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ORANGE COUNTY CATHOLIC EN ESPAÑOL
El periódico oficial de la Diócesis Católica Romana de Orange
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“Gracias a New Hope Counseling, he aprendido que todos tienen dignidad, sin importar lo que hayan hecho o lo que les hayan hecho.” — Thomas, 5.º grado
Mayo es el Mes de la Concientización sobre la Salud Mental, un recordatorio de que la sanación, la esperanza y el apoyo son importantes. Los Servicios de Consejería New Hope de Catholic Charities of Orange County brindan consejería compasiva y profesional para niños, personas y familias que enfrentan los desafíos de la vida. No tiene que enfrentar los momentos difíciles solo. La ayuda y la esperanza están aquí.
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“LAS MANOS Y LOS PIES DE CRISTO”
SON LOS TRABAJADORES Y voluntarios anónimos que hacen posible que la Iglesia Católica atienda y sirva a sus diversos ministerios y a sus poblaciones.
Tanto es así que hace tres años se hizo evidente que no bastaba con honrar a una sola mujer voluntaria católica. Por ello, Suzanne Land y Brenda Ames, presidenta y vicepresidenta, respectivamente, de la Auxiliar de Caridades Católicas del Condado de Orange, sugirieron ampliar la celebración anual de la “Mujer del Año” de la organización.
Tras una pausa de dos años debido a la pandemia de COVID-19, este evento emblemático, que había permanecido inalterado durante 30 años, regresó en 2024 bajo el nombre de “Cena para Mujeres Católicas Inspiradoras.”
Este año, el evento rindió homenaje a 18 mujeres que han dedicado “incontables horas de voluntariado en las parroquias,” señaló Ames.
“No creo que la gente se dé cuenta de la magnitud de su labor,” comentó Land. “Esta es una oportunidad para reconocer a las mujeres que brindan su ayuda de tantas maneras,” afirmó el Padre Mike Rizzo, presidente de la Junta Directiva de Caridades Católicas del Condado de Orange, al referirse a las homenajeadas. “Ellas encarnan el Corazón de María; son las manos y los pies de Cristo.”
El grupo de homenajeadas de este año fue un fiel reflejo de la amplitud y diversidad de la diócesis, con representantes de 12 iglesias y de un ministerio diocesano. Representaban a las comunidades caucásicas, latinas, filipinas, coreanas y otras comunidades asiáticas.
Dos mujeres, Jan Prodan y Jane Nelson, recibieron un reconocimiento especial al ser galardonadas con el “Premio al Legado Joyce Brown.” Ambas han sido miembros de la Auxiliar durante 26 y 20
años, respectivamente, y han colaborado con numerosas organizaciones benéficas y en proyectos de voluntariado.
Una audiencia de unas 260 personas asistió a la cena de gala celebrada en el Arboretum. El 100 por ciento de lo recaudado se destinará al programa “Currículo de Dignidad Humana” de la organización benéfica, gestionado por
New Hope Counseling Services. Este programa ofrece apoyo directo en salud mental en los campus escolares, así como servicios de intervención y asesoramiento en 16 escuelas diocesanas y en la Escuela Preparatoria Cristo Rey, además de una línea telefónica de apoyo. New Hope responde a una necesidad abrumadora en el Condado de Orange,
donde, según la Agencia de Atención Médica del Condado de Orange, el 45 por ciento de los adolescentes locales afirma enfrentar desafíos emocionales derivados del acoso escolar (bullying), del abuso y de otras causas. Julianna Tapia, directora de la Christ Cathedral Academy desde 2022, presentó un informe aleccionador sobre la necesidad de este servicio.
UN BRINDIS POR LAS MAMÁS QUE SIENTEN
QUE ESTÁN ESTANCADAS ESPIRITUALMENTE
CUANDO ERA UNA ADULTA
joven y soltera, asistía fielmente a la misa dominical cada semana y pasaba cada minuto de ella recriminándome por distraerme.
Hoy asisto a la misa dominical con mi esposo y mis cuatro hijos pequeños. A cada momento, alguien me hace una pregunta, casi estropea un himnario, salta sobre el reclinatorio o llora pidiéndome que lo cargue. En resumen, tengo más motivos para distraerme durante la misa que jamás tuve cuando era soltera. Dedico un porcentaje menor de cada misa a escuchar activamente al sacerdote o a hablar con Jesús sobre lo que solía hacer antes. Y, sin embargo, no siento nada de esa culpa que solía atormentarme por mis distracciones.
La espiritualidad cambia en cada etapa de la vida, y tal vez nada ilustra esto con mayor claridad que la maternidad.
Siempre que anhelo las rutinas de oración que veo en las “influencers,” o me preocupa no estar creciendo lo suficientemente rápido en mi camino de fe, trato de recordarme esto: la maternidad es como un retiro espiritual prolongado, y Dios está obrando en mi alma incluso cuando yo no estoy mirando.
A lo largo de mi día como mamá que educa en casa (homeschooling), ciertamente no tengo tiempo reservado para la meditación regular ni para la lectura de las Escrituras. Si llego a sentarme con mi Biblia, es muy probable que me llamen a los pocos minutos para limpiarles el trasero a alguien. Sin embargo, si logro aquietar mi corazón lo suficiente como para escuchar la invitación, existen muchísimas oportunidades para convertir esos cambios
de pañal en una oración. Todo acto de trabajo realizado lo mejor que puedo, con amor, es la manera de “orar sin cesar,” tal como nos exhorta San Pablo
(1 Tesalonicenses 5:17).
Nunca tengo que hacer un esfuerzo extraordinario para encontrar las obras de misericordia corporales y espiri-
tuales en mi vida cotidiana. Instruyo al ignorante y consuelo al afligido entre alimentar al hambriento y vestir al desnudo. Y tengo un sinfín de oportunidades para morir a mí misma, oportunidades que nunca tuve cuando vivía sola. Cada día, cuando lucho entre la voluntad obstinada de mis hijos y la mía, aún más obstinada, me enfrento a mi propia fragilidad y a mis carencias. Ni siquiera puedo fingir que lo logro todo por mis propias fuerzas. Necesito apoyarme en Dios a través de la oración. Es una experiencia que, al mismo tiempo, me llena de humildad y me libera.
En resumen, la vida con niños pequeños está repleta de luchas constantes y tentaciones hacia el egoísmo y el pecado. Pero, visto a través de los ojos de la fe, todo esto constituye una oportunidad para confrontar mis imperfecciones y crecer en virtud. Si deseo ser una mejor madre —y ciertamente lo deseo—, no tendré otro camino a seguir que el de convertirme, simultáneamente, en una santa.
Sé que he sido llamada a esta vocación y, últimamente, he recibido la gracia de comprender el porqué. La labor más importante a la que he sido llamada es la de amar y educar a mis hijos. Esta será la tarea a la que me dedicaré de lleno durante las próximas décadas, y el simple hecho de saber que, durante todo ese tiempo, no tendré otra opción que cumplir la voluntad de Dios me infunde una paz inmensa. El mundo insiste en decirles a las madres que perderse a sí mismas en su identidad como progenitoras es una tragedia; sin embargo, a través de la fe, he llegado a comprender cuán liberador puede resultar desprenderme de quien solía ser para dar paso a la persona a la que Dios me llama a ser.
Nunca permitas que Satanás te convenza de la mentira de que estás condenada al estancamiento espiritual durante esta etapa de tu vida. Por el contrario, da gracias a Dios cada día por tu vocación. C
POR REBEKAH VALDERRAMA
Atribuyó a los consejeros de su escuela el mérito de haber ayudado a salvar las vidas de dos niños que planeaban suicidarse.
“Gracias a su intervención, esos estudiantes están aquí; están vivos y prosperando,” afirmó. “Su labor nos recuerda que nuestros hijos son conocidos y amados y que sus vidas son preciosas. Ellos intervienen en los momentos más oscuros para brindar luz.”
Ellen Roy, directora ejecutiva de Catholic Charities del Condado de Orange, señaló que, entre los jóvenes de 10 a 14 años del Condado de Orange, el suicidio es la principal causa de muerte: un 20 por ciento lo considera, un 16 por ciento lo planea y un 9 por ciento lo intenta.
“Nos está afectando a todos,” dijo. Ames comentó que los servicios de New Hope son vitales para “ayudar a nuestros hijos a salir del ciclo de violencia y abuso.”
El Padre Mike señaló que, a diferencia de varios programas que apoya Catholic Charities, tales como el Programa de Distribución de Alimentos Cantley, el apoyo a la ciudadanía y los programas de salud y bienestar, que reciben fondos de diversas fuentes, New Hope Services recibe prácticamente todo su respaldo de la organización Auxiliar y del evento “Inspirational Women” (Mujeres Inspiradoras).
“No contamos con donantes externos,” dijo refiriéndose a la cena. “Por eso se pone tanto énfasis en este evento.”
Además de la cena, los asistentes tuvieron la oportunidad de realizar donaciones y participar en diversas rifas y concursos. También hubo entretenimiento a cargo del coro Mater Dei Rubies Singers, grupo que contaba entre sus integrantes a Faith Nguyen, nieta de una de las homenajeadas de la velada: Mary Nguyen.
Al referirse a las galardonadas y a su
inquebrantable dedicación al voluntariado, Ames expresó: “El Corazón de María es su verdadera inspiración.”
Añadió una cita parafraseada de la Madre Teresa, reiterada por varias de las homenajeadas: “No todos podemos hacer grandes cosas, pero podemos hacer cosas pequeñas con un gran amor.”
Las homenajeadas de este año son:
Jeanette Barreras, Iglesia Católica Holy Family
Brenda Bianchino, Iglesia Católica San Antonio de Padua del Cañon
Chris Born, Iglesia Católica San Antonio de Padua del Canon
María Felicidad Claudio, Iglesia Católica St. Kilian
Donna Eagar, Gremio St. Francis / Iglesia Católica St. Hedwig
Cathy Fitzpatrick, Iglesia Católica St.
Martin de Porres
Norie Gatis, Diócesis de Orange / Ministerio Filipino San José
Marita Lagman, Diócesis de Orange / Ministerio Filipino San José
Lety Lopez, Christ Cathedral
Sharon Lynch, Iglesia Católica St. Joseph
Araceli Martínez, Iglesia Católica St. Bonaventure
Mary Nguyen, Christ Cathedral
Graciela Palafox, Iglesia Católica Immaculate Heart of Mary
Vivian Stewart, Iglesia Católica St.
Elizabeth Ann Seton
Mary Beth Syms, Iglesia Católica Holy Family
Fe Tamparong, Christ Cathedral
Janet Wiesen, Iglesia Católica Holy Trinity
Mary Wilson, Iglesia Católica de San Eduardo el Confesor C
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LA CENA DE MUJERES CATÓLICAS INSPIRADORAS SE CELEBRÓ EL 24 DE ABRIL EN EL RECINTO DE LA CATEDRAL DE CRISTO. FOTO DE SLAV ZATOKA
LLORAN LA PASIÓN Y VIVEN LA VICTORIA DE CRISTO
LA CONMOVEDORA REPRESENTACIÓN DE LA PASIÓN Y MUERTE DE JESÚS ATRAJO A CASI MIL FIELES EN LA PARROQUIA DE SAN BONIFACIO
POR JORGE LUIS MACÍAS
“VEN Y SÍGUEME” ES EL llamado fundamental de Jesús con el que José Luis Tlapaya se identifica, ya que, para él, el seguimiento a Cristo ha sido radical: ha renunciado a apegos materiales y, siendo un hombre nuevo, su transformación personal lo ha llevado a vivir una vida de oración intensa.
“Antes me dedicaba solo al trabajo, pero después me involucré en la parroquia y sentí el llamado a servir a Dios,” dijo José Luis, de 38 años, un inmigrante soltero del municipio de Domingo Arenas, Puebla, quien asumió la responsabilidad de interpretar el papel de Jesús en la Pasión y Muerte escenificada frente a más de mil personas en la parroquia de San Bonifacio, en Anaheim.
Desde la escena de la oración en el Huerto de Getsemaní, (Lucas 22,42), José Luis fue azotado por los soldados romanos hasta llegar a la crucifixión en la cruz, tras haber recorrido las 14 estaciones del Vía Crucis.
Por casi tres meses de ensayos —dos veces por semana— y asistencia asidua a la recepción de la Sagrada Eucaristía y una profunda vida de oración, José Luis se preparó física, mental y espiritualmente para llegar a los corazones de los espectadores.
“La comunicación con Dios me ayudó a encontrar la paz interior,” dijo el actor católico. “En mi vida, he podido entender que Jesucristo es el camino y la verdad que debo seguir; el amor de Jesús por mí es tan grande y es verdadero como aquel que da la vida por otro.”
Aunque la veneración de los lugares santos se remonta al siglo IV, el Vía Crucis comenzó a tomar su forma actual en la Baja Edad Media (siglos XIII-XIV),
impulsado por los frailes franciscanos. De hecho, la estructura de 14 estaciones se consolidó y se difundió ampliamente a partir del siglo XVII, convirtiéndose en una devoción central durante la Semana Santa.
María, la Madre de Dios, con su papel central en el Vía Crucis, correspondió a Antonia Luna Nieto, originaria de Puebla, México, quien se mostró profundamente conmovida durante toda la representación.
Ella, miembro del grupo de Jóvenes y Adultos para Cristo, fue elegida por su testimonio de amor y entrega con sus hijos en la parroquia, y es ejemplo para otras mujeres.
“Cuando uno anda perdido en el mundo, no le importa nada, pero cuando se conoce el caminar de Jesús y el amor de Dios, todo cambia,” afirmó Antonia. “A nosotros, que somos pecadores, Dios nos entregó a su único Hijo para que cargara con todos nuestros pecados.”
Antonia recordó la acción sanadora de Dios en su vida, y en la de su esposo Eduardo Zamora, quien era un alcohólico, pero, caminando de la mano de Cristo, él se alejó del vicio y contrajeron matrimonio por la iglesia.
“Yo, como mamita María, quiero ser obediente a la Palabra de Dios,” enfatizó Antonia.
Conocida como el “Camino de la Cruz,” la antigua y poderosa devoción del Vía Crucis invitó a todos los fieles a seguir los pasos de Jesús en su Pasión, desde el pretorio de Pilato hasta su crucifixión y sepultura en el Calvario.
Junto a María, Edgar Camacho, un joven de 36 años, se vistió de “Juan,” el discípulo amado de Jesús.
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“Aunque no me tocó hablar una sola palabra, me identifico con Juan porque siempre quiso servir a Dios,” valoró Edgar. “Antes, yo andaba de un lado para otro, hasta que Dios me dijo: ‘ponte las pilas’, y desde hace un año he conocido más de la Palabra de Dios. Me gusta la historia de Juan, porque fue el único apóstol a quien no pudieron matar.”
Armando Mendoza, de 54 años y oriundo de Guerrero, México, señaló que su papel de Poncio Pilatos en la obra serviría para evangelizar y para “sentir un poco el sufrimiento que soportó nuestro Señor.”
Durante la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, se sabe que, después de lavarse las manos, Pilatos, intentando librarse de culpa, termina siendo presentado en la historia —según los evangelios canónicos— como responsable del suplicio y la crucifixión de Jesús.
“Cada vez que yo fallo, Dios me llama a reconciliarme con él, porque su misericordia es infinita,” dijo Armando Mendoza.
COMUNIDAD
Por su parte, Enrique Ruvalcaba asumió el papel de Caifás, el sumo sacerdote judío que lideró el Sanedrín durante el ministerio, arresto y crucifixión de Jesús de Nazaret, nombrado por el gobernador romano Valerio Grato. Caifás fue una figura clave en la condena de Jesús, a quien consideraba una amenaza política y religiosa para Roma.
“Ver los rostros de hombres y mujeres que lloraron al presenciar la obra es porque Dios ha tocado sus corazones,” dijo Enrique al finalizar la representación.
Mientras tanto, el diácono José Luis Reynoso destacó que el pueblo de Dios lloró y vivió la Pasión de Cristo en el Viernes Santo y vivió su victoria en el Domingo de Resurrección.
“El mensaje para todos sigue vigente desde siempre: recordar la Pasión y Muerte de Jesús; nos recuerda cuánto nos ama incondicionalmente, aunque no correspondamos a su amor,” expresó Reynoso. “Y Él está diciendo: aquí estoy, mira todo lo que hice porque te amo.” C
Saboreando nuestra Fe
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JOSÉ LUIS TLAPAYA, DE 38 AÑOS, UN INMIGRANTE DE PUEBLA, MÉXICO,
VIACRUCIS: JUNTOS CON JESÚS EL INMIGRANTE
DECENAS DE FELIGRESES REFLEXIONAN LAS 14 ESTACIONES DE LA CRUZ EN LAS MONTAÑAS DE SILVERADO CANYON
POR JORGE LUIS MACÍAS
EN UN ÁREA DE DESCANSO, decenas de católicos, niños, jóvenes y adultos se untaban bronceador para evitar un golpe de calor, pero, ante todo, se preparaban espiritualmente para vivir las 14 estaciones de la cruz, en la montaña arriba de Silverado Canyon, en el Centro de Retiros Santiago.
El calor era abrasador. Los participantes lo sentían como el fuego del Espíritu Santo que les impulsaba a recordar la Pasión de Cristo. Era el primer Vía Crucis viviente, en el que la fe se meditó en cada paso cuesta arriba y el cielo escuchaba cada plegaria por los migrantes.
“Para muchos de los participantes es la primera vez que hacen la conexión de su fe con la vida de los migrantes,” dijo Alba Ramiro, dirigente de la Pastoral Migratoria de Jóvenes y Adultos en la iglesia de San Bonifacio.
“Creo que, después de su experiencia, todos irán a sus hogares a reflexionar un poco más sobre las enseñanzas sociales de la Iglesia católica, que incluyen la agonía y la pasión de la comunidad migrante y nos llaman a trabajar juntos para aliviar el dolor de los que sufren,” añadió.
Tras una breve oración, los peregrinos eran guiados en el camino hacia el Calvario por la luz de dos velas artificiales que llevaban en sus manos las niñas Katherine Carpio, Verónica Valdez, o las pequeñas hermanas Xitlali y Yaneli Ramírez.
Todos marcharon en silencio hasta postrarse a la sombra de un árbol para vivir la Primera Estación: “Jesús es condenado a muerte.” Fernando Martínez fue quien sostuvo la cruz.
“Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos. Que por su santa cruz has redimido al mundo. Amén,” rezaron bajo la dirección de los jóvenes lectores: Sofía y Fernanda Martínez, Alexis Pantoja y Eduardo Carpio.
Allí meditaron que, en nuestra época, Jesús es condenado más de 400,000 veces, en referencia al número de migrantes deportados cada año, en medio de un sistema de inmigración que devuelve a miles de hombres y mujeres a sus lugares de origen, e incluso a países desconocidos y lugares donde —otra vez— tendrán que hacer frente a la pobreza, el
abuso, la persecución y la muerte.
En el cambio de estación, al unísono rezaron un Padre Nuestro, un Ave María y una Gloria.
“Tenemos que crear conciencia en nosotros mismos; el calor que pasamos no se puede comparar con el sufrimiento de nuestros hermanos migrantes,” dijo Enrique Vázquez. “Muchos decimos: ‘yo no tengo que llevar esas cargas que no son mías’, y habría que preguntarse: ¿Qué voy a hacer por el necesitado que clama por justicia?”.
En la Quinta Estación, “Simón de Cirene ayuda a Jesús a llevar la cruz,”
fue el turno de Ana Pantoja. En esos momentos se reflexionó sobre el peligro que corren los migrantes de todas las edades al vivir la travesía en “La Bestia,” el tren que abordan para llegar a la frontera.
“¿Cuántas veces nuestras buenas intenciones de ayudar a los demás no se convierten en realidad?,” cuestionó la lectora a los participantes.
Mientras tanto, Ana estaba conmovida hasta las lágrimas.
“Mi esposo decidió irse. Me dejó sola con mis hijos,” dijo Ana. “Ese es mi dolor. Pero Dios me fortalece para cargar con mi cruz.”
De acuerdo con Alba Ramiro, la Iglesia se ha dado cuenta de la necesidad de acompañar a los migrantes.
De hecho, en 2025, un grupo de 60 CONTINUA A LA PÁGINA 10
COMUNIDAD
DECENAS DE FELIGRESES PARTICIPARON POR PRIMERA VEZ EN UN VIACRUCIS DE LA PASTORAL MIGRATORIA DE LA PARROQUIA DE SAN BONIFACIO,
líderes de diferentes parroquias de la Diócesis de Orange participó en la formación de la pastoral migratoria nacional, donde aprendieron sobre los recursos existentes para acompañar de manera digna a la comunidad inmigrante.
Durante la Décima Estación, “Jesús es despojado de sus vestiduras,” el turno de llevar la cruz fue para el joven Francisco Romero.
“Los inmigrantes comparten este despojo total que sufrió Jesús,” se leyó en el camino. “Los coyotes [traficantes de personas], los ladrones y hasta los funcionarios que deberían protegerlos les
roban su dinero, sus pertenencias y sus documentos.”
Y todos oraron: “Dios misericordioso, que amas a tantos inmigrantes, despojados de su dignidad humana, con el mismo amor con que amaste a tu Hijo, Jesús, humillado en la pasión y muerte en la cruz. Sana las heridas de los inmigrantes con el mismo poder con que resucitaste a Jesús de la tumba; que amemos y difundamos tu justicia para hacer frente a las fuerzas que siguen despojando a Jesús en nuestros hermanos inmigrantes por el trato inhumano que reciben. Que nuestro horror al ver a Jesús despojado de sus vestiduras nos mueva a luchar por los
inmigrantes. Amén.”
Este fue el orden de la participación de los fieles en el Vía Crucis:
Primera Estación: Jesús es condenado a muerte: Fernando Martínez
Segunda Estación: Jesús carga con la cruz: Ruth Jiménez
Tercera Estación: Jesús cae por primera vez: Lety Torres
Cuarta Estación: Jesús encuentra a su Madre: Laura Madrigal
Quinta Estación: Simón de Cirene ayuda a Jesús a llevar la cruz: Ana Pantoja
Sexta Estación: La Verónica enjuga el rostro de Jesús: Enrique Vázquez
Séptima Estación: Jesús cae por se-
gunda vez: Gustavo Santos
Octava Estación: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén: Heidy Vázquez
Novena Estación: Jesús cae por tercera vez: María del Carmen
Décima Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras: Francisco Romero
Undécima Estación: Jesús es clavado en la cruz: Mary Morantes
Duodécima Estación: Jesús muere en la cruz: Verónica Valdez
Decimotercera Estación: Jesús es bajado de la cruz y puesto en los brazos de su Madre: Mario Ramírez
Decimocuarta Estación: Jesús es sepultado: Teresita Villegas C
COORDINADO POR ALBA RAMIRO. FOTO POR JORGE LUIS MACÍAS
COLORES VERDADEROS CARRERA DEL COLOR DE ST. NORBERT
POR BRITNEY ZINT
AMEDIDA QUE LOS estudiantes pasaban corriendo, sus camisetas que antes eran blancas se transformaban en un arcoíris de colores; los padres sostenían botellas llenas de polvo que al exprimirlas, lanzaban una ráfaga de color sobre cada estudiante.
La Escuela Católica St. Norbert celebró su Carrera del Color anual el 17 de abril en el campo deportivo, un evento dirigido a sus alumnos desde preescolar hasta octavo grado. Al estilo de una carrera benéfica, los estudiantes recaudaron promesas de donación y luego corrieron, trotaron y caminaron vueltas (o fueron transportados en carritos si eran de preescolar) durante 45 minutos para recaudar fondos para su escuela, ubicada en Orange.
“Todos están ahí fuera pasándolo de maravilla,” comentó Megan Heiman, directora de desarrollo de la escuela y organizadora del evento anual. “Los estudiantes se lo están pasando en grande, y los padres disfrutan igual o más.”
La Carrera del Color es el evento de recaudación de fondos más importante del año para St. Norbert, y ayuda a mantener bajos los costos de la matrícula, explicó el director Joseph Ciccoianni. Todo el dinero recaudado se destina al fondo general de la escuela, el cual cubre todo lo necesario para mantener el campus en funcionamiento: personal, plan de estudios e instalaciones. La organización de la Carrera del Color permite a la escuela evitar la necesidad de aumentar las cuotas de matrícula, añadió Ciccoianni.
“Para algunas familias, esos 500 o 600 dólares extra supondría una carga insostenible,” afirmó. “Poder trasladar ese costo a amigos y familiares, pero de una manera que les permita involucrarse en la educación de sus hijos, representa una gran ayuda para las familias.”
Una de las tradiciones que hace tan especial a la Carrera del Color es que los
estudiantes de preescolar, de 3 y 4 años, también participan en el evento. Los más pequeños pueden elegir caminar o correr por una pista interior, o bien ser transportados en carritos tirados por los alumnos de octavo grado. Para algunos estudiantes que están a punto de graduarse, tirar de esos carritos —en los que ellos mismos solían viajar años atrás— supone cerrar un ciclo y vivir un momento de gran emotividad.
“Es algo realmente tierno, porque yo también estuve aquí una vez como estudiante de preescolar,” comentó Julian Bystedt, alumno de octavo grado de 14 años, mientras tomaba un respiro tras tirar de uno de los carritos. “Aunque no lo recuerdo, lo estoy haciendo ahora. Es genial ser alguien a quien admiran, tal como yo solía admirar a los chicos mayores de octavo grado.”
Jacob Corrals, alumno de sexto grado de 12 años, comentó que recuerda haber ido sentado en el carrito, siendo arrastrado por el amigo con quien hoy corre.
“Fue simplemente muy divertido,” dijo Corrals.
Añadió que el evento es especial porque “todos se unen como una familia y resulta emocionante.”
Si bien muchos de los estudiantes mayores dijeron que corrían por diversión, James Beckman, de 6 años y quien participaba por primera vez, afirmó que su estrategia consistía en correr tantas vueltas como pudiera.
“Quiero completar las 46 vueltas,” dijo el niño de kindergarten.
Beckman contó que recuerda haber animado a su hermano mayor en la “Color Run” antes de comenzar sus estudios en St. Norbert. Los dos incluso organizaron su propia carrera de colores en casa cuando su hermano mayor no pudo asistir debido a una enfermedad. Sin embargo, la experiencia real ha resultado ser tan buena como Beckman imaginaba.
“¡Es genial!,” exclamó. “¡Recibir todos los colores!” C
Llamado A Los Lectores Rosario
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MICHAEL MIRAMONTES, ALUMNO DE QUINTO GRADO, LUCE SUS COLORES TRAS PARTICIPAR EN LA «COLOR RUN» DE LA ESCUELA CATÓLICA ST. NORBERT. FOTO DE ALAN WENDELL/DIÓCESIS DE ORANGE
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