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ATENCIÓN

+La colecta de este día es para Cáritas. +El próximo sábado, día 8, es la FIESTA DEL CORAZÓN DE MARÍA. Nos prepararemos para la misma con un triduo que se celebrará los días 5,6 y 7 de junio a las 19,30 h.. +También os recordamos que el día 29 de junio será la convivencia-excursión parroquial a Ntra. Sra. Del Acebo (Cangas de Narcea). El precio de la misma lo conoceréis pronto.

El argumento del evangelio de hoy tiene más implicaciones que el simple “ir a misa”. El gesto de Jesús multiplicando los panes y peces exige de nosotros mucho más que esa pobre solidaridad de dar una limosna o mandar a la parroquia ropas que ya no usamos. La comunión bien hecha supone una disposición y un esfuerzo para construir la unidad y la convivencia en paz con los de nuestro entorno familiar, social y parroquial. Dicha comunión resulta incompatible con nuestras divisiones, avaricias, prejuicios, agresiones verbales y con todo aquello que rompe unas relaciones basadas en la justicia y en el amor tal como Jesús las realizó en su vida. Unas relaciones así requieren que los panes y los peces de nuestros bienes personales y comunitarios estén al servicio de todos. Dar dinero, ropas y alimentos debe ir acompañado del poner a disposición de los necesitados los dones de la inteligencia, tiempo, cualidades, corazón….. Cuando todas esas "riquezas" sean recogidas en común y puestas al servicio de la vida, entonces acontecerá el milagro: habrá hartura para todos.

Hambre y pan. La hogaza grande amasada y cocida en el horno del pueblo. El padre o la madre que corta el pan y lo reparte. Un trozo de barra de pan para cada uno, y la barra compartida con los amigos. La misteriosa experiencia de la comida juntos.. Comiendo el mismo cocido, la misma carne. Sintiendo que una misma fuerza va restableciendo las fuerzas de todos y cada uno. La mesa. La familia a la mesa. No sólo se come. Se hace familia. Problemas, risas, miradas y cantos compartidos. El pequeño que llora. La niña que hace morros porque no le gusta la comida. El abuelo que recuerda tiempos difíciles y la madre a punto de perder la paciencia. Apretados todos, comiendo juntos. Y el amor estrechando lazos. Toda una parábola y una referencia a la Eucaristía. Pan, mesa, comida, familia, unión, compartir, fuerzas recuperadas, vida restablecida. La riqueza no está en comer y beber sino en la profundidad comunicativa del amor compartido. Feliz mesa, feliz banquete, feliz comunicación(comunión) de bienes y de vida.


DADLES VOSOTROS DE COMER

TU PALABRA ES VIDA

“…cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor hasta que vuelva” (1Cor 11,26)

Caía la tarde, y los Doce se le acercaron a decirle: “Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado”. Él les contestó: “Dadles vosotros de comer”. (Lc 9.12-14)

“”Si alguno dice: “Amo a Dios” y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve”. (1Jn 4,20)

TARDE DE AMOR Mirad, os tengo preparada una gran sorpresa: es un banquete mejor que éste. Este pan que yo parto ahora es mi cuerpo que se va a romper por vosotros. Y esta copa es mi sangre; antes que se derrame bebedla. No os asustéis, pero así me podréis comer, así podréis alimentaros de mi espíritu, ser uno con el Padre. Invitad a todos los pobres, que nadie se quede con hambre. Quisiera meteros a todos en mi corazón, o que yo pudiera entrar en el vuestro. Ahora tengo que seguir mi camino. Antes, os dejo una palabra, una sola palabra que es la última: ¡¡¡AMAOS!!!. Hijos míos, mi mayor deseo es que estéis unidos y lo compartáis todo. Amaos. Éste será vuestro distintivo. Amaos, para que pueda estar siempre con vosotros.

Hoy la liturgia nos regala la CELEBRACIÓN de un amor desmesurado: el de Cristo. La entrega de su vida (cuerpo y sangre) es una invitación a adorarle con cariño, y, sobre todo, a seguir su ejemplo de amor solidario. El Evangelio de Lucas nos ayuda a tomar conciencia de este maravilloso don, pues la multiplicación de los panes que se reparten a la gente es reflejo de esa Eucaristía en la que la comunidad cristiana asume el anuncio de la Muerte y Resurrección del Señor por medio de una vida entregada a la pasión de compartir la suerte de los demás. Compartir el pan con los pobres de Dios y los necesitados del mundo es hacer visible la fraternidad. En el núcleo de nuestra celebración eucarística tiene que resonar fuerte el mandato del Señor: “haced esto que mantenga vivo mi recuerdo y mi pasión”. Del gesto del Señor se desprende el compromiso con los pobres, con los débiles, con los marginados. Pero este compromiso no es sólo un compromiso personal, sino también un compromiso comunitario asumido por todos aquellos que celebran la “Cena del Señor”. Me imagino lo que estás pensando: nosotros no podemos realizar el prodigio de multiplicar los panes. Efectivamente, pero sí podemos repartir y compartir lo nuestro con los demás. Podemos multiplicar el cariño, la cercanía, la austeridad practicando así la solidaridad con los más desheredados de nuestra tierra. No hace falta mucha imaginación para descubrir tanta necesidad de alimento, de vivienda, de trabajo, de cultura, de religión, de dignidad personal y derechos humanos, de calor familiar y de justicia como hay en nuestra sociedad. Si nuestra vida sale de la eucaristía sin ninguna vibración solidaria, sin ningún apremio a hacer efectivo el amor al hermano es que hemos caído en la rutina de la misa dominical. Empecemos a despertar. Hoy, "Día de la Caridad", es un buen momento para ello. Hoy, al decir “Amén” al comulgar el cuerpo de Cristo, nos hacemos conscientes del compromiso de hacer visible ante los demás el signo que nos identifica como miembros de su cuerpo: el de AMARNOS.


Domingo ix del t o ciclo c 2 6 2013 corpus