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AVISOS: 1. La colecta de hoy va destinada al DOMUND. 2. El lunes, 24, fiesta de S. Antonio Mª Claret. La celebraremos en la eucaristía de las 19,30 h.

SAN ANTONIO Mª CLARET EN ASTURIAS El año 1858, la reina Isabel II decide veranear en Asturias para tomar baños marinos. El lugar elegido al efecto es Gijón. Del 30 de julio al 31 de agosto, la familia real y el P. Claret permanecen en Asturias, una de vacaciones, él con sus planes misioneros. - 1 de agosto. Por la mañana, mientras la familia real visita Oviedo, «El confesor de la reina» -dice el cronista de «El Faro Asturiano»- «predica en la iglesia de San Vicente, habiendo atraído un inmenso auditorio, al que conmovió profundamente con la unción de su sencilla pero nutrida elocuencia». - 3 de agosto. Por la tarde, llegan a Gijón. El cronista habla de «un multitudinario y entusiasta recibimiento a la comitiva real». En seguida se dirigen a la iglesia parroquial de San Pedro, «donde se canta un solemne Te Deum, oficiado por el señor arzobispo». Éste pronto esboza su plan de trabajo: orar, predicar, confesar... - 9 de agosto. Comienza una misión general. «La concurrencia de los fieles» -dice el cronista«numerosísima desde el principio, ha ido aumentando cada día...». «Durante la misión predica 5 o 6 sermones diarios. El resto del tiempo lo dedica a confesar... Y no descansa hasta que no termina de confesar a la última persona...». - 15 de agosto es el día de comunión general. «La misa de 8 la celebró el P. Claret, “quien, con una elocuentísima plática, enfervorizó a una multitud de fieles». - 17 de agosto, fin de la misión. «En la misa de 8 el señor arzobispo predicó elocuentísimamente, y repartió la sagrada comunión a una muchedumbre incontable...». «Terminada la misión al pueblo, comenzó los ejercicios espirituales al clero de la población y de sus alrededores, en número de unos 40 sacerdotes». - 28 de agosto. La familia real viaja a Covadonga. Nada más llegar, los Reyes y el P. Claret su confesor, se dirigen a la santa cueva. La reina ofrece el príncipe a la Santina. Acto seguido, toda la comitiva real asiste a la santa misa que oficia el confesor de su majestad, y en la cual él mismo administra al príncipe Alfonso y a la princesa Isabel el sacramento de la confirmación. (Una placa en la santa cueva da fe de este acto). - El 31 de agosto, la familia real y el confesor de la reina dan por terminada su visita a Asturias.

CLARET, MISIONERO DE CONTRASTES “Como el Padre me ha enviado, así os envío yo a vosotros” (Jn 20,21)

Pequeño de cuerpo, gigante de espíritu. Corto de pies, corredor de mil caminos. Modesto en su mirar, pero de ojos abiertos para VER la marcha del mundo. Humilde de origen, confesor de reyes. Pobre de espíritu, rico de corazón. Profundamente pacífico, pero luchador indomable por la causa del Reino. Soñador de otros mundos, perseguido por el suyo. Prisionero de Cristo, pero liberado por el evangelio. Aclamado por muchos, denostado y calumniado por los hijos de las tinieblas. Bondadoso y compasivo con los otros, riguroso y exigente consigo mismo. Manos pequeñas, corazón grande. Fustigador de la corrupción palaciega, regenerador moral de la sociedad. Apóstol de fuego, espíritu contemplativo.


TEXTOS BÍBLICOS DE GRAN RESONANCIA EN CLARET “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si malogra su vida?” (Mt 16, 26) “EL Espíritu de Dios está sobre mí. Él me ha ungido para llevar la buena noticia a los pobres; para curar los corazones destrozados, para proclamar la amnistía a los cautivos, y a los prisioneros la libertad; para proclamar un año de gracia del Señor…” (Is 61, 1-2)

“Ay de mí si no evangelizare” (1Cor 9,16)

“Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de Nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo está crucificado para mí y yo para el mundo.” (Gal 6,14) “Te basta mi gracia: la fuerza se realiza en la debilidad. Así que muy a gusto me glorío de mis debilidades, para que resida en mí la fuerza de Cristo. Por eso vivo contento en medio de las debilidades, los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo….” (2Cor 12,9-11) “…proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye. Reprocha, exhorta con toda magnanimidad y doctrina”. (2Tim 4,2)

Me llamo Amparo Cuesta. Jamás había pensado en hacerme misionera para toda la vida. Mi vocación surgió de un encuentro con Cristo. Aquella tarde, cuando miré al crucifijo de la capilla sentí como si el Señor me hablara y me dijera que quería que le siguiera. Cuando salí, mi vida iba a dar un giro totalmente inesperado. Un año después, entraba en la Congregación de las Misioneras de Nuestra Señora de África. Fue ese encuentro personal con el Señor el que me ha acompañado y dado energías durante toda la vida. Cuatro años después ya estaba en Malawi. Los comienzos fueron horribles…Un día me dirigí al Señor y le dije que me marchaba, que aquello no podía resistirlo. ¿Qué podía hacer yo? Sin médico ni medios, sin saber su lengua, su cultura, una extranjera… Aquella noche toqué fondo. “Vale, Tú me has traído aquí y Tú te encargas, yo no puedo”, le dije, y creo que después caí dormida como un saco. No me fui. ¿Qué hubiera sido de mí si hubiera huido? Desde ese momento, ni malarias, epidemias de cólera o lluvias torrenciales las viví ‘sola’. Él nunca me abandonó. Después hubo otros hospitales y el programa de enfermos de sida. La gente de Malawi modeló mis ideas, me aportó alegría, me enseñó el valor de las relaciones humanas por encima del valor del tiempo y el trabajo, el aprecio por la naturaleza, la hospitalidad, el sacrificio, el esfuerzo y el que se puede sufrir mucho sin llegar a no estar nunca derrotada. Me enseñó que el don más precioso que hemos recibido de Dios es el de la vida y que vale la pena vivirla. Malawi se convirtió en mi hogar y me marcó para siempre. En los años 90 ya no parecía tan difícil viajar a África, y a Malawi llegaron algunos jóvenes voluntarios españoles que querían ayudar a los más desfavorecidos y lo hacían durante sus vacaciones. Era el momento de los laicos. El Espíritu soplaba con fuerza. De aquella época surgieron lazos y amistades que aún conservo. Malawi nos ha unido con su corazón cálido y sé que a ellos también les ha cambiado la vida. Hoy en día, la misión ya está en todas partes. África sigue siendo explotada y no podemos ignorarlo. Por eso, ahora, la misión pasa, ante todo, por ejercer la justicia.


Hoja_23_Octubre