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Hoja_Corpus_Christi

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CUANDO UN HERMANO SE VA

RECUERDA QUE…

“Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar”.

Se suprimen las misas dominicales de 9 y 11,30 en los meses de julio y Tiene razón el poeta. Todo pasa y todo queda. Han pasado siete años de agosto. presencia en Gijón del P. Blanco y queda su sementera de gestos, obras y palabras. Han pasado siete años de servicio a la parroquia, pero queda lo mejor de él mismo: sus desvelos, su cercanía, su servicialidad, su sencillez... Lo nuestro es pasar. Así es la condición humana, y así es la condición del religioso misionero, del claretiano. Somos, si vale la expresión, los fontaneros de Dios, los calefactores de la Iglesia local. Vamos a donde nos llaman a caldear comunidades, a encender la fe. El P. Blanco se nos va, pero no por gusto, sino por obediencia. Y se nos va muy cerca: a Oviedo. Un discernimiento, un destino, una maleta llena de ganas de servir al Reino y otra vez a empezar. Así de fácil de expresar, pero así de difícil de llevar a cabo. Lo sabemos por experiencia. Cuesta el desarraigo, el trasplante, pero la flor está llamada a embellecer nuevos paisajes y a perfumar nuevos ambientes. Obedecer así, sabe a paz interior. Es un fruto del Espíritu. Desde estas páginas de la Hoja Parroquial, no queremos despedirnos del P. Blanco, sino decirle: “Hasta Luego” Y gracias por todo lo que has sembrado: la bondad que has ofrecido, la esperanza que has infundido y el amor con que has servido”. Parafraseando a Homero te decimos: “conserva siempre en tu mente la idea de Ítaca”: tus ideales. Con ellos, iluminando tu vocación, llegarás enriquecido a la plenitud de tu vocación misionera.


Hay tanta justicia en la caridad y tanta caridad en la justicia que no parece loca la esperanza de que llegue el día en que se confundan. Concepción Arenal “..te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres, para enseñarte que no sólo de pan vive el hombre, sino de todo cuanto sale de la boca de Dios” (Dt 8,3) “El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos del mismo pan” (1Cor 10,16-17) “Yo soy el pan vivo bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre” “ El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día…..El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él” (Jn 6,51-54)

TOMANDO EL PULSO A TU FE  Si al finalizar la Eucaristía no sales con más capacidad de amar, ¿para qué te ha servido?  Si al acabar la misa, no te planteas renunciar a un poco de lo tuyo para que otros que no lo tienen lo puedan tener, ¿en qué se ha quedado lo de “compartir el pan”?  Si después de haber comulgado, no contribuyes en tu casa, en tu grupo, en tu familia y barrio a ser un elemento de unidad, de comunidad y de familia, ¿de qué te ha servido la común-unión?  Si después de recibir el pan y el vino de la entrega no sientes la llamada a una mayor generosidad, a una actitud decidida de servicio y a una disposición mejor para sacrificarte por los demás, ¿para qué has celebrado la eucaristía?

Dios es caridad, y quien permanece en la caridad, permanece en Dios. Ama, pues, al prójimo..., y en él verás a Dios... San Agustín de Hipona

La persona que no tiene un corazón caritativo padece del peor de los males cardiacos. Bob Hope

No hay mejor bolsa que la caridad Bien aventurados los que dan sin recordar, y los que reciben sin olvidar.

Dios tiene rostro de pobre. Comparte tus bienes con Él. El lenguaje de la CARIDAD se expresa por las manos y el corazón.


Los Diez Mandamientos de las vacaciones cristianas

Sexto Mandamiento: También en vacaciones, el sexto precepto del decálogo nos llama a vivir la vida como don y no como desfogue de pasiones; a tener una mirada limpia de niño y no de tiburón.

Primer Mandamiento: También en los meses de calor amarás al Señor tu Dios cálidamente, sobre todo las cosas, incluyéndote a ti mismo.

Séptimo Mandamiento: No robarás un verano inmerecido, ni abusarás de los dones de la naturaleza en contra de Dios, su único dueño.

Segundo Mandamiento: No tomarás vanamente el nombre de Dios, quejándote de las incomodidades del termómetro en baja o en alza, o por la moda o las costumbres, siempre pasajeras. Tercer Mandamiento: Pondrás especial cariño y cuidado en santificar las fiestas en este tiempo de trabajo menor, procurando programarte unas vacaciones con Dios, en el clima suave de su amor inmenso.

Octavo Mandamiento: Cuidarás especialmente de la lengua durante las vacaciones, evitando el chismorreo, la crítica fácil y la calumnia, siempre más peligrosas que una tormenta de verano. Noveno Mandamiento: También en vacaciones, sé dueño del corazón, del cuerpo, de la mente, de la imaginación, de los pensamientos y de los deseos. Éste es el camino de la libertad verdadera Cuarto Mandamiento: Aprovecharás la temporada estival para reforzar los lazos familiares, quizás más relajados o más en tensión durante el resto del año. Quinto Mandamiento: No matarás el tiempo, sino que tu merecido descanso será más cambio de actividad que aburrimiento malsano y atrofiante.

Décimo Mandamiento: No desearás vacaciones desproporcionadas, pero procurarás tener lo que merecéis tú y tu familia, sin olvidar a los que este año tampoco podrán veranear.


De la primera carta de San Pablo a los Coringles Cuando os reunís para las primeras comuniones, eso ya no es celebrar la Cena del Señor. Porque una gran cadena comercial que encabeza tanto las listas de grandes beneficios como las de salarios y condiciones laborales injustas, acaba de publicar un espectacular folleto en papel “couché”, de 22 páginas, donde anuncia trajes para la primera comunión, entre 400 y 1000 €, con descripciones como: “vestido de fantasía, de seda, de organza, cuerpo bordado con torera, falda de gasa con vuelo”… para niñas y niños, rubitas ellas en su mayoría. También vestidos para niñas invitadas, cadenas y pulseras de oro, relojes Swacht o Viceroy, zapatos, libros de recuerdo, servicio de imprenta para invitaciones… Y finalmente “la gran idea”: listas de primera comunión, paralelas a las listas de boda (“porque te aseguras de recibir justo lo que más te gusta”). En ellas hay desde joyeros y pulseras, hasta sillas giratorias, bicicletas, juguetes electrónicos… ¡incluso biblias!.. De modo que, entre eso y el inevitable convite igualmente fatuo, apenas habrá auténtica primera comunión que no supere el medio millón de las antiguas pesetas. Demasiado dinero para recibir al Dios de los pobres. Tanto que algunas familias han retrasado la primera comunión de sus niños por la crisis económica. ¿Es que no tenéis otros días del año para todas esas fatuidades? ¿O es que despreciáis a la Iglesia de Dios y avergonzáis a los que no tienen?. La verdad es que en esto no puedo alabaros. Porque yo mismo recibí del Señor lo que ya os he transmitido: que el Señor Jesús, en la hora más negra de su vida, cuando iba a ser entregado por uno de los suyos y condenado a muerte por los sacerdotes, se sentó a la mesa a cenar con sus discípulos y, en aquella cena, tomó el pan, símbolo de la necesidad humana, lo partió y se lo pasó diciendo que aquel pan compartido era su persona entregada por nosotros. También tomó una copa de vino, símbolo de la alegría humana y se la pasó diciendo que aquel vino era su sangre (sede de la vida para los judíos) con la que Dios sellaba una alianza nueva e irrompible con el género humano. Y añadió que repitiéramos

esos gestos como memorial suyo: de modo que cada vez que celebráis la comunión estás anunciando esa vida de Jesús entregada hasta la muerte por solidaridad con nosotros. Por eso debemos examinarnos seriamente, porque quien come el cuerpo del Señor sin discernimiento se traga su propia condena… (cf. 1ª Cor 11, 20sss) ¿No habéis oído el ejemplo de vuestros hermanos filipenses que han decidido celebrar la primera comunión de sus hijos del modo más sobrio posible, sin trajes ni alharacas, para dar todo el importe que eso hubiera supuesto a los niños de Haití? ¿No sabéis todavía que en ese mundo que habéis montado mueren cada hora mil niños menores de cinco años, por desnutrición o enfermedad (lo que hace unos once millones de niños al año)? ¿Creéis que el Señor entregó su persona y su vida (su cuerpo y su sangre) para que haya esas diferencias entre vosotros? ¿Es así como queréis preparar la jornada mundial de la juventud? ¿No sabéis que, además, esa forma de primera comunión, se convierte para la gran mayoría de los niños en su última comunión? Por eso quiero recordaros palabras de los antiguos profetas: “Detesto vuestras primeras comuniones -dice el Señor-, estoy harto de vestidos de seda, se me han vuelto una carga vuestras diademas y pulseras; aprended a practicar la justicia, enderezad a los oprimidos, proteged a los que no pueden valerse… Porque ésta es la primera comunión que yo quiero: aprende a partir tu pan con el hambriento, a hospedar a los sin techo, a vestir al desnudo y a no cerrarte a los que son tu propia carne… Entonces irradiará tu luz como una aurora y tus oscuridades interiores se volverán mediodía” (cf. Isaías 1 y 58). “Y no os contentéis con decir: vamos a la iglesia, vamos a la iglesia… ¿creéis que la casa del Señor es una pasarela de modelos?” (cf. Jeremías 7). ¿No sabéis que el rico sólo puede traer a la iglesia su humillación porque Dios eligió a los pobres como ricos en el mundo de la fe y herederos del reino de Dios? ¿No son acaso los ricos los que nos zarandean y luego nos llevan a los tribunales, y afrentan el hermoso nombre de cristianos? (carta de Santiago 1,10; 2, 5ss)… Hace años, y por estas razones aquí expuestas, el mes de mayo ya fue calificado como “el mes de los sacrilegios”. Por favor, no me ofendáis de esa manera, dice el Señor. (José Ignacio González Faus).


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Hoja_Corpus_Christi by Rafael Lozano - Issuu