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Hoja_Domingo 27 febrero

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NADA TE TURBE (basado en Teresa de Jesús) En todos tus trabajos / a Dios acude; arrójate en sus brazos, / nada te turbe. No temas, no, a las cruces, / mira adelante; que Dios está contigo; / nada te espante. Mira que el sufrimiento / con Él es nada, y presto como el viento / todo se pasa. Y aunque su ausencia sea / porfiada y cruda, tú más en Él espera, / que Él no se muda. Y si aún dura en su ausencia, / ten más confianza; mira que la paciencia / todo lo alcanza. Que si contigo tienes / a Dios por gracia, no anheles ya más bienes: / Que sólo Él basta.

Domingo VIII del T. O. Ciclo A. 27-Febrero-2011

EL LUNES, 28, FUNERAL COMUNITARIO. HORA: 19,30. EL DÍA 2, MIÉRCOLES, HORA SANTA EN LA CAPILLA DE 5 A 6. EL DÍA 5, PRIMER SÁBADO, HORA SANTA MARIANA. EL DÍA 6 DE MARZO, COLECTA POR CÁRITAS PARROQUIAL.

No andéis agobiados por la salud, por las hipotecas, por el futuro, por la caída de la bolsa, por el valor de las acciones, por tener el mejor coche, por sacar las mejores notas, por la champions, por la liga, por el pelo que se va cayendo, por las arrugas que aparecen, por los años, por la pérdida de memoria, por la subida de los precios, por las pensiones, por el tiempo, por el futuro, por la muerte, ………. La felicidad no viene por las cosas, sino por la confianza en Dios. El evangelio de hoy nos llama a ser responsables, a discernir la situación, a establecer prioridades, a vivir sin angustias paralizantes, y a liberarnos de lo no esencial para buscar lo más importante: el REINO.


Lectura del libro de Isaías: Is 49,14-15 Sión decía: «Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado.» ¿Es que puede una madre olvidarse de su criatura, no conmoverse por el hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré.

Entre el bienestar que nos preocupa y el Reino que le preocupa a Dios

DIOS

Lectura del santo evangelio según San Mateo: Mt 6,24-34

PALABRA

Hermanos: Que la gente sólo vea en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora, en un administrador, lo que se busca es que sea fiel. Para mí, lo de menos es que me pidáis cuentas vosotros o un tribunal humano; ni siquiera yo me pido cuentas. La conciencia, es verdad, no me remuerde; pero tampoco por eso queda absuelto: mi juez es el Señor. Así, pues, no juzguéis antes de tiempo: dejad que venga el Señor. El iluminará lo que esconden las tinieblas y pondrá al descubierto los designios del corazón; entonces cada uno recibirá la alabanza de Dios.

DE

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios: 2Co44-5

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: No estéis agobiados por la vida, pensando qué vais a comer o beber, ni por el cuerpo, pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad a los pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos? ¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida? ¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues, si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados, pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los gentiles se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso. Sobre todo buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le bastan sus disgustos.»

Una llamada insistente: “no os agobiéis”. Preocuparos, fundamentalmente, por lo que sentido a la vida. ¿No valéis vosotros más que los gorriones? Simbólicamente, padecemos del síndrome de Diógenes. Buscamos ansiosamente aquí y allá posibles restos de felicidad. Llenamos nuestra vida de cosas, de nuevas experiencias, de aventuras insólitas, de sensaciones y mundos nuevos sin explorar. Escúchale al Maestro: “Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso. Sobre todo, buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura. (Mt 6,32-33) Los padres llenan a sus hijos de actividades extraescolares; los jóvenes sienten la necesidad de experiencias nuevas que les llenen cada vez más. Todo nos parece urgente, necesitamos tenerlo todo ya mismo, no hay tiempo para la espera paciente. Frente a este frenesí, el evangelio de hoy no nos pide que dejemos de trabajar y nos crucemos de brazos; no habla de actividades sino de actitudes: no te agobies porque hay Alguien que vela por ti, porque Dios es como un Padre que te cuida, como una Madre que no te olvida (Isaías 49,15). Hoy nos cuesta entender esta confianza cristiana porque hemos convertido el corazón en un bazar, y a Dios en un elemento más de ese saco de «cosas que nos dan tranquilidad». Fiarse de Dios y de su providencia resulta hoy cosa de ingenuos. El evangelio nos dice que nuestra vida tiene sentido en Dios, que la raíz de todo lo que existe es el amor que Dios nos tiene. Piensa y respóndete sinceramente: ¿Quién manda en mi vida? ¿Cuántas cosas determina el DINERO en mis actuaciones? Mira si te gobierna alguno de estos señores: la ambición, el orgullo, la comodidad, la pereza, la violencia, el hedonismo….


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Hoja_Domingo 27 febrero by Rafael Lozano - Issuu