REFLEJOS Año XXVIII - Nº 101 - Diciembre de 2020 Revista de la Asociación de Jubilados y Pensionados de la Caja de Previsión Social para Abogados de la Provincia de Buenos Aires
2021
Asociación de Jubilados y Pensionados de la Caja de Previsión Social para Abogados de la Provincia de Buenos Aires
Consejo Directivo 2019 - 2021 Presidente
Dr. Maggi, Mario Carlos
Vicepresidente 1º
Dr. Simonet, Héctor José
Vicepresidente 2º
Dr. Efron, Julio Jaime
Vicepresidente 3º
Dr. Santos, Eduardo Alberto
Secretario General
Dr. Almagro, Guillermo
Prosecretario General
Dr. Arias, Sebastián Victorino
Secretaria de Actas
Dra. Goñi, Teresa Beatriz
Prosecretaria de Actas
Dra. Vinocur, Edith Perla
Tesorero
Dr. Sierralta, Armando Jesús
Protesorero
Dr. Praderio, Carlos Hugo
Vocales Titulares
Dr. Viera, Norberto Oscar Dra. Grassano, Eily Levry Dr. Piscicelli, Raúl Dr. Bellocq, Emilio Ricardo Dra. Zajac, Ana María
Vocales Suplentes
Dr. Perugini, Hugo Néstor Dr. Elbaum, Pedro Dr. Torraca, Juan Dr. Cirelli, Henry Omar Dr. González, Jorge Omar
SUBCOMISIONES SUBCOMISIÓN DE CULTURA Coordinadora: Dra. Orfilia Di Leo SUBCOMISIÓN DE DISCAPACIDAD Coordinador: Dr. Carlos Ves Losada SUBCOMISIÓN DE EVENTOS SOCIALES Coordinadora: Dra. Angélica Carmen Bracuto SUBCOMISIÓN DE LEGISLACIÓN Coordinadores: Dr. Juan Carlos Curone, Dr. Eduardo Santos, Dr. José Luis Italiano, Dr. Héctor Núñez, Dr. Enrique Ainchil, Dr. Rubén Chimenti SUBCOMISIÓN DE PUBLICACIONES Dr. Mario Carlos Maggi SUBCOMISIÓN DE TURISMO Coordinadores: Dr. Guillermo Almagro, Dr. Raúl Tomatti, Dr. Isaac Hejtman SUBCOMISIÓN DE VÍNCULOS INSTITUCIONALES Y DELEGACIONES Coordinador: Dr. Ricardo Horacio Cucchi Lagrava DELEGADOS DE LA ASOCIACIÓN BAHÍA BLANCA
GANUZA, Rubén Juan RICCIOTTI, Augusto
DOLORES
BELLOCQ, Emilio
JUNÍN
DE BENEDETTO, Dardo
LOMAS DE ZAMORA
GINI, Olga Beatriz RICARDES, Máximo
Revisores de Cuentas Titulares
Dr. Salles, René Mario Dr. Paladino, Víctor Abel Dr. De Benedetto, Dardo Luis
MAR DEL PLATA
Revisores de Cuentas Suplentes
Dra. Bracuto, Angélica Carmen Dr. Diotto, Mario Aníbal
MERCEDES
LUDUEÑA, Carlos ESPIL, Juan Felipe
Tribunal de Honor Titulares
Dr. Núñez, Héctor Mario Dr. Curone, Juan Carlos Dr. Ainchil, Enrique Bernardo
MORÓN
PERALTA, Beatriz TRENTI, María Cristina SARMIENTO, Roberto Adan
Tribunal de Honor Suplentes
Dr. Lombardo, Oscar Alberto Dr. Tomatti, Raúl Osvaldo
PERGAMINO
Consultores del Consejo
Dr. Chimenti, Rubén Héctor Dr. Cucchi Lagrava, Ricardo Horacio Dr. Ves Losada, Carlos Dr. Rodríguez, Ricardo Emilio
SAN MARTÍN REPRESENTANTE CAPITAL
GALATRO, Cecilia Inés LABROUVE, Aquiles Enrique FASINATO, María Elsa
MOSCA, Carlos Miguel A. VOLPI, Norma Lucía RASPALL, Carlos Oscar GONZÁLEZ, Jorge Omar VES LOSADA, Carlos
REFLEJOS STAFF DIRECTOR Dr. Mario Carlos Maggi SUBDIRECTORA Dra. Marta Raquel Pupilli Revista de distribución gratuita entre Jubilados y Pensionados de la Caja de Previsión Social para Abogados de la Provincia de Buenos Aires. Esta Revista llega a los distintos poderes del Estado, Universidad, bibliotecas y otras entidades de bien público. DNDA: En tramite Prohibida su reproducción. La Asociación de Jubilados y Pensionados de la Caja de Previsión Social para Abogados de la Provincia de Buenos Aires aclara que todos los artículos y colaboraciones de cualquier índole, publicados en las páginas de esta Revista con la firma de sus respectivos autores, no reflejan necesariamente el pensamiento de la Asociación y el contenido de dichas publicaciones es exclusiva responsabilidad de sus autores.
PROPIETARIO Revista editada por la Asociación de Jubilados y Pensionados de la Caja de Previsión Social para Abogados de la Provincia de Buenos Aires, Calle 13 Nº 831/33 6º piso B (1900) La Plata, teléfono (0221) 422-8199 / 439-3939 internos 681, 682, 683, 684. Horario de atención: lunes a viernes de 9 a 14 horas e-mail: abogadosjubilados@hotmail.com www.abogadosjubilados.org.ar
SUMARIO Nuestra Portada
3
Información para el Afiliado
4
Editorial
5
ACTIVIDAD INSTITUCIONAL Aumento de haberes
7
El genero en el lenguaje
8
SECCIÓN CULTURAL Juan Bautista Piranesi
DISEÑO:
Carlos Luchetti csluchetti@hotmail.com PREIMPRESIÓN e IMPRESIÓN:
La Stampa Impresores SRL consultas@lastampaimpresores.com.ar
9
La Vereda
14
El escritor de los hombre errantes y anónimos
16
Masada
18
Paris el raptor de Helena
20
Canciones durante la Guerra
22
Veinticuatro años en la República Argentina
24
El fundamento de las penas en la antigüedad
25
La Hoguera de las Vanidades
26
Franz Kafka: La escritura como sentido primordial 28 Antoine De Saint-Exupéry
30
La Gazeta de Buenos Aires
31
Diálogos en el ascensor
33
Los Germanos
34
Befa y Escarnio
36
Conflicto y Armonía
38
Poesías
39
Turismo
40
Nuestra Portada Un cometa, claramente visible desde un lugar ignoto de la Tierra, atraviesa la bóveda celeste. En el imaginario colectivo, ese fenómeno aparece asociado al mensajero portador de buenas noticias. El horizonte, débilmente iluminado por la luz solar, nos somete también a un interrogante indescifrable. Queremos creer que son los prolegómenos de la aurora porque las sombras nocturnas, con su carga de incertidumbre y amenaza, ya las hemos transitado. Nuestros ancestros más remotos no tenían certezas de que luego de la noche, el sol se elevara nuevamente. Durante ese lapso, desvelados por la angustiosa espera, imploraban por su regreso. Tal vez, la humanidad ha podido despejar innumerables interrogantes, en particular, el comportamiento de los astros; empero, permanecen atenazados en la naturaleza de los hombres, las acechanzas desconocidas y los antiguos miedos, que vuelven a enseñorearse como un núcleo irreductible. Así como el universo se sujeta a ciclos prefijados, la proximidad del año nuevo instala nuevamente las mejores expectativas y nos obliga a hacer un balance. Ninguno de nosotros duda que el año que estamos prontos a dejar, nos haya sumido en preocupaciones de fuste. No obstante, queremos con vehemencia vislumbrar una etapa mejor. Para ello contamos con la certeza de que transcurrido un período negativo, solo nos resta esperar el comienzo de otro, pero esta vez, cargado de esperanzas. REFLEJOS 101
Damos la bienvenida y agradecemos la deferencia de habernos elegido para defender sus derechos a los siguientes jubilados y pensionados: SARRAMONE, Alberto MORENO, Jorge Carlos CAÑETE, Osvaldo Daniel FUDIM, Ángel Alberto HEINKE, Nora María
SUPERVIVENCIA Se extendió el plazo para la presentación de la supervivencia Ante la situación particular que estamos atravesando, se podrá presentar de supervivencia desde el 1/11/2020 al 31/01/2021. Afiliados/as a CASA con la cuota de noviembre al día no deberán presentar supervivencia. Más información en la web de la Caja de la Abogacía www.cajaabogados.org.ar
Página Web Información permanente a nuestros asociados Nuestra Revista se edita cada cuatro meses y se distribuye por correo, por lo cual las noticias sobre actos culturales, conferencias, excursiones, informaciones útiles y de otras actividades que se publican en la misma, no llegan siempre a tiempo a nuestros asociados. Reiteramos que pueden realizar las consultas en nuestra página Web www.abogadosjubilados.org.ar puesto que incorporamos, en forma continua y permanente, las noticias de las actividades de nuestra Asociación, incluso nuestra Revista REFLEJOS en el momento de remitirla a la imprenta.
REFLEJOS 101
Señores consocios: Se aproxima la finalización de un año cargado de angustias y zozobra. No obstante, parece abrirse una ventana a la esperanza. La ciencia, que anida en los países más desarrollados, se encamina a encontrar las vías necesarias para desbaratar los efectos deletéreos de la pandemia. Por ese motivo, urge el reconocimiento del mérito, de la abnegación, de la contracción al trabajo investigativo, de quienes asumieron esa ímproba tarea. No puede quedar marginado de nuestro encomio, el esfuerzo solidario de todos aquellos que, arriesgando su propia integridad, pusieron su mejor disposición para brindar a los enfermos un marco adecuado de contención. Parecía que aquellas calamidades, que asolaron la humanidad desde tiempos remotos, quedaban inexorablemente encasilladas en la historia. Si de algo podía vanagloriarse el avance de la ciencia, era precisamente, el de dejar para la historiografía las antiguas tribulaciones derivadas de las epidemias. Nada de eso ha ocurrido. Así como en el pasado las comunidades se recluían aterrorizadas ante la peste negra, en los tiempos que corren repetimos las angustias de nuestros remotos ancestros. Las consecuencias son parecidas: el aislamiento, el empobrecimiento y la angustia vuelven a enseñorearse sobre una población ya bastante castigada por la concurrencia de otros males. Así, como habíamos comprobado una vez más que las sociedades modernas poco o nada han avanzado para afianzar los valores éticos y las normas de convivencia, a modo de compensación, concentramos nuestras esperanzas en el progreso constante de la ciencia. Pero hasta el momento en que articulamos estas palabras, tampoco aquella nos asegura resultados inmediatos. Jamás hubiéramos esperado un retorno a los tiempos oscuros de las pestes, calamidades y epidemias. En ese contexto, que nos pone cotidianamente a prueba, debemos desenvolvernos con entereza y continuar con la carga de las responsabilidades asumidas. La Asociación de Abogados Jubilados y Pensionados no es ajena a ese entorno, también ha padecido las consecuencias inexorables de la pandemia y la consecuente cuarentena. Como se ha establecido para la franja etaria que atravesamos, cumplimos a pie juntillas con todos los protocolos de seguridad. No obstante el aislamiento impuesto, la Asociación ha permanecido y permanece activa, claro está, con las limitaciones que la situación nos impone. No hemos descuidado atender las peticiones de nuestros asociados y acompañarlos en sus reclamos. REFLEJOS 101
Sin duda, el aspecto que más se ha resentido es el de la proyección social de nuestra entidad. Por obvias razones, la organización de viajes de turismo, concursos, exhibiciones, etc. o como las gratas reuniones periódicas que nos permitían confraternizar, han quedado suspendidas. Corresponde destacar que la continuidad en la gestión cotidiana, la administración de nuestros recursos y actividades afines no se han visto perjudicadas. Realmente, es destacable el espíritu de colaboración de nuestro personal que, con imaginación y esfuerzo, ha podido llevar adelante la marcha diaria de la Asociación y cumplir con las exigencias que ello requiere. Una buena parte de tales acciones se resuelve de manera virtual, a través de la utilización de medios informáticos. Tampoco se ha descuidado la conexión con nuestras Delegaciones y en la medida de lo posible, se mantiene un asiduo y cordial intercambio de ideas y proyectos. Bueno es confesar que añoramos las reuniones del Consejo y el trato directo y personal con nuestros asociados. En ello se asienta la raigambre gregaria de nuestra especie, que nos impulsa a mantener asiduo contacto con nuestros amigos. Una de nuestras preocupaciones pasadas, fue la de no haber podido distribuir en tiempo y forma el Nro. 100 de Reflejos. Entendemos que la revista, que llega a los lugares más remotos, constituye el eslabón que sella la pertenencia a la entidad que nos agrupa. Sin embargo, para proceder como hubiéramos querido, debíamos contar con el auxilio inestimable de la Caja de la Abogacía. Las circunstancias derivadas de la cuarentena, con su secuela de limitaciones e impedimentos, lamentablemente también se han proyectado sobre ese Organismo señero. Constituye nuestro anhelo más profundo recuperar, aunque sea gradualmente, la normalidad del funcionamiento de nuestra entidad, para seguir brindando a nuestros socios los servicios habituales y mantener como siempre, los vínculos de fraternidad y camaradería que nos alientan. Finalmente, ante el nuevo año que se avecina, mantenemos incólume la esperanza en que gradualmente puedan superarse las consecuencias dolorosas de la pandemia y cumplirse con las condiciones necesarias que nos permitan transitar sin apremios, por esta etapa de la vida.
6
REFLEJOS 101
Institucional
AUMENTO DE HABERES
7
REFLEJOS 101
Institucional
AUMENTO
DE JUBILACIÓN A PARTIR DEL 1° DE OCTUBRE DE 2020
Más de 80 años De 75 a 79 años De 70 a 74 años Jubilación Básica Normal
$ 41.800
Mayores Aportantes
$ 120.000
Art. 54 Ley 6.716 T.O.11.625 - Máximo
Más información en
www.cajaabogados.org.ar
$ 40.900 $ 40.400 $ 40.000
El monto básico de la Jubilación Ordinaria corresponde para quienes hayan aportado todos los años al 100%.
El género en el lenguaje En el número anterior de Reflejos se abordaba la temática referida a la utilización del doble género en el lenguaje. Liminarmente, corresponde dejar aclarado que la cuestión a tratar, concierne sólo y exclusivamente a los aspectos gramaticales. Tanto en latín como en griego clásico se distinguen tres géneros gramaticales: masculino, femenino y neutro. Esta característica arbitraria del idioma pasó a las lenguas romances, es decir, aquéllas derivadas del latín, como v.g. el francés, italiano, español, etc. En el idioma inglés no existe el género gramatical para los sustantivos. ¡Enhorabuena, los felicitamos! porque los sectores reivindicativos de la fatigosa utilización del
8
doble género, no se han visto compelidos a torturar el idioma. La lengua castellana está dotada de una característica gramatical: el género masculino es “incluyente”. Si aludimos v.g. “a todos los espectadores” comprendemos a hombres y mujeres. Por el contrario, si decimos: “a todas las espectadoras” advertimos que el género femenino es limitado porque excluye a los varones. No nos parece que esa cualidad idiomática sea de por sí sexista, es decir, diseñada con el propósito de discriminar o denigrar. Se trata nada más que de una característica del idioma.
REFLEJOS 101
Mario Maggi
SECCIÓN CULTURAL
Grabado en base a aguafuerte, 1785, con la columna y su entorno
La Poética de las Ruinas.
Juan Bautista Piranesi Nació en Mogliano en 1720. Esa ciudad pertenecía a la región del Véneto y se encontraba bajo el dominio de la República de Venecia. Estudió arquitectura en la “Serenísima”, de modo que tomó conocimiento no sólo de los principales arquitectos de la época, sino también de quienes lo precedieron. Alrededor de 1740 viajó a Roma, donde descubrió los sagrados vestigios de la antigüedad clásica, que conformarían para siempre la impronta de su producción artística. Sin duda en Venecia existían importantes edificios, diseñados y construidos con arte exquisito, pero ninguno se remontaba a la época romana. Tal vez, la lectura de los autores clásicos (en particular Tito Livio, Vitrubio etc.) despertó en Piranesi la necesidad de representar las ruinas heroicas, a través del grabado. De sus obras incursionaremos en las Vistas de Roma y las Cárceles Imaginarias.
10
REFLEJOS 101
Vedute di Roma Utilizó la técnica del aguafuerte, dotando a sus imágenes de un marcado sesgo descriptivo. No obstante, sus grabados reflejan la grandeza pretérita, como si Roma hubiera sido habitada por una raza de proporciones áureas que al desaparecer, dejara los vestigios de su grandeza. Tuvo, para la representación de las ruinas, una puntillosidad y dedicación admirable, particularmente por todos los detalles que ilustran los edificios semiderruidos. Logra en suma, que adquirieran un volumen y densidad que reflejan el realismo monumental de su inspiración creadora. En sus grabados resalta la magnificencia de la arquitectura antigua, pero al mismo tiempo, logra transmitir la poética inherente a las ruinas, la belleza que envuelve la grandeza de la arquitectura romana.
12
REFLEJOS 101
Carcere d invenzione Acorde con otra faceta sombría de su genio, dio rienda suelta a sus fantasías más perturbadoras, en una serie de grabados conocidos como Las Cárceles Imaginarias. A diferencia del resto de su producción, que toma como basamento las construcciones romanas perdurables, esta vez se sumerge exclusivamente en las imágenes creadas por su fantasía. Se trata de enormes cámaras unidas y conectadas por rampas, puentes, galerías, pasarelas, arcos, escaleras que no llevan a ninguna parte. Logra reflejar una realidad de escenarios inquietantes, carentes de salida. Esa sensación de claustrofobia, se relaciona con un ámbito perenne e inmodificable, donde las penas aplicadas marcan el ostracismo definitivo de los hombres. No son las mazmorras subterráneas, oscuras y húmedas. Produce recintos desmesurados, que no necesariamente conforman una suerte de inframundo. Realmente apesadumbran, porque el espectador, al contemplarlos, intuye que representan un ámbito ocluso, carente de toda conexión. Un universo cerrado sobre sí mismo, de modo que fuera de esos muros y bóvedas, nada más existe. Piranesi, tuvo su taller en Roma. Sus grabados contaron desde siempre, con la aquiescencia del público, en particular de los numerosos viajeros de origen inglés, que por aquellos tiempos eran frecuentes visitantes y admiradores de Roma. Murió en Nápoles en 1778. Sus restos descansan en esa ciudad, en la iglesia de Santa María del Priorato, la única que diseñó.
Mario Maggi
Aguafuerte: Es una técnica de grabado. Consiste en tomar una plancha habitualmente de cobre, perfectamente lisa. Se la recubre de una cera o barniz especial, resistente al ácido. Con un estilete se dibuja el motivo, tratando de no lastimar la plancheta. Luego, se sumerge en ácido nítrico que corroe el cobre en aquellos lugares no protegidos. Una vez retirado el barniz, se inicia el proceso de la “estampación” sobre papel, utilizando una prensa.
13
REFLEJOS 101
Cultural
La
Ver En cuanto llegaban los días cálidos, a la tardecita (o a la nochecita), ese horario indefinido que nos señala el fin de la jornada, los vecinos de la cuadra sacaban sus sillas a la puerta de sus casas, para tomar “aire fresco” mientras el piar de los pájaros de la tarde y las risas y juegos de los niños llenaban la vereda. Y no faltaban la pava y el mate.
Se generaban conversaciones en las que participaba el pariente que venía de visita, los vecinos más cercanos y hasta aquél que no era del barrio y pasaba diariamente intervenía con su saludo y alguna frase amable. De qué se hablaba? De todo; las mujeres de cuestiones hogareñas, los hombres sobre fútbol y política. De temas que los niños no debíamos escuchar, pero escuchábamos, cosas que entendimos ya de adultos. Es una escena pueblerina que hoy casi no vemos, 14
salvo en las barriadas de casas bajas o en algún pueblo provinciano.
Se trata de una costumbre en retirada: el aire acondicionado, las nuevas formas de comunicación, la inseguridad, han hecho que, cada vez menos, los vecinos saquen su silla a la vereda. Además, ha crecido en todos lados la edificación en altura, lo que hace imposible pensar que alguien baje su silla por el ascensor o la escalera. Esta costumbre de salir a “tomar fresco” tiene que ver con un tipo de construcción: la “casa chorizo” que, por su estructura angosta, edificada en un terreno más largo que ancho, no permitía que hubiera una buena circulación de aire. Por eso, ante el calor, sus habitantes buscaban en la vereda el frescor de la tarde. Claro, hoy los vecinos ya no salen en pijama o en batón; la pava fue reemplazada por el termo y, a
REFLEJOS 101
Cultural
eda veces, el mate por alguna otra bebida. La etiqueta ha cambiado también, los hombres salen en pantalones cortos y las mujeres llevan ropa ligera. A veces se agrega al grupo un cánido pequeño y ladrador.
de ternura y, porqué no, de lágrimas los ojos.
Casas bajas, árboles añosos. Esa era la geografía que el progreso fue alterando. Miro hacia atrás, me pregunto dónde fueron a charlar doña Antonia y Doña Juana, dónde está el vecino de al lado, el que siempre tenía la última noticia; dónde quedaron los “buenas noches” y los “hasta mañana si Dios Quiere”.
¿Qué impulsa a las personas, además de buscar aire fresco, a salir con su silla a la vereda a sentarse? Es simple la respuesta: cada uno se muestra y ve a los demás, se pone al día con las historias de la vecindad, se conecta con el otro que en ese intercambio se transforma -en parteen el sostén emocional que cualquier persona necesita. Porque, por la vereda, pasa la vida.
Aire fresco y conversaciones. Tengo la certeza de que en esos momentos mis vecinos eran felices. Victoria E. Martínez
En la vereda vamos, venimos, caminamos. Todos alguna vez hemos jugado en la vereda, ese maravilloso territorio en el que convocábamos los sueños. Las veredas son parte de la historia de cada uno; son recuerdos que nos llenan el corazón
15
REFLEJOS 101
Cultural
El escritor de los hombres errantes y anónimos “Hasta esa noche el lenguaje no había sido otra cosa para mí que un medio de comunicación, un mecanismo cotidiano de signos; los versos de Almafuerte que Evaristo Carriego nos recitó me revelaron que podía ser también una música, una pasión y un sueño” Jorge Luis Borges
Muchos fueron los poetas que cantaron a los humildes y clamaron por justicia. Entre nosotros fue Almafuerte quien supo expresar a los trabajadores y a los desposeídos de todos los tiempos. Quizás su propio origen y su vida de sacrificios quedaron plasmados en los versos ardientes del rapsoda.
Biografía abreviada Nació en San Justo el 13 de mayo de 1854, cuando la provincia de Buenos Aires todavía estaba separada de la Confederación Argentina. Perdió a sus padres a edad temprana y fue educado por parientes. La falta de recursos no le permitió seguir una educación formal y aun 16
así llegó a ejercer como maestro, en su condición de autodidacta. Su primera vocación fue la pintura; pidió una beca al gobierno para perfeccionarse en Europa y le fue denegada. Se dedicó entonces a la escritura y a la docencia, en distintos períodos de su vida. Trabajó en la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires y más tarde como bibliotecario y traductor en la Dirección General de Estadística de dicha provincia. En 1887, se trasladó a La Plata, incorporándose como periodista al diario El Pueblo. Su solidaridad era proverbial a pesar de las estrecheces por las que pasaba. Adoptó cinco hermanitos, que protegió como verdaderos hijos. En plena pobreza se privó de sus escasos muebles para cederlos a dos jóvenes que no podían casarse por la carencia de ese ajuar. Quizás se lo recuerde más en su faceta de poeta y de maestro, pero fue un periodista afilado en sus notas en diferentes medios y, muy particularmente, en el diario El Pueblo, de la ciudad de La Plata. Con relación al periodismo, Palacios fue uno de los socios fundadores del Círculo de Periodistas de la Pro-
REFLEJOS 101
Cultural
vincia de Buenos Aires, el 1° de junio de 1908. En 1916 el Congreso Nacional le otorgó una pensión vitalicia. Sin embargo, no pudo gozar de ella; el 28 de febrero de 1917 falleció en La Plata, a la edad de 63 años. Fue nombrado como uno de los «cinco sabios» de la ciudad de La Plata, junto a Florentino Ameghino, Juan Vucetich, Alejandro Korn y Carlos Spegazzini. Su antigua vivienda de la avenida 66 entre las calles 5 y 6, en la actualidad se ha convertido en su museo.
El escritor Almafuerte fue uno de los tantos seudónimos de Pedro Bonifacio Palacios. Tuvo otros como Plutarco, Bonifacio, Uriel o Juvenal, pero sin duda éste fue el que más lo representó. Fue un periodista polémico y apasionado, poco complaciente con los políticos que traicionaban al pueblo. Como poeta, sus versos vibraban con un marcado tono de prédica, lo que le valió tanto rechazos como adhesiones extremas. En cuanto a su estilo, se lo puede definir como un romántico tardío en momentos del auge del modernismo. Sus letras son intensas. Su pluma aguerrida se desgrana en amor y sangre. Su tono profético, su excesivo realismo y el ímpetu que exhibía con sus palabras, le dieron prestigio en los sectores populares, aunque también fue criticado por sectores intelectuales debido al uso excesivo de expresiones retóricas y su poca delicadeza artística. Mas no podía ser de otra manera. Almafuerte era un hombre de pueblo, un rebelde de su tiempo. Era el poeta de los obreros, de la gente de los suburbios, de los desamparados. Dejó un importante legado poético que, pese a su ampulosidad y grandilocuencia -defectos heredados de la estética romántica- anunciaba la recepción y asimilación en la literatura de nuevas tendencias formales, temáticas e ideológicas. Su pasión por las letras unida a un marcado sentimiento religioso, le convirtieron en una especie de profeta visionario que anunciaba la redención de los suyos: los desposeídos, los seres humillados y marginados por su pobreza y abandono. Clamó, tanto en su obra literaria como en sus escritos periodísticos, por la implantación de una justicia social basada en la moral cristiana, en la caridad de los más favorecidos y, en general, en el humanitarismo. Su voz era la voz de un predicador autónomo y así fue que se convirtió en una especie de anarquista pintoresco en cuyos versos con17
vocaba a la lucha sin descanso por un mundo mejor. Fue muy leído y celebrado por casi todos los autores del denominado "grupo de Boedo", como Roberto Arlt, Leónidas Barletta, Elías Castelnuovo, Arístides Gandolfi, Santiago Ganduglia, Roberto Mariani y Nicolás Olivari, entre otros. Y llegó a ser reputado como uno de los precursores del vanguardismo en Argentina por parte de Jorge Luis Borges y Evaristo Carriego. Para otros, en cambio, no fue más que un frustrado predicador laico y un poeta mediocre, perdido entre el caduco legado romántico y el influjo modernista de la época. Entre sus obras más destacadas, cabe citar Lamentaciones (La Plata, 1906), Evangélicas (Buenos Aires: Ediciones Mínimas, 1915), Poesías (Montevideo, 1916) y Poesías completas (publicada en París en el mismo año de su muerte). Póstumamente vieron la luz Nuevas poesías y Evangélicas (Montevideo, 1918) y Espigas (Buenos Aires, 1919). Los poemas que mayor celebridad le otorgaron en su tiempo fueron "Evangélicas cristianas", "Jesús", "El drama del Calvario", "Cantar de los Cantares", "Confiter Deo", "Milongas clásicas", "Gimió cien veces", "Vencidos", "La sombra de la patria", "Mancha de tinta", "Sonetos medicinales" y, sobre todo, "El misionero" (1905). Almafuerte permanece hasta hoy en la memoria. No sólo por sus escritos, sino también por la historia de su vida de sacrificios y su lucha por los que nada tienen. Su actitud hacia la poesía lo distingue: escribió apasionadamente, sin cánones. Por eso mismo sus poemas fueron despreciados por un sector culto de la sociedad, pero el pueblo sencillo lo admiraba puesto que, al hablar de su cotidianeidad, el bardo los hacía visibles. El hombre simple se sentía reflejado en sus versos y comprendido. Combativo, polémico, rechazado por unos e idolatrado por otros, vivió siempre en condiciones humildes, pero su solidaridad no tuvo límites, siempre dispuesto a dar lo poco que tenía a los desposeídos. Sus temas son los que eternamente la humanidad ha interrogado: el dolor, el amor, la lucha por la vida, la dignidad, la esperanza. A pesar de su tono épico, de las descripciones realistas y crudas, casi impúdicas, que contienen sus versos, lo cierto es que sus palabras son una fuerza que empuja hacia adelante y abren una inesperada mirada al futuro.
REFLEJOS 101
Victoria E. Martínez
Cultural
MASADA Para el pueblo y el Estado de Israel, los acontecimientos históricos que se desarrollaron en una fortaleza constr uida sobre la cima de una montaña amesetada, ubicada en la orilla sudoccidental del Mar Muerto, adquirieron un profundo significado simbólico. Los hechos se verificaron hace casi 2000 años y tuvieron como marco la gran rebelión del pueblo judío. Corría el año 70 de nuestra era cuando las legiones romanas comandadas por Tito, penetraron a sangre y fuego en Jerusalén y destruyeron el segundo Templo del rey Salomón. Sólo quedó en pie, como mudo testimonio, la pared occidental del templo conocido como el Muro de los Lamentos. Volviendo al tema que nos convoca, recién a mediados del siglo XX comenzaron los trabajos sistemáticos de arqueología, que permitieron obtener una visión completa de las ruinas existentes y de su curioso destino. La historia de Masada es de suyo atrapante y su significado heroico ha encolumnado al pueblo israelí en pos de rescatar su propia epopeya. Es destacable, la sólida vocación de apoyarse en el pasado,
para proyectar el futuro. Re cordemos que la reb elión contra los romanos se remonta aproximadamente al año 66 de la era cristiana, extremo que condujo, como llevamos dicho, a la destrucción del segundo templo y la diáspora del pueblo judío. En el antiguo Foro Romano, en uno de los extremos de la Vía Sacra se erigió el gran arco de triunfo al emperador Tito, para conmemorar su victoria militar. En su interior, aún puede observarse un bajorrelieve que ilustra cómo los legionarios se apoderan y transportan el candelabro de siete brazos (Menorah) perteneciente al templo de Jerusalén. No obstante el aniquilamiento de toda resistencia judía, quedaron tres enclaves que bien pronto los romanos deberían doblegar. Uno de ellos era Masada, cuyos ocupantes ofrecieron a las legiones una enconada resistencia, cuyas peripecias y desenlace fueron ejemplificadores de una vocación inusitada, de férrea resistencia. Masada Se ubica sobre una montaña rocosa, en las proximidades del Mar 18
REFLEJOS 101
Muerto, cuya cúspide amesetada permitió erigir importantes edificaciones. Era de suyo inaccesible, salvo por un estrecho sendero serpenteante que permitía ascender a la cima, de uno en fondo y por lo tanto fácilmente defendible. El lugar era una verdadera fortaleza. Fue Herodes el Grande que la convirtió en ciudadela e hizo construir murallas defensivas, torres de observación, como también grandes cisternas para almacenar agua y las comodidades necesarias para residencia de la familia real. Los zelotes A poco de comenzar la guerra, un grupo de rebeldes del pueblo de Judea, conocidos como los zelotes, se apoderó del bastión. El objetivo que los unía era el del uso de la fuerza contra el invasor y a medida que la contienda se extendía, fueron numerosas las incursiones realizadas, no sólo contra los romanos, sino también contra los pueblos vecinos que se habían sometido sin luchar al yugo del imperio. La estrategia empleada consistía en asestar un golpe y retirarse inmediatamente a la seguridad del propugnáculo.
Cultural
Comandados p or Eleazar, al grupo inicial de los zelotes se unieron a su vez otras tribus, de modo que las fuerzas comandadas por el caudillo, se acrecentaron notablemente. El asedio Los romanos no iban a tolerar por demasiado tiempo ese estado de cosas y, menos aún, que un puñado de judíos pudiera poner en serios aprietos al Imperio. En esa tesitura se resolvió doblegar la resistencia de Masada. Sólo habían transcurrido tres años de la victoria romana sobre Jerusalén, cuando se organizó el asalto. Esa tarea consumiría ingentes esfuerzos, porque las condiciones naturales del escenario de batalla favorecían ampliamente a los sitiados. La legión que debía asumir las alternativas de la contienda era sin duda una de las formaciones militares romanas de más prestigio. La Décima Fretensis (del estrecho marino) había sido creada por Augusto y tuvo como generales de fuste a Corbulón, Vespasiano y Tito y en épocas posteriores a Trajano. Sus símbolos eran el toro, el dios Neptuno y el jabalí. Su comandante, por entonces, era Lucio Flavio Silva, quien debía enfrentarse a los rebeldes afincados en las alturas de Masada, para lo cual debía planificar cuidadosamente el asedio. Esa ingente tarea ofrecía innumerables dificultades, particularmente de logística, porque en plen o d esier to, lo s r e qu erimientos de agua y alimentos, eran cubiertos dificultosamente. Se comenzó por construir una muralla que rodeaba en su totalidad la formación rocosa, particularmente, para evitar la fuga de los sitiados y eventualmente, la llegada de refuerzos. Como el promontorio era inexpugnable, se comenzó por construir una rampa que se ubicaría en el lado oeste de la montaña, que era el de menor altura. Finalizada la obra tras siete meses de trabajo, se diseñó una plataforma al
final de la rampa, para asentar una gran torre de asalto. El asalto final Comenzada la contienda, la legión logra derribar un tramo de la muralla, pero rápidamente los sitiados se pusieron a la obra de cerrar brecha. Más allá de los avatares de la lucha, la caída de Masada era inminente. Cuando los defensores advirtieron que prolongar la resistencia era imposible, extremo que necesariamente conduciría a inevitables matanzas e indecibles humilla ciones para lo s vencido s, Eleazar se dirigió a los suyos. En su discurso procuró persuadirlos de que antes de morir en manos del enemigo, era preferible quitarse la vida por mano propia. Obtenida la aquiescencia unánime, se quemaron todas las pertenencias y parte de los víveres, para demostrar al invasor que la decisión adoptada no tenía por causa la falta de alimentos. Como el suicidio estaba vedado por razones religiosas, para superar el obstáculo se sortearon diez hombres para que dieran muerte al resto de los sitiados. Cada jefe de familia hizo lo propio con su esposa e hijos. Solamente el último de los sobrevivientes debía suicidarse. Con ello se dejaba a salvo la prohibición de Dios y sólo uno de ellos asumiría las consecuencias de sus actos. Al penetrar los romanos, en un marco de absoluto silencio, encontraron los cuerpos de los sitiados que en número de mil yacían inertes. Solo se salvaron unos pocos niños y dos ancianas que narraron lo sucedido. Conclusión La memoria de la gesta fue difuminándose con el paso de los siglos y recién a mediados del siglo XX, a través de las excavaciones y el trabajo metódico de los arqueólogos, pudo comprobarse la verdadera magnitud de los hechos. A partir de entonces, Masada se convirtió en el símbolo de la resistencia del pueblo judío,
19
REFLEJOS 101
que no dudó en perder la vida para preservar su independencia y libertad. Flavio Josefo Todos los episodios que condujeron a la conquista de Masada, fueron narrados pormenorizadamente por Flavio Josefo, en su obra “Guerra de los Judíos y Destrucción del Templo y ciudad de Jerusalén”. Ha bía na cid o en Jer u s a lén “circa” del año 38 de nuestra era. Pertenecía a una familia sacerdotal y bien pronto entró a prestar servicios en el Templo. Por su condición, fue enviado a Roma con la tarea de obtener la liberación de algunos sacerdotes encarcelados por órdenes del Procurador romano. Allí, logró llevar a buen puerto la gestión encomendada, según se narra, por su vinculación con Popea (esposa de Nerón). Regresado a Palestina, se desata la gran rebelión judía. En ese marco, fue encarcelado, por su apoyo a la causa de los sublevados. No obstante, Flavio Josefo profesó una enorme simpatía por Roma, de modo que esa circunstancia lo vinculó con el entonces general Vespasiano, a quien profetizó su elevación al Imperio. Llegado al solio, Vespasiano recordó la profecía de Flavio Josefo y dispuso su inmediata liberación. A partir de entonces, prestó importantes servicios al emperador que le fueron ampliamente recompensados. Afincándose en la capital del Imperio, adquirió rápidamente la ciudadanía romana, dedicándose por entero a sus tareas de historiador. Su figura fue cuestionada por su inocultable adhesión a los valores representados por la civilización romana. También, por su cercanía y amistad con Vespasiano y su hijo Tito. Sin embargo, tal apreciación no empaña sus aptitudes intelectuales ni la importancia de su testimonio.
Cultural
PARIS El raptor de Helena Tolerado y vituperado
Afrodita. Sin duda, una difícil decisión. A
Conocemos algunos de los remotos episodios que, a la postre, desencadenaron la Guerra de Troya.
nosotros, mortales desamparados, nos queda el consuelo de que nunca seremos convocados para una tarea tan ardua.
Para ello, debemos remontarnos al casamiento de Tetis y Peleo. La primera era una nereida y Peleo, el
Lo cierto es que llegó el tiempo en que las
padre mortal de Aquiles. Reunidos los dioses
promesas debían cumplirse y según parece, las
durante la boda, Eride (la Discordia) arrojó una
deidades solían hacerlo. De manera entonces que,
manzana de oro, diciendo “para la más Hermosa”.
impulsado por la pingüe recompensa y con
La disputaron Afrodita, Atenea y Hera. Como el
aviesas intenciones, Paris llegó a Esparta. Helena,
caso era insoluble, Zeus dispuso que Hermes las
que había sucumbido con el auxilio de la diosa a la
transportara al Monte Ida, en Asia Menor, donde
seducción del troyano, se embarcó con su amante.
Paris debía laudar. Cada una de las divinidades,
La nave surcó las procelosas linfas y puso proa a la
por separado, le ofreció al árbitro su protección y
Tróade.
determinados beneficios. Hera le prometió el
Transcurría el décimo año de la guerra. Numerosas
gobierno de toda Asia. Atenea, la prudencia y la
batallas enzarzaron a tirios y troyanos. En una de
victoria en las batallas y Afrodita, el amor de
ellas, se presentó en primera fila Paris, semejante a
Helena, la más bella de las mujeres, esposa de
un dios, con una piel de leopardo sobre los
Menelao, rey de Esparta.
hombros, el corvo arco y la espada broncínea.
Suponemos que Paris evaluó concienzudamente
Como si ello no bastara, blandía dos lanzas de
las promesas de las diosas y se decidió por
aguzada punta.
20
REFLEJOS 101
Pero en el bando contrario, también en primera
Si seguimos el poema de Homero, comprobamos
fila, apareció Menelao con arrogante paso. Bien
que la diatriba continuó largamente. Frente a ello,
pronto divisó a Paris, de modo que redobló su
Paris, herido en su amor propio, promete dirimir
espíritu guerrero, pensando que podría castigar al
con Menelao en singular combate, la contienda
culpable.
entablada entre naciones.
Nada más verlo, que el troyano sintió que se le aflojaban los nervudos miembros y que se le
Si bien la historia continúa con derivaciones
cubría el corazón de tinieblas. Para librarse de una muerte inevitable, retrocedió. Se mezcló entre las
insospechadas, nosotros queremos detenernos sólo en el juicio valorativo de Héctor. Él es
falanges teucras y se tornó invisible para el
consciente de la felonía y la fragilidad de su
ofendido.
hermano, pero por razones difíciles de
Pero lo cierto es que su hermano Héctor, el puntal
desentrañar, no lo entrega a los enemigos.
de la guerra, advirtió la maniobra de Paris y
Tampoco mengua el esfuerzo beligerante que
rápidamente lo recriminó: “Miserable Paris, el de
compromete a toda su nación y que terminará
más hermosa figura, mujeriego seductor. Ojalá
catastróficamente con la destrucción de la ciudad
no te encontraras en el número de los nacidos o
y la pérdida de su vida.
hubieras muerto célibe. Yo así lo quisiera y te
Mario Maggi
valdría más que no ser la vergüenza y el oprobio de los tuyos...”.
21
REFLEJOS 101
Cultural
CANCIONES
DURANTE LA Por sus magnitudes catastróficas o por el enfrentamiento entre diversas ideologías políticas, aún no saldadas, la segunda guerra mundial mantiene incólume el interés del Gran Público sobre su desarrollo, causas y consecuencias. Contribuye a actualizar esa atención, el inmenso caudal de material gráfico, cinematográfico, que se conserva y difunde con perseverancia. Las imágenes fílmicas nos muestran, entre otras muchas cosas aterradoras, una multitud de soldados ocupándose, con entrega a su duro oficio. Como autómatas, avanzan bajo el fuego enemigo, sirven con absoluta sincronía de movimientos poderosas piezas de artillería, conducen sin zozobra máquinas altamente destructoras, que siembran un pánico inaudito. No es difícil proseguir con la enumeración de horrores, pero bástenos lo dicho para enmarcar el asunto. Tampoco se trata de detenernos en las marchas militares cuyos acordes marciales, ejecutados en las paradas y desfiles militares, parecen acrecentar la épica guerrera. 22
REFLEJOS 101
El propósito que perseguimos no es otro que el de descubrir cuáles eran las canciones que en la intimidad, acompañaban a los soldados, en los momentos en que lejos del fragor del combate obtenían un frágil y acotado respiro. Hasta donde hemos podido indagar, parece que los temas musicales convocantes, paradójicamente eran compartidos y muy apreciados por todos los soldados de las partes beligerantes. Lili Marleen Fue un jovencísimo soldado alemán quien durante la primera guerra escribió las modestas estrofas del poema. Hans Leip fue destinado al frente ruso. Atravesado dolorosamente por el recuerdo de su novia, describe cómo se despedían bajo la luz de un pequeño farol, frente a la entrada del cuartel. Corría el año 1937, cuando se divulgaron las poesías de Leip. Un compositor alemán de renombre se interesó por el poema y le puso música. Se editaron pocos discos. Desatada la segunda conflagración mundial, un suboficial alemán de una
Cultural
GUERRA compañía blindada tenía consigo el disco. En una reunión de los camaradas hizo escuchar la música y la aquiescencia fue tal, que se adoptó como tema de esa agrupación. La división acorazada fue luego destacada al norte de África y combatió bajo las órdenes de Erwin Rommel. Un oficial de esa misma compañía recibió la orden de hacerse cargo de la emisora radial de Belgrado, ocupada por los alemanes. Cada noche emitía Lili Marleen y la dedicaba a sus camaradas del norte africano. Al mariscal de campo le gustaba esa canción, de modo que dio órdenes a su subordinado para que la incluyera en la programación radial. A partir de entonces, como la potente emisora llegaba todos los frentes de guerra, comenzaron a recibirse peticiones para que se transmitiera en forma permanente en todas las emisiones. Como también era escuchada por las tropas aliadas, contó con el entusiasta beneplácito de americanos e ingleses. Pero a quien no gustó nada la
canción, fue nada menos que al poderoso Ministro de Propaganda del Reich. Goebbels consideró que se trataba de una composición altamente perniciosa, capaz de enervar la moral de las tropas, de modo que de un plumazo la prohibió. Fueron tantas y tan vehementes las quejas de los soldados, que el jerarca tuvo que revisar su decisión y la emisora la repuso rápidamente. J' attendrai Grabada circa 1938 en Francia, constituyó uno de los éxitos populares más relevantes. Se trata de una canción plena de nostalgia y esperanza. La cadencia y musicalidad que le prestara su intérprete (Rina Ketty) conforma una melodía subyugante. El paso de los años no la ha envejecido y tal como ocurrió con Lili Marleen, también fue adoptada por todos los soldados de los bandos beligerantes. Canciones sentimentales Desde luego, evitamos escrupulosamente hablar de música romántica para el caso. En realidad, el romanticismo es un movimiento mucho más 23
REFLEJOS 101
amplio y complejo que incluyó la literatura, la música, la pintura, etc. En particular, el romanticismo alemán se entendió como expresión de la profunda espiritualidad de un pueblo. La nuestras son canciones sentimentales y no va desdoro en ello porque tienen que ver con aspectos íntimos de los seres humanos, ligados principalmente al enamoramiento y al dolor que provocan las ausencias, sean pasajeras o definitivas. Creemos que está en nuestra naturaleza sucumbir sin atenuantes a los aflatos del amor y el deseo. La guerra, las separaciones obligadas, el miedo a las definitivas, apenas eran mitigadas por esas canciones. Si podíamos anhelar el prometido “te esperaré” (J' attendrai) también se encontraba doloroso consuelo en rememorar el farol frente al cuartel porque cuando la niebla nocturna se arremolina, yo estaré (quizás fantasmáticamente) en la farola contigo, Lili Marleen... Mario Maggi
Cultural
VEINTICUATRO AÑOS EN LA REPÚBLICA ARGENTINA Así se titula el libro publicado por su autor, John Anthony King, en 1846. Realmente, los hados se confabularon caprichosamente para que el neoyorkino llegara al Río de La Plata y afrontara una aventura épica, realmente insospechada. John A. King nació en 1803 en la ciudad de Nueva York. Contando con escasos catorce años de edad, llegó a estas apartadas tierras. Promediaba el año de 1817 cuando desembarcó en el puerto, de la entonces Santa María de los Buenos Aires. Las razones de su decisión han sido sepultadas por el peso de la historia, aunque se supone como trasfondo un conflicto familiar. Lo cierto es que luego de algunas peripecias padecidas en su país de origen, se embarcó en el bergantín Wycoona en el puerto de Baltimore. Nunca supo a dónde se dirigía la nave como tampoco lo preguntó. Narra que, luego de un viaje de dos meses, el navío llegó al puerto de Buenos Aires. Allí, sin más expediente fue desembarcado por incapaz, de modo que se encontró en tierra extraña sin amigos, sin hogar y con desconocimiento del idioma. Nuestro objetivo apunta a destacar sólo algunas de las nutridas y sagaces observaciones que hizo sobre nuestra tierra. Antes de referirlas, señalamos que King, por esos vericuetos insondables del destino, trabó relación con el caudillo Pancho Ramírez y pronto comenzó una carrera militar que culminó con su relevante participación en las guerras de la independencia. Tuvo además, vinculación con los principales jefes militares y caudillos provinciales como también fue un testigo calificado, para nada complaciente, del gobierno de Rozas. En el último capítulo de su libro, traza una semblanza de las principales regiones del país y narra algunas particularidades de sus pobladores. 24
Tampoco soslaya del análisis el papel de la Iglesia Católica. Recuerda que, encontrándose como espectador en plena función teatral en Buenos Aires, se escuchó el sonar insistente de una campanilla. Avisaba que una procesión de fieles, encabezada por un sacerdote, portaba la hostia consagrada quizá para administrarla a un moribundo. Nada más escuchar el vibrante tintineo, que los actores de la obra suspendieron la representación y como todo el público presente, hincaron rodilla en tierra. Una vez que la procesión hubo pasado, continuó inmediatamente la obra. Destaca por último, que los múltiples recursos naturales que se encuentran en la Argentina, aunados a otras condiciones favorables, la vuelven un lugar digno de ser habitado. Su clima –dice- es encantador, sus numerosos ríos, la fertilidad del suelo, más otras cualidades que enumera: “... le dan ventajas que, bajo un gobierno de orden, que hiciese conocer sus recursos en lugar de encadenarlos, tal vez no sería sobrepasada por ningún otro país del globo.” Cuando John A. King se refirió a un gobierno de orden, quiso decir, lisa y llanamente, un buen gobierno que procede con arreglo a derecho y atiende al bien común. También nos habló de la nefasta política de encadenar los recursos del país como si fuese la síntesis de las políticas económicas que, con innegable desacierto y obtusa tenacidad, llevaron el país a la mediocridad. En suma, el destino de grandeza que anunciara, se volatilizó sin atenuantes. Pero, es innegable también, que la Argentina de promisión dependía de otras circunstancias que fugazmente o nunca se cumplieron. Mario Maggi
REFLEJOS 101
Cultural
El fundamento de las penas en la antigüedad Vamos a remitirnos a la “Historia Antigua de Roma”, escrita por Dionisio de Halicarnaso. Griego de origen, había nacido en esa ciudad del Asia Menor; llegó a Roma en la época de Augusto. No se conocen acabadamente los motivos de su radicación, pero lo cierto es que en él se despertó una auténtica admiración por la historia e instituciones romanas, tal como reiteradamente se pone de relieve. Luego de narrar los orígenes y fundación de Roma, se detiene en el reinado de Rómulo. Refiriéndose a quien fuera el primer rey de la recién fundada urbe, nos relata que Rómulo se reservaba para sí el juzgamiento de los delitos capitales. Recuerda que pronto “advirtió que el miedo, tenía el poder de alejar a los hombres de todo hecho malvado”. A partir de esa premisa, preparó muchos detalles como para inducirlo. El lugar elegido para el juzgamiento era el más destacado del Foro. Nos habla también, del aspecto amedrentador de los soldados que los acompañaban (se refiere a los 300 céleres de su guardia personal) como de las varas y hachas que portaban doce hombres (lictores) con las que azotaban a los autores de los delitos. Sólo se cortaban públicamente las cabezas de los acusados, luego de ser flagelados, en los supuestos de infracciones más graves. Las penas aludidas, para nada benévolas, se aplicaban solamente a los ciudadanos porque otras sanciones, quizá más crueles, eran consideradas infamantes y destinadas a los esclavos. Creemos que por primera vez, se explicitan los fundamentos y objetivos que perseguían las penas aplicadas. Se trata de una doctrina apenas en ciernes y desde luego, sin desarrollo teórico y sistemático. No obstante, para los romanos, la exposición pública de la ejecución, en el marco de una verdadera puesta en escena, lograba los efectos disuasorios perseguidos. Mario Maggi 25
REFLEJOS 101
Cultural
La Hoguera de Es posible que asociemos el tenor de la nota con una novela de autor americano, así llamada, que tuvo amplia difusión a fines de los años 80 del siglo XX. También existe filmografía que, inspirada en aquella obra literaria, fue tentada para utilizar el mismo título seductor. Sin embargo, su origen se remonta a los fines de la edad media y comienzos del renacimiento. Corría el año 1497 en la ciudad de Florencia. El martes de carnaval se había armado una hoguera de grandes dimensiones, donde los florentinos, imbuidos de los flamígeros y apocalípticos discursos de un fraile, arrojaron a las llamas los libros de Bocaccio, Petrarca, obras de arte invaluables, como las de Boticelli, vestidos lujosos, maquillajes, adornos, joyas, raros perfumes espejos y todo cuanto parecía pecaminoso. Semejante desatino se cometió en nombre de la pureza de la fe cristiana. Fray Jerónimo Savonarola Fue un dominico que predicaba el fin del mundo, por lo que instaba a la feligresía a arrepentirse de sus pecados, en especial de la lujuria, la codicia y el desenfreno. La creación humana por excelencia, que encarnaba tales abominaciones, era el arte. Despotricaba abiertamente contra la corrupción de la sociedad y de la clase dirigente, pero además, pretendía enmendar tales extravíos asumiendo la dirección de los asuntos públicos. Lorenzo de Médicis Si algo conocemos de “el magnífico” fue su condición de mecenas. Apoyó sin cortapisa a una
26
REFLEJOS 101
Cultural
las Vanidades pléyade de artistas y pintores que, en el marco del renacimiento italiano, engrandecieron la ciudad de Florencia. Lorenzo fue no obstante un autócrata, como lo eran todos los jefes de estado de su época, pero su vocación por las bellas artes autoriza a tratarlo con lenidad y evaluarlo positivamente. Lo cierto es que Lorenzo invitó al fraile dominico a predicar y lo hizo prior del Convento de San Marcos. A pesar de los virulentos sermones de Savonarola, contra los pecados de los hombres y los excesos de los gobernantes, Lorenzo sentía una profunda simpatía por el religioso, de modo que para nada obstaculizó los fogosos discursos del dominico contra los poderosos. Pero Lorenzo de Medicis estaba lejos de avizorar las luctuosas consecuencias que pronto habrían de desencadenarse. Su muerte prematura en 1492 (año del descubrimiento de América, de la muerte de Piero della Francesca y del ascenso al solio pontificio del papa Borgia) llevó al gobierno de Florencia, a su hijo mayor: Pedro. Según nos relata la historia, Pedro fue la imagen opuesta de su afamado progenitor. Era débil, inseguro, fatuo y altanero.
castillos. El pueblo florentino indignado por su actitud, lo exilia de la ciudad. Esa fue la oportunidad que aprovechó Savonarola, para hacerse del gobierno de Florencia. A partir de entonces, sujetó al pueblo florentino bajo una rígida disciplina de sesgo teocrático y lo sometió a la estricta vigilancia de sus seguidores. En sus discursos tremendistas también apuntó al papa Alejandro VI, a quien acusó de todos los pecados. Lo cierto es que cansado el papa Borgia de las diatribas constantes del fraile, amenazó con excomulgarlo. Savonarola replicó rápidamente, excomulgando al pontífice. Como sin duda, en el balance de fuerzas el fiel se inclinaba por la curia romana, Savonarola terminó rápidamente su aventura florentina, encarcelado. Decretada su excomunión por Alejandro VI, fue condenado por hereje y cismático. Correspondía entonces ajusticiarlo por el fuego, extremo que tuvo lugar frente al Palazzo Vecchio, en la plaza de la “Signoria”. Una estela marca el sitio donde se llevó a cabo el martirio del fraile. Algunos historiadores señalan que previamente fue sometido a garrote vil y su cadáver arrojado a las llamas. Sus cenizas se volcaron en el Arno.
Por entonces, las tropas francesas, comandadas por el rey Carlos VIII, invadieron Italia. Encontrándose a las puertas de Florencia, Pedro, para congraciarse con el francés y asegurarse la continuidad de su gobierno, le ofrece varias ciudades y 27
REFLEJOS 101
Mario Maggi
Franz Kaf ka: la escritura como sentido primordial por Adrián Ferrero
Tengo toda la impresión de que al emerger de la obra de Kafka (1883-1924) efectivamente somos otros. Como lo somos al concluir el ensayo El mito de Sísifo (1942) y conocemos la noción de absurdo en Albert Camus (1913-1960), cuya obra se estima se vio influida por la del primero, al igual que la corriente del expresionismo alemán. Las fechas cambian, las personalidades, los países, los idiomas. Sin embargo, las coordenadas pasan a ser anodinas. Hay un atributo común a ciertos creadores, el don de nombrar determinados estados turbulentos de la mente, que los pone en sintonía porque han sido capaces, mediante un proceso de simbolización, de plasmarlos en fábulas, filosofías o ideas estremecedoras. Hemos atravesado por la experiencia de una cierta clase de sensibilidad (y no de otras) que ellos saben cómo identificar, formularlas y plasmarlas porque les resultan
inconfundibles. En ocasiones tienen la capacidad visionaria de prever situaciones atroces, en tanto que inteligencias dotadas y virtuosas. Y esa misma sensibilidad a la que aludí compromete de modo sustantivo nuestra percepción de la existencia al leerlos, su sentido o su sinsentido últimos. Esa sensibilidad de ciertos creadores además de hacerles experimentar la vida desde una determinada perspectiva, en algunos casos también le permiten interpretarla. En otros simplemente la ponen de manifiesto narrándola. Acciones, episodios, capítulos, compases de historias significativas que se encadenan pero no siempre siguiendo una lógica causal. Puede esa misma causalidad estar desordenada y hasta no tenerla en absoluto. De modo que los libros se vuelven espejos distorsionados que dejan de revelar significados claros y unívocos para volverse polisémicos y sólo en apariencia confusos. Gracias a estos discursos 28
REFLEJOS 101
literarios donde antes esa realidad era sospechosamente clara, ahora es incógnita, enigmática, secreta o misteriosa (según los casos). En ocasiones notablemente perturbadora. En otras situaciones, hemos leído libros que le han puesto palabras a experiencias por las que atravesábamos sin comprenderlas pero que nos comprometían. Porque estábamos sumidos en emociones, no en razones esclarecidas. Era necesaria otra inteligencia que les otorgara significados y sentidos a nuestra intimidad. Esas emociones solían ser estados negativos. Por lo general persecutorios. Por lo general paranoicos. Por lo general angustiantes. Por lo general intolerables. Por lo general captando el sinsentido. Producto de burocracias, incomprensión del entorno o estímulos arbitrarios. Puede que hubiera abulia o accidentes. Sentimientos de no correspondidos que nos
aquejan (como en Kafka, en ocasiones). El mundo perdía sus fines últimos. Nos encontrábamos frente a las preguntas propias de la condición humana de naturaleza última pero a las que no encontrábamos respuestas. Los creadores no las resuelven. Pero sí son capaces de brindar algunas pistas. Los filósofos edifican sistemas de ideas. Kafka, en cambio, lleva las experiencias angustiantes hasta puntos en ocasiones intolerables. Un extremo peligroso para escribir (en su caso) y un extremo peligroso para leer (en el nuestro, de este otro lado del texto). Su prosa, engañosamente simple y transparente en su comunicabilidad, en verdad es pura complejidad. En esto consiste la literatura. Nombrar de una determinada manera lo que a un creador lo estremece y lo motiva al sentarse a escribir. Y comunicarlo procurando producir idéntico efecto en un lector a partir de
su imaginación creadora atento a volverla colectivamente significativa. Ignoro si Kafka pensaría en posteridad alguna. Me inclino a creer que no. Pero sí estoy seguro de que encontraba sentido en escribir por encima de cualquier fortuna que su escritura corriera. Evocamos inevitablemente a Kafka frente a determinados momentos sin retorno de nuestras vidas. Por lo general en los que nos afectan más perturbadoramente. Evocamos el adjetivo “kafkiano”. Nos aferramos a él como a un talismán porque condensa en un significante lo que resultaba abrumador. Logramos que una palabra defina un estado de cosas. En el caso de Kafka, hasta lo peor se vive con total naturalidad. Esa circunstancia es precisamente la condición más dramática de su ficción. Del orden de la experiencia pasamos entonces al orden de la representación. ¿Cómo olvidar esa mañana en que dos hombres irrumpen sin 29
REFLEJOS 101
violencias ni motivación en la pensión en la que se aloja Joseph K. para detenerlo en su novela El proceso (1925)? ¿Cómo olvidar ese “monstruoso insecto” en el que se ha transformado casi de forma fantástica el protagonista de La metamorfosis (1915), en una casa que naturaliza su estado como si nada hubiera sucedido? ¿Cómo olvidar al personaje de K., atravesando los interiores de una inmensa arquitectura en la que se extravía indefinidamente en su novela El castillo (1926)? ¿Cómo olvidar el cuento “En la colonia penitenciaria” en el cual se graba con una máquina con una aguja sobre la piel de los presidiarios? Sensaciones, percepciones, precisamente imborrables. Nombrar, narrar, reflexionar: suponen dotar de sentidos a una existencia imaginaria. Con ello dotamos de sentido a la real. Ese es el gesto fundante de escritura: su sentido primordial.
Cultural
ANTOINE DE SAINT- EXUPÉRY ESCRITOR, AVIADOR, AVENTURERO AUTOR DE “EL PRINCIPITO” Antoine Marie Jean Baptiste Roger Conde de SaintExupéry nació en Lyon Francia el 29 de junio de 1900. Estudió en Bellas Artes en Francia e hizo su servicio militar en la aviación. Su interés por la mecánica y la aviación y su pasión por volar, no lo abandonarían nunca. En 1926 publicó su narración “El Aviador”, en la revista literaria dirigida por André Prévost y consiguió un contrato como piloto de línea para una Sociedad de Aviación. A partir de allí su experiencia como piloto, la proyectó en su producción literaria. Fue aviador en la época en que la aviación poseía pocos instrumentos y volar era una tarea difícil y peligrosa. Fue pionero de los vuelos postales internacionales y su experiencia fructificó en su obra como escritor. En 1928 como Jefe de Estación Aérea en el Sahara español, escribió su novela “Correo del Sur”. La siguiente escala fue Buenos Aires. Llegó de Francia a Argentina el 12 de octubre de 1929. Fue nombrado Director de la Aeropostal Argentina, filial de la Aeropostal de Francia, como organizador de la red de América Latina. En Buenos Aires vivió en un edificio emblemático del Siglo XX, en el centro capitalino, en un edificio que se encuentra en el centro financiero y es una obra maestra del “art-nouveau”, inaugurado en 1915. Tenía departamentos amueblados en forma temporaria y estaba en la calle Florida 165, Piso 6to. Departamento 605, Galería Güemes, de Capital Federal. Antoine de Saint-Exupéry vivió en Florida 165 Capital desde el año 1929 a 1931. También allí escribió parte de su libro “Vuelo Nocturno” y por esta novela recibió el Prix Fémina, afamado galardón literario de Francia. En ese tiempo conoció en Buenos Aires a su futura
30
esposa, la escritora salvadoreña Consuelo Suncín. El escritor visitó la Ciudad de Concordia en Entre Ríos, en la zona del Parque San Carlos, a orillas del Río Uruguay y recorrió la mansión estilo Luis XV, construida por la familia francesa Demachy en 1888 y en la época de la presencia de Saint-Exupéry era alquilada por la familia Fuchs desde 1929. El escritor conoció un mundo de maravillas donde también trabó amistad con las hijas de la familia francesa Susana y Edda Fuchs, las denominadas por Saint-Exupéry “Princesas argentinas”, que fueron sus amigas por muchos años y que en esa época tenían domesticados dos zorros y algunas víboras y su madre cultivaba rosas. Los investigadores creen que el escritor francés allí comenzó a esbozar su famoso libro “El Principito”, publicado en 1943, ilustrado por él mismo. La leyenda de las Princesitas argentinas fue volcada en un documental realizado por Nicolás Herzog, estrenado en Buenos Aires en el año 2017 en el Centro Cultural Recoleta, luego ganador del Premio R. Rubini, en el Festival de Cine Documental de Treviso, Italia. Otras huellas de este escritor, aviador y aventurero quedaron aquí en Argentina, en el Hotel Ostende, cercano a Pinamar, en ese hospedaje inaugurado por belgas, que tiene más de 100 años. Saint-Exupéry tenía una personalidad descollante y era una persona de acción. Tenía marcado interés por la aviación y la mecánica. Ya en 1928, como Jefe de la Estación Aérea del Sahara español escribió su novela “Correo del Sur”. Como escritor publicó numerosos artículos en Francia sobre sus viajes y realizó múltiples actividades en Moscú y en España en guerra. Publicó en 1939 “Tierra de Hombres”. Durante la Segunda Guerra Mundial, luchó con la
REFLEJOS 101
aviación francesa en misiones peligrosas. Con la caída de Francia, fue a Nueva York y publicó “Piloto de Guerra” en 1942. En el año 1943 publicó “El Principito”, una fábula infantil ilustrada por él, que le dio fama mundial. A ese personaje dice haberlo conocido en el desierto de Sahara después de haber sufrido un accidente y nos cuenta su historia.
rráneo. Su última misión era para informar sobre los movimientos de las tropas alemanas en el valle del Ródano, sin armamento de una base aérea en Córcega, con autonomía de vuelo de seis horas. Salió en esa misión conocida como “Operación Dragón” el 31 de Julio de 1944 a las 8,45 horas, como no regresó, el Capitán René Gavoille, Comandante de la Escuadra, lo dio por desaparecido. Más tarde hubo varios descubrimientos en el mar.
Durante su vida tuvo muchos accidentes, entre otros el 30 de diciembre de 1935, cayó en el desierto de Sahara, compitiendo en una carrera París –Saigón. (Hoy ciudad Ho Chi Minh en Vietnam.). Allí él y el mecánico aviador André Prévot sobrevivieron a la colisión, pero carecían de agua. Sus suministros les alcanzaron para dos días y debido al excesivo calor del desierto, sufrieron alucinaciones y estuvieron al borde de la muerte. Los rescató al cuarto día del accidente un beduino. Su Libro “EL Principito, traducido a trescientos idioma, nos cuenta la trayectoria del personaje hasta llegar a la Tierra. Es una narración poética donde el narrador, estando varado en el desierto, conoce al Principito, un niño proveniente de un pequeño asteroide. Por ello en 1975, como un homenaje y en honor a su reconocimiento mundial, se le da el nombre de Saint-Exupéry a un asteroide. Nos cuenta, cómo el Principito descubrió consternado que su rosa que brotó del suelo anteriormente y de la cual se enamoró, no era la única del Universo y entabló amistad con un zorro y después con el narrador. Es una indagación sobre el amor y la amistad. Saint-Exupéry, en África del Norte, se incorporó a las fuerzas francesas en 1943 y retomó las misiones desde Cerdeña y Córcega. En el transcurso de una de ellas, el 31 de Julio de 1944, su avión desapareció en el Medite-
31
En setiembre de 1998, un pescador, Antoine Bianco, encontró en la isla de Riou a 20 Km al sureste de Marsella, una pulsera de identidad con el nombre de SaintExupéry y el de su esposa Consuelo. En mayo del 2000 un buzo llamado Luc Vanrell encontró los restos de un P3 - 8 Lightning, al este de la isla de Riou. Los restos del avión se recuperaron el 3 de octubre del 2003. En el año 2004 los investigadores del Departamento de Arqueología Subacuática, confirmaron que los restos del avión eran los del Lightning P3 - 8 F5- B de reconocimiento de Saint-Exupéry. En junio del 2004 esos fragmentos fueron entregados al Museo del Aire y del Espacio en Le Bourget. Se cree que fue derribado por un caza alemán. Saint-Exupéry recibió la Legión de Honor por sus viajes en la ruta Toulouse –Dakar, condecoración a su trayectoria recibida del gobierno francés. Sus viajes, sus libros, sus premio literarios y honoríficos, nos hablan de su personalidad y de su actividad en acciones de guerra como piloto, pero también Antoine de Saint-Exupéry nos dejó unas sencillas palabras en su libro “El Principito”, que nos sirven de guía: “Lo esencial, es invisible a los ojos”.
REFLEJOS 101
María de las Mercedes Botta
Cultural
LA GAZETA DE BUENOS AIRES “Raros son esos tiempos felices en que se puede pensar lo que se quiere y decir lo que se piensa”. La frase de Tácito, extraída de los Anales de la Historia de Roma, fue el lema de la Gazeta de Buenos Aires cuyo primer número se publicó el 7 de Junio de 1810. Conservados aunque no en su totalidad, los Anales comienzan por historiografiar el gobierno de Augusto, para culminar con el de Nerón. Sin duda, existen en el texto lagunas, que lamentablemente no han podido recuperarse. Fue escrita en las postrimerías del gobierno de Trajano, emperador dotado de ponderables virtudes. La Gazeta fue publicada por primera vez el 7 de junio de 1810, con el propósito de difundir los actos de gobierno de la Primera Junta. Fue entonces, el órgano de prensa del primer gobierno patrio y su redactor, Mariano Moreno. También se publicaban noticias locales como provenientes del extranjero. No fue arbitraria la elección de la frase transcripta y menos aún, la de su autor. Tácito encarnaba la filosofía estoica y en toda su obra resalta los valores de la edad republicana. El primer número, honrando los lineamientos del republicanismo, consignó expresamente: “... que el pueblo tiene el derecho a saber la conducta de sus representantes y el honor de estos se interesa en que todos conozcan la execración con quien miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir sus delitos. El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien, debe aspirar a que nunca puedan obrar mal...” Mario Maggi
32
REFLEJOS 101
DIÁLOGOS
en el ascensor Subir al sexto piso del edificio donde funciona la Asociación, era un imperativo cotidiano. Día tras día utilizaba el ascensor, generalmente en soledad, porque en el edificio había muy poco trasiego de visitantes. Nunca dejó de inquietarme el hecho de introducirme en un recinto hermético, que a poco de cerrar sus puertas, se transformaba en un estuche. Para aventar toda posible claustrofobia, una voz femenina, cuidadosamente modulada, daba la bienvenida. Así transcurrieron algunos años de incesante rutina. Ocasionalmente compartía con otro pasajero el breve trayecto. Luego del acotado saludo, la consigna tácita era la de eludir las miradas. Cada uno de nosotros escudriñaba con minuciosidad desde el techo hasta los rincones del ascensor. Nunca, claro está, debíamos mirar francamente al otro, apenas un cruce subrepticio con el ceño adusto. Lo cierto es que tales encuentros eran totalmente ocasionales. La mayoría de las veces, me transportaba en absoluta soledad y como el conejo de la galera, el elevador me hacía aparecer en el sexto piso. Tantas veces escuchaba la voz de bienvenida que pronto comencé, tímidamente, por expresar mi agradecimiento. Pero la repetición también hace su oficio, de modo que al poco tiempo comencé a responder con asiduidad . En más de una ocasión, cuando esporádicamente compartía el ascensor, tenía que refrenar mis impulsos de contestar. Pero a veces, como los perros de Pavlov, respondía inconscientemente al estímulo. Todavía, contando con algunos reflejos como para salvar la situación, miraba sonriente a mi compañero de viaje que me devolvía la humorada con un guiño de complicidad. Pero lo que tenía que acontecer, finalmente sucedió. Recuerdo que por aquellos tiempos subía
33
al segundo piso del Colegio de Abogados, con motivo de participar en el Ateneo de Formación Profesional. El ascensor, mucho más confortable y moderno, permitía hasta cuatro o más ocupantes y debo decirlo, nunca me tocó transportarme en soledad. También como el otro, nos daba una bienvenida genérica, pero la voz femenina en este caso, era más seductora. Arduos esfuerzos de concentración me costaba abstenerme de corresponder al saludo, acaso para respetar las convenciones sociales o evitar el asombro de los circunstantes. Sin embargo, una vez, distraído por otras preocupaciones y apretujado por todos los transportados, nada más escuchar la bienvenida, que de viva voz agradecí, con todo comedimiento, la cordialidad del saludo. Como si lo hubieran ensayado previamente, todos los ocasionales viajeros me miraron con asombro, que pronto se transformó en condescendencia. Abrumado, no tuve mejor idea que tratar de explicar lo inexplicable. Aduje (supongo, con ironía) que, como era el único lugar donde era bien recibido, sentía imperiosamente el deber de retribuir. Pero entre los viajeros desconcertados, se encontraba una señorita muy amable y considerada. Nos conocíamos de vista, por otros ocasionales trayectos compartidos, donde sólo intercambiábamos los buenos días. “Pero Doctor, no diga eso- acotó con preocupación- su esposa seguramente debe recibirlo con alegría y además sus hijos también. Seguro que para ellos usted es una persona importante, cómo no va a ser bien recibido”. Por suerte el trayecto tocó a su fin. Como pude, me escabullí, pretendiendo invisibilizarme lo más rápidamente posible.
REFLEJOS 101
Cultural
LOS GER Nuestro objetivo es el de reconstruir, limitadamente por cierto, la visión que tenían los antiguos romanos de los pueblos germánicos. Rudos y primitivos, habitaban hacia el este del Rhin, en los oscuros bosques, fríos y pantanosos del centro de Europa. Ese río caudaloso, que nace en los Alpes Réticos, constituía una suerte de frontera natural que los separaba de las Galias. Tal vez, su acendrada vocación guerrera, aunada a su aspecto físico, diverso al de los pueblos mediterráneos, generó una justificada preocupación en Roma, apenas saldada por las incesantes batallas que los enfrentaron. Opinión de Julio César Conquistada la Galia por Julio César y relativamente pacificada, su preocupación principal era la de evitar que las tribus germánicas cruzaran el Rhin y se afincaran de lleno en territorio galo. Es el mismo General quien nos relata en sus “Comentarios de la Guerra de las Galias” algunos aspectos relativos a los suevos,
porque era la tribu más numerosa y guerrera de toda la Germania. Recuerda, el formidable estratega, que organizadas para la guerra, cada una de las dispersas aldeas en las que vivían contribuían anualmente con numerosos soldados. Nos relata que los demás quedaban trabajando para mantener a sus propias familias y también a las de los ausentes. Transcurrido un año, se alternaban, de modo que no se interrumpieran las tareas de labranza como tampoco se desatendieran las exigencias de la guerra. Vivían en una suerte de estado comunitario porque ninguno de sus miembros poseía tierras propias. Tampoco podían morar por más de cierto tiempo en el mismo sitio. Fueron esas condiciones de vida las que determinaron, según Julio César, su evidente fortaleza física y su elevada estatura. “Es tanta su habitual rudeza, que siendo tan intensos los fríos en esas regiones no se visten sino de pieles que, por ser cortas, dejan al aire mucha
34
REFLEJOS 101
parte del cuerpo y se bañan en los ríos...”. Opinión de Tácito Quien describe con entidad verdaderamente sociológica y etnográfica a los germanos es el historiador romano Tácito, en su opúsculo “Germania”. Ubica la Germania como el territorio separado de los galos y de los panonios (actual Austria) por los ríos Rhin y Danubio y al sur, de los pueblos dacios y sármatas (conquistados más tarde por Trajano) por el miedo mutuo (mutuo metu). Tácito piensa de los germanos que se trata de un pueblo autóctono que se mantuvo sin mezclarse con otras etnias: “de aquí que también el aspecto corporal sea el mismo para todos: ojos crueles y azules, cuerpos enormes y sólo aptos para la violencia”. Acota que carecen de aptitudes para el trabajo y las obras. No tienen la constancia necesaria para abordarlos y soportan en
Cultural
MANOS poco la sed y el calor. No obstante, están acostumbrados a los fríos y al hambre. Agrega Tácito, refiriéndose al territorio que habitan, que si bien los distintos parajes presentan algunas diferencias de aspecto, en general es horrible a causa de los bosques salvajes o aborrecible por los pantanos. Los dioses, añade, les negaron la plata y el oro aunque para compensarlos de esa falencia, los dispensaron de anhelar su posesión. Cuando no van a la guerra, pasan su tiempo holgazaneando, dedicados por entero al sueño y la comida. Paradójicamente, los más fuertes y belicosos no emprenden nada y delegan en las mujeres y ancianos el cuidado de la casa. Sin embargo, los matrimonios son severos. La dote no la ofrece la mujer sino el marido. Son poquísimos los adulterios. Tampoco se puede distinguir al amo del esclavo, por la molicie de la educación. Pasan el tiempo entre el ganado. Los herederos
son los hijos y se desconoce la institución testamentaria. Agrega el romano que: pasar el día comiendo y bebiendo no es para ellos, nada vergonzoso. Como bebida tienen un líquido hecho a partir de la cebada o trigo; los alimentos son sencillos, frutas silvestres, animales de caza o leche cuajada: “...con relación a las ganas de beber, no conocen la temperancia”. Añade el historiador: “si (tú) fueras complaciente con su embriaguez procurándoles todo lo que desean, serían vencidos por sus vicios no menos fácilmente que por las armas”. Conclusiones La obra de Tácito suministra una multitud de datos curiosos y sumamente interesantes sobre los pueblos germánicos, aptos para formar un cuadro sociológico y etnográfico completo. Las referencias que hemos esbozado, sólo han sido escogidas casi por azar y con el objetivo declarado de brindar, apenas, un somero panorama.
35
REFLEJOS 101
No obstante, partiendo de la visión que tenían los antiguos romanos sobre los bárbaros, surge un dato que sin duda llama poderosamente la atención. Más allá de la codicia por apoderarse de los bienes de los vencidos y de la rusticidad extrema en que vivían, es la indolencia, la que los entorna y les impide organizarse. En concordancia con otros historiadores de la época (v.g. Tito Livio), los pueblos bárbaros (galos y germanos) si bien son temibles adversarios en la batalla, pronto se desmoralizan y abandonan rápidamente los puestos de combate. Muy lejos, claro está, de la tenacidad indoblegable de los antiguos romanos. Justo es reconocer que aquellas falencias fueron a la larga, enmendadas con exceso. Nos atrevemos a decirlo, por el contacto asiduo y la asimilación de las virtudes de sus vecinos mediterráneos. Mario Maggi
Cultural
Befa y Escarnio R
emitirnos a la antigüedad nos permite abordar algunas temáticas permanentes, ínsitas en la naturaleza humana, sin despertar demasiadas censuras. Tenemos en claro que los juicios de valor, sobre nuestros congéneres, pueden despertar las simpatías más fervorosas o las críticas más acerbas. En este caso, trataremos de abordar las burlas e insultos que padecían, con estoica indiferencia, algunos personajes encumbrados del mundo antiguo. Los Triunfos Eran ceremonias revestidas de importancia y solemnidad. No cualquiera podía acceder a tan fenomenal reconocimiento. Debía ser por lo pronto un magistrado dotado de “imperium”, no bastaba sólo la victoria bélica, sino que era menester que la misma fuera de magnitud inusitada; se debía haber matado, por lo menos, a cinco mil enemigos y retornar con las propias tropas, casi incólumes. El general vencedor iba precedido de los trofeos obtenidos en la batalla. Plutarco refiere al triunfo obtenido por el cónsul Emilio Paulo sobre las tropas del rey Perseo de Macedonia. Dice que el cortejo iba precedido por cientos de carruajes transportando innumerables bienes saqueados al reino vencido. Recién al tercer día de la procesión apareció en su cuadriga áurea, Paulo Emilio, seguido del vencido Perseo “Aturdido y privado de razón por la enormidad de sus infortunios”. El cónsul victorioso llevaba su rostro pintado de rojo,
36
coronado de laurel y llevando en su diestra una rama también de laurel. Montado en el carro del triunfador, iba un esclavo público que sostenía, por encima de la cabeza del general, una corona de oro, engarzada con piedras preciosas. A modo de letanía repetía durante todo el trayecto una frase que la historia ha recogido de forma imperecedera: ”...recuerda que eres mortal...” (memento mori). Trayecto del desfile Se organizaba y partía del Campo de Marte, entonces situado fuera de la ciudad de Roma, más o menos donde actualmente se encuentra el “Ara Pacis”. Desde allí se dirigía al Circo Máximo (en la actualidad perfectamente verificable) y doblaba por el Palatino, por el tramo de la Vía Trionphalis que corre entre la colina palatina y el monte Celio, (actualmente vía San Gregorio) y en su intersección con la vía Sacra, la procesión giraba por esta última y llegaba hasta el Capitolio. Tengo entendido que durante el fascismo, la vía San Gregorio había recuperado su antigua denominación: parte de ese trayecto, era donde armaban los desfiles y paradas militares. El acto final del triunfo tenía lugar en la colina capitolina, como dijimos, en el templo de Júpiter Optimo Máximo. Italum Acetum Podría entenderse que la ceremonia descripta era observada con complacencia por la ciudadanía ro-
REFLEJOS 101
Cultural mana; en tanto que las legiones victoriosas marchaban junto a sus jefes, con estricta observancia de la disciplina militar. Cuando desfiló Julio César, vencedor de las Galias, la tropa que seguía su cuadriga, le enrostraba con recriminaciones y burlas, el hambre padecida en alguna de sus campañas, también su avaricia, porque los premios prometidos no fueron aumentados como esperaban. César, desde luego, escuchaba los reclamos de la tropa, pero como era costumbre, aceptaba con hierático silencio la retahíla de recriminaciones. Pero la cuestión no se limitaba a que puntualizaran aquellas falencias. Como sus soldados estaban en conocimiento de sus hábitos más íntimos, a voz en cuello gritaban que era afecto a las mujeres casadas. Parece que Julio César renegaba de su propia calvicie, de modo que sus soldados, conocedores de sus debilidades, advertían de viva voz a los ciudadanos que vigilaran a sus mujeres, porque “acompañamos al adúltero calvo”. César soportaba todo con resignación, pero fueron tantas las pullas, que en un momento, dirigiéndose a la multitud, protestó que no era cierto. Nada más escuchar las legiones las disculpas de su jefe, que prorrum-
pieron en un alboroto de proporciones, que obligó al general victorioso, a mantenerse en riguroso silencio. Los romanos de entonces, no trepidaban en expresarse con acritud de sus generales y gobernantes. El espíritu de burla fue connatural a la idiosincrasia del pueblo. Un ejemplo lo constituyen las sátiras, donde la acrimonia, la befa y el escarnio campean por sus fueros. Fue Cicerón quien dijo, refiriéndose a la Urbe: “Gran ciudad maldiciente es la nuestra, nadie se salva...”. Paradoja Sin embargo esa actitud, compartida y tolerada, que desde cierta perspectiva podría compararse como una suerte de anárquica sublevación, jamás interfirió en el estricto cumplimiento de los deberes por parte de las tropas. Conocida es la dura disciplina del ejército aplicada con mano de hierro, tanto, como la extrema severidad de los castigos infligidos. El “vinagre romano”, tampoco menguó los insoportables sacrificios que la supervivencia de Roma, impuso a sus ciudadanos. Mario Maggi
Cultural
Conicto y Armonías Desde ciertas posiciones ideológicas se critica acerbamente el libro de Sarmiento “Conflicto y Armonías de las razas en América”, una de sus obras más controvertidas. Con ese alcance, se la ha tachado de introducir o colaborar en la gestación de cierta xenofobia. Particularmente, porque señala las presuntas o reales diferencias existentes en la población argentina. Dentro del universo de las migraciones, encuentra, por un lado, las que llegaron a estas tierras estimuladas por la Constitución Nacional, separándolas, por el otro, de las provenientes de países vecinos. Desde luego, vamos a evitar cuidadosamente entrar en discusiones altamente ideologizadas, ajenas al espíritu universalista y conciliador de Reflejos. Apenas queremos detenernos en algunas consideraciones iniciáticas de la obra del sanjuanino que, tal como creemos, describen una realidad
innegable. En todo caso, lo que proponemos es reflexionar sobre alguno de los planteos con que nos interpela. Dice Sarmiento: “Esta es la vez primera que vamos a preguntarnos quiénes éramos cuando nos llamaron americanos y quiénes somos cuando Argentinos nos llamamos. ¿Somos europeos? Tantas caras cobrizas nos desmienten ¿Somos indígenas? Sonrisas de desdén de nuestras blondas damas nos dan acaso la única respuesta”. Pero Sarmiento incursiona también en otro interrogante de fuste. Tampoco nos brindará una respuesta concluyente aunque, en compensación, ofrecerá numerosas pistas para indagar. Conflicto y Armonías fue escrito y publicado alrededor de 1882/1883. Sarmiento, aún en las postrimerías del siglo XIX, mantenía serias dudas sobre la existencia de aquellos elementos que aseguran el mortero de una nación. Veía desacuerdos 38
REFLEJOS 101
profundos y difíciles de conciliar. Fuerzas centrífugas, que con ahínco tendían a desarticular la incipiente república. Nos parece que la cuestión planteada, permanece tal como la diseñó el sanjuanino, sin solución. Sarmiento interroga retóricamente: ¿Somos Nación? ¿Nación sin amalgama de materiales acumulados, sin ajuste ni cimiento? Sólo diremos para terminar, que las angustias y frustraciones que nos atraviesan, como las marcadas diferencias irreconciliables que persisten, apuntan a ratificar, con igual o parecida vehemencia, las dolorosas apreciaciones de Sarmiento. ¿Será acaso que construimos una nación fragilizada, es decir, apenas solidificada por una argamasa que se degrada irremisiblemente? Mario Maggi
Cultural
POESÍAS A VINCENT VAN GOGH
INSENSIBLE MURO
HOLANDA 1853 –1890 Pintor pos-impresionista
He aquí a un insensible muro. Incólume ante el paso del tiempo, ante el sol, ante la lluvia.
Eterno náufrago, en un mundo que ignora sus vivencias y sólo le ofrece las miserias cotidianas y las oscuras aristas existenciales, el holandés errante, extrae de su interior, los soles ocultos.
Muro, nada más que muro. Impasible ante el otoño y ante la primavera. Muro, nada más que muro. Clavado en cualquier sitio de la ciudad, atemporal y frío.
En Arlés, emergen luminosos, rojos, verdes, naranjas y azules. Almendros en flor. Amarillos y violetas.
A su lado pasan los enamorados, los obreros camino a su trabajo y las madres con sus hijos.
La casa amarilla cobija su genio. Surgen “Veleros en la Playa de Les Santes Maries “El Puente de Langlois en Arlés” “El Sol del Sur” el “Domingo al Anochecer, cerca de Arlés”
Pero él, muro, nada más que muro, en el día y en la noche, en el verano y en el invierno. Pero… será insensible el muro cuando la enredadera cariñosa se apretuja contra él y lo viste con sus bellas campanillas azules?
El ardor del sol está en sus obras. Sus cuadros calientan, entibian, entusiasman por sus ráfagas de vida. Mientras su vida se extingue, pierde su color, sus cuadros viven ganan colores.
María de las Mercedes Botta de su Libro “Sol de Medianoche”
Brillan “La Noche Estrellada” y el “Florero con Catorce Girasoles” En tanto el hálito de vida del gran pintor se apaga, en medio de las brumas difusas de la locura, su vida artística queda plasmada en sus cuadros. María de las Mercedes Botta del Libro “Caminos de Cristal” 39
REFLEJOS 101
Turismo Asociación Colonia de Vacaciones del Personal del Banco de la Provincia de Buenos Aires
www.lacoloniabp.com.ar Señor Asociado: Como es de su conocimiento, la Asociación tiene celebrado un convenio con la Asociación Colonia de Vacaciones del Banco de la Provincia de Buenos Aires, mediante el cual todos nuestros socios pueden utilizar las instalaciones de los distintos hoteles y residencias de dicha entidad, con sólo acreditar su carácter de socio mediante el correspondiente carnet. Para hacer uso de dichas comodidades deberá dirigirse a la dirección y teléfonos que se consignan en esta página.
Para reservas e Informes dirigirse a: Calle 6 e/46 y 47 4º piso La Plata Teléfono: (0221) 429-0100 interno 20919 de lunes a viernes, de 10 a 15 horas e-mail: consultas@lacolonia.com.ar
Tacuarí 202 4º y 5º Piso Buenos Aires Teléfono (011) 4342-4929 y rot. Fax (011) 4342-4498 e-mail: lacolonia@lacoloniabp.com.ar
Hoteles Hotel CHAMONIX - Bariloche Avda. Ezequiel Bustillo 671 Teléfonos (02944) 42 - 5631/5632 hotelchamonixbp@lacoloniabp.com.ar
Hotel RESIDENCIA PARQUE BONITO - Villa Gesell Alameda 208 esq. Buenos Aires Teléfonos (02255) 45-8159/8162/9405 y 46-8159 parquebonitobp@gesell.com.ar
Hotel RESIDENCIA SERRANA - Tanti Ruta provincial 28 (ex - nacional 20) Km. 749 Teléfonos (03541) 494 - 030/031/032/033/034 - Fax (03541) 494 - 082 serranabp@lacoloniabp.com.ar
Hotel SANTA ELÍA I y II - Mar del Plata 25 de Mayo 2940 Teléfonos (0223) 494 - 1068/ 493 - 6610/ 492 -0678/ 492-0634 hotelsantaeliabp@lacoloniabp.com.ar
Hotel PROVIDENCE --Mendoza Avda. Bandera de Los Andes 535 San José - Distrito Guaymallén Teléfonos: (0261) 43l - 1707/2821 mendozabp@lacoloniabp.com.ar
Hotel MARCELA - Mar de Ajo - Buenos Aires Av. Costanera Juan Lavalle 343 Teléfonos (02257) 42 - 0374/0168 hotelmarcelabp@lacoloniabp.com.ar Hotel DEL SOL - Ciudad Autónoma de Buenos Aires Esmeralda 645 (1007) Teléfonos (011) 4393 - 1031/1131/1231 hoteldelsolbp@lacoloniabp.com.ar
Hotel HUAICO - Salta Avenidas Bolivia y Robustiano Patrón Costa Teléfonos (0387) 425-1580/1156/3000/3390 hotelhuaicobp@lacoloniabp.com.ar
Hotel SAN CARLOS INN - Concordia Chajarí 2200 Teléfono (0345) 431-0725 / 6 hotelsancarlosinn@lacoloniabp.com.ar
Hotel DELTA del TIGRE - Tigre Río Capitán N° 34 1ra. Sección Teléfonos: (011) 4728 - 0524/0426/0392 Fax (011) 4728 - 5392 isladeldeltabp@lacoloniabp.com.ar
RECUERDE PRESENTAR EL CARNET QUE LO ACREDITA COMO SOCIO DE NUESTRA ENTIDAD PARA OBTENER TARIFA DE CONVENIO. 40
REFLEJOS 101
casa sistema asistencial el sistema creado por la caja de abogados de la provincia de buenos aires para todos LOS AFILIADOS y SUS familias
CENTRO DE ATENCIÓN INTEGRAL
CASA
CASA
CASA
CASA
Acercate a conocer nuestros planes
NOVEL BAS MED PLUS
0800-222-2272 (casa)
www.casa.org.ar
Caja de PrevisiÓn Social para Abogados de la Provincia de Buenos Aires Av. 13 N 821/29 - Piso 4 (1900) La Plata - Buenos Aires - Argentina Tel: (0221) 439-3939 - 427-0204 E-MAIL:casa@cajaabogados.org.ar
Desde 1947 trabajando en el presente y el futuro de los Abogados
Conozca los beneficios y convenios que la Caja tiene para usted!!!
Asignaciones Subsidios Préstamos Sistema Asistencial Jubilaciones y Pensiones