidad envolvió el proyecto inmersivo diseñado por Virginia Albuja para la firma Bang & Olufsen (B&O). Su propuesta transformó una de las estancias de la casa palacio con la finalidad explícita de “hacer sentir al visitante que accede a una casa palacio transformada en un Club Clandestino” para descubrir los cien años de historia de la marca.

Al tratarse de un espacio protegido por patrimonio, Virginia estudió la manera de adaptar el diseño a su esencia arquitectónica fundamental. Para lograrlo, apostó por una ingeniosa intervención escenográfica basada en el uso de tejidos, materiales de última generación y espejos destinados a desvirtuar los límites espaciales, coronado por un color unificado en paredes, suelos y techos cuyo propósito era “confundir al ojo humano y hacerle perder las dimensiones del espacio”.

Este cambio de perspectiva altera profundamente la interpretación de la vivienda contemporánea. Tras un periodo en el que el hogar se ha visto obligado a convertirse simultáneamente en oficina, refugio y espacio social, el interiorismo asumió una responsabilidad emocional explícita. “Vivimos muy rápido y la casa se ha convertido en un refugio emocional”, afirma Inmaculada Recio, incidiendo en que la disciplina tenía el deber de “generar bienestar” y proyectar calma, equilibrio y autenticidad.

Verónica Montijano coincide con esta visión al señalar que la dimensión emocional constituye, de hecho, “la clave” de cualquier proyecto, reconociendo que es también “la más difícil de estructurar” debido al profundo grado de atención y conocimiento que exige sobre el cliente.

Esta prioridad adapta la práctica del diseño. Más allá de resolver eficazmente una distribución técnica o seleccionar materiales de gama alta, se empieza a proyectar en función de la experiencia sensorial del habitante. De ahí el protagonismo absoluto otorgado a las texturas, la continuidad material y la iluminación.

Sandra Antón comenta haber detectado cambios en las demandas del cliente: “las zonas comunes se amplían, al igual que los baños”. Los interiores buscan una conexión directa con el exterior y una presencia masiva de luz natural, bajo una premisa unánime: “Quieren que la luz natural bañe todos los espacios”. Ese deseo de conseguir plantas más fluidas, conectadas y humanas guía la propuesta de Inmaculada Recio, quien optó por integrar de manera natural la cocina y la oficina para favorecer la convivencia cotidiana y la continuidad visual. “Hoy la casa ya no se entiende como una suma de estancias aisladas”, señaló, sino como un núcleo integrado donde convivir, trabajar, recibir y disfrutar de forma fluida, consolidando a la cocina como el auténtico corazón de la vivienda.

Curiosamente, en pleno auge de los espacios híbridos y de las plantas abiertas, también surgieron voces profesionales que reivindicaron con firmeza ciertos límites domésticos.

Verónica Montijano defendió la trascendencia arquitectónica del hall de entrada o vestíbulo, un espacio que muchas tipologías de vivienda contemporánea han tendido a suprimir en favor de la amplitud espacial. Para Verónica, el vestíbulo continúa siendo “la carta de presentación, el primer impacto visual que te habla de lo que van a ser los siguientes espacios”, defendiendo su papel fundamental en la secuencia del hogar.

Este planteamiento evidencia el debate entre cómo conciliar la fluidez de las zonas comunes con la necesidad de mantener ritmos, narrativas espaciales e intimidad doméstica. Incluso en los detalles utilitarios se refleja este cambio de hábitos culturales, como observa Verónica al analizar, por ejemplo, el progresivo desuso del bidet en beneficio de inodoros inteligentes, una sustitución tecnológica que tachó de “grave error si no hay problema de espacio”, ilustrando cómo las nuevas tecnologías reconfiguran continuamente los rituales de la arquitectura interior.

Otro de los grandes ejes temáticos de Casa Decor 2026 fue la personalización y la búsqueda de la exclusividad absoluta. Los

profesionales coincidieron en que el usuario contemporáneo rechaza de plano las propuestas estandarizadas o “de catálogo”. Virginia Albuja detalla las exigencias de sus clientes: “Piden exclusividad, no quieren tener una casa como otras tantas”. Buscaba el máximo confort, tecnología de última generación integrada y soluciones orientadas al bienestar integral, recurriendo de forma activa a disciplinas tradicionales como el Feng Shui.

Sin embargo, para Verónica Montijano “la tendencia es que no haya tendencia”, propugnando la libertad de que cada habitante apueste por su propio universo estético, uno que hable de sí mismo de la forma más íntima posible.

Frente a una época en la que el interiorismo globalizado abusa de espacios excesivamente neutros e impersonales pensados para agradar de forma generalizada, el péndulo del diseño se desplazó hacia interiores narrativos, valientes y cargados de identidad. Sandra Antón aboga por el “eclecticismo y libertad inspiracional”, mientras Mariana Piacceri insiste en la necesidad de diseñar “espacios con alma, concebidos para ser vividos y disfrutados en el tiempo”, dejando que la perfección formal ceda ante entornos más auténticos y humanos.

La sostenibilidad continuó desempeñando un papel vertebrador en la exposición, aunque desprendida ya de discursos puramente tecnológicos, se integró de forma natural en la materialidad y en las decisiones conceptuales de los proyectos. En este sentido, Inmaculada Recio ejemplificó la convergencia entre alta decoración e innovación al destacar firmas de primer nivel que aportaron profundidad material al espacio, tales como las molduras de Orac para integrar arquitectura e interiorismo, los revestimientos con textura de Arte International, o las superficies porcelánicas y piedras naturales de Cosentino. Específicamente, Recio ensalzó el diseño de la puerta Nilo, la cual incorporó un barniz sostenible elaborado a partir de cáscaras de mandarina, demostrando empíricamente que “sostenibilidad y sofisticación pueden convivir perfectamente”. Por su parte, Mariana Piacceri detalla cómo en su propuesta desarrollaron diversas soluciones técnicas con las que consiguieron reciclar hasta una tonelada de material textil sin comprometer en lo más mínimo un lenguaje sofisticado y contemporáneo. En ambos casos, la sostenibilidad dejó de percibirse como un sacrificio estético para consolidarse como un valor añadido capaz de potenciar y enriquecer el proyecto.

Paralelamente, la tecnología de vanguardia avanzó hacia una presencia invisible. Mientras Albuja señala una demanda estricta de “la última tecnología tanto en materiales como en electrodomésticos e iluminación”, Inmaculada Recio constataba la preferencia por cocinas visualmente limpias y sistemas integrados de forma discreta. Sin embargo, la innovación tecnológica dejó de ser el principal elemento aspiracional del lujo; el verdadero valor residió en la calidad de la ejecución, la atemporalidad elegante y la experiencia cotidiana del bienestar.

Esta evolución transforma también los términos de la relación entre el cliente y el diseñador. Sandra Antón constata que en ese período los usuarios “confían más en el profesional”, permitiendo un ejercicio de diseño más arriesgado pero coherente. Al mismo tiempo, Inmaculada Recio observa un cliente mucho más informado y con una sensibilidad superior hacia los materiales, que ya no prioriza únicamente la imagen estática final, sino que se interesa por la

detalle

Quito, Edi co Torres del Castillo.

durabilidad, el mantenimiento y la procedencia de los elementos. “Ya no quiere una casa “de catálogo””, resume, “sino una vivienda que hable de su manera de vivir y de su personalidad”, una exigencia que obliga a los interioristas a diseñar de forma global, pensando no solo en el mobiliario, sino en la experiencia completa del espacio y en cómo este evoluciona junto a sus habitantes. Casa Decor 2026 ha servido también como escenario de consagración para la domótica premium y la tecnología invisible. Los mecanismos eléctricos ya no se plantean como elementos disruptivos, sino como sutiles herramientas integradas en los paramentos para maximizar el confort bioclimático y lumínico,

destacando las soluciones tecnológicas de firmas líderes como Jung, combinadas con pantallas avanzadas de Hisense que se mimetizan con el entorno.

Por su parte, el entorno de la cocina ha experimentado una revolución sin precedentes impulsada por la Inteligencia Artificial y los sistemas de cocción asistida. En los diferentes espacios culinarios se ha hecho evidente el auge de electrodomésticos inteligentes que priorizan tanto el rendimiento profesional como la honestidad material.

Pasear por las estancias de San Agustín 11 ha supuesto un viaje multisensorial respaldado por alianzas memorables entre interioristas destacados y firmas internacionales de primer nivel. Y, sin duda, Casa Decor habló en esta edición de interiores emocionales, de respeto arquitectónico, identidad y de la dimensión narrativa del espacio.

A través de las propuestas presentadas en sus cuatro plantas, la exposición dejó claras cuáles son las necesidades estéticas, funcionales y emocionales que definen el interiorismo contemporáneo. Los creadores coinciden en que no hay proyecto posible sin la conjunción de estas tres vertientes; el lujo actual ya no se limita a la estética pura, sino al conocimiento profundo del cliente y a la capacidad del espacio para generar bienestar emocional. Quizá por esa razón la edición dejó una impronta singular: una nueva sensibilidad asentada en espacios honestos, más humanos, más sensoriales y radicalmente más libres. Su gran aportación consistió en recordar que el diseño está para narrar una verdad auténtica sobre las personas que habitan un espacio.

Rubén Bustamante

El lenguaje secreto de las plantas E

n esta época en que prácticamente todo se vende, se exhibe o se valida a través de redes sociales, Rubén Bustamante se resiste a hacerlo. Está convencido de que su trabajo no depende del número de seguidores ni de la exposición digital. Paisajista y profundo conocedor de las plantas nativas de Ecuador, cree que el oficio de intervenir áreas verdes y jardines no puede reducirse a la fugacidad de una fotografía en Instagram. Hay procesos que no caben en una pantalla.

La pasión por la naturaleza lo acompaña desde los cinco años, cuando pasaba largas horas en la finca familiar, en la zona de Checa, fascinado por aquello que brotaba, crecía y se transformaba frente a sus ojos. Aunque se familiarizó con la agricultura y la ganadería, lo suyo siempre fue la naturaleza en estado más libre y menos domesticado. Desde niño aprendió a leer el lenguaje de las plantas: un conocimiento adquirido a partir de la observación paciente, y también del saber ancestral, que le transmitieron las hierbateras de la hacienda. En lo profesional ha crecido de la mano de Fabricio, su colega de trabajo, un campesino que le colabora desde hace años y le ha transmitido buena parte de su conocimiento empírico.

Realizó cursos en la Universidad San Francisco de Quito y otros en Estados Unidos. Sin embargo, fue en la UDLA donde se formó como mercadólogo y publicista, un perfil poco habitual para alguien dedicado al paisajismo. Reconoce la influencia de Carlos Larreátegui, canciller de la universidad, en su formación como un profesional integral.

Esa combinación le permite comprender cómo funciona el mercado y de qué manera se construye un negocio, aunque su mayor logro ha sido mantenerse al margen de las tendencias pasajeras. Más que replicarlas, ha sabido observarlas y filtrarlas sin traicionar su propia visión del paisaje y la naturaleza. Recalca el valor de la comunicación, “el paisajismo también debe comunicar”. Recuerda que, cuando estuvo vinculado al Municipio de Quito, a cargo del manejo de áreas verdes, se le ocurrió nombrar a los árboles de las calles Isabel La Católica y González Suárez para que los ciudadanos dejaran de maltratarlos. “Funcionó. Nadie quería hacerle daño a Pedro el árbol. Generamos identidad y respeto”, señala.

Para conocer su trabajo, me propone una visita guiada por el Jardín Botánico, en el parque La Carolina. Entramos un lunes cualquiera a ese pequeño oasis urbano y, apenas cruzamos la entrada, el ruido de la ciudad parece diluirse. Me dejo conducir por sus explicaciones, que mezclan botánica, memoria y filosofía. La visita comienza en el Jardín Japonés, uno de los mayores desafíos de su trayectoria profesional. Fue en esos años en los que estuvo vinculado al Municipio que se presentó la oportunidad de trabajar con un maestro japonés que viajó a Ecuador exclusivamente para diseñar este espacio. La inversión económica en este proyecto fue importante, pero más relevante fue ser testigo de un proceso que lo conectó con las bases mismas del fengshui.

Los japoneses se interesaron en el proyecto porque identificaron que Quito acogía templos y espacios vinculados a distintas religiones y tradiciones culturales. Consideraron necesario aportar con un jardín semipúblico que representara su visión espiritual y estética del paisaje. La inversión fue asumida, en su mayoría por Japón, y Rubén tuvo la posibilidad de participar en la implementación de esa filosofía. Lo recuerda como una experiencia decisiva en su formación.

Mientras recorremos el jardín, habla de la relación oriental con la naturaleza, de aquello que consideran sagrado y de cómo cada elemento posee un sentido simbólico. Antes de ingresar al jardín hay una especie de pabellón de madera que en Quito muchos visitantes utilizan para beber agua o comer algo. En Japón, explica, ese espacio estaría reservado para la contemplación y el recogimiento de la familia real. Un ciudadano común, no podría poner un pie en ese espacio.

El acceso al jardín también comunica una idea: las piedras del inicio aparecen ordenadas de manera casi perfecta, como una representación del nacimiento y de los primeros años de vida. Más adelante, la secuencia comienza a alterarse y el orden se fractura, igual que ocurre con la experiencia humana.

Hacia el oeste, el paisaje se vuelve más seco y austero; hacia el este, en cambio, la vegetación se expande con fuerza. Camelias en flor, bambúes de distintas especies y texturas, reflejos de agua y capas de verde que transforman la percepción del espacio. Aunque muchas plantas llegaron desde Japón, Rubén incorporó especies nativas ecuatorianas, como el pumamaqui, anturios gigantes, orquídeas, entre otras, integrándolas de manera casi imperceptible dentro de la composición original.

Durante nuestro paseo se permite hacer pausas. Escucha el trinar de los pájaros. Explica a detalle cómo se van compenetrando las distintas especies nativas de plantas. Señala los cambios sutiles de clima. Y yo le sigo detrás como una alumna atenta que va tomando apuntes de todo lo que dice. Sin darme cuenta, estoy en una clase de botánica.

Mientras avanzamos comprendo que su huella no se limita al Jardín Japonés. También está presente en otras áreas del Jardín Botánico, que con el paso de los años se mantiene como un ecosistema vivo: un refugio de plantas, pájaros, insectos y ranas en medio de la ciudad. Un espacio que, como la naturaleza misma, ofrece zonas de luz intensa y otras de sombra profunda,

rincones abiertos y otros destinados al resguardo silencioso del sol inclemente de Quito.

El recorrido por el Jardín Botánico sirve también para entender el tipo de trabajo que hace. En los jardines del Museo de la Ciudad se enfocó en plantas medicinales, en las bondades curativas de las especies nativas. El jardín se convirtió en un refugio para mariposas blancas. Rubén procura eso: traer vida. Lo propio hizo en el Parque Bicentenario, sembrando ñachag que da esas flores amarillas que hasta ahora lo impregnan, igual que con los lupinos que invaden con su tono morado.

Rubén tiene la experiencia para diseñar espacios que son ambientalmente funcionales. No se obsesiona por la estética, no hace jardines Pinterest o de los que se crían en los viveros de Nayón. Es probable que en sus diseños invite a las abejas, a las mariposas a las culebras o a los sapos a formar parte de su creación.

Si hay algo que le inquieta a Rubén es la relación que ciertas personas mantienen con las plantas. Grandes inversiones para sus macetas o jardines que luego se deterioran y mueren. Hace una analogía: “no tienes un perro para amarrarlo y dejarlo sin agua o sin comida”. Lo mismo sucede en el paisajismo, es un ecosistema que necesita de cierto cuidado, pero, sobre todo, de no atacarlo con glifosato u otros químicos invasivos para forzarlos a que resistan. La naturaleza es sabia y sobrevive en las condiciones adecuadas.

Rubén cree en el bioma natural. Confía en los procesos de las plantas y por eso insiste tanto en la observación. Conversar con

Rubén se parece, por momentos, a caminar junto a Humboldt hace cientos de años. Explica las propiedades de ciertas especies, las estrategias de defensa que desarrollaron otras para sobrevivir a los depredadores, señala cuál es la planta que produce la temida burundanga y describe cómo los pueblos indígenas elaboraban sogas a partir de fibras vegetales.

Mientras recorremos el orquidiario habla de las orquídeas con auténtica devoción. Y mientras estamos allí me explica la importancia de comprender el microclima en cada espacio del Jardín Botánico. A veces el ciudadano olvida que paisajismo no es componer “algo bonito” o poner plantas en una jardinera o maceta.

Su conocimiento parece inagotable. Cuesta asociarlo con alguien de apenas 35 años. Tiene algo de científico y algo de filósofo. Cuenta que pasó casi cinco años dentro de un laboratorio estudiando las especies nativas del Distrito Metropolitano de Quito.

También estuvo a cargo del mantenimiento de los árboles patrimoniales de la ciudad. Recorrió cada rincón del distrito. Salvó al molle de Tumbaco (también conocido como aguaribay), cuando esta especie andina estuvo a punto de desaparecer. Asimismo, rescató árboles que podían verse comprometidos por la construcción del Metro de Quito.

Su firma también está presente en los jardines de Acuarela y San Patricio, en Cumbayá. Incluso en proyectos privados ha mantenido intacta su esencia. Rubén no cree en el “enchambado” ni en espacios que luego demandan inversiones excesivas de mantenimiento. Para él, la naturaleza es la que manda, la que guía. Él se dedica a escucharla e interpretarla.

Sociedad Conyugal y Capitulaciones Matrimoniales

MARÍA BELÉN SAN ANDRÉS

La mayoría de personas contrae matrimonio, o convive con su pareja en unión de hecho, sin detenerse a pensar en una de las decisiones más importantes para esta nueva situación: el régimen patrimonial que regirá sus bienes.

La sociedad conyugal se constituye automáticamente al casarse, pero sus implicaciones van mucho más allá de lo que comúnmente se cree. Desde la propiedad de un inmueble hasta la responsabilidad frente a deudas, pasando por la administración de ingresos y la protección del patrimonio, son decisiones que pueden marcar profundamente el futuro económico de una familia.

En esta conversación con la abogada María Belén San Andrés, del estudio jurídico Fabara Bustamante, revisamos desde las preguntas más básicas hasta los aspectos más complejos de esta situación.

¿En qué momento se constituye la sociedad conyugal ?

La sociedad conyugal es el régimen patrimonial que, por regla general, se aplica al matrimonio en Ecuador. Se constituye desde la celebración del matrimonio y forma un patrimonio común destinado al sostenimiento del hogar y la familia. La sociedad conyugal nace

Por la complejidad de estos análisis, una asesoría legal previa resulta fundamental. Un abogado especializado puede guiar a la pareja en la elección del régimen más conveniente, redactar las capitulaciones matrimoniales y coordinar con la notaría los requisitos y tiempos necesarios para su firma e inscripción.

automáticamente al contraer matrimonio, sin necesidad de trámite adicional.

¿Cuáles son los principales beneficios de la sociedad conyugal?

El principal beneficio de la sociedad conyugal es que ambos cónyuges participan en partes iguales de los bienes y ganancias obtenidos durante el matrimonio, lo que busca generar protección económica y equilibrio patrimonial dentro de la familia. Este régimen puede beneficiar a quien asume mayores responsabilidades domésticas o de cuidado, aunque no genere ingresos propios. Sin embargo, en la práctica suele ser recomendable suscribir capitulaciones matrimoniales para adaptar las reglas generales del Código Civil a la realidad de cada pareja, especialmente cuando existen patrimonios previos, riesgos económicos o intereses específicos sobre la administración de los bienes.

¿Qué bienes entran en la sociedad conyugal?

Forman parte de la sociedad conyugal los bienes y utilidades adquiridos durante el matrimonio, entre ellos: sueldos, salarios y emolumentos devengados durante el matrimonio; frutos, réditos, pensiones, intereses y utilidades de cualquier naturaleza generados durante el matrimonio por bienes sociales o propios; y bienes adquiridos a título oneroso durante el matrimonio por compra, permuta u otros. También ingresan al haber social el dinero y las cosas fungibles o muebles que cualquiera de los cónyuges aporte o adquiera durante el matrimonio. Al liquidarse la sociedad, se debe restituir su valor al cónyuge aportante.

¿Qué bienes quedan fuera?

No forman parte de la sociedad conyugal los que llamamos bienes propios de cada cónyuge, entre ellos, los bienes que cada cónyuge tenía antes del matrimonio, en especial los inmuebles inscritos a su nombre; los bienes adquiridos a título gratuito (herencias, legados y donaciones) durante el matrimonio; los bienes de uso personal; y los bienes que se excluyan expresamente mediante capitulaciones matrimoniales válidamente otorgadas.

Si uno de los cónyuges paga la totalidad de un inmueble durante el matrimonio, ¿de quién es el inmueble?

Aunque solo uno de los cónyuges haya pagado el inmueble durante el matrimonio, la ley presume que forma parte de la sociedad conyugal. La principal excepción es la subrogación, es decir, cuando el valor pagado proviene de dinero o bienes propios y esto queda expresamente establecido en la escritura pública de compraventa, el inmueble puede

considerarse propio del cónyuge aportante en la proporción correspondiente.

¿Cómo se manejan los ingresos individuales dentro de la sociedad conyugal?

Se debe designar un administrador al momento del matrimonio o mediante capitulaciones. La administración de la sociedad conyugal puede ser ordinaria o extraordinaria. En la administración ordinaria, el cónyuge que administra puede realizar actos de gestión cotidiana, pero requiere la autorización expresa del otro para vender o hipotecar bienes importantes, como inmuebles o vehículos. La administración extraordinaria procede cuando uno de los cónyuges se encuentra ausente o legalmente incapacitado, lo que autoriza al otro a administrar los bienes sociales de manera independiente.

¿Las deudas también se comparten?

Sí, las deudas contraídas durante el matrimonio se consideran obligaciones de la sociedad conyugal, especialmente aquellas relacionadas con el sostenimiento del hogar, la familia y los hijos. Esto significa que ambos cónyuges pueden verse afectados patrimonialmente por obligaciones asumidas durante la vigencia del matrimonio, incluso cuando hayan sido contraídas principalmente por uno de ellos.

En caso de divorcio, ¿la sociedad conyugal se liquida automáticamente?

No. El divorcio únicamente disuelve la sociedad conyugal, pero no reparte los bienes de forma automática. Para dividir el patrimonio es necesario realizar un proceso separado llamado liquidación. Los excónyuges pueden liquidar la sociedad conyugal de dos formas: por mutuo acuerdo ante notaría o mediante acta de mediación, o por vía judicial cuando no existe consenso. En la vía notarial, el acuerdo se formaliza mediante escritura pública, que debe publicarse e inscribirse en los registros correspondientes. Cuando no existe un acuerdo entre las partes, ya sea sobre el inventario, la propiedad de los bienes o la división de los mismos, es necesario un proceso judicial.

¿Cómo se realiza la liquidación de bienes? La liquidación comprende pasos prácticos para dejar cuentas claras. Primero, elegir la vía entre acuerdo voluntario ante notario o trámite judicial, según exista o no consenso entre las partes. Luego, identificar y valorar todos los activos y pasivos de la sociedad, con documentos de respaldo; hacer un inventario completo donde cada persona separa los bienes que eran exclusivamente suyos; calcular si corresponde compensar a la sociedad o al otro cónyuge por pagos,

mejoras o deudas personales cubiertas con fondos comunes; pagar las deudas pendientes de la sociedad conyugal, según corresponda; y dividir en partes iguales lo que quede, salvo que exista un pacto distinto válido, por ejemplo, en capitulaciones.

¿Cuál es el trámite si los cónyuges desean modificar las reglas durante el matrimonio?

Deben pactarlo mediante capitulaciones matrimoniales, que son acuerdos entre cónyuges o futuros cónyuges para fijar el régimen patrimonial del matrimonio. En ellas pueden elegir separación total o parcial de bienes y, además, definir quién administra, cómo se pagan los gastos del hogar, qué pasa con los frutos o rentas, y si ciertos bienes quedan fuera del patrimonio común.

¿Cómo se realizan legalmente?

Se formalizan mediante escritura pública ante notario: es decir, un contrato que el notario redacta o revisa, lee a las partes, firma y se incorpora a su archivo oficial. Luego, se anota al margen del acta de matrimonio en el Registro Civil para que terceros conozcan el nuevo régimen. Sin esa anotación, frente a terceros

podría seguir considerándose vigente la sociedad conyugal.

¿Qué perfil de personas deberían considerar esta opción?

Las capitulaciones matrimoniales son una opción conveniente en la mayoría de los casos, ya que permiten adaptar las reglas legales a la realidad y necesidades de cada pareja. Resultan especialmente recomendables para personas que asumen riesgos económicos, como emprendedores o profesionales con alta responsabilidad patrimonial, así como para quienes ya cuentan con un patrimonio previo o desean mantener una administración independiente de sus bienes. Su principal ventaja es brindar flexibilidad para organizar el régimen patrimonial de acuerdo con la dinámica y objetivos de la pareja.

¿Cuáles son los beneficios?

El principal beneficio de las capitulaciones matrimoniales es que permiten a la pareja definir reglas patrimoniales ajustadas a su realidad, ya sea mediante una separación total o parcial de bienes. Esto brinda mayor claridad sobre la administración del patrimonio, la distribución de responsabilidades y la protección frente a riesgos económicos. En el caso de la separación total de bienes, cada cónyuge mantiene el control exclusivo de su patrimonio, pudiendo comprar, vender o administrar sus bienes sin necesidad de autorización del otro. Además, las deudas personales de uno normalmente no afectan el patrimonio del otro, lo que otorga mayor protección económica. También facilita los procesos en caso de divorcio, ya que, por regla general, cada persona conserva los bienes que se encuentran a su nombre, salvo aquellos que las partes hayan decidido compartir expresamente.

Si una pareja está por casarse o adquirir bienes juntos, ¿qué debería analizar antes de decidir entre sociedad conyugal o capitulaciones?

Antes de decidir el régimen patrimonial, es recomendable analizar el patrimonio actual de cada uno y las expectativas de crecimiento económico futuro, así como el nivel de riesgo asociado a sus actividades profesionales o empresariales. También conviene considerar la posibilidad de que uno de los cónyuges deje de percibir ingresos por dedicarse al cuidado del hogar o de los hijos, y definir si desean mantener ciertos bienes en común, como la vivienda familiar o inversiones específicas. Es importante evaluar factores como el nivel de endeudamiento, la exposición a responsabilidad civil derivada de la profesión o actividad económica, y la existencia de hijos de relaciones anteriores u obligaciones familiares vigentes.

¿Cómo se constitye la unión de hecho y que reglas aplican en relación al patrimonio?

Se constituye por la convivencia estable y monogámica entre dos personas libres de vínculo matrimonial, ya sea mediante declaración voluntaria ante notario e inscripción en el Registro Civil, o por reconocimiento judicial, tras acreditar al menos dos años de convivencia continua e ininterrumpida. En el caso de unión de hecho no se configura una sociedad conyugal, sino una sociedad de bienes, la cual sigue las mismas reglas de la sociedad conyugal.

El evento de inauguración de la Feria tuvo como panelistas a los directivos de las instituciones financieras participantes, quienes compartieron precisiones sobre crédito hipotecario. Destacaron el crecimiento proyectado en colocación de recursos para compra y construcción de vivienda y el buen momento por el que atraviesa el sector inmobiliario. Sin duda, este será el año de la construcción.

Andrea Arias, Marcela Mejía, Boris Chávez, Ramiro Garzón, Caridad Vela, Andrea Soto y Crhistian Olalla
Andrea Soto, Ramiro Garzón, Caridad Vela y Crhistian Olalla
Diego Anda y Ramiro Garzón
Elizabeth Paguay y Edwin Verdezoto
Jorge Escalante y Cristian Rojas
Patricio Paredes, Luis Álvarez, César Sáenz, Allanys Carrolla y Gabriel del Hierro
Jorge Pino, Verónica Román y Daniel Reyes
Vanessa Ramírez y Priscila Quishpe

En el contexto de la Feria de Vivienda CLAVE, Novacero realizó un cóctel que reunió a representantes del gremio de la construcción, proveedores y distribuidores de sus productos. El anfitrión, Ing. Ramiro Garzón, agradeció la fidelidad de sus clientes y la confianza depositada en la marca. Además, reafirmó que el propósito es continuar entregando productos de calidad certificada al mercado.

Juan José Anda, Diego Anda, Ramiro Garzón, Marcelo Espinoza, Mónica Mosquera y Crhistian Olalla.
Carla Samaniego, Josué Serrano, Lizeth Lozano, Santiago Arteaga, Susana Ortega, Patricio Paredes
Manolo Bustamante y Marco Antonio Cuqui
Javier Vásquez y Anthony López.
Dany Calahorrano y Daniel Freire
Juan Herrera y Diego Herrera
Magdalena Cuvy y Camila Romero
Ramiro Rosero y Armando Burgos
Nelson Loachamín, Lizeth Lozano y Josué Serrano
Paulo Gárate, Gustavo Dávila, Ramiro Garzón, Gonzalo León Serrano y Diego Anda
Ingrid Santamaría y Mario Esteban Rodríguez
Doménica Carbonell y Mariela Paredes
Fausto Rivera y Carolina Tapia
Juliana Pazmiño y Mariela Troya
Jennifer Carrión y Cristina Freire
Gabriela Barreriros, Karen Ramírez, Catherine Aluisa y Natasha Oñate
Yamile Haro y Rossana Serrano
Fernando Cevallos y Gabriela Ramírez
Xavier Calderón y Sofía Hinojosa
Nathaly Rodas y Andrea Puertas

Un exclusivo evento en Quito convocó a destacados arquitectos, diseñadores y clientes, con el objetivo de que sean parte activa del proceso de selección de los diseños que darán forma a su futura colección. Los asistentes aportaron con sus ideas y visión, colaborando con la empresa para dar vida a propuestas que se alinean con las tendencias de diseño interior y las necesidades reales del mercado.

Andrés Izurieta, María Dolores Flores, Gabriela Izurieta
Carlos Martínez, Christian Buenaño y Diego Aguilar
Ana Paula Jácome, Karina Soto y Andrea Jácome
Brinny Dávalos, Joel Dávalos y Christian Buenaño
José Ortega y Christian Ortega
Juan José Pineda, Mauricio Rodríguez y Robert Padilla
Fabián Jaramillo y Juan Pablo Sotomayor
Nathalie Burgos y Jéssica Granda
Mauricio Beltrán, Silvia Andino, Mauricio Reinoso y Cristian Vélez
Pablo Ubidia, Catalina Batallas y Cristina León
María Fernanda Arboleda, Amanda Brown, Diego Dueñas Omar Vargas y Alex Yépez
Camila Espín, Karen Cevallos y María Inés Noboa
Diego Cerón y Adrián Cerón
Juan Beltrán, Nancy Ramos y Eduardo Salgado
Anabel Vintimilla, Álvaro Rosado, Stephanie Álvarez y Miguel Castro

La ceremonia de apertura de Casa Sotomayor, ubicada en el Centro Histórico de Quito, convocó a autoridades gubernamentales locales y nacionales, miembros del cuerpo diplomático, amigos y medios de comunicación. El inmueble patrimonial fue restaurado mediante inversión privada sin fines de lucro, con el propósito de preservar su valor arquitectónico y ponerlo al servicio de la comunidad quiteña

Pedro Paladines, Caridad Vela y Mario Burbano
Leonardo Santos y Tadeo Ampudia
Rodrigo Anda, Pilar Albuja y Oscar Proaño
Gardenia Segovia y Etzon Romo
Fernando Estrella, Silvia Moreira, Rodrigo Salazar y Alba María Marín
Sarah Espinosa y Silvia Baer
Doménica Sandoval, Karla Bravo y Patricio Crespo
María Elisa Ordóñez, Ramananda Hengo y Mónica Montalvo
Juan Molina, Margarita Oliva, Susana Molina y Manfred Ziltz
Ivonne De Montalvo y Liby Ron
María Emilia Espinosa, Ramesvary Henao y Mónica Guarderas
Paúl Noboa, Priscila Yasbek, María José Yasbek y Pablo Sabay
Emma Espinosa, Miryan Espinoza y María Emilia Espinosa

El evento de entrega del proyecto La Lomita a sus propietarios fue una “experience night” en la que los invitados disfrutaron de distintas experiencias donde la naturaleza, el diseño y la comunidad dejaron de ser una promesa para convertirse en la recreación del estilo de vida que disfrutarán los habitantes.

Esteban Valdiviezo, Paulina Espinoza y María Belén Acuña
Mercedes Vela, Rodolfo Cabrera y Paulina Chiriboga
María Rivadeneira y Diego Negret
Stephy Jarrín y Isabel Pico
Cristina Pazmiño y Ninike Celi
Barbara Hurtado y Jorge Callejas
Martín Valencia, Juan Molina, Paola Espinosa, Agustín Ponce y María José Hernández

La fundición de la primera losa del proyecto Diamond Paradise, ubicado en la Urb. Málaga, Cumbayá, convocó a un selecto grupo de clientes y amigos de la empresa. Con este acto se inició la construcción de lo que promete ser un nuevo estándar de exclusividad y diseño para un estilo de vida que reúne todos los privilegios imaginables.

Mishell Fernández, Gabriel García, Melissa Zegarra, Andrea Larrea y Carolina Rivera
Nelly Casaretto y Juan Carlos Avilés
Juan Carlos Fuentes, Alexandra Mosquera y Gabriel García
Melissa Zegarra, Carla Coronel y Ángela Echeverry
Suaky Vintimilla y Priscila Abad

El panel Gestión Inteligente de Activos Vivos: sostenibilidad, eficiencia y experiencia, fue un espacio para aprender sobre soluciones reales hacia una operación más sostenible, centrada en las personas. Se trataron temas como tendencias para una gestión responsable del entorno construido, generación de bienestar y experiencias para el usuario, y se compartió importante data para promover la eficiencia en procesos.

Hugo Brito y Roberth Pesántez
Nelly Casaretto y Eduardo Amador
Gabriel Solórzano, Johana Ruíz, Tomás Sevilla y Carlos Vinueza

Galápagos, fue el escenario que la empresa eligió para su XI Convención Internacional. Más de 100 invitados de distintos países de Latinoamérica compartimos criterios sobre innovación, sostenibilidad y estrategias enfocadas en provocar un cambio de paradigmas constructivos en la sociedad. Juan Pablo Sotomayor, presidente ejecutivo de la empresa, resaltó el valor de las relaciones humanas por sobre los indicadores económicos.

Mauricio Álvarez, Sebastián Chiriboga, David Guevara y Carlos Calderón
Alex Tamayo, Alejandra Cevallos, Francisco Yandún, Carolina Vinueza y Santiago Tamayo
Pablo Valencia, Gianna Perotti y Henry Yandún
Fabían García, Nadia Heredia, Christian Cedeño y Pamela Ubidia
Pablo Castro y Gustavo Dávila
Vicente Morales e Ivo Rojas

En un desayuno con propósito social, Gustavo Dávila hizo un emotivo reconocimiento a los constructores de esperanza por su apoyo en la lucha contra el cáncer. Resaltó que los logros obtenidos van en beneficio directo a los enfermos de cáncer de escasos recursos. Pablo Campana, reconocido desarrollador inmobiliario, dio una charla que mereció aplausos de los asistentes.

Gandhi Burbano, Nantar León e Ivo Rojas
Mauro Cepeda y Patricio Polanco
Katherine Maldonado y Alberto Andino
Margot Pillajo, Verónica Paredes y Patricia Naranjo
María Augusta Andrade, Pablo Campana, Elizabeth Verdesoto, Ana Reyes y Rodrigo Andrade
Hernan Mejía, Francisco Mejía y Freddy Mejía
Marta Reyes, Cristina Andrade, Rodrigo Andrade, Ana Luisa Reyes, Camila Andrade y Emilio Andrade
Cecilia Tello y Caridad Vela
Hugo Acosta y Érika Acosta
Mariana Aguilar, Arleth Aguilar, Katherine Herrera y Pablo Murgueito
Leonardo Aguirre, Katherine Arízaga, Mateo Aguirre y Paula Aguirre
Gonzalo Cobo, Katty Cobo, Sebastián Castro, Doménica Castro, Irene Castro y Rodrigo Andrade
María Paula Almeida, Marcelo Almeida y Mónica Noboa
Paúl Bastidas y Lilian Bastidas
Lorena Guzmán y Daniel Vaca
Janett Rodríguez, Aníbal Andrade y José Miranda

La entrega de la segunda torre de Diamond Design fue motivo de un evento que reunió a propietarios de departamentos, amigos y medios de comunicación. La conversación giró alrededor del extraordinario estilo de vida que se disfruta en las instalaciones, gracias a las innovadoras áreas comunales que los propietarios tienen a disposición sin salir de casa. Rodrigo Andrade, el anfitrión, brindó por la feliz conclusión de un esfuerzo arquitectónico, constructivo y comercial.

Galo Serrano, Karla Arévalo y Camila Andrade Hernán Ruiz y Susana Garzón
Rodrigo Andrade, David Reinoso, Verónica López y Arianna Reinoso
Xavier Almeida, Patrica Prócel y Patricio Salinas
Andrea Larco, Micaela Ruiz, Camila Guthenberg y Sebastián Tejada
Hugo Acosta, Jean Acosta y Ana Hurtado Juan del Castillo y Estefanía Gutiérrez
José Miranda , Ghandi Burbano y Hernán Ruiz

El lanzamiento del libro Obras y Proyectos 005/025 del Arq. Juan Erazo Solines se realizó en las instalaciones de Carrera Autos en Quito. El evento contó con la asistencia de distinguidas personalidades que admiran la obra y trayectoria del Arq. Erazo, y, a la par, disfrutaron de conocer los nuevos modelos de vehículos Mercedes Benz. Amigos, colegas y medios de comunicación nos dimos cita a propósito de tan importante convocatoria.

Diego Flores,Johanna Cevallos y Henry Yandún
Mercedes Vela, Ivonne Jarrín y Roberto Wohlemuth
Sophía Álvarez y Camila Becerra
Pablo Granda, Santiago Zaruma y Pablo Santana
Mauro Vásquez, Sebastián Lima y Juan Corral
Luis Mena y Carlos Latorre
Geovanna Mena y Verónica Benítez
Carla Romero, Martín Hidalgo y Pamela Cevallos

El lanzamiento del nuevo proyecto Kora Urban Soul fue motivo de un gran evento que reunió a un selecto grupo de invitados. Cada detalle fue cuidado al máximo para recrear el ambiente de armonía, conexión personal y buenas energías que engloba el concepto de Kora, pensado para quienes buscan un estilo de vida urbano, activo y social, pero valoran también la sofisticación de sus espacios íntimos.

Sabrina Criollo y Jénnifer Vivero
Antonina Servetnyk y Verónica Baliente
Sebastián Flores y Estefanía Arrata
Gabriel Guzmán y Danilo Guzmán
Paulina Bahamonde, Juan Cherres y María Rosa Larrea
Diego Flores, Johanna Cevallos y Mercedes Vela
Vivían Rojas y Paula López

La Palma Polo Club en Puembo fue el escenario que acogió a un selecto grupo de invitados de Novacero y Sedimac para disfrutar de una agradable tarde de networking. El evento fortaleció alianzas entre representantes de empresas relacionadas a la industria de la construcción, quienes compartieron opiniones sobre la situación de esta importante actividad económica en el país.

María Judith Vergara, Karen Schulz y Soledad Holguín
Juan Bustamante y Eliana García
Pilar Toral y María Belén Vallejo
Santiago García, Belén Escobar y Byron Betancourt
Ana Carolina Escobar y Marcela Porras
Jamel Maldonado y Victoria Beltrán
Verónica Mosquera y Mabel Bastidas
Cristian Donoso e Isabella Donoso
Dani Schulz, Rossana Mancino, Karen Schulz y Rafaela Mora

“La respuesta es el amor” fue el nombre de la exposición de escultura y pintura de Karen Schulze. La artista aborda la energía femenina desde el arquetipo de la diosa, vinculando cuerpo, naturaleza y universo. Su obra está inspirada en el expresionismo abstracto y propone un recorrido por paisajes interiores de transformación, emoción y conciencia, reconectando con el amor como una energía interna.

Juan Manuel Carrión, Silvia Román, Irene Caza y José De La Cerda
Liz Proaño, Verónica De Massuh y Silvia Malo
Salomé Durán y Enzo Caiozzi
Adriana Illescas y María José Matute
Elena Arteta, Verónica Murtinho y María José Sevilla
Juan Diego Humpieres, Mariale Azacón, María Judith Vergara y Felipe Vergara
Mariella Cobo, Juan Alfonso Pérez, Mariella Pérez y Ricardo Pérez
Nicolás Estrella y Sara Anahí
María Sol Espinosa, Cristina Suárez, Ana María Romo y María Gloria Rumazo
Orna Dorfzaun y Jaqueline Urresta
Alfredo Arízaga, Carlos Holguín, Alejandra Alemán y Alfredo Gallegos
Raúl Troya, Lorena Bellolio y Fernando Sánchez
Fabrizio Escudero y Soledad Naranjo
Marian Marcano y Raúl Fernández
Sonia De Salvador y Soledad Salvador

LA CONSTANCIA DETRÁS DE LA PALETERÍA

ALEXANDRA BEDOYA

Alexandra Bedoya está de aniversario. No celebra una fecha matrimonial ni un cumpleaños. Celebra los 10 años de La Paletería, la marca de paletas artesanales que creó cuando tenía apenas 25 años y la plena convicción de que podía construir algo propio.

En 2015 viajó a España para cursar una maestría en Dirección de Comunicación. El plan parecía claro: regresar a Ecuador y continuar su carrera en el sector público, donde ya había trabajado previamente. La especialización le abriría las puertas para convertirse en directora del área, pero la vida suele alterar los planes más estructurados. En Madrid dio forma a su idea de emprender.

Tiempo atrás había probado paletas artesanales en Colombia y quedó convencida de que en Ecuador existía el escenario perfecto para desarrollar ese concepto: frutas abundantes, sabores intensos y una cultura profundamente ligada al helado como premio, reunión y celebración familiar. Apenas terminó la maestría comenzó a trabajar en el proyecto. Hizo estudios de mercado a distancia, buscó expertos en paletería artesanal, contrató profesionales para desarrollar la identidad visual de la marca y tomó una decisión estratégica desde el inicio: llamar al negocio La Paletería para introducir y posicionar el concepto en el país.

El primer local abrió en 2016, en la República de El Salvador y Portugal, en Quito. Ahí mismo funciona la planta de producción. Alexandra sabía poco sobre hacer helados, pero mucho sobre disciplina. Viajó a México para formarse con el chef Ricardo Espinosa, especialista en paletas artesanales, y regresó con el conocimiento necesario para desarrollar sus propias recetas.

Desde el inicio entendió que el producto debía conectar emocionalmente con la gente. El helado, para ella, siempre estuvo asociado a memorias felices: el premio por buenas calificaciones, las tardes familiares, los días calurosos, el gesto de los padres y abuelos cuando quieren consentir a los niños. Bajo esa idea nacieron sabores como algodón de azúcar y el de chicle, que rápidamente se convirtieron en favoritos de los más pequeños. Ahora ese sabor se fusionó y se llama algodón de chicle. También desarrolló otros íconos de la marca, como fresa con leche condensada, el de Oreo, el tradicional de chocolate o mango kiwi para paladares más saludables.

Pero detrás de la estética limpia y colorida de La Paletería existe una estructura rigurosa. Alexandra supervisa cada proceso. Escoge fruta fresca de productores locales, mantiene controles de calidad estrictos y revisa personalmente que

cada producto conserve la esencia de la marca. No hay saborizantes artificiales y muchas de las paletas contienen trozos reales de fruta. La producción se realiza diariamente.

Alex quería que La Paletería fuera un lugar para compartir con todos. Por eso incluyó recetas aptas para diabéticos o personas que no consumen azúcares, para celíacos y también para las mascotas. Para los perritos hay paletas de sandía y de zanahoria. Y cabe señalar que sus locales fueron de los primeros en ser pet friendly.

Los primeros años fueron absorbentes. Recuerda esa etapa como un periodo de entrega absoluta. Se despertaba a las cinco de la mañana para ir a la planta, desarrollaba recetas, supervisaba procesos, avanzaba con la estrategia comercial y cerraba el día revisando números. Dice que a veces se dormía con la calculadora en la mano. Durante mucho tiempo no hubo vacaciones familiares, sus padres salían de viaje y ella se quedaba trabajando. Su negocio ocupaba el centro de todo.

Ese nivel de exigencia impulsó un crecimiento acelerado. A los tres meses abrió el local de Cumbayá y antes del primer año llegó a Guayaquil a Plaza Navona. Más adelante la marca se expandió a Manta, a Mall del Pacífico, y como efecto de bola de nieve, abrió otro local más en Guayaquil en Mall El Dorado.

La pandemia obligó a replantear la operación y cerrar algunos puntos, pero La Paletería logró mantenerse y adaptarse. Hoy

conserva locales en Quito y Guayaquil, mientras desarrolla nuevos formatos como bites de yogurt griego cubiertos de chocolate y vasos de helado, además de productos especiales para temporadas y eventos.

En su rol como CEO, Alexandra está involucrada en la visión creativa y estratégica de la empresa. Participa en campañas, desarrollo de producto y decisiones de crecimiento. Pero también ha aprendido algo fundamental: escuchar. Una de las líneas más recientes, los vasitos de helado, nació de la idea de una colaboradora del local. Para Alex el trabajo en equipo es la base de una estructura empresarial exitosa.

La maternidad marcó un punto de inflexión. Cuando La Paletería cumplía cinco años nació José María, su primer hijo. Después de un año y medio llegó Luciana. Y con ellos apareció la necesidad de delegar. Pero eso fue más bien un desafío. Reconoce que le gusta “estar en todo”. Sin embargo, la fuerza del amor, de ser una madre presente y compartir momentos con sus hijos supera con creces su manía controladora.

Acostumbrada a controlar cada detalle, entendió que crecer también implicaba confiar en otras personas. Aprendió a construir equipo, a soltar ciertos procesos y a reservar espacios exclusivamente para su familia. “Todo lo grande sucede cuando trabajas en conjunto”, resume hoy. Quienes trabajan con ella seguramente destacan su constancia y capacidad de enfoque. Alexandra suele repetir

Alexandra Bedoya está de aniversario. No celebra una fecha matrimonial ni un cumpleaños. Celebra los 10 años de La Paletería, la marca de paletas artesanales que creó cuando tenía apenas 25 años y la plena convicción de que podía construir algo propio.

que no cree en hacer mil cosas al mismo tiempo. Prefiere la perseverancia, el trabajo sostenido y la claridad de propósito. Cree que ahora las dinámicas son muy aceleradas y ella quiere bajar ese ritmo. Le gusta enfocarse en un objetivo a la vez, por ahora está el de generar nuevos productos y expandir la marca.

Hace un año y medio, Alexandra y su esposo se mudaron junto a sus dos hijos a su casa propia. El espacio refleja mucho de su personalidad: líneas limpias, estética cuidada y una sensación de calma que contrasta con el ritmo acelerado con el que construyó su empresa. No quiere ser de esas personas que tiene una casa y nunca pasa tiempo en ella. Así que aprovecha el tiempo que puede trabajar desde allí y a la vez compartir la tarde con sus hijos.

Y es que en casa tiene espacios diseñados para el disfrute familiar y social. La cava de vinos muestra el gusto por la vida en slow motion. Además de que hay una vibra taurina. Su esposo es fanático de los toros, juega polo y se deleita con el buen vino.

No cambiaría nada de lo que ha vivido en esta década: emprender y consolidar su negocio propio, formar un hogar, tener su casa propia y, sobre todo, amar y creer en todo lo que hace.

Sus hijos crecieron viendo a su madre trabajar. Juegan a “la heladería”, conocen los sabores, recomiendan las paletas a sus amigos y la acompañan algunos fines de semana en los locales. Cuando ven un helado que no es de La Palatería suelen decir “ese helado no es de mi mami”. Para Alexandra, ese quizá sea el logro más importante: construir una empresa mientras crea, al mismo tiempo, un ejemplo de disciplina y esfuerzo. Y es admirable que a sus 35 años haya consolidado este pequeño imperio.

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G OGLE PL AP ST E

RECUPERACIÓN A PASO FIRME

Después de algunos años en los que el sector inmobiliario reflejó con claridad la desaceleración económica del país, hoy los indicadores empiezan a alinearse en dirección positiva. El primer trimestre de 2026 cambia la narrativa de crisis y la reemplaza por una de recuperación.

No es un boom, pero sí es un punto de inflexión que tiene como protagonista al crecimiento del crédito por parte de las instituciones financieras públicas y privadas para todos los segmentos, resaltando que para compra de vivienda están creciendo las colocaciones, gracias a que han bajado las tasas y se han ampliado los plazos.

Lo importante es que este crecimiento no es aislado, es generalizado en todos los sectores de la economía, es decir que no es un fenómeno temporal sino sostenible. Según las cifras oficiales del Banco Central de Ecuador, tanto el PIB nominal anual cuanto el PIB per cápita nominal, tuvieron significativos crecimientos entre 2024 y 2025, tal como se expresa en los gráficos a continuación:

El crecimiento anual del PIB, expresado en porcentajes, muestra una línea ascendente al cierre de 2025, mientras que el crecimiento interanual del PIB, leído en porcentajes trimestrales, muestra su pico más alto a fin de año.

Las cifras del Banco Central de Ecuador evidencian mejoras en los niveles de todas las actividades económicas, y, paralelamente, el FMI proyecta un crecimiento algo mayor al 2% para 2026. Si bien el ambiente todavía presenta desafíos, hay un dato clave de crecimiento en ventas y exportaciones, que pasa de 4,7% a 8,3% en el último año, con sectores como minería, pesca y camarón liderando la recuperación.

Menciono este crecimiento en sectores que no son el de la construcción o actividades inmobiliarias, porque el dinamismo en exportaciones es fundamental para sostener la liquidez en la economía ecuatoriana, y de eso nos alimentamos todos.

Fuente: Banco Central del Ecuador
Fuente: Banco Central del Ecuador
Fuente: Banco Central del Ecuador
Fuente: Banco Central del Ecuador

A esto debemos añadir un factor de alto impacto que es la generosidad, por llamarlo de alguna manera, de los migrantes ecuatorianos que cada año incrementan sus envíos de dinero y activan una rueda de virtuosismo en nuestra economía. En 2025 las remesas a Ecuador alcanzaron un récord histórico, llegando a $7.729 millones, con lo cual superaron a las exportaciones petroleras. Al cierre de 2025, esas remesas representaron el 6,6% del PIB.

En paralelo, el riesgo país se estabiliza en alrededor los 400 puntos, reflejando una sustancial mejora frente a los picos altos de años anteriores, lo cual plantea un entorno positivo para inversión extranjera y nacional.

Por si esto fuese poco, los datos presentados por el ente regulador de las entidades financieras muestran una clara tendencia de liquidez en la banca privada. Tanto los depósitos como la cartera de crédito crecieron 3,2% en el primer trimestre del año, mientras que en términos anuales el crecimiento alcanza el 13,8% y 13%, respectivamente. Esto evidencia que la economía ecuatoriana empieza a recuperar tracción.

Al aterrizar estas cifras macroeconómicas a mayor detalle, surge la pregunta, ¿qué motiva este crecimiento? Sin duda alguna, el crédito es el motor que lo impulsa. La cartera de crédito está liderada por el segmento comercial o productivo, que según cifras oficiales representa el 71% del incremento del primer trimestre, lo cual confirma que la recuperación económica comienza por la inversión productiva.

Pero hay un dato de suma importancia que empieza a cambiar la lectura del mercado, y es que el crédito de vivienda vuelve a mostrar una tendencia al alza, y la gran virtud de esto es el efecto multiplicador que tiene. Según la Cámara de la Construcción de Quito, por cada dólar invertido en construcción se generan hasta $2,5 dólares adicionales en la economía, lo que convierte al sector en uno de los más relevantes para la reactivación y, por ello, el presidente Noboa le ha puesto tanta atención.

Y esa atención está dando resultados. Según información publicada por el SRI el 4 de mayo de 2026, las “actividades inmobiliarias” lideran el ranking de los sectores económicos con mayor dinamismo con un crecimiento del 28,4%, seguido por transporte con 17%, comercio con 16,9% y construcción con 14,4%.

De hecho, la variable más importante está dada por un giro estructural en políticas públicas que redujo las tasas de interés, aumentó los plazos y, en ciertos casos, eliminó el principal impedimento para comprar vivienda. Me refiero al pago de la entrada para adquirir inmuebles, que va desde el 5% para VIP y VIS, hasta el 30% del valor de la vivienda en general, dinero que debe salir del bolsillo de los compradores, muchos de los cuales no tienen capacidad de ahorro.

Desde la perspectiva financiera, ampliar los plazos en hipotecarios hasta 30 años es fundamental, pues el acceso a vivienda no se determina únicamente por el ingreso del potencial comprador, sino por su capacidad de pago mensual. Al extender el plazo se reduce la cuota, y al reducir la cuota se amplía significativamente el universo de personas que pueden calificar.

Otro indicador clave es la buena salud del índice de morosidad en créditos para vivienda, que permanece en 3,1%, confirmando la seriedad y solidez del sistema financiero privado que ha sabido mantener niveles adecuados de cobertura de riesgo. No podemos decir lo mismo del Biess, cuya tasa de morosidad supera el 11%, pero sabemos que la institución está en fase de implementación de una estrategia para recuperar valores en mora.

Si llevamos este análisis un paso más allá y revisamos las cifras específicas del sistema financiero, entenderemos con mayor claridad la magnitud de esta reactivación en el segmento inmobiliario. Analizando los saldos de cartera destinados al sector inmobiliario desde una perspectiva trimestral, desde marzo 2023 hasta marzo 2026, vemos en el gráfico a continuación que el crecimiento del crédito de vivienda se mantiene con crecimiento moderado pero positivo.

Saldos de cartera Inmobiliario en millones us$

La colocación de nuevos créditos inmobiliarios, según el comparativo del primer trimestre de 2026 frente al mismo período de 2025, demuestra que los nuevos desembolsos crecen significativamente, evidenciando una reactivación clara de la demanda. En otras palabras, el crédito ya está empujando la demanda, pues el impulso actual proviene de estas nuevas colocaciones. Sería prudente pensar que el efecto estructural en el mercado inmobiliario apenas empieza a reflejarse en toda su dimensión.

Comparativo nuevas colocaciones 1er trimestre 2025/ 1er trimestre 2026 en millones $

El crecimiento está liderado por instituciones como Banco del Pacífico, que ha logrado posicionarse como actor principal en hipotecarios; seguido por Banco Pichincha que a través de los años ha mantenido una estrategia sólida en el segmento hipotecario; y Banco Bolivariano, que ha mostrado incrementos consistentes en colocación, con una estrategia clara de fortalecimiento del portafolio hipotecario.

En términos de tasas de interés, la reducción es más agresiva de lo que el mercado percibe a simple vista. En el comparativo entre el primer trimestre de 2025 y el mismo período en 2026, vemos que las principales instituciones financieras han ajustado sus tasas hipotecarias con reducciones que van desde el 1% hasta el 1,8%.

Este ajuste, aunque técnico, tiene impacto directo en la demanda, pues representa una disminución de hasta un 10% en la cuota mensual, lo que amplía significativamente la base de compradores potenciales. Destaca Produbanco con la mayor reducción en su tasa de interés.

Fuente: Reditum Market Data
Fuente: Reditum Market Data

Comparativo tasas de interés hipotecarios 1er trimestre 2025/ 1er trimestre 2026

Esta combinación de mayor colocación y mejores condiciones de financiamiento configura un escenario particularmente favorable para el sector. Si bien este comportamiento no es uniforme en todo el sistema, es acertado afirmar que los bancos que hoy crecen con mayor fuerza son aquellos que adaptaron sus productos a las nuevas condiciones del mercado.

Más allá de lo dicho, CLAVE cuenta con una herramienta única para dar vida al frío análisis de las cifras oficiales. Me refiero a lo acontecido en la Feria CLAVE de abril 2026 que nos permitió, una vez más, evaluar una pequeña muestra del mercado, gente de carne y hueso, en tiempo real.

Lo sucedido en los cuatro días de Feria es una confirmación de lo que las cifras oficiales y bancarias muestran. Después de varios años en los que el comportamiento del comprador reflejaba cautela, esta última Feria marcó un quiebre importante. Triplicamos el número de asistentes de años anteriores pero, más importante aún, fue establecer que la gran mayoría fueron compradores calificados y con mayor intención de cierre.

Según la información recopilada, reportada por los expositores que recibieron reservas en la Feria, el monto total al que ascienden esas ventas según el precio total del inmueble es $6.206.350. Nada despreciable si consideramos que el cierre ventas post Feria, a contactos realizados en Feria, puede incrementar un 50% ese valor según anticipan los propios expositores. Quiero enfatizar en el término “reportado”, pues varios expositores no reportan sus ventas en la Feria y, por lo tanto, la cifra mencionada puede ser menor a la real, pero sirve para trazar una línea de tiempo que nos permitirá observar si el crecimiento de la curva comercial inmobiliaria demuestra sostenibilidad en el tiempo.

La mayoría de los inmuebles reservados corresponde a la tipología de departamentos, suites y estudios en proyectos ubicados en la zona centro-norte de la ciudad, Quito Tenis, Cumbayá y Tumbaco. En terrenos, y acciones en participación, las zonas protagónicas fueron Mindo y Pedro Vicente Maldonado; mientras que la venta de casas fue atractiva en Conocoto.

Dos factores clave son los causantes de estos alentadores resultados. Primero, las nuevas modalidades de financiamiento permiten que más personas califiquen a crédito; segundo, los desarrolladores inmobiliarios que hoy están activos en el mercado, y que en la Feria vendieron sorprendentemente bien, son los que lograron estar presentes y sostenerse durante la crisis, y en un entorno donde la confianza es determinante, eso pesa mucho.

Dicho esto, ¿qué podemos esperar para el resto del año?

A nivel externo existen escenarios condicionados por factores absolutamente fuera de nuestro control, como es el precio del petróleo dentro del contexto geopolítico mundial. En paralelo, hay otro factor que empieza a generar ruido en el sector de la construcción. La creciente tensión comercial entre Ecuador y Colombia, que comenzó a inicios de 2026 con una “tasa de seguridad” del 30% impuesta por Ecuador, y ha escalado hacia un conflicto arancelario que alcanza niveles de hasta 75% de impuestos para ciertos productos, y el impacto no es menor. Colombia ha sido históricamente un proveedor clave de insumos para múltiples industrias ecuatorianas, incluida la construcción, desde donde muchas empresas locales importan materia prima, materiales intermedios y productos terminados. Esta situación arancelaria obliga a replantear cadenas de abastecimiento y presiona costos que provocan encarecimiento al constructor, y por ende, al consumidor final. Estaremos atentos a las próximas elecciones que, según los resultados, podría aliviar tensiones y reencauzar el comercio en el corto plazo.

A nivel interno hay factores positivos y alentadores. Tenemos una demanda contenida que empieza a activarse gracias a que el sistema financiero muestra condiciones favorables con indicadores que evidencian suficiente liquidez, lo cual decanta en crecimiento en la concesión de nuevos créditos para construcción y compra de vivienda. Por el lado del riesgo tenemos factores que no podemos controlar, como el fenómeno de El Niño que se prevé intenso, posibles cortes de energía y, con menores posibilidades de impacto, el período electoral para dignatarios seccionales que se dará a fines de año.

La opinión generalizada es que no estamos solo ante un cambio en indicadores macroeconómicos que podría deberse a alguna coyuntura temporal, sino a una transformación en el comportamiento del mercado, tanto desde la oferta como desde la demanda, que ha sido impulsado por las nuevas políticas del gobierno. Basta ver cómo ha respondido el sector inmobiliario en los pocos meses de vigencia de las nuevas condiciones de crédito, reacción no se da por novelería sino por la solidez de su estructura financiera, seriedad en procesos de planificación y ejecución, y profundo conocimiento del mercado.

Dejo mucho en el tintero, me he referido exclusivamente a los indicadores relacionados con el sector inmobiliario, que es lo que nos compete.

Fuente: Reditum Market Data

FERIA DE VIVIENDA

PROTEJA SU INVERSIÓN EN LA COMPRA DE VIVIENDA

Una vez que encuentre la propiedad de su preferencia siga los siguientes pasos:

Verifique que el terreno en el que se construirá el proyecto está a nombre de la empresa constructora o del fideicomiso que lo gestiona.

Verifique que el terreno esté habilitado para construir el tipo de proyecto que le ofrecen y qué tipo de gravámenes tiene.

Revise si la empresa promotora está registrada en el organismo de control correspondiente, si está al día en sus obligaciones con esa entidad y con el SRI, y si el nombramiento del representante legal está vigente.

Antes de hacer el pago de la reserva de su inmueble, verifique si le devolverán el valor pagado en caso de desistimiento de la compra, y si aplica alguna multa.

Cuando haga el pago de la reserva de su inmueble, el documento de respaldo que le entreguen debe tener:

Nombre de la empresa promotora

Dirección y teléfono de la empresa promotora

Nombre del proyecto

Detalle del inmueble que está reservando

Valor total del inmueble

Valor que está entregando para reservarlo

Nombre y firma de responsabilidad, y sello de la empresa

Para continuar realizando abonos, visite la obra y compruebe el avance de la construcción.

Recomendamos NO aceptar las hojas volantes que se entregan en la calle promocionando viviendas. Si esos proyectos no participan en la Feria de Vivienda CLAVE es porque NO han

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